Comportamiento y uso de hábitat del cóndor andino (vultur gryphus) en el Parque Nacional Natural Chingaza
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(2) COMPORTAMIENTO Y USO DE H ÁBITAT DEL CÓNDOR ANDINO (Vultur gryphus) EN EL PARQUE NACIONAL NATURAL CHINGAZA. Autor:. Loren a Sofía Martínez Santacru z. Director Enrique Zerda Ordoñez Bió logo MsC. Cod irector Sant iago Madriñán PhD Cod irector Orlando Martínez PhD. Departamento de Ciencias Bio lóg icas Facultad de Ciencias Universidad de Los A ndes Bogotá D.C. 2006 2.
(3) DEDIC ATO RIA. El trabajo está dedicado al Cón dor de lo s Andes ( Vultur g ryphus) quien simboliza libertad y or den en Colombia. A mis padres por su contribución por llev ar a culm ino m is estudios y al Ingeniero Germán Duarte por su apoyo incon dicion al durante el desarrollo del trabajo.. 3.
(4) AG RADEC IMIENTO S. Quiero expresar mi más sin cero agradecim iento aquellas p ersonas que tanto fuera como dentro de las instalacion es del p ar que f ueron definitivos para lo grar lo s resultados que se pudieron alcanzar hasta la fecha en rescate del Proyecto de Conservación del Cón dor Andino en Ch in gaza. Director Tesis : Enrique Zerda O.. Carlos Lora.. Co-director Tesis: Santiago Madriñan .. Libia Ci fuentes.. Co-director Tesis: Orlando Martínez.. Eduardo Niño.. Mi Padre: Conrado Martínez.. Luis Alberto Espino .. Mi Madre: Gemma Santacru z.. José Guzmán.. Mis Hermanos: And rés y Germán .. Arnul fo Pérez.. Familiares y a migos. Alirio García.. Abuelita, ti@s, pri m@s .. Edgar Castro .. Germán Duarte P.. Sara Gó mez.. Blanca Azaín.. Gloria A mórt egui.. Graci ela Peña.. Guarda Parques Voluntarios (GPV´S). Blanca Lu cía Botina.. Lorena Saldarriaga.. Diana Patri cia Cruz.. María Inés Builes .. Diana Carolina Díaz.. Lina María Parra.. Nury L abrador.. Juán Sebastián Rubio .. Magaly Leguizamo .. To más Vargas.. Ministerio de M edio Ambiente. Gerardo Ortiz.. Parque Nacional Natural Chingaza:. Empresa de A cuedu cto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB). Jorge G arzón.. ALMAVI. Luis Carlos Rosero . Servicio d e Vigilancia y S eguridad (VISE). 4.
(5) RES UM EN. COMPORTAMIENTO Y USO D E HÁBITAT D EL CÓNDOR ANDINO (Vult ur gryp hus) EN EL PARQUE NAC IONAL NA TURAL CHINGAZA. Por: Lorena S ofía Martí nez Santacruz. El Páram o de Chin gaza se ha constituido como un lugar estratégico no sólo par a la conservación de la flora y faun a de lo s páram os y bosques circundantes a la sabana de Bo gotá y a la cor dillera Oriental, sino par a el sostenim iento del r ecur so hídr ico de ahora y del f ut uro, más aun. cuan do. la. po blación. capitalina v iene aum entando. exponencialm ente. Por tanto, representa uno de los sitio s m ás importantes para la inv estigación y docencia, así como una fuente de exper iencias en con serv ación y mo delo en educación am biental en lo refer ente ha áreas protegidas. La participación del Parque Nacion al Natural Chingaza con el progr am a encam inado a la con serv ación del Cón dor An dino en Co lombia, permitió destacar la im portancia de la conservación de los recurso s prom oviendo la toler ancia y respeto de no sotros para con la vida silvestre com o m ecanism o de conv ivencia. Siendo el Cóndor de los An des un ave que realiza lar gos trayectos, es im posible pensar en m antenerlo dentro de lo s lím ites de un PNN de tan solo 76600 ha, y en general de cualquier par que, m ás aun cuan do el alimento escasea. Por tanto, el sum inistro de fetos de ternero es importante para gar antizar el establecim iento de los ejemplares asegur án dose. sitio s. de. anidación. dentro. 5. del. área. de. conservación..
(6) TAB LA DE CO NTENIDO. 1. INTRODUCCI ÓN .....................................................................................................7. 2. OBJETI VOS..............................................................................................................9. 3. 2.1. OBJETIVO GENERAL.....................................................................................9. 2.2. OBJETIVOS ESPECÍ FI COS ............................................................................9. MARCO TEÓRICO ................................................................................................10 3.1. Historia natur al del Cóndor Andino en Sur América y Colom bia...................10. 3.2. Gener alidades so br e el p áram o........................................................................22. 3.2.1 3.3. 4. Historia natur al del Cón dor An dino en el PNN Chingaza.......................26 Clima................................................................................................................26. 3.3.1. Interacción entre la variabilidad climática y el Cón dor An dino ..............27. 3.3.2. Comportamiento ......................................................................................28. 3.3.2.1. Precipitaciones .....................................................................................28. 3.3.2.2. Corrientes eó licas: vuelo del Cón dor ...................................................30. DESCRIPCI ÓN DEL ÁREA ..................................................................................34 4.1. Localización, límites y extensión ....................................................................36. 4.2. Ubicación de los sitios de m uestreo.................................................................37. 4.3. Presencia del Cón dor An dino en el PNN Chingaza ........................................44. 5. METODOLOGÍ A EN EL ÁREA DE EST UDIO ...................................................45. 6. RESULTADOS – DISCUSIÓN..............................................................................47. 7. CONCLUSI ONES...................................................................................................69. 8. RECOMENDACI ONES..........................................................................................70. 9. BIBLIOGRAFÍ A.....................................................................................................71. 10. LISTA DE ANEXOS ..............................................................................................75. 6.
(7) 1. INTRO DUCCIÓ N. El Cóndor Andino además de ser el ave voladora más grande, se ha constituido el emblema patrio de la nación colom biana y es considerado com o el espír itu que so brev uela los An des. A finales del siglo XIX e inicio s del siglo XX, el Cón dor An dino ha venido presentan do una dism inución en el n úm ero de individuos de la po blación a lo lar go de la cordillera de los An des; ello debido a factores de tipo antrópico como causas dir ectas en la aceler ación de la decaden cia de la especie. Hace 160 años su distribución alcan zaba la Co sta Atlántica Colombiana; hoy resulta alarm ante que lo encontremos solam ente en algunas áreas de protección del país. ( Gordillo, 2000). Debido a lo s m últiples f actores que han m odificado su am biente, el núm ero de individuo s se ha visto reducido. A raíz de ello, el PNN Chingaza se ha constituido como el núcleo inicial que dio cabida al prim er proyecto de reintroducción de una especie en riesgo de extinción a lo lar go de Sur América. Los esf uerzos para la reintroducción de la especie, h an logr ado m antener vigente las reservas genéticas en especial en hábitats concernientes a Par ques Nacionales Natur ales par a su protección don de la influencia humana es m ínim a reducien do el peligro p ara la so br evivencia de la especie. (Feliciano & Arcila, 2000). El monitoreo de los ejem plares desp ués de ser reintroducido s, ha sido f undamental para la observación y determ inación del com portam iento y éxito repro ductivo de los mismos dentro de su h ábitat así com o el uso pro ductivo de las diferentes con diciones abióticas y bióticas del ecosistema que llevan a lo s esp ecimenes a la regulación de sus actividades, propia de su etolo gía. El presente estudio es un aporte al cono cim iento del Cón dor de los Andes que h abita en el PNN Chin gaza, en el cual se analizan aspectos com o conducta de vuelo, uso de espacio, uso de hábitat y abun dan cia relativa de los individuos para estim ar com o se encuentra la po blación en la actualidad dentro de las instalacion es del par que. Se tomaron com o base de estudio, los trabajo s realizados por la entidad Ren acer a partir del Proyecto Cón dor An dino con la r eintroducción llevada a cabo en el PNN Chin gaza en 1989. Teniendo a con sideración los últim os estudios realizados dentro de las instalaciones del p arque ( Rojas, 2000), sur ge la in quietud, de cómo se ha venido 7.
(8) desarrollando el uso de hábitat en el PNN Chin gaza a partir de las relaciones que se puedan infer ir del com portam iento, el cual es poco conocido y lo que se sabe ha obedecido en gr an parte a o bservacion es gener adas a partir de Cóndores en cautiver io o a observaciones casuales, éste últim o en m enor propor ción. Para ello se llevaron a cabo m onitoreos. (avistamientos). a. lo s. especim enes. para. establecer. lo s. tipos. comportamentales en r elación con el hábitat que lo circunda tenien do a con sideración, que la dinám ica de m ovimientos de estos in dividuo s es pr ácticam ente desconocido y los procesos que se puedan llev ar a cabo par a el conocimiento debe ser la pr ioridad para encam inar lo s esf uer zos de investigación. Con este trabajo investigativo, se espera encontrar que la po blación de Cón dor es haya aumentado en el transcurso del tiempo desp ués de la reintroducción, siendo este el principal indicador del estado de los individuos. Dadas las con diciones tanto bióticas como abióticas que constituy en el ecosistema paramuno del que hace parte el p ar que, se esper a igualm ente que hayan solventado las necesidades que requieren lo s especim enes para su adaptación. Por otra parte, se espera que el desarrollo estratégico del proyecto de reintroducción, haya seguido con lo s parám etros establecidos par a el mantenimiento y supervisión de la población dentro de las instalaciones del parque. Dado el caso de encontrar deserción en la población de Cóndor es, es menester replantear lo s objetivos del proyecto Cón dor Andino con el fin de establecer que puntos se dejaron de hacer o faltaron llevar a cabo, para dar por culm ino exitoso dicho proyecto. Los Cón dor es Andinos constituyen un componente importante en la geografía an dina, por tanto su estudio como tal puede ser útil en el conocim iento de la estruct ura y la dinám ica de una r egión tan com pleja y a la vez tan am enazada como los An des Colom biano s. Por m edio de ello, se puede llevar a cabo el desarrollo de proyectos futuro s de reintroducción para con otras esp ecies que se encuentren en las mismas condicion es que el Cón dor An dino, para que com o éste, puedan regresar a sus hábitats a partir de lo s trabajos y parám etros valor ativos de lo s que se constituye el llevar a fin un proyecto de r eintroducción.. 8.
(9) 2. 2.1. O BJETIVO S. O BJETIVO GENERAL. Describir el com portam iento y uso de hábitat básicos del Cóndor Andino (Vultur gryphus) en el Parque Nacional Nat ural Ch ingaza.. 2.2. O BJETIVO S ESPECÍFICO S. Describir com o los Cón dor es r egulan su v uelo según las condiciones clim áticas presente en el Par que. Observar y analizar cuál es el r itm o de actividad dentro de las instalaciones del par que como su h ábitat natural. Estim ar la cantidad de especimenes localizado s en el área de trabajo.. 9.
(10) 3. MARCO TEÓ RICO. Los cón dores f ueron abun dantes en lo s p erío do s prehistóricos que en el siglo XIX. Durante el Pleistoceno en América del Norte y América del Sur, los Cóndores par ecen haberse distribuido en am bos continentes, desde el Atlántico hasta el Pacífico, observán dose en m uchas áreas en don de no se encuentran hoy en día. Una posible explicación al florecimiento de los Cón dores en esta época, f ueron las gran des m anadas de un gulado s y mam íferos que cruzaban las Américas, proporcionan do a los Cóndores abun dante carroña de la que se alimentaban. Mucho s de estos m am íferos pr ehistóricos se fueron extinguien do, por lo que la subsiguiente reducción de lo s gr upo s de Cóndores se puede r elacionar de cierta forma con este hecho (Emslie, 1987; Steadman & Miller, 1987). Sin embar go, tam bién ex isten otras explicaciones com o la m atanza de Cóndores con fines ceremoniales por parte de los in dios Am ericano s (Mcm illan, 1968; Snyder & Snyder, 2000) p uede haber aum entado desde el Pleistoceno, y sólo esta actividad p udo haber causado el camino h acia la extinción de los ejemplar es. Otras po sibilidades son las condiciones del viento o alteraciones meteoroló gicas, que permiten que los Cóndores vuelen alto, pueden haberse tornado m enos favorables en algunas regiones, originan do el abandono de dich as áreas (Tonny & Noriega, 1998).. 3.1. H istoria natural del Cóndor Andino en Sur América y Colom bia. La ecolo gía del Cón dor An dino (Vultur gryphus) era poco conocida en tiem po atrás, su estudio y descrip ción se em pezaron a dar a comienzo s del siglo XX con las crónicas de la época de la conquista y la colonia (Olivares, 1963). Su estudio sistem ático se dio en Colom bia a partir de la investigación desarrollada en 1989, orientado bajo los trabajos realizado s con el Cóndor de California para su recuperación en el ambiente nat ural debido a su riesgo de extinción.. 10.
(11) El Cóndor Andino, es el m ayor de lo s catárticos y el ave carroñer a m ás gran de de la tierra. De acuer do con la sistem ática de esta especie, p ertenece al or den de los Falconiformes y descien de de una fam ilia ancestral ( Cathartidae) término deriv ado del griego katha rtes que signif ica "el que limpia", lo que acertadam ente hace alusión a sus hábitos carroñero s; son aves que m igraron de Euroasia a Am érica hace cerca de quince m illones de año s. De ellas sobreviv en en la actualidad cinco géneros y siete especies, todas am ericanas (Feliciano, 1994). Según la taxonomía (Linnaeus, 1758) el nombre dado al Cón dor An dino es Vultur gryphus. La interpretación de vu ltu r der iva de la p alabra quechua (k unt ur) que significa buitre. Pero no se trata de un buitre com ún, ya que aparece asociado a gryphu s, que es el nombre dado al ser m itológico Grifo, m itad águila y m itad león. El Cóndor es un animal exclusivamente carroñero, esto quiere decir que no mata ni caza para com er, sino que se alimenta de cadáveres de animales o carroña, perm itien do acelerar la descom posición de los cadáv eres, evitan do la contaminación de lo s campos y eliminando los posibles fo cos infeccioso s de animales muertos por enferm edad. (Wallace, Temple, & Torres, 1983.). Pueden lo calizar la comida por m edio del olfato sien do m uy ef iciente en ello, sin im portar que la carroñ a esté oculta y v alién dose también de la observación de la actividad de los dem ás gallin azo s ( Coragyps a tratus y Catha rtes aura) (Houston, 1988). Un buche, ubicado en la base del cuello puede llegar a transportar hasta 4 k ilo s de comida. El no po seer garras lo incapacita para llevar el alim ento en las patas com o lo haría un ave cazador a. Su p ico afilado es el único que puede rom per los cueros gr uesos de los animales que han muerto, desatan do lo que se denomina la cascada de carroñ eros, perm itiendo así, que luego de com er puedan alimentarse los demás pequeños carroñero s, com o Gualas (Ca thartes aura), Ch ulos ( Co ragyps atratus) y demás organ ism os com o águilas (Geranoaetus melanoleucus), zorros (Cerdocyon thous) y osos ( Tremarcto s ornatos). Tiene un a gran capacidad para resistir el ham bre y la sed, p uede pasar hasta un m es y m edio sin comer al tiem po que con serv a su vigor. Se ha r eportado que esta ave gregaria puede alejar se centenares de kilómetros lejo s de su lugar de residencia habit ual en busca de alimento, suele comer hasta hartarse, a tal p unto que desp ués de un gran consum o de alimento, su buche se dilata exhibiendo un color amarillo y padecien do dificultades para volar cuando no hay presencia de alguna plataforma natural para lanzar se y em pren der vuelo.. 11.
(12) Sus alas están m uy desarrolladas y les permite un p laneo perfecto casi sin pér dida de ener gía, aprovechan do corrientes de aire ascen dente ( Houston, 1986); con sus alas desplegadas llega a los 3.4 m y su longitud de pico a cola es de 1.6m aproximadamente. Pueden plan ear durante horas y recorrer gr andes distancias en busca de anim ales m uertos; vuelan so bre unos 7000 metros de altura y en con diciones climáticas favorables p uede m antener el v uelo durante cierto tiem po a unos 55 Km./hora. (Wallace, 1989). No tienen grandes m úsculo s pectorales, es por ello que sólo m ueven sus alas cuan do le resulta necesario, es decir al r emontarse, posarse o en caso de emergen cia fr ente a un depredador. Su p eso p uede llegar a los 12 Kg. Es de plum aje negro en todo el cuerpo; en sus lar gas alas tiene una banda blanca so bre el lado externo, en los extrem os de estas alas, tienen lar gas plumas remeras sep aradas com o dedo s. Posee un collar blan co felposo que no llega a cerrarse por delante de su cuello. Otra de las características de las aves carroñeras, es el tener la cabeza y cuello desprovistos de plumas, lo cual les f acilita la penetración dentro de los cuerpo s de lo s animales muertos de lo s que se alimenta. Presentan machos. dimorfism o poseen. una. sexual: cresta. lo s bien. dif erenciada (car úncula) en su cabeza y el ir is es de color caf é claro; las h em bras conserv an el co llar, pero no tienen cr esta y el ir is es de color rojo. Lo s ojos están ubicado s a los co stado s de la car a y no Tom ado de: http://www.nortetrekking.com/ condor.htm. poseen arco supraciliar.. Tomado de: http://www.nortetrekking.com / condor.htm. En todos los animales cazadores, lo s ojos están de frente, para ver a su presa, y el arco supraciliar les sirve de protección p ara el globo ocular en el acto de la caza. (W all ace, 1 9 89 ) . Sus patas po seen cuatro dedos, tres gr andes dedos delanteros con uñas rom as y poco curvadas, un cuarto dedo opuesto que esta f uera del plano de lo s anteriores y poco desarrollado, esta característica es muy im portante de defin ir ya que nos hace ver la dif erencia entre un cazador, como el águila, que si posee su cuarto dedo desarrollado y con uñas f uertes, curvas y p untudas que le permiten el movim iento de prensión. La pata de los carroñero s es muy sim ilar al de las gallin as. 12.
(13) Es una especie de gran lon gev idad que llega a vivir entre 50 y 60 años, alcanzando su m adurez sex ual hacia lo s 1-8 años de edad. Es monógamo y se r epro duce en m edio natural una vez cada do s años (Tabla 1.). El tiempo de repro ducción dada su distribución geo gráfica, depen de de la latitud. El cortejo se eviden cia en danzas nupciales en tierra firm e; luego de la cópula la hembr a deposita un solo h uevo en cuevas, grietas, rocas, ár boles y aún en el suelo que le sirven de nido, no utiliza ramas ni elementos que utilizarían otras aves, so lam ente forma un a con cavidad en el suelo donde depo sitará el huevo. El perio do de incubación es de aproximadam ente dos m eses, donde al nacer lo s polluelos reciben gran cuidado p arental. Durante el pr im er año sus progenitores les enseñan a buscar alimento, las rutas de v uelo, el com portam iento típico para la especie y dem ás aspectos im portantes par a la superviv encia. El juvenil es par do, tardan do tres año s p ara aparecer con el plumaje de adulto. (W allace, Temple, & Torres, 1983). Nombre cien tífico: Vult ur Gryphus Cortejo nupci al: Cada dos años Época d e celo: Julio Incubación: 54-58 dí as Cría: Una Sep aración de l os padres: Durante el segundo año Nid ación: En l as rocas de l os acantil ados Peso adul to: 44-66 kil os o 12Kg Ap ertura d e al as: 3.4 met ros Al tura : 1.3 met ros Longevid ad: Aproximadament e 50 años Ali men to típi co: Carroña, ani mal es reci én nacidos, huevos de ot ros páj aros. Especie d añin a: No Mod o de criar : El macho y l a hembra cuidan de su cría Tabla 1. Ficha biológica del Cóndor Andino. Los carroñero s están en la cima de la cadena trófica y se les con sider a como los últimos eslabones de un a lar ga cadena de transformaciones bioló gicas. (Feliciano, 1994). Por tanto son agentes lim piador es del medio natur al evitando de esta manera la contaminación ambiental y enferm edades en anim ales y en el hombre al eliminar focos de infección; en con secuencia contribuyen al m antenimiento de la salud p ública.. 13.
(14) En Colombia el Cóndor de lo s Andes está íntimamente ligado a su tierra la cual satisf ace sus necesidades alim enticias y repro ductivas garantizan do el bienestar y seguridad de la población. Su hábitat incluye alt uras desde el nivel del m ar hasta las nieves perpetuas. Habita en las gr an des alturas cor dilleranas, extendien do sus dominios so bre lo s nevado s, los páramos, el clima frío y las zonas secas de los An des. Las m esetas, las montañas, los lagos, la vegetación y el clim a, m odelan en este eco sistema un m edio am biente exclusivo de Co lombia donde a lo lar go de 13 m illones de año s de historia el Cón dor se adaptó incomparablem ente a este ecosistema andino. (Cohn, 1982). Para el Cón dor An dino se han considerado tres requisitos de hábitat: (1) vientos o corrientes ascen dentes de aire caliente confiables para volar alto, (2) un hábitat de alimentación suf icientem ente desp ejado como para descubrir y llegar a la carroña y (3) suministros adecuados de carroñ a. ( Sny der & Sny der, 2000). La especie depen de de su ecosistem a y cualquier m odificación del m edio nat ural an dino puede propiciar, como ya ha ocurrido, un descenso en la salud y repro ducción del Cóndor, h aciendo que la especie abandone la región, o lo que es más grave, provocando su extinción. Por tanto, entre los factores perjudiciales para el Cóndor y del eco sistema andino se pueden citar la penetración del hom bre y su presión so bre el m edio ambiente, las talas, las quemas, la destrucción del bo sque nativo, la desecación de lagunas y riach uelos, la caza, la co lonización intensiv a y la f alta de educación ambiental. Para tratar de so lventar la cr isis po blacional que empezó a presentar se en Colom bia se inicia la gestión conjunta de entidades com o CORP OCHI VOR, la Fundación Renaser y la Cooperación de la So ciedad Zooló gica de San Diego (California), quien donó una pareja de polluelo s de Cóndor Andino p ara in iciar el proceso de repo blación, aporte que se constituir ía como el inicio del Pro grama Nacional de Conservación del Cón dor Andino en Co lom bia. Los dos ejem plar es: un macho nacido el 7 de mayo de 1999 de un h uevo enviado desde Los Angeles Zoo y una hem br a nacida el 19 de junio de 1999 de un huevo proveniente del Burnet Park Zoo en Syracuse, New York o btenido s por el pro gram a de repro ducción en cautiverio desarrollado por diver sas instituciones norteamericanas en el W ild Animal. 14.
(15) Park de San Diego, como ejem plo de cooperación par a la con servación de la fauna silvestre a nivel internacion al. La in iciativa sur gió a p artir de la reducción de la po blación del Cóndor Californiano, especie herm ana que habitó gran parte del territorio norteamericano, pero que en el presente siglo se vio confinada a las escarp adas m ontañas de California y el Cañón del Río Colorado. La per secución de esta especie, la segunda ave voladora de m ayor tamaño en el planeta desp ués del Cóndor Andino, fue tan dr am ática que en 1987 solam ente quedaban 22 ejemplares en libertad, lo s cuales tuvieron que ser recogidos para evitar la extinción total de la especie.( Barr era, 2000 ). Debido a la imposibilidad de utilizar los escasos ejemplar es de Cóndor Californiano para el desarrollo de técnicas de repro ducción en cautiverio y repoblación en su hábitat, desde 1960 el US Fish & W ildlife Service, venían experimentando con Cóndores Andinos presentes en los zooló gico s de lo s Estados Unidos desde m ucho tiempo atrás. Para 1980 la investigación fue exitosa, lográndo se estandarizar un a metodología de m anejo para la reproducción en cautiver io del Cón dor An dino, aplicable al Cón dor Californiano, dada la sim ilitud de las dos especies en su morfología, h ábitos y comportamiento. Las parejas fértiles de Cóndor Andino f ueron mantenidas en con diciones de aislamiento para inducir la fecun dación espontánea de los h uevo s durante la tem porada de apareamiento. Lo s h uevos fértiles f ueron retirado s sin que la par eja lo advirtiera para su incubación artificial, lo cual llevó a la inducción de un a n uev a f ecun dación por parte de la pareja (técnica de po stura múltiple); luego se retiró el segundo huevo fértil y se dejó el tercero para que los padres lo incubar an. De esta forma, cada año f ue posible obtener hasta tres polluelo s viables por pareja: do s por incubación artificial y uno por incubación natur al. (Wallace, 1989). El cr ecim iento de lo s em briones se observaron y se les proporcionó las con diciones con ayuda de lámparas para llev ar a cabo el seguimiento continuo de tem peratura y humedad dur ante la incubación del huevo con una duración de 55-56 días. Teniendo en cuenta la f echa de f ecun dación f ue posible determ inar el día de n acim iento del polluelo. Por lo regular el nacimiento suele ser espontáneo, pero si el polluelo muestra dif icultades par a rom per el cascarón, se le brin da ayuda. (Wallace, 1989).. 15.
(16) Posteriormente, el polluelo recién n acido se lleva a un a in cubadora para bebés, luego es remitido a p equeñas jaulas don de será alimentado por nodr izas artificiales ( biólo gos expertos en el m anejo de guantes simuladores de la cabeza de lo s padr es) r ecurso que les permite engañ ar al polluelo hacién dole cr eer que está sien do alimentado de manera natural. Es una estrategia para mantener las condiciones de aislamiento necesar ias para que en el futuro los jóvenes Cóndores al ser liberado s en su hábitat natural no ten gan asociada la figur a del hom bre en su cr ecim iento y busquen su esp ecie. Durante los 3-4 meses de edad los polluelos son separado s de su no driza y con gregados en pequeños gr upos para que den inicio a su vida social. Desde el nacim iento requieren de gr andes cantidades de comida p ara su crecimiento acelerado durante el pr imer año de vida, don de su peso aum enta desde medio kilo en lo s recién nacido s, hasta diez o doce kilos en los juveniles de diez a doce meses encontrán dose listos para sus prim eras prácticas de vuelo, pero mientras son liberado s tienen que conform arse con pequeños vuelos dentro de enormes jaulas en los zoológicos. (Barrera, 2000). Con la exper iencia acum ulada durante décadas, la reducida po blación de Cón dores Californianos f ue aumentando, y a principios de los 90 ' ya se disponía de un núm ero suficiente de ejemplares viables para liber ación. Nuevamente el Cón dor An dino jugó un papel importante en la recuperación de su especie hermana, ya que algunos ejemplares seleccionado s previamente, sirvieron de t utores p ara los Cón dores Californianos. Luego de elegir un lugar para la liberación dentro del ran go ancestral de la especie norteamericana ( Cor dillera de Los Padr es en Californ ia), algunas h embras juveniles de Cóndor Andino f ueron p uestas en libertad con el propósito de que apren dieran a vo lar y a establecer un territorio; luego de un tiempo fueron liberados lo s jóven es Cóndores Californianos, quien es utilizaron como modelo de aprendizaje a las h em bras de Cón dor Andino, ya con bastante experiencia y capacidad de v uelo. (W allace, 1989). A partir de lo s trabajos investigativos par a la recuperación del cóndor de California, se inicio en territorio colom biano con gr an éxito en el año de 1989 la reintroducción de ejemplares, logran do establecer cinco núcleos de r epo blación en ár eas donde ancestralmente existió la especie, trabaján do se tanto en el Sur como en el Norte de Colom bia con Cóndores silv estres, logrando r ecuperar la población y alcanzando uno de los progr amas de reintro ducción más exitosos si se con sidera que se trata de in dividuos. 16.
(17) nacido s en con diciones de cautiverio y posteriormente liberados a m edios con alteracion es de tipo antrópico. Aprovech an do el gr an número de ejem plar es dispon ibles par a liberación, en una iniciativa sin precedentes, el INDERENA y la Fundación Renacer iniciaron el pr imer programa encam inado a la r epo blación y con servación del Cóndor An dino en Colom bia, lo gran do durante cerca de diez año s establecer núcleos en tres zon as del país: Zona Centro: PNN Chin gaza, PNN Lo s Nevado s, Páramo de Belmira (Antio quia), Jurisdicción de CORPOCHI VOR ( Boy acá). Zona Norte: Sierra Nevada de Santa Marta, Serranía de Perijá y Páramo de Cách ira (Norte de Santander). Zona Sur : PNN Pur acé, Volcán de Chiles ( Nariño) en don de com parte po blación nativa con Ecuador. Con la v inculación de las CARS ( Corporaciones Autónomas Regionales), a partir de 1995, se dio la consolidación del pro gr ama com o uno de los m ás exitosos en Sur américa y prácticamente el único de su gén ero en Colom bia. Precisam ente CORPOCHI VOR en asocio con la Fun dación Renaser, se. vinculó a esta labor mediante el desarrollo. conjunto de un proyecto regional de r epo blación y con servación del cón dor an dino, como. contribución. hacia. la. habilitación del corredor ancestral de distribución de la especie en la Cordillera Oriental. ( Guía de Manejo, 2001). Estado act ual del tem a en Suram érica. En los últim os años, m ucho s estudios han sido dirigidos a la búsqueda de estrategias para determinar el com portam iento de las especies en un a comunidad, ya sea para m onitorear cam bio s, dist urbios en el ambiente, identificación. de tendencias. poblacion ales, biodiver sidad, tipos de hábitat y el uso que le dan al mismo. Con la reproducción en cautiverio de Cón dores An dinos, se planteó la n ecesidad de desarro llar estrategias de m anejo para su liber ación en el medio natural, con el fin de recuperar las reducidas po blacion es a lo largo de la cordiller a de lo s An des.. 17.
(18) En los 80’ US Fish & W ildlife Service, fin anció en el norte del Perú, un experim ento de liberación con 11 especim enes lo s cuales f ueron monitoreado s por radiotelem etría certificán dose un alto ín dice de so br evivencia en su hábitat natural. (Wallace, 1983). Esta experiencia dio cam po para emprender programas sistemáticos de repo blación del Cóndor Andino en Suramérica. Es así como bajo la creación del Proyecto de Con servación del Cóndor Andino (PCCA), respaldado por la Fundación Bioan din a, ha llevado a cabo el trabajo de reintroducción de ejemplares in cubando lo s huevos que producen los Cón dor es de zooló gicos legales y crian do a pichones con títeres de Cón dores para su posterior liber ación (Tabla 2). En ello han particip ado países como: Co lombia y Ecuador (donde so brev iven m eno s de 100 ejemplares silvestres), Perú y Bolivia (las poblaciones nat urales se han visto reducidas), Venezuela ( se declaró extinta en 1965), Chile y Ar gentina (poseen las mejores poblacion es de cóndores en Sudamérica). ( Ronald, William & Walter, 2000). Las alianzas entre lo s países Sur am ericano s en pro de la r ecuper ación de la población de Cóndores, es un a m uestra más del interés de rescatar el ave em blem a de las tierras andinas (Tabla 2). Tal es el caso del PCCA de Ar gentina y el centro para las Aves Rapaces de Chile (CAR), desarrollada desde 1991 y encaminada a la con servación para asegur ar la superviv encia del Cóndor Andino. Am bos países, en base a dicha estrategia, decidieron unir sus esf uerzos en un progr ama binacional que dio origen al pro ceso de liberación ejecutado en var ias regiones (Farallones de Chile, Lo s Pungo s, Santuario de la Naturaleza Yerba Loca, Dpto. de Am bato, provincia de Catamarca, Ar gentina, La Cuesta del Obispo). Para el seguim iento de ejemplares liberados, se han utilizan ban das alares, transm isor es de radio y satélite. Los datos satelitales se recuper an a partir de un sistem a de inform ación geo gráfica específico par a ésta especie, dotando de información científica para la con serv ación. ( Ron ald, W illiam & Walter, 2000). En lo s An des Venezolanos la presen cia del ave dejó de existir en 1965 con el v uelo del últim o Cóndor. A través de la Fun dación Bioandina se llevó a cabo la liber ación de dos Cóndores en los cielo s venezolanos traídos desde Ar gentina p ara su posterior m onitoreo satelital. Este evento fue transm itido vía Internet para inform ar lo ocurr ido, además, la posibilidad de actuar concretam ente en el cuidado del ambiente a través del apoyo a leyes y program as de conservación. En 1999 y 2001, se lograron realizar dos. 18.
(19) liberaciones en Venezuela (6 ejemplar es) y también durante el año 1999, una liber ación en Bo livia (3 ejemplares). (The Wilson Bulletin, 1991). En diciem br e de 1997, se liberaron 5 ejem plar es en Valle En cantado, Patagonia, siendo los primeros en el m un do en llevar en sus alas un transm isor satelital de ener gía solar. El uso de esta m oderna tecnolo gía permitió am pliar los cono cim ientos que se tenían de la especie. En Perú la conservación del Cóndor es inm inente debido al carácter religio so y cult ural que les r epresenta; tal es el caso de La Fiesta de la San gr e (Yawar Fiesta) que se llev a a cabo en la ciudad de An dah uaylas, donde en un rit ual el Cóndor repr esenta al pueblo andino dispuesto so bre un toro representan do a lo s con quistadores españo les. PCC A/País. Liberaciones/Ejem plares. Año. Patagonia. 5. 1997. Bolivia. 3. 1999. Venezuela. 6. 1999-2001. Chile. 10. 2001 -02. Ar gentina. 1Hembra juven il. 2002. 1 Subadulto y 5. 2003. Tabla 2. Liberaciones de cóndores con la participación del PCCA e instituciones intern acionales.. El PCCA, la Fun dación Bioan dina y el program a de rescate de ejemplares silvestres, han lo grado concretar diver sas liber aciones en la cor dillera de lo s Andes, estudian do y siguiendo a lo s especim enes en am bientes tan distantes como es la patagonia Ar gentina y los pár amos Venezolanos. Así m ism o, han recibido n umerosas llamadas desde diferentes lugar es de acuer do a la cede en cada país, dan do aviso de ejem plares que han sido víctimas de cazadores, heridos por tram pas, atrapados y tomados com o m ascotas o que han caído en m anos del tráfico ilegal. Ante esta problemática, la PCCA junto con la Fun dación Bio an dina Ar gentina crearon en Abril de 2002, el Centro de Rescate del Cóndor Andino ( CRCA) como herram ienta de conservación que permita trabajar en el rescate y la rehabilitación de lo s ejemplar es, con el fin de integrar los a plan es de conservación ex-situ ó liberarlos en su am biente natural. ( Bei ss in ger, 2 00 2) . 19.
(20) Las causas que han hecho que las po blaciones se vean reducidas están ligadas a la actividad hum ana. La cr eencia errada que el Cóndor m ata el gan ado para comer, cuando en realidad es carroñero, ha hecho que se lo con sidere un a plaga y se lo mate injustificadam ente. Además, las muertes por consumo de cebos tóxicos, la dism inución de alimento en algunas ár eas, la expansión de las ciudades alteran do su medio y la situación de desinformación que ex iste sobre esta especie han llevado al Cón dor An dino a su situación actual. Por tanto la misión esen cial de P CCA se h a basado en cuatro pilar es princip ales: 1) El Centro de Incubación Artificial y Cría en Aislam iento Humano. 2) El Centro de Rescate del Cón dor An dino. 3) El Centro de Seguimiento y Est udio s Poblacionales. 4) Área de Educación y Dif usión. (W al lac e, 1 98 9) . Estado del tema en Colom bia. El Cóndor An dino se encuentra en vía de extinción en Colom bia, debido a f actores que han transformado y reducido la calidad de su hábitat, especialm ente en áreas concernientes de anidación en los p áramos, afectándolo de manera directa tanto como individuo como a nivel poblacional. Ello se agrava aún m ás debido al descono cimiento del papel eco ló gico tanto de lo s Cón dores como dem ás carroñeros. Por esta razón se incluyó en la lista de esp ecies en peligro en 1970. Ante el r iesgo inminente de la desapar ición del Cóndor Andino en el territorio nacional, la Fun dación Ren aser asum ió, desde 1989, la responsabilidad de proteger y desarro llar el repoblamiento de esta especie en todas las regiones de Colom bia don de h an existido registros confiables de su pr esencia (Tabla 3). Con este o bjetivo, en 1988 se f irm ó un Convenio de cooperación interinstitucional con la División de Fauna del In derena y la Sociedad Zoo ló gica de San Diego en los Estado s Unidos de Norteam érica. ( Guía de Manejo, 2001). Partien do de ello, surge el primer pro gr ama de reintroducción en Colom bia con el Cóndor, a partir de in dividuo s nacidos en condiciones de cautiverio y posteriormente liberado s. La prim era liberación de Cóndores juven iles nacidos en cautiverio se realizó en el Par que Nacional Nat ural Chingaza a mediado s de 1989. Durante un año, se experimentó la metodología de manejo de los ejem plares liberado s al m edio nat ural y se ef ectuaron las correcciones respectivas a las técnicas, adecuán do las a 20.
(21) los páram os colom biano s. ( Guía de Manejo, 2001). En 1990 se realizó una segunda liberación en el PNN Puracé, don de el Cón dor había desp arecido recientemente y la población tenía una marcada aversión hacia ellos; finalmente para observar la capacidad de integración de lo s in dividuo s liberados con los silvestres, se liber aron ejemplar es en el Vo lcán de Chiles ( Nar iño). Las poblaciones de Cón dor en Colom bia se encuentran muy reducidas en n úmero y restrin gidas a unas pocas localidades m ontañosas aisladas. Estos lugares corr esponden a regiones total o parcialm ente deshabitadas, lo cual ha inf luido com o factor im portante en la con serv ación de estas áreas. (Feliciano, 1994). Los r egistros de po blacion es nat urales en la últim a década (Tabla 4), han estado restrin gidos a lo s extrem os de su área de distribución en Colom bia, tal es el caso de la población vigente en el sur de Nar iño en lím ites con Ecuador, don de se h an avistado trece individuos que correspon den a un n úcleo que habita los páramos del norte de Ecuador y de lo s cuales solo un a pareja es residente en el sector del Volcán de Chiles. (CORPONARIÑO, 2004). El segun do grupo r epresentativo y de m ayor den sidad correspon de a la po blación de la Sierra Nevada de Santa Marta y finalmente los últimos datos registrado s entre 1999-2001 confieren la presen cia de cinco m achos y cinco hembras en el PNN Chin gaza, para un total de 10 individuos.( Rojas, 2000). BALANC E DE LO S EJ EM PLARES DE CO NDO R ANDINO REINTRO DUC IDO S EN CO LO MBIA EN TRE 1989 - 2001 Actualmente Lugar de Introducidos Total Total liberación ejemplares ejemplares Macho Hem bra PNN Chin gaza. 5. 8. 13. 5. 5. 10. 6. 6. 12. 4. 4. 8. 9. 5. 14. 4. 13. 3. 0. 3. 2. 0. 2. Resguar do Chile. 5. 3. 8. 3. 3. 6. Cuar entena y. 1. 1. 2. 1. 1. 2. PNN Puracé PNN Nevado s Belmira (Antioquia). 9. 21.
(22) adaptación El Colegio TOTAL. 29. 23. 52. 24. 17. 41. Tabla 3. Cóndo res reintroducidos entre 1989 – 2001 . (To mado d e http://www.web colo mbi a.co m/parks/chingaza/). LUG AR PNN Chin gaza. MAC HO S 2. H EMBRAS 4. PNN Nevado s. 9. 4. PNN Puracé. 4. 4. Resguar do In dígena Ch iles. ?. ?. Páram o Belm ira Páram o San Cayetano. 2. 0. Ejem plares en proceso de liberación /Siscun sí ( Boy acá). 1. -. Tabla 4. Animales con firmados recientemente 1995 -2004. (To mado d e http://www.webcolo mbia.co m/parks/ching aza/ ). Sin embar go, m ucho s de los ejemplares que h an sido liberado s en lo s dif erentes núcleos aptos para su so brev ivencia no están sien do monitoreados por medio de equipo s de radiotelemetría, por tanto el paradero de varios in dividuo s es incierto debido a la falta de registros en cuanto a sus movim ientos en el área. 3.2. G eneralidades sobre el páram o. Hace 2.5 m illones de año s, un a ser ie de cam bios clim áticos denominados per io dos glaciales, fueron mo delando las tierras tropicales causando fenóm enos de extinción, especiación y r edistribución de la biota al darse inicio la Edad de Hielo en el Pleistoceno. ( Var gas, & Pedraza, 2004). La composición biológica actual de lo s páram os es entonces el resultado de una larga historia evolutiva, en la que han intervenido m odificaciones com o la form ación y levantam iento de lo s An des, las diferentes edades de las cor dilleras, el sur gimiento del istmo de Panamá, lo s ciclos glacial-inter glaciares y lo s fenóm enos de migración.. 22.
(23) Los ecosistemas de páram os se localizan entre el lím ite sup erior de la vegetación bo sco sa (3200-3800m de altitud) y el lím ite inferior de las nieves perpetuas (44004700m de altitud) en lo s sistemas an dino s de Venezuela, Colombia, Ecuador y con extensiones en Per ú, Costa Rica y Panam á. Presentan un clim a frío y h úm edo, generalm ente con súbitos cam bio s climáticos. Estas fluctuacion es pro ducen un ciclo diario de con gelación, aumento de tem peratura y fuerte expo sición a la radiación solar. (Rivera, 2001). Son altam ente diversos, no sólo en número de especies y asociaciones vegetales, sino también en el n úmero de formas y tipos f uncionales que alberga. La gr an var iabilidad así como su gran complejidad, determ ina que no exista una defin ición única, ya que presenta m ucho s tipos de vegetación y exhibe muchas dif erencias lo cales en clima, flora, fauna y tipos de suelo e hidro logía, aunque mantiene características generales comunes. (St urm , 1985) Biota del PNN Chin gaza El sistem a de Chingaza, rico en vertientes húm edas provenientes del Océano Atlántico, la Or ino quía y Amazonía transform adas en precipitaciones, hace de esta región una de las reservas más im portantes con uno de lo s ecosistem as únicos en el Norte de los Andes: el páramo. Características como los gr adientes altitudinales, riqueza hidro gráf ica, hetero geneidad ambiental y clim a, dan paso a la existencia de contrastes ecoló gicos r eflejado s en la presen cia de pár am o y de sistem as bo scoso s com o el bo sque tropical, el bo sque suban dino y el bosque andino. Tales con diciones, han perm itido que a lo lar go de la historia algunos r epresentantes de la biota de las selvas tropicales bajas se adaptaran a las n uev as condicion es ambientales, aparecien do así la biota autóctona de lo s páramos, proporcionan do hábitats apropiado s par a su establecim iento. (Hof stede, 1995). El páram o de Chingaza se constituy e como el eco sistema de mayor extensión dentro del parque proporcionan do la existencia de especies de flora y fauna logr an do un equilibrio ecoló gico de autoabastecimiento.. 23.
(24) Flora Gran parte del sistema paramuno es sostenido por la actividad de m uchos or ganismos vegetales que proveen al entorno de condiciones necesarias par a dar in icio a la cadena trófica y generar f uentes de alm acen am iento hídrico so bre todo en tiempo de escasez. Dentro del par que existen cuatro biomas, condicionado s por aspectos f isio gráficos, elevación so bre el nivel del mar y sus consecuencias climáticas: 1. Selvas higrofíticas de lo s pisos térm icos frío: 3000 y 3600m de elevación. Tiene un do sel que alcanza lo s 15m de altura y gran abun dancia de epifitas (musgo s, hepáticas, líquenes, helecho s, or quídeas, brom eliáceas). 2. Selva higrof ítica del piso térmico tem plado: com unidades m esófilas con dosel de unos 25m de alt ura. La elevada pluviosidad f avorece el ascenso a elem entos del piso térmico cálido, tales como las palmas ch uapo (Socratea spp.) y el corneto (I ria rtea corneto). 3. Subpáramo: com unidades representadas por frailejones (Epeletia argentea), complejo de aso ciaciones arbustivas ( Va ccin ium myrtillo ides), bosquecillo s de chite ( Hypericum goyanessii, H. brathys, H. strictum ), helecho s ( Blechnum loxense), entre otros. (Madriñan, Zapata, Aponte, Bellom & Gonzales, 2001). El páram o esta car acterizado por co bertura de pajonales ( Ca lam agrotis efu sa) con vastos sectores de fr ailejones ( Esp eletia spp.,), m atorrales, prados, chuscales, bosques achaparr ados, vegetación de pantanos y es característico en estos am bientes, el crecim iento de ár boles del género Poly lepis. En lugar es con drenaje deficiente o n ulo, aparecen comun idades de tur ber as, con algunas cip eráceas y juncáceas e in clusive arbustos. Característica la presencia de m usgo s del género Sphagnum, elem ento básico en el equilibr io del ecosistema paramuno. ( Riv era, 2001). La faun a guar da un a estrech a relación con la vegetación ; en m uchos sectores de Chin gaza se en cuentra el páramo entrem ezclado con el bosque alto an dino donde se pueden o bservar an imales que preferiblemente habitan lo s bosques de la zona de transición entre ellos. El Cóndor An dino, al so br evolar a más de 7000m snm , ha venido emplean do algunas especies de frailejón (Espeletia g randiflora y Espeletia uribei). 24.
(25) escogidos como sitios de percha don de los individuos se pueden sentir seguros al funcionar como una rampa de despegue. Así mismo lo s bosquecillos que y acen alrededor de los riscos de las altas m ontañas Weinm annia spp. (Encenillo), Polylepis quadrijuga (siete cuero s), S wallenoch loa tessellata (chusque), Hypericum spp. (Carga rocío), Blechnum loxens (h elecho), entre otros, les suelen proveer de protección en los sitios establecido s como dormideros o anidación. Fauna El alimento de lo s Cón dores está centrado en alguno s de lo s mamíferos que h abitan el páram o de Ch in gaza, tales como: Didelphys albiventris andina y D. m arsupia les (Lo s Runchos). Na sua nasua judex y Na suella olivacea olivacea ( Guaches). Sylvilagus b rasilien sis ( Conejo s de monte). Dinomys bran ickii (Tinajo). Agouti paca y A. taczano wskii ( Bor ugos). Trem arctos o rnatos ( Oso de anteojo s). Mazama rufina bricenn i (Venado co lorado) Odeco ileu s virg inianus ( Venado co la blanca) Na sua nasua (Cusum bo s). Tapirus p inchaque. ( Danta de p áram o). Anas pla virostris (Pato de páram o). Áulica am ericana colom biana (Pavas). Felis con colo r (Pum a). Cerdocyon thou s (zorro perr uno). ( Sim pson, 1902). Estos animales silvestres, entre otros, de talla mediana a gran de r epresentan el alim ento natural; sin embargo, estas po blaciones han sido diezm adas a p equeño s tamaños. La presen cia de cabezas de ganado, caballos y p erros salvajes (especies no endémicas), entrarían a constituir se com o una f uente m ás de alimento. Los Cón dor es están en f unción de la cantidad de organism os m uertos dentro del par que que p uedan suplir con sus necesidades y a la probabilidad de sobrellev ar consigo los posibles com petidores, en especial, con aquellos mamíferos doméstico s que han sido introducidos al páram o.. 25.
(26) 3.2.1 H istoria natural del Cóndor Andino en el PNN Chingaza El pár am o de Chin gaza contó en tiem pos r emotos con un alto nivel po blacional de Cóndor Andino que por causas de tipo antrópico se f ueron reducien do hasta pasar a un área sin ningún Cón dor sobrevo lan do durante un perio do de m ás de 50 años. Durante el año de 1989 se lo gró fin alm ente la prim era reintroducción de Cón dores en el PNN Ch ingaza, constituyén dose así en un proyecto pionero p ara lider ar la r ecuper ación de especies en vía de extinción en Colom bia, gracias a la cooperación conjunta entre personas y entidades tales como el U. S. Fish & W ildlife Service, la Sociedad Zooló gica de San Diego, el Zoológico de Los An geles, The Peregr ine Fun d, el Inderena, el Ministerio del Medio Am biente y los directores gener ales de las corpor aciones autónomas del Guavio, Chivor y CAR Cun din amarca. Hoy en día, debido a la falta de continuidad del monitoreo y la ausencia de recur sos para renovar los equipos de radiotelem etría, no se ha establecido el estado act ual de la población. Ello no ha perm itido la publicación de nueva información so bre la biolo gía, ecolo gía y com portamiento de la especie dentro de las in stalaciones del par que. El últim o informe se presentó en el periodo concerniente a 1989-2001. Se sabe de la presen cia de ejem plares sobr evolan do dentro de las in stalaciones del p ar que, gracias a la información de per sonal tanto del sistema de par ques como de la EAAB (Empresa DE Acueducto y Alcantarillado de Bo gotá) y visitantes. Sin embargo no se ha determinado la den sidad de la po blación recientemente. 3.3. Clim a. Las características del clim a son f un dam entales para determinar el tipo de plantas y animales que pueden crecer y repro ducirse en una región. La influencia climática en los páramos de los An des es m uy activa, esp ecialm ente por las gran des oscilaciones diurn as de la temperatura y la p erm anente humedad. Las temperaturas, las presiones, lo s vientos y las precipitaciones se con stituyen como los elementos fundamentales del clim a, estos f actores son de vital importancia par a el comportamiento y uso de hábitat de lo s seres vivo s. (Hedber g, 1964). El clima de Chin gaza v aría de acuer do con la elevación so bre el nivel del m ar, está determinado por la influen cia de los vientos alisios del Suroriente y presenta alturas. 26.
(27) entre los 800 y lo s 4.020 m . La tem peratur a m edia es de 8 °C en gran parte del año y en verano suele variar en un r an go con m áximos de 25 °C y mínimos de -2 °C. La precipitación del páram o sigue un a distribución estacion al unim odal, con un período m ás lluv ioso hacia Junio y Julio y otro relativamente seco entre Enero y Febrero. (Lora, 1999). Dada la importancia de lo s pár amos, el cono cer las con dicion es clim áticas y su variación, permite identificar las f luctuacion es del clim a y com o estas inciden en la etología y uso de hábitat del Cón dor de los An des com o especie endémica de estos ecosistem as. Al tratar factores tales como la n ubo sidad, la tem peratura, las precipitaciones y el viento, nos acercam os a estim ar las variantes comportamentales que tien e el Cón dor durante el desarrollo de las mismas. Muchas veces los or ganism os cam bian sus ritmos de actividad en f unción de ciertos factores climáticos, esa var iación es la que lleva ha adaptarse convirtién dose en especies en démicas de un ecosistem a o por el contrario en especies migratorias.. 3.3.1 Interacción entre la variabilidad clim ática y el Cóndor Andino La variabilidad clim ática h a sido desde tiem pos rem otos el factor que h a hecho del Cóndor Andino un ave habituada frente al desem peño en las altas elev aciones, ya que debido a su gran tamaño depen de del uso que le de a lo s ef ectos clim atológicos para garantizar la optimización de su energía. La conv ergencia de f actores que dan la variabilidad del clima, condicionan las actividades etoló gicas que lleva a cabo el Cón dor, so bre todo en un hábitat donde otros organ ism os se v erían subestimados par a so brevivir. La temperatura es una de las clav es del tiem po y del clim a, p ues las diferencias de temperatura originan diferencias de presión, dando lugar a los centros de alta presión o anticiclon es y a los centros de baja presión o depresiones; éstos originan lo s dif erentes tipos de tiem po. Entre los centros de alta y baja presión circula el viento, que es otro de los elementos im portantes en la atm ósfera frente al ritmo de actividad del Cóndor. El aire caliente se dilata, tien de a subir y form a un área de baja presión, mientras el aire frío se comprim e, descien de y forma un área de alta presión. De alguna m anera el Cóndor An dino ha lo grado detectar dichas var iaciones a lo lar go de su historia. 27.
(28) evolutiva, y hasta el momento no se h a lo grado establecer con exactitud la presencia de censor es que sean lo s que le adv ierten.. 3.3.2 C omportamiento La etolo gía perm ite entender la ecolo gía del comportamiento, caracterizada com o el estudio del valor adaptativo de la con ducta, con la cual se perm ite analizar y comprender los v ínculo s del comportam iento del Cón dor An dino con su am biente. Aunque el Cón dor An dino se exhibe en m ucho s de los zooló gicos m ás gran des del m undo, muy pocas observaciones respecto al comportamiento de estas aves se han registrado y los catálogos etoló gico s se h an consign ado de acuerdo a lo o bserv ado en cautiverio, por lo que lo s autores m encionan, la ausen cia de estudio s sistem áticos de su comportamiento en estado silvestre. (Gailey & Bolwig., 1973). La conducta del Cón dor, se estudió frente a los factores am bientales como precipitaciones, nubosidad, tem peratur a, term as y viento, que se presentaron en el ecosistem a de páramo, resaltando que los resultados o btenido s de conducta del especímen se han basado n etamente en estado silvestre. Debido a que el comportamiento animal no es producto del azar, se aproximó la frecuencia relativa y la duración de las difer entes conductas observadas durante los m onitoreos.. 3.3.2.1 Precipitaciones La lluvia se debe a la ascensión y enfriamiento del aire h úmedo, que no puede contener todo su vapor de agua. El r égimen normal de la precipitación está determinado por su situación geo gráfica y por la inf luencia de alguno s factores importantes tales com o: la circulación atmosférica, el r elieve, la interacción entre la tierra y el m ar, la influencia de áreas selváticas o bo sco sas, etcétera. A lo lar go de la vertiente oriental de la Cordiller a Oriental se registran altas precipitaciones debido a la form ación de enorm es masas n ubo sas provocadas por el ascenso de las corrientes húmedas procedentes esp ecialmente de la selva amazónica. En las v ertientes a sotavento (lado opuesto a la dirección de donde sopla el viento), las precipitaciones son menores que en las de barlovento (lado exp uesto al viento), donde las corrientes de aire se elevan al chocar con la montaña producién do se el con siguiente. 28.
(29) enfriamiento y su po sterior con den sación, dan do lugar a la formación de abun dante nubo sidad y precipitaciones. (St urm , 1985). Las precipitaciones, como uno de lo s factores abiótico s en la naturaleza ha influido desde siempre, en el comportamiento de los organism os para dar uso al hábitat; ello se ha corro borado a través del est udio etológico de var ias especies frente a esta variable climática. El inv ierno en el páram o de Chin gaza se desarrolla durante el año entre lo s m eses de Abril, Mayo y Jun io, y fin alizando en Septiembre y Noviembr e, sin em bar go, estos perio dos pueden cam biar de un año a otro, según las variaciones climáticas que puedan surgir. La etolo gía del Cón dor An dino se ve influen ciada por las precipitaciones; en dichos p erio dos de lluvia el n úmero de avistam ientos se tornan complicados para el observador debido a la nubosidad espesa y a lo s altos niveles de pluvio sidad. Los ejemplares tienden a volar en tanto que el tiem po se torne óptimo, esto es, sin ef ecto de lluvias. El aumento de la n ubo sidad durante lo s p erio do de lluvia, crean las con diciones necesarias p ara llevar a cabo el v uelo durante lo s m eses de invierno. El Cóndor Andino, sien do endémico de uno de los eco sistemas m ás rico s en fuentes hídricas, no está excepto de las precipitaciones ello lo llev a a adquir ir actitudes comportamentales para contrarrestar los efectos de las m ism as, para ello su ritm o de actividad ascien de o descien de dep en dien do de sus necesidades espacio – tem porales. Su am plia enver gadura, al contacto con las lluvias se ve alterada, por lo que llevar a cabo el v uelo en esas condiciones dificulta el planeo, por tanto los ejem plares proceden a descen der p ara dar cabida al acicalam iento y desh um edecer su p lum aje. El exceso de un a considerable pluviosidad, puede generar la muerte de organismos que se encuentren vulner ables a ella; lo s Cón dor es tienden a permanecer en un estado de descanso mientras lo s efectos de las lluvias descienden, esta permanencia, que a veces se prolon ga a días, los llev a a dar provecho de los días de nula precipitación para la búsqueda de alimento llevando a cabo so br evuelos de trayectorias considerables en busca de alim ento, a m edida que las condiciones clim áticas se tornen favorables. Para ello, los ejemplares tienden a sobrevo lar espacio s abiertos, que impliquen baja vegetación par a la fácil localización de alim ento así com o la o bservación del comportamiento por parte de otros carroñeros.. 29.
(30) 3.3.2.2 Corrientes eólicas: vuelo del Cón dor El ritmo de actividad de vuelo del Cón dor Andino dep ende dir ectam ente de las condicion es de v iento, éste a su vez estará relacionado con otra ser ie de variables climáticas como la temperatura, la n ubo sidad y las precipitaciones. El viento que sopla en un lugar determinado dep en de de las diferencias de presión y temperatura existentes y de la conf iguración topográf ica del terreno. El aire se caliente y se enfría, tiene una tem peratura y pesa por tanto ejerce un a presión que lleva a la formación de ár eas de alta presión o anticiclon es, que dan tiempo seco, y ár eas de baja presión, que dan lugar a días lluviosos o nuboso s. Finalmente es necesario resaltar la últim a car acterística del air e y es su movilidad. (Pejenaute, 1997). El aire caliente se dilata, pesa menos y asciende, sim ultáneam ente el aire fr ío, más pesado, descien de y se encamina a la zona que ha dejado libr e el aire caliente. Esto genera las termas las cuales son empleadas por las aves planeadoras como el Cón dor durante el vuelo. Presión y viento están totalmente relacionado s, ya que el viento es una corriente de aire que se m ueve desde las altas a las bajas presiones y que sopla con m ayor intensidad cuan do la diferen cia de presión es m ayor. Durante el día se da la brisa de valle, donde el aire sopla desde el valle hacia la montaña que está más cálida debido a la fuerte insolación. De noch e, las cum bres se enfrían y el aire desciende de la montaña al valle. Por lo tanto, las m ontañas modifican la dirección y velocidad del viento y éste se adapta a las características topográficas del territorio que atraviesa; el viento crea la con dición y el Cón dor An dino la aprovecha dur ante sus desplazam ientos. Cuan do el viento se encuentra frente a una montaña para atravesarla, unas v eces la remonta, otras la ro dean y en algunas ocasiones hace am bas co sas. Ello depen de de las características topográf icas, orientación de la montaña y de la mayor o m enor estabilidad del aire influyen do tam bién en la velocidad. En contacto con una m ontaña el viento, al ascen der, se ve obligado a cam biar su r umbo, o casionando un estrecham iento del cam ino que seguiría habitualmente y un posterior aum ento de la velocidad. (Nav arro, 1995). El Cón dor emprende su v uelo en cercanía ha alturas topográficas repr esentativas y estrecho s cañones don de cir culan retenidas las corrientes de air e, gar antizan do un v uelo con el m enor costo ener gético posible. Aprov echa corrientes de air e que p ueden oscilar entre los intervalo s de 6-9 Km/h u11-15Km /h.. 30.
(31) Para volar, el Cóndor debe mantener un flujo de aire con stante sobr e las alas, m ediante el desarrollo de diver sas formas para aprovechar el viento, en lugar de acudir al trabajo m uscular contin uo.. (To mado de: http://piojo69.tripod.co m/vu elo.htm). Los Cón dores aprov echan colum nas de air e denom inadas térm icas para encumbr arse a grandes altur as. Las térm icas se pro ducen cuan do el sol calienta un terreno despejado. El air e se calienta y empieza a subir. Cuan do encuentra un obstáculo com o un acantilado alto, los v ientos f uertes se elevan y se form an corrientes ascen dentes. El Cóndor se desliza por la parte de arriba de las corr ientes ascen dentes y v uela sin esf uer zo. (López, 1995).. 3.3.2.2.1 Descripción de la din ámica del plan eo El vuelo es una de las actividades que algunos seres vivo s como las aves, han adquirido esta capacidad. Sin em bar go, cada un a de las especies ha desarrollado su método de vuelo de dif erentes m aneras. Esta capacidad ha perm itido encontrar aves en casi todos los confin es de la Tierra y en comparación con otros grupos de vertebrados, son las que realizan ésta actividad de la m anera m ás eficiente. El ver dadero vuelo dep en de del m antenimiento del flujo constante del aire sobre la superficie del ala, donde lo s an imales lo consiguen de do s formas: aprovechan el v iento y se encumbran o em plean el trabajo m uscular y aletean para mantener el flujo de air e. El Cóndor de lo s An des es un av e gran de y pesada, necesita recorr er bastante distancia a fin de alcan zar la velocidad m ínima para sustentar su peso en el aire. Por esto se desplaza en el air e de la misma manera que lo h ace un ultraliv iano o alas delta, aprovechando al máxim o las corrientes de aire par a elevar se y m aneján dolas de tal m anera que le proporcione velocidad de desplazamiento. Gener alm ente, lo s Cóndores son aves que planean en las altur as andinas.. 31.
(32) La forma del ala y el estilo de vida del ave están estrecham ente relacionados. Aun que las alas largas son m ás eficaces que las cortas, el aleteo requiere más esf uerzo. Las alas cortas tienen menos r esistencia, pero ganan velocidad rápidam ente. Al apr eciar el corte transver sal de un ala, se o bserva que tien e form a de gota alar gada cóncava en la parte inferior y convexa en la super ior, con una parte afilada en la parte anterior constituida por piel con plumas, m uy elástica y r esistente llamada patagio. (López, 1995).. Fig.1 . Mecánica del vuelo d el Cóndor Andino. (To mado de: http://piojo69.tripod.co m/vuelo.ht m).. El Cóndor Andino planea en los espacio s abiertos, par a ello cuenta con sus alas de constitución redondeada m uy anchas en su base y con los extrem os de las plumas separ adas denom inán do sele ala plan eadora. El ala an cha del Cóndor tiene un a gran ár ea que atrapa la m ayor cantidad de aire ascen dente posible lo grando que el ave se eleve sin tener que r ealizar aleteos frecuentes. La forma peculiar del ala perm ite oponer menor resistencia al medio ambiente aéreo, provocan do que durante el paso del air e se gener e una diferencia de velocidades entre las do s caras del ala, siendo más r ápida en la parte superior al recorr er más distancias, puesto que el aire en la parte infer ior corre m ás lento quedan do atrapado por la forma ligeramente cóncava, con ello se pro duce una f uerza ascen dente en el ala que es suficiente para elevar al Cón dor An dino venciendo la f uerza de la gravedad. La dif erencia de v elocidades del aire se puede aumentar ó dism inuir depen diendo del ángulo de incidencia del ala contra el aire, a este cam bio de posición se le llama án gulo de ataque y sirv e así m ism o para aum entar o disminuir la velocidad y elevación. El. 32.
(33) ángulo de ataque es importante tam bién para aterrizar. Un m odo de frenar en el aire es incrementar el án gulo y proyectar la cola abierta hacia abajo y adelante, f uncionando como un paracaídas de freno.. Fig. 2. Ala de las aves que realizan el planeo co mo forma de vuelo. (Tomado de: http://piojo69.tripod.co m/vu elo.ht m).. Las extremidades super iores del Cóndor Andino, están perfectam ente adaptadas para el vuelo, por lo que las plumas han adquirido un a f unción p articular : las plumas primarias están insertadas en el hueso de la m ano, son asim étricas y van a proporcionar la fuerza de em puje o propulsión, para desp egar y maniobrar (rém iges o rem eras). Las plumas secun darias son las r esponsables de retener el aire que sirve par a elev arse y mantenerse en vuelo. Las de la cola (rectrices o tim oneras) para llevar la dirección. Si aumenta la v elocidad se genera t ur bulen cia en la p arte final de la cara super ior que provoca que el aire r eduzca el efecto ascen dente. Para evitar este problema, el Cón dor Andino posee un a estr uctur a denominada álula, que consta de una o varias plumas cortas y rígidas localizadas en el dedo pulgar, cuya f unción es la de cortar el aire desde la car a anterior del ala evitan do las t ur bulen cias que p udiesen alterar el v uelo. Para lograr el v uelo, el Cóndor im pulsa el ala hacia abajo a través de lo s m úsculos pectorales, que son los más grandes y fuertes, al iniciar este m ovimiento, las plumas primarias que se encuentran disp uestas a m anera de per siana o dedos, se elevan cerran do los esp acio s al chocar el vexilo de un a so bre el raquis de la inm ediata superior, hacien do una sup erficie im permeable al aire y atrapándo lo para elevar se junto con la acción de las secun darias. Al subir el ala, las plum a se do blan hacia abajo abriendo los espacios entre ellas y creando una resistencia 10 veces menor al aire que en el m ovimiento anterior. A través de vario s ciclo s continuo s el ave puede avanzar altitudinalmente com o un nadador lo haría horizontalm ente. (López, 1995).. 33.
(34) Debido al gran tam año que pr esenta el Cón dor An dino, es m ayor el esfuerzo que necesita para despegar, especialmente para adquirir la velocidad necesaria. Par ev itar dicho esf uerzo, estas aves habitan cerca de riscos que f un cionan como ram pas de despegue, de donde se dejan caer y el aire atrapado bajo sus alas tien e la f uerza necesaria para elevarlos. El planeo en tierr a es una de lo s v uelos m ás económ icos por que ahorra en ergía m uscular; se aprovecha al máxim o la f uer za de las corr ientes ascen dentes de aire caliente gen eradas por convección en la atmósfera o el choque de las corrientes de aire con lo s risco s o montañas. Este tipo de vuelo es característico del Cóndor An dino, volar en círculo s, siguien do las bolsas de aire caliente que suben del suelo o en las cercanías de las m ontañas, adquirien do alt ura sin mayor esf uer zo; tam bién es propio de las águilas,. ch ulo s. y. gualas.. Fig. 3. Las corrient es de aire caliente en tierra son aprov echadas por las aves planeado ras co mo el Cóndor Andino. (To mado d e: http://piojo69.tripod.com/vu elo.ht m). 4. DESCRIPC IÓ N DEL ÁREA. El Par que Nacional Nat ural Ch ingaza establecido en 1977, está ubicado entre lo s departam entos de Cundinam arca y Meta. El eco sistem a de páram o de este par que comienza cerca de Bogotá, D.C., ciudad que depen de, junto con Villavicencio, en gran p arte del agua que ahí se surte. La r uta principal par a entrar al p ar que está en el m unicipio de La Calera (Cun dinamarca). Un recorr ido de 20 Km., lleva a la cabañ a de de control de Piedras Gordas, uno de lo s sitios más visitados por los ecotur istas. 27 Km . más adelante esta Monte redon do, centro adm inistrativo del par que ( UAESP NN, 2004).. 34.
(35) El par que tien e una exten sión de 76.600 hectáreas y en él se conservan páram os y selvas húmedas an dina y suban dina de alta diver sidad bioló gica. El pár am o es el eco sistema que m ás lo repr esenta, por ello este territorio es una ver dadera fábrica de agua.. Fig. 1. Ubicación g eográfica d el PNN Chingaza. (To mado d e PNN Ching aza, 2005).. 35.
(36) Fig. 2. Diapositiva su ministrada por el Parque N acional Natural Chingaza, 2001.. 4.1. Localización, límites y extensión. Al nororiente de Bo gotá, en la cor dillera Oriental, se localiza el PNN Chingaza entre los 4°52’ – 4 °20’ de altitud norte y los 73 °30’- 73 °55’ de lon git ud occidental. Su área se ha venido amplian do desde su creación com o resultado del esf uer zo de varias entidades que trabajan por la conservación; la m ayoría de las 76.600 Ha que la conforman actualmente están en el dep artamento de Cun dinamarca en los m unicipio s de la Calera, Choachí, Fóm eque, Gachalá, Guasca, Junín y Medina y solo una pequeña propor ción se encuentra en el departam ento del Meta en jurisdicción de los mun icip ios de El Calvario, Cumaral, Restrepo y San Juanito. (Lora, 1999). El Páram o de Guasca (Lomas de Siech a) da inicio al par que, continuan do por los páram os de Palacio y Barajas hasta llegar a Ch ingaza don de se abre en dos ram ales hacia los Llanos Orientales, el de la Serranía de Los Ór gano s y el de los Farallones de. 36.
(37) Medin a. Aun que su r an go altitudinal va desde los 800 hasta 4020m de altitud en el cerro de San Luis ( Serran ía de Los Ór ganos), la mayoría de su territorio está so br e los 3.300m de altitud, en don de el ecosistem a paramuno es dominante. Adyacente al sistem a paramuno se encuentran sectores establecidos com o reservas forestales, así como propiedades privadas de cam pesinos, lo s cuales disponen de cabezas de ganado, aspecto que ha ven ido tratando el par que debido a la disper sión de las m ism as al eco sistem a. 4.2. Ubicación de los sitios de muestreo. Los m onitoreos se llevaron a cabo en el aro nororiental del p ar que, lo cual representa un 30% de la totalidad de las hectáreas del mism o. Lo s transectos establecidos par a los avistamientos f ueron La Paila, Presa de Go lillas, Alto de los Cón dores y Túnel El Diam ante.. Fig. 3 . Imagen LAN DSA T muestra las áreas de muestreo (L aboratorio de Ecología. Universidad de Los Andes, 2005). 37.
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