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TEATRO ROMANO DE AUGUSTA EMERITA. EVOLUCIÓN Y PROGRAMAS DECORATIVOS*

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Mainake, XXIX / 2007 / pp. 103-138 / ISSN: 0212-078-X

Trinidad Nogales Basarrate

Museo Nacional de Arte Romano

RESUMEN: Análisis de las fases evolutivas del teatro romano de Augusta Emerita, revisando los cambios del edifi cio y sus transformaciones decorativas, particularmente sus programas iconográfi cos. La información arqueo-lógica y los materiales ornamentales y epigráfi cos permiten establecer una secuencia que va desde su inauguratio en el año 16-15 a.C. hasta la última etapa constantiniana, que cerraría el ciclo de este singular complejo de la capital de la occidental provincia hispana de Lusitania.

PALABRAS CLAVE: Arquitectura y escultura romanas, Augusta Emerita, capital de Lusitania, Hispania romana.

ROMAN THEATER FROM AUGUSTA EMERITA. EVOLUTION AND DECORATIVE PROGRAMMES ABSTRACT: Análisis de las fases evolutivas del teatro romano de Augusta Emerita, revisando los cambios del edifi cio y sus transformaciones decorativas, particularmente sus programas iconográfi cos. La información arqueo-lógica y los materiales ornamentales y epigráfi cos permiten establecer una secuencia que va desde su inauguratio en el año 16-15 a.C. hasta la última etapa constantiniana, que cerraría el ciclo de este singular complejo de la capital de la occidental provincia hispana de Lusitania.

KEY WORDS: Roman Architecture and Sculpture, Augusta Emerita, capital of Lusitania, Roman Hispania.

El interés por los edifi cios de espectáculos en la Península Ibérica se ha recogido en una serie

de corpora de gran utilidad para la investigación. Teatro, Anfi teatro y Circo han sido analizados y

catalogados sucesivamente en varias monografías

1

. El tema de los espectáculos, sus recintos y sus

manifestaciones, se ha visto refrendado por una corriente de popularidad

2

, a la que las capitales

hispanas no han sido ajenas

3

, y en particular Augusta Emerita, cuyos complejos lúdicos han sido

* Este trabajo forma parte de la producción científi ca en relación a los Proyectos I + D de la Consejería de Infraestructuras y Desarrollo Tecnológico de la Junta de Extremadura: 3PR05B003, “Lusitania Romana: Investigación para la

difu-sión del pasado cultural del Occidente de la Península Ibérica”, y PRI06B286 “Foros Romanos de Extremadura. Análisis y Difusión del Patrimonio Extremeño”.

1 Como artículo de conjunto completo sobre los edifi cios de espectáculos peninsulares: RAMALLO, S. F (2002): 91-118; Corpora para el teatro: ÁLVAREZ MARTÍNEZ, J. M. (1980); RAMALLO, S. F. y SANTIUSTE, F. (1992); para el anfi teatro, obra general esencial GOLVIN, J.C. (1988), anfi teatros peninsulares: ÁLVAREZ, J. M. y ENRÍQUEZ, J .J. (1994); sobre el circo, obra esencial: HUMPHREY, J. (1986): 337-386 (circos de Hispania); NOGALES, T. y SÁNCHEZ-PALENCIA, F. J. (2001); puesta al día de los circos de Hispania: NOGALES BASARRATE, T. (e.p.).

2 En este sentido hay que destacar las sucesivas exposiciones temporales celebradas en varios países. En Francia (Lattes), Spectacula I, II, III y IV; en Roma, Sangue e Arena; en Alemania, Gladiatoren und Kaisers; en Mérida (MNAR), Ludi Romani, entre otras, que han puesto en evidencia la vigencia y popularidad del tema, a lo que ha coadyuvado, sin dudar, la cinematografía de los últimos tiempos, VIDAL, C. (2002), en la que no han faltado obras recientes como “El Gladiador”, que han sido un exponente más, de una larga serie, del atractivo del tema. 3 Sobre las capitales hispanas, Corduba, Tarraco y Augusta Emerita, vid. los capítulos dedicados a los edifi cios de

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tratados desde varias ópticas y siguen siendo

objeto de atención por los estudios en curso.

En lo que respecta al edifi cio teatral

emeri-tense, son diversas obras las que tratan su

tipo-logía y construcción

4

. La entidad de los

conjun-tos estatuarios recuperados y conservados del

recinto ha favorecido, en consecuencia, la

incor-poración de estas piezas a los trabajos globales

sobre los fenómenos decorativos ya teatrales

5

,

ya de marcado cariz simbólico-ideológico

6

.

Un capítulo esencial es el de la evolución

de los programas iconográfi cos teatrales,

don-de son fundamentales las aportaciones don-de

Tri-llmich

7

, de gran utilidad a la hora de plantear

aspectos tan esenciales en relación a la

signi-fi cación política y cultual de los edisigni-fi cios de

espectáculos, bien planteados en su día por

Gros

8

o Sauron

9

más recientemente.

Nosotros, por nuestra parte, en la última

monografía del culto imperial hispano en

nuestro trabajo sobre los espacios e imágenes

de culto imperial en Augusta Emerita

10

,

he-mos tratado en extenso las fases y signifi cados

de estos importantes programas provinciales

del teatro colonial, en función de remarcar el

fenómeno del empleo de las imágenes como

expresión del culto imperial. Remitimos a este

trabajo para mayor amplitud en el análisis del

fenómeno, que esbozamos someramente en

estas refl exiones.

Augusta Emerita

11

, como es usual en el

resto del imperio y en los ejemplos hispanos

mejor conocidos

12

, desplegaba su programa

iconográfi co teatral en las zonas habituales:

porticus post scaenam, scaenae frons, pulpitum,

orchestra y cavea. Cada espacio se va

transfor-mando y es posible detectar fases sucesivas en

su evolución arquitectónico-decorativa.

En el citado trabajo sobre el culto imperial

hemos establecido cuatro importantes

esta-dios en la programación evolutiva del teatro

13

,

todos ellos bien refrendados en la epigrafía del

monumento, que reproducimos:

1. Un primer programa estatuario,

corres-pondiente a los años inmediatamente

su-cesivos a la inauguratio del edifi cio, 16-15

a.C., hasta el cambio de era. En esta fase se

incluiría el retrato más juvenil de Augusto

de tamaño mayor del natural, el grupo

di-nástico de: Augusto capite velato, Tiberio

y el joven príncipe julio-claudio (Fig. 3),

así como las estatuas acéfalas togadas (Fig.

4 a), hallazgos todos del peristilo de la

denominada aula sacra (Fig. 1 A, Fig. 3

y Fig. 4 a.); del frente escénico (Fig. 1 B)

proceden tanto el retrato juvenil

masculi-no atribuido a umasculi-no de los príncipes de la

juventud, como la estatua de un togado de

tamaño colosal que sería de algún

miem-bro destacado de la casa imperial (Fig. 2).

2. La etapa desde época claudia al

momen-to fl avio. En este lapso cronológico hay

que situar buena parte de la estatuaria,

la imperial con las thoracatae, emperador

divinizado tipo Hüftmantel o los retratos

dinásticos de Agrippina minor, y la gran

plástica ideal con los grupos identifi cados

4 NOGALES BASARRATE, T. (2000): 25-34; DURÁN, R. M. (2004). 5 FUCHS, M. (1987).

6 GARRIGUET, J.A. (2001); BOSCHUNG, D. (2002).

7 TRILLMICH, W. (1989), (1990), (1993), (1995), (1998), (2004 a), (2006) y (2007). 8 GROS, P. (1990) y (2002). 9 SAURON, G. (2007). 10 NOGALES BASARRATE, T. (2007): 456-479. 11 NOGALES BASARRATE, T. (2000): 26-34 y (2004): 114-118. 12 RAMALLO, S. F. (1999) y (2002): 99-107.

13 Esencial para las reformas del teatro: ÁLVAREZ SAÉNZ DE BURUAGA, J. (1982): 307-310; NOGALES BASARRATE, T. (2007): 456-479.

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Fig. 1. Planta del Teatro de Augusta Emerita, de Hispania Antiqua, marcando con las letras A, B, C y D las sucesivas zo-nas de ubicación de sus programas ornamentales según T. Nogales Basarrate

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con Ceres, Plutón, Musa, Venus y otros

fragmentos (Fig. 5). También cabría

in-cluir en este elenco buena parte del

apa-rato ornamental del espacio ajardinado de

la porticus, en donde los ciclos menores

estatuarios nos manifi estan el empleo y

función de esta apacible área.

3. El desarrollo de un amplio programa

deco-rativo en el sacrarium de la ima cavea, bien

detectado y fechado por Trillmich en época

de Trajano, donde se incluirían imágenes

dedicadas ex profeso al culto del emperador,

reforma documentada por un gran epígrafe

conservado en parte (Fig. 6).

4. Una importante fase constantiniana, bien

atestiguada por la epigrafía, edilicia y

ar-quitectura decorativa, que debió suponer

una transformación notable del recinto

teatral, y en la que insertamos una

impo-nente estatua colosal, quizá Constantino,

algunos de cuyos fragmentos hemos

“res-catado” en el Museo (Fig. 7) y nos consta

fueron hallados en el recinto, ubicándose

quizá en un lugar privilegiado entre ambos

edifi cios, teatro y anfi teatro (Fig. 1 D).

1. LOS PRIMEROS PROGRAMAS

ESTATUARIOS: DE LA

INAUGURATIO DEL TEATRO

(16-15 A.C.) AL CAMBIO DE ERA

14

La epigrafía sobre granito y en bronce

15

fecha en el 16-15 a.C. la dedicación del teatro

al yerno del emperador, Marco Agripa

16

; no

tenemos constancia del empleo del mármol a

gran escala en el recinto, aunque sí en cierta

epigrafía ofi cial

17

y estatuaria; esta ausencia

es constante en toda la plástica colonial

18

, a

excepción de la retratística privada, que posee

una importante serie de las efi gies de los

colo-nos fundadores de primera época

19

.

El teatro era un lugar privilegiado para el

desarrollo de los programas ideológicos, como

afi rma Sauron

20

, y por ende cabe suponer que

concentraría, desde su inicio, los mayores

es-fuerzos monumentales y ornamentales.

Sin solución de continuidad, tras estos

años de la inauguratio del teatro, con un

proyecto aún presumiblemente en

desarro-llo, se documentan varias esculturas que se

fechan entre la etapa augústea y los

prime-ros decenios del reinado de Tiberio, piezas

que se incorporarían en el primitivo teatro

en granito estucado que fue marmorizado a

gran escala posteriormente bajo la dinastía

claudia

21

.

Con bastante probabilidad, de aquel

pri-mitivo frente escénico son dos esculturas de

este momento

22

; un retrato juvenil algo mayor

del natural que Boschung identifi ca como C.

Caesar

23

, con una cronología augustea

tem-prana, anterior al 4 d.C. fecha de la

prematu-ra muerte del joven príncipe. Si este retprematu-rato,

como hemos planteado, es de uno de los

prín-cipes

24

, el programa estatuario podría

comple-tarse con su hermano Lucio, su padre Agripa,

14 NOGALES BASARRATE, T. (2007): 458-466.

15 TRILLMICH, W. (1995); NOGALES BASARRATE, T. (2000): 25-26; RAMÍREZ, J. L. (2003): 25-37, n.º 2-7. 16 RODDAZ, J. M. (1984) y (1993).

17 Tablero de mármol con nombre y fi liación de M. Agrippa: RAMÍREZ, J. L. (2003): 37-38, lám. VIII.

18 NOGALES BASARRATE, T. (2002): 215, ss.; sobre el forum coloniae ÁLVAREZ, J. M. y NOGALES, T. (2003): 269-271.

19 NOGALES BASARRATE, T. (1997): 3-14, 134-138. 20 SAURON, G. (2007): 107.

21 TRILLMICH, W. (2004 a): 275-284, con bibliografía precedente. 22 NOGALES BASARRATE, T. (2007): 458-460, fi gs. 1 a y b.

23 MNAR Inv. 37454; BOSCHUNG, D. (2002): 80, cat. n.º 21. 11, fi g. 66, 1. 2.; NOGALES BASARRATE, T. (2007): 458, fi g. 1.

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su madre Julia y, sin duda, su mismo abuelo,

Augusto

25

.

La estatua togada colosal del frente

escé-nico

26

se ha identifi cado tanto con Augusto

como con Agripa, y llevaría su retrato en la

cavidad superior (Fig. 2). Tamaño y falta de

detalle en la zona trasera y la cavidad del

cue-llo hacen pensar que fuera una gran

estatua-retrato imperial, quizá Augusto, o el propio

patrono de la colonia, Marco Vipsanio

Agri-pa

27

, para ser colocado en el frente escénico

dentro de la serie familiar

28

. Aunque se ha

fechado en época claudia

29

, en nuestra

opi-nión la toga nos parece ligeramente anterior

estilísticamente

30

, y creemos que estaría en

re-lación con el taller del togado semicolosal del

templo de Diana

31

. Las monedas peninsulares

con Agrippa quizá se correspondieron con

estatuas

32

, dentro de una manifestación de

un incipiente culto dinástico hacia el yerno de

Augusto, gran apoyo de la labor del Princeps

en Hispania. C. Caesar y Agripa o Augusto

formaban parte de ese mensaje ofi cial

dinás-tico para con el futuro del Imperio y de la

recién creada colonia.

Aunque se encontró en el peristilo en las

excavaciones de la porticus post scaenam, la

ca-beza semicolosal de Augusto

33

, para encajar en

una gran estatua, se trata del retrato imperial

más antiguo del recinto, del tipo de la

Alcu-dia

34

, cuya fecha se inscribe en los albores de

la colonia y, a nuestro juicio, su tamaño mayor

del natural encaja mejor con un programa

mo-numental, quizá del primitivo frente escénico.

Este retrato del joven Octaviano sería una

muestra más de la exaltación del Princeps.

Fig. 2. Estatua colosal de Agrippa o Augustus? Foto: DAI, J. Patterson

25 NOGALES BASARRATE, T. (2007): 458-460.

26 MNAR Inv. 34687; TRILLMICH, W. (1993 b): 116; GARRIGUET, J. A. (2001): 9, lám. V, 1; ÁLVAREZ, J. M. y NOGALES, T. (2003): 272, lám. 88 B; TRILLMICH, W. (1993 a): 115-116; NOGALES BASARRATE, T. (2007): 460, fi g. 1 b.

27 ROMEO, I. (1998).

28 Ya lo advirtió Trillmich en su día, al descubrirla en los almacenes del Museo. 29 TRILLMICH, W. (1993 a): 116; GARRIGUET, J. A. (2001): 9, lám. V, 1. 30 Para los tipos de togados augusteos y tiberianos: GOETTE, H.R. (1990): 29-33.

31 ÁLVAREZ, J. M. y NOGALES, T. (2003): 271-274, lám. 88; NOGALES, T. y ÁLVAREZ, J. M. (2006): 427-429, fi g. 3.

32 ÉTIENNE, R. (1958): 395-396; RODDAZ, J. M. (1984): 598-599. 33 NOGALES BASARRATE, T. (2007): 460.

34 MNAR Inv. 694; ZANKER, P. (1973); BOSCHUNG, D. (1993): 11, ss.; ID. (2002): 79, lám. 63, 2; GARRIGUET, J. A. (2006): 146.

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Un refrendo para las imágenes y su

sig-nifi cado

35

es la epigrafía del teatro de época

de Augusto

36

, donde se menciona a la hija de

Augusto, Julia

37

, a los hijos de ésta Caius y

Lucius

38

y Agrippa postumus, o bien al propio

Agrippa, su esposo

39

.

La estancia cuadrangular que se alinea en

el eje axial del frente escénico del teatro (Fig.

1 A), en cuyas excavaciones se localizaron

cin-co estatuas masculinas togadas y tres retratos

imperiales

40

, que forman el grupo de Augusto

capite velato

41

, Tiberio

42

y el joven príncipe

ju-lio-claudio

43

, se ha considerado como un aula

de culto y, como expresan Fishwick y Sauron

en su estudio del culto imperial

44

, la

estructu-ra es similar a la del teatro de Aventicum y la

35 NOGALES BASARRATE, T. (2007): 458, fi g. 1 d, e y f.

36 RODDAZ, J.M. (1984): 416-418; ABASCAL, J.M. (1996): 48-51; RAMÍREZ, J.L. (2003) y (2004). 37 MNAR Inv. 140; RAMÍREZ, J.L. (2003): n.º 13, lám. XII; RAMÍREZ, J.L. (2004): 402-403, fi g. 5.

38 MNAR Inv. 17634b y 13848a; Ibid. n.º 14 y 15, láms. XIII-XIV; RAMÍREZ, J.L. (2004): 402-403, fi gs. 6 y 7. 39 MNAR Inv. 07470b; Ibid., 12, lám. XI; RAMÍREZ, J. L. (2004): 402-403, fi g. 4.

40 FUCHS, M. (1987): 167-168; GROS, P. (1990): 387; BOSCHUNG, D. (1990): 391-396; TRILLMICH, W. (1993): 113-114 y (1998): 134; BOSCHUNG, D. (1993):113-114, lám. 15; NOGALES BASARRATE, T. (2000): 28; GARRIGUET, J. A. (2001): 2-6, láms. II 4-5, III 6-8; BOSCHUNG, D. (2002): 79-81.

41 MNAR Inv. 1034.

42 MNAR Inv. 7129 (cabeza-retrato) y 34661 (cuerpo). 43 MNAR Inv. 7130 (cabeza-retrato) y 34665 (cuerpo).

44 FISHWICK, D. (2007): fi gs. 4 a y b; SAURON, G. (2007): 113-114.

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del pórtico de Pompeyo, donde los aspectos

cultuales de las exedras y sus repertorios

ico-nográfi cos son claros.

W. Trillmich, por el contrario, plantea sus

dudas sobre el carácter cultual de la exedra del

peristilo y sus piezas estatuarias

45

, pensando en

un hipotético traslado de las piezas a esta

exe-dra desde su emplazamiento original del

fren-te escénico primigenio, cuando se produce la

marmorización claudia y la renovación de la

escena. Otros autores manifi estan también sus

dudas al respecto del carácter cultual de este

espacio y sus imágenes

46

.

El peristilo, a nuestro juicio y con todas

las reservas dado el debate en torno a sus fases

edilicias

47

, pudo trazarse antes de la presencia

masiva del mármol, con sus piezas en

grani-to estucado, y renovarse en sucesivas etapas,

como se ha visto para abrir los accesos

late-rales, amortizando materiales arquitectónicos

precedentes

48

.

El grupo estatuario, aún careciendo de

da-tos epigráfi cos, creemos que ha de vincularse

al culto imperial en época de Tiberio

49

, siendo

el Augusto capite velato la obra más señera del

conjunto

50

. La paulatina asimilación del culto

imperial, en el tránsito al reinado de Tiberio

entre el 4 y el 14 d.C., favoreció que se ubicara

tanto el grupo estatuario imperial (Fig. 3) como

las estatuas hoy acéfalas

51

del mismo lugar.

Al respecto de las otras estatuas acéfalas de

la misma exedra, en su día, se interpretaron

como seviri augustales

52

, y se pensó en la

pre-sencia de fl amines y personajes relacionados

con el culto, pues además de allí procede la

lá-pida de un sacerdote de Iulia Augusta de

épo-ca de Tiberio

53

. A Trillmich se debe la unión

de los cuerpos con los retratos imperiales

54

, tal

como en su día estaban (Fig. 3).

Si, como cree Trillmich, estas estatuas

proceden del primigenio frente escénico, el

canon de las mismas resulta pequeño, pues

las dimensiones de dicho frente original eran

similares a las actuales, y esto se aprecia tanto

en la estatua de Agrippa o Augustus (Fig. 2),

que proviene del frente escénico

55

y que por su

canon encaja bien en un complejo de esta

en-vergadura arquitectónica, como en los grupos

ulteriores de emperadores con coraza y

esta-tuas ideales de divinidades, todas de tamaño

superior al natural (Fig. 5). Esta dimensión

“humana” de las estatuas togadas del peristilo

es más acorde para las hornacinas de la exedra,

donde acertadamente se colocaron en su día

tras las excavaciones, puesto que allí

aparecie-ron caídas.

45 TRILLMICH, W. (2004 a): 280. 46 ARCE, J. (2002 a): 237-239.

47 TRILLMICH, W. (1995); NOGALES BASARRATE, T. (2000): 25-30; DURÁN, R. M. (2004). Fecha en época claudia la construcción del peristilo: DURÁN, R. M. (2004 a). Para las fases del teatro: 117-127.

48 MATEOS, P. y MÁRQUEZ, J. (1999); NOGALES BASARRATE, T, (2000): 27-29; DURÁN, R. M. (2004 a). 49 NOGALES BASARRATE, T. (2007): 461-464, fi g. 2 b.

50 GARCÍA Y BELLIDO, A. (1949): 21, fi g. 10; BOSCHUNG, D. (1993): 163, n.º 130, lám. 74. 165, 5; TRILLMICH, W. (1993): 113-114, fi g. 1; NOGALES BASARRATE, T. (2000): 28, lám. VII b; BOSCHUNG, D. (2002): 79, fi g. 62, 1.3; TRILLMICH, W. (2004): 322-323; GARRIGUET, 2006. 148.

51 BOSCHUNG, D. (1990): 394; TRILLMICH, W. (1993 a): 113-114, fi g. 1; ID. (1995); BOSCHUNG, D. (2002): 79-82, láms. 62-66. Plano 1; NOGALES BASARRATE, T. (2004 a): 115; TRILLMICH, W. (2004): 280.

52 ÉTIENNE, R. (1958): 251-281; GARCÍA Y BELLIDO, A. (1949): 187-188, n.º 212-213-214.

53 AE, (1915): 95; MÉLIDA, J. R. (1925): 778; ERAE: 95; ÁLVAREZ SÁENZ DE BURUAGA, J. (1982): 310; FISHWICK, D. (1987-1992). I, 1: 157; SAQUETE, J. C. (1997): 116; ÁLVAREZ, J .M. y NOGALES, T. (2003): 295, lám. 96 A; SAQUETE, J. C. y ÁLVAREZ, J. M. (2007): nota 32.

54 TRILLMICH, W. (1993 a): 114, lám. I. 55 TRILLMICH, W. (1993): 115-116, lám. III.

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Fig. 4. a. Togado con velatio capitis procedente del aula del peristilo del teatro emeritense (foto: archivo MNAR) b. Togado con velatio capitis de Carthago Nova identificado con Augustus o el Genius Augusti (foto: DAI, J. Patterson,

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Una de las estatuas togadas acéfalas del

grupo posee velatio capitis

56

y, al contrario de

lo que se ha expresado, nos parece que es de

una calidad bastante mejor que el resto (Fig.

4 a). Presenta un esquema bastante canónico

pero de gran fi nura en el trabajo de los

plie-gues de la toga, lleva en la base el scrinium,

realizado con sumo detalle. Dos interesantes

paralelos para esta pieza en la Península

Ibéri-ca de togados con velatio Ibéri-capitis, relacionados

con el culto dinástico imperial, son la estatua

de Carthago Nova

57

hallada en el foro

colo-nial en un espacio tenido en origen por un

Augusteum

58

e identifi cado hoy con la Curia

59

(Fig. 4 b). Sus rasgos movieron a sus editores

a pensar en una estatua-retrato de Augusto

o Tiberio

60

, similar a la estatua emeritense

que debía acoger el retrato capite velato de

Augusto del teatro. El espacio de Carthago

Nova poseía una disposición en exedra y una

rica ornamentación marmórea

61

como la que

debió poseer el aula emeritense. Ramallo

62

también considera la evocación del Genius

Augusti

63

que esta espléndida estatua

carta-genera debía tener, emulando la del Forum

Augustum

64

.

Otro interesante paralelo es el togado

capite velato del aula de culto dinástico del

forum de Segóbriga

65

, aparecido en el pórtico

norte

66

. La estatua, de tamaño mayor del

na-tural se asocia a los documentos aparecidos: el

retrato de Agrippina Maior y dos pedestales

estatuarios de sendos príncipes julio-claudios,

quizá de Germánico y de otro joven claudio.

Pero la estatua segobrigense es de una

crono-logía posterior a la emeritense, la tipocrono-logía de

la toga así lo indica

67

, y ha sido ejecutada de

un modo distinto a las de Augusta Emerita y

Carthago Nova.

Tanto en Carthago Nova como en

Sego-briga las estatuas se han descubierto en

re-cintos de semejantes caracteres al emeritense,

exedras o espacios en edícula, donde las piezas

forman parte de repertorios de series

estatua-rias imperiales conectadas con el culto, y

don-de la epigrafía ha sido más explícita

68

que en

Augusta Emerita.

Ante la carencia de una cabeza-retrato

que permita identifi car este cuerpo con

vela-tio capitis cabe plantearse una doble hipótesis:

¿Estamos ante una estatua real, o se trata de

una ideal de un Genius Augusti

69

? Si la

icono-56 TRILLMICH, W. (1995): 108; ROSE, Ch.B. (1997): 132-133, láms. 174-176, cierta confusión entre las obras togadas del teatro con las del Foro fi rmadas por C. Aulus; GARRIGUET, J. A. (2001): 5-6, lám. III, 3; BOSCHUNG, D. (2002): 79, n.º 21, 7, lám. 65,4.

57 Agradecemos la cortesía de la foto que presentamos al Museo Arqueológico de Cartagena, y la colaboración de S. Ramallo Asensio y E. Ruiz, por facilitarnos los datos al respecto de la obra.

58 NOGUERA, J. M. (2002) y (e.p.).

59 NOGUERA, J. M. y RUIZ, E. (2006): 195-231; MARTIN CAMINO, M. (2006).

60 RUIZ VALDERAS, E. y MIQUEL, M., (2003); NOGUERA, J. M. (2003); NOGUERA, J. M. y RUIZ, E. (2006): 214-216.

61 SOLER, B. (2004); RAMALLO, S .F. (2006). 62 Vid. Infra RAMALLO, S. F. (2007): fi g. 7. 63 ROMEO, I. (1997): 605-607, fi gs. 62-63.

64 LA ROCCA, E. (1995) y (2001); UNGARO, L. (1995), (1997), (2002) y (2004).

65 ABASCAL, J. M., CEBRIÁN, R. y MONEO, T. (1998-199): 187- 193; ABASCAL, J. M., ALMAGRO, M. y CEBRIÁN, R. (2002): 137-140.

66 Agradecemos la amable información a J. M. Abascal, así como el material gráfi co.

67 GOETTE, H. R. (1990): 92, ss.; ABASCAL, J. M., CEBRIÁN, R. y MONEO, T (1998-1999): 187-193; ABASCAL, J. M., ALMAGRO, M. y CEBRIÁN, R. (2002): 137-140.

68 Como último sobre epigrafía de culto imperial en Segóbriga: ALFÖLDY, G., ABASCAL, J. M. y CEBRIÁN, R. (2003): especialmente 258-260, n.º 3, fi g. 2 (reconstrucción en dibujo) y Taf. II.

69 GOZENBACH, V. (1968); NIEMEYER, H. G. (1968): 44, ss.; EAA. 812-816, s.v. “Genio” (FUCHS); KUNCKEL, H. (1974); CID, R. (1989); HAENLEIN-SCHÄFER, H. (1996); ROMEO, I. (1997).

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grafía estatuaria del Genius del emperador no

se aleja en nada de este modelo, togado, en

los tres casos de Augusta Emerita, Carthago

Nova y Segobriga le faltan sus atributos y la

confi rmación epigráfi ca. El togado capite

ve-lato ejerce función sacerdotal, en el caso del

emperador actúa de Pontifex Maximus

70

. El

togado emeritense reproduce el esquema de

la emblemática estatua de Augusto del tipo

Via Labicana

71

, el mismo que los dos paralelos

citados.

El culto al genio

72

se constata en el recinto

teatral, pues entre los materiales expoliados del

teatro, en el anfi teatro, se localizó una placa

con la inscripción Genio Augusti

73

, de discutida

cronología. Este culto no sería nada extraño,

aún en época temprana, por la precocidad que

se viene detectando en otros centros

hispa-nos

74

. Otro argumento son los epígrafes de

car-gos sacerdotales

75

, lo que obviamente refuerza

la presencia de imágenes de culto imperial y de

estatuas de personajes conectados con el

ejerci-cio de este culto, puesto que se trata de

pedes-tales estatuarios quizá de fl amines.

La exedra, a nuestro juicio, sería un lugar

idóneo para una manifestación del culto al

emperador

76

, presidida por su propia y vera

efi gie y rodeado de sus sucesores y miembros

locales de estos grupos de elegidos.

Como testigo del patronazgo privado

77

,

aunque su procedencia no deje ciertas dudas,

es un retrato masculino privado en mármol de

cronología coetánea a la inauguratio y que

hubo de pertenecer a un benefactor del

com-plejo

78

.

2. MARMORIZACIÓN

ESTATUARIA, EXALTACIÓN DE

LOS PATRONES IMPERIALES

Y GRUPOS IDEALES EN EL

FRENTE ESCÉNICO Y ESPACIOS

CIRCUNDANTES

En una segunda fase, en época

julio-claudia que se extenderá hasta el momento

fl avio

79

, continúa la exaltación de la familia

imperial, documentada por la estatuaria y,

en parte, por la epigrafía

80

. El mármol va a

transformar la fi sonomía de estos espacios, y

las offi cinae desplazadas a Emerita se afanarán

en la introducción de los nuevos mensajes en

imágenes, patrones que se expandirán por la

provincia y por la misma Emerita

81

.

El universo terreno, con emperadores

en traje militar, togados o heroizados con la

iconografía de Júpiter, se da cita en el primer

nivel de escena, donde el canon de las obras

encajaba a la perfección con el punto de vista

70 NIEMEYER, H. G. (1968): 43; GARRIGUET, J. A. (2001): 61. 71 BOSCHUNG, D. (1993): 176-177, láms. 80-148, 8-214, 1. 72 FISHWICK, D. (1995).

73 MÉLIDA, J. R. (1916): 6; RAMÍREZ, J. L. (2003): 71-72, lám. XXIX; RAMÍREZ, J. L. (2004): 406-407, fi g. 10. Agradecemos la cortesía de la foto a J.L. Ramírez Sádaba.

74 En Segóbriga se ha documentado un epígrafe consagrado a Augusto en vida, y su existencia ha abierto nuevas expec-tativas sobre la precocidad del culto al emperador en Hispania. Agradezco la información al prof. J. M. Abascal. 75 PANZRAM, S. (2002): 257, con bibliografía precedente.

76 ÁLVAREZ SÁENZ DE BURUAGA, J. (1982): 311; GROS, P. (1990): 387; FISHWICK, D. (1991); ÉTIENNE, R. (1958) y (1996); TRILLMICH, T. (1993) y (1995). A ello hay que añadir la epigrafía recuperada en la zona: GARCÍA IGLESIAS, L. A. (1972-73)=ERAE: 95, 210-213.

77 ANDREU, J. (1999); RAMALLO, S. (1999): 31; MELCHOR, E. y RODRÍGUEZ NEILA, J. F. (2002). 78 NOGALES BASARRATE, T. (1997): 11-12, lám. VI.

79 NOGALES BASARRATE, T. (2007): 466-468.

80 GARCÍA IGLESIAS, L. (1972-1973); ÁLVAREZ SÁENZ DE BURUAGA, J. (1982): 310; TRILLMICH, W. (1993) y (1995): 114-116; RODRÍGUEZ, O. (1999); GARRIGUET, J. A. (2001): 8-12; BOSCHUNG, D. (2002): 82.

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del espectador y permitía una observación

cer-cana y detallada tanto de sus rostros como de

sus indumentarias y símbolos.

En el frente escénico (Fig. 5) se hallaría la

pareja formada por Julia Agripina, de la que se

ha conservado sólo la cabeza en pésimo estado,

y un emperador divinizado, tal vez el propio

Claudio

82

. De los tres emperadores en traje

mi-litar hay varias interpretaciones

83

; los dos más

semejantes se identifi can con Británico y

Ne-rón

84

, hijos de los anteriores, o con C. César y

su hermano

85

. Agrippina jugaría un papel clave

en el desempeño de su rol de eje sucesorio, y

por ello Trillmich relacionó dos de las estatuas

militares con Británico y Nerón, y resaltado el

papel propagandístico de la emperatriz en la

carrera sucesoria de su hijo Nerón

86

.

El único togado mayor del natural citado

se ha relacionado con Agripa (Fig. 2),

bene-factor y constructor del teatro, aunque

icono-gráfi camente su status podría imaginarse con

indumentaria militar

87

. Todos forman parte de

la memoria histórica de la dinastía a la que se

irían uniendo progresivamente nuevos

miem-bros, ligados al destino colonial.

El hecho de que algunas estatuas, como

el llamado emperador divinizado de esquema

de tipo Hüftmantel

88

, posean esta morfología

“divina” no signifi ca que fueran estatuas de

culto, como bien supone Trillmich

89

. Pero al

existir ya un espacio específi co para el culto en

la exedra del peristilo con el grupo dinástico

augusteo-tiberiano, el frente escénico no era

sino un refrendo del mencionado culto,

basa-do en la exaltación del emperabasa-dor,

presencian-do el espectapresencian-dor topresencian-do un homenaje dinástico

a los ciclos familiares allí mostrados

90

. Balty

incide en la diversa procedencia de estos

mo-delos, indistintamente de lugares con culto o

no

91

. Así, el patrón estatuario es asumido por

la ciudadanía como un “icono” de divinidad,

un claro exponente del universo imperial por

encima de los esquemas civiles que los

perso-najes togados representaban

92

.

Este taller emeritense ejecutor de los

pro-gramas del teatro de época claudia es,

presu-82 TRILLMICH, W. (19presu-82); TRILLMICH et alii (1993): 2presu-82-283, lám. 51 a; GARRIGUET, J. A. (2001): 8, lám. IV, 4.

83 STEMMER, K. (1978): 99-100; GARRIGUET, J. A. (2001): 10-12, láms. V, 2-3-4. 84 TRILLMICH, W. et alii (1993): 283; TRILLMICH, W. (1993): 115.

85 BOSCHUNG, D. (2002): 82. 86 TRILLMICH, W. (2004): 281. 87 ROMEO, I. (1998): 133-136.

88 MADERNA, C. (1988); MAGGI, S. (1990); CLAUSS, M. (2001): 246-254; BOSCHUNG, D. (2002): 80, n.º 21.12, lám. 65,5; POST, A. (2004): 456-456, taf. 40 c-d; BALTY, J. Ch. (2007). Para la Península Ibérica: GARRIGUET, J. A. (2001): 66-68.

89 TRILLMICH, W. (2007): Defi ne en su trabajo la innegable vocación dinástica que se le debió imprimir a este con-junto en la reforma claudia, en un claro mensaje destinado a reforzar la transmisión del poder.

90 TRILLMICH, W. (1995); BOSCHUNG, D. (2002): 79-82. 91 BALTY, J. CH. (2007).

92 GOETTE, H. R. (1990); GARRIGUET, J. A. (2001): 59-61.

Fig. 5. Frente escénico del teatro emeritense y ciclos es-tatuarios de Plutón, emperadores en traje militar y estatua femenina de Ceres. Montaje: T. Nogales. Fotos: C. López

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miblemente, el mismo que efectúa los

progra-mas forenses del templo colonial, estando a

su vez conectado con otros centros lusitanos

como Conimbriga

93

; los emperadores tipo

Hüftmantel de Emerita y Conimbriga han

sido concebidos bajo similar modelo, pero

con resultado distinto, como consecuencia de

la diversidad de manos en los talleres

itineran-tes de Lusitania, ante una demanda rápida de

urbanización y monumentalización

94

.

Sobre la deifi cación de las estatuas de la

scaenae frons, como apunta Gros

95

, no todas

poseían este carácter, y en el caso

emeriten-se hay que considerar que el espacio de culto

debía centrarse en el aula de la porticus post

scaenam con su programa bien desarrollado y

donde, según Fishwick, tendrían lugar las

pro-cesiones ceremoniales delante de las estatuas

de Augusto y sus sucesores, hasta la

construc-ción defi nitiva de un nuevo sacrarium in ima

cavea en época de Trajano

96

.

Las grandes piezas ideales

97

de la scaenae

frons se han identifi cado con Ceres, Plutón?

98

,

Musa y Venus; todas son de formato semicolosal

para ubicar en un segundo cuerpo de escena, así

como otros abundantes fragmentos menores

99

.

La denominada Ceres del teatro se ha

asociado con una posible alegoría de Livia, en

homenaje a la matriarca del linaje augusteo, tal

como se muestra en el Teatro de Leptis Magna,

adoptando la frecuente fórmula de consecratio

in formam deorum

100

. El prototipo de peinado

no remite con precisión a modelos de los

retra-tos de Livia

101

, aunque su fi sonomía es bastante

imprecisa, posiblemente porque al tener

dimen-siones semicolosales al situarse en lugar elevado,

y por tanto poco visible, sólo se esbozara.

Todo ello nos permite vislumbrar varias

fases y tamaños en la programación decorativa

del teatro, especialmente de su frente

escéni-co. Las cuestiones de talleres se han defi nido

con profusión

102

. Este elenco escultórico fue

introduciéndose junto al ya citado ciclo

impe-rial julio-claudio y se atribuyó una conexión

estilística con los talleres de Afrodisias, en

ple-na ebullición en Roma en el siglo II

103

.

En el espacio de tránsito con la cavea, el

pulpitum, las esculturas siguen una tipología

seriada: un ara circular decorada con una

mé-nade

104

semejante a las de fecha augustea

loca-lizadas en Itálica o en Cartagena

105

, dentro del

conocido repertorio de ciclos báquicos

106

y cuya

cronología se ha atribuido a la segunda

centu-ria; parte de una estatua de fuente con una

ima-gen de Sileno durmiente ebrio

107

, semejante a

los del teatro de Olisipo de fecha neroniana

108

,

93 ÁLVAREZ, J. M. y NOGALES, T. (2003): 271-273; NOGALES, T. y GONÇALVES, L. J. (2005): 293-299; NOGALES, T. y ÁLVAREZ, J. M. (2006): 426-429.

94 ALARCÃO, J. (1988), (2004) y (2006); EDMONDSON, J. (1990); OSLAND, D. (2006); NOGALES, T. y GONÇALVES, L. J. (e.p.).

95 GROS, P (1990): 383. 96 FISHWICK, D. (2007): 40-43.

97 TRILLMICH, W. et alii (1993): 283-284; TRILLMICH, W. (1995): 119, ss., láms. 27-30. 98 TRILLMICH, W. (2006): 238, identifi ca el ¿Plutón? con un posible río, el Anas.

99 FUCHS, M. (1987): 128, ss.; NOGALES BASARRATE, T. (2004 a): 116-117. 100 WREDE, H. (1981); FUCHS, M. (1987): 167.

101 WINKES, R. (1995).

102 ÁLVAREZ, J. M. y NOGALES, T. (2003): 271-273; TRILLMICH, W. (2004) y (2006); NOGALES, T. y GONÇALVES, L .J. (2005): 293-299; NOGALES, T. y ÁLVAREZ, J. M. (2006): 426-429.

103 FLORIANI SQUARCIAPINO, M. (1982): 47-49. 104 NOGALES, T. y CASTELLANO, A. (2002): 196.

105 LEÓN, P. (1995): 150-159; RAMALLO, S. F. (1999): 51-102. 106 GOLDA, Th. M. (1997).

107 LOZA, M. L. (1993).

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y cuyo prototipo es el modelo tardohelenístico

del cortejo dionisíaco que solía formar pareja y

se distribuye por todo el imperio, alternando

con ninfas

109

. Además, se disponían por esta

zona altares, candelabros y otras piezas ya

mar-móreas o metálicas en bronce que completaban

la serie ornamental del recinto y de las que no

hay restos

110

.

Dispersos por el espacio ajardinado se

hallaban numerosos grupos menores

111

. Uno

con el dios Pan y un sátiro del ciclo báquico,

característico de estos ambientes

112

, y varios

elementos de fuentes y nichos acuáticos, un

reloj solar y otros fragmentos aún in situ

113

.

Este material no tiene defi nición precisa y

posee una cronología bastante amplia, lo que

implica que se fue añadiendo a medida que se

transformaba el espacio.

3. LA REFORMA DE TRAJANO

Y LA SIMBOLOGÍA BÉLICA: EL

SACRARIUM DE LA IMA CAVEA

En fecha trajanea, según constata el

epí-grafe, se realizó una reforma que concentraba

una importante decoración interna en un

sa-crarium de la ima cavea

114

. Trillmich sugiere

que los relieves de armas, atribuidos en su día

a la zona de la exedra del peristilo

115

, fueran el

fondo decorativo de este nuevo espacio sacro,

y demuestra su procedencia de las primeras

excavaciones

116

. La temática de estos relieves,

de elevada calidad, nos remite a los patrones

metropolitanos de fecha fl avio-trajanéa, del

hipotético armilustrium del Aventino y en

estrecha relación con el relieve de Capua

117

.

Ninguna estatua de Trajano se asocia con

ellos, como se ha sugerido

118

, sino varios

pe-destales marmóreos con la consagración

impe-rial, sobre los que se situarían lares et imagines

y un ara adornada de guirnaldas de posible

adscripción trajanea

119

.

Este amplio programa decorativo en el

sacrarium de la ima cavea del teatro incluiría

imágenes dedicadas ex profeso al culto del

em-perador como se refrenda con el concurso de

la epigrafía

120

, y ya se ha analizado por

Trillmi-ch

121

, su descubridor, y por Fishwick

122

.

La decoración de este sacrarium, con un

programa relivario de enorme calidad

123

, nos

muestra un tema sugerente y muy caro en

la época trajanea, la congeries armorum. La

calidad y variedad iconográfi ca, así como la

evidente fi delidad a los modelos

metropolita-nos, hasta el punto que debemos pensar en un

taller de fi liación romana, son factores a

desta-109 FUCHS, M. (1987): 142-143; AJOOTIAN, A. (1993): 251-256. 110 FUCHS, M. (1987): 140-144.

111 CASILLAS, I. (1998): 304-308. 112 MARQUARDT, N. (1995).

113 LOZA, M. L. (1993); ALMAGRO, A. y RAYA, J. (1996); MOSQUERA, J. L. y NOGALES, T. (1999): 102-103. 114 TRILLMICH, W. (1989-90): 87-102. 115 SALCEDO, F. (1983). 116 TRILLMICH, W. (1993):117. 117 POLITO, E. (1998): 204-207. 118 POLITO, E. (1998): 205.

119 FUCHS, M. (1987): 144, lám. 65, 3, TRILLMICH, W. (1989-90): 99, lám. 13; BOSCHUNG, D. (2002): 82. 120 RAMÍREZ, J. L. (2003): 62-66, lám. XXII; RAMÍREZ, J. L. (2004): 405-406, fi g. 8.

121 TRILLMICH, W. (2007): 419-422.

122 Vid. El interesante argumento de un posible recorrido procesional conectando todos los complejos de culto impe-rial emeritenses: FISHWICK, D. (2007).

123 Desde el principio llama la atención de sus descubridores: MÉLIDA, J. R. (1913) y (1915): 36; MACÍAS, M. (1913): 88, fi g. 23; LANTIER, R. (1918): 25-26, n.º 111-115, lám. XLVII, 102-103; MÉLIDA, J. R. (1925). 313, 1106, lám. 117.

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Mainake, XXIX / 2007 / pp. 103-138 / ISSN: 0212-078-X

Fig. 6. a) Reconstrucción ideal de Trillmich del sacrarium de la ima cavea, dibujo de U. Stadler, b y c) Posibles paneles con los fragmentos del Teatro con el tema de congeries armorum, según T. Nogales. Fotos: C. López

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Mainake, XXIX / 2007 / pp. 103-138 / ISSN: 0212-078-X

car. Se trata de un encargo casi de orfebrería,

propio de un lugar sacralizado cómo era éste

del teatro emeritense. Es un trabajo de una

offi cina urbana al servicio de un programa que

requería un resultado óptimo

124

.

El paralelo más cercano es un importante

grupo de relieves arquitectónicos del mismo

asunto que conformarían la ornamentación del

Templo de Marte

125

, que ha tratado

Edmond-son en su estudio sobre la ubicación y culto de

este santuario

126

, y su posible posición

urba-na

127

. Los relieves del templo de Marte, muy

posteriores pues se fechan ya en período

anto-niniano, se inspiraron en éstos del teatro.

Una vez más, los modelos metropolitanos

son importados a la capital lusitana,

presumi-blemente a instancias de personajes de la propia

administración, bien conocedores de los

pro-gramas públicos en boga en la capital del

Im-perio

128

. Nos remiten al grandioso foro de

Tra-jano

129

, cuyo repertorio plástico obedece a un

único mensaje, rememorar la victoria sobre los

dacios y ensalzarla como plasmación pétrea del

De Bello Dacico. Todo dentro de la propaganda

imperial

130

. La congeries armorum,

amontona-miento de armas que es simbología bélica de

los nuevos tiempos, se explicita por todo el

núcleo forense metropolitano en numerosos

elementos escultóricos

131

: relieves, estatuas,

clí-peos o trofeos, entre otros temas

132

. El motivo

debió cobrar fortuna, puesto que son varios los

relieves decorativos que repiten este esquema

tanto en la propia Roma, como las pilastras del

Aventino conservadas en Florencia

133

, así como

en otras provincias del Imperio.

El Optimus Princeps acuñó un esquema

más en la iconografía de la exaltación

impe-rial, sustituyendo los legendarios ancestros

troyanos que Augusto había incluido en su

forum, por nuevos valores reales de la historia

de Roma, los dacios sometidos, los clípeos con

los miembros de su familia Ulpia, las insignias

militares y las armas reales capturadas a estos

enemigos del Imperium.

Augusta Emerita elige los temas en plena

eclosión del modelo en la metrópolis. Los

pe-destales marmóreos consagrados en este

sacra-rium al emperador nos revelan la presencia de

imágenes menores, presumiblemente de

bron-ce y tal vez con trofeos militares

134

, en medio

de un contexto decorado con los relieves de

congeries armorum que trasladaban al lugar de

culto todo un universo de tipo simbólico en

alusión a los pueblos sometidos, a los valores

de Roma y a su principal artífi ce, el propio

Trajano. No es, por tanto, nada extraño que

un tema tan señero tuviera refl ejo en una

capi-tal provincial de cariz y origen militar

135

.

124 NOGALES, T. y ÁLVAREZ, J. M. (2006).

125 LEÓN, P. (1970); BARTUSCH, E. M. (1992); TRILLMICH, W. et alii, (1993): 294, fi g. 130, láms. 64-65; POLITO, E. (1998): 219, fi g. 166; NOGALES BASARRATE, T. (2004 a): 124; TRILLMICH, W. (2006 a): 377-379.

126 EDMONDSON, J. (2007), comenta la posibilidad de que el templo a Marte se ubicara en la zona del Calvario. 127 A este propósito en su trabajo sobre el teatro romano de Mérida de 1982, Sáenz de Buruaga alude al santuario

de-dicado a Marte, respondiendo a Blanco Freijeiro quien propone su disposición en la zona del Calvario. Igualmente al respecto han tratado P. León y J. M. Álvarez Martínez.

128 Sobre la traslación de modelos metropolitanos: NOGALES, T. y ÁLVAREZ, J. M. (2006): passim.

129 Sobre el Foro de Trajano y sus temas decorativos: LA ROCCA, E., UNGARO L. y MENEGHINI, R. (1995); LA ROCCA, E. (2001); PACKER, J. E. (1997); GONZÁLEZ, J. (1998); NOGALES, T. (2003 a).

130 SPEIDEL, M. A. (2002). 131 POLITO, E. (1995) y (1998).

132 LA ROCCA, E., UNGARO, L. y MENEGHINI, R. (1995): 100-193. 133 POLITO, E. (1998): 197, ss.

134 TRILLMICH, W. (1989-1990): 87-102; RAMÍREZ, J. L. (2003): 66-71, láms. XXIII-XXVIII; RAMÍREZ, J. L. (2004): 404-406, fi g. 9; TRILLMICH, W. (2006 a): 383.

(16)

Mainake, XXIX / 2007 / pp. 103-138 / ISSN: 0212-078-X

Otros materiales ornamentales, de la zona

de la cavea, son una esfi nge

136

y un balaustre

con delfín

137

. En la arquitectura de los

espa-cios de ingreso al complejo teatral se podrían

situar las dos máscaras teatrales en mármol

fechadas en la segunda centuria

138

. Un buen

paralelo lo hallamos en Corduba, en una clave

marmórea de un arco decorado también con

máscara teatral

139

.

4. REFORMA DE CONSTANTINO

E ICONOGRAFÍA DEL PODER

IMPERIAL. ESTATUA COLOSAL

EN EL TEATRO DE AUGUSTA

EMERITA

140

Las excavaciones de Mélida y Macías

141

del recinto teatral procuraron numerosos

frag-mentos de mármoles, entre los que destacan

varios pedazos de estatuaria colosal, halladas

en la campaña de 1912

142

y que se fotografían

en la publicación de Mélida de 1915 (Fig. 7

a y b). Tres son los que podrían pertenecer a

la misma estatua: 1) parte de una extremidad,

que puede ser tanto la zona trasera de la pierna

derecha a la altura de la rodilla como un

bra-zo

143

, 2) una mano derecha asiendo un objeto

y 3) una bota militar, igualmente derecha.

Nos ocuparemos, especialmente, de la

mano

144

y la bota militar

145

(Figs. 7 a y b). Las

piezas se citan en las distintas memorias y

tra-bajos de los excavadores

146

, planteando Macías

y Mélida su atribución a una estatua femenina,

acaso Concordia o Fortuna. Estos dos

frag-mentos mayores, mano y bota colosal

147

, junto

con el pedazo de extremidad que hemos

iden-tifi cado de nuevo, nos han permitido apreciar

varias cuestiones de interés al respecto de su

atribución, ejecución e interpretación, a cuyo

estudio más pormenorizado remitimos

148

.

Uno de los fragmentos estatuarios es una

bota colosal profusamente decorada

.

Conser-va la zona del remate superior que dobla, con

las garras felinas y el pelaje de animal, hasta

más de la mitad de la pantorrilla, y todo el

co-rreaje y remaches metálicos en forma de botón

que se disponen en el tramo central, estando

ambos laterales repletos de motivos de roleos

fl orales.

Es un tipo de calzado bien

documenta-do

149

, generalmente asociada a la estatuaria

vestida con coraza

150

. Remata por la parte

136 LANTIER, R. (1918): 82, lám. 30, 71; FUCHS, M. (1987): 145. 137 LANTIER, R. (1918): 79, lám. 29, 68; FUCHS, M. (1987): nota 185.

138 NOGALES BASARRATE, T. (2000): 59-60, láms.XXV B-C; NOGALES, T. y CASTELLANO, A. (2002): 189-190.

139 MÁRQUEZ, C. y VENTURA, A. (1997).

140 En las III Jornadas de Arqueología Andaluza que se celebraron bajo el título “Los Teatros romanos de Hispania” (Córdoba 2002) presentamos la hipótesis de la presumible existencia de un coloso constantiniano en el Teatro de

Augusta Emerita. No pudo ser editado en las Actas (Córdoba, 2004). Lo volvimos a presentar en varias

conferen-cias y estudios (NOGALES BASARRATE, T. (2004 a): 118), y nuestra hipótesis ampliada se incluyó con el texto original puesto al día: NOGALES BASARRATE, T. (2006) y (2007).

141 CASADO, D. (2004): 179-219.

142 LANTIER, R. (1918): lám. 18, 63; FUCHS, M. (1987):169; BOSCHUNG, D. (2002): 82; NOGALES BASARRATE, T. (2006) y (2007).

143 La hipótesis de que sea un fragmento de brazo nos parece menos probable, aunque no descartable. 144 N.º de Inventario 12.130 del MNAR.

145 N.º de Inventario 12.130 del MNAR.

146 MÉLIDA, J. R. (1913): 162; MACÍAS, M. (1913): 86; MÉLIDA, J. R. (1915): 36; MÉLIDA, J. R. (1925): 312.

147 ÁLVAREZ, J. M. y BARRERA, J. L. de la (2004): 160-161 (fi chas de J. L. BARRERA). 148 Para mayor amplitud: NOGALES BASARRATE, T. (2006) y (2007): 471-479. 149 GOETTE, H.R. (1988): 401-425; GOLDMAN, N. (1994).

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superior, que apenas está desvastada, como

si debiera recibir una pieza de encaje a

plo-mo sobre esta superfi cie, sin existir huellas de

ningún elemento de fi jación metálico; detalle

que nos ha hecho refl exionar sobre la forma de

ensamblar las partes de la estatua.

La mano es la derecha de una gran estatua

(Fig. 7 b), de 0,43 m lo que da una restitución

total de la imagen superior a 4 m, según un

módulo proporcionado. La palma está

exten-dida y bien trabajada, sujetando sobre ella un

objeto de arranque globular en el que apoyaría

otra pieza, tal vez metálica, pues la superfi cie

apenas está desvastada y lleva en el centro una

espiga de hierro para anclar otra pieza. que iría

encima. La suavidad del modelado de los

de-dos y la delgadez y estilización de los mismos

posiblemente hicieron a sus editores

conside-rar que se trataba de una mano femenina, y de

ahí que aludieran a ello. Hay que pensar que

bien puede ser un personaje masculino de

as-pecto rejuvenecido.

La cronología basada en un punto de vista

estilístico es compleja, pues la estatuaria

co-losal sufre un proceso de indefi nición en su

modelado que desdibuja los detalles y altera

los rasgos de estilo de una época. Las estatuas

colosales urbanas son abundantes en la etapa

Figs. 7 a) Bota colosal y b) Mano colosal del teatro emeritense, pertinentes a una estatua de época constantiniana. Foto: DAI, cortesía W. Trillmich

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altoimperial

151

, desde Augusto a los fl avios; la

permanencia del colosalismo, desde el período

augusteo hasta bien avanzada la era

constan-tiniana, se manifi esta en todo el Imperio. En

Roma los grandes colosos son muy

conoci-dos

152

, y en la etapa constantiniana una

autén-tica eclosión del fenómeno

153

, con la

reutiliza-ción de muchas piezas altoimperiales

154

.

Los fragmentos emeritenses, extremidad,

mano y bota militar, podrían pertenecer a tipos

estatuarios constantinianos bien

documenta-dos en la iconografía del momento

155

: el

em-perador en pie con coraza y botas militares y

sosteniendo en una de sus manos una efi gie de

Victoria sobre un globo

156

; emperador sedente,

divinizado, en su trono y sosteniendo el globo

sobre el que se alza la Victoria y en la otra mano

el cetro, quizá rodeado de prisioneros alusivos

a su poder omnímodo sobre el orbe

157

.

Por el aspecto femenino de los dedos y el

despiece superior de la bota, tampoco hay que

descartar que podrían haber pertenecido a una

escultura femenina, sedente, vestida en usanza

militar por el calzado, siendo la extremidad un

brazo y no una pierna. Ante esta hipótesis se

puede apuntar la posibilidad de que la estatua

colosal no fuera imperial, sino de una

divini-dad femenina, y en este caso encajaría bastante

bien con la iconografía de Dea Roma

158

,

dei-dad muy frecuente en la época constantiniana

asociada con el nuevo Augusto.

A falta de mayor información

arqueoló-gica, ambas posibilidades son

perfectamen-te compatibles. Si en época constantiniana

tenemos constancia del fl orecimiento de la

metropolis

159

, este mismo fl oruit se manifi

es-ta en Auguses-ta Emeries-ta, pues hay impores-tantes

manifestaciones públicas emeritenses

160

, y

pre-cisamente el edifi cio teatral reformó su facies

notablemente en época constantiniana

161

, y

de ello nos han llegado testigos epigráfi cos

162

,

decorativos

163

y edilicios

164

.

Los materiales decorativos, cornisas,

fri-sos y tableros ricamente ornados con motivos

diversos, especialmente vegetales, ya fueron

en su día estudiados por Sáenz de Buruaga y

Blanco Freijeiro y datados en la reforma

cons-tantiniana del Teatro

165

. Esta gran actividad

constructiva renovadora no era privativa del

teatro, pues del mismo modo el circo estaba

siendo restituido a su esplendor perdido

166

.

Una pujante ciudad del siglo

IV

plena de

transformación y monumentalización en sus

espacios públicos más importantes

167

.

151 KREIKENBOM, D. (1992): 61-109.

152 STEMMER, K. (1971); MENICHETTI, M. (1986); BERGMANN, M. (1994); ENSOLI, S. (2000). 153 L’ORANGE, H.P. y UNGER, R. (1984): 72-77.

154 ENSOLI, S. (2000): passim.

155 DELBRUECK, R. (1933): 110-131; L’ORANGE, H. P. (1965): 47-65; L’ORANGE, H. P. y UNGER, R. (1984): 58-80.

156 STEMMER, K. (1978): 147-148; ENSOLI, A. (2000): 78, fi g. 23. 157 Ibid. 127, lám. 44, 2.

158 VERMEULE, C. (1959); LIMC VIII, 1997. s.v. “Roma”, (E. Di Filippo Balestrazzi): 1048-1068; FAYER, C. (1975) y (1976).

159 SANTANGELI, R. (2000): 41-44. 160 ARCE, J. (1977-1978) y (2002): 249.

161 ÁLVAREZ SAÉNZ DE BURUAGA, J. (1982): 309-310, lám. 4; TRILLMICH, W. (1995): 282, ss.; NOGALES BASARRATE, T. (2000): 30-31.

162 ERAE, (1972-1973): 81, 82, 84; RAMÍREZ, J. L. (2003): 112-116, láms. XLVIII a-c.

163 ÁLVAREZ SAÉNZ DE BURUAGA, J. (1982): 310, lám. 5; BLANCO FREIJEIRO, A. (1982): 23-28, fi gs. 1-3. 164 DURÁN, R. M. (2004 a): 124-126.

165 ÁLVAREZ SAÉNZ DE BURUAGA, J. (1982): 310, lám. 5; BLANCO FREIJEIRO, A. (1982): 23-28, fi gs. 1-3. 166 NOGALES BASARRATE, T. (2000): 46-47; RAMÍREZ, J. L. (2003): 116-120, n.º 63, lám. XLIX (con

biblio-grafía precedente).

(19)

Mainake, XXIX / 2007 / pp. 103-138 / ISSN: 0212-078-X

La reforma del teatro se atestigua en la

antigüedad tardía en numerosos teatros

hispa-nos

168

y que, en caso del emeritense, está bien

documentada y relacionada con los

estamen-tos ofi ciales del poder, un comes y el

goberna-dor de Lusitania

169

.

¿Dónde se ubicaría esta pieza colosal? Lo

lógico es pensar en un espacio bien

destaca-do, con una visibilidad que permitiera una

escenografía del poder, siguiendo el ejemplo

metropolitano de posicionar las imágenes con

clara intención

170

, como había sucedido con el

coloso de Nerón

171

.

Mélida en su catalogación de las piezas,

que él acertadamente atribuye a un coloso,

pensando en el fundador colonial Augusto,

lo ubica entre el teatro y anfi teatro

172

. En el

espacio del intervalo o punto de unión entre

el teatro y anfi teatro, en una suerte de cuña

urbana que dibujan los perímetros de ambos

monumentos, hay constancia de unos restos

latericios que parecen pertenecer a una base o

plataforma estatuaria

173

.

La colocación de un presumible coloso

constantiniano en indumentaria militar entre

ambos monumentos, en un espacio

esceno-gráfi camente inmejorable, jugaría un papel

esencial en la nueva reforma del complejo

tea-tro-anfi teatro.

Del mismo modo que Adriano decoró

con relieves la basa donde colocó el coloso de

Nerón junto al templo de Venus y Roma

174

,

la estatua colosal emeritense pudo haber, en

su justa y modesta medida, poseído una base

esculpida contemporánea alusiva a los asuntos

militares y victorias del emperador. El relieve

con escena de victoria

175

, atribuido tanto a

Maximiano Hercúleo

176

como a

Constanti-no

177

, representa a un emperador que,

am-parado por la protección de Victoria somete

a un enemigo caído ante un símbolo de un

trofeo militar. Sabemos de su procedencia del

teatro y de su interés para la época

178

, ¿podría

ser parte de esta base estatuaria? La hipótesis

es sugerente.

Tanto si se trata de un emperador

colo-sal, Constantino, como si fuera la Dea Roma,

los dos iconos entroncan directamente con

el concepto de divinización imperial ya en

un momento avanzado

179

, estando por ello

a nuestro juicio muy involucrada esta colosal

imagen con la deifi cación del propio Augusto

o del concepto cosmocrático que Roma, junto

a Constantinopla como el otro eje vertebrador

del imperio, representaba ya en el siglo

IV

. La

fi gura de la Dea Roma, que en Hispania

cons-tatamos con mucha frecuencia en los

progra-mas ofi ciales, aunque dentro de una

cronolo-gía altoimperial.

180

El emperador divinizado

181

, colocado en

una posición distinguida en el recinto de los

edifi cios de espectáculos, recordaría a los

ha-168 OEPEN, A. (2003): Sobre Mérida, 205-208. 169 ÁLVAREZ SAÉNZ DE BURUAGA, J. (1982): 310. 170 LA ROCCA, E. (2000): 24-26.

171 ENSOLI, S. (2000): 66-67.

172 MÉLIDA, J. R. (1925): 312, n.º 1103.

173 Noticias orales sobre estos restos. En el futuro, nos gustaría poder corroborar, arqueológicamente, la presencia o no de estos restos, que algunos vieron en la zona.

174 ENSOLI, S. (2000): 88.

175 N.º de Inventario 697 del MNAR. 176 ARCE, J. (1982): 359.

177 TRILLMICH, W. (1997) y (2004): 282-283, fi gs. 5 y 6; VIDAL, S. (2005): 27-29, lám. XIII. 178 ÁLVAREZ, J. M. y BARRERA, J. L. de la (2004): 144-145.

179 CLAUSS, M. (2001): 196-207.

180 TRILLMICH, W. et alii (1993): 390, láms. 190 b y 191. 181 ARCE, J. (2000): 244, ss.

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Mainake, XXIX / 2007 / pp. 103-138 / ISSN: 0212-078-X

bitantes de la colonia su rol en el destino del

imperium como un nuevo Augustus,

refunda-dor de la ciudad de Roma y en este caso de la

propia capital de Lusitania, rememorando su

fundación augustea, precisamente en el teatro

como recinto del origen fundacional colonial.

(21)

Mainake, XXIX / 2007 / pp. 103-138 / ISSN: 0212-078-X

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Referencias

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