• No se han encontrado resultados

LA PEDAGOGÍA LASALIANA ES ESENCIALMENTE INSPIRADORA

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "LA PEDAGOGÍA LASALIANA ES ESENCIALMENTE INSPIRADORA"

Copied!
16
0
0

Texto completo

(1)

87

LA PEDAGOGÍA LASALIANA ES ESENCIALMENTE INSPIRADORA

Enrique García Ahumada, F.S.C. Distrito de Brasil-Chile

[email protected]

RESUMEN

La pedagogía lasaliana es el modo de educar deliberado propuesto por San Juan Bautista De La Salle en sus escritos. Él usa con tal frecuencia en temas educativos fundamentales la noción de inspirar y sus derivados o equivalentes, que la presente investigación se propone: 1) mostrar la frecuencia del afán de inspirar en los textos educativos lasalianos; 2) qué significa “inspirar”; 3) señalar como origen de su pedagogía inspiradora su teología de la educación; y, 4) proposiciones para que la pedagogía lasaliana del siglo XXI siga siendo inspiradora. Se ofrece un anexo sobre la vida de La Salle.

Palabras claves: Pedagogía; San Juan Bautista de La Salle; inspirar; ejemplo.

Introducción

La pedagogía lasaliana es el modo de educar deliberado propuesto por San Juan Bautista De La Salle en sus escritos. Diseñada por él, fundador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (Fratres Scholarum Christianarum, F.S.C.), para quienes forman cristianos, también la aplican con simpatía, sobre todo en sociedades no cristianas o multiconfesionales, educadores no católicos en lo compatible con su visión del mundo. La Salle usa con tal frecuencia en temas educativos fundamentales la noción de inspirar y sus derivados o equivalentes, que la presente investigación se propone: 1) mostrar la frecuencia del afán de inspirar en los textos educativos lasalianos y su significado, 2) señalar como origen de su pedagogía inspiradora su teología de la educación y 3) atribuir a la calidad inspiradora de su propia persona la causa de su pedagogía inspiradora.

Documento principal de esta exposición es el conjunto de las Obras Completas de San Juan Bautista De La Salle (Madrid, Ediciones San Pío X, 2001) con la numeración de sus textos allí empleada, la cual corresponde cambiar si se emplean sus obras en edición en otra lengua.

1. El inspirar, en textos fundamentales de la pedagogía lasaliana

Las Reglas Comunes de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de 1718 (RC)1 dicen

solemnemente: “El fin de este Instituto es dar cristiana educación a los niños; y con este objeto

(2)

88

tiene las escuelas, para que, estando los niños mañana y tarde bajo la dirección de los maestros, puedan éstos enseñarles a vivir bien, instruyéndolos en los misterios de nuestra santa religión, inspirándoles las máximas cristianas, y darles así la educación que les conviene” (RC 1, 3). Luego, inspirar las máximas cristianas es meta educativa de la instrucción sobre los misterios cristianos.

“Se esmerarán en dar a sus alumnos, con sus modales y en toda su conducta, ejemplo constante de la modestia y de todas las demás virtudes que deben enseñarles y hacerles practicar” (RC 7, 15). Cumple la meta de inspirar las máximas cristianas el ejemplo constante de las virtudes y de toda la conducta que se debe enseñar y hacer practicar.

“Amarán tiernamente a todos sus alumnos; empero no se familiarizarán con ninguno de ellos, ni les darán cosa alguna por especial predilección, sino solamente como recompensa o estímulo” (RC 7, 13). “Manifestarán a todos los alumnos igual afecto, y más aún a los pobres que a los ricos, por estarles aquellos mucho más encomendados por su Instituto que éstos” (RC 7, 14). El amor, sobre todo a los pobres2, es el motivo para educar.

“Después del desayuno, los Hermanos irán al oratorio, donde rezarán la Letanía del Santísimo Niño Jesús, para disponerse a ir a las escuelas, y pedir al Divino Infante su espíritu, a fin de poder comunicarlo a los niños de quienes están encargados” (RC 27, 15). Educan cristianos al comunicar el espíritu de Jesús implorado en la oración.

“El primer día de clase después de las vacaciones, los Hermanos que dan escuela comulgarán en la Misa de comunidad, con el fin de pedir a Dios las luces y gracias que han menester para instruir bien a sus alumnos, y para educarlos y dirigirlos conforme al espíritu del cristianismo” (RC 30, 1). Comulgan y oran pidiendo a Dios la gracia de instruir y educar según el espíritu del cristianismo. Según estos textos paralelos, el espíritu del cristianismo es el espíritu de Cristo.

En su Colección de varios Trataditos (CT), el Catálogo de asuntos de conversación para los Hermanos en las recreaciones pide tratar: “De las diversas máximas y prácticas que se ha de inspirar a los niños para que adquieran el espíritu del cristianismo” (CT 10,2,29). Inspiran las máximas y prácticas cristianas para que adquieran el espíritu del cristianismo.

En sus Meditaciones para todos los domingos del año (MD) escribe: “¿Queréis que vuestros discípulos practiquen el bien? Practicadlo vosotros mismos, pues les convenceréis mucho mejor con el ejemplo de una conducta juiciosa y modesta que con todas las palabras que pudierais decirles” (MD 33,2,2). Se hace practicar el bien practicándolo más que con palabras.

“Os observan vuestros alumnos. Por eso tenéis obligación de darles buen ejemplo con vuestra doctrina, imitando a Nuestro Señor que, según san Lucas en los Hechos de los Apóstoles, comenzó por obrar antes de enseñar (Hch 1, 19). Eso es lo que os hará recomendables ante vuestros

2 El Hno. Superior General Gabriel Marie manifestó a León XIII en entrevista ser considerado el papa de los obreros,

(3)

89

alumnos” (MD 69 1,1). El buen ejemplo de imitar a Jesucristo recomienda al maestro ante los alumnos.

“En vuestras exhortaciones tenéis que…inspirarles sumo horror al pecado y el alejamiento de las malas compañías. En una palabra, hablarles de cuanto puede moverlos a la piedad” (MD 33,3,1). Las exhortaciones deben inspirar sumo horror al pecado y a las malas compañías como medio de mover a la piedad. Aquí inspirar significa mover o motivar.

“No hay nada que no debáis hacer para alejar del espíritu de vuestros discípulos las máximas y prácticas del mundo y para inspirarles horror hacia ellas” (MD 44,3,2). El comienzo de la sentencia (No hay nada que no debáis hacer) reconoce muchas maneras de cumplir el deber de inspirar horror a las prácticas mundanas. San Juan (Jn 15, 18-19) afirma que el mundo ama lo suyo y no a Jesucristo.

“Aplicaos, con todo el cuidado posible, a alejar a vuestros discípulos de las malas compañías, y procurad que frecuenten sólo las buenas; a fin de que no recibiendo, por ese medio, más que influjos saludables, practiquen el bien con mucha facilidad” (MD 56,2,2). Facilita hacer practicar el bien cuidar que los discípulos reciban sólo influjos saludables para el bien.

“Una cuenta que habéis de dar se refiere a la piedad: si os preocupáis de inspirársela a vuestros discípulos: si son modestos y recatados en la iglesia, si rezan a Dios todo el tiempo que permanecen en ella, si no hablan y si no enredan allí algunas veces; si rezan a Dios todos los días por la mañana y por la noche, y si cuando rezan en clase lo hacen con atención; si tienen horror a los juramentos y a las palabras indecorosas; si respetan a sus padres y si son fieles en obedecerlos; y si se apartan de las malas compañías. Si les inspiráis todas esas prácticas y si veláis sobre su conducta en la medida necesaria para ayudarlos a ejecutarlas; si cuidáis de que se confiesen de vez en cuando” (MD 61,3,1). Se debe inspirar piedad, de lo cual se dará cuenta a Dios, manifesta en el comportamiento y oración en la iglesia, en orar mañana y noche, en respetar a los padres, en tener horror a cometer malas acciones, en confesarse de vez en cuando.

“Si no sois de Dios, si no recurrís a menudo a Él por la oración, si no enseñáis a los niños más que cosas exteriores, si no ponéis todo vuestro cuidado en inspirarles el espíritu religioso, ¿no debéis ser considerados por Dios como ladrones (ver Lc 19, 41-47) que os introducís en su casa, que permanecéis en ella sin su participación, y que en vez de inspirar a vuestros alumnos el espíritu del cristianismo, como es vuestro deber, les enseñáis cosas que sólo les servirán para el mundo?” (MD 62,1,2). Ser de Dios y orar a menudo inspira el espíritu religioso o espíritu del cristianismo.

“Traed con frecuencia a vuestra mente cuál es el fin de vuestra vocación, para que os mueva a contribuir al establecimiento y consolidación del reino de Dios en el corazón de vuestros alumnos” (MD 67,1,2). El educador cristiano está llamado a contribuir, establecer y consolidar el reino de Dios en el corazón de los alumnos.

(4)

90

(Lc 9, 1-2)” (MR 199, 2, 1).El ministerio de la educación cristiana es importante porque como los apóstoles predica el reino de Dios.

En las Meditaciones para las fiestas principales del año (MF) dice: “Ejercéis un empleo que no es honroso más que ante Dios, porque sirve para extender su Reino” (MF 143, 3,2). Dios estima el empleo de educar cristianos porque extiende su Reino3.

“Si amáis mucho a Jesucristo, os aplicaréis con todo el esmero posible a imprimir su santo amor en el corazón de los niños que educáis para ser sus discípulos. Procurad, pues, que piensen a menudo en Jesús, su buen y único maestro; que hablen a menudo de Jesús, que no aspiren sino a Jesús y que no respiren sino por Jesús” (MF 102,2,2). El educador que ama a Jesús imprime ese amor en los corazones al hacer discípulos que piensen en Jesús, hablen de Jesús, aspiren a Jesús y hagan todo por Jesús.

“¿Cuidáis de instruiros bien en las santas máximas del Evangelio y de meditarlas a menudo, para

poder inspirárselas a aquellos de quienes estáis encargados?” (MF 116,2,2). Inspira las máximas del Evangelio quien las conoce, las medita y las vive.

“Debéis estar animados intensamente del espíritu cristiano para comunicarlo a los niños” (MF 132,1,2). “Para comunicar el espíritu del cristianismo a los demás es necesario que uno mismo lo posea en abundancia” (MF 171,3,2). Cumple el deber de comunicar el espíritu del cristianismo o espíritu cristiano quien lo posee en abundancia.

“El ejemplo de vuestras virtudes es la principal función apostólica que debéis ejercer” (MF 128, 1,2). Apóstol en griego significa enviado. El educador lasaliano es enviado principalmente a dar ejemplo de virtudes.

“Lo primero que debéis a vuestros alumnos es la edificación y el buen ejemplo… ¿Habéis pensado que debéis ser su modelo en las virtudes que deseáis que practiquen? ¿Os habéis comportado este año como deben hacerlo los buenos maestros? El maestro que se encariñe con la piedad engendrará sabiduría (Pr 10, 31) dice el Sabio; es decir, adquirirá sabiduría para sí y, al mismo tiempo, hará sabios a quienes instruye” (MF 91,3,1). Sabiduría es cordura con base en la piedad religiosa, necesaria para ser ejemplo y modelo de virtudes y transmitir sabiduría.

“¿Es con vuestra mansedumbre y prudencia como inducís a quienes os están confiados a que abandonen el vicio y el desorden, y que se den a la piedad?” (MF 114,1,2). Induce o inspira la piedad cristiana contraria a los vicios y desórdenes quien vive las virtudes cristianas.

3 La Salle nunca habla de construir el Reino de Dios. Enseña BENEDICTO XVI: “Ciertamente no ‘podemos construir’

(5)

91

“¿Tenéis cuidado en alejar a vuestros alumnos de cuanto puede corromper sus costumbres, especialmente de las malas compañías, y de inspirarles horror hacia ellas?” (MF 111,3,2). Se debe inspirar horror a las malas costumbres y las a malas compañías.

“Tenéis obligación de enseñar a los niños los misterios de la religión y de infundirles el espíritu del cristianismo” (MF 109,3,2). Al enseñar los misterios de la religión se ha de infundir o inspirar el espíritu del cristianismo.

“¿Poseéis tal fe que sea capaz de mover el corazón de vuestros alumnos e inspirarles el espíritu cristiano?” (MF 139, 3, 2). Inspirar el espíritu cristiano es mover con la fe los corazones a Cristo.

“Estáis encargados de la educación de los niños… todo vuestro cuidado ha de consistir en procurarles el espíritu del cristianismo. Es necesario que veáis la obligación que tenéis de ganar su corazón como uno de los principales medios para moverlos a vivir cristianamente” (MF 115,3,2). El educador cristiano debe ganar los corazones para mover o inspirar a vivir el espíritu del cristianismo.

“¿Tenéis sentimientos de caridad y ternura con los pobres niños que habéis de educar? ¿Y aprovecháis el afecto que os profesan para conducirlos a Dios? Si empleáis con ellos firmeza de padre para retirarlos y alejarlos del desorden, también debéis tener con ellos ternura de madre, para acogerlos y para procurarles todo el bien que de vosotros dependa” (MF 101,3,2). Hay que tener firmeza de padre para corregir y ternura de madre acoger y hacer todo el bien posible para conducir los menores a Dios.

“Con la vida observante edificaréis a vuestros discípulos, y les serviréis de modelo continuo de modestia, cordura y piedad, lo cual constituirá para ellos una lección muy penetrante” (MF 153, 2,2). Lección penetrante son las virtudes de que el maestro es modelo.

La Guía de las Escuelas (GE) contiene la dimensión técnica de la pedagogía lasaliana4, que también inspira espíritu cristiano. (A los alumnos) “hay que inspirarles piedad, temor de Dios y horror al pecado, y animarlos a que frecuenten a menudo los sacramentos” (GE 25,3,2,1). Hay que inspirar la piedad y animar la frecuencia sacramental, el temor a Dios y el horror al pecado.

[El maestro] “dedicará tiempo suficiente, seis meses al menos, para preparar a la sagrada comunión a quienes deben recibirla por primera vez; y procurará este beneficio… sólo a quienes juzgue que están preparados, tanto por su piedad como por su conducta y por el provecho que hayan sacado de las instrucciones que les hayan dado, y con tal que tengan al menos doce o trece años y que considere que están en disposición de conservar la gracia de su primera comunión” (GE 25,4,23). Preparan a empezar a comulgar la piedad, la buena conducta duradera, la instrucción pertinente y la disposición a conservar la gracia de Dios o ser del Reino de Dios.

4 WESCHENFELDER, F.S.C. Ignácio Lúcio As dimensões na pedagogia de La Salle. Rio de Janeiro, Editora

(6)

92

“Si hubiera alguien que no estuviera confirmado, los preparará para recibir el sacramento de la confirmación, si encuentra facilidad para que la reciban” (GE 25, 4, 24). “Les enseñará la necesidad de orar a menudo y el modo de hacerlo bien, y tendrá cuidado de que cumplan este deber con piedad” (GE 25,4,25). “Los instruirá también sobre las promesas que hicieron en el santo bautismo y de las renuncias que hicieron por boca de sus padrinos y madrinas” (GE 25,4,26). “Les inspirará profundo respeto al Santísimo Sacramento del altar, que les sirva para mantenerse atentos en la iglesia y en el servicio divino, sobre todo en la santa Misa; les explicará que quienes no oran en ella, no puede considerarse que hayan asistido, y tienen obligación de confesarse de ello, como si no la hubieran oído” (GE 25, 4, 27). “Les inspirará especial devoción hacia la Santísima Virgen, a san José, a su Ángel de la Guarda y a su santo patrono, haciendo que lean, o contándoles, el resumen de su vida, para suscitar su estima hacia él, y dará recompensas a quienes vea que más se esmeran en ello” (GE 25,4,28). “Logrará poco a poco que practiquen la piedad y se aplicará con cuidado a que conserven la inocencia bautismal, inspirándoles suma estima hacia ella y haciendo que aprecien tal beneficio” (GE 25,4,29). Condiciones para recibir la Confirmación son orar con piedad a menudo y en misa, cumplir las promesas y renuncias del santo bautismo, inspirar respeto a la Eucaristía, devoción a la Santísima Virgen y a sus santos patronos y suma estima hacia la inocencia bautismal o vida en gracia de Dios.

“Es preciso inspirar a todos los maestros noveles perfecta caridad; procurar que no se fijen en varios defectos (suyos) o dificultades a la vez, sino en uno o dos a lo sumo, y facilitarles los medios para superarlos. Alentarles a ello y comprometerlos, animándolos de vez en cuando” (GE 25,2,6,1). Se debe inspirar a los maestros a la perfecta caridad, es decir, alentarlos, animarlos y comprometerlos.

Las Reglas de cortesía y urbanidad cristiana para uso de las Escuelas Cristianas (RU), libro de lectura avanzada, relaciona con el espíritu cristiano un aprendizaje secular: el buen trato. Es ejemplo original de evangelización de la cultura académica5. “Es cosa llamativa que la mayoría de los cristianos sólo consideran la urbanidad y la cortesía como una cualidad puramente humana y mundana, y no piensan en elevar su espíritu más arriba. No la consideran como virtud que guarda relación con Dios, con el prójimo y con nosotros mismos” (RU 01). “Sin embargo, ese Espíritu es el único que debe animar todas nuestras acciones para hacerlas santas y agradables a Dios” (RU 0,2). “Al darles las reglas de urbanidad, nunca deben olvidar enseñarles que hay que practicarlas sólo por motivos puramente cristianos y que consideren la gloria de Dios y la salvación” (RU 0,5).

2. Significado de inspirar en la pedagogía lasaliana

De los importantes textos de San Juan Bautista de La Salle sobre inspirar se concluye:

¿Qué es inspirar? Es infundir o comunicar un modo de ser, inducir, mover o motivar a lo positivo y a rechazar lo negativo, dar influjo saludable, alentar, animar, comprometer.

5 RODRÍGUEZ MANCINI, F.S.C., Santiago. Pastoral educativa, una mirada de fe sobre la tarea escolar. “Cuadernos

(7)

93

¿Qué inspirar? El espíritu religioso, el espíritu del cristianismo, espíritu cristiano o espíritu de Cristo o afán por el Reino de Dios.

¿Qué medios concretan el espíritu cristiano?

1° la piedad, que consiste en vivir con amor a Jesús.

La piedad se muestra en la compostura y oración en la iglesia, en la oración diaria con atención, en la frecuencia sacramental, en la devoción a la Santísima Virgen y a otros santos, en la suma estima hacia la inocencia bautismal o vida en gracia de Dios o ser del Reino de Dios.

Induce la piedad contraria a los vicios y al desorden ético quien vive las virtudes cristianas.

Para empezar a comulgar son condiciones la piedad, la instrucción apropiada, la buena conducta prolongada y la disposición a conservar la gracia o vida en comunión con Dios.

Para recibir la confirmación son condiciones orar a menudo con piedad, conocer las promesas y renuncias del santo bautismo, inspirar respeto a la Eucaristía, devoción a la Santísima Virgen y a sus santos patronos y suma estima hacia la inocencia bautismal o vida en gracia de Dios.

2° el temor de Dios, sentimiento de tener que dar cuenta a Dios en el juicio final. Se muestra en procurar mantenerse en gracia de Dios.

3° el horror al pecado es horror a alejarse de Dios. Se muestra en rechazar los vicios y las malas compañías, las prácticas de los mundanos, las palabras indecorosas o pecaminosas.

¿Cuál es la finalidad de la educación inspiradora lasaliana?

Establecer y consolidar el reino de Dios en el corazón de los alumnos y extenderlo en el mundo.

¿Quién inspira?

Dios con su amor y gracia infunde el deseo de salvarse y de seguir a Jesús.

¿Qué educador inspira?

El educador inspira como instrumento de Dios cuando procura extender el Reino de Dios. El educador que ama a Jesús se aplica a imprimir ese amor en el corazón de los alumnos. El educador mediador entre el alumno y Dios ora por su perfeccionamiento y salvación. Inspira las máximas del Evangelio quien las conoce y medita para vivirlas.

Inspira el espíritu cristiano quien lo posee.

Comunica sabiduría o cordura de base religiosa quien la posee.

¿Cómo inspira el educador?

(8)

94

El principal medio del educador para inspirar es ganar los corazones.

El educador inspira con el ejemplo de las virtudes y de toda la conducta. El buen ejemplo valora al maestro ante los alumnos.

Entre las virtudes de que da ejemplo prima el amor o caridad cristiana. El educador lasaliano muestra amor con firmeza de padre y ternura de madre.

El educador evita familiarizarse en particular con algún alumno o mostrar predilección que no sea por recompensa o estímulo, o por ser más necesitado o pobre que los demás.

El amor educativo ejemplar es la preferencia evangélica por los pobres y necesitados.

3. La pedagogía inspiradora surge de la teología de la educación

El Hno. Michel Sauvage, F.S.C., en su tesis doctoral sobre Las citas neotestamentarias en las Meditaciones para el Tiempo de Retiro6, considerada por él en su Introducción como “una contribución modesta a los Estudios Lasalianos”, sin saber comenzó un vuelco histórico. Al llamar la atención sobre esas Meditaciones para los días de retiro. Para uso de cuantas personas se dedican a la educación de la juventud, y particularmente para el retiro que los Hermanos de las Escuelas Cristianas tienen durante las vacaciones, inició la renovación conciliar de la educación, la teología de la educación, la pastoral educativa y la espiritualidad del educador cristiano. En la versión original de las MR no aparecían las referencias de los textos bíblicos citados y tuvo que descubrirlas, acudiendo a la traducción del Nuevo Testamento del P. Denis Amelote, P.O., en su edición de 1707, que identificó como fuente de las citas. Las MR son las más inspiradoras entre las Meditaciones de San Juan Bautista De La Salle. Con su espíritu de fe, al mirar la educación a la luz de la fe en sus MR, en las demás Meditaciones y en la Explicación del Método de Oración, creó la teología de la educación, disciplina de reciente sistematización académica7.

El Hno. José María Valladolid en su tesis doctoral San Juan Bautista de La Salle, catequista, aporta una síntesis teológica de esas 8 meditaciones doctrinales de las mañanas relacionadas con las 8 más prácticas y comprometedoras de las respectivas tardes, que numeró de 1 a 16. Resume su contenido en diez temas, aunque cada uno es aludido en más de una de ellas8:

I. Dios uno y trino, creador, salvador y santificador, ama a los hombres y quiere que todos se salven (en MR 1, 2, 3, 4, 5, 6, 9, 10, 12, 13, 14, 15 y 16).

II. Dios creador ama a los seres que ha creado y llama a todos los hombres a su Reino (en MR 1, 2, 5, 10 y 15).

III. El misterio del pecado ha herido a los hombres y los ha alejado de Dios (en MR 3, 10 y 11).

6 SAUVAGE, F.S.C., Michel. Les citations néotestamentaires dans les Méditations pour le Temps de la Retraite.

“Cahiers lasalliens” N° 1 (Rome, Maison Saint Jean-Baptiste De La Salle, 1959).

7 GALLEGO, F.S.C., Saturnino. La teología de la educación en San Juan Bautista De La Salle. Madrid, Bruño, 1958.

GARCÍA AHUMADA, F.S.C., Enrique. La Salle y la teología de la educación. “Cuadernos MEL” N° 47, Roma, Casa Generalicia de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, 2013.

8 VALLADOLID, F.S.C., José María. San Juan Bautista de La Salle, catequista. Madrid, Ediciones San Pío X, 2007,

(9)

95

IV. Cristo, salvador de los hombres enviado por el Padre, los llama a incorporarse al

misterio de la redención (en MR 3, 4, 7, 9 y 11).

V. El Espíritu Santo actúa constantemente en la Iglesia y vivifica a los creyentes (en MR 3, 4, 8 y 12).

VI. La Iglesia, Cuerpo místico de Cristo al que se integran sus creyentes y reciben su gracia, tiene la misión de evangelizar a todos los hombres (en MR 1, 3, 4, 6, 7, 9, 13 y 16).

VII. La salvación se realiza en el creyente en Cristo mediante la fe y las obras con que responde a la gracia del Espíritu Santo en un crecimiento espiritual favorecido por la educación (especialmente en MR 1, 2, 6, 78, 13, 14, 15 y 16).

VIII. El hombre acepta libremente la gracia que Dios otorga gratis en especial mediante los sacramentos, con la que vive la vida de Cristo (especialmente en MR 3, 9 y 13). IX. Dios elige, llama y envía a realizar su obra en la Iglesia mediante el ministerio de la

evangelización para salvar a los hombres, a la cual pertenece la educación (especialmente en MR 1, 2, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11 y 12).

X. Dios llama a la vida eterna, que otorgará como justo juez según la fidelidad a la misión encomendada (especialmente en MR 13, 14, 15 y 16).

Enmiendo levemente su esquema para destacar la relación de esas meditaciones con la educación, como lo expresa el santo Fundador en su título, y no sólo con la evangelización y la catequesis, como hace el Hno. Valladolid en su tesis. Tal esquema consiste en afirmaciones básicas, que las MR concretan en el apostolado educativo. Otros aspectos de la teología de la educación de San Juan Bautista de la Salle están en otros textos suyos sobre la Creación, la Encarnación, María Santísima, los sacramentos, el servicio a la Iglesia y al Estado, los pobres.

La pedagogía lasaliana deriva de la finalidad de la educación cristiana, la salvación terrena y eterna de las personas, fundada en el Evangelio de Dios hecho hombre. Sirve a los alejados de la salvación eterna y terrena; por lo mismo, sirve directa o indirectamente a los pobres. “Como vuestro empleo tiene por finalidad procurar la salvación de las almas, el primer cuidado que debéis tener es conseguirlo en la medida que os sea posible. Tenéis que imitar en esto, en cierto modo a Dios, pues ‘Dios amó tanto al mundo que le dio a su hijo único, para que quien crea en Él no perezca, sino que alcance la vida eterna’ (Jn 3, 16)” (MR 201,3,1). “Jesucristo…enseñó las principales verdades de nuestra religión, como se recoge en numerosos pasajes de su Evangelio, en los que dice a sus apóstoles: Es preciso que yo anuncie el Evangelio del reino de Dios, pues para eso fui enviado (Lc 4, 43)” (MR 199,2,2).

(10)

96

Tanzania9, estado que había formado como primer presidente democrático desde 1963 al unir en 1961 la antes colonia británica de Tanganyica con la isla de Zanzíbar, a la que se agregó Pemba. El educador brasileño Paulo Freire (1921-1997) en 1968 aportó como asesor laico en la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín la noción de educación liberadora que expuso en varias obras10. El cubano Hno. Alfredo Morales, F.S.C. (1927-2012) publicó en exilio la suya después de realizarla con un equipo en República Dominicana11 y de

sufrir del dictador de turno el retiro de su nacionalidad dominicana ya recibida por gracia. Esa coincidencia de tres autores mutuamente lejanos en el espacio y sin vínculos mutuos se origina en el Evangelio, que movió a San Juan Bautista De La Salle al educar a los pobres y necesitados de su tiempo.

¿Qué finalidad tiene la pedagogía lasaliana? “En calidad de ministros de Jesucristo, al instruirlos debéis tener como fin únicamente el amor y la gloria de Dios…Vuestro celo debe llevaros a inspirar eso a vuestros discípulos, como si el mismo Dios los exhortara por vosotros, ya que sois embajadores de Jesucristo (2 Cor 5, 14-15)” (MR 201, 2, 1). “La gloria de mi Padre consiste en que llevéis mucho fruto y que seáis mis discípulos (Jn 15, 8). Lo que dijo Jesucristo a sus santos apóstoles os lo dice también a vosotros” (MR 195,3,1). “Si os anima el celo por los niños de los que estáis encargados, y si trabajáis por alejarlos del pecado, como es vuestro deber, cuando caigan en alguna falta, será preciso que os pongáis en las mismas disposiciones del profeta Elías, y que excitando en vosotros el santo ardor de que estaba animado el profeta, les digáis: Soy tan celoso de la gloria de Dios, que no puedo veros renunciar a la alianza que sellasteis con Él en el bautismo, ni a la condición de hijos de Dios que habéis recibido” (MR 202,1,2). Enseñar a vivir bien es “ayudar a vivir de manera digna de Dios, de modo que le sean en todo agradables y fructifiquen en todo tipo de buenas obras…A imitación del gran apóstol, debéis conjurarlos a que vivan de manera digna de Dios, ya que han sido llamados a su reino y a su gloria (1 Ts 2,12)” (MR 198, 2, 1). “Debéis… tributar honor muy especial y consagraros por completo a la Santísima Trinidad, para contribuir, en la medida que podáis, a extender su gloria por toda la tierra” (MD 46,3,2). Según Santo Tomás, la gloria de Dios es la manifestación de su bondad12: “Moisés dijo a Yahvé: ‘Déjame, ver tu gloria’. Él le contestó: ’Yo haré pasar ante tu vista toda mi bondad’” (Ex 33, 18-19a). Damos gloria a Dios al extender su bondad y amor, según dice Jesús: “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y alaben a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5, 16).

¿Qué se inspira? El espíritu de fe, espíritu cristiano o espíritu de Jesús. “Es necesario que quienes han sido dados a los niños para instruirlos se apliquen particularmente a educarlos en el espíritu del cristianismo, que les da la sabiduría de Dios, que ningún príncipe de este mundo ha conocido (1 Cor 2, 7-8) y que es totalmente opuesta al espíritu y a la sabiduría del mundo13, hacia la cual se les debe inspirar sumo horror, porque sirve para encubrir el pecado” (MR 194,2,1). “Eso es también lo que debéis hacer vosotros, a quienes Jesucristo escogió entre otros muchos para ser

9 NYERERE, Julius. Education for Self Reliance. Dar-Es-Salaam, Oxford University Press, 1967. 10 FREIRE, Paulo. Educação como prática da liberdade. Rio de Janeiro, Editora Paz e Terra,1967.

11 MORALES, F.S.C., Hno. Alfredo. Hombre nuevo, nueva educación. Educación en libertad y para la libertad. Santo

Domingo, La Salle, 1972.

(11)

97

sus cooperadores (1 Cor 3, 9) en la salvación de las almas…inspirándoles horror a los pecados en que suelen caer los hombres” (MR 196,2,2). “Jesucristo, hablando a sus apóstoles, les decía que les había dado ejemplo, para que hiciesen como había hecho Él mismo (Jn 13, 15)…para que viendo la manera como Él procedía, pudieran regularse y acomodarse en todo lo que habrían de hacer para ganar las almas para Dios” (MR 196, 2, 1). “(Jesucristo) quiere que vuestros discípulos os miren como a Él mismo, y que reciban vuestras instrucciones como si fuera Él mismo quien se las diera (2 Cor 5, 20); y deben estar persuadidos de que es la verdad de Jesucristo la que habla por vuestra boca, que sólo en nombre suyo les enseñáis, que Él es quien os da autoridad sobre ellos” (MR 195,2,1). “Entregaos a menudo al Espíritu de Nuestro Señor, …de este modo, difundiéndose sobre ellos el Espíritu Santo, puedan poseer plenamente el espíritu del cristianismo” (MR 195,2,2). “Debe ser vuestra intención cuando instruís a vuestros discípulos, procurar que vivan vida cristiana y que vuestras palabras sean para ellos espíritu y vida: primero, porque las producirá el Espíritu de Dios que habita en vosotros; segundo, porque les procurarán el espíritu cristiano” (MR 196,3,1). “No basta procurar a los niños el espíritu del cristianismo y enseñarles los misterios y las verdades especulativas de nuestra religión. Se necesita además que les deis a conocer las máximas prácticas que están diseminadas por el Santo Evangelio” (MR 197,2,1). “Si queréis desempeñar vuestro ministerio en calidad de ángeles custodios de los niños que tenéis que instruir… debéis procurar inspirarles los mismos sentimientos y ponerlos en las mismas disposiciones que San Pablo procuraba inspirar a los efesios en la carta que les escribió. 1. Que no contristen al Espíritu Santo de Dios, por el cual fueron marcados, en el bautismo y en la confirmación, como con un sello para el día de la redención (Ef 4, 30). 2. Que renuncien a su vida pasada…por lo cual, tenéis que inducirlos… a que renuncien a la mentira (Ef 4, 22.25) y 3. Que sean mansos y bondadosos los unos con los otros, perdonándose mutuamente como Dios los perdonó por Jesucristo (Ef 4, 32). Y que se amen unos a otros como los amó Jesucristo (Ef 5, 2)” (MR 198,3,2). “Es preciso que, a imitación de los apóstoles, pongáis atención muy particular en lograr que aquellos a quienes instruís reciban los sacramentos, y ponerles en condiciones de recibir el de la Confirmación con las debidas disposiciones, para que sean colmados del Espíritu Santo y de las gracias que produce este sacramento. Debéis cuidar de que se confiesen a menudo, después de enseñarles la manera de hacerlo debidamente. Y, en fin, disponerlos a recibir santamente la primera comunión, y a que comulguen luego con frecuencia, para que puedan conservar las gracias que hubieren recibido la primera vez que realizaron este acto” (MR 200, 2,2).

(12)

98

con sumisión, o procurar disponerle a ello. Si se procede con prudencia no hay que temer que produzca efecto pernicioso. Al contrario, los maestros que reprenden y corrigen a los que incurren en falta atraen sobre ellos las alabanzas de los hombres, las bendiciones de Dios y la gratitud de quienes fueron corregidos (Pr 28, 23)” (MR 204,1,1 y 1,2). “De ese modo, más o menos, debéis proceder vosotros con aquellos a quienes instruís, cuando caigan en alguna falta y os veáis obligados a corregirlos. Y si ocurriera que os sintieseis agitados por alguna pasión, guardaos mucho de hacer ninguna corrección mientras persista tal movimiento, pues entonces la corrección sería perjudicial tanto para ellos como para vosotros. Por el contrario, en esos momentos recogeos interiormente y dejad tiempo para que se os pase la ira, sin transparentar nada exteriormente. Y cuando os sintáis libres de pasión, entonces podréis imponer, después de haberos entregado al Espíritu de Dios, la corrección que habíais previsto, con la mayor moderación que os sea posible” (MR 204,2,2). “El fruto, pues, de la corrección prudente es disponer a quienes la reciben para que se corrijan de sus faltas. Por el contrario, cuando se hace con pasión y sin la mira en Dios, no sirve sino para indisponer al discípulo contra su maestro y fomentar en él sentimientos de venganza y de animadversión, que a veces duran mucho tiempo…Si deseáis que vuestras correcciones produzcan el efecto que les corresponde, realizadlas de tal modo que puedan contentar a Dios y a quienes las reciben. Y cuidad, sobre todo, que sea la caridad y el celo de la salvación del alma de vuestros alumnos los que os muevan a hacerlas. Y aun cuando al corregirlos les ocasionéis disgusto, mostradles, al hacerlo, tanta benevolencia que, lejos de despecharse contra vosotros, sólo os manifiesten después su gratitud por el bien que les hicisteis y vivo pesar de sus faltas, junto con el firme propósito de no volverlas a cometer” (MR 204,3,2).

Comunicar un modo de ser y no sólo un saber pertenece, en el lenguaje actual, al ámbito de los valores, que no se aprenden por enseñanza teórica, sino por el solo ejemplo. “Vuestro celo para con los niños que instruís sería muy limitado, produciría pocos frutos y tendría poco éxito si todo se redujera a palabras. Para lograr que sea eficaz, es necesario que vuestro ejemplo apoye vuestras enseñanzas. Esa debe ser una de las características principales de vuestro celo” (MR 202,3,1). “Es fácil concluir que vuestro celo para con los niños de quienes tenéis la dirección sería muy imperfecto, si no lo ejercierais más que instruyéndolos; pero que llegará a ser perfecto si vosotros mismos practicáis lo que enseñáis. Pues el ejemplo produce mucha mayor impresión que las palabras en la mente y en el corazón, principalmente en los niños, quienes, por carecer aún su mente de suficiente capacidad de reflexión, se forman ordinariamente imitando el ejemplo de sus maestros, y se inclinan más a hacer lo que ven en ellos que lo que les oyen decir, sobre todo cuando sus palabras no concuerdan con sus obras” (MR 202.3.2). La Salle supera a la hoy llamada sociedad del conocimiento, regida por la cultura científico-técnica que no necesita aludir a Dios para desarrollarse, y además es de carácter economicista, interesada en el hacer productivo externo sin desarrollar el hacer ético interior a la persona. Felizmente la UNESCO, probablemente influida por educadores cristianos, propone aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y aprender a ser14.

“Poned de manifiesto en todo vuestro proceder con los niños que os están confiados, que os consideráis como los ministros de Dios, desempeñándolo con caridad y con celo sincero y

14. DELORS, Jacques (Director). Informe a la UNESCO: La educación encierra un tesoro. Comisión Internacional

(13)

99

verdadero, soportando con toda paciencia las dificultades que en él tuviereis que sufrir, contentos de ser despreciados por los hombres, y de ser perseguidos por ellos hasta dar vuestra vida por Jesús en el ejercicio de vuestro ministerio (2 Cor 6, 3-9)” (MR 201,1,2). “Procurad, por medio de vuestro celo, dar muestras sensibles de que amáis a los que Dios os ha confiado, como Jesucristo amó a su Iglesia; haced que entren realmente en la estructura de este edificio y que estén en condiciones de comparecer un día ante Jesucristo, llenos de gloria, sin tacha, sin arruga y sin mancha (Ef 5, 25-27), para manifestar a los siglos venideros las abundantes riquezas de la gracia que les hizo (Ef 2, 7) dándoles el auxilio de la instrucción; y a vosotros, la de instruirlos y educarlos, para ser un día los herederos del Reino de Dios y de Jesucristo nuestro Señor (Rm 8, 17)” (MR 201,2,2).

“Haced que practiquen lo que dice nuestro Señor, que nos manda amar a los enemigos y hacer bien a los que nos hacen mal, nos persiguen o calumnian (Mt 5, 44), en vez de devolver mal por mal, injurias por injurias, o de vengarse” (MR 202,2,1). “Y como la mayoría han nacido pobres, hay que inculcarles el menosprecio de las riquezas y el amor a la pobreza, porque nuestro Señor nació pobre y amó a los pobres, se complacía en su compañía y llegó a decir que los pobres son bienaventurados, porque de ellos es el reino de los cielos (Mt 5, 3). Este tipo de máximas y de prácticas son las que debéis inspirarles sin descanso, si es que tenéis algún celo por su salvación, y en eso particularmente se pondrá de manifiesto vuestro celo por la gloria de Dios, pues ya que dichas máximas no pueden proceder sino de Dios, en cuanto que contrarias a las inclinaciones de los hombres, animar a los niños a ponerlas en práctica es mostrarse celoso por el honor y la gloria de Dios” (MR 202,2,2).

(14)

100

4. Propuestas para hacer inspiradora la pedagogía lasaliana del siglo XXI

Sugiero:

 Organizar en las comunidades educativas la reflexión y ejercicio de la pedagogía inspiradora, más por el ejemplo que por las palabras.

 Priorizar en encuentros sobre la misión educativa lasaliana experiencias y propuestas sobre la exigente pedagogía inspiradora.

 Incluir en capítulos provinciales y generales la propuesta de estudiar y practicar la pedagogía inspiradora para promover en Hermanos y seglares la fidelidad creativa a este central rasgo lasaliano.

Conclusión

La pedagogía lasaliana es esencialmente inspiradora, como lo proponen con insistencia los escritos educativos más importantes del Santo Fundador fundados por primera vez en la animación bíblica de la educación y en la teología de la educación, y como lo muestra su propia vida inspiradora de educador apóstol.

5. Anexo:

San Juan Bautista De La Salle es inspirador

En un proceso de varios años guiado por Dios iniciado en 1680, este santo fundó los Hermanos de las Escuelas Cristianas, primera congregación religiosa masculina íntegramente laical. Es su primera creación institucional.

Estableció en Reims y dirigió de 1685 a 1688 el primer Seminario de Maestros de Escuela para el Campo, capaces de dirigir escuelas unidocentes; confió a Hermanos otro en París de 1698 a 1705, y un tercero en Saint Denis de 1709 a 1712, obra precursora de las Escuelas Normales, surgidas en Alemania en 1783 y en Francia en 1792. La fundación de centros de formación prolongada, sistemática y práctica de maestros es su segunda creación institucional.

(15)

101

Además de ordenar para todo maestro una preparación de varios años15, organizó un escalafón de maestro auxiliar, encargado de aula, inspector de escuelas, director y visitador regional. Por ambas iniciativas conjuntas es el creador de la profesión de maestro, antes inexistente. Es su cuarta creación institucional.

En 1698 el Arzobispo de París Louis Antoine de Noailles pidió a La Salle educar a unos 50 hijos de nobles irlandeses acompañantes del exiliado Jacobo II, último rey católico de Gran Bretaña. En vez de organizarles un colegio con latín y griego como base de la filosofía y la teología, los preparó como funcionarios públicos o privados con lenguas vivas, matemáticas y otras ciencias16. Contemporáneo de Isaac Newton (1643-1727) es el creador de las humanidades modernas. Es su quinta creación institucional.

En el siglo XVIII del iluminismo, publicó en 1703 las Reglas de cortesía y urbanidad cristiana para uso de las Escuelas cristianas como libro de lectura de octavo nivel. Considera la enseñanza sistemática de las buenas maneras o buen trato como parte de la formación cristiana con base en la caridad con Dios y con el prójimo.Es el primer caso de evangelización de la cultura académica o escolar17, su sexta creación institucional.

Su catecismo de 1703 con 300 edicionesexactas hasta el siglo XIX, Los deberes del cristiano en tres tomos, el primero que incluyó la vida de Jesucristo, constituido en eje de una pastoral escolar con apoyo testimonial de la familia y de los maestros y apoyo litúrgico de la parroquia, el catecismo más completo y duradero de entonces en Francia, es su séptima creación institucional.

Desde 1706 aceptó en la casa de San Yon, diócesis de Ruan, niños de comportamiento difícil, y después jóvenes delincuentes enviados por jueces. En 1716 aceptó abrir un centro para encarcelados adultos, les asignó tareas en el jardín y los hizo comer con los demás residentes, con gran mejora de sus costumbres. Establecer programas de rehabilitación conductual es su octava creación institucional, entre las que motivaron al Venerable Pío XII nombrarlo por Breve Quod ait de 1950 celestial Patrono de todos los Educadores.

En las obras educativas mencionadas introdujo como se ha visto para motivación de fe como precursor del Concilio Vaticano II la animación bíblica de la educación18, su novena creación institucional.

Perfeccionó las MR desde 1682 hasta 1718 antes de morir en abril de 1719, según tesis del Hno. José María Valladolid19. La teología de la educación, mirada a la educación desde el espíritu de fe

15 DE LA SALLE, San Juan Bautista, Memorial sobre el hábito, en Obras Completas, tomo I, página 85.

16 Signo actual entre otros del afán lasaliano por la educación científica popular es del Hno. José PEREDA NÚÑEZ,

F.S.C. Fundación La Salle de Ciencias Naturales (FLASA). Un modelo científico-educativo que favorece la “Opción preferencial por los pobres”. “Cuadernos MEL” 36. Roma, Hermanos de las Escuelas Cristianas, 2007.

17 GARCÍA AHUMADA, F.S.C., Enrique. Teología de la educación hoy, ob. cit., cap. 12, Evangelizar la cultura

académica, 297-364.

18 GARCÍA AHUMADA, F.S.C. Enrique. Animación bíblica de nuestra pastoral. “Cuadernos MEL” N° 33, Roma,

Casa Generalicia de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, 2007, especialmente páginas 9 a 11.

(16)

102

basada en las MR, fuente de la espiritualidad del educador y de la pastoral educativa, es la décima creación institucional de San Juan Bautista De La Salle.

Todo esto puede servir de argumento para merecer ser nombrado Doctor de la Iglesia.

Referencias

AQUINO, Santo Tomás de. Suma de teología (1273).

BENEDICTO XVI. Carta Encíclica Spe salvi sobre la esperanza cristiana (2007). BIBLIA DE JERUSALÉN. Bilbao, Desclée de Brouwer, 2009.

DE LA SALLE, San Juan Bautista, Obras completas. Madrid, Ediciones San Pío X, 2001, 3 vols. DELORS, Jacques (Director) Informe a la UNESCO: La educación encierra un tesoro.1996. FREIRE, Paulo. Educação como prática da liberdade. Rio de Janeiro, Editora Paz e Terra,1967. GABRIEL MARÍA, F.S.C. Hno. Supérieur Général. Circular 88 (26 de julio de 1899).

GALLEGO, F.S.C. Saturnino. La teología de la educación en San Juan Bautista De La Salle, Madrid, Bruño, 1958.

GARCÍA AHUMADA, F.S.C. Enrique. Teología de la educación hoy. Santiago de Chile, Universidad Finis Terrae, 2016.

GARCÍA AHUMADA, F.S.C. Enrique. La Salle y la teología de la educación. Cuadernos MEL N° 47, Roma, Casa Generalicia de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, 2013.

GARCÍA AHUMADA, F.S.C. Enrique. Animation biblique de de notre pastorale. Cuadernos MEL N° 33, Roma, Casa Generalicia de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, 2007.

MORALES, F.S.C., Hno. Alfredo. Hombre nuevo, nueva educación. Educación en libertad y para la

libertad. Santo Domingo, La Salle, 1972.

NYERERE, Julius. Education for Self Reliance. Dar-Es-Salaam, Oxford University Press, 1967.

PEREDA NÚÑEZ, F.S.C. Hno. José Fundación La Salle de Ciencias Naturales (FLASA). Un modelo

científico-educativo que favorece la “Opción preferencial por los pobres”. Cuadernos MEL 36.

Rome, Frères des Écoles Chrétiennes, 2007.

RODRÍGUEZ MANCINI, F.S.C., Santiago. Pastoral educativa, una mirada de fe sobre la tarea escolar.

Cuadernos MEL Nº 28 (2005).

SAUVAGE, F.S.C, Michel. Les citations néotestamentaires dans les Méditations pour le Temps de la

Retraite. “Cahiers lasalliens” N° 1. Rome, Maison Saint Jean-Baptiste De La Salle, 1959.

VALLADOLID, F.S.C., José María. San Juan Bautista de La Salle, catequista. Madrid, Ediciones San Pío X, 2007, 3 vols.

Referencias

Documento similar