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SEGUIMIENTO DEL ESTADO DE CONSERVACIÓN DEL ÁGUILA PERDICERA EN CASTILLA Y LEÓN. AÑO 2020

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SEGUIMIENTO DEL ESTADO DE CONSERVACIÓN DEL

ÁGUILA PERDICERA EN CASTILLA Y LEÓN. AÑO 2020

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SEGUIMIENTO DEL ESTADO DE CONSERVACIÓN DEL ÁGUILA PERDICERA (Aquila fasciata) EN CASTILLA Y LEÓN. AÑO 2020

Diciembre de 2020

Informe elaborado por la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León para la Dirección General de Patrimonio Natural y Política Forestal de la Junta de Castilla y León en el marco del encargo “Diseño de metodologías, implantación y elaboración de informes finales de actuaciones de mejora del conocimiento, censos y seguimientos de biodiversidad en Castilla y León” de 2019.

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Dirección técnica y coordinación

Dirección General de Patrimonio Natural y Política Forestal David Cubero Bausela, Alfonso Balmori Martínez, Inmaculada Santos Gómez

y Víctor Salvador Vilariño

Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León Francisco Jiménez Fernández

Equipos de censo

Servicios Territoriales de Medio Ambiente:

BURGOS

Coordinación: Consuelo Temiño Fernández

Equipo de censo: Rafael Ventosa Fernández, Félix Martínez de Lecea y Gabriel Muga SALAMANCA

Coordinación: Roberto Carbonell Alanís, Francisco Bolaños López de Lerma y Ana Martínez Fernández

Equipo de censo: Francisco Javier Calvo Gutiérrez, Roberto García Sierra, Alfonso Moreno Cillero, Pablo Matas, Juan Pedro Cruz-Sagredo García, Elías Encinas Morán, Magdalena Mezquita Santos, José

Manuel Ventura Jambas, Javier García Fernández e Isidoro Carbonell Alanís.

SALORO. El seguimiento de los territorios HF-HU-10, HF-HU-20 y HF-SA-20 se realiza en el marco de la Declaración de Impacto Ambiental (ORDEN FYM/45/2014, de 16 de enero publicada en el BOCyL, el jueves, 6 de febrero de 2014) sobre el proyecto de explotación de la mina de wolframio de Barruecopardo,

promovido por SALORO SLU que establece la realización del seguimiento y análisis de las especies protegidas de fauna y flora afectadas por la explotación de la mina.

ZAMORA

Coordinación: Mariano Rodríguez Alonso, Jesús Palacios Alberti y Ana Martínez Fernández Equipo de censo: Mariano Rodríguez Alonso, Lorenzo Ferrero Garrote, Manuel Tuda Hernández, Eduardo Arévalo Mateos, José Ángel Fidalgo de Prado, Jorge de Dios Aizpuru, Francisco Manías Pérez, Javier Pérez Pérez, José Luis Gutiérrez García, José Manuel Ventura Jambas y Javier García Fernández

Portugal: José Manuel Ventura Jambas y ICNF- Instituto da Conservação da Natureza e das Florestas (António Cruz Monteiro).

Elaboración del informe, tratamiento de datos y cartografía Javier García Fernández

Citación recomendada

Junta de Castilla y León. 2020. Seguimiento del estado de conservación del águila perdicera (Aquila fasciata) en Castilla y León. 2020. Consejería de Fomento y Medio Ambiente.

Valladolid.

Foto portada: Adulto de águila perdicera en vuelo. Autor: Javier García

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ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN ... 6

1.1. Situación del águila perdicera en Castilla y León ... 7

1.2. Situación del águila perdicera en Arribes y Cañones del Duero (Salamanca y Zamora) .. 9

1.3. Situación del águila perdicera en Burgos ... 10

2. METODOLOGÍA DE CENSO. PROGRAMA DE MONITORIZACIÓN ... 11

3. RESULTADOS DEL SEGUIMIENTO DE LA REPRODUCCIÓN. AÑO 2020 ... 17

3.1. Resultados generales ... 17

3.1.1. Resultados en ZEPA ... 20

3.1.2. Tamaño de la población. Tendencia a corto y a largo plazo ... 22

3.1.3. Área de distribución. Tendencia a corto (últimos 12 años) y a largo plazo 25 4. SEGUIMIENTO DE LAS PRINCIPALES PRESIONES Y AMENAZAS ... 26

4.1. Mortalidad no natural ... 26

5. EVALUACIÓN FINAL DEL ESTADO DE CONSERVACIÓN DE LA ESPECIE ... 28

6. RESUMEN Y CONCLUSIONES ... 29

7. BIBLIOGRAFÍA ... 30

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1.

INTRODUCCIÓN

El águila perdicera se distribuye por el sur de Europa, norte de África, Próximo y Medio Oriente, India, sur de China e Indonesia (Cramp y Simmons, 1980). Sus mayores efectivos poblacionales se encuentran en la península Ibérica y los países del Magreb (Del Hoyo et al., 1994). En Europa, la población española es la más numerosa, pero existen importantes poblaciones en Francia, Portugal y otros países del entorno mediterráneo, principalmente Grecia. La población reproductora en Europa es sedentaria y fue estimada en 1.100-1.200 parejas (datos recopilados entre 2010 y 2013) (BirdLife International, 2001). En Francia se limita su presencia al sureste del país y su población fue estimada en 30 parejas en 2012 (Burguer y Hiessler, 2013), mientras que Portugal albergaba una población de 92-99 parejas en el año 2005 distribuidas por las regiones del Algarve, Alentejo y nordeste del país (Pais, 2000;

Cabral et al., 2005; Equipa Atlas, 2008).

En España se distribuye de forma irregular por la práctica totalidad del territorio, salvo el cuadrante noroccidental (Real, 2003). La población nidificante supone aproximadamente el 75%-80% de la europea (Real, 2003; Del Moral, 2006; Del Moral y Molina, 2018). Se trata de una de las aves rapaces ibéricas que mayor regresión ha sufrido en los últimos años. La reducción de las poblaciones en España llevó a su inclusión en el Catálogo Español de Especies Amenazadas dentro de la categoría de “Vulnerable” en el Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero, para el desarrollo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y del Catálogo Español de Especies Amenazadas. En Europa está protegida por la Directiva 2009/147/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de noviembre de 2009, relativa a la conservación de las aves silvestres, siendo incluida en el Anexo I, donde aparecen las especies sensibles a la alteración de sus hábitats. También está incluida en el Convenio de Berna, relativo a la Conservación de la Vida Silvestre y el Medio Natural en Europa, donde aparece en el Anexo II que incluye a las especies estrictamente protegidas, y en el convenio de Bonn sobre la Conservación de las Especies Migradoras de Animales Silvestres, siendo incluida en el Anexo I de especies que deben ser conservadas junto con sus hábitats.

La población española de águila perdicera ha sido objeto de numerosos estudios desde los años 80 del pasado siglo, aunque la información relativa a sus efectivos reproductores ha carecido de uniformidad tanto en el tiempo, como en las diferentes regiones. No existen datos del conjunto de la población hasta comienzos de la década de los setenta, cuando se estimó en 500 parejas (Garzón, 1975). A finales de los años ochenta se realizó una aproximación más precisa, mediante censos, y se cifró la población en 600-700 parejas (Real, 2003). Con posterioridad, en el primer trabajo de censo a nivel nacional de 1990 se ofrece la cifra de 755 parejas (Arroyo et al., 1995). En el año 2000, la población fue cifrada en 658-721 parejas (Real, 2003; Ontiveros, et al., 2004) y en 2003 el grupo de trabajo del águila perdicera del Ministerio de Medio Ambiente estima la población reproductora en 747-782 parejas (Del Moral, 2006). En 2005 (Del Moral, 2006) se realizó el primer censo coordinado en España con un resultado de

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733-768 parejas, dos tercios de las cuales se localizaron en Andalucía, la Comunidad Valenciana y Extremadura, y finalmente en 2018 se cifró la población en 711-745 parejas (Del Moral y Molina, 2018) (Figura 1).

Las principales amenazas para la especie en España son la mortalidad no natural, tanto adulta como juvenil, debida sobre todo a la colisión o electrocución con líneas eléctricas y a la persecución directa mediante disparos. También parece estar afectando la disminución de sus recursos tróficos básicos, sobre todo de conejo, como consecuencia de las enfermedades epidémicas que ha sufrido, y de los cambios en el hábitat que se han producido con el abandono agrícola y ganadero (BirdLife International, 2001; Real et al., 2001).

Figura 1. Distribución de la población de águila perdicera en España en 2018. Fuente: Del Moral, y Molina (2018).

1.1. Situación del águila perdicera en Castilla y León

La distribución histórica del águila perdicera en Castilla y León abarca buena parte de los macizos montañosos y de los principales cañones fluviales de la comunidad. Existe información de la existencia de territorios históricos en la cordillera Cantábrica, los Picos de Europa, los Montes de León, el sistema Ibérico y el sistema Central, así como de los cañones del Ebro, Duero, Riaza, Duratón y Río Lobos. Sin embargo, actualmente ha desaparecido de los principales sistemas montañosos y se ha visto relegada a los Arribes del Duero, en Salamanca y Zamora, y a los cañones del Ebro en Burgos. Las poblaciones más cercanas a

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Castilla y León se sitúan en el valle del río Ebro (Navarra, Aragón y la Rioja), Madrid, y el nordeste de Portugal (Douro Internacional y ríos Sabor, Maças, Vale do Côa) (BirdLife International, 2001) y en Extremadura. La primera estima poblacional en Castilla y León data de los años setenta, cuando se calculó una población reproductora de un mínimo de 100 parejas (Sanz- Zuasti et al., 2004). Sin embargo, no existen datos globales hasta que se realizó el primer censo nacional de la especie (Arroyo et al., 1995) a principios de los años 90. En ese momento la población reproductora se cifró en 40-44 parejas que se distribuían por las provincias de Burgos (18-19 parejas), Salamanca (9-11 parejas), Zamora (9 parejas) y Palencia (2 parejas). En este estudio ya se comentaba la tendencia regresiva de la especie que había llevado a su desaparición en las provincias de León, Segovia y Ávila. En la década de los 90 y siguiente se produce el mayor declive de la especie, mucho más evidente en el núcleo burgalés que en Arribes del Duero. Así, en 2008 y 2009 se alcanzó el mínimo poblacional histórico con 14 parejas, tres parejas en Burgos, tres en Zamora y ocho en Salamanca.

El precario estado de conservación de la especie en la comunidad desembocó en la redacción del Plan de Conservación del Águila Perdicera en Castilla y León aprobado en 2006 por medio del Decreto 83/2006, de 23 de noviembre (Figura 2), que incluye las medidas de actuación necesarias para la conservación de la especie. Por otra parte, está asignada al mayor nivel de prioridad de conservación (nivel Muy Alto) de acuerdo con las bases técnicas para la planificación de la Red Natura 2000 en Castilla y León (Salvador y Santos, 2014).

Figura 2. Ámbito de aplicación del Plan de Conservación del águila perdicera en Castilla y León.

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1.2. Situación del águila perdicera en Arribes y Cañones del Duero (Salamanca y Zamora)

Los espacios naturales de los Arribes del Duero mantienen actualmente el principal núcleo reproductor de águila perdicera en Castilla y León. Todas las parejas nidifican en espacios protegidos, principalmente en el Parque Natural de Arribes del Duero, el Parque Natural del Douro Internacional (Portugal), la ZEPA Cañones del Duero y el entorno del embalse de Ricobayo, incluido en el ámbito de aplicación del Plan de Conservación del águila perdicera en Castilla y León. Ocupa tanto los cañones fluviales del río Duero, como de sus principales afluentes, los ríos Esla, Tormes, Uces, Huebra y Águeda. De acuerdo con las estimaciones recogidas en Sanz-Zuasti et al. (2004), en Arribes la población reproductora sufrió un paulatino descenso, desde las aproximadamente 30 parejas que nidificaban en los años setenta del pasado siglo, 21 en los noventa, hasta las 14 parejas censadas en 2004. La tendencia negativa se mantuvo hasta los años 2008 y 2009 cuando se alcanzó el mínimo histórico con 11 parejas. A partir de esa fecha el declive se ha contenido y se han recuperado varios territorios.

Las labores de seguimiento de la población reproductora de águila perdicera en Arribes del Duero comenzaron en 1993 y, desde esa temporada, se han mantenido de manera continua hasta la actualidad. Además, durante estos años se han llevado a cabo distintos proyectos de conservación específicos para el águila perdicera. Entre 1998 y 2000 se llevó a cabo el LIFE-Naturaleza “Conservación del águila perdicera y la cigüeña negra en la ZEPA de Arribes del Duero (Zamora, Salamanca)” con el objetivo de recuperar y mantener las poblaciones de ambas especies en Arribes del Duero. Más adelante, entre los años 2008 y 2011, se ejecutó el proyecto “Acciones de desarrollo del Plan de Conservación del Águila Perdicera en Castilla y León” financiado por Iberdrola y ejecutado por la Fundación del Patrimonio Natural de Castilla y León-Junta de Castilla y León y la Fundación Tierra Ibérica.

Este proyecto supuso el desarrollo de muchas de las acciones de estudio, seguimiento y conservación contempladas en el Plan de Conservación del Águila Perdicera en Castilla y León. Desde 2013 las labores de alimentación suplementarias son realizadas principalmente por agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León, en colaboración con el personal de otros proyectos que se están desarrollando en el territorio del parque natural. Así, desde 2016 se están llevando labores de seguimiento y alimentación suplementaria contempladas en la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto minero de Barruecopardo (ORDEN FYM/45/2014, de 16 de enero, BOCyL), principalmente en los territorios del río Huebra. Por otra parte, en 2014 se retomaron algunas de las acciones contempladas en el Plan de Conservación en relación a las labores de seguimiento, alimentación, mejoras de vivares, toma de muestras de pollos y seguimiento satélite, por parte de la Fundación del Patrimonio Natural- Junta de Castilla y León y financiado por la Fundación Iberdrola (García y Jambas, 2014). En 2015 se realizaron labores de seguimiento de la población y alimentación suplementaria y por distintas asistencias técnicas financiadas por la Junta de Castilla y León (García, 2015,

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Jambas, 2015) y entre 2016 y 2020, el LIFE Rupis Conservación de alimoche y águila perdicera en el Valle del Duero (LIFE 14 NAT/PT/000855) participó en algunas medidas de conservación en los parques naturales de Arribes del Duero y Douro Internacional, además de las labores habituales de seguimiento de especies realizadas por el personal de los parques naturales y de los Servicios Territoriales de Medio Ambiente de Salamanca y Zamora.

De forma paralela al seguimiento se realizan otras actividades de conservación, como son la toma de muestras y el marcaje de los pollos con anillas de lectura y emisores GPS. En 2011 se comenzó un proyecto de marcaje de pollos en Castilla y León que pretende abarcar el número máximo de pollos cada temporada de cría. Entre los años 2011 y 2020 se han tomado muestras y se han marcado 59 pollos con anillas de lectura a distancia, 12 de ellos con emisores GPS. Las muestras de sangre permiten realizar el sexado de los pollos mediante análisis genético y analizar los tóxicos presentes, fundamentalmente PCBs y DDTs y derivados, y metales pesados. Por último, las muestras de la cavidad bucal permitirán el análisis de enfermedades de alta prevalencia en el águila perdicera como la provocada por Trichomonas y la detección de otras como la influenza aviar, la enfermedad de Newcastle, etc.

1.3. Situación del águila perdicera en Burgos

La población del Alto Ebro (Burgos y Palencia) a finales de los ochenta del siglo pasado era una de las más densas de España con una distancia media entre nidos de 8,4 km (entre 3 y 17 km) (Arroyo et al., 1995). En el conjunto de la provincia, la población reproductora se estimó en la década de los 70 en alrededor de 43 parejas que se redujeron hasta las 25 parejas en los ochenta, a 14 parejas en los noventa y a siete parejas en el año 2000 (Santamaría et al., 2000). En el año 2004 nidificaron únicamente dos parejas, estando otras dos en el límite provincial al tener los nidos en Álava y La Rioja (Ventosa et al., 2006). El periodo con mayor pérdida de parejas se produjo entre los años 1978 y 1982 con la desaparición de 18 parejas, seis de las cuales lo hicieron en 1979. Como resultado de este declive la especie ha desaparecido de la mayor parte de su área de distribución histórica.

Desde 2008 la población se estabilizó en tres parejas reproductoras (contabilizando todos los territorios limítrofes) hasta 2013 cuando se pierde definitivamente uno de los territorios del Ebro.. Desde esa fecha se ha mantenido de forma estable y continuada únicamente un territorio, mientras que el otro, desde la desaparición de la hembra en marzo de 2014, ha estado ocupado únicamente por el macho, salvo en el periodo entre abril de 2015 (Ventosa, 2015) y julio de 2016. En este período se incorporó al territorio de Ircio una hembra, denominada Fila, procedente de un hacking realizado en Navarra en el marco del Life Bonelli (LIFE 12 NAT/ES/000701). Entre los años 2002 y 2006 se desarrollaron varias acciones de conservación en la provincia de Burgos durante la ejecución del LIFE 2002 NAT/E/8598 con el objetivo de mejorar la productividad de la especie, aumentar la población reproductora, reducir la mortalidad no natural, mejorar el conocimiento y la sensibilización entre la población general,

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disminuir o erradicar las molestias derivadas de las actividades humanas y elaborar el Plan de Conservación del águila perdicera en Castilla y León.

Posteriormente, entre los años 2008 y 2011, se ejecutó el proyecto “Acciones de desarrollo del Plan de Conservación del Águila Perdicera en Castilla y León” financiado por Iberdrola y ejecutado por la Fundación del Patrimonio Natural de Castilla y León-Junta de Castilla y León y la Fundación Tierra Ibérica (FTI, 2012a). En este proyecto se realizaron labores de seguimiento de la población, alimentación suplementaria, valoración de la peligrosidad de los tendidos eléctricos, análisis de las poblaciones de especies-presa, mantenimiento y creación de vivares de conejos entre otras.

2.

METODOLOGÍA DE CENSO. PROGRAMA DE MONITORIZACIÓN

La información resultante del seguimiento de la población reproductora de las especies amenazadas es básica para aplicar cualquier medida de conservación de forma efectiva. Para obtener unos resultados óptimos es imprescindible una correcta planificación y coordinación entre las personas implicadas en el seguimiento. El águila perdicera en Castilla y León se ha censado con regularidad desde la década de los 90 del siglo pasado y de acuerdo con el Plan de Monitorización, en 2020 el objetivo del seguimiento anual es la realización del censo completo de la población, y la obtención de información de los principales parámetros reproductores.

La metodología de referencia de acuerdo con Directrices para la vigilancia y evaluación del estado de conservación de las especies amenazadas y de protección especial, aprobadas por la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad para el águila perdicera es: REAL, J. 2006. Metodología y frecuencia de censos recomendada. En: DEL MORAL, J. C.

(ed.) El águila perdicera en España. Población en 2005 y método de censo. SEO/BirdLife.

Madrid. El método de censo es la visita a todos los cortados y cantiles donde se ha determinado el área de ocupación conocida mediante la búsqueda de las parejas reproductoras por observación directa. Es necesario tener muy presente las fechas prioritarias de censo y el número de visitas a realizar en cada uno de los territorios ocupados, teniendo en cuenta que algunos individuos no reproductores abandonan muy prematuramente sus territorios sin iniciar la reproducción.

Los objetivos fundamentales del seguimiento consisten en determinar el número de territorios ocupados y desocupados, la edad de los ejemplares que regentan el territorio, la identidad de cada ejemplar que regenta los territorios y el desarrollo de la reproducción en cuanto a la puesta de los huevos, el nacimiento y el desarrollo de los pollos. Los parámetros reproductores se calcularon en función de la información obtenida en los territorios en los que

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se realizó un seguimiento completo de la reproducción y, por tanto, se obtuvo información de la ocupación del territorio, de la incubación y del número de pollos volados.

Los parámetros reproductores que van a ser considerados (Real, 2006) son:

• Productividad. Número de pollos volados por territorio ocupado (N.º pollos volados/territorios ocupados exista puesta o no).

• Éxito reproductor. Número de pollos volados dividido entre el número de parejas que ponen huevos (es decir, que inician la incubación; no basta con observar cópulas o vuelos nupciales).

• Tasa de vuelo. Número de pollos que vuelan dividido por el número de parejas que sacan adelante al menos un pollo.

Los principales aspectos a tener en cuenta a la hora de tomar los datos en las fichas son los siguientes:

• Localización. Donde se debe detallar al máximo la ubicación de cada territorio, coordenadas UTM del punto central del territorio o del nido si éste se llega a encontrar.

También de los nidos alternativos cuando se dispone de la información.

• Características del territorio. Aspectos más relevantes sobre las características físicas de cada pared rocosa: longitud, altura, tipo de sustrato, orientación, etc.

• Resultados. Se registran en cada visita las observaciones a partir de las cuales se establece el tipo de ocupación del territorio en la temporada.

En cuanto a la edad de los ejemplares detectados se diferencia entre juvenil, inmaduro, subadulto y adulto en función de las características del plumaje (Parellada, 1984). La determinación precisa de la edad de los individuos y el estudio de marcas singulares en el plumaje permite la individualización de ejemplares, que posibilita obtener un dato demográfico fundamental como es la tasa de supervivencia o recambio anual (Real y Mañosa, 1997;

Hernández-Matías et al., 2011b) y puede resultar útil para el sexado de los ejemplares (García et al., 2013). Para obtener esta información de manera precisa es necesario realizar las labores de identificación de ejemplares de forma cuidadosa y durante varias temporadas consecutivas.

Esta técnica tiene ciertos problemas asociados debido a la dificultad de identificar de forma correcta todos los ejemplares y las consecuentes dificultades en detectar el cambio de un ejemplar adulto por otro adulto. También se debe atender a la presencia de marcas de identificación como anillas de lectura a distancia, que permitan determinar el origen de los ejemplares dado que actualmente hay programas de marcajes activos tanto en la propia población de Castilla y León, como en el resto de España.

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De acuerdo con el Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad en Castilla y León, es necesario anualmente determinar, tanto el área de ocupación de la especie, como el tamaño de la población:

Determinación del área de ocupación

Durante el año se recopilarán todas las citas de águila perdicera indicando si se corresponden a cuadrículas con reproducción confirmada de la especie o si por el contrario se trata de áreas de campeo de la especie.

Determinación del tamaño de la población

El objetivo fundamental del censo es obtener información de:

Número y localización de territorios ocupados y no ocupados.

Número de individuos presentes en cada territorio, edad y, sexo de cada individuo.

Parámetros reproductivos.

Método de censo (Real, 2006)

Se deben hacer dos visitas iniciales para cada territorio potencial antes de la época de puesta para localizar todas las zonas que podrían albergar nidos, tanto las conocidas, como aquellas en las que no se han reproducido anteriormente. Se pueden dejar de prospectar “a posteriori” aquellos sitios potenciales en los que no se conozca que haya habido nunca águilas y en los que se hayan visitado los cortados adecuados para la cría sin encontrar ningún rastro de la especie (no se observa, no se encuentran nidos, ni posaderos, ni excrementos, etc.). En los sitios donde haya nidos –aunque sean viejos–, o haya observaciones, habrá que continuar con el protocolo de observación hasta verificar si están ocupados o no. Todas las zonas que no se consideren adecuadas para anidar pueden excluirse de la búsqueda. En fechas tempranas, conviene estar atentos a indicios de reproducción como éstos: arreglo del nido, presencia de ramas verdes en el nido, excrementos en los posaderos cercanos, gritos, ejemplares durmiendo en su territorio, etc. A menudo, cuando la pareja ha puesto o está a punto de hacerlo y no se conoce el nido, parece que no hay águilas en el territorio, ya que la hembra apenas se mueve de los alrededores del mismo. Las águilas perdiceras que no inician la incubación, no están ligadas al nido y a menudo se ausentan durante varios días o semanas del área de cría para ir a zonas ricas en caza, dando la impresión de que el territorio está vacío cuando no es así. Algo parecido ocurre con los territorios ocupados por un solo ejemplar y con los territorios pobres en presas. Un indicio evidente de que las águilas no han puesto o han fracasado, es cuando en plena época de incubación las águilas van a dormir juntas fuera del nido; hay que tener en cuenta que algunas puestas pueden fracasar muy pronto. Por otra parte, durante la primera semana de vida de los pollos las águilas perdiceras están muy activas, lo que permite encontrar nidos y constatar la ocupación de territorios que podían haber pasado desapercibidos. Si la ocupación no se ha comprobado en las dos primeras visitas, pero existen

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indicios (algún nido, posaderos con excrementos, alguna observación dudosa), conviene realizar otras dos durante el mes de abril para confirmar o descartar definitivamente la ocupación del territorio.

Posibles molestias y precauciones.: Los observadores deben conocer la tolerancia de la especie, que varía según los individuos, zonas, situación del observador, condiciones del día de observación y experiencia del observador. Para verificar la ocupación de un territorio puede ser más productivo observar a gran distancia (1 km, por ejemplo) y tener un buen campo de visión, acercándose más sólo para hacer observaciones momentáneas. En todos los casos, se debe procurar no acercarse a menos de 500 m del nido y estar atentos siempre al comportamiento de las águilas: si la hembra se levanta, mira nerviosa, o sale y entra del nido repetidamente, le estamos molestando. Observando desde abajo del cortado se molesta menos que desde lo alto del cortado del nido o desde enfrente. Se deben realizar las observaciones de forma discreta para no llamar la atención de otras personas o predadores. La divulgación de la situación de los nidos y áreas de reproducción puede poner en peligro la supervivencia de las águilas.

Edad de los ejemplares. Es importante intentar identificar a los ejemplares observados.

En primer lugar hay que establecer la edad según las características del plumaje:

- Juvenil: joven del año (primer año de vida).

- Inmaduro (segundo año de vida).

- Subadulto (tercer año de vida).

- Adulto (a partir del cuarto año de vida o primer plumaje de adulto; a menudo en el cuarto año de vida todavía no está bien definida la librea del adulto, especialmente en las hembras, que todavía pueden tener la parte inferior de las alas muy claras y el vientre muy barreado. Puede que la muda sea diferente en machos que en hembras o que en éstas se retrase más. Hay que tener cuidado, durante dos o tres años pueden tener el plumaje prácticamente sin variación).

Además, algunos individuos tienen marcas de identificación como:

- Marcas alares: fijarse en su color, posición y en si tienen caracteres y de qué color.

- Anillas de PVC: pueden detectarse con telescopio a unos 300 metros y leerse a unos 150 metros de distancia.

Parámetros reproductivos. Se consideran pollos volados los que llegan a los 60 días (8- 9 semanas) de edad. En la última visita hay que prestar mucha atención ya que se puede pensar que una pareja ha fracasado en la reproducción si no se observan pollos en el nido, cuando en realidad éstos pueden haber volado ya. Los pollos recién volados pueden ser muy difíciles de detectar fuera del nido. En caso de duda y si al hacer la visita no hay ningún pollo en la plataforma, hay que realizar prospecciones intensas y reiteradas en los días siguientes

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para ver si están fuera del nido. También hay que tener en cuenta que algunos pollos vuelan prematuramente a los 55 días de edad o antes, especialmente en cortados o roquedos pequeños.

Tabla 1. Espacios ZEPA (Zonas de Especial Protección para las Aves) y número de territorios por comarca forestal para el seguimiento anual de águila perdicera en Castilla y León de acuerdo con el Plan de Monitorización.

Provincia ZEPA Territorios Comarca

Burgos ES0000187 - Montes de Miranda de Ebro y

Ameyugo 2 Miranda de Ebro

Burgos ES0000187 - Montes de Miranda de Ebro y

Ameyugo 0 Oña

Burgos ES4120031 - Sabinares del Arlanza 0 Covarrubias Salamanca ES0000118 - Arribes del Duero 11 Vitigudino

Zamora ES0000118 - Arribes del Duero 4 Bermillo de Sayago

Zamora ES0000206 - Cañones del Duero 2* Alcañices

*Una de las parejas de la comarca se sitúa fuera de espacios ZEPA.

Cobertura de censo

El seguimiento anual de las poblaciones de águila perdicera en Castilla y León incluye la totalidad de los territorios de la comunidad (Tabla 1, Figura 3).

Figura 3. Espacios ZEPA incluidos en el censo de águila perdicera en Castilla y León.

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Fechas de censo

Para determinar la ocupación del territorio se plantea realizar un mínimo de cinco visitas entre un mes y una semana antes de la puesta; si el resultado de estas visitas es negativo, se realizan dos visitas más en abril. Debe tenerse en cuenta que en Castilla y León la fecha de puesta más habitual es a finales de febrero o principios de marzo, aunque algunas parejas pueden adelantarse a mediados de febrero. Además, para la determinación de los parámetros reproductores se realizará al menos una visita mensual hasta el mes de junio o julio e incluirá una primera para ver el número de pollos menores de 10 días y una segunda para ver el número de pollos de unos 35 días de edad. Los meses indicados y fechas son orientativos y lógicamente variarán en función de la fenología de los ejemplares. En Castilla y León es frecuente que inicien la incubación durante la primera quincena de marzo y que los pollos vuelen en el mes de junio.

Horario de censo

A cualquier hora del día, con una duración mínima de 3 a 5 horas. No obstante, durante el periodo de establecimiento de las parejas e inicio de la reproducción, las aves pasan las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde afianzadas a los roquedos donde posteriormente van a criar, destinando las horas centrales del día a la búsqueda de alimento.

Imagen 1. En los Cañones del Ebro (Burgos) se ha producido en las últimas décadas la mayor pérdida de territorios de Castilla y León.

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3.

RESULTADOS DEL SEGUIMIENTO DE LA REPRODUCCIÓN. AÑO 2020 3.1. Resultados generales

En la temporada de cría de 2020 en Castilla y León se realizó el seguimiento de un total de 19 territoritos ocupados, 18 de ellos regentados por dos ejemplares y un territorio por un adulto solitario. Por provincias, 2 se localizaron en Burgos, 11 en Salamanca y 6 en Zamora.

En la provincia de Burgos uno de los territorios se localiza en el límite con las comunidades autónomas de La Rioja y País Vasco. En Zamora y Salamanca hay varios territorios transfronterizos, en el límite con Portugal, tres en Zamora en el río Duero y cinco en Salamanca, en los ríos Duero y Águeda. Además, existen algunos territorios colindantes con otras comunidades autónomas, como entre Aragón y Soria, con parte de su área de campeo en Castilla y León.

Tabla 2. Ocupación de los territorios de águila perdicera en Castilla y León en 2020. *en el territorio HF- BU-02 Ircio permanece un macho solitario desde julio de 2016.

N Código Prov. Situación Río Ocupación

1 HF-BU-02 BU CyL Ebro Macho*

2 HF-BU-03 BU CyL Ebro Pareja

3 HF-TO-10 SA CyL (SA/ZA) Tormes Pareja 4 HF-AL-10 SA CyL/Portugal Duero Pareja

5 HF-UC-10 SA CyL Uces Pareja

6 HF-SA-10 SA CyL/Portugal Duero Pareja

7 HF-HU-10 SA CyL Huebra Pareja

8 HF-HU-20 SA CyL Huebra Pareja

9 HF-SA-20 SA CyL Duero Pareja

10 HF-AG-10 SA CyL Águeda Pareja

11 HF-AG-20 SA CyL/Portugal Águeda Pareja 12 HF-AG-30 SA CyL/Portugal Águeda Pareja

13 HF-PO-20 SA Portugal Duero Pareja

14 HF-VI-10 ZA CyL Esla Pareja

15 HF-PE-10 ZA CyL Duero Pareja

16 HF-MI-10 ZA CyL/Portugal Duero Pareja 17 HF-BE-10 ZA CyL/Portugal Duero Pareja 18 HF-BE-20 ZA CyL/Portugal Duero Pareja

19 HF-RI-10 ZA CyL Aliste Pareja

(18)

Parámetros reproductores

Los cálculos de los parámetros reproductivos se realizaron en 2020 sobre los 18 territorios ocupados por una pareja, por lo que se ha excluido de los cálculos el territorio de la provincia de Burgos ocupado por un solo adulto. En todos los territorios se observaron indicios de reproducción (vuelos de celo, defensa del territorio, cópulas, arreglo de nidos, etc). La puesta pudo ser confirmada en 9 territorios (50%), que es un valor muy inferior al obtenido en los últimos 12 años (valor medio del 63% entre 2009 y 2020). Por otra parte, en 6 territorios (33%) se confirmó el éxito en la reproducción y finalmente volaron 8 pollos por lo que la productividad ha sido de 0,44 pollos por pareja, un valor inferior a la media de los últimos años (valor medio de 0,65 entre 2009 y 2020). Los datos de los últimos años vienen a confirmar uno de los principales problemas del águila perdicera en Castilla y León, que es su baja productividad, una de las más bajas en Europa (Real y Hernández, 2010). El valor de productividad en España suele ser cercano a 1 pollo/pareja (Del Moral, 2006) y por ejemplo, en 2018 se alcanzó un valor de 0,91 pollos/pareja (Del Moral y Molina, 2018). Por último, el éxito reproductor durante 2020 (número de pollos por pareja que realiza la puesta) se ha cifrado en 0,89 y se ha obtenido una tasa de vuelo (número de pollos por aquellas parejas que han criado con éxito) de 1,33. En cuanto a las parejas fracasadas, 9 no realizaron la puesta y 3 más fracasaron durante la incubación, La Fregeneda-Ligares, Torregamones-Miranda y Valverde de Miranda. La productividad presenta una alta variación interanual y parece que a largo plazo se detecta cierta tendencia positiva (Figura 4).

Todos los nidos localizados en 2020 se encontraron en cortados rocosos. Apenas existen registros históricos de nidos en árboles, al contrario de lo que ocurre en otras zonas de la península Ibérica, donde hasta un 8% de las parejas crían en árboles (Del Moral y Molina, 2018).

El análisis del plumaje de los ejemplares que regentan los territorios permite determinar aspectos demográficos básicos, como son la tasa de supervivencia y de recambio de ejemplares adultos en los territorios. El recambio de un ejemplar adulto por un subadulto ocurre, en general, por la muerte de uno de los miembros de la pareja original y en las grandes rapaces se suele relacionar una tasa elevada de subadultos en la población, con una mortalidad elevada inducida por el hombre (Newton, 1979). En el águila perdicera la presencia de subadultos en número elevado se considera como una de las señales de alarma más significativas (Balbontín et al., 2003), porque es un síntoma de una mortalidad adulta elevada.

En 2020, de los 19 territorios ocupados se han detectado ejemplares con plumaje de subadulto en dos de ellos, correspondiente con el territorio recientemente recuperado de Sobradillo- Almofala, un macho nacido en 2017 en el territorio de Hinojosa-Saucelle y la hembra del territorio de Hinojosa del Duero-Saucelle, que sustituyó a la hembra adulta que regentaba hasta la temporada pasada. Además, gracias al marcaje de los ejemplares se ha podido determinar que ha habido un cambio de hembra en el territorio de Pinilla-Picote. Aunque en los últimos

(19)

años se había observado una reducción en el número de parejas con ejemplares subadultos y de recambios en las parejas, en 2020 se han producido varias sustituciones de ejemplares. En la mayoría de las ocasiones la sustitución de un ejemplar por otro se produce por la muerte del adulto que regenta el territorio por lo que es un reflejo de la mortalidad adulta (Hernández- Matías et al., 2011b).

La situación fue especialmente preocupante en algunas de las temporadas pasadas, como en 2009, cuando 5 de las 12 parejas tenían algún águila inmadura o subadulta, 6 de 16 en 2015 y 3 de 16 en 2016. La reducción de la mortalidad adulta es una de las medidas de conservación más apremiantes que se han planteado para la población de Arribes (Real y Hernández. 2010). La baja productividad de la población de Castilla y León, y en especial del núcleo de Arribes, se debe, al menos en parte, a la alta proporción de ejemplares inexpertos (inmaduros y subadultos) en las parejas, que supone una tasa de éxito en la reproducción muy inferior si se compara con la obtenida en parejas formadas por dos adultos. En Castilla y León, el análisis de 334 eventos de reproducción hasta 2017 permitió comprobar que la productividad media en los territorios con al menos un subadulto en la pareja fue de 0,26±0,56 pollos/territorio (n=66), mientras que la productividad en las parejas en las que los dos progenitores fueron adultos fue de 0,67±0,80 pollos/territorio (n=268) (García, 2017).

Figura 4. Evolución de la productividad de águila perdicera en Castilla y León entre 1993 y 2020.

0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4

93 94 95 96 97 98 99 00 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20

(20)

3.1.1. Resultados en ZEPA

Todos los territorios censados en 2020 se localizaron en ZEPA (Figura 5), a excepción de uno en la provincia de Zamora. La ZEPA Arribes del Duero es la que alberga un número más elevado con 14 territorios. Además, hay 2 en la ZEPA Montes de Miranda de Ebro y Ameyugo y 2 en Cañones del Duero (Tabla 3), uno de ellos en el límite con Arribes del Duero.

Tabla 3. Número de territorios de águila perdicera en ZEPA (Zonas de Especial Protección para las Aves) en Castilla y León en 2020.

Provincia ZEPA Territorios

Burgos ES0000187 - Montes de Miranda de Ebro y Ameyugo 2

Salamanca ES0000118 - Arribes del Duero 11

Zamora ES0000118 - Arribes del Duero 3

Zamora ES0000206 - Cañones del Duero 2

Figura 5. Zonas de Especial Protección para las Aves con presencia de territorios de águila perdicera Aquila fasciata en Castilla y León en 2020.

La situación de la población en Castilla y León y las perspectivas futuras son muy diferentes en los dos núcleos de población, Arribes del Duero y Burgos. Se ha analizado la tasa

(21)

de crecimiento poblacional o lambda, medida utilizada habitualmente para establecer la variación interanual de las poblaciones y por tanto, para establecer la viabilidad de una población. Los valores de lambda cercanos a 1 corresponden con poblaciones estables, los valores superiores a 1 indican crecimiento de la población, mientras que los valores por debajo de 1 indican decrecimiento. Los resultados obtenidos mostraron como la población de Burgos mantiene tasa de crecimiento negativo en las últimas dos décadas, mientras que en el núcleo de Arribes del Duero se muestran dos escenarios bien diferenciados, uno anterior a las temporadas 2008-2009 con pérdida constante de territorios y tasas de crecimiento (lambda) negativas y otro posterior a esa fecha, donde ha ocurrido una paulatina recuperación de territorios y valores de lambda iguales o superiores a 1 (Figura 6).

Esta situación supone que la probabilidad de extinción del núcleo de Burgos, como se planteó en los análisis de viabilidad poblacional realizados anteriormente (Real y Hernández, 2010), sigue siendo crítico. Por el contrario, la situación en el núcleo de Arribes del Duero es más optimista, ya que han mejorado sensiblemente los valores de crecimiento poblacional y, por tanto, la tasa de riesgo de extinción es menor.

Figura 6. Evolución del valor de crecimiento poblacional (lambda) en la población de Arribes del Duero (Zamora-Salamanca) entre 1998 y 2020.

2000 2005 2010 2015

0.900.951.001.051.101.15

Año

lambda

(22)

3.1.2. Tamaño de la población. Tendencia a corto y a largo plazo

La población reproductora de águila perdicera a nivel europeo sufrió un descenso acusado desde la década de los años 70 del siglo pasado, pero de forma especialmente brusca en la década de los 80, de forma que, en dos décadas, se perdieron aproximadamente el 50%

de los efectivos reproductores (Tucker y Heath 1994). En la península Ibérica, desde el año 2000 se ha observado una estabilización de algunas poblaciones del sur peninsular (Carrete et al., 2002, López-López et al., 2004) y esta tendencia se ha mantenido para el conjunto de España, que ha pasado de 733 parejas en 2005 (Del Moral, 2006) a 711 en 2018 (Del Moral y Molina, 2018).

Una tendencia similar se ha detectado en Castilla y León que supuso la desaparición de buena parte de su área de distribución en las últimas décadas del siglo XX. Históricamente nidificaba en las provincias de Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria y Zamora, pero a lo largo de la década de los 90 del siglo pasado desapareció de buena parte de la cordillera Cantábrica (provincias de León y Palencia) y de las provincias de Ávila y Soria. En Burgos el proceso de desaparición de territorios afectó de manera continua e intensa a lo largo de la cuenca del Ebro de oeste a este y también de forma paulatina fue desapareciendo el núcleo del Arlanza. Se dispone de información uniforme del conjunto de la población reproductora de águila perdicera en Castilla y León desde principios de los años noventa del siglo pasado, aunque en la provincia de Burgos, existen censos desde finales de los años setenta. Esta serie histórica permite determinar con precisión cómo en tres décadas ha ocurrido un descenso de más del 50% (Figura 8). En la provincia de Burgos se ha pasado de 43 territorios ocupados en los años setenta, a las apenas dos de la actualidad, mientras que en Salamanca y Zamora el descenso fue continuo hasta principios de la década de los 2000.

A pesar del declive histórico de la especie en la comunidad, su tendencia en los últimos años ha sido positiva. Se ha pasado de 14 territorios en 2009, que coincide con el mínimo histórico de la especie en Castilla y León, a 19 territorios en 2019 y 2020 (Figura 7). Cabe destacar la diferencia detectada entre los dos principales núcleos de población. Mientras que en Burgos se ha pasado de tres territorios en 2009 a dos en 2020, en Arribes del Duero y zonas aledañas se ha pasado en ese mismo periodo de 11 a 17 territorios. En Arribes la recuperación de territorios históricos comenzó con el territorio de Torregamones-Miranda (Zamora) en el año 2010, Pereruela-Almaraz (Zamora) en el año 2012, Saucelle-Freixo (Salamanca) en el año 2013, Carbajales de Alba (Zamora) y de San Felices-Puerto Seguro (Salamanca) en 2017 y Sobradillo-Almofala en 2019. Además, en la población de Arribes del Duero y zonas aledañas no se ha registrado la pérdida de ningún territorio desde 2007, cuando desapareció la pareja del territorio Sobradillo –Almofala. Sin embargo, en la provincia de Burgos se han seguido perdiendo territorios de cría durante la última década. La desaparición del territorio de Hortigüela en 2005 (ZEPA Sabinares del Arlanza), y Cillaperlata en 2011 (ZEPA Montes Obarenes) supone que actualmente se mantienen únicamente los dos territorios de la

(23)

ZEPA Montes de Miranda de Ebro y Ameyugo, en el límite con las comunidades autónomas de La Rioja y País Vasco.

Figura 7. Evolución de la población reproductora de águila perdicera en Castilla y León a corto plazo, entre 2009 y 2020.

La cifra actual de 19 territorios ocupados en Castilla y León es la más alta desde el año 2006, mientras que, en Burgos, representa la más baja de la serie histórica.

Tabla 4. Parámetros reproductores del águila perdicera Aquila fasciata en Castilla y León en los últimos 12 años, de 2008 a 2020. * en 2012 y 2013, el territorio de Cillaperlata permaneció ocupado por una hembra adulta.

**en 2014, 2015 y desde 2017, el territorio de Ircio ha permanecido ocupado por un macho adulto. Los cálculos de productividad se realizan en función de las parejas que regentan territorios, no de los territorios ocupados.

Parámetros

reproductores 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 Territorios ocupados 14 14 15 15 16* 16* 16** 16** 16 18** 18** 19** 19**

Parejas que inician la

reproducción 14 14 15 15 15 15 15 15 16 17 17 17 18

Parejas con puesta 12 10 11 13 8 9 9 13 10 9 7 13 9

% de parejas con puesta 86% 71% 73% 87% 53% 53% 60% 87% 63% 53% 41% 72% 50%

Nº de parejas con pollos 8 9 10 9 4 4 7 13 5 5 4 10 6

Nº de pollos volados 13 12 17 13 4 5 12 18 8 6 6 14 8

Éxito reproductor 1,18 1,20 1,70 1,00 0,50 0,56 1,33 1,38 0,80 0,75 0,86 1,08 0,89 Tasa de vuelo 1,44 1,33 1,70 1,44 1,00 1,00 1,71 1,38 1,60 1,20 1,50 1,40 1,33 Productividad 0,93 0,86 1,13 0,87 0,25 0,31 0,80 1,20 0,50 0,35 0,35 0,78 0,44

A pesar de la evolución positiva en la última década, la población tiene actualmente un tamaño inferior a la veintena de parejas, por lo que es susceptible de verse afectada por amenazas que en un plazo breve pueden suponer su colapso. Esta situación obliga a tener especial atención a los aspectos demográficos que pudieran alertar de manera anticipada sobre cambios en la tendencia poblacional futura.

14

15

16

19

10 12 14 16 18 20

2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020

(24)

Tabla 5. Comparativa de los parámetros reproductores del águila perdicera por comunidades autónomas en el año 2018 (Del Moral y Molina, 2018), en Castilla y León en 2020 y media anual en los últimos 12 años, de 2009 a 2020.

Comunidad autónoma Productividad Éxito

reproductor Tasa de vuelo Nº parejas censadas

Andalucía 1,16 1,26 1,50 334

Aragón 0,56 1,11 1,43 23

Castilla la Mancha 0,59 1,24 1,52 79

Castilla y León 0,35 0,86 1,50 18

Cataluña 0,84 1,16 1,59 79

Extremadura 0,78 0,78 1,45 92

La Rioja 1,00 1,00 1,00 2

Madrid 0,00 0,00 0,00 4

Murcia 1,09 1,20 1,41 22

Navarra 0,00 0,00 0,00 2

Comunidad Valenciana 1,01 1,26 1,58 81

España 2018 (media por provincia) 0,91 1,14 1,51 745

Castilla y León. Año 2020 0,44 0,89 1,33 19

Castilla y León (media anual

2009-2020) 0,65 1,01 1,38

Por otra parte, Castilla y León sigue manteniendo los parámetros reproductores más bajas de España (Tabla 5) y de Europa, por lo que es urgente corregir los factores que parece que condicionan esta situación.

Figura 8. Evolución de la población reproductora de águila perdicera en Castilla y León a largo plazo, entre 1990 y 2020.

49 39

30

24 22

19 14 15 16

18 19

0 10 20 30 40 50 60

1990 1993 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 Plan de Conservación

águila perdicera en Castilla y León. 2006

(25)

Tabla 6. Evolución histórica de la población reproductora de águila perdicera en Castilla y León hasta el año 2020. Fuente: de 1990 a 2004 (Sanz-Zuasti et al., 2004), de 2008 a 2012 (FTI, 2012b), 2014 (García y Jambas, 2014 y Ventosa, obs. pers.), 2015 (García, 2015), 2017 (García, 2017), 2018 y 2019 (Junta de Castilla y León, 2019).

Provincia 1990 1993 1998 2000 2004 2008 2012 2014 2015 2017 2018 2019 2020

Ávila 1

Burgos 14 13 9 5 2 3 2 2 2 2 2 2 2

León 9 5 4

Palencia 2 1

Salamanca 12 11 11 11 9 8 8 9 9 10 10 11 11

Soria 2 1

Zamora 9 8 7 6 5 3 5 5 5 6 6 6 6

Castilla y

León 49 39 26 22 16 14 16 16 16 18 18 19 19

3.1.3. Área de distribución. Tendencia a corto (últimos 12 años) y a largo plazo En cuanto al área de distribución, en 2020 se localizaron territorios ocupados en 16 cuadrículas UTM de 10x10 km (Figura 9), lo que supone un aumento de un 33% en los últimos 12 años, dado que en 2009 el número de cuadrículas era de 12. No obstante, el área ocupada por los territorios históricos en Castilla y León alcanza las 78 UTM de 10x10 km, que se han visto reducidas hasta las 16 en 2020, lo que representa un descenso del 80%.

Figura 9. Distribución del águila perdicera en Castilla y León en 2020 en cuadrículas UTM 10x10 km.

(26)

La recuperación que se ha detectado en las provincias de Zamora y Salamanca han afectado únicamente al entorno del núcleo de Arribes, pero no se han recuperado territorios alejados de ese núcleo en ambas provincias ni tampoco los territorios históricos del sistema Central y estribaciones, Montes de León o la cordillera Cantábrica.

4.

SEGUIMIENTO DE LAS PRINCIPALES PRESIONES Y AMENAZAS

En el Plan básico de gestión y conservación del águila perdicera en Castilla y León (Aves – A093 – Aquila fasciata), se han identificado una serie de presiones y amenazas que afectan a la especie, habiéndose priorizado su importancia en la comunidad.

Los trabajos desarrollados en 2020 con la especie en el marco del Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad en Castilla y León han permitido comprobar que se mantienen las principales presiones y amenazas recogidas en el Plan básico de gestión y conservación de valores Red Natura 2000 de la especie. Las presiones más importantes detectadas están relacionadas con la muerte de ejemplares en el entorno de las áreas de nidificación por colisión y/o electrocución en tendidos eléctricos, la persecución directa y por la reducción de las poblaciones de especies presa.

4.1. Mortalidad no natural

La mortalidad no natural es uno de los factores determinantes en el declive de muchas de las especies amenazadas. Algunos mamíferos y la mayor parte de las grandes águilas han sido tradicionalmente perseguidas e incluso exterminadas por entrar en conflicto con actividades humanas como la caza o las prácticas agroganaderas (Kenward, 1999; Mañosa, 2002). Así, las causas de mortalidad no natural más habituales están relacionadas con la persecución directa de estas especies a través de la caza, el trampeo o el envenenamiento, aunque hay otras causas accidentales como la electrocución, choques con tendidos y otras infraestructuras, atropellos, enfermedades (tricomoniasis), etc.

En el caso del águila perdicera la mortalidad por causas antrópicas se ha manifestado como uno de los factores más relevantes en el declive de la especie en toda Europa. En cuanto a las principales causas, en un estudio sobre las causas de mortalidad del águila perdicera en España llevado a cabo entre 1990 y 1998 (Real et al., 2001), la causa de mortalidad más habitual fue la electrocución y colisión con líneas eléctricas, con un 58%, mientras que la persecución directa (disparo, veneno, trampeo) representó un 26% de los casos. El veneno fue considerado apenas afectó a un 3% de los casos.

Para valorar la importancia relativa de los diferentes factores que provocan la muerte no natural de ejemplares adultos, se ha tomado como referencia los ejemplares ingresados en los Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) de Castilla y León. Se analiza la

(27)

información disponible sobre los casos de mortalidad desde 1990 hasta la actualidad (finales de 2019). La información recogida en la base de datos de los CRAS de Castilla y León hasta finales del año 2019 incluye datos de 29 ejemplares de águila perdicera de los que se pudo confirmar la causa de mortalidad.

La causa conocida de mortalidad no natural más habitual ha sido la electrocución, que representa un 28% de los ejemplares ingresados, seguido del disparo con un 24%, la intoxicación con un 21% y la colisión con un 17%. El resto de las aves se vieron afectadas por enfermedades y otras causas.

La persecución directa sobre la especie (disparo), o la dirigida al conjunto de depredadores (intoxicación) intoxicación supone la mitad de los casos conocidos, mientras que el resto se debe a causas accidentales (electrocución y colisión con tendidos eléctricos) y otras causas. Destaca el alto porcentaje de aves envenenadas, más aún en una especie cuyos hábitos carroñeros son poco habituales y cuando en el conjunto de España, la mortalidad en las perdiceras por uso de veneno es un factor marginal que supone apenas el 3% de los casos (Real et al., 2001), y que apenas alcanza el 0,9% de las aves rapaces afectadas por veneno en España entre 1992 y 2017 (de la Bodega et al., 2020). También es muy notable la cantidad de aves tiroteadas, que es un factor muy importante en otras comunidades españolas como Valencia, Cataluña y Murcia, donde la muerte por disparos de águila perdiceras parece relacionada por el conflicto con criadores de palomas y en general, en toda España, con la eliminación de depredadores en cotos de caza menor (Real, 2004). En Cataluña los disparos son la causa del 50% de las muertes de perdicera mientras que en Murcia alcanza el 78,5%

(Real et al., 1996). No obstante, los datos registrados parecen indicar que esta causa de mortalidad era mucho más habitual en el pasado ya que ha ido perdiendo importancia relativa.

La electrocución y el choque contra tendidos aparecen como la causa más habitual de mortalidad en Castilla y León al igual que ocurre en el conjunto de España, donde este factor representa un 58% de las muertes (Real et al., 2001) aunque parece existir grandes diferencias entre regiones, por ejemplo, 38% en Cataluña o 5,2 % en Murcia.

Tabla 7. Causas de ingresos de águila perdicera en los Centros de Recuperación de Animales Silvestre en Castilla y León (solo casos de origen conocido). Periodo 1990-2019. Fuente: CRAS Castilla y León hasta finales de 2019.

Causa Nº total %

Electrocución 8 28

Disparo 7 24

Intoxicación 6 21

Colisión con tendidos

eléctricos 5 17

Enfermedad 2 7

Cautividad 1 2

Total 29 100

(28)

5.

EVALUACIÓN FINAL DEL ESTADO DE CONSERVACIÓN DE LA ESPECIE

De acuerdo con el documento “Conservación de la fauna en la Red Natura 2000 de Castilla y León” de las bases técnicas para la planificación de la Red Natura 2000 en Castilla y León (Salvador y Santos, 2014) el águila perdicera está catalogada en Castilla y León como de prioridad MUY ALTA, que están considerados como valores esenciales de la Red Natura 2000 e incluye a aquellos hábitats o especies que presentan una elevada relevancia y singularidad en el contexto de la biodiversidad de Castilla y León, que se encuentran en situación de amenaza y cuyos problemas de conservación requieren la adopción prioritaria de medidas específicas en su ámbito de distribución. Además, en muchas ocasiones se trata de especies endémicas o relictos biogeográficos singulares que implican una elevada responsabilidad de conservación para la región. Por lo común, se trata de valores de conservación prioritaria en el contexto general de la Red Natura 2000 en Europa.

La situación actual de la especie no ha cambiado significativamente en cuanto a su, tamaño de población, área de distribución, superficie y calidad del hábitat disponible y en lo relativo a sus perspectivas futuras, por lo que se considera que la especie sigue manteniendo en Castilla y León un estado de conservación “desfavorable malo”. Sin embargo, la tendencia actual ha mejorado ligeramente dado que se han recuperado varios territorios en los últimos años por lo que debería revisarse la categoría establecida en el Plan básico de gestión y conservación de la especie que actualmente es “En deterioro” a “Estable”.

Estado de conservación (Regional)

Estado de conservación (Matriz) U2: DESFAVORABLE MALO

Tendencia estado de conservación: EN DETERIORO (Plan básico de gestión y conservación) ESTABLE (situación actual)

(29)

6.

RESUMEN Y CONCLUSIONES

• El Plan de Monitorización de la Biodiversidad en Castilla y León incluye el seguimiento anual de las poblaciones de águila perdicera en toda su área de distribución para conocer la ocupación de los territorios y obtener información sobre sus parámetros reproductores.

• En 2020 han estado ocupados un total de 19 territoritos de águila perdicera en Castilla y León, 17 en Arribes del Duero y su entorno y 2 en Burgos. Uno de los territorios de Burgos está regentado por un ejemplar solitario desde mediados de 2016.

• La recuperación de varios territorios históricos en Zamora y Salamanca en los últimos años, supone que en 2019 y 2020 se haya alcanzado la cifra de territorios ocupados más alta desde 2006. La tendencia desde los últimos 12 años parece confirmar una recuperación en esta zona.

• En 2019, un 50% de las parejas han realizado la puesta, y han volado 8 pollos, que supone una productividad de 0,44 pollos por pareja, un éxito reproductor de 0,89 pollos por pareja que realiza la puesta y una tasa de vuelo de 1,33 pollos por pareja que cría con éxito.

• La evolución histórica de la población reproductora de águila perdicera en Castilla y León es muy negativa. Desde 1990 cuando la población se estimó en 49 parejas en 1990, se ha producido un acusado descenso llegando a 24 parejas en 2000 y hasta un mínimo de 14 territorios en 2008 y 2009. El águila perdicera es una de las especies más amenazadas de Castilla y León debido a su regresión poblacional, baja productividad y alta mortalidad adulta.

• La tendencia poblacional en Castilla y León durante la última década ha sido relativamente estable e incluso muestra una ligera recuperación en los últimos años.

Sin embargo, mientras que en la provincia de Burgos han seguido desapareciendo territorios, en el núcleo de Arribes del Duero y zonas aledañas se han recuperado varios territorios históricos.

• La causa conocida de mortalidad no natural más habitual ha sido la electrocución, que representa un 28% de los ejemplares ingresados, seguido del disparo con un 24%, la intoxicación con un 21% y la colisión con tendidos eléctricos con un 17%. El resto de las aves se vieron afectadas por enfermedades y otras causas.

• La situación actual de la especie en cuanto a su estado de conservación no ha cambiado significativamente por lo que sigue manteniendo la categoría de

“Desfavorable Malo”. Sin embargo, la recuperación de un número relevante de territorios en los últimos años hace necesario revisar la tendencia del estado de conservación de “En deterioro” a “Estable”.

(30)

7.

BIBLIOGRAFÍA

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