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Manual de Audioprotesis

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Academic year: 2021

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Manual de

audioprotesismo

Dr. Rubén Rodríguez Medrano

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Blauton México, S.A. de C.V.

Justo Sierra No. 2301-E, Col. Ladrón de Guevara CP 44600, Guadalajara, Jalisco, México Tel. (01) 36 16 92 91, 01 800 284 48 88 Diseño editorial y cuidado del texto: Servicios Editoriales Arlequín, S.A. de C.V. Impreso y hecho en México

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Contenido

Presentación . . . . . . . . . . . . . . . .

Psicoacustica

Atributos psicológicos del sonido . . . . Umbrales . . . . . . . . . . . . . . . . . Bandas críticas . . . . . . . . . . . . . . . Duración . . . . . . . . . . . . . . . . . Resolución temporal . . . . . . . . . . . . . Localización . . . . . . . . . . . . . . . .

Sonido

La física del sonido . . . . . . . . . . . . . . Enmascaramiento . . . . . . . . . . . . . . Ruido usado para mediciones psicoacústicas. . . . .

Anatomia y fisiologia del oido

El oído externo . . . . . . . . . . . . . . . El pabellón auricular . . . . . . . . . . . . . El conducto auditivo externo . . . . El oído medio. . . . . . . . . . . . . . . . El oído interno . . . Fisiología del oído . . . . . . . . . . . . . .

Fisiologia de la audicion

Funciones del oído externo . . . . Funciones del oído medio . . . . Función del oído interno . . . . Vía auditiva . . . . . . . . . . . . . . . . Centros corticales . . . . . . . . . . . . . . Conceptos básicos sobre la elaboración sonora . . . .

Audicion normal y sordera

Definición de audición normal. Valores . . . .

5 Audición alterada, Hipoacusias. . . 53

Tipos de audición defectuosa . . . 56

7 8

Causas de las perdidas auditivas

9 Pabellón . . . 63

10 Conducto auditivo externo . . . 64

10 Oído medio . . . 64

10 Oído interno . . . 65

Pérdida por ruido . . . 68

Congénitas o hereditarias . . . 71

13 Transtornos metabólicos . . . 74

19 Infecciones virales o bacterianas . . . 75

20 Fármacos, venenos y alergenos . . . 77

Otoscopio, otoscopia e interpretacion

21 Otoscopio . . . 87

21 Otoscopía . . . 87

21 Hallazgos . . . 88

22 Valores normales . . . 91

25 Coloración y posición de la membrana timpánica . . . 91

37 Significados de los resultados anormales . . . 91

Timpanometro, timpanograma,

41

interpretacion y limitaciones

42 Timpanómetro . . . 93

43 Timpanograma . . . 94

48 Reflejo estapedial . . . 95

51 Estudio del reflejo acústico . . . 100

51

Audiometro electrico, audiometria y gráficos

Audiómetro eléctrico . . . 103

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Logoaudiometria

Causas de las perdidas auditivas:

tratamiento y rehabilitacion

Patología del oído externo . . . 119

Patología del oído medio . . . 123

Cuantificar y cualificar el pronostico

de una adaptacion

Edad del paciente . . . 131

Alteraciones físicas, mentales o emocionales del paciente . . . 133

Tipo de pérdida auditiva . . . 133

Grado de pérdida . . . 134

Discriminación de la palabra . . . 135

Reclutamiento . . . 136

Umbral de molestia (UCL) . . . 136

Expectativas creadas y reales . . . 137

Características particulares del paciente y sus familiares . . . 138

Resistencia y manejo del paciente y sus familiares . . . 139

Concientización de su problema . . . 140

Adaptacion de auxiliares auditivos

Evolución histórica . . . 143

Tipos de audífonos . . . 144

Funcionamiento del audífono . . . 147

Rendimiento electroacústico de los audífonos . . . . 148

Controles de ajuste de los audífonos. . . 151

¿Cuándo equipar y qué oído? . . . 152

Métodos de selección de audífonos . . . 153

Ajustes del audífono . . . 155

Moldes para retroauriculares

y hechos a la medida

Equipo necesario para tomar impresiones . . . 157

Técnica . . . 157

Materiales . . . 161

Clasificación de los moldes . . . 162

Tipos de moldes . . . 162

Capacitacion del paciente y seguimiento

Capacitación del paciente . . . 167

Seguimiento del paciente. . . 172

Algunos puntos para reflexionar acerca de la venta de auxiliares auditivos . . . 174

Recomendaciones . . . 176

Conclusiones . . . 176

Razones básicas para la adaptación binaural. . . 176

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Presentación

Hace cuatro años, en Blauton surgió un sueño, un gran proyecto de crecimiento em-presarial que pronto empezó a tomar forma, a caminar, a crecer y por consiguiente a enfrentarse a todo lo existente y lo no existente para poder volverse una realidad.

Y en este caminar, en este ir encontrando cosas por hacer, vino la necesidad de contar con personas altamente capacitadas para poder ofrecer lo mejor de nosotros, con profesionalismo, calidez y compromiso a nuestros actuales y futuros clientes.

Nos encontramos con una oferta académica insuficiente para el área de audio-protesismo, una opción disponible en nuestro país es estudiar medicina y después especializarse en audiología y otra es tomar cursos de años de duración. Nos encon-tramos con una oferta en el mercado de adaptación de auxiliares auditivos con escaso sustento académico, en la mayoría de los casos se remite a saber operar el equipo para realizar los estudios audiométricos, sin conocimientos médicos, psicológicos y físicos que soporten la operación del equipo.

Nos encontramos con una actividad comercial poco regulada, prácticamente cualquiera puede dedicarse a la adaptación de auxiliares auditivos. No nos interesó ser uno más.

Esto nos llevó a pensar en crear nuestros propios recursos de capacitación que tuvieran como característica el que la gente fuera más allá de aprender a operar los equipos audiométricos. Pronto este proyecto tomó forma y velocidad por sí mismo y nos fue llevando en este presuroso andar a pasar de un modesto curso de capacitación para nuestro personal a la creación de un Diplomado incluyente a cualquier persona interesada en el área del Audioprotesismo.

Creamos nuestro propio material didáctico y dimos forma a este Manual de

au-dioprotesismo que hoy presentamos; su intención inicial era servir de libro de texto para nuestro Diplomado soportando y apoyándose en el resto del material. Hoy sabemos que va más allá y que cuenta con una existencia independiente, también es una buena refe-rencia de consulta sobre las bases físicas, médicas y psicológicas de la adaptación de auxiliares auditivos; una referencia a la forma de realizar los estudios audiológicos que se requieren para saber si es necesario adaptar o no un auxiliar auditivo y un manual para conocer los pasos y la técnica necesaria para llevar a cabo un proceso de adaptación.

Durante seis meses nos dedicamos a buscar y consultar el material más adecua-do para nuestro Diplomaadecua-do, consultanadecua-do fuentes bibliográficas mundiales de manera física y por medio del Internet.

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Este manual es una compilación de lo mejor de este material, en ningún caso nos atribuimos la autoría de lo escrito, nuestro trabajo consistió en recopilar, unir, darle forma y enriquecerlo con la experiencia de más de quince años en la práctica del au-dioprotesismo y de la otoneurofisiología, lo que el día de hoy nos permite ofrecer un manual con los fundamentos teóricos necesarios para el desarrollo del audioprotesismo enriquecido con la sensibilidad y destreza que solamente aporta la práctica de una profesión.

Dr. Rubén Rodríguez Medrano Patricia A´Gaytán Rodríguez

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Psicoacústica

El objetivo principal de la psicoacústica es descubrir cómo procesan los sonidos el oído y el cerebro, de forma que aportan al oyente

informa-ción del mundo exterior.

El proceso de la audición humana es algo sumamente complejo, que abarca desde el momento en que la onda sonora golpea el tímpano hasta que provoca alguna reacción en el ser humano. En el proceso de la audición, el sonido es convertido de variaciones en la presión del aire a una serie de impulsos nerviosos.

Esta serie de impulsos nerviosos convierten el sonido en un asunto no solamente físico, sino también mental, por la interpretación que el cerebro hace del sonido y las reacciones de las personas ante él.

Este proceso es estudiado por la psicoacústica, a la que podemos definir, de manera muy simple, como el estudio psicológico de la audición. Sin embargo, aunque es un estudio psicológico, no se involucra en la forma en que los sonidos producen una respuesta emocional o cognoscitiva en particular.

El objetivo principal de la psicoacústica es descubrir cómo procesan los sonidos el oído y el cerebro, de forma que aportan al oyente información del mundo exterior; es decir, el objetivo de la psicoacústica es estudiar la relación existente entre las propie-dades físicas del sonido y la interpretación que hace de ellas el cerebro.

Cuatro grandes temas interesan a la psicoacústica:

• La relación entre la dimensión física del estímulo auditivo y la magnitud de la sensación producida por el sonido.

• El umbral absoluto de la sensación. • El umbral diferencial.

• La variación en el tiempo de la sensación del estímulo.

¿Por qué es importante para nosotros el estudio de la psicoacústica?

Porque la mayoría de las pruebas utilizadas para describir y medir deterioros de la audición son realmente pruebas psicoacústicas.

Atributos psicológicos del sonido

Sonoridad

La sonoridad es la sensación subjetiva de la intensidad, y depende de la frecuencia de banda y de la duración del sonido. La escala de medida de la sonoridad es el belio. El decibel es una unidad de sensación acústica, no es una unidad absoluta sino propor-cional, que expresa el logaritmo de la excitación sonora. El punto físico de referencia

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El tono nos ayuda a diferenciar subjetivamente los sonidos de baja frecuencia

El umbral absoluto corresponde al sonido de intensidad más débil que se puede escuchar en un ambiente silencioso.

logarítmico en unidades de presión sonora es de 0,0002 dinas por centímetro cuadrado. Y en unidades de intensidad sonora 10-12 watts/m². Todo lo cual equivale a un nivel sonoro de cero decibeles.

Tono

El tono es una magnitud subjetiva y se refiere a la altura o gravedad de un sonido. El tono de un sonido aumenta con la frecuencia, pero no en la misma medida. Un cuerpo elástico que vibre a alta frecuencia producirá un sonido agudo. Un cuerpo elástico que vibre a una frecuencia menor producirá un sonido grave. El tono nos ayuda a diferenciar subjetivamente los sonidos de baja frecuencia (tono grave de 20-200 Hz) y los de alta frecuencia (tono agudo 2000-20000 Hz).

Timbre o altura

El timbre o altura es la característica del sonido que nos permite diferenciar dos sonidos con igual sonoridad, altura y duración, e identificar la fuente sonora que produce el sonido.

Este fenómeno se debe a que un sonido no está formado sólo de una frecuencia, sino por la suma de otras que son múltiplos de la fundamental. Estas otras frecuencias varían en intensidad y son llamadas armónicos. La proporción e intensidad de estos armónicos son diferentes en cada fuente sonora y por ello podemos diferenciarlos.

Umbrales

Cuando percibimos un estímulo, el organismo reacciona con una intensidad que de-pende de la magnitud del estímulo. El umbral corresponde al mínimo nivel de un deter-minado estímulo para provocar una reacción observable.

Existen dos tipos de umbrales: umbrales absolutos y umbrales diferenciales.

Umbral absoluto

También conocido como mínimo umbral auditivo, corresponde al sonido de intensidad más débil que se puede escuchar en un ambiente silencioso. Hay dos métodos para determinar el umbral absoluto.

1) El de mínimos cambios, que consiste en aproximarse gradualmente hasta que la persona indica que el sonido está presente, y después, desde lo más alto, hasta que la persona indica que el sonido desaparece.

2) El de los estímulos constantes, que consiste en exponer al sujeto a estímulos de intensidades fijas alrededor del probable umbral, los cuales se repiten ordenados aleatoriamente. El umbral corresponde al valor que el sujeto declare como pre-sente 50 por ciento de las veces.

Umbral diferencial

Es la mínima intensidad con que un estímulo debe exceder a otro para que el sujeto los reconozca como diferentes en 50 por ciento de las pruebas. Al igual que en el caso

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an-El umbral de audibilidad no depende sólo de la in-tensidad o presión, sino también de la frecuencia

del sonido senoidal de prueba.

Puede entenderse la banda crítica como la mínima banda de frecuencias alrededor de una frecuencia determinada que activan la misma zona de la membrana basilar.

intensidad del estímulo más débil. Para la determinación del umbral diferencial pueden utilizarse los dos métodos anteriores, o bien el método del error promedio. En éste, el sujeto controla la intensidad del estímulo variable y lo ajusta hasta hacerla “igual” a la de un estímulo fijo. El error promedio cometido es el umbral diferencial.

Es importante subrayar que los umbrales no son valores perfectamente deter-minados. No sólo los diversos métodos pueden arrojar valores diferentes, sino que, además, un mismo método puede variar de un momento a otro, ya que el sujeto puede cansarse o bien agudizar su percepción al realizar más intentos.

Umbral de audibilidad

El umbral de audibilidad está definido por la mínima intensidad o presión necesarias para que un sonido pueda ser percibido. El umbral de audibilidad no depende sólo de la intensidad o presión, sino también de la frecuencia del sonido senoidal de prueba.

Nuestro sistema auditivo tiene un área de mayor sensibilidad entre los 500 Hz y los 3 000 Hz, producida, principalmente, por las curvas de respuesta del sistema audi-tivo periférico (oído externo, medio e interno).

Umbrales de frecuencia

Por lo general, se toman los valores 20 Hz y 20 000 Hz (20 kHz) como los um-brales de frecuencia de la audición. Es decir, nuestro sistema auditivo no percibe se-ñales con frecuencias menores a los 20 Hz o mayores a los 20 kHz. En otras obras pueden encontrarse los valores 16 Hz y 16 kHz en este mismo sentido.

El umbral superior de frecuencias es dependiente de la edad. Con el paso del tiempo se deterioran las células capilares del órgano de Corti, lo que tiene como conse-cuencia que cada vez percibamos menos las freconse-cuencias agudas.

La exposición prolongada a sonidos dañinos puede contribuir a acelerar esta pérdida de percepción de las frecuencias más agudas.

Bandas críticas

Mientras que el umbral diferencial representa la capacidad del sistema auditivo de de-tectar la mínima variación en una sola frecuencia, la banda crítica determina la capaci-dad de resolución del oído para dos o más frecuencias simultáneas. Puede entenderse la banda crítica como la mínima banda de frecuencias alrededor de una frecuencia determinada que activan la misma zona de la membrana basilar. Las propiedades ge-nerales del proceso de análisis de frecuencia realizado por el sistema auditivo tienen su base en el concepto de banda crítica.

Escala de bandas críticas

La escala de bandas críticas muestra que nuestro sistema auditivo está dividido en 24 bandas críticas, cada una de aproximadamente un tercio de octava (una tercera mayor) de dimensión.

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La unidad usada para medir la duración es el segundo (s).

Duración

Existe una duración objetiva, que es la duración de los sonidos posible de ser medida físicamente. La unidad usada suele ser el segundo (s). Existe también una duración subjetiva, que es la duración que nosotros percibimos en los sonidos. Suele usarse la unidad “dura”, que se ha definido como la duración subjetiva de un sonido senoidal de 1 kHz, con 60 dB de SPL y 1 s de duración objetiva. Duplicando y reduciendo a la mitad podemos determinar la relación existente entre las duraciones objetivas y subjetivas.

Resolución temporal

La resolución temporal de nuestro sistema auditivo es importante porque prácticamente todos los sonidos varían en el tiempo, y porque la información —tanto en música como en el habla— está dada fundamentalmente por el ordenamiento temporal de los soni-dos y por las transformaciones que se producen en el tiempo.

Se ha estudiado la capacidad de nuestro sistema auditivo de detectar: • Interrupciones en un sonido.

• Variaciones de la señal a lo largo del tiempo.

• Variaciones en la duración de los estímulos (umbrales diferenciales de dura-ción).

La resolución temporal depende de:

• El análisis de los patrones temporales que ocurren dentro de cada canal de fre-cuencia

• La comparación de patrones temporales entre distintos canales de frecuencia. Una dificultad en la medición de la resolución temporal de nuestro sistema audi-tivo radica en el hecho de que las variaciones en los patrones temporales traen apare-jadas variaciones en los patrones espectrales, que también son usadas para discrimi-nar la variación.

Localización

La localización define la capacidad del individuo para determinar la ubicación de una fuente sonora en el espacio. La localización sólo es posible a partir de la audición biaural. Con un solo oído no es posible localizar fuentes sonoras. El sistema auditivo utiliza un conjunto de pistas para determinar la ubicación de la fuente sonora en el espacio. Por lo general, se establecen tres planos característicos en los experimentos destinados a estudiar la localización por parte del ser humano. La localización se realiza a partir de la determinación de una dirección y una distancia.

Dirección

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Lateralización

Para la ubicación lateral de una fuente sonora, el sistema auditivo utiliza pistas prove-nientes, principalmente, de las diferencias de intensidad y tiempo con que las ondas sonoras llegan a cada uno de nuestros oídos. Unas y otras son más efectivas para distintos rangos de frecuencia.

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Sonido

El sonido es la sensación producida en el órgano del oído por el movimiento vibratorio de los cuerpos, transmitido por un medio elástico, como el aire

Las ondas sonoras se propagan a diferente velocidad, según la elasticidad del medio

Al sonido lo podemos definir de diferentes maneras. La definición más simple y quizá la más común sea la del sonido como aquello que escuchamos. Físicamente pode-mos definir al sonido como una forma de energía. Psicológicamente lo podepode-mos definir como una sensación, y por lo mismo tiene un carácter estrictamente personal, algo que vivenciamos, que es producto de nuestra experiencia.

Según el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española, el sonido es la sensación producida en el órgano del oído por el movimiento vibratorio de los cuer-pos, transmitido por un medio elástico, como el aire. Este diccionario nos aclara que el sonido es el efecto de la propagación de las ondas producidas por cambios de densidad y presión en los medios materiales, y en especial el que es audible. Para nuestros fines, abordaremos la definición del sonido desde estos dos puntos:

a) Fenómeno físico (objetivo). Alteración mecánica que provoca un movimiento on-dulatorio a través de medios elásticos (sólidos, líquidos o gaseosos) en todas las direcciones, en forma de ondas longitudinales de presión sonora.

b) Sensación auditiva (subjetivo). Es aquella que tiene su origen en nuestro oído por medio de una onda acústica y que depende del receptor (como ya lo vimos en el tema de psicoacústica).

Podemos definir el sonido como “la sensación que la energía vibratoria produce en los centros auditores del cerebro, al ser transmitida por los nervios auditivos”

La física del sonido

La física del sonido es la ciencia que estudia la naturaleza de este fenómeno. En este capítulo veremos la naturaleza física del sonido, cómo se produce, qué lo produce, cómo se propaga y sus características fundamentales

Propagación, vehículos y velocidades

El sonido se propaga mediante las vibraciones de un cuerpo o de un elemento elástico (gaseoso, líquido o sólido), ya que en el vacío el sonido no se difunde.

Las ondas sonoras se propagan a diferente velocidad, según la elasticidad del medio; en los sólidos viaja más deprisa que en los líquidos, y en éstos más rápido que en los gases.

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El aire es el principal vehículo del sonido y se propaga a una velocidad de 333 m/s a 0°C y de 340 m/s a 15°C, aumentado la velocidad 0.6 m/s por cada grado. En el agua, la velocidad de propagación es de aproximadamente 1 435 m/s y en el hierro de 4000 a 5000 m/s.

En la siguiente tabla podemos ver diferentes medios y velocidades de propa-gación del sonido.

Medio Velocidad Aire 330 m/s Agua dulce 1.435 m/s Agua salada 1.500 m/s Tierra o arena 2000 a 3000 m/s Rocas compactas 5000 a 6000 m/s

Los cuerpos esponjosos y los blandos (algodón, telas y otros) son malos conduc-tores del sonido, por eso los salones acolchados poseen mejores condiciones acústi-cas.

Onda

Como hemos dicho anteriormente, el sonido se produce por las vibraciones de un cuer-po o un elemento elástico y, cuer-por lo tanto, está sujeto a las leyes físicas del movimiento ondulatorio. La forma más sencilla de la onda acústica es la onda sinusal o sinusoide. Una señal acústica siempre se conoce como un tono puro.

Amplitud de onda

Por amplitud entendemos la distancia entre la posición inicial de la partícula y el punto en que choca con otra, y también la distancia entre el punto más alejado que alcanza después de chocar y su posición inicial. Una vibración de amplitud grande produce un sonido fuerte (sonido más fácilmente percibido por el oído). Una vibración de menor amplitud de onda producirá un sonido más suave.

Frecuencia

Número de oscilaciones completas que un elemento que vibra realiza por unidad de tiempo. La frecuencia se mide en hertz y se define como una oscilación completa por segundo.

Intensidad

La intensidad del sonido depende de la amplitud de la onda sonora. La unidad de in-tensidad del sonido es el belio (B), pero comúnmente se emplea el decibel (dB). El oído humano se puede adaptar a diferentes intensidades de sonido, pero el máximo tolerable es 120 dB. Intensidades mayores a 90 dB producen daños en nuestros oídos, que pueden ser temporales o permanentes.

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Tabla de intensidades sonoras

Escala

0 Umbral de la audición 10 Respiración normal

20 Hojas arrastradas por la brisa 30 Cinematógrafo vacío 40 Barrio residencial de noche 50 Restaurante tranquilo

60 Conversación entre dos personas

70 Tráfico intenso

80 Aspirador de polvo

90 Agua al pie de las cataratas del Niágara 100 Tren subterráneo

120 Avión de hélice al despegar 130 Ametralladora de cerca 140 Avión militar al despegar 160 Túnel aerodinámico 175 Futuros cohetes espaciales

Al conjunto de frecuencias a las que vibra un cuerpo se le llama frecuencias naturales o modos normales de oscilación.

Cuando uno perturba cualquier sistema que puede vibrar, se generan ondas de muchas frecuencias.

Potencia

La potencia acústica es la cantidad de energía por unidad de tiempo radiada desde una fuente en forma de ondas acústicas.

Resonancia

Cuando cualquier cuerpo o estructura puede vibrar lo hace solamente con determi-nadas frecuencias. Los valores de estas frecuencias dependen de la forma y de las características mecánicas del cuerpo o estructura.

Al conjunto de frecuencias a las que vibra un cuerpo se le llama frecuencias naturales o modos normales de oscilación. Los valores de las frecuencias naturales dependen de las características del cuerpo particular. En el ejemplo de la cuerda antes mencionado, las frecuencias naturales dependen de la longitud de la cuerda, de su masa y de la tensión a que esté. Mientras más pesada sea la cuerda, menor será la frecuencia que emita, es decir, su tono será más grave. Además, mientras mayor sea la tensión a la que esté sujeta la cuerda, mayor será la frecuencia de sus sonidos, o sea, será más agudo. Finalmente, mientras más corta sea la cuerda, más agudo será el tono de sus sonidos.

Existen muchos otros sistemas que pueden vibrar. En general, cada uno de ellos puede vibrar solamente con una o varias frecuencias, o sea, las frecuencias naturales. De estas frecuencias la mínima es la fundamental y las otras son los sobretonos. No siempre ocurre que los sobretonos sean múltiplos enteros de la fundamental; por ejem-plo, en un tambor los sobretonos no son múltiplos de la frecuencia fundamental.

Cuando uno perturba cualquier sistema que puede vibrar, se generan ondas de muchas frecuencias. Esas ondas, con frecuencias que no son iguales a alguna de las

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si el valor de la frecuencia de la perturbación se acerca al valor de alguna de las frecuencias

natu-rales del sistema, la vibración generada empieza a tener una amplitud grande; mientras más cerca esté de una de las frecuencias naturales, mayor será la amplitud.

El timbre se debe a que generalmente un sonido no es puro y depende principalmente del espec-tro, pero también depende en gran manera de la envolvente y de la frecuencia.

naturales, se disipan muy rápidamente, quedando solamente las ondas que sí tienen frecuencias iguales a alguna de las naturales. Es decir, en general, el sistema vibra con la frecuencia fundamental y algunos de sus sobretonos.

Supongamos ahora que un agente externo perturba un sistema que puede vibrar. En este caso el sistema empieza a vibrar. La forma en que vibre dependerá de la o las frecuencias que imprima el agente externo. Si la frecuencia de la perturbación no es igual a ninguna de las frecuencias naturales del sistema, entonces el sistema vibrará con determinada amplitud, que en general será pequeña. Sin embargo, si el valor de la frecuencia de la perturbación se acerca al valor de alguna de las frecuencias naturales del sistema, la vibración generada empieza a tener una amplitud grande; mientras más cerca esté de una de las frecuencias naturales, mayor será la amplitud. Si resulta que la frecuencia de la perturbación es igual a una de las naturales, entonces la vibración tendrá una amplitud muy grande. Se dice que el agente externo está en resonancia con el sistema.

Altura o tono

La altura o tono se deriva de la frecuencia de las vibraciones. Un cuerpo elástico que vibre a alta frecuencia producirá un sonido agudo. Un cuerpo elástico que vibre a una frecuencia menor producirá un sonido grave.

• Tono fundamental: se produce por la vibración principal. • Armónico: se produce por las vibraciones secundarias.

Como ya sabemos, la frecuencia es una entidad física y por tanto puede ser medida de forma objetiva por diferentes medios. Por el contrario, la altura o tono de un sonido es un fenómeno totalmente subjetivo, y por tanto no es posible medirlo de forma objetiva. Normalmente, cuando se aumenta la frecuencia de un sonido, su altura también sube; sin embargo, esto no se da de forma lineal, ya que no se corresponde la subida del valor de la frecuencia con la percepción de la subida de tono.

La valoración subjetiva del tono se ve condicionada no sólo por el aumento de la frecuencia, sino también por la intensidad y por el valor de dicha frecuencia. Para frecuencias inferiores a 1 000 Hz (incluida ésta), si se aumenta la intensidad el tono disminuye; entre 1 000 Hz y 5 000 Hz el tono es prácticamente independiente de la intensidad que tenga; por encima de 5 000 Hz el tono aumenta si aumenta la intensidad. La unidad de altura es el Mel (en ocasiones se utiliza el Bark, equivalente a 100 Mels).

Timbre o colorido sonoro

El timbre de un sonido es la cualidad con la que podemos distinguir dos sonidos de igual frecuencia e intensidad emitidos por dos focos sonoros diferentes. El timbre se debe a que generalmente un sonido no es puro y depende principalmente del espectro, pero también depende en gran manera de la envolvente y de la frecuencia. Esta cualidad se denomina forma de onda.

La forma de onda es la característica que nos permitirá distinguir una nota de la misma frecuencia e intensidad producida por instrumentos diferentes. La forma de onda está determinada por los armónicos.

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Los armónicos son una serie de vibraciones subsidiarias que acompañan a una vibración primaria o fundamental del movimiento ondulatorio (especialmente en los in-strumentos musicales).

Normalmente, al hacer vibrar un cuerpo, no obtenemos un sonido puro, sino un sonido compuesto de sonidos de diferentes frecuencias. A éstos se les llama ar-mónicos. La frecuencia de los armónicos siempre es un múltiplo de la frecuencia más baja, llamada frecuencia fundamental o primer armónico. A medida que las frecuencias son más altas, los segmentos en vibración son más cortos y los tonos musicales están más próximos los unos de los otros.

Fenómenos de reflexión

Cuando la onda sonora encuentra en su camino un obstáculo con unas dimensiones mayores que su longitud de onda, el rayo sonoro tropieza contra él y se produce un rebote, que está gobernado por los mismos principios que en la luz, en el cual el ángulo de incidencia del rayo con la superficie es igual al ángulo formado por el ángulo refle-jado y la superficie.

Cuando un sonido que se transmite en un medio determinado choca con los ob-jetos presentes, parte de la energía es reflejada. La onda reflejada conserva la misma frecuencia y longitud de onda que la onda incidente, aunque disminuye su amplitud y, por tanto, su intensidad.

• Reflexión plana: las ondas sonoras se reflejan conforme a las leyes de re-flexión.

• Reflexión convexa: las ondas sonoras que se reflejan sobre superficies convexas provocan sonidos dispersos.

• Reflexión cóncava: provoca un sonido convergente, es decir, que las ondas se concentran.

Pero hay diversos factores que intervienen e influyen en la reflexión. El más importante es el material del que está constituido el objeto con el que choca, provo-cando reacciones muy diferentes, ya que las ondas sonoras pueden ser absorbidas por determinados materiales o producir reflexiones que en ciertos casos pueden ser beneficiosas, ya que vienen a reforzar el sonido directo, y en otros perjudiciales, ya que producen fenómenos de reverberación y eco. En todos los casos el ángulo con el que se refleja el sonido es idéntico al ángulo incidente de choque cuando este efecto se produce sobre objetos lisos, mientras que este ángulo no es igual cuando el choque se produce con objetos rugosos o, por lo menos, no planos. Por tal motivo es preciso tener en cuenta los fenómenos de absorción. Como principio general, destacaremos que los objetos lisos, pesados y rígidos son reflectantes, mientras que los rugosos y porosos son absorbentes.

Hasta aquí, dentro del fenómeno de la reflexión, no hemos tratado la variante tiempo, es decir, lo que sucede con las reflexiones cuando éstas no llegan al sujeto en el mismo momento que el sonido directo original. En este caso tendremos que distin-guir entre los efectos de reverberación y los efectos de eco. El eco permitirá distindistin-guir entre el sonido directo original y el sonido indirecto reflejado, mientras que la rever-beración no. Ésta provoca una prolongación de la audición del sonido, producida por

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Cuando el sonido indirecto llegue al sistema auditivo antes de 0,1 s desde que fue percibido el sonido que provoca las reflexiones, nos

encontra-remos ante el fenómeno de reverberación.

El ruido es considerado como cualquier sonido indeseado que puede afectar adversamente la salud y bienestar de individuos o poblaciones.

las reflexiones que llegan a nuestro oído instantes después del sonido directo original y el sonido indirecto reflejado proveniente de los obstáculos cercanos. Por tanto, la diferencia entre eco y reverberación está marcada por la diferencia de tiempo existente entre la percepción del sonido directo y el sonido indirecto. Cuando el sonido indirecto llegue al sistema auditivo antes de 0,1 s desde que fue percibido el sonido que provoca las reflexiones, nos encontraremos ante el fenómeno de reverberación, mientras que si el sonido indirecto reflejado tarda más de 0,1 s, se interpreta como un eco por parte del sistema auditivo. Dada que la velocidad del sonido es aproximadamente de 340 m/s, llegaremos a la conclusión de que cualquier pared, fachada u objeto reflectante de grandes dimensiones que se encuentre a más de 17 metros de la fuente sonora puede ser causa de eco. Un caso extremo de reverberación es el canto gregoriano, que se desarrolló aprovechando los enormes tiempos de reverberación de las catedrales medievales; esto fue como consecuencia de tener que adaptar el culto hablado en culto cantado, adaptando el tono a la disposición predominante del local dentro de aquellas grandes y pesadas estructuras, ya que la alta reverberación que presentaban era muy perjudicial para la inteligibilidad de la palabra.

Tonos en fase

Cuando dos movimientos vibratorios simultáneos coinciden con exactitud en los mo-mentos de máxima y de mínima presión, tenemos dos tonos en fase.

Tonos desfasados

Cuando los tonos se encuentran separados por medio ciclo, es decir, por una vibración simple, los periodos de presión coinciden inversamente y se les llama tonos desfasados o tonos en fase opuesta.

Sensación ruidosa

Cuando varios tonos se reúnen pero sin guardar ninguna relación numérica en el tiem-po, decimos que hay una sensación ruidosa. El ruido es considerado como cualquier sonido indeseado que puede afectar adversamente la salud y bienestar de individuos o poblaciones. En el ruido hay dos factores implicados: uno es la interpretación individual del sonido dada en una reacción consciente de desagrado (por tanto, es un fenómeno subjetivo); el otro es la afectación de la salud, en la que puede o no jugar un papel mediador la emoción evocada por la vivencia.

Una definición un tanto aséptica entiende el ruido como «un fenómeno sonoro formado por vibraciones irregulares en frecuencia (período, ciclo o hertz) y amplitud por segundo, con distintos timbres, dependiendo del material que los origina. Para la física «es una sensación producida en el oído por determinadas oscilaciones de la presión exterior. La sucesión de compresiones y enrarecimientos que provoca la onda acústica al desplazarse por el medio hace que la presión existente fluctúe en torno a su valor de equilibrio; estas variaciones de presión actúan sobre la membrana del oído y provocan en el tímpano vibraciones forzadas de idéntica frecuencia, originando la sensación de sonido».

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El ruido es, pues, algo objetivo, algo físico, que está ahí y es producido por ciertas fuerzas; al mismo tiempo, es un fenómeno subjetivo que genera sensaciones de rechazo en un oyente. Tratando de objetivar los elementos que integran el ruido, se pueden distinguir estos tres: la causa u objeto productor del sonido, la transmisión de la vibración y el efecto o reacción fisiológica y psicológica que se produce en la audición.

Enmascaramiento

Cuando un sonido débil es opacado por un sonido más fuerte, se dice que queda en-mascarado por él. El sonido fuerte se denomina enen-mascarador y el débil enen-mascarado o señal. El enmascaramiento puede asimilarse a un defecto de audición: el enmasca-rador aumenta nuestro umbral de audición, es decir, incrementa la intensidad que debe tener el sonido para que lo podamos oír.

Un sonido intenso y grave puede enmascarar un sonido débil y agudo, pero lo contrario no sucede. Esto se debe al funcionamiento del oído interno.

El enmascaramiento se produce, por ejemplo, cuando dos personas están con-versando y el sonido del tráfico impide que una escuche total o parcialmente lo que está diciendo la otra. También puede darse en un conjunto musical, cuando la dinámica de un instrumento (o la suma de varios) impide percibir los sonidos que está produciendo otro instrumento musical.

Si se aumenta de manera constante el nivel de un ruido (enmascarador) se po-drá percibir también una transición continua entre un sonido de prueba audible y uno enmascarado. Esto quiere decir que existe también un enmascaramiento parcial, en el cual el nivel de percepción del sonido de prueba disminuye, pero no desaparece.

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En el caso del enmascaramiento no simultáneo, el sonido de prueba puede ser anterior

(preen-mascaramiento) o posterior (postenmascara-miento) al enmascarador.

La característica principal del ruido blanco es que carece de memoria: la amplitud de la señal en cada instante es independiente de la de los instantes precedentes.

Existen dos tipos básicos de enmascaramiento: el enmascaramiento simultáneo y el no simultáneo. En el simultáneo el sonido de prueba y el enmascarador coinciden temporalmente. En el caso del enmascaramiento no simultáneo, el sonido de prueba puede ser anterior (preenmascaramiento) o posterior (postenmascaramiento) al en-mascarador. También puede suceder que el sonido de prueba continúe después de haberse apagado el enmascarador. También en ese caso recibe el nombre de post-enmascaramiento.

Distinguimos dos tipos de enmascaramiento no simultáneo:

• Preenmascaramiento: el sonido de referencia precede al enmascarador. • Postenmascaramiento: el sonido de referencia sucede al enmascarador o el

so-nido de referencia subsiste después de haberse apagado el enmascarador. En ambos casos de enmascaramiento no simultáneo, el sonido de prueba (es decir, el sonido enmascarado) debe ser un sonido de tipo impulso.

Preenmascaramiento

Aun cuando no sea fácilmente imaginable, sonidos que aún no existen pueden en-mascarar sonidos ya existentes. No obstante, el fenómeno del preenmascaramiento se reduce a lapsos sumamente reducidos, aproximadamente en el orden de los 20 m/s posteriores al sonido de prueba.

El fenómeno del preenmascaramiento dependería de la relación de tiempo entre el sonido de prueba y el E (los 20 m/s mencionados) y no parecería haber influencia del nivel del sonido enmascarador sobre el desplazamiento del umbral.

La explicación podría ser que los sistemas físicos no realizan saltos de tipo abrupto, sino que realizan más bien transiciones continuas. De esa manera es posible pensar que el tiempo de ataque de un hecho sonoro —que puede ser del orden de los 20 m/s— pueda ser la causa del fenómeno del preenmascaramiento.

De cualquier manera, no se tiene una comprensión cabal del fenómeno del pre-enmascaramiento. Incluso con sujetos entrenados ha sido difícil obtener resultados reproducibles.

Postenmascaramiento

Postenmascaramiento ocurre también para sonidos de prueba de relativamente corta duración (pocas centenas de m/s), y está limitado a sonidos que ocurren inmediatamen-te después del enmascarador (< 200 m/s).

Ruido usado para mediciones psicoacústicas

El ruido blanco tiene una densidad espectral independiente de la frecuencia. Su rango (a los efectos de mediciones en psicoacústica) va de los 20 Hz a los 20 kHz. La carac-terística principal del ruido blanco es que carece de memoria: la amplitud de la señal en cada instante es independiente de la de los instantes precedentes. Su densidad espectral es constante y, por lo tanto, independiente de la frecuencia.

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Anatomía y fisiología

del oído

El pabellón auricular está constituido por un esqueleto cartilaginoso, el cartílago auricular que termina a nivel de la cola del helix dejando sin cartílago al lóbulo de la oreja.

El oído externo

Se encarga de captar las ondas sonoras y dirigirlas hacia la membrana timpánica. Consta de un pabellón auricular u oreja, estructura con forma de pantalla captadora, y del conducto auditivo externo, formación tubular que se introduce en el hueso temporal y que está cerrada en su extremo interno por la membrana timpánica.

El pabellón auricular

Está situado entre la mastoides y la articulación temporo-mandibular, a media distancia entre el ángulo externo del ojo y la protuberancia occipital externa.

Los dos tercios posteriores del pabellón auricular son libres, forman con la super-ficie lateral del cráneo un ángulo de entre 20° a 30°, llamado ángulo cefaloauricular.

La oreja tiene unas dimensiones medias de 65 mm de eje mayor vertical por 39 mm de eje transversal, y en su configuración externa se aprecia la concha, depresión central de 20 mm de altura por 15 mm de ancho; en la zona anterior se abre el conducto auditivo externo (CAE) mediante el meato auditivo externo.

El contorno de la concha está formado por una serie de repliegues, cuyos nom-bres son: helix, antehelix, trago, antetrago y lóbulo.

El pabellón auricular está constituido por un esqueleto cartilaginoso, el cartílago auricular que termina a nivel de la cola del helix dejando sin cartílago al lóbulo de la oreja. Los músculos extrínsecos del pabellón, importantes en otras especies de mamí-feros, están en regresión en la especie humana.

El conducto auditivo externo (CAE)

Es un tubo acodado en forma de S que comienza en el fondo de la concha y termina en la membrana timpánica. Tiene una longitud total de 22 mm a 27 mm, siendo la pared inferior unos 5 mm más larga.

En su porción más externa tiene un esqueleto fibrocartilaginoso, mientras que en la porción más interna tiene un esqueleto óseo. Sus dimensiones exteriores miden 10

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mm de altura y de 7 mm a 9 mm de ancho. El CAE óseo tiene menor calibre: 8 mm de altura y de 4 mm a 5 mm de ancho.

El conducto óseo, excavado en el hueso temporal, tiene un recorrido de 14 mm a 16 mm; es aplanado de delante a atrás y está formado por el hueso timpanal y el hueso escamoso.

El conducto fibrocartilaginoso está formado por una lámina cartilaginosa que es continuación del cartílago del pabellón.

El CAE está tapizado de piel en toda su superficie interior. Esta piel va adel-gazándose de fuera a dentro, siendo muy fina en las proximidades de la membrana timpánica. Tiene pelos sólo en la mitad externa del conducto donde también existen glándulas ceruminosas. El cerumen, que protege el conducto, es una mezcla de la secreción de estas glándulas, de las sebáceas y de la descamación de la piel.

El oído medio

Hasta el oído medio se llega desde el exterior por Es un sistema cavitario, par y simétrico, contenido es su totalidad en el espesor del el CAE. Por dentro, en profundidad a esta porción hueso temporal, a excepción del segmento faringeo de la trompa. Hasta el oído medio media del oído, se encuentra el oído interno se llega desde el exterior por el CAE. Por dentro, en profundidad a esta porción media

excavado en el peñasco del temporal. del oído, se encuentra el oído interno excavado en el peñasco del temporal. El oído medio está compuesto por:

• La caja timpánica.

• El sistema neumático del temporal (antro y celdas mastoideas). • La trompa de Eustaquio.

La caja timpánica

Tiene forma de lente bicóncava, con 15 mm de altura y 15 mm de eje anteroposterior. Tiene un volumen de 1 cc a 2 cc. Se distinguen tres pisos:

• Ático o epitímpano, en el que se alojan la cabeza del martillo y el cuerpo del yunque.

• Mesotímpano, ocupado por la membrana timpánica, el mango del martillo, la rama larga del yunque y el estribo.

• Hipoatímpano, vacío de contenido. La caja timpánica tiene cinco caras:

1. Pared inferior, suelo o pared yugular, formada por una lámina ósea que separa la caja timpánica del golfo de la yugular.

2. Pared superior o tegmen tympani, que separa la caja timpánica de la fosa craneal media.

3. Pared externa o miringiana, donde se encuentra la membrana timpánica que posee dos zonas o porciones: pars tensa y pars flácida.

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El pabellón auricular y sus partes.

Hélix Canal del hélix

Fosa triangular Tuber. auricular Antihélix Concha auricular Antitrago Lóbulo auricular

Raíces del antihélix

Fosita superior de la concha Raíz del hélix (pilar)

Escotadura ant. (de la oreja) Cavidad de la concha

Trago Escotadura intertrágica Cavidad de la concha

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Estructuras principales del oído

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dos caras por epitelio. Las fibras del estroma son de dos tipos: radiales y circula-res. Esta capa fibrosa no se encuentra en la pars flácida.

Pared interna o laberíntica, que es la estructura que separa el oído medio del interno. Su parte central está ocupada por el promontorio, que es una protrusión ósea que se mete en el oído medio. Detrás y encima del promontorio está la ventana oval, de aproximadamente 3 mm de anchura por 1 mm de altura. Dicha ventana está ocluida por la platina del estribo. Debajo y detrás del promontorio se encuentra la ventana redonda, de unos 2 mm de diámetro y obstruida por una membrana llamada falso tímpano.

4. Pared anterior o tubo-carotidea, donde se encuentra el orificio timpánico de la trompa ósea.

5. Pared posterior o mastoidea, en cuya parte superior se encuentra el orificio del aditus ad antum, canal que comunica la caja del tímpano con el antro mastoi-deo.

Contenido de la caja timpánica

La cadena de huesecillos. Extendiéndose de fuera a dentro desde la membrana timpá-nica hasta la ventana oval se suceden el martillo, el yunque y el estribo. El estribo tiene una pequeña cabeza articular, dos El martillo adhiere sólidamente su apófisis externa en el espesor de la membrana

ramas o cruras y una platina que se aloja en la timpánica, sujetándose a las fibras del estroma. En la parte superior, la cabeza, ventana oval. situada en el ático, tiene por atrás y dentro una carilla articular semiesférica que

se acopla a la cabeza del yunque.

El yunque muestra en su cuerpo una superficie cóncava para la carilla articular del martillo. Del cuerpo sale, hacia atrás, la apófisis corta que va a anclarse en la pared posterior de la fosa. La apófisis larga desciende vertical y paralela al mango del martillo y se articula con la carilla articular de la cabeza del estribo por medio del proceso lenticular.

El estribo tiene una pequeña cabeza articular, dos ramas o cruras y una platina que se aloja en la ventana oval.

Los ligamentos. El mango del martillo está sólidamente unido a la membrana timpá-nica. La platina del estribo está unida al borde de la ventana oval mediante el El yunque está unido a la fosa incundis desde su ligamento anular de Rudinger. El martillo y el yunque tienen cada uno un

liga-rama corta y otros ligamentos anteriores y pos- mento suspensorio que les une al tegmen tympani. El martillo tiene un ligamento teriores del martillo forman un eje anteroposterior externo que ve desde su cuello hasta el muro del ático. El yunque está unido a la sobre el que rota dicho huesecillo. fosa incundis desde su rama corta y otros ligamentos anteriores y posteriores del martillo forman un eje anteroposterior sobre el que rota dicho huesecillo. Todos estos elementos de fijación hacen que la cadena esté sólidamente sujeta en el interior de la caja, condición indispensable para poder cumplir su fundamental cometido mecánico.

Músculos de la caja timpánica. El músculo del martillo se inserta en la cara interna del mango del martillo y está inervado por el nervio del músculo del martillo, rama que procede de la mandibular del trigémino.

El músculo del estribo se inserta en la cara posterior de la cabeza del estribo y está inervado por el nervio del músculo del estribo. Rama del facial.

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La trompa de Eustaquio está tapizada en su interior por un epitelio mucoso que en su parte condromembranosa es de tipo respiratorio, es decir, mucosa ciliada que bate el tapiz de moco hacia la faringe.

El nervio de la cuerda del tímpano es una rama del nervio facial que se despren-de despren-de éste despren-después despren-del nervio despren-del músculo despren-del estribo.

Sistema neumático temporal

Es un sistema cavitario excavado en el temporal, fundamentalmente en la apófisis mas-toides, construido por una serie de celdas: una grande, llamada antro mastoideo, y numerosas pequeñas, llamadas celdillas mastoideas.

Antro mastoideo

Es una celda de dimensiones variables, que comunica con el ático por un conducto ex-cavado en la parte superior de la pared posterior de la caja, llamado aditus ad antrum.

Celdas mastoideas

Comienzan a aparecer en el séptimo mes de vida fetal y son muy variables en número según los individuos: Se dividen en celdas externas, situadas detrás del CAE; celdas superiores, en el techo del antro; celdas inferiores, por toda la mastoides; celdas ante-riores, en la pared superior del CAE; celdas posteante-riores, entre el antro y el seno lateral, y celdas internas o petrosas, desde el antro hasta el peñasco.

La trompa de Eustaquio

Es un conducto osteo-condro-membranoso, que une la pared lateral de la rinofaringe con la pared anterior de la caja timpánica. Su función es fundamental, ya que proporcio-na ventilación a la caja timpánica.

Mide aproximadamente 45 mm. 35 mm de ellos son condromembranosos y el tercio posterior es óseo, excavado en el temporal. Su punto más amplio es la apertura faríngea (8 mm de alto por 5 mm de ancho), y el más estrecho la unión del fragmento óseo y condromembranoso (2 mm de alto por 1 mm de ancho). En la caja tiene 5 mm de alto por 2 mm de ancho.

La trompa de Eustaquio está tapizada en su interior por un epitelio mucoso que en su parte condromembranosa es de tipo respiratorio, es decir, mucosa ciliada que bate el tapiz de moco hacia la faringe. El espesor de la mucosa es rico en tejido linfoide que origina en los niños la llamada amígdala tubárica de Gerlach, y realiza una función valvular de cierre y apertura de la trompa. El segmento óseo tiene una mucosa más similar a la caja timpánica, con un epitelio dotado de escasos cilios, sin elementos linfoides ni pliegues y con escasas glándulas

El oído interno

Se encuentra situado en el interior del peñasco del temporal, dentro de la caja del tím-pano. Por la complejidad de su forma y estructura se le llama laberinto; distinguiéndose un laberinto óseo, constituido por una serie de espacios excavados en el hueso y en comunicación unos con otros, y un laberinto membranoso, formado por unas

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estructu-Primera imagen está repetida

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Esquema del oído interno, resaltado la coclea o caracol.

Esquema del oído medio

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También en el oído interno, exactamente en el laberinto posterior (conductos semicirculares, utrículo y sáculo), se aloja el órgano periférico del sentido del equilibrio.

El conducto semicircular horizontal o externo for-ma un ángulo de 25º con la horizontal, por lo que

si queremos que esté completamente horizontal deberemos inclinar la cabeza hacia delante.

El oído interno es la parte esencial del órgano de la audición, en el laberinto anterior (coclea o caracol), y es donde se produce la transformación de la onda sonora (energía mecánica) en impulsos nerviosos (energía eléctrica), y en él se realiza el aná-lisis de los sonidos. También en el oído interno, exactamente en el laberinto posterior (conductos semicirculares, utrículo y sáculo), se aloja el órgano periférico del sentido del equilibrio.

El laberinto óseo

Está formado por tres partes: vestíbulo, conductos o canales semicirculares y caracol óseo. Las dos primeras constituyen el llamado laberinto posterior, y la tercera el labe-rinto anterior.

Vestíbulo

Es una cavidad ovoidea de aproximadamente 4 mm de diámetro y con seis paredes. • La pared externa, se relaciona con la caja del tímpano y en ella se encuentran la

ventana redonda y la ventana oval. • Pared interna.

• Paredes posterior y superior, donde se encuentran los orificios de entrada a los conductos semicirculares.

• Pared anterior, donde se comunica la rampa vesicular de la cóclea. • Pared inferior.

Los conductos semicirculares

Son tres estructuras cilíndricas situadas en los tres planos del espacio. El conducto semicircular superior es vertical y perpendicular al eje del peñasco. El conducto se-micircular posterior es vertical y paralelo al eje del peñasco. El conducto sese-micircular horizontal o externo forma un ángulo de 25º con la horizontal, por lo que si queremos que esté completamente horizontal deberemos inclinar la cabeza hacia delante.

La cóclea o caracol

Su nombre hace referencia a la forma que presenta. En la cóclea ósea distinguimos tres porciones:

1. Columela o eje del caracol. Está atravesada por unos conductillos de la base a la punta, mostrando un conjunto de perforaciones organizada en espiral, criba espiroidea.

2. Lámina de los contornos o tubo del caracol. Da dos vueltas y media alrededor de la columela. La primera espiral da lugar al promontorio.

3. Lámina espiral. Divide al caracol en dos pisos o rampas, uno superior y otro inferior, vestíbulo y cavidad subvestibular, respectivamente. Al final de la lámina espiral se encuentra el helicotrema, que une los dos pisos descritos. Estos pisos, también llamados rampas, desembocan respectivamente en la ventana oval y la ventana redonda.

El conducto auditivo interno tiene 1 cm de longitud y un calibre de 0,5 cm, y por su interior discurren los pares craneales VIII y VII y el nervio intermediario de Wrisberg.

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El laberinto membranoso ocupa sólo una parte de la cavidad del óseo, existiendo entre ambos un espacio, que por estar repleto de perilinfa, se le llama espacio perilinfático.

La membrana de Reissner tiene el cometido de separar dos líquidos, peri y endolinfa, de características iónicas diferentes. Debido a su escaso espesor y a sus diminutos “poros”, puede facilitar el intercambio entre ambos espacios.

El fondo del conducto está dividido en cuatro cuadrantes, el antero superior lleva al nervio facial y el intermediario de Wrisberg, el antero inferior el nervio coclear, el pos-terio superior el nervio utricular y los nervios ampulares de los canales semicirculares superior y horizontal y el postero inferior el nervio sacular.

El laberinto membranoso

El laberinto está ocupado por líquidos o linfas. Las estructuras del laberinto membra-noso están llenas de endolinfa. El laberinto membramembra-noso ocupa sólo una parte de la cavidad del óseo, existiendo entre ambos un espacio, que por estar repleto de perilinfa, se le llama espacio perilinfático.

En él distinguimos un laberinto posterior, constituido por el utrículo, y el sáculo y los conductos semicirculares membranosos, y un laberinto anterior compuesto por la cóclea o caracol membranoso.

La cóclea membranosa

También se llama conducto coclear o ductos cochlearis. Tiene forma de prisma triangu-lar, está enroscado igual que el caracol óseo. Ocupa el espacio comprendido entre la lámina espiral y la lámina de los contornos, separando completamente las dos rampas, vestibular y timpánica.

Al tener forma de prisma triangular, presenta tres caras o paredes:

• Externa, que es un espesamiento del periostio interno de la lámina de los contor-nos, y recibe el nombre de ligamento espiral.

• Superior, en relación con la rampa vestibular, que se denomina membrana de Reissner.

• Inferior, que prolonga la lamina espiral, está en relación con la rampa timpánica y se llama membrana basilar, en la que se asienta el órgano de Corti.

La lámina espiral y el conducto coclear separan las dos rampas, pero quedan tres sistemas tubulares: la rampa vestibular, la rampa timpánica y el propio conducto coclear.

La membrana de Reissner tiene el cometido de separar dos líquidos, peri y en-dolinfa, de características iónicas diferentes. Debido a su escaso espesor y a sus dimi-nutos “poros”, puede facilitar el intercambio entre ambos espacios.

Membrana basilar y órgano de Corti

La membrana basilar está formada por tres capas:

1. Capa media, formada por fibras elásticas y colágenas de dirección organizada llamadas cuerdas de Hensen-Nüel, que dan elasticidad y consistencia al con-junto.

2. Capa colindante con el conducto coclear que sirve de apoyo a los elementos de sostén del órgano de Corti, haciendo funciones de membrana basal

3. Capa que mira hacia la rampa timpánica constituida por células endoteliales ba-ñadas por la perilinfa de la citada rampa.

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Oído externo

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Las células nobles del órgano de Corti son las células neurosensoriales, células auditivas o células ciliadas, situadas a ambos lados del túnel de Corti.

La membrana basilar vibra con el movimiento perilinfático, transmitiendo la vibración al órgano de Corti; cuanto más agudo es el sonido, vibra una zona coclear más basal, más próxima al estribo; si el sonido es grave, estimula las zonas mas próximas al helicotrema.

basilar se sitúan dos hileras de células llamadas pilares de Corti, las internas inclinadas sobre las externas de modo que la membrana basilar y ambos pilares formen un con-ducto triangular llamado túnel de Corti.

Las células de pilar tienen una zona basal ensanchada donde se encuentra el núcleo y otra porción superior, que es el pilar propiamente dicho, constituida por sus-tancia hialina fibrilar.

Afuera de los pilares se disponen las células de sostén o células de Deiters, so-bre las que se apoyan las células ciliadas. Estas células, en su extremo basal, descan-san sobre la membrana basilar, su otro extremo muestra aspecto de copa y es donde se asienta la célula ciliada. Las células ciliadas reciben su fibra nerviosa a través de un canal perforado en estas células de sostén.

Afuera de las células de Deiters se disponen unas células cilíndricas, llamadas células de Hensen y células de Claudius, que se continúan insensiblemente con el epitelio del ligamento espiral.

Las células nobles del órgano de Corti son las células neurosensoriales, células auditivas o células ciliadas, situadas a ambos lados del túnel de Corti. Por fuera hay tres hileras de células ciliadas llamadas células ciliadas externas (CCE); por dentro una sola hilera de células ciliadas, llamadas células ciliadas internas (CCI). Se estima que en el órgano de Corti humano hay aproximadamente 13 400 células ciliadas externas y 3 400 células ciliadas internas.

Las células ciliadas externas son cilíndricas y delgadas, con forma de dedal. En su extremidad superior presentan de 100 a 200 estereocilios, que se encuentran implantados en forma de W. Las células de DEITERS las rodean en su tercio inferior, estando el resto de la célula bañada por un líquido llamado cortilinfa.

Las células ciliadas internas son de forma ovoide que se estrecha en el apex, lo que hace recordar la figura de una vasija o redoma. En la extremidad apical presentan aproximadamente 60 estereocilios, que están implantados en dos o tres líneas. Las células de Deiters rodean en su totalidad a las CCI, asomando sólo a la superficie la zona donde van implantados los estereocilios, por lo que prácticamente las CCI no están bañadas por cortilinfa.

La extremidad inferior de la célula ciliada o extremidad sináptica está en contacto con las fibras nerviosas.

A cada célula ciliada interna llegan cerca de 20 fibras nerviosas, lo que supone de 90 a 95 por ciento de las fibras del nervio coclear. Las fibras destinadas a las células ciliadas externas tienen un recorrido espiral. Al llegar a la región de las células ciliadas externas forman plexos, uno debajo de cada hilera. Las prolongaciones de esos plexos son las encargadas de recoger la información que transmiten las células ciliadas exter-nas. En general, cada fibra original inerva cerca de diez células ciliadas exterexter-nas. En el apartado de la fisiología veremos lo que actualmente se piensa de estas estructuras y el papel que desempeñan en el proceso de la audición.

La membrana basilar vibra con el movimiento perilinfático, transmitiendo la vi-bración al órgano de Corti; cuanto más agudo es el sonido, vibra una zona coclear más basal, más próxima al estribo; si el sonido es grave, estimula las zonas mas próximas al helicotrema.

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La perilinfa es un líquido de tipo extracelular, de composición parecida al líquido cefaloraquideo, pobre en iones potasio y rica en iones sodio. La perilinfa establece intercambios iónicos con la endolinfa a través de la membrana de Reissner.

La principal vía ascendente por la que caminan los impulsos auditivos es el lemnisco lateral.

Endolinfa y perilinfa

Todas las estructuras del laberinto membranoso se comunican entre sí y están repletas de un líquido incoloro semejante al agua, llamado endolinfa. La endolinfa es un líquido de tipo endocelular, pobre en sodio y rico en potasio. Se produce y absorbe en la estría vascular y en la vecindad de las células ciliadas de las crestas ampulares.

Entre el laberinto óseo y todas estas estructuras del laberinto membranoso se constituye el espacio perilinfático, ocupado por el líquido llamado perilinfa. La perilinfa es un líquido de tipo extracelular, de composición parecida al líquido cefaloraquideo, pobre en iones potasio y rica en iones sodio. La perilinfa establece intercambios iónicos con la endolinfa a través de la membrana de Reissner.

La cortilinfa o linfa del órgano de Corti es un líquido de tipo extracelular con una concentración de iones sodio y potasio parecida a la perilinfa.

Los iones, junto con otras sustancias que se segregan en la estría vascular, son los responsables de la aparición de una energía bioeléctrica, ya que actúan como condensadores biológicos.

Vías auditivas

Todas y cada una de las células ciliadas sensoriales del órgano de Corti están conec-tadas con fibras nerviosas, que caminan entre las dos hojas óseas de la lámina espiral. Estas fibras confluyen en unos cúmulos de neuronas que se conocen con el nombre de ganglio espiral, del que surgirá el nervio acústico o nervio coclear. El nervio coclear, tras recorrer un pequeño trayecto dentro del conducto auditivo interno, atraviesa el espacio entre el hueso temporal y el tronco del encéfalo, y llega a los núcleos centrales de la audición situados en el bulbo. A partir de ese momento, los mensajes auditivos ascen-derán hacia la corteza del lóbulo temporal del cerebro por dos vías: una directa, por el mismo lado por el que han llegado, y otra cruzada, por el lado contrario. La mayor parte de la información auditiva cruza la línea media y asciende hacia el cerebro por el lado opuesto al que llegó. El paso de fibras acústicas de un lado hacia el otro se realiza por tres caminos diferentes, que reciben el nombre de estrías acústicas.

La principal vía ascendente por la que caminan los impulsos auditivos es el lem-nisco lateral. La inmensa mayoría de los mensajes que ascienden por el lemlem-nisco la-teral terminan en el colículo inferior, también llamado tubérculo cuadrigémino posterior.

De ahí parte una nueva vía que llega al cuerpo geniculado medial. Algunas fibras del lemnisco lateral pueden llegar directamente al cuerpo geniculado medial sin pasar por el colículo inferior.

Finalmente, desde el cuerpo geniculado medial parten hacia la corteza cerebral del lóbulo temporal las fibras geniculocorticales, también llamadas radiaciones tala-mocorticales o radiaciones auditivas, que llevan el mensaje auditivo hasta su destino final.

Centros de la audición

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Coloredas las áreas de brodman correspondientes a la audición: amarilla la 22, verde la

41 y azul la 42.

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El pabellón auricular no cumple en el hombre una función importante, a diferencia de algunos animales, como cérvidos, equinos y félidos, que mueven sus orejas a 180 grados, lo que les permite determinar la dirección del sonido.

Dentro de este conjunto existe un área auditiva primaria rodeada de un cinturón que forman las áreas secundarias y terciarias. Son las áreas 41, 42 y 22 de Broadmann, las que forman el córtex auditivo, pero a pesar de estas adscripciones, la verdad es que es imposible determinar anatómica y funcionalmente sus fronteras. Parece que el área 41 es la primaria y allí llegan las fibras de la vía auditiva. Está tonotópicamente organi-zada y a cada área primaria llegan fibras de una y otra cóclea, aunque la representación contralateral es más importante. No todas las neuronas del área primaria responden al sonido, pero las que lo hacen ofrecen una gran variedad en sus tuning curves y algunas neuronas parecen especialmente sensibles a sonidos complejos. Las áreas secunda-rias están conectadas con las primasecunda-rias y las terciasecunda-rias a su vez con las secundasecunda-rias.

Se ha podido demostrar que no siempre la activación de las áreas secundarias tiene lugar desde la primaria. Ésta, a su vez, no siempre se excita por estímulos so-noros y puede funcionar también como área secundaria. En cualquier caso, se puede postular que hay una zona cortical que capta el mensaje auditivo (área primaria) y que la difusión del mensaje a las áreas secundarias y terciarias está muy unida al reconoci-miento de la palabra, memoria auditiva, lenguaje, etcétera.

Fisiología del oído

El oído lo podemos dividir desde un punto de vista funcional y anatómico en las tres porciones conocidas: externo, medio e interno.

El pabellón auricular

El pabellón auricular no cumple en el hombre una función importante, a diferencia de algunos animales, como cérvidos, equinos y félidos, que mueven sus orejas a 180 gra-dos, lo que les permite determinar la dirección del sonido. Sin embargo, sabemos que existen algunas claves de localización con base en la posición y sombra de la cabeza y la forma de la oreja en la audición monoaural del hombre. Además, se ha observa-do que algunos hipoacúsicos ponen sus manos en el pabellón, logranobserva-do un muy leve aumento de la percepción sonora. También se sabe que un individuo que carezca de pabellón oye, a grandes rasgos, en forma normal.

Conducto auditivo externo

En cuanto al conducto auditivo externo (25mm a 30mm), que por su posición protege el tímpano, sólo cumple la función de resonador entre los 1 000 ciclos y los 3 500 ciclos. También se sabe que la audición se mantiene aunque exista un conducto auditivo fili-forme y se alterara sólo cuando la oclusión es total. Otra función del conducto auditivo externo es la de producir cerumen, que actúa como lubricante y protector.

Oído medio

El oído medio actúa como un multiplicador de la función sonora, ya que existe una in-terfase aire-líquido entre oído medio y oído interno, que provoca una reelección de 99,9

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Cuando el sonido que penetra al oído es muy intenso, se activa un mecanismo de freno

deter-minado por los músculos del estribo y martillo, que aumentan la resistencia a la vibración de los huesecillos, protegiendo así las células ciliadas del oído interno.

Una vez que el impulso sonoro llega a la ventana oval en el oido interno, se produce un movimiento de la perilinfa determinando una onda llamada “onda viajera”, y que tiene un punto de mayor vi-bración dependiendo de la frecuencia de estímulo en una determinada zona de la cóclea, existiendo, así, una distribución tonotópica dentro de las dos y media espiras de ésta.

por ciento de la energía sonora; es decir, sin oído medio se pierden 30 dB (decibeles). La vibración del tímpano es mayor según la frecuencia, siendo mejor en la zona central, entre las frecuencias de 1 000 ciclos/s y los 3 000 ciclos/s y en el martillo, direc-tamente sobre los 4 000 ciclos/s.

El mecanismo de amplificación del sonido está determinado por el tímpano, que es 17 veces más grande que la ventana oval, lo que contribuye a mejorar la audición en 27 dB. El mecanismo de palanca de los huesecillos contribuye a mejorar la audición en 3 dB, lo que permite ajustar la impedancia de la interfase aire-líquido perilinfático del oído interno por medio de la platina del estribo, que actúa como pistón.

Cuando el sonido que penetra al oído es muy intenso, se activa un mecanismo de freno determinado por los músculos del estribo y martillo, que aumentan la resistencia a la vibración de los huesecillos, protegiendo así las células ciliadas del oído interno.

Para una adecuada vibración del tímpano, la presión atmosférica en el conducto auditivo respecto a la del oído medio debe ser igual, de lo contrario se producirá un abombamiento o retracción de la membrana timpánica. Esto se regula gracias a un adecuado funcionamiento de la trompa de Eustaquio, que además de permitir el dre-naje de secreciones, impide el paso de éstas al oído medio. La trompa se abre con la deglución y el bostezo (músculos periestafilinos). La depuración de las secreciones del oído medio se efectúa por el movimiento de los cilios de la mucosa tubaria y de fuerzas de tensión superficial determinadas por las características del mucus.

Oído interno

Cuando se carece de huesecillos la onda sonora debe llegar desfasada a las ventanas oval y redonda (juego de ventanas), ya que si llegan al mismo tiempo no se producirá el movimiento de los líquidos del oído interno, impidiendo la vibración del órgano de Corti y produciendo una baja de 30 dB en la audición.

En resumen, podemos decir que una lesión del tímpano producirá una pérdida de hasta 30 dB en la audición; sobre 30 dB implica lesión de huesecillos, y si no existe juego de ventanas hasta 60 dB; si la pérdida es mayor implica, en general, que existe lesión en el oído interno.

Una vez que el impulso sonoro llega a la ventana oval en el oido interno, se produce un movimiento de la perilinfa determinando una onda llamada “onda viajera”, y que tiene un punto de mayor vibración dependiendo de la frecuencia de estímulo en una determinada zona de la cóclea, existiendo, así, una distribución tonotópica dentro de las dos y media espiras de ésta. De este modo, las frecuencias altas estimulan mejor la membrana basal que sostiene el órgano de Corti de la base de la cóclea, y las frecuen-cias graves estimulan más el ápice de la cóclea que está más alejado.

El segundo fenómeno que ocurre es la transducción de la energía mecánica en eléctrica, por medio de las células ciliadas. Así, con la onda vibratoria, son estimulados los cilios de estas células que están en contacto con la membrana rectoría del órgano de Corti, generando mediante este mecanismo un estímulo nervioso.

Las células ciliadas cumplen distintos roles: las células ciliadas externas (aproxi-madamente 12 000) responden a estímulos de poca intensidad y las células ciliadas

Referencias

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