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MEDIOS DE GRACIA LECCIÓN 11

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Academic year: 2021

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MEDIOS DE GRACIA

LECCIÓN 11

La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo y aunque Jesús nunca uso la palabra “gracia”, su vida entera fue

un ejemplo de ello. Gracia significa: don inmerecido. La gracia es un don o regalo que Dios da sin que se haya hecho mérito alguno para recibirlo, como la salvación: “Sabiendo que somos salvos por la gracia de nuestro señor Jesucristo, somos justificados por gracia mediante la redención que Cristo Jesús efectuó”. “Es por eso que

nosotros podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hechos 15:11 Hebreos 4:16)

Dios quiere que demos lo que por gracia hemos recibido. Si recibimos perdón de parte de Dios por nuestros pecados, que también nosotros podamos perdonar a toda persona que nos pueda dañar; que así como Jesús vino a servir, nosotros aprendamos a servir, ayudar al prójimo y ser amables conforme a la gracia que hemos recibido.

Sabiendo que nada de lo que nos da Dios es para que lo guardemos para nosotros, sino que Dios nos ha llenado de gracia para que a través de ésta nosotros podamos alcanzar a los que nos rodean.

Los medios de gracia son los canales establecidos por Dios para darse a conocer al ser humano, para establecer un vínculo con Él. LOS MEDIOS DE GRACIA SON: LA ORACIÓN, LA PALABRA, EL AYUNO, LA ALABANZA Y LA ADORACIÓN Y LA SANTA CENA.

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LA ORACIÓN

Ya hemos hablado sobre la oración, sólo recordemos que orar es hablar y escuchar a Dios; tener una comunión íntima con Él, como dice 1 Reyes 8:28 “Con todo, tú atenderás a la oración de tu siervo, y a su plegaria, oh Jehová Dios mío, oye el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti. Mateo 21:22 “Y todo lo que pidieres en oración, creyendo, lo recibiréis”. Al orar podemos adorar, dar gracias, confesar, pedir, interceder y recibir cuando nos quedamos quietos y somos conscientes de que Dios es Dios, él nos hablará en oración. Los siguientes versículos corroboran lo anterior. 1 Timoteo2:1 “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracia, por todos los hombres…” 1Timoteo 2:8 “Quiero pues que los hombres oren en todo lugar, levantando manos, sin iras ni contiendas”.

Sabemos que podemos acercarnos confiadamente y orar pues nuestro padre que está en el cielo sabe dar buenas cosas a los que le pidan. Es importante orar en todo tiempo, para tener la guianza de Dios y tomar buenas decisiones. Algo importante dela oración es ser agradecidos, ya que Dios responde a nuestras peticiones o nos guía cuando necesitamos dirección o consejo.

Además, la oración es una forma de acceder al poder de lo alto para hacer guerra espiritual y arrebatar las almas. La oración es clave para un avivamiento, el cual ha sido prometido a nuestra nación. Es una herramienta para transformar nuestro entorno e influir en nuestra comunidad y nación.

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ALABANZA Y ADORACIÓN

Si pensamos en la oración como un diálogo con Dios, entonces la alabanza y la adoración es una forma de orar, pero con música, para reconocer y exaltar a nuestro Dios.

La alabanza y adoración es celestial, proviene de los cielos. La música es espiritual, es un vínculo directo a esta dimensión. Alabar y adorar a Dios es una expresión de amor y de gratitud, por eso hacerlo con entendimiento y alegría. Para manifestar de nuestro amor, gratitud y gozo necesitamos nuestro cuerpo entero, la Palabra nos muestra cómo hacerlo y cómo le agrada a Dios (Salmo 47, 81, 140).

LA PALABRA

La palabra de Dios que es por muchos despreciada y aun tenida como una falsedad y una locura, para nosotros es un excelente medio de gracia. Las Escrituras son las cartas de nuestro Amado. Cartas de amor. Un manual donde paso a paso y claramente vemos cómo podemos acceder a nuestra herencia espiritual como hijos del reino y podemos poseer todo lo que Dios nos ha dado por gracia.

En la Biblia encontramos oportuno consejo, sabiduría, amonestación, luz suficiente para andar en camino de rectitud y muchas más bendiciones; útil sobre toda cosa.

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La Palabra aborda problemáticas universales que a la fecha son parte de la vida cotidiana de los individuos, pero ella nos revela los fundamentos y principios del mundo espiritual que determinan sucesos del mundo material. Además, a través de ella, Dios nos indica los sucesos por acontecer, para que utilicemos nuestro tiempo sabiamente y permanezcamos en él y no volvamos a extraviarnos y alejarnos de sus caminos.

Cuando leemos la Palabra, nos alimentamos espiritualmente, lo que aumenta nuestra fe y nos hace crecer en la gracia de Dios. El Espíritu Santo hace que la lectura y predicación de la Palabra sean medios eficaces de convencimiento para llevar a los pecadores a un genuino arrepentimiento y edificarles en santidad y restauración de sus almas.

EL AYUNO

El ayuno es una práctica de abstinencia de alimentos mientras se está en oración y meditación de la palabra de Dios. El propósito del ayuno es negar los placeres físicos en busca de un crecimiento

espiritual y de una comunión profunda con Dios, que la fe crezca. La práctica del ayuno nos habla de una relación de amor, de pasión por Dios. Dejar incluso de comer para preferir al Padre. Así Jesús se preparó para su ministerio, se mantuvo en oración y ayuno. Joel 2:12 nos habla de una entrega total donde el ayuno es la

manifestación de esta decisión. Sin embargo, el ayuno también se ha practicado de manera ritualista y artificiosa, falsa, para aparentar un vínculo profundo con Dios. Por eso Jesús enseñó en Mateo 6:16-18 “Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

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Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

Lo hermoso del ayuno lo tergiversamos cuando se practica con motivaciones contrarias a Dios como lo menciona en Isaías 58:4-7 “He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? 7 ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?

QUE EN CADA AYUNO MUERA NUESTRA CARNE Y NUESTRA FE CREZCA CADA VEZ MÁS.

SANTA CENA

Celebramos la canta cena en memoria del sacrificio expiatorio de Jesús, cuando Jesús instituyó la santa cena

dijo: “esto es mi cuerpo que por vosotros es dado, haced esto en memoria de mi…Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama”. Esto equivale a un cheque que Jesús hizo para

nosotros y es importante entender qué fue lo que compró Jesús en la cruz para poder cobrar todas las bendiciones, como fue la salvación, redención, justificación, santificación, regeneración, santidad, paz, limpieza de pecados, pago de culpas, vida nueva.

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Salvación: La eterna liberación espiritual que Dios concede a aquellos que aceptan sus condiciones de arrepentimiento y fe en el Señor Jesús. La salvación únicamente se obtiene a través de Jesucristo (Juan 14:6; Hechos 4:12), y depende sólo de Dios para su provisión, garantía y seguridad.

Redención: Todos necesitan de la redención. Nuestra condición natural fue caracterizada por la culpa: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” (Romanos 3:23)

La redención de Cristo nos ha librado de la culpa: “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.” (Romanos 3:24)

En pocas palabras, justificar es declarar algo o alguien justo; hacerlo a uno justo con Dios. La justificación es Dios declarando justos a aquellos que reciben a Cristo, basándose en que la justicia de Cristo es imputada a la cuenta de aquellos que lo reciben.

Aunque la justificación, como un principio, se encuentra a través de toda la Escritura, el pasaje más importante que describe la justificación en relación a los creyentes está en Romanos 3:21-26

Jesús tenía mucho que decir acerca de la santificación en Juan 17: 16 “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.” Y esto está antes de Su petición: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” La santificación consiste en ser apartados para Dios.

Todos los creyentes entran en esta condición de santificación cuando son nacidos de Dios: “Mas por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.” (1 Corintios 1:30). Esta es una separación definitiva, eternamente apartados para Dios. Es una parte intrínseca de nuestra salvación, nuestra conexión con Cristo (Hebreos 10:10).

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La santa cena nos ofrece la oportunidad de mediar y recordar con gratitud la vida, el ministerio y la expiación del Hijo de Dios. El pan partido es un recordatorio de su cuerpo y su sufrimiento físico, en particular su sufrimiento en la cruz. Es un recordatorio de que por medio de su misericordia y gracia resucitaremos y tendremos la oportunidad de vivir eternamente con Dios.

El vino es un recordatorio de que Jesús derramó su sangre en pago de nuestros pecados, como la sangre del cordero que se sacrificaba en los tiempos de Moisés. La santa cena no es solo una ceremonia simbólica, es un encuentro con Jesús, lo cual es posible desde su ascensión hasta su segunda venida a la Tierra.

Dice 1Corintios 11:26 “Así pues todas la veces que comieres este pan, y bebieres esta copa, la muerte del Señor anuncias hasta que él venga,”

Por medio de la gracia es que nosotros podemos acercarnos confiadamente a tomar la santa cena, pues fue Jesucristo el que dio su vida en sacrificio, para expiación de nuestros pecados.

Referencias

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