El interés de Manuel Belgrano por la educación
porAlberto David Leiva
La personalidad de Belgrano ha sido tempranamente escolarizada como creador de la bandera nacional, tapando otros aspectos importantes de su personalidad, como sus inquietudes económicas, o el hecho de ser un promotor de la educación1. En realidad, el prócer participaba de la idea de que el avance en el conocimiento haría avanzar a la sociedad. Basado en principios iluministas, creía en el poder transformador de la educación.
En la primera memoria que presentó al Consulado, en 1796, propuso la creación de escuelas agrícolas donde la juventud aprendiera todo lo concerniente a los distintos tipos de cultivos, plagas, formas de combatirlas, abonos, tiempo de siembra, cuidados, etc.2
También en la primera memoria, Belgrano proponía crear escuelas de hilanza de lana y algodón3
Su primera obra concreta fue la “Academia de Geometría, Arquitectura, Perspectiva y de toda especie de dibujo” creada en marzo de 1799 por inspiración suya; necesaria para todos los oficios: carpintero, bordador, sastre, herrero y zapatero. Los egresados podrían dibujar planisferios, planos y mapas, diseñar
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Un conocido periodista, afirmaba con algo de humor que a Belgrano lo tapó la bandera, porque el día de su muerte se recuerda la bandera nacional.
2 Tocado por esta inquietud, un contemporáneo de Belgrano, Tomás José Grigera
1753-1829), el famoso “Alcalde de las Quintas”, escribió el “Manual de agricultura” (Publicado cuando el autor tenía 66 años, por la Imprenta de la Independencia en 1819), que refleja la experiencia recogida en su chacra de Lomas de Zamora, donde se instaló en 1801.
3 Probablemente se haya inspirado en los escritos del economista Bernardo
Ward, secretario de la junta de comercio durante el reinado de Fernando VI. En la misma época Simón Rodríguez proponía la enseñanza de albañilería y la vinculaba con la construcción de casas en Lacatunga (Ecuador).
máquinas, los agrimensores plantear los terrenos, los médicos estudiar el cuerpo humano y las mujeres para aplicar al ejercicio de sus labores. La escuela funcionó dos años.
También comenzó a funcionar, gracias a su iniciativa el 26 de noviembre de 1799, la “Academia de Náutica”, siguiendo la bases fijadas en un informe del capitán Félix de Azara, viajero y explorador, que continuó durante un tiempo como asesor del consulado en lo relativo a esa escuela.
La enseñanza apuntaba a brindar a los jóvenes una “carrera honrosa y lucrativa”. Los cursos debían desarrollarse en cuatro años y las materias principales eran aritmética, geometría, trigonometría plana y esférica, álgebra, dibujo, hidrografía, principios de mecánica, geografía y navegación. La academia terminó sus actividades por real orden en 1806, con las invasiones inglesas.
Hay una memoria perdida, la del 16 de junio de 1800 en la que Belgrano expone la Utilidad, necesidad y medios de erigir un Aula de Comercio en general, donde se enseñe metódicamente y por Maestría, la ciencia del Comercio en todos sus ramos.
En otra memoria, del 14 de junio 1802, propuso traer de Europa a maestros curtidores, o enviar seis estudiantes a capacitarse en el oficio. para el establecimiento de fábricas de curtiembre
El 24 de marzo de 1810, desde las páginas del Correo de Comercio, Belgrano propugnaba la fundación de escuelas primarias no sólo en las ciudades y villas sino también en las parroquias de la campaña, utilizando para ello fondos públicos. Pensaba en escuelas gratuitas donde los hombres de campo pudiesen mandar a sus hijos sin tener que pagar por su instrucción; allí se les podrá dictar buenas máximas e inspirarles amor al trabajo, pues en un pueblo donde no reine éste, decae el comercio y toma su lugar la miseria.
En la campaña decía residen los principales contribuyentes a aquellos ramos [de la educación] y a quienes de justicia se les debe una retribución tan necesaria”, manifestaba. Aquí es notable el concepto belgraniano de la educación: tenía que ser para todos los sectores por igual, sin distinciones.
Siguiendo la línea que había esbozado en la primera memoria al Consulado en 1796 Belgrano escribió, el 21 de julio de 1810, en el "Correo de Comercio", sobre la importancia de abrir una escuela para niñas, aún antes de pensar en crear más universidades. Porque con ellas, decía: Sólo se aumenta el número de nuestros doctores, pero ¿equivale esto a lo que importa la enseñanza de las que mañana han de ser madres?4.
Un aspecto poco destacado de Belgrano es su marcada preferencia por generalizar la enseñanza de las matemáticas .En la memoria del Consulado del 16 de junio de 1806, titulada "Fomento de la Agricultura en Establecimientos de Sociedad y Escuelas de su enseñanza". que ha llegado a nuestros días, hace un alegato a favor de la enseñanza de las Matemáticas en relación con todos los ramos del saber, mostrando su vinculación con la del progreso de la maquinarias y ligando el de la agricultura al de éstas.
Sabemos que después de la revolución, Belgrano se asumió definitivamente como militar por necesidad de la patria. Pero aún así, no cejó en su preferencia por la enseñanza de las matemáticas. Como vocal de la Junta de Gobierno, hizo crear en septiembre de 1810 una Escuela de Matemáticas que puso bajo la dirección del teniente coronel catalán Felipe de Sentenach. La escuela tenía como misión formar a los oficiales del ejército. Se procuraba que la enseñanza estuviera orientada hacia la carrera militar para formar militares ilustrados5.
Ya siendo brigadier, Belgrano estableció en Tucumán una academia de matemáticas para los cadetes del ejército.
Después de la batalla de Salta, el 20 de febrero de 1813, Belgrano fue distinguido por la Asamblea General Constituyente
4 Está clarísima la influencia de Pedro Rodríguez de Campomanes, el ministro de
Carlos III que encabezó importantes cambios en la consideración socioeconómica de la mujer en España. El célebre asturiano, por el que Belgrano sentía gran admiración, dedicó al tema un capítulo completo de su conocidísima obra Discurso sobre la educación popular de los artesanos y su fomento. El capítulo se titulaba “De las ocupaciones mujeriles, a beneficio de las artes”.
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Lamentablemente ésta escuela tuvo vida efímera, porque Sentenach fue ajusticiado por haber participado en el motín contrarrevolucionario encabezado por Martín de Álzaga el 11 de julio de 1812.
con un decreto, fechado el 8 de marzo de ese mismo año, por el cual se le otorgó un sable de oro y 40.000 pesos fuertes de la época en valor de fincas pertenecientes al estado . Estas fincas eran parte de las Temporalidades o bienes confiscados a los jesuitas a partir de su expulsión de los dominios de España en 1767.6
Desde Jujuy, mediante nota del 31-03-13 dirigida al Triunvirato, Belgrano comunicó su decisión de destinar los cuarenta mil pesos para la dotación de escuelas públicas de primeras letras en la misma ciudad de Jujujy, Tarija, Santiago del Estero y Tucumán donde se enseñe a leer y escribir, la aritmética, la doctrina cristiana y los primeros rudimentos de los derechos y obligaciones en sociedad hacia ésta y el gobierno que la rige7.
Recordemos que en el reglamento del 25 de mayo de 1813 para las escuelas públicas propuestas por Belgrano, también debían impartirse los fundamentos de nuestra sagrada Religión y Doctrina Cristiana por el Catecismo de doctrina cristiana (1559) del Jesuita Gaspar de Astete que tuvo más de 600 ediciones y fue traducido a varios idiomas europeos; el Catecismo histórico, del Cardenal francés Andrés Fleury un autor al que Roma consideraba contaminado de jansenismo y el compendio de Francisco Pouget, un Teólogo francés autor también de un catecismo que tuvo vigencia en Francia.
Sin embargo, fue tan realista en sus decisiones que, considerando los peligros a que se veía expuesta la Revolución de Mayo debido a la escasez de recursos para proveer de armamento a las tropas, desde la Villa de Luján envió un oficio al gobierno de Buenos Aires el 18 de junio de 1814 cediendo para gastos militares la suma que antes había destinado a la fundación de escuelas
Belgrano pasó los últimos diez años de su vida expandiendo la revolución por el interior del país en campañas militares, pero no
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Es oportuno señalar que Belgrano recibió esta donación en bienes, se insiste, no en dinero contante y sonante en premio de sus servicios, no como remuneración por el triunfo.
7 No fue éste el primer y único gesto de desprendimiento del general Belgrano.
Siendo vocal del Primer Gobierno Patrio, renunció en 1810 a su sueldo de 3.000 pesos y cuando asumió como jefe del Regimiento de Patricios renunció a la mitad de su sueldo.
decayó nunca su interés por impulsar la educación de los ciudadanos. Al fundar dos pueblos, Mandisoví (Federación) y Curuzú Cuatiá, sugirió la creación de escuelasen ellos y propuso los medios para sostenerlas.
Después, al ser designado como jefe del Ejército Auxiliar del Perú (o del Norte), estableció en la Ciudadela de Tucumán, una escuela para sus soldados donde aprendían las primeras letras 500 soldados.
También mandó publicar un periódico que se llamó “Diario Militar”, que fue un pionero en su tipo.
Ya para entonces estaba muy enfermo. El año siguiente transcurrió entre dolores físicos y morales. A mediados de 1819 recibió la orden de bajar con el Ejército del Norte para intervenir en las luchas civiles, pidió licencia por enfermedad y delegó el mando en su segundo, Francisco Fernández de la Cruz. Llegó a Buenos Aires en plena anarquía y se apagó su vida en soledad, ante la indiferencia de los que le debían la mayor gratitud.