`El cadaver insepulto’, de Arturo Alape: secretos y poder, epifanías de la escritura

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(1)POLIGRAMAS 27 • junio 2007 •. ‘El cadáver insepulto’, de Arturo Alape: secretos y poder, epifanías de la escritura Carlos Vásquez Zawadzki. Resumen Cuarta novela del escritor y pintor Arturo Alape, después de Noche de pájaros, Mirando al final del alba y Sangre ajena. Dos voces narrativas y dos miradas cuentan, en el contexto político del 9 de abril de 1948 y el asesinato del líder liberal J. E. Gaitán, y en una dimensión investigativa de los hechos, la desaparición y muerte del capitán Toro, gaitanista: su viuda, Tránsito Ruiz y el cronista policiaco Felipe González Toledo. El arte de narrar historias de Alape, enunciativamente, es cruce de discursos y referentes, el historiográfico y el ficcional. Aquí se trata de investigar y contar dimensiones de poder y secreto –fundamentales de la narrativa de Alape- en cuanto a un crimen de Estado: órdenes, oficiales, obediencias, asesinatos, instituciones políticas y militares, en el contexto colombiano –y por extensión, latinoamericano- de mediados del siglo XX al presente.. Abstract The fourth novel of the writer and painter Arturo Alape, after Noche de los Pájaros, Mirando al final del alba and Sangre ajena. Two narrative voices and two observations narrate, in the political context of April 9th of 1948 and the assassination of the liberal leader J. E. Gaitán, and in an investigative dimension of the facts, the disappearance and death of Captain Toro, follower of Gaitán: his widow, Tránsito Ruiz and the police reporter Felipe González Toledo. Alape´s art of narrating histories declaratively, is a cross of discourses and references, the historiographical and fictional. An attempt is made here to investigate and relate the dimensions of power and secrecy – fundamental in Alape’s narrative – regarding a state crime: orders, officials, obedience, assassinations, political and military institutions, in the Colombian, and by extension, Latin American context, since the POLIGRAMAS 27 • jUNIO 20071•.

(2) Carlos Vásquez – Zawadzki. middle of the twentieth century until the present. Resumo Quarto romance do escritor e pintor Arturo Alape, depois de Noite de Pássaros, Olhando o Final do Amanhecer e Sangue Alheio. Duas vozes narrativas e dois pontos de vista contam , no contexto do 9 de abril de 1948 e do assassinato do lider liberal J.E. Gaitan, e numa dimensão investigativa dos fatos, a desaparição e morte do capitão Toro, gaitanista sua viúva, Tránsito Ruiz e o cronista policial Felipe González Toledo. A arte de narrar estórias de Alape, enunciativamente, é um entramado de discursos e referentes, o historiográfico e o ficcional. Aqui se trata de pesquisar e contar um crime de Estado: ordens oficiais, obediências, assassinatos, instituições políticas e militares, no contexto colombiano – e por extensão, latino-americano – de meados do século XX até o presente.. 2. Palabras Clave Historia Ficción Organizaciones de poder Secretos y Secreto Crímenes de Estado J. E. Gaitán y 9 de abril de 1948 Investigación y revelación Epifanías de la escritura literaria Key words History Fiction Organizations of power Secrets and secrecy State crimes J.E. Gaitán and April 9th, 1948 Investigation and revelation Epiphanies of literary writing Palavras chave História Ficção Organizações de poder Segredos e segredos de Estado Crimes de Estado J.E.Gaitán e o 9 de abril de 1948 Investigação e revelação Epifanias da escritura literária.

(3) POLIGRAMAS 27 • junio 2007 •. “Los personajes, de una manera u otra, tienen que caminar, es como la reflexión a través de la mirada”. 1. El cadáver insepulto es la cuarta novela publicada por el escritor y pintor colombiano Arturo Alape (Cali, 1938 – Bogotá 2006), luego de Noche de pájaros, Mirando al final del alba y Sangre ajena, y la sexta escrita con La marcha del Coreguaje y El tren de la selva. Génesis de la ficción Alape publica al final de El cadáver insepulto una síntesis apretada “Sobre la novela”, que constituye la historia de su proceso de escritura, al tiempo que nombra algunas claves de lectura o estética narrativa (un Flaubert las llamaría inscientes en la creación literaria), en una perspectiva dialógica: “El cadáver insepulto se origina ( ) en mi obra El Bogotazo: memorias del olvido, escrita en el exilio y en el autoexilio. Con Felipe González Toledo, formidable cronista policiaco de los años cuarenta y agudo narrador de los acontecimientos del 9 de abril de 1948, sostuve dos largas entrevistas en enero 25 y mayo 10 de 1976 ( ). En la primera hablamos sobre su testimonio y escritos sobre el Bogotazo, y en la segunda me habló de la historia de doña Edelmira viuda de Orozco; tajante como era él, recalcó: <<Tú, mi querido Arturo, debes escribir la novela sobre la historia de aquella valerosa mujer. Yo, desde las páginas del semanario Sucesos, hice la denuncia sobre el monstruoso asesinato de su esposo, el capitán Tito Orozco>>. En el mismo año hablé con doña Edelmira; al escuchar su memoriosa voz, reflexiva y pausada, adentrarme en la profundidad de su mirada, entendí que F. González Toledo tenía plena razón: su historia debía escribirse como ficción. Desde entonces, su voz fue sombra y compañía y, a la vez, compromiso ineludible como escritura”.2 En el exilio de un año en Hamburgo (2001-2002), Alape escribirá la primera versión de su novela. A su regreso: “Volví a examinar los docu1 Arturo Alape, El cadáver insepulto, Seix Barral Biblioteca Breve, Bogotá, 2005, p. 276. El subrayado es nuestro. 2 .., Sobre la novela in El cadáver insepulto, ibidem, pp. 315-318.. 3.

(4) Carlos Vásquez – Zawadzki. mentos publicados en la prensa entre los años 1948 y 1958 sobre el asesinato del capitán Tito Orozco; revisé documentos oficiales, hice nuevas entrevistas, escuché otros testimonios, lamentablemente no pude acceder a los archivos del consejo de guerra que se le siguió al coronel Daniel Cuervo Araoz: los archivos desaparecieron. En la escritura del segundo original –prosigue—, sentía la imperiosa necesidad de volver a las raíces históricas que daban a la ficción que estaba narrando un fidedigno entorno social”.3 En entrevistas concedidas con ocasión de la publicación de la novela, afirma sobre el conjunto de su trabajo investigativo, historiográfico y literario: “Todo lo que he hecho es parte de una obra total, lo que me interesa es vincular lo histórico y lo narrativo”.4 En otra parte señala: ” esta es una novela que tiene tres grandes fuentes. Una es la historia en sí, la historia real, otra son las lecturas de tipo literario e histórico y la otra es la información de prensa”.5 “La historia en sí, real, la resume el crítico Juan D. Correa U.: “El caso del capitán Toro es el trasunto de un hecho ocurrido realmente; la desaparición y el asesinato del capitán Tito Orozco y la búsqueda de su esposa Edelmira, quien dedicó toda su vida a esclarecer el crimen”.6 A su vez, Álvaro Castillo la formula de esta manera: “El capitán de la policía Ezequiel Toro avanza en medio de la multitud de la Manifestación del silencio el 7 de febrero de 1948, en Bogotá. Es testigo del pueblo que camina organizado para protestar contra la violencia que empieza a invadir el país. El mismo capitán se ve enfrentado al dilema de disparar o no contra ese pueblo cuando al 9 de abril es asesinado Jorge Eliécer Gaitán. Estos dos hechos cambiarán su vida para siempre. Cinco años después es arrestado por las fuerzas del estado y desde entonces su rastro se pierde. Un periodista, cronista judicial, Felipe González Toledo, es testigo de los mismos acontecimientos. Se encuentra en medio de las páginas de un periódico con un aviso que le llama la atención: Tránsito Ruiz de Toro, la esposa Ibidem, p. 316. Las bastardillas son nuestras. Lo nuevo de Arturo Alape – Una promesa se volvió novela, El Tiempo, Bogotá, 28 de julio 2005, C 6, p.2. 5 Karen, Pérez G., La nueva novela de Alape ‘El cadáver insepulto’ otra forma de narrar la historia, U. Tadeo Lozano, Boletín cultural N. 174, Bogotá 2005, pp. 14-19. 6 Juan D. Correa U., Periodismo de ficción, El Espectador, Bogotá, 21 de agosto 2005. 3 4. 4.

(5) POLIGRAMAS 27 • junio 2007 •. del capitán, está buscando a su esposo. El cronista es el primero en contar la historia de esta desaparición. A partir de este momento el capitán Toro vuelve a existir”.7 Desde un punto de vista historiográfico, aquí se plantea el conflicto, en palabras del mismo Alape: “esa noche del 9 de abril es, dentro de ese acontecimiento, cuando se define el conflicto político. En la tarde la gente sale, protesta y por la noche el ejército los está buscando, les está haciendo cacería por todo Bogotá. En la Quinta División de policía, el capitán Orozco y los políticos de la izquierda comienzan a discutir si van o no van a tomar el Palacio (de gobierno); pero, eso resulta retórico, puesto que ( ) a las dos o tres de la mañana el gobierno resuelve el conflicto con el partido liberal. Pero de ahí, en ese momento, parte la historia: cuatro días después toda la policía (gaitanista) de Bogotá es destituida y (más tarde) el capitán Orozco, un hombre que tiene ideas progresistas en su momento, es trasladado a Sogamoso por dos agentes de la inteligencia de la policía; su mujer, una maestra de escuela con cinco hijos, lo acompaña hasta Sogamoso, pero luego cuando regresa de Bogotá a Sogamoso (en un segundo viaje), su esposo ha desaparecido. Esta mujer dura cinco años recorriendo el país, en la época de las dictaduras conservadoras, buscando quiénes habían sido los asesinos de su marido y quién había ordenado su fusilamiento”.8 Dos voces narrativas, dos miradas El tipo de relación dialógica de las fuentes literaria e histórica la formula el escritor de la siguiente manera: “Es una verdad histórica donde confluyen dos lenguajes para abordar el acontecimiento. El periodismo que desnuda los hechos y la literatura que descifra los caracteres humanos ocultos en el relato.” En pocas palabras, “una doble mirada a un acontecimiento social”9, doble o múltiples miradas sobre acontecimientos –estético-narrativos, en juego, como ocurre en las cuatro novelas publicadas por Alape: Noche de pájaros, Mirando al final del alba, Sangre ajena y El cadáver insepulto. Alvaro Castillo, Cronopios, Bogotá, julio 29 de 2005. Karen N. Pérez G., ob. cit. 9 El regreso del cronista Felipe González Toledo – Un periodista tras las huellas de la historia, El Espectador, Bogotá, 24 de julio 2005, C p.2. El subrayado es nuestro. 7 8. 5.

(6) Carlos Vásquez – Zawadzki. Y dos voces narrativas en alternancia: la de Tránsito Ruiz viuda de Toro y la del cronista policíaco Felipe González Toledo. “Los monólogos –señala Correa U.— nos hablan de una Bogotá desaparecida, del asesinato a sangre fría de un capitán de la policía en el marco de una de las épocas más convulsas de nuestra historia, 1948–1958. En ese decenio se jugó buena parte de nuestro presente: desde el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, la polarización política y la violencia partidista en la presidencia de Laureano Gómez, hasta el golpe militar de Gustavo Rojas pinilla”. Una novela reportaje, conceptúa el mismo Correa U.; “Una investigación novelada y una memoria histórica en clave policíaca”.10 Advierte el mismo Alape lo que adviene después de adelantar su investigación histórica, periodística y literaria ”lo que se desarrolla fundamentalmente es la capacidad de la imaginación y de ficcionar de parte del autor. Los pálpitos de la historia están en los documentos publicados, en los documentos narrados oralmente por el personaje y luego esa historia, que tiene esa dimensión tan extraordinaria, comienza ya a construirse como ficción.” Más todavía: “la construcción es a través de las metáforas, de un sentimiento profundo, no es la descripción de los itinerarios geográficos, sino la reflexión sobre los mismos. Los personajes, de una manera u otra, tienen que caminar, es como la reflexión a través de la mirada”.11 En el caso de la voz narrativa de Tránsito: ”me sirvió el discurso de la ausencia. A través de él todo se reconstruye; es decir los pasos del otro, en la vida, la muerte y la agonía”. En lo que respecta a Felipe, el lenguaje de la crónica y su imaginación periodística, manifestado por este inventor de la crónica policíaca en Colombia: “Soy, he sido un periodista abierto a todas las informaciones y puntos de vista: recibía y construía por mí mismo la información para luego confrontarla y soltarla al público en una rigurosa escritura” –escribe en el capítulo 18, Confesión de oficio. Y explicita su metodología de trabajo en el que se metía con ‘los pecados de la gente’: “ descifraba desde el comienzo los hilos psicológicos del drama humano en sus inquietantes interioridades y contradicciones; buceaba en la lógica del asesino para saber qué lo había 10 11. 6. Juan D. Gorrea U., Ob cit. Karen N. Pérez, Ob. cit. Las bastardillas son nuestras..

(7) POLIGRAMAS 27 • junio 2007 •. inducido a cometer el crimen; percibía las características personales y sociales de la víctima; intuía y armaba el contexto como escenario del acontecimiento criminal, trazando una definida y particular biografía humana para cada caso que seguía; la trama adquiría la tensión de una atmósfera cargada de emociones y soltaba las anclas de un suspenso manejado y lógico, escrito con rigurosidad”. En el juego de su escritura entraba de igual forma la imaginación: “Imaginación no quiere decir fantasía, a la noticia debía aplicarle una técnica distinta, darle cauces de posibles enfoques en lecturas diversas”. González Toledo, al concebir el suspenso de sus historias –manejado y lógico como lo deseaba un E. A. Poe, imaginativo, intuitivo, como lo realizaba un Conan Doyle, abierto a lecturas diversas de la crónica policíaca— establecía una relación participativa con el lector, como es propuesto en la novela por Alape: “Hacer del lector otro sabueso, pero pesquisante indagador ( ). Conducir al lector a una reflexión seria, sin llegar (ni) al sensacionalismo ni al amarillismo. Mis lectores y yo nos necesitábamos mutuamente, los ojos del uno miraban cómplices los ojos del otro ”.12 Un escritor de verdad “Incluso, lo he pensado, quizá, cuando transcurran los años, un escritor de verdad pueda escribir una novela de lo que han sido nuestras vidas, querido Ezequiel”.. Para María Zambrano, la filósofa española, escribir es defender la soledad en la que se está; la soledad en la que se encuentra Arturo Alape –en el proceso de escritura de El cadáver insepulto— en su exilio de Hamburgo y luego en su autoexilio de Bogotá. Añade María Zambrano: “ el escritor sale de su soledad a comunicar el secreto ( ). Lo escrito es igualmente un instrumento para esta ansia incontenible de comunicar, de ‘publicar’ el secreto encontrado, y lo que tiene de belleza formal no puede restarle su primer sentido; el de producir un 12. Arturo Alape, El cadáver insepulto, pp. 146-157. El subrayado es nuestro.. 7.

(8) Carlos Vásquez – Zawadzki. efecto, el hacer que alguien se interese de algo”.13 G. Martín Garzo se preguntará en este contexto: ¿La literatura es algo sin la idea de revelación? Y contestará: “Tu vida guarda un secreto, eso nos dicen todos los libros que existen. Escuchar el murmullo de ese secreto, hacerle justicia, a eso llamamos verdad”.14 María Zambrano, afirma A. Pérez C., “desplaza la responsabilidad de la literatura ( ) al escritor que ha asumido su capacidad de escucha y demora y su poder de comunicación. Porque si el escritor no siente esa intuición ” (intuición que el semiólogo Peirce llamará abducción, misma de un detective como Ch. Holmes), “ intuición que ha de perseguir como un cazador sordo, mudo y ciego, si no siente cernirse sobre él un temblor de lo que palpita en la oscuridad (el documento histórico que palpita, como propone Alape) a la espera de que él le dé expresión, entonces, ¿para qué escribir? ¿Para qué convocar?” Ahora bien, si la verdad se le muestra al escritor –y Tránsito Ruiz viuda de Toro desea que en el transcurrir de los años un escritor de verdad haga la novela de lo que ha sido su vida y la del asesinado y desaparecido capitán de la policía gaitanista, “un hombre que tiene ideas progresistas en su momento”, Ezequiel Toro—, dirá María Zambrano,“no es a él, en cuanto a individuo determinado” –aquí Arturo Alape—, “sino en cuanto individuo del mismo género de los que deban conocerla; y se le muestra a él, aprovechando su soledad y ansia, su acallamiento de la algarabía de las pasiones”. Y complementa en este dialogar, Ana Pérez C.: “Y la alegría de recibir el secreto y comunicarlo, finalmente no es más que la alegría de ser un ser humano, sentir la maravilla, y no estar solo para celebrarlo. Y tampoco estar solo en el dolor, la incertidumbre y el miedo”.15 Lectores de El cadáver insepulto escribirán sobre esta supuesta verdad escrita –investigada histórica y periodísticamente, ficcionalizada y revelada—por Alape. Así por ejemplo: “ es una recreación de un episodio de los años 50 en el que, gracias al valor de esta mujer y la complicidad de un periodista como González Toledo, se denunció un 13 14 15. 8. Ana Pérez C., María Zambrano ,literatura y verdad. Ana Pérez, Ibidem Ana Pérez, Ibidem.

(9) POLIGRAMAS 27 • junio 2007 •. verdadero crimen de Estado”.16 “Gaitán, el verdadero cadáver insepulto que quieren borrar ( ). El cadáver insepulto es el de todos los desaparecidos que desde el 9 de abril se han tomado en silencio nuestra historia. Sólo el día en que se establezca la justicia verdadera, podrán descansar en paz. También sus verdugos”.17 “Después de dos décadas, la historia se le impuso (a Alape) como metáfora de cincuenta años de horror que se prolongan hasta nuestros días ( ) y decidió que la literatura era capaz de dar cuenta de una historia que sigue siendo la misma: la desaparición de miles de colombianos, la imposibilidad de conocer la verdad sobre los asesinatos selectivos y la realidad de un país que sigue apostando a la guerra”.18 “Esa maestra que busca a su esposo es todas las mujeres que buscan a aquellos que se han perdido. Lo importante es no dejar que todo caiga y se desvanezca en el olvido. Cuando esto sucede realmente estamos muertos”.19 “Detrás del novelista que crea historias de violencia o de guerra suele haber una víctima que narra ( ). Decía B. Brecht que <<la verdad es concreta; en una época de horrores impensables, tal vez sólo el arte pueda satisfacer>>. La voz de Tránsito en la novela de Alape es la de incontables víctimas; el novelista ha utilizado ese testimonio como materia prima para crear la imagen imborrable de la mujer fuerte y a la vez tierna; en apariencia débil y vulnerable, en sus actuaciones audaz e implacable. Cuando la escena debería ser dominada por el capitán Ezequiel Toro, su marido, es ella quien convoca la atención y la admiración como toda esa muchedumbre de viudas que parece colmar y llenar de fuerza y de coraje las páginas de la violencia”.20 De otra parte, la narradora y ensayista argentina Luisa Valenzuela – en su libro “Escritura y Secreto”21 —dirá en contraposición a lo trascripto: “ el Secreto (con mayúscula) en tanto enigma o misterio de la vida al cual la literatura, hecha de puro lenguaje, trata de acercarse empujando Lo nuevo de Arturo Alape- Una promesa se volvió novela, Ob. cit. Alfredo Molano, Grito contra el olvido, El Espectador, Bogotá, 28 de agosto 2005. 18 Juan D. Correa, Ob cit. 19 Alvaro Castillo, Ob cit. 20 Javier Darío Restrepo, La mirada lúcida del novelista, El Tiempo, Lecturas fin de semana, 30 de julio 2005, p. 11. 21 Luisa Valenzuela, Escritura y Secreto, Fondo de Cultura Económica de España, Madrid, 2003. 16 17. 9.

(10) Carlos Vásquez – Zawadzki. en lo posible el límite de lo inefable”. Y más radical, propondrá: “No hay literatura sin Secreto”. Pero, ”al escritor –señalará Valenzuela, y en este caso nuestro referente es El cadáver insepulto— evitaremos entonces la banal osadía (casi diría la afrenta) de querer develarlo. Razón por la cual propongo la idea de traspasar el Secreto, en el sentido de transferir, atravesar, horadar y hasta quebrantar –como sería el caso de una ley o precepto—. O en el sentido de trasladar, transgredir. Trasponer, como quien cruza un puente o va más allá del sitio establecido”. Más todavía: “Reservado, oculto incluso para nosotros mismos ”. Y en esto Valenzuela daría un giro a la propuesta de la filósofa María Zambrano, como también a las ‘osadas’ lecturas interpretativas trascriptas arriba sobre El cadáver insepulto, el Secreto conocido por Arturo Alape en tanto verdad revelada y publicada en referencia, por supuesto, “al más desgarrador e intenso de los Secretos, aquel que nos pondría en contacto con el meollo del conocimiento. Aterradora propuesta para el simple mortal cuando encara tanto la literatura como la vida, una y la misma cosa si hablamos de la persona, quien en el acto de escribir intenta aproximarse al corazón de lo inefable, es decir al siempre inalcanzable núcleo de lo simbólico”.22 En la perspectiva de aproximarnos al corazón de lo inefable, “al siempre inalcanzable núcleo de lo simbólico”, nombrado así por Luisa Valenzuela en “Escritura y Secreto”, es nuestro interés detenernos en los momentos cruciales –o clímax de la novela El cadáver insepulto— cuando se narra y escribe la defensa del coronel Daniel Cuervo Araoz ante el Consejo de guerra verbal, quien habría dado la orden de asesinar al capitán gaitanista Ezequiel Toro y quien asimismo sabría o poseería el Secreto de su muerte: su significación o sentidos en el núcleo de lo simbólico del poder, en este caso militar y aún político. Ir, encaminarse en la lectura plural, hacia ese Otro (lacaniano), el coronel Cuervo Araoz, quien conservaría “la secreta memoria del olvido”. Lectura, en el contexto de las literaturas actuales que, a diferencia de aquellas que ante el terror vacui instauran la necesidad de llenar el vacío del sentido y proponen las verdades de la novela y del escritor, en palabras de una Luisa Valenzuela, “recorta(n) y escarba(n) el no-saber, 22. 10. Luisa Valenzuela, Ibidem, p.18..

(11) POLIGRAMAS 27 • junio 2007 •. nada, a sabiendas de que ahí, dentro del mismo no-saber, late eso que empuja hacia delante de la narración ( ). Escribir ficción es una búsqueda de tácitos secretos que nos irán acercando al calor del invalorable e inalcanzable Secreto”.23 Dar la muerte, responsabilidad, singularidad ( ) “para el sentido común, también para la razón filosófica, la evidencia más compartida es la que vincula la responsabilidad con el no-secreto, con la posibilidad, es decir, con la necesidad de dar cuenta, justificar o asumir el gesto y la palabra ante los otros”, Jacques Derrida. En Kierkegaard, “Temor y temblor”; en Derrida, “Dar la muerte” (Paidós, 2000), y un eje: el carácter secreto de las pruebas de Abraham. En palabras de Luis Guerrero M., uno de sus lectores, el problema de una relación que vincula al individuo con Dios por encima de las exigencias éticas. Derrida hace la crítica de le ética, puesto que “la ética y el deber son estructuras que la sociedad y sus filósofos han elaborado para sacrificar, en nombre de ella, a incontable número de individuos y naciones enteras, convirtiéndose la ética en una justificación de un cierto orden de cosas”. Y modificaría el alcance del secreto dicho por Johannes de Silentio en “Temor y temblor”, para quien el secreto es el medio para mostrar la paradoja entre las esferas de la fe y la ética: “para Derridá la paradoja se da en ambas esferas y el secreto puede usarse ( ) también en ambas esferas. Abraham está dispuesto a <<dar muerte>>, pero también la ética, de hecho, <<da la muerte>> continuamente”.. 23. Luisa Valenzuela, Ibidem, p. 19.. 11.

(12) Carlos Vásquez – Zawadzki. Para el mismo J. de Silentio, Abraham es un individuo singular, “y como tal entra en una relación absoluta, con lo absoluto” (es decir, relación auténtica del individuo con Dios). Derrida a su vez equiparará <<lo absoluto>> con <<lo absolutamente otro>> y luego con <<lo cualquier/ radicalmente otro>>. Dice: “ si Dios es cualquier/ radicalmente otro, la figura o el nombre de cualquier/ radicalmente otro, entonces cualquier/ radicalmente otro es cualquier/ radicalmente otro”. De esta forma, señala Guerrero, “la relación pasa de ser, la del individuo singular frente a Dios, a la del individuo singular frente a cualquier/ radicalmente otro, y así el sacrificio de Abraham es en cierta medida análogo a los sacrificios que en la vida diaria hacemos, sacrificando al otro”. Un deslizamiento en Derrida, referido al texto de Kierkegaard: “Cada uno de los otros es Dios, ya que éste es como Dios cualquier/ radicalmente otro. En Johannes de Silentio, la verdad subjetiva o interioridad, “no tiene al modo hegeliano, una correspondencia con lo exterior, y es en lo interior –por medio de la pasión— en donde el individuo singular puede hacer una relación absoluta con el absoluto” –como lo leeríamos en el caso singular del coronel Daniel Cuervo Araoz, en El cadáver insepulto. En la economía divina, señala entonces Derridá: “Dios pide en efecto que se dé sin saber, sin calcular, sin dar por descontado, sin esperar; porque se debe dar sin contar, y es esto lo que conduce más allá del sentido”. Concluye L. Guerrero: “La medida deberá ser entonces lo interno y no lo externo”. Y puntualiza Derrida, un pensar deífico: “ pensar a Dios y el nombre de Dios sin (esa) representación o (esa) estereotipia idolátrica –y decir entonces: Dios es el nombre de la posibilidad para mí de guardar un secreto que es visible en el interior pero no en el exterior”. Distinto de mí y más íntimo a mí que yo mismo: puedo guardar un secreto, entonces hay dentro de mí eso que llamo Dios: “Dios está en mí, él es <<yo>> absoluto, es ésta estructura de la interioridad invisible que se llama en el sentido kierkaardiano, la subjetividad”. Ahora bien, en cuanto a la literatura, reseña L. Guerrero, Johannes de Silentio describe ejemplos en los que es posible y necesario el silencio, presentándose cercana al problema de Abraham. Para Derridá, la literatura –cosa pública— es algo exterior. Pero puntualiza cómo “puede 12.

(13) POLIGRAMAS 27 • junio 2007 •. sufrir la misma incomprensión de Abraham ante la ética y ser tratada como homicida y suicida”. Sin embargo –añade Guerrero—, “la posición de Derrida sobre la literatura está vinculada al secreto, al silencio, al ocultamiento”. “Un texto” –venga al caso El cadáver insepulto— “dice todo y no dice nada, manifiesta y oculta, tiene una responsabilidad nula e infinita 24”. En palabras del filósofo francés: “La literatura es el lugar de todos esos secretos sin secreto, de todas esas criptas sin profundidad, sin más fondo que el abismo de la llamada o de la destinación, sin más ley que la singularidad del acontecimiento, la obra”. Y añade filiación, pero asimismo re-negación de una historia: “ la literatura hereda ciertamente una historia santa cuyo momento abrahámico sigue siendo el secreto esencial (y ¿quién negará que la literatura sigue siendo un resto de religión, un vínculo y un reducto de sacrosantidad en una sociedad sin Dios?), pero también reniega de esa historia, de esa apariencia, de esa herencia. Reniega de esa filiación”. Finalmente, la literatura sería una forma de pedir perdón. Desde la primera palabra, subraya Derrida. Silencios y Secretos del poder “¿Dónde está la orden por escrito? En la imaginación perversa de algunos dementes, carne de presidio”. “¿Por qué dio la orden de fusilar a mi marido?” ¿Quién le ordenó que lo hiciera? ( ) Nadie supo nunca quién dio la orden”. ”yo era demasiado honesto para ser periodista ( ). Yo callaba, no para ocultar la verdad sino para no alertar al criminal”.. El cadáver insepulto y sus dos voces narradoras –la de Tránsito Ruiz de Toro y la de Felipe González Toledo—, se estructurarían y enunciarían, en su proceso de ficcionalización, sobre dos ejes semánticos/ semióticos: a) el eje o isotopías del silencio y los secretos del poder en 24 Luis Guerrero, Derridá reconstruye ‘Temor y temblor’, Soc. Iberoamericana de estudios kierkegaardianos, Universidad Iberoamericana, Boletín N. 19. Todas las citas son tomadas del ensayo de Guerrero, pp. 1-8. Las bastardillas son nuestras,. 13.

(14) Carlos Vásquez – Zawadzki. cuanto a las órdenes de detención, asesinato y desaparición del capitán Ezequiel Toro; y b) el eje o isotopías de la o las miradas, “la reflexión a través de las miradas”, la narración de las miradas, y la revelación o epifanía de los dos narradores en los monólogos de Tránsito y Felipe. En este trabajo sólo explicitaremos el primer eje semántico-semiótico, el del silencio y del poder. Escribe Jean-Pierre Faye, en “La crítica del lenguaje y su economía”,25 refiriéndose a Georges Bataille y su proyecto de sacar a la luz la génesis, el lenguaje, las subjetividades y grupos de saber y poder del fascismo en Europa: “Lo que interesa es la investigación ( ) de lo que en cada grupo social puede revelarse como <<centro del movimiento de conjunto>>, <<centro sagrado>> o núcleo: <<núcleo central>> o <<núcleo sagrado>>, <<actividad del núcleo central>>, <<núcleo de atracción y de repulsión>>, compuesto de un <<conjunto de lugares, de objetos, de personas, de creencias y de prácticas sagradas>>. Entonces, lo que se manifiesta como presente y actuante, <<en el centro de la agitación humana, es el crimen que engendra las cosas sagradas, siniestras e intocables>>. Por debajo del orden estructural: pues <<la estructura social es el resultado del movimiento social, de la convulsión social>>. Entrar en ese nivel subyacente de operación generativa y transformacional significaba introducirse en la <<producción de lo sagrado>>, la <<producción original de las cosas sagradas>>, que al mismo tiempo es, y ahí reside el meollo decisivo de la construcción teórica (en nuestro caso, ¿quién, cómo, dónde, en qué organización y tiempo se produce la orden de matar, en la ficción literaria de El cadáver insepulto y en nuestra realidad sociohistórica de las últimas décadas en Colombia), producción de poder. Pues ésta es la paradoja del político” –cuya moral será considerada por el coronel Cuervo Araoz como “triste y deprimente”—: “el poder es el que crea la fuerza –la fuerza de la policía—, <<y no la policía la que crea el poder>>. Ahora bien, las proposiciones fundamentales del poder y de lo sagrado están ligadas a esa actividad de núcleo, cuya forma más visible sería <<el núcleo central de una aglo-. 25 Jean Pierre FAYE,Crítica del lenguaje y su economía, A. Corazón Editor, Madrid, 1975. Las citas transcriptas están entre las páginas 91 y 111 del libro.. 14.

(15) POLIGRAMAS 27 • junio 2007 •. meración lugar donde lo sagrado prohibido se transforma en sagrado derecho, el objeto de repulsión en objeto de atracción y la depresión en excitación>>. En el centro de una ciudad occidental está presente efectivamente ese lugar, que tiene <<la facultad de atraer cadáveres>>: el 9 de abril de 1948, en Bogotá. Esas proposiciones se enlazan con una transmutación –misma que sufre Cuervo Araoz — <<en la que la persona divina es la emanación de un cuerpo torturado –aquí, Consejo verbal militar—, estigmatizado por la infamia>> (este es un juicio político y yo soy la víctima, afirma el coronel). “La actividad del núcleo –continuará J. P. Faye— está relacionada con esas heridas y desgarramientos, <<que liberan tantos brotes de fuerzas acumuladas>>, ayer, en el Bogotazo, subrayemos. “De hecho, <<el desgarramiento del sacrificio que abre la fiesta es un desgarramiento liberador. El individuo que participa hasta el desfallecimiento mortal – nombremos a Roa Sierra, asesino de Gaitán, luego el mismo Cuervo Araoz— engendra la comunidad que le sostiene>>. Concluye transitoriamente Faye: “Ya hemos visto que la estructura social es el <<resultado>> de esta operación generativa y de su <<núcleo de violento silencio>>. Y afirma, con relación al núcleo de violento silencio –en el caso del fascismo europeo, los totalitarismos en América Latina, que investigará en diferentes obras, se tratará de la forma más cerrada de organización—: “Este núcleo es el de lo prohibido. En el centro está lo intocable o lo innombrable ( ). Efectivamente, el núcleo social es tabú, es decir, intocable, e innombrable, desde el principio comparte la naturaleza de los cadáveres, de la sangre menstrual o de los parias”. Para Bataille, como lo será para Faye, como lo aborda Derrida en su lectura y reescritura del texto de Kierkegaard en “Dar la muerte”, se trata de investigar, experimentar –aquí en la lectura de El cadáver insepulto— sobre “el poder de (no) nombrar”. Asimismo una producción de lenguaje narrativo y literario. Lenguaje escrito, que se relacionará con la prohibición de la violencia: “ La escritura que se vincula a la prohibición de matar”. Relata Felipe González Toledo en el capitulo 36. Defensa de Cuervo Araoz –en el cual sería posible leer dobles registros del <<núcleo>> de poder como <<centro>> sagrado, y la producción silenciada, el crimen, 15.

(16) Carlos Vásquez – Zawadzki. engendrando las cosas sagradas, siniestras e intocables.26: “ inició Cuervo Araoz un pormenorizado re-cuento de su vida, de la niñez, época de inolvidables momentos de felicidad cuando estudiaba en el seminario de Bogotá, juventud, amalgama de dudas existenciales y referencias hacia el futuro; habló de los tiempos cuando pasó por la Escuela Militar, formación de hombre en los principios cristianos y honor en la defensa de la patria, y sus primeros destinos como oficial ” Destinos primeros de oficial (officialis, de quien procede la autoridad, es decir, quien oficia, celebra en el ritual sagrado el sacrificio simbólico). Y dirá Cuervo Araoz: —“Este señores, es un proceso político, inspirado en maniobras políticas. El proceso Toro es un proceso político y todo el mundo lo sabe. Aquí se busca algo más que al modesto Cuervo Araoz”. “El –dice el cronista— se siente corazón sangrante; su latir, el reclamo airado de alguien que está siendo pisoteado en sus principios y derechos: víctima crucificada, vilipendiada: –En su campaña de difamación, la prensa del país ha apostado carreras para vituperarme. Pero me siento honrado porque aquí se pretende procesar al Ejército de Colombia en este humilde servidor de la patria”. “Bastaría” –dijo al finalizar una grabación del discurso pronunciado por el general Navas Pardo el 12 de agosto de 1957, en el que hacía elogio de todas las Fuerzas Armadas— “ bastaría para que yo no viniera a comparecer a este consejo de guerra, pues tengo la seguridad de que al pronunciar su discurso, uno de los oficiales que precisamente estaba en al corazón del general Navas Pardo era el coronel Cuervo Araoz ”: “Dijo sin arandelas que eran oficiales” –los integrantes del consejo de guerra— <<que pueden juzgar al coronel Cuervo Araoz, sino al ejército de Colombia, que muchas veces tuvo que actuar para librar a la patria de sus malos hijos>>. Por lo tanto, se manifestó satisfecho de que fueran ellos quienes lo juzgaran”. Narra el cronista la enumeración interminable de acontecimientos y episodios políticos y de orden público en los que actuó como protagonista (léase asimismo agonista) de primera magnitud, uno de los cuales fue el 9 de abril de 1948. Llamado a la Dirección de la Policía, <<para limpiar los re—zagos del 9 de abril>>. Recuerda Cuervo Araoz los años 49 26. 16. Arturo ALAPE, Ob cit, pp. 296-308..

(17) POLIGRAMAS 27 • junio 2007 •. (fracaso del paro ordenado por el jefe liberal Lleras Restrepo); 52 (contra bandoleros y sediciosos en los Llanos orientales), cuando comenzó a recibir su ‘bautismo de violencia’; 54 (encargado por el dictador Rojas Pinilla de botar 5 mil empleados de Paz de Río y habría encontrado el cuartel de los guerrilleros) entonces levantaría un manojo de hojas en las que estaría el registro de 2.219 soldados y 66 oficiales muertos, y preguntaría: —¿Y nosotros qué? Ni siquiera quieren dejar la humilde cruz que hice levantar en la plaza de Miraflores. Y van 17 memoriales que piden que se quite ese monumento a los soldados caídos. Narra Felipe González Toledo cuando Cuervo Araoz es interrogado sobre el capitán Ezequiel Toro: <<quién no iba a recordar>> ese personaje que tuvo tantas acciones criminales, inclusive en los hechos de 9 de abril. Y lo acusa entonces de haber sido <<coordinador de guerrilleros llaneros e instigador de la violencia>>, En fin, un reza–go del 9 de abril y los hechos políticos subsiguientes Finalmente se interrogará Cuervo Araoz: —<<¿Dónde está la orden por escrito?>>, la orden de asesinar y hacer desaparecer o invisibilizar, por incineración, el cadáver del capitán Ezequiel Toro. Y responde energúmeno: <<En la imaginación perversa de algunas mentes, carne de presidio>>. Es lo innombrado, el poder de no – nombrar, de no señalar lo intocable, el corazón sacro del poder. Aquí, la inexistencia de la orden escrita borra toda huella del crimen de Estado, borra la o las órdenes de la orden en tanto <<núcleo de violento silencio>>. Al final del Consejo de guerra, escribe el cronista, “el general Marco A. Villamizar, defensor del coronel Cuervo Araoz ( ) leyó tres artículos del código de Procedimiento penal y solicitó la absolución por falta de pruebas”. Absolución que le será concedida de inmediato. Al final de la novela, Tránsito Ruiz viuda de Toro inquirirá al mismo Cuervo Araoz –ahora en libertad: “Antes de que huyera, le pregunté con la calma que acumula el odio: ¿Por qué dio la orden de fusilar a mi marido? ¿Quién le ordenó que lo hiciera? ¡Ojalá un día le dé cáncer en 17.

(18) Carlos Vásquez – Zawadzki. la lengua! Ezequiel, mi amor, cuatro años después de mi exclamación vengativa, le dio cáncer en el colon: lo mató la vida. Nadie supo nunca quién dio la orden.27 Aquí, como lo formulaba Luisa Valenzuela, transponiendo como quien cruza un puente o va más allá del sitio establecido, la novela nos lleva, nos confronta con el “más desgarrador e intenso de los Secretos, aquel que nos pondría en contacto con el meollo del conocimiento” ( ); aquí Alape, a través del llamado “contrato ficcional” y voces de los narradores de El cadáver insepulto, en “el acto de escribir (habría intentado) aproximarme al corazón de lo inefable, es decir al siempre inalcanzable núcleo de lo simbólico”: Una forma de pedir perdón, subrayaría Derrida.. 27. 18. Ibidem, p. 314..

(19) POLIGRAMAS 27 • junio 2007 •. Bibliografía Alape, Arturo, El cadáver insepulto, Seix Barral Biblioteca Breve, Bogotá, 2005. ——————————, Sobre la novela in El cadáver insepulto, ibidem. Valenzuela, Luisa, Escritura y secreto, Fondo de Cultura Económica de España, Madrid, 2003. Guerrero, Luis, Derridá reconstruye Temor y temblor, Soc. Iberoamericana de Estudios Kierkegaardianos, Universidad de Salamanca, Boletín N. 9. Faye, Jean – Pierre, Crítica del lenguaje y su economía, A. Corazón Editor, Madrid, 1975. Debray, Regis, Vida y muerte de la imagen – Historia de la mirada en Occidente, Paidós, Barcelona, 1994. Pérez G., Karen N., La nueva novela de Alape El cadáver insepulto otra forma de narrar la historia, U. J. Tadeo Lozano, Agenda Cultural N. 174, Bogotá, 2005. Correa U., Juan D., Periodismo de ficción, El Espectador, Bogotá, 21 de Agosto de 2005. Molano, Alfredo, Grito contra el olvido, El Espectador, Bogotá, 28 de agosto de 2005. Restrepo, Javier Darío, La mirada lúcida del novelista, El Tiempo, Lecturas fin de semana, Bogotá, 30 de julio de 2005. Carlos Vásquez Zawadzki Cursó su pregrado en Literatura en la Universidad del Valle y obruvo su maestría y doctorado en la Universidad de Tolouse en Francia. Ha publicado los títulos Diario para Beatriz, La oreja erótica de Van Gogh, Tercer Laberinto, Ensayos de teoría literaria, Trabajos poéticos, El reino de los orígenes, Estanislao Zawadzki, Cartografías culturales, y País de memoria: Diálogos con Arturo Álape. Recibido en: 09/04/2007 Aprobado en: 26/04/2007. 19.

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