La percepción social de los pobladores del asentamiento rural San Rafael de su calidad de vida
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(2) UNIVERSIDAD CENTRAL “MARTA ABREU” DE LAS VILLAS FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES DEPARTAMENTO DE SOCIOLOGÍA. TRABAJO DE DIPLOMA. TÍTULO:. La. percepción. social. de. los. asentamiento rural “San Rafael” de su calidad de vida. AUTOR: Rafael Alejandro Cruz Pérez TUTORA: Mcs. Anagret Mederos Anido. Santa Clara 2016. pobladores. del.
(3) Resumen El estudio de la calidad de vida ha sido importante para una serie de propósitos, tanto para la evaluación de las necesidades humanas, como sus niveles de bienestar y satisfacción. Para ello, es importante conocer las condiciones de vida, pero también la forma en que son percibidas por quienes la tienen. Cobra importancia el concepto de la percepción social, y su utilización en el estudio de la calidad de vida. Esta investigación se orientó hacia el estudio de la percepción social sobre la calidad de vida en un contexto en el cual éste objeto de investigación no ha sido lo suficientemente abordado: el rural. Los resultados aportaron a un mayor conocimiento científico sobre el tema bajo los términos asumidos, además de contribuir a la gestión política local sobre el asentamiento rural investigado, “San Rafael”. Para tales propósitos se hizo un acercamiento sobre la concepción, evaluación y los estados de satisfacción de sus pobladores, de acuerdo a las dimensiones de la percepción social y la calidad de vida asumidas. También de la percepción social de la calidad de vida potencial, y de los actores involucrados a los efectos, incluida la propia persona. Todo el proceso investigativo abarcó desde el mes de septiembre del 2015, hasta el mes de mayo del 2016. Se reveló que tienen regulares niveles de bienestar y satisfacción, siendo favorables en lo afectivo y mordaces en lo material. No tienen una percepción precisa sobre su calidad de vida potencial, ni de su posición como gestores de la misma. Palabras clave: Calidad de vida, percepción social, ruralidad..
(4) Agradecimientos.. A los habitantes de “San Rafael”..
(5) Introducción…………………………………………………………………………………..…….. 1 Capítulo I: Acercamiento teórico a los elementos conceptuales de la calidad de vida y de la percepción social.…………………………………………………………………………….…….. 7 I.. Consideraciones iniciales sobre el concepto de calidad de vida………………….……….. 7. II.. Sobre el bienestar y la satisfacción como elementos constitutivos de la calidad de vida. Las necesidades. como. elemento. primario. para. la. satisfacción. y. el. bienestar…..……………………………………………………………………………….. 10 III.. Dicotomía entre las dimensiones subjetiva y objetiva del concepto de calidad de vida…..………………………………………………………………………………….… 13. IV.. La percepción social………………………………………………………………………. 16. V.. Las dimensiones para la medición de la percepción social de la calidad de vida…..……………………………………………………………………………….…… 18. Capítulo II: Consideraciones metodológicas para entender la problemática de análisis…………. 21 Contextualización de la calidad de vida en Cuba.……………………………………….. 21. 1) Los estudios sobre calidad de vida en Cuba a rasgos generales……………….. ……….. 21. 2) Estudios sobre la calidad de vida de zonas rurales en Cuba. …………………………..... 22. II.. Diseño de investigación……………………………………………………………..…... 25. III.. Definición de conceptos, operacionalización……………………….……………………. 26. IV.. Metodología, métodos y técnicas…………………………………….……………….….. 28. I.. V. VI.. Selección de la muestra…………………………..………………….……………….…... 31 Contexto de la investigación……………………..……………….…………………….... 33. Capítulo III. Análisis de la percepción social de los pobladores del asentamiento rural “San Rafael” de su calidad de vida……………………..………………………………................................ 35 I.. Concepción de la calidad de vida por parte de los pobladores del asentamiento rural “San Rafael” ……………………..………………………………........................................ 35. II.. Estado de satisfacción con la calidad de vida de los pobladores del asentamiento rural “San Rafael” ……………………..………………………………....................................... 39. III.. Percepción social de los pobladores de “San Rafael” sobre su calidad de vida potencial……………………..…………………….…………...................................... 54. Conclusiones……………………..………………………………............................................ 60 Recomendaciones……………………..………………………………...................................... 61 Bibliografía……………………..……………………………….............................................. 62 Anexos……………………..………………………………..................................................... 70.
(6) Introducción La calidad de vida es un concepto con una importante vigencia en la actualidad, derivada en gran medida por la preocupación en los aspectos cualitativos y cotidianos de la vida que el desarrollo económico, sin más, no puede garantizar. Aun siendo hoy un concepto controvertido, su orientación se sustenta en considerar el derecho del ser humano a una vida digna. El término de calidad de vida ha sido influido, moldeado y asimilado desde su surgimiento por diversas áreas del conocimiento y con diversos propósitos, tanto económicos, como político y sociales. También la noción sobre él cambia con los tiempos y los contextos. Pero la investigación sobre calidad de vida sigue siendo importante porque, como afirma Schalock, el concepto está surgiendo como un principio organizador que puede ser aplicable para la mejora de las sociedades actuales, sometidas a transformaciones sociales, políticas, tecnológicas y económicas constantes (Schalock citado en Gómez & Sabeh, 2002, 10). En la actualidad cobra mayor importancia si se atiende a las grandes brechas de desigualdad y desarrollo entre los países desarrollados y subdesarrollados, e incluso al interior de estos últimos. Pero el propósito de mejora de una sociedad involucra evidentemente al ser humano en su dimensión social, el cual tiene la capacidad de concebir y evaluar la vida por sí mismo, por lo que desechar su comprensión en las investigaciones que pretendan abordar su calidad de vida, sería un desaprovechamiento considerable de conocimiento. En este sentido, un concepto que comprende la propia perspectiva del sujeto es el de las percepciones sociales. Resulta desacertado considerar que la percepción social sólo tiene expresión en la dimensión subjetiva. En esta investigación se adopta el concepto asumiendo una articulación entre la dimensión subjetiva y la dimensión objetiva, al ser las percepciones sociales un proceso que asume al sujeto no como un ente aislado de la realidad, sino insertado en una dinámica social y un sistema de relaciones sociales (Sánchez 2013). En estos términos, su estudio es relevante para el conocimiento de la calidad de vida desde una perspectiva sociológica. Brinda también la posibilidad de una perspectiva más holística sobre la calidad de vida al contrastar datos que pueden enriquecer o contradecir las condiciones objetivas del contexto en que se estudie. Sobre estos términos, el estudio. 1.
(7) de las percepciones sociales permite que el conocimiento sobre la calidad de vida no sea parcializado o unidireccional. Pero los estudios sobre calidad de vida y su percepción social han estado sometidos también a los contextos donde se aplican. Los países industrializados, especialmente Europa y Estados Unidos, han sido escenario de la mayor parte de los estudios sobre la percepción del bienestar subjetivo de la calidad de vida, sin embargo apenas se han realizado estudios en países en vías de desarrollo (Moreno & Ximenes 1996). La preocupación es latente dado que el contexto de la calidad de vida en estas naciones es complejo. Según el Informe de Desarrollo Humano de 2014 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), un quinto de la población mundial, presente en su mayoría en naciones subdesarrolladas o en vías de desarrollo, vive en situación de pobreza, sin acceso a saneamiento, agua potable, electricidad, educación básica o al sistema de salud, y con carencias económicas incompatibles con una vida digna (El País 2014). La situación es más compleja si se apunta a las poblaciones rurales de estos países, donde al menos el 70% de la población pobre es rural (FIDA 2011). Sobre este contexto se hallan, a lo sumo, informes sobre el estado de sus condiciones de vida (casi siempre degradantes), como el Informe Sobre Pobreza Rural auspiciado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (2007), también como el de Carlos A. Amtmann y Liliana Larrañaga (1995) referido a procesos de desarrollo rural local, o el de Molina Camones Betzabet Deysy y Santos Jorge Juan Carlos (2012) referido a potencialidades y dinámicas socioespaciales de territorios rurales aislados. Estos estudios y muchos otros similares se han concentrado generalmente en problemas agroalimentarios o de desarrollo generados por una deficiente estructuración de las dinámicas sociales en espacios rurales y de políticas implementadas. De igual forma, la perspectiva desde la que se posicionan excluye en cierto modo las consideraciones de los propios habitantes sobre su realidad, dando prioridad a la evaluación de los investigadores sobre las condiciones de vida en estos contextos. Tomando en cuenta que la calidad de vida es un concepto inclusivo y orientado a la mejora de la vida (Gómez & Sabeh 2002), sería prudente que los estudios que se propongan abordar la dimensión social de los contextos rurales lo hicieran con una definición más precisa de su concepto y a una escala más humana. Parte de este propósito sería considerar las percepciones sociales de quienes poseen la calidad de 2.
(8) vida, aún más si se aplican al contexto de los países subdesarrollados, donde esta perspectiva no sólo sería oportuna, sino necesaria. Específicamente en Latinoamérica se suceden importantes fenómenos que afectan a la población rural, como es el de la migración del campo a la ciudad (produciéndose fenómenos de excesiva población urbana) o el deterioro de una cultura rural (Muñoz 2012). Considerar las percepciones de quienes viven estos fenómenos daría una visión más holística e integral sobre los mismos. En Cuba, los estudios sobre calidad de vida se han centrado en indicadores que responden a un marcado interés de las políticas sociales, como es el caso de la salud y la educación (Sánchez 2013). Son aún escasos los estudios referentes a zonas rurales, sobre los cuales se ofrece una visión muy pobre de la calidad de vida. De hecho, no son estudios de calidad de vida rigurosamente hablando, pues son a lo sumo informes sociales sobre el estado de salud de una comunidad específica o un levantamiento de sus condiciones de vida (Martín 2007). Esto se corresponde con la tendencia en el quehacer científico y la gestión política del país, de reducir el término de calidad de vida a estas dimensiones (Sánchez 2013). No obstante, se puede decir que ambos actores privilegian la atención sobre las poblaciones urbanas, en contraste con las rurales, tomando como base los estudios consultados y nivel de desatención del cual estas últimas son objeto (Muñoz 2012). Varias investigaciones se centran en la dimensión agraria, como la de Lucy Martín Posada sobre Equidad y movilidad social en el contexto de las transformaciones agrarias de los 90 en Cuba (Martín 2007). Quizás uno de los estudios que más se acerca al tema de la calidad de vida en espacio rurales es el desarrollado por Reinaldo Padua Muñoz, Yuvy Martínez Pérez, Yudy Aguila Cudeiro y María del Carmen Azorín Domínguez de la Universidad de Cienfuegos "Carlos Rafael Rodríguez" (2012), y que refiere la visión del desarrollo humano y la calidad de vida en comunidades rurales, contextualizado particularmente en Cuba. De igual modo se puede citar el estudio realizado por el Departamento de Estudios Socioculturales de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez (UNISS), orientado a las prácticas socioculturales del campesinado cubano (Valdés, 2011, 3). Pero no se encontró ninguno (sumando los ya citados) que abordase expresamente las percepciones sociales de la calidad de vida por parte de los pobladores de asentamientos 3.
(9) rurales. Se orientan generalmente hacia una descripción de las condiciones de vida rurales. Sobre estas, una de las ideas más extendidas tiende a considerar a las comunidades rurales cubanas como las más pobres económicamente, las más vulnerables a riesgos ambientales, y con infraestructura más deficiente. También con menos alcance de servicios públicos y menor crecimiento de su población por concepto de emigración hacia zonas urbanas (Martín 2007). Gran parte de estas deficiencias caracterizan al asentamiento rural estudiado en la presente investigación. El asentamiento rural “San Rafael” está considerado por el Gobierno Municipal de Cabaiguán como una de las cuatro zonas marginales del municipio y como zona de riesgo. Esto se sustenta por la ausencia de servicios públicos, las desfavorables condiciones de habitabilidad, además de su vulnerabilidad ante situaciones excepcionales como ciclones o fuertes lluvias. De acuerdo a las autoridades locales, al asentamiento rural “San Rafael” lo afecta la existencia de microvertederos, la contaminación del río que atraviesa la comunidad, la cercanía de un gran basurero, del cual se emanan periódicamente gases tóxicos provenientes de la quema de basura, y la construcción de pozos artesanales y fosas contiguas sin los requerimientos epidemiológicos necesario; ubican al asentamiento en una situación de riesgo para la salud. Además, la mayor parte de su población se halla del lado del río que la separa del Consejo Popular, constituyendo una zona de riesgo en tiempos de ciclones o fuertes lluvias, dado que bajo estas inclemencias el río tiende a crecer, dejando incomunicada a esta sección. A excepción del servicio eléctrico y la existencia de un solo teléfono comunitario, el asentamiento no cuenta con ningún otro servicio enclavado dentro de su espacio (O. Cruz1, entrevista personal, 11 de septiembre de 2015). Pero la sola existencia de estas circunstancias objetivas no determina por sí sola la calidad de vida del asentamiento. La preocupación concerniente a las delicadas circunstancias del asentamiento rural “San Rafael” por parte de las autoridades locales, motivó la realización de un estudio sobre la calidad de vida en el asentamiento, a través de la demanda de la misma por dichas autoridades y el acuerdo formal con la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas. Se orientó el estudio hacia la calidad de vida porque parte de la preocupación de las. 1. Osmany Cruz ocupaba el cargo de Delegado del asentamiento rural “San Rafael”, ocupando a partir del mes de abril del 2016 el cargo de Delegado del Consejo Popular Guayos, al que pertenece “San Rafael”. 4.
(10) autoridades locales está motivada por la implicación de las citadas circunstancias en la vida de los pobladores del asentamiento. Pero dicha preocupación y la manera en que fue declarada, manifiestan la generalizada práctica política de interpretar la calidad de vida únicamente a través de indicadores objetivos de las condiciones de vida, entendiéndolos erróneamente como representantes de la experiencia subjetiva, como denuncian Campbell, Converse y Rodgers (citados en Valera, 1996, 13). Autores importantes en el estudio del tema como Levi y Anderson (citados en Rueda 1996), o Ruut Veenhoven (1994), han destacado la relevancia fundamental que tiene para la formulación del concepto de la calidad de vida la forma en que ésta es percibida, por lo que las circunstancias descritas con anterioridad también alertan sobre la indiferencia epistemológica y política a la que se halla relegada la percepción de los sujetos sobre las mismas. Por tal motivo, el compromiso de esta investigación es hacer un primer acercamiento sobre las percepciones sociales que tienen los pobladores del asentamiento rural “San Rafael” de su calidad de vida. La conveniencia de este estudio cobra relevancia en la coyuntura actual de reestructuración económica del país orientada al desarrollo económico y social, toda vez que ofrece una perspectiva de análisis que atiende la forma en que los sujetos perciben esa misma realidad social sobre la que dicha reestructuración pretende influir. También es conveniente dado la compleja situación en la ruralidad cubana que advierten no sólo los pocos estudios sobre el tema, sino también las condiciones que manifiesta el asentamiento a estudiar. Los resultados obtenidos pueden contribuir a una mejor disposición de las políticas públicas orientadas a dar solución a problemas acuciantes del asentamiento rural “San Rafael”, mejorando así la calidad de vida de sus habitantes. También invita a considerar a los propios pobladores como entes gestores de su propia calidad de vida, toda vez que sus esfuerzos sean articulados con los demás actores públicos y políticos que se orientan a tales propósitos. Por otra parte, la presente investigación constituye una propuesta analítica descriptiva que resulta novedosa para la investigación sociológica en Cuba, al no haber investigaciones precedentes sobre el tema en dicha disciplina bajo los términos descritos. Constituye un aporte al conocimiento de la calidad de vida de las zonas rurales de Cuba percibida por los poseedores de la misma, y desde una perspectiva sociológica que asume al sujeto como ser social implicado de forma dinámica en su. 5.
(11) realidad social. Del mismo modo que es un referente en posteriores investigaciones sobre el tema. La investigación está compuesta por tres capítulos, los cuales respondieron a etapas de la investigación. En un primer capítulo se abordan los referentes y paradigmas teóricos referidos a calidad de vida y percepción social. El. segundo capítulo. aborda los. posicionamientos metodológicos, así como las técnicas a aplicar. Por último, el tercer capítulo presenta el análisis de los resultados obtenidos durante la investigación.. 6.
(12) Capítulo I: Acercamiento teórico a los elementos conceptuales de la calidad de vida y de la percepción social. I.. Consideraciones iniciales sobre el concepto de calidad de vida.. La calidad de vida es un concepto de difícil definición y de naturaleza compleja. Una de las razones es su carácter global (Rodríguez & García 2005), pues comprende varios niveles de análisis como la sociedad, la comunidad, y el sujeto en cuanto a su condición física y emocional. También tiene un carácter multidisciplinar (Moreno & Ximenes 1996), al abarcar prácticamente la totalidad de las Ciencias Humanas. Así, cada disciplina asume y maneja el concepto en consecuencia a su objeto y campo de estudio, a través de lo cual el concepto de calidad de vida adquiere nuevas cualidades y dimensiones en la misma medida en que se indefine (Moreno & Ximenes 1996). La medicina por lo general asocia calidad de vida con la salud sicosomática del organismo, la funcionalidad, la sintomatología o la ausencia de enfermedad; los filósofos, con la felicidad o una buena vida; los economistas, con la utilidad del ingreso o de los bienes y servicios; los sociólogos, con la inserción del sujeto en el ámbito social; los políticos, como una meta que ha de alcanzarse para sus ciudadanos en el mediano o corto plazo; y los ambientalistas, con las condiciones ambientales en que vive, crece, se reproduce y muere un sujeto (Cardona et al. 2005). Estos aspectos, además de la subordinación del concepto a los diferentes escenarios contextuales, son razones por las cuales es difícil encontrar un significado generalizador. El término calidad de vida es comúnmente confundido e identificado con otros términos, como son por ejemplo el nivel de vida o la felicidad. Aunque algunos de estos responden a la Calidad de Vida, no deben asumirse como sinónimos de la misma. El nivel de vida en sí establece parámetros o valores para medir la calidad de vida en vista de los recursos con que se disponga, siendo bastante exclusivo a aspectos que también determinan la calidad de vida como la percepción social que se tenga de ella. Respecto a la felicidad, Ruut Veenhoven (2001) aclara que la conexión que se establece comúnmente entre ambos términos responde a que “la frase calidad de vida sugiere que la vida es buena en todos los aspectos, de modo que una vida buena debería ser una vida feliz” (Veenhoven, 2001, 4). Pero al mismo tiempo delimita que la felicidad constituye 7.
(13) en contraste “el grado en el que una persona evalúa positivamente la calidad de su vida actual en su conjunto” (Veenhoven, 2001, 4). En este sentido, ser feliz exige de antemano la existencia de un estado emocional o afectivo positivo, casi siempre del momento preciso de evaluación, para definirse como tal. Sin embargo, la calidad de vida trasciende a la felicidad al responder a una visión más global e inclusiva de la vida, que no se supedita rigurosamente a un estado de ánimo positivo. Otros conceptos como el de satisfacción y bienestar recogen mejor la frase de Ruut Veenhoven, cuando indica que “se puede disfrutar de las emociones de la vida, pero al mismo tiempo sufrir sus tensiones” (Veenhoven, 2001, 4) No obstante, el término de Calidad de Vida es relativamente moderno, y su concepto sumamente inconstante en el tiempo. El término en sí se remonta al siglo pasado, antecedido por la idea del Estado de Bienestar, generalizadas en el período de Guerra Fría (Rueda 1996). En un primer momento, la expresión de calidad de vida aparece, de manera aún inconsistente, en los debates públicos en torno al medio ambiente y al deterioro de las condiciones de vida urbana (Moreno & Ximenes 1996). Durante la década de los 50 y a comienzos de los 60, el creciente interés por conocer el bienestar humano y la preocupación por las consecuencias de la industrialización de la sociedad hacen surgir la necesidad de medir esta realidad a través de datos objetivos y conceptos menos ambiguos y más fácil de operacionalizar que el de bienestar y felicidad. Desde las Ciencias Sociales se retoma el desarrollo de los indicadores sociales estadísticos, que permiten medir datos y hechos vinculados al bienestar social de la población (Gómez & Sabeh 2002). Pero se regían generalmente por criterios economicistas y de cantidad. Esto provoca que en la década de 1960 se comenzase a usar el término de calidad de vida como reacción a este hecho, y que se extendiera bajo la forma de preocupación individual y social por la mejora de las condiciones de vida (Gómez & Sabeh 2002). Su génesis cualitativa, no excluye que en su conformación conceptual y metodológica se recurra al enfoque cuantitativo. El concepto, formado sobre enfoques cuantitativos, tiene el propósito de operacionalizar la calidad de vida sobre la base de indicadores sociales, psicológicos y ecológicos. Los enfoques cualitativos, en cambio, adoptan una postura de escucha a la persona mientras relata sus experiencias, desafíos y problemas y cómo los servicios sociales pueden apoyarles eficazmente (Gómez & Sabeh 2002). 8.
(14) La calidad de vida puede ser concebida de dos maneras: como estado y como proceso. La consideración de la calidad de vida como el estado de cosas que se disfruta en un determinado momento permite establecer de qué manera se relacionan diversos elementos entre sí para proporcionar la calidad (Pablos et al. 2000). En este sentido, el sujeto goza de su vida de acuerdo a las circunstancias objetivas tal y como estas se presentan. Ruut Veenhoven (1994) la cataloga como calidad de vida realizada. En tanto como proceso, cobra un carácter dinámico, toda vez que se asume como el producto de la actividad humana (Pablos et al. 2000). El empeño por mejorar la situación personal y familiar ha pasado a convertirse en un elemento movilizador de los hombres y mujeres del tercer milenio, ya que posee una fuerza capaz de dotar de sentido (individual y colectivo) al comportamiento humano. Por tanto, hace referencia a la calidad de vida potencial sustentada en las potencialidades de los sujetos que ya tienen un determinado estado de calidad de vida realizada (Veenhoven 1994). En este sentido, la vida humana puede definirse como “actividad, como la forma más específicamente humana de relacionarse con el mundo” (Rodríguez & García, 2005, 52). Mientras que la calidad representa: “la naturaleza más o menos satisfactoria de una cosa, o propiedades inherentes a una cosa, que permiten apreciarla como igual, mejor o peor que las restantes de su especie” (Rodríguez & García, 2005, 52). Por lo cual se entiende al ser humano como un ente activo, sometido a una constante evaluación de la calidad con que vive su vida o pueda vivirla. La noción de calidad de vida se percibe en este sentido como un instrumento que se mueve entre la calidad de la vida tal y como existe, o calidad de vida realizada según Ruut Veenhoven, y como potencialmente puede ser (Veenhoven 1994). Teniendo presente lo anterior, Alguacil Gómez (2000) constata la imposibilidad de dar una definición cerrada de calidad de vida, apuntando que en todo caso se podrían establecer pseudo definiciones. Es un concepto muy amplio para ser limitado con exactitud y la visión práctica debe estar orientada a descubrir los indicadores que permiten medirla con mayor fiabilidad. Aunque han habido intentos por demostrar su unidad conceptual fundada en las nociones del bienestar y la satisfacción, y que se extiende por igual a las dimensiones física, emocional y social de la vida humana (Fernández et al. 2010).. 9.
(15) II.. Sobre el bienestar y la satisfacción como elementos constitutivos de la calidad de vida. Las necesidades como elemento primario para la satisfacción y el bienestar.. Tomando en cuenta la revisión de diversos conceptos sobre calidad de vida, entre los que se encuentran los postulados por Levy y Anderson, A. Szalai, Celia y Tulsky, S. K. Chanturvedi, Quintero, Rubén Ardilla, (citados en Ardila, 2003, 4) y Ruut Veenhoven (1994) (2000); se encontró que los elementos de bienestar y satisfacción destacan por su alta representatividad en las conceptualizaciones sobre calidad de vida, de igual forma que estos se hallan mediados en mayor o menor medida (dependiendo el concepto) por las dimensiones objetivas y subjetivas. Teniendo en cuenta que la calidad de vida cobra sentido y se conceptúa de acuerdo con un sistema de valores, estándares o perspectivas que varían de persona a persona, de grupo a grupo y de lugar a lugar, comúnmente es representada como la sensación de bienestar experimentada por las personas (Cardona et al. 2005). El bienestar se asume en primera instancia desde una visión hedonista, identificada con el placer, y que representa un fin en sí mismo. Pero también se asume como provisión de bienes, oportunidades, derechos o recursos (Instituto Empresa y Humanismo 2006), los cuales se ajustan a las capacidades y necesidades de los sujetos, y los significados que tengan de la vida. La calidad de vida, adscribe el bienestar subjetivo en tanto las condiciones objetivas se refractan a través de las aspiraciones, expectativas, referencias vividas y conocidas, necesidades, valores de las personas, y sus actitudes. Pero también vincula al bienestar con el contacto social, las relaciones interpersonales y con la inserción del sujeto en las dinámicas sociales. Por tal motivo surge el término de bienestar social, que se define como “la valoración que hacemos de las circunstancias y el funcionamiento dentro de la sociedad” (Keyes citado en Blanco & Díaz, 2012, 122), y está compuesto por las siguientes dimensiones: integración social, aceptación social, contribución social, actualización social y coherencia social. Estas dimensiones enriquecen la noción de bienestar, al agregar la evaluación de la calidad de las relaciones sociales, y el sentimiento de pertenencia a un grupo o una comunidad. Del mismo modo, que el sujeto asume a la sociedad y las instituciones que la conforman como entes dinámicos, de la cual el sujeto es parte, beneficiándose de 10.
(16) estas en la medida que sea capaz de entender tal dinámica y actuar en consecuencia. Se advierte entonces que la relación entre el sujeto y la sociedad en función del bienestar social expresa una articulación entre ambos. La asociación del término de bienestar con el de calidad de vida es bastante frecuente, confundiéndose en muchos casos (Instituto Empresa y Humanismo 2006). De acuerdo a lo expuesto sobre el bienestar, este funge como un concepto que se subordina al de calidad de vida, el cual puede contener un mayor número de elementos en la configuración de su concepto de manera funcional. Uno de estos elementos es el de satisfacción. Como se ha mencionado en varias ocasiones, las nociones sobre el bienestar, implicada en la noción de calidad de vida, tienen una estrecha relación con la satisfacción. Se pueden encontrar menciones a la satisfacción en varias definiciones de la calidad de vida: “calidad de vida es un estado de satisfacción general” (Ardila, 2003, 163), “evaluación subjetiva de la satisfacción como un todo” (Szalai citado en Ardila, 2003, 163), entre muchos otros. Por lo tanto es necesario aclarar qué se entiende por satisfacción. En principio, la satisfacción es un estado mental fuertemente asociado al disfrute. Es también una apreciación valorativa de algo, por lo que cubre apreciaciones cognitivas a la vez que afectivas (Veenhoven 1994). De acuerdo con la teoría social-cognitiva propuesta por Bandura, la satisfacción puede ser definida como: “la actitud que posee un individuo ante la percepción de su entorno (referentes externos) y la autoevaluación de sus capacidades y posibilidades del ser, hacer, tener algo de acuerdo a sus propios estándares de competencia (referentes internos) (citado en Rodríguez & García, 2005, 57).. A través de este concepto Bandura traslada el concepto de satisfacción del simple disfrute a una condición sicológica más compleja que se refleja en la actitud del sujeto, toda vez que involucra la relación entre él y su entorno, pero no deja explícito cuál es el móvil que estimula tal relación. Pudieran ser aspiraciones, o necesidades, sin embargo estos no son necesariamente sinónimos. En este punto, es importante destacar la diferencia entre ambos. Al respecto, Ruut Veenhoven señala que:. 11.
(17) “Contrariamente a los deseos, las necesidades no son relativas. Las necesidades son exigencias absolutas para el funcionamiento humano, que no se adapta a todas las condiciones posibles: de hecho, señalan los límites de la adaptabilidad humana” (Veenhoven, 1994, 21).. En este sentido, las necesidades se sitúan como estímulo primario para la satisfacción, y en consecuencia posibilitan el bienestar, aunque no lo generen necesariamente (Veenhoven 1994). Por tanto, no sería desacertado asumir que los estudios referentes a la calidad de vida deben comprender en primera instancia el estado de satisfacción sobre las necesidades. Abraham Maslow (Introducción a los Servicios Sociales, 2000) sitúa en su pirámide de las necesidades a las necesidades fisiológicas (hambre, sueño, sed, sexo...) como las básicas. Estas, son las más imperiosas y muy sensibles a su saciedad, pero si no son satisfechas pueden dominar la conducta del sujeto. En un segundo nivel están las necesidades de seguridad propia y de la familia, considerándolas como ausencia de amenazas y peligros en los contextos fisiológico, económico y psicosocial. En tercer lugar sitúa a las necesidades de pertenencia a grupos específicos, de integración social, de afecto, de amor, y se manifiestan según él, cuando las fisiológicas y las de seguridad están al menos relativamente atenuadas. En cuarto lugar señala las necesidades de estima, fundamentada en la evaluación de sí mismo, de autoestima, de autorrespeto y de la estima de otros. En la cúspide de la pirámide sitúa las necesidades de autorrealización, las cuales comprenden las tentativas de las personas hacia el desarrollo de sus capacidades y sus potencialidades. Se manifiestan en las aspiraciones de trascendencia, de vida espiritual, de desarrollo de valores y principios que sirvan de guía. Según el autor, esta última categoría requiere la satisfacción relativa de las básicas y define a quienes la alcanzan como libres, con posibilidad de autodirección, autonomía y capacidad resolutiva para enfrentarse a los problemas de la vida. Según este autor, todos los tipos de necesidades están presentes en los humanos, al menos en potencia. Señala que en la medida que se satisfagan la superiores, la persona alcanzará una mayor calidad humana, lo cual influye de manera significativa en la calidad de vida (Introducción a los Servicios Sociales 2000). Sin embargo otros autores como Artur Manfred Max Neef (2014) critican que tal distribución jerárquica legitima que la sociedad se configure también jerárquicamente, sobre las diferencias estructurales de clases sociales. 12.
(18) Artur Manfred Max Neef propone otra visión en sus tesis La economía descalza y Desarrollo a escala humana, las que definen una matriz que abarca nueve necesidades humanas básicas: subsistencia, protección, afecto, comprensión o entendimiento, participación, creación, recreo u ocio, identidad y libertad (Max 2014); además propone una décima necesidad, pero que prefiere mantener separada de las anteriores: la trascendencia. No especifica una relación rigurosamente jerárquica entre ellos, sino que pone mayor énfasis en la relación articulada de ambas, lo que posibilita una perspectiva más integral de las necesidades humanas, basadas en una relación más dinámica e incluyente entre estas. Doyal y Gough (Introducción a los Servicios Sociales 2000) señalan que cualquier concepción sobre las necesidades humanas no pueden separarse del reconocimiento de “universalidad”, pues se estaría ante la peligrosa situación de justificar como diferencias culturales lo que son situaciones de privación objetiva, o a justificar las diferencias económicas entre los pueblos en términos de diferencias culturales relativas. Atendiendo a un sentido contextual, Max Neef (2014) postula que no existe correlación alguna entre el grado de desarrollo económico (industrial) y la felicidad relativa de las personas implicadas; al contrario, el desarrollo económico parece aumentar la soledad y la alienación en las sociedades desarrolladas. Esta teoría parece más afín con el hecho de que “sociedades o grupos poblacionales pobres o subdesarrollados presenten muchas veces altos índices de satisfacción” (Pablos et al. 2000, 60). Este fenómeno deviene paradójico si se asume desde la perspectiva sobre la cual las condiciones objetivas de existencia determinan la satisfacción y el bienestar subjetivo. En este punto es necesario referirse a la relación objetivo-subjetivo para una mejor comprensión teóricometodológica. III.. Dicotomía entre las dimensiones subjetiva y objetiva del concepto de calidad de vida.. La dimensión objetiva de la calidad de vida se orienta a las condiciones materiales, mientras que la dimensión subjetiva a la percepción y evaluación del sujeto (Ardila 2003). Entre ambas dimensiones existe una dilatada contradicción, que se manifiesta no sólo en las concepciones de la calidad de vida, sino en el plano de la investigación y la gestión pública. Responden en principio a la clásica dicotomía entre los enfoques cuantitativo y lo cualitativo, entre lo constatable y lo impreciso. 13.
(19) Si bien el término calidad se adoptó como respuesta a la tendencia cuantitativa en los estudios sociales, no ha sido inmune al sesgo positivista que aún hoy permea a la ciencia. Las mismas Ciencias Sociales han hecho uso arbitrario de estas dimensiones en la noción de la calidad de vida. Por ejemplo, en tanto la sicología se centra en el crecimiento personal, las realizaciones de las potencialidades y el bienestar subjetivo y espiritual, la sociología tiende a la asociación de la calidad de vida con las necesidades de déficit. Esto supone que, una prepondere la dimensión subjetiva en sus estudios, mientras la otra lo haga con la objetiva. Esto no es una aseveración absoluta, más bien una preocupación que se sustenta en el riesgo de exclusión, en la cual la dimensión subjetiva es la más vulnerable (Díaz 2008). Diversos autores han prestado especial importancia al carácter subjetivo del concepto. Autores como Chaturvedi (citado en Szalai, 1980, 23) definen la calidad de vida desde una perspectiva subjetiva, identificándola como la sensación de bienestar subjetivo del sujeto. Levi y Anderson la califican como “una medida compuesta por el bienestar físico, mental y social tal y como lo percibe cada sujeto y grupo, de felicidad, satisfacción y recompensa” (citados en Valera, 1996, 7). Setién Santamaría, en su libro Indicadores Sociales de la Calidad de Vida, toma en consideración los aspectos subjetivos y el sentimiento de satisfacción que poseen los miembros de una sociedad, brindando especial importancia a los indicadores de tipo perceptivo, porque si bien es importante contentar a la sociedad, también lo es conocer su grado de satisfacción, o sea, la percepción subjetiva del sujeto (citado en Macía, 2009, 15). Esto no quiere decir que necesariamente deban situarse una perspectiva sobre la otra. El análisis sustentado sobre variables objetivas resulta insuficiente si no se completa con la percepción y evaluación que las personas y grupos tienen de estas condiciones de vida, toda vez que tales condiciones materiales objetivas se relativizan al adquirir diferentes significados en consecuencia a las percepciones y evaluaciones de los sujetos sobre estas (Moreno & Ximenes 1996). Por otra parte, es necesario enmarcar la percepción y evaluación de las condiciones de vida dentro de un contexto social determinado. Aunque esta percepción sea individual, los parámetros de base son de origen eminentemente social (Rodríguez & García 2005). Así, los criterios que inciden en la percepción de la calidad de vida obedecen en buena medida a una construcción social de estándares sujetos a contingencias históricas, culturales, económicas y ambientales.. 14.
(20) En este sentido, es importante destacar que la percepción del sujeto no sólo responde a la intención de mejorar su calidad de vida, sino en primera instancia a la capacidad de adaptarse de manera funcional a cualquier contexto en el que se encuentre. Hay que señalar que no todos los sujetos se comportan de igual forma respecto a su calidad de vida. Están los que conscientemente buscan mejorar su calidad de vida, de quienes no se lo han planteado. Éste último se identifica como sujeto de la calidad de vida (Pablos et al. 2000), pues disfruta de determinado grado de bienestar y satisfacción personal, sin involucrarse deliberadamente en la búsqueda de su calidad de vida. Los que sí lo hacen son agentes de su calidad de vida, e implica un cierto grado de reflexión sobre su propia situación, así como algunas decisiones efectivas referidas a su bienestar (Pablos et al. 2000). Consecuentemente, es importante destacar también el proceso de evaluación del sujeto como parte de la percepción social y su interpretación de lo percibido. El proceso de evaluación de la calidad de vida tiene dos dimensiones: la evaluación externa (objetiva) e interna (personal). En la actualidad se insiste en la importancia de privilegiar la evaluación interna de la calidad de vida, al ser esta última una de las cuestiones de mayor interés en los estudios contemporáneos de calidad de vida percibida. El poco poder explicativo que tiene la evaluación realizada por observadores externos (objetivos), refuerza la importancia de que sea la propia persona quien evalúe su calidad de vida (evaluación interna). Resulta difícil, entonces, definir desde fuera, al margen de la valoración propia, lo bueno o beneficioso para el sujeto y, por ello, la tendencia actual en los estudios de calidad de vida es la de que se analice a través de la evaluación personal o interna, sin ignorar los riesgos que desde siempre se le han asociado a la introspección pero sin dejar de reconocer lo importante de la unicidad e irrepetibilidad de la persona (Díaz 2008). La afirmación de investigadores como Pérez Lovelle (citado en Díaz, 2008, 50), que plantean que las personas en ocasiones deciden comportarse no como lo indican sus formaciones psicológicas, sino como dictan las conveniencias de las circunstancias reales, puede ser una respuesta a todo intento de determinación rígida de la conducta y sus valoraciones. El poco poder explicativo de los análisis de las condiciones objetivas en la calidad de vida percibida, resalta la importancia de considerar los factores subjetivos, y se investiga bajo el supuesto de que el sujeto valora su calidad de vida según su experiencia privada, la percepción que tiene de la realidad y la satisfacción que experimenta en ella. 15.
(21) Por tanto, resulta acertado para un análisis global e integrador sobre la calidad de vida asumir la relación entre las dimensiones objetivas y subjetivas como una implicación articulada de ambas. Esto se adscribe también a conceptos aparentemente subjetivos y que guardan estrecha relación con la calidad de vida como es el caso de la percepción social. IV.. La percepción social.. La percepción en sí representa la primera ventana hacia el mundo exterior. Es imposible satisfacer necesidades, o formar una noción de bienestar o establecer una relación con el mundo sin antes percibirlo. El ser humano selecciona y organiza la información que recibe a través de estímulos en función de su utilidad, en primera instancia, para la supervivencia. Este proceso involucra la dimensión cognitiva y afectiva del ser humano, otorgándole significados a lo percibido (Barroso 2010). Ambas dimensiones tienen gran relación con el entorno social, pues mientras la capacidad cognitiva responde al desarrollo del conocimiento que surge dentro de un grupo y que culmina con la sinergia del pensamiento y la acción, la capacidad afectiva se identifica con la susceptibilidad ante determinadas alteraciones que se producen en el entorno social, y a diferencia de la emoción en sí, es un proceso interactivo que involucra a dos o más personas (Capra 1998). De este modo, se puede aducir que “la percepción está condicionada socialmente, lo que le otorga un carácter social, toda vez que la noción que tenemos sobre la sociedad y los procesos sociales proviene de la propia interacción social” (Mederos, 2012, 27). Al ser el humano un ser social que logra todos sus aprendizajes dentro de la sociedad y la cultura en la cual vive, aprende a percibir influido por las costumbres, las creencias, el lenguaje, o las diferentes vías con las que cuente la sociedad para transmitir información. La organización subjetiva de la realidad construida como la percepción de esta es lo que se refiere como percepción social (Sánchez 2013), que según Jerome Bruner (citado en Barroso 2010) se apoya en varias fases. La primera es la pre-perceptiva, que denota las expectativas sobre un suceso; luego suceden las fases de recepción de la información, comparación con las expectativas, y evaluación de hipótesis que se elaboran ante el. 16.
(22) comportamiento de sucesos o personas. Así se nota cómo los procesos propios de la percepción se manifiestan en la interacción social. Ejemplo de ello lo ofrece Heider (citado en Gómez 2009), quien siguiendo los principios de la Gestalt2, sostiene que la persona tiende a percibir su medio de forma organizada, como un todo estructurado y coherente. Para Heider, y en general para los integrantes de la Gestalt, el ser humano se encuentra motivado por la necesidad de ordenar y dar sentido al mundo físico y social en el que se encuentra inmerso. De igual forma, las percepciones sociales se mueven en correspondencia con el mundo social, no son estáticas. Son dinámicas frente a un objeto significativo en términos sociales y apropiaciones de un contexto cambiante (Gómez 2009). En este sentido: “(…) lo que hace a la percepción propiamente interés del análisis sociológico no sería la influencia de lo social en la construcción de determinadas percepciones; es la inserción de la percepción en una dinámica social y un sistema de relaciones sociales, así como la interacción entre los objetos del mundo social.” (Sánchez 2013).. Al respecto cobra interés el carácter activo de los sujetos para estructurar su calidad de vida. La percepción social como proceso dinámico y en relación dialéctica con las dinámicas sociales, involucra a otros elementos de la subjetividad como el pensamiento creativo y la relación y resolución de problemas (Barroso 2010). Estos dependen en buena medida de la capacidad de la persona para desestructurar la percepción antigua, cuando la realidad invalida la hipótesis, y para seleccionar nuevos estímulos o reorganizar los anteriores, y establecer entre ellos otro tipo de relación, de manera que se permita otra construcción alternativa de la realidad, más funcional (Rueda 1996). Autores como Whyte (2007) afirman que a partir de un problema se va generando un proceso social de percepción, conocimiento y comprensión, que se va construyendo a partir de los intercambios sociales de información, conflicto o alianza con otros sujetos y grupos sociales. De acuerdo con lo anterior, se acepta que:. 2. La sicología de la Gestalt, es una corriente de la sicología surgida en Alemania a principios del siglo XX, y cuyos exponentes más reconocidos han sido los teóricos Max Wertheimer, Wolfgang Köhler, Kurt Koffka y Kurt Lewin. Según estos autores, la mente configura los objetos percibidos a través de ciertas leyes, procesando los resultados de los canales sensoriales, y llegando a la percepción de objetos como un todo (Gómez 2009).. 17.
(23) “la forma de intervenir en la realidad responde a la manera de percibirla, y sólo a través de su interpretación será posible vislumbrar las opciones que la gente tiene para tomar sus decisiones” (Berger & Luckmann citados en Campos, 2011, 46).. Esto indica la relación entre la percepción social y la conducta de los sujetos, tomando esta no como simple actividad, sino como fenómeno provisto de profundo significado social (Pablos et al. 2000). Existen muchos conceptos y teorías asociadas desde las ciencias sociales al fenómeno de la conducta y específicamente la de carácter social, pero a los efectos de esta tesis se priorizará su expresión en la relación dinámica del sujeto con su calidad de vida. V.. Las dimensiones para la medición de la percepción social de la calidad de vida.. Hasta ahora se han abordado los elementos de la calidad de vida y la percepción social que ofrecen una comprensión elemental de su concepción, del mismo modo que se han sugerido las dimensiones en las que se manifiesta. Para tratarlas, es importante destacar que el carácter global e integrador de la calidad de vida implica la asociación de todas sus dimensiones en su configuración, aunque no necesariamente se manifiestan ni se relacionan de igual forma. También es válido aclarar que todas las dimensiones tienen una connotación social, aunque aparentemente no lo sugieran. Históricamente las dimensiones referentes a la calidad de vida han variado en la medida que evolucionan los estudios a los efectos y se extiende hacia otras disciplinas (Valera 1996). Si se consideran las necesidades humanas anteriormente abordadas, se pueden dilucidar tres dimensiones: la dimensión física, la dimensión afectiva y la dimensión social. Tanto las necesidades de subsistencia, como las de seguridad, afecto, esparcimiento o autorrealización tributan a la calidad de vida y pueden ser traducidas como dimensiones de ésta, tomando en cuenta que la satisfacción de las necesidades es una condición elemental para el funcionamiento humano, y que inciden en la sensación de bienestar. Resulta acertado entonces adoptar las dimensiones que se dilucidan de las necesidades a los efectos de esta investigación. De manera particular se pretende asumir una cuarta dimensión que responde al carácter activo del sujeto en la gestión de su calidad de vida, vista como un proceso que involucra la dinámica entre la calidad de vida realizada (Veenhoven 2000) y la. 18.
(24) potencial. Tanto el bienestar como la satisfacción de necesidades demandan un papel activo del ser humano, toda vez que se plantee la calidad de vida potencial. Para asumir tal papel, el sujeto debe tener conciencia tanto de sus capacidades personales, como de las oportunidades vitales3 que le ofrezca su entorno, además de adoptar una conducta consecuente a tal conciencia orientada al mejoramiento de su calidad de vida (Eiser 1999). Para ello cobra especial importancia la significación que el sujeto otorgue a su realidad concreta y su disposición ante esta, en consecuencia a su percepción social. La percepción social por su parte, involucra tres dimensiones que se articulan entre sí. La dimensión cognitiva, que destaca la capacidad racional para implicarse con el entorno social; la dimensión afectiva, que promueve los lazos de afecto entre los sujetos; y la dimensión volitiva, que expresa la conducta social de los sujetos, en consecuencia a su manera de concebir el entorno social y los vínculos afectivos que establezca con él (Morales 2010). En este punto es válido aclarar que el sujeto en sí no constituye exclusivamente el núcleo de su calidad de vida, sino que involucra también a la familia como primer espacio de socialización (Pablos et al. 2000). Sin distenderse en un tema de por sí rico y complejo, se debe destacar que la familia moldea en gran medida la percepción social de sus integrantes, a la vez que en su seno es que se satisfacen gran parte de las necesidades básicas y se establecen los vínculos afectivos más fuertes (ONU 1948). De modo que el sujeto no busca la calidad de vida sólo para sí, sino para toda su familia, la cual constituye una institución de la sociedad en general. Esto pone a relieve el carácter global de la calidad de vida. Tomando en cuenta lo referido sobre percepción social, y teniendo presente su carácter dinámico frente a la calidad de vida vista como un proceso, puede asumirse la siguiente definición de percepción social: “La percepción social comprende la evaluación de los objetos, sujetos, procesos y fenómenos con los que se interactúa, activando para ello los significados y sentidos que revisten, la identificación, la interpretación y la reflexión, atribuyendo categorías y. 3. Es la posibilidad de que ocurran acontecimientos “recompensantes” y “aversivos”. Se diferencia de la actualización social por responder más a situaciones cotidianas del sujeto en la sociedad, y que implican tanto la actualización social como el azar. Además de la disposición del sujeto para aprovechar o superar estos acontecimientos para el mejoramiento de su vida (Veenhoven 1994).. 19.
(25) elaborando juicios de cierta complejidad, mediados por las experiencias y las condiciones histórico-concretas” (Morales, 2010, 25). Asumiendo lo abordado sobre el vínculo de los elementos objetivos con los subjetivos el proceso de la calidad de vida, dentro del cual la percepción social deviene en una dinámica entre los sujetos que perciben y su realidad social, la calidad de vida asumida como un proceso no deben verse al margen de la percepción social que se tenga de ella y los elementos que la componen. Se puede definir entonces a la calidad de vida4 como el estado de bienestar subjetivo y objetivo generado por la satisfacción de las necesidades físicas, materiales y afectivas, y que involucra tanto la concepción y evaluación de estas por los sujetos, como la forma de comportarse y relacionarse en consecuencia. Comprende de igual forma el ejercicio de las potencialidades humanas en el mejoramiento o adaptación de la vida a los efectos de lo anterior, así como la relación articulada entre los actores y dimensiones que intervienen en el proceso. Se expresa a nivel individual, familiar, y social.. 4. Definido por el propio autor de esta investigación en base a lo abordado teóricamente en el capítulo I y que responde de manera funcional a los efectos de este estudio.. 20.
(26) Capítulo II: Consideraciones metodológicas para entender la problemática de análisis. I.. Contextualización de la calidad de vida en Cuba. 1) Los estudios sobre calidad de vida en Cuba a rasgos generales.. En Cuba, los análisis y estudios sobre la calidad de vida se han enfocado más desde una perspectiva psicológica, la cual sin desconocer la realidad social, centra su interés en la influencia de tal realidad en los procesos subjetivos y la conducta de los sujetos, las formas habituales de pensar, actuar y conducirse (Sánchez 2013). Los estudios giran sobre los posicionamientos objetivos y los subjetivos, orientándose los primeros hacia el análisis de la realidad y sus condiciones concretas, en tanto los segundos hacia los procesos psicológicos o psicosociales. Generalmente, la dinámica de la vida cotidiana ha sido de especial interés por parte de estos estudios, pero la generalidad de ellos aborda temas muy difundidos en el contexto cubano como son la educación, la salud, la cultura, casi siempre de manera generalizada. Esto no quiere decir que no se hayan dirigido estudios a grupos sociales específicos con necesidades “prioritarias”, pero aun así, el quehacer investigativo a los efectos está permeado por la inclusión-exclusión motivado generalmente por los planes de las políticas sociales, lo cual ha provocado un vacío epistemológico del fenómeno de la calidad de vida en Cuba. Muestra de lo anterior es la preponderancia que recibe el tema de la salud en referencia a la calidad de vida (Sánchez 2013). La política social en Cuba después de 1959, como una de las expresiones que adoptan las acciones dirigidas a la calidad de vida, ha estado más centrada en aspectos universales de la sociedad que en necesidades sociales como expresión de deseos individuales. La educación y la salud han sido ejes centrales de la implementación de las políticas sociales y por tanto de la evaluación de la calidad de vida. Estas son dimensiones universales de la medición de la calidad de vida (Castiñeira citado en Sánchez 2013). Luego de 1990, la crisis económica y social estimuló el interés de los investigadores en especificidades sociales, teniendo como referente lo económico. Esto provocó que los análisis se desarrollaran en dimensiones sociales específicas que experimentaban cierta vulnerabilidad.. 21.
(27) Pero aún bajo estas circunstancias, los análisis no iban más allá de meras descripciones o caracterizaciones de la realidad cubana. Adolecían muchos de centrarse en una sola dimensión de la calidad de vida, siendo que los temas sobre los que se sustentaban las investigaciones no constituían el objetivo central, sino dimensiones particulares de este. También se concebían las percepciones de los sujetos como meramente subjetivas, sin considerar la implicación dialéctica de la sociedad en la dimensión cognitiva de tales percepciones. “Los vacíos que aún quedan en el análisis de calidad de vida, pudieran estar provocados por las dimensiones sociales que aún quedan obviadas (políticas, estructurales, culturales, perceptivas, cognitivas, etc.) dentro del análisis del tema de calidad de vida. Unas veces por parecer banal ante prioridades del tema y otras porque la percepción social de calidad de vida ha pasado inadvertida ante los análisis del tema. Los temas han estado más centrados en las condiciones objetivas de la realidad que en la relación entre lo existente y cómo los sujetos lo perciben e insertan sus percepciones a la dinámica social” (Sánchez 2013).. 2) Estudios sobre la calidad de vida de zonas rurales en Cuba. Por otra parte, la mayoría de los estudios se han concentrado en las poblaciones urbanas, en detrimento de las rurales. Las comunidades rurales en general se consideran al margen de las comunidades urbanas, correspondiéndole la función de proveedoras de alimentos e identificando a las personas que trabajan la tierra y la ganadería (Muñoz 2012), pero en la actualidad esta es una noción pobre y excluyente. Lo cierto es que definir lo rural hoy es un propósito complejo y no exento de irregularidades, debido en gran medida a la presencia de fenómenos muy influyentes de manera estructural. En primera instancia se debe notar que hay intrusiones mutuas entre lo rural y lo urbano y fenómenos asociados que minan el camino hacia una definición acabada de lo rural. Hoy muchos pobladores de espacios rurales trabajan en espacios urbanos y viceversa. Definirlo sobre un condicionamiento económico es poco consecuente hoy, pues los espacios rurales son también escenario de emplazamientos industriales en los que la población rural labora. De igual forma las transnacionales insertadas en estos espacios atentan muchas veces contra una visión homogénea de lo rural. La migración de comunidades rurales hacia zonas urbanas es hoy más latente que nunca, junto con la degradación paulatina de la tradición e identidad rural, de las que la intrusión de las transnacionales y la ruptura de los límites espaciales entre lo rural y lo urbano no están 22.
(28) ajenas (Ratier 2002). Debe considerarse sin embargo, que aún gran parte de la población del mundo, al menos el mundo en desarrollo, sigue siendo más rural que urbana, y tiende a ser la población más pobre del planeta (FIDA 2011). La ruralidad en Cuba manifiesta en cierta medida estos rasgos generales. A pesar de que la creciente. heterogenización. y diversificación de espacios y actividades. económicas del contexto actual (tanto global como regional) también tiene una modesta expresión en las comunidades rurales, la actividad agrícola continúa siendo el eje estructurador de la vida económica y social del espacio rural en Cuba. De igual forma la ha seguido caracterizando la cada vez menor proporción de población debido a las migraciones, la mayor concentración de población con niveles bajos de educación y calificación, y los más bajos niveles de acceso a los servicios de electrificación y de agua potable, entre otras desventajas sociales (Martín 2007). En la actualidad se evidencia una creciente elevación de los ingresos del sector privado, y particularmente el de los campesinos privados, que más que duplican su peso en la estructura, en tanto los ingresos de los grupos asociados a la propiedad cooperativa experimentan una gradual reducción. La cantidad de viviendas en la zona urbana casi triplica a la existente en la parte rural. La posición desventajosa de las zonas rurales, se expresa también en términos cualitativos. Medidas como el suministro normado diferenciado de alimentos y otros productos a favor de las zonas urbanas, y el ineludible deterioro de los servicios, viales, transporte, comunicaciones, etc., sitúa a las zonas rurales en condiciones de mayor desventaja en el acceso a espacios de oportunidades. Las concentrado. en. mayor. medida. las. condiciones. zonas. rurales. más desventajosas. siguen en. su. reproducción, en cuanto a características educacionales y de calificación de la población, carga de dependencia de los hogares y servicios de agua y de electricidad (Martín 2007). Destacado este contexto, es válido indicar que los estudios realizados en Cuba que involucran el espacio rural tienen la tendencia de asumir la dimensión agraria en detrimento de la rural. A grandes rasgos, mientras lo agrario se enfoca en las dinámicas de producción agrícola, lo rural lo hace en las dinámicas sociales de las comunidades rurales, e involucran también el elemento agrario (Martinoy 1995). Antes de la década del 1960, principalmente en los Estados Unidos, eran frecuentes los estudios desde la 23.
(29) sociología orientados hacia lo rural, pero luego se produce una reintegración del análisis de lo agrario en el cuerpo de la sociología como disciplina integrada teórico-empírica, al asumir una orientación fuertemente aplicada que se correspondía con los avances técnológicos e intensivistas aplicados en la producción agrícola (Martinoy 1995). Cuba sufrió durante la época de ayuda de la URSS estos modelos de desarrollo agrícola que en cierta medida influyeron en la identificación de lo agrario con lo rural. Luego del derrumbe del campo socialista, en Cuba se implementaron políticas orientadas más hacia la agroecología, y el desarrollo a partir de potencialidades locales, lo que en alguna medida exigía el conocimiento y estímulo de las dinámicas propias de sus comunidades rurales (Muñoz 2012). No obstante, los estudios realizados en Cuba adolecen aún de un real enfoque sociológico sobre las dinámicas sociales de la ruralidad, que además subscriba la calidad de vida más allá de sus condiciones objetivas de existencia. Quizás, la intensión académica que más considera la perspectiva de los habitantes rurales es la asumida por el Departamento de Estudios Socioculturales de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez (UNISS), y representantes de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) de México, orientada hacia asentamientos rurales de la provincia de Sancti Spíritus. Siendo la que más similitud tiene con presente investigación, su objetivo esencial es profundizar en las prácticas socioculturales del campesinado cubano, caracterizando preliminarmente costumbres de los habitantes de asentamientos rurales de siete municipios de Sancti Spíritus. Entre los temas investigados sobresalen el impacto de la modernidad sobre la tradición en el medio rural, la dimensión de las prácticas religiosas, la cultura popular, las organización formal e informal a la hora de hacer producir la tierra, las costumbres culinarias, etc… (Valdés, 2011, 3A). Según el Máster José Neira, profesor de la UNISS involucrado en la investigación, “si tomamos en cuenta que el país incentiva la producción agrícola, ésta tendrá mayor éxito si conocemos la forma de pensar, de actuar, las necesidades y creencias de quienes trabajan la tierra” (Valdés, 2011, 3). En este sentido se corresponde bastante con la intención de estudiar las percepciones sociales de los sujetos rurales, pero lo hace desde un marcado trasfondo economicista y una perspectiva sociocultural, que aunque contribuye al conocimiento de las dinámicas rurales, muestra un considerable vacío en. 24.
(30) el tratamiento de elementos que tributan a la calidad de vida y cómo la perciben sus habitantes. II.. Diseño de investigación.. Problema científico: ¿Cuál es la percepción social de los pobladores del asentamiento rural “San Rafael” de su calidad de vida? Objetivo general: Caracterizar la percepción social de los pobladores del asentamiento rural “San Rafael” de su calidad de vida. Objetivos específicos: 1. Describir la concepción de los pobladores del asentamiento rural “San Rafael” de la calidad de vida. 2. Analizar el estado de satisfacción de los pobladores del asentamiento rural “San Rafael” respecto a su calidad de vida realizada. 3. Describir la percepción social de los pobladores del asentamiento rural “San Rafael” de su calidad de vida potencial. Preguntas científicas: 1. ¿Cuál es la asociación de los pobladores del término calidad de vida? 2. ¿Cuál es la concepción de los pobladores del término calidad de vida? 3. ¿Cuál es la evaluación de los pobladores respecto a la satisfacción con su calidad de vida realizada? 4. ¿Cuál es la prioridad e importancia que los pobladores otorgan a las dimensiones e indicadores en la evaluación de la satisfacción con su calidad de vida realizada? 5. ¿Cómo se manifiesta la dimensión conductual de los pobladores en relación a la evaluación respecto a la satisfacción con su calidad de vida realizada? 6. ¿A qué visiones teóricas se relacionan las evaluaciones de los pobladores respecto a la satisfacción con su calidad de vida realizada? 25.
(31) 7. ¿Cuál es la percepción social de los pobladores de sus potencialidades respecto a su calidad de vida potencial? 8. ¿Cuál es la percepción social respecto a los gestores de su calidad de vida potencial? 9. ¿Cómo se manifiesta la dimensión conductual de los pobladores de acuerdo a la percepción social de su calidad de vida potencial? 10. ¿Cuál es la prioridad e importancia que los pobladores otorgan a las dimensiones e indicadores en la percepción social de su calidad de vida potencial? 11. ¿A qué visiones teóricas se relacionan las percepciones sociales de los pobladores sobre su calidad de vida potencial?. III.. Definición de conceptos, operacionalización:. Percepción social: “consistente en la evaluación de los objetos, sujetos, procesos y fenómenos con los que se interactúa, activando para ello los significados y sentidos que revisten, la identificación, la interpretación y la reflexión, atribuyendo categorías y elaborando juicios de cierta complejidad, mediados por las experiencias y las condiciones histórico-concretas” (Morales, 2010, 25). Calidad de vida:5 estado de bienestar subjetivo y objetivo generado por la satisfacción de las necesidades físicas, materiales y afectivas, en la cual interviene tanto la forma de entender la realidad individual, familiar y social, como la forma de comportarse y relacionarse en consecuencia. Comprende de igual forma el ejercicio de las potencialidades humanas en el mejoramiento o adaptación de la vida a los efectos de lo anterior, así como la relación articulada entre los actores y dimensiones que intervienen en el proceso.. 5. Definido por el propio autor de esta investigación en base a lo abordado teóricamente en el capítulo I y que responde de manera funcional a los efectos de este estudio.. 26.
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