Sobre la concepción de la teología racional y la filosofía cristiana.
pueda la filosofía concluir algo que se oponga (en el ámbito de la cosmología, psicología racional o teología natural) a lo que enseña la revelación y/o se cree por la fe. Por otro lado, como es lógico, acerca de dogmas, misterios o artículos de fe, a los que la razón no alcanza a llegar, es evidente que el ámbito de la revelación es más amplio que el de la razón. Esto significa que si la razón puede, partiendo de la experiencia y la argumentación causal, concluir que Dios existe, aun cuando se parta del ente y se infiera la existencia del ente realísimo (el ser necesario de la tercera vía como fundamento de los contingentes) y la teología revelada enseñe que el conocimiento de Dios no es simplemente el de un motor inmóvil, un ens realissimum, sino el Dios que es trinidad, que se encarna, etc. pero que no difiere el objeto de la teología, aun cuando el conocimiento de Dios que proporcione la teología revelada sea distinto, por tratarse de un Dios personal manifestado en Cristo que es Dios y hombre, etc. , del concepto filosófico de Dios al que por ejemplo había llegado Aristóteles en su Metafísica.
la filosofía griega en su favor sino que impone la concepción científica aristotélica, aun cuando fuere errónea, con el solo objeto no ya, como en los primeros siglos del cristianismo de asimilar la cultura clásica griega sino de apropiársela en su beneficio con objeto de avalar los dogmas teológico revelados, convertir la Metafísica aristotélica y el discurso aristotélico sobre Dios en una introducción a la teología dogmática procedente de la revelación sino que además la ciencia aristotélica, aun errada, es sentada como parte del conjunto de saberes clásicos que legitima una determinada interpretación de la sagrada escritura, textual, entendiendo que el hombre es la obra culminante de la creación y que además se interpreta el geocentrismo como una forma textual de avalar el pasaje bíblico de Josué y el sol (vid. Juan Luis Arsuaga, “Amalur”).
Sobre la Modernidad: la posibilidad científica de la Metafísica en el racionalismo.
pensante infinita, pero aun debemos explicar de donde procede dicha idea que es superior a la realidad de una sustancia finita pensante, sea la mía, mi ser, o la de otro ser semejante a mí, también sustancia finita pensante, etc.). Por otro lado, una vez probada la existencia de Dios, debemos concluir que apoyándose en la veracidad divina llega a dar el salto de la conciencia ala existencia de los cuerpos como causa de las ideas que “parece proceden de fuera de mí” y concluir la existencia de los cuerpos como causa de las ideas adventicias. Salva pues la metafísica, partiendo de la razón, poniendo entre paréntesis la existencia de los cuerpos y la realidad trascendente a la conciencia.
El rechazo de la Metafísica en el criticismo kantiano, concepto kantiano de Filosofía.
Kant define la Filosofía, pero introduce dos conceptos de Filosofía. Se trata del concepto “mundano” y “académico” de Filosofía.
La filosofía de Immanuel Kant (1724-1804) se enmarca en el contexto de la Ilustración. En la medida en que en ella se recogen sistemáticamente las ideas más importantes de la filosofía moderna, puede decirse que representa la culminación de la filosofía del siglo XVIII.
1. Ilustración y criticismo
“La Ilustración es la salida del individuo de su consentida minoría de edad mediante el uso de la razón”. Es la posibilidad de servirse del propio entendimiento para ser libre, siguiendo el mandato de la propia razón, no el de los otros.
de una razón deductiva que fundamenta en sí misma su propio funcionamiento y alcance; para el empirismo, los límites de la razón están en la experiencia sensible y esto limita el conocimiento de lo real y desde luego la posibilidad de elaborar una ética basada en verdades universales procedentes de la razón, como propone el racionalismo.
Kant entiende que, efectivamente, la razón tiene límites bien definidos por la experiencia sensible. Si el hombre debe guiarse exclusivamente `por la razón, es necesario conocerlos. A este análisis de la razón se le denomina “uso crítico de la razón”: de sus propios límites en el conocimiento (uso teórico) y en relación a su objeto o fines prácticos (uso práctico).
Así, Kant habla de la razón y dos usos de la misma con unos límites precisos en su funcionamiento: la razón pura teórica, cuyo límite es la sensibilidad, y la razón pura práctica, que tiende, por definición a plantearse preguntas que van más allá de los límites de la experiencia sensible, pero que son inevitables, constitutivamente humanas, y que tienen que ver con el ámbito de la libertad.
Si es capaz de realizar esta crítica, esto es, de establecer los límites de la razón, el hombre será “capaz de orientarse en el pensamiento de acuerdo a sus fines prácticos”: la realización de la libertad como ejercicio del deber.
2. La idea de Filosofía: filosofía mundana y filosofía académica.
La Filosofía es para Kant “la ciencia de la relación de todos los conocimientos a los fines esenciales de la razón humana”. Este es el concepto mundano de la Filosofía. En su concepción mundana a la Filosofía pretende responder a ciertas preguntas:
-Establecer los principios y límites que hacen posible el conocimiento científico de la naturaleza. ¿Qué puedo conocer? (uso teórico de la razón).
-Delinear el destino último del hombre y las condiciones y posibilidades de su realización. ¿Qué me cabe esperar? (uso práctico de la razón).
Estas tres cuestiones pueden ser englobadas en una cuarta: ¿Qué es el hombre? Podemos concluir que el proyecto total de la filosofía kantiana es el ilustrado: la construcción de un pensamiento racional al servicio de una humanidad libre y moral.
Pero con esto no se agota la tarea que corresponde a la Filosofía, ella debe ocuparse de la interrelación y la unidad interna de esos conocimientos para establecer el sistema de todos ellos. Este es el concepto académico de Filosofía.
3. Límites del conocimiento. Posibilidad de la metafísica como ciencia
La primera pregunta a la que hay que responder es, según hemos visto, ¿qué puedo conocer? Responderla implica señalar tanto los principios que hacen posible un conocimiento científico de la naturaleza como los límites que tiene el conocimiento. Esto lo lleva a cabo Kant en su obra Crítica de la razón pura (KrV). En la introducción a esta obra Kant se muestra interesado por el problema de si es posible la metafísica como ciencia. Para ello hay que contestar una pregunta previa ¿Cómo es posible la ciencia? Si tenemos en cuenta que podemos considerar la ciencia como un conjunto de enunciados o juicios[1], la pregunta puede concretarse como sigue: ¿Cuales son las condiciones que hacen posibles los juicios de la ciencia?
Pero ¿qué tipo de juicios son los característicos de la ciencia? Hemos de distinguir antes distintos tipos de juicios:
-Juicios sintéticos- son aquellos en los que el predicado no está comprendido en el sujeto, por lo que amplían nuestro conocimiento, esto es, son extensivos. Ej. Todos los nativos de la tribu X miden más de 1’90.
-Juicios a priori- son aquellos cuya verdad puede ser conocida independientemente de la experiencia. Son universales y necesarios.
-Juicios a posteriori- son aquellos cuya verdad es conocida a partir de los datos de la experiencia. No son ni universales ni necesarios.
Los juicios sintéticos a priori son los característicos de la ciencia. Por ser sintéticos son extensivos, amplían nuestro conocimiento; por ser a priori son universales y necesarios. Estos son los requisitos indispensables para considerar que un juicio es científico. Sin embargo, no son los juicios de la metafísica, de modo que ésta no puede ser considerada estrictamente una ciencia.
Fuentes o facultades del conocimiento.
Son la sensibilidad y el entendimiento, como entendimiento y como razón, en sentido estricto. La sensibilidad es pasiva, se limita a recibir las impresiones procedentes del exterior. El entendimiento es, por el contrario, activo. Su actividad consiste en producir de forma espontánea ciertos conceptos sin derivarlos de la experiencia (sustancia, causa, necesidad, existencia, etc.) Estos conceptos son utilizados por el entendimiento para unificar y ordenar la experiencia, para construir juicios, generar ideas. Por tanto, dichos conceptos sólo son aplicables con validez dentro de la experiencia. El entendimiento, como facultad cognoscitiva se divide a su vez en entendimiento propiamente dicho, que es la facultad de generar conceptos y la razón que es la facultad de encadenar unos juicios con otros formando razonamientos.
El estudio de la sensibilidad en la estética trascendental define el espacio y el tiempo como formas a priori de la sensibilidad. Es decir, las condiciones de la sensibilidad son el espacio y el tiempo, puesto que toda percepción se da en un lugar del espacio y/o en un momento del tiempo.
El estudio del entendimiento se da en la analítica trascendental y se centra en la función de comprender. Comprender los fenómenos es poder referirlos a un concepto y esto se realiza a través de un juicio (esto es una casa, esto es un árbol). Kant dice que el entendimiento posee conceptos o formas a priori, que deduce de las formas lógicas del juicio, estableciendo una tabla de categorías:
-Según la cantidad: unidad, pluralidad y totalidad.
-Según la cualidad: realidad, limitación y negación.
-Según la relación: sustancia, causa y comunidad.
-Según la modalidad: posibilidad, existencia y necesidad.
Las categorías solo son fuente de conocimiento aplicadas a los fenómenos, esto es, a impresiones sensibles que se dan en el espacio y en el tiempo.
En la dialéctica trascendental Kant procede a estudiar la razón como facultad de encadenar unos juicios con otros formando razonamientos. La naturaleza de la razón nos impulsa a buscar leyes cada vez más generales capaces de explicar un mayor número de fenómenos. Esta tendencia lleva a traspasar las barreras de la experiencia estableciendo ideas (mundo, alma, Dios), las cuales han sido el objeto de la Metafísica; Estas tres ideas de la razón, si bien no nos aportan conocimiento expresan el ideal de la razón de encontrar leyes y principios más generales cada vez.
El idealismo trascendental. Fenómeno y noúmeno.
Si lo dado en la experiencia se denomina fenómeno, esto es, el objeto en cuanto que aparece o se muestra al sujeto, implica que hay algo que no aparece. El objeto considerado al margen de su relación con la sensibilidad se llama “cosa en sí” o “noúmeno” (en la medida en que es algo sólo inteligible).
4. ¿Qué debo hacer? Las ideas de razón como postulados de la razón práctica.
El ser humano tiende a lo incondicionado. Se plantea preguntas cuyas respuestas no son comprobables, pero son necesarias, y que orientan el comportamiento del hombre, incluyendo su interés teórico en el conocimiento de la realidad (la razón práctica es la guía de la razón teórica).
En este sentido, las ideas que genera la razón cuando analiza objetos que están más allá de la sensibilidad (la realidad como noúmeno) son regulativas: exceden los límites del conocimiento científico, pero orientan el pensamiento. Al fin y al cabo, el hombre persigue la construcción de su vida moral y política; persigue, responder a la pregunta de ¿qué debo conocer?
Para Kant son tres las ideas regulativas de la razón: la idea de mundo, alma y Dios. Son los llamados postulados de la razón práctica.
¿Cómo funciona la razón en su uso práctico?
En su conocimiento de lo real, esto es, en su uso teórico, la razón construye juicios (entendimiento) aplicados al material primero de la sensibilidad, y luego juicios e ideas cada vez más generales. ¿Qué tipo de enunciados se construyen mediante el uso moral o práctico de la razón? Kant afirma que todo enunciado moral es un mandato o imperativo y estos constituyen cualquier código ético. Son órdenes que orientan, que mueven a obrar.
Los imperativos pueden ser de dos tipos:
placeres con moderación etc.). Esto implica que su fundamento es siempre material puesto que viene determinado por la satisfacción de determinadas inclinaciones. Por esta razón este tipo de éticas materiales son siempre heterónomas, es decir, las normas proceden de algo exterior y no del mismo sujeto y, por ello mismo, las éticas materiales nunca pueden ser universales. Cuando el hombre utiliza imperativos hipotéticos utiliza objetos como medios para conseguir unos fines determinados. De estos objetos, en tanto que sirven para algo determinado, se dice que tienen un valor relativo ( el que le da el sujeto).
El imperativo categórico. Un imperativo categórico es una ley procedente de la razón: es la forma general de toda ley que sea racional. Cualquier mandato que sea racional debe carecer de contenido, sólo debe cumplir la forma de obrar y debe, en cualquier caso expresar un “querer racional” cuyo único fin sea el bien, o lo que es lo mismo, el ejercicio del deber. Si un imperativo es categórico, esto es racional, por definición es libre, y en último término, libertad y deber se identifican. Cuando el fin es hacer el bien, se habla del valor absoluto de la acción: una acción es buena en sí misma, no porque reporte otro tipo de beneficios. El imperativo categórico es el fundamento de la ética formal, de una moral que es autónoma y no obedece a otros mandatos que los de la propia razón.
Formulaciones del imperativo categórico
La formulación que da Kant del imperativo categórico es esta: “Obra siempre según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne en ley universal”. Dicho de otro modo, obra de forma que lo que quieras pueda quererlo a la vez cualquier otro ser racional. Otra formulación del imperativo categórico es “obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin y nunca meramente como un medio”.
El único ser que es un fin en sí mismo, que tiene valor absoluto es el hombre, en tanto que ser racional. No puede ser utilizado como un medio. En esto consiste la dignidad.
El imperativo categórico es la forma general de toda ley. Esto es, cualquier ley concreta, bien sea una máxima subjetiva o una ley positiva tiene que ajustarse a la forma del imperativo categórico para tener fundamento y validez moral.