LAS INVERSIONES EXTRANJERAS EN ARGENTINA
DURANTE LA DÉCADA DE 1990:
EL IMPACTO EN LA CIUDAD DE MAR DEL PLATA
POR:
CAMILA FELICE.
Tesis presentada a la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de la Provincia de
Buenos Aires para optar al grado académico de: Licenciada en Relaciones Internacionales.
TUTOR: MARCONI, HUGO E.
Julio, 2016.
UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CENTRO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS
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Índice
Resumen ... 6
Introducción ... 8
Marco teórico ... 12
Capítulo 1: El concepto de Inversión Extranjera Directa ... 20
1.I. Los factores de atracción de Inversión Extranjera ... 22
1.II. Contexto Internacional ... 25
Capitulo 2: Argentina en la decada del 90: Contexto e Inversion Extranjeras ... 28
2.I. El nuevo marco internacional ... 28
2.II. Los lineamientos del nuevo marco macroeconómico argentino ... 30
2.II.A. Plan convertibilidad: antecedentes y principios teóricos. ... 33
2.II.B. La Reforma del Estado y las Privatizaciones... 35
2.II.C. Economía y Crecimiento. ... 36
2.II.D. Efectos sociales de las políticas implementadas... 40
2.II.E. Relaciones Exteriores. ... 45
2.III. La inversión extranjera directa en la Argentina ... 50
2.IV.Los años 90: gran ingreso de la inversión extranjera en la Argentina ... 53
2.V. El sector de servicios públicos ... 68
2.VI. El origen geográfico de la Inversión Extranjera ... 70
Capítulo 3: Los Tratados Bilaterales de Promoción y Protección de Inversiones .. 72
3.I. Los Tratados Bilaterales de Promoción y Protección de Inversiones suscriptos por la Argentina ... 75
3.II. El Arbitraje como recurso de Protección al Inversor Extranjero en el Marco de los Tratados Bilaterales de Inversión ... 77
3.II A. Las Doctrinas Drago y Calvo y el arbitraje internacional. ... 77
3.II. B. Métodos de solución de disputas: el arbitraje ... 79
3.II. C. La cláusula de arbitraje en los Tratados Bilaterales de Inversión ... 81
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Capítulo 4: Mar del Plata en los 90, atracción de las inversiones extranjeras ... 88
4.I. Caracterisiticas geograficas del Partido de General Pueyrredon ... 92
4.II. Evolución de la estructura productiva de Mar del Plata, en la década de 1990 ... 96
4.III. Actividad alimenticia: estructura productiva e inversión extranjera ... 100
4.III.A. Havanna, sinónimo de alfajor ... 103
4.III.B. Pehuamar, la fábrica de snacks de la ciudad ... 106
4.III.C. Carrefour, el precio más bajo ... 108
4.III.D. El mayorista de la ciudad: Makro ... 111
4.IV. Supermercados Toledo, continua siendo una empresa marplatense ... 118
4.V. Características socio demográficas: población y mercado de trabajo ... 121
Consideraciones finales ... 125
Abreviaturas ... 129
Referencias Bibliográficas ... 131
ANEXOS ANEXO A: PepsiCo, entrevista a Profesional con cargo jerárquico en el área Contable ... 137
ANEXO B: Municipalidad de General Pueyrredón, entrevista a funcionario público dependiente del sector de producción de la década de 1990 ... 139
ANEXO C: Supermercados Toledo, entrevista con uno de los Directivos de la Empresa ... 141
ANEXO D: Havanna, entrevista a profesional que ocupo un cargo jerárquico en la empresa durante el periodo analizado ... 144
ANEXO E: LEY 24.554: Protocolo sobre Promoción y protección de Inversiones Provenientes de estados no partes de MERCOSUR. ... 149
ANEXO F: Ley 24.352: Convenio para la Promoción y la Protección Recíproca de Inversiones y su Protocolo, suscripto con el Reino de los Países Bajos. ... 152
ANEXO G: Ley Nº 24.184: Convenio suscripto con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, para la Promoción y la Protección de Inversiones. ... 155
ANEXO H: Ley Nº 24.124: Tratado suscripto con los Estados Unidos de América sobre la promoción y Protección Recíproca de Inversiones. ... 159
ANEXO I: Ley Nº 24.118: Acuerdo suscripto con el Reino de España para la Promoción y la Protección Recíproca de Inversiones. ... 163
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Índice de Cuadros y Gráficos.
CUADROS
Cuadro I: Determinantes de la Inversión Extranjera Directa (IED) en el país receptor ... 24
Cuadro II: Políticas económicas adoptadas por la Argentina en los 90 ... 32
Cuadro III: fusiones y adquisiciones concretadas en la economía argentina, 1990-1999 Desagregación por origen del capital. Montos en millones de dólares ... 63
Cuadro IV: Análisis FODA de la estructura productiva de Mar del Plata ... 91
Cuadro V: Evolución del Producto Bruto Geográfico del Sector Terciario del Partido de General Pueyrredón (Años 1993-1999). En porcentajes y a precios constantes ... 100
Cuadro VI: Empresas en Mar del Plata ... 103
Cuadro VII: Comparación de ventajas de las empresas al instalarse en la ciudad de Mar del Plata113 Cuadro VIII: Impacto en el empleo local. ... 114
Cuadro IX: Impacto en la ciudad ... 115
Cuadro X: Condición de Actividad de la Población Local (en valores absolutos). ... 122
Cuadro XI: Condición de Actividad de la Población Local (en porcentajes) ... 122
GRÁFICOS Gráfico I: Ingresos Netos de Inversion Extranjera Directa ( en millones de dolares)... 25
Gráfico II: Flujos de IED y Ganancias en Argentina 1992-2006. ... 37
Gráfico III: Ingresos de IED en Argentina 1990-2001 (en millones de dólares). ... 56
Gráfico IV: La IED en Argentina según sus componentes (1992-2002). ... 57
Gráfico V: Flujo de IED. ... 58
Gráfico VI: Composición de los flujos de IED (1992-2002). ... 62
Gráfico VII: Distribución sectorial de los flujos de IED, 1992-2000. ... 64
Gráfico VIII: Flujos de IED acumulados por origen del inversor (1992-1999) en millones de dólares ... . 70
5 Gráfico X: Estructura del Producto Bruto Geográfico del Sector Primario (Año 1993) ... 97 Gráfico XI: Distribución del Sector Secundario del Partido de General Pueyrredón.
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Resumen
En la Argentina, el proceso de reformas estructurales llevadas a cabo a lo largo de los
años noventa, en especial la Reforma del Estado, tuvo características y particularidades relevantes para el país, las mismas se desarrollaron con la llegada del presidente Carlos S. Menem en 1989, ya que a principios de 1990, nuestro país se encontraba con un pico hiperinflacionario.
La década de los noventa, fue el período de mayor apertura económica al exterior,
lanzándose un intenso proceso de privatizaciones, desregulación económica, reforma del Estado, implementación del Plan de Convertibilidad, el cual produjo un cambio estructural en la lógica económica a nivel interno como así también, una inserción en las corrientes
económicas globales, estableciendo la paridad del dólar con el peso y obligando al Banco Central a mantener suficientes divisas para cubrir la base monetaria, lo que lo convertía, de
hecho, en una caja de conversión cuya política monetaria era exógena.
Como consecuencia de estas transformaciones, se desencadenaron una serie de factores de atracción que tuvieron una gran influencia en la expansión de la temática principal
de esta investigación: el gran ingreso de IED en la Argentina durante la década de los noventa y el impacto en la ciudad de Mar del Plata.
El logro de la estabilidad hizo que la sociedad confiara en un nuevo modelo de desarrollo para lograr un crecimiento a largo plazo y mejorar los niveles de vida de la población. Pero, durante los años que fueron trascurriendo, se comenzó a acumular
desequilibrios externos y fiscales, lo que provocaron una devaluación y recesión económica
desde mediados de 1998
.
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como a nivel local en la ciudad de Mar del Plata, este proceso generó la venta de empresas distinguidas en manos de familias marplatenses a grandes grupos corporativos de capitales
extranjeros, asimismo como resultado final se comparara la situación de una compañía local que sufrió los avatares de la década analizada y pudo continuar más allá de todo en manos de
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Introducción
La presente investigación aborda el tema de las Inversiones Extranjeras Directas
(IED) como uno de los factores de alto impacto en los países de América Latina, especialmente en Argentina, en la década de los 90.
Al realizar un análisis político y económico sobre las estrategias de desarrollo de los
países, debe considerarse el impacto de la IED sobre el crecimiento, la influencia del contexto internacional, los atributos del Estado, la toma de decisiones del mismo y los marcos
regulatorios e institucionales derivados.
A comienzos de la década del 90, Latinoamérica recibió un gran caudal de IED como consecuencia de la implementación de las reformas neoliberales que adoptaron cada uno de
los países, contando con el apoyo de los organismos financieros. Este gran ingreso de la IED comenzó a aumentar en forma excesiva, posicionando así a la región como uno de los destinos más atractivos, dentro del mundo en desarrollo.
En este contexto, “América Latina y el Caribe recepcionaron durante los primeros años un promedio anual de 22 millones de dólares, incrementándose así cada año el ingreso
de capitales hasta alcanzar 108 mil millones de dólares en 1999 (CEPAL, Informe 2003)”. El mayor ingreso de IED a nuestro país fue en la década de 1990, el más importante
de toda la historia. La adopción de medidas neoliberales en el Estado argentino, impulsaron a la Argentina al comercio internacional y a un acercamiento a los Organismos Multilaterales de Créditos: el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Monetario
Internacional, siendo los dos primeros los mayores financiadores de las reformas estructurales.
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financiándose de este modo el creciente déficit comercial y la acumulación de reservas”, respondiendo a la lógica del proceso de privatizaciones y apertura económica.
Así se fue conformando un nuevo modelo de desarrollo neoliberal1, sentando las bases de una apertura económica hacia los mercados externos como así también una atracción
a la inversión de capitales foráneos y una mínima intervención del Estado, con un mayor protagonismo de las fuerzas del mercado como iniciativa del desarrollo y una desarticulación del modelo impuesto por la Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI).
La intensificación de la IED es una de las características constitutivas de la fase de globalización, incluyendo: a) la creciente interdependencia de los países a través de la fuerte
expansión de las corrientes internacionales de comercio, inversiones y tecnología; b) la consolidación de la tendencia a generar disciplinas internacionales en diversas áreas, fundamental, pero no únicamente, en el marco de la Organización Mundial del Comercio
(OMC);c) la proliferación de diversas formas de acuerdos bi o multi-nacionales, que van desde procesos de integración regional (como el MERCOSUR) a tratados de inversión.
Esta situación dio lugar a los Tratados de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones, los cuales se basan en la protección de los inversores extranjeros confiriéndole los instrumentos necesarios para que los Estados respeten tales derechos. Durante la década
del 90, gran parte de los países latinoamericanos que requerían de inversión extranjera directa tuvieron como premisa principal la celebración de este tipo de Tratados, entre ellos,
Argentina.
A partir de estos argumentos, podemos plantear la problemática que se va a llevar a cabo en esta investigación: la adopción de nuevas medidas económicas y políticas durante el
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gobierno en la década del 90, favorecieron al ingreso y desarrollo masivo de la IED en nuestro país e impactaron a nivel local en la ciudad de Mar del Plata: por un lado, la venta de
distinguidas empresas en manos de familias marplatenses a grandes grupos corporativos de capitales extranjeros, y por el otro, el ingreso y la inversión de nuevas compañías
multinacionales en la ciudad.
Las hipótesis que guiaran la investigación, son las siguientes:
1. La IED creció de manera masiva durante la década de 1990 como resultado
de la implementación de reformas neoliberales.
2. Se establece una relación directa entre la IED y el crecimiento económico
en la Argentina.
3. Argentina tuvo una gran apertura económica y liberalización de los mercados, impactando esta situación al estudio de caso, Mar del Plata:
importantes empresas locales, en manos de familias marplatenses, fueron vendidas a grandes grupos multinacionales.
4. Mar del Plata recibió gran cantidad de capitales extranjeros, en especial inversiones en la actividad alimenticia, transformando así la imagen de la ciudad al mundo.
5. En la Argentina en la década del 90, se produjeron profundas transformaciones, entre ellas: apertura comercial y el avance tecnológico,
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Los objetivos que la investigación propone son:
Analizar los factores externos e internos que confluyen en el análisis de la
necesidad de reformar el Estado.
Identificar el rol y la participación que jugaron los grupos económicos y
políticos en el proceso de reforma del Estado argentino.
Investigar los aspectos económicos-sociales, ya que si bien se produjo una
modernización selectiva en un sector productivo y laboral, en otro amplio
sector se profundizó la desindustrialización, fragmentación ocupacional y de ingresos, desempleo, precarización y flexibilización laboral, desarticulación del espacio sindical.
Evaluar los orígenes, estrategias y finalidades de las Inversiones Extranjeras
Directas que ingresaron al país en la década de 1990.
Analizar la recepción de capitales extranjeros en la ciudad de Mar del Plata.
Investigar las empresas, en especial del rubro alimenticio, que invirtieron y se
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Marco Teórico
La presente investigación tiene el objetivo de lograr un explicación lo más rica
posible, ya que no se ha seguido una única teoría. Es por ello que, en lugar de emplear para el estudio del problema e investigación un marco teórico único y estricto, se emplearon determinados postulados teóricos y un marco conceptual especifico con características
elásticas tendientes a dar sustento a un enfoque multidisciplinario.
Para entender y analizar el ingreso de la IED a la Argentina en la década de 1990 y la
vinculación con las reformas económicas adoptadas por el entonces presidente Carlos S. Menem, es necesario previamente contextualizar los cambios y las transformaciones que se estaban gestando a nivel internacional: la Caída del Muro de Berlín en 1989 y el definitivo
colapso de la estructura Bipolar que caracterizo el periodo de la Guerra Fría.
Estudiar los factores causales que detonaron el statu quo existente hasta ese momento, con un orden bipolar que duro más de cuatro décadas en el sistema internacional, dará a la
investigación un marco general para comprender las presiones desde el ambiente internacional con la instauración del Nuevo Orden Internacional.
El triunfo del capitalismo tras el cese del mundo bipolar y el pensamiento de los intelectuales occidentales asociados a la corriente “nueva derecha” nivelo el surgimiento de
nuevos discursos, vinculados a ciertos lineamientos dejando atrás las deficiencias de las economías socialistas y demostraron que el modelo Keynesiano, de amplia vigencia en Latinoamérica, era insostenible en términos monetarios e inflacionarios.
Los postulados económicos de los organismos multilaterales de desarrollo y el Consenso de Washington2, se convertían así en la guía a seguir por los países comprometidos
2 El denominado Consenso de Washington se refiere al conjunto de medidas de política económica de corte
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a estas instituciones. América Latina se encontraba cada vez más relacionada con el papel de estas instituciones y el abandono definitivo del modelo de desarrollo de ISI, tomando
medidas y políticas liberales.
De esta forma, la década del noventa se caracterizó por una proliferación de discursos
neoliberales en materia económica y por la profundización de medidas y recetas propias de los organismos mundiales de crédito. Bajo esta situación, se encontraba América Latina y dentro de ella Argentina, recibiendo medidas en materia económica internacional.
Lo que nos permite comprender las características del contexto internacional durante la década del 90, son ciertos conceptos específicos como: Interdependencia Compleja,
Globalización, Orden Económico Internacional y Realismo Periférico. Su explicación tendrá
la función principal de dar respaldo a las ideas del ambiente internacional y las implicaciones que tuvieron dentro de la Argentina con las transformaciones de su economía y la llegada de
la IED.
En términos generales, la sociedad internacional está constituida y conformada por las
relaciones internacionales, las cuales se desarrollan tanto entre los Estados como entre los actores del sistema, como pueden ser: Empresas Trasnacionales, Organismos Internacionales Gubernamentales y No Gubernamentales, fuerzas trasnacionales, etc. y viceversa.
La sociedad internacional es:
La innumerable red de relaciones humanas que la conforman y que se han visto
intensificadas a lo largo del siglo XX y, de manera más drástica, en la actualidad, constituyéndose en una realidad perfectamente identificable. Estas redes de relaciones son también sistemas, es decir, una serie de elementos suficientemente
interrelacionados y distinguibles del entorno por ciertas regularidades como para servir de centro de análisis. (Barbe, 1995)
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Continuando con el mismo lineamiento, Hobsbawm E. (1998) afirma:
Entre 1914 y el comienzo del decenio de 1990, el mundo ha avanzado
notablemente en el camino que ha de convertirlo en una única unidad operativa, lo que era imposible en 1914. De hecho en muchos aspectos, particularmente en
cuestiones económicas, el mundo es ahora la unidad operativa y las antiguas unidades, como las economías nacionales, definidas por las políticas de los Estados territoriales, han quedado reducidas a la condición de complicaciones de
las actividades transnacionales.
Pero esta, Interdependencia Compleja3, fluye a través del sistema internacional, con
cierta organización y orden. Es por ello que se habla, de un Nuevo Orden Económico Internacional, mientras la sociedad internacional se transforma y se configura según su orden y ese orden es preferentemente económico-político. Las relaciones económicas
internacionales son de gran relevancia dentro del sistema.
Se considera a este orden económico internacional como “nuevo”, por el hecho de
que, en las últimas décadas, las fuerzas de integración y concentración económica y financiera internacional aceleraron de manera considerable sus estrategias de Globalización4, las cuales encontraron una profundización en la década del 90. Este nuevo orden, significa
3 En las relaciones internacionales, la idea de interdependencia compleja, es una teoría de Robert Keohane y Joseph Nye. Los teóricos reconocen que las diversas y complejas conexiones trasnacionales e interdependencias entre Estados y las sociedades fueron en aumento, mientras que la fuerza militar y el equilibrio de poder decrecieron. Se plantea un modelo ideal de la política mundial opuesto al modelo característico del realismo político. El modelo de interdependencia compleja tiene tres características principales: a) Canales múltiples: la existencia de relaciones interestatales, trasgubernamentales y trasnacionales conectando las sociedades; b) Ausencia de Jerarquía: la agenda de las relaciones interestatales consiste en múltiples problemas que no están ordenados en un jerarquía clara y precisa, donde la seguridad militar no domina consistentemente la agenda; c) Declinamiento de la fuerza militar: la fuerza militar no es utilizada por los gobiernos, respecto a otros Estados o diversos problemas, no es un método para obtener las metas que se propongan. Lo que aumenta es la probabilidad de cooperación entre los Estados. (Keohane y Nye,1988)
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también un cambio sistémico propio del orden internacional luego de la Segunda Guerra Mundial.
En este contexto, el sistema mundial se caracteriza por una creciente globalización e interdependencia de las economías nacionales. Es decir, un proceso cada vez más intenso
donde las organizaciones internacionales expanden sus actividades productivas.
El elemento central de este nuevo orden lo constituyen las Empresas Trasnacionales (ETs) que operan en su mayoría con industrias estratégicas cuyo elemento fundamental es la
tecnología para definir sus ventajas competitivas y comparativas, produciéndose así una importante competencia a nivel internacional en los sectores estratégicos.
Conocer cómo y en qué medida fue impuesto ese orden y por qué resultaron viables los lineamientos que lo componen (apertura de mercados, atracción de capitales extranjeros, reducción del tamaño del Estado por medio de las privatizaciones, descentralización y
desregulación de los servicios públicos, etc.) frente a las resistencias que, en mayor o menor medida, surgen ante todo cambio del statu quo o amenaza al cambio, permitirá apreciar cuál
fue el componente internacional de las medidas intermésticas que condujeron a las reformas del Estado y que facilitaron la proliferación de los capitales extranjeros hacia otros países, como el caso de la Argentina.
Una vez explicados los conceptos y nociones que versan sobre el entorno internacional, se hace pertinente abordar otras concepciones que proporcionaran una visión
más completa de la problemática de estudio y sus implicaciones. De este modo, lo que se intenta es decantar un análisis que conduzca al estudio de las variables internas que explican el ingreso de la IED en la Argentina.
Las conceptualizaciones y caracterizaciones que explican los factores y las transformaciones internas que se dieron en la Argentina durante la década del 90, son
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Oscar Oszlak (2003), quien divide las reformas en dos generaciones, denominándolas “reformas hacia afuera” a las de primera generación y “reformas hacia adentro” a las de la
segunda etapa.
Las reformas de primera generación (reformas hacia afuera) son las tendencias hacia
un menor Estado, lo cual implica reducir su intervención y transformar su rol. Estas reformas tienen dos dimensiones: un carácter jurídico y otra económica-financiera.
Argentina afronto este tipo de transformaciones, teniendo en cuenta lo que el autor
indica:
(…) desde el punto de vista jurídico “las reformas hacia afuera” entrañaron: crear
nuevos marcos regulatorios, suscribir contratos de concesión, transferir títulos de dominio, contratar servicios de terceros, eliminar regulaciones, suprimir organismos reguladores, terminar contratos laborales, prohibir el reingreso a la
función pública durante períodos determinados y así sucesivamente, mientras que desde el punto de vista económico, la movilización y transferencia de recursos
financieros acompañó las decisiones y actos jurídicos requeridos, manifestándose en: ingresos por ventas de empresas, cancelaciones y recuperación de deuda pública, cobranzas de canon de concesionarios, pago a contratistas de servicios
terciarizados, actualización de tarifas de servicios públicos, transferencias de partidas presupuestarias a gobiernos subnacionales, indemnizaciones por retiros
voluntarios, supresión de aranceles y derechos en organismos de regulación anteriores a la desregulación, etc. (Oszlak, 2003)
Por otro lado, las reformas de segunda generación (reformas hacia adentro) no se
orientan hacia un menor Estado, sino hacia uno mejor. Al respecto, Oszlak agrega que las reformas hacia adentro del Estado, no consisten en meros cambios jurídicos ni en
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Son estos cambios los que generan un mejor Estado, aunque la descripción de este segundo tipo de reformas no queda incluido dentro del análisis de esta investigación.
Finalmente, las reformas hacia afuera implican transacciones con actores y organizaciones externas al Estado nacional: organismos internacionales, empresas
trasnacionales, gobiernos subnacionales, etc. Dentro de estas reformas, tanto los bancos multilaterales como los organismos financieros internacionales tienen una relevante importancia central como proveedores de los fondos necesarios para llevar adelante las
reformas estructurales y son promotores de dichas reformas, ya sea a través de condicionalidades de los prestamos como así también por su influencia sobre los inversores.
Por consiguiente, la presente investigación analizara las reformas de primera generación, que son las que han tenido un mayor impacto sobre los flujos de IED en general, correspondiéndose al periodo temporal de estudio.
De este modo, se puede observar que el conjunto de políticas públicas que surgen en los años 90 responden, de alguna manera, a las características antes aludidas, ya que las leyes
de Reforma del Estado y Emergencia Económica, se instituyeron como los vehículos fundamentales para la viabilidad del ingreso de la IED en Argentina, donde la realidad del país era oportuna por el nivel de crisis y el estado de hiperinflación, presentándose así al
Modelo Neoliberal: liberalismo económico, privatización de empresas estatales, apertura y desregulación de los mercados, disminución del papel del estado en los asuntos del mercado,
etc.
En América Latina, no existe la percepción de que el sistema internacional es anárquico. Ubicados en la periferia geográfica de la potencia hegemónica en el siglo XX, los
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Carlos Escudé en la década de 1990, paso a ser llamada el Realismo de la Periferia, Realismo de los Débiles o Realismo Periférico.
El célebre dictum del griego Tucídides, que resume lo transcurrido en las negociaciones entre la poderosa Atenas y la alicaída Melos durante la Guerra del Peloponeso “Los fuertes hacen lo que pueden. Los débiles sufren lo que deben”, puede considerarse el
principio fundacional del Realismo Periférico que inspiró la política exterior argentina durante la década del 90.
El “Realismo Periférico” es una teoría de las Relaciones Internacionales con enorme
valor normativo, basándose en la búsqueda del desarrollo nacional y el crecimiento
económico y orientado a amparar la elaboración de las políticas exteriores de los países en desarrollo o también los llamados “estados periféricos”, en este sentido, se encuentra más
cerca de la teoría de la Interdependencia Compleja que del Realismo Central, ya que este
último se caracterizó por la lógica de la seguridad y la obsesión por la guerra.
A modo de conclusión del amplio marco teórico-conceptual expuesto, se hará una
breve reflexión sobre el texto de Robert Putnam (1988), para comprender los objetivos que se plantean en la presente investigación. El argumento central considera el vínculo existente entre el nivel internacional y nacional, durante el proceso de toma de decisiones en
negociaciones internacionales.
El análisis del texto permite identificar cómo el ambiente internacional condiciona la
toma de decisiones a nivel nacional, y cómo los principales actores domésticos se ven influenciados por los grupos de interés y de presión, a la hora de determinar los cursos de acción a seguir.
El autor reconoce que las políticas domésticas están usualmente vinculadas de alguna forma con las relaciones internacionales, y afirma que las primeras determinan a las segundas
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relaciones cada vez más complejas e interdependientes. Lo plantea en términos de un juego en dos niveles que se solapan y que se tornan constantemente interdependientes:
a) En el nivel doméstico, los grupos nacionales persiguen sus intereses ejerciendo presión sobre el gobierno para que éste adopte medidas que les
resulten favorables (y los políticos buscan construir su base de poder por medio de la conformación de coaliciones con dichos grupos locales). b) En el nivel internacional el gobierno nacional busca maximizar su propia
habilidad y capacidad para satisfacer las presiones domésticas y, a la vez, minimizar las consecuencias adversas de los asuntos internacionales.
En resumen, en un intento por aproximar el análisis a la problemática y al marco temporal en estudio, cabe resaltar la influencia del ambiente externo (triunfo del capitalismo y expansión del Consenso de Washington) sobre los principios nacionales, tanto en la esfera
económica como política, influenciados por los postulados que imperaban en el sistema económico internacional, y consecuentemente como base para la ejecución de un set de
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Capítulo 1: El Concepto de Inversión Extranjera Directa
Es necesario hacer un breve análisis para comprender que se entiende por Inversión Extranjera Directa (IED), el cual será de suma importancia a lo largo de toda la investigación.
Por Inversión Extranjera se debe entender:
(…) la atracción que se produce en los países en vías de crecimiento, de capitales
necesarios para su desarrollo. Es decir, el capital y la tecnología extranjeros se convierten en un instrumento eficaz en el incremento del ingreso nacional. Pero
existen diferentes tipos de inversión extranjera:
Inversión Extranjera Directa: se efectúa por particulares para el
establecimiento, mantenimiento o desarrollo de toda clase de negocios también particulares, en un país extranjero. La inversión extranjera directa se subdivide en: única, cuando el capital del negocio es
exclusivamente extranjero; y mixta cuando se combina el capital extranjero con el nacional.
Inversión Extranjera Indirecta: es captada y utilizada por el Estado para
realizar obras de infraestructura o aplicarla a empresas estatales de
carácter industrial. (Zorrilla Arrena,1998)
Las formas de penetración que recurre la IED, comúnmente son a través de firmas
comerciales o marcas conocidas mundialmente, las cuales se conforman en las llamadas “empresas trasnacionales o multinacionales (ETs)”5.
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Según la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD):
(…) la IED se define como la inversión que involucra el gerenciamiento y el
control de una entidad residente en una economía, por parte de una entidad
residente en otra economía; reflejando una relación de largo plazo en la que los intereses del inversor tienden a perdurar en la entidad de otra economía extranjera para él. (UNCTAD 1990-2004).
Teniendo en cuenta el paradigma capitalista, Garay (2012) afirma:
(…) la IED es uno de los motores del desarrollo, especialmente para las
economías receptoras. A fines de la década de 1980, comenzó a tomar mayor relevancia, ya que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) promovieron en los países en desarrollo la aplicación de medidas del
Consenso de Washington, tales como: reducción de la inversión del sector público; liberalización comercial y financiera, etc. Fue entonces donde la IED se
transformó en una de las principales fuentes de financiación de dichos países. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), entre 1996 y 2001 los flujos de IED que entraron en la región superaron ligeramente el
4% del PBI (Producto Bruto Interno).
Los objetivos que tienen las ETs para realizar inversiones en otros países, son la
obtención de recursos naturales y mano de obra barata, así como también el acceso a mercados en crecimiento. Es por ello, que existe una incongruencia entre las virtudes que el discurso neoliberal atribuye a las IED (generar empleo, aumentar la productividad,
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necesariamente se crea tejido productivo o empleo, ya que el ingreso de la IED tiene grandes impactos negativos a nivel social.
Este proceso también tuvo consecuencias contraproducentes para el crecimiento económico y en última instancia para el desarrollo de los países, sobre todo a través de la llamada “extranjerización de la economía”, la cual refleja una pérdida de poder de decisión
para el Estado a la hora de tomar decisiones en materia de inversión, precios, producción y crecimiento económico a futuro. Según Cufre (2007) “Es común también observar como la
inversión extranjera aporta el capital inicial pero a largo plazo conduce a un gran flujo de salida de beneficios dirigidos a su casa matriz, lo cual genera problemas en la balanza de
pagos”.
1. I. Los factores de atracción de Inversión Extranjera.
Existen diversos determinantes que influyen de manera inmediata en la atracción de
IED, dichos determinantes pueden clasificarse dentro de tres grandes grupos. Por un lado, se encuentran aquellos que se desprenden del contexto internacional y las ventajas que este propicia para la inversión. La estructura del mercado, la naturaleza de los competidores, los
cambios tecnológicos, las normas internacionales, el comercio internacional, los avances tecnológicos, la propiedad intelectual, entre otros, son los factores que brinda el mercado
internacional.
Otros factores de gran importancia, y que jugaron un papel destacado durante los años noventa, son las tasas de interés de los países desarrollados. Así, por ejemplo, cuando existe
estabilidad en los mercados internacionales, se produce una baja en las tasas de interés de los países más avanzados, orientando a los flujos de capitales hacia nuevas actividades más
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Por otro lado, existen factores que responden a los países receptores de estos capitales, entre ellos se encuentran factores políticos, económicos y sociales que influyen de manera
directa en la percepción de los inversionistas, entre ellos se encuentran: la estabilidad económica, política y social del país receptor;
la seguridad jurídica frente a las reglas de entrada y operación de empresas;
la estructura y el funcionamiento de los mercados;
los tratados internacionales relativos a inversión y comercio, y
las políticas de privatizaciones, comerciales e impositivas.
Asimismo, se pueden hallar acciones destinadas al fomento de la IED, como:
promociones a la inversión (publicidades, generación de grupos de
negocios, servicios que faciliten la inversión); incentivos a la inversión;
calidad de los servicios del país y
el nivel cultural, entre otros.
Finalmente, los actores con mayor auge durante el proceso de la IED son las
Empresas Trasnacionales cuyas estrategias están orientadas a aprovechar las tendencias del mercado internacional y las políticas nacionales.
De esta manera, la comprensión de la IED implica, necesariamente, un análisis de la
situación de los sectores específicos respecto de las estrategias empresariales, en relación a su situación competitiva en el mercado internacional y a la naturaleza de las políticas nacionales
en los países donde invierten.
Con el objeto de comprender los factores involucrados en el proceso de inversión, se presenta a continuación el Cuadro I, que permite comprender de manera visual la relación
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mercado internacional. En este sentido, la intersección muestra cómo las estrategias de las grandes empresas inversionistas pretenden aprovechar las oportunidades del mercado
internacional y de las políticas nacionales de los países receptores, para lograr un objetivo específico.
Cuadro I: Determinantes de la Inversión Extranjera Directa (IED) en el país receptor.
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1. II. Contexto Internacional.
Las transformaciones que comenzaron a percibirse en el escenario internacional desde
1990, se conjugaron de manera tal que la gran cantidad de capitales extranjeros se convirtió en un fenómeno permanente de ingreso en las economías huéspedes, como fue el caso de la Argentina.
En el gráfico I se puede observar la distribución del ingreso de la IED mundial, donde se puede apreciar la tendencia global durante la década de 1990, cómo se fueron
incrementando los montos de la IED y el gran aumento que se produjo en la segunda mitad de la década. Además, se puede analizar la importante diferencia existente entre los países desarrollados y aquellos en desarrollo.
Gráfico I: Ingresos Netos de Inversion Extranjera Directa ( en millones de dolares).
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Los Países en Desarrollo (PED) comenzaron a recibir cada vez más inversiones. Los factores que favorecieron al ingreso de los capitales extranjeros fueron en
gran parte las reformas económicas implementadas, entre ellas la privatización de grandes empresas estatales como así también la facilidad de adquisición de empresas nacionales por
parte de ET, generándose así una proporción importante de los flujos de inversión.
Durante estos años se produjo una rápida expansión de las entradas de capital privado en los países en desarrollo y se multiplicó el promedio de los años ochenta. La UNCTAD
(2005) afirma:
Las inversiones de cartera y la inversión extranjera directa registraron el
crecimiento más fuerte, representando más de dos tercios del total de entradas de capital privado. Sin embargo, buena parte del aumento representó una recuperación de la tendencia tras los años duros del decenio de los ochenta.
Además, este capital se estaba concentrando cada vez más en un reducido grupo compuesto por unos 20 mercados emergentes que recibieron más del 90% del
total de entradas de capital en los años noventa, frente al 50% que se recibía antes de que comenzara la crisis de la deuda.
Debe tenerse en cuenta que la caída de las tasas internacionales ejerció un efecto de
sustitución, que influyó también en la observada reversión de los flujos de capital. Ello implica que los activos financieros emitidos en los PED se tornaron más rentables,
contribuyendo a detener la fuga de capitales. “La menor tasa de interés hizo que aumentaran los rendimientos netos de las inversiones en activos productivos que, en conjunto con las mencionadas privatizaciones, incitaron a las ET a invertir en estos países” (Damill, Fanelli,
Frenkel y Rozenwurcel, 1993).
Hubo una gran expansión de la IED hacia América Latina y el Caribe, lo que marca
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capital pasaron a desempeñar un rol vital en la economía mundial. “En esos años se acentuó el fenómeno de la globalización, lo que trajo aparejado cambios cualitativos en la lógica de
despliegue de la IED” (Kosacoff, López y Pedrazzoli, 2007).
A comienzos del nuevo milenio, según en el informe de la CEPAL (2001) “se produce
una disminución del crecimiento mundial, lo que generó una menor inversión provocando así descenso en las ganancias de las empresas como también una baja en sus valores bursátiles, tolo lo cual afecta la IED”.
En conclusión, se puede afirmar, América Latina no había recibido inversiones semejantes en la década del 90, como lo fue en toda su historia. Un gran proceso de
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Capítulo 2: Argentina en la decada del 90: Contexto e
Inversion Extranjeras
2. I. El nuevo marco internacional.
La década de 1990 se ha caracterizado por la consolidación, a nivel internacional, de dos procesos de orden general de influencia decisiva sobre la actividad económica: la
globalización económica, política y cultural y la aceleración del desarrollo científico y tecnológico.
La globalización económica está caracterizada por la ampliación de los mercados a escala mundial, el desarrollo de actividades económicas y financieras por parte de empresas trasnacionales que operan simultánea y coordinadamente en varios países, y el fuerte
crecimiento de la inversión extranjera.
La globalización se fue produciendo por varios factores: uno decisivo, el avance
tecnológico en las comunicaciones. Esta verdadera revolución fue muy poderosa para difundir modelos de consumo, pautas culturales y voltear barreras políticas. Otro factor, también fundamental, fue el crecimiento de la IED y de las transacciones financieras
internacionales, que aumentaron la producción y las exportaciones de los bienes.
La globalización económica se retroalimenta con la generalización de los modelos
económicos liberales, entendidos en el sentido de desregulación y privatización de actividades económicas y sociales que habían sido tradicionalmente reservadas al Estado. Por otra parte, se asocia necesariamente dado el avance de las comunicaciones, con una
homogenización cultural y política, generalizándose las pautas de consumo de bienes materiales y culturales. Los hábitos alimentarios, la vestimenta y el comportamiento de los
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La consolidación de estas tendencias creó un marco más favorable para el crecimiento económico y el comercio internacional. Las transacciones comerciales y financieras aumentaron aún más la producción de bienes. “Así entre 1989 y 1996 el producto bruto
mundial creció a una tasa anual acumulativa del 3,1%, mientras que el comercio mundial de bienes lo hizo al 6,3%” (FMI, 1997).
En paralelo con la globalización de la economía mundial, se ha desarrollado con fuerza un movimiento parcialmente contradictorio: el regionalismo, la agrupación de países
en bloques regionales determinados por circunstancias históricas o culturales, pero impulsados por el objetivo económico de ampliar los mercados internos nacionales y
fortalecer la capacidad de negociación frente a otros bloques. La consolidación de la Unión Europea sobre la base de la Comunidad Económica Europea en 1993, la firma del Tratado de Libre Comercio Norteamericano (NAFTA) en 1994, la constitución del Mercado Común del
Sur (MERCOSUR) en 1995 y otras acciones de integración, mostraron una tendencia que en principio era contraria al multilateralismo. Sin embargo, fue considerada por algunos países
como una estrategia imprescindible, y quizás previa a una real globalización permitiendo un mejor posicionamiento para la negociación con el país hegemónico.
Por otra parte, la firma del Acuerdo Final de la Ronda de Uruguay del Acuerdo
General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) en 1994, fue uno de los hechos más significativos en la transformación del marco internacional. Luego de un periodo de intensas
medidas proteccionistas de los países desarrollados en la década de 1980 y de la crisis de los precios en los mercados internacionales, esta negociación condujo a logros sin precedentes, hacia la liberación del comercio internacional.
Otro logro significativo de la Ronda de Uruguay, fue la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en reemplazo del GATT, institucionalizando la existencia de
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los miembros. El objetivo previsto de la OMC es promover la expansión del comercio mundial, aumentar el empleo y preservar el medio ambiente a través de la supervisión del
cumplimiento del acuerdo.
El creciente grado de apertura económica unida a la globalización, conducía a
establecer como pauta de la actividad económica un nivel de competencia extremo y creciente entre las empresas de distintos países. Es por ello, que el elemento crítico para participar en los mercados era la competitividad. Este concepto, resumía la capacidad de una
empresa de conquistar y mantener un mercado tras la innovación constate. El país en su conjunto, no compite, creaba condiciones de competencia, pero eran las empresas quienes lo
hacían.
2. II. Los lineamientos del nuevo marco macroeconómico argentino.
A partir de 1984, cuando se recupera el régimen democrático en la Argentina, la
política económica podía caracterizarse como en una transición entre dos modelos: el de ISI y el modelo de apertura. Durante esta década se diagnosticaron lo principales problemas que afectaban a la economía argentina: el agotamiento del mercado interno, la inflación, el
elevado peso del gasto público en la economía, el deterioro de los sectores sociales más desprotegidos, la caída de la inversión y de la productividad de la economía. Las principales
políticas adoptadas tendientes a resolverlos fueron el Plan Austral (intento de estabilización de precios y reducción del déficit fiscal), la recuperación del gasto público en la educación, salud y programas asistenciales. El estímulo a las exportaciones, reconocidas como
necesarias para el crecimiento, se instrumentó a través del manejo del tipo de cambio, con regímenes de promoción de exportaciones y con una limitada reducción de protección
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La década del 80 culminó con una crisis hiperinflacionaria y consecuentemente política que marcó al país, creando el clima propicio para la aplicación de las medidas
económicas que seguiría abriendo paso a los profundos cambios de la década siguiente. Los años 1989 y 1990 aparecen como una etapa de transición hacia un nuevo modelo,
a partir de 1991 cuando se implementó la estrategia de una nueva organización del sistema económico, orientada a responder a los desafíos que imponían los cambios a nivel mundial.
El objetivo central de la nueva orientación era el crecimiento económico basado en la
integración del país a la economía mundial a través del comercio internacional, quebrando la limitación del mercado interno cuya dimensión era insuficiente para un desarrollo sostenido.
Dicha integración requería de un aumento en la participación de las exportaciones e importaciones en la actividad económica, lo cual se concentraba a través de políticas de apertura para el comercio exterior y políticas para el aumento de la competitividad.
El objetivo general de crecimiento a través de la integración a la economía mundial, presentaba dos ejes complementarios: aumentar la apertura comercial de la economía y
promover el aumento de la competitividad para afrontar las condiciones de apertura. El punto de partida para la instrumentación de las políticas fue la estabilización de precios y la ley de convertibilidad.
A través de un conjunto de política económicas (Cuadro II) adoptadas por el gobierno del presidente Carlos S. Menem, intentó encontrar una salida a la crisis hiperinflacionaria y
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Cuadro II: Políticas económicas adoptadas por la Argentina en los 90.
APERTURA ECONOMICA
Reducción de aranceles a la importación
Eliminación de impuestos y gravámenes a la exportación Eliminación de restricciones al comercio exterior
Negociaciones Internacionales y tratados:
Organización Mundial del Comercio (ex GATT)
Conformación del MERCOSUR
Negociaciones sanitarias para el acceso a mercados externos
MEJORAMIENTO DE LA COMPETENCIA EN LOS MERCADOS
Desregulación de actividades económicas
Privatización de empresas públicas y mejoramiento de infraestructura
ESTIMULO A LA INVERSION
Estabilización de precios y ordenamiento del mercado financiero renegociación de la deuda pública (interna y externa) Igualdad en el tratamiento de la inversión nacional y extranjera
Desregulación del mercado de capitales Ordenamiento fiscal
Reforma del régimen laboral y previsional
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2. II.A. Plan convertibilidad: antecedentes y principios teóricos.
A partir de la década de los noventa, las políticas económicas tuvieron una orientación
neoliberal, donde el Estado comenzaba a retirarse de ciertas funciones para así confiarlas en los mecanismos del mercado.
A comienzos de 1990 con la asunción de Erman González como Ministro de
Economía, se decidió tomar distancia de los grandes empresarios industriales, acercándose a los agroexportadores. Al mismo tiempo, sin embargo, se profundizaron las políticas de ajuste
y reformas neoliberales.
Sin embargo, la recesión generada por la aplicación de estas políticas de reducción del gasto social, incremento en los impuestos al consumo y apertura indiscriminada de la
economía, terminaron perjudicando al sector industrial y a los sectores populares. Además, “el superávit generado no alcanzo para abonar la deuda externa, lo que incremento la presión
de los acreedores” (Basualdo, 2006).
Asumió entonces, como titular de Economía, Domingo Cavallo, quien concibió, durante los primeros dos meses de su gestión, el llamado “Plan de Convertibilidad”, con
objetivos mucho más amplios y radicales. No solo se planteaba reducir la inflación a la mínima expresión, sino, además, implementar un conjunto de medidas articuladas que
profundizaran la reforma estructural en curso, extendiendo la privatización de las empresas públicas y descentralizando las funciones del Estado, equilibrando las cuentas fiscales, flexibilizando el mercado laboral, desregulando y liberalizando la economía, y realizando una
amplia apertura comercial y financiera.
El Plan de Convertibilidad presentaba antecedentes históricos en la Argentina como el
Sistema de Caja de Conversión (1899-1913/ 1927-1929). Presentaba como eje central la estabilización de precios en medio de un contexto de recesión e hiperinflación, afectando de
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Según Valle y Marco del Pont (1995) “El conjunto principal de intereses que apoyo a la convertibilidad estaba constituido por los capitales extranjeros vinculados a las
privatizaciones, los acreedores externos y grandes grupos económicos y financieros internos”(pag.65).
El 1 de abril de 1991 se estableció la convertibilidad, sancionada por el Congreso Nacional a través de la ley 23.928, que fijo como paridad cambiaria sin límite temporal la de 1 a 1 de la moneda nacional con el dólar estadounidense. La ley dispuso la “libre
convertibilidad de la moneda nacional con respecto a cualquier moneda extranjera, y estableció que los contratos deberían ser cumplidos en la moneda que fijaran las partes”
(López Murphy, 1995, pag.123).
A lo largo de los primeros años la economía se conservó en una línea de crecimiento basado en el consumo interno como un factor dinámico, mientras que el ahorro interno se
encontraba en bajos niveles y el déficit crecía. El ahorro externo financió gran parte del consumo y sostuvo el crecimiento económico, pero la situación se revirtió en 1995 y luego en
1999, con tasas de crecimiento negativas.
El éxito inicial del programa estuvo asociado a un “viraje favorable de la coyuntura internacional derivado del descenso de la tasa de interés, el incremento de la oferta de fondos
líquidos y un escenario más laxo para la reorganización de la deuda externa” (Rapoport, 2000). Esto ayudó decisivamente a la estabilización y el equilibrio de las cuentas fiscales,
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2. II.B. La Reforma del Estado y las Privatizaciones.
El proceso de reforma estructural comenzaría a gestarse a partir de la aprobación de
dos leyes claves: Reforma del Estado (Ley 23.696) y Emergencia Económica (Ley 23.697). Esta última, sancionada el 1 de septiembre de 1989, tenía como núcleo central el recorte de los subsidios estatales. Para ello, se determinó la suspensión de los regímenes de promoción
industrial, regional y de exportaciones y, al mismo tiempo, se suspendieron las preferencias que beneficiaban a las manufacturas nacionales en las compras estatales.
En cuanto a la ley de Reforma del Estado, sancionada el 17 de agosto de 1989, sentó las bases del imparable proceso de privatizaciones de un gran número de empresas públicas, que incluían las compañías de teléfono, ferrocarriles, los complejos siderúrgicos, las rutas y
puertos, varias empresas petroquímicas, etc. Esta ley fue el pilar de la política de privatizaciones.La ley de Reforma del Estado convirtió a las privatizaciones en una de las
políticas centrales de la reforma económica, y determinó, como ese programa sería llevado a cabo: el Poder Ejecutivo y su gabinete eran los encargados de conducir el proceso de reestructuración del sector público, y no el Congreso.
(…) se le permitió al Estado intervenir cualquier ente, privatizar total o
parcialmente o liquidar empresas públicas, reestructurar al sector público sin
ningún tipo de limitaciones, establecer mecanismos de capitalización de la deuda interna y externa, otorgar beneficios tributarios, eliminar determinados regímenes salariales de empleados públicos denominados de “privilegio” y facilitó el
despido de los trabajadores del Estado. Así mismo se derogaron las normas que podían trabar el ingreso del capital extranjero a determinadas áreas hasta entonces
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El proceso de privatización se planteaba como un camino para equilibrar el presupuesto, se consideraba que las empresas públicas eran generalmente deficitarias, por lo
tanto, su privatización suponía una reducción del gasto, ya que la venta de activos permitía generar también ingresos transitorios de fondos.
Además, la posibilidad para los compradores de pagar una parte con títulos de la deuda externa (el sistema de capitalización) reducía la deuda externa, y con ella la carga futura de intereses sobre las cuentas públicas. En un contexto de apertura, “se esperaba que,
en mediano plazo, las privatizaciones eliminaran las distorsiones e ineficiencias inherentes a las empresas públicas que actuaban en mercados protegidos” (Rapoport, 2000).
Las privatizaciones constituyeron el elemento fundamental que se adecuó a la articulación de un proyecto común entre distintos grupos económicos locales y el poder económico internacional. La regulación del endeudamiento externo con la banca comercial
se instrumentó con el denominado Plan Brady6 y, por esa vía, la renegociación de la deuda del Estado y la reinserción en los mercados internacionales de capital, circunstancia vital para
conseguir el crédito externo que financiara la Convertibilidad.
2. II.C. Economía y Crecimiento.
Las transformaciones que la economía argentina experimento en los años 90, sentaron
las bases para las oportunidades y desafíos que se esperan para el siglo XXI. Pocos países en el mundo realizaron un cambio estructural de la magnitud del que experimentó la economía
argentina en tan poco tiempo.
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Los cambios implementados en los años 90, abrieron la posibilidad de que la Argentina pudiera ser un país con crecimiento económico, estabilidad monetaria y menores
índices de desempleo y de pobreza.
La inversión extranjera directa jugó un rol central en el proceso de desarrollo
económico de Argentina. En los años 90, en un escenario de reformas estructurales profundas basadas en gran medida en las ideas del Consenso de Washington, el país fue, uno de los principales receptores de IED.
Entre 1992 y 2001, llegaron a la Argentina inversiones extranjeras por más de 76 mil millones de dólares, como puede observase la variabilidad del ingreso a lo largo de los años
en el Gráfico II. Dos tercios de estas inversiones se materializaron a través de adquisiciones de empresas nacionales, públicas y privadas.
Gráfico II: Flujos de IED y Ganancias en Argentina 1992-2006.
Fuente: Elaboración propia en base a DIRECCIÓN NACIONAL DE CUENTAS INTERNACIONALES (2003) “La Inversión Extranjera Directa en Argentina 1992-2002” Ministerio de Economía, Secretaría de Política
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En los años 90 se consiguió un crecimiento promedio del PBI, la inversión fue uno de los principales motores de ese crecimiento, mientras que las exportaciones también jugaron
un rol importante pero recién en la segunda mitad de la década.
La estabilidad monetaria resulto como consecuencia del Plan de Convertibilidad y a
su vez la implementación de las reformas estructurales, las cuales contribuyeron al aumento significativo de la productividad y el crecimiento, posibilitando un desarrollo en la economía argentina frente al estancamiento que venía padeciendo.
Se lograron altas tasas de crecimiento, “el mayor crecimiento se obtuvo en el periodo 1991-1994 durante el cual la economía creció a una tasa de casi el 9% anual, aunque la
economía mantuvo una tendencia positiva hasta 1998” (Artana, 2001). El crecimiento de la economía argentina durante este periodo abarco a prácticamente todos los sectores, destacándose la construcción y los sectores mineros, electricidad y el sector financiero.
Entre 1991 y 1998, Artana (2001) afirma: “la productividad total de los factores de producción creció un 2.1% lo cual explica aproximadamente la mitad del crecimiento del
producto en ese lapso y representa una reversión importante de la tendencia que se observó en la década de 1980 cuando la productividad cayó al 1% anual”.
Durante los 90, según el informe del Banco Mundial (2000):
(…) las exportaciones argentinas crecieron al 8.7% anual, lo que significo algo
más que duplicar la tasa de crecimiento de los años 80 y superar el crecimiento
del comercio mundial. El éxito de la performance de las exportaciones argentinas hizo que la tasa de crecimiento se acercara a la de los países con un grado de apertura mayor, como Chile, y que superara ampliamente la de Brasil.
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el resto de los años en los cuales hubo salida de capitales o no ingresaron inversiones, la economía argentina se vio afectada, ya que impactó en la actividad económica.
A mediados de las década de 1990, en la Argentina se encontraba afectado su crecimiento que había logrado en los primeros años de la década. El efecto dominó que
provocó tanto la crisis del Tequila en 1994 como la crisis rusa, afectó a la economía argentina induciendo a fines de 1998 un bajo crecimiento. No se debe pasar por alto, además de estos factores externos, los factores internos que también influenciaron como los vaivenes de la
política y la economía, bajaron el atractivo de invertir, sumergiendo así al país en una profunda crisis.
La crisis del tequila fue profunda pero relativamente corta y su mayor impacto se sintió en el sistema financiero donde los depósitos cayeron entre diciembre de 1994 y marzo de 1995 un 17%. A este impacto se le sumo una pérdida de confianza en el sistema financiero
y dudas acerca del mantenimiento de la convertibilidad debido a la continua pérdida de reservas que sufría el Banco Central.
La devaluación de Brasil en enero de 1999 fue un segundo factor importante en nuestro país, ya que las disputas comerciales que surgieron entre ambos países como resultado de la devaluación brasileña, redujeron las inversiones en la Argentina.
Sin crecimiento y déficit fiscales consolidados, la deuda del sector público creció fuertemente. A medida del paso el tiempo se hizo cada vez más difícil la refinanciación de la
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2. II.D. Efectos sociales de las políticas implementadas.
Desde mediados de la década del 70 y durante la del 80, la pobreza se daba en el
marco de una economía estancada y de brotes inflacionarios que licuaban los ingresos de los asalariados. A partir de los años 90, en la Argentina se combinaba un marcado crecimiento del ingreso por habitante, una fuerte caída de la inflación en los inicios del decenio, un
elevado desempleo y un aumento de la pobreza. En suma, la caída salarial, la regresiva distribución de los ingresos, la precarización y el desempleo se constituyeron como los
factores estructurales que explicaban la intensidad de la pobreza, el incremento de su heterogeneidad y la agudización de su intensidad entre los más carenciados.
La desocupación creció fuertemente, según Lanari (2008):
(…) pasando del 12,4% al 18,3% entre octubre de 1998 y fines de 2001.
Asimismo, se registró un incremento en la subocupación. Este comportamiento
adoptado en el mercado laboral se basó fundamentalmente en la destrucción y reemplazo de trabajo registrado a tiempo completo, por otro a tiempo parcial y/o
no registrado. Si se retoma el análisis de todo el periodo 1991-2001, se observa una caída en los niveles de empleo y como contrapartida, una notable suba en la subocupación. Previo a la caída de la convertibilidad, el desempleo registraba
tasas cercanas al 19% y el empleo no registrado se había incrementado alcanzando el 40.6% de los asalariados, cuando dicha brecha en 1991 era del
25%.
El desempleo, el subempleo y el trabajo en los sectores informales de la economía, se transformaron en problemas relevantes, acentuando la exclusión social y contribuyeron al
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Durante el periodo analizado, predominó una visión tecnoliberal que consideraba a la pobreza como una situación transitoria y excepcional factible, que podría ser superada con el
crecimiento económico.
Entre 1989 y 1999, el desempleo y la desocupación fueron casi una constante, tanto en
los años de crecimiento como en los de retroceso. Varios son los factores explicativos que dan cuenta de este fenómeno. En primer término, los despidos producidos en los sectores públicos, como consecuencia de la privatización de las empresas estatales. Luego, el cierre de
numerosas empresas privadas con uso intensivo de mano de obra, por ejemplo textiles y confecciones, debido a las nuevas reglas de la política económica. Finalmente, la reducción
de su nómina de empleados por parte de las grandes empresas que debieron bajar sus costos para afrontar la competencia externa, “se ha estimado que, a lo largo de la década del 90, fueron eliminados unos 600.000 puestos de trabajo” (Lindenboim, 1999).
Otros cambios que también explican el deterioro social, fueron el trabajo informal y el empleo marginal como formas precarias de empleo, eran modalidades que se difundieron
dentro del mercado laboral y contribuyeron a deteriorar los salarios reales y una distribución regresiva de los ingresos. Entre las características de estas modalidades de empleo se destacaban según Beccaria, Carpio, y Orsatti, (1999) “la inexistencia del contrato laboral o
contratos de corto plazo por tiempo determinado, falta de aportes a la seguridad social y no percibían: vacaciones, aguinaldos, asignaciones familiares” (pág. 142).
Política laboral
Las acciones en el ámbito laboral apuntaron a varios objetivos, entre ellos: reducir el costo laboral para las empresas, regularizar la situación de los trabajadores, sanear
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Desde principios del periodo en análisis, se sancionaron diversas normas que fueron flexibilizando el mercado de trabajo. Así, en 1991, entro en vigencia la Ley Nacional de
Empleo, cuyo principal objetivo era la flexibilización de las condiciones de trabajo.
La flexibilización laboral7 era una reforma largamente reclamada por algunos grupos
empresarios. Se trataba de eliminar, o por lo menos acotar todas las normativas, los convenios colectivos de trabajo y los usos y costumbres que limitaban las posibilidades empresarias a dirigir la fuerza laboral de acuerdo con la conveniencia del proceso productivo
y de la valorización del capital por medio de una intensificación del trabajo.
La política de flexibilización laboral se utilizó para permitir que las empresas
mejoraran su capacidad de respuesta a las demandas de competitividad impuestas por la globalización.
Una de las leyes más significativas en materia de flexibilización laboral fue la Ley
Nacional de Empleo, cuyos objetivos principales eran, entre otros, la regulación de las situaciones laborales en lo referente al trabajo informal, la introducción de nuevas
modalidades contractuales con plazos determinados y la fijación de topes indemnizatorios por despidos justificados. Con esta reforma se establecía la contratación temporaria y la reducción de las cargas sociales con las que, se incentivaría a los empleadores para crear más
puestos de trabajo y, de esta manera, aliviar el problema del desempleo.
Debido a las condiciones impuestas por la nueva Ley de Empleo, “solo una pequeña
porción de desocupados, aproximadamente entre el 5% y el 8%, tuvo acceso al seguro de desempleo, lo cual contribuyó al deterioro de los índices de pobreza e indigencia” (Slavin,
2003).
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Uno de los cambios más significativos fue la sanción de la Ley 24.241, en 1994, que estableció el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones en un sistema mixto integrado
por un Sistema de Reparto y un Sistema de Capitalización Individual, reemplazando a las antiguas cajas de jubilaciones a nivel nacional. El primero era administrado por el Estado
Nacional, mientras que el segundo, por las AFJP. Estas empresas privadas administraban los fondos acumulados por cada trabajador en su Cuenta de Capitalización Individual y podían invertirlos en el mercado, de acuerdo a las pautas preestablecidas. Este mecanismo
estimulaba el ahorro individual y proporcionaba crecientes fondos para la inversión en empresas productivas.
La crítica coyuntura durante los primeros años del gobierno de Menem, redujo la capacidad de resistencia de los trabajadores a las medidas que afectaban sus derechos laborales. La imposición de las condiciones de trabajo más laxas fue progresiva, plasmándose
en sucesivas normas que limitaron los incrementos salariales y agravaron las condiciones regresivas, lo que permitió entre otros aspectos, fraccionar vacaciones y aguinaldo, y reducir
las indemnizaciones tanto por el cese de la relación laboral como en los casos de accidente de trabajo.
El nuevo paradigma tecnoproductivo y la mundialización del capitalismo, tanto en los
países dependientes como en los desarrollados instalaron métodos de producción y de organización de la fuerza de trabajo. Dichas transformaciones, han requerido nuevas
calificaciones de los trabajadores, de manera que las nuevas ocupaciones contenían cada vez mayor incorporación de información y conocimiento en sus actividades, favoreciendo el crecimiento de las ocupaciones ejecutivas, profesionales y técnicas. En la nueva economía,
según Castells (1999) “el trabajo se caracterizaba por tener como tendencias: a) la informalización; b) precarización; c) tercerización; d) desmantelamiento de la protección