Se juntaron las ganas de comer y el hambre : Asonada popular de la carne, octubre de 1905
101
0
0
Texto completo
(2) 2.
(3) Índice.. XILOGRAFÍA “HUELGA DE LA CARNE”, MARCO RIPETTI MARDONES……………………………………………………………………………………………………………………2 INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………………………………………………………………………….4 1.-LEI MALDITA I OPROBIOSA QUE CONDENABA AL HIJO DEL PUEBLO A LA MISERIA MAS CRUEL I DOLOROSA…………………………………………………………………………………………………21 La carne es un artículo de lujo………………………………………………………………………………………………………………..21 El polvo a los pillos haremos morder………………………………………………………………………………………………………28 2.-EL DESFILE DEL PUEBLO HAMBRIENTO Y HUMILLADO………………………………………………………………………34 Movimiento Popular, de todas las clases que producen y trabajan………………………………………………………38 Incorporación de elementos anónimos…………………………………………………………………………………………………42 3.- UNA TEMPESTAD HUMANA, COMPUESTA POR LA HEZ MAS CORROMPIDA DEL POPULACHO …………………………………………………………52 Cuando el populacho se entrega a sus pasiones……………………………………………………………………………………59 Caridad y Cuestión Social…………..…………………………………………………………………………………………………………..67 4.- LAS CAUSAS QUE DETERMINARAN NUEVOS RUMBOS…………………………………………………………………….74 Somos una entidad distinta, surgida desde el hambre y la miseria……………………………………………………….74 Los asesinos del pueblo derramando sablazos………………………………………………………………………………………80 Cuestión Social y Lucha de Clases…….…………………………………………………………………………………………………….85 5.-REFLEXIONES EN TORNO A LA CUESTION SOCIAL Y AL LUGAR QUE EN ELLA MANTIENEN LAS CLASES POPULARES………………………………………………………….93 BIBLIOGRAFIA Y FUENTES……………………………………………………………………………………………………………………..99. 3.
(4) -Introducción. “El tupido velo que cubre las infames maquinaciones de los hombres de arriba contra los de abajo, presenta muchos temas para escribir, la historia de la evolución social en la sociedad chilena”. -José Arnero, 4 de noviembre de 1905-. Hacia la última década del siglo XIX Chile se posicionó como un país en transición, en el amplio concepto de la palabra. Desde una perspectiva económica, nos encontramos en la primera fase de transición de la economía colonial a la economía industrial capitalista1, proceso que se comprende como una “ampliación permanente en las fuerzas productivas, lo que se traduce en una ampliación permanente de la producción y ganancia, en una espiral que no tiene término aparente”2. Dicha ampliación debía ser sostenida mediante la inyección directa de capital para modernizar la capacidad tecnológica de los medios productivos, acción que fue desarrollada por capitales extranjeros; quienes “constituían, de hecho, el verdadero motor del capitalismo chileno, y sus socios residentes, la verdadera burguesía del país” que “asumió una función económica asociada: la de producir (al modo que le pareciese más conveniente) los bienes agrícolas y mineros que las mismas subsidiaras extranjeras podían exportar al mercado mundial”3. Este proceso de modernización fue estructuralmente débil, ya que la “élite vinculada a la tierra asumió, y mantuvo hasta entrado el siglo XX, el control del proceso económico tanto en su 1. Este proceso está enmarcado dentro de la periodización que realizó Gabriel Salazar, la cual intenta basarse en las relaciones y procesos internos de la formación económica nacional, en la confianza de que esta perspectiva nos mostrará el o los modos de producción y acumulación que han existido o existen en la historia de esa formación y, a la vez las lógicas de acción que han guiado y guían a las clases y grupos sociales que se han movido y mueven dentro de ese o esos modos sucesivos de producción y acumulación. Véase en: Salazar Vergara, Gabriel; Historia de la acumulación capitalista en Chile. (Apuntes de clase). Santiago, LOM ediciones, 2003, pág. 26-31. 2 Ibid, pág. 78. 3 Salazar Vergara, Gabriel; Mercaderes, empresarios y capitalistas. Chile, siglo XIX. Santiago, Editorial Sudamericana, 2009, pág. 674 y 675.. 4.
(5) dimensión productiva como en cuanto a su manejo a través de la política económica”4. Los diferentes cambios que se produjeron para facilitar el desarrollo de una economía exportadora de materias primas, la cual consiste “en la adaptación de la producción de bienes primarios con escaso grado de elaboración para el mercado externo, fueron mínimos. Los cambios requeridos demandaron innovaciones menores y, por lo tanto, la modernización productiva –que también es un fenómeno social- fue limitada y lenta”5. El sostenimiento de la economía en la exportación de materias primas, poco elaboradas, había sido la forma tradicional desde la cual se desarrolló el país a lo largo del siglo XIX. Los vaivenes del sistema capitalista habían favorecido la mantención de la economía nacional dentro de dichos márgenes de exportador de bienes naturales, lo cual se tradujo en una escasa diversificación productiva. La crisis profunda que vivió la economía nacional entre 1874 y 1879, fue solucionada con la adquisición de terrenos desde donde el sistema económico de Chile podía seguir con la misma lógica tradicional de exportación de bienes primarios, escasamente elaborados. La Guerra del Pacífico “entrañó la adquisición de un territorio que contenía un producto [el salitre] que le permitiría continuar vinculada a las grandes corrientes del comercio y las finanzas internacionales, y seguir adquiriendo los bienes y tecnologías que generaba el mundo de mayor desarrollo”6. O como establece Peter DeShazo, la exportación de salitre aumentó el poder adquisitivo del gobierno de Chile y de los capitalistas nacionales, lo que se tradujo en una mayor importación de bienes de capital y de materias primas para la manufactura nacional, con lo. 4. Ortega Martínez, Luis; Chile en ruta al capitalismo: cambio, euforia y depresión. 1850-1880. Santiago, LOM ediciones, DIBAM, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, 2005, pág. 38. 5 Idem. 6 Ibid, pág. 472-473.. 5.
(6) cual se pudo sustentar una expansión y aumento de la industria nacional7, de acuerdo a los márgenes que imponía el sistema económico. En este proceso en donde el capitalismo comenzó a desarrollarse, limitada y lentamente durante los últimos veinticinco años del siglo XIX, el proceso de industrialización chileno podemos comprenderlo como un fenómeno complementario a los procesos de urbanización, a la modernización del transporte y de la infraestructura nacional, todos estos mantenidos gracias a los estímulos de la demanda externa. La aceleración de dicho fenómeno marca el inicio del proceso de transición al capitalismo. Dicha “transición fue compleja e incompleta, [ya que] no logró adquirir una dinámica tal que le diese la condición de autosustentabilidad y, al mismo tiempo, convertirse en factor de transformación de las estructuras tradicionales (…) especialmente, del limitado desarrollo de las fuerzas productivas y de las rigideces del sistema económico social en la minería y, en particular en el agro”8. En el contexto de transición lenta y dificultosa hacia el capitalismo, en el agro empezó a colapsar el antiguo sistema de relaciones sociales de producción de tipo proto-esclavista y comenzó a fugarse el peonaje de las haciendas hacia las principales zonas de producción y desarrollo, principalmente las ciudades y las zonas mineras. Es dentro de este proceso en donde irrumpió el emergente proletariado industrial en las principales zonas de desarrollo económico, en este caso nos enfocamos solamente en la ciudad de Santiago. Incipiente proletariado que desde el campo emigró hacia las ciudades, buscando cambiar e inclusive mejorar completamente sus condiciones de vida.. 7. DeShazo, Peter; Trabajadores urbanos y sindicatos en Chile: 1902-1927. Santiago, Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM)- Centro de investigaciones Diego Barros Arana, 2007, pág. 40. 8 Ortega, Luis; Chile en ruta al capitalismo…op cit, pág. 251 y 311.. 6.
(7) Principalmente con el proceso de migración desde el campo hacia las principales ciudades, como Santiago, éstas comenzaron a llenarse de hombres y mujeres buscando hogar y trabajo. La migración cuantitativamente no se condecía con las oportunidades laborales que la ciudad ofrecía, desde esta óptica hubo una cantidad considerable de personas que pueden ser catalogados como trabajadores no calificados e inclusive como trabajadores ocasionales. Los trabajadores especializados conformaban un mundo diferente, incluso con mejores sueldos debido a su cualificación, pero que no lo consideramos como un mundo apartado de la mayoría de hombres y mujeres que conformaban la no cualificación laboral. Es así que dentro de la diversidad propia de los sectores populares podemos encontrar a trabajadores calificados en vecindad con trabajadores no calificados, obreros industriales, sectores vinculados al comercio informal, artesanos, peonaje urbano, pobreza marginal de la ciudad, etc. Es dentro de esta perspectiva que no usamos el concepto de “clase obrera”, ya que englobaría a otras categorías sociales distintas. Es dentro de esta perspectiva que utilizamos un concepto más amplio, como lo es el de “pueblo” o “mundo popular” para denominar a aquel sector que sufre la alienación producto de los espacios de posibilidad que impone la realidad social, estructurada por espacios políticos, económicos, sociales y culturales. Es así como comprendemos al “mundo popular” cargado de una historicidad significativa, es decir que en algunos contextos históricos comienza a desarrollar un proceso vivo que busca alcanzar su propia (y/o la de otros) humanización9.. 9. Definición sustentada en la proposición teórica de: Salazar, Gabriel; Labradores, peones y proletarios. Formación y crisis de la sociedad popular chilena del siglo XX. Santiago, Ediciones SUR, Colección Estudios Históricos, 1989. Pág. 7-20.. 7.
(8) El comienzo del siglo XX en Chile estuvo marcado por condiciones económicas que no lograban otorgar prosperidad a toda la población por igual, lo que se tradujo en la existencia de una cantidad considerable de personas, quienes conformaban el mundo popular, que se desenvolvieron dentro de un contexto social adverso, denominado “Cuestión Social”10. El continuo deterioro de las condiciones económicas y sociales de subsistencia, conformó el punto desde donde se aprehendió toda nueva coyuntura o contexto de la realidad social. Estas condiciones objetivas son las que, no sólo determinaban o limitaban, sino también otorgaron el espacio de posibilidad por donde emergieron, convergieron o divergieron las distintas representaciones sociales de la realidad11. La aparición y el desarrollo de la conciencia de clase, se entiende dentro del marco de transformaciones que los acontecimientos –políticos y/o los procesos económicos y sociales- encarnaron y provocaron, dentro de las experiencias vitales de comunidades complejas de obreros12. Hombres y mujeres vivieron, sintieron y experimentaron de distinta forma la realidad específica de la Cuestión Social, y la reflexión que se realizó sobre los diversos procesos o acontecimientos, produjo divergentes efectos en los análisis y juicios de los. 10. Se entiende la Cuestión Social desde dos perspectivas. Por un lado, como un espacio político regulado con una creciente participación de sectores anteriormente marginados, el cual permitió enfrentar los problemas sociales sin cuestionar la legitimidad del sistema social. Por otro lado, tenemos la doble manifestación del concepto: como el deterioro de las condiciones de subsistencia y la protesta en contra de las mismas posibilidades que otorgan las estructuras objetivas de la realidad social. Yáñez Andrade, Juan Carlos; Estado, consenso y crisis social. El espacio público en Chile 1900-1920. Santiago, Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM)-Centro de investigaciones Diego Barros Arana, 2003, pág. 20. Y Garcés, Mario; Crisis social y motines populares en el 1900. Santiago, LOM ediciones, 2003. Pág. 10, respectivamente. 11 “La realidad social se aprehende y se transmuta en acción mediante los recursos culturales disponibles –mediación simbólica-, pero dicha realidad impone unos límites estructurales que los sujetos no pueden trascender (…). Entre posición social y acción existe un espacio de indeterminación que hace que aunque los individuos estén constreñidos por unas condiciones sociales no elegidas, los procesos sociales sean el resultado de las elecciones que los propios individuos realizan”. Cabrera, Miguel Ángel; Historia, lenguaje y teoría de la sociedad. Valencia, Frónesis Cátedra Universitat de Valéncia, 2002. Pág. 33 y 35. 12 Sewell Jr., William; Trabajo y revolución en Francia. El lenguaje del movimiento obrero desde el Antiguo Régimen hasta 1848. Madrid, Taurus Humanidades, 1992, pág. 24, 30 y 31. Dentro de la misma línea, plantea entender “la conciencia de clase no como la imposición de las ideas de los teóricos burgueses sobre una clase obrera intelectualmente inerte, sino como un logro conceptual colectivo de miles de trabajadores que lo desarrollaron o descubrieron como un modo más satisfactorio de articular (sic) su experiencia inevitablemente construida”.. 8.
(9) mismos13, es decir sobre las representaciones que se elaboraron de la realidad social. Dentro de la misma línea, la experiencia cotidiana durante la Cuestión Social, en su calidad de generadora de conocimiento permite que “las personas respondan mental y emocionalmente, sea como individuos o en grupos, a lo que les sucede [es decir, que pueden] interpretar las situaciones que están viviendo”14. El proceso de conformación de la conciencia dentro del mundo popular, en Santiago específicamente, se desprende desde este continuo deterioro de las condiciones sociales y económicas en las cuales habitaba el pueblo y cómo es interpretada y analizada esa misma posición estructural dentro de la Cuestión Social, y la reivindicación en contra de las mismas estructuras objetivas de la realidad social, desde los espacios que posibilitan las mismas. Desde una perspectiva social y política, Sergio Grez plantea que esencialmente con la Huelga General de 1890 se evidencia la entrada sangrienta del movimiento obrero a la escena social del país15. Este proceso se desarrolló en el cambio que sufrió el frente de las organizaciones de trabajadores, en donde los asalariados urbanos de la industria manufacturera, los trabajadores portuarios y los mineros del salitre y del carbón -los trabajadores de las nuevas fuerzas productivas que desarrollaban la economía nacional- desplazaron a los artesanos, quienes habían constituido el motor organizativo del movimiento durante gran parte del siglo XIX.. 13. La experiencia tiene como resultado un conocimiento. “Cuando llamamos experiencia a una situación, lo que normalmente queremos decir es que la persona que ha disfrutado o sufrido dicha situación ha reflexionado sobre ella. La experiencia, como dice Clifford Geertz, es algo interpretado”. En la misma línea, parafraseando a Thompson, Sewell propone que “la experiencia de clase es la que establece la mediación histórica entre relaciones de producción y conciencia de clase (…) incluye todo el conjunto de respuestas subjetivas que los trabajadores dan a su explotación no sólo en los movimientos de lucha” sino también, en la amplitud cotidiana. Sewell, Jr., William; “Cómo se forman las clases: reflexiones críticas en torno a la teoría de E. P. Thompson sobre la formación de la clase obrera”. En: VV. AA.; E. P. Thompson: diálogos y controversias. Valencia, Biblioteca de Historia Social, 2008. Pág. 96 y 82. 14 Idem. 15 Grez Toso, Sergio; De la “regeneración del pueblo” a la huelga general. Génesis y evolución histórica del movimiento popular en Chile. 1810-1890. Santiago, Centro de investigaciones Diego Barros Arana, 1998. Pág. 745. 9.
(10) El desenvolvimiento histórico del movimiento popular, a lo largo del siglo XIX puede entenderse como: “la movilización permanente tras ciertos objetivos claramente identificables por los propios protagonistas, continuidad que frecuentemente es alcanzada si existe organización igualmente permanente […] es la expresión de un proyecto de transformación social, de un ethos colectivo en permanente desarrollo y mutación”16. Es un proceso de auto-construcción de identidad social, que apelaba a un programa político propio y que se encontraba en formación dentro del contexto de la Cuestión Social. Una de las hipótesis centrales del presente trabajo es que, desde la coyuntura específica de la Asonada Popular de la Carne se puede proyectar el encuentro entre el “bajo pueblo” no adscrito a ninguna organización política con los trabajadores organizados, en mutuales o en sociedades de resistencia. Una de las problemáticas comunes alrededor de la Cuestión Social, fue el problema de la alimentación de las clases subalternas. Como establece Daniel Palma: “los alimentos nos impulsan a la acción. En ese período [hacia el 1900] la carestía del pan motivó sucesivas protestas en las cuales mucha gente participó debido al hambre antes que por alguna preferencia ideológica. El estómago manda a menudo a la hora de abanderarse por alguna causa”17. Las problemáticas suscitadas con el acceso a los productos alimenticios, tuvieron directa relación con el alto costo que fueron adquiriendo éstos18. La diferenciación social que marca la comida es clara, ya que “la escasez alimentaria marcó la cotidianidad de los sectores populares urbanos en esta época y no permitía una gran variedad en su dieta, de manera que la alimentación se. 16. Ibid. Pág. 32-33. Palma Alvarado, Daniel; “De apetitos y de cañas. El consumo de alimentos y bebidas en Santiago a fines del siglo XIX”. Historia N° 37, Volumen II Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile., julio-diciembre 2004. Pág. 392. Edición electrónica disponible en: http://www.scielo.cl/pdf/historia/v37n2/art05.pdf 18 “La carne de res y los porotos, aparte de ser la principal fuente proteica de la clase obrera, causaron mucha discusión y controversia durante el período 1902-1927”. Pero como establece el autor, “muchas fuentes aseguran que los trabajadores sólo comían carne cuando sus salarios subían y los precios permanecían estables”. DeShazo, Peter; Trabajadores urbanos… op cit. pág. 110 17. 10.
(11) componía principalmente de platos baratos”19. Es dentro de este ámbito de la Cuestión Social donde se sitúa nuestro análisis, en la problemática alimenticia, específicamente sobre la manifestación para pedir la abolición del impuesto que gravaba la internación del ganado argentino. Antes de continuar, tenemos que hacer una pausa para analizar los escritos historiográficos que hacen un tratamiento exhaustivo sobre la comúnmente denominada “Huelga de la Carne”. El historiador Gonzalo Izquierdo, cercano a la historiografía conservadora que comenzó a transformarse después de 197320, realizó un artículo referido a la “Huelga de la Carne” en donde buscó analizar cuidadosamente todos los pequeños hechos que conformaron “el episodio dramático que ocurrió en Santiago en octubre de 1905 [y] hurgar en otro aspecto de interés (…) la culminación de un clima de inquietud y agitación social y que, por otra parte, le permite a uno aproximarse a las motivaciones profundas que mueven a los hombres, a las masas, en los momentos en que explotan fuerzas semiconscientes”21. Es decir, trata de comprender el contexto de la Cuestión Social pero sin adentrarse en las diferentes interrelaciones que pueden estructurarse dentro de la sociedad, ya que Izquierdo busca comprender las motivaciones y la contextualización que están detrás de las acciones de violencia que conformaron “la Huelga de la Carne”. Aún cuando Izquierdo no pretendía analizar el contexto de la Cuestión Social, desde un trabajo cuantitativo articuló ciertos datos que le permitieron explicar el nivel estacionario de los salarios y el aumento del costo de vida durante 1905. Pero a su vez estableció que “equivocado. 19. Palma Alvarado, Daniel; De apetitos y de cañas…op cit. pág. 399 Pinto Vallejos, Julio y Argudín, María Luna (compiladores); Cien años de propuestas y combates. La Historiografía chilena del siglo XX. México D. F., Universidad Autónoma Metropolitana, 2006. Pág. 23. 21 Izquierdo, Gonzalo; “Octubre de 1905. Un episodio en la historia social chilena”, en Historia, N° 13, Santiago, 1976. Pág. 55 20. 11.
(12) sería pensar que el malestar social proveniente fundamentalmente de la angustiosa condición económico-social de amplios sectores de la sociedad chilena sólo se hubiera manifestado en relación con el precio de la carne y con ocasión del desfile programado para octubre”22. Las diversas manifestaciones que hubo a lo largo de 1905 fueron más allá de lo salarial, más allá del aumento del nivel de vida, “se mezclaron propósitos políticos, religiosos, reivindicacionistas y de protesta social”23. A su vez dichas peticiones y manifestaciones fueron motivadas por diversas “sociedades obreras (…) que celebran actividades culturales y al mismo tiempo intentan crear una conciencia de clase en el contingente obrero”, y es desde la actividad de dichas sociedades, que muchas peticiones se transformaron en huelgas y otras veces, como en la jornada de octubre se puede apreciar que “aparte de los móviles que impulsaron a la protesta iniciada el 22 de octubre, había en el ambiente social chileno un confuso clima de descontento, exasperación y violencia”. Desde esta perspectiva, Izquierdo establece que “los sucesos de octubre de 1905 corresponden a una acción espontánea de turbas que no están inspiradas por una ideología específica, lo que no implica necesariamente la carencia de ideales políticos”24. Gonzalo Vial, desde una historiografía conservadora de signo derechista, en donde éste es uno de los principales exponentes25, aborda la problemática de lo que para él es la ruptura de los consensos que quebraron la unidad nacional, entre 1891 y 1973. Dichos consensos que harían posible la unidad nacional serían tres: el doctrinario, que es de un fondo casi natural; la aceptación común de un régimen político; y un tercero definido como la aceptación de una conducción social compatible con el régimen político y con la realidad del país26. La ruptura de. 22. Ibid, pág. 90 Ibid, pág. 92 24 Ibid, pág. 91 y 92. 25 Pinto Vallejos, Julio; Cien años de propuestas y combates... op cit. pág. Pág. 23 26 Ibid, 72 y 73. 23. 12.
(13) dichos consensos es claramente identificable durante la Cuestión Social, según Vial, ya que “la violencia y represión fueron el paso postrero en la ruptura definitiva de la unidad nacional (…) una enorme mayoría numérica –los trabajadores- perdió (y con suficiente motivo) el concepto de solidaridad nacional”27. Dentro de este contexto de la Cuestión Social, Vial destaca las principales movilizaciones de inicios del siglo XX: Valparaíso 1903, Santiago 1905, Antofagasta 1906 e Iquique en 1907. La que nos ocupa en la presente investigación, la de octubre de 1905 en Santiago, Vial la analiza desde el problema esencial que resultaba el aumento del precio de la carne y las razones que existían para la existencia de la ley que gravaba la internación del ganado argentino hacia el mercado chileno. El aumento de la demanda por carne en el mercado, no podía ser suplida por el sector agropecuario nacional por lo que la importación de ganado argentino, era una de las principales fuentes desde donde se obtenía dicho producto y se suplía el aumento de la demanda por dicho alimento. Desde esta misma perspectiva, Vial analiza la situación económica de 1905, en donde uno de los principales problemas resultó ser el movimiento inflacionario de ese año. Dicho contexto inflacionario lo entiende como “un fenómeno especulativo, que se desató durante la administración Riesco. Fenómeno especulativo “tapado” emitiendo billetes sin respaldo. La desvalorización y dinero fácil subsiguientes permitieron que (…) encarecieran en forma desorbitada la vida, creando un agudo malestar entre los sectores modestos”28. Vial establece que los mutualistas articularon una acción pública para obtener la derogación del impuesto, que gravaba la internación de ganado argentino. “El mitin era con mucho la mayor reunión pública. 27 Vial Correa, Gonzalo; Historia de Chile (1891-1973). Volumen 1, Tomo II. Santiago, Editorial Santillana, 1981. Pág. 496 28 Ibid, pág. 890-891.. 13.
(14) que hubiera visto la capital (…) esa protesta no visaba únicamente un impuesto: apuntaba hacia un hondo malestar económico y un no menos profundo descontento con la política y la sociedad”29. Dentro de la misma línea, analizando el desenvolvimiento del mitin establece que “en un clima espiritual como el vivido por Santiago el 22 y 23-todos cometieron excesos: turbas, policías, secretos [Sección de Seguridad, que llevaba ropa civil] aun los bomberos, y ello debido a las pasiones repentinamente desatadas y sin freno: odio, resentimiento, codicia, venganza, exasperación y la más mortífera, el miedo”30. Vial articula una conclusión bastante tajante, para explicar el quiebre del consenso social dentro de la ciudad de Santiago en octubre de 1905: “terminó por formularse una verdad indiscutible: la culpa entera recaía sobre los anarquistas. Estos habrían arrastrado con su demagogia infernal a un pueblo ingenuo y todavía poco civilizado, magnificando para ellos unas deficiencias cuya realidad el establishment reconocía, generosamente, pero, en fin, ni tantas ni tan importantes, y todas camino a solucionarse”31. El quiebre del consenso social, según Vial Correa, fue debido a la propagación de ideas revolucionarias por agitadores dentro del mundo obrero, habría sido parte fundamental para explicar las jornadas de octubre de 1905; el quiebre del supuesto consenso social, para Vial es mucho más importante que el contexto socioeconómico de la Cuestión Social, desde donde planteamos y articulamos nuestra investigación. Desde una perspectiva en donde predomina el análisis de las problemáticas políticas, por sobre las sociales…o desde una denominada “Historia Política y Social”, Sergio Grez nos acerca a la “Huelga de la Carne” desde una visión comparativa, en relación con la “Huelga de los. 29. Ibid, pág. 892 Ibid, pág. 894-895. 31 Ibid, pág. 896. 30. 14.
(15) Tranvías” del 29 de abril de 188832. Y desde esta comparación de las dos asonadas proyecta una mirada sobre el movimiento popular de fines del siglo XIX e inicios del XX, de acuerdo a las lógicas de protesta y reivindicación que coexistían dentro del mismo, como lo eran la asonada callejera y la huelga pacífica. Dentro del caso específico de la “Huelga de la Carne”, como la entiende Grez, uno de los fenómenos que resalta con gran énfasis es la “dialéctica entre espontaneísmo e incitación a la violencia”33, es decir el surgimiento de oradores espontáneos o agitadores que incitaban a la violencia, durante la manifestación para abolir el impuesto que gravaba la internación de ganado argentino. El alto grado de espontaneísmo Grez lo alude a la carencia de coordinación de todos los hechos violentos durante las jornadas de la “semana roja de octubre de 1905”, y por otro lado a que los líderes, emergieron de la propia revuelta. Grez nos hace comprender que el papel del Comité Abolicionista fue mínimo a la hora del surgimiento de los espontáneos líderes que incitaban a la violencia. Desde esta perspectiva, y en comparación con las jornadas de abril de 1888, Grez propone analizar al movimiento popular desde una diferencia nítida entre “las vanguardias sociales y políticas y la masa de desheredados carentes de organización y representación política”, en donde convergen y están presente en el movimiento popular de inicios del siglo XX “proyectos de regeneración y emancipación más o menos explícitos, y la del espontaneísmo propio de las rebeldías primitivas”34. Peter DeShazo dentro de su investigación sobre los sindicatos de trabajadores de Santiago y Valparaíso, destaca el logro asociativo que logró la clase obrera organizada. Dentro de esta. 32. Grez Toso, Sergio; “Una mirada al movimiento popular desde dos asonadas callejeras (Santiago, 1888-1905)”, en Cuadernos de Historia, N°19, Santiago, diciembre 1999. Versión electrónica disponible en: http://www.bibliotecaobrera.cl/wp-content/uploads/2009/03/1888-1905.pdf 33 Ibid, pág. 14 34 Ibid, pág. 25. 15.
(16) nueva fase del movimiento obrero, DeShazo resalta al anarcosindicalismo como uno de los principales movimientos dentro de la clase obrera. En lo que a nosotros nos convoca, DeShazo plantea una serie de afirmaciones que nos aportan mucho de acuerdo a nuestra investigación. Plantea la importancia de los temores de la élite ante una inminente revuelta social dirigida por las clases subordinadas, y que desde la comprensión de dicho miedo se puede comprender la continua violencia con que la oligarquía reprimió la “Huelga de la Carne”. A su vez, afirma que el Partido Demócrata en conjunto con el Congreso Social Obrero –el cual se celebraba cada dos años y su institución permanente era el Centro Social Obrero fundado en 1896- en vista de la carestía de la vida que venía incrementándose a lo largo de 1905, fue una de las principales problemáticas que fue motivo de reflexión de ambas agrupaciones. En el mismo sentido, DeShazo plantea que debido al relativo aumento del precio de la carne, en contraposición a otros alimentos que subieron cuantitativamente más de precio, la decisión de centrarse únicamente en el “impuesto a la carne argentina” fue una opción política, con miras a proyectar una buena impresión en la opinión pública, para así obtener una mejor votación en las elecciones de 190635. Mario Garcés, quien plantea una historia social popular en donde lo político está condicionado “desde abajo”, nos aporta en la conceptualización que venimos desarrollando y que hemos adoptado de Cuestión Social. Y a su vez, aporta en una concepción del proceso de politización del movimiento popular, condicionado desde abajo, “desde los movimientos sociales populares que en la medida que han alcanzado mayores grados de desarrollo y articulación han obligado a los partidos a tomar posiciones y a cumplir roles históricamente más eficaces”36. Este proceso de politización, Garcés lo entiende desde aspectos que se verifican dentro del mismo mundo popular, los cuales si bien se relacionan con las contradicciones sociales y políticas de la 35 36. DeShazo, Peter; Trabajadores urbanos…op cit. Pág. 187. Garcés, Mario; Crisis social…op cit. pág. 8. 16.
(17) sociedad, también poseen grados importantes de autonomía. “Existen tradiciones, valores, actitudes y diversas expresiones de la cultura popular que normalmente se predisponen en el marco de una agudización de los conflictos sociales. La politización del mundo popular, en este sentido, conlleva no solo la adopción de una determinada actitud frente al Estado o los empleadores, sino que también una modificación de actitudes y relaciones al interior del propio campo popular”37. Mario Garcés, en el contexto específico de las jornadas de octubre de 1905, en la misma línea que DeShazo, plantea la relevancia de la relación entre el Partido Demócrata y el Congreso Social Obrero a la hora del llamamiento a la manifestación para pedir la abolición al impuesto que gravaba la internación del ganado argentino. Pero yendo más allá, establece que el Congreso Social Obrero el cual se conformó en 1900, logró impulsar varias “campañas en contra del alza del costo de la vida, por la enseñanza primaria obligatoria y también por poner fin al impuesto que gravaba al ganado argentino”38. Dentro de la argumentación que desarrolla, Garcés sostiene en un principio que el PD y los mutualistas convocaron a la manifestación para la abolición del impuesto, pero en el capítulo final atribuye dicha tarea al Congreso Social Obrero. Dentro del Centro Social Obrero dieron “sus primeros pasos y aprendizajes políticos algunos anarquistas de renombre, como el poeta Carlos Pezoa Véliz, el dirigente obrero Magno Espinoza y también Juan B. Peralta y Juan Rafael Allende”39. No me atrevería a tildar ideológicamente a los últimos hombres mencionados, pero sí me gustaría resaltar la importancia de la procedencia común desde dicho Centro Social, en donde existía una matriz común de discusión sobre diversas problemáticas asociativas del mundo popular, como: “unificación de las. 37. Ibid, pág. 133. Ibid, pág. 137. 39 Ibid. Pág. 144. 38. 17.
(18) clases obreras, combate a los partidos históricos”40. Pero lo que es más importante, desde esa matriz común donde se desarrolla una de las principales influencias hacia el movimiento popular –en proceso de formación-, es desde donde proviene el editor del periódico José Arnero, estamos hablando del poeta popular Juan Bautista Peralta41. En la presente investigación, teniendo en cuenta los antecedentes previos, se plantea como hipótesis que la irrupción de la asonada popular mutó las representaciones sociales elaboradas por el Partido Demócrata y del periódico José Arnero, aunadas anteriormente en el problema de la carestía de la vida -esencialmente en el relativo aumento del precio de la carne-, elaborando dos representaciones contrarias42. Una que desde el horror con el que percibe, tanto el periódico El Chileno –muy cercano al PD- como el Diario Popular –de línea editorial católica-, al bajo pueblo lo marginalizaron de las diferentes relaciones que se entre-tejen dentro de la sociedad y lo presentaron bajo el concepto del roto ocioso y criminal. Por otro lado, el periódico José Arnero es la matriz desde donde comprendemos una visión particular sobre la posición subordinada del pueblo dentro de las diferentes relaciones que se estructuran al interior de la sociedad, una mirada específica de una amplitud mucho mayor que 40. Idem. Cabe mencionar que dentro de las páginas del “órgano de los intereses de los rotos”, existe una línea temática en donde continuamente los problemas de la carestía de la vida, la importancia de la educación laica obligatoria, entre otros, se desarrollan con una profunda crítica hacia la institucionalidad oligárquica del período. Y son esas mismas categorías de análisis, esas problemáticas estructurales las que también criticaba y combatía el Centro Social Obrero. Lo cual no se traduce en que el periódico José Arnero sea la voz de dicho Centro Social Obrero, por ningún motivo. 42 “Las relaciones [dentro de una sociedad] presuponen una diferencia, alguna separación entre los factores de la relación. Y esto también implica la posibilidad de una relación imperfecta, de tensiones y contradicciones, que un enfoque “unitario” no puede encajar”. Meiksins Wood, Ellen; “Entre las fisuras teóricas: E. P. Thompson y el debate sobre la base y la superestructura”. En: E. P. Thompson…op cit. Pág. 135. Dentro de la relación entre el PD y el movimiento popular, el Partido Demócrata planteaba la vía “legalista que presuponía la viabilidad de una solución política a los problemas sociales, así como la conveniencia de que el mundo popular actuase políticamente”. Pinto Vallejos, Julio;“¿Cuestión Social o Cuestión Política?. La lenta politización de la sociedad popular tarapaqueña hacia el fin de siglo (1889-1900). En: Trabajos y Rebeldías en la pampa salitrera. Santiago, Editorial Universidad de Santiago, 1998. Pág. 258 Por el contrario, desde el diario José Arnero –que se autodefinía como “el órgano de los intereses de los rotos”- esa vía se planteó relativamente, pero tras la asonada popular y el análisis que plantearon sobre dicho acontecimiento, se instaba a seguir desarrollando las prácticas populares de socialización y de regeneración, siendo sostenidas sin la implicación del Partido Demócrata. 41. 18.
(19) se podría catalogar de representación popular. En las páginas del José Arnero se planteó tras la “Asonada Popular de la Carne” la profunda distancia que los desmarcaba con el PD, proyectando que las prácticas de asociación se entenderían desde un apoliticismo partidista, y a la vez se instó al reforzamiento de una identidad particular, esencialmente popular surgida desde el hambre y la miseria. Como irá demostrando la visión específica del periódico José Arnero, la problemática del alto precio de los alimentos es una parte específica de un problema mucho mayor que atiende a las limitaciones económicas, sociales y políticas dentro de las cuales habitaba el mundo popular. Las expectativas que generó el análisis del periódico que defendía “los intereses de los rotos”, se entiende como la construcción colectiva de mecanismos que buscaban subsanar la deteriorada posición estructural del “mundo popular”. Para la presente investigación se intenta analizar las causas que coartaron el desenvolvimiento de la carestía de la vida como categoría cohesionadora, del PD y el José Arnero, desde la irrupción de la asonada popular que produjo un profundo quiebre en dicha aprehensión (capítulos 1 y 2). Se hizo pertinente comprender cuáles eran las principales divergencias en los análisis de las representaciones43, las que estaban presentes en el José Arnero y en los diarios El Chileno y el Diario Popular. Comprender cómo percibían la relación entre el Estado y la sociedad, y cuáles eran las principales problemáticas en torno a las cuales elaboraban sus representaciones (capítulos 3 y 4). Desde esta óptica se plantea que las representaciones sociales pueden mutar de acuerdo a las lógicas de acción que actúan en la realidad, ya sean procesos sociales, como las irrupciones violentas del mundo popular. El comprender cómo se 43. “Es característicos de los seres humanos que evalúen de modo rutinario lo que hacen como medio de hacerlo, y que sean capaces discursivamente de describir tanto lo que hacen como las razones que tienen para hacer lo que hacen. Pueden articular tales características en una descripción”. Es decir, es común que los seres humanos reflexionen sobre la realidad dentro de la cual están inmersos y que articulen una descripción sobre la misma, que puedan articular una representación o aprehensión de la realidad, ya sea en su esfera social, económica, política, etc. Giddens, Anthony; “Fuera del mecanicismo: E. P. Thompson sobre conciencia e historia”. En E. P. Thompson…op cit. Pág. 224-225.. 19.
(20) percibe, desde la óptica popular del José Arnero, el continuo reposicionamiento violento del mundo popular en su deteriorada condición estructural, es uno de los principales objetivos de este trabajo. Para desarrollar la presente investigación, se han utilizado esencialmente fuentes primarias impresas y una revisión de bibliografía secundaria. Las fuentes primarias forman la parte central, ya que desde el agrupamiento de las mismas se ha podido reconstruir las representaciones centrales, la popular y la católica republicana. Para la primera, se utiliza el periódico de perspectiva anarquista El Alba, El Proletario que es cercano al ala socialista del PD, el anticlerical periódico José Arnero y las décimas de los poetas populares de la Lira Popular Chilena44. Por otro lado, el periódico El Chileno cercano al PD, el católico periódico el Diario Popular conforman la otra representación en cuestión. Cabe mencionar que los partes de la Policía o los Bandos ministeriales, eran reproducidos in extenso en ambos periódicos. Por otro lado, los Boletines de la Sociedad Nacional de Agricultura nos permitieron tener una aproximación hacia su postura en la problemática del impuesto al ganado.. 44 Agradezco profundamente al profesor e historiador Daniel Palma A. por la recomendación de utilizar las Liras, y por darme a conocer la existencia del periódico José Arnero. Por otro lado, agradezco todos los comentarios que ha hecho al texto y las recomendaciones bibliográficas al profesor e historiador Marcos Fernández L.. 20.
(21) 1.- “Lei maldita i oprobiosa que condenaba al hijo del pueblo a la miseria mas cruel i dolorosa”. “La carne es un artículo de lujo”.. En el transcurso de 1905 los alimentos comenzaron a subir de precio continuamente, uno de ellos fue la carne que hacia octubre alcanzaba unos valores altos y amenazaba con encarecer todavía más. Este hecho es significado de manera unívoca por algunas fuentes, como el periódico El Chileno –cercano al Partido Demócrata- y el anticlerical diario José Arnero, quienes asignaron la causa del aumento del precio de la carne al impuesto que gravaba la internación del ganado argentino, significándolo como una “lei maldita i oprobiosa que condenaba al hijo del pueblo a la miseria mas cruel i dolorosa”45. Dicho impuesto fue fijado por ley el 23 de diciembre de 1897, y desde su puesta en vigencia, la Sociedad Nacional de Agricultura sostuvo que el objetivo principal de dicha ley que gravaba la internación de ganado fue el de “aumentar las rentas de la nación y fomentar y proteger la ganadería nacional”46. Desde el momento en que dicho impuesto comenzó a ser el objeto de todo tipo de análisis, de representaciones sociales que marcaron sus respectivos significados en ciertos aspectos, la SNA sostuvo el principio proteccionista de la industria ganadera nacional que estaba detrás de la puesta en vigencia del gravamen. Dentro de esta lógica, la Sociedad Nacional de Agricultura proponía modificar la tarifa de los avalúos aduaneros, como una medida paliativa ante el aumento del precio de la carne y sobre esta base. 45 46. “¡Levántate pueblo! ¡carne, carne!”, José Arnero, Santiago, 16 de octubre de 1905. “ABOLICIÓN del impuesto que grava la internación de ganado”, El Chileno, Santiago, 2 de octubre de 1905.. 21.
(22) elaboraron cinco principios fundamentales47. Éstos sostenían el paradigma económico capitalista que trascendía a la SNA, ya que pretendía desde la continua inyección de capital –en el sentido preciso, desde el gravamen de un artículo de consumo- la creación de nuevas industrias para acrecentar las fuentes de producción y de riquezas desde las cuales podía beneficiarse la nación. Pero la continua expansión de estos mecanismos económicos, no lograba satisfacer las necesidades materiales de toda la población del país, ya que como sostuvo la misma SNA: es “un hecho que el pueblo sufre cierto malestar, no precisamente por el alza de precio de la carne, sino por el alza general de los consumos”48. Uno de los emisores del Partido Demócrata, el periódico El Chileno, establecía una relación directa del impuesto al ganado argentino fijado en 1897 con anteriores leyes que gravaban la internación de ganado que fueron derogadas, debido al alto precio que alcanzó la carne. Dentro de esta perspectiva, establecían que “impuestos prohibitivos a un artículo de primera necesidad, como la carne, y cuyo resultado es en último término poner este alimento fuera de los alcances de los pobres, no son más que una provocación imprudente y peligrosa de parte del Gobierno”49.. 47. El primero establecía que el impuesto no influía en el precio, ya que había aumentado en tres centavos el valor del kilo de carne (llegando hasta los 49 centavos). En segundo lugar, la mantención del impuesto era el camino para tener carne abundante y barata, debido al desarrollo de la ganadería nacional. En tercer lugar, la supresión del impuesto significaría acabar con la ganadería nacional, lo que se traduciría en el encarecimiento de la carne y el empeoramiento de la calidad de la misma. En cuarto lugar, el impuesto al proteger la ganadería nacional aprovechaba y hacía productivos extensos terrenos del territorio chileno, “dejando anualmente en el país ese capital de diez millones de pesos, el impuesto acrecienta en grande escala la riqueza pública, aumenta el bienestar jeneral, modifica las condiciones del trabajo i del salario, i hace refluir estos beneficios sobre la clase trabajadora”. En quinto lugar, se sostenía que la supresión del impuesto encarecería la alimentación general, debido a que los agricultores se verían obligados a subir sus productos. Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura (en adelante BSNA). 2 de noviembre de 1905. 48 BSNA., 23 de noviembre de 1905. 49 “La primera lei sobre impuesto es de fecha 18 de octubre de 1832; pero fue derogada mui poco después, en razón del alto precio a que llegó la carne. (…) Los cambios de gobiernos y el olvido de aquellos hechos tan elocuentes como decisivos, hicieron pensar por segunda vez en el malhadado impuesto. Así fue como se dictó la lei de 1835, que corrió la misma suerte de la anterior. Y para abreviar diremos que después vinieron las otras leyes de 1851, 1868. 22.
(23) El principal objeto de análisis, del José Arnero y del PD, se centraba en la problemática del impuesto que gravaba la internación del ganado argentino. Desde este núcleo interpretativo, tanto el “órgano de defensa de los rotos”, como el Partido Demócrata, establecían una serie de representaciones que eran el reflejo de cómo entendían su sociedad, y de cómo reflexionaban acerca de las principales problemáticas, ya sean económicas, sociales o políticas que vivían y experimentaban desde la coyuntura específica del impuesto al ganado argentino. El contexto social y cómo están subordinadas las clases sociales va quedando reflejada cuando enuncian que el “cuadro de hambre i miseria que, día tras día, vienen exhibiendo ante los ojos del pueblo, los ganaderos, hacendados, comerciantes, azucareros i en fin, todos los miserables capitalistas que tienen en sus manos la explotación de nuestros alimentos”50. Se representa claramente a las clases que manejan los destinos económicos del país, la oligarquía capitalista, como una clase que se desarrolla en proporcionalidad inversa con el resto de la población, ya que “los miserables capitalistas (…) engordan a costa de las privaciones de nuestros estómagos”51. Desde esta representación que se ha ido forjando de los capitalistas, con el problema de la carestía de la carne se fue elaborando una visión acerca de cómo ésta clase utiliza al Estado, para sacar provecho económico del gravamen y de cómo sus intereses económicos se superponían al bienestar social, económico e inclusive del porvenir del pueblo chileno, que no lograba obtener una buena alimentación. Enrique Fernández, en un estudio sobre la relación entre el Estado y la Sociedad entre 1891-1931, propone comprender la articulación de la lógica estatal oligarca desde tres prácticas –política, administrativa y legal- gracias a las cuales, “las oligarquías reprodujeron los privilegios que gozaban: generaron marcos legales que les permitieron amortiguar sus y 1888, que resucitaban el gravamen tan dañoso para el pueblo”. “De nuevo el impuesto. La internación de ganado”, El Chileno, 12 de septiembre de 1905. 50 “La carne, el azúcar i la tolerancia del pueblo”, José Arnero, 16 de octubre de 1905. 51 Idem.. 23.
(24) conflictos de grupo, tender a la igualación de sus oportunidades y reproducir y potenciar sus privilegios económicos”52. Una de las principales prácticas de los capitalistas que comenzó a ser criticada, es sin duda el desarrollo de los monopolios, que fueron apuntados como uno de los principales causantes que oprimían y tiranizaban a los obreros chilenos: “Los monopolios vienen sembrando la miseria i el horror entre los hijos del trabajo. Los capitalistas, esos tigres inhumanos sedientos de oros i de víctimas, han atrapado con sus capitales los alimentos, las industrias i todo cuanto creen necesario para la existencia sin que les importe un bledo que el pueblo se muera de hambre”53. Uno de los elementos recurrentes en la argumentación es que estos monopolios estaban amparados y protegidos legalmente, siendo los mismos ganaderos nacionales quienes pedían la mantención del impuesto para proteger la ganadería nacional, como una prolongación de los bienes personales según la lógica estatal oligárquica. Es decir, amparados por el impuesto al ganado argentino “se constituye el escandaloso monopolio de ganadería que ejercen algunos hacendados chilenos, con la complicidad directa i criminal de los altos funcionarios públicos”, pero que en realidad dicho gravamen “no vino a favorecer al pueblo, ni mucho menos a la ganadería nacional sino que a locupletar [llenar, rebalsar sic.] los bolsillos de unos cuantos hacendados sinvergüenzas, que han visto acrecentarse sus capitales a costa del hambre i miseria popular”54. Si los monopolios habían sido caracterizados como uno de los principales causantes de la deteriorada situación de la clase subalterna, uno de los puntos aún más criticados es el de la. 52. La lógica estatal oligarca presuponía, “por una parte el sentimiento de superioridad moral de las oligarquías, heredado de su supuesto pasado aristocrático, que se expresó en la autodenominación clases superiores o clases dirigentes, y que justificaba su monopolio del Estado. Por otra, una concepción patrimonial de las prácticas política, administrativa y legal, es decir, una forma de interpretarlas como una prolongación de sus bienes personales”. Fernández, Enrique; Estado y Sociedad en Chile, 1891-1931. El Estado Excluyente, la lógica estatal oligárquica y la formación de la sociedad. Santiago, LOM ediciones, 2003. Pág. 64 y 69. 53 “¿Hasta cuándo soportamos? El país de los latrocinios. La fiebre de los monopolios”, José Arnero, 19 de octubre de 1905. 54 “Un monopolio escandaloso. El impuesto al ganado argentino”, Ibid.14 de septiembre de 1905.. 24.
(25) función que debía desarrollar el Estado, en su relación con la sociedad. Se criticó que el impuesto solamente favorecía a los hacendados ganaderos con el amparo estatal, que la carne “hoy por hoy los pobres no podemos comerla i solo disfrutan de su sabor los pudientes, o sean los zánganos de la colmena social”55. Dentro de esta misma perspectiva, el principio proteccionista del impuesto y los argumentos que había sostenido la SNA fueron criticados e inclusive satirizados56. El Partido Demócrata exponía los hechos irrefutables que había significado dicho gravamen: “carestía de la carne hasta ser artículo de lujo para las familias de algunos recursos; privación absoluta para la gran mayoría de los pobres; ruina amenazadora para un numeroso gremio de jentes de trabajo, los abasteros y tenedores de puestos; y por fin, ilusiones falaces acerca de la pretendida ganadería nacional”57. Si bien los argumentos que sostenía la SNA se movían entre las justificaciones del porvenir de la ganadería nacional y el aumento de las rentas de la nación, los opositores a dicho gravamen sostenían que el proteccionismo “es en último término no más que la facultad concedida a ciertos ciudadanos para imponer una contribución sobre el resto de los suyos”58. Pero cuando dicha facultad priva al pueblo de una “alimentación sana y barata (…) hai que condenar como el acto más arbitrario e ignominioso el que ahora estamos cometiendo con el ausilio de la lei”59. El proteccionismo si bien intentó el desarrollo de la industria ganadera, en este caso específico, los opositores sostenían que significaba privaciones y ayunos para el pueblo, hambre. 55. “La carne, el azúcar…” op cit., José Arnero. “En la imposibilidad de negarlos rotundamente, trátase de justificarlos en nombre del porvenir. A falta de razones sólidas, se hace literatura poética. ¡Tened paciencia! Se le dice al pueblo hambreado. Ese impuesto, doloroso hoy, será mañana benéfico. El le permitirá a este país tener ganadería propia, suficiente para abastecer todo el consumo. Entonces bajará la carne”. “Hechos y no palabras. El censo ganadero”, El Chileno, 14 de septiembre de 1905. 57 Idem. 58 “Altas i distinguidas personalidades se valieron del impuesto para poder, mediante la influencia oficial, introducir por los boquetes de la cordillera, una gran cantidad de ganado de contrabando”. “Levántate pueblo…” op cit. José Arnero 59 “El impuesto al ganado. Movimiento popular”, El Chileno, 27 de septiembre de 1905. 56. 25.
(26) y miseria sostenida mediante el amparo del aparato estatal60. Es dentro de esta perspectiva que el PD se pregunta “¿Es humano hacerles pagar a centenares de miles de trabajadores los cimientos de una futura prosperidad?” a lo cual responden sobre la naturaleza del proteccionismo, que “salga la protección de las arcas fiscales; pero que no salga del estómago de las clases menos favorecidas de la sociedad”61. El aumento del precio de la carne62 recaía en última instancia sobre los consumidores, pero lo que se recalcaba con profundo énfasis, es que si los ganaderos necesitaban de protección a su industria, ésta en vez de recaer en el escuálido bolsillo de la mayoría de la población, debería recaer sobre el mismo Estado, ya que si el gobierno seguía sosteniendo y afirmando una doctrina de esa índole, “en verdad que se coloca fuera de la lei, porque ya se dejenera en tiranía”63. Y es en directa relación con el continuo discurso que sostenía la SNA, que dirigiendo sus palabras al gobierno el PD exponía de que “si el Estado existe para los individuos, el nuestro debe apresurarse a acoger favorablemente la petición que la harán la multitud de círculos obreros, en representación del país”. Pero como sostenían, “un gobierno que se pone en pugna con las nueve décimas partes de sus representados, por complacer a un grupo reducido, sin ninguna significación en el conjunto; un gobierno en esas condiciones deja inmediatamente de corresponder a sus deberes”64. Aquí podemos comprender de forma clara que el PD sostiene una visión sobre el Estado en la cual se expresaba que éste representa al conjunto de la población, no solamente al cercado 60 “Un puñado de hacendados i capitalistas sin conciencia, viles mercaderes públicos, obtuvieron el despacho de la lei que debía encarecer el alimento de consumo mas indispensable para la vida, como lo es la carne”. “Levántate pueblo…” op cit. José Arnero 61 “Hechos y no palabras…” op cit. El Chileno 62 “Con el impuesto, la carne, naturalmente, aumentó de precio, tanto por la escasez del artículo como por la contribución que se pagaba por la internación”. “Levántate pueblo…”op cit. 63 “Siempre el impuesto. Defensa interesada y absurda”, El Chileno, 18 de septiembre de 1905. 64 “Impuesto al ganado…” op cit.. 26.
(27) círculo de capitalistas hacendados. Exclamando directamente hacia el gobierno, declaraban que el no acceder a las peticiones que emergían desde el mismo pueblo, significaba claramente que no estaban ejerciendo su deber, de que no se estaría correspondiendo con la naturaleza del Estado, que debe su existencia a todos los individuos que componen la nación65. Es dentro de esta lógica que el PD sostenía que “razón existe para protestar contra ciertas medidas gubernativas, por más que se trate de revestirlas con apariencia de justicia y hasta de conveniencia nacional”. Pero el hecho irrefutable para ellos era que “el pueblo trabajador no tiene cómo aumentar sus rentas ni cómo hacer ahorros con alguna facilidad; y en medio de esta situación casi angustiosa, van subiendo de precio todos los artículos de consumo”. Y más aún, de acuerdo a la lógica con la que había actuado el gobierno, éste “contribuye a negar los artículos de primera necesidad”66. Dentro de la representación que realizó el PD, y de acuerdo con la lógica que sustentaba la naturaleza del Estado y las relaciones que éste articulaba con la sociedad, el Comité Central de la abolición del impuesto al ganado argentino, en una carta abierta difundida por el periódico El Chileno, interpeló directamente al presidente Germán Riesco exponiéndole: “recuerde que es el Jefe Supremo de la Nación y que no debe anteponer el beneficio de unos cuantos ante la necesidad de un pueblo entero que lo aclamará si se suspende el impuesto de la internación del ganado”67. En esta declaración podemos vislumbrar dos puntos de suma importancia, por un lado se seguía sosteniendo (como ya se ha demostrado más arriba) que el Estado debía existir para todos los ciudadanos, y que las legislaciones, antes que privar al pueblo debían beneficiarlo; y por. 65. Esta es una consideración totalmente Republicana del Estado. Este tipo de representación, en la presente investigación, se complementará con la visión católica desde el momento en que el movimiento de petición se quiebre debido a la irrupción de la asonada popular. Esta representación “Católica-Republicana” expresará análisis sobre la realidad social muy diferentes a los de la representación expresada en las páginas del José Arnero y El Alba. 66 “La voz de las provincias. Situación del pueblo”, El Chileno, 30 de septiembre de 1905. 67 Carta del Comité Central de abolición del impuesto al ganado dirigida al presidente Riesco. En: “ABOLICIÓN…” op cit. El Chileno. 27.
(28) otro lado, la clara alusión a ganarse el cariño y el favor del pueblo al intervenir en la abolición de un impuesto impopular. Si bien el Comité Central recalcaba los puntos antes descritos, también es claro en poner en duda los argumentos que sostenía la SNA al punto de declarar que si dicha Sociedad seguía sosteniendo el discurso de la mantención del impuesto para fomentar y proteger la industria nacional, “bien se puede perder toda esperanza de que la mayoría del pueblo vuelva a comer carne”. Esta declaración la sostenían en el hecho del “alza progresiva en el valor de la carne desde la vijencia de la lei que grava el ganado”68. “El polvo a los pillos haremos morder”. Desde mediados de septiembre e inicios de octubre de 1905, se puede vislumbrar una profunda relación en pugna, de diferentes significados que se han ido construyendo sobre las problemáticas que suscitó el impuesto al ganado argentino. Tanto el Partido Demócrata como el periódico anticlerical José Arnero –el cual se define a sí mismo como el “órgano de los intereses de los rotos”- construyeron relaciones significativas, sustentadas en los efectos negativos que provocó el aumento en el precio de un alimento de primera necesidad. También centraban su análisis en el hambre y la miseria, en la naturaleza de las relaciones entre el Estado y la sociedad, en el sentido en que estaba conformada la sociedad y cómo los hacendados y capitalistas utilizaban al Estado para mantener en opresión a las clases subalternas69. Si bien se reconocían. 68. Como se sostiene en otro artículo “es que una mala causa, tan mala que signifique hambre, dolores y miserias para la jente más desvalida y menesterosa, no puede tener a su favor argumentos serios y de peso”. “El colmo de las defensas. ¿El impuesto abarata la carne? Ibid, 5 de octubre de 1905. 69 “He visto en invierno llorar a los pobres/ de ver las miserias que hai en el hogar;/ he visto mas tarde reir los burgueses/ de ver como lloran los pobres sin pan// Desde entonces sueño con mucho delirio/ que al fin algun día yo podré escapar/ de aquellos tiranos que en triste martirio/ mantienen al pueblo sin su bienestar”. “La futura avecilla del pueblo. Canción de los proletarios, José Arnero, 7 de octubre de 1905.. 28.
(29) períodos en donde se soportaban sueldos escasos, o se habían soportado períodos en donde faltaba el trabajo, se significaba como un momento crítico el que el pueblo estuviese sitiado por el hambre, porque “el azúcar se convirtió en un objeto de lujo para el hogar del pobre y la carne llegó a ser el colmo del sibaritismo”70. Ante esta situación, que tanto el PD como el diario José Arnero la significaban como un crítico contexto de hambre y miseria, a mediados de septiembre se creó el Comité Central para lograr la abolición del impuesto al ganado argentino71. Desde su creación se fijó el 22 de octubre de 1905 para la realización de una manifestación de petición para la abolición de la ley, entretanto se efectuó una ardua tarea por difundir públicamente en los diarios las problemáticas que suscitaba el alza del precio de la carne. Dentro del contexto anterior a la manifestación, podemos evidenciar ciertos análisis que son muy autocríticos a la hora de ver la impasibilidad con que las clases subalternas eran despojadas de su humanidad72. El aparente desinterés del pueblo ante su deteriorada situación, podría entenderse por las continuas represiones que había sufrido el movimiento popular, antes de la manifestación del 22 de octubre. La supuesta abolición del impuesto que gravaba al ganado argentino atentaba contra los intereses de algunos grupos oligarcas, éstos “en el fondo –y a cualquier precio- cautelaban la situación de privilegio que la posesión de los medios de 70. “A pesar de tan aflictivas condiciones de existencia, quedaba para la jente laboriosa el recurso de los clásicos frejoles. Pero en la actualidad ese cereal que era la fibra del trabajador y su alimento exclusivo, ha subido fabulosamente de precio ($ 22 fanega) hasta el punto de ser en materia de alimentación lo que la seda en materia de vestuario”. El País de Concepción, citado en El Chileno 30 de septiembre de 1905. 71 Mario Garcés reconoce al Comité Central para la Abolición del Impuesto al Ganado Argentino, como la entidad que decidió realizar la manifestación y pedirle formalmente la abolición de la ley. Pero a su vez, reconoce la importancia del Congreso Social Obrero por impulsar “diversas campañas en contra del alza del costo de la vida (…) y también por poner fin al impuesto que gravaba el ganado argentino”. Garcés, Mario; Crisis Social… op cit. Pág. 137 72 “Los hijos del pueblo, que tan valiente i heroicos se han portado en los campos de batalla, son indefensos corderos dentro de su propio suelo. I de esto se aprovechan los audaces i sinvergüenzas para esplotarlos i robarles el fruto de su trabajo”. “Un monopolio escandaloso…”José Arnero, op cit.. 29.
(30) producción y el monopolio del Estado les daba. Y ello lo hicieron con una violencia que no conoció límites”73. Y es dentro de esta perspectiva que se puede plantear que, la experiencia de la violencia estatal que habían sufrido las primeras oleadas de reivindicación económica y social al comienzo del siglo XX, directamente ante los patrones o frente al Estado, ponía en entredicho la convocatoria que esperaba tener el movimiento abolicionista. Desde esta óptica podemos comprender a su vez, la decisión de desarrollar mediante una manifestación la entrega de la petición de abolición al Presidente Germán Riesco. Al mismo tiempo en que se lamentaban por el comportamiento del pueblo, se mantenían las esperanzas de que todas las personas adhirieran a dicha manifestación, como una demostración de “la solidaridad preciosa que en ésta como en muchas otras materias debiera existir entre esos seres de común labor y friega, que sólo conocen de la existencia sus dolores más acerbos y que ya ni siquiera están teniendo derecho para alimentarse como corresponde”74. Este llamado de solidaridad para todos “los hijos del trabajo”, se fundía dentro de la común experiencia de sufrimiento y hambre que los ligaba. A la par se indicaron las principales instituciones que mantenían en común interés el impuesto, y contra las cuales “tienen que batallar, contra todo el Congreso, contra el presidente de la República i contra los espíritus apáticos”. Pero esta batalla se debía efectuar dentro del marco institucional del Parlamentarismo, utilizando la petición formal como instrumento político; dicha visión legalista era compartida tanto por el PD como también el Comité Abolicionista (articulado entre varios círculos obreros de Santiago, pero aún así las doctrinas del PD eran influyentes dentro del Comité). Pero hay que destacar que no era la única vía desde donde el “pueblo” expresaba su descontento, ya que “la. 73 74. Fernández, Enrique; Estado y Sociedad en Chile…op cit. pág. 100 “El impuesto al ganado…” El Chileno, op cit.. 30.
Documento similar