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Editado y publicado por:

World Vision - América Latina y El Caribe CELAM- DEJUSOL

Pastoral da Criança

©Sociedad Bíblica Colombiana

Mediación Pedagógica Isela Ramírez Madrigal

DAME LA MANO Y DANZAREMOS:

La niñez como desafío teológico y pastoral ISBN 978-958-745-263-1

Carrera 132 No. 22A-86 - Barrio Fontibón HB PBX: (57 1) 3460977 - 4216922

Línea de servicio al cliente 018000 128 128 Bogotá, D.C., Colombia

www.sociedadbiblicacolombiana.com Impreso en Colombia

3M-X-2015-09

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Presentación Introducción

La centralidad de la niñez en la pastoral de la iglesia.

Apuntes para una historia de la pastoral de la infancia

Autor: Leonidas Ortiz Losada ... 13 Rostros de Jesús en la infancia latinoamericana

Autora: María Clara Bingemer ... 36 Dame la mano y danzaremos:

la niñez como desafío teológico-pastoral

Autora: Dra. Elizabeth Salazar Sanzana ... 56 Del rechazo al abrazo: Iglesia, niñez e inclusión

Autora: Ruth Padilla ... 74 La centralidad de la niñez en el Nuevo Testamento

Autor: Wilton Sánchez Castelblanco ... 87 Teología con rostro de niñez.

Apuntes para una teología de la niñez en perspectiva latinoamericana

Autor: Harold Segura ... 105 Hacia una pastoral de la infancia

Autor: Monseñor Eduardo García ... 140 El juego y la teología de la celebración desde la infancia

Autor: Edesio Sánchez Cetina... 142 De juegos, fantasías y travesuras

Espiritualidad en clave de niñez

Autor: Nicolás Panotto ... 183 Una perspectiva del cuidado en los procesos de crianza:

hacia una saludable nutrición espiritual de la niñez

Autora: María Cecilia Leme Garcez ... 202 Glorificar a Dios en la defensa de la vida.

Notas sobre la infancia y la lectura bíblica

Autor: Paulo Ueti ... 222

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Este libro sobre teología de la niñez, titulado Dame la mano y danzaremos: la niñez como desafío teológico y pastoral, ha sido publicado gracias al acuerdo es- tablecido entre la Sociedad Bíblica Colombiana y el Proyecto Centralidad de la Ni- ñez, promovido por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), la Pastoral da Criança de la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB) y World Vision en América Latina y El Caribe.

El proyecto, fruto del convenio de cooperación de las tres organizaciones, tiene como objetivo fortalecer el compromiso evangelizador por mandato de Aparecida para la promoción de la vida plena y el desarrollo de los niños y las niñas. Su finali- dad es el fortalecimiento integral de la niñez y de los colaboradores de la pastoral;

la construcción de capacidades en temas relacionados con el desarrollo holístico de la niñez, y el posicionamiento de iniciativas y proyectos latinoamericanos y cari- beños que promuevan dicho desarrollo con un fundamento cristiano.

La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe de Apa- recida, Brasil (2007), ha identificado a la niñez, en especial a la primera infancia, como un grupo humano de acción prioritaria de la Iglesia, la familia y las institu- ciones de los Estados (DA 438-441). Por lo tanto, ante este importante desafío nos hemos visto comprometidos a inspirarnos y seguir el ejemplo de Jesucristo en el paradigma de respeto, acogida y formación integral de los niños y niñas a través de acciones pastorales concretas.

Por ello, el CELAM y su Departamento de Justicia y Solidaridad, con el Programa de Pastoral de Infancia, han venido colaborando en favor del desarrollo integral de la niñez a través de las Conferencias Episcopales y con organismos tan importantes en el continente como la Pastoral da Criança y World Vision.

En la presente publicación encontraremos una serie de artículos muy valiosos que, desde aportes inter e intradisciplinarios, favorecen planteamientos alternati- vos, esperanzadores y proféticos sobre la niñez, al tiempo que le otorgan una fide- lidad creativa al Evangelio de la vida en el reconocimiento de la niñez como lugar privilegiado del Reino.

Así, en la primera parte se incluyen una contextualización histórica y geográfica de la realidad latinoamericana en el tema de la niñez en los tiempos recientes y una descripción de la situación actual de la niñez respecto al testimonio de Jesús en los Evangelios, las cuales nos muestran una apertura en la reflexión bíblica, teológica y pastoral de los capítulos siguientes y sus alcances propios.

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tos interesantes frente a la vulneración y el menosprecio de la niñez en el mundo actual, y una sólida reflexión de la epistemología teológica, sugiriendo directrices muy precisas basadas en una teología con rostro de niño.

De igual forma, el libro presenta elementos variados y muy concretos para visua- lizar la incorporación de la niñez desde una evangelización apropiada, según las características de los niños y a partir de ciertos factores para que el proceso cate- quético propicie una imagen cercana y amorosa de Jesús y motive a encarnar sus valores.

De esta manera, esperamos contribuir al proceso de trabajo cooperativo funda- mentado en la vida plena para todos los niños y niñas de Latinoamérica y el Caribe con una respuesta concreta a sus necesidades, especialmente las de aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

De esta forma, nuestro deseo es seguir colaborando en un espíritu de diálogo por medio de la oración, el encuentro y el testimonio, para continuar el proceso de acercamiento y mutuo conocimiento en favor de la infancia, a fin de que los niños y niñas tengan vida plena en Jesucristo.

+ JUAN ESPINOSA JIMÉNEZ Obispo Auxiliar de Morelia, México

Secretario General del CELAM

Bogotá, D. C., mayo de 2015.

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Mediación pedagógica: una propuesta desde la pedagogía de la ternura

Con las lecturas feministas de la Biblia y la producción teológica desde las mu- jeres se develó el peso que ha tenido el patriarcado sobre la tradición cristiana, al tiempo que se descubrieron mujeres protagonistas desde los textos de la biblia he- brea hasta los cristianos.

De pronto pudimos ver que no existe un lugar en el cual las mujeres no hayan jugado papeles importantes en los relatos bíblicos. Pero todo esto se visibilizó gra- cias a que la lupa de las mujeres fue incorporada al proceso de mirar de nuevo las Escrituras y sus interpretaciones.

Mujeres como Elsa Támez, María Pilar Aquino e Ivone Guebara fueron pilares en la denuncia de la lectura tradicional patriarcal y sus efectos excluyentes en la constitución de la identidad religiosa de nuestros pueblos latinoamericanos, que no solo oprimía a las mujeres, sino también a la sociedad entera.

En el campo teológico, los movimientos feministas han dado lugar a un cuestionamiento riguroso sobre los conceptos que estructuran el pensamiento cristiano, los puntos de referencia que gobiernan nuestra construcción de lo sagrado, las formas y contenidos que resultan de dicha construcción, y las implicaciones de esta para la vida de los diversos grupos sociales.1

A medida que crecían las lecturas étnicas, interculturales, de género y de la exclu- sión, empezamos a ver cómo los textos sagrados cobraban vida y eran mucho más ricos y complejos. Ahora hablan más idiomas, tienen más colores y transmiten la esperanza a muchas más personas que no se veían reflejadas antes en ellos.

Pero hay otro sujeto social que sigue siendo marginado precisamente por su con- dición: la niñez. Ya que no tiene preocupaciones teológicas ni hermenéuticas en su vida cotidiana, corre el riesgo también de ser invisibilizada del escenario religioso.

Actualmente, es un objeto depositario de la tradición, que asiste a la formación cristiana para recibir de las personas adultas su lectura de la fe y de la experiencia de lo religioso.

La realidad es que si las personas que trabajamos con esta población no nos ocu-

1 Aquino, M. P. Támez, E. (1998). Teología feminista latinoamericana. Quito: Abyayala.

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mos hacer para no caer en nuestro adultocentrismo cotidiano, que es herencia de la sociedad tradicionalmente patriarcal?

Ir deconstruyendo nuestra experiencia adulta y empezar a explorar la lectura in- fantil del mundo, y por ello de sus nociones de fe y religión, será una tarea de todos los días. Para ello se propone emprender este camino de la mano de la pedagogía de la ternura.

Este tránsito de encarnar los textos que aquí se ofrecen sobre teología y niñez será el objetivo de la mediación pedagógica que se propone ¿Por qué una media- ción? Cada capítulo irá aportando muchos elementos reflexivos sobre la niñez y el trabajo pastoral. Así, la mediación busca que esos insumos tan valiosos puedan llevarse directamente a la práctica pastoral, religiosa, eclesial y a otras labores de las comunidades creyentes.

La mediación brindará propuestas, planteamientos e interrogantes que inviten a ir materializando en sus contextos religiosos cada una de las ideas de los capítulos.

Inicia con una “mirada” a nuestras prácticas y lecturas bíblicas, a nuestro lenguaje, al lugar que ocupamos como personas adultas y al que les damos a los niños y a las niñas.

Luego de mirar nuestra realidad y nuestras prácticas, se invitará a hacer una

“revisión” de lo que sucede en nuestros círculos religiosos, pastorales y formativos, pero esta vez con los criterios que nos van a ir entregando cada uno de los textos.

Se espera que esta valoración crítica impacte en los aspectos bíblicos, pastorales y teológicos.

Al final, se insta a “posibilitar”, en los espacios de práctica religiosa, acciones concretas que le den vida a los textos que se ofrecen. Estas acciones serán una construcción personal, propia, ya que sólo se van a proporcionar pistas, ideas y recomendaciones. Únicamente la persona o el grupo que hace la revisión de su contexto es quien posee el conocimiento de cómo se desarrolla la labor pastoral, y puede decidir las transformaciones necesarias.

La pregunta que queda ahora es ¿cómo será esta mediación desde la pedagogía de la ternura y por qué? Para responderla vamos a hacer un breve resumen de lo que es la pedagogía de la ternura, para ir entendiendo cómo es que nos puede ayu- dar a hacer pastoral y a leer la Biblia en clave de niñez.

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Para entender de qué se trata y qué nos propone es necesario conocer dónde nace esta pedagogía y por qué es de la ternura.

Inicialmente retomaremos el aporte que nos hace Alejandro Cussiánovich en su trabajo Aprender la condición humana. Ensayo sobre pedagogía de la ternura2, quien nos indica que la pedagogía de la ternura tiene dos fuentes que le dieron vida: la teología de la liberación y la educación popular. Su contexto original fue América Latina a finales de los años setenta. El movimiento feminista lo fue nu- triendo, hasta que a finales de los años ochenta se planteó formalmente en distin- tos espacios religiosos y educativos.

La teología de la liberación trae lo político al escenario religioso y demuestra que, en esa coyuntura histórica, en América Latina el mensaje de Jesús no podía conce- birse alejado de prácticas políticas liberadoras de la opresión de la que era víctima el pueblo cristiano. Se comprendió el Evangelio como mensaje liberador que im- plicaba prácticas que trascendían lo religioso. En esa línea podemos leer muchos trabajos teológicos y hermenéuticos de la época, de pensadores como Gustavo Gu- tiérrez, Leonardo Boff y Pablo Richard.

Al lado de esta nueva conciencia religiosa de lo sociopolítico, la educación po- pular era considerada espacio para gestionar las prácticas liberadoras mediante la enseñanza. Darle la palabra, que era liberadora, a las personas sin voz, sin co- nocimiento de su propia condición de subordinación, permitía la autoliberación, pues posibilitaba la conciencia de lo que sucedía y de lo que las personas con cono- cimiento eran capaces de gestionar en sus entornos. En este tema nuestro primer referente es Paulo Freire.

Esos dos contextos donde la constante fue liberar al sujeto mercantilizado y re- cuperar la subjetividad manipulada, como motor de la transformación impulsada por la esperanza que brinda el mensaje cristiano y la solidaridad que posibilitaba la educación popular, fueron nichos para la pedagogía de la ternura.

Al tiempo, se fueron afianzando en los movimientos feministas, que en los ám- bitos social y político irrumpieron en la conciencia colectiva con el reconocimiento del rol tradicional de la mujer como objeto de comercialización y explotación en todos los ámbitos sociales, evidenciando así una sociedad patriarcal donde solo el hombre es sujeto y el resto son su propiedad para su uso y abuso. También se visibilizó más claramente la situación de la niñez, la negación de su dignidad y su explotación especialmente laboral.

2 Cussiánovich, A. (sin fecha). Aprender la condición humana. Ensayo sobre pedagogía de la ternura. Lima: ifejant.

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religiosos, que develaron el horror de la violencia armada, la pobreza y el desam- paro en el que vivió la infancia, se optó por la ternura, que ha sido la manifestación del cuidado, la protección y la solidaridad en busca de un bien común como sím- bolo de esperanza.

Aportes esenciales

De la pedagogía de la ternura podemos sustraer algunos aportes esenciales para este trabajo, a partir de los principios generadores que le han dado vida y sustento para ser parte de las pedagogías formales y de las prácticas educativas en América Latina.

* La recuperación de la niñez como sujeto, que implica rescatar su subjetividad, su mundo interno, la experiencia infantil de lo concreto, de lo religioso, su ra- zonamiento y sus intereses.

* La reconstrucción del lenguaje. Que se comprenda una forma distinta de con- ceptualizar a la niñez y su imaginario simbólico.

* Al darle categoría de sujeto a la niñez, esta demanda un espacio propio en la sociedad, amparado en sus derechos. Se requiere darle voz y cuotas de poder en contextos donde se decidan sus necesidades y bienestar.

* Comprender que en cada niño y en cada niña hay una persona con posibili- dades de trasformar su entorno y de autoliberarse si recibe la formación y el empoderamiento necesario (protagonismo).

* Recuperar lo afectivo implica cuestionar los paradigmas racionales estableci- dos que han primado en todos los procesos formativos y en los espacios insti- tucionales de atención a la niñez.

* Incluir la ternura en las estrategias de formación o atención involucra necesa- riamente una revisión del lenguaje con el que se construyen las prácticas y la comunicación, especialmente de las personas adultas hacia las menores de edad.

* La pedagogía de la ternura, más que referirse a elementos superficiales de sen- timentalismo, establece el afecto como nutriente vital para el desarrollo de las personas y de su dignidad, que afecta de manera integral sus propias vidas y su interacción con la sociedad.

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dor.

* Esta pedagogía no se agota en lo formativo, sino que impulsa un movimiento de liberación de la persona que es tremendamente político y social e incluye prácticas de estas otras índoles.

Claves para deconstruir nuestras prácticas y lecturas adultocéntricas A partir de las discusiones formuladas por la pedagogía de la ternura, y de sus cuestionamientos y principios generadores, se proponen algunas claves o pistas para iniciar este camino para visibilizar a la niñez en el panorama religioso.

* Revisar el lenguaje y las prácticas adultocéntricas en nuestros círculos religio- sos, mirando críticamente las dinámicas de interacción que limitan los dere- chos de la niñez y su participación plena.

* Escuchar atentamente las palabras en los discursos, para decidir si son cálidas, esperanzadoras, si se refieren a lo concreto y a los intereses de la niñez.

* Preguntarnos por las nociones de niñez y cómo estas son reflejadas en nues- tras acciones. Si fomentan la verticalidad del adultocentrismo o, por el contra- rio, promueven la horizontalidad entre las subjetividades.

* Mirar en las estructuras de participación qué espacios se les han dado a los niños y a las niñas y qué rol juegan en ellas, pues el protagonismo es un reque- rimiento para su desarrollo integral.

* Tomar conciencia del valor que tiene lo afectivo en nuestros contextos pasto- rales ¿Cuánto espacio se le da a lo racional en relación con lo afectivo?

* Que la búsqueda de humanización en los procesos formativos implique la sen- sibilización, la emoción y el lenguaje afectivo, dejando en otro plano lo racio- nal, lo individualizante y lo abstracto.

* ¿Qué tareas se pueden proponer y qué insumos conseguir para implementar la ternura en las prácticas y discursos religiosos? Que se revalore el cuidado de la fragilidad del otro y la otra que nos representa la niñez.

* Dentro de las relaciones de las personas adultas y los menores de edad, qué espacios podemos generar para el cuidado y la protección de la niñez.

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fuerza, la palabra y la toma de decisiones dentro de las estructuras.

* ¿Cómo se pueden impactar los ámbitos sociales, políticos y otros desde los círculos religiosos y mediante la pedagogía de la ternura?

Isela Ramírez Madrigal

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La centralidad de la niñez en la pastoral de la iglesia.

Apuntes para una historia de la pastoral de la infancia

Leonidas Ortiz Losada

Secretario General Adjunto del CELAM

Introducción

La Iglesia latinoamericana siempre ha tenido como preocupación prioritaria el cuidado y atención de la niñez y la juventud; prueba de ello es el alto número de institucio- nes, organismos y movimientos que ha creado a través de su historia para atender a los niños y niñas en diversos campos.

El Programa de Pastoral Social de la Infancia se inscribe en el contexto de una profunda preocupación de la Iglesia por el presente y futuro de los niños y niñas, tanto en el ámbito eclesial como social. Especialmente a partir de Medellín, 1968, refuerza su trabajo a favor de los más pobres, expresado en sus múltiples formas de defensa, asistencia y promoción de los más necesitados.

Medellín y Puebla

La Iglesia latinoamericana en el Documento de Medellín (1968) orienta su trabajo a favor de los más pobres, estable- ciendo opciones concretas a favor de una evangelización que se comprometa con los más excluidos y sea solidaria con ellos, “testigo de valor de los bienes del Reino y humil- de servidora de todos los hombres de nuestros pueblos”1. Los más pobres y débiles son, sin duda, los niños y niñas de nuestros pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos y urbano-marginales.

En Puebla (1979), los obispos latinoamericanos denuncia- ron la situación de pobreza, desnutrición y abandono de la niñez en el continente:

1 Medellín, Pobreza, 8.

Mirar...

¿Qué características tiene la niñez desde la percepción de la iglesia latinoamericana según Ortiz?

¿Qué respuestas que se desprendan del texto dio la Iglesia a la niñez y cómo se describen?

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Comprobamos, pues, como el más devastador y humillante flagelo, la situación de inhumana pobreza en que viven millones de latinoamericanos expresada por ejemplo, en mortalidad infantil […]

desnutrición [… rostros de niños, golpeados por la pobreza antes de nacer, por obstaculizar sus posibilidades de realizarse a causa de deficiencias mentales y corporales irreparables; los niños vagos y muchas veces explotados de nuestras ciudades, fruto de la pobreza y desorganización moral familiar […].

(Puebla 29-32)

PRIMERA ETAPA:

Supervivencia y desarrollo infantil (1983-1987) En los planes globales del CELAM, una primera etapa en este trabajo a favor de la niñez más desprotegida se inició en 1983, cuando Unicef lanzó su programa La revolución de la salud, el cual fue acogido con entusiasmo por la Santa Sede, confirmando el compromiso histórico que siempre ha cum- plido a favor de la salud y el bienestar de los niños y ofrecien- do toda la red asistencial de la Iglesia católica, organizada en diversos países del mundo y especialmente en aquellos en desarrollo. La Iglesia espontáneamente brindó todo el apoyo posible a las cuatro fórmulas para mejorar la salud de cientos de millones de niños: el monitoreo del crecimiento del niño (Growth), la terapia de rehidratación oral (Oral Rehydration), la lactancia materna (Brastfeeding) y las inmunizaciones (Im- munisation), promovidas por Unicef como el principio para un cambio2.

En septiembre de 1983 se toma la decisión de iniciar una primera experiencia de trabajo conjunto entre la Iglesia cató- lica, representada por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y Unicef. El Secretariado Nacional de Pastoral Social de Colombia inicia su trabajo elaborando el manual El cami- no de la salud de los niños y capacitando promotores de vein- te jurisdicciones. En 1984 participa en el Plan Nacional de Supervivencia Infantil, Supervivir, que desarrolla el Gobierno nacional. Situaciones similares se presentan en Brasil con el programa de Pastoral da criança, y en Venezuela.

Mirar...

Según lo descrito, en esta primera etapa ¿cuáles fue- ron los temas de interés en la niñez que se propusieron trabajar desde la iglesia?

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Compromiso del CELAM y de Caritas a favor de la niñez

En 1986 se realiza en las ciudades de Londrina y Brasilia, en Brasil, un encuentro de quince obispos latinoamericanos para evaluar la acción desarrollada conjuntamente por Unicef y la Conferencia Episcopal Brasileña (CNBB). La Doctora Zilda Arns, con su sabiduría, su espíritu eclesial y su amor a los pobres, jugó un papel muy importante en la organización de este pro- grama de la pastoral de la niñez. De allí surgió una solicitud al CELAM para que promoviera la ampliación de la experiencia a otras conferencias episcopales del continente.

El Secretariado Latinoamericano de Caritas y SELAC se unió a este esfuerzo y animó a las Caritas nacionales y diocesanas a colaborar y participar activamente en este programa.

SEGUNDA ETAPA:

Pastoral social de la infancia (1987-1993)

En la XXI Asamblea General del CELAM, realizada en Ypa- caraí (Paraguay), se aprobó una recomendación para que el Departamento de Pastoral Social del CELAM promoviera el Programa supervivencia y desarrollo infantil, con la colabo- ración de Unicef y en coordinación con los organismos na- cionales correspondientes. Esta recomendación se tradujo en el programa de Pastoral Social de la Infancia, vinculado al Departamento de Pastoral Social (DEPAS), que convocó ini- cialmente a dos encuentros sobre el tema, uno en Bogotá, con delegados de las conferencias episcopales de los países bolivarianos, y otro en San Salvador, con delegados de las conferencias episcopales de Centroamérica. Se realizaron en noviembre y diciembre de 1987.

2.1. Llamado del Papa en pro de los niños

En la Cuaresma de 1988 el Papa Juan Pablo II hizo un lla- mado apremiante sobre el escandaloso problema de la mor- talidad infantil e invitó a apoyar generosamente todas las ac- ciones y proyectos de la Iglesia local, especialmente aquellos que le aseguraran un futuro más justo a la población infantil más desprotegida”3. Esta voz de aliento del Santo Padre re- novó el entusiasmo por la Pastoral de la Infancia. Veamos el texto de manera más amplia:

3 JUAN PABLO II. Mensaje de Cuaresma, 1988.

Mirar...

En esta segunda etapa,

¿cuáles fueron los temas de interés?

¿Cómo estos temas siguen vigentes aún?

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Contemplando la maternidad divina de María, que llevó en su seno virginal al Hijo de Dios y cuidó con especial solicitud la infancia de Jesús, me viene a la mente el drama doloroso de tantas madres que ven frustradas sus esperanzas y alegrías por la temprana muerte de sus hijos.

Sí, amados hermanos y hermanas, os quiero llamar la atención sobre el escandaloso problema de la mortalidad infantil, donde las víctimas se cuentan por decenas de miles cada día. Unos niños mueren antes de nacer y otros tras una corta y dolorosa existencia consumida trágicamente por enfermedades fácilmente prevenibles.

Investigaciones serias muestran que, en los países más cruelmente azotados por la pobreza, es la población infantil la que sufre el mayor número de muertes causadas por deshidratación aguda, por parásitos, por consumo de aguas contaminadas, por el hambre, por falta de vacunación contra las epidemias, y también por falta de afecto. En tales condiciones de miseria, un alto porcentaje de niños mueren prematuramente, otros quedan lisiados en tal grado que se ve comprometido su desarrollo físico y psíquico, y tienen que luchar en condiciones de injusta desventaja para sobrevivir y ocupar un puesto en la sociedad.

Las víctimas de esta tragedia son los niños engendrados en situación de pobreza, causada muy a menudo por injusticias sociales; son también las familias, carentes de los recursos necesarios, que lloran inconsolables la muerte prematura de sus hijos.

Recordad con cuanto celo el Señor Jesús se solidariza con los niños; en efecto, llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y afirmó “el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe”;

ordenó “dejad a los niños y no les impidáis que vengan a mí” (Mt. 18,2-5; 19,14).

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El Papa Juan Pablo II termina diciendo: “Dad, no solamente de lo superfluo sino también de lo que puede ser necesario, a fin de apoyar generosamente todas las acciones y proyectos de vuestra Iglesia local, especialmente aquellos que aseguren un futuro más justo a la población infantil más desprotegida”4. 2.2. Expansión del Programa de Pastoral de la Infancia

A partir de 1988 se elaboran materiales educativos para apoyar el desarrollo del programa y se publican las con- clusiones de los encuentros. Los subsidios más destacados fueron el Manual de capacitación para el trabajo por la su- pervivencia y el desarrollo infantil en la parroquia y las colec- ciones sobre Pastoral de la Infancia (6 volúmenes) y Prácticas de crianza (7 volúmenes). Esta última colección fue fruto de un dispendioso trabajo de investigación realizado durante los años 1991 y 1993, con la finalidad de conocer las formas como los niños y niñas son cuidados en diferentes ambien- tes sociales y culturales, para rescatar aquellas prácticas que contribuyen a su supervivencia y desarrollo, y para detectar y modificar las prácticas que afectan negativamente a los ni- ños. El estudio se realizó en grupos campesinos, indígenas y urbano-marginales de Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, México, Costa Rica, Honduras, El Salvador y Guatemala. Sus resulta- dos permitieron diseñar programas educativos dirigidos a los sectores más desprotegidos de la sociedad.

También se realizaron talleres de seguimiento al programa de pastoral de la infancia. En 1989 se llevó a cabo el Primer Taller de Seguimiento, en Quito, para conocer los avances, analizar las dificultades encontradas y buscar los mejores ca- minos para fortalecer el trabajo a favor de los niños, especial- mente de los más pobres. El Segundo Taller de Seguimiento (1991) se amplió con una pasantía en el programa de Pastoral da Criança de Brasil, que le permitió a los participantes tener un contacto directo con las comunidades, los promotores y la organización del programa que registra el mayor volumen de niños atendidos.

En 1991 se firma un convenio para la cooperación entre Unicef y CELAM encaminado a institucionalizar los progra-

4 Idem.

Mirar...

¿Cómo es que la iglesia con- ceptualiza a la familia y así misma, en relación con los temas de preocupación de la niñez?

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mas de supervivencia y desarrollo integral infantil, la defensa de los derechos del niño, de la madre y de la familia en ge- neral. Este convenio le dio un gran impulso al trabajo que se estaba realizando en este campo.

Se dieron diversos subsidios en la Colección Pastoral de la Infancia, como Desarrollo psicosocial infantil, Aprendiendo a ser padres, Educando en valores, Familia y desarrollo infantil e Infancia misionera, para apoyar el trabajo de esta segunda fase del programa. Si la prioridad inicial era trabajar por la supervivencia del niño, se hacía necesario avanzar hacia su desarrollo integral. Estos materiales se elaboraron de manera didáctica, de tal manera que fueran accesibles para el traba- jo educativo con las comunidades, los padres de familia, los educadores y los agentes de la pastoral en general.

2.3. El tema de la niñez en el

Congreso Latinoa- mericano de Doctrina Social de la Iglesia y en la IV Conferencia de Santo Domingo

Hubo dos momentos eclesiales clave en el ámbito latinoa- mericano que fortalecieron la Pastoral Social de la Infancia: el Primer Congreso Latinoamericano de Doctrina Social de la Igle- sia, realizado en Chile, en octubre de 1991; y la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrada en Santo Domingo, en 1992.

2.3.1. Congreso Latinoamericano de Doctrina Social de la Iglesia

El Programa de Pastoral Social de la Infancia se hace pre- sente en el Primer Congreso de Doctrina Social de la Iglesia, realizado en Chile, en octubre de 1991. La Doctora Vicky Col- bert de Arboleda, asesora regional de Unicef para América Latina en Educación y Programas con la Iglesia, pronunció una ponencia sobre el tema La niñez y la mujer en la Iglesia y en la sociedad latinoamericana. Esta fue comentada desde la perspectiva científico-social por la licenciada María Daniela Sánchez, de la Fundación Solidaria “Trabajo para un Herma- no”, de Chile; y, desde la perspectiva teológico-ética, por la hermana Patricia Henry, priora del Monasterio de San Benito en México.

Además, la Comisión IV estudió la situación de la niñez y

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juzgó como inaplazable y urgente que la Iglesia, acorde con su magisterio, se comprometiera en la defensa de la vida plena, en la lucha en contra del aborto y a favor del pleno desarrollo de los niños, desde su concepción, dando especial énfasis a sus primeros años, de los cuales depende de forma fundamental su futuro. La satisfacción de las necesidades bá- sicas del niño está íntimamente relacionada con la formación de valores cristianos como la participación, la comunicación, la solidaridad y la comunión.

Entre las líneas de acción trazadas por la Comisión destaca- mos las siguientes:

* Que la Iglesia acompañe a la familia para que pueda desempeñar sus funciones de desarrollar al máximo el potencial del ser humano.

* Que la Iglesia promueva la inclusión de aspectos rela- cionados con la supervivencia y desarrollo infantil, dere- chos del niño y de la mujer, como agente de desarrollo social, en los programas de estudio de los seminarios, casas de formación de religiosos y religiosas, escuelas de agentes de la pastoral, universidades, institutos superio- res, escuelas y colegios católicos.

* Que las conferencias episcopales promuevan un mayor compromiso y participación del varón en la vida familiar.

* Que las conferencias episcopales promuevan a la familia como Iglesia doméstica, dando un lugar privilegiado a la oración, diálogo perfecto con Cristo.

* Potenciar el uso de los diversos medios de comunica- ción social en la defensa de la doctrina social de la Igle- sia, dando prioridad a los temas de pastoral del niño, del joven, de la mujer y de la familia.

* Comprometer al Episcopado Latinoamericano para que durante su Conferencia General en Santo Domingo se incluyan en el temario las reflexiones sobre los proble- mas del niño, del joven, de la mujer y de la familia.

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Por su parte, los coordinadores nacionales de Pastoral So- cial de la Infancia, quienes participaron también en el con- greso, visitaron en Santiago el Programa Padres e Hijos (PPH) que adelanta el Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (CIDE), para conocer la experiencia de educación familiar popular, con miras a desarrollar experiencias simila- res orientadas al desarrollo psicosocial del niño.

2.3.2. Preparación a Santo Domingo

En la etapa preparatoria a Santo Domingo, el Departamen- to de Pastoral Social del CELAM publicó dos documentos de singular importancia:

* Una Separata del Boletín CELAM 247 de los meses de abril y mayo de 1992, denominada “Pastoral de la In- fancia”, donde se recoge la reflexión de estos años de encuentros, reuniones y, sobre todo, del trabajo de la Iglesia Latinoamericana en pro de los niños y niñas. Con esta obra, publicada luego en forma de libro, se inició la colección Pastoral de la Infancia.

* Un folleto denominado Una década para salvar un siglo.

En el mes de septiembre del mismo año se publicó este texto dirigido a los delegados a la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. El documento parte de una breve descripción de la situación del niño y de la mujer en América Latina, presenta luego algunas orien- taciones doctrinales y sugiere una serie de propuestas pastorales.

2.4. Conferencia General del Episcopado Latinoa- mericano

Este proceso tiene su culminación en Santo Domingo, donde los obispos latinoamericanos, dando respuesta a las sugerencias formuladas en el Congreso Latinoamericano de Doctrina Social de la Iglesia y a la inmensa labor que vienen desarrollando miles de agentes de la pastoral, asumen el compromiso de fomentar la mística por el trabajo a favor de los niños y promover la pastoral de la infancia, a través de ac- ciones proféticas y caritativas que testimonien el amor de Cristo por los niños más pobres y abandonados (S.D. 227).

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En el discurso inaugural, el Santo Padre tomó la iniciativa de presentar la problemática de los niños latinoamericanos como uno de los signos de esta última década del siglo, al que es necesario prestar la suficiente atención pastoral:

En estrecha conexión con los problemas señalados se encuentra el grave fenómeno de los niños que viven permanentemente en las calles de las grandes ciudades latinoamericanas, minados por el hambre y la enfermedad, sin protección alguna, sujetos a tantos peligros, no excluida la droga y la prostitución. He aquí otra cuestión que ha de apremiar vuestra solicitud pastoral, recordando las palabras de Jesús: “Dejad que los niños vengan a mí”

(Mt. 19,14). (Discurso inaugural 18).

El documento final amplía la visión de la realidad del niño en los siguientes términos:

América Latina y el Caribe tienen una población infantil creciente. Los niños, los adolescentes y jóvenes son más de la mitad de la población del continente (55%). Esta “emergencia silenciosa” que viven América Latina y el Caribe es desafiante, no sólo desde el punto de vista humano y pastoral. En efecto, en muchas ciudades han aumentado los “niños de la calle”, que deambulan día y noche sin hogar ni futuro. En algunos países han sido víctimas de campañas de exterminio realizadas por organismos policiales y privados; niños sin familia, sin amor, sin acceso a la educación, es decir, niños en extrema miseria física y moral, muchas veces consecuencia de la desintegración familiar. Incluso se presenta un aberrante comercio de niños y niñas, tráfico de órganos y hasta niños utilizados para cultos satánicos. Desde el punto de vista de la educación de la fe, se percibe un marcado descuido en cuanto a la recepción de los sacramentos y a la catequesis. (S.D.

221)

Las líneas pastorales que se trazaron en Santo Domingo son todo un programa de acción para la Iglesia de América Latina y el Caribe. Podríamos decir que en la IV Conferencia

Revisar...

¿Qué prácticas actuales surgieron de las líneas de acción que el autor nos ha indicado?

¿Qué relación hay entre la praxis pastoral y la fe en la vivencia de nuestras comu- nidades e iglesias?

(22)

nace oficialmente en la Iglesia latinoamericana la Pastoral de la Infancia en sus dimensiones profética y social. Sus objeti- vos fueron formulados de la siguiente manera:

* Ejercer el ministerio profético de la Iglesia, denunciando toda violación contra los niños nacidos y no nacidos.

* Difundir y urgir el cumplimiento de la Convención de los derechos del niño, con las observaciones de la Santa Sede y también la Carta de la Santa Sede sobre los derechos de la familia.

* Orientar a los laicos para que promuevan en los diversos países legislaciones que tutelen los derechos del niño y urgir su cumplimiento.

* Acompañar y apoyar efectivamente a los padres de fa- milia, educadores, catequistas e institutos religiosos que se dedican a la educación de la niñez, prestando una atención especial al crecimiento en la fe.

* Fomentar la mística por el trabajo a favor de los niños y promover la pastoral de la infancia a través de acciones proféticas y caritativas que testimonien el amor de Cristo por los niños más pobres y abandonados. (S.D.227).

3. TERCERA ETAPA:

Educación para la paz, la democracia y el desarro- llo (1993-2007)

En 1990 se realizó la Conferencia Mundial de Educación (Jomtien- Tailandia), en la cual se hizo énfasis en el acceso universal a la educación y al mejoramiento de la calidad edu- cativa. Por eso, en esta tercera fase de la Pastoral de la Infan- cia se privilegió el diseño de programas educativos, dentro de un marco de participación comunitaria, que velaran por la defensa y promoción de los derechos del niño y de la familia, lo mismo que de promoción integral de la mujer.

En esa línea se hizo un convenio para la cooperación, fir- mado entre Unicef y CELAM en diciembre de 1993. Posterior- mente, en el Documento para la coordinación Unicef-CELAM, firmado en 1998, se concretó esta línea conceptual en el pro- Mirar...

¿Cuáles temas son los claves en esta tercera etapa?

¿Qué acciones han tomado la Iglesia y los grupos de fe en los que participo?

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grama denominado Pastoral Social de la Infancia y Educación para la Paz, la Democracia y el Desarrollo de la Persona y la Sociedad. En este contexto se ubican el trabajo por el Dere- cho a un nombre y a una nacionalidad” y la movilización por los derechos de los niños y las niñas.

En esta fase se inicia también el diseño de programas en educación preventiva de situaciones de riesgo, en pastoral con enfermos de VIH / SIDA y en prevención de la drogadic- ción, como una expresión de la opción preferencial por los pobres. Se trata de crear condiciones para un desarrollo in- tegral de los niños, niñas y adolescentes en nuestros países.

3.1. La niñez en el Sínodo de América

El Papa Juan Pablo II, en la Exhortación Apostólica Postsino- dal Ecclesia in América (enero 22 de 1999) lamenta y condena la condición dolorosa de muchos niños y niñas en toda Amé- rica, privados de la dignidad, la inocencia e incluso de la vida.

Esta condición incluye la violencia, la pobreza, la carencia de casa, la falta de un adecuado cuidado de sanidad y educa- ción, los daños de las drogas y del alcohol, y otros estados de abandono y de abuso. El Santo Padre hace especial mención de la problemática del abuso sexual y de la prostitución in- fantil, así como un urgente llamado a todos los que están en posiciones de autoridad en la sociedad, para que realicen, de manera prioritaria, todo lo que esté en su poder para aliviar el dolor de los niños y niñas de América (Cfr. IA No. 48).

En la misma exhortación postsinodal, el Santo Padre alien- ta la labor de quienes se esfuerzan por sacar de la droga a los que la usan, dedicando una atención pastoral a las vícti- mas de la tóxico-dependencia; y afirma que “este trabajo de recuperación y rehabilitación social puede ser también una verdadera y propia tarea de evangelización” (Cf. IA 61).

3.2. La atención a la niñez en situaciones de con- flicto (2003-2007)

El Cardenal Francisco Javier Errázuriz, presidente del CELAM, y el señor Nils Kastberg, director regional de Unicef para América Latina y El Caribe, aprobaron el 5 de septiembre de 2003 el plan de trabajo conjunto que contempla temas prioritarios para el desarrollo de la niñez y la adolescencia

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en la región, como la inscripción en el registro civil de nacimientos, la supervivencia y desarrollo infantil temprano, la prevención del VIH / SIDA, la atención a huérfanos causados por esta enfermedad y a personas viviendo con ella, la desmovilización de niños soldado, el desminado y la protección a niños y niñas desplazados, refugiados y migrantes.

Con esta agenda se profundiza y amplía la labor desarro- llada por ambas partes desde hace más de veinte años, todas ellas encaminadas a mejorar las condiciones de vida de nues- tra infancia, nuestra juventud y sus familias.

Durante la reunión también se le dio el visto bueno a dos documentos en los que CELAM y Unicef hacen un recuento de más de 55 buenas prácticas y experiencias acumuladas en diversos países de la región. Un caso emblemático se dio en República Dominicana, donde en el año 2001, en menos de seis meses, 14.300 niños y niñas obtuvieron su certificado de nacimiento, y en los últimos once años, gracias a esta labor conjunta, para unas 150.000 personas se ha hecho realidad su derecho a la identidad.

Otro de los casos ilustrados es la propuesta pedagógica sobre la recuperación de la memoria histórica de Guatemala, en la que, con la participación de adolescentes, se recoge in- formación sobre los 36 años del enfrentamiento armado que devastó a Guatemala, con el fin de extraer lecciones sobre lo ocurrido que faciliten la reconciliación nacional. Dentro del entorno educativo se relata también el caso de las Escuelas Amigas de Colombia, que benefician a más de 28.000 estu- diantes desplazados por el conflicto armado.

La colaboración estratégica entre la Iglesia católica y Unicef en el ámbito de la prevención del VIH / SIDA entre adolescen- tes ha producido efectos notables en Honduras. La hermosa y perdurable alianza con la comunidad para el desarrollo in- tegral del niño de 0 a 6 años y de sus familias, que llevan a cabo las Pastorales de la Infancia en Brasil y Colombia, es otra de las tareas positivas que alientan a estas dos instituciones a continuar con su labor y que pueden encontrarse en las pá- ginas de los nuevos documentos.

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La publicación de estos documentos es una buena manera de dar a conocer los logros que se han alcanzado con esta cooperación entre Unicef y la Iglesia católica en favor del cumplimiento de los derechos de la infancia, de la adoles- cencia y sus familias en esta región.

Los retos que afrontan nuestras sociedades para superar los niveles de injusticia social, desigualdad, pobreza y violen- cia, que privan a diario de sus derechos a millones de niños y niñas en Latinoamérica, orientaron el trabajo de CELAM y Unicef en los siguientes años.

3.3. Participación en los foros de la Red Global de Religiones a Favor de la Niñez

La Red Global de Religiones con y a Favor de la Niñez (GNRC) nace en Tokio con un primer foro en mayo del 2000. La red es una iniciativa de la Funda- ción Arigatou (que quiere decir “gracias”), la cual se sostiene con las contribuciones de la comunidad lai- ca budista Myochikai. Como su nombre lo indica, la red invita a las diversas religiones para unirse y es- tablecer un diálogo a favor de los niños, y a que este diálogo se transforme en acciones. La Red Global es- taba dando sus primeros pasos cuando su fundador, el reverendo Takeyasu Miyamoto, en mayo del 2002, ante la Asamblea General de la ONU, en su Sesión Especial sobre la Infancia, se comprometió a unirse a los esfuerzos por la erradicación de la pobreza, la implementación de la Convención sobre los Derechos del Niño, y a promover la educación ética.

En América Latina la Red Global inicia actividades a finales del 2002 con un congreso en Buenos Aires, que reflexionó sobre dos grandes problemas latinoamericanos: pobreza y violencia, con dos ejes temáticos de respuesta a estos pro- blemas: la educación como una contribución a la erradica- ción de la pobreza, y la formación ética como una respuesta a la violencia.

En el Tercer Foro Mundial se lanzó el manual para educado- res y líderes de jóvenes titulado Aprendiendo a vivir juntos: un programa intercultural e interconfesional de educación ética.

Revisar...

¿Qué paso importante se dio en estos foros?

¿Tiene la niñez de nuestras iglesias y comunidades de fe, espacios con voz y deci- sión?

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El Cuarto Foro de la Red Global de Religiones a Favor de la Ni- ñez (GNRC) se llevó a cabo del 16 al 18 de junio de 2012, en Dar es Salaam, Tanzania, y reunió a más de 400 participantes de 64 países. Entre ellos había 50 niños, niñas y jóvenes, líderes religiosos importantes y representantes de diferentes credos religiosos —budistas, bahais, cristianos, hindús, de tradicio- nes indígenas, judíos, musulmanes, shintoistas, entre otros—.

Estuvieron también representantes de las Naciones Unidas y líderes de varias instituciones multilaterales y agencias de desarrollo. El padre Leonidas Ortiz Losada, secretario general adjunto del CELAM y director del Observatorio Pastoral, fue invitado a intervenir en este IV Foro de Global Network of Re- ligions for Children (GNRC) con una ponencia sobre la “Distri- bución desigual de recursos: darle a la niñez una oportunidad justa”. El autor habla de la responsabilidad de las religiones en el cuidado de la infancia e invita a promover en el mundo una repartición más equitativa de los recursos, a fin de dar mayo- res posibilidades para la niñez: “Se trata de darle a la niñez una oportunidad más justa de un desarrollo humano integral”.

CUARTA ETAPA:

Centralidad del desarrollo integral de la niñez (2007-2013)

4.1. La Pastoral de la Niñez en el Documento de Aparecida (2007)

En la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano se hizo un llamado urgente para que la niñez fuera destina- taria de una acción prioritaria de la Iglesia, de la familia y de las instituciones del Estado. En la sociedad actual la niñez se encuentra en una situación de mucha vulnerabilidad. Para la Iglesia, los niños son un regalo de Dios y un signo de su presencia, por las potencialidades que conllevan y por su ca- pacidad de aceptar con sencillez el mensaje evangélico. En el Evangelio podemos ver a Jesús, quien los trata con espe- cial ternura (cf. Mt. 19,14) y los presenta como modelo para entrar en el Reino de Dios por su capacidad de acoger con sencillez el Evangelio (cf. Mc 10,14; Mt. 18,3)5.

En Aparecida se constata con dolor la situación de pobreza crítica, de violencia intrafamiliar y de abusos de diversa ín- Mirar...

¿En esta cuarta etapa, qué nuevas condiciones se iden- tifican en la niñez?

Revisar...

De las orientaciones pro- puestas en Aparecida, ¿cuá- les han sido asumidas por la Iglesia y las comunidades donde participo? ¿Cuáles no? ¿Por qué?

¿Qué retos nos plantean es- tas orientaciones?

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dole en que viven los niños y niñas; y se destacan los secto- res más prioritarios en la pastoral: la niñez trabajadora, los niños y niñas de la calle, los portadores de VIH, los huérfanos, los niños y niñas utilizados como soldados o miembros de fuerzas irregulares, los que están expuestos a la pornogra- fía y a la prostitución forzada, tanto en la vida real como en forma virtual. Para la primera infancia (0 a 6 años), los obis- pos reclaman una especial atención y cuidado. “No se puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de tantos niños inocentes”6.

En el documento conclusivo de Aparecida se precisaron al- gunas orientaciones pastorales para llevar a cabo en el con- tinente7:

a) Inspirarse en la actitud de Jesús para con los ni- ños, de respeto y acogida como los predilectos del Reino, atendiendo a su formación integral.

De importancia para toda su vida es el ejemplo de oración de sus padres y abuelos, quienes tienen la misión de enseñar a sus hijos y nietos las primeras oraciones.

b) Establecer, donde no existan, el departamento o sección de niñez para desarrollar acciones puntuales y orgánicas a favor de los niños y las niñas.

c) Promover procesos de reconocimiento de la niñez como un sector decisivo de especial cui- dado por parte de la Iglesia, la sociedad y el Estado.

d) Tutelar la dignidad y los derechos naturales in- alienables de los niños y niñas, sin perjuicio de los legítimos derechos de los padres. Velar para que los niños reciban la educación adecuada a su edad en el ámbito de la solidaridad, de la afectividad y la sexualidad humana.

6 DA 439.

7 DA 441.

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e) Apoyar las experiencias pastorales de atención a la primera infancia.

f) Estudiar y considerar las pedagogías adecua- das para la educación en la fe de los niños, es- pecialmente en todo lo relacionado con la ini- ciación cristiana, privilegiando el momento de la primera comunión.

g) Valorar la capacidad misionera de los niños y niñas, que no sólo evangelizan a sus propios compañeros, sino que también pueden ser evangelizadores de sus propios padres.

h) Fomentar la institución de la infancia misione- ra.

i) Promover y difundir permanentemente investi- gaciones sobre la niñez que hagan sostenible tanto el reconocimiento de su cuidado como las iniciativas a favor de la defensa y de su pro- moción integral.

4.2. Atención a la niñez en situación de vulnerabi- lidad (2009)

Siguiendo las orientaciones de Aparecida, se realizó en Quito, Ecuador, un encuentro latinoamericano sobre el tema de la niñez (del 23 al 27 de marzo de 2009) con el objetivo de analizar y sensibilizar acerca de la situación de vulnera- bilidad en la que se encuentran niños, niñas y adolescentes, empujados a vivir en situaciones de calle y expuestos a gra- ves riesgos morales y humanos. También se propuso buscar líneas de acción pastoral que respondieran a estos desafíos.

Participaron 38 personas, de las cuales 2 fueron obispos y 36 participantes, entre sacerdotes, religiosas(os) y laicos(as).

En el encuentro se dio una visión histórica de lo que el CELAM está haciendo en la línea de la Pastoral Social de la Infancia y Adolescencia (Leonidas Ortiz, director del Observatorio Pastoral del CELAM); y, desde la experiencia de Unicef, se presentó la mirada actual a la situación de la infancia y adolescencia en América Latina y el Caribe (Dr.

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Manuel Manrique Castro). De otra parte se precisaron las acciones a favor de la niñez y la adolescencia de la Oficina Internacional Católica de la Infancia (BICE) (P. José Antonio López); y se presentó el trabajo de prevención que viene realizando la Organización Panamericana de la Salud (OPS) con niños y adolescentes (Dr. Óscar Suriel).

En el intercambio de experiencias fue significativo apreciar la diversidad de trabajos que se vienen haciendo, desde la Iglesia católica, en el campo del apoyo a la niñez en situa- ciones de riesgo, como “María Ayuda” de Chile (P. Francisco Pereira); el “Proyecto Primero Aprendo” de Costa Rica (Sra.

Virginia Jiménez); la “Pastoral do Menor” de Brasil (Maria das Graças Fonseca Cruz); el “Proyecto Salesiano Chicos de la Ca- lle” de Ecuador (Dr. Wladimir Galarraga); el “Centro Integral de la Infancia” de Ecuador (Dra. Graciela Castello).

En el momento de proyectar el trabajo, monseñor Luis Del Castillo, de Uruguay presentó los Desafíos de Aparecida y la DSI, al trabajo con niños y adolescentes8.

4.3. Proyecto de Centralidad de la Niñez

En esta misma línea de que la niñez, como dice Aparecida, sea destinataria de una acción prioritaria de la Iglesia, de la familia y de las instituciones del Estado, se ha avanzado hacia un proyecto interinstitucional de la Centralidad de la Niñez (PCN), donde están comprometidas, entre otros, organismos e instituciones, además del Consejo Episcopal Latinoameri- cano (CELAM), World Vision9 y la Pastoral da Criança de Brasil.

Esta alianza tiene como objetivo crear una comunidad de

8 CELAM. Boletín CELAM 325.

9 Visión Mundial es una organización de cristianos que tiene como misión “seguir a Nuestro Señor Jesucristo, trabajando con los pobres y oprimidos para promover la transformación humana, buscar la justicia y testificar de las buenas nuevas del Reino de Dios’’. Como organización, Visión Mundial ha hecho una opción preferencial por la niñez, principalmente por aquellos niños y niñas que se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad, e identifica a la Iglesia católica como un colaborador preferencial, con la cual busca adelantar acciones y procesos que promuevan el desarrollo y la protección integral de los niños y las niñas. En este sentido, se propone construir un proyecto colectivo de fortalecimiento de las capacidades de las pastorales de viabilizar las acciones propuestas por el Documento conclusivo de Aparecida para la niñez latinoamericana y caribeña.

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interacción constante e intencionada para la promoción de la vida plena y el desarrollo integral de los niños y niñas más vulnerables de América Latina y El Caribe. Los interlocutores más directos son los líderes pastorales de las diócesis, de las conferencias episcopales, de los líderes de Visión Mundial vinculados con niñez, líderes comunitarios, padres de familia, cuidadores familiares y sociales de niñez, niños y niñas vincu- lados a los diferentes proyectos que se ejecuten en terreno; y a las personas dedicadas al estudio, investigación y docencia en el ámbito académico en la perspectiva de infancia y niñez.

El objetivo principal del proyecto es la promoción, en equi- dad, de la centralidad de la niñez, haciendo énfasis en el apoyo a las conferencias episcopales y a los organismos pas- torales de la región latinoamericana y caribeña, en el cumpli- miento de su tarea a favor de los niños y niñas en situaciones de mayor dificultad. Entre los objetivos más específicos, po- demos señalar los siguientes:

* En el área antropológica, ayudar a las niñas y niños a ser ciudadanos capaces de afirmar su identidad, ejercer su vocación propia, desarrollar una relación con Dios y las demás personas, y ejercer su capacidad creativa de transformación.

* En el área pastoral, anunciar el Evangelio, las buenas nuevas del Reino, el don de la vida plena, a los niños y niñas, a sus familias y comunidades; promover proyec- tos conjuntos que incidan en los programas pastorales que tiene como punto central la niñez; promover la Pas- toral de la Criança como un modelo replicable para la atención a la primera infancia.

* En el área socio-política, incidir frente al Estado para la garantía del derecho de la niñez a su desarrollo integral:

alimentación y salud, cuidado materno infantil, protec- ción integral, educación para el desarrollo y participa- ción social; rastrear, identificar y visibilizar los proyectos y experiencias a favor de la infancia y la niñez en América Latina y el Caribe.

* En el área formativa, desarrollar cursos de formación y actualización académica para las personas vinculadas Revisar...

¿Cómo estamos trabajando la Iglesia y las comunidades de fe estas áreas que pro- pone el proyecto de centra- lidad?

Posibilitar...

¿Cómo impulsar en las prác- ticas de fe el trabajo con la niñez, desde las distintas áreas?

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en los procesos de pastoral de la niñez; vincular a la aca- demia en el proceso de formación para la Pastoral de la Primera Infancia y Niñez.

* En el área comunicacional, generar a través de una plata- forma Web, espacios de formación, interacción, retroali- mentación en torno a la Pastoral de la Infancia y la Niñez;

publicar material de formación en temas pastorales de niñez.

* En el área interinstitucional, crear sinergia entre la Pas- toral da Criança, el CELAM y World Vision para que la infancia se convierta en una prioridad en la labor pas- toral de la Iglesia; promover la realización de programas y acciones conjuntas entre los socios del convenio para atender a las necesidades de la niñez en condiciones de vulnerabilidad.

En este proceso se ha avanzado especialmente en dos áreas: en la formación de agentes pastorales en los temas de VIH-SIDA, a través de talleres dirigidos a sacerdotes, religiosos(as) y agentes de pastoral con la metodología de canales de esperanza; y en la acción pastoral con la niñez en situación de vulnerabilidad, con miras a definir líneas de ac- ción estratégica pastoral para el servicio a esta población.

A manera de conclusión

Ya son 30 años (1983-2013) en el CELAM, de un trabajo or- ganizado, sistemático y en comunión con organismos inter- nacionales y con otras denominaciones religiosas, buscando reducir los impactos de la pobreza crítica en el presente, y especialmente en el futuro, de los niños y niñas de América Latina y El Caribe.

Hemos trabajado especialmente en cinco campos: super- vivencia y desarrollo infantil; promoción y defensa de los de- rechos de la niñez; educación para la paz, la democracia y el desarrollo; educación preventiva de situaciones de riesgo;

pastoral con enfermos de VIH/SIDA.

Necesitamos seguir trabajando en forma conjunta en un mundo globalizado que nos lleve a responder a los desafíos

Posibilitar...

¿Qué tareas plantea Ortiz ante este proceso de reco- nocimiento de la condición infantil en nuestra iglesia?

¿Cómo podemos incorporar poco a poco estos retos en las estructuras y acciones de nuestra iglesia y comunida- des de fe?

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de la pobreza crítica creciente en América Latina a favor de los niños y niñas más desprotegidos. Es importante seguir promoviendo una relación cada vez más dinámica al interior del CELAM entre los diversos departamentos y centros que tienen relación con la centralidad de la niñez; y en relación con organismos internacionales y diversas denominaciones religiosas, promover un trabajo conjunto basado en la con- fianza mutua y en la nobleza de la misión que se comparte.

Se está buscando crear equipos institucionales, tanto en el ámbito nacional como en el regional, que realicen programas focalizados a las zonas de mayor vulnerabilidad, a partir de un inventario nacional y regional de recursos y de experien- cias significativas que ya se están realizando en los campos relacionados con la promoción integral de los niños y niñas.

Finalmente, hay que fortalecer redes de organismos e ins- tituciones que trabajan en los campos mencionados ante- riormente; redes de educadores líderes, de animadores de comunidades y agentes pastorales con proyección social que desarrollen procesos de formación permanente y que diseñen estrategias pedagógicas incluyentes, en las cuales los padres de familia y los miembros de las comunidades ve- cinales tengan un papel protagónico.

El trabajo realizado hasta ahora es una muestra de la preocupación, tanto de la Iglesia católica como de las institu- ciones y organismos asociados, por los más pobres y despro- tegidos que son los niños y las niñas en América Latina y el Caribe. Continuar en este trabajo es una responsabilidad y un compromiso que asumimos con entusiasmo y generosidad.

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Mapa A partir del texto se han identificado ideas importantes sobre el proceso del reconocimiento de la niñez como un tema en las iglesias. A conti- nuación se muestra un mapa que relaciona estos temas. Se invita al lector a enriquecerlo desde su propia lectura y el contexto desde el cual está desarrollando su trabajo pastoral.

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1. ¿Qué retos nos deja el proceso de la iglesia latinoamericana por atender res- pecto a las necesidades de la población infantil?

Para ello se recomienda ir identificando los temas de interés que fueron surgiendo a través de las distintas etapas y revisar el impacto de cada uno en la constitución de sus prácticas pastorales.

2. ¿Qué posturas de los distintos momentos del proceso demandan un cuestio- namiento a la concepción de pastoral infantil?

En las distintas etapas fueron surgiendo nuevas conceptualizaciones de la niñez con sus condiciones y problemáticas. En las prácticas pastorales y espacios de participación de estas personas ¿dichas conceptualizaciones implican un cambio, un reto o un cues- tionamiento?

¿Qué tareas y a qué niveles corresponden para impulsar este proceso de la iglesia latinoamericana?

3. ¿Qué líneas de acción se pueden establecer a partir de las contribuciones del texto?

El autor nos describe cómo la niñez se fue perfilando poco a poco en las iglesias, y los distintos objetivos que se plantearon para su atención y protección.

Con este panorama religioso y de la niñez, en las iglesias de América Latina podemos iniciar una ruta de trabajo que materialice en nuestros entornos de fe una adecuada atención espiritual a esta población vulnerable.

Para construir esa ruta retomaremos los aportes de la pedagogía de la ternura, orien- tando y brindando más aportes que nos ayuden en el proceso.

1. La recuperación de la subjetividad (lo afectivo) en todas las prácticas y discursos.

La lectura, en cada etapa y con más detalle, fue describiendo las características de las subjetividades y de las condiciones humanas de la niñez.

¿Cómo las vemos en nuestro entorno religioso y cómo son recuperadas y atendidas dentro de nuestras prácticas?

2. La reconceptualización de la niñez como sujeto (persona plena que goza de derechos e intereses propios).

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¿Cómo fue perfilándose la atención a la niñez y cómo se fue estructurando el tema de sus derechos y sus espacios de participación dentro de la iglesia latinoamericana en este proceso?

¿Qué elementos de este proceso de visibilización de la niñez podemos identificar dentro de nuestras prácticas y qué elementos podríamos incorporar para darle espacio a esta población?

3. Abrir espacios de protagonismo infantil en las estructuras prácticas cotidianas en la comunidad (promover la autonomía y la toma de decisiones).

Según lo leído en este capítulo, ¿cómo la Iglesia fue incorporando la palabra de la niñez en estos encuentros religiosos? ¿Qué se requiere para abrir más espacios como estos de participación y toma de decisiones en la iglesia y en comunidad de fe en la que participo?

4. Renovar el lenguaje que posibilite el cambio en las formas de interacción con la niñez para darles su espacio propio dentro de la Iglesia en la pastoral así como en la teología (que se vivencien en forma de caricia verbal).

Ante el proceso descrito por Ortíz sobre las distintas etapas y la incorporación de la niñez en el panorama religioso latinoamericano, ¿qué desafíos específicos nos plantea en lo personal y como individuos que lideran y participan en espacios de formación espiritual o de coordinación en iglesias o comunidades de fe?

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Rostros de Jesús

en la infancia latinoamericana

Maria Clara Bingemer

América Latina es el continente de la esperanza en muchos aspectos, uno de ellos es el hecho de que aquí la vida todavía habla más fuerte que la muerte. es decir, la tasa de natalidad supera la de mortalidad, lo cual hace que todavía seamos un continente joven y con futuro. A diferencia de otras culturas, donde las familias optan por no tener hijos, la cultura latinoa- mericana celebra el niño, lo considera el rey de la casa y se alegra con su venida, aunque sea una boca más para disputar el ya escaso alimento que tiene que sostener a muchos.

El otro lado de esa realidad esperanzadora es, sin embargo, todo el drama que muchos niños y niñas latinoamericanos deben vivir debido a las condiciones de pobreza e incluso de miseria en las que nacen y viven. A esa pobreza económica y material se ha agregado con fuerza en las últimas décadas una cultura descartable que usa los niños para el tráfico de drogas, las redes de prostitución y los experimentos quími- cos de muerte.

La Iglesia mira con preocupación ese estado de cosas, mientras la teología es invitada a reflexionar mirando a Jesús, modelo de todo ser humano, e intentando percibir cómo se refleja su rostro en el de los niños de nuestro continente.

En este texto partiremos del Nuevo Testamento inten- tando ver cuál es la actitud de Jesús frente a los niños de su tiempo. Categoría despreciada y muchas veces excluida de las vivencias centrales del pueblo, los niños siempre han en- contrado en Jesús una acogida con ternura y misericordia, pues los valoró y destacó su dignidad de personas.

Enseguida veremos cómo nuestra sociedad trata los niños Mirar...

¿Según lo señalado por la autora, por qué la niñez por una parte es esperanzadora, pero por otra vive en condi- ciones vulnerables?

Referencias

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