EL LAICO Y LA DELIBERACIÓN
Elementos para una participación activa del laico en la Iglesia Católica
Marzo del 2012
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El laico, miembro de la Iglesia, tiene el deber y el derecho de difundir el
Evangelio en el mundo. Si bien para cumplir con dicho deber y ejercer su
correspondiente derecho, su testimonio de vida cotidiano es indispensable,
la práctica de la deliberación en el espacio público ciudadano y la
participación decidida al interior de la Iglesia se hacen necesarios en un
mundo con una alta tendencia al secularismo. Las instituciones políticas y
eclesiásticas en Colombia, cuyo estado obedece al modelo de laicidad de
reconocimiento, son propicias para permitir esta crucial participación.
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EL LAICO Y LA DELIBERACION:
Elementos para una participación activa del laico en la Iglesia Católica
CLAUDIA PATRICIA CÁCERES CÁCERES
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE DERECHO CANÓNICO
TESIS DE DOCTORADO
BOGOTÁ
2012
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DESCRIPTORES
DIÁLOGO
DELIBERACIÓN
DEMOCRACIA DELIBERATIVA DEBERES DEL LAICO
DERECHOS DEL LAICO LAICIDAD
LAICO
LIBERTAD DE RELIGIÓN LIBERTAD DE CULTOS PARTICIPACIÓN
SECULARIZACIÓN
SECULARISMO
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AGRADECIMIENTOS
Este trabajo no hubiera sido posible sin el impulso, el permanente acompañamiento, y las acertadas orientaciones que recibí de mi director, el Dr. Gustavo Zafra Roldán, a quien admiro profundamente, no solo por sus amplios conocimientos en materia de Derecho Constitucional, sino por poseer un auténtico espíritu liberal que le permite promover el ejercicio cotidiano de una democracia viva en el desarrollo de su labor como docente. A él le estaré infinitamente agradecida porque en ningún momento me dejó desistir. Su paciente guía, el talante de su trato y la devoción a su trabajo, serán mi ejemplo de vida.
También deseo agradecer a la Facultad de Derecho Canónico y en especial al Padre Ismael Arturo Garceranth Ramos S.J., Decano de la Facultad, por el permanente apoyo, por sus acertadas reflexiones y orientaciones y por su calor humano que me hacen sentir siempre en casa durante mis visitas a la Facultad. Así mismo, deseo extender este agradecimiento a mis profesores cuyas enseñanzas espero perduren por siempre y al Dr. Rafael Gómez, antiguo Decano, con quien empecé mi trabajo de grado, por su imborrable soporte. Al Dr. Carlos Francisco Rojas Rojas, profesor de la Facultad, por su permanente motivación y acertadas orientaciones y a Claudia Acosta y Martha Martínez, secretarias de la Facultad, por su generoso apoyo.
A la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, y en especial a los doctores Hernando Bermúdez Gómez y Hernando Gutiérrez, abogados e investigadores, por su esmerada recopilación de documentos, la cual se constituyó en un instrumento de la mayor importancia para nuestro trabajo.
Al Padre Damián G. Astigueta, S.J., docente de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, a Monseñor Héctor Cubillos Peña, Arzobispo de Zipaquirá, a Monseñor Formenti, Director de la Oficina del Anuario Pontificio de la Ciudad del Vaticano, y a las bibliotecarias de la Conferencia Episcopal de Colombia, por el tiempo que me dedicaron con tanto altruismo y por sus comentarios tan útiles para el desarrollo de nuestra investigación.
A Fernando Hernández, quien me ofreció su compañía para el trabajo de campo, y a Germán Hernández, periodista, por su generosa colaboración
en la revisión del escrito. .
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DEDICATORIA
A “Alita y Quesito” a quienes todo debo.
A “Maru”, “Papo”, “Leo” y “Mario”, siempre presentes.
A mis hermanos Luis Mario y Alicia, mi inspiración, mi fortaleza, mi soporte y mi alegría. Gracia del amor fraterno y mejor regalo que la vida me ha dado. A Suzana y Fabián por su cariño. A Luis Andrés y Camilo, de quienes aún siendo muy jóvenes, he aprendido a perseverar en el estudio.
A Diana, ícono de solidaridad, fortaleza y verdadera humanidad.
A mis hijos Claudia, Daniel y Ángela, con admiración y respeto, porque como el Ave Fénix, han demostrado que se puede crecer frente a la adversidad. Les estoy inmensamente agradecida por brindarme su benévolo amor. A Verónica y Guillermo, por compartir su vida con ellos.
A mis nietos Diego y Samantha, a quienes amo entrañablemente y a quienes deseo desde lo más profundo de mi corazón, que cuando sean adultos, tengan la oportunidad de contar con la guía de profesores como los que he tenido. Que Dios esté presente en sus vidas y que cuenten con la posibilidad de expresar libremente sus creencias en el espacio público.
A Clarita y Betty, mis bellas cómplices.
A Rafael
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TABLA DE CONTENIDO
INTRODUCCIÓN ... 17
1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA ... 17
2. JUSTIFICACIÓN Y PERTINENCIA DE LA INVESTIGACIÓN ... 26
3. HIPÓTESIS ... 26
4. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN ... 27
4.1. Objetivo general ... 27
4.2. Objetivos específicos ... 27
5. METODOLOGÍA ... 28
6. RESULTADOS E IMPACTO ... 29
7. MARCO TEÓRICO ... 29
PRIMERA PARTE: FUNDAMENTOS TEÓRICOS ... 33
CAPÍTULO I OBLIGACIONES Y DERECHOS DE LOS FIELES CRISTIANOS EN GENERAL Y DE LOS LAICOS EN PARTICULAR………. 36
1. PRESENTACIÓN DE LOS CÁNONES REFERENTES A LOS DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS FIELES LAICOS ... 41
1.1. Deberes y Derechos de los fieles cristianos: ... 41
1.2. Deberes y Derechos de los fieles laicos en particular ... 42
2. Fundamentos teológicos de los cánones que consagran los derechos y obligaciones de los fieles laicos... 44
CAPÍTULO II APROXIMACIONES TEÓRICAS A LOS CONCEPTOS DE LAICIZACIÓN Y DE SECULARIZACIÓN ... 53
1. ORIGEN Y ALGUNAS PRECISIONES SOBRE EL CONCEPTO DE LAICIZACIÓN ... 53
2. PRINCIPALES FUNDAMENTOS DE LA LAICIZACIÓN ... 55
3. FUNDAMENTOS HISTÓRICOS DE LA LAICIZACIÓN ... 56
4. CONCEPTO DE SECULARIZACIÓN FRENTE AL CONCEPTO DE LAICIZACIÓN ... 57
5. DEMOCRACIA Y LAICIZACIÓN ... 60
6. MODELOS DE LAICIDAD EN EL MUNDO MODERNO ... 60
6.1. Laicidad separatista ... 61
6.2. Laicidad anticlerical ... 63
6.3. Laicidad autoritaria ... 64
6.4. Laicidad de fe cívica ... 65
6.5. Laicidad de reconocimiento ... 65
CAPÍTULO III DEMOCRACIA DELIBERATIVA ... 68
1. LOS DIFERENTES MODELOS DE LA DEMOCRACIA: EL MODELO LIBERAL, EL MODELO REPUBLICANO Y LA DEMOCRACIA DELIBERATIVA. ... 69
1.1 El modelo liberal ... 69
1.2. El modelo republicano ... 71
1.3. El modelo deliberativo: síntesis del modelo liberal y del modelo republicano ... 73
2. LOS ELEMENTOS ESENCIALES DE LA DEMOCRACIA DELIBERATIVA ... 75
3. DEMOCRACIA DELIBERATIVA: REALIDAD, UTOPÍA O CONTRAFACTUALIDAD? .. 76
4. LA DELIBERACIÓN NO ES SINÓNIMO DE CONSENSO. LA DELIBERACIÓN ES UN PROCESO DE LEGITIMACIÓN ... 77
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CAPÍTULO IV DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA ENTRE LAICIDAD DE
RECONOCIMIENTO Y PROMOCIÓN DE LA DEMOCRACIA DELIBERATIVA ... 82
1.1. Dignitatis Humanae ... 83
1.2. Constitución pastoral Gaudium et Spes sobre la Iglesia en el mundo actual ... 85
1.3. Declaración Nostra Aetate sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas ... 87
2. OTROS DOCUMENTOS ... 88
2.1. Encíclica de Juan Pablo II: Ut Unum Sint ... 88
2.2. Carta Encíclica Caritas in Veritate de Benedicto XVI ... 89
3. MOVIMIENTO ECUMÉNICO DE LATINOAMÉRICA Y EN COLOMBIA ... 91
SEGUNDA PARTE: APLICACIÓN PRÁCTICA ... 94
CAPÍTULO V CONSTITUCION POLITICA DE COLOMBIA Y LAICIDAD DE RECONOCIMIENTO ... 97
1. NORMAS CONSTITUCIONALES QUE REGULAN LAS RELACIONES ENTRE LA IGLESIA Y EL ESTADO EN COLOMBIA ... 97
2. NORMAS Y JURISPRUDENCIA RELATIVAS AL EJERCICIO DE LA LIBERTAD DE CULTO EN COLOMBIA ... 101
3. COLOMBIA, MODELO DE LAICIDAD DE RECONOCIMIENTO ... 135
CAPÍTULO VI PARTICIPACIÓN DEL LAICO DESDE LA PERSPECTIVA DE LA IGLESIA ... 138
1. APROXIMACIONES AL CONCEPTO ‘LAICO’ ... 140
2. EL LAICO EN EL VATICANO II ... 142
2.1. Documentos conciliares ... 142
2.2. Otros documentos ... 143
2.3. Código de Derecho Canónico de 1983 ... 143
3. ROL DE LOS LAICOS EN LA IGLESIA ... 144
3.1. Rol en la comunidad cristiana ... 144
3.2. Rol en el mundo ... 145
3.3. Rol en la Iglesia ... 145
CAPÍTULO VII DEMOCRACIA EN LAS INSTITUCIONES ECLESIÁSTICAS ... 149
1. ORÍGENES DE LA DEMOCRACIA EN EL CRISTIANISMO ... 150
2. ALGUNOS EJEMPLOS DE LA DEMOCRACIA EN LA IGLESIA ACTUAL ... 153
3. DEMOCRACIA DELIBERATIVA EN LA IGLESIA ... 157
COROLARIO: ... 160
UN EJEMPLO DE DEMOCRACIA DELIBERATIVA EN EL ESPACIO PÚBLICO EN MATERIA DE RELIGIÓN ... 160
CAPÍTULO VIII EL FUTURO DE LA LAICIDAD EN COLOMBIA: LOS ACOMODAMIENTOS RAZONABLES ... 162
CONCLUSIÓN ... 169
GLOSARIO ... 183
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SIGLAS ... 186
ANEXO I ... 187
FUENTES DEL DERECHO CANONICO ... 187
ANEXO 2 ... 194
Entrevista a Monseñor Héctor Cubillos Peña, Arzobispo de Zipaquirá ... 194
ADENDA ... 197
Testimonio de Vida ... 197
Benedicto XVI. San Pedro Canisio: Testimonio coherente de Jesús da frutos de salvación, dice el Papa. Muestra la necesidad y la belleza de la oración personal y diaria. (9 de febrero del 2011). ... 197
Educación Católica/Formación ... 198
Benedicto XVI. Integrar Internet a formación de seminarios. Educar es acto de amor en un mundo que considera peligroso hablar de la verdad, dice el Papa. (7 de febrero del 2011) ... 198
Benedicto XVI. La educación no debe ser utilitaria. Discurso a los clérigos dedicados a la enseñanza.(17 de septiembre de 2010)... 200
Benedicto XVI. Discurso dirigido a los participantes en la Sesión Plenaria de la Academia Pontificia de Ciencias. (28 de octubre del 2010). ... 201
Secularismo ... 203
Mons. Héctor Aguer. Servir a la difusión de la verdad. (11 de junio del 2011) ... 203
Fe y Razón. Preparación en la fe ... 203
Benedicto XVI. Carta Apostólica Porta Fidei. Con la que el Papa convoca al año de la fe. (17 de octubre del 2011) ... 203
Estadísticas ... 208
Los Jesuitas y la Educación En la "Revista de la Universidad Iberoamericana", Año II, No. 10, octubre-noviembre de 2010. La Compañía en cifras. ... 208
El Papa Benedicto XVI recibió esta mañana los primeros cuatro ejemplares de la sexta edición del Atlas Hierarchicus, que ofrece una visión general, actual, geográfica y detallada de la presencia de la Iglesia en el mundo. (12 de julio del 2011) ... 208
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Necesidad de Dios ... 209
Benedicto XVI. La revelación divina no sigue la lógica terrenal (7 de diciembre del 2011)... 209
Diálogo ... 210
Stone, Nathan. Cristianismo Neutralizado. (28 de junio del 2011) ... 210
Desarrollo Integral ... 211
Benedicto XVI. (2011). Llamamiento del Papa al G20. (3 de noviembre del 2011) ... 211
Fe y Política ... 211
João Batista Libanio, S. Fe e Política (18 de julio del 2011)... 211
Nueva Evangelización ... 213
Benedicto XVI. (2011). El Papa alienta nueva evangelización en America y en el mundo... 213
Diálogo entre Jürgen Habermas y el Cardenal Joseph Ratzinger, realizado el 19 de enero de 2004, en la Academia Católica de Baviera. Tema: “Las bases morales prepolíticas del Estado liberal ... 214
LISTA DE REFERENCIAS ... 235
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INTRODUCCIÓN 1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Para nadie es un misterio que en Latinoamérica en general, y en Colombia en particular, la Iglesia Católica se enfrenta en los últimos tiempos a un lento y preocupante debilitamiento. Tanto es así que autores como Strotmann & Pérez nos hacen ver que “en estos momentos nos estamos jugando la catolicidad del continente latinoamericano de las próximas décadas”.
Según estos autores, “cada vez, nuestra Iglesia dedica más tiempo a menos gente, y con menor éxito” (Strotmann & Pérez, 2008, pp. 13-14). Ellos constatan que la religión católica no es ya casi exclusiva en Latinoamérica y que nuestra Iglesia se mueve dentro de una sociedad diversificada y laica. Y en ella se deben definir las estrategias para evitar que la feligresía continúe buscando la respuesta a sus necesidades espirituales en otros agrupamientos religiosos. Los citados autores nos ilustran cuál puede llegar a ser la gravedad de este problema en Latinoamérica. Por ello afirman que:
Lamentablemente, el continente latinoamericano, tradicionalmente religioso, tendrá en las próximas décadas una quinta parte de su población en la incredulidad; y se verá mermado, dentro de treinta años, en menos de la mitad de la confesionalidad católica que mantuvo durante cinco siglos (Strotmann & Pérez, 2008, p.164).
A propósito de esta materia, el papa Benedicto XVI afirmó recientemente, en la audiencia general del 11 de mayo del 2011, en la plaza de San Pedro: “Vivimos en una época en la que son evidentes los signos del secularismo1
1 Secularismo no es lo mismo que secularización. El padre P. Raniero Cantalamessa, ofm. cap., predicador del Papa, explica esta diferencia en su segunda meditación de adviento acerca de “La respuesta cristiana al secularismo”, en los siguientes términos: “La secularización es un fenómeno complejo y ambivalente. Puede indicar la autonomía de las realidades terrenas y la separación entre reino de Dios y reino del César y, en este sentido, no sólo no está contra el Evangelio sino que encuentra en él una de sus raíces profundas; puede, sin embargo, indicar también todo un conjunto de actitudes contrarias a la religión y a la fe, para el que se prefiere utilizar el término de secularismo.” (Cantalamessa, 2010)
. Dios parece desaparecido del horizonte de las personas o se ha convertido en una realidad hacia la que se permanece indiferente, pero al mismo tiempo se ve un despertar del sentido religioso, la importancia de Dios para la vida del hombre". (Benedicto XVI, 2011)
Y en su discurso ante los obispos del continente latinoamericano en la ciudad de Aparecida, observaba el papa como “se percibe un cierto debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia Católica debido al secularismo, al hedonismo, al indiferentismo y al proselitismo de numerosas sectas, de religiones animistas y de nuevas expresiones seudo- religiosas”. (Benedicto XVI, 2011)
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Para el Santo Padre, sin embargo, la esperanza no está perdida. Él cree que “el hombre digital, como el de las cavernas, busca en la experiencia religiosa los caminos para superar sus limitaciones y para asegurar su precaria aventura terrenal. La vida sin un horizonte trascendente no tendría un sentido completo y la felicidad a la que tendemos está proyectada hacia el futuro, en un mañana aún por cumplirse". (Benedicto XVI, 2011)
Con anterioridad, en la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi el papa Paulo VI nos habla del peligro del secularismo en los términos siguientes:
55. Igualmente significativa es la preocupación, presente en el Sínodo, hacia dos esferas muy diferentes la una de la otra y sin embargo muy próximas entre sí por el desafío que, cada una a su modo, lanzan a la evangelización. La primera es aquella que podemos llamar el aumento de la incredulidad en el mundo moderno.
El Sínodo se propuso describir este mundo moderno: bajo este nombre genérico,
¡cuántas corrientes de pensamiento, valores y contravalores, aspiraciones latentes o semillas de destrucción, convicciones antiguas que desaparecen y convicciones nuevas que se imponen!
Desde el punto de vista espiritual, este mundo moderno parece debatirse siempre en lo que un autor contemporáneo ha llamado "el drama del humanismo ateo".
Por una parte, hay que constatar en el corazón mismo de este mundo contemporáneo un fenómeno, que constituye como su marca más característica: el secularismo. No hablamos de la secularización en el sentido de un esfuerzo, en sí mismo justo y legítimo no incompatible con la fe y la religión, por descubrir en la creación en cada cosa o en cada acontecimiento del universo, las leyes que los rigen con una cierta autonomía, con la convicción interior según la cual el Creador ha puesto en ellos sus leyes. El reciente Concilio afirmó, en este sentido, la legítima autonomía de la cultura y, particularmente, de las ciencias. Tratamos aquí del verdadero secularismo: una concepción del mundo según la cual éste último se explica por sí mismo sin que sea necesario recurrir a Dios. Él resultaría pues superfluo y hasta un obstáculo. Dicho secularismo, para reconocer el poder del hombre, acaba por sobrepasar a Dios e incluso por renegar de Él.
Nuevas formas de ateísmo —un ateísmo antropocéntrico, no ya abstracto y metafísico, sino pragmático y militante— parecen desprenderse de él. En unión con este secularismo ateo, se nos propone todos los días, bajo las formas más distintas, una civilización del consumo. Y también, el hedonismo erigido en valor supremo, una voluntad de poder y de dominio, de discriminaciones de todo género: constituyen otras tantas inclinaciones inhumanas de este "humanismo".
Por otra parte, y paradójicamente, en este mismo mundo moderno, no se puede negar la existencia de valores inicialmente cristianos o evangélicos,
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al menos bajo forma de vida o de nostalgia. No sería exagerado hablar de un poderoso y trágico llamamiento a ser evangelizado. (Paulo VI, 1976).
En nuestro continente, se calcula que el 80% de la población de América Latina es católica. De esta, solo entre el 11% y el 14% es practicante. De otra parte, a título indicativo, la tasa anual de crecimiento de la población total en Latinoamérica es del 1.7%, mientras que la tasa anual de crecimiento de la población evangélica es del 9.2%. (Strotmann & Pérez, 2008, p.172)
Para Strotmann & Pérez (2008, pp.121-122), son tres los indicadores que demuestran el debilitamiento de la fe y de las instituciones eclesiásticas en Latinoamérica.
a) La sociedad latinoamericana cumple cada vez menos con su obligación de transmitir la fe de generación en generación. La familia y la escuela no son ya los centros privilegiados de educación católica.
b) El porcentaje de jóvenes que desconoce los principios de nuestra religión aumenta vertiginosamente.
c) La Iglesia demuestra una capacidad decreciente en la transmisión intergeneracional de la fe católica: menos del 50% de los hijos de los católicos son bautizados y la confirmación alcanza escasamente al 20 % de los bautizados.
Y son entonces, tres los factores centrales de este debilitamiento:
a) El apoyo decreciente de la sociedad en la transmisión de los valores y en la práctica de la religión;
b) El avance de los grupos no católicos mediante estrategias proselitistas;
y
c) La “extrema debilidad” de las instituciones de la Iglesia.
Si bien este diagnóstico es común para los países de América Latina, traeremos algunas cifras de la Conferencia Episcopal Colombiana, con el fin de ilustrar la situación en nuestro país: en el año 2004, con una población de 42.616.711 habitantes, 36.722.604 eran católicos, esto equivale al 86%.
Para el 2010, el Departamento Nacional de Estadística (DANE) estima que la población colombiana habría aumentado a 45.446.247 de habitantes y la Conferencia Episcopal Colombiana calculaba en un 90% el total de la población católica.
Sin embargo, nos preguntamos si la cifra de católicos en Colombia obedece a la realidad o simplemente esta cifra resulta de calcular el 90 de la población total sin fundamento en un censo real del porcentaje de católicos.
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De otra parte, según el International Religious Freedom Report 2004, elaborado por el Bureau of Democracy, Human Rights, and Labor, para ese año, la situación en Colombia era la siguiente:
El país tiene un área de 1.141.748 km2, y su población es 44’531,434.
Aunque el gobierno no posee una estadística oficial en cuanto a afiliación religiosa, una encuesta del 2001 elaborada por el periódico El Tiempo indica que la población católica romana constituye el 81%. 10% de la población se identificó como cristiana no evangélica y 3.5% como evangélica. Otro 1.9% no profesó ninguna creencia religiosa. Un estimado del 60% de los encuestados respondió que no practica su fe activamente.
Según el registro de la Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior y de Justicia de Colombia, existen hasta el momento 3.954 iglesias con personería jurídica legalmente reconocida y 1.771 solicitudes en trámite.2
El Gobierno no conserva estadísticas de la afiliación religiosa y las estimaciones de los líderes religiosos varían. De conformidad con el Consejo Evangélico Colombiano de Iglesias (Cedecol), aproximadamente el 15% de la población es protestante, mientras que la Conferencia Episcopal Colombiana estima que el 90% de la población es católica. En el 2007, un artículo en el periódico El Tiempo, indicaba que el 80% de la población era católica, pero no toda era practicante; 13.5% de la población pertenecía a grupos cristianos no católicos; 2% eran (Ministerio del Interior y de Justicia, 2011).
Según el Consejo Evangélico Colombiano de Iglesias (Cedecol),
Hay de 5 a 6 millones de cristianos evangélicos. La Conferencia de los Obispos de la Iglesia Católica Romana estima que 90% de la población es católico-romana. Según datos proporcionados por su oficina principal nacional respectiva, la Iglesia Adventista del Séptimo día, la Iglesia de los Santos del Último día (mormones) y testigos de Jehová, tienen 180,000, 130,000, y 110,000 miembros respectivamente, ascendiendo al 1% de la población aproximadamente. Otras fes (sic.) religiosas y movimientos con un número significativo de adherentes incluyen: judaísmo, estimado entre 5.000 y 10.000, islam, animismo y varios sistemas de creencias seudo- religiosas. (Bureau of Democracy, Human Rights, and Labor, 2004).
Para el 2010, esta misma fuente nos indica que
2 Notamos que el gobierno colombiano no posee estadísticas acerca de los grupos religiosos no católicos existentes en Colombia, ni del número de sus integrantes. Creemos que está en mora de ofrecer esta información al público en general y particularmente a los investigadores.
21 agnósticos; y el 4.5 restante3
Algunos grupos religiosos tienden a concentrarse en ciertas regiones. Por ejemplo, muchos practicantes de creencias que mezclan el catolicismo con elementos del animismo africano son afro-colombianos residentes en el Chocó, departamento de la costa Pacífica. Los judíos residen en las principales ciudades, los musulmanes en la costa del Caribe, y los adherentes a las creencias indígenas, en las remotas áreas rurales. Unos pocos taoístas existen en la región montañosa del departamento de Santander”.
pertenecía a otros grupos religiosos, como el islam y el judaísmo. Otras membrecías incluyen a los adventistas del séptimo día, 261.000; anglicanos y presbiterianos, 50.000 cada uno;
menonitas, 4.000; metodistas, 1.500; y otros protestantes, 5 millones; la Iglesia de Jesucristo del Último Día Santos (Mormones), 150.000;
musulmanes, 10.000; y judíos, 5000. Practicantes del animismo y otras creencias seudo-religiosas también se encuentran presentes.
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3 Se nota aquí una inconsistencia en las cifras puesto que en el párrafo anterior se calcula que el judaísmo posee entre 5000 y 10000 miembros, mientras que en el segundo párrafo se indica que el judaísmo sumado a otros grupos religiosos como el islam alcanza el 4.5% de la población colombiana (más o menos 1.980.000 sobre la base aproximada de 44.000.000 de habitantes)
4 Libre traducción del siguiente texto en inglés: “The government does not keep statistics on religious affiliation, and estimates from religious leaders varied. According to the Colombian Evangelical Council (CEDECOL), approximately 15 percent of the population is Protestant, while the Catholic Bishops' Conference estimates that 90 percent of the population is Catholic. A 2007 article in the daily newspaper El Tiempo claimed that 80 percent of the population was Catholic, although not all were practicing; 13.5 percent of the population belonged to non-Catholic Christian groups; 2 percent was agnostic; and the remaining 4.5 percent belonged to other religious groups, such as Islam and Judaism. Other membership estimates include Seventh-day Adventists, 261,000; Anglicans and Presbyterians, 50,000 each; Mennonites, 4,000; Methodists, 1,500; other Protestants and evangelicals, 5 million; The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints (Mormons), 150,000; Muslims, 10,000; and Jews, 5,000. Practitioners of animism and various syncretic beliefs are also present. Some religious groups tended to be concentrated in certain geographical regions. For example, most practitioners of syncretic beliefs that blend Catholicism with elements of African animism are Afro-Colombian residents of the Chocó Department on the Pacific coast. Jews resided in major cities, Muslims on the Caribbean coast, and adherents of indigenous animistic religions in remote, rural areas. A small Taoist commune existed in a mountainous region of Santander Department ».
En este mismo sentido, ya en el 2007, Fabián Sanabria destacaba que en Colombia:
Aunque no existe un censo, en este momento hay 2.000 solicitudes para fundar cultos que estudia el Ministerio del Interior y otras 769 ya están legalizadas…
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…Amparada en los artículos 18 y 19 de la Carta Política, cualquier persona puede fundar un culto y legalizarlo ante el Ministerio del Interior, demostrando la existencia de estatutos y reglamentos.5
Recientemente, el 22 de mayo del 2011, el periódico El Tiempo publicó un estudio de
Esta apertura religiosa ha golpeado a la Iglesia Católica, que solo en Latinoamérica ha perdido por lo menos el 10% de sus fieles en la última década, según le dijo recientemente a El Tiempo el cardenal Javier Errázuriz, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).
De hecho, para la visita en mayo del papa Benedicto XVI a Brasil, las conferencias episcopales presentarán un documento en el que describen el modus operandi de los grupos no católicos para atraer fieles. (Sanabria, 2007).
Dominique Rodríguez Dalvard y María Paulina Ortiz, según el cual En Colombia se muestra que la fe está más viva que nunca. Lo que ya no es evidente, sin embargo, es que todos estén repitiendo el mismo credo.
En 1994 fue expedida la ley de libertad de cultos en Colombia, y ya se están empezando a ver sus efectos. Que de ese año hasta hoy el número de protestantes en Colombia haya aumentado de 2 a 5 millones de fieles (hace 50 años no eran más de 70.000) señala un boom más que revelador en un país principalmente católico. Registradas hoy en el Ministerio del Interior existen 1.967 iglesias cristianas evangélicas (pentecostales y carismáticas) y cada día es más frecuente oír de gente que migró de una religión a otra.” (Rodríguez y Ortiz, 2011)
Según los investigadores, el padre Puerta opina que esta realidad obedece a que el catolicismo no le está ofreciendo respuestas a la gente y éste ha cedido el espacio pastoral a la acción de otros credos. (Rodríguez y Ortiz, 2011)
Concretamente, en nuestra investigación encontramos una discrepancia entre la doctrina que nos muestra el secularismo como una amenaza real y vigente, y las cifras que enseñan, de manera oficial, un aparente crecimiento de la población católica. Creemos que esta contradicción se debe ante todo a la presentación de los resultados estadísticos y al contexto dentro de la cual ellos son recolectados, analizados y divulgados.
Así, encontramos que a pesar de las cifras que nos demuestran un sensible aumento del secularismo, información proveniente de la ciudad del Vaticano y publicada en el periódico El Tiempo del 19 de febrero del 2011 nos indica que:
5 De otra parte, destacamos que en el desarrollo de nuestro trabajo encontramos una interesante investigación efectuada por la Conferencia Episcopal Colombiana en el año de 1994 según la cual en esa época existían 62 sectas, 17 grupos religiosos no cristianos y numerosas formas de prácticas seudo-religiosas. El número total de adherentes a grupos religiosos no cristianos se encontraba entre 1.5 a 2 millones. (Conferencia Episcopal de Colombia, 1994, pp.32-34)
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En 2009, los católicos aumentaron en 1,3%, para alcanzar los 1.181 millones en el planeta. Así lo indican datos del último Anuario Pontificio, presentado al papa Benedicto XVI, en el que el aumento del 1,3% es con respecto al año 2008, cuando los católicos a nivel mundial eran 1.166 millones.
En una nota del Vaticano se precisa que el reparto de los católicos entre los continentes difiere "notablemente" de la distribución de la población en éstos.
Según datos recogidos en las 2.956 circunscripciones eclesiásticas del planeta, la cifra de obispos en 2009 aumentó de 5.002 a 5.065.
El Vaticano destaca que el número de sacerdotes mantuvo en 2009 la tendencia moderadamente al alza que comenzó en el 2000, tras un largo periodo de “resultados decepcionantes".
Así, el Anuario precisa que en los últimos diez años el número de sacerdotes, tanto diocesanos como religiosos, pasaron de 405.178, en el 2000, a 410.593, en el 2009.
Con respecto al año anterior, en el 2009 el número de sacerdotes aumentó en el mundo entero en un 0,34%. El documento precisa que el clero religioso ha registrado un retroceso en todos los continentes, a excepción de Asia y África. Los datos revelan además que el número de religiosas, a pesar de ser el grupo católico de mayor peso numérico, continúa con su tendencia a la baja. Si en el 2008 eran 739.068, al año siguiente descendieron hasta las 729.371.
De otro lado, según los datos del Vaticano, aumentan levemente las vocaciones: un 0,82%, al pasar de 117.024 en el 2008 a 117.978 en el 2009.
Las vocaciones se incrementan sobre todo en Asia (2,39%) y África (2,20%), mientras que disminuyen un 1,64% en Europa y un 0,17% en América.
Esta información puede inducirnos al error de pensar que el fenómeno del secularismo no es tan grave como lo creíamos, que tal vez se trata simplemente de una falsa percepción. Pero aunque estos datos provengan de una fuente oficial y nos indiquen un aumento de la población católica mundial por el periodo comprendido entre el 2008 y el 2009 del 1.3%, no podemos desconocer una tendencia a la baja. En efecto, según el anuario pontificio 2010, el aumento de la población católica del 2007 al 2008 había sido del 1.7%6
Sea como fuere, desde ya, una reflexión se impone: en la actualidad no existe mucha disponibilidad de información estadística concerniente a la población católica. Las últimas cifras disponibles publicadas por la Oficina de Estadísticas
. (Oficina de prensa del Vaticano, 2010). Es decir, del 2008 al 2009, el incremento retrocedió en un 0.4%.
6 Por lo que respecta al número de católicos en el mundo, entre 2007 y 2008 pasaron de 1.147 millones a 1.166 millones, con un aumento de 19 millones de fieles, es decir, un 1,7%.
Ver: http://visnews-es.blogspot.com/2010/02/presentacion-del-anuario-pontificio.html
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de la Ciudad del Vaticano corresponden al 2009.7
7 Según información transmitida por la Oficina del Anuario Pontificio, bajo la dirección de monseñor Fortiori, las estadísticas de la Iglesia Católica para el 2010 no habían sido aún procesadas. Ellas estarían a disposición del público en el mes de noviembre del 2011. Sin embargo, esta oficina nos envió por correo electrónico la siguiente información para el 2009: “He aquí la información a 31 de diciembre del 2009: Población católica en el mundo: 1.180.665.000, en América Latina: 336.854.000; parroquias en el mundo 219.433; en América Latina: 23.553; Padres diocesanos en el mundo 275.542; en América Latina: 30.032; Padres del Clero religioso en el mundo: 135.051; en América Latina: 17.416; religiosas en el mundo: 729.371; en América latina: 79.676”. Libre traducción del siguiente texto en francés: « Voici les données au 31 Décembre, 2009 : - Population catholique dans le monde: 1.180.665.000;- Population catholique de l’Amérique Latine:
336.854.000; - Paroisses dans le monde: 219.433; - Paroisses de l’Amérique Latine: 23.553; Prêtres du Clergé diocésain dans le monde: 275.542; - Prêtres du Clergé diocésain de l’Amérique Latine: 30.032;- Prêtres du Clergé religieux dans le monde: 135.051;- Prêtres du Clergé religieux de l’Amérique Latine:
17.416;- Religieuses professes dans le monde:: 729.371;- Religieuses professes de l’Amérique Latine:
79.676 ».
El 27 de abril del 2010, mediante el Servicio de Información del Vaticano (VIS), fueron dadas a conocer las cifras contenidas en dicho anuario, entre el 2000 y el 2008 en las diferentes regiones del mundo: “Los católicos han pasado en nueve años de 1.045 millones a 1.116 millones (+11,5%). Si la presencia de los católicos es estable en Europa (+1,17%), su crecimiento es de 10.9% en América y Oceanía, de 15.6% en Asia y de 33% en África. Los católicos europeos han pasado del 26.8% del total al 24.3%. Siempre del 2000 al 2008, el numero de Obispos ha pasado de 4.541 a 5.002 (más 10.98%). El clero diocesano y religioso ha crecido ligeramente (aumento mundial del 0.98%), pasando de 405.178 a 409.166 unidades. Si en África y Asia el numero de padres crece de 33.1% y de 23.8% en América continua estable mientras que en Europa y Oceanía bajan de 7% y de 4%. El número de padres seculares gana 3.1%, pasando de 265.781 a 274.007, mientras que los religiosos continúan disminuyendo (-3%). De 136.000 pasaron a 135.159. El clero europeo disminuye aún. En 2000 era el 51% del total, y a 47% en 2008. En Asia y el África pasaron de 17.5% a 21.9%, mientras que América se encuentra alrededor del 30% del total. Los religiosos no padres eran 55.057 y hoy son 54.641. En Europa se registra una fuerte disminución (-16.57%) así que en Oceanía (-22.06%), mientras que América es estable y Asia y África aumentan (32% y 10.4%). Las religiosas son prácticamente el doble de los padres catorce veces más que los religiosos, así su número disminuya pasan de 800.000 en el 2000 a 740.000 en el 2008: 41% están en Europa, 27,4% en América, 21.7% en Asia y 1.2% en Oceanía. Las religiosas aumentan en los continentes dinámicos de África (21%) y Asia (16%). El Anuario registra también la evolución del número de estudiantes y seminaristas, diocesanos como religiosos. Su número global ha aumentado en nueve años de 110.583 a 117.024. Por el contrario, mientras que en África y en Asia los candidatos al sacerdocio son más numerosos, Europa sufre una disminución. (Servicio de Información del Vaticano). Libre traducción del siguiente texto en francés: «Les catholiques sont passés en neuf ans de 1.045 millions à 1.166 millions (+ 11,5 %). Si la présence des catholiques est stable en Europe (+ 1,17 %), leur croissance est de 10,9 % en Amérique et en Océanie, de 15,6 % en Asie et de 33% en Afrique. Les catholiques européens sont passés de 26,8 % du total à 24,3 %. Toujours de 2000 à 2008, le nombre des évêques est passé de 4.541 à 5.002 (plus 10,98 %). Le clergé diocésain et religieux s'est légèrement accru (augmentation mondiale de 0,98 %), passant de 405.178 à 409.166 unités. Si en Afrique et en Asie le nombre des prêtres croît de 33.1 % et de 23,8 %, en Amérique il reste stable tandis qu'il baisse en Europe et en Océanie baissent de 7
% et 4 %. Le nombre des prêtres séculiers gagne 3,1%, passant de 265.781 à 274.007, tandis que les religieux continuent de décroître (- 3 %). De 136.000 ils sont passés à 135.159. Le clergé européen diminue encore. En 2000 il est à 51 % du total, et à 47 % en 2008. L'Asie et l'Afrique sont passées de 17,5 % à 21, 9 %, pendant que l'Amérique tourne autour des 30 % du total. Les religieux non prêtres étaient 55.057 pour aujourd'hui 54.641. En Europe on enregistre une forte diminution (- 16,57 %) ainsi qu'en Océanie (- 22,06 %), tandis que l'Amérique est stable et que l'Asie et l'Afrique augmentent (+ 32 % et + 10,4 %). Les religieuses sont pratiquement le double des prêtres et quatorze fois plus que les religieux, même si leur nombre diminue, passant de 800.000 en 2000 à 740.000 en 2008: 41 % sont en Europe, 27,4 % en Amérique, 21,7 % en Asie, et 1,2 % en Océanie. Les religieuses augmentent dans les continents dynamiques que sont l'Afrique (+ 21 %) et l'Asie (+ 16 %). L'Annuaire enregistre aussi l'évolution du nombre d'étudiants et de séminaristes, diocésains comme religieux. Leur nombre global a augmenté en neuf ans de 110.583 à 117.024. Par contre, alors qu'en Afrique et en Asie les candidats au sacerdoce sont plus nombreux, l'Europe subit une flexion » (Service d’Information du Vatican)».
Así, durante primer semestre del 2011, dicha oficina procesa la información correspondiente al año 2010. Esto
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es debido a que es necesario recopilar y sistematizar información proveniente de las parroquias de todo el mundo (219.433 en el 2009, que envían la información al Vaticano por intermedio de sus respectivas diócesis y de la nunciatura apostólica respectiva). Se debe sin embargo resaltar que la oficina mencionada, así como las oficinas encargadas de las estadísticas en cada diócesis, realizan una labor monumental para unificar los datos reportados desde los rincones más alejados del mundo entero mediante la utilización de un formulario único internacional.
Se debe hacer notar que, mientras que algunas diócesis y parroquias cuentan con modernos sistemas de información y pueden transmitir los formularios por medios electrónicos, existen otras que aún hoy en día llenan a mano el formulario y lo envían por correo postal.
De otra parte, sería conveniente revaluar la metodología para calcular la población católica. La estrategia de aplicar un porcentaje determinado al censo poblacional del país, de la región o localidad respectiva, podría distorsionar el resultado. Y, en consecuencia, llevar a los responsables de la Iglesia a tomar decisiones equivocadas a partir de una información errónea acerca del número real de católicos en su propia jurisdicción. Por ejemplo, para estimar el total de la población católica se debería partir del número de bautizados menos el número que resulte de adicionar los funerales a las apostasías. Es decir, católicos = bautizados – (funerales + apóstatas). Esta metodología permitiría probablemente un cálculo más aproximado del total de católicos en el mundo. Claro que implicaría un cambio en todas las parroquias, lo cual requeriría una cuidadosa planeación para su debida implantación.
Ante esta realidad, y a pesar de presenciar el hecho notorio del secularismo, parecería que no somos conscientes de sus efectos. También, que quisiéramos dejar pasar el tiempo sin afrontar esta realidad, como si el contrarrestarla estuviera muy lejos de nuestro alcance. Como si ignorarla nos fuera a permitir construir un mejor futuro para nosotros y las nuevas generaciones. Y esta actitud de indiferencia es tal vez una de las causas del crecimiento del secularismo. Por ello, demostraremos que está a nuestro alcance tratar de evitar un mundo en el cual Dios se encuentre solo en los libros de historia. Tenemos en nuestra mano la posibilidad de actuar. Los derechos y obligaciones de los laicos consagrados en el Código canónico de 1983, que en adelante citaremos con la sigla CIC83, son un instrumento para ello. Mostraremos que en Colombia las condiciones están dadas para nuestra participación.
Es nuestro deber buscar estrategias eficaces, susceptibles de permitir que las respuestas de los hombres que buscan sin cesar darle un sentido a sus vidas puedan ser ofrecidas al interior de nuestra Iglesia. Ella los acoge con amor fraternal, sin que sea necesario que se pierdan en el mundo inhóspito de la razón8
8 Raymond Duroc en su ensayo Réflexions. La raison et la foi, cree que aun hoy en día, existen cuestiones del universo que no tienen explicación a los ojos de los científicos. Para él fe y razón no se excluyen sino que por el contrario se complementan: la fe aclara la realidad que la ciencia ha descubierto (Duroc, 2004).
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Este documento busca el planteamiento de soluciones concretas a uno de los problemas más inquietantes para nuestra Iglesia: de una parte, somos testigos, repetimos, del hecho evidente del secularismo. Cada vez vemos mas vacías nuestras iglesias. La práctica religiosa se pierde generación tras generación. En nuestras familias, las uniones libres y los matrimonios civiles se privilegian a los matrimonios católicos. Ya no tenemos tiempo para enseñar a los niños las bases de nuestra fe, a pesar de conocer que en los colegios tanto públicos como privados la educación religiosa tiende relegarse a un último lugar. De otra parte, los laicos no somos conscientes de la importancia de nuestra participación, y de la necesidad de ejercer nuestros derechos y cumplir con nuestros deberes en el seno de la Iglesia.
Creemos fundamental la participación el laico en la Iglesia y fuera de ella mediante el ejercicio de su deber y derecho de divulgar el evangelio. Pensamos que esta es una actitud que debe asumirse siempre, independientemente del porcentaje de católicos existente en cada localidad, en cada país o en el mundo entero. Se trata de difundir el mensaje de Cristo entre todos los hombres del mundo y de contrarrestar la tendencia hacia el secularismo que afecta nuestro entorno y en últimas, nuestro diario vivir como católicos.
2. JUSTIFICACIÓN Y PERTINENCIA DE LA INVESTIGACIÓN
Ante la complejidad del problema enunciado en el título anterior, creemos improrrogable la necesidad de comprender el alcance de los cánones referentes a los derechos y obligaciones de los laicos (cánones 224 a 231 CIC83) a la luz de los actuales planteamientos doctrinales de la Iglesia Católica. A ella la reconocemos como una sociedad soberana inserta y actuante dentro de la comunidad política colombiana.
Nuestro aporte consiste en analizar los cánones anteriormente citados y su aplicación frente a dicha realidad, ante la cual no podemos, como canonistas, continuar siendo indiferentes. Para ello acudiremos a algunas ciencias sociales tales como la filosofía, la ciencia política, la sociología y la teología entre otras, con el fin de aportar elementos de interpretación de dichos cánones en la actualidad.
Tratamos de dilucidar la manera en la cual podremos desarrollar, como católicos comprometidos, nuestra doble identidad de miembros de la Iglesia y ciudadanos colombianos. Ello, en un momento en el cual es muy probable que, si no se toman medidas urgentes, enfrentaremos una drástica disminución del número de miembros de nuestra Iglesia.
3. HIPÓTESIS
El laico, miembro de la Iglesia, tiene el deber y derecho de difundir el Evangelio en el mundo. Si bien para bien cumplir con este deber y para ejercer este derecho, su testimonio de vida cotidiano es indispensable, la práctica de la deliberación en el espacio público ciudadano y la participación decidida al interior
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de la Iglesia se hacen necesarios en un mundo con una alta tendencia hacia el secularismo. En la actualidad, las instituciones políticas y eclesiásticas en Colombia, cuyo estado obedece al modelo de laicidad de reconocimiento, son propicias para permitir dicha participación.
Dicho en otros términos, la deliberación en el espacio ciudadano y el diálogo al interior de la Iglesia son instrumentos para contrarrestar la tendencia del secularismo en nuestro país. Así, de una parte, el modelo de la democracia deliberativa de Habermas puede ser utilizado por los laicos en el espacio público ciudadano con el fin de tomar posición en los grandes debates que interesan a la Iglesia. De otra, al interior mismo de la Iglesia, el diálogo entre laicos y demás miembros de la Iglesia se impone con el fin de favorecer la plena realización del carisma propio de cada cristiano.
Nos proponemos, pues, sustentar la siguiente tesis:
En Colombia, el cumplimiento de lo establecido en los cánones 224 a 231 del CIC83 por parte de los laicos, es un instrumento indispensable para frenar las consecuencias de un creciente secularismo.
4. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN
La presente investigación tiene los siguientes objetivos:
4.1. Objetivo general
Nos proponemos demostrar que la participación activa de los laicos tanto en la vida pública como al interior de la Iglesia es el mejor medio para prevenir o contrarrestar los efectos del secularismo. Para ello, el CIC83 prevé los cánones 224 a 231 que consagran los derechos y obligaciones de los fieles laicos. Se trata en últimas de procurar su debida aplicación en la actualidad.
4.2. Objetivos específicos
Son objetivos específicos de nuestro trabajo los siguientes:
1. Interpretar el alcance de los cánones 224 a 231 del CIC83 referentes a los derechos y obligaciones de los fieles laicos, a la luz de los acontecimientos actuales que indican una alta tendencia al secularismo.
2. Evaluar la posibilidad de aplicar el modelo de la democracia deliberativa de Habermas en el espacio público en Colombia, con el fin de difundir el Evangelio y defender la doctrina de la Iglesia Católica.
3. Proponer el diálogo como el instrumento privilegiado de participación del laico al interior de la Iglesia.
4. Demostrar que el diálogo al interior de la Iglesia y la deliberación en el espacio público son unos de los mejores medios al alcance de la Iglesia
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en general y de los laicos en particular, para contrarrestar la actual tendencia hacia el secularismo.
5. METODOLOGÍA
Como quiera que nuestro deseo es probar que la deliberación y el diálogo son instrumentos ideales para contrarrestar la tendencia creciente hacia el secularismo, hemos creído prudente dividir nuestra exposición en dos partes principales. Una primera parte, constituida por los fundamentos teóricos para proceder posteriormente, en una segunda parte, a la observación de su aplicación práctica en el espacio público ciudadano y al interior de la Iglesia.
Adicionalmente, a título de corolario, se introducirá un ejemplo de democracia deliberativa que tuvo lugar en Quebec, Canadá, y que podría ser aplicado en un futuro en Colombia.
En nuestra primera parte, en el primer capítulo, presentaremos brevemente los derechos y obligaciones de los fieles cristianos en general y de laicos en particular, así como sus fundamentos doctrinales y teológicos. A continuación, los fundamentos teóricos de la democracia deliberativa y de la doctrina de la Iglesia que sustentan nuestra tesis serán expuestos en los capítulos segundo al cuarto.
Así, en el capítulo segundo, definiremos los conceptos de laicización y secularización. Y presentaremos los modelos de laicización con la intención de determinar, más adelante, el modelo existente en Colombia. En el capítulo tercero exploraremos el modelo de la democracia deliberativa de Habermas. Y en el capítulo cuarto, expondremos los principales fundamentos de la doctrina social de la Iglesia Católica en materia de deliberación, de diálogo y de participación de los laicos en la vida pública y al interior misma de la Iglesia.
La segunda parte, constituida por los capítulos quinto al séptimo, nos referiremos a la puesta en práctica de estos modelos por parte del laico en el mundo actual.
En el capítulo quinto mostraremos cómo Colombia obedece al modelo político de laicidad de reconocimiento propicio para la aplicación del modelo de la democracia deliberativa de Habermas.
En el capítulo sexto nos referimos a la participación del laico en la Iglesia con ejemplos concretos que ilustran la apertura de las autoridades eclesiásticas hacia este cometido, pues ellas promueven dicha participación bajo los postulados del Código de Derecho Canónico de 1983. Y en el capítulo séptimo demostraremos cómo la democracia está presente en nuestras instituciones eclesiásticas.
Como corolario, presentaremos un ejemplo de deliberación actual como posible desarrollo de la deliberación en Colombia en materia de libertad de religión.
Finalmente y a modo de conclusión, plantearemos el diálogo y la deliberación como instrumentos indispensables para contrarrestar la tendencia al secularismo en Colombia.
29 6. RESULTADOS E IMPACTO
La presente investigación busca sensibilizar acerca de la importancia del diálogo y la deliberación, a partir de la aplicación de los cánones 224 a 231 del CIC83.
Ellas son las posibles soluciones prácticas y concretas para contrarrestar, al difundir el Evangelio, la creciente tendencia hacia el secularismo existente en Colombia.
7. MARCO TEÓRICO
Nuestra investigación se sustenta en dos ejes: de una parte, el derecho público eclesiástico9, esto es, la rama del derecho canónico que trata, entre otros, la regulación jurídica de las relaciones entre la Iglesia y el Estado10
Toda sociedad soberana tiene que reconocer los derechos de la otra sociedad, igualmente soberana; debe también cumplir las obligaciones que
y de otra, el derecho privado eclesiástico, que trata de los derechos y deberes de los laicos.
En cuanto al primero de los aspectos señalados, sabemos que la función del derecho público eclesiástico es la de “constituir la base teológico-jurídica de todo el sistema jurídico de la Iglesia, mediante la fundamentación científica de la naturaleza de ésta en cuanto sociedad”. (De La Hera, 1980, p.38)
Para el profesor de derecho canónico Alberto De La Hera (1980, p.39), en los orígenes de esta importante rama del derecho canónico, los jurisconsultos católicos, concluyeron que la Iglesia “puede ser presentada como una sociedad perfecta, soberana en su orden, independiente y autónoma, capaz de dictar verdaderas normas jurídicas para la mejor consecución de su fin social: fin que es así mismo supremo y no medio para ningún otro fin”.
Para este autor, el Ius Publicum Ecclesiasticum “sentó la tesis de la dignidad respectiva de la Iglesia y del Estado en razón de sus fines propios, de acuerdo con el principio según el cual “societates sunt ut fines” (De La Hera, p.42).
Los estudiosos del derecho público eclesiástico defienden la soberanía de la sociedad-iglesia frente al Estado. Como una sociedad soberana, la Iglesia puede darse sus propias normas de funcionamiento y regular por ella misma las relaciones con sus súbditos, así como aquellas que sostiene con otras sociedades soberanas. En este orden de ideas:
9 Según Schmitdt y Ditterich, citados por De La Hera (1980, p.41), el derecho público eclesiástico se divide en dos partes: el derecho público interno ‒fundamentación de los poderes que la Iglesia tiene como sociedad jurídica‒ y derecho público externo que refiere al orden jurídico eclesiástico como un límite a la actividad de los estados.
10 José Alejandro Bermúdez y José Vicente Castro Silva, citados por J. Bermúdez & J. Castro (1919, p.95) definen el derecho público eclesiástico como el “conjunto de leyes divinas y humanas con que se gobierna la Iglesia en su carácter de sociedad independiente y soberana”.
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naturalmente proceden de tales derechos, está obligada igualmente a respetar la autonomía ajena, y puede, en fin, exigir que sus propios derechos sean reconocidos (J. Bermúdez y J. Castro, 1919, p.296).
De este enunciado, Bermúdez y Castro concluyen lo siguiente:
a) Que la Iglesia debe respetar los derechos del Estado en lo concerniente al gobierno temporal de sus súbditos; y que si éstos lo son también de la Iglesia, el poder espiritual les inculcará la obligación que tienen en conciencia de cumplir los deberes civiles (La negrilla es nuestra).
b) Que el Estado debe respetar los derechos de la Iglesia en materias espirituales y mixtas, y reconocer juntamente el derecho que la asiste para determinar cuáles sean las materias de su competencia y jurisdicción. …
c) El Estado debe proteger a la Iglesia Católica en el ejercicio de sus funciones; y la razón es porque el Estado debe proteger los derechos de los ciudadanos, entre los cuales son de grande importancia los religiosos (J. Bermúdez y J. Castro, 1919, p. 297).
Nuestra indagación se referirá a las relaciones entre la Iglesia y el Estado en un momento en el cual existe, en nuestra sociedad, una tendencia notable hacia el secularismo y hacia la laicización. Aunque el nuestro sea un sujeto propio del derecho público eclesiástico y sin negar la autonomía del mismo, en ocasiones hemos debido acudir a otras ciencias que sirven de sustento al derecho canónico tales como: la teología, el derecho constitucional, la sociología y las ciencias políticas toda vez que se trata de mejor comprender las relaciones de los miembros de la Iglesia Católica frente a la potestad civil.
A propósito de la teología como sustento del derecho canónico11
Las raíces teológicas del Derecho canónico, a la vez que se procura conseguir que la teología ofrezca de la Iglesia una figura en la que los aspectos jurídicos-sociales no parezcan algo externo y como yuxtapuesto, , bien afirma Juan Sánchez y Sánchez, en su presentación al código canónico de 1983 (Conferencia Episcopal Española, 1983, XIX), que quien se adentrara en el estudio del nuevo código canónico, encontraría en sus preceptos un reflejo de la teología conciliar, y especialmente, de la teología consagrada en los documentos del Concilio Vaticano II, y específicamente, para nuestro tema, el documento Dignitatis Humanae, acerca de la libertad religiosa.
En este sentido, al referirse a las relaciones entre estas dos ciencias, De La Hera cree que se deben resaltar
11 En cuanto a la relación entre derecho y teología, Francesco Cocoopalmeiro citado por François Moog afirma que el Código de Derecho Canónico de 1983 es un esfuerzo por traducir en lenguaje canónico las enseñanzas del Concilio Vaticano II (Moog, 2007, p. 28).
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sino que se patentice su inserción en la naturaleza misma de la Iglesia y ello por voluntad del propio Fundador, Cristo (De la Hera,1980, p. 54).
En relación con el derecho civil (del Estado), y en nuestro caso, el derecho constitucional colombiano, parafraseamos al mismo autor cuando escribe que,
“en muchas ocasiones, las normas del Estado en materia religiosa, son de interés para quien se ocupa de las relaciones entre la Iglesia y el Estado” (De la Hera, 1980, p. 282). Por ello, las normas del derecho constitucional colombiano en materia de libertad de religión y la respectiva jurisprudencia de la Corte constitucional serán de gran utilidad para nuestro trabajo. Nos bastará para ello, efectuar una somera referencia, pues es claro que el derecho constitucional colombiano no constituye el objeto central de nuestro análisis.
Y, como es de suponer, tratándose de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, algunos elementos de ciencias como la sociología y la ciencia política nos servirán para comprender mejor la perspectiva canónica de nuestro análisis.
Se hace aquí necesario indicar que uno de los fundamentos de lo dicho se encuentra en el canon 204 del código canónico, que a la letra establece:
Canon 204.
1. Son fieles cristianos quienes, incorporados a Cristo por el bautismo, se integran al pueblo de Dios y, hechos participes a su modo por esta razón de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, cada una según su propia condición, son llamados a desempeñar la misión que Dios encomendó cumplir a la iglesia en el mundo.
2. Esta Iglesia, constituida y ordenada como sociedad en este mundo, subsiste en la Iglesia Católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él (Negrilla fuera de texto).
Observaremos entonces a nuestra Iglesia Católica “constituida y ordenada como sociedad en este mundo”. Se trata, como le hemos enunciado antes, de una sociedad soberana que al estar inserta en el mundo, debe ineludiblemente relacionarse con la sociedad política del Estado, dentro de la cual se encuentra impelida a cumplir de manera autónoma la misión a ella encomendada por el Creador: la salvación de las almas.
Como quiera que las normas dictadas por el Estado y la dinámica de la sociedad política en un momento y en un lugar determinado pudieran afectar la misión de la Iglesia, se hace necesario profundizar en las relaciones entre estas dos instituciones, en una época en la cual el secularismo parece ser de mucha actualidad.
En este orden de ideas, cabe anotar que el objetivo de nuestras proposiciones está orientado a promover la aplicación de los cánones 224 a 231 del código canónico de 1983, toda vez que en ellos se regulan los mecanismos de
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participación de los laicos en la Iglesia y en el mundo, como uno de los medios para resistir al fenómeno al cual hicimos referencia en el párrafo anterior.
Son múltiples las preguntas que nos surgen hasta el momento, entre otras: ¿Cuál es el modelo vigente de relaciones entre la Iglesia y el Estado existente en nuestro país? ¿Cuál es la posición doctrinal de la Iglesia frente al fenómeno del secularismo reinante en la actualidad? ¿Cuáles pueden ser las posibles causas y consecuencias de este fenómeno? ¿Cuáles instrumentos de las instituciones políticas y eclesiásticas actuales y cuales estrategias podrían ayudarnos a enfrentar la tendencia al securalismo? ¿Cuál debe ser el papel de los laicos en este cometido? ¿Dispone el Código de Derecho Canónico de 1983 de las normas necesarias para orientar el comportamiento de los laicos en la sociedad actual?
En el desarrollo de nuestro trabajo buscaremos situarnos en la realidad que hoy en día enfrenta un fiel laico inserto en un mundo en el cual existe una tendencia creciente hacia el secularismo. Bajo esta perspectiva, el laico es un miembro de la Iglesia que vive en una sociedad. Como tal, es igualmente un ciudadano que tiene derecho a la participación en la vida pública y a elegir libremente su estado de vida y las creencias religiosas a las cuales desea adherir.
Las condiciones para que este hombre, ciudadano y fiel laico a la vez, participe en el desarrollo de su comunidad civil y eclesiástica están dadas: en Colombia la Constitución Política protege la libertad de religión, de opinión y de expresión de los ciudadanos y la Iglesia promueve la participación del laico en orden al cumplimiento de su misión salvífica.
La acción de este hombre debe ser coherente: tanto en su vida privada como en su vida pública, tanto en el ejercicio de sus derechos ciudadanos como en el ejercicio de sus derechos dentro de la Iglesia, el laico debe estar guiado por una meta: el dar testimonio de su fe católica en todos los actos de su vida.
Es así como “…en un medio marcado por el secularismo y el individualismo, los fieles pueden reflejar con seriedad las huellas del rostro de Cristo sin que otros los perciban y los acojan.
Si depende de los discípulos revelar el misterio de Cristo, no les pertenece el imponerlo. Por lo demás, ellos no viven el Evangelio solo para dar testimonio, sino ante todo, para responder a su vocación de bautizados12
12 Libre traduction del siguiente texto en francés: “Dans un milieu marqué par le sécularisme et l’individualisme, les fideles peuvent refléter sérieusement les traits du visage du Christ sans que d’autres les perçoivent et les accueillent. S’il dépend des disciples de révéler le mystère du Christ, il ne leur appartient pas de l’imposer, D’ailleurs, ils ne vivent pas l’Évangile d’abord pour en témoigner, mais pour répondre à leur vocation de baptisées (Boisevert, 2008, p.64).
” (Boisevert, 1988, p.64).
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PRIMERA PARTE:
FUNDAMENTOS
TEÓRICOS
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En nuestro capítulo primero hicimos la presentación somera de los cánones 208 a 231 del Código de Derecho Canónico de 1983, los cuales deben servirnos como referencia para el desarrollo de todos los capítulos posteriores. Son estos cánones y su aplicación en nuestros días los que constituyen nuestro centro de interés. Cabe anotar que los cánones 208 a 223 del CIC83 se refieren a los derechos y deberes de todos los fieles cristianos, incluyendo los laicos. Por eso los traeremos a colación.
El capítulo segundo nos permitirá distinguir entre secularismo y laicización. La primera, el secularismo, entendido como el alejamiento del hombre de las cuestiones religiosas y su pérdida de interés frente a lo sagrado. La segunda, la laicización, comprendida como la manifestación jurídica de dicha tendencia, esto es, la separación entre la Iglesia y el Estado.
Así mismo veremos cómo la laicidad del Estado puede ser deseable, siempre que sean respetadas las libertades ciudadanas de religión, conciencia y opinión.
También, que se vele por la igualdad de derechos entre los miembros de las diferentes expresiones religiosas existentes en el espacio público. De igual modo, que por ende no se otorgue prioridad a ninguna de estas expresiones y que se garanticen los mecanismos para conciliar los derechos de todos los ciudadanos, sin excepción alguna. La laicidad, esto es, la separación entre la Iglesia y el Estado, se presenta en diferentes grados en la medida en la cual se aplique el principio de neutralidad y se permita el ejercicio de las libertades mencionadas.
La que alcanza en mayor grado estas condiciones es la llamada laicidad de reconocimiento.
El capítulo tercero explica el modelo de la democracia deliberativa de Habermas, como aquel que será propuesto para la participación activa del laico en el espacio público. Es el más coherente con el citado modelo de laicidad de reconocimiento.
Finalmente, en el capítulo cuarto nos acercaremos a la doctrina eclesiástica en aras de mostrar que, según la misma, nuestra Iglesia promueve el ejercicio de la democracia deliberativa mediante la utilización del diálogo sincero, respetuoso y en condiciones de reciprocidad. También propende el reconocimiento y la protección de las libertades de religión, de conciencia y de culto como fundamentales en la vida moderna. En este orden de ideas, exhorta a los laicos a difundir el evangelio mediante su propio testimonio de vida13
13 Para profundizar en el alcance de la expresión “dar testimonio” utilizada en los cánones relacionados con los derechos y obligaciones de los fieles laicos ver: Valdrini, P. (2006).
“Apostolat, témoignage et droit”. L’année canonique. Tome XXIX. 1985-1986. pp. 115-121.
y mediante la utilización del diálogo como uno de los instrumentos privilegiados para tal fin.
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CAPÍTULO I
OBLIGACIONES Y DERECHOS DE LOS FIELES CRISTIANOS EN GENERAL Y DE LOS LAICOS EN PARTICULAR
Para facilitar la lectura del presente capítulo, nos permitimos en principio transcribir los cánones 208 a 231 del Código de Derecho Canónico de 1983:
TÍTULO I
DE LAS OBLIGACIONES Y DERECHOS DE TODOS LOS FIELES (Canon. 208 – 223)
208 Por su regeneración en Cristo, se da entre todos los fieles una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y acción, en virtud de la cual todos, según su propia condición y oficio, cooperan a la edificación del Cuerpo de Cristo.
209 § 1. Los fieles están obligados a observar siempre la comunión con la Iglesia, incluso en su modo de obrar.
§ 2. Cumplan con gran diligencia los deberes que tienen tanto respecto a la Iglesia universal, como en relación con la Iglesia particular a la que pertenecen, según las prescripciones del derecho.
210. Todos los fieles deben esforzarse según su propia condición, por llevar una vida santa, así como por incrementar la Iglesia y promover su continua santificación.
211. Todos los fieles tienen el deber y el derecho de trabajar para que el mensaje divino de salvación alcance más y más a los hombres de todo tiempo y del orbe entero.
212 § 1. Los fieles, conscientes de su propia responsabilidad, están obligados a seguir, por obediencia cristiana, todo aquello que los Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, declaran como maestros de la fe o establecen como rectores de la Iglesia.
§ 2. Los fieles tienen derecho a manifestar a los Pastores de la Iglesia sus necesidades, principalmente las espirituales, y sus deseos.
§ 3. Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de