• No se han encontrado resultados

Autora: Lic. Mariel Lorena Marcos. Título: El horror ante la indiferencia. Eje Temático: Violencia y Lazo Social

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Autora: Lic. Mariel Lorena Marcos. Título: El horror ante la indiferencia. Eje Temático: Violencia y Lazo Social"

Copied!
13
0
0

Texto completo

(1)

Autora: Lic. Mariel Lorena Marcos

Título: “El horror ante la indiferencia”

Eje Temático: Violencia y Lazo Social

(2)

Lic. Mariel Lorena Marcos

Teléfono: 44632-9636/ 155424-8183

E-mail: [email protected] /

[email protected]

2014 – Actual – Universidad Argentina John F. Kennedy – Investigación: “ El Movimiento Menor (m) y su relación con lo traumático en el Psicodiagnósico de Rorschach”.

2012 – Actual – Universidad Argentina John F. Kennedy – Maestría en Psicoanálisis – Investigación: “ Los mecanismo del poder y la vulnerabilidad subjetiva desde una perspectiva psicoanalítica” .

2012- Actual – Universidad Kennedy - Investigadora Auxiliar – El concepto del Superyó en la Obra de Freud y Lacan.

2003 - Universidad Argentina John F Kennedy - Licenciada en Psicología.

2004 – 2009 - Profesional Concurrente Ad Honorem Hospital José Tiburcio Borda – Especialidad Psicología Clínica – Finalizada.

2009 – 2013 - Profesional Becaria Hospital José Tiburcio Borda – Servicio V - Coordinadora del Taller Red de Intercambio y Lazo Social.

(3)

2005 - Actual –Universidad Kennedy – Adjunta del Departamento de Psicología, Psicoanálisis y Psicología Social de las materias Psicodiagnostico de Rorschach, Psicología de la Personalidad para Psicopedagogía, Introducción a la Psicología. 2010 - Actual - Consultora Redes Laborales – Analista Laboral. Supervisora General del Área de Selección y Evaluación de Psicotécnicos.

(4)

Resumen:

Desde una primera perspectiva se tiende a especular, que la indiferencia trae desconocimiento e ignorancia. En cambio en la indiferencia uno segrega la posibilidad de saber, de saber de qué se trata. Pero este saber no es gratuito, nos enfrenta, con la oscura opacidad de lo indecible, con lo que excede a lo posible, o tal vez con la propia muerte.

Desde los tiempo más remotos del devenir humano, el discurso del poder dominante justifica las guerras, matanzas indiscriminada, holocaustos, explotación, esclavitud, etc., que ellos mismo generan, a través de una suerte de premisa totalizadora de bien en común y para todos, destinando al sujeto de la polis, a un estado de somnolencia generalizada, donde “todo da igual”, quedando entonces enceguecidos ante el padecer propio y ajeno y afianzando así un pacto perversos de silencio, inercia, indolencia y desmentida, ante cualquier sufrimiento social e individual.

(5)

En tiempo violentos, donde se avala cierta liviandad ante un mal generalizado, se hace necesario afianzar la responsabilidad ante nuestros actos. Por lo tanto analizar desde el psicoanálisis cada contexto histórico, social y económico, es una cuestión ética, no una psicología social.

En este sentido el presente trabajo tendrá como finalidad pensar como, a lo largo del devenir histórico, el neoliberalismo, el comunismo, el fascismo, el nazismo y cualquier otro sistema totalizador de adhesión a la homogeneidad y exclusión de la diferencia, se han convertido en modos de absolutismo, donde se ve reflejado; en el horror que infligen en los “cuerpos” y en la indiferencia ante el padecer humano, las formas perversas del poder.

Palabras Claves: Indiferencia – Barbarie – Poder – Vulnerabilidad

(6)

El horror ante la indiferencia

“Los mayores asesinatos de masas y holocausto, siempre han sido perpetrado en nombre del hombre nuevo como ser armónico, de un hombre nuevo, sin tensión antagónica” (Zizek, 2003, p. 28).

Es interesante pensar que la “maldad insolente” que se despliega a lo largo de los siglos, no es consecuencia de un mundo dividido en buenos y malos, en los que hacen el bien y en los que hacen el mal.

Sin embargo personajes siniestros, casi caricaturesco, sostenidos en estructuras perversas y enfermas de poder, aparentan ser las caras visibles de sistemas sociales, económicos, pueblos y naciones enteras, que apoyan el horror, la barbarie y el desprecio por la condición humana.

Es así, que desde los tiempos más remotos, el discurso del poder dominante justifica, a través de una suerte de premisa totalizadora de bien en común y para todos, las guerras, las

(7)

matanzas indiscriminadas, el holocausto, la explotación y la esclavitud, entre otras malevolencias, destinando al sujeto de la polis, a un estado de somnolencia generalizada, donde “todo da igual”, quedando entonces enceguecidos ante el padecer propio y ajeno y afianzando así un pacto perversos de silencio, inercia, indolencia y desmentida, ante cualquier sufrimiento social e individual.

En tal sentido podríamos sostener que cada época y cada “rey”, va generando discursos y construyendo subjetividades. En situaciones de desamparo total, violencia generaliza, desprovista de mesura y alentada por los grupos de poder, se produce modificaciones en la vida cotidiana de las personas y en las leyes estructurales de la cultura, sometiendo a cada sujeto a una situación de desvalimiento, donde impera un discurso que avala tales excesos.

Desde el poder, se tiende a despojar de toda humanidad al sujeto, para situarlo en la condición de cosa – objeto, susceptible de ser marginado, explotado, ultrajado, violentado, asesinado, para luego

(8)

lograr los diferentes modos de sometimiento, de los nuevos amos de turno.

Por otro lado, se podría pensar, que se acrecienta la indiferencia y la apatía, ante el estado de barbarie y el estrago del poder, instalando, en el común de la gente, una barrera a la identificación con aquel que padece, ya que si se percibe la similitud, en tanto ultrajado, humillado, privado de su libertad, torturado, matado, etc., el horror se intensifica a tal punto que es poco probable que pueda ser procesado. En cambio la indiferencia amparada en el ideal o en la negación (“algo habrán hecho” “hay que matarlos a todo” “patria o muerte”), permite un punto de separación y resguardar del yo, ante cualquier afrenta narcisista y posibilidad de destrucción. Es el otro “no yo”.

En el texto de lo Ominoso Freud (2003) plantea, entre otras cosas, que esta acepción “pertenece al orden de lo terrorífico de lo que

excita angustia y horror” (p.219).

No obstante Freud, intenta despejar el carácter novedoso, sorpresivo, y desconocido, con lo cual quedaba sesgado tal sentimiento, y busca apartarlo de alguna manera de la ecuación: ominoso = no familiar.

(9)

Este sentimiento entonces, no estaría dado, por lo sorpresivo, lo azaroso, sino por lo que retorna, lo familiar, pero oculto. Si bien la “incertidumbre intelectual”, puede ser el punto de partida, no es lo que permitiría definir y entender el efecto de lo ominoso.

Para plantear los diferentes efectos se vale de los cuentos fantásticos y menciona como las características más destacadas, la perplejidad y la presencia del doble, despiertan este sentimiento terrorífico y de horror. En palabras de Freud (2003):

La presencia de “dobles” en todas sus grabaciones y plasmaciones, vale decir, la aparición de personas que por su idéntico aspecto deben considerarse idénticas […] la identificación con otra persona hasta el punto de equivocarse sobre el propio yo o situar el yo ajeno en el lugar propio – o sea, duplicación, división, permutación del yo- y por último, el permanente retorno de lo igual, la repetición de lo mismos rasgos faciales, caracteres, destinos, hechos criminales, y hasta de los

(10)

Otto Rank (2003), fue quien trabajó - según el texto mencionado - el “motivo del doble”, y en él analiza la relación del doble con su propia imagen. Lo interesante a destacar es que el doble en un inicio fue una

“enérgica desmentida” del poder de la muerte. Es un recurso que opera en el yo para defenderse del aniquilamiento.

Esta representación ha nacido sobre el terreno del irrestricto amor por sí mismo, el narcisismo primario, que gobierna la vida anímica tanto del niño como del primitivo; con la superación de esta fase cambia el signo del doble: de un seguro de supervivencia, pasa ser el ominoso anunciador de la muerte.(p.234)

El despertar del sentimiento ominoso ante lo estrictamente igual, en tanto otro que representa la propia imagen, no se presenta bajo cualquier circunstancia, la variable que insiste es, la condición propia de desvalimiento, donde el resguardo narcisista ante la muerte, necesariamente debe entrar nuevamente en juego.

(11)

Más adelante Freud (2003), plantea, en el texto ya mencionado que difícilmente encontremos en nuestro devenir una variación en el sentimiento y el pensar en relación a la muerte, tanto en épocas tempranas, como en momentos posteriores, no se observa demasiada diferencia al respecto. Esto Freud (2003) lo atribuye a dos factores:

La carga afectiva originaria y el desconocimiento de la biología, que según lo manifestado por el autor: “no ha podido discernir aún si la muerte es el destino necesario de todo ser vivo o sólo una contingencia regular, pero acaso evitable, en el reino de la vida. (p.214)

En párrafos posteriores agrega:

Nuestro inconsciente concede ahora tan poco espacio como otrora a la representación de la propia mortalidad […]. Puesto que todos nosotros seguimos pensando en este punto todavía como los salvajes, no cabe maravillarse de que la angustia primitiva frente al muerto siga siendo tan potente y esté presta a exteriorizarse no bien algo lo solicite. (pp.241-242)

(12)

algo destinado a ser ocultado y que emerge nuevamente a la luz cuando alguna situación de la realidad lo convoca.

¿ Es entonces la indiferencia, en estos estados de barbarie, uno de los mecanismo que auspicia el yo, para resguardase de aquello que se presenta como inminente y resignifica la muerte y el aniquilamiento?

Desde lo analizado se lo considera como una vía posible, no obstante, dejo estas preguntas abierta al trabajo.

(13)

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICA

 FREUD, SIGMUND. “Lo Ominoso”. En Obras Completas, Vol. XVII.

Buenos Aires: Amorrortu, 2003.

 FREUD, SIGMUND. “El porvenir de una ilusión”. En Obras Completas, Vol. XXI. Buenos Aires: Amorrortu, 1989.

 FREUD, SIGMUND. “Malestar en la cultura”. En Obras Completas,

Vol. XXI. Buenos Aires: Amorrortu, 1989.

 HOWLIN, MARIANA. “Sueños traumáticos, los que interrogaron al psicoanálisis”. En Lo indecible. Clínica con lo traumático. Compiladora Gabriela Insua – Buenos Aires: Letra Viva, 2013.

 MILMANIENE, JOSE. “Clínica de la diferencia, en tiempo de perversión generalizada”. Buenos Aires: Editorial Biblos P S I, 2010.

 ZIZEK, SLAVOJ. “El sublime objeto de la ideología”. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores, 2003.

Referencias

Documento similar