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Las condiciones agroecológicas
favorables y el bajo riesgo de
este cultivo, sumados a la
existencia de políticas de
promoción y el incremento en
la demanda de madera
perfilan a esta actividad
como una interesante
alternativa de diversificación
y/o reconversión para la zona
La producción de
álamos
como alternativa
En los últimos cincuenta años el consumo mun-dial de madera se triplicó. Una de las causas de este crecimiento fue la mejora en la calidad de vida de la sociedad. Algunos estudios estiman un crecimiento del 1,2% anual entre 2000 y 2010. Se observa también una transición en la cual la madera tiende a extraerse proporcional-mente cada vez menos de los bosques natura-les, para concentrarse en áreas de plantaciones. Ello se debe sobre todo a un aumento en los costos de extracción de los bosques nativos y a mayores regulaciones de manejo por cuestiones ambientales.
En Argentina, la actividad forestal también se basa fundamentalmente en las forestaciones. De las 8.300.000 tn de madera que se producen por año, 5.900.000 corresponden a bosques plantados y, si bien la producción es creciente, continúa siendo deficitaria.
Lidia Lugano -Técnico INTA [email protected]
Fruticultura&Diversificación 19
Además de generar para la exportación, nuestro país tiene un mercado interno potencial que es importante desarrollar. En Chile, por ejemplo, con una población y un producto bruto menor al de la Argentina, el consumo de madera aserrada alcanza los 2,6 millones de m3 por año, mientras que en nuestro país llega apenas a 1,2 millones de m3. Es importante destacar que un argentino consume la mitad de madera que un brasileño, un tercio de lo que consume un chileno, y diez veces menos que un norteamericano (en Estados Unidos el consumo promedio es de 3,2 m3 por habitante/ año, mientras que el promedio mun-dial es de 0,73 m3 por habitante/año).
El cultivo del álamo se inició en la zona del Delta del Paraná, donde desde hace muchos años es la principal actividad y concentra una de las mayo-res superficies implantadas del mundo, con alre-dedor de 70.000 ha (entre sauces y álamos).
Posibilidades de cultivo en la región de los
valles irrigados
En la Norpatagonia la actividad forestal tiene lugar principalmente en la cordillera y en los valles irrigados. En esta última región la produc-ción de madera se desarrolla en torno a las cor-tinas de álamos de protección para la fruticultu-ra, pero no se alcanza a cubrir el 50 % de la demanda de madera. Además, la calidad del pro-ducto no es la mejor y la oferta disminuye año a año porque la tasa de plantación es muy baja. A este contexto de alta y creciente demanda se suman otros factores muy favorables para el desarrollo de la actividad forestal, como un bajo nivel de riesgos y la legislación vigente -la Ley 25.080 de Inversiones para Bosques Cultivados, que otorga beneficios fiscales y apoyo económi-co no reintegrable para plantaciones forestales-.
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Ley 25.080
La autoridad de aplicación de esta norma es la Secretaría de
Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos. Los beneficios fiscales
son: estabilidad fiscal por 30 a 50 años, devolución anticipada del
IVA, exención del Impuesto a los Sellos y amortización del
Impuesto a las Ganancias. Con respecto al apoyo económico no
reintegrable, cubre el 80 % del costo de la plantación -se paga
entre los 12 y 18 meses de realizada- y hasta el 70 % del costo de
podas y raleos, luego de los tres meses de haberse efectuado.
Para acceder a estos beneficios los interesados deben inscribirse
en un registro de plantadores y presentar un proyecto en la
Dirección de Forestación de la SAGPyA. El trámite puede hacerse
también en las delegaciones provinciales de Bosques. En el caso
de plantaciones menores a cinco hectáreas, los productores deben
agruparse para solicitar el subsidio, y estar representados por una
entidad.
La zona de los valles irrigados cuenta con una superficie considerable de tierras con buena aptitud, acceso a riego y sin cultivar, y condicio-nes ecológicas que permiten producir madera de álamo de muy buena calidad con altos rendi-mientos por hectárea. De acuerdo con estudios realizados sobre este cultivo para la zona, la pro-ducción de madera por hectárea está en el orden de los 250 a 300 m3 en turnos de 10 a 12 años. Algunas características de los álamos son: altos requerimientos de luz y agua, madera blanca y blanda y rápido crecimiento. En cuanto a su tecno-logía de cultivo, para esta región se recomiendan: >Para la producción de madera, los clones de: a) Populus x euroamericanaConti 12, I488, I214, o Guardi en suelos sin condiciones limitantes, y b) Populus x canescensen suelos más pesados y con mayor contenido de sales.
>Para la plantación se pueden utilizar plantas de raíz de uno o dos años y tallo de un año, pro-venientes de la viverización de estacas, o tam-bién guías o varillones sin raíz, los que con ade-cuada disponibilidad de agua tienen muy buen prendimiento.
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La densidad de la plantación debe determinarse en función de su objeti-vo: si se desea obtener madera de calidad se debe plantar a baja densi-dad, por ejemplo, un marco de plantación de 6 m entre fila y 6 m entre plantas, y podar a partir del segundo año.
Si la finalidad es la obtención de postes para uso agrícola y madera rolli-za, se puede plantar a mayor densidad, 4 m x 4 m ó 4 m x 3 m, y luego realizar un raleo a partir del cuarto o quinto año, del que se obtienen los postes, dejando un remanente de alrededor de 300 árboles por ha para la producción de madera para aserrar. Para la obtención de madera para pulpa la densidad de plantación puede ser aún mayor, de 3 m x 3 m.
Alternativas
El cultivo de álamos se complementa de manera óptima con otras actividades productivas como la horticultura o la ganadería. A este sistema de manejo se lo denomina silvopastoril o silvoagrícola, y consiste en la plantación de árboles a grandes espaciamientos, en los que comparten el uso del suelo en los interfilares con ganade-ría o cultivos agrícolas. Dado el extenso período entre la instalación del cultivo y la cosecha -10 a 12 años-, esta es una opción de mane-jo interesante porque permite obtener ingresos del mismo predio forestado mientras se espera el turno de corta de los árboles. Otra alternativa para facilitar la reconversión o la diversificación es la instalación gradual del cultivo de álamos. Por ejemplo, ir reem-plazando gradualmente a otro cultivo, o ir incorporando de a poco el cultivo al resto de las actividades del establecimiento.
Por último, es interesante destacar que la actividad forestal afianza el desarrollo de las economías regionales, ya que la madera se industrializa cerca de los bosques por la fuerte incidencia de los fle-tes, y es una actividad de alta generación de empleo.
La madera es un producto exportable, y en esta zona viene regis-trando un crecimiento sostenido en el precio. El cultivo tiene un impacto ecológico positivo como generador de oxígeno, balancea-dor del cambio climático mediante la fijación de carbono, previene la erosión de los suelos, y puede mitigar los efectos ambientales negativos de la agricultura y contribuir al desarrollo económico.