Criminalización mediática de los movimientos sociales y la protesta social en Chile

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(1)FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES MAGÍSTER ESTUDIOS SOCIALES Y POLÍTICOS LATINOAMERICANOS. "Criminalización mediática de los movimientos sociales y la protesta social en Chile”. Memoria para optar al grado de Magíster en Estudios Sociales y Políticos Latinoamericanos. Alumna: Cecilia Llanos Reyes Director de Tesis: Adolfo Castillo Díaz Profesor Informante: Nicolás Rojas Pedemonte Santiago de Chile, septiembre 2015.

(2) Resumen. Esta investigación tiene por propósito indagar acerca de la forma en que los medios de comunicación escritos chilenos -La Tercera y El Mercurio- informan a la opinión pública, respecto de las demandas y acciones de tres movimientos sociales Estudiantil, Aysén y Freirina-. La emergencia de estos movimientos sociales se da en el contexto de una democracia de baja intensidad, que no garantiza la participación activa de la ciudadanía, ni admite el libre desenvolvimiento de la protesta social, que exhibe altos niveles de desigualdad en la distribución de los ingresos y una alta concentración del mercado de los medios de comunicación. Con un gobierno que no da respuesta a las demandas de los movimientos sociales y descarga sobre ellos todo el poder represivo y punitivo del Estado, además de enviar al Congreso la dictación de leyes especiales que prohíban o limiten la protesta social. A lo que se agrega que los grandes grupos económicos perciben a los movimientos sociales como un riesgo para el buen clima de sus negocios. Entonces el gobierno y sus instituciones llevan a cabo una estrategia política de presentar como delito la lucha por los derechos sociales y a los participantes de la protesta como delincuentes. Junto a esta criminalización se da otra, simbólica, pero igualmente efectiva, la que desarrollan los medios de prensa escritos -La Tercera y El Mercurio-. Las estrategias que utilizan ambos medios para criminalizar a los movimientos sociales van desde la invisibilización de sus demandas, atribuir a sus movilizaciones violencia y promover en la población el temor al caos que éstas pueden provocar, así como también el uso de estereotipos y de descalificaciones; todas ellas estructuras discursivas negativas para referirse a los movimientos sociales y desacreditar sus luchas. En el Chile actual no está garantizado el derecho a protesta, ni tampoco el pluralismo en la información. El reto debe ser, entonces, garantizar éstos y otros derechos sociales en una nueva Constitución, la que debe ser elaborada a través de una asamblea constituyente con la participación activa de toda la ciudadanía.. 1.

(3) INDICE DE CONTENIDOS. Página Introducción……………………………………………………………….... 008. Capítulo Primero: Problemática y relevancia del tema 1.1. Antecedentes y elementos de contexto..………………………………. 013. 1.2. Objetivos de la investigación.…………………………………………. 019. 1.3. Hipótesis del trabajo.……………………………………………….. .... 019. Capítulo Segundo: Marco teórico 2.1. Criminalizar la protesta social y los movimientos sociales………….... 022. 2.2. Estigmatizar a los participantes de la protesta social………………….. 025. 2.3. Movimientos sociales.…………………………………………............. 029. 2.4. Las élites y la reproducción del poder …………………………............ 037. 2.5. Análisis crítico de discurso ……………………………………............. 041. Capítulo Tercero: Metodología 3.1. Determinación de los medios de comunicación escritos, los artículos a analizar, los movimientos sociales y los meses que abarcará la investigación………………………………………………………….... 048. 3.2. Recopilación y registro de la información……………………............... 051. 3.3. Análisis de la información ….…………………………………………. 056. 3.4. Presentación de resultados …………………………………………...... 056. 2.

(4) Capítulo Cuarto: Exposición de resultados 4.1. Estrategias comunicacionales utilizadas por La Tercera y El Mercurio para criminalizar y estigmatizar al Movimiento Estudiantil, durante los meses de mayo, agosto y noviembre del año 2011.……………….. 059. 4.1.1. Análisis crítico de discurso en artículos publicados por La Tercera y El Mercurio referidos al movimiento estudiantil………... 061. 4.1.2. Cumplimiento de las hipótesis de trabajo……………………….. 082. 4.1.3. Comportamiento del uso de las dimensiones como estructuras discursivas negativas en los artículos publicados por ambos medios referidos al movimiento estudiantil………………………………......... 089. 4.2. Estrategias comunicacionales utilizadas por La Tercera y El Mercurio para criminalizar y estigmatizar al Movimiento Social Aysén, durante los meses de febrero, marzo y abril del año 2012.………........................ 093. 4.2.1. Análisis crítico de discurso en artículos publicados por La Tercera y El Mercurio referidos al movimiento social Aysén…….... 094. 4.2.2. Cumplimiento de las hipótesis de trabajo……………................... 116. 4.2.3. Comportamiento del uso de las dimensiones como estructuras discursivas negativas en los artículos publicados por ambos medios referidos al movimiento social Aysén…………………………………. 122. 4.3. Estrategias comunicacionales utilizadas por La Tercera y El Mercurio para criminalizar y estigmatizar al Movimiento Social Freirina, durante los meses de mayo, junio y diciembre del año 2012.………...... 125. 4.3.1. Análisis crítico de discurso en artículos publicados por La Tercera y El Mercurio referidos al movimiento social Freirina…….. 127. 4.3.2. Cumplimiento de las hipótesis de trabajo………………………... 151. 4.3.3. Comportamiento del uso de las dimensiones como estructuras discursivas negativas en los artículos publicados por ambos medios. 3.

(5) referidos al movimiento social Freirina…..……………………………. 158. 4.4. Análisis comparativo de las dimensiones violencia, temor, denominación estereotipada y descalificación utilizadas para referirse a los MS Estudiantil, Aysén y Freirina en los artículos publicados por La Tercera y El Mercurio………………………………………………. 162. Conclusiones…………………………………………………………………. 169. Bibliografía…………………………………………………………………... 176. Anexos………………………………………………………………………... 182. 4.

(6) INDICE DE CUADROS Y GRÁFICOS CUADROS Cuadro N° 1.. Chile: Poderómetro 2004…………………………………………………….. Cuadro N° 2.. Número de artículos publicados por La Tercera y El Mercurio referidos al movimiento estudiantil en el período estudiado……………. Cuadro N° 3.. 053. Número de artículos publicados por La Tercera y El Mercurio referidos al MS Freirina en el período estudiado………………………….. Cuadro N° 5.. 053. Número de artículos publicados por La Tercera y El Mercurio referidos al MS Aysén en el período estudiado……………………………. Cuadro N° 4.. 040. 054. Esquema para registrar artículos publicados que aludan a dimensiones que criminalizan y/o estigmatizan a movimientos sociales……………... 055. GRÁFICOS Gráfico N° 1.. El movimiento estudiantil en La Tercera y El Mercurio. Comportamiento de la dimensión violencia en artículos publicados por ambos medios en el período estudiado……………………………………. Gráfico N° 2.. 065. El movimiento estudiantil en La Tercera y El Mercurio. Comportamiento de la dimensión temor en artículos publicados por ambos medios en el período estudiado……………………………………. Gráfico N° 3.. 071. El movimiento estudiantil en La Tercera y El Mercurio. Comportamiento de la dimensión denominación estereotipada en artículos publicados por ambos medios en el período estudiado………. Gráfico N° 4.. 075. El movimiento estudiantil en La Tercera y El Mercurio. Comportamiento de la dimensión descalificación en artículos publicados por ambos medios en el período estudiado………………………………... Gráfico N° 5.. Intensidad informativa del movimiento estudiantil en La Tercera y El Mercurio……………………………………………………………………. Gráfico N° 6.. 078. 084. Comportamiento de alusiones que criminalizan al movimiento estudiantil en el período estudiado…………………………………………. 087. 5.

(7) Gráfico N° 7.. Comportamiento de alusiones que estigmatizan al movimiento estudiantil en el período estudiado…………………………………………. Gráfico N° 8.. El movimiento estudiantil en La Tercera. Comportamiento de las dimensiones en el período estudiado………………………………………. Gráfico N° 9.. 087. 089. El movimiento estudiantil en El Mercurio. Comportamiento de las dimensiones en el período estudiado………………………………………. 089. Gráfico N° 10. El MS Aysén en La Tercera y El Mercurio. Comportamiento de la dimensión violencia en artículos publicados por ambos medios en el período estudiado…………………………………………………………….. 100. Gráfico N° 11. El MS Aysén en La Tercera y El Mercurio. Comportamiento de la dimensión temor en artículos publicados por ambos medios en el período estudiado…………………………………………………………...... 105. Gráfico N° 12. El MS Aysén en La Tercera y El Mercurio. Comportamiento de la dimensión denominación estereotipada en artículos publicados por ambos medios en el período estudiado…………………………………….. 110. Gráfico N° 13. El MS Aysén en La Tercera y El Mercurio. Comportamiento de la dimensión descalificación en artículos publicados por ambos medios en el período estudiado………………………………………………………. 114. Gráfico N° 14. Intensidad informativa del MS Aysén en La Tercera y El Mercurio…...... 118. Gráfico N° 15. Comportamiento de alusiones que criminalizan al MS Aysén en el período estudiado…………………………………………………………….. 121. Gráfico N° 16. Comportamiento de alusiones que estigmatizan al MS Aysén en el período estudiado…………………………………………………………….. 121. Gráfico N° 17. El MS Aysén en La Tercera. Comportamiento de las dimensiones en el período estudiado…………………………………………………………….. 122. Gráfico N° 18. El MS Aysén en El Mercurio. Comportamiento de las dimensiones en el período estudiado…………………………………………………….……. 122. Gráfico N° 19. El MS Freirina en La Tercera y El Mercurio. Comportamiento de la dimensión violencia en artículos publicados por ambos medios en el período estudiado……………………………………………………………... 134. 6.

(8) Gráfico N° 20. El MS Freirina en La Tercera y El Mercurio. Comportamiento de la dimensión temor en artículos publicados por ambos medios en el período estudiado………………………………………….…………………. 140. Gráfico N° 21. El MS Freirina en La Tercera y El Mercurio. Comportamiento de la dimensión denominación estereotipada en artículos publicados por ambos medios en el período estudiado…………………………………….. 145. Gráfico N° 22. El MS Freirina en La Tercera y El Mercurio. Comportamiento de la dimensión descalificación en artículos publicados por ambos medios en el período estudiado………………………………………………………. 148. Gráfico N° 23. Intensidad informativa del MS Freirina en La Tercera y El Mercurio…... 152. Gráfico N° 24. Comportamiento de alusiones que criminalizan al MS Freirina en el período estudiado……………………………………………………………... 156. Gráfico N° 25. Comportamiento de alusiones que estigmatizan al MS Freirina en el período estudiado……………………………………………………………... 156. Gráfico N° 26. El MS Freirina en La Tercera. Comportamiento de las dimensiones en el período estudiado…………………………………………………………... 158. Gráfico N° 27. El MS Freirina en El Mercurio. Comportamiento de las dimensiones en el período estudiado…………………………………………………….…….. 158. Gráfico N° 28. Comparación en el uso de la dimensión violencia que el discurso mediático atribuye a los MS Estudiantil, Aysén y Freirina en artículos publicados por La Tercera y El Mercurio………………………………….... 162. Gráfico N° 29. Comparación en el uso de la dimensión temor que el discurso mediático atribuye a los MS Estudiantil, Aysén y Freirina en artículos publicados por La Tercera y El Mercurio………………………………………………… 164 Gráfico N° 30. Comparación en el uso de la dimensión denominación estereotipada con que el discurso mediático identifica a miembros de los MS Estudiantil, Aysén y Freirina en artículos publicados por La Tercera y El Mercurio… 166 Gráfico N° 31. Comparación en el uso de la dimensión descalificación de las demandas, acciones o miembros de los MS Estudiantil, Aysén y Freirina en artículos publicados por La Tercera y El Mercurio………………………… 167. 7.

(9) INTRODUCCIÓN. La criminalización de la protesta social y los movimientos sociales ha sido tratada, tanto desde el punto de vista jurídico como desde la teoría social. Desde el ámbito jurídico varios autores -R. Zaffaroni (2010), E. Rodríguez y F. Rojas (2010), R. Uprimny y L. Sánchez (2010), F. Cox (2010)-, han señalado que el derecho penal habitualmente es utilizado desde las instituciones del Estado para silenciar las protestas sociales. Todos reflexionan sobre lo inadecuado del uso del derecho penal para resolver los problemas sociales; sostienen que el efecto que provoca el uso del derecho penal es la represión de la protesta y la reducción de la intensidad del debate democrático. Afirman que la protesta social es un tema eminentemente político y no penal y que cuando esta problemática se trae al ámbito jurídico-penal, es la mejor forma de dejarlo sin solución.1 Desde una mirada más sociológica, algunos autores como Pavarini (2002)2, Taylor (1997)3, Vergolini (2005)4 y Gouldner (1997)5, sostienen. que la. criminalización de los movimientos populares es un aspecto orgánico de la política de control social de la autoridad, que supone diversos grados de control y represión, y conlleva otras tantas estrategias policiales, judiciales y mediáticas cuyo fin condicionar y/o prohibir las manifestaciones públicas y otras acciones de protesta. 1. Bertoni, Eduardo (compilador), ¿Es legítima la criminalización de la protesta social? Derecho Penal y libertad de expresión en América Latina. Centro de Estudios en Libertad de Expresión y Acceso a la Información, Universidad de Palermo. Primera edición. Buenos Aires 2010. Artículos de Raúl Zaffaroni, Derecho Penal y protesta social, Pp. 1-15; Eduardo Rodríguez y Farit Rojas, Criminalización y derecho a la protesta, Pp. 17-45; Rodrigo Uprimny y Luz Sánchez, Derecho penal y protesta social, Pp.47-73; Francisco Cox, Criminalización de la protesta social: No tiene derecho a reunirse donde le plazca, Pp. 7599. 2 Pavarini, Massimo, Control y dominación. Teorías criminológicas burguesas y proyecto hegemónico. Traducción de Ignacio Muñagorri. Primera edición, Buenos Aires, Siglo XXI Editores. Argentina 2002. 3 Taylor Ian, Walton P. y Young J., La nueva criminología. Contribución a una teoría social de la conducta desviada. Amorrortu Editores. Buenos Aires 1997. 4 Vergolini, Julio. La razón ausente. Ensayo sobre criminología y crítica política. Editores del Puerto. Buenos Aires. 2005. 5 Gouldner, Alvin, Prólogo en Taylor Ian, Walton P. y Young J.; La nueva criminología. Contribución a una teoría social de la conducta desviada. Amorrortu Editores. Buenos Aires 1997.. 8.

(10) Las acciones colectivas de los movimientos sociales, además de confrontar al poder gubernamental con una serie de demandas, buscan sensibilizar a la opinión pública para que se considere sus protestas no como acontecimientos aislados, sino como parte de una exigencia razonable, una exigencia de justicia. De ahí que los medios de difusión masivos tengan una incidencia muy relevante a la hora de comunicar los discursos y las imágenes de los movimientos sociales. En este sentido, autores como María Olivia Mönckeberg, han planteado que “los medios masivos ejercen una influencia determinante sobre la opinión pública. Ellos establecen la agenda de los temas y las informaciones y opiniones que deben ser tratadas y discutidas por los chilenos. Esto se ve especialmente en la prensa escrita y en la televisión.”6. Entonces, la visibilidad en los medios es una forma de poder simbólico, porque permite entregar a la gente una percepción de la realidad. El poder mediático, en alianza tácita con el poder político, puede silenciar la acción de los movimientos sociales omitiendo su existencia, o bien puede criminalizarlos y/o estigmatizarlos. La alta concentración económica y la falta de democratización de los medios de comunicación en Chile se ha hecho sentir en los últimos años, especialmente a partir de las movilizaciones y acciones de protesta emprendidas desde el 2011, porque los movimientos sociales no disponen de espacios para expresar sus demandas y porque los contenidos de los artículos que publican estos medios descalifican a los participantes y acciones de estos movimientos. Ya en el año 2001 el trabajo efectuado por G. Sunkel y E. Geoffroy y, más tarde, el realizado por los profesores O. Corrales y J. Sandoval en 2005, advertían respecto de las consecuencias para el pluralismo y la libertad de expresión que provocaba la alta concentración económica de los medios de comunicación. Algunas de las consecuencias expresadas en el trabajo de Sunkel y Geoffroy son: 1) la subordinación de los medios al poder económico; 2) el debilitamiento de la cultura profesional de los periodistas que se expresa en la práctica extendida de la autocensura y en las presiones que provienen del ámbito económico, cultural y político; y 3) los medios no se constituyen en canales de 6. Mönckeberg, María Olivia, Los Magnates de la Prensa. Concentración de los medios de comunicación en Chile. Primera edición. Random House Mondadori S.A. Santiago de Chile, 2009. P. 13.. 9.

(11) expresión de la ciudadanía. Además, en Chile, estas tres consecuencias son acompañadas por un marcado monopolio ideológico y de anulación de la diversidad político-cultural, cuya raíz, se encuentra -según estos autores-, en que “el empresariado chileno es ideológicamente homogéneo, educado en una matriz económica neoliberal y en un conservadurismo valórico, cuestión que no sólo incluye a los propietarios de los medios, sino también a los avisadores”7; a ello debe adicionarse una ausencia de regulación del mercado de la prensa aplicada por los gobiernos de post dictadura y un alto grado de centralización del sistema de comunicaciones chileno que permite la extensión de las empresas de comunicación de Santiago hacia las regiones, inhibiendo los desarrollos locales8. M. O. Mönckeberg también ha investigado en esta misma línea, poniendo el acento en la intervención ideológica de El Mercurio en Chile, tanto en el quehacer político como económico de los últimos 40 años. Las movilizaciones sociales que se inician en diciembre de 2010 con el ‘Magallanazo’, seguidas por las masivas protestas en contra de la construcción de la empresa hidroeléctrica Hidroaysén, el movimiento estudiantil de 2011, Aysén, Calama y Freirina revelan la expresión de una gran acumulación de malestar por parte de la ciudadanía chilena en contra de la legitimidad del modelo neoliberal, malestar que no sólo se asocia a los aspectos económicos, sino también a los políticos y culturales. El gobierno de la época se vio sobrepasado ante el actuar de los movimientos sociales y desplegó toda la fuerza represiva de los órganos policiales en contra de las protestas ciudadanas. Y las élites político-empresariales que han ejercido un poder hegemónico en Chile sobre las instituciones, vieron, sorprendidas, que el actuar decidido de los movimientos sociales podían poner en riesgo las relaciones de poder y dominación al interior de la sociedad. Entonces, el carácter oligopólico del mercado de la prensa escrita se conjuga con el carácter de monopolio ideológico del empresariado nacional, que tiene en La Tercera y El Mercurio sus órganos de comunicación a través de los cuáles pueden mediatizar la realidad, 7. Sunkel, Guillermo y Geoffroy E., Concentración económica de los medios de comunicación. Peculiaridades del caso chileno. Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile, 2001. Pp. 147. 8 Ibídem. Pp. 145-147.. 10.

(12) invisibilizando o morigerando las demandas de los movimientos sociales y defendiendo al actual sistema de dominación a través de la criminalización y estigmatización mediática de los movimientos sociales. La presente investigación, tiene por objetivo general identificar, describir y analizar las estrategias comunicacionales utilizadas por los medios escritos -La Tercera y El Mercurio- para criminalizar y estigmatizar a los movimientos sociales durante los años 2011 y 2012. Entre los objetivos específicos se han definido (1) Identificar, describir y analizar las distintas formas que asume la criminalización mediática de los movimientos sociales y, (2) Identificar, describir y analizar las distintas formas que asume la estigmatización mediática de los movimientos sociales. Con estos fines se han seleccionado tres movimientos, a saber, el movimiento Estudiantil, el movimiento social Aysén y el movimiento social Freirina. Para abordar la presente investigación se ha utilizado tanto la metodología de investigación cualitativa como la cuantitativa, y para llevarla a cabo se han aplicado las herramientas de recopilación, análisis y evaluación de información de carácter secundario. Con este fin se revisaron variadas fuentes secundarias para capturar análisis de datos históricos de los medios escritos y de los movimientos sociales tanto en libros, revistas, periódicos y opiniones de académicos. Se determinó como unidades de análisis a La Tercera y El Mercurio, habida consideración que ambos concentran, combinadamente, los mayores ingresos por publicidad y las mayores circulaciones a nivel nacional. Se determinó como artículos a ser analizados, las editoriales, columnas de opinión y cartas al director, cuyos contenidos refieran al movimiento Estudiantil de 2011, movimiento social Aysén y movimiento social Freirina. En el primer capítulo, se efectúa un somero análisis contextual de los aspectos que caracterizan la sociedad chilena en el período que abarca la investigación, entre los cuales se citan la crisis de la democracia chilena, los altos niveles de desigualdad en la distribución de los ingresos, la concentración del mercado de los medios de comunicación y las movilizaciones sociales. Además, se da cuenta de los objetivos e hipótesis de trabajo.. 11.

(13) En el segundo capítulo, se expone el marco teórico, el cual es abordado desde cinco ejes. El primero y el segundo apunta a las dimensiones en que se expresa la criminalización y la estigmatización de los movimientos sociales. El tercero está dirigido a revisar, desde la perspectiva de tres autores, algunos conceptos relacionados con el desarrollo de los movimientos sociales. El cuarto se encamina a entregar algunos elementos respecto de la formación y la reproducción del poder de las élites chilenas. Y el quinto está orientado a examinar el análisis crítico del discurso -herramienta que se utiliza en esta investigación- para el análisis de las estructuras léxicas incluidas en editoriales, columnas de opinión y cartas al director publicados por los medios seleccionados. En el tercer capítulo, se expone la metodología aplicada en la presente investigación. En el cuarto capítulo, se dan a conocer los resultados de la investigación, en los que se exponen, de manera separada para cada uno de los movimientos sociales seleccionados,. las estrategias comunicacionales utilizadas por La Tercera y El. Mercurio para criminalizarlos y estigmatizarlos. También se incluye en este capítulo un análisis comparativo de las dimensiones violencia, temor, denominación estereotipada y descalificación utilizadas por ambos medios para referirse a los movimientos sociales seleccionados.. 12.

(14) CAPÍTULO I. PROBLEMÁTICA Y RELEVANCIA DEL TEMA 1.1. Antecedentes y elementos de contexto. Desde inicios del año 2011, el territorio de Chile fue escenario de manifestaciones de distintos movimientos sociales organizados, algunos, en pos de reivindicaciones y demandas regionales, otros en pos de demandas a nivel nacional. Respecto de estos últimos, algunos, -como el movimiento estudiantil- incorporaron en el transcurso de sus movilizaciones demandas de carácter más estructural cuestionando el modelo de acumulación neoliberal heredado de la dictadura. A partir de la Rebelión de Magallanes, movimiento regional que se organiza para exigir de las autoridades de gobierno la eliminación del alza del precio del gas, se suceden distintas movilizaciones sociales. Entre. ellas, se encuentran el rechazo a la. construcción de la empresa hidroléctrica Hidroaysén, impulsada por diversas agrupaciones de la sociedad civil; el movimiento estudiantil que demandaba el fin del lucro y el establecimiento de un sistema educacional que garantizara educación pública, gratuita y de calidad para todas y todos; el movimiento regional de ‘Aysén: tu problema es mi problema’ que agrupaba a varias organizaciones regionales y resumía sus reivindicaciones en un pliego de 11 demandas; el movimiento social de Freirina que, al igual que los otros movimientos, aglutinaba a varias organizaciones de la comuna para exigir tanto a las autoridades como a los dueños de la empresa Agrosuper el respeto de su derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación; y el movimiento social de Calama que también agrupaba a organizaciones de la comuna y que demandaba mejoras sociales para sus habitantes. En la presente investigación, que tiene por objetivo indagar respecto de las distintas estrategias comunicacionales utilizadas por los medios escritos de La Tercera y El Mercurio para criminalizar y estigmatizar a los movimientos sociales, se 13.

(15) han seleccionado tres movimientos, a saber el movimiento Estudiantil, el movimiento social Aysén y el movimiento social Freirina. En cuanto a la situación contextual del país, durante el período que abarca la investigación, esto es, años 2011 y 2012, se esbozan a continuación algunos elementos.. 1) La democracia chilena exhibe una crisis de representación. Su origen está en la transición pactada que se inició en 1990, que se distingue por una serie de amarres institucionales consagrados en la Constitución de 1980, con el propósito explícito de crear una democracia “protegida” o autoritaria. Dicha democracia, limita la movilización y la participación popular. Por otra parte, los cerrojos autoritarios impuestos por la Constitución se mantienen a pesar de la reforma constitucional de 2005, los que se expresan en un sistema electoral poco representativo (sistema binominal), ausencia de mecanismos de democracia directa y altos quórum para la acción legislativa.. 2) Alto nivel de desigualdad en la distribución de los ingresos. Un estudio de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, señala que: “aún usando las cifras directas que provee Servicio de Impuestos Internos, las cuales subestiman de manera tal vez significativa el ingreso de los estratos más ricos, se obtiene que el ingreso per cápita del 1% más rico es 40 veces mayor que el que ingreso per cápita del 81% de la población”.9. Otro elemento que interesa considerar, porque creciente y sostenidamente incrementa los niveles de desigualdad está referido al ‘endeudamiento de los hogares’, el sociólogo Alberto Mayol, plantea que: “mientras los ingresos de las personas no tienen reajustes más allá del 7% anual, la deuda crece sobre el 10% anual en los hogares, la que se concentra en los sectores medios, que tienen capacidad de crédito y al mismo tiempo tienen ingresos que no alcanzan a cubrir la dinámica del mercado”10.. López, Ramón, Figueroa E. y Gutiérrez P., La ‘Parte del león’: nuevas estimaciones de la participación de los súper ricos en el ingreso de Chile. Serie documentos de Trabajo. Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. Marzo de 2013. Pp. 5-6. Disponible en www.econ.udechile.cl/publicaciones (Obtenido el 07 de diciembre de 2013). 10 Mayol, Alberto, El derrumbe del modelo. LOM Ediciones, primera edición 2012. P. 65. 9. 14.

(16) En cuanto a la desigualdad en educación, Mario Waissbluth, académico de la Universidad de Chile, ha señalado: “los indicadores de segregación escolar de Chile son los peores del mundo. Hay escuelas para los muy ricos de la élite, para los más o menos ricos, para la clase media y para los muy pobres. La élite de Chile se reproduce a sí misma y concentra el poder económico, político, educativo en cinco comunas de las 345 de Chile.”11. 3) Alta concentración del mercado de los medios de prensa escrita. Este mercado se caracteriza por ser oligopólico, más precisamente, se concentra en un duopolio: El Mercurio y el Consorcio Periodístico de Chile S.A. (Copesa). Según lo han indicado Osvaldo Sunkel y Esteban Geoffroy (2001)12 y más tarde los profesores Osvaldo Corrales y Juan Sandoval (2005)13, la concentración de este mercado se puede determinar por tres indicadores: la propiedad, la participación en el mercado de las audiencias y la participación en el mercado de los ingresos publicitarios. Desde el punto de vista de la propiedad, este mercado está concentrado en dos grupos: El Mercurio y Copesa. El Mercurio, y su cadena a lo largo del país, es propiedad de Agustín Edwards Eastman, que “en su conjunto controla 2 de los 8 diarios de circulación nacional (El Mercurio y la Ultimas Noticias), 1 de los cuatro diarios zonales (La Segunda), 18 de los 45 diarios regionales, lo que le permite tener presencia en 14 grandes ciudades y/o provincias de Chile (Arica, Iquique, Tocopilla, Calama, Antofagasta, Copiapó, Valparaíso, San Antonio, Temuco, Angol, Valdivia, Osorno, Chiloé y Puerto Montt)”14,. a ellos deben adicionarse el diario El Sur y La Crónica de Concepción, lo que fueron comprados por el grupo mercurial en el año 2006, con lo cual se puso término a un símbolo de prensa regional de más de un siglo. El grupo Copesa que encabeza Álvaro Saieh Bendeck, es propietario de los diarios nacionales La Tercera y La Cuarta, los. 11. Diario electrónico Universidad de Chile. Noticia del 29 de octubre de 2013: Diversos indicadores reflejan un aumento de la desigualdad socioeconómica. Disponible en http://radio.uchile.cl/2013/10/29/diversos-indicadores-reflejan-un-aumento-de-ladesigualdad-socio-economica (Obtenido el 29 de octubre de 2013). 12 Sunkel Guillermo y Geoffroy E., Concentración económica de los medios de comunicación. Peculiaridades del caso chileno. Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile, 2001. 13 Corrales, Osvaldo y Sandoval J., Concentración del mercado de los medios, pluralismo y libertad de expresión. Instituto de la Comunicación e Imagen, Centro de Estudios de la Comunicación. Universidad de Chile, 2005. 14 Ibídem. P. 5.. 15.

(17) diarios zonales de distribución gratuita La Hora y La Hora de la Tarde y la revista quincenal Qué Pasa. Desde el punto de vista del mercado de las audiencias, según datos del segundo semestre del año 2003 del sistema de Verificación de Circulación y Lectoría, medidos en circulación de los diarios a nivel nacional, se puede apreciar que el grupo El Mercurio (Las Últimas Noticias y El Mercurio) controla en 53% del mercado, en tanto que el grupo Copesa (La Cuarta y La Tercera) controla el 46%; y ambos controlan el 99%. Al efectuar la medición en promedio de lectoría, se observa que en días hábiles (lunes a viernes) el primer lugar con el 28% lo tiene Las Ultimas Noticias, le siguen La Cuarta con un 27%, El Mercurio con un 23% y La Tercera con un 21%. Sin embargo, al efectuar esta medición sólo respecto de los días domingo, esta distribución se modifica, pasando El Mercurio a ocupar el primer lugar con un 39%, seguido por La Tercera con un 21%, La Cuarta con el 20% y Las Últimas Noticias con el 19%. Esta última medición es significativa, pues según este mismo estudio el porcentaje de lectoría de los días domingo aumenta en un 45% respecto de los días hábiles. En esta medición también puede observarse que ambos grupos dominan el 99% del mercado.15 Desde el punto de vista del mercado de los ingresos publicitarios, que es una gran fuente de financiamiento para estos medios, según el estudio de Osvaldo Corrales y Juan Sandoval, el primer lugar lo ocupa El Mercurio con el 51,5% de la inversión publicitaria en la prensa escrita, le sigue La Tercera con el 15,2%, y luego le siguen el resto de los medios con cifras significativamente inferiores.16 Ambos grupos -El Mercurio y Copesa- responden a intereses de grandes empresarios, grupos económicos e inversionistas y coinciden con los postulados y los centros de pensamiento de los partidos de derecha. A este respecto los profesores Osvaldo Corrales y Juan Sandoval, han señalado “Todo lo anterior nos conduce a afirmar que la tradicional noción de oligopolio no resulta suficiente para comprender la forma en que se ha estructurado el mercado de la prensa en Chile, para esto resulta necesario introducir otra noción que es la de 15 16. Ibídem. Pp. 7-9. Ibídem. P. 10.. 16.

(18) “monopolio ideológico”. En efecto, una característica del empresariado nacional es su alto nivel de uniformidad ideológica, que en lo económico se expresa en un alto nivel de compromiso con el modelo neoliberal y en lo cultural en un fuerte conservadurismo valórico, de modo que cuando actúan como avisadores utilizan la inversión publicitaria como una herramienta para fortalecer a aquellos medios que les son más afines, introduciendo una distorsión en el mercado que dificulta la aparición de otras expresiones.”17. En esta misma línea, María Olivia Mönckeberg, ha expresado “No hay lugar en esos medios para voces críticas o diferentes a su línea editorial, adscrita a posiciones conservadoras en lo político y neoliberales en lo económico. Incluso las cartas al director son revisadas y estudiadas por el filtro de quienes controlan esos periódicos.”18. 4) Los movimientos sociales y la protesta social. En un contexto de alto crecimiento económico y alto nivel de desigualdad, a partir del año 2000 se han ido desarrollando nuevas formas de acción colectiva, acotadas, en un primer momento, a demandas reivindicativas, como los deudores habitacionales, agrupados en la Asociación Nacional de Deudores Habitaciones (ANDHA), los trabajadores subcontratistas de la Empresa Nacional del Cobre (Codelco), los trabajadores de la salud y la gran movilización de los estudiantes secundarios en 2006, llamada ‘la revolución de los pingüinos’ en su lucha por combatir la educación bajo la lógica del libre mercado y eliminar la Ley General de Educación (LGE). Esta movilización, que integró a otros estamentos de la comunidad educativa como los profesores, apoderados y paradocentes, además de despertar una gran simpatía en la comunidad, fue el germen, que provocó en el año 2011, las inéditas movilizaciones estudiantiles, que puso en el centro de la opinión pública la exigencia de una educación pública gratuita, de mayor calidad e integrada socialmente, al mismo tiempo que expuso como algunos sectores empresariales lucraban con la educación, a través del negocio de la educación privada. Tanto la movilización estudiantil del 2011, como la rebelión de Magallanes19, la movilización de Aysén y la impulsada por la Mesa Social de 17. Ibídem. P. 19. Mönckeberg, María Olivia, Los Magnates de la Prensa. Concentración de los medios de comunicación en Chile. Primera edición. Random House Mondadori S.A. Santiago de Chile, 2009. P. 17. 19 A fines de 2010 e inicios del 2011, el país se vio sacudido por el levantamiento de la población de Magallanes, la causa: el Gobierno a través de su Ministro de Energía, anunció 18. 17.

(19) Freirina, instalará en el imaginario colectivo las desigualdades del modelo y pondrá en evidencia que la visibilización de los problemas que aquejan a la ciudadanía, y la búsqueda de alguna solución, sólo es posible a través la movilización activa y permanente.. A partir del año 2011, se sucedieron una serie de movilizaciones. sociales a través de todo el país, que movilizaron a amplios sectores de la población exigiendo demandas en torno a la educación, a temas medioambientales y a demandas locales. Las movilizaciones y protestas sociales, especialmente las estudiantiles y algunas territoriales, lograron concitar el apoyo de gran parte de la población, e hizo que el gobierno adoptara algunas medidas tendientes a paliar, en parte, las demandas reclamadas. Pero lo cierto es que, el gobierno, en algunos momentos, se vio demasiado exigido antes las demandas sociales y observó cómo el orden social del país y su propia legitimidad quedaba en cuestión. Ello, llevó a que el ejecutivo a través del Ministerio del Interior aplicara medidas represivas más duras con fin de criminalizar y de paso neutralizar las crecientes movilizaciones. Simultáneamente con la represión física que implica la acción policial, se desata otro tipo de represión que busca instalar en la percepción de la ciudadanía el peligro que pueden acarrear estas movilizaciones, con el fin de fragmentar las luchas de los movimientos sociales y separarlos del resto de la sociedad. Esta represión es que la ejercen los medios de comunicación, tanto los medios escritos como la televisión, los cuales elaboran un discurso identificando a ciertos sujetos y demandas como subvertidores del orden social, denominándolos como ‘peligrosos’, ‘anárquicos’ o subversivos.. un aumento del 16.7% del precio del gas en esa región. En Magallanes, la región más austral de Chile, todo funciona en base al gas natural, la electricidad que produce la empresa eléctrica Edelmag, el transporte, y la calefacción. El aumento del precio del gas implicaba un enorme aumento en el costo de la vida de los magallánicos. Todos los sectores de la región se alzaron, se paralizó toda la actividad económica, la ciudadanía organizada bloqueó las vías de acceso a la región y los vuelos aéreos también se paralizaron (esta es la única vía que comunica a esa región con el resto del país), muchos pasajeros nacionales y extranjeros se quedaron “varados” en la región. Después de varios días de alzamiento, al gobierno no le quedó otra opción que anular la medida de alza del precio del gas.. 18.

(20) 1.2. Objetivos de la investigación. 1.2.1. Objetivo general Identificar, describir y analizar las estrategias comunicacionales que utilizan los medios de comunicación chilenos –El Mercurio y La Tercera- para criminalizar o estigmatizar las acciones de los movimientos sociales y de la protesta social ocurridas durante los años 2011 y 2012.. 1.2.2. Objetivos específicos 1) Identificar, describir y analizar las distintas formas que asume la criminalización mediática de los movimientos sociales. 2) Identificar, describir y analizar las distintas formas que asume la estigmatización mediática de los movimientos sociales. Estos objetivos buscan identificar las formas concretas que asume la información que es entregada por los medios escritos en torno a las movilizaciones sociales. Y a través de la utilización de las herramientas analíticas que proporciona el análisis crítico del discurso, efectuar un análisis detallado de cuáles son las expresiones, los conceptos, las denominaciones utilizadas que con el fin de criminalizar o estigmatizar a los movimientos sociales, a sus dirigentes y a las acciones que emprenden.. 1.3. Hipótesis del trabajo. Hipótesis 1 A medida que la protesta social y las movilizaciones se hacen masivas y trascienden a nivel nacional, los medios de comunicación informan de estos hechos criminalizando a los participantes, dirigentes y a las acciones de los movimientos sociales.. 19.

(21) Hipótesis 2 A medida que la protesta social y las movilizaciones se hacen masivas y trascienden a nivel nacional, los medios de comunicación informan de estos hechos apuntando a la estigmatización de los movimientos sociales, participantes y dirigentes. Las hipótesis planteadas buscan comprobar que los medios escritos seleccionados, cuando informan acerca de los movimientos sociales, van cambiando su estrategia de información a medida que las acciones de éstos se vuelven más masivas y generan mayores adhesiones. Esto es, cuando se presentan las primeras acciones, los medios entregan a la opinión pública una mera descripción de los hechos y luego cuando las acciones se vuelven más intensas y masivas, los medios incorporan tanto en sus noticias y sobre todo en sus columnas de opinión y editoriales elementos que propenden hacia la adjetivación negativa, sea criminalizándolos o estigmatizándolos.. 20.

(22) CAPÍTULO II. MARCO TEÓRICO. Las acciones colectivas de los movimientos sociales, además de confrontar al poder gubernamental con una serie de demandas, buscan sensibilizar a la opinión pública para que se considere sus protestas no como acontecimientos aislados, sino como parte de una exigencia razonable, una exigencia de justicia. De ahí que los medios de difusión masivos tengan una incidencia muy relevante a la hora de comunicar los discursos y las imágenes de los movimientos sociales. El problema es que ellos no controlan su propia imagen, sino que dependen de la voluntad y de las decisiones de los medios, los que muchas veces ignoran o tergiversan los acontecimientos. En este sentido, Thompson (1998) define el poder simbólico de los medios como "la capacidad de intervenir en el curso de eventos, influir acciones de otros y crear acontecimientos mediante la producción y transmisión de formas simbólicas"20. Entonces, la visibilidad en los medios es una forma de poder simbólico, porque permite entregarle a la gente una percepción de la realidad. Por su lado, M.O. Mönckeberg (2009), ha señalado que si bien “el desarrollo de los medios digitales es una esperanza de mayor pluralidad (…) ellos no han logrado desplazar la influencia determinante que los medios masivos ejercen sobre la opinión pública. Ellos establecen la agenda de los temas y las informaciones y opiniones que deben ser tratadas y discutidas por los chilenos. Esto se ve especialmente en la prensa escrita y en la televisión.”21. El poder mediático, en alianza tácita con el poder político, puede silenciar la protesta social omitiendo su existencia, o bien puede criminalizar y/o estigmatizar la protesta social, sus dirigentes y al propio movimiento. 20. Thompson, John B., Los media y la modernidad. Paidós. Barcelona, 1998. P. 16. Mönckeberg, María Olivia, Los Magnates de la Prensa. Concentración de los medios de comunicación en Chile. Primera edición. Random House Mondadori S.A. Santiago de Chile, 2009. P. 13. 21. 21.

(23) 2.1. Criminalizar la protesta social y los movimientos sociales. Según la Real Academia Española, el concepto de criminología, se entiende como la “ciencia social que estudia las causas y circunstancias de los distintos delitos, la personalidad de los delincuentes y el tratamiento adecuado para su represión”22. La expresión criminalización de la protesta social, ha sido utilizada mayoritariamente como la aplicación del código penal (delitos y penas) a la movilización de los movimientos sociales, es decir, se aplica la legislación penal como política de control social ante las manifestaciones de la organización popular que expresa su inconformidad frente a la exclusión y a los derechos desatendidos por parte de los gobiernos. Esta forma de criminalización pretende desplazar el tratamiento de los conflictos sociales hacia lo judicial, con un claro sentido preventivo y aleccionador y forma parte de una estrategia de control social por parte del poder dominante. Bajo esta concepción la protesta social es vista como un delito y no como una legítima herramienta del pueblo para exigir que se respeten sus derechos frente a gobiernos que incumplen con su responsabilidad de garantizarlos. Desde una visión más sociológica, autores como M. Pavarini (2002) ha sostenido que “en cada reflexión criminológica existe siempre esta preocupación por el desorden social, por la amenaza al poder constituido.”23 Por su parte, Alvin Gouldner (1997), plantea que “el ámbito propio de la criminología es la comprensión crítica de la sociedad global y de la teoría social más general, y no simplemente el estudio de algún grupo marginal”24. Adicionalmente, Julio Vergolini (2005) ha señalado que “la criminalidad surge de la desobediencia a las reglas del juego que el 22. Real Academia Española, pág web: http://lema.rae.es/drae/?val=criminolog%C3%ADa (Obtenido el 05 de octubre de 2013). 23 Pavarini, Massimo, Control y dominación. Teorías criminológicas burguesas y proyecto hegemónico. Traducción de Ignacio Muñagorri. Primera edición, Buenos Aires, Siglo XXI Editores. Argentina 2002. Pp. 18. 24 Gouldner, Alvin, Prólogo en Taylor Ian, Walton P. y Young J.; La nueva criminología. Contribución a una teoría social de la conducta desviada. Amorrortu Editores. Buenos Aires 1997. Pp. 11-12.. 22.

(24) poder impone”25. En este sentido, debe entenderse que la criminalización de los movimientos populares es un aspecto orgánico de la política de “control social” de la autoridad. Supone diversos grados de control y represión que conllevan otras tantas estrategias mediáticas, policiales y judiciales, con el fin de prohibir las manifestaciones públicas y otras acciones de protesta. Los medios de comunicación juegan un rol relevante, al tematizar el problema de la inseguridad pública. De esta forma, la conciencia colectiva se va nutriendo de noticias que dan una cuenta parcial y selectiva de los hechos, difundiendo imágenes de jóvenes con el rostro cubierto lanzando bombas molotov. Cuando escriben sobre las protestas sociales, se editorializa, es decir se opina de forma directa, prejuzgando y condenando, omitiendo la voz de los activistas y llamando al castigo ejemplar: la represión contra la violencia. De esta manera, se criminaliza a un actor colectivo incómodo, presentándolo como ‘enemigo de la paz social’26. En la investigación se pretende examinar dos dimensiones del concepto de criminalización que los medios de comunicación utilizan para criminalizar las protestas y movimientos sociales. Estas son:. Violencia que el discurso mediático le atribuye a la protesta social o a las acciones del movimiento social. La definición de esta dimensión, se fundamenta en que tanto la televisión como los medios escritos difunden profusamente los hechos violencia, especialmente cuando se trata de informar respecto de las movilizaciones. Un ejemplo de ello es la cobertura mediática de la revolución pingüina de 2006, en que las primeras semanas estuvieron marcadas por una presentación de carácter violenta, poniendo el énfasis en el número de detenidos y construyendo una imagen de un conflicto callejero y vandálico; obviando el tema de fondo: la demanda por una mejor educación. Imagen 25. Vergolini, Julio. La razón ausente. Ensayo sobre criminología y crítica política. Editores del Puerto. Buenos Aires. 2005. 26 Romo, Pablo, Organización Civil Serapaz dedicada a dar seguimiento a la conflictividad social. Citado en Activismo mediático y criminalización de la protesta: medios y movimientos sociales en México. Disponible en http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S140514352013000100002&script=sci_arttext (Obtenido el 03 noviembre 2013).. 23.

(25) que tuvo que cambiar cuando las manifestaciones fueron ganando en simpatía en la población, al punto de hacer cambiar la agenda de la presidenta Bachelet. La visibilización de la violencia por parte de los medios, se corresponde con la construcción de una otredad, que es vista como extraña y peligrosa, generando miedo. Un miedo de no poder controlar a ese otro (los jóvenes violentos), lo cual implica, muchas veces, adoptar una estrategia de eliminar a ese otro, sea a través de la represión, o, a través de la criminalización mediática.. Temor o miedo de alterar la paz social y el funcionamiento de las instituciones que el discurso mediático le atribuye a la protesta social o a las acciones de los movimientos sociales. La definición de esta dimensión se fundamenta en que los medios de comunicación, cuando informan o difunden columnas de opinión en torno a las acciones de los movimientos sociales, incluyen en el mensaje referencias al caos, desorden, invasión y alteración de las vías públicas, ‘acciones terroristas’, entre otras. Corey Robin (2010), ha señalado que el miedo político debe entenderse como un instrumento de la élite para gobernar las resistencias que se generan en lo social. Señala que hay dos tipos, uno interno y otro externo. El miedo externo se construye con el fin de mantener a la comunidad unida frente a un ‘mal’ o ‘peligro’ que se presenta ajeno a la misma (posible conflicto con otro país), y que puede atentar contra el bienestar de la población. El miedo interno es ejercido o manipulado por líderes políticos, su objetivo o función específica es la intimidación interna, aplicar sanciones o amenazas para asegurar que un grupo conserve o aumente su poder a expensas de otro. Este tipo de miedo -el interno- es producido por conflictos intrínsecos a una sociedad, como por ejemplo, la desigualdad, y en tanto esa desigualdad se perpetúa, el miedo surge como un instrumento básico de control social.27. 27. Korstanje, Maximiliano, El miedo político en C. Robin y M. Foucault. Revista de antropología experimental. Nº 10, 2010. Universidad de Jaen. España. Pp. 111-132. Disponible en http://www.ujaen.es/huesped/rae/articulos2010/06korstanje10.pdf (Obtenido el 8 de diciembre 2013).. 24.

(26) Bajo esta lógica debe entenderse la forma con la que la prensa ligada a los centros de poder empresarial y político, ha operado en distintos momentos de la historia de Chile. Durante el gobierno de la Unidad Popular, informó haciendo referencia al desorden en la calles con las permanentes marchas, las tomas de terrenos y de empresas, las colas y el desabastecimiento. Luego durante la dictadura, en sus páginas se ocultó las desapariciones de personas y se informó como ‘enfrentamientos’ los asesinatos, con lo cual se generó una ola de terror y miedo entre la población que entendía que si protestaba corría el riesgo de ser encarcelado, desaparecido o muerto en un ‘enfrentamiento’. A través del miedo se pretendía mantener controlada a la población. Bajo esta lógica también debe entenderse la aparición de Paz Ciudadana, creada por el dueño de El Mercurio, la que se ha transformado en una poderosa plataforma comunicacional, sobre lo que se denomina ‘la cadena alimenticia de los miedos’. Sus estudios están pensados “para impactar a la opinión pública a través de las portadas de los diarios e influir en las autoridades en la toma de decisiones”28. Los medios informan detalladamente. del ‘desorden en la vía pública’ o. ‘destrozos en la vía pública’, ‘destrozos de locales comerciales’ y de la represión desatada por los órganos policiales, enfocada principalmente a detener a los participantes de las protestas masivas. Los más afectados siempre han sido los jóvenes.. 2.2. Estigmatizar a los participantes de la protesta social. La Real Academia Española, define estigmatizar como afrentar o infamar. El estigma social se define como un atributo que diferencia a una persona o a un grupo de personas frente a los demás y que, en determinados contextos sociales, implica la devaluación de la persona a los ojos de la mayoría de los miembros de los grupos sociales dominantes. La persona estigmatizada, tiene por ello un elevado riesgo de ser víctima de discriminación y exclusión social. 28. Mönckeberg, María Olivia, Los Magnates de la Prensa. Concentración de los medios de comunicación en Chile. Primera edición. Random House Mondadori S.A. Santiago de Chile, 2009. Pp. 121-123.. 25.

(27) La construcción de un estigma suele realizarse para poner en contraposición la existencia de un grupo ajeno al considerado como verdadero, por lo tanto, debe hacer referencia a elementos diferentes, elementos propios de ese grupo objeto de estigma que lo hacen profundamente distinto; es por ello que el estigma sea, según Goffman (2006),. "utilizado. para. hacer. referencia. a. un. atributo. profundamente. 29. desacreditador" . La idea central para su elaboración está en la diferencia: sólo lo diferente puede ser objeto de una concepción estereotipada, y por lo tanto, no hay estereotipos sin un grupo social de referencia. Algunos autores, entre ellos, Carmen Huici (1996), ha señalado que existe una estrecha relación entre estereotipo, prejuicio y discriminación. Según esta autora, los estereotipos son entendidos como “el conjunto de creencias acerca de los atributos asignados al grupo”; “son la expresión y racionalización de un prejuicio”. Los prejuicios, por su parte, operan en un nivel relacionado con lo afectivo, definiéndose como "el afecto o la evaluación negativa del grupo". Por último, la discriminación se relaciona directamente con lo conductual, sería "la conducta de falta de igualdad en el tratamiento otorgado a las personas en virtud de su pertenencia al grupo o categoría en cuestión".30 Según Huici, la primera conceptualización de los estereotipos se encuentra en una obra Lippmann31, entendiéndolos como "cuadros en la cabeza" que nos dicen aspectos de la realidad sin ser necesariamente observados: "nos hablan del mundo antes de verlo" [...] "en la mayoría de los casos no es que veamos primero y luego definimos, sino que definimos primero y luego vemos". Es mediante esa postura construida a priori como podemos entender al "otro" que es encasillado en relación a una categoría. Sería el propio medio social el que establece las premisas para categorizar a las personas. Los medios de difusión masivos, le dan un nombre a lo que ocurre en la calle. Un ejemplo de esto, son las construcciones que se hacen de los jóvenes, de los. 29. Goffman, Erving, Estigma. La identidad deteriorada. 1a ed. en castellano, 10a reimp. Buenos Aires, Amorrortu, 2006. P. 13. 30 Huici, C., Estereotipos, en Morales J. F. y Huici C., Psicología Social y Trabajo Social. Madrid, Mc Graw-Hill, Cap. XI. 1996. 31 Lippmann, Walter, Public Opinión, citado en Morales J. F. y Huici C., Psicología Social y Trabajo Social. Madrid, Mc Graw-Hill, Cap. XI. 1996.. 26.

(28) pobres, de los mapuches, o de las movilizaciones originadas en reivindicaciones, económicas, políticas o culturales, que denota una alta discriminación y baja tolerancia de ciertos segmentos de nuestra sociedad con aquéllos. Así, a partir de la construcción de ciertos estereotipos publicitados por los medios y por ciertos estamentos de la sociedad, se estigmatiza a estos sectores, los cuales se van convirtiendo en perfectos extraños para segmentos relevantes de nuestra sociedad, a los cuales se les adjetiva como peligrosos, violentos, delincuentes, terroristas entre otras denominaciones. De esta manera, se les encapsula bajo el eje de la desviación o desadaptación social y por lo tanto, se ubica a los sujetos y ciertas prácticas, como cuestionables para el orden. En la investigación se pretende examinar dos dimensiones para el concepto de estigmatización, que los medios de comunicación utilizan para denominar a los participantes de las protestas y movimientos sociales.. Denominación estereotipada con que el discurso mediático identifica a los miembros de la protesta o movimiento social. La definición de esta dimensión se fundamenta en que los medios de comunicación, a través de las noticias, de las editoriales o de los artículos publicados incluyen en el mensaje, a veces de manera bastante profusa, conceptos estereotipados de los participantes en las movilizaciones, denominándolos como encapuchados, violentistas, extremistas, anarquistas, vándalos, sediciosos, terroristas, entre otros. Estos estereotipos son incluidos en los discursos de los artículos de manera generalizada, generando en la opinión pública la imagen de que todos los participantes de una protesta o perteneciente a un movimiento social obedecen a ese concepto estereotipado. Rara vez en los discursos se hace mención a los fundamentos en que se basan para utilizar dicha denominación, más que no sea los llamados enfrentamientos con Carabineros, que muchas veces no responden sino a una legítima defensa ante el actuar provocador y prepotente de sus fuerzas especiales. Una explicación del uso de estas imágenes negativas entregadas a través del estereotipo tiene que ver con el hecho de que los dueños de estos los medios -en. 27.

(29) particular los de La Tercera y El Mercurio incluidos en la presente investigación-, tienen clara conciencia que las acciones de protesta de los movimientos sociales tienen su origen en el modelo neoliberal, que a la vez que ha generado la acumulación de grandes riquezas para los grupos empresariales a los cuales pertenecen, ha traído como consecuencia, entre otras inequidades, endeudamiento, una mala y segregada educación y contaminación ambiental para los sectores populares. A este respecto, la académica de la Universidad de Buenos Aires, Cora Gamarnik (2002), ha señalado “los estereotipos son conceptos de un grupo, lo que un grupo piensa de otro o de otros. Lleva necesariamente implícito en su existencia un consenso.”32 Y el consenso de la élite empresarial es que las acciones de los movimientos sociales cuestiona la razón de ser del modelo neoliberal, esto es, que pone en riesgo la mantención de las tasas de crecimiento de acumulación de riqueza. Ante este riesgo, resulta útil para la élite empresarial el uso del estereotipo para orientar las percepciones de la opinión pública. Lo que hace a través de la simplificación y generalización, seleccionando algunas características negativas para categorizar a los movimientos sociales, algunas de cuales, por cierto, tienen cierto anclaje con la realidad -en las protestas participan algunos encapuchados-, el problema radica en que la selección del rasgo distintivo de ‘encapuchados’ para categorizar a un grupo social movilizado, realizada por un sector dominante, se acepta como representativa. El uso del estereotipo por parte de los medios es frecuente, porque son simples, reconocibles, tienen un significado similar para todos y evitan el esfuerzo de pensar en forma compleja y cuando son utilizados para denominar a los participantes de los movimientos sociales son especialmente peligrosos, porque los estigmatiza frente a la opinión pública. Siguiendo a Gamarnik, “Los estereotipos funcionan de este modo como una forma más de violencia simbólica, la forma de violencia que se ejerce con la aceptación tácita de quien la padece. Se trata de una violencia que se desconoce como tal. La dominación simbólica se vuelve sumamente eficaz y ejerce, a través de una de sus facetas, el estereotipo, una violencia suave e invisible”33 32. Gamarnik, Cora, Estereotipos y medios de comunicación: un círculo vicioso. Ponencia presentada en las VI Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación, Universidad Nacional de Córdoba y Red Nacional de Investigadores en Comunicación. Argentina, octubre de 2002. P. 1. 33 Ibídem. P. 2.. 28.

(30) Descalificación de las demandas, acciones o miembros de la protesta social que el discurso mediático utiliza La definición de esta dimensión se fundamenta en que los medios de comunicación cuando informan y, especialmente, cuando editorializan o publican columnas de opinión y cartas al director en torno a las acciones de los movimientos sociales, incluyen estructuras discursivas que buscan deslegitimar los objetivos y acciones de los movimientos, tales como: la alusión a la irracionalidad de sus demandas; que las buenas cifras de crecimiento económico del país o de la región no justifican la exigencia de determinadas reivindicaciones; que el movimiento está manipulado por grupos ajenos a la comunidad con intereses políticos; o bien, que buscan generar una oposición violenta a proyectos productivos, entre otros. Cuando los movimientos sociales pretenden demandas que contravienen los intereses de la élite empresarial, de la cual forman parte los propietarios de los medios escritos, éstos editorializan utilizando en sus discursos el recurso de la descalificación para restar fuerzas a sus demandas. Las descalificaciones que publican los medios en columnas de opinión o cartas al director, pueden provenir de la autoridad o de actores privados como empresarios o ejecutivos de grandes empresas que, a través de estos discursos, buscan generar en el imaginario colectivo una opinión negativa a la protesta, omitiendo señalar que muchas veces las demandas de estos movimientos sociales tienen su origen en la explotación indiscriminada de los recursos naturales de una determinada localidad.. 2.3. Movimientos sociales Como se ha dicho, en la presente investigación se pretende indagar acerca de las estrategias comunicacionales que utilizan los medios escritos para criminalizar y estigmatizar tres movimientos sociales, a saber, el movimiento estudiantil, el movimiento social Aysén y el movimiento social Freirina.. 29.

(31) Los movimientos sociales son parte de la historia de los últimos siglos, las cambiantes condiciones políticas propician la aparición con más o menos intensidad de estos movimientos. Charles Tilly, ha señalado que “el auge y caída de los movimientos sociales marca la expansión y la contracción de las oportunidades democráticas”34. Es así que durante los siglos XIX, XX y XXI, fueron muchos los movimientos sociales que aparecieron y tuvieron éxito en cuanto al logro de sus demandas en aquellos países que avanzaban en democratización; a contrario sensu, retrocedieron en aquellos lugares en que los regímenes autoritarios coartaban los derechos democráticos.35 Por su parte, Gabriel Salazar, señala que “los movimientos sociales han existido siempre en la historia, pero sólo a partir de finales del siglo XX han sido examinados científicamente por la academia”36, debido, en parte, a que los movimientos de clase, con el advenimiento de la sociedad post-industrial quedaron relegados a un segundo plano y, en parte, a que la imposición del modelo neoliberal globalizado generó la aparición de un nuevo tipo de marginalidad social que determinó un nuevo tipo de protestas, por lo que el estudio de los movimientos sociales se tiende a confundir con el estudio de los llamados nuevos movimientos sociales. Por otro lado, plantea que el estudio de los movimientos sociales en América Latina requiere de varios aspectos a analizar, por cuanto los problemas a los que se abocan los movimientos latinoamericanos son más complejos que los europeos. Pues en este continente aún estos movimientos deben hacerse cargo de dictaduras militares o de los resabios de éstas, aún existen grandes masas marginales, aún se lucha por el desarrollo y al mismo tiempo se consume alta tecnología, y todo tipo de bienes y productos ofertados por el mercado neoliberal globalizado37. Debe entenderse, entonces, que la aparición y el actuar de los movimientos sociales deben analizarse a la luz de las condiciones políticas, culturales, sociales y. 34. Tilly, Charles, Los movimientos sociales 1768-2008. Desde sus orígenes a Facebook. Editorial Crítica. Barcelona, España, 2010. P. 21. 35 Ibídem. P. 245. 36 Salazar, Gabriel, Los movimientos sociales en Chile. Trayectoria histórica y proyección política. Uqbar editores. Santiago de Chile, 2012. P. 403. 37 Ibídem. P. 406.. 30.

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