EL FARMACÉUTICO ANTE LOS PRODUCTOS MILAGRO

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Texto completo

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El Farmacéutico ante los Productos Milagro

Juan Romero Candau

Farmacéutico. Vocal de Alimentación del Colegio Oficial de Farmacéuticos de

Sevilla.

Para correspondencia:

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Resumen:

La obesidad es el trastorno más común en la especie humana, y de los más antiguamente descritos. La prevención de esta enfermedad es más eficaz que su tratamiento una vez instaurada, y aquí juega un papel fundamental la labor del farmacéutico como Educador Sanitario.

La aparición de los llamados "Productos Milagro" (aquéllos cuyas propiedades no han sido demostradas o evaluadas científicamente) en relación con la obesidad debe alertar al farmacéutico, que es responsable de su detección y, en casos de ilegalidad, de su erradicación del mercado.

En este artículo se revisan las propiedades de algunos de los principios activos que se suelen encontrar en los productos "adelgazantes" y se recuerda la obligación moral del farmacéutico, como profesional sanitario más accesible, de actualizar sus conocimientos para garantizar la validez de su consejo ante el público.

Palabras clave: obesidad, productos milagro, pérdida de peso.

Summary:

Obesity is the commonest disease in the human species, and one of the earliest described. Its prevention is more effective than its treatment once instaured, and here, work of pharmacists as Sanitary Educators plays a fundamental role.

Apparition of the so called "Miracle Products" (those whose properties have not been scientifically proved or tested) related with obesity has to alert the pharmacist, who is responsible for their detection and, in cases of illegality, for their eradication of the market.

In this article, the properties of some active principles that are usually found in "weight-losing" products are reviewed, and the moral obligation of the pharmacist, as the most accessible sanitary professional, to update his/her knowledge to guarantee the validity of its advice in front of the public, is emphasized.

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Si hiciésemos una pequeña encuesta sobre lo que se entiende por Acidemia Propiónica o Glutárica, Histidinemia, Leucinosis, Homocistinuria… es posible que muchas de los encuestados no sólo no identificaran estos términos como enfermedades metabólicas, sino que probablemente ni siquiera los relacionaran con el concepto de enfermedad. Esto no ocurre, obviamente, con la obesidad, que se presenta como un término mucho más familiar. Todo el mundo cree saber lo que es la obesidad e incluso, pueden personalizarla en alguien de su entorno más cercano. Cuestión diferente es si se sabe distinguir, claramente, entre obesidad y sobrepeso y, finalmente, si se tiene claro que la obesidad es una enfermedad de naturaleza muy grave relacionada con un amplio abanico de complicaciones, no menos importantes y, que ocasionan una inversión en recursos sanitarios cada vez menos soportables por los organismos sanitarios.

La razón de todo ello puede radicar en que la obesidad es precisamente, el trastorno metabólico más común en la especie humana y, de los más antiguamente descritos. Además, no siempre ha tenido el mismo cartel peyorativo de hoy día. Ya la Venus de Willendorf, figurilla del Paleolítico (25.000-20.000 años a.C.), nos relacionaba la obesidad con la feminidad y la fertilidad. Y si damos un paseo por el Arte vemos, por ejemplo, cómo Rubens, en el siglo XVI, parecía plasmar, al pintar sus célebres “Gracias”, los cánones estéticos de otras épocas.

Además, todavía no se han erradicado del todo factores de tipo ambiental como los binomios “delgadez-enfermedad y obesidad-salud” o “delgadez-pobreza y obesidad-riqueza”. Siguen pues, coexistiendo multitud de factores que influyen negativamente en lo que se ha dado en llamar “La epidemia del siglo XXI”. Realmente, si atendemos a las cifras, que indican que el 53% de la población desarrollada padece sobrepeso y un 13% obesidad (más del 20% en EEUU), hay que hablar de una verdadera pandemia de enormes proporciones. Además, sigue creciendo cada día y, si lo hace en las proporciones de la última década (de un 5% a casi el 15% en la población infantil y juvenil), la cantidad de recursos que habrá que destinar al tratamiento de la obesidad y sus enfermedades derivadas, amenaza con “ridiculizar” los que puedan destinarse por ejemplo, a otros también importantes problemas de orden mundial como pueda ser el famoso “Cambio Climático”.

Pero, como la obesidad es una enfermedad de muy difícil, por no decir, casi imposible curación una vez instaurada, habrá que dirigir pues, los esfuerzos a la prevención del

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sobrepeso. Urge tomar medidas e implicar a los sectores sanitarios tradicionalmente más comprometidos como es el colectivo farmacéutico.

La creciente modernización del medicamento y la mayor tecnificación de los alimentos en su conjunto, lejos de restar perspectivas al farmacéutico, abre un universo de posibilidades a todos aquellos que sean capaces de apostar por las nuevas formas de entender la profesión. La Farmacia se impone como un Centro sanitario de primera elección por su accesibilidad y cercanía al paciente.

En un primer nivel de prevención, el farmacéutico va a asumir un papel fundamental como Educador Sanitario. Para ello el arma fundamental va a ser la información sobre nutrición y alimentación, ejercicio físico, hidratación e incluso desarrollar encuestas, campañas y planes de alimentación. Habrá que aclarar errores y desterrar mitos así como luchar contra las modas y los estereotipos que puedan representar la anti-nutrición.

Pero un capítulo fundamental y, que además puede afectar sustancialmente a la credibilidad e imagen del farmacéutico como agente de salud, es el de los llamados “Productos Milagro” (en adelante PM). El Farmacéutico, como integrante imprescindible de la cadena sanitaria, adquiere la responsabilidad de contribuir a la Salud, tanto desde la función de especialista del medicamento como, desde la participación activa en el control de otros productos que se puedan o no, dispensar en Farmacias.

Muchos de estos PM se intentan introducir en el mercado a través precisamente de la oficina de Farmacia (OF), intentando ampararse en el prestigio y carácter sanitario de estos establecimientos. Esto va a añadir una responsabilidad especial al farmacéutico, quien deberá actualizar convenientemente sus conocimientos para poder detectar la presencia de este tipo de productos, denunciando cuando sospeche una posible ilegalidad y/o informando adecuadamente al paciente que los demande, para poder erradicarlos del mercado.

Generalmente se entiende por PM aquel al que se le atribuyen una serie de propiedades que no han sido científicamente demostradas por métodos válidos y, por lo tanto no se han sometido a los sistemas legales de autorización como medicamento, cosmético o producto sanitario que le correspondería, intentando evitar el control sanitario que se le tendría que aplicar por las propiedades atribuidas; para ello se buscan sistemas que eviten cumplir dichas leyes y se aprovechan de lo limitado del control existente sobre la publicidad en ciertos medios de comunicación.

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Los PM en el mercado pueden representar:

o Productos cuya composición no justifica las propiedades atribuidas.

o Productos que en su composición entra algún compuesto que podría justificar sus propiedades, pero que no se ha presentado correctamente a la Administración o ni ha sido autorizado por ésta.

o Productos de supuestas terapias de utilidad no demostrada.

o Otros.

Normalmente, cuando se va a comercializar un PM, la empresa o interesado suele buscar una vía legal simple para conseguir algún tipo de autorización, y luego crea una publicidad muy agresiva “sugiriendo” o directamente atribuyendo al producto una serie de propiedades que nada tienen que ver con lo presentado a las autoridades sanitarias.

Todos los PM, tiene características comunes:

o Publicidad agresiva cuando no engañosa.

o Se diseñan y comercializan aprovechando dudosas interpretaciones y lagunas en las reglamentaciones sanitarias.

o Utilizan la ingenuidad de las personas que creen poder conseguir el efecto deseado sin esfuerzo alguno (dejar de fumar, adelgazar…).

o Se comercializan en muchos sitios distintos, utilizando muchas veces el prestigio de establecimientos sanitarios, como pueden ser las Farmacias, para introducirse en el mercado.

Pero no siempre hemos de pensar que se obra de mala fe, ya que otro problema es que al existir muchas normas y, ante la gran variedad de productos de uso sanitario, puede llegar a ser difícil que una empresa o particular, sin el debido asesoramiento sanitario-legal, pueda saber correctamente dónde ubicar su producto y cómo autorizarlo o publicitarlo.

La legislación aplicable a los PM es muy variada y, como ahora veremos, se encuentra regulada al menos, por las siguientes leyes y decretos:

o Ley 14/1986 General de Sanidad: ordena que las Administraciones públicas realicen “un control de la publicidad y propaganda comerciales para que se

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ajusten a criterios de veracidad en lo que atañe a la salud…”; asimismo prevé la inspección y control de la promoción y publicidad de los Centros y establecimientos sanitarios, y la autorización previa de la publicidad de los medicamentos y productos sanitarios, entre otros.

o Ley 34/1988 General de Publicidad: regula la “forma y condiciones de difusión de los mensajes publicitarios”.

o Ley 25/1990 del Medicamento: prohíbe “los remedios secretos” y sanciona

como falta muy grave su preparación. También prohíbe la distribución y comercialización de preparados que se presenten como medicamentos sin estar legalmente reconocidos.

o Ley 25/1994 de la Radiodifusión: declara “ilícita, en todo caso, la publicidad por televisión que fomente comportamientos perjudiciales para la salud o seguridad de las personas. También prohíbe la publicidad de medicamentos y de tratamientos que sólo pueden obtenerse por prescripción.

o Real Decreto 1907/1996: por el que se regula la publicidad de los productos, bienes, actividades y servicios con pretendida finalidad sanitaria (más conocido como Real Decreto de los “productos milagro”). La finalidad de este Real Decreto es la protección de la salud de los consumidores, adoptándose las medidas sanitarias básicas y generales para la protección y defensa de la salud con un mayor rigor y exigencia del cumplimiento de la normativa especial sanitaria, el establecimiento de prohibiciones y limitaciones concretas de publicidad o promoción con finalidades presuntamente sanitarias, y en último término, la posibilidad de que las autoridades sanitarias intervengan para impedir las actividades de publicidad o promoción que constituyan riesgo para la salud.

Podemos decir que en este Real Decreto 1907/1996 quedan expresamente prohibidas todas esas formas de promoción que, con excesiva frecuencia, vemos en prensa, radio o TV, cuando un profesional sanitario, o persona famosa, da un testimonio sobre un producto en particular. La utilización del término “natural” como característica vinculada a pretendidos efectos terapéuticos, sugerencias sobre propiedades adelgazantes o contra la obesidad, referencias a su venta en Farmacias como garantía de veracidad de las propiedades atribuidas,

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son algunos ejemplos (podríamos citar muchos más) de comportamientos expresamente prohibidos en este Real Decreto, pero que parece que pocos atienden o nadie se encarga de hacer cumplir.

El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos es consciente de este enorme problema, por constituir un auténtico atentado contra la salud de las personas, y de que necesitábamos una herramienta que nos permita, de alguna manera, poder denunciar ante las autoridades sanitarias esta serie de productos que no sólo no aportan nada a nivel preventivo/terapéutico sino, que en muchos casos, inciden negativamente en la salud de las personas haciendo que éstas abandonen tratamientos adecuados por creer en esta publicidad malintencionada o, al menos, indocumentada.

Así fue como se creó en junio del 2005 el Centro de detección de Productos Milagro. En este Centro se recogen todas las notificaciones sobre PM que le llegan desde los Colegios Oficiales, o bien, desde los propios farmacéuticos pero, siempre a través de sus Colegios Oficiales (recordemos que el Consejo General atiende a los Colegios que lo forman y los Colegios a sus colegiados). Estas denuncias se analizan en el Centro para, en su caso, solicitar a la Administración Sanitaria la retirada del producto en cuestión o al menos su adecuación a la normativa legal correspondiente.

El funcionamiento es simple, así por ejemplo, el Centro hasta el pasado mes de marzo había recibido 59 comunicaciones de productos sospechosos, desde los Colegios Oficiales. De estas comunicaciones, una vez estudiadas, ha dirigido consultas al Ministerio de Sanidad por 45 de ellas. El Ministerio ha contestado a 13 de ellas. Dos de esos productos han sido retirados del mercado por orden de la Agencia Española de Medicamentos, tras comprobarse la sospecha de que contenían sustancias prohibidas. Tres laboratorios han modificado la publicidad incorrecta de sus productos como consecuencia de la intervención ministerial. Finalmente, se han detectado tres productos considerados como medicamentos y no comercializados como tales, que han sido reconducidos hacia sus canales adecuados.

Esta labor de denuncia de productos sospechosos, ya se venía haciendo desde mucho antes de la creación de este Centro, lo que ocurre es que de esta manera se centralizan y unifican las consultas a la Administración evitando repeticiones y, al mismos tiempo, las resoluciones también se unifican en un mismo Centro de dónde van a todos los Colegios. De esta forma se asegura una única información para todos y, aunque un Colegio determinado no haga la consulta, va a recibir la información igualmente.

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Existe la creencia errónea, incluso entre muchos profesionales, de que cuando el producto en cuestión tiene código nacional (en este caso de ParaFarmacia), éste ya es “seguro”. Nada más lejano a la realidad puesto que se trata solamente de un número de identificación para facilitar el tratamiento informático y, es adjudicado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos. En su concesión lo que se hace es verificar que la documentación aportada por la empresa solicitante se ajusta a la legalidad vigente pero, en ningún caso va a evaluar la efectividad del producto en cuestión.

Así pues, la ausencia de este código, no va a significar en absoluto, que el producto en cuestión sea dudoso o que se trate de un PM. Solamente va a significar que no se ha solicitado por parte del laboratorio fabricante o comercializador, lo cual es perfectamente legal.

Conviene recordar, una serie de consejos útiles que en un informe del año 1995 difundió el Real e Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla (RICOFSE), para que todos sus colegiados tuvieran ideas claras a la hora de identificar estos productos y, que siguen siendo perfectamente válidas:

o Los PM no son medicamentos. La legislación española dispone de un riguroso sistema de registro de medicamentos: deben llevar un número de siete dígitos -Código Nacional de Medicamentos-. El control previo sanitario queda patente por las siglas C.P.S.

o El Código Nacional de ParaFarmacia tiene sólo una función de gestión informática.

o Hay que desconfiar de las grandes promesas. Como la de perder peso en poco tiempo y sin esfuerzo.

o Los medicamentos sólo pueden dispensarse en Oficinas de Farmacia.

o Hay que extremar la cautela con la propaganda de los medios de comunicación, los famosos “reconvertidos” a sanitarios, los sanitarios con número de colegiado recomendando el uso de un determinado y maravilloso producto, las imágenes de pacientes antes y después del tratamiento, etc.

o La frase “de venta en Farmacias” no asegura la eficacia del producto.

o Los cosméticos pueden limpiar, mantener o proteger el buen estado de la piel pero, nunca se les puede atribuir acciones terapéuticas.

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o No se debe usar ningún producto supuestamente beneficioso para la salud sin consultar al médico o farmacéutico.

o El farmacéutico ha de ser un profesional empeñado en su formación constante para que en todo momento pueda ofrecer el consejo sanitario basado en una información científica actualizada.

La obesidad, precisamente por ser una enfermedad grave, crónica y “casi incurable”, convierte a las personas que la puedan padecer, en víctimas propicias de todos estos productos con pretendidas propiedades adelgazantes. Así pues, era el fín primero y principal de este artículo, hacer un repaso de los principios activos más utilizados en los productos comercializados para el control del peso, ya que existen muchos y, sin embargo, para la gran mayoría, los efectos no han sido debidamente comprobados ni se conoce bien la calidad, seguridad y eficacia de los mismos.

1.- DIURÉTICOS.

Uno de los grupos terapéuticos más frecuentemente utilizados en estos productos adelgazantes es el de los diuréticos pues, al provocar una pérdida de líquidos rápidamente, el paciente se “engancha” al tratamiento. Pero la pérdida de líquidos no adelgaza, sólo contribuye a la deshidratación, incluso en algunas personas puede poner en riesgo su salud.

1.1.- Alcachofa (Cynara scolymus L.). Se utilizan las hojas desecadas. No tiene efecto específico sobre el control del peso, salvo el efecto diurético debido a la inulina y a sus ácidos, pero que no está comprobado (aunque en España legalmente se le reconoce esta acción).

Sus acciones farmacológicas comprobadas lo son a nivel digestivo como colerético, colagogo, antiemético y aperitivo. También ha mostrado efectos hipocolesterolemiante e hipotriglicerimiante.

Contraindicada en embarazo, lactancia y en casos de obstrucción intestinal.

1.2.- Boldo (Peumus boldus Molina). Se emplean las hojas enteras o fragmentadas. Algunos autores destacan su acción diurética y laxante leve. No hay estudios que lo relacionen con la pérdida de peso.

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1.3.- Cola de Caballo (Equisetum arvense L.). Se usan los tallos estériles. Se le considera un diurético suave. No tiene efecto alguno sobre la grasa.

Tradicionalmente se ha considerado hemostático para el tratamiento de heridas de difícil cicatrización. Algunos estudios le atribuyen propiedades beneficiosas en casos de urolitiasis, así como también propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.

1.4.- Diente de león ( Taraxacum officinale Weber). Se utilizan las hojas y la raiz, solas o mezcladas. Se le atribuyen acciones diuréticas, digestivas y laxante débil.

Entre las contraindicaciones encontradas está la obstrucción de las vías biliares. Debido a su contenido en sustancias amargas, puede causar molestias gástricas, con hiperacidez.

1.5.- Ortiga (Urticaria urens L). Se usan las hojas, sumidades aéreas y las raices. Las hojas y sumidades floridas tienen acción diurética. Popularmente se le utiliza como reminalizante y antianémico por su riqueza en minerales.

No hay referencias científicas como coadyuvante en el control de peso.

Su uso está contraindicado en casos de insuficiencia renal o cardíaca.

1.6.- Ortosifón (Orthosiphon stamineus Bentham). Se emplea las hojas y sumidades de los tallos, desecadas y fragmentadas. Tiene acción diurética.

No encontrada ninguna referencia que justifique su uso en la pérdida de peso.

2.- LAXANTES.

Son útiles en algunos casos de estreñimiento, pero esto también puede solucionarse con cambios en la alimentación, incremento del consumo de líquidos y aumento de ejercicio. Además, resolver el problema de estreñimiento, no supone evitar la excesiva acumulación de grasa corporal.

2.1.- Cáscara sagrada (Rhamnus prusiana DC). Se usa la corteza desecada, entera o fragmentada. Sólo tiene efecto laxante, del tipo estimulante. No hay referencia científica encontrada sobre su uso para reducir el peso.

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Contraindica en niños y mujeres en periodo de lactancia. No usar en caso de obstrucción o estrechamiento intestinal, falta de tono muscular, enfermedades del colon, apendicitis, dolores abdominales y estados de deshidratación severa.

El uso continuado puede producir cambios inflamatorios y daño en las células del tracto gastrointestinal. No es seguro su uso en período superior a una semana.

La cáscara sagrada está incluida en la lista de la Orden SCO/190/2004 de 28 de enero por la que se establece la lista de plantas cuya venta al público queda prohibida o restringida por razón de su toxicidad.

2.2.- Zaragatona (Plantago psyllium L). Se utilizan las semillas que en contacto con el agua se hinchan y en poco tiempo se cubren de un mucílago incoloro y translúcido. Además de su actividad laxante del tipo formador de masa, se le atribuye efecto saciante, por lo que se podría usar como coadyuvante en tratamientos de control de peso.

Por las propiedades demostradas, podría ser útil en casos de estreñimiento habitual, hemorroides, fisuras anales, diverticulosis intestinal, gastritis, enterocolitis, úlceras gastroduodenales, cistitis, bronquitis, hipercolesterolemias y diabetes.

Contraindicada en obstrucción intestinal y estrechamiento de la luz del esófago. Precaución también los diabéticos no compensados. Puede interferir la absorción de minerales, vitaminas y algunos medicamentos.

3.- FIBRAS.

Algunas fibras solubles pueden resultar útiles pues al hincharse en el estómago, producen una sensación de saciedad, con lo que pueden ayudar a que la persona consuma menos alimentos y acepte mejor una dieta. Así mismo aumentan el volumen de las heces con lo que resultan de utilidad en el estreñimiento.

3.1.- Espirulina (Spirulina maxima (Setchell et Gardner) Geitler). Es un alga azul filamentosa, microscópica que se utiliza completa. Los mucílagos le confieren propiedades saciantes por lo que es útil para reducir el apetito. También tiene efecto antiinflamatorio, protector de las mucosas y laxante mecánico.

Por su contenido en micronutrientes es un buen complemento en la alimentación.

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Actualmente se encuentra formando parte de algunos complementos alimenticios pero, no hay normativa legal que contemple este principio activo.

3.2.- Glucomanano (Amorphophallus Konjac Koch). Se usa el rizoma seco, triturado y purificado.

Está indicada como coadyuvante en regímenes hipocalóricos para el control de peso, hipercolesterolemia y glucemia. También se puede usar para regular el tránsito intestinal, en casos de estreñimiento y diarreas.

Puede causar flatulencia o molestias abdominales al ser fácilmente fermentada por bacterias intestinales. También puede disminuir la absorción de algunos fármacos. Se debe ingerir con mucho agua pues tiene el peligro, si no se hace así, de provocar obstrucción esofágica .

Está autorizado como aditivo alimentario. Prohibido en alimentos deshidratados.

3.3.- Piña (Ananas comosus (L.) Merr). La parte útil es el tallo y los frutos que forman parte del fruto compuesto.

Por su contenido en bromelaína, se la considera digestiva; por su contenido en fibra, sobre todo en el corazón o tallo, se le atribuye efecto saciante y ligeramente laxante. También tiene efecto diurético, por lo que se la considera útil para ayudar a eliminar la celulitis. Sin embargo no existen muchos estudios que confirmen este punto.

Entre las indicaciones demostradas, está el tratamiento de dispepsias hiposecretoras y, la eliminación de edemas postoperatorios y postraumáticos, especialmente en casos de sinusitis nasales y paranasales, así como limpieza de heridas y ulceraciones tróficas. El resto de posibles indicaciones, no están suficientemente comprobadas.

Legalmente en nuestro país sólo se la reconoce como alimento humano.

4.- ESTIMULANTES DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL.

Algunos estimulantes del Sistema Nervioso Central se asocian con un aumento del gasto energético.

4.1.- Guaraná (Paullinia cupana Kunth). Se usan las semillas. Presenta propiedades anorexígenas (con efectos similares a los producidos por el café pero más intensos, por tener

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mayor contenido en taninos y cafeína). Por esta propiedad, es útil para usarlo en dietas de control de peso.

Al contener bases xánticas, se usa como coadyuvante en regímenes de adelgazamiento, por su efecto lipolítico y diurético suave. Se han comprobado pérdidas de peso en sujetos sanos sin posterior recuperación.

Excitante del SNC, aumentando la capacidad física y el gasto energético.

Contraindicado en casos de insomnio, nerviosismo, taquicardia, palpitaciones y gastritis. Su uso continuado puede producir adicción.

El guaraná puede considerarse una planta medicinal pero, no está recogida en las normativas reguladoras de éstas.

4.2.- Té verde (Camellia sinensis Link). Se utilizan las hojas.

Se han descrito distintas funciones que lo pueden hacer útil como coadyuvante en dietas de adelgazamiento. Las catequizas del té, actúan inhibiendo la enzima responsable de la degradación de noradrenalina, aumentando el tiempo de actuación de dicho neurotransmisor sobre los receptores de los adipocitos marrones, aumentando así la termogénesis y/o la oxidación de las grasas. La administración de té junto a cafeína, aumenta el gasto energético y la oxidación de las grasas, por la acción sinérgica de la cafeína con los polioles del té.

Aunque estos efectos en la reducción de peso están comprobados en animales, en humanos se requeriría un consumo de 20 g o más de té seco o 4 tazas al día de infusión para que pudieran ser apreciables.

Está contraindicado en pacientes con alteraciones cardiovasculares graves, úlcera gastroduodenal, epilepsia, insomnio, embarazo, lactancia y menores de 12 años.

Puede interaccionar con otra drogas vegetales tranquilizantes y, con otras estimulantes como ginseng, eleuterococo, nuez de cola, guaraná, mate, efedra, etc. Los anticonceptivos pueden potenciar el efecto y toxicidad de la cafeína.

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4.3.- Efedra ( Ephedra major Host). Asociada con otros estimulantes, como el Guaraná, puede tener pequeños efectos sobre la pérdida de peso, pero se desaconseja pues puede afectar al corazón y elevar la tensión.

5.- OTROS PRINCIPIOS ACTIVOS.

5.1.- (CLA) Ácido linoléico conjugado. Se trata de una mezcla de isómeros del ácido graso linoléico. Éste ácido se encuentra en muy pequeñas cantidades en los aceites vegetales, pero es bastante abundante en las grasas animales, sobre todo en la leche de los rumiantes.

Hay muchos estudios sobre los efectos del CLA en el control de peso pero, los resultados son controvertidos y no se puede asegurar nada definitivo.

Además, parece que su uso podría provocar resistencia a la insulina. En la lactancia tampoco es recomendable pues podría disminuir la cantidad de grasa de la leche materna.

5.2.- Fucus (Fucus vesiculosus L.). Se utiliza el talo de este alga.

Por su alto contenido en yodo, se ha utilizado para estimular la glándula tiroidea (buscando acelerar el metabolismo que facilite la pérdida de peso).

La algina que posee puede absorber gran cantidad de agua, por lo que el Mucus tiene efecto laxante y saciante. También tiene efecto diurético.

Puede suponer un grave peligro en personas con la función tiroidea alterada.

En resumen, a pesar de las demostradas propiedades terapéuticas del fucus, según la Comisión Europea, su uso terapéutico no puede ser defendido, ya que la eficacia de una dosis por debajo de 150 mcg/día no es significativa, y por encima de esa dosis, existe un riesgo asociado importante.

5.3.- Garcinia (Garcinia cambogia Desr). El principio activo es el ácido hidroxicítrico (HCA) presente en el pericarpio del fruto. Este ácido inhibe la transformación de azúcares en grasas y, se asocia a reducción de apetito.

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5.4.- Hinojo (Foeniculum vulgare Mill). Sus frutos tienen un efecto carminativo pero sin efecto sobre el control de peso.

El aceite esencial está contraindicado en el embarazo, recién nacidos y niños pequeños. En algunos caso puede producir reacciones alérgicas en la piel y tracto respiratorio.

5.5.- L-Carnitina. Es un compuesto formado por dos aminoácidos. Se le conoce como “quemador de grasa”, ya que es necesario para obtener energía a partir de la misma. El organismo sano es capaz de sintetizar toda la carnitina que necesita. No existen estudios que hayan demostrado que la suplementación con L-carnitina sea efectiva en dietas de reducción de peso.

5.6.- Picolinato de cromo. El cromo es considerado por nutricionistas como oligoelemento esencial desde 1977. Participa en el metabolismo de los carbohidratos y de los lípidos.

Aunque la mayoría de los productos para la pérdida de peso utilizan este PA, no se han obtenido resultados científicos que demuestren su utilidad.

5.7.- Polioles. Aportan ligeramente menos calorías que los edulcorantes habituales. No conviene abusar (máx. 20 g/día).

5.8.- Chitosan. Es el principal derivado de la quitina. Extraído de la cutícula de los crustáceos marinos y de algunos hongos.

Su uso principal es como coadyuvante en dietas de control de peso, al impedir que parte de la grasa ingerida sea absorbida. Parece que esta cantidad de grasa atrapada es muy pequeña, por lo que la pérdida de peso no va a ser demasiado significativa.

5.9.- Otros principios que pueden aparecer en preparados para el control de peso pero, que no se han encontrado estudios serios que avalen su utilización efectiva con este fin, son los siguientes:

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o Agar: sustancia amorfa extraida de algas rojas.

o Fermentos lácticos: “probióticos”.

o Fructooligosacáridos: “prebióticos”.

o Sen: laxante.

o Vid (Vitis vinifera L.): venotónica, vasoprotectora y astringente.

o Vinagre de manzana.

Probablemente en distintos preparados “adelgazantes” se puedan encontrar otro productos distintos de los aquí citados, pero (de ninguno de ellos) no hay estudios científicos serios que avalen su utilización con estos fines. A veces incluso, se utilizan simples aditivos nombrándolos con otra denominación menos común para que el compuesto “parezca” más serio o efectivo en el fin para el que se quiere justificar su puesta en el mercado.

Por todo lo cual hay que concluir, una vez revisados los principales principios activos que se suelen encontrar en los productos con pretendida finalidad adelgazante, una serie de puntos clave, que debieran transmitir una idea básica y generalizada a la hora de aconsejar al público que acuda a nuestras Oficinas de Farmacia o consultas dietéticas. De esta manera evitaríamos transmitir consejos distintos, a veces poco científicos e incluso disparatados, que no hacen sino menoscabar el papel sanitario del farmacéutico, tan laboriosamente conseguido.

Estos puntos clave serían los siguientes:

 Debemos desconfiar de dietas milagro o productos que prometan una pérdida de peso superior a 2 ó 3 kg./mes y/o sin esfuerzo.

 Debe imperar el consejo profesional basado en un cambio de hábitos racional, proponiendo de forma consensuada con el paciente, una serie de objetivos realizables. Este plan habrá de ser a largo plazo pues, nos

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proponemos cambiar los hábitos y no perder unos kilos para que “entre” el bañador en verano.

 Se puede aumentar el gasto energético a base de fomentar un ejercicio físico adecuado y continuo para cada paciente.

 Hay que disminuir las calorías totales ingeridas y distribuir los nutrientes de forma equilibrada. No existen alimentos prohibidos. Debe recomendarse una dieta variada, rica en frutas, verduras, legumbres, pescado, poca carne, lácteos y, el aceite de oliva como grasa fundamental. No hay que inventar nada, pues ya disponemos de nuestra Dieta Mediterránea.

 Debe tenerse mucho cuidado con los mensajes negativos que se puedan transmitir desde las estanterías o escaparates de nuestra propia Oficina de Farmacia.

 Finalmente, el consejo fundamental sería recordar la obligación moral que tiene el farmacéutico, por su condición de sanitario “cercano”, de actualizar constantemente sus conocimientos para que su consejo profesional tenga la mejor y más fundada base científica.

Bibliografía:

Informe sobre Productos Milagro del RICOFSE (20/06/2005).

Informe sobre Productos Milagro del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Álava.

Monografías del “Curso de Formación en Fitoterapia Práctica”. Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, con la colaboración de Arkochim.

Dirección General de Salud Pública y Alimentación de la Comunidad de Madrid. Estudio sobre ingredientes más usados en los productos comercializados para el control de Peso. Documentos Técnicos de Salud Pública, 113

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Fernández Aguado, C. Obesidad y sobrepeso. Productos milagro. Revista Aula de la Farmacia.

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