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“ES QUE NEGRA TENÍA QUE SER”: MECANISMOS DE EXCLUSIÓN FRENTE A LA RAZA NEGRA IRMA LUCÍA OTÁLORA HUERTAS Trabajo de grado para optar para el título de Licenciada en Lenguas Modernas

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“ES QUE NEGRA TENÍA QUE SER”:

MECANISMOS DE EXCLUSIÓN FRENTE A LA RAZA NEGRA

IRMA LUCÍA OTÁLORA HUERTAS

Trabajo de grado para optar para el título de Licenciada en Lenguas Modernas

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE COMUNICACIÓN Y LENGUAJE

LICENCIATURA EN LENGUAS MODERNAS BOGOTÁ, D.C.

2010

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“ES QUE NEGRA TENÍA QUE SER”:

MECANISMOS DE EXCLUSIÓN FRENTE A LA RAZA NEGRA

IRMA LUCÍA OTÁLORA HUERTAS Trabajo de grado para optar para el título de

Licenciada en Lenguas Modernas

Asesor

Juan Pablo Ramírez

Licenciado en Lingüística y literatura

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE COMUNICACIÓN Y LENGUAJE

LICENCIATURA EN LENGUAS MODERNAS BOGOTÁ, D.C.

2010

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19 de julio de 2009

Señores:

Biblioteca

Pontificia Universidad Javeriana

A continuación me permito presentar el trabajo de grado “Mecanismos de exclusión frente a la raza negra: ‘Es que negra tenía que ser’” de la estudiante de la Licenciatura en Lenguas Modernas Irma Lucía Otálora Huertas.

Atentamente,

Juan Pablo Ramírez

Asesor y docente de la Facultad de Comunicación y Lenguaje. 

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TABLA DE CONTENIDO

INTRODUCCIÓN ... 3

1. ESTADO DEL ARTE ... 5

1.1 Racismo: conflicto interno y desarrollo moral ... 5

1.2 Estereotipos de raza e identidad ... 7

2. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA ... 13

3. INTERROGANTE Y OBJETIVOS ... 15

3.1. Interrogante de la investigación ... 15

3.2. Objetivo general ... 15

3.3. Objetivos específicos ... 15

4. JUSTIFICACIÓN ... 16

5. MARCO TEÓRICO ... 18

5.1. CAPITULO PRIMERO: LAS LEYES DE LA NATURALEZA HUMANA .... 18

5.1.1. Los discursos de las formas de vida y del pensamiento ... 18

5.1.2. Los discursos míticos y eclesiásticos ... 26

5.1.3. Los discursos propios del poder político ... 29

5.2. CAPÍTULO SEGUNDO: LOS PRINCIPIOS DE EXCLUSIÓN SEGÚN FOUCAULT ... 31

6. MARCO METODOLÓGICO ... 39

6.1. Tipo de investigación: Cualitativa ... 39

6.2. Enfoque Descriptivo ... 39

6.3. Recolección de muestras ... 40

6.4. Instrumentos de recolección ... 40

6.4.1. Entrevista en profundidad no estructurada ... 40

7. ANÁLISIS DE RESULTADOS ... 41

7.1 LA PALABRA PROHIBIDA ... 41

7.2. DISCURSO DE DESPLAZAMIENTO TEMPORAL ... 49

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7.3. NEGRO: BUFÓN VOLUNTARIA O INVOLUNTARIAMENTE ... 56

8. CONCLUSIONES ... 65

8.1. Conclusiones frente a la palabra prohibida ... 65

8.2. Conclusiones frente al discurso del desplazamiento temporal ... 66

8.3. Conclusiones frente a la voluntariedad del negro como bufón ... 67

9. RECOMENDACIONES Y LIMITACIONES ... 69

BIBLIOGRAFÍA ... 70

LISTA DE ANEXOS ... 72

ANEXO A: Guión piloto de la entrevista semi estructurada: Primer instrumento. ... 72

ANEXO B: Guión piloto de la entrevista semi estructurada: Segundo instrumento. ... 73

ANEXO C: Guión de entrevista semi estructurada. ... 74

ANEXO D: Pilotaje de entrevistas. ... 75

ANEXO E: Entrevistas ... 95

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INTRODUCCIÓN

Estudiar las prácticas de exclusión frente a la raza negra desde la perspectiva del lenguaje –más alla de un análisis de los aspectos gramaticales-, permite una mirada más amplia del tema. El presente trabajo de grado tuvo como objetivo identificar, en los jóvenes de la Licenciatura en Lenguas Modernas de la Pontificia Universidad Javeriana, los mecanismos de exclusión que operan frente a los miembros de esta raza.

Para este fin, la presente investigación se dividió en cuatro apartados fundamentales constituidos por: un marco teórico, un marco metodológico, un análisis de resultados y unas conclusiones.

En primer lugar, este estudio cuenta con un marco teórico dividido en dos secciones las cuales proporcionaron un sistema de categorías que buscaron orientar la comprensión sobre los mecanismos de exclusión que operan sobre esta población.

En la primera sección, se orientó a indagar y a reconstruir los mecanismos de exclusión a partir de los presupuestos que nutren la teoría Foucaultiana, entendidos para el presente estudio como los mecanismos de control que vigilan y juzgan todo aquello referente a lo negro. En la segunda sección, se reconstruyeron los discursos poscoloniales, propuestos por Santiago Castro- Gómez; discursos entendidos como la base de la tradición que se nutren de la época de la Ilustración.

En el marco metodológico, la presente investigación se asumió como cualitativa y descriptiva, pues esta no pretendió brindar estándares o medidas, sino analizar y comprender las prácticas discursivas de los jóvenes frente a la raza negra. Para ello, nuestro estudio asumió entrevistas en profundidad no estructuradas que sirvieron para dar cuenta de los mecanismos de exclusión que operan frente a la raza negra.

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En tercer lugar, a partir de los enunciados recolectados en las entrevistas, en esta investigación se procedió a la tabulación y al análisis del discurso de los jóvenes estudiantes de la Pontificia Universidad Javeriana, a partir de las categorías mencionadas en el marco teórico y las categorías emergentes en los discursos de estos estudiantes, las cuales nos permitieron avanzar y responder a nuestra pregunta de investigación.

Por último, se presenta el capítulo de conclusiones, el cual se encuentra dividido en tres secciones que buscaron responder a la pregunta y a los objetivos de este estudio; secciones que se derivan de los tres apartados del capítulo de análisis.

Así, la presente investigación apunta a la comprensión de la configuración de los mecanismos de exclusión frente a la raza negra y su modo de operación en los estudiantes de la Licenciatura en Lenguas Modernas de la Pontificia Universidad Javeriana. Esperamos que el presente estudio proporcione claves de interpretación que aporten en la configuración de una actitud reflexiva.

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1. ESTADO DEL ARTE  

A continuación se presentan un grupo de investigaciones orientadas al estudio de las prácticas discursivas relacionadas con la raza y el racismo. Este grupo de trabajos será organizado a partir de dos categorías que reconocen las orientaciones propuestas en cada uno de estos estudios: 1) Racismo: Conflicto Interno y Desarrollo Moral; y 2) Estereotipos de Raza e Identidad.

En la categoría Racismo: Conflicto Interno y Desarrollo Moral se presentarán dos trabajos que tuvieron como objetivo comprender el desarrollo de prácticas racistas desde una perspectiva moral y política. En la segunda categoría: Estereotipos de raza e identidad se presentarán cinco trabajos que dan cuenta de la estereotipización y de las dinámicas identitarias de la raza negra.

1.1 Racismo: conflicto interno y desarrollo moral  

Frente a esta primera categoría, encontramos, por una parte, la investigación de maestría Comunidades negras del Pacífico: conflicto, territorio y región (2005) realizada por John H. Anton Sánchez de la Universidad Nacional de Colombia. En este estudio, Anton busca caracterizar las implicaciones y el impacto del conflicto armado en la última década durante el proceso de apropiación territorial que las comunidades afrodescendientes han venido desarrollando como un proceso colectivo de reivindicación de un conjunto de derechos étnicos, sociales, económicos, políticos y culturales. Para cumplir con este objetivo, el investigador toma como autores Wade y Restrepo, además, utiliza como referencia central la Ley 70.

En este estudio se asumen dos categorías centrales para el análisis. Por una parte, la historia de saqueo, la cual es entendida como la extracción y explotación de los recursos naturales de la región. Y por otra parte, las huellas de africanía las

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cuales son tomadas como el rastro que permanece de la cultura africana en las comunidades negras.

Finalmente, este trabajo muestra que el conflicto armado debe ser entendido como una “gran crisis humanitaria” que se expresa como resultado del conflicto social- histórico al que ha estado sometida la región y que se viene a agudizarse a partir del año 1996 cuando en la región los actores armados aparecen en el escenario de la confrontación aguda y a gran escala.

Por otra parte, encontramos la investigación Influencia del racismo sobre el juicio moral (2002) realizada por la estudiante de psicología de la Pontificia Universidad Javeriana Alejandra Reyes Lleras. En este estudio, Reyes se propuso analizar hasta qué punto los juicios morales de adultos jóvenes manifiestan sesgos que reflejan posturas racistas hacia los afrocolombianos.

Para cumplir con este objetivo, la investigadora desarrolló cinco categorías de análisis. En primer lugar, el racismo es entendido como un fenómeno ideológico colonial. En segundo lugar, el desarrollo moral es entendido como la aprehensión del ser humano desde muy temprana edad, a aceptar los actos de discriminación racial como norma y como cotidiano. En tercer lugar, la discriminación racial, la cual es tomada como el hecho de que determinados individuos pertenezcan a grupos en situación desventajosa, lo que a menudo es utilizado para fortalecer los prejuicios contra ellos considerando que son incapaces y poco productivos. En cuarto lugar, el comportamiento estereotipado es percibido desde la influencia de los medios de comunicación, la cual suele perpetuar los prejuicios y presentar estereotipos desfavorables y las diferencias culturales de manera deformada y con matices negativos. Por último, el etnocentrismo es entendido como la contraposición entre la homogeneización originada por el fenómeno de la globalización y la heterofobia, la cual toma la diferencia humana como pretexto para la exclusión.

Esta investigación se declara cuantitativa debido a que apela a un diseño con post

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conclusiones fundamentales, que señalan, por una parte, que las personas blancas pueden reprimir sesgos anti-negros porque entran en conflicto con sus valores sobre igualdad. Por otra parte, se muestra cómo, inclusive las personas conscientes de sus prejuicios o sesgos racistas no manifiestan sus prejuicios debido a la presión social.

Esta primera categoría nos permite evidenciar ejercicios de análisis frente a las prácticas discursivas excluyentes relacionadas con la raza negra, las cuales nos permiten explorar ciertas limitaciones que serán de gran utilidad para el presente estudio.

1.2 Estereotipos de raza e identidad  

Frente a esta segunda categoría encontramos cinco estudios que sustentan la configuración de la identidad de la raza negra como fundadora de su estereotipización. En primer lugar, Marlene Onofre de Uribe y Beatriz Eugenia Vallejo, estudiantes de psicología de la Pontificia Universidad Javeriana, presentan su trabajo de grado Existencia de estereotipos hacia las razas y su diferencia según el sexo (1977). Estas investigadoras buscan determinar la influencia de la presencia del estímulo en los estereotipos hacia los principales grupos étnicos:

negro, blanco y amarillo y las diferencias según el sexo. En este sentido, las investigadoras plantean el interrogante ¿Existen estereotipos raciales en la población universitaria colombiana y son significativamente más negativos hacia la raza negra?

Para resolver este cuestionamiento, Onofre y Vallejo toman como referencia algunos autores como Wrightsman, Díaz-Guerrero y Salas. Además, se proponen tres categorías de análisis. En primer lugar, los estereotipos étnicos, los cuales son entendidos como el rótulo o color de piel, los cuales de una manera formal o informal pueden denominar determinado grupo racial o nacional. En segundo lugar, la raza negra comprende las características físicas superficiales o fenotipos.

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En último lugar, los grupos étnico-nacionales son definidos como los grupos donde el estímulo raza está presente.

Esta investigación es un estudio de tipo cualitativo y cuantitativo. Finalmente, las investigadoras afirman que no existen diferencias en los estereotipos cuando se presentan los grupos nacionales acompañados de su correspondiente grupo étnico.

En un segundo lugar, encontramos el trabajo Bogotanización de las etnias.

Relatos urbanos (1997) de Yolanda Reyes Reyes, estudiante de comunicación social de la Pontificia Universidad Javeriana. Reyes se propone como interrogante,

¿cómo se entiende la bogotanización de las etnias como el incremento de pobladores de otros territorios que llegan a Bogotá en un proceso de integración y reivindicación? Para dar respuesta a este interrogante la investigadora pretende estructurar los relatos que muestren la bogotanización de las etnias como proceso que posibilita la expresión de la diferencia en Bogotá. Reyes cumple su objetivo basada, principalmente, en las teorías de Clifford y Levi Strauss.

Reyes desarrolla tres categorías de análisis. En primer lugar, la bogotanización es definida como la modificación del ritmo de vida para adaptarse a las exigencias de la ciudad, lo que genera sentimientos de rechazo o aceptación. En segundo lugar, la identidad simbólica es percibida desde una mirada a la capital de Bogotá como

“puta semántica”, lo que incluye algunos procesos de cambio tales como la modificación de su propio nombre, su pertenencia a los invasores del espacio público y su carencia de signo musical. Y en último lugar, encontramos la identidad bogotana, la cual es entendida como la diversidad en la arquitectura, en los estilos de vida, además su estructura económica como reflejo de una expresión del rebusque.

Finalmente, Reyes afirma que la identidad étnica es un sentimiento de pertenencia reconocido en los contrastes culturales, una respuesta al ¿quién soy yo? ¿Quién es el otro? Y ¿qué puedo negociar? Como prejuicios fundados en experiencias de

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sino también en la que contrastan rasgos particulares en la pluralidad de tonos, sonidos y formas étnicas.

En un tercer lugar, encontramos el trabajo Pa’ que baje el santo. La santería:

Práctica mágico-religiosa de los afrocolombianos en Bogotá (2003) de Mónica Eliana Velasco Olarte, estudiante de antropología de la Universidad Nacional de Colombia. El problema de esta investigación a la forma en la que los afrocolombianos y afrocolombianas utilizan la santería para insertarse en la ciudad de Bogotá. Para esto, la investigadora utiliza como referencia principal a Nina S.

de Friedmann.

Velasco propone como objetivo analizar las formas adaptativas actuales de grupos étnicos afrocolombianos sin incluir una problemática de terriorio. Paralelamente, la investigadora busca conocer la forma en que la santería se ha convertido en el vehículo mediante el cual muchos afrocolombianos y afrocolombianas reafirman su ancestralidad. Para este objetivo, la investigadora plantea cinco categorías de análisis. En primer lugar, el cimarronaje simbólico se refiere a las formas espirituales “no armadas”. En segundo lugar, la recuperación del recuerdo, la cual es entendida como el recuerdo de la ancestralidad, es decir, de las raíces africanas. En tercer lugar, las huellas de africanía son comprendidas como los rastros de la afrodescendencia. En cuarto lugar, los procesos primarios son tomados como los medios no verbales e inconscientes que están en el pensamiento. Por último, el enmascaramiento es entendido como los mecanismos de ocultamiento de religiones africanas tras a religión católica.

Para el desarrollo de su investigación, Velasco realiza una etnografía la cual le permite relacionar las prácticas de Santería con los saberes ancestrales de afrocolombianos y afrocolombianas. Finalmente, este estudio le permite a la investigadora afirmar que las prácticas de santería que no involucran al afrocolombiano en su totalidad, debido a que esta es practicada, en muchas ocasiones, por personas no afrocolombianas. Además, Velasco agrega que se mantiene el misticismo en los ritos, como por ejemplo, en las iniciaciones o en las

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ceremonias de sacrificio, lo que impide en cierta medida la profanación de la religión.

En cuarto lugar, encontramos la investigación Gente negra, nación mestiza.

Dinámicas de las identidades raciales en Colombia (1997) realizada por Peter Wade, miembro del Instituto Colombiano de Antropología. Wade centra su investigación en la forma cómo el orden racial básico subyace a contextos y prácticas aparentemente diferentes: Unguía y Medellín. Para resolver este interrogante, Wade se propone como objetivo proporcionar un enfoque que pueda capturar el orden racial colombiano –y por extensión los órdenes raciales característicos de otras sociedades de América Latina con una historia similar de esclavitud.

Esta investigación se desarrolla paralelamente examinando en detalle una región

“negra” y su gente en una variedad de contextos y en diferentes terrenos de la práctica social. Wade toma, entonces, como referencia principal los estudios de Nina S. de Friedmann y de Jaime Arocha. Wade propone, principalmente, cuatro categorías de análisis. En primer lugar, el orden racial, el cual es entendido como la dirección de las élites, medidas por su nacionalidad e identidad nacional que sostiene una imagen de Colombia, esencialmente como una nación mestiza o mixta. En segundo lugar, la identidad nacional se refiere a la aceptación de las

“razas” como construcciones sociales, identificaciones categóricas basadas en un discurso acerca de la apariencia física o el ancestro. En tercer lugar, las relaciones étnicas son entendidas como la interacción de las fronteras étnicas que mantienen la diferenciación de las etnias. Por último, el blanqueamiento es tomado como el escape de lo negro.

La investigación de Wade le permite concluir que, por una parte, el énfasis en el mestizaje tiende a descuidar la presencia verdadera y vital de lo negro en Colombia. Por su parte, la identidad racial puede incluso ser refundida, puesto que en experimentos algunas personas usan un término de color más claro para una

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foto de una persona que se ve adinerada y la clasificación más oscura para la misma persona que se ve pobre.

En último lugar, encontramos la investigación La hybris del punto cero (2005) realizada por el filósofo Santiago Castro-Gómez. Este estudio está centrado en la teoría de la poscolonialidad, la cual, según el autor, crea algunos imaginarios que configuran la inferioridad de culturas, personas y sociedades. Para desarrollar esta investigación, Castro toma como referencia principal la teoría de Edward Said.

En este sentido, Castro plantea tres categorías de análisis. En primer lugar, la limpieza de sangre es entendida como una estrategia de posicionamiento de los ilustrados criollos frente a los grupos subordinados. En segundo lugar, la biopolítica y la gubernamentalidad son tomadas para entender las formas de gobierno de Carlos III y sus sucesores como promovedores de la limpieza de sangre. En tercer lugar, la colonialidad del poder es comprendida como las nuevas formas de pensamiento impuestas por la cultura occidental.

Finalmente, Castro muestra la transfomación y constitución de identidades configuradas entre la época de la colonialidad y la poscolonialidad a través del análisis de sucesos ocurridos hasta comienzos del siglo XIX en la Nueva Granada.  

Este ejercicio nos permite evidenciar el valor de análizar las prácticas discursivas excluyentes como una estrategia metodológica que posibilita ingresar a las dinámicas de las prácticas discursivas con el ánimo de comprender los mecanismos de exclusión de los jóvenes hacia la raza negra. En este sentido, los antecedentes anteriormente reseñados han permitido la exploración de algunos de los avances y limitaciones de un grupo de investigaciones que han tenido como objeto de estudio las prácticas relacionadas con raza negra. Además, esta indagación nos permite dar cuenta de la importancia de analizar prácticas discursivas excluyentes o discriminatorias frente a la raza negra en una población inexplorada en otras investigaciones.

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Las investigaciones presentadas permiten evidenciar la pertinencia de nuevos estudios relacionados con la exclusión de la raza negra en el campo del análisis del discurso desde la teoría Foucaultiana.

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2. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

En sólo cuatro siglos (XV – XIX) más de quince millones de africanos fueron traídos a América para ser esclavizados (Gutiérrez, 1980, p. 15). A pesar de que en el siglo XIX se logró la independencia en las naciones latinoamericanas, este fenómeno no fue suficiente para garantizar que las personas de raza negra recibieran los mismos beneficios que el resto de la población.

Apartir de la década del 80, algunas comunidades negras junto a algunos de sus defensores han manifestado su inconformismo con el objetivo de exigir el reestablecimiento de los derechos básicos de esta población. Gracias a esto, han logrado establecer ciertos parámetros de igualdad expresados en la Constitución de 1991 en el capitulo I De los derechos fundamentales, artículo 131. Además de la ley 70, la cual defiende los intereses de las negritudes. Jaime Arocha en su ensayo Etnia y guerra: relación ausente en los estudios sobre las violencias colombianas, afirma que esta ley reconoce y legitima la identidad afrocolombiana y especifica los derechos etnicoterritoriales y políticos que se derivan de esa identidad (Arocha, 1998, p. 214).

Para Arocha, esta ley reconoce la existencia de las culturas indígenas y de las comunidades negras describiéndolas como parte importante en el desarrollo de la historia colombiana.

Sin embargo, las comunidades negras han sido las menos beneficiadas en todo este proceso de igualdad. Esto se debe a ciertas circunstancias que han desplazado al negro en su largo proceso de adaptación.

      

1 Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las 

autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por  razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. El Estado  promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas en favor de grupos  discriminados o marginados. El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición  económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o  maltratos que contra ellas se cometan. 

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A partir de lo anterior, es necesario señalar que para toda sociedad es fundamental detenerse a observar las causas y consecuencias de la exclusión que se ha mantenido frente al negro. El análisis de los mecanismos de exclusión que operan frente a la raza negra es, entonces, una herramienta significativa, la cual nos ayuda a comprender cómo las libertades y los derechos del negro continúan siendo prorrogados.

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3. INTERROGANTE Y OBJETIVOS

3.1. Interrogante de la investigación

¿Cuáles son los mecanismos de exclusión frente a la raza negra que subyacen en los discursos de los jóvenes de la Licenciatura en Lenguas Modernas de la Pontificia Universidad Javeriana?

3.2. Objetivo general

Identificar los mecanismos de exclusión frente a la raza negra que subyacen en los discursos de los jóvenes de la Licenciatura en Lenguas Modernas de la Pontificia Universidad Javeriana.

3.3. Objetivos específicos

 Describir los mecanismos de exclusión de los jóvenes frente a la raza negra.

 Analizar el modo de operación de los mecanismos de exclusión a partir de las categorías emergentes de los capítulos teóricos y de los discursos de los jóvenes.

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4. JUSTIFICACIÓN  

Según Mosquera2, la condición de los negros en Colombia ha estado altamente influenciada por el Estado y por las clases dirigentes, quienes, desde un principio, han ubicado al negro dentro de una categoría social inferior. La raza negra, al ser sobreviviente de una cultura esclavista heredada de los cientos de años de sufrimiento y marginación, continúa sobrellevando los prejuicios contra su raza, estereotipos y expresiones lingüísticas que operan desde la raza hegemónica;

prejuicios que inferiorizan y desvalorizan la condición del negro en la sociedad.

Estos prejuicios se encuentran sustentados por algunos argumentos que sostenían –en la época de la colonización- la inferioridad del negro, presentándolo constantemente como un ser irracional.

[…] se vende una esclava de veintiocho a veintinueve años de edad, sana y de buen servicio. Sabe cocinar medianamente, lavar ropa, coser, aplanchar, torcer cigarros y demás cosas necesarias al servicio de su casa. El precio será el que se convenga con el dueño […] (Posada, 1933, p. 73)

Este enunciado presupone a las personas de raza negra como una mercancía que se podía negociar al igual que un animal.

[…] se vende un caballo de muy buena presencia y de paso, la persona que quiera comprarlo, ocurrirá al almacén de paños franceses, sito en puente de san Francisco y allí tomará razón […] (Posada, 1933, p. 73)

Este tipo de enunciados que, según Posada, se encontraban en los periódicos de esta época, presentaron una lesión a la integridad y a la dignidad de la raza negra; lesión que la raza hegemónica continúa nutriendo hasta nuestros días.

      

2 Mosquera, J. (1993) Las comunidades negras de Colombia, Bogotá, Trama Color. 

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Según la Investigación sobre las Comunidades de Afrodescendientes y Raizales en Bogotá D.C., la condición de la raza negra ha sido marcada por la dominación y la discriminación socio-racial; condición que, hoy en día, ha llevado al negro al rebusque económico, a la pobreza y a la falta de seguridad alimentaria.

[…] Un negro puede ser un ladrón o un traficante de drogas […] […] la mujer negra es sucia, ladrona si entra a trabajar en una casa solamente sirve para la cama […] (Rodríguez, 2006, p. 117).

En este orden de ideas, la investigación de Rodríguez presenta una serie de casos que describen la actual marginación y la separación del negro al llegar a la ciudad y al intentar integrarse a la raza hegemónica.

[…] algunos afrochocoanos (as) me comentaron que en el transcurso de su cotidianidad - en Bogotá – han experimentado diferentes episodios de discriminación hacia ellos (as). Conseguir vivienda, emplearse, tener acceso a la educación, conseguir pareja, hacer uso del espacio público son asuntos franqueados por un sistema de valores donde “los negros” son desechados (Rodríguez, 2006, p. 119).

Debido a esta serie de factores que llegan a alejar al negro de la sociedad, consideramos importante realizar una investigación que en un primer lugar se interese por identificar y estudiar los mecanismos de exclusión que operan frente a la raza negra. De manera que, el presente estudio muestra un aporte a la Línea de Lenguajes e Identidades Sociales del Departamento de Lenguas de la Pontificia Universidad Javeriana.

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5. MARCO TEÓRICO

5.1. CAPITULO PRIMERO: LAS LEYES DE LA NATURALEZA HUMANA  

Reflexionar en torno a los procesos poscoloniales de la Nueva Granada significa analizar, al menos en un sentido, los discursos que conforman la época moderna y su participación en la configuración de los discursos raciales en el nuevo continente. Frente a esta búsqueda, Santiago Castro propone tres discursos fundamentales que sitúan tanto las prácticas como los modos de comprensión en la Nueva Granada. Para Castro, los discursos de la Nueva Granada se encuentran anclados en la Ilustración y se dividen, fundamentalmente, en tres. Los discursos de las formas de vida y del pensamiento, los discursos míticos y eclesiásticos, y los discursos propios del poder político. A continuación, presentaremos las generalidades que constituye Castro Gómez en estos discursos con el ánimo de poner en evidencia sus implicaciones en la constitución de los procesos poscoloniales de la Nueva Granada.

5.1.1. Los discursos de las formas de vida y del pensamiento  

Antes del siglo XVIII, los procesos de colonización traían consigo el ejercicio del poder militar y económico con el fin de establecer dominio frente a los pueblos. En el siglo XVIII, con el proceso de Ilustración, la colonización se transformó en el colonialismo moderno. El colonialismo moderno proponía una nueva forma de poder, la cual, más allá de implantar un dominio imperial, buscaba incorporar nuevas ideologías en los dominados que les permitieran constituir nuevas representaciones y concepciones del mundo (Castro, 2005, p. 43).

Esta nueva forma de colonialismo, encaminaba a los colonizadores a una transformación del poder que pasaba del sometimiento físico a la enseñanza de nuevas formas de vida y pensamiento capaces de justificar el colonialismo; algo

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desarrollo era proporcionado por ciertas instituciones como el Estado que proponía la educación como uno de los medios que le otorgaban total certeza y confianza a este proyecto (Castro, 2005, p. 44).

Así pues, la Ilustración trajo consigo una corriente ideológica que alentaba a las sociedades colonizadas a independizarse y a madurar intelectualmente. Con ello, dichas sociedades debían impedir el gobierno de terceros en su territorio empleando su propio entendimiento.

Santiago Castro-Gómez describe a la Ilustración como una ideología de la que se desprenden luchas por territorios y dominio de sus habitantes que orienta el proyecto científico de la Ilustración y el proyecto colonial europeo. Razón por la cual, Castro toma a la Ilustración como principal referencia del momento en el que los dos proyectos se unen y conforman un nuevo sistema (Castro, 2005, p. 22:23).

La hybris del punto cero es lo que va a dar camino a la respuesta a la configuración de este sistema.

La hybris del punto cero propone, según Castro, llegar al punto máximo de objetividad para lograr una explicación no empírica de la conformación de este nuevo sistema que este siglo trajo consigo. Así pues, Castro se abre camino con ciertas explicaciones que aclaran la evolución de pensamiento del hombre a partir de la Ilustración; siendo esta considerada como un importante espacio en el proceso de desarrollo para todos los continentes, Castro la describe desde sus comienzos.

Originándose en Europa, con el surgimiento de diferentes ciencias, Castro contextualiza dicha evolución de pensamiento con los cuatro puntos que expone Toulmin. Estos demuestran que esta transformación le permitiría al individuo más que un cambio social, un cambio de mentalidad (Castro, 2005, p. 24).

1. De transmisión oral de saberes a lenguaje matemático

2. De teoría jurídica y moral a ética (los estudios de caso son desechados)

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3. De fuentes empíricas a operaciones internas del entendimiento 4. De tiempo y espacio a estructuras permanentes

Toulmin afirma que dicho proceso venía acompañado de una nueva configuración de la sociedad que incluía dos aspectos que se resumen en una palabra derivada del griego: cosmópolis (Castro, 2005, p. 24). Castro la profundiza exponiendo las raíces de la palabra.

Por un lado, cosmos –es decir, la naturaleza ordenada por leyes fijas y eternas descubiertas por la razón- se encuentra por encima de la polis – es decir, la comunidad humana y sus prácticas de organización (Castro, 2005, p. 24). Lo que significa, una sociedad regida por las leyes que son establecidas, no por la sociedad, sino por el Estado. Es el poder central del Estado.

Dicha construcción de la cosmópolis manifestaba, entonces, corrientes que dejaron a un lado las concepciones religiosas y/o todas aquellas fuerzas sobrenaturales, determinando a la naturaleza humana como única en este proyecto científico. De manera que todas las cosas pudieran ser comprobadas científicamente, o más bien matemáticamente.

No obstante, el proceso de construcción de una cosmópolis debía ser llevado a cabo mediante un proyecto que incluyera ciertos elementos. Por lo tanto, David Hume presenta un proyecto en su Tratado de la naturaleza humana, donde hace énfasis en el uso de un método para analizar las cuestiones morales desde una perspectiva objetiva (Castro, 2005, p. 26).

Castro encuentra prudente mantener una mirada transparente en este análisis, más aún cuando la ciencia del hombre es la única fundamentación sólida de todas las demás. De este modo, para llegar al punto cero se debe usar el método analítico-experimental que muestra una mirada de la ciencia del hombre tal y como es, mas no como debería ser (Castro, 2005, p. 33). No existen normas específicas en este método, tan sólo se realizan descripciones.

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Hume por su parte, realiza algunas descripciones del hombre que lo presentan como un ser que actúa siempre medido por su propio interés. El individuo, entonces, califica las acciones según sus utilidades y les da un apreciativo de bueno o malo, pues la moral es inventada por el hombre, no tiene nada que ver con la naturaleza humana. Luego, Hume afirma que la mayor atención del individuo en su mente se centra en sí mismo, luego en sus relaciones y conocidos.

En general – afirma Hume – “puede afirmarse que en la mente de los hombres no existe una pasión tal como el amor a la humanidad, considerada simplemente como en cuanto tal y con independencia de las cualidades de las personas, de los favores que nos hagan o de la relación que tengan con nosotros (Castro, 2005, p. 28).

Además, agrega que el individuo siempre antepone su propia naturaleza a la de otros, prefiere lo cercano a lo remoto pero es capaz de vivir en comunidad debido a su pasión fundamental: “el impulso natural de adquirir bienes y posesiones para nosotros y nuestros amigos más cercanos” (Castro, 2005, p. 29). Este impulso egoísta es lo que genera algo que Castro llama un mecanismo regulador de la economía.

Este mecanismo ayuda a la sociedad a satisfacer las necesidades de cada uno de sus individuos, sin perjudicar el interés público: la autoconservación (Castro, 2005, p. 29). De modo que en esta búsqueda egoísta de su propio beneficio, el hombre encuentra necesario hacer un balance entre lo colectivo y lo moral. Lo que significa sacar provecho de otros individuos sin perjudicar a ninguno.

[…] Hardt y Negri afirmaron […] la relación productiva con los “continentes negros” sirvió como cimiento económico de los Estados–nación europeos (Castro, 2005, p. 21).

Sin embargo, esto también implica el establecimiento de un sistema económico en el que cada sociedad tenga su lugar asegurado con el fin de mantener una organización que le corresponda a cada uno de sus miembros. Esto significa, un sistema jerárquico en donde tanto los individuos que se encuentran en la parte

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más alta como los que están en la parte más baja, conserven su lugar en la clasificación.

Entonces, ¿para quienes se ofrece específicamente esta nueva lógica de progreso? Al parecer, este proyecto ilustrado no es accesible para todos los continentes, ni para todas las castas y América es uno de los “continentes negros”

que denominan Hardt y Negri. Ni los indígenas, ni los negros hacen parte de este movimiento, aunque algunos intentan integrarse a este por medio de revueltas e independencia ideológica.

Dicha lógica de progreso podría ser explicada en cuanto se comprenda el punto de partida de estos procesos (Castro, 2005, p. 33). La hybris del punto cero intenta llegar allí mediante el método analítico-experimental. Sin embargo, aplicar este método resulta ser complicado debido a que este se encuentra basado en la observación y en la experiencia.

La única solución es hacer una reconstrucción de las sociedades de acuerdo a su nivel de evolución. Locke intenta hacer algo muy parecido que lo conduce al ejercicio del trabajo como el surgimiento de la economía.

Las sociedades antiguas europeas y americanas difieren en la concepción de trabajo desarrollada en cada una de estas. Por un lado, en Europa la fuerza de trabajo se ha mantenido con el fin de obtener riquezas y tener más de lo suficiente que implica la creación de una cadena de trabajo.

Por otro lado, en América ni el mercado, ni el concepto de trabajo eran importantes en un principio. Su tranquilidad se medía con tener un sustento diario, algo que apenas lograra su subsistencia.

[…] Turgot afirmó […] En la “primera época de la humanidad” los hombres vivían sumergidos en el caos de las sensaciones, el lenguaje no era capaz de articular ideas abstractas y las necesidades básicas eran suplidas mediante una economía de subsistencia (Castro, 2005, p. 36).

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Así, pues, según Turgot, lo que produjo el progreso de las sociedades fue el lenguaje. Por medio de este, el hombre logró establecer comunicaciones con los demás mediante el desarrollo de la escritura, las ciencias y las artes. Las sociedades fueron cimentadas y, con ello, el sistema económico fue constituido, de tal forma que se estableció como un medio de dominio de la naturaleza.

Entonces, las sociedades del mundo comenzaron su proceso de desarrollo con estos preceptos, siendo América la última en desarrollarse. Frente a esto, Locke denomina al continente americano como los “salvajes de América” puesto que eran ellos quienes primaban en la economía de escasez (Castro, 2005, p. 36). Las concepciones de progreso de dichos “salvajes” eran diferentes a las de las sociedades europeas.

Las sociedades ilustradas europeas eran, entonces, consideradas como las precursoras del desarrollo, el punto de partida del progreso de las demás. Las ciencias, las artes y la escritura surgieron de allí, por lo que el sistema económico se tornó mucho más fuerte en esta zona.

Pero, ¿por qué todas estas prácticas surgieron precisamente allí en Europa?

Montesquieu afirma que el clima y la geografía fue una gran influencia para estas facultades, las condiciones medioambientales, afirmó Rousseau, y la superioridad de la raza blanca fue otra razón de Blumenbach y Kant.

Este último, fue el argumento más fuerte de Kant. La raza blanca, en especial la alemana, era la raza superior, razón por la cual su economía y su nivel de desarrollo eran más altos. En seguida, su argumento fue acompañado de su concepción de las demás razas como razas inmaduras.

El estudio del hombre de Kant se conecta con la Ilustración de la siguiente manera: Kant afirma que el hombre debe ser estudiado desde dos ciencias: la geografía física que estudia el cuerpo desde sus valores externos, es decir, su historia natural, y la antropología pragmática que estudia su naturaleza moral

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(Castro, 2005, p. 38). Ambas ciencias complementan al hombre, ambas ciencias a pesar de ser opuestas son adecuadas para su estudio.

Para Kant el mejor estudio del hombre es hecho desde la antropología pragmática debido a que esta se concentra en aquello que no cambia nunca y que puede ser observado siempre del mismo modo (Castro, 2005, p. 39). Es el punto cero de la moral. Por lo que es posible inferir que para Kant el alma y la moral están siempre por encima del cuerpo. Su concepto de raza no se encuentra relacionado fuertemente con la parte física sino con el entendimiento humano.

Así pues, Kant subordina las razas según sus particularidades. Para este filósofo las razas están dadas por las diferentes características de los hombres que se encuentran en un mismo grupo. Entonces, él presenta cuatro tipos de raza en el mundo (Castro, 2005, p. 40):

1. La raza blanca 2. La raza negra

3. La raza de los hunos (mongólica y kalmúnica): variante de los indios americanos.

4. La raza hindú o hindustánica.

Clasificadas de la siguiente manera3:

 Blanca  Europa

 Amarilla  Asia

 Negra  África

 Roja  América

      

3 Clasificación racial hecha por Johann Friedrich Blumenbach en De generis humani varietati nativa y la 

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Precisamente este es el orden jerárquico de las razas. Desde la raza blanca europea que era considerada perfecta, hasta la raza roja considerada como primitiva. De manera que esto no sólo corresponde a las condiciones climáticas ni al color de piel sino al carácter moral de cada una. Esta jerarquización esta medida por la capacidad o incapacidad que tiene un pueblo para “educar” la naturaleza moral a todos los hombres (Castro, 2005, p. 41).

[…] Kant afirmó […] La humanidad existe en su mayor perfección (Volkommentheit) en la raza blanca. Los hindúes amarillos poseen una menor cantidad de talento. Los negros son inferiores y en el fondo se encuentra una parte de los pueblos americanos” (Castro, 2005, p. 41).

Frente a esto, Castro presenta a Edward Said como uno de los norteamericanos que postula la superioridad de la raza blanca europea debido a su papel de precursores en este proceso de colonización moderna acompañado del discurso establecido por ellos, que impartía las formas de vida y pensamiento. La cultura occidental era, entonces, la encargada de difundir la modernidad mientras que las demás culturas acogían el proceso.

El filósofo argentino y crítico del eurocentrismo, Enrique Dussel, establece, por su parte, la relación creada por el pensamiento moderno entre un sujeto abstracto […] y un objeto inerte (Castro, 2005, p. 48), lo que origina una relación unilateral entre el Mundo Occidental y las demás culturas, las cuales son llamadas

“barbarie”4. De manera que el pensamiento ilustrado convierte la modernidad de un fenómeno europeo a un fenómeno mundial. Con ello, el Renacimiento italiano, la Ilustración, la Revolución Científica y la Revolución Francesa fueron experiencia que no solo tenían repercusiones en Europa sino en los demás continentes.

      

4 Naturaleza en bruto que necesita ser “civilizada” (Castro, 2005, p. 48).  

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El mito eurocéntrico de la modernidad 5

La modernidad es, entonces, un fenómeno que tiene su centro en Europa. Dussel no cree en la superioridad de dicho continente o en su independencia de los demás. Europa, al ser el centro, presentó una serie de experiencias que ocasionaron la modernidad y esta fue difundida hacia los demás territorios. Lo que implica que sin colonialismo no pudo haber modernidad y sin modernidad no pudo haber colonialismo (Castro, 2005, p. 48).

5.1.2. Los discursos míticos y eclesiásticos  

En el siglo XVIII, un sacerdote ilustrado de la Nueva Granada afirmó que los habitantes de América estaban totalmente fuera de la Ilustración porque ellos no eran capaces de utilizar su propio entendimiento (Castro, 2005, p. 22). En aquel entonces, la civilización cristiana era la que asignaba las normas relacionadas con la diferenciación étnica.

      

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La Biblia expone algunos argumentos con los que más tarde la Iglesia justifica esta clasificación de razas. El primer evangelio del antiguo testamento hace referencia a la ascendencia de Noé. Mignolo indica que este fue de gran importancia en la división poblacional.

Este relato bíblico cuenta que una vez Noé se encontraba ebrio y desnudo en medio de su tienda. De sus tres hijos Jafet, Sem y Cam, Jafet y Sem se compadecieron y lo cubrieron con una manta, a diferencia de Cam quien pasó por encima como si nada hubiera sucedido.

Al día siguiente Noé se enteró de lo que había ocurrido la noche anterior y pronunció la siguiente sentencia:

[…] Tomado de Génesis 9:25-27 […] Maldito sea Canaán [el hijo de Cam];

siervo de siervos será a sus hermanos. Bendito por Jehová mi Dios sea Sem, y sea Canaán su siervo. Engrandezca Dios a Jafet y habite en las tiendas de Sem y sea Canaán su siervo (Castro, 2005, p. 56).

Mignolo en su libro Local Histories/Global Designs, señala que el discurso eclesiástico fue de gran relevancia en el proceso del colonialismo. Sin embargo, este no comenzó precisamente en el siglo XVIII sino, según Mignolo, este se operó en el siglo XVI.

La limpieza de sangre fue entonces uno de los procesos que se derivó en esta época. Sin embargo, esta ideología empezó antes del siglo XVI, cuando los pensadores de la antigüedad -empezando por Herodoto- consideraban al mundo como una gran isla dividida en tres continentes Europa, Asia y África (Castro, 2005, p. 54). Tiempo después en la Edad Media, los intelectuales tomaron este modelo y lo adaptaron haciendo ciertas modificaciones basadas en sus creencias religiosas.

Así pues, San Agustín colaboró con este modelo considerando como “hombres”

solamente a los que pertenecieran a estos tres continentes que eran también llamados la “Ciudad de Dios” (Castro, 2005, p. 55). De manera que América fue el

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principal motivo de debate en el siglo XV al intentar conceptualizarla en alguna de las divisiones jerárquicas.

Los europeos, entonces, dieron cuenta de su gran papel al haber sido ellos, los mismos ascendientes de Jafet, quienes habían arribado a tierras del nuevo continente. Por lo que la colonización de este nuevo continente fue considerada como la prolongación natural de Europa.

Esta prolongación debía ser completa, razón por la cual era necesario transformar al otro. La encomienda fue uno de los procesos que facilitó este objetivo. La evangelización y el trabajo eran dos instrumentos que se aplicaban a los nativos.

La conversión hacia Dios, por un lado, y el duro trabajo corporal, le permitían a estos individuos a alcanzar cierto nivel de intelectualidad y civilización.

Algunos indígenas eran, pues, enseñados a la vida de sacerdotes debido a que catequizar en chibcha les resultaba muy difícil a los colonizadores. Por lo que se les otorgaba ciertos derechos entre los que se incluía estudiar en colegios dirigidos por agustinos y jesuitas (Castro, 2005, p. 117). Su entrenamiento resultaba ser importante para lograr una buena comunicación.

Sin embargo, al disminuir el número de hablantes de la lengua nativa, el interés por la lengua nativa en la Corona también disminuyó y se impuso la Lengua Castellana como lengua oficial. Debido a que, según Carlos III, la diversidad de lenguas causaba confusión entre las personas.

La evangelización resultó ser, entonces, más fácil para los colonizadores.

Además, la mezcla de sangres no era bien vista en la cultura eclesiástica. Los mestizos eran, pues, difícilmente aceptados en esta institución.

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5.1.3. Los discursos propios del poder político  

La ilustración fue un periodo que permitió la configuración de sociedades modernas por medio de un discurso colonial. El ser blanco se convirtió en una forma de vida, la destilación de las razas era el objetivo de esta nueva ideología, hasta el punto que las sociedades quedaran inmersas en estas nuevas expresiones y comportamientos.

“Todo hombre de color que no era francamente negro como un africano, o cobrizo como un indio, se dice español. Pertenece a la gente de razón, y a esta razón que, hay que confesar, es a veces arrogante y perezosa, persuade a los blancos, y a los que lo creen ser, que la labranza de la tierra es cosa de esclavos. Nos sorprendió ver muchos zambos y mulatos y otras gentes de color que, por vanidad, se llaman españoles y se creen blancos, porque no son tan rojizos como los indios” Alexander von Humboldt (Castro, 2005, p. 67).

La modernidad y la colonialidad fueron dos procesos que sirvieron como argumentos para fomentar la lucha de razas y con ello, la lucha por ser blanco. El imaginario de blancura se convirtió, entonces, en un símbolo de pureza. El ser blanco no significaba simplemente un tono de piel, sino una forma de comportamiento y un rango en la sociedad.

Estas nuevas expresiones de las sociedades fueron consecuencia de las nuevas formas de poder que se establecían mientras tanto en Europa. Michel Foucault lo describe como un cambio en el “arte del buen gobierno” en el siglo XVIII. Un buen gobernante dejó de ser un modelo que vela por el bienestar de sus súbditos, para ser una persona capaz de hacerse cargo de las relaciones sociales entre los hombres con el fin de: “la optimización de los recursos materiales y humanos presentes en el territorio” (Castro, 2005, p. 97).

Así pues, el controlar la economía era otro de los puntos en los que un buen gobernador debía intervenir, su control sobre lo que llama Castro-Gómez como los

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“procesos vitales de la población (natalidad, mortalidad, alimentación, lugar de residencia, salud y trabajo)” (Castro, 2005, p. 97). Todos estos aspectos resultaban indispensables para ejercer un buen gobierno.

En aquella época, y después de todos estos cambios ideológicos, los colonizadores dieron cuenta del mayor tesoro que estaban despreciando: los hombres. De manera que concentraron su atención en ellos. El ejercicio del poder se desprendió de la riqueza de los territorios colonizados, para ser practicado desde el raciocinio de sus gobernantes.

Los Borbones, por su parte, quisieron manejar el “arte del buen gobierno” también basados en que el verdadero tesoro del Estado son los hombres:

La verdadera riqueza de las naciones no está primariamente en los recursos naturales, sino en los recursos humanos disponibles. Los metales preciosos no constituyen por sí mismos riqueza alguna, sino que su utilidad depende directamente del tipo de hombre que los extrae, comercializa y administra. De lo que se trataba entonces era de crear un tipo de sujeto productivo y obediente a las directrices del Estado (Castro, 2005, p. 99).

Basados en estas nuevas formas de pensamiento, y en la corriente de Phelan, los Borbones entraron en el proceso de racionalizar al imperio español, lo cual conllevaba a un proceso descrito en 3 puntos (Castro, 2005, p. 100).

1. La formalización: trata de la aplicación de reglas a las sociedades que las desprendan de los juicios de valor y de las tradiciones que establezcan cualquier lazo comunitario. Transito hacia “actuar conforme a las reglas”.

2. La instrumentalización: hace referencia a darle herramientas útiles a la sociedad para el beneficio de todos. Son instrumentos de carácter técnico, educativo, político y científico, los más adecuados para la colectividad.

3. La burocratización: el Estado es el nuevo mediador entre el desarrollo y la sociedad. El Estado, es el nuevo centro de la sociedad.

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5.2. CAPÍTULO SEGUNDO: LOS PRINCIPIOS DE EXCLUSIÓN SEGÚN FOUCAULT

 

En el presente capítulo se presentarán los principios de exclusión propuestos por Michel Foucault en El orden del discurso, los cuales serán entendidos como mecanismos de control ejercidos por el individuo.

Para Foucault, los principios de exclusión se encuentran precedidos de dos procedimientos fundamentales que constituyen el mundo discursivo: el deseo y la institución (Foucault, 1999, p. 12:13). En primer lugar, el deseo se representa en arraigo, sentimiento y sueño; y en segundo lugar, la institución descubre, explica y ordena a este deseo. Las representaciones de estos dos procedimientos son opuestas pero responden a una misma inquietud; inquietud que indaga acerca de los poderes y los peligros que integran al discurso.

El deseo y la institución constituyen una relación orientada por tres sistemas: el control, la selección y la redistribución (Foucault, 1999, p. 14), los cuales regulan la producción del discurso. En este sentido, estos tres sistemas regulan ciertos procedimientos que afectan la producción del discurso. De acuerdo con la teoría Foucaultiana, los procedimientos o principios de exclusión afectan evidentemente la producción del discurso en nuestra sociedad.

Foucault presenta tres principios de exclusión fundamentales: la palabra prohibida, la separación y el rechazo y el discurso de lo verdadero.

El primero de estos principios se refiere a la necesidad humana de obtener poder, en representación del procedimiento de deseo. En este sentido, La palabra prohibida es una de las institucionalizaciones del deseo (Foucault, 1999, p. 14).

Ésta manifiesta toda clase de inhibición, todo aquello que, de cierta forma, llega a ser inalcanzable y que limita todo posible discurso.

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Este tipo de inhibición se encuentra reflejado en dos doctrinas que comprenden casi que la totalidad de este principio. La sexualidad y la política, en sus formas discursivas, son consideradas como prácticas, mas no como formas neutrales del discurso.

El segundo principio de exclusión es la separación y el rechazo o separación de la locura (Foucault, 1999, p. 15:16). Foucault lo presenta con un ejemplo que propone la oposición entre razón y locura presentado en la Edad Media.

En aquel entonces, la palabra del loco no es tenida en cuenta debido a que este no tiene capacidad alguna de razonar, su palabra es irrelevante por lo que sus derechos y deberes no tienen pertinencia alguna; en consecuencia, el loco se encuentra separado y rechazado por la sociedad.

El tercer principio de exclusión, es el llamado discurso de lo verdadero (Foucault, 1999, p. 19). Este principio establece en la sociedad las cosas que se deben decir y las cosas que se deben hacer. Algunos de estos se han convertido en rituales tomados como enunciados verdaderos.

Pues esta voluntad de verdad […] se apoya en una base institucional: está a la vez reforzada y acompañada por una densa serie de prácticas como la pedagogía, el sistema de libros, la edición, las bibliotecas, las sociedades de sabios de antaño, los laboratorios (Foucault, 1999, p. 22).

Este último principio ha sido abordado en mayores ocasiones debido a su función en la sociedad. Una muestra de esta importancia, es la imposición de unas verdades por parte de la institución, las cuales difícilmente pueden ser cambiadas.

Foucault nombra un tipo de enmascaramiento de las verdades reguladas por el deseo y el poder. No obstante, el objetivo de este filósofo francés, en su conferencia sobre el orden del discurso, no es intentar cambiar el orden de las cosas, sino describir las situaciones que se desarrollan en el campo discursivo y que hacen que se establezca un orden dentro del mismo.

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En este orden de ideas, de esta serie de procedimientos o principios se despliegan dos procesos que ponen en evidencia el ejercicio del poder: el control y la delimitación. Estos dos procesos consiguen la dominación del discurso mediante tres procedimientos que los ponen en acción: el comentario, la disciplina y las condiciones de utilización.

En primer lugar, el comentario es un procedimiento que regula la producción de discurso por medio de su posible nivelación entre los mismos (Foucault, 1999, p.

26). Este procedimiento se clasifica en dos:

A) Los discursos que “se dicen”, es decir, los cotidianos o las conversaciones pasajeras.

B) Los discursos que se reanudan; son discursos que se dicen y permanecen dichos, se retoman regular e indefinidamente. Son entonces, temas de los que se escriben textos, se describen situaciones, se crean discusiones, entre otros. De manera que se reactualiza el discurso.

Esto implica la presencia de un autor –segundo procedimiento- el cual debe ser considerado como una unidad absoluta de un discurso condensado y coherente.

Desde la Edad Media el discurso escrito ha cobrado importancia convirtiéndose en un indicador de credibilidad y de veracidad del autor.

Es importante aclarar que es posible modificar el discurso de algún autor, siempre y cuando no se vaya a negar su existencia. Se debe conservar su perfil y su autenticidad, es decir, su credibilidad.

Así pues, el autor debe tener tres elementos esenciales en su obra: identidad, individualidad y el yo (Foucault, 1999, p. 32), con el fin de impedir la repetición de un mismo discurso. Según Foucault, debe existir otro tipo de delimitación para los autores, que aclara no son las ciencias sino las “disciplinas”.

El principio de la disciplina es lo que se requiere para la construcción de nuevos enunciados (Foucault, 1999, p. 33). Sin embargo, es importante aclarar que una

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disciplina no está constituida por todo aquello que se diga como verdad por parte de cualquier individuo; de hecho, para que un enunciado haga parte de una disciplina, es necesario que pase por un procedimiento que defina su veracidad y se enmarque en una institucionalidad.

Foucault parte con un ejemplo de la botánica del siglo XVII. En este período, todo aquello que se dijera de esta disciplina tenía que ser comprobado visualmente; de manera que si no se presentaba el fenómeno a la vista, el enunciado del individuo era considerado como falso.

Así ocurrió hasta el siglo XX, donde las nociones metafóricas, cualitativas y sustanciales (Foucault, 1999, p. 35) eran esenciales para la veracidad de los investigadores.

En el interior de cada disciplina hay cierto orden y una serie de reglas que no permiten el acceso de cualquier enunciado asumiendo el poder de calificarlo como verdadero o falso (Foucault, 1999, p. 35). Asimismo, no se puede descartar el hecho que el autor debe ubicarse en el contexto con el fin de que su verdad sea considerada como tal.

Es necesario que todo lo que se enuncie esté situado en un contexto de “verdad”6. Para ilustrar esta afirmación, Foucault da un ejemplo relacionado con la botánica.

En el siglo XIX, Mendel intentaba demostrar una verdad con algunos instrumentos que no eran válidos en su época. Para aquel entonces, la gente encontraba algo extraños sus métodos, a pesar de que él estaba diciendo lo que ahora es considerado como verdad. Sin embargo, en esta época, su verdad no fue aceptada debido a que estaba por fuera de contexto.

En último lugar, el procedimiento que pauta la entrada de algunos enunciados a los discursos consiste en las condiciones de utilización. Estas son las que regulan la       

6  Nota:  la  verdad  es  entendida,  en  este  punto,  como  un  enunciado  considerado  cierto  en  determinado  contexto.  Así  como  la  imposición  de  lo  verdadero  la  cual  utiliza  ciertas  herramientas  contextuales  para 

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calidad y las exigencias que todo discurso requiere; lo que implica que no todos los discursos son accesibles para todos los individuos.

Existen ciertas figuras que ayudan en la ejecución del discurso, tales como el intercambio y la comunicación (Foucault, 1999, p. 40). Estas, además, se mueven dentro de los sistemas de restricción hasta llegar a cierto tipo de dependencia.

Estas dos figuras se exteriorizan a través de los rituales, los cuales definen toda clase de manifestaciones que acompañan al discurso (gestos, comportamientos).

Por otra parte, las “sociedades de discurso” (Foucault, 1999, p. 41) son las encargadas de producir y distribuir el discurso; lo contrario a las formas doctrinales, pues estas tienden a la difusión.

Las sociedades de discurso, entonces, aceptan cualquier otra forma de enunciación, mientras que las doctrinales vinculan al individuo en sus enunciados, pero les prohíbe el suyo mismo.

De esta forma, el sujeto que pronuncie cualquier enunciado es cuestionado y juzgado por los que se consideran pertenecientes a la doctrina, de tales formas como:

[…] pertenencia de clase, de estatuto social o de raza, de nacionalidad o de interés, de lucha, de revuelta, de resistencia o de aceptación (Foucault, 1999, p. 44).

Foucault finaliza esta serie de “adecuaciones sociales del discurso” con el ejemplo del sistema educativo, con el cual el filósofo afirma que la educación ha sido un discurso moldeado y adecuado según los intereses políticos y religiosos con el fin de establecer formas de poder.

Hasta ahora se ha hablado de algunos procedimientos del discurso que Foucault separa de cierta forma. No obstante, los rituales del habla, las sociedades de discursos, los grupos doctrinales y las adecuaciones sociales se encuentran

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unidas de una forma muy abstracta, tal como lo aclara el filósofo francés con el ejemplo de la educación (Foucault, 1999, p.45).

Estos procedimientos pueden llegar a condensarse en una sola disciplina para que el poder se pueda manifestar en forma de un solo objeto discursivo.

Según Foucault, al parecer el pensamiento occidental ha estado en un proceso de elaboración detallada del discurso hasta el punto de lograr cierto poder en el habla y en el pensamiento de los individuos, creando una brecha entre los dos.

La filosofía ha intentado suprimir la realidad del discurso conduciéndose hasta los principios de éste, liberándolo de toda carga que se le ha otorgado.

[…] el discurso no es nada más que un juego, de escritura en el primer caso, de lectura en el segundo, de intercambio en el tercero […] (Foucault, 1999, p.

50).

En este orden de ideas, la escritura, la lectura y el intercambio son los tres componentes que causan en el receptor lo que llama Foucault el “sordo temor”.

Un sentimiento que aleja al individuo de toda clase de relación con el discurso y lo lleva a apartarse aún más de la toma de tres decisiones (Foucault, 1999, p. 51) que este filósofo define de la siguiente forma:

1. Replantearnos nuestra voluntad de verdad;

2. Restituir al discurso su carácter de acontecimiento;

3. Borrar finalmente la soberanía del significante.

El objetivo de Foucault no es, entonces, el de suprimir aquel “sordo temor”, sino el de analizarlo en otros términos. Para esto, el filósofo francés señala algunos requerimientos con el fin de aplicar su método: el trastocamiento, la discontinuidad, la especificidad y la exterioridad (Foucault, 1999, p. 52:53).

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En primer lugar, el trastocamiento es definido por Foucault como una creencia natural y arraigada de tener una certeza positiva y de considerar todo lo que se nos dice como verdadero (Foucault, 1999, p. 52).

En segundo lugar, la discontinuidad indica que no es correcto pensar en el discurso como una línea recta. Esto quiere decir que el discurso está en constante movimiento, incluso algunas veces crea sistemas de rechazo, o algunas otras es rechazado por sistemas ajenos al suyo.

En tercer lugar, Foucault presenta la especificidad como una visión violenta del discurso que es ejercida hacia el individuo, mas no como algo que lo favorece.

En último lugar, la exterioridad, señala Foucault, es la mejor opción es ir de adentro hacia afuera. La raíz, el origen debe ser el punto de partida de un análisis del discurso para llegar a una situación problemática que suceda en la actualidad.

La causa de sus orígenes es lo más importante para llegar a la situación en sí.

Los anteriores requerimientos que presenta Foucault deben ir acompañados de cuatro elementos que regulen el discurso: acontecimiento, serie, regularidad y condición de posibilidad.

Es posible que muchos investigadores no hayan hecho sus estudios siguiendo este orden, el asunto en este punto es la importancia de la historia. La historia permite situar en contexto al individuo de la siguiente forma (Foucault, 1999, p.

56).

 Circunscribir el “lugar” del acontecimiento;

 Los márgenes de su azar;

 Las condiciones de su aparición.

El objetivo de Foucault con esta serie de elementos es llegar a cierta determinación por medio de un análisis crítico, el cual busca:

[…] cercar las formas de exclusión, de delimitación, de apropiación […]

(Foucault, 1999, p. 59).

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Por otro lado, un análisis genealógico que incluye:

[…] cómo se han formado, por medio de, a pesar de […] cuál ha sido la norma específica de cada una y cuales sus condiciones de aparición, de crecimiento, de variación (Foucault, 1999, p. 60).

En primer lugar, el análisis se inclinaría por la parte crítica que incluye sistemas de exclusión. Allí, son varios los elementos que se pueden analizar en un selecto ordenamiento; entre ellos se encuentran las formas de clasificación, jerarquización, desplazamiento, entre otros.

Foucault en su análisis de la locura, comienza por entender la situación históricamente (Edad Media), luego se enfoca hacia la parte de las disciplinas que constituyen un sistema penal y finalmente cómo algunos autores lograron entrar a formar parte de esas disciplinas para tratar estos casos de locura.

En segundo lugar, el rumbo que tomaría sería por la parte genealógica. Allí, se intenta, no sólo desmenuzar los discursos, sino unificarlos y reagruparlos. De esta forma, los procesos de exclusión pueden ser analizados como una unidad completa la cual es posible de integrar y desintegrar pero que no se separa ninguna de sus partes. El punto está en las diferentes formas en las que se desarrolla.

Finalmente, Foucault logra hacer una síntesis de las dos partes del análisis (Foucault, 1999, p. 67):

La parte crítica del análisis […] intenta señalar, cercar esos principios de producción, de exclusión, de rareza del discurso […]

La parte genealógica […] series de la formación efectiva del discurso […]

poder de constituir dominios de objetos […]

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6. MARCO METODOLÓGICO

6.1. Tipo de investigación: Cualitativa  

La presente investigación es cualitativa puesto que se preocupó por analizar y comprender datos sin el ánimo de brindar estándares o medidas. La metodología cualitativa permite, en éste estudio, identificar los mecanismos de exclusión frente a la raza negra que subyacen en los discursos de los jóvenes. En este sentido, la presente investigación se asume como cualitativa, puesto que permite recoger, analizar e interpretar datos que no se puedan medir objetivamente.

La investigación cualitativa permite centrarse ante todo en la comprensión de un fenómeno, dando cabida a cualquier perspectiva que llegue a presentarse. De esta manera, se toman muestras pequeñas y mediante el enfoque se logra abarcar el tema con mayor exactitud.

6.2. Enfoque Descriptivo  

Para esta investigación, se llevó a cabo un enfoque descriptivo, puesto que se analizó cómo es y cómo se manifiesta el fenómeno del racismo. Los estudios descriptivos buscan especificar las propiedades importantes de personas, grupos, comunidades o cualquier otro fenómeno que sea sometido a análisis (Dankhe, 1986, p. 60). En este sentido, este enfoque ayudó a medir o describir los componentes y aspectos del racismo con la mayor precisión posible.

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6.3. Recolección de muestras  

Los discursos en la presente investigación estuvieron conformados por las narraciones de 7 jóvenes de la Licenciatura en Lenguas Modernas de la Pontificia Universidad Javeriana en la ciudad de Bogotá. Se buscó que las preguntas de la entrevista fueran emergentes con el ánimo de normalizar las actitudes y reacciones de los estudiantes frente al tema del racismo.

6.4. Instrumentos de recolección  

Para la presente investigación del discurso de los jóvenes frente al racismo, se aplicó la entrevista en profundidad no estructurada. Este instrumento se constituye como herramienta eficaz para dar cuenta de cuáles son los mecanismos de exclusión que subyacen de los discursos de los jóvenes frente a la raza negra.

6.4.1. Entrevista en profundidad no estructurada  

La entrevista en profundidad no estructurada es una técnica de campo que supone la existencia de un cuestionamiento abierto en el que el investigador no espera nunca recibir algún tipo de respuestas, su tarea consiste en estar dispuesto a oír todo aquello que el sujeto entrevistado quiera decir y comprenderlo a partir que lo que cuenta. Este tipo de entrevista permite, también, que se maneje con los entrevistados un registro estándar muy similar al de su habla cotidiana. El sujeto es así puesto a responder ciertas preguntas según su propia experiencia de vida y le es concedida la libertad de desarrollar cualquier tema que le parezca digno de atención y que permita observar algo de sí mismo.

Referencias

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