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Maestros de corazón - programa de competencias socioemocionales para docentes

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(1)

MAESTROSDECORAZON

PROGRAMA DE COMPETENCIAS SOCIOEMOCIONALES PARA DOCENTES

Tesis para optar por el título de Magister en Educación

Concentración Educación para la Ciudadanía

Presentado por:

Magda Patricia Garzón Gómez

Código: 201329186

Directora:

Irma Alicia Flores Hinojos

MAESTRÍA EN EDUCACIÓN

CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y FORMACIÓN EN EDUCACIÓN - CIFE

Bogotá D. C.

(2)

NOTA DE ACEPTACIÓN

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______________________________

______________________________

______________________________

_________________________________

JURADO

_________________________________

JURADO

(3)

DEDICATORIA

A mi esposo Juan Carlos, a mi hija Gabriela y a mi compañera Luna,

quienes me acompañaron y creyeron siempre en mí.

A mis compañeros docentes participantes

quienes abrieron sus mentes y corazones a esta propuesta,

dispuestos a aprender, crecer

y fortalecer sus habilidades socioemocionales.

A los estudiantes del MCV,

quienes son la esencia de nuestro quehacer y

quienes inspiraron este programa para lograr

un vínculo pedagógico eficaz, duradero

(4)

AGRADECIMIENTOS

Ofrezco mis más sinceros agradecimientos a mi incansable asesora Irma Flores quien creyó en

esta propuesta y me brindo toda su paciencia, tiempo, conocimientos y experiencia para el logro

de esta investigación. Al señor rector Miguel Lubín Millán quien hizo posible la

implementación de esta propuesta en la institución educativa. A los docentes de ciclo IV de la

jornada tarde del MCV, quienes participaron en el desarrollo del programa Maestros de Corazón.

Un agradecimiento especial a la profesora Ana María Velásquez quien me cuestionó muchas

veces con el ánimo de brindarme aprendizajes y aportes significativos, además de leer y evaluar

este proyecto investigativo. Gracias al coordinador Enrique Robayo quien dedico su tiempo a

leer, fortalecer y evaluar este documento. Por último quiero a gradecer a mi esposo y mi hija

(5)

TABLA DE CONTENIDO

RESUMEN ... 7

ABSTRACT ... 8

INTRODUCCIÓN ... 9

1. MARCO CONCEPTUAL... 12

1.1 Los Docentes y su Formación ... 12

1.2 Las Competencias Socioemocionales... 17

1.3 EL Vínculo Pedagógico ... 21

1.4 Las Características de los Estudiantes Adolescentes (ciclo IV)... 25

1.5 Clima de Aula ... 28

2. PROBLEMA Y PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN ... 31

3. OBJETIVOS ... 33

3.1 Objetivo General ... 33

3.2 Objetivos Específicos ... 33

4. METODOLOGÍA ... 34

4.1 Diseño ... 34

4.2 Participantes ... 39

4.3 Métodos de Recolección de Información ... 41

4.4 Plan de Análisis ... 43

5. RESULTADOS Y DISCUSIÓN ... 45

5.1 Fase de Diagnóstico ... 45

5.2 Fase de Intervención ... 48

5.3 Fase de Evaluación ... 56

6. CONCLUSIONES ... 64

7. RECOMENDACIONES ... 68

REFERENCIAS ... 69

ANEXOS ... 71

Anexo 1. Marco Teórico ... 71

(6)

Anexo 3. Consentimiento Informado ... 73

Anexo 4. Encuesta para Estudiantes... 74

Anexo 5. Encuesta Inicial para Docentes ... 75

Anexo 6. Entrevista a Docentes Participantes ... 76

Anexo 7. Entrevista Final a Docentes Participantes ... 77

Anexo 8. Formato de Diario de Campo ... 78

Anexo 9. Encuesta Final para Docentes ... 79

Anexo 10. Grupo Focal ... 80

Anexo 11. Organización General del Programa Maestros de Corazón ... 81

Anexo 12. Planeación Específica del Taller 1 ... 83

Anexo 13. Planeación Específica del Taller 2 ... 85

Anexo 14. Planeación Específica del Taller 3 ... 87

Anexo 15. Planeación Específica del Taller 4 ... 89

Anexo 16. Planeación Específica del Taller 5 ... 91

Anexo 17 Resultados Encuesta a Estudiantes (parte 1) ... 93

Anexo 17 Resultados Encuesta a Estudiantes (parte 2) ... 94

Anexo 18 Resultados Encuesta Inicial a Docentes (parte 1) ... 95

Anexo 18 Resultados Encuesta Inicial a Docentes (parte 2) ... 96

Anexo 18 Resultados Encuesta Inicial a Docentes (parte 3) ... 97

Anexo 19. Analisis de Entrevistas a Docentes Participantes ... 98

Anexo 20 Resultados Encuesta Final a Docentes (parte 1) ... 108

Anexo 20 Resultados Encuesta Final a Docentes (parte 2) ... 109

Anexo 20 Resultados Encuesta Final a Docentes (parte 3) ... 110

Anexo 21 Análisis de Percepciones del Grupo Focal ... 111

Anexo 22. Registro Primer Taller ... 114

Anexo 23. Registro Segundo Taller ... 115

Anexo 24. Registro Tercer Taller ... 116

Anexo 25. Registro Cuarto Taller ... 117

Anexo 26. Registro Quinto Taller ... 118

(7)

RESUMEN

Esta investigación nació de la necesidad de crear un espacio de formación para docentes en

cuanto al desarrollo de competencias socioemocionales que aportaran a la mejora substancial del

clima organizacional y de aula de una institución educativa a través del desarrollo de talleres de

reflexión acción participación. Se fundamentó en el reconocimiento de la importancia del

vínculo pedagógico entre docentes y estudiantes adolescentes y su influencia en el proceso de

enseñanza aprendizaje evaluación. La pregunta que orientó este estudio fue: ¿Cómo contribuye

un programa de formación en competencias socioemocionales para docentes en el clima de

aula? Este es un estudio cualitativo, donde se utilizó la metodología de

investigación-intervención finalizando con una evaluación formativa de la implementación del programa

diseñado. Los hallazgos dan cuenta de las fortalezas del programa, su aceptación y los resultados

positivos que redundaron en el clima de aula. Finalmente, el lector encontrará una serie de

recomendaciones para la continuación del programa Maestros de corazón o como insumo para

futuras propuestas de este tipo.

Palabras Claves: Vínculo pedagógico, adolescencia, formación docente, taller, competencias

(8)

ABSTRACT

This research has started from the necessity to create some space for teacher’s development of

socio-emotional competences that encourage to the substantial improvement in the

organizational and classroom climate a school by means of some reflection-action-participation

workshops. This research takes its basis on the importance of the pedagogical link between

teachers and teenage students and their influence on the teaching learning process. The research

question was: ¿How does a program for the development of socio- emotional competences in

teachers contribute to the classroom climate in a school? This is a qualitative research which is

based on intervention research and that end up in formative assessment from the implementation

of the program designed. Some findings account for the strengths of the program, its acceptance

and positive results in the classroom climate. Finally, the reader will find some recommendations

for Maestros de Corazon program and for future research.

Keywords: Pedagogical link, teens, teacher development, workshop, socio-emotional

(9)

INTRODUCCIÓN

Esta investigación surgió de la necesidad de encontrar una posible respuesta a las

múltiples dificultades convivenciales en una institución educativa pública de Bogotá, respecto a

conflictos entre estudiantes y estudiantes con profesores. Frente a esto, se hace evidente la falta

de competencias por parte de la comunidad para asumirlos y enfrentarlos. Por otra parte, el

vínculo pedagógico se convierte en ese lazo indestructible y necesario en todo proceso de

enseñanza aprendizaje y este se ve afectado muchas veces por diversos factores como el estrés

vivido por el docente; la indisciplina y desinterés de los estudiantes, así como las situaciones

conflictivas dadas en el aula día a día interfiriendo en el proceso académico. A esto se le suma el

desconocimiento por parte de los docentes de las características comportamentales y de

desarrollo socioafectivo de los estudiantes, al igual que la escases de estrategias para solucionar

este tipo de situaciones e interacciones en el aula.

Siendo ésta, una situación que se evidencia continuamente, se hace necesario buscar

alternativas de solución que logren minimizar los efectos negativos mencionados y conduzcan a

mejorar el ambiente educativo contribuyendo a la calidad educativa en la institución. De no

tratarse estas situaciones oportuna y adecuadamente, los conflictos y problemáticas reconocidas

escalarían generando mayor estrés, agresividad y bajo rendimiento académico, perdiéndose así la

(10)

Además, se ha comprobado que la convivencia en las aulas depende en gran medida de la

forma como los docentes manejan asuntos como disciplina, normas, relaciones, conflictos y

agresión (Chaux, 2012). Pero, ¿Cómo contribuir a mejorar esta situación y de qué manera? Es

entonces cuando surge la idea de diseñar un programa que brinde herramientas a los docentes

que les permita abordar estas situaciones de manera consiente, responsable y efectiva. Acorde a

la problemática planteada y según Chaux, la formación docente debería abarcar temas como:

competencias ciudadanas; prevención y manejo de la agresión e intimidación escolar; el manejo

constructivo de conflictos y estilos docentes democráticos; lo cual contribuiría de manera

significativa a la reducción de la agresividad en el aula y a la consecución de mejores resultados

académicos logrando un mejor clima de aula.

Es entonces cuando se decide trabajar esta propuesta en torno al diseño, implementación

y evaluación de un programa basado en talleres de reflexión –acción- participación, que trabaje

en pro del reconocimiento y desarrollo de competencias socioemocionales intrapersonales como

la identificación de emociones y la autorregulación emocional, haciendo énfasis en el control de

la ira y de la ansiedad. Por otra parte las capacidades interpersonales como la escucha activa y la

asertividad. Las cuales fortalezcan el vínculo pedagógico y contribuyan a mejorar el clima de

aula.

Si bien este tema ha cobrado cada vez mayor importancia se comprobó a través de la

(11)

Colombia. De allí nace la pregunta de investigación a trabajar: ¿Cómo contribuye un programa

de formación en competencias socioemocionales para docentes en el clima de aula?

Para el reconocimiento de esta investigación, el lector podrá encontrar 5 capítulos, en el

primero se da a conocer los conceptos alrededor de los cuales se abordó este estudio. El segundo

capítulo da a conocer el problema y la pregunta de investigación. En el capítulo tres se dan a

conocer los objetivos de esta investigación. En el cuarto, se presenta la metodología donde se

exhibe el diseño de la investigación y del programa Maestros de Corazón; la descripción de los

participantes; la creación y diseño de los instrumentos utilizados, así como los métodos de

recolección de la información en tres etapas (diagnóstico, intervención y post-intervención). En

el quinto capítulo se dan a conocer los resultados a través del análisis de la información

recolectada. El sexto, abarca las conclusiones y para terminar, en el último capítulo se presentan

algunas recomendaciones.

Finalmente, cabe aclarar que este es un estudio cualitativo adaptado desde la óptica de la

investigación intervención socioeducativa, con el fin de brindar una alternativa de solución a las

dificultades observadas en un contexto específico, pero que bien puede servir como herramienta

de formación para otros espacios académicos. Esta investigación se convirtió así en una

posibilidad de aprendizaje, de reflexión y generación de estrategias para docentes en cuanto al

trabajo con adolescentes que contribuyó a fortalecer el vínculo pedagógico y a lograr mejorar las

(12)

1. MARCO CONCEPTUAL

1.1 Los Docentes y su Formación

En nuestras escuelas ya no es suficiente conseguir un buen rendimiento del alumnado, el éxito del profesorado queda también vinculado a desarrollar personas integradas en la sociedad, con herramientas sociales y emocionales que les permitan afrontar los desafíos de la vida cotidiana (Fernández–Berrocal & Ruiz–Aranda, 2008).

Los docentes son en gran medida los responsables del éxito escolar y su labor depende de

su formación: “el conocimiento pedagógico adquirido, el dominio de las “materias” que va a

impartir, las destrezas de comunicación y relación que desarrolle, el dominio de los aspectos

técnicos en relación con la enseñanza y el aprendizaje, etc..” (Hernández, 1999). Sin embargo, el

esfuerzo del docente por hacer de su espacio de clase una opción llamativa para el estudiante, se

puede ver limitado por diversas dificultades que se presentan y para las cuales el docente no ha

sido preparado. “Se hace por lo tanto necesario que el profesor se forme en la adquisición de

estrategias para afrontar las diferentes situaciones conflictivas que le van a acompañar, en mayor

o menor medida, durante toda su carrera docente” (Vaello, 2003).

Frente a esto se evidencia la ausencia de programas de formación para docentes en cuanto

a competencias socioemocionales. “Como diferentes autores han señalado repetidamente, esta

formación en aspectos socio–emocionales no sólo es escasa y precaria, sino que cuando se

produce es excesivamente teórica y poco vivencial y práctica” (Fernández, Palomero & Teruel,

(13)

programa de intervención para desarrollar habilidades emocionales, basado en el modelo teórico

de Mayer & Salovey (1997) y estructurado en cuatro habilidades. Los investigadores señalan que

aquellas personas que han participado en este programa mejoran su capacidad para identificar y

manejar las emociones en comparación con aquellas personas que no habían participado en esta

intervención. (Cabello; Ruiz-Aranda, & Fernández-Berrocal, 2010).

En España se ha desarrollado más profundamente este tema, sin embargo, “…son muy

pocas las propuestas de formación docente en cuanto a competencias socioemocionales” según

Fernández–Berrocal, Extremera & Palomera (2008). En Colombia, la universidad de los Andes

y la ONG Convivencia Productiva, crearon el programa Aulas en Paz, el cual tiene un especial

énfasis en convivencia y construcción de paz, que corresponde a una de las categorías bajo las

que se agrupan las competencias ciudadanas (Ministerio de Educación Nacional, 2006). Este

programa contempla varios niveles de implementación y uno de ellos es la capacitación a

docentes, practicantes y voluntarios. “Este esquema contribuye a que quienes se están

preparando puedan tener oportunidades de formación y práctica en temas de clima de aula y

convivencia pacífica, algo que ocurre de manera muy limitada en la actualidad” (Jones, 2006;

Chaux, 2012)

Por lo tanto se evidencia la necesidad de crear programas de formación docente en cuanto

a competencias socioemocionales y teniendo en cuenta los resultados de diferentes estudios

empíricos que “han demostrado que la formación organizada y bien estructurada del profesorado

es muy útil en múltiples ámbitos personales y profesionales”. (Brackett & Caruso, 2007; Sutton

(14)

programa Maestros de Corazón en el desarrollo de dichas competencias, ya que se observa su

funcionalidad en el contexto educativo y su aporte en el vínculo pedagógico.

. Para Maturana (2008), “Según como vivimos, educamos”. Y no sólo basta hacerlo con

afecto, sino educar para el afecto porque las emociones también se aprenden. Desde su

perspectiva, la educación es un proceso en el que tanto los niños como los educadores cambian

juntos de forma congruente, en tanto permanecen en interacciones recurrentes. Lo cual acentúa

la necesidad de formación permanente de los docentes en temas como las competencias

socioemocionales, la resolución pacífica de conflictos, etc. que contribuyan a mejorar las

interacciones dadas en el aula.

No obstante, los docentes están expuestos a diversas situaciones en clase, como por

ejemplo, las agresiones físicas y/o verbales, la falta de atención, la rebeldía, la indisciplina en

general y más aún cuando se trabaja con estudiantes adolescentes. En esta edad los chicos se

encuentran en una etapa de cambios físicos, emocionales, sociales y comportamentales; se están

individualizando, buscado aceptación y posicionando su carácter y personalidad; lo cual implica

que el docente esté preparado para afrontar estas situaciones manteniendo una actitud acorde a

las necesidades de formación de esta edad y a su vez debe mantener una actitud asertiva y estar

presto a una escucha activa en pro del bienestar tanto propio como de sus estudiantes. Al

presentarse continuamente comportamientos disruptivos por parte de los estudiantes y sentirse

poco preparados los docentes para afrontar estas situaciones asertiva y pacíficamente, hacen que

estallen las emociones y se eleven los ánimos, llevándolos a reacciones de ira incontrolada,

(15)

“El profesorado experimenta, con más frecuencia, mayor número de emociones negativas

que positivas”. (Emmer, 1994). Lo cual es bastante preocupante y se convierte en un motivo

más para engendrar propuestas de formación que permitan mejorar el vínculo con sus

estudiantes.

Los docentes siempre exigen modales, buen trato, respeto, en una palabra educación; pero

se olvida que muchos estudiantes son el fiel reflejo de lo que representa el docente. Y no es que

el docente sea vulgar, sino rudo y fuerte con sus palabras, gestos y actos. Cabe aclarar que esto

no es un llamado a la sumisión y a la falta de carácter para afrontar las diversas situaciones que

se dan en la esfera educativa, sino es una invitación a los docentes a buscar el equilibrio entre el

actuar y sus prácticas pedagógicas enfocados a lograr aprendizajes significativos en los

estudiantes y modelos de formación para la vida, orientados desde el respeto, el reconocimiento

del otro y la construcción de vínculo.

Uno de los factores que incide en los buenos o malos resultados en el proceso de

aprendizaje es la actitud docente y sus reacciones ante las diversas situaciones generadas en el

aula. En muchas oportunidades el estudiante pierde motivación e interés en una determinada

asignatura por el ambiente que le genera en clase el docente, por sus actitudes y sus respuestas

algunas veces poco asertivas. Esto se debe en gran medida a la falta de formación en cuanto al

desarrollo de competencias socioemocionales de los docentes. Y de esto surgen algunos

interrogantes como por ejemplo: ¿Cómo influye la actitud del docente en el proceso de

aprendizaje? ¿Es importante la emocionalidad en el proceso de aprendizaje? ¿Somos formados

emocionalmente para ser docentes? ¿Estamos preparados para afrontar situaciones de

(16)

vinculamos con los estudiantes, con nuestros pares y demás miembros de la comunidad

educativa?

Esta propuesta nace a partir de dichos interrogantes y de la necesidad de encontrar

posibilidades y herramientas que favorezcan el clima de aula en una institución educativa, ya que

allí se presentan múltiples problemas de convivencia; de agresiones físicas y verbales entre

estudiantes y algunas veces con los docentes; además se evidencia dificultades interpersonales

entre los miembros de dicha comunidad.

Es fundamental reconocer las falencias que tenemos los docentes en cuanto a formación

socioemocional, ya que las universidades en sus programas de formación de docentes se

encargan de brindar una amplia gama de conceptos y conocimientos teóricos y prácticos de cada

especialidad o rama de las ciencias de la educación (ciencias sociales, ciencias naturales,

matemáticas, educación física, etc.); brindan formación pedagógica y didáctica; pero se quedan

cortos al momento de transmitir la importancia del dominio de las competencias

socioemocionales de los docentes como factor influyente en los procesos de enseñanza -

aprendizaje y evaluación. Nos enseñan que hacer y cómo hacerlo, pero no nos enseñan a

desarrollar competencias sociales ni emocionales esenciales en toda interacción.

García (1999), propone como habilidades básicas de formación para los docentes y de

desempeño tres aspectos que son: cognoscitivas (directamente relacionadas con su disciplina de

conocimiento), estrategias para la solución de problemas de todo tipo (requiere una gran

(17)

las habilidades de relacionarse y comunicarse con el otro). Se observa desde allí, el interés de

ahondar en campos diferentes al pedagógico, didáctico y disciplinar, incursionando en saberes

como lo son las competencias socioemocionales, indispensables en el crecimiento como docentes

y como seres humanos. Desde otra perspectiva, Chaux (2012) afirma que los programas de

formación de docentes deberían apuntar entre muchos otros aspectos a: las competencias

ciudadanas, la prevención y el manejo de la agresión; el manejo constructivo de conflictos y

estilos docentes democráticos. Lo cual aportaría significativamente a una educación de mayor

calidad, con mejores resultados y con la formación de una sociedad más pacífica.

1.2 Las Competencias Socioemocionales

El objetivo de una buena educación es organizar nuestras emociones

Damasio

Las competencias socioemocionales constituyen una oportunidad para promover, el

reconocimiento y respeto de los derechos humanos dispuestos por la Constitución Política

(1991), la Ley General de Educación (1994) y los diversos convenios internacionales suscritos

por Colombia. Como plantea Chaux (2012), “Las competencias socioemocionales conocidas

también como competencias ciudadanas en algunos países, tienen el mismo significado en la

práctica, pero estas últimas abarcan temas de participación política, democrática y ciudadana”.

Una educación de calidad es aquella que forma mejores seres humanos, ciudadanos con valores éticos, respetuosos de lo público, que ejercen los derechos

(18)

humanos y conviven en paz. Una educación que genera oportunidades legítimas de progreso y prosperidad para ellos y para el país. Una educación competitiva, que contribuye a cerrar brechas de inequidad, centrada en la institución educativa y en la que participa toda la sociedad. (MEN, 2011).

Se considera necesario trabajar las competencias socioemocionales en los docentes para

identificarlas, apropiarlas, aplicarlas y enseñarlas a los estudiantes; partiendo de la anterior

directriz y teniendo en cuenta la visión del ministerio de educación nacional al reconocer la

importancia de las competencias socioemocionales de la siguiente manera:

Las competencias ciudadanas permiten que cada persona contribuya a la convivencia pacífica, participe responsable y constructivamente en los procesos democráticos y respete y valore la pluralidad y las diferencias, tanto en su entorno cercano, como en su comunidad, en su país o en otros países. (MEN, 2004)

Ahora bien, estas competencias incluyen capacidades cognitivas, emocionales y

comunicativas que al ser conjugadas, se logra que los individuos actúen de forma consciente y

constructiva en busca de una sociedad más equitativa y menos agresiva. Para esta propuesta se

toman las competencias emocionales y comunicativas que unidas pueden generar conductas

eficaces en las relaciones interpersonales favoreciendo el clima organizacional y de aula de la

institución educativa en estudio. Según Vaello (2005), estas competencias se pueden mejorar

mediante su práctica constante a través de la aplicación de diversos ejercicios y estrategias

logrando mayor conciencia de las emociones y de las reacciones; como también del

(19)

Por otra parte, el estudiante pasa la mitad de su tiempo en el colegio y es allí donde

establece sus primeras relaciones sociales independientemente de la familia, en este espacio el

niño, el adolescente y el joven, afianza sus habilidades para ser, hacer, pensar y sentir. Sus

compañeros se convierten en su círculo social y el docente por su parte, es su referente más

importante en cuanto a actitudes, comportamientos, emociones y sentimientos. “El docente lo

quiera o no, es un agente activo de desarrollo socio afectivo y debería hacer uso consiente de

estas habilidades en su trabajo”. (Extremera y Fernández, 2004). Es decir requiere poseer las

herramientas necesarias para asumir su rol de formador y facilitar procesos de aprendizaje

partiendo de las competencias socioemocionales, las cuales, como se mencionó anteriormente,

son poco desarrolladas en el campo de la formación docente.

Pero, ¿Qué competencias trabajar? “En la vida real usamos varios tipos de competencias

y es difícil separarlas porque somos emoción, pensamiento, gesto, palabra, obra y mucho más...

¡todo reunido a la vez!...” (MEN, 2004) Pero para efectos de este estudio se abordarán dos

clases de competencias:

- Las competencias emocionales reconocidas como “las capacidades para identificar y

responder constructivamente ante las emociones propias y de los demás” (Chaux, Lleras

y Velásquez; 2004). Particularmente la intervención de esta propuesta se orientó hacia el

manejo de la ira y de la ansiedad.

(20)

entablar diálogos constructivos con los demás, comunicar nuestros puntos de vista,

posiciones, necesidades, intereses e ideas en general, y comprender aquellos que los

demás buscan comunicar” (2004). En este caso se trabajó la escucha activa y la

asertividad.

Los seres humanos somos emocionales por naturaleza y según Sutton (citado por

Echeverri 2003), existen cuatro sentimientos básicos que debemos reconocer y aprender a

manejar: miedo, tristeza, alegría y rabia. Este último sentimiento es uno de los más tendentes a

ser vivenciado por los docentes, lo que indica la necesidad de aprender técnicas de autocontrol y

regulación para evitar escalar conflictos y destruir los vínculos pedagógicos y vínculos entre

pares.

Los adultos tenemos competencias que hemos desarrollado con nuestra socialización, pero no siempre ese desarrollo ha llegado a lo que podría ser. Por ejemplo, podríamos aprender a ser un poco más asertivos o un poco más empáticos de lo que somos. Lograr estos avances es importante si queremos que haya coherencia entre lo que demostramos con nuestra práctica y lo que queremos que nuestros estudiantes aprendan. (Chaux, 2012)

Partiendo de esto, se sugiere que el docente mantenga un equilibrio emocional que le

permita enseñar con el ejemplo, acercándose al estudiante fortaleciendo el vínculo pedagógico y

transmitiéndole como mensaje la importancia del autocontrol emocional en momentos difíciles,

creando así un aprendizaje socioemocional, que contribuya a establecer un clima favorable,

(21)

importancia de la formación docente en competencias socioemocionales que fortalezcan su perfil

como docente y que le proporcione herramientas enriquecedoras tanto para él como para sus

estudiantes.

1.3 EL Vínculo Pedagógico

Dos excesos deben evitarse en la educación de la juventud: demasiada severidad y demasiada dulzura. Platón

En el acto educativo se establece un lazo social que se genera a partir de las interacciones

dadas entre los sujetos pedagógicos, es decir el docente y el estudiante. Este lazo social es lo que

se conceptualiza como “vínculo educativo, que implica la conjugación de tres elementos que

pueden esquematizarse a través del triángulo pedagógico: cultura, agente, sujeto” (Sanabria,

2007). En este sentido Medel (2001) menciona que “la función del educador/agente es

pre-cisamente encontrar un punto de encuentro entre educando/sujeto y la cultura/contenidos”. Pérez

de Lara (2009) recrea el vínculo pedagógico como la posibilidad del encuentro entre docentes y

alumnos, encuentro que permite un acercamiento desde las diferencias, reconociendo las

particularidades de cada uno.

Se puede afirmar que el vínculo pedagógico son las diversas interacciones dadas en el

aula como por ejemplo: en las normas, en las instrucciones, en la evaluación, dadas entre el

(22)

motivación necesarias para construir un espacio propicio para el proceso de enseñanza

aprendizaje.

…donde se pone en marcha la creatividad, la expresión de sí y el reconocimiento

del otro con un compromiso afectivo y corporal, como toma de conciencia de potencialidades, recursos…es una propuesta que invita a contactarse con uno mismo y abrirnos a nuevos canales de comunicación y autocomprensión. (Castro, 2013)

Como plantean los documentos de la SED (2014) “En la escuela se dan importantes

posibilidades para optimizar las relaciones interpersonales, por ser un espacio de socialización e

interacción; lo que hace necesario, como propósito de la formación integral, promover el

conocimiento entre las personas que conforman la comunidad educativa”. (SED, 2014) Desde la

secretaría de educación del distrito, se ha venido evidenciado la necesidad de fortalecer los

procesos de formación en el campo de la afectividad, las competencias ciudadanas y desde luego

las capacidades sociales y emocionales tanto de docentes como de estudiantes. Y se ha arraigado

el concepto de la socioafectividad entendida como:

El proceso mediante el cual los niños, niñas, jóvenes y adultos adquieren el conocimiento, las actitudes y las habilidades necesarias para reconocer y controlar sus propias emociones, así como para demostrar afecto y preocupación por los demás, con el fin de establecer relaciones positivas, tomar decisiones responsables y manejar situaciones difíciles. (SED, 2012).

(23)

de autoridad, la intimidación, el autoritarismo, la permisión total y los desequilibrios

emocionales por parte de los docentes, que de una u otra manera influyen en los estudiantes y

afectan su proceso de aprendizaje. Estas actitudes se pueden relacionar con el estilo con el que

un docente realice su clase, los cuales influyen de manera sustancial en el proceso de

aprendizaje, en el vínculo pedagógico y por ende en el clima de aula. Según el estilo empleado

por el docente, se puede privilegiar o no el aprendizaje y el clima de aula dado por la interacción

entre el docente y sus estudiantes; es así como se encuentran cuatro (4) estilos identificados:

autoritario, permisivo, negligente y democrático – asertivo; cada uno con características claras y

concretas según Chaux (2012) así:

El primero es el Estilo Autoritario, en este, el docente mantiene su clase en completo

orden, busca que se cumplan sus mandatos, presenta poca calidez en la relación con sus

estudiantes, en el caso extremo, puede llevar al maltrato de los estudiantes y al abuso de poder

por parte del docente.

En el Estilo Permisivo, los docentes son muy afectuosos con sus estudiantes y muy

apreciados por ellos, pero no definen normas, ni límites y si los definen no los hacen cumplir.

Hay mucho cariño, pero poco aprendizaje.

Estilo Negligente, en este, no hay demostraciones de afecto, pero tampoco hay normas, ni

límites. Con frecuencia pareciera haber una desconexión entre docente y estudiantes. Los

docentes con este estilo, no tienen problema en retirarse del salón y dejar solos a los estudiantes,

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Estilo Democrático – Asertivo, para los docentes con este estilo son prioridad tanto el

cuidado en las relaciones como la estructura de la clase. Los docentes que favorecen este estilo

logran una relación afectuosa y cuidadosa con sus estudiantes, con muy buena comunicación, al

mismo tiempo que definen y aplican consistentemente normas para el funcionamiento de la

clase, lo cual facilita los procesos de aprendizaje y crea un ambiente agradable en el aula entre el

docente y sus estudiantes.

Cabe aclarar que los estilos docentes no son completamente estables y pueden

modificarse. De hecho, “… un docente no realiza sus clases siempre con el mismo estilo,

aunque si tienen uno que se evidencia con más frecuencia que los otros” (2012). Estos, están

sujetos a cambios si se hace una reflexión y evaluación constante de la práctica pedagógica por

parte de cada docente, al igual que la revisión de sus actitudes y comportamientos que lo ubican

y caracterizan en alguno de estos estilos. Lo cierto, es que frente a estos estilos adoptados por los

docentes muchos estudiantes manifiestan su inconformidad y molestia a través de episodios de

indisciplina, agresividad, desinterés y bajo nivel académico, generando brechas grandísimas en el

vínculo pedagógico.

El autocontrol emocional será lo que determine el nivel de bienestar del docente o por el

contrario prescriba su malestar medido por las reacciones negativas fruto de un bajo control

emocional. Ahora bien, la docencia está cargada de un sinnúmero de tareas y si a eso se le suma

el trabajo arduo, dispendioso y de gran demanda al orientar procesos de aprendizaje para

(25)

Nuevamente se evidencia la imperiosa necesidad de establecer estrategias de formación para

docentes que le permitan orientar de manera eficaz sus esfuerzos para afianzar el vínculo

pedagógico y lograr un clima de aula mucho más efectivo y propicio para el aprendizaje.

1.4 Las Características de los Estudiantes Adolescentes (ciclo IV)

La adolescencia es la etapa más confusa. Somos tratados como niños, pero esperan que actuemos como adultos. Anónimo

La Secretaría de Educación Distrital (SED) ha liderado el proceso de organización

curricular en los colegios oficiales de Bogotá, a partir del año 2000. En el 2007 se establecieron

los campos de pensamiento como pautas para la integración curricular resignificando la

perspectiva de desarrollo humano y brindando elementos para lo que posteriormente se

denominaría la reorganización curricular por ciclos que inicio en el 2008.

Esta iniciativa que se concibe como una estrategia pedagógica y administrativa que responde de manera pertinente y flexible a los intereses y necesidades que marcan las etapas de vida de los niños, niñas y jóvenes, en relación con sus contextos socioculturales y con los aspectos cognitivo, socioafectivo y físico-creativo, así mismo, busca dar continuidad a los procesos que se desarrollan a nivel de preescolar, primaria, secundaria y media. (Redacademica, 2014)

(26)

de esta investigación, se trabajó con los docentes del ciclo IV; debido a los antecedes conflictivos

de los estudiantes de este ciclo, evidenciado en los observadores de los estudiantes y las

percepciones de algunos docentes de la institución. Este ciclo, se caracteriza por estar orientado

al trabajo con adolescentes entre trece y quince años. Esta es considerada una etapa hormonal y

esto influye en las reacciones de los chicos ante los diferentes estímulos. “Por su variabilidad

hormonal, tienen abruptos cambios emocionales que pueden desencadenar fuertes altercados con

los demás y situaciones de agresión”. (SED, 2014)

En esta edad, los problemas se presentan por el interés que tienen en ser reconocidos, respetados y valorados, razón por la cual transgreden la norma, enfrentan la autoridad y sobrepasan los límites, a fin de conocer la respuesta de los adultos, pues asumen que son capaces de solucionar la situación que se les presente. (SED, 2014)

Lo anterior representa el gran reto que deben asumir los docentes que orientan procesos

pedagógicos con los estudiantes de este ciclo. Estos docentes deben reconocer estas

características y asumir una postura frente al desarrollo socioemocional de los jóvenes que les

permita acercarse y crear un vínculo pedagógico fuerte que favorezca los procesos de enseñanza

aprendizaje; de lo contrario, se verán enfrentados continuamente por conflictos de manejo de

poder y terminaran rompiendo los lazos que pueden interferir en el logro de procesos de

aprendizaje significativo y de formación integral.

Por otra parte, sus compañeros y amigos se convierten en su punto de apoyo, validando

(27)

extremista. Lo que genera la necesidad de formación del docente en competencias

socioemocionales como lo son la escucha activa y la asertividad para poder llegar a ellos de

forma efectiva y lograr captar su atención, interés y aceptación. Generalmente, “…los jóvenes

de esta edad expresan empatía cuando tiene el respaldo del grupo, de lo contrario no. Cooperan

con aquellos que sienten cerca o con quienes tiene más confianza”. (SED, 2014)

Los estudiantes de ciclo cuatro de igual manera, se caracterizan por participar en actividades en las que pueden infringir normas, a fin de mostrarse fuertes ante terceros se interesan exclusivamente por sus intereses y necesidades y las de su grupo de amigos. Utiliza excesivamente el lenguaje soez para sobresalir. Es capaz de interpretar aspectos implícitos en la comunicación como el tono de voz, los gestos, la mirada. Tiende a expresarse de forma agresiva y violenta (estar a la defensiva). (SED, 2014)

Las características mencionadas anteriormente, son la base del comportamiento y la

actitud de muchos de los jóvenes de este ciclo, y es tarea indispensable del docente identificarlas

y a partir de esto, diseñar estrategias que fundamenten su quehacer pedagógico y propicien

espacios de aprendizaje óptimos alrededor de una atmosfera de calidez y respeto por el desarrollo

socioemocional de sus estudiantes, asumiendo con naturalidad los cambios vivenciados por ellos

y con la apropiación de saberes, habilidades y competencias para acompañarlo en su crecimiento

y formación cognitiva, físico-creativa y socioafectiva fortaleciendo el clima de aula.

Para finalizar, se debe aclarar que muchas de las características mencionadas por la SED

(28)

vándalos en potencia que evitarían a toda costa un acercamiento que facilite el proceso de

aprendizaje. Visto desde esta óptica los docentes llegarían a sus clases con escudo, capa y

espada, aterrorizados e invadidos de miedos o por el contrario a la defensiva y bastante

autoritarios. Con esto, lo único que se lograría sería romper cualquier tipo de vínculo

pedagógico. Desde mi experiencia, puedo asegurar que estos jóvenes son los más susceptibles a

procesos de aprendizajes, siempre y cuando sean orientados adecuadamente, brindándoles

seguridad en sí mismos, confianza, respeto y reconocimiento. Lo importante es conocer esta

etapa de crecimiento y desarrollo como un proceso normal que demanda por parte del docente

mayor preparación y formación para adquirir herramientas que faciliten la creación del vínculo y

que aporten al proceso educativo.

1.5 Clima de Aula

La forma en que nos comunicamos con los demás y con nosotros mismos, en última instancia determina la calidad de nuestras vidas.

Anthony Robbins

Para esta investigación, se tomó como punto clave de referencia el clima de aula, ya que

de este depende en gran medida la optimización de los procesos de enseñanza aprendizaje. El

clima de aula se reconoce como “la percepción de los estudiantes y el profesor respecto de los

aspectos del aula que influyen en la calidad de sus relaciones y los aprendizajes” (Villa & Villar,

1992). Así, al interior de un establecimiento educativo puede existir una diversidad de climas de

(29)

que alumnos/as y profesores/as establecen entre sí”. Además mencionan que se puede utilizar de

manera sinónima los vocablos clima de aula y ambiente de aula. Para Marchena (2005), “Es una

construcción originada por las relaciones sociales que entablan los protagonistas de una clase así

como por la forma de pensar de cada uno de ellos, por sus valores, esta es, por la cultura

existente en el aula”.

Por consiguiente, podemos afirmar que el clima de aula supone las interacciones de tipo

socio-afectivos producidas durante la intervención en el aula dentro del proceso de enseñanza y

aprendizaje entre los actores de este proceso es decir, docente y estudiantes. Se identifica

además, que la generación de ambientes libres de violencia y agresividad reflejan su gran

influencia en los resultados educativos; lo cual reafirma el interés en especial de esta

investigación dado a partir de la formación docente en el desarrollo de competencias

socioemocionales con el ánimo de influir de manera positiva en el clima de aula.

Este estudio no se limitó al diseño de un programa de formación sino que se implementó

y se evaluó formativamente para dar respuesta a la pregunta que soporta esta investigación:

¿Cómo contribuye un programa de formación en competencias socioemocionales para docentes

en el clima de aula? Para identificar como contribuye la intervención propuesta en este aspecto,

se contó con entrevistas semiestructuradas y con percepciones recolectadas a través de un grupo

(30)

Cabe aclarar, que esta propuesta no se considera la solución a todos los problemas del

espacio educativo, pero sí pretende convertirse en una posibilidad de crecimiento,

reconocimiento y evolución de los docentes en pro del bienestar propio, de los estudiantes de

ciclo IV, y de los demás miembros de la comunidad educativa, reflejado en un clima de aula

favorable para los procesos de enseñanza aprendizaje.(Ver anexo 1)

“El trabajo en equipo es la habilidad de trabajar juntos hacia una visión común,

es el combustible que le permite a la gente común obtener resultados poco comunes”.

(31)

2. PROBLEMA Y PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN

Toda comunidad académica esta permeada por diversos factores que asechan la sana

convivencia como son los altos niveles de agresividad, la intolerancia, el irrespeto por la

diferencia, la indisciplina, entre otros. Y peor aún ni docentes, ni estudiantes son formados para

afrontar estas situaciones de manera adecuada y pacífica. Este es el caso que se evidencia en la

institución educativa en estudio; en ciclo IV (grados octavo y noveno) se presenta gran número

de conflictos entre estudiantes y estudiantes y docentes.

Los jóvenes de este ciclo atraviesan por una etapa de sus vidas donde la comprensión, el

reconocimiento, el respeto y la individualización son factores esenciales en la construcción de su

carácter y personalidad. Frente a esto, muchos docentes ignoran como actuar y responder ante

estas necesidades y cómo afianzar las interacciones en el aula, convirtiéndose esta situación en

un problema mayor que termina generando, desgaste emocional, físico y mental; inconformidad,

desinterés; molestia y distanciamiento entre las partes; limitando el proceso de enseñanza

aprendizaje y reflejándose en el bajo rendimiento académico y el estrés laboral.

Por otra parte, la clase se convierte en el espacio educativo donde se comparten

experiencias y se aprende mutuamente. Parafraseando a Schön (1992), la enseñanza se da a

(32)

se transmiten mensajes tanto de forma verbal como en la forma de actuar. Lo cual reafirma la

gran importancia que tiene el fortalecimiento de un clima de aula basado en el respeto, la

cordialidad, el desarrollo de la creatividad y la formación de un vínculo pedagógico fuerte que

genere confianza y gusto por la enseñanza y el aprendizaje. Pero para lograr esto, lo primero que

se debe abordar es la capacitación docente, y es a través de la formación en competencias

socioemocionales que se brinda la posibilidad de lograr la adquisición de herramientas,

habilidades, conocimientos y estrategias para tal fin.

Es así, como se planteó desde esta investigación un programa de intervención basado en

talleres desde los cuales se trabajó el reconocimiento y desarrollo de algunas competencias

socioemocionales que podían contribuir a afrontar las problemáticas anteriormente mencionadas.

Pero, ¿Cómo saber que tan efectivo es este programa de acuerdo a las necesidades de la

comunidad educativa? De allí nació la pregunta de investigación: ¿Cómo contribuye un

programa de formación en competencias socioemocionales para docentes en el clima de aula?

Es relevante estudiar este problema, ya que se convierte en uno de los factores de

incidencia para los estudiantes en cuanto al bajo rendimiento académico, el aumento de

conflictos escolares y hasta la deserción; y para los docentes en el aumento de enfermedades

laborales físicas, mentales y emocionales. Si se logra construir espacios de formación y

reflexión de la acción pedagógica a través de las competencias socioemocionales quizá se logré

minimizar estas problemáticas y lograr un mejor clima de aula que redunde en una educación de

(33)

3. OBJETIVOS

3.1 Objetivo General

Diseñar e implementar un programa basado en talleres de reflexión –acción-

participación, que contribuyan al desarrollo de competencias socioemocionales de los docentes

de ciclo IV del colegio Manuel Cepeda Vargas IED sede A, jornada tarde, con el fin de brindar

herramientas pedagógicas que contribuyan a mejorar el clima de aula.

3.2 Objetivos Específicos

3.2.1 Diseñar y aplicar instrumentos que permitan recoger información diagnóstica de las

problemáticas más recurrentes en la institución y de las falencias en cuanto al desarrollo de las

competencias socioemocionales de los docentes de ciclo IV.

3.2.2. Diseñar e implementar una propuesta de intervención acorde a las necesidades planteadas

en el diagnóstico.

3.2.3 Realizar una evaluación formativa del programa implementado a través de la aplicación de

(34)

4. METODOLOGÍA

4.1 Diseño

Esta investigación gira en torno al diseño, la implementación y la evaluación formativa

del programa Maestros de Corazón, que pretende brindar formación en cuanto al reconocimiento

y la importancia del desarrollo de competencias socioemocionales a los docentes de ciclo IV,

para fortalecer el vínculo pedagógico y así mejorar el clima de aula, brindando herramientas para

manejar de manera positiva situaciones conflictivas con sus estudiantes y compañeros a través de

una experiencia vivencial. Esto, permitiendo indagar en torno a la pregunta de investigación:

¿Cómo contribuye un programa de formación en competencias socioemocionales para docentes

en el clima de aula? Se define esta investigación como cualitativa, dada tanto por datos

descriptivos como por las percepciones de los participantes habladas y/o escritas y la conducta

observable (Taylor y Bogdan, 1986).

Ahora bien, la investigación cualitativa se convierte en una actividad que sitúa al

observador en un contexto determinado desde el cual parte para realizar sus interpretaciones.

“Estas prácticas transforman el mundo, lo convierten en una serie de representaciones, que

incluyen las notas de campo, las entrevistas, conversaciones, fotografías, registros y memorias”

(Denzin, 2005), por ello los instrumentos utilizados (entrevistas, diario de campo, grupo focal).

Desde la perspectiva cualitativa que se fundamenta en el enfoque hermenéutico interpretativo

(35)

búsqueda de significados que les conceden a los hechos, y de cómo viven y experimentan ciertos

fenómenos o experiencias los individuos o los grupos sociales que investigamos” (Gómez,

2012).

Particularmente para este estudio se retomaron los planteamientos de la metodología de

investigación intervención concebida como “el proceso de reconocimiento del otro, relacionado

en tres palabras claves: comprender, interpretar y explicar con quienes abordamos el fenómeno,

desde una mirada de segundo orden” (Cañón, 2009). Es decir, que el investigador a través de

esta metodología logra un mayor acercamiento a la población y alcanza una interpretación de la

situación en estudio conjugando sus percepciones con las de los participantes, interpretando los

datos recolectados con el ánimo de comprender y explicar los fenómenos observados.

La metodología de intervención socioeducativa dado desde los aportes del trabajo social.

Según Ramos (2005), es un método integrativo que consta de las siguientes fases:

Reconocimiento del problema; demanda de ayuda de una comunidad; diagnóstico de la

situación; definición de objetivos de la intervención; negociación de un contrato entre los

participantes; desarrollo de la intervención; movilización de recursos; evaluación y conclusión de

la intervención.

Para este caso, se modificaron estas fases y se ajustaron según las necesidades y enfoque

(36)

1. Reconocimiento de un problema.

2. Diagnóstico de la situación.

3. Diseño de la intervención.

4. Implementación de la intervención.

5. Evaluación.

Teniendo en cuenta esta organización metodológica, se diseñaron algunos instrumentos

que permitieron recoger información suficiente para lograr dar respuesta a la pregunta de

investigación, organizados en tres fases: diagnóstico, intervención y evaluación.

En la fase inicial se logró identificar claramente el problema, luego como primer

momento se realizó un diagnóstico, que permitió identificar los factores que inciden en mayor medida en el problema y de acuerdo a esto se seleccionaron las competencias socioemocionales a

trabajar en la intervención para lograr el diseño de los talleres. El segundo momento fue la

intervención que se llevó a cabo a finales del mes de noviembre del año 2014, en el transcurso de la semana institucional del establecimiento educativo en estudio. Se realizaron 5 talleres

donde la reflexión, la acción y la participación de los docentes fue la esencia de la intervención.

Posteriormente se realizó el tercer momento de evaluación donde los participantes a través de una encuesta, una entrevista y un grupo focal brindaron sus percepciones respecto al programa

(37)

La intervención que en pedagogía social se concibe como la apuesta por promover una

acción educativa con personas; se fundamentó en 5 espacios pedagógicos, cada uno con un tema

específico, organizados de igual manera para su ejecución así: un propósito general, una

dinámica rompe hielo, 2 o 3 actividades de reflexión, acción y participación; cada uno con un

propósito específico, se tuvo en cuenta los recursos necesarios y el tiempo requerido para su

desarrollo. Para finalizar con un espacio de reflexión y conclusión respecto a cada temática. Los

talleres se plantearon según las necesidades identificadas en el diagnóstico a través de un cuadro

de organización general de programa (Ver anexo 11), luego se dispusieron de la siguiente

manera: identificación de emociones regulación emocional en cuanto a control de la ira y la

ansiedad, la escucha activa y por último la asertividad. A continuación, se presentan las cinco

temáticas trabajadas:

1. Identificación de emociones. Se implementó como taller de iniciación y

sensibilización para acercar a los docentes a este campo de la socioemocionalidad, a

través del cual permitió identificar las emociones y reacciones propias y ajenas para

expresarlas de la mejor manera. (Ver anexo 12),

2 y 3 Regulación Emocional. *Control de la Ira (Ver anexo 13) y * Control de la

ansiedad (Ver anexo 14). En segunda instancia se identificó la necesidad de trabajar

actividades y estrategias que permitan el autocontrol de dos grandes emociones que

asechan a los docentes como son la ira y la ansiedad, ya que al encontrarse sujetos

día a día a los diversos conflictos y dificultades dadas en el aula y en la institución

(38)

que a largo plazo le generan malestar tanto físico como emocional desencadenando

conflictos a mayor escala con los estudiantes.

4. Escucha activa. Este taller contempla la competencia comunicativa que es de gran

influencia en la resolución de conflictos y en el fortalecimiento de los vínculos en el

aula. Gran cantidad de problemas en la escuela nacen de las deficiencias en la

escucha. Esta competencia implica no solamente estar atento a comprender lo que los

demás están tratando de decir, sino de demostrarles a los demás que están siendo

escuchados. (Chaux, 2012) Si se establecen estrategias para el desarrollo de la

escucha activa se lograrán grandes cambios en la escuela. (Ver anexo 15)

5. Asertividad. Para finalizar, se diseñó el taller de asertividad que también se reconoce

como una competencia comunicativa, que permite expresar las necesidades, intereses,

posiciones, derechos e ideas propios de maneras claras y enfáticas, pero evitando

herir a los demás o hacer daño a las relaciones (Chaux, 2012; Lange y Jakubowski,

1980; Velásquez, 2005) (Ver anexo 16).

Esta intervención se fundamenta en talleres, ya que estos se consideran:

Una estrategia en la cual se aprende haciendo; se toma como punto de partida la experiencia de los participantes, se centra en problemas e intereses comunes, se promueve la participación activa de los integrantes, además permite la utilización de diversas estrategias, especialmente la lúdica, dinámicas, discusión en grupo y siempre con el fin de generar espacios para la reflexión personal y grupal(SED, 2014).

(39)

Además, el taller puede convertirse en la posibilidad del vínculo, la participación y, por

ende, “…lugar de producción social de objetos, hechos y conocimientos” (Ander, 2005). Este

espacio, se convierte en un escenario pedagógico, donde se entrelaza la teoría con la práctica a

través del trabajo en equipo generando la posibilidad de la reflexión desde la acción y la

participación. En el taller, “los participantes se ven estimulados a dar su aporte personal, crítico

y creativo, partiendo de su propia realidad y transformándose en sujetos creadores de su propia

experiencia y superando así la posición o rol tradicional de simples receptores”. (Betancourt, 1996).

Se recogieron datos durante todo el proceso y se finalizó con una evaluación formativa de

la implementación del programa diseñado. Según McMillan (2007) la evaluación formativa

consiste en la retroalimentación que se da para tomar acciones correctivas sobre el desempeño o

funcionamiento de un proceso y su principal propósito es promover el aprendizaje. En este caso

Maestros de Corazón que es considerada como una propuesta innovadora, merece ser evaluada

para identificar sus fortalezas y debilidades con el fin de mejorar cada vez más este programa y

así poder darle continuidad o servir como guía para futuras investigaciones y propuestas de este

tipo.

4.2 Participantes

Esta indagación se realizó en el colegio Distrital Manuel Cepeda Vargas, el cual cuenta

con una población de 6491 estudiantes aproximadamente; es calendario A, mixto, cuenta con 3

sedes, que brindan servicios educativos en la jornada mañana y tarde. Está ubicado en la

(40)

cero, uno y dos; en los niveles de pre-escolar, básica primaria, básica secundaria, media y

programa extra edad.

La sede principal (sede A) ubicada en la calle 56 sur No. 81 -26, cuenta con 1250

estudiantes en la jornada tarde. Para la intervención se trabajó con el grupo de docentes de dicha

jornada, pertenecientes a ciclo IV, que corresponde a los grados octavo y noveno. Estos

estudiantes estuvieron acompañados en su proceso de aprendizaje por 12 docentes (7 mujeres y 5

hombres), cada uno perteneciente a las respectivas asignaturas, es decir: ciencias naturales (física

y química), ciencias sociales (filosofía, ciencias políticas, religión y ética), matemáticas,

educación física, educación artística, humanidades (español e inglés), tecnología e informática.

La institución es de carácter público y obedece a los lineamientos de Ministerio de Educación

Nacional y a las políticas públicas distritales.

En octavo se contaba con 186 estudiantes organizados en cinco cursos y en noveno

habían 105 estudiantes ubicados en tres cursos para un total de 8 cursos con 291 estudiantes de

ciclo IV, esto para el año 2014, donde se llevó a cabo este estudio. Se debe aclarar que el grupo

a intervenir fue seleccionado por las diversas problemáticas evidenciadas en este ciclo tanto

académicas como convivenciales tanto entre ellos como con sus docentes y padres.

Para garantizar la responsabilidad ética de esta investigación, se presentó la propuesta

inicial al señor rector de la institución educativa, quien dio el aval para efectuar la propuesta (Ver

(41)

algunos estudiantes de este ciclo en la encuesta inicial (Ver anexo 2) y de igual manera con la

autorización por parte de los docentes participantes para utilizar la información recolectada,

garantizando su anonimato, con fines netamente necesarios para esta investigación.

4.3 Métodos de Recolección de Información

La recolección de la información se realizó en tres fases, utilizando las siguientes

técnicas:

1. Fase de diagnóstica, donde se utilizaron unas encuestas realizadas tanto a estudiantes

como a docentes de ciclo IV.

2. Fase de intervención, donde se aplicaron entrevistas semiestructuradas a algunos

docentes y diario de campo.

3. Fase de evaluación, se implementaron entrevistas semiestructuradas y grupo focal con

algunos de los participantes. Se realizó el proceso de codificación y categorización y

luego, se trianguló la información recolectada, con el ánimo de alcanzar los hallazgos que

nos permitan dar respuesta a la pregunta planteada para este estudio.

Para comenzar, se diseñó una encuesta diagnóstica para estudiantes (Ver anexo 4) y

docentes (Ver anexo 5) de ciclo IV, con el fin de obtener información respecto a las dificultades

(42)

se aplicó a 21 estudiantes de ciclo IV, la cual constaba de 7 preguntas de opción múltiple con

única respuesta. De igual manera se realizó la encuesta a los 12 docentes de dicho ciclo que

contenía 10 preguntas del mismo formato, cabe aclarar que se tomó como referencia el

cuestionario para detectar la situación que percibe el profesorado sobre la convivencia, elaborado

por Isabel Fernández García (1998). Posteriormente, se analizó la información recogida y de

acuerdo a esto, se procedió a determinar las estrategias y las competencias a trabajar en el

programa Maestros de Corazón.

En segunda instancia, se creó una entrevista semiestructuada para docentes al finalizar

cada taller de la intervención (Ver anexo 6) y otra al finalizar el programa Maestros de Corazón

(Ver anexo 7). También se recopiló información a través de video y fotografía (Ver anexos 14 al

18) como registro de la implementación de los talleres; de igual manera se llevó un diario de

campo (Ver anexo 8).

Al finalizar la intervención, se realizó una encuesta (Ver anexo 9) a los 12 docentes

participantes y se realizó un grupo focal (Ver anexo 10) al finalizar el mes de febrero del 2015,

con la participación de cuatro docentes, con el ánimo de recolectar mayor información respecto a

la puesta en marcha y aplicabilidad de las técnicas y estrategias aprendidas durante la

intervención, al igual que las reflexiones generadas durante la misma. Todos los instrumentos

utilizados fueron validados por la docente Irma Flores y aplicados previamente con algunos

(43)

Cuadro 1 Fases del proceso investigativo. Diseñado por Magda Garzón

4.4 Plan de Análisis

Para el análisis de datos iniciales, es decir de los recogidos durante la fase diagnóstica

como fueron las encuestas de estudiantes y las de docentes, se realizaron unos diagramas de

barras para hacer un comparativo en las respuestas y presentar las frecuencias halladas, lo cual

sirvió de insumo para el diseño de la intervención, para determinar las problemáticas más

frecuentes en el aula.

Posteriormente, con la información recogida durante la fase de intervención, es decir, las

entrevistas que se realizaron tanto al finalizar cada taller como las realizadas al final de todo el

proceso, se codificaron, categorizaron y se generó el respectivo análisis. En esta fase también se

tuvo en cuenta la información registrada en el diario de campo, como notas anexas,

Diagnóstico

Encuesta inicial a docentes de ciclo

IV

Encuesta a estudiantes de

ciclo IV

Intervención

Entrevista semiestructurada

a docentes participantes

Diario de campo del investigador

Evaluación

Encuesta final a docentes participantes

Grupo focal con docentes participantes

(44)

observaciones del desarrollo de cada taller y los elementos emergentes dados durante este

proceso. (Ver anexo 9).

En la fase de evaluación, se tomaron las encuestas finales realizadas a los docentes

participantes y de igual manera se diseñaron unos diagramas de barras que permitieron visualizar

las frecuencias de respuestas y hacer el respectivo análisis. Por último, se analizó la información

recogida en el grupo focal a través de la utilización de códigos y categorías para ser analizada.

Como cierre se presenta el análisis de la información recolectada presentando los hallazgos y

dando fruto a conclusiones y recomendaciones.

Mes Noviembre

Competencia a Trabajar

Identificación de

Emociones

Regulación Emocional

Escucha

Activa

Asertividad

Taller 1.Sensibilización

2.Control de

la Ira

3.Control de

la Ansiedad

4.Aprendiendo

a Escuchar

5. Asertivo…

Yo, Tú, Él,

Nosotros,

Todos.

Fecha Viernes 21 Lunes 24 Martes 25 Miércoles 26 Jueves 27

(45)

5. RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Para el análisis de los resultados se subdivide este capítulo en tres, teniendo en cuenta las

fases que se mencionaron en la metodología: diagnóstico, intervención y evaluación.

5.1 Fase de Diagnóstico

En esta fase se aplicó una encuesta para estudiantes y una para docentes, para identificar

las problemáticas más relevantes en cuanto a vínculo pedagógico y clima de aula.

Por medio de la encuesta realizada a los estudiantes se evidenció que las agresiones y

conflictos en el aula de clase son un problema muy importante; entre los conflictos que se

presentan con mayor frecuencia en el aula de clase están: interrupciones por indisciplina,

agresiones, gritos y malos modos; lo cuan nos indicó que estos son los factores que inciden

negativamente en el clima de aula. Respecto a los docentes recalcaron que ante algún problema

de disciplina o conflicto, optan por opciones como hacer anotaciones en el observador, sacar al

estudiante de clase y llamarle la atención delante de todos. Se observó que estas actitudes

corresponden a estilos docentes definidos y que las respuestas que los docentes dan en el aula

ante un conflicto muchas veces no son adecuadas o no contribuyen a solucionar esta situación

sino que por el contrario puede aumentar la molestia e inconformidad por parte de los estudiantes

(46)

Los estudiantes sugirieron que para resolver los problemas de clase, se debe mejorar el

trato entre estudiantes y el diálogo con los docentes. Comentaron que los docentes se dejan

llevar casi siempre por sus impulsos y las expresiones más comunes de los docentes frente a un

conflicto en clase son de rabia, ansiedad y tristeza respectivamente. Para finalizar, la gran

mayoría consideró que posiblemente si los docentes fueran más tranquilos y menos malgeniados,

disminuirían los conflictos y la indisciplina en el aula. (Ver anexo 17). Lo que demostró la

necesidad de trabajar el campo de las competencias socioemocionales de autocontrol emocional

y las competencias comunicativas como la escucha activa y la asertividad.

Por otra parte, los docentes también consideraron que las agresiones y conflictos en el

aula son un problema muy importante; invierten entre el 20% y 40% de su tiempo en temas

relacionados con indisciplina y conflictos. Esto demostró las fallas en el clima de aula y la

importancia de buscar estrategias para reducir problemáticas y resolver conflictos pacífica y

adecuadamente. Al presentarse algún problema de disciplina o conflicto, los docentes

mencionaron que lo trataban hablando con el estudiante de manera personal. Afirman que la

solución ante los conflictos en el aula se pueden resolver detectando y llevando a cabo un

tratamiento de los casos especiales y como segunda opción mencionaron que se debe incluir el

tema de disciplina en el proyecto curricular de la institución. Esto evidenció la falta de

estrategias para afrontar adecuadamente conflictos y la necesidad de crear espacios de formación

entorno a esto. Manifestaron estar de acuerdo con la idea de que el equipo de docentes adopte

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