Almagro, ciudad encajera •
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Ma.AngelesGonzálezMena
1. DATOS DE HISTORIA
"El encaje es una delasexpresio nes más bellas del artedecorativo y también de la men ta6 dad más refi nada que ha presen tado hast a ahora la historiasocial"
C.CARLlE R.
La ciudad deAlmagrocuentacon unalargatradiciónen- cajera. Es posib leque en La Manchadurante la Edad Media, como en otrasregio nes españo lasserealizaran las antiguas labores de encaje llamad asrepacejos, tandas ,caireles,etc., que citan lo s inventa rios y documentos de aquellos siglos.
Pe ro ciertamente la organizac ión delencaje como labo r re- munerada exist ía ya a finesdelsiglo XV I Y princ ipiosdel XVII en la región manchega ,puesCervantes,en la segunda part ede su magnaobra, nos ofrece dos citas queloconfír - man: "cómo esposible que una rapaza que apenas sabe me- near doce bolillosde randas Sanc h icaPanzagana ha- ciendo puntas ocho maravedis,aho rrosque va pon iendoen una alcancía para ayuda de su'ajuar" . Cervantes pone de manifiesto variospuntos:que en esta épocalas niñas hacían
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encaje porque, sin duda, lo hacían también las mujeresde todaslas edades;que en La Mancha sehacían, cuandome- nos, dos género s de encajes, el de doce bolillos (1)y elde puntas (2); que la denominación de randas ha sido tomada con un sentido amplio ya que las antiguaseran un tipo de encaje a la aguja que no formaban puntas(3 ); que Sanchica qanaba ocho maravedís pero no aclara si los ganaba en un día,nipor cuantas horas trabajadas y la cantidadde encaje producido en este tiempo y por ese dinero .Estableciendo una comparación con los datos que aparecen en un docu- mento de la catedral de Toledo,del año 1600, en el que se consigna, como a Ambrosio Orense, bordador de esta ciu- dad,selepagaron54.522maraved ís por 164jornaleslo que supone un jorna ldiar iode393 maraved ísaprox imadamen- te; y teniendo en cuenta que la profesiónde bord ador esta- ba muycon siderada se puede ded ucirquelos ocho marave- dís losganaba Sanch ica en un díade traba jo.Más difíc iles conocer lashoras diáriasquetrab ajaría pues.una niñano so- po rtar ía perma necer mucho tiempo segu ido trabajandoy, lo más pro bable esque le pidieran una cantidaddeterm ina- dade trabajo.
Pero en estaépocala arte saní a delencaje no salede los límites del taller familiar; sufabricaciónno exigíaobrador, las encajerasno for m aron corporac iones niex igieron reqla- ment as de l aprendizaje, facturación yremu nerac ióndel en- caje. En todocaso ,se reg íanpo r lasnormas del gremio de los pasamaneros queagru paba ade más abotonero s, bord a- dores, bolseros, cinteros, fabri cantes de flores, escarapelas, boneteros y abanicos. Gest oso y Pérez (4) no incluye ensu Dicc ion ario deprofes iones eloficiode encajera lo que prue- ba que nunca const ituyó asociacióngrem ial.
Por su parte, Larruga (5) dice que en 1776 D. Manuel Fern ández ysuesposa doña Rita Lambert, vecinosde Ma- drid, esta blecie ron en Almagro una fábricapara hacerenea- jes de hiloy seda, enseñando afabricarlos a mujeresy niñas de esta ciudad y pueblosadyacentes.En elprimerañocon- siguieron que traba jaran 140 mujeres y enelaño 1779el número se increment ó a 417. Y añade que ...en LaMan- cha no se con ocían labores de estaclase,ypor elzelo,pa- cienc ia y dispendi ode aquellos se haconseguido radicar una industria cómoda y aparen te a La Manch a, endon dehay mucha miseria ypocos arbit rios paralas mujeres.: " ysigue diciendo este autorque doñaRitasedestaca bapo rsu méto- do en la enseñanz a asícomo por su destreza. Facilitabadi- seños y muest raspara realizar los encajes llegando a conse- guir que,casi laúnica ocupación de gran número demuje- res, era hacer encajes y que, elancajede Almagro, de grose- ro y ordinario,se convirt iera enfino y primoroso.De estas noticiaspodemos sacar las siguientesconclusiones:
que el matrimonio Fern ánoez-Lambert establecie ron una fábrica de encajesen Almagroporque estaindus- triao artesaníaya se daba con anterioridad en la re- gión manchega y contaban,por ello,con una base se- gura para la buena marcha de su negocio.
en.la frase de "en La Mancha no se conocíanlabor es
de esta clase", no pude referirse a trabajos de encajes
de una forma general, sinoa unos determinados géne- ros o especiesde encaje.
que el encaje de La Mancha no estaba debidamente organizado y estos vecinos de Madridcon buenosrné- todos consiguieron profesionales,de talforma, que el encaje de grosero y ordinar iopasará a ser finoy artfs- ticopor los nuevos modelos introducidos y los puntos técnicos incorporados o mejorados.
Manuel Fernández fué premiado por Carlos'111quien, por influencia de los Fúcar,banqueros del Rey, apoyó eco- nómicamente laindust ria del encaje manchego, incluso con lafinalidad de que se extendieraa toda la región.* Por cé- dula de 1769 sele concedióuna subvenc iónde seismil rea- les de velló n anualesy poruna duraciónde seisaños. Fué prolongada , sin embargo, para que se implanta ran nuevos talleres en otras localidades. Una vezcesada lo s vecinos de Almagro comenzaron a tener dificultades por los precios que habí an alcanzado loshilosyelnivelde las cargas porla importación de los mismos y la salidade los productos al mercado nacional o extran jero . Como consecuencia,dismi- nuyó el número de mujeres dedicadasa la manufacturadel encajey las que seguían, según Larruga,llegaron al"fraude de cercenar los pares quitando la laborqueera propiade ca- da encaxe y fabricandolo que dicendefarandu la".
El número de mujeresy niñas, cuya edad comprend ía desde los 6 a los 50 años, que trabajaban en elCampo de Calat ravaeraelde11.000 produc iendo más de un millónde varasde encaje cuyo precio oscilaba entre cuatro yun real y medio la vara . La cota más alta de producc ión alcanzó 1,450.00 0 varas de encajedelas cualesunagran partese ex- porta ba a América. Larruga con inten ció n moralista dice que en alguna scasastrabajaban todos los componentes de la familia y "así seconsigueque las mujeresdesde losseis hasta más de cincuenta años estén ocupadas, dedicadas al trabajo y abstraídas de la holgazanería y mendicidadque acarreamuchos vicios".
A fines.delsiglo XV 111 en el año 1796, fué a Almagro Juan Bautista Torres,de Matar ó,a dar nuevo impulso a la industriaencajer a. Le acompañaban suesposa, doña Seraf i·
na Albi, su hermano don Fé lix, don Juan,don Francisco Senro ma y don Salvado r Riera, vecinos de Mat aró. Juan Bautistagran conocedo rdela técnicadel encaje, pues Cata- luña, desde antiguo , ha sido una región encajera de prime r orden, asociado con otrasdoscasas establecióen Almagroy pueb los inmediat os, fábricasdeencajede blon da.
Madoz relat a las grandes dificultades que encontraron para conseguirque las mujeres trabajaranen seda negra,di- ciendo que no era el menor obstáculo "el que ponían los facultativosde medicina y cirugía opinando que quedarían ciegaslas mujeres que se dedicasen a un trabajo tan delica- do,yfué tal la resistenciadetodas;que no obstante la mise- ria y desnudez en que se hallaban por no tenerotro medio de subsistenciaque rebuscar en lasrecolecciones de granos y aceitunas por la mezquinaganancia de seisu ocho cuartos
• Debe trata rsede un erro r.ya quelos Fúcarfueronbanq ueros de Carlos V.
Dependenciasdel Corral
Corra ldeCalat rava . . . .. 255 } Cañada . . . ... . .. .. .. .. 81
Caracu e l .. ... .. . . . .. .. 42 1.300 Ballesteros. ... . . .. . 151
Mor aly Retamal . . . . .. . .. 73 1 Total . .. .. .. .. . . 8.041 al día ...sinembargo a este fin puso en prácticamuchos ein- geniosos medios, entre ellos la adjudicación de dotesVro- pas de vestir, sorteándose aquellas entre las mujeres más aplicada s, y las segundasentre la generalidad de las opera- rias...a su fallecim iento, ocurrido en el año 1827 a los 66 años de edad, dejó enseñadasunas dos milpersonasque ela- boraban con bastante regularidad. Posteriormente su hijo D.Tomás se hizo cargo del establecimiento...y en 1840 la enseñanza de operarios ascendió a 4.652 con 105 depen- dientes;en 1842 ascendíasu número a 6.000, en la actuali- dad se cuentan 8.041".Este número depersonas trabajaban en AlmagroVotros pueblos que Madoz cita de forma esta- díst icaVque por su importanciatransc ribo:
OP ERA R IOS
oro en 1841 en competencia con las blon das cata lanasque en esta ocasión sólo alcanzaronla de plata .
Se crearon depósitos en Madrid ,en otros puntos de Es- paña Ven el extranjero, sobre todoen Parí s.Madoz citalas casas comerciales de esta ciudad que sesurt ían de encajes manchegos;
Mr. Chatan,Cite Travise, núm.14
Mme. Euphemie Chaine, rue du gros Chen et,núm.9 Mme.Aglae Vesin,rue du gros Chenet, núm. 4 Mr. Violet, rue deSaint Denis,núm.317,y otras va- rias.
Madoz termina diciendo "que la prot ección dispensada por el Gobierno a esta fábrica,ha consist ido en que poco después deconstitu irsele concedióel título de'Real,confa- cultad de coloca r en ella elcorrespo ndiente escud o de aro mas, y algo más adelante un préstamode 200.000 rs.a de- vo lverlos en diezaños, lo cual tuvo efecto, no obstan telos perju iciossufridos enla guerradelaInd epe nd enc ia".(6)
El encaje manchego llegó a ser uno de los encajesmás afam ados de España contándose entre los mejo resdelrnun- do. Aumentó la demanda dirigiéndose laexport ación tamo bién a Amér ica e Ingl aterr a.Como consecuenc ia,surgió la figuradel intermediari o,queen este caso eranmujeres ,lla- madas masas (mozas) las cuales recogían la pro ducción yla distribu ían por to da la Pen ínsu la,sobre to do en Galicia y Cataluña.
Al deci r de Becquer el enc aje estab a asegurado en La Mancha para siempre pues "mient ras exista una mujer en Calatrava, habrá encaje de bo lillos". Sin embargo, actua l- mente la industriadel encaje ha decaido much oco mo ocu- rre en las demás regionesespaño las.
En 1974 existía una solaenc ajeraque hic ieramantill as deblondanegra y una mantilla seadqu iríapor 80.000pese- tas.En 1976 seintentaproteger elencajeparaque nodeca i- ga su calidad artísti cay técn ica haciendo seun estu dioqeo- art esano de la provinciaconel fin derescata r también ot ras art esanías.
En la actualid ad el enc aje manual noalcanza larernune- ración suficient e para asegu rarsu pervivencia. Porserlabor de arte sanía, cada obra conservalas caracterí sticasdeúnica Vsingular pues elart esanovocacional , llevadode su imagi- nación crea do ra,compone nuevos mode losa diferenciade la pro ducció n en serieque los repitemecán icamente.A pe- sar de todo,encajesVbord ados siguen realizándose en Al·
magro , Mo raldeCalat rava,Almo do vardelCam po,Malagón y Pedro Muñoz. Elnúmero de mujeresquepract ica el enea- je hadescendido notab lem ente, reduciéndosea un 20%sien- do el último industrial D. Torib io Martínez que ha sido cread ordeinf inidaddemode los durantemuchosaños.
5.503
614 164 141
114 1.238 50
234 18 2.262 623 566 152 184 314 184 52 901 126 99 Depe nde nc ias de Almagro
Puertollano .
Argamasi lla .
Almodovardel Campo .
Villama yor .
Mestanza .
Hino irsa y cabezasrubias .
Villar .
PUEB LOS
De pe nde ncias de Puertollano
Almagro .
Granátu la .
Pozuelo .
Aldea delRey .
Bolaños .
Valenzuela .
Carrión-, .
Pardillo .
Torralba .
Calzada .
Daim iel .
Dentrode estenúmeroqued aban incluid aslas niñasde4 a 5 años , emplead as en la clase mediana ,quedabanun total de 806, y las de 9 años que traba jaban enelpuntoredo ndo fino y cuyo número era de 677.Los progresos que hiciero n to dos los operarios, incluid os los maestros detaller,fueron tal} notables que las blondas de Almagrollamaban la aten- ción en las exposiciones públicasobt eniend o la medalla de
2. CARACTERISTICAS ARTlSTlCASy TECNICAS
En Almagro hay que distingu ir dos génerosdeencaje:el realizado en hilo,aplicadoa piezasdeajuar Vro pa persona l, y elde seda cuya proyección principa l estáen la mantilla.
a) Encajes de hilo.- Los motivos preferidos so n bellas 9
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MODELOS DE ENCAJE ENHILOBLANCO
1. Hojasdeparra formando laco ro na. y campo sembrado.
2. Interpretación libre delmeandro con fondo depuntode París.
3. Flor de lis en yuxtaposición bajo arcosde mediopunto.
4. Re prod ucció n de ta antiguacin tade la etern idad .
5. Arcoscontrapuestos conco ro na dediscos.Fondo depuntode Parls.
6. Guirna ldafloral con motivosmuy naturalistas.Excaso espacio para el fondo ocupado por trenzas con virgulillas.
MO D E L OS DE ENCAJE EN SEDA NEGRA
7. La corona se forma por arcos rebajados de finos caireles,conteniendocaireles .En el campo,sobre fondo conpuntodeParís, palmetasalineadas.
8. Bellísima decoración de rosas y ramos. muy realistas.alternando con las típicascastañuelasde influencia catalana. Banda para el borde deuna mantilla.
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1. Band aco n bordesondulados.sencillos cairelesy hojaslanceol adassiguiendo el esquema geneldl.
2. Ambos bord esmod uladosco nelmodelodela medialuna coronada.
3. Arco spoülobu tados altern andocon rosas planas.
4. Arqueríamu yrebajadasobremontadaporcairelesconteniendo alt ernadam en te.laflordelisconvencionaly rosas.
5. Piemuy modulado.cam podetrenz as ycoro na con arcosapu n tadosdecairelesyabanicosde hojaslanceoladas;discosenf i la- dos.
6. Bandasserpenteantes,palm etasde hojaslanceol ad as y caireles.
7. Aplicac ióncon ornamentaciónregidapor la sim etría.
8. Tapete o pañito con mot ivosfloralesestil izadosy hojas agru padasenespiga.
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hojas la nceo lad as de guipur,más alargadas que las adopta- das por el encaje de Camariñas,combinándose concintas, discos y form aci o nesflo rales, realizadosa punto de lienzo.
Lassolucio nes decorat ivas seadaptan aba nd as,llam ad as tambié n punt illas, en las que unode lo s bord es pued e ser recto y el ot ro siempre modu lado,haciéndosemodelosque llevan lo s dosbord esde for m a arti c ul ad a en ondas o picos ; la muestradecorativase repite inde fini d a m ent e alolargo de la band a. En loscuad rados,círc u los y óvalos, como supe r- ficie s cerrad as y limit ada s, la decoración se asienta sobre ejes diagon ales.
En los mo delosclásico s,lashojasde gui p ur se dispo nen de forma lineal, bie n rectili nea o curvilinea, o formando es·
piga ; otras veces se reunenen co n juntosun it a r ios formando estrellas, rosetas y palmetas com o los enc ajes gallego s pe ro co n mayor dispersiónde motivos y, co nsec uen t e men t e,me- nos macizados. Se sumaa ello que los fon dosse hacencon barretas sim p les de torsione s o barreta sde cu at ro guias,de- jando entre ellas mayores vanos, prestando mayorsencillez y claridadal conjuntoornamental. Lascint as,en movim ie n- toscurvos , diseñan arq ueríasde huecosrebajados,de medio punto, polilobulados o en mitra.Bajo ellos,hojas de guipur se agrupan formando aban icos enmarcad o s porfibra rejería y pequeños arquito scoronados con virgulillas.
Ot ro s modelos incluyen en sus nutrid os tem as heráldi- cos, flores de lis, roca llas y elementosflorales de ca ract e r rea list a, temas arrastrados de lossiglos XVIIy XV III. Los fo nd o s se enriquecen y el fino enrejado es sustituído por fondos másdens os co m o eldenom inadopunto de París,tí -
pico de lo s encajes francesesbarro co s,talvez importad o a través de los encajes catalanes.Su factura es muy fina y son elex p o ne n t e más representativodel alto nivelalcanzado en laind ust ria del encaje manchego.
Actualmente los modelos, por la combinación de menu- das hojas de guipur, cintillas de pu nto llano y fondosflori- dos, presentan una laborpreci osista.
El distinto grado de plast icid ad que ofrec e n los diver sos modelos se debe también a que cada uno de ellos se hacía co n su hilo propio en calidad y grosor. Cuanto más de nso era el dibujo más fino de b íaser el hi lo . Los encajes más ano tiguo sse hicieron con una sola clase de hebra, po co retorci- da y co n brillomat e;enla actu alid ad ha dejadode fabri car- se est e material espec ia l utilizándose hilos de dist inta scali- dades.
Típica sdel encaje deAlmagro son las llamadasaplicacio- nes,piezasde encajepara ser incrustadasen la tela;se hacen principalmente para guarnecer sábanas yse llaman medios , larguera s yesquinassegúnsedisponganen el centro, lados o ángulos del embozo, respectivamente.Cada conjunto debe ser hecho por una solaencajerapuescada una tien esu puno too
b) Encajes de seda.- Se aplican perfectamentea la mag- nífica manti lla española."Est e género de encaje se debe a la contribución catala na pe ro Alm agro loa co n segu id o crear modelos, que porsu decoracióny técni ca, se dist inguencla- ramente de los cat a lan es del mism ogénero.Las mantillasde
Almagro presentan diseños de dibujomenudo y tema floral en los que no faltan las rocallas constituyendo una especie de escudetes; los bordes más bien rectos o con pocas y sua- ves modulaciones. Los modeloscatalanesse distinguen por llevarnutridos de mayor tamaño y el borde se recorta con rocallas, sartas de per lasy castañuelas;en el centro,grupos flo ra les de caracterrealista.Dependiente del encaje de blon- da español está el francés llamado de Chan ti lly por ha be r inst alado Colbert allí su fa brica c ió n, llevando inclusoart e- sanas españo las .
Una mant illa no puede ser realiz ad a de unavez, dado su tamaño;se hace n fra nja squ e lueg o se unen porel llamado punto de entolar, es dec ir,unirhaciendotu les,acepción no reco gid a por la Rea lAcadem ia que,única me nte dice,que es
"acció nde pasa r de un tul a otro lasflores o dibu jo sde un encaje, con elfin de rest aurar lo".
Hace r una mant illa esco m ohace r un mo n umen to deen- caje por el largotiem po que exige.Cuandolas noviasalma- greña s se hacía n su manti lla de boda pasaban dos o tres añoscruzando hilos de seda negrao blanca en combinac ión con los más be llos sue ños de am or.Pero ya han pasado lo s años gloriosos-de la mant illa cuya moda ha proporcionado diverso s modelos quepodemoscontemplar enla pintu radel siglo XV111 Ydécadas sigu ient es , sobretodo en lo s cuad ros goyescos; mo de los que reci bieron el nombre demantilla de 'casco , mantilla de cerco, mantilla de terno, mantilla detoa-
Ila o mediamantilla(7).
Téc nicamente, tanto los encaje s de hilo, blan cos o neo gros,como losde seda precisan unmín imode instr u me ntos en su fabrica ción: almohadi llao mundillo s, laescalerapara apoyarl a, los bolillos o palillo s a losque arrollan la hebra, alfileres para sujetarel tram ad oy elpicaoo cartóndonde se ha reseguid o co n pe rfo rac io nes el dibujo. En la actualidad todavíase sienta n a las pue rtas de sus casas lasencajeraso punteras tra nsf orm an do lascalles de verdaderos ta lle res y canta nd ocoplaspopulares, entreotraslaque dice:
"Lasencaje ras de Alma gro tienencallo enla barriga y eseca llo se lasform a
de apoyarseen laalm oh adilla" (8)
NOTAS BIBLlOGRAFICAS
(1) Véanse la scarac teríst ica s de este gén er odeencaj eenmi obra Catálogode Encajes del Insti tu to Va lencia de Don Juan Ma-
dr id .197 6.Págs. 105-116. .
(2) Ide m.Págs.277·289.
(3) Ide m.Pág s. 293-307.
(4) E.nsayode un ~iccion.ariode lospri nci p ales art ífi cesqueflore- cseron en Sevilla, (CItado por Carmen Baraja de Caro en su obra El Encajeen España.Ed it.Labor.Barcelona 193 3 Pa'g
75.l ' . .
(5) M.emoriasEco n óm icasVPolíticas. Madrid , 1787.Tomo XVII, pago294y ss.
(6) Dicc ic;>nario Geográfico·Estadíst ico·Histórico de España y sus p~seslon~sde Ultramar. Madrid.1847.Tom oIl.pág.19 3 Y ss.
(7) Veaserrnobra antescitad a ,pá g.193Yss.
(8) Recogid a de la publicación BordadosVEncajes col."Te ma s Españ oles".po r NievesdeHo y os Sa ncho.Madrid:19 53.
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