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Crecimiento verde inclusivo e informalidad 1

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inclusivo e informalidad

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Cristina Fernández | Francisco Fernández | Nicolás Gómez

Abstract

This paper analyzes informality and inclusive green growth, with emphasis on the mining, agricultural, forestry, construction and waste management sectors. Informality is estimated for productive units from the point of view of labor, business, environmental and title regulations. Inclusive green growth is measured by mixing the methodologies used to estimate the WEF Sustainable Growth Index, and the EPI Index, of Yale University. In addition to making evident the very high informality rates in the selected sectors, the main conclusion of this work is a positive relationship between formality and good environmental performance. This relationship is robust and significant, even after controlling for observable variables such as size, sector, geography and education (as income proxy).

Although it is not possible to perform a causation exercise, our results suggest that the relationship between the two variables is mainly explained by com-mon determinants. Under this understanding and after conducting an analysis of simultaneous equations to establish the determinants of environmental and labor performance, we formulate some policy recommendations oriented to control both problems.

We summarize them in seven groups: 1) Associativity, sponsorship and increase in the production scale; 2) Additional benefits to labor and environmental responsibility with products such as environmental seals; 3) Incentives for the entry of productive units to the formalization ladder; 4) Simplification of compliance with environmental regulations; 5) Comprehensive programs to support small producers 6) Quasiformal institutions for subsistence workers and 7) Monitoring and control of illegal / criminal activities.

Resumen

El presente trabajo realiza un análisis de la informalidad y el crecimiento verde inclusivo, con énfasis en los sectores de minería, actividades agropecuarias, silvicultura, construcción y manejo de residuos. La informalidad se estima para las unidades productivas desde el punto de vista de la normativa laboral, empresarial, ambiental y de títulos. El crecimiento verde inclusivo, se mide mezclando las metodologías utilizadas para estimar el Índice de Crecimiento Sostenible del WEF, y el Índice EPI, de la Universidad de Yale.

Además de hacer evidentes las altísimas tasas de informalidad en los sectores seleccionados, la conclusión principal de este trabajo es que predomina una relación positiva entre formalidad y buen desempeño ambiental y esta relación se muestra robusta y significativa, aún después de controlar por variables observables como el tamaño, el sector, la geografía y la educación (como proxy de ingresos). Aunque no es posible realizar un ejercicio de causalidad, nuestros resultados sugieren que la relación entre las dos variables se explica principalmente por determinantes comunes. Bajo este entendido y después de realizar un análisis de ecuaciones simultáneas para establecer los determinantes del desempeño ambiental y laboral, formulamos algunas recomendaciones de política que resumimos en siete grupos: 1) Asociatividad, apadrinamiento y aumento en la escala de producción; 2) Beneficios adicionales a la respon-sabilidad laboral y ambiental con productos como los sellos ambientales; 3) Incentivos al ingreso de unidades productivas a la escalera de formalización; 4) Simplificación del cumplimiento de la normativa ambiental; 5) Programas integrales de apoyo a los pequeños productores 6) Instituciones de cuasiforma-lidad para trabajadores de subsistencia y 7) Monitoreo y control de las actividades de carácter ilegal/criminal.

Crecimiento verde inclusivo e informalidad Inclusive green growth and informality in Colombia Keywords: Sustainable development, Informal economy. Palabras Clave: Desarrollo Sostenible, Economía informal. Códigos JEL: Q01, E26.

Primera versión recibida el 26 de marzo de 2019; versión final aceptada el 26 de agosto de 2019

Coyuntura Económica. Volumen XLVIII, Nos. 1 y 2 Junio-Diciembre de 2018, pp. 79-151. Fedesarrollo, Bogotá - Colombia

1 Trabajo realizado en el marco de la Misión de Crecimiento Verde Inclusivo y con el apoyo de la KFW. Se agradece el valioso apoyo de Mónica Parra, Hernando José Gómez y en general, del Departamento Nacional de Planeación. También se agra-decen los valiosos comentarios de Germán Arce, Roberto Steiner, Astrid Martinez, Juan Sebastian Robledo, Laura Tamayo, Zachary Wendling (investigador principal del EPI, 2018) y del Comité Asesor de Crecimiento Verde.

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I. Introducción

La relación entre la formalidad y el crecimiento verde inclusivo no es fácil de establecer porque no existe claridad de lo que significan estos dos términos, ni de cómo medirlos y menos aún de cómo estimar una relación entre ellos. El presente trabajo puede considerarse como pionero en es-tas tres direcciones porque aclara los conceptos de informalidad y de crecimiento verde inclusivo; propone una medición para ambos; diseña e im-plementa una metodología para estimar su rela-ción, y formula políticas que contribuyen a estos dos objetivos de manera simultánea. Dada la alta heterogeneidad de las variables involucradas, to-dos los análisis se desagregaron por tamaño y sec-tor de las unidades productivas, y en particular, se hizo un énfasis especial en los sectores de minería, agropecuario, silvicultura, construcción y manejo de residuos, cuando la información lo permitía.

Este trabajo entiende la informalidad como el incumplimiento de normas que pueden ser de ca-rácter laboral, empresarial, ambiental y de títulos; y el crecimiento verde inclusivo, como un agrega-do que incluye tres dimensiones de desempeño: la económica, la ambiental y la social. Uno de los aportes más importantes, es la medición del com-ponente ambiental, utilizando una metodología similar a la del índice EPI de la Universidad de Yale y a partir de 37 indicadores obtenidos de la Encuesta de Hogares (GEIH), el Censo Minero (CM) y el Censo Nacional Agropecuario (CNA).

Este índice podría ser utilizado para medir el im-pacto ambiental en diferentes contextos.

Además de hacer evidentes las altísimas tasas de informalidad en los sectores seleccionados, la principal conclusión de este trabajo es que existe una relación entre formalidad y buen desempeño ambiental que es positiva, robusta y significativa; aún después de controlar por variables observa-bles como el tamaño, el sector, la geografía y la educación (como proxy de ingresos). Este com-portamiento se repite en la mayoría de los indica-dores ambientales, pero no en todos. Por ejemplo, las unidades informales muestran un mejor com-portamiento que los formales en los indicadores que involucran el uso de fertilizantes, explosivos, químicos, ACPM, gasolina y maquinaria pesada. Lo anterior no implica que sea menos importante controlar la informalidad, sino que el proceso de formalización debe venir acompañado de estrate-gias que permitan manejar de manera sostenible algunos beneficios de la formalización como el mayor acceso al crédito o una mayor escala de pro-ducción. En la misma línea, los resultados presen-tan evidencia de una relación positiva entre la pro-ductividad y la informalidad (aunque no en todos los sectores), y la productividad y las variables de inclusión social. Estos resultados, a primera vista contraintuitivos, están en línea con el análisis que hace Ulyssea (2017) para firmas pequeñas.

Desafortunadamente, las fuentes de informa-ción no permiten realizar un análisis de

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causali-dad de las correlaciones encontradas, pero un ejercicio de ecuaciones simultáneas nos permitió observar que los determinantes del comporta-miento ambiental y los de la informalidad laboral son muy similares; lo que sugiere que políticas sobre estos determinantes comunes podrían tener un efecto simultáneo sobre el desempeño ambien-tal y laboral.

Utilizando los resultados del análisis anterior identificamos siete áreas de acción sobre las que elaboramos las recomendaciones de política: 1) asociatividad, apadrinamiento y aumento en la escala de producción; 2) beneficios adicionales a la formalización y el buen manejo ambiental con productos como los sellos ambientales; 3) incenti-vos al ingreso de unidades productivas a la escale-ra de formalización; 4) simplificación del cumpli-miento de la normativa ambiental; 5) programas integrales de formalización y mejor desempeño ambiental para unidades pequeñas acompañados de educación, asesoría técnica y mayor acceso al crédito, 6) Instituciones de cuasiformalidad para negocios de subsistencia y 7) Monitoreo y control de las actividades de carácter ilegal/criminal.

El trabajo se estructura en ocho capítulos, el primero de los cuáles es esta introducción. El se-gundo capítulo se concentra en la definición, me-dición y causalidad de la informalidad. El tercer capítulo propone una medición del crecimiento verde inclusivo y su relación con la informalidad a nivel de países. Los capítulos cuatro y cinco

esti-man cada uno de los componentes del crecimiento verde inclusivo y su relación con la informalidad, sin controlar y controlando por variables observa-bles. El capítulo seis presenta los determinantes de la informalidad y el crecimiento verde inclusi-vo y las implicaciones de política de este análisis. El capítulo siete presenta las conclusiones de la fase de diagnóstico y el capítulo ocho, las reco-mendaciones de política.

II. La informalidad. Definición y

mediciones

1. Definición y medición de la informalidad

A pesar de que la informalidad es un fenómeno generalizado en los países en desarrollo, existe muy poco consenso en cómo definirlo. En general, se entiende que la informalidad está conformada por el conjunto de firmas, trabajadores y activida-des que operan por fuera del marco legal y regu-latorio o por fuera de la economía moderna (Loay-za, 2016). En el caso de la informalidad laboral, algunos estudios se concentran en los derechos que implica estar bajo la órbita del Estado y, por lo tanto, miden la informalidad conforme a los beneficios recibidos por los trabajadores. En este artículo nos concentramos en los deberes de los trabajadores con el Estado, siguiendo a De Soto (1989) y medimos la informalidad como la falta de cumplimiento de determinadas normas,

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obliga-ciones e incluso mejores prácticas. De esta última visión se deriva que cada tipo de norma origina una medida de informalidad diferente. Las prin-cipales que consideramos en este trabajo son la informalidad empresarial, derivada de requisitos que deben cumplir las empresas como sociedades e incluyen el registro, la contabilidad y el pago de impuestos; la informalidad laboral, que se refie-re a normas de protección al trabajador como las cotizaciones de seguridad social; la informalidad ambiental, que se relaciona con el conjunto de normas orientadas a proteger al medio ambiente, y la informalidad de títulos de propiedad y de de-rechos de explotación.

Las fuentes de información utilizadas para este análisis fueron el Censo Minero (CM), el Cen-so Nacional Agropecuario (CNA) y la Encuesta de Hogares (GEIH). La unidad de análisis de las

estimaciones fue la unidad productiva, lo cual resulta natural en todas las fuentes, menos en la Encuesta de Hogares donde la unidad de análisis son las personas. Para obtener una aproximación del total de empresas en esta encuesta, se limitó la muestra de ocupados a los empleadores y a aque-llos trabajadores cuenta propia que afirman tener un negocio. En las otras encuestas también fue necesario realizar algunos ajustes a las muestras. Por ejemplo, en el Censo Nacional Agropecua-rio se restringió la muestra a aquellas unidades que tienen productores residentes2 para estimar

la informalidad laboral y en el Censo Minero, a las unidades activas para estimar todos los tipos de informalidad. La estimación de las diferentes medidas de informalidad para el agregado y para cada uno de los sectores especificados se presenta en la Gráfica 1.

2 De acuerdo con el Dane, se entiende por productor aquella persona natural o jurídica que dirige la Unidad Productora Ag-ropecuaria y toma las principales decisiones sobre el cultivo de plantas, la cría de animales, las prácticas agAg-ropecuarias, el uso sobre los medios de producción y la venta de los productos agropecuarios. El productor residente, además de tener las características anteriores reside en el predio. De acuerdo con el Censo, existen 2,7 millones de productores en Colombia, de los cuales, poco más de 725 mil son residentes en el área rural dispersa censada. A su vez, de este total, más de 527 mil son jefes de hogar, principalmente hombres. https://www.dane.gov.co/files/CensoAgropecuario/entrega-definitiva/Boletin-2-Produc-tores-residentes/2-Boletin.pdf. Esta limitación de información puede sesgar los resultados hacia las unidades más pequeñas que son las que tienen mayor probabilidad de tener productores residentes.

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Gráfica 1.

TASAS DE INFORMALIDAD ANUAL POR SECTOR

Titulos Empresarial Laboral Ambiental Regalías Total 63 666770 61 19 87 41 92 93 15 85 81 8278 74 42 73 29 40 40 88 78 89 84 95 85

Mineria Metales preciosos Carbón Agropecuario Silvicultura Construcción Residuos

Fuentes: GEIH (muestra empleadores y tienen negocios, 2014-16), EM (2014-16), CM (minas activas, 2010-11), CNA (unidades con productor residente,2014) y Censo de las Unidades Económicas de Reciclaje en Bogotá (2011-13). Medidas de informalidad. CM: títulos (título minero), empresarial (contabilidad), laboral (empleados afiliados a seguridad social), ambiental (no tiene plan de ma-nejo, ni licencia ambiental), regalías (no paga regalías); CNA: títulos (propiedad de hecho, comuneros y adjudicatarios, otros o no sabe), laboral (unidades con más del 25% de sus productores informales). Residuos: Censo de las Unidades Económicas de Reciclaje en Bogotá: empresarial (registro) y ambiental (empresas botan residuos en lugares autorizados y no vencidos). Todas las otras tasas tienen fuente GEIH: laboral (empleador/cuenta propia cotiza a seguridad social) y empresarial (registro renovado o contabilidad). Nota: La informalidad de títulos en el sector agropecuario (incluyendo silvicultura) es muy baja debido a que se basa en la apre-ciación del productor.

Aunque las tasas de informalidad no son total-mente comparables entre sí debido a limitaciones de las encuestas, los resultados muestran que la informalidad es un fenómeno generalizado en la economía colombiana y particularmente, en los sectores seleccionados. En este contexto, llama la atención las bajas tasas de informalidad del car-bón. También sobresale la baja informalidad de títulos de propiedad en la agricultura y la silvicul-tura, lo que se explica porque la pregunta sobre

titularidad en el Censo Nacional Agropecuario se basa en la percepción del productor, que casi siempre se considera propietario. Así mismo, es llamativo que las tasas de unidades mineras que pagan regalías son, en algunos sectores como los metales preciosos, superiores a las que tienen tí-tulo minero. En efecto, un 20% de las firmas sin título minero paga regalías, probablemente con el fin de demostrar legalidad.

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2. Relación entre medidas de informalidad

Uno de los resultados más interesantes de este análisis es la comparación entre tasas de informa-lidad. La Encuesta de Microestablecimientos y el Censo Minero son las dos fuentes más aptas para esta comparación, en términos de la diversidad de preguntas realizadas. Como se observa en el Gráfica 1, en el Censo Minero, las tasas más ba-jas de informalidad son las de títulos y regalías, , después las empresariales, las laborales y, por último, las ambientales. Algo similar ocurre en la Encuesta de Microestablecimientos (2013-2015),

donde una unidad productiva tiene un 23% de probabilidad de no tener RUT, 28% de no tener registro, 34% de no tener registro renovado, 62% de no llevar contabilidad formal y 85% de no pa-gar seguridad social a todos sus empleados. Estas medidas nos indican qué requisitos son más fac-tibles de ser cumplidos por las unidades; pero no nos permiten indicar si las unidades que cumplen algunos requisitos son más propensas a cumplir otros. Para poder obtener este tipo de conclusio-nes realizamos el análisis de probabilidades con-dicionadas que se presenta en la Gráfica 2.

Gráfica 2.

PROBABILIDADES CONDICIONADAS DE LA INFORMALIDAD.

Formal Informal RUT 23% Registro renovado Laboral 12% 88% 97% 3% 93% 7% Unidades 77% 10% 90% 21% 79% 76% 24% Formal Informal Título minero 66%

Contabilidad Instrumento ambiental

35% 65% 97% 3% 69% 31% UPMs 34% 17% 83% 35% 65% 27% 73%

Fuente: Microestablecimientos 2013-2016. Fuente: Censo Minero.

De acuerdo con esta gráfica, la probabilidad de que una firma con RUT y registro renovado, afi-lie a sus empleados a seguridad social es del 24%; mientras que, la probabilidad de que no los tenga afiliados si no tiene RUT, ni registro renovado es

del 97%. Así mismo, la probabilidad de que una firma con contabilidad y título minero tenga ins-trumento ambiental, es del 73% y la probabilidad de que no lo tenga, si no tiene ninguno de estos dos pasos previos es del 97%. Estos resultados

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nos permiten entender la informalidad no como un proceso binario, sino una escalera en la cual las unidades que se encuentran en los eslabones más altos cumplen con un porcentaje mayor de normas, que las que se encuentran en los eslabo-nes bajos. Los resultados también nos indican que la puerta de entrada a esta escalera es el RUT en los microestablecimientos y el título minero en las unidades mineras. Para las recomendaciones de política este enfoque sobre la informalidad es fundamental, porque nos indica que “enganchar” a las unidades de producción con requerimientos sencillos, puede hacer que estas firmas vayan as-cendiendo en la escalera de la formalidad.

3. Heterogeneidad de la informalidad

La tercer característica de la informalidad que analizamos en este trabajo es su heterogeneidad a nivel de sector y de tamaño, no sólo determina-da por diferencias en los resultados, sino también y principalmente por diferencias en sus causas. A través de trabajos anteriores que hemos

rea-lizado en temas de informalidad (Fernández y Villar, 2018) y de mesas de trabajo con expertos en cada uno de los sectores analizados3,

encon-tramos que las causas de la informalidad varían significativamente por tamaño de las unidades productivas. En la informalidad de subsistencia y la pequeña minería, las causas de la informalidad están relacionadas con el hecho de que se trata de comunidades marginadas, con bajos niveles de producción y escasas alternativas de ingresos. En las firmas medianas, la informalidad está más relacionada con los tiempos para resolver los trá-mites, los costos de formalización y los constantes cambios en la legislación. Finalmente, las razones de la minería ilegal/criminal para permanecer al margen de la Ley están más relacionadas con el conflicto armado, una institucionalidad débil y di-ficultades para acceder al área de acción.

Además, los participantes de las mesas de tra-bajo señalaron algunas causas de la informalidad específicas a los diferentes sectores: en la agricul-tura, el problema de la titularidad de la tierra; en

3 En el marco del proyecto se realizaron dos talleres con expertos, que contaron con la participación de las siguientes entidades: Asociación Colombiana de Productores de Concreto (ASOCRETO); Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA); Banco Mundial; Banco de Desarrollo de América Latina (CAF); Cámara de Comercio de Bogotá; Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio (Confecámaras); Consejo Privado de Competitividad, Compromiso Empresarial para el Reciclaje (CEMPRE); Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL); Departamento Administrativo Nacional de Es-tadística (DANE); Dirección Nacional de Planeación (DNP); Federación Nacional de Cafeteros; Global Green Growth Institute (GGGI); Merck S.A.; Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible; Ministerio de Comercio, Industria y Turismo; Ministerio de Minas; Ministerio de Trabajo; Secretaría de Planeación de Bogotá; Sociedad de Agricultores de Colombia; Superintendencia de Sociedades (Supersociedades); Universidad del Rosario; y Universidad Distrital. En el taller 1 se presentó el diagnóstico de la consultoría, se realizó una dinámica participativa para la validación y priorización de los temas críticos y se identificaron propuestas de acciones estratégicas dirigidas hacia una mayor formalización empresarial dentro de cada sector, orientado al crecimiento verde inclusivo. En el taller 2, se seleccionaron 3 recomendaciones por cada subsector y se identificaron la justifi-cación, los pasos y plazos requeridos, las externalidades y los indicadores de avance de cada una de estas recomendaciones.

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la minería, la superposición con áreas restringidas ambientalmente; en la silvicultura, la capacidad institucional de las entidades que otorgan permi-sos; en la construcción, la oferta de materiales ile-gales; y en el manejo de residuos, el hecho de no tener un modelo definido de gestión compatible con un mejor desempeño laboral y ambiental.

III. Definición y medición del

creci-miento verde inclusivo y su

rela-cion con la informalidad a nivel

de paises

El crecimiento verde inclusivo es un concepto re-lativamente nuevo y no existe una definición uni-versal del mismo. Para efectos de este trabajo lo definiremos como: El nuevo paradigma de desarrollo

que sustenta el crecimiento económico al mismo tiempo que garantiza la sostenibilidad ambiental y climática y la inclusión social (GGGI) (DNP, 2018a). De

acuer-do con esta definición, el crecimiento verde hace referencia a aquellas trayectorias de crecimiento económico que garantizan en el largo plazo el de-sarrollo económico, la conservación del capital na-tural, el bienestar social y la seguridad climática.

La falta de una medición estandarizada del crecimiento verde inclusivo también se hace

evi-dente en la literatura, pero la iniciativa del World Economic Forum (WEFORUM, 2017), que en realidad mide el crecimiento verde sostenible, se acerca bastante a la concepción que nosotros tenemos de esta medición. Este índice se estima como el promedio de tres grandes componentes que toman valores de 1 a 7 (7 es el más alto): el crecimiento (que se aproxima a su vez como un índice que promedia cuatro variables: el PIB per cápita, el empleo, la productividad del trabajo y la expectativa de vida saludable4); la inclusión (que

promedia la mediana del ingreso de los hogares, la tasa de pobreza y los coeficientes de Gini de in-gresos y patrimonio); y la sostenibilidad (que pro-media los ahorros netos, la relación de dependen-cia, la deuda pública y la intensidad de carbono). Nosotros modificamos esta estructura modifican-do el componente de sostenibilidad por el índice EPI (Environmental Performance Index, 2018) de la Universidad de Yale (2018). La estructura del índice de crecimiento verde inclusivo resultante se presenta en la Gráfica 3.

La gran ventaja del EPI, frente a otros índices unidimensionales como las emisiones de CO2, es

que se trata de un índice comprehensivo, que con-sidera no sólo las variables que afectan el ecosiste-ma; sino también el efecto que tienen las variables ambientales como la calidad del agua y del aire

4 Número de años promedio que una persona puede esperar vivir de manera saludable. http://www3.weforum.org/docs/ WEF_Forum_IncGrwth_2017.pdf

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sobre la salud. El componente de la vitalidad del ecosistema del índice EPI se divide en siete pilares: manejo del agua, impacto de actividades agrope-cuarias, cuidado de bosques, pesca, preservación de la biodiversidad y el hábitat, clima y genera-ción de CO2 y polución del aire. El componente de efectos sobre la salud se divide en tres pilares: calidad del aire, calidad del agua y alcantarillado y uso de metales pesados5.

Gráfica 3.

CRECIMIENTO VERDE INCLUSIVO.

Mediana ingreso de los hogares

Impacto en la salud

• Calidad del aire • Agua y alcantarillado • Metales pesados Tasa de pobreza Vitalidad del ecosistema • Recursos hídricos • Agricultura • Bosques • Pesca • Biodiversdad y hábitat • Clima y energía • Polución del aire Gini

patrimonio Gini ingresos

Inclusivo Verde

Crecimiento

PIB per cápita Empleo Productividad

laboral Expectativa de vida saludable

Fuente: Cálculos de los autores con base en EPI (2018) y WEFORUM (2017)

Los estimativos de nuestro nuevo índice de crecimiento verde inclusivo para América Latina y para Colombia se presentan en el Cuadro 1. Los países que muestran un nivel más alto de creci-miento verde inclusivo son Costa Rica y Uruguay y los que presentan un nivel más bajo Guatemala, Honduras y Nicaragua. Colombia se encuentra en un nivel medio de crecimiento, bajo de inclu-sividad y relativamente alto de desempeño am-biental. A nivel de componentes, los países que se desempeñan mejor en las variables de crecimiento son Chile y Panamá; los países que han logrado distribuir mejor su riqueza son Argentina y Uru-guay; y el país que tiene un mejor desempeño am-biental es Costa Rica.

Utilizando esta base de datos a nivel mundial, es posible correlacionar cada uno de estos compo-nentes y el índice de crecimiento verde inclusivo con las tasas de informalidad, o en su defecto, con las tasas de trabajo independiente, que en algunos países se utilizan como proxy de informalidad. De acuerdo con los resultados de la Gráfica 4, estas cuatro relaciones son negativas y significativas. Lo anterior indica que en promedio, los países con mayor crecimiento verde, o que tienen un creci-miento compatible con una mayor inclusividad y un mejor cuidado del medio ambiente, tienden a ser más formales.

5 Estos pilares se miden de acuerdo a la distancia entre el desempeño observado de los países y las metas internacionales que existen en cada pilar y se promedian de acuerdo a unos ponderadores predeterminados. Tal y como indica el EPI (2018), el criterio de selección de estos pilares, está mediado por la disponibilidad de información y, por lo tanto, no agota la lista de factores que afectan el medio ambiente y su efecto para la salud.

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Cuadro 1.

CRECIMIENTO VERDE INCLUSIVO EN AMÉRICA LATINA (2015)

Crecimiento Verde (EPI) Inclusivo Índice

Uruguay 3.9 4.7 4.7 4.4 Costa Rica 3.7 5.0 4.0 4.2 Argentina 3.5 4.2 4.7 4.1 Panama 4.0 4.5 3.8 4.1 Venezuela 3.7 4.6 3.8 4.0 Perú 3.9 4.4 3.6 4.0 COLOMBIA 3.5 4.8 3.5 3.9 Chile 4.0 4.0 3.8 3.9 Brazil 3.8 4.3 3.6 3.9 México 3.7 4.2 3.6 3.8 Bolivia 3.5 3.9 3.7 3.7 Paraguay 3.6 3.7 3.8 3.7 El Salvador 3.2 3.6 4.0 3.6 Nicaragua 3.1 3.8 3.6 3.5 Guatemala 3.4 3.5 3.1 3.3 Honduras 3.2 3.4 2.8 3.1

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Gráfica 4.

CRECIMIENTO VERDE INCLUSIVO E INFORMALIDAD. NIVEL AGREGADO Y POR COMPONENTES (2015) Índice crecimiento verde inclusivo

Trabajo independiente

Informalidad

50 100

40 80

Coeficiente de correlación: (T.I) -.73 (Inf.) -.62

10 20

20 40

30 60

0 0

2 3 4 5 6 7

Crecimiento verde inclusivo - Index 2015

Informalidad Trabajo independiente Colombia

Fuente: The World Economic Forum y Yale University

Componente - Informalidad

Envir

onmental Performance Index (EPI)

90 80 50 60 70 40 0 20 40 60 80 100 Informalidad Coeficiente de correlación: -.61 Colombia Valores ajustados EPI 2015

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Componente - Inclusividad

Trabajo independiente

Informalidad

50 100

40 80

Coeficiente de correlación: (T.I) -.40 (Inf.) -.53 10 20 20 40 30 60 0 1 2 3 4 5 7 Inclusividad - Index Informalidad Trabajo independiente Colombia

Fuente: The World Economic Forum y Yale University

Componente - Crecimiento

Trabajo independiente

Informalidad

50 100

40 80

Coeficiente de correlación: (T.I) -.58 (Inf.) -.16 10 20 20 40 30 60 0 2 3 4 5 6 Crecimiento - Index Informalidad Trabajo independiente Colombia

Fuente: The World Economic Forum y Yale University

Fuente: Cálculos de los autores con base en WDI, WEFORUM (2016) y EPI (2016). Definición de informalidad: empleo en la eco-nomía informal como porcentaje del empleo no agrícola. Incluye todos los trabajadores firmas privadas no registradas o de escala pequeña. Fuente (WDI, con base en ILO)

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IV. Relación entre crecimiento verde

inclusivo e informalidad a nivel

de unidades productivas

Desafortunadamente no es posible estimar la rela-ción entre la informalidad y el crecimiento verde inclusivo a nivel de unidades productivas con los mismos indicadores de la sección anterior, porque la mayoría de estas bases de datos no cuentan con el nivel desagregación requerido, ni contienen in-formación sobre informalidad. Sin embargo, en las bases de datos que se identificaron en el Capí-tulo 2 como claves para medir la informalidad (la GEIH, el Censo Minero y el Censo Agropecuario) logramos identificar 37 indicadores ambientales, 10 indicadores de productividad y 4 indicadores de inclusividad que son similares, y en ocasiones superiores, a los propuestos por el EPI (2018) o sus versiones anteriores. Teniendo en cuenta que en estos indicadores es posible identificar las uni-dades formales e informales, podemos hacer una comparación entre ellas para el promedio de cada indicador.

Los datos particulares de las fuentes de infor-mación utilizadas se presentan en el Cuadro 2, las fuentes específicas de cada indicador se encuen-tran en el Anexo 1A. En general, los indicadores correspondientes a comportamientos de los hoga-res provienen de la GEIH; los indicadohoga-res

agro-pecuarios del CNA y los indicadores del sector minero del CM. Vale la pena anotar que en el caso de la Encuesta de Hogares fue necesario restrin-gir aún más la muestra a aquellas unidades pro-ductivas que funcionan en el hogar (de ahora en adelante muestra negocios/vivienda) para poder extrapolar la información sobre prácticas e impac-to ambiental de los hogares a las unidades pro-ductivas. Así mismo, para aumentar la compara-bilidad entre encuestas utilizamos los indicadores de informalidad laboral como medida principal de informalidad. De todas maneras, los resultados no son estrictamente comparables entre encuestas porque las preguntas que definen la informalidad de la unidad productiva varían. Un análisis de la robustez de estos resultados al uso de diferentes medidas se presenta más adelante.

A continuación, presentamos para cada uno de los pilares del EPI un recuento de las siguientes características: i) La racionalidad de cada pilar de acuerdo con la Universidad de Yale6; ii) Los

indi-cadores utilizados por el índice EPI (2018) y las aproximaciones a estos indicadores que utilizare-mos en el resto del trabajo, y iii) las diferencias en la incidencia de unidades formales e informales en cada indicador. Adicionalmente, presentamos los indicadores utilizados para medir los otros dos componentes del crecimiento verde inclusivo: la productividad y la inclusividad.

6 La explicación de la importancia de cada indicador para el medio ambiente y para la salud, es un resumen de los documentos que presenta en su página web. http://epi.yale.edu/. Los errores de interpretación que se presenten son responsabilidad de los autores.

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Cuadro 2.

CARACTERÍSTICAS DE LAS FUENTES DE INFORMACIÓN PARA EL ANÁLISIS POR EMPAREJAMIENTO

Fuente de información Unidad de observación Medida de informalidad N

GEIH (2013-2015) Empleadores o cuenta propia que tienen negocios que funcionan en la vivienda

Empleador/ cuenta propia cotiza a

seguridad social 23,430

CM (2010-2011) Unidades productivas mineras activas Unidad paga a sus empleados segu-ridad social 11,395 CNA (2014) Unidades productivas agropecuarias con productores residentes Unidades con por lo menos el 75% de sus productores residentes

afilia-dos a seguridad social 580,637

Fuente: Cálculos de los autores.

Pilar 1 del EPI (Impactos de la calidad del aire en la salud). Este pilar mide la exposición de los

individuos a finas partículas y dióxido de nitróge-no, y el porcentaje de hogares que queman com-bustibles sólidos en lugares cerrados. La razón para incluir estos indicadores es que las partículas suspendidas en el aire tienden a generar infeccio-nes respiratorias y otras enfermedades como el cáncer, no sólo sobre los involucrados directos, sino incluso en lugares aledaños. Mientras que en los países desarrollados el principal riesgo aso-ciado a este indicador está en la concentración de gases como el dióxido de nitrógeno; en los países en desarrollo se deriva del uso de combustibles sólidos. De acuerdo con el GHDx del Institute for

Health Metrics and Evaluation (IHME, 2017), en Colombia la mala calidad del aire es responsable del 73.5% de las pérdidas en años de vida saluda-ble causadas por el impacto del medio ambiente en la salud.

Para analizar el impacto de la informalidad sobre el uso de combustibles sólidos en ambien-tes cerrados, utilizamos el mismo indicador que el EPI7 y lo complementamos con la quema como

práctica principal de disposición de basuras. De acuerdo con IHME (2017), el uso de combustibles sólidos es responsable del 30% de las pérdidas de salud en Colombia por mala calidad del aire y conforme a nuestras estimaciones la incidencia

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de estos indicadores en los negocios que operan en el hogar es del 6% en los negocios informales y 2% en los negocios formales. El 70% restante de las pérdidas de salud por mala calidad del aire es ocasionada por polución del ambiente. Por esta razón, incluimos el deseo de cambiar de trabajo por razones ambientales como aire, olores, ruidos y temperatura como una evaluación que hace el propio trabajador de su exposición ocupacional a los riesgos ambientales por contaminación del

aire. De acuerdo con la GEIH, el valor de este in-dicador en de 1.6% para los negocios formales que operan en el hogar y de 4.5% para sus pares in-formales. En el sector de la minería, el problema es de mayor envergadura y entre los trabajadores que quieren cambiar su trabajo, la mayoría quie-re hacerlo por razones ambientales. En el caso de la explotación de carbón, por ejemplo, se generan ciertas partículas finas que pueden causar serios problemas respiratorios.

8 Acceso deficiente a fuentes de agua: carro tanque, pozos desprotegidos, aguas superficiales o manantiales desprotegidos.

Indicadores para medir el impacto de la calidad del aire en la salud

Indicador utilizado

por el EPI el impacto de la informalidadIndicador para medir

• Calidad del aire en los hogares

• Polución del aire • Calidad del aire en negocios/viviendas• Quema como práctica principal de manejo de basuras en negocios viviendas • Deseo de cambiar de trabajo por razones ambientales en negocios viviendas

Pilar 2 (Impactos en la salud de la calidad del agua). Este pilar tiene en consideración la

propor-ción de la poblapropor-ción con acceso a agua con una calidad deficiente8 como fuente primordial del

re-curso y a un sistema de alcantarillado desprotegi-do de la contaminación externa y, particularmen-te, de la contaminación fecal. La calidad del agua está relacionada con reducciones en problemas de salud como la diarrea, que es una de las principa-les causas de desnutrición y mortalidad infantil; y el acceso deficiente a saneamiento básico, es vital

para mantener la calidad del agua, reducir la in-cidencia de virus y bacterias y proteger al medio ambiente de una disposición inapropiada de estos desechos. De acuerdo con el GHDx para Colom-bia, la mala calidad del agua es responsable del 14% de las pérdidas en años de vida saludable causadas por el impacto del medio ambiente en la salud (IHME, 2017).

La información disponible nos permite estimar el acceso a agua y alcantarillado de calidad en las

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unidades de negocios que operan en el hogar y las minas. De acuerdo con los indicadores obtenidos, los negocios/viviendas formales tienen mayor ac-ceso a sistemas de alcantarillado limpio (96% vs 87%), mientras que en el acceso a agua potable no

existen diferencias significativas (cerca del 98% tiene acceso). Finalmente, las minas formales tie-nen un acceso a servicios de agua y alcantarillado mayor que las informales (92% y 97% versus 87% y 61%).

Indicadores para medir el impacto de la calidad del agua en la salud

Indicador utilizado

por el EPI el impacto de la informalidadIndicador para medir

• Deficiente calidad del agua y del

alcantarillado en los hogares (100%) • Deficiente calidad del agua y del alcantarillado en negocios/viviendas• Disponibilidad del servicios de agua y alcantarillado en las minas

Pilar 3 del EPI (Impacto de metales pesados en la salud). La exposición a materiales pesados

como el plomo, arsénico, mercurio y cadmio es la responsable de innumerables muertes y discapa-cidades, y esta exposición es causada principal-mente por las actividades productivas humanas. En este pilar, el EPI utiliza el indicador de exposi-ción al plomo, mientras que nosotros utilizamos la exposición de los trabajadores y sus comunidades aledañas al mercurio y a otros insumos, que si no son utilizados correctamente pueden ser perjudi-ciales para la salud, como el cianuro y los explosi-vos. El caso más emblemático es del mercurio, que se utiliza para separar el oro y la plata del mineral no metálico en el que se encuentra. De acuerdo con la OMS (2013) este proceso, conocido como amalgamación, genera vapores que son dañinos para el sistema nervioso, el aparato digestivo, el sistema inmunológico, los riñones, e incluso

pue-de causar la muerte. La OMS (2013) asegura que las concentraciones de mercurio en el ambiente en zonas aledañas a los sitios donde se practica la amalgamación casi siempre superan las exposi-ciones máximas establecidas por la organización. Adicionalmente se encuentra que las concentra-ciones de mercurio en las muestras de orina son de un nivel “extraordinariamente elevado”, no sólo en las personas que utilizan el mercurio di-rectamente, sino también dentro de un radio más amplio, por la contaminación de fuentes de agua y de especies acuáticas. De acuerdo con el Censo Minero, el 3% de las unidades mineras informales y 0.06% de las formales reconocen utilizar el mer-curio en sus actividades.

Otro indicador utilizado fue el uso de cianu-ro no acompañado por pcianu-rogramas de salud ocu-pacional. En Colombia el 0.12% de las unidades

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mineras formales y el 2% de las informales re-conocen utilizar cianuro sin programas de salud ocupacional. Al igual que el mercurio, este insu-mo permite separar las partículas de oro y plata. Sin embargo, su consumo y manejo en pequeñas cantidades no genera tantos problemas para la sa-lud como el mercurio y, de hecho, está presente en muchos alimentos como la yuca, las habichuelas y las almendras. Lo anterior no significa que su manipulación esté exenta de riesgos para la salud: puede ocasionar desde irritación y asfixia, hasta cáncer y afectación del sistema nervioso. También existen riesgos físicos, como la combustión y la explosividad, y riesgos ecológicos que incluyen efectos sobre las especies. Sin embargo, existen cuatro factores que mitigan estos riesgos: i) la ex-plotación de oro requiere cantidades relativamen-te pequeñas de cianuro, ii) su alto precio limita su uso indiscriminado, iii) existen procedimientos para mitigar este riesgo y iv) es biodegradable (Logsdon, Hagelstein y Mudder, 2004; Mudd, 2007a; Mudd, 2007b).

Otro insumo que puede causar graves proble-mas sobre la salud es el uso de compuestos quí-micos y explosivos sin programas de salud ocu-pacional. En Colombia el porcentaje de unidades mineras formales que utilizan estos insumos sin programas de salud ocupacional es el doble de sus pares informales (12% versus 6%), probablemente porque el uso de estos insumos requiere disponibi-lidad de recursos9. Finalmente acompañamos estos

indicadores del uso de programas de salud ocupa-cional de manera general, porque esta es la medida que resulta más efectiva para mitigar el impacto en el ambiente y en la salud, del uso de otros metales pesados en la producción. Según el IHME (2017) el 28% de los riesgos de perder años de vida sa-ludable por causas ambientales/ocupacionales es ocasionada por riesgos ocupacionales. Mientras que el 63% de las unidades informales utilizan pro-gramas de salud ocupacional, sólo el 12% de los informales cuenta con este tipo de programas.

9 Estos no son los únicos ejemplos de los riesgos ocupacionales y ambientales inherentes a la minería, existen otros riesgos re-levantes como las estructuras precarias que sostienen los túneles o socavones; las explotaciones acuáticas que se realizan con dragas; el uso indiscriminado de equipos de construcción de mediana tecnología, y la incorrecta utilización de otros insumos como la gasolina y el ACPM (UPME, 2007).

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Indicadores para medir el impacto de los metales pesados en la salud

Indicador utilizado

por el EPI el impacto de la informalidadIndicador para medir

• Exposición al plomo • Uso de mercurio en las minas

• Uso de cianuro sin salud ocupacional en las minas

• Uso de explosivos o reactivos sin salud ocupacional en las minas • No existencia de programas de salud ocupacional en las minas

Pilar 4 (Impacto de la calidad del agua en la vi-talidad del sistema). El agua es tal vez uno de los

canales a través de los cuáles el hombre causa un efecto más grande sobre el medio ambiente. El EPI estima este pilar con la proporción de aguas resi-duales de los hogares que se devuelve al ambiente sin ser tratada. De acuerdo con el EPI (2016), en las áreas rurales el uso de letrinas y sistemas similares de alcantarillado no tiene un efecto sobre el ecosis-tema porque el impacto se dispersa; pero en las zo-nas urbazo-nas donde la concentración es mayor, las llamadas aguas negras y grises deben ser tratadas antes de volver al ambiente. De lo contrario, pue-den ocasionar perjuicios importantes a la salud y al ecosistema, en términos de sobreproducción de algas y supervivencia de las especies acuáticas. De acuerdo con estimativos de la Universidad de Yale, el 80% de las aguas residuales a nivel mundial no son tratadas. Colombia ocupa el lugar 65 entre 135 países en el manejo de estas aguas, y se compara bien con sus pares de región y de ingreso per cápita.

El EPI es estimado por la Universidad de Yale usando la tasa de tratamiento del agua por país. La

información que tenemos disponible en este traba-jo nos permite medir el manetraba-jo de aguas residua-les en las unidades agrícolas y la disponibilidad de permisos de vertimientos en las unidades mineras. Adicionalmente, este análisis se complementó con la utilización de métodos de conservación de las fuentes de agua en las unidades agrícolas, como la conservación de la vegetación, la plantación de árboles, los bebederos artificiales, el manejo de las rondas, y la reutilización del agua. Finalmen-te, como un indicador del cuidado de las fuentes de agua en los negocios/vivienda, incluimos en el análisis la práctica de arrojar la basura al agua como método principal de disposición en estos desechos. De todas maneras, sirve de poco que los negocios dispongan de los desechos mediante una práctica que consideramos limpia, como los ser-vicios de recolección si las empresas encargadas de la disposición no tienen prácticas adecuadas. En Colombia, existen 5 municipios que declaran explícitamente que se deshacen de los desechos recolectados en una fuente de agua (SSPD, 2015).

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En general, en todas las variables usadas para este pilar, las unidades formales muestran un comportamiento ambiental relativamente me-jor que su contraparte informal. Por ejemplo, el 36% de los formales reporta hacer tratamientos de aguas residuales, mientras que el 22% de los informales lo hacen. Asimismo, un mayor porcen-taje de unidades formales reporta proteger ade-cuadamente las fuentes de agua (84%), mientras que esta práctica es menos común entre los infor-males (81.7%). En términos de normatividad, es mucho menos probable que una unidad informal tenga un permiso de vertimientos o de captación de agua (17% de las unidades formales y práctica-mente ninguna de las informales lo posee), y estas unidades son además más propensas a realizar

sa-crificios, curtiembres y artesanías cerca a fuentes hídricas (2.1% de los informales la realizan, frente a un 0.6% de los formales).

Estos indicadores no agotan los posibles efec-tos que tiene la informalidad sobre la calidad del agua. El uso del mercurio y la utilización de dra-gas, también contamina las fuentes de agua y por esta razón, incluimos estos dos indicadores dentro de este pilar. Así mismo, los residuos finos sólidos provenientes de la explotación del carbón pueden dar lugar a una elevación de la capa de sedimen-tos en los ríos de la zona y en general, a una con-taminación hídrica, pero desafortunadamente no tenemos cómo aproximarnos a este problema con la información disponible.

Indicadores para medir el impacto del manejo del agua en el ecosistema

Indicador utilizado

por el EPI el impacto de la informalidadIndicador para medir

• Nivel de tratamiento de aguas

residuales • Tratamiento de aguas residuales en el agro• Protección adecuada de las fuentes de agua en el agro • Permiso de vertimientos en las minas

• Permiso de captación de agua o estudios hídricos en las minas

• Realización de actividades de sacrificio, curtiembres y artesanías in situ en el agro • Hogares/vivienda que tiran basura a fuente de agua

Pilar 5 (impacto de la agricultura en el medio ambiente). La agricultura, pese a ser una actividad

esencial del ser humano, puede ser muy costosa en términos ambientales. La medición de este pilar por parte del EPI se concentra en la eficiencia en el uso del nitrógeno. Aunque el uso de fertilizantes

nitrogenados es positivo para la productividad y por ende para el medio ambiente (porque permite la obtención de las mismas cosechas con un menor uso de tierra) cuando la utilización de los fertili-zantes es excesiva, las plantas no logran asimilar todos los nutrientes recibidos, y los excedentes se

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acumulan en el suelo, se desplazan a las fuentes hídricas y contaminan el aire; contribuyendo así a los fenómenos de lluvia ácida, reducción de la capa de ozono y cambio climático. Estos exceden-tes de nitrógeno también ocasionan problemas graves para la salud, incluyendo asma, alergias, cáncer y enfermedades crónicas, en general. Ade-más, cuando se realizan estas prácticas cerca a zo-nas costeras, el exceso de nitrógeno puede generar proliferación de algas, pérdidas de oxígeno en el agua, y la muerte de animales acuáticos.

Mientras que el EPI usa un índice de uso sos-tenible de nitrógeno, en este trabajo usamos infor-mación del Censo Agropecuario que nos permi-te identificar las unidades agrícolas que utilizan fertilizantes químicos. Este indicador debe ser utilizado con cautela porque se refiere al uso de fertilizantes y no al exceso en su uso, que es lo perjudicial para el medio ambiente. Sin embargo,

existen algunos indicios del abuso de fertilizantes en el país. De acuerdo con Uribe (2013), en Colom-bia se aplican 499,4 kg de fertilizantes de síntesis química por cada hectárea cultivada, mientras que el promedio en América Latina es de 106,9 kg. Lo anterior explica el pobre comportamiento del país en este pilar respecto a otros países (164/180). De manera complementaria a este indicador se in-cluyeron prácticas, como la alimentación continua de animales, que es responsable de una porción importante de la creación de nitrógeno en la ga-nadería, y complementamos el entendimiento de este pilar con la ausencia de buenas prácticas en el desarrollo de las actividades agropecuarias como: la realización de quemas para cuidar los suelos; la falta de uso de controles apropiados para comba-tir las plagas, malezas y enfermedades el inade-cuado manejo de los desechos agropecuarios y plásticos y la no aplicación de buenas prácticas en la conservación de las fuentes hídricas.

Indicadores para medir el impacto de las prácticas agropecuarias en el ecosistema

Indicador utilizado

por el EPI el impacto de la informalidadIndicador para medir

• Índice de uso sostenible del

nitrógeno. • Uso de fertilizantes químicos• Utilizó control químico o plantas genéticamente modificadas para controlar plagas • Practica la alimentación continua del ganado

• Uso de quemas para preparar suelos

• No realiza prácticas de conservación de suelos • Inadecuada disposición de desechos químicos • Inadecuada disposición de desechos agropecuarios • Asistencia en prácticas agropecuarias y ambientales • Manejo de desechos en hogares rurales

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Uno de los resultados más interesantes de este análisis es que no se observan diferencias impor-tantes entre formales e informales en los indica-dores más directamente relacionados con la gene-ración de nitrógeno, como el uso de fertilizantes químicos, de controles químicos o plantas gené-ticamente modificadas para controlar plagas o la práctica de la alimentación continua en la gana-dería; aunque la incidencia de estas prácticas es mayor en unidades formales. Sin embargo, encon-tramos diferencias más grandes en los indicadores complementarios de este pilar como la práctica de quemas para preparar suelos (1% de los formales versus 3% de informales), la inadecuada disposi-ción de desechos químicos (87% de los informa-les, frente a un 70% de los formales) y de desechos agropecuarios (31% de los formales y 43% de los informales).

Pilar 6 (Impacto del manejo de bosques en el medio ambiente). El deterioro de los bosques

tie-ne efectos profundos sobre los ecosistemas, la pre-servación del hábitat, el cambio climático, la ofer-ta de agua, la biodiversidad, el almacenamiento de carbono y, en general, todos los servicios am-bientales. De acuerdo con el EPI (2016) la defores-tación es responsable de entre el 4% al 14% de las emisiones globales de CO2 por año. La razón de

que el país se desempeñe relativamente bien en este pilar, no sólo radica en que la deforestación en otros países sea mayor, sino también en que el acervo de bosques naturales del país es tan gran-de, que el porcentaje de pérdida es relativamente

pequeño con respecto a la pérdida en términos absolutos.

Para la medición de este pilar, el EPI hace uso de un sistema de monitoreo satelital, que estima la pérdida de árboles entre 2010 y 2015. Este tipo de indicadores es imposible de medir en las bases de datos que tenemos disponibles, pero podemos complementar el análisis con indicadores relacio-nados con si la unidad agropecuaria transformó, tumbó o taló, o extrajo minerales de bosques natu-rales o de páramos (autoreporte); o si la mina tenía permiso de aprovechamiento forestal. Además, incluimos variables relacionadas con el uso de maquinaria pesada (uso de sistemas de buldóce-res, retroexcavadores y volquetas) y la realización de obras de control ambiental. Aunque Colombia no tiene una mala posición respecto a otros países del EPI, ocupando la posición 52 de 180 países, este es uno de los indicadores donde tanto el país como el promedio mundial se encuentra más lejos de las metas planteadas a nivel internacional.

En la minería, observamos un mejor comporta-miento de las unidades formales en los permisos de aprovechamiento forestal (13%) y en la realiza-ción de obras de control ambiental (15%), frente a las informales, donde la incidencia de estos dos indicadores es prácticamente nula; mientras que el uso de maquinaria pesada es ligeramente más frecuente en las unidades formales (15%) que en las informales (14%). En la agricultura, la práctica de talar bosques para aumentar el área de cultivos

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o plantaciones la realizan el 70% de los informa-les versus el 87% de los formainforma-les; mientras que tanto los informales como los formales reportan

una muy baja extracción de minerales de bosques naturales y de páramos (debajo del 0.1% de la muestra).

10 EPI (2016)

11 Pauly y Zeller (2016)

Indicadores para medir el impacto del manejo de bosques en el ecosistema

Indicador utilizado

por el EPI el impacto de la informalidadIndicador para medir

• Pérdida de la cobertura

de árboles • Extrajo minerales de bosques naturales y páramos (agro)• La mina tiene permiso de aprovechamiento forestal o practica actividades de reforestación • Transformó, tumbó o taló el bosque natural o el páramo para sus cultivos o plantaciones

(agro)

• Utiliza sistemas de mecanización y/o beneficio como buldóceres y retroexcavadoras, sistemas de molienda y de trituración

• Obras de control ambiental Pilar 7 del EPI (Pesca). Este pilar busca

esti-mar en cuáles países se han devastado las especies marinas a tasas insostenibles, porque una vez esto ocurre, el proceso de recuperación es muy largo y a veces inexistente. Adicionalmente, la devas-tación de la pesca tiene importantes repercusio-nes sobre el ecosistema. Se estima que el número de peces en el océano se redujo a la mitad desde 197010 y que el volumen de pescados extraídos se

duplicó en la última década.11 Ante la falta de

al-ternativas, el mecanismo más utilizado para con-trolar el rápido deterioro de la fauna marina son las vedas de pesca. Sin embargo, paralelamente a estas vedas se ha incrementado la pesca ilegal, por lo que el análisis de este pilar resulta fundamental para nuestro estudio. Estas vedas crean también

problemas sociales porque tienden a establecerse cerca de las costas, donde el deterioro es más fuer-te; y las zonas libres son cada vez de más difícil acceso para los pequeños pescadores, que no tie-nen acceso a embarcaciones apropiadas. De todas maneras, existen buenas prácticas en el manejo de vedas que pueden atenuar estas problemáticas.

El indicador utilizado por el EPI para estimar este pilar es el cambio en el acervo de pescados. Con este indicador se pretende estimar la propor-ción de sobreexplotapropor-ción, e incluso colapso, de las especies hídricas. Nosotros utilizamos el indica-dor de comportamiento general del sector de la pesca en nuestro índice de desempeño ambiental que consiste en aplicar el ejercicio completo de

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los pilares al sector de la pesca únicamente, pero no se encontraron diferencias significativas entre formales e informales. Adicionalmente incluimos como un indicador independiente el uso dragas, que tiene una incidencia de 0.5% entre formales y 2.5% entre informales. De otra parte, debe tener-se en cuenta que la informalidad en otros pilares

del EPI tiene efectos importantes sobre la pesca, y en particular sobre la pesca fluvial. Como indica-mos anteriormente, el mal uso de insuindica-mos como el mercurio ocasiona la contaminación de los ríos, las especies que residen en ellos y sus consumi-dores finales, y por esta razón, lo incluimos como indicador adicional de este pilar.

Indicadores para medir el impacto del manejo de la pesca en el ecosistema

Indicador utilizado

por el EPI el impacto de la informalidadIndicador para medir

• Estatus del acervo de pesces

• Nivel de peces pescados por el país • Desempeño ambiental del sector de la pesca• Uso de dragas

Pilar 8 (Biodiversidad y hábitat). Este pilar

monitorea los esfuerzos efectivos que realizan los países para la protección de las áreas terrestres y marinas, y la conservación de las especies. Los in-dicadores utilizados por el EPI para estimar este pilar son: las áreas protegidas terrestres y marinas y la efectividad de los esfuerzos que realizan los países por proteger las especies. De acuerdo con el EPI (2016) entre 1990 y 2014, las áreas protegi-das en el mundo se han duplicado y hoy en día corresponden a 15% de la superficie terrestre. Sin embargo, el planeta continúa perdiendo terreno en términos de biodiversidad, lo que acarrea cos-tos enormes e inestimables para los países.

El gran lunar de este pilar se encuentra pre-cisamente en la informalidad. En Colombia son

limitadas las actividades que se pueden realizar en las áreas protegidas, y en particular, en los Par-ques Nacionales Naturales está prohibido realizar actividades mineras, forestales y agropecuarias. La única excepción la tienen las comunidades en resguardos indígenas y raizales que, con la res-pectiva autorización, pueden realizar actividades agropecuarias ancestrales como la caza y la pesca artesanal. De acuerdo con nuestras estimaciones, un 0.4% de las unidades formales y un 0.6% de unidades informales incumplen esta reglamenta-ción. Adicionalmente, para la estimación de este pilar incluimos el indicador de extracción de fauna en bosques naturales y páramos, que es practicada por 11% de los formales y 19% de los informales.

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Indicadores para medir el impacto del cuidado de la diversidad y el hábitat en el ecosistema

Indicador utilizado

por el EPI el impacto de la informalidadIndicador para medir

• Areas marinas y terrestres protegidas

• Índice de protección y de habitat de las especies • Extrae fauna de bosques naturales o páramos • Realiza actividades en parques naturales

12 EPI (2016)

Pilar 9 (Clima y energía). Este pilar monitorea

los esfuerzos que realizan los países para reducir la intensidad de las emisiones de carbono. Estas emisiones son responsables del cambio climático que afecta prácticamente todos los sistemas bio-lógicos y físicos del planeta. En particular, incre-menta los niveles del océano, las lluvias, la inten-sidad de los desastres naturales, la incidencia de valores extremos en las temperaturas, las sequías, los cambios en las corrientes y las inundaciones. Adicionalmente reduce la predictibilidad de los monzones y en general, de las épocas de lluvias y sequías.12

Los indicadores utilizados por el EPI para es-timar este pilar son la tendencia en la intensidad de carbono y en las emisiones de dióxido de

car-bono por kW de electricidad, relativos a su nivel de desarrollo. El impacto de la informalidad de estas emisiones es importante en Colombia, pero resulta imposible de ser estimado con los micro-datos disponibles. Alternativamente, incluimos el desarrollo de actividades agropecuarias con energía verde y el uso de insumos de ACPM y ga-solina en la minería. En estos dos indicadores las unidades informales tienen un mejor desempeño que los formales. La razón es que las energías no verdes utilizan ACPM y gasolina, insumos que resultan costosos para las unidades informales. Este es un patrón que se refleja de alguna forma a nivel de países: los países más industrializados tienden a tener un desempeño menos favorable en este pilar.

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Indicadores para medir el impacto del clima, la energía y la polución en el ecosistema

Indicador utilizado

por el EPI el impacto de la informalidadIndicador para medir

• Dióxido de carbono ( total y sector energético), Metano, óxido de

nitrógeno, carbón negro, óxido de sulfuro y óxido nistroso. • No utilizó energías verdes en la producción agropecuaria

13 En el censo agrícola esta medida se estima a nivel de cultivo. Nuestra medida de productividad es el promedio de productivi-dad por producto en cada uniproductivi-dad, de tal suerte que tenemos una medida de productiviproductivi-dad por producto por uniproductivi-dad produc-tiva. En el caso de la ganadería se estimó el indicador como porcentaje de la media del municipio, dada la enorme dispersión que existe en las observaciones.

Pilar 10 del EPI (Polución). El EPI 2018 incluyó

un nuevo pilar que se denomina polución del aire, para medir este pilar incluye el óxido de sulfuro y el óxido de nitrógeno, que pueden degradar las tierras y la calidad del aire y desembocar una cas-cada de efectos ecológicos que pueden reducir la diversidad de las plantas (por medio, por ejem-plo, de la acidificación del suelo). En las bases de datos disponibles no disponemos de indicadores adecuados para medir el impacto de la informali-dad en este pilar.

Inclusividad: Para estimar el componente de

inclusividad se utilizó el indicador de salarios pa-gados a los trabajadores de baja calificación medi-do en términos de salarios mínimos vigentes, para la minería; la sensación de no ser pobres, para la agricultura; y la estabilidad y la satisfacción con el trabajo, en los negocios que operan en el hogar. De acuerdo con los resultados, las unidades formales sienten que son menos pobres, sus trabajadores

reciben más ingresos y perciben más estabilidad y satisfacción con el trabajo que las informales.

Productividad. Como medida de

productivi-dad en el sector minero se utilizaron la produc-ción de minerales por trabajador (tonelada/tra-bajador) en la minería, y por tamaño del predio (tonelada/hectárea) en el caso agrícola13. Para el

caso de los negocios que funcionan en la vivienda, se utilizó como proxy la ganancia neta u honora-rios de actividad, negocio, profesión o finca de los empleadores y los trabajadores cuenta propia que tienen negocio. De acuerdo con nuestras estima-ciones, las unidades formales son más produc-tivas que las informales en los casos del carbón (112%), el café (2%), el maíz (4.2%) el arroz (2.7%), el plátano (7.4%), la silvicultura (3.7%), la gana-dería (42%) y los negocios que operan en el hogar (95%); mientras que las unidades informales son más productivas que las formales en los casos de la caña y el oro. De todas maneras, es muy posible

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que estas diferencias entre formales e informales estén relacionadas con diferencias en el sector, la escala, la geografía y los ingresos; variables que procuramos controlar en el siguiente capítulo.

V. Relacion entre crecimiento

verde inclusivo e informalidad

a nivel de unidades productivas

controlando por variables

observables.

Los resultados de la sección anterior indican que existen importantes diferencias en todos los com-ponentes del crecimiento verde inclusivo, pero es muy probable que el mejor comportamiento rela-tivo de los formales que se observa en la mayo-ría de los indicadores, se explique por el tamaño de las unidades, el sector al que pertenece o a los ingresos que percibe la unidad. Esta sección pro-pone una metodología para medir las diferencias entre formales e informales controladas por varia-bles observavaria-bles y las estima para los pilares del EPI y para los componentes del crecimiento verde inclusivo. Posteriormente, analiza los resultados por sector y por tamaño y realiza un ejercicio de robustez del ejercicio a cambios en la medida de informalidad utilizada.

A. Metodología para estimar las diferen-cias controladas en los componentes del crecimiento verde inclusivo

Para estimar las diferencias entre formales e in-formales controlando por variables observables se utilizó el procedimiento de emparejamiento por puntaje de propensión - Propensity score matching (PSM) en inglés. Este método genera un indicador (p-score) para todas las observaciones, que refle-ja la probabilidad de que dicha observación sea informal y la empareja con observaciones forma-les que tengan una probabilidad similar de serlo (ATT, Leuven y Sianesi, 2003). De acuerdo con Heckman, Ichimura, y Todd (1997) este método es equivalente a realizar el emparejamiento varia-ble por variavaria-ble, pero cuenta con la ventaja de no reducir los grados de libertad con las covariables que se incluyen en el emparejamiento. En térmi-nos prácticos, este indicador (p-score) se genera a partir de un logit que utiliza variables exógenas para definir si una unidad de observación perte-nece o no al sector informal. Las principales va-riables observables que se utilizaron como control fueron la escala de producción14, el sector de

acti-vidad, el departamento donde se localizan las fir-mas y la educación del productor (como proxy de los ingresos). Sin embargo, los indicadores varían

14 En el caso de la productividad, no se controló por número de trabajadores sino por tamaños de empresas por número de tra-bajadores en el Censo Minero y la Encuesta de Microestablecimientos porque la variable productividad se calcula en términos de número de trabajadores.

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entre encuestas dependiendo de la disponibilidad de información. La lista completa de las variables de control se encuentra en el Anexo 3.

En general, el método para realizar este pro-cedimiento puede variar, pero en la medida de lo posible se utilizó el emparejamiento por Kernel. La ventaja del Kernel es que no empareja una a una las observaciones, sino que cada observación es comparada con un promedio ponderado, por la probabilidad de ser informal, de las variables resultado del grupo de control. Por estas razones, el método de Kernel tiende a generar niveles de significancia mayores que los métodos de empa-rejamiento uno a uno. Sin embargo, las necesida-des de computación de este cálculo son enormes y por esta razón, cuando la muestra es muy grande, utilizamos el emparejamiento de observación por observación del vecino más cercano.

Otras de las especificaciones que se utilizaron para realizar este análisis son las siguientes: i) no se utilizaron los pesos estadísticos en las estima-ciones, como se aconseja en la literatura para este tipo de metodologías (Leuven y Sianesi, 2003), ii) se utilizó el método de soporte común, que res-tringe la información al rango común en el cual hay indicadores de probabilidad para las obser-vaciones de tratamiento y control - cuando el nú-mero de datos restringidos de la muestra superó el 5% no se consideraron válidos los resultados, iii) Cuando el p-score de las unidades es el mismo

se realizó un emparejamiento adicional por varia-bles observavaria-bles.

B. Estimación de las diferencias en el impacto ambiental entre formales e informales a nivel de indicadores

A continuación, presentamos los resultados de aplicar PSM a cada uno de los indicadores utiliza-dos, utilizando la metodología descrita en la sec-ción A, y dividiendo la lista de indicadores en tres grupos: aquellos en los cuales el comportamien-to de las unidades formales es superior desde el punto de vista ambiental, aquellos para los cuales el comportamiento de las unidades informales es superior y aquellos indicadores que no muestran diferencias significativas en los resultados.

El Cuadro 3 muestra los resultados del ejer-cicio de PSM para los indicadores en los cuales el comportamiento ambiental de los formales es significativamente mejor que el de los informales. Los indicadores que cumplieron con este criterio fueron: la realización de quemas, la reutilización de insumos agropecuarios y plásticos, la asistencia técnica recibida, la realización de labores de sacri-ficio y curtiembres y la alimentación continua, en el sector agropecuario; el acceso a alcantarillado, la utilización de mercurio y cianuro sin seguridad ocupacional, la falta de seguridad ocupacional en general, las obras de control ambiental y la dispo-nibilidad de permisos de vertimiento y de aguas

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(o estudios hídricos), en el caso de la minería, y la utilización de combustibles sólidos, la quema de basuras en los hogares y el deseo de cambiar de

trabajo por razones ambientales como la contami-nación del aire, en los negocios que funcionan en el hogar.

Cuadro 3.

INDICADORES EN LOS CUÁLES EL IMPACTO AMBIENTAL ES MEJOR EN LOS FORMALES (T ESTADÍSTICO > 2)

Variables utilizadas por este trabajo Formales Informales Diferencia Diferencia (ATT) T-Stat

Agro

Inadecuada disposición de desechos químicos 69.7% 87.2% -0.18 -0.11* -51.1

Inadecuada disposición de desechos

agropecuarios 30.9% 43.5% -0.13 -0.03* -13.97

Uso de quemas para preparar suelos 1.0% 2.5% -0.01 0.00* -5.22

Actividades de sacrificio, curtiembres y artesanías

in situ 0.6% 2.1% -0.02 0.00* -3.9

Practica la alimentación continua del ganado 13.3% 12.9% 0.00 -0.02* -8.87

Asistencia en prácticas agropecuarias y

ambientales 76.9% 77.0% 0.00 -0.02* -9.41

Extrae fauna de bosques naturales o páramos 11.0% 18.8% -0.08 -0.01* -6.05

No tratamiento de aguas residuales 74.2% 78.4% -0.04 -0.03* -11.31

Minería

Uso de mercurio 0.1% 3.4% -0.03 -0.01* -2.86

Uso de cianuro sin salud ocupacional 0% 2.0% -0.02 -0.01* -2.33

No existencia de programas de salud ocupacional 27% 87.6% -0.61 -0.36* -27.81

No servicios de agua en las minas 67% 92.3% -0.26 -0.12* -10.61

No Acceso alcantarillado en las minas 80.8% 97.4% -0.17 -0.10* -11.56

No permiso de captación de agua o estudios

hídricos 79.3% 98.5% -0.19 -0.15* -18.83

No permiso de vertimientos 83.0% 98.8% -0.16 -0.13* -17.19

No permiso de aprovechamiento forestal o

practica actividades de reforestación 83.4% 98.8% -0.15 -0.12* -16.96

(29)

Variables utilizadas por este trabajo Formales Informales Diferencia Diferencia (ATT) T-Stat

Nego- cios/vi-vienda

Desea cambiar de trabajo por razones ambientales 1.4% 3.2% -0.02 -0.02* -5.06

Acueducto deficiente en los negocios vivienda 4.2% 13.1% -0.09 -0.04* -6.92

Uso combusltibles sólidos 2.0% 5.8% -0.04 -0.01* -3.63

Manejo de desechos en hogares rurales 35.3% 65.9% -0.31 -0.25* -4.1

Quema de desechos 1.1% 6.0% -0.05 -0.01* -4.46

Fuente: cálculos de los autores con base en CM, CNA y GEIH. Nota:* se refiere a los indicadores que tienen un t-estadístico superior a 2

Cuadro 4.

INDICADORES PARA LOS CUÁLES NO EXISTEN DIFERENCIAS SIGNIFICATIVAS EN EL IMPACTO AMBIENTAL ENTRE FORMALES E INFORMALES (T ESTADÍSTICO < 2)

Variables utilizadas por este trabajo Formales Informales Diferencia Diferencia (ATT) T-Stat

Agro

Extrajo minerales de bosques naturales y páramos 0.1% 0.1% 0.00 0.00 -1.07

No protegió adecuadamente las fuentes de agua 16.0% 18.3% -0.02 0.00 1.51

No realiza prácticas de conservación de suelos 34.1% 38.9% -0.05 0.00 0.13

Realiza actividades en parques naturales 0.4% 0.6% 0.00 0.00 0.28

Transformó o taló bosque natural o páramo para

cultivos /plantaciones 62.7% 58.2% 0.05 0.00 -0.77

Desempeño ambiental del sector de la pesca 32.0% 33.0% -0.01 0.01 1.65

Minería Uso de dragas 0.5% 2.5% -0.02 0.00 -0.08

Nego- cios/vi-vienda

Mala calidad agua en los negocios vivienda 2.3% 2.2% 0.00 0.00 0.47

Tiran basura a fuente de agua 0.2% 0.3% 0.00 0.00 -0.57

Referencias

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