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HINOJOSA

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Academic year: 2020

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Hinojosa es una villa situada en el término municipal de Tartanedo dentro de la comarca de Molina de Aragón, de la que dista 26 km. La distancia con Guadalajara capital es de 127 km. Se accede a ella desde Molina de Aragón tomando la CM-210 en dirección a Daroca y Cala-tayud hasta el pueblo de Rueda de la Sierra, aquí tomaremos la GU-426 pasando por Torrubia y Tartanedo, del que sale un camino vecinal hasta Hinojosa de aproximadamente 2 km.

La villa se acomoda a los pies del cerro llamado Cabeza de Cid, nombre que recibe de la supuesta estancia de una noche del caballero burgalés en el viaje a su destierro valenciano. En este mismo cerro encontramos los orígenes más remotos de la historia de Hinojosa, ya que en él se han encontrado restos de un castro celtibérico así como diversas piezas de cerámica y úti-les de uso diario.

Debió de estar entre las plazas reconquistadas en 1122 por Alfonso I El Batallador junto con Anchuela del Campo, y más tarde pasó al Señorío de Molina de la familia de los Manrique de Lara. Dentro de la reseña acerca de Hinojosa hay que hablar del poblado del que formaba parte la ermita de la que nos ocuparemos. Aunque hoy pertenece a la villa de Hinojosa, fue en su ori-gen iglesia parroquial del despoblado de Torralbilla que se situaba a aproximadamente 3 km de la primera. No se conoce con exactitud el momento en que comenzó el éxodo hacia Hinojosa y Milmarcos, pero sabemos por lo que escribe Toribio de Minguela en su Historia de la Diócesis de Sigüenza y sus Obispos, que aún en 1353, en el censo de la Diócesis, se la incluye junto a Hinojo-sa y FuentelHinojo-saz como una sola feligresía con renta anual de cuatrocientos treinta maravedíes.

El cronista provincial Francisco Layna nos describe, en su estudio sobre la arquitectura románica de la provincia de Guadalajara, las disputas acaecidas entre los vecinos de Hinojosa y Milmarcos por los límites entre los términos municipales para su aprovechamiento en pasto-reo y trashumancia, ya que las tierras de Torralbilla estaban en las inmediaciones de ambos. Las disputas no sólo vinieron por el rendimiento de las tierras sino que la ermita fue también moti-vo de discrepancias entre los dos pueblos hasta que los milmarqueños debieron acatar la deci-sión judicial que le dio la potestad de la ermita a Hinojosa.

HINOJOSA

Ermita de Santa Catalina

L

A ERMITA DEDICADA ASANTACATALINA, que

anterior-mente fue iglesia parroquial del poblado de Torral-billa, se encuentra situada en el margen izquierdo de la carretera CM-2107 que une Hinojosa con Milmar-cos. Se alza en el páramo molinés rodeada de sabinas, ali-sos y encinas; aún hoy, al norte de la ermita, podemos ver algunas de las construcciones del antiguo pueblo. Los ini-cios de la historia de Torralbilla están por esclarecer, puesto que carecemos de fuentes documentales o arqueo-lógicas acerca de su fundación al igual del porqué de su abandono.

La ermita presenta una planta rectangular de nave única con acabado en cabecera semicircular, según el

modelo de las pequeñas iglesias rurales con pocos recur-sos. El paramento, tanto en la nave como en el ábside, está compuesto por sillarejo que se refuerza con sillares en las esquinas. Se encuentran algunas marcas de cantero en forma de flechas en los sillares de la galería, las más nume-rosas en las jambas de la entrada occidental. Ya en el exte-rior observamos que la cabecera se estrecha en la parte recta del testero y que éste se refuerza por dos lesenas adosadas al muro. Observando la ermita, sobre todo en su lado este, vemos un gran desnivel que provoca su situación en la ladera del cerro, salvado en su cabecera por un fuer-te basamento en el que apoya, y en el lado sur por un pór-tico adosado. Este pórpór-tico lateral es la única parte de la

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iglesia construida en su totalidad con sillar de piedra labra-da. Todo el paramento de la ermita presenta un esquema sencillo en cuanto a iluminación hacia el interior con dos ventanas aspilleras en el centro superior del ábside y los pies y otras dos de gran abocinamiento semicircular en los tramos rectos del presbiterio. La ermita esta cubierta a dos aguas en la nave, en la cabecera y en el testero recto, y a una sola ya en el hemiciclo. Lo más destacable de la deco-ración de la cabecera es la cornisa y los canecillos en los que se apoya. La cornisa presenta diversos motivos deco-rativos, como son el taqueado o ajedrezado y roleos, que se entremezclan dándole continuidad a toda la superficie horizontal.

Los veinticinco canecillos que sostienen el alero en la cabecera merecen una reseña aparte; presentan todos ellos decoración, algunos figurada, como cabezas en gestos grotescos o una pareja abrazada en labores de amoríos.

Aparecen igualmente dos que muestran a un músico supuestamente tocando la vihuela, aunque por su degrada-ción es aventurado afirmarlo. Otros se limitan a volutas o modillones de rollo, diversificando el número de rollos; encontramos también dos barricas de vino. Sin duda los más destacados, por tenerlos también representados en el arco triunfal interior (a lo que nos referiremos posterior-mente), son los tres que encarnan a los seres mitológicos de los trasgos, con cuerpo de ave y cola de reptil, muy fre-cuentes en la temática medieval. Todas estas escenas nos ilustran sobre la vida del poblado medieval de Torralbilla y la fantasía de sus artistas.

El acceso a la ermita se práctica por el lado sur, cobi-jado por un pórtico adosado al muro. Está compuesto por seis vanos que se unen mediante haces de columnas parea-das que voltean en arcos de medio punto bastante rebaja-dos en su intradós. Los arcos y vanos se apoyan en un

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Canecillo del ábside Canecillo del ábside

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Planta

Alzado sur con el pórtico

10 m 0 1 2 3 4 4

10 m 0 1 2 3 4 5

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Alzado sur

Sección transversal y alzado este

10 m 0 1 2 3 4 5

10 m 0 1 2 3 4 5

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Vista desde el lado suroeste

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Capitel del pórtico

Interior del pórtico

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so basamento que sustenta la galería; a su vez las columnas pareadas descansan sobre basas típicamente románicas labradas en su solo sillar, con un plinto no muy marcado y basa con la decorativa lengüeta de garra en sus extremos. Ambos fustes cilíndricos son rematados por capiteles de decoración casi de labra serigrafiada por su esquematiza-ción, que representa motivos vegetales y de bola. La gale-ría está abierta en su vertiente este y oeste; en la primera se horadan tres huecos con arcos de medio punto que se dife-rencian por su tamaño. Este hecho, unido al resto de un muro anexionado a la iglesia que va desde la portada hasta el final de la galería, permite pensar que existiera otro muro que cerrara, creando una pequeña habitación que serviría de sacristía. Dentro de la galería podemos ver también ornatos de diferente fábrica, como en la jamba del arco de acceso del lado oeste donde está tallada una pequeña Vir-gen enmarcada en una hornacina de tosca talla. En el muro anexionado al mediodía de la ermita se encuentran dos representaciones, ambas en sillares reutilizados, una de un animal que se asemeja al lobo y otra de una rueca, símbolo del martirio de Santa Catalina que guarda en su interior el anagrama de Cristo y María, la cual a su vez está rematada por una corona. Destacable es también el reloj de sol que vemos en los sillares de la derecha, y, aunque le falta el gno-món, podemos ver la partición de las horas en las que le daba el sol. Actualmente no se utiliza, ya que que la galería porticada no le deja cumplir su función.

La portada de acceso a la ermita se compone de cua-tro arquivoltas en arista viva que se sustentan con colum-nas, adosadas las tres primeras, y pilastras ribeteadas con bocel, la más interior. Todas las arquivoltas están flanquea-das por una chambrana de puntas de diamante. Los capi-teles de la portada cuentan con una decoración de rudas palmetas que sustentan ábaco y cimacio sin ornato.

El interior de la ermita se presenta sencillo en cuanto a formas y decoración. La nave está recorrida en todo su paramento por un banco, y tiene la techumbre de factura moderna, de madera. Nos da paso al ábside un arco apun-tado y doblado, que se presenta a mayor altura que la nave para salvar el desnivel, y que nos da testimonio de la dife-rencia en la anchura entre nave y presbiterio. Este arco triunfal, al tiempo, apoya sus dovelas de sillar en dos capi-teles con destacada decoración. En el lado del evangelio vemos un capitel con ábaco ornamentado con palmas entrelazadas con cesta de dos volutas que se voltean en las dos vertientes; esta decoración se repetirá en la portada de la iglesia del pueblo de Torrubia, aunque es de menor tamaño y factura algo más tosca.

El capitel de la epístola representa el tema del trasgo y la sirena, pertenecientes al bestiario medieval; los trasgos 460

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Capiteles de la portada

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se presentan en el frente del capitel, con su cuerpo de ave, cola de reptil, cabeza alargada de puntiagudas orejas, fren-te y cara con múltiples arrugas y un rictus maléfico en su faz. Se encuentran afrontados con un árbol o rama que nace entre ellos, recuerdo quizás del árbol de la vida. La sirena-pájaro, que mira hacia el ábside, representaba la seducción y la atracción hacia los placeres carnales (suelen representarse con un elemento como un peine o un espe-jo, aunque la adaptación al marco no lo permitió en este caso). La filiación de esta decoración se ha querido vincu-lar con la del monasterio burgalés de Silos, sobre todo en la representación de los trasgos, a semejanza de las arpías del primer maestro del claustro silense. El transepto y el ábside se cubren con bóveda de cañón y de horno, res-pectivamente; además cuenta con una línea de imposta en arista viva que recorre el espacio.

La cronología de la ermita se remonta a fines del siglo

XII. Tanto la estela de los capiteles –que nos remite al

pri-mer maestro de Silos–, como el hecho de que se constru-yera una galería porticada –propia de este siglo–, así lo avalan.

A lo pies de la ermita nos encontramos con una pila bautismal muy sencilla, con una copa en forma de cono, ribeteada en su parte más ancha, y una moldura en bocel que la recorre. Se apoya sobre una basa cuadrada en la que

Capitel del arco triunfal Capitel del arco triunfal

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los elementos más destacados serían las lengüetas, a modo de garras que ya hemos visto en las basas de las columnas, así como el anillo ornamental que decora la parte más estrecha. A la entrada, a nuestra derecha y horadada en el poyete que recorre la ermita, podemos ver una pequeña pila de agua bendita, cilíndrica, poco profunda, de tosca factura pero de gran funcionalidad.

Texto: ABFM - Fotos: PLHH/EJM/ABFM - Planos: LCM

Bibliografía

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Referencias

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