Las Marías 1. biblikka. Estudio y respuestas de la Palabra de Dios

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Estudio y respuestas de la Palabra de Dios Tú preguntas; Biblikka responde

P102_Las Marías

En Juan 11:1 Maria es la misma mujer que sale en simon el fariseo? En Lucas 7:36-50

36 Uno de los fariseos invitó a Jesús a comer, así que fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa.ñ 37 Ahora bien,

vivía en aquel pueblo una mujer que tenía fama de pecadora. Cuando ella se enteró de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de alabastro lleno de perfume. 38 Llorando, se arrojó a los pies de Jesús,o de manera que se los bañaba en lágrimas. Luego se los secó con los cabellos; también se los besaba y se los ungía con el perfume.

39 Al ver esto, el fariseo que lo había invitado dijo para sí: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la que lo está tocando, y qué clase de mujer es: una pecadora.»

40 Entonces Jesús le dijo a manera de respuesta: —Simón, tengo algo que decirte.

—Dime, Maestro—respondió.

41 —Dos hombres le debían dinero a cierto prestamista. Uno le debía quinientas monedas de plata,p y el otro cincuenta. 42 Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. Ahora bien, ¿cuál de los dos lo amará más?

43 —Supongo que aquel a quien más le perdonó—contestó Simón.

—Has juzgado bien—le dijo Jesús.

44 Luego se volvió hacia la mujer y le dijo a Simón:

—¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para los pies, pero ella me ha bañado los pies en

lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. 45 Tú no me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de

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besarme los pies. 46 Tú no me ungiste la cabeza con aceite, pero ella me ungió los pies con perfume. 47 Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados.q Pero a quien poco se le perdona, poco ama.

48 Entonces le dijo Jesús a ella: —Tus pecados quedan perdonados.

49 Los otros invitados comenzaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?»

50 —Tu fe te ha salvado—le dijo Jesús a la mujer—; vete en paz.

La confusión respecto a las Marías mencionadas en estos versos es común. No sólo era el nombre de María el más común usado en las mujeres de los tiempos de Jesús, sino que también los elementos de las diferentes narraciones de este evento en diferentes

Evangelios son semejantes.

En total hay cinco menciones de esta historia en los evangelios. Está presente en todos ellos, una vez en cada uno de los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) y dos veces en el evangelio de Juan.

Comencemos por Juan. En el capítulo 11 se hace una breve

mención de lo sucedido en Betania. Específicamente se identifica a María, la hermana de Lázaro, como la que unge al Señor con

perfume haciendo referencia a lo que ocurre un poco más tarde y que se narra en el capítulo 12:1ss. De manera que es evidente que las dos menciones en Juan se refieren al mismo evento evento en Betania.

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Expliquemos un poco más sobre lo sucedido en Betania. Esto es narrado no solamente Juan 12, como hemos dicho sino, también en Marcos 14, en Mateo 26 y en Lucas 7, que fue la versión que leí hace unos instantes. (Explicar)

¿Hay una o más Marías como protagonistas en esta historia? La confusión se hace mayor no sólo por el nombre sino por algunos detalles comunes de la narración, como lo es el uso de perfume y el uso del cabello de esta mujer para secar los pies de Jesús. Pero ahí terminan las similitudes.

La única forma posible de contestar la pregunta del oyente es comparando el texto en los diferentes evangélicos. Esta pregunta nos da oportunidad para hablar un poco sobre cómo investigar narraciones comunes en los diferentes evangelios. De manera que mantendremos brevemente el suspenso sobre las Marías mientras tanto…

Sabemos que, especialmente entre los Evangelios Sinópticos (que, de paso, se les llama así por su “visión semejante”—del gr.

sin-ópticos), se dan narraciones semejantes y a veces hasta idénticas. Una vez, que, comparándolas en su contexto nos convencemos de que se trata de narraciones del mismo evento, podemos realizar una

comparación detallada que nos ayudará a enriquecer la historia gracias a los detalles que no todos los evangelistas mencionan. Por ejemplo, al comparar la historia del “joven rico” en sus diferentes versiones sen los Evangelios, podemos saber que el protagonista era joven y rico, que llegó corriendo hasta Jesús y que se arrodilla delante de Él.

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Ahora bien, no todos los eventos semejantes en los Evangelios se refieren al mismo acontecimiento. Quizás el ejemplo más fácil de explicar es el de la limpieza del Templo. Jesús actúa contra los mercaderes del templo en dos ocasiones, una al principio de su ministerio, narrada en Juan 2 y otra al final, narrada en los tres Evangelios Sinópticos. A menos que optemos irnos por la línea más radical (alguien diría que “liberal”) de acudir a la Crítica de Redacción, tomamos las de Juan y los sinópticos como hechos diferentes, uno al principio del ministerio de Jesús y otro al final.

En nuestro caso, el de “las Marías”, esto fue lo que hice. Escribí el texto de cada evangelio en una columna una al lado de la otra para un total de cuatro columnas. Entonces marqué con diferentes

colores los puntos de coincidencia: dónde se desarrolló esta escena, el nombre de la protagonista, el anfitrión de la casa, etc.

Habiendo hecho esto fue posible darme cuenta sin demasiada dificultad, aunque sí pasando algo del trabajo, que los relatos de Mateo, Marcos y Juan se refieren al mismo incidente. Lo sabemos porque en todos ellos se menciona la aldea de Betania como el

escenario de la historia; porque directa o indirectamente nos damos cuenta que este incidente ocurre muy cerca de la muerte de Jesús; por la protesta de los discípulos basada en el supuesto desperdicio del perfume por su alto valor y porque Jesús menciona a los pobres que siempre estarán presentes.

Podemos reseñar ahora las diferencias entre esta narración (la de Mateo, Marcos y Juan) con la de Lucas, que resulta ser una historia diferente. Estas son las diferencias que saltan a la vista. Primero, el

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incidente de as historia narrada en Lucas se desarrolla no en Betania, una aldea en la región de Judá, sino al norte, en Galilea, específicamente en el pueblo llamado Naín. Lo segundo es que solamente se identifica al anfitrión en Lucas como fariseo mientras que en la otra narración se le distingue por haber sido leproso. Quizás las distinciones mas importantes que hay que hacer, sin embargo, son las que se relacionan con la enseñanza o el propósito de esta historia en su contexto (¡siempre el contexto!). En la de Betania (Mateo Marcos y Juan), el énfasis es en cómo el costoso perfume es una preparación de Jesús para la sepultura.

En el caso de la segunda historia el punto importante es, por un lado, el de la expresión de un amor extravagante (como le llama Max Lucado) que surge del haber recibo el perdón de los pecados y, por otro lado, la insensibilidad del anfitrión, Simón El fariseo.

Pensando en la fama de pecadora de la mujer (de paso, otra

diferencia en la historia), Simón se cuestiona el hecho de que Jesús permitiera a esta mujer tocarle. Por supuesto y como ya hemos dicho, aquí en este párrafo del Evangelio lo importante es el

agradecimiento profundo que surge de haber sido perdonada, pues ese era el origen de la acción de esta mujer y contrasta con la

descortesía del anfitrión al no haber atendido a su huésped como debía.

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De manera que lo importante aquí es el perdón de los pecados, mientras que en la otra historia lo importante es el uso del perfume como preparación del cuerpo de Jesús para la sepultura.

Sí, definitivamente, las historias son dos diferentes.

Ya que estamos en este pasaje, aprovechemos la mención de esta “mujer pecadora” para aclarar un error bastante común. La mujer mencionada en esta historia NO es María Magdalena.

Comencemos por aclarar que María Magdalena no era prostituta. Este error se perpetuó desde que el Papa Gregorio el Grande, en una misa el 21 de septiembre del año 591 en San Clemente

(Roma), “une” en su homilía tres mujeres de la Biblia (María Magdalena, María la hermana de Lázaro y la anónima mujer que unge los pies de Jesús, la protagonista de nuestra historia) en una sola, identificándola como una “mujer pecadora”, no como

prostituta. Estas fueron exactamente sus palabras:

Magdalena, que era una pecadora en la ciudad, por amar la verdad, lavó las manchas de sus pecados con sus lágrimas. (Homilía 25, In Evangelia. Citado en The Da Vinci Hoax --El fraude da Vinci--, p. 73.)

La única información fidedigna sobre María Magdalena está en los Evangelios. La historia bíblica de esta importante mujer es breve y hermosa. Fue una mujer natural de una aldea Galilea del mismo nombre (Magdala), a la que Jesús libró de siete demonios.

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Jesús junto a otras mujeres y a los doce discípulos. Su nombre aparece trece veces en el Nuevo Testamento. Luego de ser introducida por Lucas, no vuelve a ser mencionada hasta la

narración de la muerte de Jesús en la cruz. Ella, junto a Juan y a la madre de Jesús, es parte del reducido grupo de amigos y familiares que está hasta el final presenciando la ejecución de Jesús.

Finalmente, fue María Magdalena también quien tuvo el privilegio de ser el primer testigo de la resurrección de Cristo y portadora de esas gratas nuevas a los apóstoles, de ahí que se le conozca a veces como “apóstol a los apóstoles” (mensajera a los apóstoles). Pero, no lo olvidemos, esta es aun otra María… No la de nuestra historia.

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