La Colosa: Aproximación al conflicto entre AngloGold Ashanti y la comunidad de Cajamarca ¿Responsabilidad Social o acto de legitimación
fallido?
María Kamila Sánchez López
José Miguel Pereira González
Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas Administración de Empresas
Facultad de Comunicación y Lenguaje Comunicación Social
Junio, 2020
TABLA DE CONTENIDO
1. INTRODUCCIÓN ... 3
2. DIAGNÓSTICO ... 6
3. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA ... 13
4. ANTECEDENTES ... 15
4.1. Minería en Colombia ... 15
4.2. responsabilidad social en la minería ... 16
4.3. el papel de la comunicación en la RSE ... 21
5. JUSTIFICACIÓN ... 25
6. REVISIÓN DE LA LITERATURA ... 27
6.1. Comunicación organizacional ... 27
6.2. Comunicación externa... 29
6.3. Responsabilidad social empresarial ... 31
6.4. Modelos de desarrollo contemporáneos y Estado ... 33
7. OBJETIVOS ... 36
8. METODOLOGÍA ... 37
9. CRONOGRAMA ... 41
10. RESULTADOS ... 42
10.1. La Colosa: el centro de la discordia... 42
10.2. La versión de Anglogold Ashanti ... 44
10.3. La otra cara de la moneda: la comunidad y los lideres ... 47
10.4. La visión de los medios de comunicación ... 52
10.5. El rol del Estado ... 57
11. CONCLUSIONES ... 60
12. RECOMENDACIONES ... 67
13. REFERENCIAS ...69
14. ANEXOS ... 75
Anexo 1 ... 75
Anexo 2 ... 79
Anexo 3 ... 85
Anexo 4 ... 89
Anexo 5 ... 95
1. INTRODUCCIÓN
La minería en Colombia es un tema bastante controversial y el abuso del medio ambiente uno de los asuntos que más preocupa. Pero esto no es algo nuevo, según Gómez y Eschenhagen (2014) la historia de América Latina se ha visto marcada por una característica constante desde el siglo XIX, el modelo de desarrollo económico cortoplacista, el cual se caracteriza por el uso ineficiente de los recursos naturales y por la inequidad en la distribución de los beneficios.
Por otro lado, un asunto importante que rodea la minería es la responsabilidad social empresarial, la cual ha tomado fuerza e importancia por parte de los empresarios, porque actualmente el público tiene en cuenta la relación de las organizaciones con su medio. A pesar de esto, según Solano (2005), el abordaje de la responsabilidad social es aún incipiente y cuenta con muchas fallas, por ejemplo, es excesivamente mediático, poco especializado, se confunde con la filantropía o relaciones públicas y refleja poco conocimiento de los conceptos básicos.
Los estudios han demostrado que ser socialmente responsable no basta, sino también requiere un elemento muy importante, la comunicación, pues, esta última según Ferré y Orozco (2017), genera impactos decisivos en la reputación corporativa de las organizaciones, sean positivos o negativos, y todas las acciones tienen una gran incidencia en la marca, como parte fundamental de los activos empresariales, elemento sobre el cual más influencia se ejerce.
En el presente trabajo se expondrá la problemática minera que tuvo lugar en Cajamarca en donde surgió un conflicto entre la empresa AngloGold Ashanti y la comunidad a causa del proyecto minero denominado La Colosa. Este es un ejemplo de que la responsabilidad social empresarial ha sido tomada por parte de una compañía como filantropía e incluso asistencialismo, que, aunque beneficia a la sociedad, no tiene en cuenta los impactos negativos que los proyectos mineros producen en una región, los cuales no pueden ser mitigados con ayudas económicas, obras, capacitaciones o nuevos empleos, según la ONG, Colombia Solidarity Campain (2013) y Sánchez (2013).
Teniendo en cuenta la situación de la minería en Colombia y las estrategias de la compañía minera AngloGold Ashanti por mostrar su compromiso con la comunidad y su presunto interés por el beneficio de la región, este estudio se pregunta ¿Qué factores comunicacionales y organizacionales llevaron a que la comunidad rechazara la explotación minera en Cajamarca?
Con el fin de responder la pregunta de investigación del presente trabajo, se llevaron a cabo dos etapas importantes. En la primera, se realizó un trabajo de documentación y consulta a expertos con el fin de tener un primer acercamiento a la problemática y conocer que se había dicho sobre el tema. En la segunda, se buscó tener un contacto directo con los actores involucrados en esta problemática social y ambiental - la comunidad, AngloGold Ashanti, activistas y los medios de comunicación- para poder comprender por qué la relación entre comunidad y empresa no fue la mejor, conocer la postura de la compañía minera, entender la motivación de la comunidad para rechazar la minería y la postura de los medios de comunicación frente a esta coyuntura nacional.
El enfoque metodológico del presente trabajo es cualitativo y se aplicaron técnicas de investigación tales como el análisis documental sobre el caso de estudio y la ciudad de Cajamarca; entrevistas a líderes sociales, habitantes de Cajamarca y al director de comunicaciones de la multinacional y, se analizaron setenta piezas periodísticas del El Espectador, El Tiempo, Semana y El Nuevo Día, con el fin de indagar el manejo que le dieron a la problemática entre la comunidad y la empresa.
El estudio concluye que la compañía tuvo un actuar poco o nada socialmente responsable, pues, utilizó este concepto para intentar imponerse en la región y persuadir a la comunidad para que apoyara la actividad minera por medio de la estigmatización, el engaño, el señalamiento y el asistencialismo, pero en realidad la RSE solo fue utilizada como un discurso para legitimar sus actividades. A pesar de esto, el municipio de Cajamarca, le deja una gran lección al país, la conciencia no se compra y los valores y las raíces no se negocian.
Además, se encontró que el Estado muestra una posición favorecedora frente la empresa minera, facilitándole permisos arbitrarios y dándole más importancia al factor económico dejando de lado la sostenibilidad, lo que demuestra su inclinación por un modelo de desarrollo basado en el extractivismo el cual pone el riesgo el futuro medio ambiental y social del país.
2. DIAGNÓSTICO
El proyecto La Colosa se encuentra en Cajamarca, Tolima, a unos 30 kilómetros al occidente de Ibagué. Para el año 2007 este proyecto fue anunciado por el Gobierno quien dio a conocer el yacimiento de oro, que sería uno de los 10 más grandes del mundo (Colombia Solidarity Campaign, 2013). Cuando este anuncio fue realizado no fue de gran agrado para los habitantes de Cajamarca, pues temían por la afectación que se podría dar en la reserva forestal y las fuentes hídricas, pues a muchos no les pareció un buen negocio cambiar los recursos naturales por 28 millones de onzas de oro (El Espectador, 2017).
La empresa que quería entrar en la región era AngloGold Ashanti, una compañía sudafricana que se dedica a la minería de oro en cuatro continentes, la cual no cuenta con una prestigiosa reputación debido a los inmensos problemas ambientales y sociales que ha dejado en países como el Congo y Ghana. Tanto así que el año 2011 fue nominada por la ONG Green Peace en su concurso “Public Eye”, al título de la peor empresa de año, debido a que se responsabiliza a la empresa de la destrucción de 50 ríos (Semana, 2011).
AngloGold llega a Colombia en el año 1999, pero fue legalmente constituida en el año 2003 bajo el nombre de Kedahda, lo cual, según investigaciones, le permitió a AngloGold actuar de forma secreta en el país (Colombia Solidarity Campaign, 2013).
A partir del año 2007, la empresa contó con la aprobación del Ministerio de Minas y Energía para iniciar la fase de exploración de 515.75 hectáreas, pero lo hizo en una parte prohibida ya que, hacia parte de La Reserva Forestal Nacional, a pesar de esto el Gobierno ya le había otorgado el permiso y ya se encontraban haciendo labores de estudio y viabilidad del proyecto (Vargas, D., 2011).
De acuerdo con Vargas (2011), frente a esta irregularidad la Corporación Autónoma del Tolima (Cortolima) ordenó la suspensión de las actividades, pero fue reanudada en 2010 gracias a la resolución 300 del 4 de febrero de 2010, que autorizó a la
multinacional a continuar con la primera etapa de exploración que venía adelantando.
Esta empresa empezó a expandirse por el territorio colombiano, según datos de Ingeominas para el año 2010 tenían 384 títulos mineros en diversos departamentos.
Pero el descontento empezó a ser más evidente cuando en el año 2013, la comunidad se percató que en el 100% municipio había títulos mineros en manos de la compañía minera (Torres, J., 2018). Fue por esto que el municipio prendió sus alarmas y empezaron a trabajar en conjunto para evitar que la empresa no explotara ni socializara el proyecto más ambicioso de Colombia, La Colosa.
Cajamarca tras el triunfo del No en la consulta popular
Tomada de: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/cajamarca-el-pueblo-que- prendio-la-mecha-de-las- consultas-populares-articulo-726403
Frente a esta amenaza, según El Espectador (2017), profesores y estudiantes de la Universidad del Tolima, campesinos y personas de la comunidad empezaron a ponerle el ojo a este asunto y estaban buscando respuestas que nunca fueron resueltas y de esta manera surge el Comité Ambiental en Defensa de la Vida.
De acuerdo con el biólogo Renzo Alexander García, entrevistado por El Espectador, se empezaron a hacer investigaciones sobre el asunto porque se dieron cuenta que iba a ser una extracción de oro diseminado “Es decir, un gramo de oro por tonelada de roca, y que para hacerlo debían usar cianuro, un químico muy contaminante”
(2017).
Desde entonces se crearon varias organizaciones con el fin de buscar la defensa del territorio y detener la exploración. Algunas de estas organizaciones fueron:
Semillas de agua, la asociación de productores agroecológicos de la cuenca del río Anaime (Apacra), AgroTour Anaime, el colectivo socio-ambiental juvenil de Cajamarca (Cosajuca), Ecotierra, entre otros. En este proceso se dieron muchas dificultades por temas de estigmatización, desinformación, falta de apoyo, pero aun así los movimientos continuaban en la lucha por defender el territorio.
Esto lo hicieron por medio de manifestaciones públicas en contra de la empresa minera, foros, seminarios internacionales con expertos en minería a cielo abierto, movilizaciones sociales, charlas con la comunidad y muchas formas más de hacer resistencia (Torres, J., 2018).
Pero la movilización que marcó un hito en la región fue la Marcha Carnaval, la cual surgió en el 2011 debido a la estigmatización que tenían las movilizaciones tradicionales por el gobierno Uribe. Esta marcha buscaba hacerse de forma pacífica, artística y cultural. En su primera versión asistieron 12.000 personas en Ibagué y con los años siguió creciendo, tanto así que para las siguientes versiones asistieron 120.000 personas y se extendió a 12 municipios del país (El Espectador, 2017).
VII Marcha Carnaval en Ibagué
Tomada de: https://colectivoutopialapalabra.blogspot.com/2015/06/se-cumplio-la-vii-gran-marcha- carnaval.html
Para el año 2013, el municipio de Piedras, Tolima, también se encontraba en la lucha en contra de la minería y para el 28 de junio de ese año se logró que AngloGold Ashanti cesara las actividades mineras en el municipio gracias a una consulta popular que mostró el descontento de la comunidad.
Ante esto, Cajamarca quiso tomar ejemplo y de acuerdo con lo publicado por El Espectador, la comunidad le solicitó al alcalde de entonces, Luis Evelio Gómez, que hiciera una la solicitud para realizar una consulta popular sobre la minería ante el Concejo de Cajamarca, pero esta fue negada en el 2015 e incluso se supo que “la Procuraduría, junto con los ministerios de Minas y del Interior, intimidaron a varios de los concejales diciendo que se les podría abrir una investigación si le daban visto bueno a la consulta” (2017).
Ante esto a principios de 2016 el Comité Promotor de la Consulta Popular decidió inscribir la consulta ante la Registraduría a partir de la recolección de firmas y en agosto lograron que la mayoría del Concejo votara Sí a la iniciativa y finalmente en septiembre el Tribunal Administrativo de Tolima les dio vía libre para realizar la consulta popular (El Espectador, 2017).
El 27 de noviembre de 2016, fue la primera fecha propuesta para realizar la consulta, pero fue refutada por la Registraduría, porque se había convocado con muy poca antelación por el entonces alcalde William Poveda. La segunda fecha propuesta por la Registraduría, fue el 22 de enero de 2017, pero no fue posible llevarse a cabo porque la multinacional AngloGold Ashanti radicó una acción de tutela ante el Consejo de Estado.
Finalmente, la fecha de la consulta quedo fijada para el 26 de marzo de 2017, en la cual los votantes tenían que contestar a la pregunta, ¿Está usted de acuerdo, Sí o No, ¿con que en el municipio de Cajamarca se ejecuten proyectos y actividades mineras? Los resultados fueron favorables para la comunidad que buscaba evitar la minera en el municipio, pues 6.165 personas de las 6.296 que votaron dijeron que
No, mientras que solo 76 dieron un voto afirmativo, con un censo electoral de 16.312 personas (Portafolio, 2017).
Finalmente, vale la pena resaltar la gran riqueza del territorio cajamarcuno que muchas veces no es tenido en cuenta debido a que es un pequeño municipio alejado de la capital tolimense, pero que de allí nace la fuente de agua y de alimentos necesarios para el consumo de Ibagué en incluso otras ciudades de Colombia.
Además, es valioso reconocer como una comunidad se apropia de sus raíces y de su vocación agrícola y busca defenderlas a cabalidad.
Otro aspecto que vale la pena resaltar es el tipo de desarrollo predilecto hoy en día en Colombia y Latinoamérica, el modelo extractivista, el cual trae grandes consecuencias en diversos aspectos, pero hoy en día no se han tomado cartas en el asunto y sigue siendo un tema preocupante en la región. Esta perspectiva se fundamente en la mercantilización y explotación desenfrenada de la naturaleza, el cual ha tenido un fuerte auge en América Latina desde hace varias décadas, a causa del incremento de los precios de algunos minerales en el mercado internacional, el agotamiento de las principales reservas en el mundo y el dinamismo del flujo de las inversiones de las empresas extractivas (Rodríguez y Urrea, 2014).
En la región, este modelo extractivista se ha expandido con rapidez lo cual ha generado grandes afectaciones en diversos ecosistemas como como las cabeceras de cuencas, la Selva Amazónica, páramos, glaciares, lagunas altoandinas, entre otros (OCMAL, 2014).
El extractivismo, es la base del sistema capitalista el cual le asigna a unos países el rol de importadores de materias primas para ser procesadas y a otros los exportadores, pero bajo esta visión los únicos beneficiados son el primer grupo de países, pues en el segundo grupo estos proyectos son llevados a cabo sin pensar en la sustentabilidad, ni en el deterioro ambiental y social. El auge del extractivismo, implica entonces “un modelo insostenible, violento y voraz, pues cada vez encuentra nuevas formas de mercantilizar la naturaleza” (Acosta, 2012, p. 9).
En Colombia, América Latina y el Caribe, el carácter violento del modelo extractivista, se puede evidenciar en los impactos negativos que produce, en las distintas estrategias que emplean las empresas para imponerse en los territorios, como ocurrió en el caso de AngloGold Ashanti, y en la relación con lugares en donde se realizan las explotaciones mineras (Acosta, 2012).
Por un lado, son comunes las prácticas de despojo y ocupación de tierras de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas que ejercen las empresas, e incluso es común la creación de alianzas entre las compañías y las fuerzas armadas e ilegales con el fin de lograr el control territorial y salvaguardar las instalaciones de los proyectos (Fondo acción urgente América Latina, 2016).
Adicionalmente, es notable como en los países con modelo extractivista, incluyendo Colombia, el despojo y el abuso de recursos y de derechos humanos, se da también por vías de aparente legalidad, pues las empresas explotadoras de recursos ejercen influencia en legisladores y operadores de justicia para facilitar su entrada y permanencia en los territorios y garantizar la impunidad frente a las violaciones que cometen (Fondo acción urgente América Latina, 2016), tal como ocurrió en Cajamarca en donde se otorgaron permisos para explorar zonas como reservas naturales en donde por ley no era posible.
Por tanto, se percibe que el Estado favorece el actuar de dichas empresas buscando legislaciones propicias para las industrias que están encaminadas al extractivismo apuntándole a la flexibilización de las licencias de explotación y la restricción del derecho a la participación, a la libertad de asociación y reunión y a la protesta pacífica. Todo esto se pronuncia gracias “al contexto de alta fragilidad institucional, corrupción e inestabilidad democrática que caracteriza a muchos de los estados latinoamericanos” (p.10).
Por último, el modelo utiliza la naturalización de un discurso tecnocrático, lo que quiere decir que posiciona el crecimiento económico sobre los derechos humanos, subestima los saberes de los pueblos originarios y las creencias ancestrales en relación con la naturaleza y, además, rechaza la posibilidad de cambiar las
alternativas de desarrollo y condena a quienes luchan por esta causa. Todo lo anterior, va de la mano con el uso de los medios de comunicación que llevan a cabo las compañías para legitimar sus actividades y buscar una opinión favorable en la sociedad e incluso en los gobiernos. También, con la ayuda del desarrollo de obras sociales enmarcadas en el discurso de responsabilidad social empresarial buscan presentarse como benefactoras y aprovechándose de la falta de garantía de derechos fundamentales por parte de los Estados en zonas rurales alejadas (Fondo acción urgente América Latina, 2016).
Este trabajo retoma esta perspectiva para analizar el caso de AngloGold que, por su énfasis en el extractivismo, supera otros aspectos como la preservación del medio ambiente, el respeto de los derechos humanos y de las comunidades.
Además, es notable como el Estado colombiano mostró, desde la llegada de AngloGold al municipio de Cajamarca, una clara inclinación por los intereses de la multinacional con el fin de que pudieran permanecer en la región y realizar sus actividades mineras pasando por alto los requerimientos y preocupaciones de la comunidad.
3. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Como se dio a conocer anteriormente, el asunto de la minería en Colombia y en la región sigue siendo de gran preocupación y continúa generando opiniones a favor y en contra. Pues, hay quienes prefieren la preservación de los recursos naturales antes de un beneficio económico, pero por el otro lado, se encuentran las compañías e incluso el Estado, que buscan el crecimiento económico a como dé lugar.
Pero más allá de las regulaciones o el modelo de desarrollo elegido por el gobierno actual, el presente trabajo busca exponer la postura de las empresas frente a esta problemática y el valor que le dan a la responsabilidad social dentro de sus principios organizacionales. Además, se espera entender el significado que las compañías le otorgan a este término y como es el actuar de una empresa que dice cumplir con los principios de la responsabilidad social, pero que muchas veces se queda en filantropía o asistencialismo buscando legitimar su actuación en una región por medio de regalos o actividades que solo demuestran la carencia de apropiación y comprensión de la RSE.
Por otro lado, otro asunto que surge alrededor de la problemática en La Colosa, es el rol de los stakeholders y la manera como su papel ha ido evolucionando con los años. Pues, anteriormente los públicos de interés eran vistos como simples masas sin voz, pero ahora esto ha cambiado de manera significativa, lo cual se ve reflejado en la comunidad de Cajamarca, debido a que el público ahora tiene más voz que nunca y hace valer sus exigencias. Por tanto, vale la pena hacer un llamado a un diálogo en doble vía y acertado, en donde se pueda conocer la postura de determinada comunidad frente el actuar de la compañía para crear canales de diálogo y trabajo colaborativo para obtener mejores resultados organizacionales y no llegar a las instancias de AngloGold Ashanti, que, debido a una mala relación con sus público de interés y la falta de diálogo, se tuvo que retirar de la región lo que, por supuesto, dejo como consecuencia perdidas económicas y la destrucción de una reputación corporativa.
Todo esto demuestra, que no es suficiente decir que se cuentan con principios de responsabilidad social, sino que el actuar dice mucho más que las palabras y que actualmente la comunidad está en la capacidad de comprender las intenciones de una compañía y a partir de esto crear una postura frente lo que percibe de una organización. Es por esto, que el presente trabajo busca comprender la relación, mediada por la comunicación, entre los habitantes de Cajamarca y la empresa AngloGold Ashanti, en el marco de la responsabilidad social empresarial en el caso minero La Colosa, buscando entender por qué la comunidad rechazó la actividad minera en la región.
En consecuencia, el presente trabajo ahonda en el caso minero La Colosa por medio de un acercamiento a los principales actores -la comunidad, la empresa y los medios de comunicación- para poder responder a la pregunta de investigación ¿Qué factores comunicacionales y organizacionales llevaron a que la comunidad rechazara la explotación minera en Cajamarca? Teniendo en cuenta que la compañía siempre buscó mostrar su mejor lado, trató beneficiar a la comunidad en temas de educación, salud y calidad de vida, pero como se verá más adelante esto no fue suficiente.
4. ANTECEDENTES
4.1. Minería en Colombia
La minería en Colombia es un tema bastante controversial el cual polariza las opiniones en la sociedad. De acuerdo con varios autores que han investigado al respecto, como Arango (2014), Aguilar (2015) y en estudios profundos como el realizado por Colombia Solidarity Campaign (2013) sobre la minería en el país, es absolutamente innegable el hecho de que la explotación de recursos naturales trae beneficios económicos, genera empleo, abre camino a las exportaciones y muchas veces promueve el desarrollo en las regiones, pero el otro lado de la moneda es que la explotación de recursos como la minería a cielo abierto, genera graves daños para las comunidades vecinas, enfermedades para los trabajadores y daños al medio ambiente.
Aguilar (2015) y Arias et al. (2009) también están de acuerdo con el hecho de que este asunto ya hace parte de la agenda pública del país, pues no cesan las noticias sobre asuntos minero-energéticos, ni los debates entre el gobierno, compañías, activistas y ciudadanos, al igual que el aumento de las movilizaciones sociales y formas de participación, como las consultas populares, las cuales empiezan a tomar fuerza en las regiones donde las empresas pretenden extraer los minerales o crear zonas de disposición de residuos. Es decir, los conflictos sociales que giran en torno a la actividad minera, siguen en aumento “lo que constituye un reto a la gobernabilidad y a la democracia en el país. La inestabilidad generada por estos conflictos plantea, en efecto, serios problemas de gobernabilidad y consecuentemente afectan las perspectivas de encaminarnos hacia un desarrollo sostenible” (Arias et al., 2009, p.61).
Aún con todas las problemáticas y opiniones encontradas, una de las causas de que la minería siga creciendo según Arango (2014), es la necesidad de los países desarrollados de mantener sus economías estables frente a futuras crisis mundiales. Esto debido a que el oro en la última década empezó a tener un gran valor como activo en la economía mundial, como consecuencia de las crisis
económicas como la del 2008, donde los metales preciosos como la plata y el oro se convirtieron en una inversión más segura ante la incertidumbre sobre el desempeño de la economía estadunidense, la volatilidad de las bolsas de valores y las fluctuaciones de las principales monedas.
El abuso en contra del medio ambiente es el asunto que más preocupa, debido al abuso indiscriminado de los recursos naturales y la falta de conciencia por el futuro del planeta. Esto ha creado dificultades para generar alternativas de desarrollo sostenible, tanto en el aspecto ambiental como social y económico. Pues, afirman que, en el proceso histórico latinoamericano, el modo de producción y distribución se ha caracterizado por el principal objetivo del lucro acelerado de la empresa privada y extranjera, dejando de lado los intereses sociales y el medio ambiente (Eschenhagen y Gómez, 2014).
Esta situación apoya el gran temor de que la actividad minera a gran escala no pueda ir acorde con la preservación de la riqueza natural ambiental y cada vez más los estudios demuestran que realmente es así. De acuerdo con un estudio enfocado en un proyecto minero realizado en el año 2013 por Colombia Solidarity Campaign, existen varios cuestionamientos al supuesto desarrollo que este modelo extractivista pueda traer, pues, aunque algunos argumentan que aumentaría el Producto Interno Bruto (PIB) del país con esta actividad, se ha encontrado que el agua, el cual es un recurso renovable, hace un aporte al PIB colombiano significativamente mayor que la minería.
Por otro lado, Sierra (2014), realiza un análisis desde el ángulo social de las actividades mineras a gran escala que se están promoviendo en Colombia y en otros países de Latinoamérica, y hace una reflexión sobre cómo a través de la minería se vuelve a inscribir al país en la historia (neo)colonial y como esto perpetúa la dependencia económica que, a su vez, reproducen formas de dominación. Esto podría explicar un poco el atraso del país frente a otras naciones, ya que Colombia cuenta con grandes riquezas que otros están aprovechando y se está estancando en la extracción de materias primas, dejando de lado las actividades orientadas a la
Arias et al. (2009) y Sierra (2014) se refieren al rol de Estado y de su importancia para mantener el orden público y minimizar los conflictos con las empresas mineras, también, para impulsar el “boom minero” en el país y en general en América Latina, el cual no hubiera sido posible sin la intermediación de los Estados para la efectiva configuración de un aparato legal e institucional. Una labor importante del Estado es poner en confrontación a la minería y a la población para que dé su consentimiento y conformidad, pues cada parte tiene sus propósitos, lo cual origina el conflicto que no tiene instancias de mediación debido a la falta de normatividad.
Se esperaría entonces, que el rol del Estado fuera neutro ante este tipo de situaciones, pero debido a la fragilidad institucional y a la corrupción, que es común en los estados latinoamericanos, el Estado termina favoreciendo a las empresas explotadoras permitiendo el deterioro del medio ambiente e impulsando el modelo de desarrollo extractivista el cual desarrollan en sus obras Consuelo Uribe (2008) en “Un modelo para armar, teoría y conceptos de desarrollo” y Julio Silva- Colmenares (2013) en “Nuevo modo de desarrollo, una utopías posible”.
4.2. Responsabilidad social empresarial en la minería
La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es uno de los temas que ha tomado más fuerza e importancia para los empresarios, porque actualmente el público tiene en cuenta la relación de las organizaciones con su medio y de acuerdo a esto crean opiniones de favorabilidad u oposición frente la compañía.
Según Solano (2005), el abordaje de la responsabilidad social es aún incipiente y cuenta con muchas fallas, por ejemplo, es excesivamente mediático, poco especializado, se confunde con la filantropía o relaciones públicas, refleja poco conocimiento no sólo de los conceptos básicos, sino también de la razón de ser de todo el proceso de responsabilidad social: “la mejora constante de las relaciones con la población como base para el desarrollo sostenible” (p.143). Por tanto, la RSE requiere una decisión consciente sobre la base de objetivos claros, que deben estar en concordancia con los objetivos de la empresa en el corto, mediano y largo plazo.
En los últimos años, el asunto de la responsabilidad social empresarial ha tomado creciente importancia en las compañías colombianas, de acuerdo con un estudio realizado en Barranquilla por Benavides, Castán y León (2017), actualmente el tema de la responsabilidad social ha tenido gran relevancia, pues el 89% de las PYMES mostraron un gran conocimiento sobre este asunto. Otro hallazgo revelador fue que el tiempo es un factor importante para su comprensión, lo que sugiere que “la RS se desarrolla con el tiempo y es asimilada y experimentada por las directivas de la compañía como estrategia para promover e integrar políticas de RS en la gestión de la empresa” (p.65).
Varios autores como Cárdenas (2013) y Arias et al. (2009) concuerdan con que la responsabilidad social empresarial en el caso del sector minero no debe tratarse de filantropía como lo manejan algunas empresas, sino que debe tener relación con el desarrollo sostenible del entorno de las mismas. Pues las acciones llevadas a cabo aun guardan un fuerte componente asistencialista, en el que la empresa adopta, por lo general, un papel activo y la población beneficiaria un rol pasivo, esto simplemente denota la ausencia de actores políticos no empresariales, reduciendo las posibilidades de consolidar procesos de retroalimentación entre la inversión social empresarial y los grupos de interés implicados positivamente.
La responsabilidad social empresarial es vista como un beneficio para la organización, pues le asegura la inversión a largo plazo, prósperas relaciones con los públicos de interés y fructífera inversión, además:
La nueva visión corporativa sugiere u obliga hacer negocios en armonía con la variedad de los involucrados directos e indirectos (stakeholders), los que entienden la importancia de una actividad económica extractiva y los de férrea oposición a la actividad minera (Arias, et al., 2009, p. 65).
De acuerdo con estos autores, hay aspectos clave para tener en cuenta en la visión corporativa de responsabilidad, por ejemplo, mantener un proceso de consulta permanente con sus stakeholders, promover el compromiso de la participación de
culturales de las sociedades indígenas, velar por los derechos humanos, ética ambiental, acatamiento de la normatividad y regulación impuestas por la Ley Colombiana.
Según Cárdenas (2013), uno de los aspectos fundamentales es el acercamiento con la población para generar confianza y disipar dudas que pueden ser normales al inicio de un megaproyecto como en el caso de la minería, pues se deben dar garantías medioambientales y un sentido de seguridad a los sujetos que se puedan ver afectados por las actividades de una compañía pues,
En todo momento y en todo lugar se debe asegurar una producción limpia ligada a la seguridad en todos los aspectos: física, ocupacional, control riesgos. De igual forma el comportamiento de la empresa frente al país y su cultura debe estar basado en el respeto por sus intereses culturales, políticos, sociales (Cárdenas, 2013, p.11).
Estos parámetros deben ser tenidos en cuenta, ya que son el principio para llevar a cabo una actividad socialmente responsable, además de conseguir legitimidad por parte de sus públicos y por tanto que la empresa sea aceptada y pueda desarrollar su labor de manera segura y eficaz, para eso debe estar en permanente diálogo con las comunidades y el gobierno de la región.
De acuerdo con Mogrovejo, et al. (2007) la realidad es completamente distinta, pues afirma que el crecimiento de la inversión social de la minería no ha causado un verdadero impacto en las economías de las regiones a las cuales se dirigen los fondos mineros, pues todos los esfuerzos se han quedado en pequeñas obras filantrópicas o actos de relaciones públicas para legitimar la actividad de la empresa minera en una determinada región.
Por tanto, surge una urgente necesidad de proponer ajustes a los mecanismos de inversión y un mejor impulso de las capacidades de quienes están conduciendo estos procesos. Un aspecto importante que resalta el autor es que, en el escenario actual, la competitividad empresarial ya no se mide solo a través de la producción, sino con estándares de comportamiento ambiental y social, y esto precisamente es
un tema que requiere maduración en los estamentos de alta dirección de muchas empresas mineras y de otros sectores.
Además, según Arias, et al. (2009) las empresas pueden eventualmente orientarse al desarrollo local, y a minimizar el descontento de la población, pero bajo ningún tipo de presión u obligación, más bien se deben realizar actos responsables y honestos los cuales deben ser expuestos abiertamente para que los públicos de interés estén al tanto de las buenas actuaciones y beneficios de las actividades de una empresa en una región con el fin de que tomen una postura frente a lo que reciben, como en el caso de las empresas mineras, estas “buscan convencer e informar a la población local de los beneficios que trae la actividad minera, al mismo tiempo que aseguran respetar las regulaciones ambientales y sociales” (p.61).
A pesar de lo anterior, es notable como actualmente las empresas solo realizan estas acciones con el fin de transitar en cierta búsqueda del control de las situaciones locales, pero no actúan con el principio de buena fe y transparencia que debería primar en las actividades de cualquier compañía. Por ejemplo, en el caso de AngloGold Ashanti según estudios realizados al respecto por Colombia Solidarity Campain (2013) y Sánchez (2013), la responsabilidad social ha sido tomada desde la empresa como un apoyo económico que claramente puede ser beneficioso para la sociedad, pero omite los impactos negativos que los proyectos mineros producen en una región. Además, la compañía reconoce que el proyecto La Colosa conllevaría impactos ambientales y, aun así, tiende a matizar su importancia, su escala de ocurrencia, así como y el nivel de afectación que generarían, afirmando que serían plenamente mitigables y reversibles.
Por otro lado, se ha gestado una relación entre el mercadeo y la responsabilidad social, esto debido a que, se puede destacar que la creación de valor económico por medio de las actuaciones sociales es creciente, lo que según Méndez y Peralta (2014), ha llevado a que la mayoría de empresas que tienen programas de responsabilidad social empresarial “muestren una marcada orientación hacia su uso como instrumento de mercadeo, pues tienden a revelar únicamente las prácticas
responsables y dejan de lado aquellas que pueden estar causando impactos negativos en los grupos de interés” (p.626).
Esto debido a que actualmente la creación de valor y diferenciación han estado basadas en lo que los clientes y ciudadanos valoran, además, se considera que las empresas son responsables de algunas de las situaciones que afectan a la comunidad, por tanto, su función debería ir un poco más allá dejando de lado la filantropía y debería atender a:
Unos objetivos institucionales claros, explícitos e integrados en su misión y no a través de campañas de mercadeo hacia lo social que buscan
«responder» al sentimiento de solidaridad de las personas y que finalmente, generan hacia la empresa fidelidad de los clientes y aumento de las ventas, pero que dejan a la comunidad sin verdaderas soluciones que la eduquen para el desarrollo (Gómez, 2004, p.12).
4.3. El papel de la comunicación en la RSE.
Los estudios han demostrado que ser socialmente responsable no basta, sino también se requiere un elemento muy importante, la comunicación. Esta última según Orozco y Ferré (2017) genera impactos decisivos en la reputación corporativa de las organizaciones, los cuales pueden ser positivos o negativos, pero es contundente que todas las acciones tienen una gran incidencia en la marca, y se considera como parte fundamental de los activos empresariales, es quizá el elemento sobre el que más influencia se ejerce. En consecuencia, la responsabilidad social corporativa debería ser establecida como estrategia social y debe constituirse como mecanismo que aumente la ventaja competitiva de una empresa.
Es importante destacar que ningún modelo de gestión social o inversión en desarrollo podrá ser exitoso si no se ve fortalecido con un sistema de comunicación basado en estrategias para las diferentes etapas y los distintos procesos, es decir la socialización, el empoderamiento, la priorización de proyectos, ejecución de estos
y reporte de resultados (Mogrovejo et al., 2007). En este sentido, la comunicación no solo se refiere a publicaciones o reportes anuales de sostenibilidad, sino a un sistema de interrelación con la comunidad interna y externa de la empresa.
Esta idea es apoyada por Sanz de Santamaría (2015), quien afirma que la comunicación estratégica, es el camino para la consecución de objetivos comunes, pero es más que esto; es el medio de vinculación entre la organización y sus públicos internos y externos, y además de exponer y dar a conocer los informes que indican transparencia y promueven la confianza entre los consumidores, pues se dice que es:
La oportunidad de posicionar a la compañía dentro de los imaginarios y percepciones positivas de los mismos, es el medio que transmite lo que la organización realiza en materia de Responsabilidad Social, es el parámetro que permite la comparación entre los avances, retrocesos, falencias y fortalezas de la compañía en la materia (p. 103).
Por tanto, es imprescindible que se desarrolle un plan estratégico que sitúe a la responsabilidad social como el eje y meta final de la organización, ya que es una ficha clave para generar confianza hacia la compañía y sobre todo posicionarla de manera positiva en la mente de los públicos, con el fin de que se vuelvan sus aliados y aprueben y apoyen las actuaciones de la empresa.
Castaño (2011) recalca que la relación entre comunicación organizacional y la responsabilidad social empresarial es de gran importancia, pero tampoco debe verse como:
La panacea o respuesta definitiva a todas las dificultades, pero sí como una opción de éxito organizacional que se enfoca en primera medida en el refuerzo de los procesos internos con el fin de que esto se proyecte hacia el exterior (p.173).
En este punto entra un aspecto importante el cual destaca García (2017) y Torres (2011), y es lo relacionado con la buena gestión del público interno para que la
responsabilidad social empresarial, es necesario comunicarla, pero no solamente hacia el exterior, sino que es vital integrar al público interno en primer lugar, pues esto trae múltiples beneficios desde productividad, el sentido de pertenencia, el compromiso, la motivación, la satisfacción en el cargo, hasta el trabajo en equipo, entre otros.
Por tanto, la comunicación estratégica corporativa adquiere un protagonismo especial dentro de la empresa, no siendo limitada a la publicación de estados o balances financieros hacia el exterior, sino como la herramienta para transformar las actitudes y comportamientos de los sujetos en su interior, de modo que se fortalezca la identidad y se dé una positiva proyección de imagen y alcance de mayor posicionamiento. Pero más que mostrar el trabajo que se realiza de manera efectiva, también es importante tener en cuenta la coherencia comunicativa de la responsabilidad social, ya que “desde la coherencia, generan nuevas formas de concepción y de creación de políticas, principios o valores dirigidos a las acciones organizacionales” (Torres, 2011, p.84), pues esta es la forma cómo se establece esa relación directa entre los direccionamientos y las acciones.
En cuanto al público externo, según García (2017) es más visible incidir en la percepción los stakeholders externos cuando se logra comunicar el relato corporativo, lo cual aumenta el contacto experiencial, el conocimiento sobre la responsabilidad social empresarial y la satisfacción de las expectativas. En consecuencia
Se logrará una mayor correspondencia entre la identidad y la imagen corporativa, que se debe ver reflejada armónicamente en un lenguaje publicitario más social, asociativo, regional, orientado a los valores y principios del cooperativismo que debe identificar a sus públicos de interés (p. 124).
Entonces, se confirma que la comunicación es una herramienta de gestión para visibilizar la responsabilidad social y aumentar la correspondencia de ambos públicos con los espacios de contacto, es la encargada de generar información en
los medios de comunicación y demás canales que repercute directamente en la mente de los públicos, logrando una mejor imagen, valoración social y económica de la entidad.
Finalmente, se encontró que la literatura estudiada se basa en la contextualización de los términos que serán claves para la presente investigación sin ir al análisis de problemáticas actuales y de importancia. Por tanto, es de gran utilidad el contenido presentado en el trabajo, ya que permite estudiar de cerca un caso colombiano que no ha tenido mucha voz desde que fue realizada la consulta popular.
Entonces, el trabajo le permitirá al lector tener un acercamiento a un caso real que expone un claro ejemplo de, en primer lugar, la importancia de la relación empresa- comunidad mediada por la comunicación, en segundo lugar, el diálogo sin estigmatizaciones ni señalamientos, en tercer lugar, los errores en la gestión de la responsabilidad social empresarial, y, en cuarto lugar, la importancia de entender y escuchar a las comunidades cuando se pretende tener un acercamiento.
5. JUSTIFICACIÓN
La problemática expuesta en el presente documento es de gran relevancia debido a que permite visibilizar unas de las grandes problemáticas que viven algunas comunidades del territorio colombiano, pero que muchas veces no son tenidas en cuenta por el mismo Estado ni los medios de comunicación.
Por otro lado, el estudio es pertinente a nivel académico, porque permite identificar el papel de la responsabilidad social dentro de las organizaciones y la manera como estas conciben dicho término. Pues, este caso permite entender la importancia de la RSE y la manera en la que no debe ser gestionada por parte de una compañía y las consecuencias que puede traer, tanto a nivel económico como de reputación, una mala gestión de este término.
El caso expuesto en el presente trabajo le podría aportar a los próximos profesionales una visión más cercana de lo que es la relación empresa-comunidad, el nuevo rol de los públicos de interés y la importancia de gestionar lazos fuertes con los stakeholders, pero siempre basados en la honestidad y el respeto por las raíces y los valores de un territorio.
Además, es pertinente estudiar este caso porque es una problemática actual y que hoy en día sigue estado presente en la agenda nacional, debido a que el asunto de la minería y las compañías extranjeras dedicadas al extractivismo, continúa siendo un tema de debate. Incluso en el caso de La Colosa, aún no se sabe que va a suceder con la minería en la región, pues a pesar de que la empresa detuvo sus actividades todavía no se ha formalizado su prohibición en la región.
En cuanto al ámbito personal, este trabajo me permitió tener un acercamiento real a la comunidad y a entender esta problemática alejada de la indiferencia que se vive en las grandes ciudades e incluso en la academia, porque generalmente lo que sucede en los pequeños municipios del país es olvidado o minimizado. Pero, por otro lado, me permitió entender una problemática de estas dimensiones desde las dos caras de la moneda, pues pude percibir la visión de la empresa y de la
comunidad cajamarcuna, y así poder identificar cuáles son los intereses y percepciones que cada una de las partes tiene en medio de un conflicto.
6. REVISIÓN DE LA LITERATURA
El marco teórico que fundamenta esta investigación permite definir los conceptos claves para poder entender el asunto de la responsabilidad social empresarial desde la perspectiva comunicativa en el caso minero La Colosa.
6.1. Comunicación organizacional
Según Castro (2014) la comunicación organizacional es aquella que surge dentro de las instituciones y forma parte de su cultura o de sus normas. De igual manera, Capriotti (1999) se refiere a este término, afirmando que, la comunicación corporativa es uno de los elementos estratégicos más importantes de las organizaciones para lograr los objetivos finales que se han propuesto. Por esta misma línea, Pérez y Soria (2010), en el XV Congreso internacional de administración, contaduría e informática, afirman que la comunicación dentro de una organización ayuda a identificar y generar conciencia sobre algunos problemas tanto internos como externos y sirve para buscar soluciones. Pero más que esto, se refiere a los recursos de comunicación de los que dispone una organización para llegar efectivamente a sus públicos, es decir, la comunicación organizacional es todo lo que la empresa dice sobre sí misma y lo que da a conocer a los stakeholders y que genera un gran impacto en la reputación.
La comunicación organizacional está directamente ligada con el éxito organizacional y es vista como una necesidad, según Ludlow y Panton (1997) algunos de los beneficios son que lleva a mayor efectividad, las personas son tenidas en cuenta, lo que genera que se sientan parte de la compañía aumentando el compromiso y motivación de los mismos, logra mejores relaciones entre jefes- subordinados, así como con los públicos externos y ayuda a los empleados a entender y adoptar el cambio, entre otros muchos beneficios. Por tanto, es correcto afirmar que sin comunicación no existe organización, pues esta permite que todo vaya hacia un mismo fin y haya cohesión entre todas las partes, ya que la
comunicación provee el flujo que permite que la organización esté coordinada (Rebeil, 2008).
Por tanto, hoy en día la comunicación juega un papel primordial dentro de las organizaciones y a través de los años ha tenido cambios radicales de enfoque desde la mera transmisión de información hasta llegar a ser lo que es hoy en día, “un elemento integrador y articulador de procesos organizacionales” (Pérez y Soria, 2010, p.8). De acuerdo, a lo expuesto por estos autores, en un principio la comunicación era usada como un elemento de transmisión de información de manera vertical, en donde los altos directivos solo enviaban datos y comunicados a los subalternos y no había una doble vía comunicativa.
De igual manera, los autores explican que la comunicación ha sido vista desde las escuelas de administración: mecanicista, relaciones humanas y sistémicas. Desde la visión mecanicista, exponen que solo importa aumentar la productividad y las ganancias de la empresa y la única motivación es la recompensa económica y la comunicación es secundaria, en la medida en que solo sirve a la cadena de mando para la transmisión de las actividades por hacer (Pérez y Soria, 2010).
Desde la perspectiva de la escuela de las relaciones humanas, el fin de la comunicación es satisfacer las necesidades de los trabajadores y que se dé una interacción lateral entre iguales, con el propósito de que se facilite la participación de los miembros en la toma de decisiones dentro de la organización para lo que se necesita una comunicación horizontal. Esta teoría sugiere que el capital humano es muy importante para el incremento de la productividad por medio del conocimiento práctico con el que cuentan los trabajadores de la planta de producción (Pérez y Soria, 2010).
Por último, se refieren a la escuela sistémica que pone énfasis en el ambiente y en la interacción con el entorno. Bajo esta escuela se considera a la comunicación como un elemento fundamental, porque sostiene que la organización se interrelaciona con los subsistemas y es lo que permite que haya cohesión dentro de
las partes de la organización y su entorno, por tanto, se da una comunicación en todas las direcciones que permite el control y la coordinación (Pérez y Soria, 2010).
En la actualidad, la comunicación en las organizaciones se mueve de acuerdo a la escuela de relaciones humanas y la sistémica, pero aun así hay variaciones en cada una de ellas, porque existen tres modelos o perspectivas en la comunicación organizacional según Godoi et al. (2007), el tradicional donde la comunicación es clasificada y medida, el interpretativo, donde la empresa es un espacio donde transitan discursos y negociaciones, es vista como una cultura y es un proceso que permite la construcción social de la realidad organizacional. Y, por último, la perspectiva crítica, en donde la organización funciona bajo opresión y la comunicación sirve para dominar a sus públicos.
6.2. Comunicación Externa
Uno de los ejes centrales del presente trabajo es la comunicación externa por parte de las organizaciones, que es entendida por Aguirre y León (2010) como el tipo de comunicación que se da desde el interior de la compañía dirigida al público externo y es la manera como se pone en contacto con su entorno. Dicho de otra manera, por Portillo (2012)
Es la comunicación dirigida de forma masiva a los públicos que no se encuentran en la organización; consiste en relacionarse al mismo tiempo con un gran número de receptores mediante la utilización de los medios masivos, limitando de alguna manera la posibilidad de interacción directa entre el emisor y receptor (p.3).
En este sentido la empresa hace esfuerzos comerciales y publicitarios con el fin de lograr una correcta imagen corporativa mediante el fortalecimiento de sus valores organizacionales.
La organización se debe interesar en conocer sus públicos para poder tener buenas relaciones con los mismos, por tal motivo, debe conocer en primer lugar, quienes
son los públicos con los que se tiene relación y de acuerdo a eso identificar cuáles son sus motivaciones, que valoran, sus gustos, exigencias, etc. y este conocimiento permite enviar los mensajes adecuados de acuerdo a esa clasificación.
En este proceso, según Trelles (2001) se deben tener en cuenta a los principales actores que son el departamento de comunicación, clientes, comunidad local, gobierno central, gobierno local, instituciones educativas, proveedores de bienes y servicios, grupos financieros, medios de comunicación social, otras instituciones del entorno, competencia, entre otros.
Por su parte, Kreps citado en Aguirre y León (2010) afirma que la comunicación externa permite coordinar sus actividades con los intereses de su entorno relevante, es decir, los individuos con los cuales tiene contacto directo la organización, y destaca dos actividades que constituyen la comunicación externa: El envío y la búsqueda de información. Esta coordinación debe ser direccionada por especialistas que se deben encargar de identificar los stakeholders, seleccionar y construir los canales y mensajes adecuados para estos grupos.
La finalidad de todos estos esfuerzos es proyectar una buena imagen corporativa, la cual se construye a partir de acciones y prácticas positivas que buscan dejar una buena impresión en los públicos lo cual representa grandes beneficios para la organización, además, este tipo de comunicación busca dar a conocer los productos y servicios la cual va dirigida “a todas aquellas personas que mantienen una relación con la organización tales como: los distribuidores, los consumidores, los prescriptores, los medios de comunicación y los organismos sociales” (Portillo, 2012, p. 5).
Para lograr todos los objetivos propuestos, la compañía desarrolla un plan de comunicación el cual representa una guía para cumplir dichos objetivos, según Navarro (2015), se basa en tres aspectos: 1) la búsqueda de la identidad corporativa de la empresa, por medio de la definición de principios que posteriormente conocerán los públicos de interés de la compañía, 2) la imagen que se tiene de la
para la cual se realizará un plan estratégico propuesto en un periodo de tiempo determinado, el cual busca un equilibrio entre calidad e imagen a los stakeholders.
6.3. Responsabilidad social empresarial
Años atrás las empresas tenían la concepción de que su único objetivo era generar utilidades, lo cual ha cambiado con el paso de los años, pues actualmente además de generar ganancias para sus accionistas, las empresas deben tener en cuenta la incidencia que tienen sus actividades en la sociedad, su público interno, el medio ambiente y todos los públicos que tienen relación con la organización pero es importante aclarar que una actuación socialmente responsable no es una obligación, es una asunto que tiene que ver más con voluntad.
Se entiende entonces que para un actuar responsable de la empresa deben existir unas condiciones tanto de libertad, como de voluntad y de conciencia para la toma de las decisiones, es decir, la empresa debe tener conciencia de sus decisiones y sus consecuencias (Meza, 2007, p. 24).
La responsabilidad social empresarial ha cambiado totalmente el enfoque de las empresas, según Cajiga (2015) para el Centro mexicano de filantropía expone que la RSE es:
Una nueva forma de gestión y de hacer negocios, en la cual la empresa se ocupa de que sus operaciones sean sustentables en lo económico, lo social y lo ambiental, reconociendo los intereses de los distintos grupos con los que se relaciona y buscando la preservación del medio ambiente y la sustentabilidad de las generaciones futuras (p.2).
Vale aclarar que la responsabilidad social empresarial no está enfocada únicamente a las acciones sociales y ambientales, sino que como afirma el autor, implica un diálogo e interacción con los públicos, además, para que la empresa realmente adquiera una actitud socialmente responsable y que el concepto sea apropiado
desde su gestión y haga parte de las estrategias de negocio, debe ser plasmada en las políticas, prácticas y programas de las operaciones organizacionales.
Para comprender este concepto también es pertinente hacer un paralelo entre lo que es y no es la responsabilidad social empresarial, pues es un concepto que tiende a confundirse con filantropía (Meza, 2007) y aunque la RSE incluya actividades filantrópicas no se puede afirmar que son lo mismo. Un aspecto opuesto entre ambos conceptos es el factor ‘diferenciador’ expuesto por Meza, pues afirma que la filantropía no requiere ningún tipo de vinculación entre el beneficiado y la empresa, mientras que para la RSE la vinculación entre ambos actores es necesaria. Otro aspecto clave que los diferencia, es el tema del desinterés que tiene la filantropía por la retribución de las acciones, pues con esta no se espera a nada a cambio, mientras que en la RSE si existe un grado de interés de por medio a cambio de sus acciones.
Otros autores como Jácome (2006) y Velasco (2004) también se refieren a la diferenciación entre estos dos conceptos y recalcan que es claro que la RSE no es solamente filantropía y aunque no excluye este tipo de actividades, es importante resaltar que la RSE va más allá y que hace parte de la gestión empresarial buscando intervenir en el entorno para generar bienestar.
De acuerdo con Bestratén y Pujol (2004) se puede determinar que una empresa es socialmente responsable si:
❖ Ofrece productos y servicios que responden a las necesidades de sus usuarios, de tal manera que contribuyan a su bienestar.
❖ Tiene un comportamiento que va más allá del cumplimiento de los estándares mínimos reglamentarios.
❖ Demuestra conducta ética en todas sus acciones.
❖ Brinda condiciones saludables y seguras a sus trabajadores.
❖ Muestra respeto estricto por el ambiente, interno y externo.
❖ Está integrada a la comunidad, conoce y participa de sus anhelos y necesidades.
Por otro lado, se debe resaltar que la RSE no es un gasto, sino debe ser vista como una inversión que proporciona beneficios, según Solano (2005) tales como: la disminución de los costos por paralización de operaciones o seguridad, al reducir la posibilidad de conflictos con la población, mejora la productividad, al contar con trabajadores motivados o con mejores condiciones de salud, lo que genera fidelidad por parte de los mismos, mejora el ambiente externo, al identificar y mitigar los impactos que sus actividades pueden generar en el entorno y brinda una buena imagen a la empresa.
6.4. Modelos de desarrollo contemporáneos y Estado
Existen varias concepciones contemporáneas de desarrollo (crecimiento económico, neoestructuralismo, desarrollo humano y desarrollo alternativo) los cuales fundamentan el modo de impulsar la economía desde diferentes estrategias y perspectivas, unos dándole más importancia a la sociedad y su bienestar y otros en la producción y crecimiento acelerado. Por otro lado, el rol de Estado en cada uno de estos modelos difiere de gran manera. Para hacer estas precisiones, y finalmente llegar al extractivismo el cual es el foco del presente trabajo, se describirán a continuación cada uno de los modelos de desarrollo contemporáneos los cuales son ampliamente abordados desde la perspectiva expuesta por Van der Borgh (1996) pero también hay otros autores que abordar la problemática del desarrollo como Uribe (2008) y Silva-Colmenares en tres de sus obras (2011, 2013 y 2018).
En primer lugar, modelo de desarrollo basado en el crecimiento económico, es propagado por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, los cuales le hacen una fuerte crítica al funcionamiento distorsionado de los mecanismos del mercado y las políticas económicas fracasadas de América Latina (Var der Borgh, 1996). Desde esta mirada de desarrollo, se descentra la labor del Estado en los asuntos económicos de un país y más bien hay un interés creciente en las políticas sociales y en la inversión en recursos humanos.
Siguiendo a Van der Borgh (1996), el Estado pasa a ser un ente regulador mientras se da la máxima privatización de todos los sectores en un país. Además, se destaca la importancia de las organizaciones no gubernamentales, las cuales complementan las actividades del mercado y el sector público. A pesar de esto, es importante destacar que el mercado no puede hacerlo todo, sino que el Estado debe interesarse especialmente en la salud y la educación.
En segundo lugar, el Neoestructuralismo busca una estrategia de desarrollo a largo plazo para enfrentar los problemas contemporáneos de América Latina y al mismo tiempo desea proporcionar una alternativa a las políticas neoliberales de corto plazo (Van der Borgh, 1996). En este tipo de desarrollo hay una participación tanto del Estado como de las empresas y adicionalmente, se busca incorporar más sectores sociales buscando mejorar la participación y condiciones de la sociedad apuntándole a la equidad y la competencia internacional.
En tercer lugar, el desarrollo humano se concentra en la gente y su rol en el proceso de desarrollo, de acuerdo a este modelo, hay una mayor participación y espacio para la democracia, pues aspira a mantener una perspectiva integral del desarrollo y orientarse hacia la gente. De acuerdo a Van der Borgh (1996), Los gobiernos tienen una tarea y una responsabilidad clara en el campo de la educación y la salud.
Por lo tanto, deberían hacerse cambios en el gasto público, orientados hacia estas áreas.
Este modelo se caracteriza por la crítica a la desigualdad de oportunidades, la integración de iniciativas populares y las organizaciones no gubernamentales, pero no comparte sus aspiraciones transformadoras radicales. Por otro lado, uno de los aspectos clave es que le apunta al crecimiento sostenible y busca la modernización desde la conciencia y la responsabilidad con los recursos y la comunidad.
Por último, se encuentra el desarrollo alternativo el cual pone a la política en el centro de su estrategia, de hecho, "politiza" la reducción de la pobreza. Busca principalmente el desarrollo y el cambio social por medio de la priorización de la
Por otro lado, desconfía del aparato formal y del Estado moderno, pues se dice que el rol del Estado está en la “oscuridad”. Otro aspecto que vale la pena resaltar de este modelo es que le apunta a los mercados libres y el emprendimiento y la reducción de la pobreza es el objetivo primordial del desarrollo alternativo.
7. OBJETIVOS
7.1. Objetivo general
Comprender la relación, mediada por la comunicación, entre los habitantes de Cajamarca y la empresa AngloGold Ashanti, en el marco de la responsabilidad social empresarial en el caso minero La Colosa, buscando entender por qué la comunidad rechazó la actividad minera en la región.
7.2. Objetivos específicos
1. Describir la problemática que se presentó entre la empresa AngloGold Ashanti y la comunidad de Cajamarca en el caso minero La Colosa.
2. Examinar las labores de responsabilidad social empresarial que llevó a cabo la compañía y la coherencia entre sus acciones y lo que promulgaban.
3. Analizar las estrategias de comunicación que la compañía utilizó para legitimar sus actividades en la región.
4. Indagar las razones que llevaron a la comunidad a rechazar la explotación minera en la consulta popular.
8. METODOLOGÍA
La investigación tuvo un enfoque cualitativo, el cual se basó en una recolección de datos no estandarizados en su totalidad, más bien, se buscó conocer la perspectiva y puntos de vista de los actores para explorar sus emociones, prioridades, experiencias y otros aspectos que suelen ser más subjetivos (Hernández et al., 2014). Además, en esta investigación son de interés las relaciones entre las partes implicadas en el conflicto y se busca recabar la información de una manera menos estructurada.
Otra característica de los estudios cualitativos, de acuerdo con Hernández et al.
(2014), es que las preguntas e incluso la hipótesis pueden desarrollarse antes durante o después de la recolección y el análisis de la información, pues “con frecuencia, estas actividades sirven, primero, para descubrir cuáles son las preguntas de investigación más importantes; y después, para perfeccionarlas y responderlas” (p. 7). Pues, a diferencia de las investigaciones cuantitativas, los estudios cualitativos se basan más en un proceso inductivo, es decir buscan explorar y describir fenómenos para después generar perspectivas teóricas y, además, van de lo particular a lo general.
Para la presente investigación se llevaron a cabo entrevistas a profundidad, realizadas a los actores claves: la comunidad de Cajamarca, compuesta por sus habitantes y los activistas que hacen partes de movimientos sociales y ambientales;
y la empresa Anglogold Ashanti. Para la elección de estos, se hizo previamente una matriz que permitió identificar las dimensiones, las variables y los indicadores sobres los cuales se buscaba recabar información. Además, gracias a esta matriz se pudieron determinar cinco temas específicos a tratar con los actores: 1) relación empresa comunidad, 2) estrategias de comunicación por parte de la empresa, 3) concepción de la responsabilidad social y 4) movimientos para la defensa del territorio.
En cuanto al primer gran grupo de actores, la comunidad cajamarcuna, se realizaron preguntas que ahondaron aspectos más específicos como: el conocimiento de la comunidad acerca de la minería y de las actividades de la empresa en la región, la relación que tuvieron con la compañía y el rechazo hacia misma reflejado en las urnas de la consulta popular. Para este fin, se realizaron preguntas como: ¿Qué había escuchado sobre Anglogold Ashanti antes de que comenzaran a trabajar en la región?, ¿Qué aspectos conocía sobre la minería?, ¿De qué manera cree que la empresa trato de convencer a la comunidad para que aceptara la minería en la región?
También, las entrevistas permitieron tener un acercamiento a personas pertenecientes a movimientos sociales y ambientales dedicados a defender la región de la extracción minera como el Comité Ambiental en Defensa de la Vida o el Comité Socio-ambiental Juvenil de Cajamarca, los cuales están conformados mayormente por jóvenes quienes se dedican a luchar por esta causa y defender los valores y recursos del municipio. En las entrevistas con estas personas se buscó ahondar sobre la relación empresa-comunidad y la manera en la que se promulgaba la información con los cajamarcunos y los movimientos realizados para defender el territorio. Algunas de estas preguntas fueron: ¿Cómo era la relación de los activistas con la empresa?, ¿Tenían algún tipo de comunicación directa/espacios de diálogo?,
¿De qué manera los grupos de activistas se ponían en contacto con la comunidad?
El otro actor implicado es la multinacional sudafricana AngloGold Ashanti, la cual fue representada por su director de comunicaciones, Eduar Amaya, quien compartió el punto de vista de la compañía, buscando entender por qué sus actividades no fueron suficientes para ganar las votaciones de la consulta popular. Se abordaron temas sobre la responsabilidad social con los habitantes de Cajamarca y el medio ambiente, las actividades de comunicación y legitimación llevadas a cabo, y la relación con los habitantes de Cajamarca. Para esto se realizaron preguntas como:
¿Qué tipo actividades se llevaron a cabo para poner en contacto directo a la empresa y la comunidad?, ¿Qué acciones comunicativas llevaron a cabo para
legitimar su actividad en la región?, ¿con que planes contaban para las comunidades vulnerables (madres solteras, ancianos)?
Además, de los actores ya mencionados, se tuvo en cuenta una tercera fuente de información que fueron los archivos periodísticos, específicamente de los medios:
El Tiempo, El Espectador, Semana y El nuevo Día, medio reconocido del Tolima.
De los cuales se tomaron 70 piezas periodísticas de un mes antes, un mes después y durante el día de la consulta popular. Se realizó un formato de análisis, que permitió identificar la forma como los medios realizaron la narración, los actores de la problemática, la postura de los medios frente al tema, a quién se le daba voz, que apoyos visuales utilizaban, principales temas que trataban, entre otros aspectos claves para ponerlos a la luz de lo que se halló en las entrevistas e investigaciones previas.
Para realizar el análisis de la información recabada, se llevó a cabo la triangulación de datos cualitativos propuestos por Hernández et al. (2014) en su libro metodología de la investigación. Para este fin, se utilizó el método de coreografía el cual se divide en tres etapas: recolección de datos, tareas analíticas y resultados.
En el primer momento, recolección de datos, se realizaron tres etapas. En la primera, se llevó a cabo una observación inicial sobre la problemática de La Colosa con ayuda de videos, páginas web y blogs de movimientos sociales y la empresa AngloGold Ashanti. También, algunas anotaciones iniciales sobre lo encontrado y charlas informales con personas que tenían conocimiento del tema. En la segunda etapa, se llevaron a cabo las entrevistas de manera formal y la búsqueda de los archivos periodísticos publicados entre el 20 de febrero de 2017 y el 20 de mayo del mismo año, fechas que comprenden el día de la consulta popular en Cajamarca (26 de marzo de 2017). En la tercera etapa, se hicieron las transcripciones de las entrevistas y las publicaciones fueron pasadas por un formato de análisis que clasificó la información hallada.
En el segundo momento, tareas analíticas, se efectuaron las reflexiones de lo encontrado en la etapa anterior, comparando lo que se encontró en las entrevistas