Máximas de San Agustín

Texto completo

(1)

AFúRISMO·S 'C'ATOLl·COS

"

r.,

MAXIMAS DE SAN AGUSTiN

l: : . . ; . i f , •

t ' •• : : • .

;,,.:: ..

DlOS; .BUSQUEDA Y HALLAZGO.

Es imposible que a las almas preocupadas, que piado.sa,- casta

y cuidadosamente se busqu� a sí mismas y a �u J)ios, es decir

.,

busquen la 'Verdad, les falten medios �uficientes para conse­

guirla.

(De

quant. animae, c.

XIV,

,no

24).

·

Nadie ha visto jamás. a Dios: es cosa jpvisibJie que debe

buscarse no con los ojos sino con el corazón ... Pero para verle

de este modo debemos purificamos previamente según la sen­

tencia evangélica « bienaventurados los limpios de corazón ... >

_(Jn

'tf!pist.

Jomm.

,zd

Parth:o.s, V/1-8).

Hay quien, para hallar a Dios, se pone a leer libros. Hay

W1

gran µbro que es la natura}eza ostensible : !>bsérvala bien y Jiee.

No escribió Dios con letras de tinta para dársete a conocer : ante

tus ojos _puso sus mismas obras.

(Serm. post Maar. reperti. 126,

6).

Contempla .las cosas hechas y busca a -.;u Autor : medita sobre

lo que ves y busca lo que no ves ....

(Serm.

126, 11---n

JI, 3).

Rodeé las calles s plazas de la ciudad de

este

mundo

'bus­

cándote. y oo te hallé, porque buscaba fuera lo que estaba dentro

de mí mismo.

(Sol. c.

XXXI).

Dios está dentro de .mí, más interior que lo l}lás •íntimo mí<>.

!Con/. L. (11, c. 6, 11).

(2)

M Á � l ,M � D E -� A N A G U S T; f N

FIN Y FELICIDAD

21

Tú ¡ oh� Señor l nos han cr,eado para Ti, y nuestro cor�n

está inquieto hasta que descanse en Ti.

(Conf.

L. !,

c.

/). ·

El río de la vida desemboca en otro rí9, sin jamás a�bar ·d�

t,alir de miserias mientras se pone en algo inestable el término

de nuestras acciones .

.(Ep. I 18,

6).

Poseer a Dios .equivale a gozarle. (De

beata vita, c. IV,

ffll

35)

El que posee a Dios, es feliz.

(De beata vita, c.

11,

ntJ 11).

VERBUM DEI, LUX ·HOMINIBUS

Cristo-Dios es la Patria a la cual vamos. Cristo-hombre es

el,camino por el cual vamos.

(Serm.

CXXIV,

,ztJ3).

La vida que hay en el Verbo es la luz de ,los hombresí

{Trae. in Joann. c.

!,

nu

17..).

La luz d�l entendimiento para aprehender _y saber toda$

las cosas es el mismo Dios por quien fueron todaa hechas. (De

Civ.

Dei.

L.

VIII, c. VII).

Dios vierte su luz para que e§ean entendidas �das las .co3as�

(Sol.

L. !,

c. VIII,

n!l

15)..

Los axiomas y verdades de la ciencia necesitan para ser · co.;.

hocidos ser iluminados por la luz de Dios.

(Sol. L. I,

.c.

VI,

no.

12).

Las palabras han perdido su valor con el continuo hablar;

sonando

y

pasando han perdid� su virtud

y

ya no _parecen sÍru:>

pa.Ia.bras... P,ero en el hombre también hay un verbo que ,qu�

cLer_tro; el sonido sale de la boca. Ha_y _un. verh9 que tiene

una

pronunciación espiritual, lo que se . percibe _por el sonido no

es

el sonido mismo.:. La palabra que suena pa.s�; perq lo ,que

expresa el sonido y queda en· el suj,eto racional 51.ue hábJa o

escucha persevera aun pasados los sQnidos.

(Trae.

in

Jo.ann..

c.'f,

(3)

2.2 J , A • F O R T' E Z A M É N D E Z - B Á L G O M A

HUMANISMO Y ANTROPOLOGIA

.Participamos de la naturaleza de Dios por ·cuanto hemos si.do hechos a su imag¡en; y fie su inteligencia por la que le 00(1".ocemos y nos conocemos a nosotros mismo.,; ; y de su gra­ cia con la cu.al somos felices unidos. a El.

(De Civ.

,Dei,

L. VIII

.,

cap.

X,

nQ 2).

En nosotros mismos reconocemos la

imag,ero.

die

la

Trini­ dad... porque nosotros somos y conocemos que somos y ama­ mos nuestro ser y conocimiento. (De

Civ. D,:l,

L.

XI, c. XXVI;

no 1). ·

Cuando el alma s;e ordena a sí mi�ma, vuélvese rann6nica y bélla, pudiendo �ntonces con�p1ar a Dios, fuente de todo lo �rdadero . .(De

.Ord. ,l.

'/J.,

c. ,XIX, na 51).

El que solamente se entrega a 1a perfecci6n :de las cosa� sensibles no sólo está alejado de Dios, sino también de sí mismo.

(De Ord. l. 111,

c.

11.J

n2

�}.

El hombre no se conoce a sí mismo. Para conocerse es ,ne­ oesario separars.e de la vida de Ios sentidos y replegándose·.

en

sí, vivir en contacto con la luz de la raz6n.

(De Ord. L.

11

e,

J, na 3).

. . _,. ...

Ni yo mismo soy capaz de penetrar todo lo que soy,;

�(Con/.

L.

X, f. Vil/, n2 15).

Yo mismo resulté para mí un gran enigma.

(Con/. L. 11/1,

e, IV,

no 9).

No quieras irte fuera, vuelve dentro .de ti.; en el interior del hombre habita la verdad.

f.De

Vera relig. c. XXXIX).

· .¡ Dichosos mil veces los que lograron la certeza :de que no 5é debe temer a la muerte aun cuando sea mortal el alma I Pero yo, desgraciado, no he podido conquistar esta certeza con nin­

gún :raronaniiento ni autoridad.

(Sol. L.

JI,

c. XIII, nº 24).

Desde que se comienza a ser en este �ueq>0 que ha de mo­ rir, nunca deja de estar viniendo la muerte. Cosa e� de su mutabilidad el que durante toda esta vida se ,�té llegando a 1a muerte ... El ti,empo de nuestra vida es, pues, carrera hacia.

(4)

M Á X I M A S D E S A N A

G

·u S T Í N 2)

fa muerte. ¿O ·habrá que decir más· bien que se vil'e y muere a la .vez? (De

Civ.

Det

XIII,

c. X).

PONDUS MEUM, AMOR MEU.S

(Con/. XIII, /XI'.

no.

10),

Bienaventurado el que t.e ama a Ti, Señor, y :aLamigo en Ti:,

y

al enemigo por Ti, porque s6lo no _podrá perder al amigq, qujen tiene a todos por amigos eµ Aquel que

no

puede perderse.

¡Con/.

L. IV, c.

X,

na

15) ..

El fin de todo prece_pto es el amor.

(.Ench. c.

XX)'.

[S61o podep:ios unirnos a Dios por medio del amor. (De

mor. Eccl. l.

L

c. XIV, na 24).

¿Qué busca el aínor, sino adherfrse .al que

ªm;a

y si ,es posi­ ble fundirse con él? (De

Ord. L. 11, c. XVIII,

llD

48).

Ama y haz lo que quieras. Si ·callas, .�lla ·por amor; si ha­ blas, habla por amor; si corriges, corrige por amor; si obe­ de�s, obedece por amor. Ten dentro ,(!.e ti � raíz del amor, qwe

de esta rafa., no puede salir sino bien.

(In

/Ep. Joann.

ad.

Part.

VII, no 8).

No debe considerarse lo que se hace, sino con que inten­

ción y ánimo se haoe.

(In Ep. Joann.

ad Part.

VII,

,no.

8).

VALORES Y VALORACIONES

La erudición moderada y racional de las artes liberales nos hace más ágiles y conistantes, más , limpios y bellos pata el abrazo die la Sabiduría, para apetec:erla \lllás ardien�ente, para conseguirla �

mas

ahinco.1 abrazando la vida bienavm­ turada.

(De Ord. L. I, c. VIII,

nD 1).

El hablar de

acaso

en las cosas se debe a nuestra ignoran,

cia de �us razones y causas ya que no ocurre !prosperidad ni in­ fortunio _que no se ajuste y tenga su cpngruencia con el Universo.

f...Cont. Acad. l. l

.,

c.

!,

no 1).

El que se cree algo no siendo nada, corre el peligro '\DO sólo de no recibir lo que no es, sino de perder lo mismo que �

(5)

24 J , A , P O R T B Z .A M É N D E Z • B Á L G O M A

. . Tiene mayor fuerza _para aprender _una. libre curiosida.d que no una medrosa necesidad. (Con/. l. I, ,c. XIV,¿ no 23).

¿ Es posible que nos sea grato lo que ,no es lícito y preci­ f.ifllilfflte sólo por el hecho de no ser lícito? (Conf.

L.

/!, c. IV, no 14).

Aunque las cos�s terrenas, comparadas con. las divinas son

:lláda, consideradas en sí misffi<!:s, s()Il hermosas y admirables, ·cqmo producidas que son .por Dios. (De Quant. ,anima��­

c.

XXXIII,

na 76).

La sabiduría y la necedad soi:i como manjares provechosos

o nocivos, y las palabras elegantes y triviales, como p¡l.atos pre­

cioe...os o humildes, � los que se pueden .servir ambo¡¡, manjares,,.

.(Con/.

L.

V, c. VI, na 2).

Figure

Actualización...

Referencias

Actualización...