La abducción y la inferencia a la mejor explicación

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EPISTEMOLOGÍA E HISTORIA DE LA CIENCIA

SELECCIÓN DE TRABAJOS DE LAS XI JORNADAS

VOLUMEN 7 (2001), Nº 7

Ricardo Caracciolo

Diego Letzen

Editores

ÁREA LOGICO-EPISTEMOLÓGICA DE LA ESCUELA DE FILOSOFÍA

CENTRO DE INVESTIGACIONES DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y HUMANIDADES

UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA

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La

abducción

y la

inferencia ala mejor explicación•

Sergio H Menna•

1. Introducción

De acuerdo a las metodologías que emplean la inferencia 'abductíva' (AD), es posible evaluar hipótesis ponderando su poder explicativo mediante la aplicación de diversos crite-rios no-empíricos. Si, por ejemplo, una bipó~is propuesta es simple, o au;lloga a otra hi-pótesis exitosa, o formulada por un científico de reuoml:>re, puede ser !idoptada provisol'ia-mente antes de su testeo empírico.

Según las metodologías auto-denominadas de 'itiferencia a la mejor explicación' (IME), los criterios no-empiricos tautbién funcionan como criterios complementarios de la confirmación empírica para decidir la aceptación de hipó~is. Bajo esta integración de criterios, la IME se propooe como una alternativa a las. metodologías de la jll$tificacióo clásicas (falsacionismo, confirmacionisnio, etcétera). Curiosamente, muchos de los defen-sores de esta clase de esquema ioferencial (p. ej., Harmau, Hackiog y Sober) encuentran su

aotecedente en la 'abducción' de Peirce, esquema .al.cual caracterizao como una «Versión previa>> o como «una misma inferencia con otro nombre» de la variante de IME que ellos proponeno exponen.

En este trabajo defenderé que, además del nombre, la AD y la .. IME presentan diferen-cias fundamentales -en particular, la clase de evidencia que consideran,. la clase de criterios que iocorporan, y el grado de generalidad de las hipótesis que cada una de ellas evalÚlh, y

que son utilizadas por los científicos en distintos, contextos evaluatívos. Defenderé, taut-líién, ·que la AD -a diferencia de la 1MB-no jlefteílece al contexto de justificación sioo

al

contexto de plausibilidad -rontexto en el que permite evaluar 'hipótesis de trabajo' o 'ideas semiuales'-y que no es, tal como pretenden algunos criticos, una regllkde inferencia del

cootexto de descubrimiento.

Consigno, como curiosidad histórica, el hecho de que aunque las versiones de

AD

y de IME que expondré aqul son las habituales en articulos sobre metodología científica

y

rea-lismo científico respectivamente, a pesar de las importantes coMotaciones metodológicas de la distinción 'plansibilidad/ justificación', no existe en la literatura sobre el tema a

la

que he tenido acceso :niogún iotento de análisis comparativo. Como antecedente quizá pn!lda mencionar sólo a Achiosteio, quien en su (1971: 120) hace un breve comentario respecto a que mientras Peirce y Hauson <<parecen>> estar iot.eresados en la plausibilidad de las hipóte-sis, Harmao sólo se ocupa de su <<alta probabilidad». A pesar .de esta observación, Achin-stein no hizo un desarrollo ulterior de esta distincim

2. La inferencia a la mejor explicación

De acuerdo a la IME, la capacidad explicativa de una hipótesis ofrece una muy fuerte razón

para la aceptación de la misma La IME ha sido utilizada por autores realistas tanto como por autores no-realistas. Sl)l8rt .(1968: V), por ejemplo, sostiene que el hecho de .qu!l una

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hipótesis explique una gran cantidad y variedad de fenómenos es un elemento importante en favor de su verdad; que si las entidades no-observables que la hipótesis post¡¡.la no eJ¡is-tiesen, y que si lo que ésta ilfir'lila no fuese,verdadero (o aproximada¡nente"verdadero ), solamente un milagro o una coincidencia de proporciones cósmicas podría explicar su éxito empírico; En contraposición, autores no-realistas como Van Fraassen ([l980])rechazan que a partir de este esquema inferencia! sea posible inferir la verdad de las hipótesis o la exis-tencia de las entidades que las hipótesis suponen, pero lo utilizan para adoptar hipótesis como 'empíricamente adecuadas' para describir fenómenos.

Mí intención aquí no

es

cénl:raríne

en

el aspecto ontológico de la .!ME sino en el meto-dológico; es decir, en su rol en la evalúación de-hipótesis (y en su supuesto rol.en el descu. brimiento de hipótesis), y tratar de subrayar la diferencia que. existe entre la versión están-dar de !ME y la propuesta porPeirce bajo el nombre de 'abducción'. Más que preocuparme en una diferencia de nombres, lo que me interesa es defender que, además de la !ME, existe otromodo"infurencíai; la AD;la cuatconstituye un instromento·ótil:para·estadíosde inves" ligación previos a los de justificación o aceptación de hipótesis.

A fin de plantear con claridad cuál e~ la estructora dél esquenia infeteÚcial qú~ nos ocupa -o de los esquemas ínferenciales que nos ocupan-, voy a hacer una breve. introduc-ción histórica al problema de los criterios de aceptaintroduc-ción de hipótesis,

En la Edad Media se valoraba la capacidad de una hipótesis de ~salvar los fenómenos'; es decir, de explicar la experiencia conocida Sin embargo, ya a. comienzoulel sigio XVII, Clavius defendia que la teoría ptolemaica era verdadera porque, al utilizarla, <<no sólo se salvan las apariencias ya conocidas sino que además se predicenfenómenos futuro.S>> (ci· tado en Blake [1960]: 34; el subrayado es mio). Es decir,. Clavíus.ínferia a lateotía gel>Cén-trica sobre la base de su éxito explicativo y su éxito predictivo. (Aunque para muchos f!ló-sófos

1os

Iémimos 'éxplicacíon'·y 'predicción'

son

mtercamoíablen> ifitegrnbles. (Hem~l (1965), por ejemplo, los subsume b'lio la noción de 'poder sistemático'), aquí utilizo al primero de ellos para referirme estrictamente ala capacidad de una hipótesis .de .dár,éuenta de los fenómenos problemáticos, aunque sin negar que la predicción de nuevos fenómenos pueda tener carácter explicativo).

Descartes hace afirmaciones similares a las de Clavius, también a partír de la dtstinción entre clases de .evidencia. Para él, sabemos que nuestras hipótesis, .son correctas «s.<Ho cuando vemos que con ellas no sólo podemos explicar los efectos q:Ue ya cona<;íamps, s,ino también ótroiJfenómenos de los<¡u'e

.no

teníamos conocimiento» (Descartes [1644]: 255;'1as itálicas me pertenecen).

En esta misma linea interpretativa, son importantes las observaciones de Wílliam Whewell. <<Las hipótesis que aceptamos deben explicar los. fenómenos que hemos obser-vadm>, dice Whewell. Y agrega: <<Pero una,hipótesis debe hacer más. que. esto:

cdebe.prede-cir fenómenos que no han sido observados ... Que haga esto con certeza y corrección, es un modo para verificar la hipótesis como útil y correcta» ([1840/7], Ú.62).

Como podemos ver, estos argrnnentos trazan 'una distinCión entre la capacidad de una hipótesis de explicar jerwmenos conocidos y la capacidad de predecir fenónienos n!levos, pero utiliza a ambas clases de fenómenos para inferir hipótesis. Paso a preselnar otro modo de concebir la relación entre hipótesis y evidencia.

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inde-.. '

..

pend¡ente: «La nueva [hipótesis]» -<líce Popper- <<además de explicar los explicar¡ da que debe explicar, debe .tener también nuevas consecuencias testeables (prefenblemente de un nuevo tipo); debe conducir a la. predicción d,e fenómenos hasti ahora no .observados». Y luego agreg~~: <<Este requisito me parece indispensable .porque sin .él n!lestra nueva [hipóte-sis] sería ad hoc; .pues siempre es posible elaborar una [hipótesis] que se adapte a cualquier conjunto dado de explicanda>> ( ibid: 280).

Es importaote señalar que .para Po.p.per el requisito de testabilidltd independiente debe ir acompaflado con el requisito de éxito empírico: la hipótesis debe salir con éxito de un test.eo severo. «Sólo es posible determinar si la [hipótesis]

se

cumple o no» -<líce Popper- <<tes-teando empíricamente la nueva teoría>> (280), La diferencia de estJ. posición CQn la men-cionada antes, como podemos ver, radica en que minimiza el valor·de la vieja e.videncia desplazando el.pesojustificatorio a la nueva evidencia

Varios autores popperianos y lakatosianos llevan aún más lejos esta línea argumenta-tiva, subrayando exclusivamente el valor de la nueva evid.ellcia. Para Worrall (1978), por ejemplo, los hechos utilizados en la construcción de. )lila .hipótesis .no tienen va(or eviden-cia!. Para Músgrave (l989), el único rof de la.

vieja

.evidencia

empleada en

el Cói!íeJ9:<! de descubrimiento es el de informar al contexto de justifiCl!Ción qué he.chos

no

son .n!leVOs. (Para estos autores, un hecho es 'nuevo' Para una hipótesis si

éste

Mfoe.usado ®la cons-trucción de la hipótesis). De este modo, trazan una distinción entre lQs colltextos de descu-brimiento y de justificación en función <l<llpes!J evi<lenci!ll d~:Jps. fenómenQS. njleYQs.

Queda un último gran grupo de temil!S

de

la confirmación que se .ocupa de la. relación entre hipótesis y evidencia. Podemos introducir sus lineamientos a partir de IQS textos \le J.S. Mili. Mili, en su debate contra Whewell, critica la .idea de qu~ «la anticipacióu y .pre-dicción>> de hechos nuevos puede aumentar la recepción favorable de una hipótesis. Para Mill, dado que el valor de una hipótesis depende· de su relación lógica con los'\latos que la sustentan, carece de importaocia la distinción temporal de lós

datos

(cfr, [1872]:

m.xív).

Dentro d~ t>sla mi.sma lineaJogicista, Keynes afitniá que <<et pecUliar val<l!" de la predic-ción ... es totahnente imaginario» (citado en Musgrave· 1974: 2). HempeJ, por su parte, sos-tiene que se deben establecer· «criterios puramente formales de confirmación>>, y que e!itos batían irrelevante a la cuestión temporal de la evidencia (cfr. 1965: 10). Para

üm:lap,

igualmente, el grado de confinnación depende exclusivamente de la forma lógica de e y H

(cfr. [1950]). · ·

En síntesis: los autores menciQDados en ptimer lugar -Clavius, Descartes, Wbewell-, dicen que al evaluar el apoyo evidencia! de una hipótesis de!Jemos prestar atención al poder predictivo de la misma, pero no niegan valor al poder explicativo. ·

Popperianos y lakatosianos, por su parte, afinnan que.ru evaluar el apoyo evidencia! de una hipótesis. dehemos prestar atención principalmente al éxito o fracaso de sus ptedíccio-nes o, incluso, exclusivamente al éxito o fracaso de sus predicciones,

ya

que el pesb episté-mico de la evidencia previa es poco o inexistente.

Por último, autores de tendencia logicista como Mill, Hem.pel, Carnap, etc., dieen que al evaluar el apoyo e.videncial de una hipótesis debemos prestar atención a la relación lógica

entr:e la hipótesis y .la evidencia, la cual es independiente de .factores temporales.

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no-empíricos en contraposición de los consecuencialistas que son cñteños empfricos. Con más precisión, podríamos den<Íminarlos no directamente empíricos, ¡mes reciben apoyo de la experiencia de modo indirecto, Por ejemplo; si una hipótesis a evaluar es análoga a otra hipótesis previamente justificada, el cñteño no-directamente empírico de análogía: puede transfeñrle·a la hipótl<sisa-evaluar,partedel valor que la-confrontación empírica le confirió a la hipótesis ya justificada. Dado un corgunto de hipótesis ñvales igualmente confirmadas por nueva evidencia, la IME nos autoriza a aceptat a aquella hipótesiS que sobre la base de cñterios no'"entpiricos nos dé la mejor .explicación de todos los datos conocidos.

¿Pero qué sucede en las situaciones en que para ponderar lahipótesis sólo tenemos la 'vieja evidencia'; es decir, la evidencia que plantea el problema? ¿La hipótesiS

·sena

mera-mente ad hoe, como dice Popper,yño deberíallios tenerla en cuenta?

Para decidir esta cuestión, debemos retornar a las pálabras de Whewell citadas al

co-mienzo de este trabajo. Allí señalé que Whewell opinaba que las hipótesis que aceptamos,

ademiís de explicar"losfenómenos qwrhemos ·obs~ado; debenpredeÍ:irfenómenóS"que'ho han Sido observados. En otro• lugar, Whewell decía lo mismo en otros términos, los

que

son de grán utilidad aquí: una hipótesis, según Whewell, adquiere algÚliá "p!áilSibilidáiiii

<qrot

su completa explicación de lo que pretende explican>, pero que sólo esm adeculíOamente «confirmada>> «por su. explicación deJo que no pretendía explican> ([1857], II: 370);

Ahora bien: Whewell afirnta

que

una hipótesis adquiere alguna plausibilidad por su ex-plicación de lo que pretende explicar; es decir, indica la presencia de otro estadio: evaluativo además del de justificación, previo a éste, fundado en cñterios no consecuencialistas y basado en la evidencia problemática. Aquí el concepto clave es el de 'plausibilidad', el cual nos lleva directamente al conéepto de 'abducción'.

3e.

Laabdncción

Pekce, a partir de ideas de Aristóteles, introdujo a la consideración filosófica una

carac~ri.­

zación altamente desarrollada de la AD, esqu<;ma inferencial .. que, s~giÍ!lél, permite confeñr pÍauslbiÍidad

á

las hipótesis que con él se ev.®an. (En realidád;-eieSqueÍna qÚe. presentaré a continuación es una versión bastante mO<lifjcada del origilliií. esquema peirceano, pero que, además de mejÓrnrlo, capta en lo esencial su.idea pñncipal).

l. Evidencia

dada por los fenómenos F 2.. Conocimiento básico Cb

3. Criterios no-directameñ,ie-empfricas de elección(analogía, sim¡ilicidad, etc.) 4. Hipótesis ñvales H¡, H2

;H,, ... ,

H. existentes {!-/1 explica F mejor que las

hi-pótesis rivales dispombles) ' ·

s.

Tenemós bu.:nás razones Para adoptar tentativamente a M

Collio

uná

hillófé- ·

sis plausible · · · ·· ,. ·

l. El punto l. del esquema alude a que la única evidencia que collsidern el esquema infe-rencia! es la evidencia que plantea el problema; es decir, la 'vieja' evidencia, no ·la 'nueva' evidencia .que puede ser obtenida en el proceso de justificación. Esta premiSa refleja una caracteristica importante de la práctica científica: generabnente (awique no excluyentemente) la investigación comienza a partir de im problema; es decir, de ll1lll

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su-puesto, del 'asombro' aristotélico de que las cosas sean, síno del asombro peirceano ante las cosas que no son como lo prevé la teoría existente hasta ese momento.

2. El punto 2. subraya el hecho de que las nuevas hipótesis no se someten a evaluación en un vacío epistémico, y que deben: guardar relaciones de implicación, coherencia consis-tencia, etc., con las hipótesis previas y con la evidencia existente.

3. El punto 3. explicita la presencia de criterios abdul:tiyos de analogía, simplicidad, auto-ridad, etcétera, criterios no..directamente-emplricos que transfieren valor de la experien-cia a hipótesis aún no testeadas.

4. El punto 4. índica que la evaluación es comparativa, ya que se elige a la hipótesis dentro de un conjunto de hipótesis rivales. He agregado que se

trata

de hipótesis rivales exis-tentes para subrayar que este esquema no se enfrenta al problema de dar cuenta del

ori-gen de las hipótesis. Debido al hecho de que los juicios abductivos emplean para sus

decisiones la misma evidencia que plantea el problema para el cual se ponderan las hi-pótesis propuestas para resolverlo, se suele suponer que la abc:l~ción es una 'lógica' para hacer descubrimientos. Pem, evidentenuinte, ~1 esquema ififérencial que acabo de presentar no pern:ñtlria generar nínguna clase de hipótesis; al menos, en el sentido de que la aplicación explicita de criterios no-emplricos a la evidencia no permitiría cons-truir mecánicalliente níngona hipótesis. Si esta carl1cterización de abdncción es válida,

en el tradicional contexto de descubrimiento debemos trazar una distínción eníre descu-brimiento y plausibilidad, y ponllr a la abducci6ll en el contexto de plausÍbilidad. 5. En el ponto 5. se seilala que. la adopción abductiva de una hipótesis es provisoria o .ten~

tativa; es decir, condicional

.a

s.u testeo en el contexto de. justificación, contexto en el cnal se determinará si pod~os aceptarla como verdadera o como probable .. Para sus-tentar )a necesidad de este contexto evaluativo previo, Peirce mencionaba,

entre.

otras,

razones de 'econpmia' .. "La experimentación," decía Peln;e, "implica un. ((en~.rme

costQ» !ID <<tiempo, dínero, energía y penS!!!lliento>>, por 1!> cualnQ

tQI\¡¡

hipótesis, puede

ser sometida al testeo" (cfr. 5.600). La racionalidad de la ciencia sólo es explicable si íncluinios un mecanismo evaluativo anterior a los de justificación.

3.1. Un

ejemplo de abducción

Supongamos que queremos evaluar las hipótesis que se postularon hacia

mitad

del siglo XIX para íntentar explicar las anomalías observadas en la .órbita de Urano. En las. décadas anteriores al triunfo de la hipótesis. de Adams (y de Leverrier), la cnal propuso la .exiSteJ1cia de un cuerpo ínvisible que perturbaba el m.ovimíento de Urano (H1), se. consideraron

vaiias

hipótesis rivales. Una de ellas afirmaba que las mediciones de las supuestas 'perturbacio-nes' eran ínexactas

(H2J,

otra sosteniít que -la ley de la gravitación

w<ffa

ilejar de acl¡)ar para Urano dada

la

enorme dis.tancia que 1() separaban del Sol (H3), otra suponla que exiStia _otra clase de fuerza -además de la gravitacional- actuando sobre los planetas (H4).2 De acuerdo

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l. F: anomalías observadas .en la órbita ele Urano

2. Cb: mecánica newtoniana, información disporuble sobre el Sistema Solar, etc .. 3.

Analo¡ja:

as! como J¡\piter es perturbado por Saturno, o Mercuti.il

es

pe):!Í¡r-bado por Venus, l}ranopodrfa serJ)erturpe):!Í¡r-bado

por

un plan,etaaún descono~ido

4. Hipótesis rivales Hl, H2, H3, H4, ... , Hn ~xistentes

5. Tenemos buenas razones para adoptar tentátivamente aH¡ como llllll

hipóte-sis plausible · ·· · · ·

3.2.

Una modificación al cpneepto abducción

Hasta el momento, he ~rizado al cóncepto de. plauSibilidad, concepto qqe he deñnido a partir de trazar la clisti!lción de clases de evidencia y la distinción de clases de criterios. Creo que .es-importante incotpOrar a este. concepto la distinción de gradó ck.genet"alidad de las hipótesis que pueden ser inferidas ablluctivamente. A nri ~ntender; lo .interesante de la abducción es que petn:lite. infetjr'la plausibilidlj\1 d~ lllpótesis ilit ttdbtijb~ ~~ir; de hipó~ tesis de carácter más general que las hipótesiS acepÍadas en el cónté¡qo de j~fic.Wión. Una hipótesis de trabajo y una hipótesis al!M.ente desarrollada co!ltieneJ1 el inismo tip9 de .me-caniSmos, entidades ylenguajetécniro, difiriendosó!Q'en eimayqr gra¡i(i"d(i.¡)Iec\Sión en que son enunciadas las hipótesis que serán sometidas a testeo.

La

hipótesis del 'phlneta invisible' que

Adaras.

ponderói'n

piiíriéf

Jú~áf; por e)empló,

ei

fa

'ffiíjóie's!S

paíiii:ular que ulteriormente resulÍó exitosa. AdamS dejó claro in(Íicio de esto en su diario per$on;l, en donde en un fiunoso memorándum distinguió dos tareas diferentes: averigUar si 1Ós movi-mientos anómalos de Urano podían ser atn'buidos a la accióírde un planeta deséOnocído, y ealcularde modo aproximado·los elementos de su órbitá. Es' decir: primero·propítso una 'idea seminal', la existencia de un nuevo planeta, y luegii, a partir de su confianza en esta idea o hipótesis de trabajo, desarrolló la. hipótesis particular que petn:litió predecirla posi' ción de esé planeta. y entre

llna

y otra forinulación de la hipótesiS hay añós traliajo

mate-mático dépor medio. ·· · · ·

4. Conclusiones

En este trabajo intenté mostrar que existe otro contexto evaluátivo además del de justifica-ción, el contexto de plausibilidad, y qUé en tanto la !ME opera en el primero, ·Ja. AD <>11era eo el segundo .. En particular, defeodi que 'AD' e '!ME' son esquemas inferenciales dife-rentes, indiqué que la. abducción debe concebirse como un esquema que permite evaluar hipótesis de trabajo más que hipótesis particulares, y seilalé que no debe ser interpreta:da como una inferencia. del contexto de descubrimiento.

Intenté, principalmente, subrayar que la. diferencia·existente·entre la AD-y lá'lME1'nede sustentarse en tres elemelitos: la clase de evidencia que cada esquema inferencia! conSidera; la clase de criterios que cada esquema incorpora, y eJ grada de genériiliíiad dé las hipótesis

que cada uno de ellos .evalúa · ·

(8)

-Desde el punto de vista de los criterios empleados, podemos decir que a los criterios no-empiricos que confonnan a la AD en el contexto de plausibilidad, en el proceso de justifi-cación la !ME suma criterios empiricos consecuencialistas.

Consideraciones similares pueden hacerse desde el punto de vista del grado, de generali-dad de las hipótesis evaluadas. Una hipótesis de trabajo no. es .una hipótesis particular, y es precisamente la posibilidad de considerarla plausible, prometedora, etc., lo que posibilita que la empresa científica centre sus energías en desarrollarla.

Dado que un corolario de la caracterización que defiendo es la existencia de un

conti-nuum de investigación, es natural que la diferencia entre esquemas inferenciales propuesta en muchos casos sólo sea de grado. Pero eSto,

qué

perturba a muchos aútores de fohilaciólJ. formalista, más que un defecto es una virmd. De hechq, existe una diferencia prá~t11:3

iun\l-gable, ya que la AD {considerada como un esquema para evaluar hipót~is de trabajo) de-termina acciones y d.ecisiones científicas que posibilitan que una hipótesis sea desarrolh!da

hasta poder ser sometida a juicios !ME. Además, la distinción 'hipótesis de trabajo' e 'hi-pótesis particular' puede ser epistémicamente relevante, del mismo modo• que la distinción entre 'conocimiento' e 'ignorancia' es episténiicamente relevante,

a

pesar de que en la mayoría de los casos el proceso de aprendizaje que ci>nduce de un estadio cognitivo al otro

es gradual.

La metodología de la justificación, por ser 111 metodologla que eJQriben los l!iilcl!los

P\1-blicados,

ha

sido definida como una metodología del 'Reporte finafde investigación' (cfr., por ejemplo, Hanson 1965). Adoptando esta imagen, creo que podemos caracterizar a la abducción .como una metodologla del 'Proyecto inicial de investiga¡;ión'. J'¡¡es un proyecto de investigación, en su versión inicial, presenta una-hipótesis de trabajo (no una descripCión de cómo

esa

hipótesis fue descubierta), y

en

él su autor

enumera

las razones por laS .cuales considera razonable trabajar sohre la niisma Esa clase de hipótesis, como bien sabemos, puede mostrarse inviable, inveroslmil, impracticable, inaplicable, elé ..

Pero

también puede mostrarse. prometedora, viable, fértil; es decir, plausible, objetiv:iunente'promisori,~. De hecho, parecerla plausible suponer que así lo han de considerar las

fustituciones,Ot~s-mos y Entidades financiadoras a la hora de otorgar subsidios y becas. · ; Supongamos que Adams hubiese elaborado su memorfmdum y se hubiese presenlado con él a alguna Institución para pedir alguna claSe de apoyo para proseguir con su investí" gación. ¿No seria ·racioual pensar que· los encargadoR de

'Jid:rninistrar'

ciencia' hubiesen considerado plausible a su Proyecto sobre la base de ctiterios como los aquí expuestos? Pues de no ser ese el caso, y considerando que una financiación no se concede sobre la base de resultados finales de investigación (estadio de investigación terniinal que en la mayoria de los casos haría inútil el pedido de apoyo), ¿deheriamos concluir qu~ sólo se tienen en cuenta criterios políticos, o criterios de inCidencia social, o meramente criterios monetarios? Todas estas consideraciOnes hacen plausible afirmar que una caracterización memdoló-gíca que distinga al esquema de 'abducción' del esquema de 'inferencia a la mejor explica-ción' es relevante para la comprensión de la dinámica de la ciencia

Notas

1 Este trabaJo es parte de las actiVIdades desarrolladas en un proyecto grupal de mvesttgactón substdiado por

(9)

2 En la época.en que la lüpótesís de Adams y Levemer se ímpuso como la más plausible. existían más .btpótes1s

rivales que -las que -itcabo de-exponer. Por ~nes .de -simplicidad, limito mi ejemplo a las cuatro mencionadas. Para una presentación más extensa de este ejemplo; cft ¡ni (2j)QO~. · ·

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