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Potencial de obscenidad de cuatro malas palabras : carajo, coño, vaina y verga

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Academic year: 2020

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(1)UNIVERSIDAD DE LOS ANDES FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÓN ESCUELA DE LETRAS MENCIÓN: LITERATURA HISPANOAMÉRICANA Y VENEZOLANA. POTENCIAL DE OBSCENIDAD DE CUATRO MALAS PALABRAS : Carajo, Coño, Vaina y Verga Memoria de Grado presentada como requisito parcial para optar al título de Licenciada en Letras: Mención Literatura Hispanoamericana y Venezolana.. Autor: Br. Kira Zayrene Fuentes Márquez Tutor: Prof. María Eugenia Domínguez Mujica. Mérida, Junio 2005.

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(3) ÍNDICE pp LISTA DE TABLAS …………………………………………………………….. iv LISTA DE GRÁFICOS ………………………………………………………….. v RESUMEN……………………………………………………………………….. vi INTRODUCCIÓN ……………………………………………………………….. 1. CAPÍTULO I EL PROBLEMA 1.1 Planteamiento del problema ………………………………………………… 3 1.2 Hipótesis ……………………………………………………………………. 4 1.3 Objetivos ……………………………………………………………………. 4. CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO 2.1 Antecedentes de cuatro malas palabras …………………………………….. 5 2.1.1 Diccionario Crítico Etimológico e Hispánico de J. Corominas ……….... 6 2.1.2 Diccionario de la Real Academia Española .……………………………. 7 2.1.3 Diccionario de Venezolanismos .……………………………………….. 8 2.1.4 Diccionario del Habla Actual de Venezuela.……………………………. 8 2.1.5 Otros autores .…………………………………………………………… 9 2.2 Definición de Mala Palabra y Potencial de Obscenidad..………………….. 13 2.3 El origen de las malas palabras ……………………………………………. 14 2.4 Las malas palabras y la sociedad …………………………………………. 18 CAPÍTULO III MARCO METODOLÓGICO 3.1 Tipo de investigación ………………………………………………………. 26 3.2 Diseño de la investigación …………………………………………………. 26 3.3 Población …………………………………………………………………… 27 3.4 Muestra …………………………………………………………………….. 27 3.5 Variables …………………………………………………………………… 29 3.6 Técnicas de recolección de datos ………………………………………….. 29.

(4) 3.7 Técnicas de análisis de datos ………………………………………………. 31 CAPITULO IV LAS MALAS PALABRAS Y EL POTENCIAL DE OBSCENIDAD. ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS ..................................... 33 CONCLUSIONES ……………………………………………………………… 52 BIBLIOGRAFÍA ...…………………………………………………………….. 55 ANEXOS ............................................................................................................... 56.

(5) LISTA DE TABLAS. Tabla. pp. 1. Significado de la palabra carajo para los encuestados……………….. 33. 2. Significado de la palabra güevo para los encuestados……………….. 34. 3. Significado de la palabra vaina para los encuestados………………... 35. 4. Significado de la palabra coño para los encuestados………………… 35. 5. Significado de la palabra cuca para los encuestados………………… 36. 6. Significado de la palabra verga para los encuestados……………….. 37.

(6) LISTA DE GRÁFICOS. Gráfico. pp. 1. Resultados de la encuesta en la palabra carajo…………………… 60. 2. Resultados de la encuesta en la palabra güevo…………………… 61. 3. Resultados de la encuesta en la palabra vaina……………………. 62. 4. Resultados de la encuesta en la palabra coño…………………….. 63. 5. Resultados de la encuesta en la palabra cuca…………………….. 64. 6. Resultados de la encuesta en la palabra verga……………………. 65.

(7) UNIVERSIDAD DE LOS ANDES FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÓN ESCUELA DE LETRAS MENCIÓN: LITERATURA HISPANOAMÉRICANA Y VENEZOLANA. Autor: Br. Kira Zayrene Fuentes Márquez Tutor: Prof. María Eugenia Domínguez Mujica Año: 2005. RESUMEN Se estudiaron cuatro malas palabras del español (carajo, coño, vaina y verga) con el fin de determinar su potencial de obscenidad. Para obtener información sobre el origen, significado y uso de estas cuatro palabras, particularmente en el español venezolano, se consideraron diferentes autores: Corominas, R.A.E, Diccionario de Venezolanismos, Francisco Pérez, Rocío Núñez, Isaac Pardo, Misael Salazar y Angel Rosenblat. Y, se definió potencial de obscenidad como un metatérmino que da cuenta de la “vulgaridad” en el uso de la palabra. Para estimar el potencial de obscenidad entre hablantes específicos, se consideró una población de 4.057 estudiantes de la Universidad de Los Andes, entre quienes se seleccionaron 368, a través de un muestreo estratificado, con edades comprendidas entre los 20 y 25 años. A esta muestra se le aplicó una encuesta con la finalidad de recoger información sobre el significado que los informantes asignan a las malas palabras seleccionadas, así como un par de “palabras control” (güevo y cuca). Finalmente, a través de una hora y media de conversaciones espontáneas entre estudiantes, se determinaron algunos contextos en los cuales las palabras carajo, coño, vaina y verga disminuyen su potencial de obscenidad. Como conclusión importante: se determinó que de las cuatro palabras objeto de estudio, sólo verga tuvo un alto porcentaje de asociación con el órgano genital masculino por parte de los informantes, en consecuencia, esta palabra posee un grado de obscenidad más alto que carajo, coño y vaina, aunque más bajo que las dos palabra control..

(8) INTRODUCCIÓN Se puede decir que en cualquier lengua existen malas palabras, es decir, palabras que son consideradas obscenas u ofensivas y por lo tanto las personas evitan decirlas en situaciones públicas o formales. Casi siempre el hecho de que una palabra sea considerada mala palabra, depende del significado que haya tenido en su origen, es decir, si una palabra ha denominado inicialmente un órgano genital o algún hecho escatológico seguramente quedará fijada en el léxico como mala palabra o grosería. No obstante, con el paso del tiempo muchas groserías pierden su valor designador original y pasan a funcionar como interjecciones, palabras que expresan emociones o algún otro orden pragmático; disminuyendo en este caso, su potencial de obscenidad. Esta investigación pretende precisamente determinar el potencial de obscenidad de cuatro malas palabras del español: carajo, coño, vaina y verga, entre los estudiantes de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes. Para muchos la idea de investigar sobre las malas palabras pudiera parecer trivial, pero en realidad no lo es, pues todas las palabras, independientemente de su origen y uso, tienen una “dignidad”, una importancia histórica y sobretodo funciones que las hacen imprescindibles. La presente investigación se estructura, entonces, de la siguiente manera: En el capítulo número uno, Planteamiento del Problema, se concreta la interrogante que motoriza esta investigación, así como la hipótesis que tenemos a las malas palabras y los objetivos que fijamos a esta investigación. El capítulo número dos está dedicado a la revisión de los Antecedentes de las cuatro malas palabras objeto de estudio (carajo, coño, vaina y verga) en diferentes diccionarios y.

(9) estudios previos. Además se indaga sobre el origen de las malas palabras, así como su estrecha relación con la sociedad. Por otra parte se definen lingüística y funcionalmente las malas palabras, y el metatérmino potencial de obscenidad. El siguiente capítulo, titulado Marco Metodológico, explica los métodos, técnicas e instrumentos utilizados para el desarrollo de la investigación. En el capítulo número cuatro, titulado Las Malas Palabras y el Potencial de Obscenidad. Análisis de los resultados, se presenta el análisis de los resultados, tras el procesamiento de los datos. Finalmente, se presentan los anexos, en donde se aprecian elementos como: gráficos, datos originales y glosario entre otros, todo lo cual permite proporcionar una visión detallada de algunos aspectos de la investigación. Este trabajo constituye, pues, una pieza más para el estudio lexicográfico de la variedad venezolana del español y hace un aporte para comprender la naturaleza de un aspecto poco estudiado en la lingüística de nuestro país: la naturaleza de la obscenidad o “grosería” de las palabras, es decir, las malas palabras, que son sencillamente “elementos idiomáticos” y de muy larga tradición en todas las lenguas, lo que les ha permitido sobrevivir imponiéndose como el lenguaje exclamativo por excelencia..

(10) CAPÍTULO I 1.1 PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA En el español, al igual que en todas las lenguas, existen malas palabras, es decir, palabras que son consideradas ofensivas u obscenas, razón por la cual las personas, en la mayoría de los casos, evitan decirlas en situaciones formales. Ahora bien, el hecho de que una palabra sea considerada mala palabra (Rosenblat, 1969) depende del significado que dicha palabra haya tenido en su origen, es decir, si una palabra ha denominado un órgano sexual o ha estado relacionada con algún hecho escatológico, probablemente quedará fijada en el léxico como grosería o mala palabra (Pardo, 1994). Sin embargo, con el tiempo, muchas groserías pierden estos usos y quedan como meras interjecciones o palabras que expresan emoción, intimidad u otro orden pragmático. Tenemos la hipótesis de que entre uno y otro extremo (la palabra como designadora de algo obsceno o como conector u operador del discurso) hay un continuo en el que creemos que es posible determinar el potencial de obscenidad que tenga esta mala palabra. Esta investigación intenta, pues, determinar el uso y valor (en tanto potencial de obscenidad) de cuatro malas palabras del español, entre estudiantes de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes. Las palabras en cuestión son: carajo, coño, vaina y verga, palabras que en Venezuela, hay consenso en considerar como malas palabras. (Pardo, 1994) 1.2 HIPÓTESIS Las palabras carajo, coño, vaina y verga tienen diferente potencial de obscenidad entre los estudiantes de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes,.

(11) debido a que los hablantes desconocen su valor designador de genital y no las relacionan con denominaciones sexuales. 1.3 OBJETIVOS Objetivo General: Determinar si hay relación entre la pérdida de potencial de obscenidad de las palabras carajo, coño, vaina y verga y el desconocimiento del valor designador de genitales de estas palabras, entre los estudiantes de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes. Objetivos Específicos: -. Definir potencial de obscenidad como un metatérmino útil para describir las malas palabras.. -. Evaluar, en la muestra, el conocimiento que tienen los hablantes sobre el valor designador de genitales de estas palabras.. -. Determinar algunos contextos y usos posibles en los cuales las palabras estudiadas disminuyen su potencial de obscenidad..

(12) CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO 2.1 ANTECEDENTES DE CUATRO MALAS PALABRAS Hoy día podemos encontrar las distintas acepciones de las palabras carajo, coño, vaina y verga, recabadas de algunos diccionarios. Para efectos de esta investigación se han tomado como guía cuatro, debido a su carácter específico de autoridad o bien de especialidad en la variedad del español venezolano. Ellos son: Diccionario Crítico Etimológico e Hispánico (1980), Diccionario de la Real Academia Española (1992), Diccionario de Venezolanismos (1983) y Diccionario del Habla Actual de Venezuela (1994). Además se tomaron en cuenta los estudios realizados por Isaac Pardo en ¡Esa palabra no se dice! (1994), Misael Salazar en El Libro de las Groserías (2001) y los estudios del filólogo Angel Rosenblat en Estudios sobre el habla de Venezuela. Buenas y Malas palabras. Cabe señalar que aunque Isaac Pardo y Misael Salazar no son lingüistas, sus trabajos se tomaron en cuenta para esta investigación debido a que ambos representan hitos en el estudio de la variedad del español de Venezuela. Finalmente se expondrán los resultados de una investigación titulada ¿Groserías?, realizada por Kira Fuentes y Yusneida Flores(2000), en donde se intenta estudiar los distintos significados que las personas le asignan a las palabras carajo, coño, vaina y verga. En los siguientes párrafos se hará una síntesis de las distintas acepciones de las palabras estudiadas (carajo, coño, vaina y verga) según se definen en los textos anteriormente mencionados:.

(13) 2.1.1 Corominas en su Diccionario Crítico Etimológico e Hispánico señala que carajo es un vocablo común a los tres romances hispánicos de origen incierto. Explica además que la palabra carajo proviene del latín vulgar CHARACULUS, el cual fue tomado del griego CHARAX cuyo significado es “palo”, “rodrigón”. El autor dice que CHARACULUS aparece también en el árabe africano, pero que como qirqim significa “glande” en el Qamus, y cree que se trata de un caso de parecido casual, porque la estructura de las dos voces arábigas le indica más bien una palabra de creación expresiva, como el hispanoamericano qárqal que significa “reír a carcajadas”, y en el castellano tenemos carcajadas. Con respecto a la palabra coño, Corominas señala que proviene del latín cunnus en los orígenes del idioma. Aparece en un texto de la mitad del siglo XIII con la grafía conno. Era evitado en la literatura seria y en conversaciones decentes, aún así, la palabra aparece registrada en textos satíricos y obscenos de todas las épocas. Corominas señala además que la palabra coño es muy viva como exclamación y sufrió una serie de deformaciones eufemísticas. Corominas en su Diccionario Crítico Etimológico e Hispánico no registra la palabra vaina. En cuanto a la palabra verga, Corominas señala que proviene del latín virga, que significa “vara”, “rama” o “retoño”. La misma palabra originó en el francés verge, el cual parece haberse tomado del castellano veja, que en tiempo de Cervantes denominaba cada una de las barras de una verja. 2.1.2 El Diccionario de la Real Academia Española citado, define la palabra carajo como miembro viril. Afirma que es voz malsonante, y en una segunda acepción dice que es usada como interjección: “irse al carajo”, “no valer un carajo”..

(14) Define la palabra coño como la parte externa del aparato genital de la hembra. La tilda de voz malsonante y también es usada frecuentemente como interjección. Vaina, en este diccionario, tiene varias acepciones: funda que se usa para cubrir armas blancas o instrumentos cortantes o punzantes. También se usa para denominar la cáscara tierna y larga en que están encerradas las semillas de algunas plantas. En algunas partes se llama vaina a las judías verdes. En América Central y. Meridional la palabra vaina expresa. contrariedad o molestia, también es usada para llamar una cosa la cual no se conoce o recuerda bien. En botánica se llama vaina al ensanchamiento del pecíolo o de la hoja que envuelve el tallo. En la marina la palabra vaina es usada con dos acepciones, la primera para denominar al dobladillo que se hace en la orilla de la vela para reforzarla, y la segunda para llamar a la jareta de lona fina que se cose al canto vertical de una bandera. El D.R.A.E además señala, que la palabra vaina es usada para referirse a una persona despreciable. Verga es definida por el Diccionario de la Real. Academia Española como el. miembro de los mamíferos. También se llama verga al arco de acero de la ballesta. A una rama delgada y sin hojas. Se denomina verga a la tira de plomo con ranuras en los cantos, que sirve para asegurar los vidrios de las ventanas. En la marina se usa la palabra verga con dos acepciones: para llamar a la percha labrada, a la cual se asegura el grátil de una vela, así como también la palabra verga es usada para denotar que la embarcación está pronta a navegar. El D.R.A.E además define la palabra verga como un adjetivo usado para denominar a una variedad de la uva: uva verga. 2.1.3 El Diccionario de Venezolanismos define la palabra carajo como una palabra vulgar, usada para desvalorizar a alguien. Además señala que dicha palabra usada en la expresión del.

(15) carajo, hace referencia a algo de grandes proporciones o enorme, así como también califica a algún objeto, hecho o situación como bueno, agradable, bonito. También señala que como insulto la palabra carajo significa despreciable. Con respecto a la palabra coño el Diccionario de Venezolanismos señala que es usada para hacer referencia a un individuo o tipo. Expresiones como coño de (tu) (su) (la) madre se aplica como insulto a la persona despreciable, vil. Como interjección se utiliza para expresar rechazo en momentos de ira y dolor. El Diccionario de Venezolanismos no registra las palabras vaina y verga 2.1.4 El Diccionario del Habla Actual de Venezuela define la palabra carajo como una voz que se usa para expresar contrariedad, de uso restringido. También señala que expresiones como del carajo, hace referencia a algo muy grande o de grandes proporciones, un carajo, expresa poco o nada en relación a cualquier cosa, y gran carajo, se aplica a una persona que ha hecho algo indebido. Entre los jóvenes se utiliza la palabra carajo para referirse a una persona que aparenta o se cree más de lo que es. Según el Diccionario del Habla Actual de Venezuela, en los Andes la palabra coño es utilizada por los jóvenes en el lenguaje coloquial para referirse a los amigos de confianza o compañeros de estudio. Vaina, es utilizada para llamar a cualquier objeto cuyo nombre se ignora o no se quiere mencionar. También es usada para expresar molestia, inconveniente, contratiempo, disgusto o contrariedad: ¡ah vaina!, ¡a vaina!. Se usa además como locución para introducir la narración de un hecho que causa sorpresa o admiración. La expresión echar vaina hace referencia a molestar, incomodar a alguien, hacer bromas molestas o causarle problemas a alguien. Entre los jóvenes es usada como locución para poner fin a una conversación..

(16) Respecto a la palabra verga el Diccionario del Habla Actual de Venezuela, señala que es usada para denominar el miembro viril, así como también al látigo hecho con el nervio del miembro viril del toro. En el lenguaje coloquial se usa para llamar al hombre de grandes cualidades y valor. Los jóvenes la usan para referirse a cualquier asunto o cosa y como exclamación para expresar asombro. En los Andes, verga significa realizar el coito y tiene un uso restringido. 2.1.5 Investigaciones previas realizadas por Pardo, Salazar, Rosenblat y Fuentes sobre el significado y uso de estas cuatro malas palabras: carajo, coño, vaina y verga señalan que han sido y siguen siendo usadas, por hablantes de todas las edades en todo el territorio nacional, pero con una gran variedad de significados. Isaac Pardo en ¡Esa palabra no se dice! (1994), publicado en 1991, texto este que surgió a raíz de una demanda legal que debieron enfrentar el reconocido escritor Salvador Garmendia y el periódico El Nacional por la publicación del cuento El Inquieto Anacobero, donde Garmendia utiliza las palabras coño, vaina, carajo, puta y singar, entre otras, de uso corriente en Venezuela, habla sobre el significado y uso de las palabras coño, vaina y carajo. Respecto a la palabra coño, Pardo señala que dicha palabra aparece registrada en textos literarios antiguos de la lengua española denominando el órgano genital femenino. Pero además es usada como interjección por una gran cantidad de hispanohablantes para expresar asombro, indignación o alegría. Pardo además señala la carga ofensiva que adquiere la palabra coño, cuando va acompañada del sustantivo madre: coño de la madre o coño e´ madre, afirma que esta expresión puede ser en algunos casos una de las injurias más atroces que existe en Venezuela..

(17) En cuanto a la palabra vaina, Pardo señala que varía el significado de un país a otro. En España, por ejemplo, vaina “es una mala persona, es un sujeto despreciable”. Pardo, citando a Lisandro Alvarado, dice que este en Venezuela le da un sentido de contrariedad y considera el término vulgarísimo, pero según Pardo “no debemos dejarnos impresionar por el extremado recato” de Alvarado, pues piensa que este exagera, y para él, la palabra vaina no es un término ofensivo o vulgar, ya que no sólo expresa contrariedad, molestia, capricho o necedad sino que además es utilizado para hacer referencia a una gran variedad de hechos, cosas o situaciones. Pardo indica que “el verdadero sentido de la palabra carajo es el de pene, de uso sumamente raro en Venezuela”. También explica que en la mayoría de los casos es usada como interjección. Considera la palabra carajo “la interjección por excelencia, capaz de servir para los más diversos menesteres”, además de ser una de las palabras “más sonoras de nuestra lengua”. Carajo además significa un destino, a donde se envían a las personas que nos molestan: vete al carajo. Para el autor esta palabra no es ofensiva, pero dado que carajo significó en España el falo del asno y fue usada como “conjuro contra el mal de ojo” en tiempos remotos, tal vez por ello hoy día al pronunciar carajo, “estemos actuando, sin saberlo, conforme al más profundo inconsciente colectivo”. Isaac Pardo no registra la palabra verga en ¡Esa palabra no se dice! Misael Salazar en su estudio sobre las groserías, escatologías, vulgaridades, señales ofensivas, creencias, maldiciones, etc., de uso común en Venezuela, titulado El Libro de las Groserías (2001), publicado en 1994, también hace referencia a estas cuatro palabras, y señala que “vaina dentro del lenguaje coloquial venezolano, de ninguna manera señala la cápsula.

(18) deshicente que envuelve a ciertas semillas. Es, por el contrario, una cosa molesta. Por eso suelen decir: esto es una vaina, se formó un vainero, le dije cuatro vainas…”(p. 46) Salazar además informa que hasta hace poco más de diez años, la palabra vaina, al igual que muchas otras del lenguaje coloquial venezolano, era considerada una “voz grosera”, pero ahora está en un período de “transición”; es decir, está pasando de mala a buena palabra. El autor asegura que el uso de vaina es tan extenso y variado que “no se pueden definir sus contenidos”, y que entre más profundicemos en su búsqueda que mayor será la gama de posibilidades. Con respecto a la palabra coño, es decir, la parte externa del aparato genital femenino, Salazar piensa que si se quiere es una “…palabra bella, pero está ubicada dentro de las palabras tabúes. Significa cuña, porque esa bella parte femenina tiene forma de cuña. Y en el lejano pasado se le daba ese nombre a la cueva donde se oculta el conejo, o cuniculus…”. (Salazar, 2003; p. 61) Salazar explica que en el lenguaje coloquial de Venezuela si a la palabra coño se le agrega el sustantivo madre, se crea un “campo de maldiciones” difíciles de entender. Además señala los diferentes usos y significados que tiene la palabra coño en las distintas regiones del país. Por ejemplo, en Ciudad Bolívar, la expresión coño de su pinga tiene una gran carga semántica, al igual que coño de madre o coño e´ madre en el resto del país. Pero a pesar de esto, Salazar explica que coño de madre en algunas situaciones es totalmente inofensivo, por ejemplo, en el Oriente del país para señalar a una persona como buena gente, buen amigo o caballeroso, generalmente le dicen coño de madre o coño e´ madre. La palabra coño utilizada sola, puede tener también una carga ofensiva menor o simplemente no tenerla. (Salazar, 2003; p. 62-63)..

(19) Salazar señala que antiguamente la palabra carajo era el nombre que se le daba al órgano genital masculino. Además apunta que en Venezuela la palabra carajo hace referencia a un lugar incierto: vaya al carajo, me voy pal carajo. El autor también señala que esta palabra usada como interjección sirve para expresar “alegría, tristeza o sorpresa”. Con respecto a la palabra verga, Salazar comenta que los campesinos venezolanos la usan para denominar al órgano genital del toro. Los campesinos dicen que “…la verga del toro quema la piel de la vaca cuando trata de ensartarla en el primer salto…”. Por su parte el profesor Angel Rosenblat en sus Estudios sobre el habla de Venezuela. Buenas y malas palabras, no hace referencia directa a estas cuatro palabras, de hecho solo menciona una de ellas: vaina. Dice que en nuestro país se usa la palabra vaina como sinónimo de coroto, ambas utilizadas para denominar objetos, además señala que la palabra vaina es una voz “groserísima” (p. 128). Todos los autores citados hasta ahora nos muestran definiciones y usos de las palabras carajo, coño, vaina y verga, según los resultados de sus investigaciones y su. propia. experiencia. Pero estas investigaciones no fueron concebidas únicamente para el estudio de estas cuatro palabras, sino para el estudio y definición de un amplio número de palabras y frases del español usadas en distintas regiones. En un modesto estudio titulado ¿Groserías? realizado por Fuentes y Flores en el curso de Lingüística II dictado en la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes, se indagó en un reducido número de entrevistados sobre los significados que las personas le asignan a las palabras carajo, coño, vaina y verga, así como también las razones por las cuales estas palabras varían de significado de un contexto a otro. Por otra parte se compararon las acepciones oficiales, es decir, las recogidas en el Diccionario de la Real.

(20) Academia Española, con las acepciones que los entrevistados tienen sobre estas cuatro palabras. Los resultados indicaron que las personas entrevistadas le asignan de manera general el mismo significado a estas palabras, es decir, que estas palabras son usadas en determinados contextos, sin carga obscena alguna como interjecciones para expresar dolor, rabia, asombro, emoción, alegría, etc. Además son usadas para referirse a un lugar incierto o para llamar a una persona. Por otra parte se determinó que cuando las palabras carajo, coño, vaina y verga están acompañadas por algún otro sustantivo, funcionan como adjetivos y se convierten en insultos o groserías. 2.2 DEFINICIÓN DE MALA PALABRA Y POTENCIAL DE OBSCENIDAD Para efectos de esta investigación, se define mala palabra como aquella cuyo uso se considera ofensivo y no propio de situaciones formales o cultas, y que además (aunque el hablante lo desconozca) han sido usadas para denominar genitales, actividad sexual o algún concepto escatológico. En Venezuela se conocen corrientemente como groserías. Es, precisamente, el grado de conciencia que tiene el hablante sobre la acepción tabú, es decir, de contenido sexual o escatológico lo que se ha llamado Potencial de Obscenidad. En muchas culturas, y la venezolana se encuentra entre ellas, se consideran privados, íntimos o incluso vergonzosos o censurables, los temas relacionados con la genitalidad y la excreción. (Martínez, 2005). Es por ello que las palabras usadas en la sexualidad, o relacionadas con genitales y excreción suelen “teñirse” del tabú que rodean a estos temas. Casi sin excepción, las malas palabras están relacionadas (o lo estuvieron) con los mencionados temas, pero a medida que los hablantes dejan de usarlas con estas acepciones pueden ir.

(21) perdiendo su carácter de mala palabra o grosería. En nuestra terminología este fenómeno lo llamaremos “disminución del potencial de obscenidad”. Al respecto, Juan Nuño (2004) sostiene que las malas palabras “…no es que sean más que las buenas, sino que se usan más. De ahí que sean malas. Por su abuso. Corren como la falsa moneda, en este caso de boca en boca. Abundan, se repiten, se hacen universales y amplias, y sólo consiguen que nadie sepa qué quieren decir. Lo que nos impide, antes bien estimula, que se las siga empleando generosamente…”. 2.3 EL ORIGEN DE LAS MALAS PALABRAS Desde tiempos remotos la palabra ha gozado de un gran poder. Un poder capaz de unir o separar, herir, satisfacer, animar y honrar a los seres humanos. La palabra, una palabra, una de las cosas más sencillas y espontáneas que el hombre puede hacer, fue en principio “una divinidad”, “un don creador”, pues recordemos que según la Biblia Dios creó el cielo y la tierra a partir de ella. La palabra aparece divinizada en muchas de las religiones antiguas, es creadora del mundo y su poder persiste si no se contamina con el uso diario (Rosenblat, 1977). Pero la palabra no sólo era en la antigüedad un poder bondadoso, también podía ser un poder maléfico capaz de causar daño. Por ejemplo, el maledicere latino que en un principio solo significaba hablar mal de alguien o injuriar a una persona, fue tomando con el tiempo a través de textos bíblicos y predicaciones un nuevo sentido, hasta llegar a convertirse en una de las palabras con mayor poder. La maldición era una fuerza que se pronunciaba de cierto modo y en determinadas circunstancias y que además no estaba al alcance de todos. Sólo algunas.

(22) personas con cualidades especiales podían hacer que la fuerza de esta palabra fuera efectiva. (Rosenblat, 1977) Los pueblos siempre han tenido creencias mágicas propias, muchas de estas asociadas a lo religioso, y la palabra ha jugado un papel importante en estas creencias, cuentos o mitos que forman la cultura popular de cada pueblo. Esta cultura popular basada en la palabra se puede apreciar en la existencia de magos, brujos, hechiceros etc., quienes a través de la palabra con un gran repertorio de frases, oraciones y fórmulas, han logrado curar enfermos, comunicarse con el más allá, alejar o atraer maldad y hasta hacer aparecer genios. El poder de la palabra ha cumplido con funciones positivas y negativas dentro de los grupos humanos. Por ejemplo, en todas las lenguas siempre han existido una cantidad de palabras que los hablantes no pueden o no deben decir, especialmente frente a otros, ya que éstas pueden provocar molestias, agresiones, disgustos o discusiones. A esta categoría de palabras, suelen pertenecer las llamadas groserías. En un principio “…el idioma de las groserías cumplió una función mágica, función que comenzó por las maldiciones…” (Salazar, 2001; p. 41). Maldecir a una persona era una de las peores cosas que se podía hacer, de hecho hay un proverbio moro que dice “si los santos te maldicen tus padres te salvaran, si tus padres te maldicen ni los santos te salvarán”. Hasta hace poco en la cultura árabe cuando alguien maldecía a un árabe, este se acostaba en el suelo para que la maldición pasara por encima de él y no lo perjudicara. (Rosenblat, 1977). En los Llanos venezolanos hay un mito llamado La Sayona, que también nos muestra el poder de la maldición. Se trata de una mujer que fue condenada por su madre, quien antes de.

(23) morir la maldijo diciendo: “Sayona serás para siempre y en nombre de Dios, que así sea”. Desde entonces la mujer vaga sin descanso usando un sayo o bata fantasmal, persiguiendo a los hombres infieles para enamorarlos y luego matarlos. La fuerza mágica de la palabra también ha servido para hacer mal, pues según los libros de magia tradicional cuando una persona señala los defectos de otras personas, hacen mal sin darse cuenta pues “…envían sugestiones verbales que según el carácter más o menos fuerte del destinatario, penetran en su subconsciente y se depositan en forma de conceptos, miedos o aversiones…” (Rosenblat, 1977) que la persona puede llegar a creer, y esto puede causar daño permanente en su vida. Groserías, malas palabras, palabras obscenas, vulgaridades, palabras malsonantes o palabrotas son algunos de los adjetivos que los hablantes de la lengua española, comúnmente utilizamos para calificar a ese grupo de palabras que se consideran ofensivas o no propias de contextos formales, en especial en público. Ahora bien, el hecho de que una palabra sea considerada mala palabra depende de su valor original de designación (Pardo, 1994) y del contexto en el cual sea usada. Pero, ¿por qué el valor original de designación de una palabra, es decir, el objeto, hecho o situación que denominó inicialmente, hace que hoy día una palabra sea calificada como mala palabra o grosería? La palabra no solo ha sido creadora de mundos y un medio para hacer el mal, es además un arte expresado en la prosa, la poesía y la canción. Un arte que ha cambiado con el paso del tiempo y que poco a poco fue perdiendo ese carácter mágico y religioso que tuvo en un principio, hasta llegar a convertirse en un “sistema de signos arbitrarios”, en una herramienta útil del cual podemos servirnos para satisfacer nuestras necesidades cotidianas..

(24) Ahora, si bien es cierto que el hombre se sirve del lenguaje para satisfacer necesidades diarias como expresar sentimientos y concretar ideas abstractas, convirtiéndolo muchas veces sin darse cuenta en un simple utensilio, tampoco es menos cierto que ha sido la palabra quien desde sus orígenes ha guiado al hombre “por los caminos de la razón” y el progreso. Desde tiempos remotos las creencias, los mitos, los prejuicios e inclusive la magia y lo sobrenatural, han formado parte de la vida del hombre, y en consecuencia este ha actuado o vivido conforme a las reglas y convenciones que cada uno de estos elementos le dicta. Es bien sabido por todos que desde siempre ha existido un tabú en torno al sexo y a muchas cosas relacionadas con él, así como también que existen ciertas prohibiciones al hablar de hechos escatológicos en algunas situaciones o contextos. Pues bien, el lenguaje no ha escapado de estas convenciones o reglas, y es allí donde radica el hecho de que una palabra que haya denominado en el pasado un órgano genital o hechos escatológicos sea considerada mala palabra. Como hemos dicho, la mayoría de las palabras que hoy conocemos como groserías, han denominado anteriormente los órganos genitales, tanto masculino como femenino, o bien, hechos sexuales o relacionados con la excreción y la suciedad. Universalmente los temas de la sexualidad y de la excreción son considerados tabú. El hombre no solo ha tomado como prohibido los hechos o acciones que su cultura, religión o creencias le imponen como tal, sino que además se ha prohibido decir, al menos en contextos formales o públicos, algunas de las palabras que denominan o representan dichos hechos y acciones, tales como los relacionados con la sexualidad y la escatología, ya sea por temor a represalias divinas o humanas o porque como señala Rosenblat (1977) muchas veces.

(25) nos negamos a pronunciar algunas palabras, por miedo a la palabra desnuda, como si fuera la verdad desnuda. 2.4 LAS MALAS PALABRAS Y LA SOCIEDAD El hombre es un ser que ha sido creado para vivir en sociedad, es decir, para relacionarse con otras personas dentro de un mismo espacio y ámbito cultural. Esta condición gregaria del hombre trae diversas consecuencias en su vida, como por ejemplo: progreso, a partir del trabajo en equipo, poder satisfacer necesidades tanto físicas como psicológicas y espirituales al relacionarse con otras personas, y por supuesto al vivir en sociedad debe seguir toda una. serie de reglas, normas y convenciones que esta le impone para que pueda. desenvolverse de la mejor manera posible en ella. Estas normas y convenciones están presentes en muchos aspectos de la vida del hombre: laboral, familiar, religioso etc. Ahora bien, un aspecto importante que tampoco ha escapado a estas convenciones es el lenguaje, pues este no sólo se rige por reglas gramaticales o sintácticas para su uso, sino que además está impregnado de una serie de normas que impiden que los hablantes puedan expresarse libremente en determinadas situaciones o contextos. Intuitivamente, a través de la experiencia temprana, todos los hablantes aprendemos que no debemos decir groserías, especialmente en situaciones formales o públicas. Pero, ¿qué son realmente las llamadas groserías?, ¿quién dice o decide que una palabra sea buena o mala? La verdad es que es un tanto difícil responder con precisión a estas dos preguntas, pues las groserías han sido más objeto de prescripciones que de estudios y “no siempre bien ni acertadamente”..

(26) En lo que sigue, se hace una revisión de las definiciones dadas por el Diccionario de la Real Academia Española sobre las malas palabras, y luego basándonos en las reflexiones hechas por Alexis Márquez Rodríguez, en el prólogo de El Libro de las Groserías (2001), sobre las malas palabras o groserías, trataremos de explicar de manera más precisa: a) ¿qué son las groserías? b) ¿para qué sirven? c) ¿de qué depende que una palabra sea considerada mala palabra? El D.R.A.E recoge los siguientes vocablos para definir las malas palabras: grosería, obsceno, vulgar, malsonante, taco y palabrota. Alexis Márquez Rodríguez, en el prólogo del Libro de las Groserías, señala que existen imprecisiones, vaguedades y equívocos en cuanto a la denominación de las palabras que comúnmente se conocen como groserías, y que estas imprecisiones se ven reflejadas en las acepciones que el Diccionario de la Real Academia Española le otorga a los diferentes términos o vocablos que este recoge para llamar a las malas palabras. El Diccionario de la Real Academia Española define “grosería” como: “Descortesía, falta grande de atención y respeto. 2. Tosquedad, falta de finura y primor en el trabajo de manos. 3. Rusticidad, ignorancia”. También define el vocablo “grosero”, el cual es un adjetivo derivado de grosería, como: “Basto, ordinario y sin arte.Ropa Grosera.2.Descortés, que no observa decoro ni urbanidad”. Por otra parte el D.R.A.E señala que la palabra “grosero” proviene de “grueso”, esto explica tal vez, el por qué a las llamadas groserías también se les llame palabrotas..

(27) Se puede observar que en la definición dada por el diccionario de los vocablos “grosería” y “grosero”, no hace referencia directa al lenguaje, por el contrario, son definiciones bastantes amplias que pueden abarcar muchas situaciones que no necesariamente están relacionadas con el idioma. Según estas definiciones una “grosería” o un hecho “grosero” pudiera ser un problema de usos y modales, por ejemplo, que una persona deje plantada a otra o que una persona le tire la puerta a otra en la cara. Alexis Márquez Rodríguez dice que según estas definiciones de los vocablos “grosería” y “grosero”, podrían llamarse groserías, metafóricamente, a las palabras gruesas, toscas, carentes de finura, pero que sin embargo esta aplicación abarca muchas palabras que no son propiamente lo que la mayoría de las personas quiere o pretende designar con este vocablo. Por ejemplo, puede decirse que las palabras “gargajo”, para denominar la flema, “sobaco”, para llamar a la axila o “jeta” para referirse a la boca, son palabras groseras por la idea de tosquedad, rusticidad y falta de finura que sugieren, pero estas palabras no serían exactamente lo que con la palabra “grosería” muchas personas quieren significar. Con respecto al vocablo “obsceno” el D.R.A.E lo define como aquello que es “Impúdico, torpe, ofensivo al pudor. Hombre, poeta obsceno; canción, pintura obscena”. Además define “obscenidad” como: “Calidad de obsceno.2.Cosa obscena. Decir obscenidades; libro lleno de obscenidades”. En este caso Márquez Rodríguez piensa que estos dos términos tampoco se aplican específicamente al lenguaje, ya que son muchas las situaciones y hechos que se pueden incluir dentro del sentido de ambos vocablos. Dice que por ejemplo, “…la miseria material en que viven millones de personas hoy día, a pesar de los adelantos científicos, tecnológicos, sociales, económicos y políticos que ha logrado el hombre, es algo que rebasa la capacidad de ofender el.

(28) pudor que tienen algunas palabras supuestamente obscenas, por muy grande que sea el grado de obscenidad de estas…”. Además, señala que llama la atención que los académicos al redactar el diccionario sólo hayan utilizado ejemplos del arte, y hayan dejado por fuera toda la enorme gama de posibilidades que tenían a la mano para ejemplificar e ilustrar su definición. “Vulgar” es definido por el D.R.A.E, conforme a la morfología y significado etimológico de la palabra, como: “Perteneciente al vulgo”. Además define “vulgo” como: “El común de la gente popular.2.Conjunto de personas que en cada materia no conocen más que la parte superficial”. Y, “vulgaridad” es definida como: “Cualidad de vulgar, perteneciente al vulgo.2.Especie de dicho o hecho vulgar que carece de novedad e importancia, o de verdad y fundamento”. Una vez más Márquez Rodríguez cree que hay un equívoco o imprecisión al asociar lo vulgar con lo “grosero” o lo “obsceno”, pues no hay nada en la definición de los vocablos “vulgo”, “vulgar” y “vulgaridad” que permita identificarlos con las malas palabras. El autor piensa que el hecho de que para muchas personas el vocablo “vulgaridad” sea sinónimo de “grosería”, se debe a que existe una inclinación a identificar lo vulgar con “…todo un complejo de características negativas, que en el fondo sólo expresan una actitud discriminatoria, de menosprecio social, por el vulgo…”, entendiendo este como la denominación de los sectores más relegados de la sociedad, quienes tienen poco acceso a la cultura, y en consecuencia poseen un nivel de educación más bajo que el resto de los sectores que conforman la sociedad. Otros vocablos utilizados para llamar a las malas palabras son “malsonante” y “taco”..

(29) Con respecto a “malsonate” el D.R.A.E dice: (…)2. Adj. Aplícase a la doctrina o palabra que ofende los oídos de personas piadosas o de buen gusto. “Taco” es definido como: (…)18. Voto, juramento, palabrota. Márquez Rodríguez señala que estas imprecisiones y vaguedades en cuanto a las denominaciones de las malas palabras, conocidas comúnmente como groserías, parece indicar que se ha tejido desde tiempos inmemoriales una maraña de hipocresía en torno a este tipo de lenguaje, una especie de tabú que ha impedido que los hablantes puedan llamar las cosas por su nombre, y que además ha dado origen a una actitud intencionalmente equívoca ante una parte del lenguaje que tiene mucha importancia por su enorme eficacia catártica. Pero, que afortunadamente las malas palabras son elementos idiomáticos sumamente vigorosos y de muy larga tradición, pues las palabras obscenas se encuentran entre las más antiguas en todas las lenguas, y gracias a esto han logrado sobrevivir, y en vez de dejarse encerrar han logrado imponerse como el lenguaje exclamativo por excelencia. Claro está que con esto el autor no pretende apoyar el uso excesivo de este tipo de lenguaje, pues cree que en este caso el abuso en el uso de las malas palabras también puede resultar dañino. Pero no por razones moralistas, sino porque el uso indiscriminado de las malas palabras tiende a disminuir su carga exclamativa y catártica, perdiendo su fuerza expresiva. El autor piensa que el venezolano es rico y versátil en cuanto a frases y palabras expresivas se refiere, y que dentro de estas se destacan las llamadas groserías u obscenidades. Pero además advierte que los vocablos realmente groseros u obscenos en la lengua española son sólo dos: carajo y coño. Dice que no es coincidencia que estos dos vocablos que en su origen etimológico denominaron los órganos masculino y femenino respectivamente, sean considerados obscenos hoy día, pues en ese contenido semántico de ambos vocablos está la.

(30) explicación de por qué se los considera obscenos. En este sentido, Márquez Rodríguez explica que el tabú del sexo ha sido transferido de lo corporal al lenguaje, y así como desde tiempos inmemoriales, se ha considerado prohibido todo lo que se relacione con el sexo, así mismo se ha pretendido teñir de obsceno las palabras que a ello se refiere. Márquez señala además que el hecho de que las palabras carajo y coño sean consideradas groserías se debe al convencionalismo, que tanta fuerza tiene en el lenguaje en general. Pues el autor no se explica por qué la palabra carajo, como denominación del órgano genital masculino, es grosero, y no lo son por ejemplo: “pene” y “falo” que significan exactamente lo mismo. Ni tampoco por qué es considerado grosero el vocablo coño, y no lo es vulva, palabra esta que significa exactamente lo mismo. Agrega además que este convencionalismo incluso ha sido aceptado por la Real Academia Española de Lengua, cuando en su diccionario define la palabra coño como la “parte externa del aparato genital de la hembra” y acto seguido señala que “es voz malsonante, mientras que define el vocablo “vulva” como: “partes que rodean y constituyen la abertura externa de la vagina”, pero en este caso no señala que sea una voz malsonante. Tal parece que, el convencionalismo de las llamadas groserías se puede apreciar también en el hecho de que haya vocablos que en un lugar posean una supuesta elevada carga de obscenidad, mientras que en otros son totalmente inofensivos. Ese. mismo. convencionalismo es el que ha convertido en supuestamente obscenas muchas palabras y expresiones que per se no lo son, ni tampoco tienen por qué serlo. Como hemos podido observar el hecho de que una palabra o frase sea calificada de mala, grosera u obscena, no tiene en lo absoluto relación con la palabra en sí, y yendo poco más allá podemos decir que ni siquiera tiene que ver con su valor etimológico. Han sido las.

(31) personas o los usuarios de la lengua quienes a través del tiempo y por convencionalismo han convertido en groseras u obscenas a muchas palabras o frases que no lo son realmente. Al respecto, el profesor Rosenblat (1984) señala que desde el punto de vista de la filología “…no existen malas palabras pues toda palabra sin importar la esfera de la vida material o espiritual a la que pertenezca, tiene dignidad e interés histórico y humano…”..

(32) CAPÍTULO III MARCO METODOLÓGICO 3.1 Tipo de Investigación Esta es una investigación orientada a examinar parte de la realidad lingüística de los estudiantes de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes, específicamente en cuanto al potencial de obscenidad que estos le asignan a las palabras carajo, coño, vaina y verga. Hernández, Fernández y Baptista (1998 p. 60) señalan que este tipo de investigación es de campo y descriptiva puesto que “…busca especificar las propiedades importantes de personas, grupos, comunidades o cualquier otro fenómeno que sea sometido a análisis.” Debido a que se orienta al estudio de fenómenos de la lengua española se inscribe dentro del tipo de estudios lingüístico-descriptivo. 3.2 Diseño de la Investigación Para el desarrollo de esta investigación se siguieron los siguientes procedimientos: 1. Revisión de la bibliografía existente sobre las malas palabras o groserías. 2. Recolección de datos a través de la realización de encuestas y grabaciones. 3. Análisis de los datos recogidos con el propósito de verificar la hipótesis planteada. Todo esto permite afirmar que se trata de una investigación de campo y bibliográfica. (Balestrini, 1998). 3.3 Población.

(33) En esta investigación la población está constituida por todos los estudiantes activos inscritos en el semestre A-2005, de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes, de ambos sexos, obviando otras características; tales como lugar de origen y nivel socioeconómico. De acuerdo con los datos suministrados por la oficina de Control de Estudio de la Facultad de Humanidades y Educación, para el momento de la investigación había un total de 4.057 estudiantes activos, lo cual representa la población. 3.4 Muestra Para obtener una muestra representativa de la población total de estudiantes, en esta investigación se aplicó la fórmula propuesta por Scheaffer, Mendenhall y Ott (1987), dada por la ecuación:. n=. 4.N.p.q 2. e .(N-1) + (4.p.q). Donde: n = Tamaño de la muestra a determinar N = Tamaño de la población p = Probabilidad de que se cumpla el criterio (50% = 0,50) q = Probabilidad de que no se cumpla el criterio (50% = 0,50) e = Error estimado (5% = 0,05). Haciendo los reemplazos de valores y cálculos correspondientes, se tiene:. n=. 4.(4.057).(0,5).(0,5) = 364 (0,05)2.(4.056) + (4.(0,5).(0,5).

(34) De acuerdo con este resultado se tomaron 364 estudiantes para la muestra. Ahora bien, para hacer la muestra más representativa la misma se estratificó por carreras. Pérez (2000 p. 223) explica que en el muestreo estratificado, una población heterogénea con N unidades, se subdivide en L subpoblaciones lo más homogéneas posibles denominadas estratos, de tamaños N1, N2,…, NL. La muestra estratificada de tamaño n se obtiene seleccionando nh elementos (h = 1, 2,…, L) de cada uno de los estratos en que se subdivide la población de forma independiente. En esta investigación las subpoblaciones o estratos están representados por las carreras que ofrece la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes, tal como lo ilustra el cuadro N° 1:. N° 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12. Cuadro N° 1: Estratificación de la muestra por carrera Activos (Pagos) Código Carrera Cantidad Porcentaje 19 Historia 676 16,66 43 Educación Básica 466 11,49 49 Educación Ciencias 271 6,68 50 Educación Física 391 9,64 51 Educación Preescolar 414 10,20 52 Educación Lenguas 106 2,61 53 Educación Matemática 258 6,36 54 Letras Historia del Arte 328 8,08 Letras Literatura 55 322 7,94 Hispanoamericana 56 Letras Clásica 63 1,55 57 Medios Audiovisuales 100 2,46 75 Idiomas Modernos 662 16,32 Total 4057 100,00. ni 61 42 24 35 37 10 23 29 29 6 9 59 364. 3.5 Variables: - Variable Dependiente: Valor de obscenidad de las palabras carajo, coño, vaina y verga..

(35) - Variable Independiente: Conocimiento del valor designador de genitales de las palabras carajo, coño, vaina y verga, por parte de los informantes de la muestra. - Variables Intervinientes: Nivel socio-cultural: Parcialmente controlada al seleccionar una muestra de estudiantes de la ULA. Grupo generacional: Parcialmente controlada al seleccionar una muestra de estudiantes de la ULA. Variedad geográfica de los informantes: No controlada. 3.6 Técnicas de recolección de datos Para obtener los datos necesarios durante el desarrollo de esta investigación, se recurrió a tres métodos diferentes: ETAPA BIBLIOGRÁFICA: Revisión de fuentes documentales relacionadas con las malas palabras o groserías, con la finalidad de indagar sobre sus orígenes y usos, especialmente en Venezuela, para ser utilizadas como punto de referencia en el análisis de los datos obtenidos. En este sentido es importante señalar que es escaso el material bibliográfico existente sobre las malas palabras, dado que son pocos los estudios que se han realizado al respecto. ETAPA DE RECOLECCIÓN DE DATOS A TRAVÉS DE UN INSTRUMENTO: Una vez obtenido el tamaño de la muestra (n = 364 estudiantes), se aplicó una encuesta a 380. estudiantes, (se tomaron 380 estudiantes previendo la posibilidad de que algunos. pudieran equivocarse al llenar la encuesta haciéndola inconsistente para efectos de análisis, y.

(36) para asegurar que el error estimado fuese menor del 5%), de la Facultad de Humanidades y Educación provenientes de todas las carreras, con edades comprendidas entre los veinte (20) y veinticinco (25) años; por cuanto en este rango de edad es cuando se conforma el lenguaje en las personas, de ambos sexos y obviando su nivel socioeconómico y lugar de origen; con la finalidad de recolectar datos sobre el significado que los estudiantes le asignan a las palabras carajo, coño, vaina y verga. (Ver anexo 1) El instrumento, vale decir la encuesta, se aplicó en el lapso comprendido entre el 06 y el 14 de abril de 2005, y se diseñó de la siguiente manera: A cada una de las palabras (carajo, coño, vaina y verga) se le asignó cinco posibles significados u opciones: 1-. Significado obsceno, el cual incluyó el valor de la palabra como designador de un órgano genital. 2-. Significado no obsceno contemporáneo. 3-. Significado particular de un grupo social o época. 4-. Significado erróneo. 5-. Otro (s) significado (s), para que los encuestados tuvieran la posibilidad de explicar algún otro significado que le asignan a cada una de las palabras de acuerdo al uso que ellos le dan. Las palabras, así como cada una de las opciones se colocaron sin orden específico. Es importante señalar que aunque el propósito de esta investigación es determinar el potencial de obscenidad que los estudiantes le asignan a las palabras carajo, coño, vaina y verga, en la encuesta se incluyeron dos palabras control: güevo y cuca. Estas palabras designan a los órganos genitales masculino y femenino respectivamente en el lenguaje corriente, informal o vulgar de Venezuela..

(37) ETAPA DE RECOLECCIÓN DE DATOS ESPONTÁNEOS: Se grabaron de manera espontánea y sin previo aviso, pero si con su autorización, durante un tiempo mínimo de 20 minutos y un máximo de 40 minutos para un total de 150 minutos (una hora y media), a 20 estudiantes, 10 de sexo masculino y 10 de sexo femenino, con edades comprendidas entre los 20 y 25 años, en la Facultad de Humanidades y Educación y en contextos informales, con la finalidad de obtener una aproximación a la frecuencia de usos en conversaciones reales que los estudiantes les dan a las cuatro malas palabras objeto de este estudio. Se sigue de este modo los métodos de la entrevista sociolingüística propuesta por Labov. 3.7 Técnicas de análisis de datos El análisis de los datos recolectados se realizó a través de dos métodos: documental y estadístico. El primero consistió en la revisión, recopilación y análisis de fuentes bibliográficas sobre las malas palabras. El segundo consistió en la organización, validación, procesamiento y resumen de los datos obtenidos mediante la encuesta. Luego de aplicar la fórmula propuesta por Scheaffer, Mendenhall y Ott, se obtuvo para la muestra un tamaño de 364 estudiantes, pero previendo que algunos estudiantes pudieran equivocarse al llenar la encuesta o proporcionaran datos inconsistentes, se encuestaron un total de 380 estudiantes, resultando 12 encuestas con respuestas inválidas por estas razones, obteniendo un total de 368 encuestas válidas, de donde se desprende que el error estimado (e) es de 0.0497, equivalente al 4,97%, inferior al que inicialmente se estimó ( 5,00% ). Para.

(38) finalmente poder precisar los significados que los estudiantes le asignan a las palabras carajo, coño, vaina y verga, y mostrar a través de gráficos, que incluyen valores absolutos y porcentajes, los resultados para una mejor comprensión de los mismos..

(39) CAPÍTULO IV LAS MALAS PALABRAS Y EL POTENCIAL DE OBSCENIDAD. ANÁLISIS DE RESULTADOS En el siguiente capítulo se presentan los resultados obtenidos tras el procesamiento de los datos. Los resultados se muestran en tablas de distribución de frecuencias con sus respectivos gráficos. Tabla 1: Significado de la palabra carajo para los encuestados (Gráfico 1) Carajo. Absoluto. Persona, Individuo. Porcentaje. 269. 73,10 %. Persona que aparenta ser más de lo que es. 20. 5,43 %. Excremento. 13. 3,53 %. 3. 0,82 %. 63. 17,12 %. 368. 100,00 %. Genital Masculino Otros(s) Total Fuente: Encuesta aplicada. En la anterior tabla se puede observar que para el 73,10 %, es decir, la mayoría de los encuestados, la palabra carajo significa persona o individuo y sólo para el 0,82% del total, la palabra carajo significa genital masculino. Si bien algunos informantes seleccionaron otros significados, el porcentaje más alto permite inferir que para los estudiantes de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes, la palabra carajo significa persona o individuo, y dado que una.

(40) mínima proporción la relacionan con su valor designador de órgano genital masculino, esta palabra tiene un bajo potencial de obscenidad. Tabla 2: Significados de la palabra güevo para los encuestados (Gráfico 2) Güevo. Absoluto. Porcentaje. Hueco. 2. 0,54 %. Semilla. 9. 2,45 %. 312. 84,78 %. 6. 1,63 %. 39. 10,60 %. 368. 100,00 %. Pene Trozo de Madera Otros(s) Total Fuente: Encuesta aplicada. En esta segunda tabla, la cual muestra los resultados de la primera palabra control, se puede observar que para el 84,78% de los encuestados, la palabra güevo significa pene, y para un 10.60%, esta palabra posee significados distintos a los especificados en las otras opciones. Esto indica que para los estudiantes de la Facultad de Humanidades y Educación de la ULA, el significado de la palabra güevo es el órgano genital masculino, en consecuencia, esta palabra tiene un potencial de obscenidad alto para dichos estudiantes. Con respecto a la palabra vaina, el 81,52% de los encuestados respondió que esta significa cosa, objeto, lo cual indica que los estudiantes de la Facultad de Humanidades y Educación no asocian la palabra vaina con su valor designador de genital, es decir, con el órgano genital femenino, en consecuencia, dicha palabra tiene un potencial de obscenidad.

(41) bajo, ya que esta es usada por la mayoría de los estudiantes para llamar, designar o referirse cualquier objeto, cosa o situación. Tabla 3: Significados de la palabra vaina para los encuestados (Gráfico 3) Vaina. Absoluto. Cosa, Objeto. Porcentaje. 300. 81,52 %. Cápsula. 22. 5,98 %. Vagina. 12. 3,26 %. 9. 2,45 %. 25. 6,79 %. 368. 100,00 %. Planta Aromática Otros(s) Total Fuente: Encuesta aplicada. Tabla 4: Significados de la palabra coño para los encuestados (Gráfico 4) Coño. Absoluto. Porcentaje. 122. 33,15 %. Vulva. 38. 10,33 %. Ano. 17. 4,62 %. Lugar. 99. 26,90 %. Otros(s). 92. 25,00 %. Un amigo o compañero de estudio. Total. 368. 100,00 %. Fuente: Encuesta aplicada De acuerdo con los resultados obtenidos en la encuesta sobre la palabra coño, se puede decir que esta palabra tiene muchos y muy diferentes significados y usos para los estudiantes, pues los resultados están bastante dispersos en cada una de las distintas opciones de la palabra, ya que el 33,15% dijo que coño significa un amigo o compañero de.

(42) estudio, el 26,90% dijo que coño significa lugar,. y para el 25%, coño tiene otros. significados diferentes a los asignados en las otras opciones. Finalmente hay que señalar que el 10,33%, del total de la muestra, dijo que coño significa vulva, y aunque este porcentaje no es muy alto con respecto a las opciones amigo o compañero de estudio, lugar y otros, es importante señalarlo ya que esto indica que algunos estudiantes conocen este significado de la palabra coño, aunque en la mayoría de los casos no usan la palabra con esta acepción, lo cual se verificará más adelante en la trascripción del corpus grabado. Tabla 5: Significados de la palabra cuca para los encuestados (Gráfico 5) Cuca. Absoluto. Porcentaje. 2. 0,54 %. 293. 79,62 %. Cesta. 3. 0,82 %. Árbol. 2. 0,54 %. 68. 18,48 %. 368. 100,00 %. Labio Vagina. Otros(s) Total Fuente: Encuesta aplicada. Según los resultados de la segunda palabra control, para el 79,62% de los encuestados la palabra cuca significa vagina, y para un 18,48% esta palabra posee otros significados. Evidentemente la mayoría de los estudiantes relacionó la palabra cuca con el órgano genital femenino, a diferencia de las palabras vaina y coño, que aunque cuyo valor designador es el órgano genital femenino, la mayoría de los estudiantes no las asocian con.

(43) este, y por lo tanto la palabra cuca posee un potencial de obscenidad más alto que las palabras vaina y coño. Tabla 6: Significados de la palabra verga para los encuestados (Gráfico 6) Verga. Absoluto. Porcentaje. Llave. 5. 1,36 %. Pene. 66. 17,93 %. 4. 1,09 %. 250. 67,93 %. 43. 11,68 %. 368. 100,00 %. Arco de acero Objeto, Cosa Otros(s) Total Fuente: Encuesta aplicada. En esta última tabla se observa que los resultados están un poco dispersos, aunque no tanto como en la palabra coño, lo que indica que para los estudiantes de la Facultad de Humanidades y Educación de la ULA, la palabra verga también posee varios significados y, en consecuencia, varios usos, pero al parecer el significado más común para ellos es el de objeto, cosa, dado que el 67,93% encuestados marcó esta opción. El 17,93% dijo que verga es el pene, y un 11,68% señaló que para ellos la palabra verga posee otros significados no especificados en las demás opciones. Es importante resaltar que, de las cuatro palabras estudiadas, esta es la que los informantes relacionan más con la designación de pene, lo cual parece indicar que tiene un grado de obscenidad relativamente alto respecto a las restantes palabras objeto de estudio (carajo, coño y vaina), pero más bajo que el de las dos palabras control..

(44) Ahora bien, una vez presentados y explicados los resultados totales de las encuestas, se muestran y analizan detalladamente las respuestas más comunes dadas por los estudiantes en las opciones otros, para ofrecer una mejor comprensión de estas. En la primera palabra, carajo, 63 personas marcaron la opción otros de los cuales: •. Veinticinco (25) dijeron que carajo es una palabra usada para expresar molestia y/o asombro.. •. Trece (13) personas respondieron que carajo es un lugar.. •. Nueve (9) seleccionaron esta opción pero no escribieron nada.. •. Seis (6) afirmaron que carajo significa algo bueno, de pinga. Cabe recordar que según el Diccionario de Venezolanismos y el Diccionario del. Habla Actual de Venezuela, la palabra carajo es usada por los jóvenes para referirse a algo que es “muy bueno, excelente o agradable”, y según Misael Salazar, así como el estudio realizado por Fuentes y Flores, carajo es usada para designar un lugar lejano. Esto indica que la palabra carajo puede tener otros significados distintos a los planteados en el instrumento, y que aunque es usada para expresar molestia o desagrado, aún así tiene un potencial de obscenidad bajo, pues los encuestados en esta opción tampoco la asociaron con su valor designador de genital. Con respecto a la palabra güevo, de las 39 personas que marcaron la opción otros: •. Ocho (8) expresaron que güevo es una palabra usada para referirse a una persona muy inteligente..

(45) •. Diez (10) seleccionaron la opción pero no escribieron un significado posible.. •. Seis (6) personas respondieron que güevo es una expresión vulgar o una grosería. Con respecto a la palabra vaina, de las 25 personas que escogieron la opción otros:. •. Diecisiete (17) expresaron que vaina es la envoltura o cubierta de armas y granos. Aquí llama la atención que aunque Misael Salazar en el Libro de las Groserías afirma que “…en el lenguaje coloquial de Venezuela la palabra vaina de ninguna manera señala la cápsula deshicente que envuelve a ciertas semillas…”, aun así algunos estudiantes relacionaron esta palabra con esta definición.. •. Por otra parte, veintidós (22) de los encuestados respondieron que vaina es una cápsula. En base a esto, se cree que aunque los estudiantes no usan la palabra vaina con este significado, lo cual se demuestra en la trascripción de las grabaciones más adelante, esto no quiere decir que desconozcan esta definición. De 92 personas que seleccionaron la opción otros en la palabra coño:. •. Treinta (30) respondieron que es una palabra usada para expresar rabia, molestia o dolor.. •. Diecisiete (17) afirmaron que coño es una expresión o exclamación simplemente y,. •. Catorce (14) manifestaron que ésta es una palabra vulgar o grosera. Recordemos que en esta palabra la opción otros tuvo un porcentaje bastante alto. (25%), debido a que según los resultados la palabra coño, al igual que vaina, también tiene usos muy variados para los estudiantes de la Facultad de Humanidades y Educación, y entre estos se encuentran los señalados por Corominas, el D.R.A.E, Diccionario de.

(46) Venezolanismos, Pardo y Fuentes y Flores: interjección o exclamación que expresa asombro, alegría, molestia o dolor. Respecto a la segunda palabra control, cuca, de los 68 encuestados que seleccionaron la opción otros: 58 relacionaron la palabra cuca con un alimento (paledonia, catalina, galleta, pan). En la palabra verga, 43 personas marcaron la opción otros, de las cuales: •. Once (11) respondieron que esta palabra sirve para expresar molestia, rabia o dolor y,. •. Seis (6) que es una expresión o exclamación. De todos los textos consultados en este estudio sólo el Diccionario del Habla. Actual de Venezuela hace referencia al uso de la palabra verga como interjección y específicamente para demostrar asombro. Sin embargo, algunos estudiantes dijeron que es una interjección usada para expresar diferentes sentimientos. De igual forma, el estudio realizado por Fuentes y Flores también señala el uso de la palabra verga como interjección en diferentes contextos. El D.R.A.E, el Diccionario del Habla Actual de Venezuela, el Diccionario Etimológico, Pardo y Salazar señalan los diferentes significados y usos de la palabra carajo: “rodrigón, palo”, órgano genital masculino, algo grande, bonito, interjección para expresar molestia, rabia, alegría o asombro, para referirse a un lugar lejano o “…a donde solemos enviar las personas que nos molestan…”, pero ninguno de ellos hace referencia al uso de esta palabra para llamar a una persona la cual no se conoce el nombre, no se.

Referencias

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