La nueva evangelización en África
Kä Mana
La nueva
evangelización en África
Prólogo de
François Kabasele Lumbala
editorial verbo divino
Avda. Pamplona, 41 31200 Estella (Navarra)
2005
Título original: La nouvelle évangélisation en Afrique Traducido por Miguel Montes
Dibujo portada: Ana Gallinal
© Éditions Karthala et Éditions Clé, 2000
© SCAM (Servicio Conjunto de Animación Misionera):
Misioneras de Nuestra Señora de África, Misioneras Combonianas, Compañía Misionera del Sagrado Cora- zón, Misioneras de Cristo Jesús, Mercedarias Misioneras de Bérriz, Misioneras Hijas del Calvario, Franciscanas Misioneras de María, Misioneras Dominicas del Rosa- rio, Misioneras de la Consolata, Misioneras de la Ma- dre Laura, Misioneros de la Consolata, Misioneros de Mariannhill, Misioneros de África, Sociedad de Misiones Africanas, Misioneros Combonianos, Misioneros Espiri- tanos, Misioneros Javerianos, Misioneros del Verbo Divino, Instituto Español de Misiones Extranjeras, Ocasha-Cristianos con el Sur.
© Editorial Verbo Divino, 2005. Es propiedad. Printed in Spain. Impresión: Gráficas Lizarra, Villatuerta (Navarra).
Depósito legal: NA. 2-707-2005.
ISBN: 84-8169-480-0 Editorial Verbo Divino Avenida de Pamplona, 41 31200 Estella (Navarra), España Teléfono: 948 55 65 11 Fax: 948 55 45 06
Internet: http://www.verbodivino.es E-mail: [email protected]
A la hermana Euphrasie Kotchi y a la Congregación de las Hermanas de la Providencia de la Pommeraie.
Tengo la certeza de que el cristianismo de la vida será el humus profundo de nuestros sueños en Jesucristo.
Agradecimientos . . . 9
Prólogo . . . 13
Palabras de apertura . . . 19
Introducción . . . 21
Primera parte ACCIÓN MISIONERA Y NUEVA EVANGELIZACIÓN Del deber de la memoria a las exigencias de nuevos compromisos 1. Los pasos inciertos de un teórico que se interroga sobre la misión y la evangelización . . . 39
2. De la crítica de la razón misionera al redescubrimiento de Cristo como medida de la misión 59 3. Una visión realista de la memoria misionera . . . 75
4. Ruanda 94: la pesadilla misionológica y las nuevas exigencias misioneras . . . 85
5. El cristianismo de la catástrofe: un principio de muerte en el corazón de la historia africana . . . 93
Contenido
Segunda parte
CRISTIANISMO AFRICANO Y TEOLOGÍA DE LA VIDA
De la herencia espiritual a los tiempos de nuevas esperanzas 6. El tiempo de la “patrística africana”,
un limo para un cristianismo de la vida . . . 129 7. Los grandes acontecimientos que han determinado
la orientación del cristianismo de la vida en África . . 163 8. El cristianismo de la vida
como voluntad y como convicción . . . 195 9. Teología de la vida: Dios de nuestras raíces,
Señor de nuestras esperanzas . . . 203 Conclusión: Orientaciones y perspectivas . . . 235
La nueva evangelización en África 8
En el comienzo de este libro, me siento en la obligación de dar las gracias a todos los que me han ayudado a concebirlo, a escribirlo y a publicarlo.
Debo dar las gracias, en primer lugar, al pastor Jean-Blaise Kenmogne, director general del Círculo Internacional para la Promoción de la Creación (CIPCRE). Gracias a su impulso, a su solicitud, a su dinamismo y a su apoyo permanente, he po- dido trabajar con ardor en el seno de su equipo en el programa Justicia, Paz y Salvaguarda de la Creación (JPSC). Aunque asumo todos sus puntos flacos, debo decir que toda la fuerza de este libro se encuentra en la energía que han compartido conmigo muchas de las personas que han participado en los coloquios del CIPCRE.
Gracias asimismo a Su Excelencia Félix Tchotche Mel, pre- sidente de la Iglesia harrista de Costa de Marfil y del Comité Internacional harrista. Mis estancias en su iglesia y mis discu- siones teológicas con él han constituido un limo esencial en mi investigación sobre la teología de la vida como principio fun- damental para el renacimiento, la regeneración y la renovación de África. Aprecio en su justo valor su esfuerzo por dotar a su Iglesia de una teología de la felicidad compartida, fermento de una nueva sociedad africana.
Dirijo también mi sincero agradecimiento al señor Jaap Breetvelt, responsable del Departamento África del Consejo de Misión de las Iglesias Reformadas de los Países Bajos
Agradecimientos
(CMERPB). La atención que ha consagrado a mi investiga- ción y el apoyo de su organización al conjunto de los proyec- tos que dirijo en África han representado un apoyo de un valor inestimable en la redacción y la publicación de esta obra.
Grande es la deuda de gratitud que tengo contraída con el organismo misionero católico AMA, de los Países Bajos, que ha apoyado mis investigaciones y mis iniciativas sobre la innovación pastoral. Ojalá el señor Johan Naron y la señora Ada Magré encuentren en este libro el resultado de su apoyo a mi compromiso en favor de la misión cristiana en el África actual.
Esencial ha sido también el apoyo de la Fundación de Ayuda al Protestantismo (FAP) a la Fundación Protestante Panafricana (FPP. África-Futuro), de cuya animación en África central y occidental me ocupo. La exigencia de una reflexión misionológica destinada a guiar mi programa “Acción protes- tante en el Sahel”, apoyado por la FAP, fue lo que me decidió a escribir sobre la misión cristiana y la nueva evangelización en la sociedad africana de nuestros días. Expreso aquí toda mi gratitud al pastor Jacques Stewart y a todo el Consejo de la Fundación de Ayuda al Protestantismo.
Debo expresar también mi agradecimiento a mis antiguos colegas de la Comisión de Asuntos Internacionales del Con- sejo Ecuménico de las Iglesias (CEE), tanto por la visión mun- dial que me proporcionan de las relaciones en la Iglesia y la sociedad como por la conciencia política que he adquirido a su lado en nuestro acercamiento común a las cuestiones rela- cionadas con los derechos humanos y la democratización de África. Espero que los señores Dwain Epps y Clement John, así como las señoras Janis Love y Geneviève Jacques, recono- cerán en este libro la marca del sueño que nos anima a todos.
Me complace expresar también mi agradecimiento a mis colegas del grupo “Teología de la vida”, de París: los pastores Jacques Maury, Alain Rey, Yo Ludwig y Titia Koehn. Este libro debe mucho a las reflexiones que hemos desarrollado juntos por cuenta del Consejo Ecuménico de las Iglesias, bajo el padrinazgo perspicaz y atento del señor Martin Robra.
La nueva evangelización en África 10
Es profunda la deuda de gratitud que tengo contraída con el pastor Philippe Kabongo-Mbaya. Mediante la hondura de su reflexión y su temible sentido dialéctico, me ha conducido siempre a profundizar en mi propio pensamiento y a precisar con mayor rigor mis intuiciones teológicas. De él he apren- dido la exigencia de ligar siempre mis investigaciones teóricas a las apuestas globales de la sociedad africana y de la situación de nuestro país común: el Congo-Zaire.
Agradezco al profesor Alafuele Mbuyi Kalala, presidente de la Agrupación para una Nueva Sociedad (ANS), el hecho de haberme abierto las puertas de su movimiento, a fin de que desarrolláramos juntos la reflexión sobre el África que debe- mos construir y sobre las dinámicas que debemos desarrollar para hacer que se convierta en una realidad concreta.
Finalmente, ofrezco este libro a mi esposa y a mis hijos. Soy consciente de todos los sacrificios y todos los dolores que les impone mi vida de investigador itinerante y los imperativos de mis compromisos profesionales en diferentes países. A ellos les ofrezco este libro como el fruto de nuestras esperanzas comu- nes para un África renovada en su inteligencia creadora.
Agradecimientos 11
Son muchas las cosas que me unen al pastor Kä Mana: está, en primer lugar, el hecho de que ambos seamos negros africa- nos, bantú-luba, muy familiarizados con la cultura occidental.
Está, a continuación, el hecho de ser creyentes en Jesucristo, preocupados tanto por el futuro del hombre africano como por el futuro del cristianismo en África; la fe cristiana, la educación occidental y lo que ha podido subsistir de nuestras raíces bantúes han hecho de nosotros lo que somos hoy. Está, por último, una voz que oímos resonar en nosotros, la de Dios, que nos dice: “Africanos, yo os he creado con el cabello crespo, los labios gruesos, la piel oscura, culturas que dan pre- ferencia a la relación, a la alianza, y que ponen la vida en la cima de los valores. No os creé por casualidad, no me escapas- teis de las manos... Quisiera que vivierais plenamente y que res- plandecierais a los ojos del mundo. Y es que en vuestro interior se encuentra una misión respecto a la humanidad. He cami- nado, a buen seguro, con todos los pueblos de la tierra; cada uno de ellos puede encontrar en sí mismo las huellas de mi pre- sencia, de mi camino con él... Aprovechad todas estas huellas y servíos de los mensajes que he dirigido a todos los pueblos del planeta. Ahora bien, no olvidéis que, en cuanto negros africa- nos, constituís un don particular para la humanidad y que tenéis que desarrollar una misión en el mundo de hoy”.
Casi todos los escritos de Kä Mana responden a esta voz.
Está preocupado por el futuro de este continente: ¿va a morir
Prólogo
África? ¿Cómo podemos reconstruirla? Teología africana para tiempos de crisis... Está convencido de que el cristianismo puede desempeñar un papel en esta reconstrucción, pero no cualquier cristianismo. Ése es el punto de anclaje de esta nueva contribución, que intenta sacar a la luz un cristianismo de la vida, una nueva evangelización en África; una evangelización que sea un fermento y un pilar para la construcción de una nueva sociedad, fermento de la promoción de la vida, frente a las múltiples amenazas que gravitan sobre la vida cotidiana de las diferentes poblaciones; una evangelización que aporte un fermento cristiano, el de la vida, al cristianismo universal.
Kä Mana está vuelto, de una manera constante y resuelta, hacia el futuro. Sus severas afirmaciones en contra de las litur- gias folclóricas de las Iglesias de África han hecho pensar con frecuencia que era un adversario de la aculturación. Pero no hay nada de eso. Al contrario, desea una aculturación que sea un trampolín para ir más lejos, para progresar, para conseguir la victoria en los actuales combates de la vida cotidiana en África, para crear nuevas estrategias; sus palabras a propósito de la crítica de ciertos métodos antiguos de evangelización son elocuentes: “Está, ante todo, el hecho de renegar del propio sistema religioso bajo el vocablo genérico de paganismo.
Convencerse de que el Dios de los antepasados no es Dios, de que la palabra de los antepasados no es una palabra espiritual, de que los sistemas de creencias que estructuran la vida social eran puras supersticiones, de que los instrumentos cultuales no eran más que satélites de Satán... es lo mejor para destruir las fuerzas creadoras de un pueblo, sobre todo cuando este pueblo ha tenido siempre como principio de su fuerza una visión esencialmente espiritual del mundo” (p. 116)... “El cris- tianismo no tiene ninguna posibilidad de ser una religión de esperanza y de vida en África más que si hunde sus raíces en la fe profunda del pueblo africano en Dios” (p. 133). Aunque la danza no se limite a ser una expresión de alegría en África, aunque pueda acompañar también al dolor, al trabajo, al reposo, a la inquietud, a la seguridad, a la pena y a la fiesta, no le pidáis a Kä Mana que dance en una asamblea cristiana afri- cana; su formación protestante, no hay duda, está para algo.
La nueva evangelización en África 14
Sin embargo, lo esencial de sus afirmaciones va en el sentido de una liturgia ligada a la vida, motor de una transformación:
la danza en la Iglesia no debe divertirnos, ni adormecernos, ni hacernos delirar... pues, en este campo de los gestos y de los signos, los patinazos son, efectivamente, numerosos.
Kä Mana, hombre profundamente creyente en Jesucristo, muy arraigado en la cultura bíblica, intenta mostrar cómo la fe cristiana es un resorte poderoso para la liberación y la cons- trucción de África; se pregunta a menudo por las condiciones de posibilidad y de factibilidad... Pero, ¡ojo!, no es un teórico seco y rudo; es un hombre que tiene los pies en la tierra, bien plantados en el suelo; lleva en él el afán de ver que nuestra fe se vuelve eficaz y fructifica en la vida cotidiana de cada socie- dad. La preocupación por la eficacia social de nuestra fe (¿no es acaso la fe sin obras una fe muerta?) se hace sentir en él de una manera tan aguda y tan intensa que considera el genoci- dio ruandés como el fracaso mismo del cristianismo en África.
No cabe duda de que si los hutus y los tutsis hubieran sido buenos cristianos, habrían aplicado el Evangelio al pie de la letra, perdonando y amando a sus enemigos; y, más reciente- mente, esa misma actitud hubiera evitado a los cristianos de la antigua Yugoslavia matarse entre ellos.
Ahora bien, la complejidad de los hechos nos empuja a buscar los resortes del genocidio ruandés en un ámbito que se encuentra más allá de una evangelización superficial, en los antecedentes socioeconómicos generados por la movilidad de los pueblos de los Grandes Lagos, en las opciones y los errores políticos de la transición entre el régimen colonial y los pri- meros años de la independencia, en la manipulación de las opiniones y de los espíritus a través de los medios de comuni- cación electrónicos, en el poder del dinero y en los mercados internacionales de armas, que, como por casualidad, están en manos de los países de “civilización cristiana”, entre otros fac- tores... En última instancia, es todo el mundo el que está sumergido en este drama y el que, como constata Kä Mana, tiene necesidad de una nueva evangelización, puesto que está gobernado por un profundo paganismo...
Prólogo 15
Es preciso que subrayemos la libertad del pastor respecto a su adscripción confesional. Es significativo que él, protestante luterano, me haya pedido a mí, que soy católico, la redacción del prólogo de su libro. Kä Mana es un espíritu libre y perspi- caz, un hombre muy informado, que no desprecia nada de lo que es susceptible de hacer progresar la vida y la fe en África.
No hay en él el menor tufo de ese sectarismo confesional que opone, en ocasiones, a priori a católicos y protestantes, a orto- doxos y a miembros de Iglesias independientes en el África negra... He tenido ocasión de constatarlo de cerca en ciertos coloquios en los que ambos hemos tomado la palabra... Tenía- mos acentos diferentes: yo subrayaba con frecuencia la tarea actual que tiene delante el africano para recuperar su identi- dad, mientras que Kä Mana volvía incesantemente sobre la tarea que esta identidad debía llevar a cabo en el hoy del con- cierto de las naciones; sin embargo, a través de estos acentos diferentes, se manifestaba un mismo propósito, a saber: el de la vida que debemos salvaguardar y hacer resplandecer en el África cristiana de nuestros días.
Su optimismo le lleva a sobrestimar en ocasiones la impor- tancia de ciertos acontecimientos, como el Concilio Vaticano II y el Sínodo de 1994 para África. En efecto, el Vaticano II fue un concilio convocado y preparado por y para el Occidente cristiano, preocupado por un aggiornamento, por una actuali- zación de sus tradiciones; no afectaba a África más que por el hecho de que el Vaticano II era un concilio pastoral y no dog- mático, y porque trataba los problemas de los hombres de nuestro tiempo...
Lo mismo cumple decir del Sínodo de 1994, del que debe- mos recordar que no fue sino una respuesta a medias a la peti- ción de un “concilio africano”, de un concilio en el que los africanos examinaran por sí mismos su itinerario tradicional y actual con Dios, y repensaran su sitio en el seno de los creyentes en medio del mundo... Y si a esto añadimos que la preparación de las cuestiones, así como la redacción definitiva de las respuestas, corrió a cargo de los dicasterios romanos, comprenderemos que se pueda exagerar su importancia para África. Ahora bien, el hecho de que lo señale un teólogo lute-
La nueva evangelización en África 16
rano como Kä Mana es importante para todos nosotros: es algo que muestra, entre otras cosas, que está atento a todo lo que pasa más allá de su propia confesión cristiana.
A lo dicho debo añadir que este libro de Kä Mana me parece muy equilibrado: bebe tanto en la reflexión como en la experiencia del mundo de la vida; se apoya tanto en fracasos como en éxitos parciales; critica, pero también sugiere y abre pistas; su mirada se proyecta tanto sobre las plagas y catástro- fes como sobre las menores luces de esperanza. Y entre las pis- tas que abre, mucho más allá de una nueva evangelización, percibo la de una religión que estaría lejos de las copias, aun- que fueran perfectas, del catolicismo romano, del protestan- tismo, de la ortodoxia y del islam en África. Cuando Kä Mana habla de “una dinámica teológica interreligiosa, impulsada por el afán de promover la compatibilidad espiritual del cristia- nismo con el islam y las grandes dinámicas de las religiones africanas tradicionales”, por mi parte pienso en un África que encuentra, en primer lugar, en sus tradiciones espirituales pro- fundas los fermentos de la esperanza y los resortes necesarios para ganar las batallas actuales de la vida; un África que, en vir- tud de su sentido del otro, en virtud de la historia que la ha hecho cruzarse con numerosas tradiciones y hasta la ha embar- cado en otras experiencias de lo divino, integra en ella todas estas adquisiciones con armonía y brinda al mundo la lección según la cual no conocemos verdaderamente a Dios si nos limitamos a lo que nuestra propia tradición revela del mismo;
o, para emplear las palabras de Jean Mouttapa en Dieu et les religions en dialogue: “Pronto ya no será posible creer en nues- tro Dios como si el de los otros no existiera”.
Por último, debo mencionar que la obra de Kä Mana lleva en su interior no sólo la preocupación por África, sino la preo- cupación por la Iglesia universal. La nueva evangelización en África traerá agua al molino del cristianismo en el mundo. Al visitar en Internet el sitio “religare.org”, que lleva como título
“Les religions de l’humanité”, encontramos únicamente a Moisés, Zoroastro, Buda, Krisna, Jesucristo, Mahoma, Baha’
Allâh; es algo que hace pensar. Samuel P. Huntington, al ana- lizar el impacto que las culturas y las religiones tendrán sobre
Prólogo 17
la vida en el siglo XXI, en su libro El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial (Paidós Ibérica, Barcelona 1997), dice que la influencia será nula en África. La influencia de África en los cambios del mundo futuro es o bien ignorada o bien negada. El combate de Kä Mana va también en esta dirección... Esta África que dispone de una herencia espiritual ignorada, ahogada y a veces destruida, formula propuestas interesantes para el conjunto de la humanidad del futuro. En este sentido, el libro de Kä Mana que tiene el lector entre sus manos es una “buena nueva”.
F. Kabasele Lumbala B.P. 179 68100 Alexandroupoli Grecia La nueva evangelización en África
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“‘Evangelización’: esta palabra ha de ser tomada en sentido propio. Evangelizar es anunciar algo nuevo que es una felicidad para los hombres”.
Joseph Comblin
“A pesar del panorama prevalentemente negativo que hoy pre- sentan numerosas regiones de África y de las tristes experiencias que no pocos países atraviesan, la Iglesia tiene el deber de afirmar con fuerza que es posible superar estas dificultades. Ella debe fortalecer en todos los africanos la esperanza en una verdadera liberación. Su confianza se fundamenta, en última instancia, en la conciencia de la promesa divina, que nos asegura que nuestra historia no está cerrada en sí misma, sino que está abierta al Reino de Dios”.
Juan Pablo II, La Iglesia en África, 14
“Porque sólo yo sé los planes que tengo para vosotros, oráculo del Señor; planes de prosperidad y no de desgracia, pues os daré un porvenir lleno de esperanza”.
Jeremías 29,11
“Yo he venido para dar vida a los hombres y para que la tengan en plenitud”.
Juan 10,10b
Palabras de apertura
Proyecto africano de nueva evangelización
Cuando el papa Juan Pablo II lanzó el tema de la nueva evangelización como gran campo de trabajo misionero para la Iglesia al alba del tercer milenio, muchos cristianos de África sintieron que se abría aquí un campo de investigación y refle- xión de gran alcance y de importancia capital para el conti- nente. Se abría un espacio en el que el Evangelio debía ser interrogado sobre su fecundidad frente a las cuestiones éticas, espirituales, sociales, políticas y económicas de nuestros países.
Se abría un espacio en el que la revelación bíblica se entrega- ría de nuevo para ser pensada y vivida como principio de base destinado a orientar el futuro, a introducir la vida de los pue- blos africanos por la vía de los cuestionamientos fundamenta- les y de las profundas transformaciones de su comprensión del destino común de la humanidad, en el contexto de las con- mociones ideológicas que han sacudido el final del siglo XX de nuestra era.
Para nosotros, los africanos, las apuestas han estado siem- pre claras desde entonces. Se trata de comprender y de vivir la fe en Jesucristo según las exigencias de la construcción de una nueva sociedad.
– El imperativo de estructurar los espíritus con una nueva coherencia vital, siguiendo nuevas lógicas de organiza- ción y de acción, nuevas estrategias de formación y de
Introducción
movilización, en el seno de unas nuevas instituciones sociopolíticas que sean el cimiento sobre el que edificar el futuro frente a las desgracias que nos abruman.
– El imperativo de pensar la misión cristiana desde la pers- pectiva de una educación espiritual que siembre en las conciencias y en los espíritus unos valores que estén a la altura de las exigencias del futuro, que forje los caracteres, determine las mentalidades y guíe los comportamientos en el sentido de la construcción de un África renovada en su ser y en la comprensión que ella tiene de sí misma y de su propio destino.
El problema de la nueva evangelización, visto desde esta perspectiva de acción destinada a hacer frente a la crisis de la vida que padece la sociedad africana, aparece como un campo inmenso en el que se cruzan todos los interrogantes sobre el papel de las Iglesias en un África en busca de su futuro1, el cora- zón de todas las nuevas llamadas de la misión2 y el sentido de todas las investigaciones apasionantes y apasionadas en las que están comprometidas todas las comunidades cristianas africa- nas: su vida intelectual, sus experiencias litúrgicas, su compro- miso en la esfera política y su presencia en el campo econó- mico y social.
La nueva evangelización, como marco de pensamiento, ins- trumento de análisis y principio de comprensión de las tareas que incumben al cristianismo en la sociedad africana, com- porta así un alcance globalizador que exige ser abordado en todas las dimensiones que impone a las Iglesias y a las comu- nidades cristianas de África.
En primer lugar, está la dimensión teórica: la de su mismo sentido como proyecto en la situación actual del continente.
La nueva evangelización en África 22
1Recojo aquí el título de un importante coloquio organizado por el Instituto Católico de África Occidental, con ocasión de su vigesimoquinto aniversario, en febrero de 1994, en Abiyán (Costa de Marfil).
2Es el título del coloquio sobre la misión organizado por el Instituto Superior de Teología y Filosofía Eugène de Mazanod, en el mes de febrero de 1994, en Kinshasa (Congo-Zaire).
“Si por sentido nos referimos a la triple noción de funda- mento, unidad y finalidad”, como sugiere Zaki Laïdi3, se trata de responder de una manera perspicaz a las siguientes preguntas:
– ¿Necesita África una nueva evangelización como orienta- ción global para su existencia hoy?
– ¿Cuál es el contenido de esa exigencia en cuanto princi- pio de base sobre el que podría apoyarse un proyecto social creativo?
– ¿Hay en este proyecto “un esquema de conjunto cohe- rente” cuyas “imágenes del mundo”4puedan constituir una fuerza, un aliento, una dinámica de símbolos dotados de pregnancia y de representaciones vitales capaces de movi- lizar las energías de los pueblos de África para inventar su futuro?
– ¿En qué condiciones puede ser creíble la utopía cristiana, en cuanto horizonte existencial, en los debates sobre los principales problemas sociales a los que la nueva evange- lización se presentaría como proyección de otra manera de ser y de vivir para las sociedades humanas?
A la luz de estas cuestiones teóricas emergen imperativos prácticos y preocupaciones concretas de las que la reflexión sobre la misión del cristianismo no puede dejar de tomar conciencia en la situación del continente africano en nues- tros días.
– ¿Cuáles son las fuerzas sociales que están en condiciones de asumir la nueva evangelización como proyecto?
– ¿A qué transformaciones de fondo deberán someter estas fuerzas el orden eclesial actual a fin de conseguir el rena- cimiento, la reconstrucción, la recreación y la irradiación del continente africano?
Introducción 23
3Cf. Zaku Laïdi, Un monde privé de sens, Fayard, París 1994.
4Estas expresiones son de Zaki Laïdi.
– ¿Cómo deberán conducir su acción para que estén de acuerdo con el proyecto que llevan y con el sentido que proponen?
Lo que se ventila para las comunidades cristianas, en todas estas cuestiones, es cómo se van a re-situar ahora frente al futuro de África, cómo van a pensar el futuro de este conti- nente y volver a imaginar el rol y la misión del cristianismo en la vida de los pueblos africanos al alba de un nuevo milenio.
Desde las grandes mutaciones en las que se introdujo África a principios de la década de 1990, el cristianismo afri- cano parece haberse sumergido, efectivamente, en la búsqueda de un nuevo sentido de su destino frente a los problemas esen- ciales de la sociedad.
Ya se trate de búsquedas democráticas, de guerras y violen- cias sociales, de reposicionamientos geoestratégicos de ciertos países o de las grandes sacudidas económicas y financieras debidas a las políticas de ajustes estructurales, o ya se trate del desconcierto espiritual de los individuos o de la profunda angustia de las poblaciones, no hay campo de la vida en el que los cristianos y las Iglesias no se hayan sentido interpelados en sus convicciones íntimas y en su fe en el futuro. Y tampoco hay ámbitos esenciales para el destino del continente a los que los cristianos y las Iglesias no hayan dedicado tiempo de refle- xión y meditación a través de encuentros locales, nacionales, regionales o continentales.
Tanto en la Conferencia de las Iglesias de Toda África (CETA) como en el Simposio de las Conferencias Episcopales de África y de Madagascar (SCEAM)5, tanto en las facultades
La nueva evangelización en África 24
5La última asamblea general de la CETA, que se celebró en Addis Abeba (Etiopía) a comienzos del mes de octubre de 1997, tuvo significati- vamente este tema: “Turbados, pero no abatidos” (2 Cor 4,9). Un tema que reúne en su campo de significación todas las búsquedas de las Iglesias de África a fin de hacer frente a la crisis global que causa estragos en nuestros países. Por lo que corresponde a la Iglesia católica, podemos citar los textos de los obispos de África reunidos por M. Cheza, R. Luneau y H. Derroitte en el libro Les Évêques d’Afrique parlent, Centurion, París 1992.
de teología protestante como en las universidades católicas, tanto en los movimientos religiosos de acción cívica como en las organizaciones no gubernamentales cristianas, ha nacido una ola de fondo que relanza la cuestión de la misión de la Iglesia y su compromiso en los problemas sociales, económi- cos, éticos, políticos y espirituales de África.
En este ambiente general, la reflexión que se desarrolla en la actualidad no afecta sólo a la fe cristiana considerada en sus principios de base, sino también a las diferentes tradiciones confesionales, que necesitan ahondar en la especificidad de su carisma y en la fertilidad de sus valores propios para la trans- formación del continente africano.
Por parte católica, el Sínodo Africano celebrado en abril- mayo de 1994 constituyó un nuevo punto de partida para una nueva evangelización, a la que el clero y las comunidades loca- les están llamados a suministrar las dinámicas correspondien- tes y a asumir sus apuestas6.
En el protestantismo histórico, son actualmente muchos los ámbitos de investigación y de reinvención misioneros con- sagrados a los problemas de la reconstrucción de África. Se está creando en diferentes países una energía de esperanza mediante la que los protestantes intentan situarse claramente respecto a las grandes preocupaciones de la sociedad africana e implicarse en una nueva acción misionera en la que el pensamiento, los valo- res, la espiritualidad y la visión del mundo inherentes al protes- tantismo puedan contribuir a la construcción de la nueva África, así como al surgimiento de un nuevo tipo de hombre y de mujer capaz de edificar un África de la esperanza7.
Introducción 25
6Léase a este respecto: R. Luneau, Paroles et silences du Synode africain, Karthala, París 1997; M. Cheza, Le Synode africain. Histoire et textes, Kar- thala, París 1996.
7Tres son los ámbitos particularmente significativos de esta búsqueda protestante y de la voluntad que tienen las Iglesias surgidas de la Reforma de reorientar sus perspectivas misioneras:
– El programa Reconstructing Africa que el pastor angoleño Daniel Ntoni Nzing ha animado en nombre del Consejo Ecuménico de las Igle- sias y que está destinado a sensibilizar a las comunidades protestantes con
Las comunidades evangélicas multiplican a un ritmo cada vez más rápido sus campañas de evangelización y sus cruzadas de conversión. Erigen por doquier nuevos ámbitos populares para el anuncio del Evangelio en la sociedad. Salas de espec- táculos, restaurantes de grandes hoteles, casas de cultura, esta- dios, centros de acogida, lugares de esparcimiento popular..., todo se ha visto transformado por pastores y predicadores dotados de gran celo en ámbitos de conquista de las masas para la causa de Cristo8.
Siguiendo este mismo impulso, los movimientos religiosos afrocristianos se implican hoy en programas de amplia implantación en el campo social africano, donde su acción da mucho fruto y atrae cada vez más la atención sobre el sentido de su presencia en el corazón de la población9.
La nueva evangelización en África 26
sus responsabilidades políticas, económicas y espirituales dirigidas a la invención de la nueva África.
– La pastoral ecológica que dirige el pastor Jean-Balise Kenmogne en el marco del Círculo Internacional para la Promoción de la Creación (CIPCRE) en Bafoussam (Camerún).
– Las sesiones de formación para el desarrollo duradero organizadas por la Asociación para la Cooperación de las Iglesias, el Entorno y el Desarro- llo en África Central (ACEEDAC), que dirige el economista camerunés Daniel Kilem Mbila.
8La floración de comunidades surgidas de esta dinámica misionera es un acontecimiento de alcance histórico que requiere una atención particu- lar para la orientación de la fe cristiana en África. Para una apreciación glo- bal de su significación, puede leerse la reflexión que desarrollo en mi obra Teología cristiana para tiempos de crisis: cristianismo y reconstrucción de África, Verbo Divino, Estella 2000.
9La expansión del kimbagüismo en África central, del harrismo en Costa de Marfil y de otros movimientos espirituales como el tokoísmo en Angola o el cristianismo celeste en Benín es signo de un nuevo impulso del afrocristianismo: el signo de que ha empezado un tiempo nuevo en el que las Iglesias africanas surgidas de los profetas de África se afirmarán cada vez más como ámbitos de grandes esperanzas para el continente.
Por otra parte, es significativo que las Iglesias africanas independientes cooperen cada vez más entre ellas y desarrollen una dinámica común de afirmación de su identidad tanto en el campo teológico como en la acción social.
Las sectas pululan y prosperan más que antes. Sus miem- bros invaden los barrios populares y ocupan el primer plano del escenario en todos los medios. Con un entusiasmo, un vigor y una actividad misionera impresionantes, desarrollan estrategias de proselitismo y de seducción que parecen tener éxito más allá de todas las esperanzas10.
De norte a sur y de este a oeste, África se presenta como una tierra inmensa donde la exuberancia del elemento reli- gioso llama a las espiritualidades de todos los horizontes: tanto las más respetables como las más delirantes, tanto las de vene- rables instituciones tradicionales como las de los comerciantes de ilusiones, tanto las de los verdaderos buscadores de Dios como las de los falsificadores de lo sagrado, tanto las que obe- decen al espíritu profundo del Evangelio como las de los peli- grosos terroristas de lo invisible.
Las tareas de la reflexión teológica africana para la nueva evangelización
El pensamiento teológico africano, confrontado con un contexto tan agitado, en el que las confusiones espirituales y las ambigüedades doctrinales corren el riesgo de trastornar los puntos de referencia esenciales de la fe cristiana, está llamado cada vez más a redefinir el alcance y el sentido del cristianismo para el África actual: está llamado a pensar, de hecho, la nueva evangelización como exigencia y como horizonte.
Introducción 27
10El profesor René de Haes, de las Facultades Católicas de Kinshasa, ha consagrado desde hace varios años una importante investigación a estas sectas y estos nuevos movimientos religiosos. Remitimos aquí a sus im- portantes artículos: “Sectes et nouveaux mouvements religieux, un défi pas- toral”, en Revue Africaine de Théologie, vol. 11, nº 19, 1987, pp. 83-99;
“Sectes et guérison”, en Sectes, cultures et sociétés, les enjeux spirituels du temps présent, Cuarto Coloquio Internacional del CERA, celebrado en Kinshasa, pp. 405-417; “Les sectes, les nouveaux mouvements religieux et l’avenir du christianisme au XXIesiècle”, en Revue Africaine de Théologie, vol. 20, nº 40, 1996, pp. 211-221.
Se trata de que este pensamiento asuma con clarividencia y perspicacia tareas de una extrema importancia para las Iglesias y los cristianos de África. A saber:
– Clarificar las apuestas de la misión cristiana y de la evan- gelización en estos tiempos en los que África está cons- truyendo, de una manera penosa, su futuro y vuelve a imaginar ardientemente su destino en la historia.
– Conducir y favorecer un trabajo de discernimiento y de reflexión profunda que permita a las comunidades cris- tianas hacer frente a los problemas de la sociedad, lle- vando a cabo nuevos arraigos confesionales justificados, reorientaciones espirituales necesarias, nuevos acondicio- namientos doctrinales indispensables, reajustes institu- cionales que se imponen y reconversiones mentales deci- sivas en su visión del mundo, en su imaginación creadora, en sus estrategias misioneras y en sus planes de acción.
– Abrir nuevos horizontes de investigación en los que el cristianismo cristiano en su conjunto pueda ser refun- dado sobre una filosofía espiritual global, renovado en sus ambiciones misioneras para África y repensado como una dinámica plural cuyas riquezas sean útiles en el vasto mundo de las religiones, las civilizaciones y las culturas.
Como muchos de los teólogos sensibles a los problemas de nuestra sociedad africana de hoy, me he visto llevado por la fuerza de las cosas a reflexionar sobre estas exigencias, a com- prenderlas en sus dimensiones y a analizarlas en sus apuestas.
En mi investigación, he adquirido la convicción de que el problema de la misión de la Iglesia en África es preciso plan- tearlo en términos de una nueva evangelización. Una nueva evangelización que debe ser pensada como pilar para la cons- trucción de una nueva sociedad y como fermento de la pro- moción de la vida, frente a las innumerables manifestaciones de la crisis y frente a las múltiples amenazas que gravitan sobre la vida cotidiana de las poblaciones.
Esta convicción, adquirida de una manera progresiva, es la que me propongo compartir en el presente libro.
La nueva evangelización en África 28
Una profesión de fe fundamental para África
Esta certeza no es resultado de una investigación pura- mente individual; es fruto de una iniciativa solidaria en la que varios investigadores, teólogos, filósofos, dirigentes de iglesias, políticos, responsables culturales y expertos procedentes de di- ferentes horizontes han asumido juntos el compromiso de trabajar por el advenimiento de una nueva África y por la pro- moción de un cristianismo conforme a la imagen de esta África que debemos edificar.
He encontrado a estos hombres y mujeres en tres grandes ámbitos de reflexión y de pensamiento:
– Las Academias africanas y los grupos de investigación interdisciplinar, donde se reúnen muchos africanos que andan en busca de nuevas vías para imaginar el África de mañana y poner las bases teóricas de su llegada.
– Los movimientos políticos y las organizaciones del mundo asociativo que animan los debates públicos, suscitan las luchas sociales y movilizan las energías populares frente a los desafíos del presente y del futuro.
– Las Iglesias y las fuerzas espirituales, que constituyen el crisol de nuevas experiencias donde se dispone de espacios de esperanza para el pueblo africano.
En todos estos ámbitos y en todos los países de África, se han reunido hombres y mujeres de pensamiento y de acción en coloquios, talleres de trabajo y sesiones de formación. Estos hombres y mujeres parecen decididos, de un modo u otro, a conducir sus proyectos de transformación social siguiendo una profesión de fe que fue formulada muy bien en un coloquio ecuménico e interreligioso organizado en junio de 1996, en Batié (Camerún), por el Círculo Internacional para la Promo- ción de la Creación (CIPCRE). Por mi parte, considero esta profesión de fe como la plataforma a partir de la cual se impo- nen el renacimiento, la recreación y la reconstrucción del con- tinente africano como misión prioritaria de la generación de los africanos en el comienzo de este nuevo siglo. La generación de los que llevan actualmente las riendas de la vida política, de
Introducción 29
las decisiones económicas, de las opciones sociales y culturales, así como de las orientaciones morales y espirituales que deben darse a nuestras poblaciones y a nuestros países.
La profesión de fe en el futuro de todos los que tenemos la misión de reconstruir nuestras sociedades y edificar un nuevo destino con nuestros pueblos no puede ser más que el con- junto de compromisos urgentes y precisos formulados por los participantes en el Coloquio de Batié:
“No podemos dejar a la generación que viene un África ecológicamente naufragada,
económicamente siniestrada, políticamente dislocada, socialmente desintegrada, moralmente desorientada, espiritualmente desesperada”.
La única herencia que debemos dejar a nuestros hijos para el siglo que viene es:
“El África de la vida, el África de lo humano, el África de la esperanza”.
Promover la Vida, construir lo humano y edificar la espe- ranza: en esto consiste nuestra responsabilidad frente al futuro, nuestra misión frente a las generaciones futuras11.
Por un cristianismo de la vida y por la construcción de la esperanza en África
Si éstos son los compromisos, la investigación sobre la nueva evangelización consistirá en pensar un cristianismo africano que no esté en desacuerdo con esas exigencias. Un cristianismo
La nueva evangelización en África 30
11Cf. a este respecto Kä Mana y Jean-Blaise Kenmogne, Éthique écolo- gique et reconstruction de l’Afrique, Actas del Coloquio Internacional orga- nizado por el CIPCRE en junio de 1996 en Batié, Éditions Clé, Yaoundé, Camerún. En mayo de 1997 se celebró en Porto-Novo (Benín) un segundo coloquio internacional sobre el tema Écologie et Évangélisation (las actas fueron publicadas).
que pueda llevar, alimentar, consolidar y conducir a los cristianos y cristianas africanos a desarrollar esas exigencias como tareas inherentes a su fe de cara a la construcción del África nueva.
Lo que me propongo en este libro es definir el contenido de este cristianismo de la vida y pensar las condiciones de posibilidad de su advenimiento en nuestras sociedades. Para llevarlo a cabo, intentaré:
– Confrontar los imperativos de ese cristianismo con la herencia espiritual que ha alimentado el imaginario del África cristiana contemporánea.
– Llevar a cabo un discernimiento intelectual y moral que pueda iluminar a las Iglesias de África sobre las fuerzas y las debilidades de los modelos, esquemas y protocolos teóricos que han presidido la implantación del cristianis- mo en nuestras tierras y determinado nuestra compren- sión de la evangelización de nuestras sociedades.
Como no me propongo escribir la historia de la evangeliza- ción de África ni confeccionar el balance de la acción misionera de las Iglesias, no entraré en las querellas estériles que oponen hoy, por una parte, a los heraldos de la gesta misionera en la que se canta la magna conversión del continente africano a Cristo gracias a los héroes de las valerosas sociedades de misión occi- dentales y, por otra, a los detractores de la misión cristiana en su complicidad con la magna gesta colonial y neocolonial.
Me limitaré a plantear una serie de preguntas y a analizar los modelos y prácticas de la evangelización en África, las líneas rectoras de la filosofía que ha presidido la implantación del cristianismo en nuestros países y los cánones profundos que determinan la apreciación del éxito, del fracaso o de las tareas actuales de la acción cristiana en nuestras tierras.
Movido por el afán de fijar las ideas sobre lo que es útil reali- zar hoy en el campo de la nueva evangelización, desarrollaré, de una manera progresiva, mis preguntas, mis prejuicios, mis convicciones, mis dudas y mis búsquedas, ofreciendo al debate público las vías que yo considero buenas para el cristianismo africano y para su futuro.
Introducción 31
Si bien, a lo largo de toda mi reflexión, me abstengo de establecer vínculos de causalidad entre la misión cristiana y la crisis africana, entre el cristianismo tal como lo vivimos en nuestras tierras y las tragedias sociales que, como en el caso del genocidio ruandés, pueden servir de efecto de lupa sobre el estado real del trabajo de evangelización desarrollado en África, mi deseo más profundo es que se pueda establecer verdadera- mente esta causalidad entre el desarrollo de un nuevo cristia- nismo africano y la construcción de un África de la esperanza:
socialmente apacible, económicamente próspera, moralmente fuerte, ecológicamente sana, políticamente integrada y espiri- tualmente creadora de esperanzas para sus habitantes y para el conjunto de la humanidad.
Una ambición para África
Al inscribirme en esta perspectiva del cristianismo de la vida y del África de la esperanza, insisto en mi reflexión sobre la necesidad de:
– Energías espirituales y sociales que debemos desarrollar en el cristianismo africano como pilar de la reconstruc- ción y limo de una nueva sociedad.
– Líneas de fuerza de una acción encaminada a la sensibili- zación, la educación y la formación de una nueva gene- ración de hombres y mujeres capaces de ser las palancas de los cambios que África necesita para salir de la crisis y volver a crearse en su ser.
– Resortes nuevos destinados a un compromiso global de las cristianas y los cristianos africanos en la invención de un África de la esperanza, ésa en la que el cristianismo se integraría de manera creadora en una dinámica teológica interreligiosa, movida por el afán de promover la compati- bilidad espiritual del cristianismo con el islam y con las grandes dinámicas de las religiones africanas tradicionales, con la voluntad de edificar el futuro del continente afri- cano.
La nueva evangelización en África 32
En todas estas tareas intento mostrar que, en este momento de la historia de nuestras sociedades, es urgente desarrollar una filosofía de nuevas energías vitales creadoras, de nuevas volun- tades de acción cívica y política, de nuevas fuerzas de regene- ración moral y espiritual, a las que me refiero con la expresión de cristianismo de la vida. Un espacio de apertura, de encuen- tro, de “renovación y de innovación”12, de consumación vital, que otorgaría a África el sitio que se merece en un concierto de civilizaciones y de experiencias religiosas.
Ha llegado, efectivamente, para nuestro continente la hora de ser un hogar de iniciativas encaminadas a la consecución de un cristianismo de la vida, capaz de conducir a los africanos por el camino de una nueva síntesis espiritual que propondrán al mundo como una nueva vía de humanidad.
También ha llegado la hora de que nuestro continente asuma las grandes cuestiones de nuestro tiempo, de iluminar- las con nuestras riquezas espirituales y orientarlas hacia solu- ciones que estén de acuerdo con el genio vital de nuestros pueblos en su sueño de plenitud.
Nos ha llegado la hora de volver a imaginar África y de reo- rientar de manera profunda el cristianismo en nuestras tierras.
La hora de nosotros mismos, como diría Aimé Césaire, el gran cantor de la negritud y de la libertad creadora13.
Introducción 33
12Empleo los términos “renovación” e “innovación” en el sentido que les da el teólogo Hans Küng en su libro Mantener la esperanza (Editorial Trotta, Madrid 1993): “Por re-novación –escribe– entiendo una renovación río arriba, una vuelta a las fuentes. Por in-novación entiendo una renova- ción río abajo, vuelta hacia las necesidades futuras” (p. 69 de la edición francesa).
13Aimé Césaire, “Lettre à Maurice Thorez”, en Georges Ngal, “Lire...”
le Discours sur le Colonialisme d’Aimé Césaire, Présence Africaine, París 1994, p. 140.
Agradecimientos . . . . 9
Prólogo . . . . 13
Palabras de apertura . . . . 19
Introducción . . . . 21
Proyecto africano de nueva evangelización . . . . 21
Las tareas de la reflexión teológica africana para la nueva evangelización . . . . 27
Una profesión de fe fundamental para África . . . . 29
Por un cristianismo de la vida y por la construcción de la esperanza en África . . . . 30
Una ambición para África . . . . 32
PRIMERA PARTE Acción misionera y nueva evangelización. Del deber de la memoria a las exigencias de nuevos compromisos 1. Los pasos inciertos de un teórico que se interroga sobre la misión y la evangelización . . . . 39
La tentación “católica” tal como yo la construía en mi habitación de investigador estudioso . . . . 42
La avería del proyecto misionero protestante tal como yo me la representaba desde una perspectiva de crítica teórica . . . 46
La evangelización histérica tal como yo definía en mí mismo sus excesos . . . . 52
Las Iglesias africanas independientes tal como yo percibía sus derivas misionológicas . . . . 54
Índice general
2. De la crítica de la razón misionera al
redescubrimiento de Cristo como medida de la misión . . . . . 59
La crítica africana de la misión y la defensa de la obra evangelizadora . . . . 59
Cristianismo ambiguo . . . . 63
La gran interpelación . . . . 65
Vuelta al centro . . . . 70
3. Una visión realista de la memoria misionera . . . . 75
Primera línea directriz . . . . 80
Segunda línea directriz . . . . 82
4. Ruanda 94: la pesadilla misionológica y las nuevas exigencias misioneras . . . . 85
5. El cristianismo de la catástrofe: un principio de muerte en el corazón de la historia africana . . . . 93
Un cristianismo del poder . . . . 95
Un cristianismo del monopolio de la verdad . . . . 98
Un cristianismo de la máscara y de la duplicidad . . . 100
Un cristianismo del capital . . . 102
Un cristianismo de espectáculo y de folclore . . . 104
Un cristianismo de la salvación individual . . . 106
Un cristianismo de la división . . . 108
Una estructura mental nociva . . . 111
Un espíritu de conformidad . . . 111
Un espíritu de dislocación y de estallido interior . . . 113
Un espíritu de negación y de rechazo . . . 116
Un espíritu de dimisión . . . 117
Un espíritu de destrucción . . . 118
Una sociedad patológica . . . 120
Primera enfermedad: una sociedad sin proyecto de futuro coherente . . . 120
Segunda enfermedad: una sociedad sin consenso sobre sus valores fundadores . . . 121
Tercera enfermedad: una sociedad sin estrategias comunes de renacimiento y reconstrucción . . . 122
La nueva evangelización en África 242
SEGUNDA PARTE
Cristianismo africano y teología de la vida.
De la herencia espiritual a los tiempos de nuevas esperanzas 6. El tiempo de la “patrística africana”,
un limo para un cristianismo de la vida . . . 129 Dos figuras de mujeres en el corazón de
la fe africana en Jesucristo: Beatriz Kimpa Vita y
Anuarita María Clementina Nangapeta . . . 130 La galaxia de los profetas y fundadores de Iglesias:
William Wadé Harris, Simón Kimbangu,
Simao Gonçalves Toko y Samuel Ajayi Crowther . . . 136 Tres maestros de la pastoral y de la espiritualidad: Placide
Tempels, Baba Simon y el cardenal Joseph-Albert Malula . . . . 45 La fuerza de Placide Tempels . . . 145 La energía de Baba Simon . . . 148 Joseph-Albert Malula: un cardenal de gran talla . . . 151 Dos inventores de modelos misioneros:
Walter Taylor y Jean Kotto . . . 154 Misión: libertad y solidaridad en Walter Taylor . . . 154 Jean Kotto y la invención del modelo misionero CEVAA . . . 156 Dos teólogos para abrir un cristianismo de la vida:
Albert Schweitzer y Engelbert Mveng . . . 157
¿Qué debemos hacer con esta herencia? . . . 162 7. Los grandes acontecimientos que han determinado
la orientación del cristianismo de la vida en África . . . 163 Una nueva fundación: el Concilio Vaticano II . . . 163 El Sínodo Africano o el tiempo de nuevas
esperanzas en la nueva patria de Cristo . . . 166 Un sínodo bajo el signo de la inquietud . . . 166 Lo esencial está en un cristianismo de la esperanza,
en una fe cristiana creíble . . . 169
¿Qué nueva evangelización para África?
Las perspectivas católicas . . . 171 Consideraciones sobre los acontecimientos capitales
que han tenido lugar en las Iglesias surgidas de la Reforma
protestante y de los movimientos del despertar . . . 179
¿De qué se trata cuando nos situamos en
la perspectiva de la nueva evangelización? . . . 184
Índice general 243
8. El cristianismo de la vida como voluntad
y como convicción . . . 195
Primera convicción . . . 196
Segunda convicción . . . 197
Tercera convicción . . . 198
Cuarta convicción . . . 199
Quinta convicción . . . 199
Sexta convicción . . . 200
Séptima convicción . . . 200
9. Teología de la vida: Dios de nuestras raíces, Señor de nuestras esperanzas . . . 203
La energía fundamental de la teología de la vida en la revelación bíblica . . . 203
El Dios trinitario, fundamento de la vida . . . 203
Dios para nosotros o la dinámica del amor creador . . . 205
Dios con nosotros o la alianza de la vida . . . 207
Utopías y esperanzas de la teología de la vida desde la perspectiva bíblica. . . 216
El ministerio profético y las utopías de la innovación . . . 217
El sacerdote y las utopías del nuevo comienzo . . . 218
La figura del apóstol y las utopías de la siembra . . . 220
La función real y sus utopías de la política, a la luz de lo divino . . . 222
La fuerza histórica del pueblo y la función de las utopías de la liberación integral . . . 227
El Mesías: centro y fermento de todas las utopías . . . 231
Conclusión: Orientaciones y perspectivas . . . 235
Primera línea directriz . . . 235
Segunda línea directriz . . . 237
Tercera línea directriz . . . 238
Cuarta línea directriz . . . 239 La nueva evangelización en África
244