TRABAJO DE FIN DE GRADO
«ENTRE DECIR Y PENSAR: UN ANÁLISIS COMPARATIVO DE TRES VERSIONES AL
ESPAÑOL DE HERÁCLITO DE ÉFESO»
Autora: MIRIAM ÚBEDA LÓPEZ
Tutor: Dr.RAÚL CABALLERO SÁNCHEZ
GRADO EN FILOLOGÍA CLÁSICA
Curso Académico 2016-2017 Fecha de presentación 16/06/2017
FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
2
E
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UNA
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SPAÑOL DEH
ERÁCLITO DEÉ
FESOBETWEEN THOUGHT AND SPEECH: A COMPARATIVE ANALYSIS OF THREE SPANISH
TRANSLATIONS OF HERACLITUS OF EPHESUS
R
ESUMENEn este trabajo realizamos un extenso
análisis comparativo de tres traducciones
castellanas de Heráclito, sobre un corpus
de cinco de sus fragmentos más célebres.
Para ello, hemos comentado desde el
punto de vista estilístico el texto griego de
dichos fragmentos, deteniéndonos
especialmente en los abundantes recursos
expresivos propios de la prosa de arte de
Heráclito.
Este comentario ha permitido poner de
relieve las deficiencias de las traducciones
comparadas, así como la necesidad de
acometer la tarea de traducir a Heráclito
en un registro de prosa poética que haga
justicia al original griego.
P
ALABRAS CLAVEHeráclito, Filosofía griega arcaica,
Comentario estilístico, Prosa poética,
Traductología.
S
UMMARYIn this work I intend to carry out an
extensive comparative analysis of three
Spanish translations of Heraclitus,
concerning a corpus of five from amongst
his most celebrated fragments.
In order to achieve this, I have produced a
commentary on the literary style of the
greek text of such fragments, paying
special attention to the abundant poetic
resources which are characteristic of the
poetic prose by Heraclitus.
This commentary has allowed me to
highlight some deficiencies of the selected
translations, as well as the need to
undertake the task of translating
Heraclitus in a style of poetic prose which
does justice to the original Greek text.
K
EYWORDSHeraclitus, Early Greek Philosophy,
Stylistic Commentary, Poetic prose,
3
Í
NDICE
1. Introducción ... 4
I. Objetivos y metodología ... 4
II. Vida y obra de Heráclito ... 7
III. Interpretación general del pensamiento de Heráclito ... 9
2. Fragmentos seleccionados ... 13
I. Λόγος / Νόμος / Θεός ... 13
Fragmento 1 DK ... 13
Fragmento 114 DK + 2 DK ... 23
II. Κόσμος / πῦρ ... 31
Fragmento 30 DK ... 31
III. Ἡρμόδωρος ... 39
Fragmento 121 DK ... 39
3. Conclusión ... 48
4
I
NTRODUCCIÓN
“Lo que he entendido me parece excelente. Y creo que también lo será lo que no he entendido. Pero es que requiere un buceador de Delos”, Sócrates sobre la impenetrabilidad de Heráclito.1
1.
Objetivos y Metodología
Con el presente trabajo hemos pretendido elaborar un estudio filológico de
cinco de los más famosos fragmentos de Heráclito, con el objetivo de llamar la
atención del lector sobre el hecho de que las traducciones realizadas en ámbito
académico de los fragmentos de Heráclito, pero también de otros presocráticos
(sobre todo, Anaximandro, Heráclito, Parménides y Empédocles), tienden a
desligarse de su lenguaje poético tan característico y a ofrecer más bien textos
expositivos en prosa que no hacen justicia al original.
En absoluto se trata, pues, de una recreación histórico-filosófica de nuestro
autor, sino que nuestra intención inicial ha sido mucho más modesta y, al mismo
tiempo, según se mire, mucho más ambiciosa: demorarse reflexivamente en la prosa
poética de Heráclito, analizando todas y cada una de las figuras estilísticas
pertinentes a cada fragmento, a fin de elaborar un comentario estilístico exhaustivo
y sistemático de cada uno de los fragmentos en cuestión. Este análisis estilístico no
es, sin embargo, un fin en sí mismo, sino el instrumento que nos permite adquirir un
criterio más o menos objetivo desde el que podamos evaluar y comparar entre sí las
distintas traducciones castellanas seleccionadas para el presente trabajo, así como
ver hasta qué punto estas mismas traducciones reflejan o no la riqueza estilística tan
densa que caracteriza la prosa poética de nuestro autor.
La selección de los fragmentos heraclíteos analizados aquí, así como de sus
respectivas traducciones para comentar y comparar, ha seguido criterios
justificables por distintos motivos. En relación a los fragmentos, cierto es que el
lector se encuentra no sólo ante los posiblemente más conocidos y leídos de nuestro
1 D.L. 2.22. Todos los testimonios de Diógenes Laercio seguirán en el presente trabajo la
5 autor, sino también ante aquellos que cubren, cada cual por separado , un área más o
menos relevante y amplia de su pensamiento. En efecto, nuestra recopilación ha
partido de un criterio más o menos temático, observable en la palabra griega que
preside cada fragmento o grupos de fragmentos y que hace referencia a diferentes
aspectos relevantes de la doctrina de Heráclito. Además, cabe señalar que nos ha
parecido más conveniente para el presente estudio trabajar sobre fragmentos de una
cierta extensión, por ser éstos los que evidentemente permiten un mayor juego
estilístico. En cuanto al texto griego manejado, hemos seguido el establecido por
una de las ediciones críticas de referencia, la editio maior de Marcovich (1967),
pero hemos decidido conservar la numeración realizada ya por la edición clásica de
Diels-Kranz (DK, 1903), quienes ordenaron los fragmentos heraclíteos por orden
alfabético de sus fuentes, sin entrar en el debate acerca de los intentos tan dispares
de rehacer el orden original del libro. Aun así, justo al lado de la numeración del
fragmento en cuestión, hemos deseado mantener entre paréntesis la propuesta por
Marcovich, por ser ésta la edición con la que hemos trabajado.
Por otro lado, en ningún momento hemos deseado en el presente trabajo
exceder el ámbito académico, al elegir tres traducciones muy incardina das en este
entorno. Así pues, por un lado hemos escogido la edición de Alberto Bernabé
(1988), publicada en Alianza Editorial, y la de Eggers Lan (1986), en la Biblioteca
Clásica Gredos, por ser ambas las ediciones con mayor difusión en nuestra lengua,
tanto para un público general en el primer caso, como para otro algo más específico
y profesional en el segundo. La traducción de Alberto Medina González (2015) ha
sido la tercera escogida por permitirnos comentar alguna edición muy reciente que
siguiese, sin embargo, dentro del marco académico. En efecto, no hemos querido
traspasar las fronteras de dicho ámbito, puesto que de lo que se trataba era de
evaluar el nivel y la calidad de las traducciones de los fragmentos heraclíteos que se
hacen en él. Heráclito es un maestro de la prosa de arte y la traducción que le haga
justicia debe escribirse precisamente en ese registro de la prosa poética,
independientemente del ámbito en el que nos encontremos.
En este punto, no podemos dejar de mencionar algunos títulos básicos para el
análisis estilístico de los fragmentos de Heráclito, como la edición de Kahn (1981)
y los inagotables esfuerzos de Mouraviev (2003), así como la meritoria edición de
6 posee una cierta ambición poética. Por otro lado, hemos de señalar que las
traducciones de los fragmentos de Heráclito, que aparecen entrecomilladas en
nuestro trabajo y no corresponden a las tres traducciones aquí seleccionadas,
pertenecen a una edición inédita de Raúl Caballero que se publicará en la
Universidad de Málaga en unos meses.
En cuanto al estudio concreto de cada uno de los fragmentos seleccionados,
cabe señalar que hemos trabajado en base a una sistemática organización del
análisis y comentario de cada uno de ellos. Así pues, preside el análisis el texto
griego original junto con la referencia del testimonio a partir del cual se nos ha
conservado el fragmento en cuestión. Al texto crítico establecido por Marcovich le
sigue la serie de traducciones seleccionadas, así como una distribución colométrica
del fragmento de la mano de Marcovich, quien advierte ya en su obra que esta
colometría no pretende distinguir unidades rítmicas ni tiene otro objeto que dar
cuenta de la estructura interna del fragmento de una forma más clara y eficaz.
Nosotros, por nuestra parte, hemos decidido utilizarla aquí, puesto que nos permite
identificar en cada fragmento el tesoro de recursos estilísticos propios de la prosa
poética de Heráclito. Además, hemos decidido acompañar esta distribución
colométrica de una leyenda que permita al lector advertir a simple vista, mediante
un juego de correspondencias entre colores y artificios literarios del fragmento en
cuestión, la densa y concentrada riqueza estilística que caracteriza la prosa poética
de Heráclito.
Por su parte, la metodología del comentario estilístico propiamente dicho está
conectada directamente con los objetivos últimos de nuestro trabajo. Antes de
mencionar la solución por la que se inclina cada traductor y de evaluarla, hemos
pretendido dejar muy clara nuestra interpretación del fragmento en cuestión. Así
pues, en un primer momento nos hemos centrado en abordar cuál es el significado
de lo que deseamos comentar y cómo lo hemos interpretado en el presente estudio,
así como el modo en el que lo expresa el propio Heráclito para poner de relieve
determinadas cuestiones y atraer al lector hacia determinados aspectos de su
mensaje2. Y finalmente, en segundo lugar, hemos examinado cómo cada traductor
ha podido o no expresar ese mismo contenido con recursos paralelos a los que
2
7 aparecen originalmente en el texto griego heraclíteo, pero adaptados a las
exigencias estilísticas del español. Nuestro comentario consta, pues, de una
estructura más o menos sistemática, cuyo orden puede invertirse según lo exijan las
características de cada fragmento: interpretación, significado, análisis estilístico –
los recursos literarios utilizados por Heráclito demostrarán, en la me dida que
puedan, que nuestra interpretación y nuestro significado poseen sentido y
coherencia–, y finalmente una valoración sobre si las traducciones seleccionadas
reflejan, de un modo más o menos flexible, esos mismos recursos estilísticos.
Susceptible de ser ampliado y completado con el análisis y comentario de la
totalidad de los fragmentos conservados de nuestro autor, este trabajo es en última
instancia una invitación a la lectura de Heráclito con ojo prosaico y corazón de
poeta, pues, como veremos a lo largo de nuestro trabajo, este filósofo más que
escribir, a través de los recursos lingüísticos de su estilo literario esculpía con la
escritura.
2.
Vida y obra de Heráclito
Al día de hoy es probablemente Heráclito el autor que más interés y polémica
suscita de entre todos los presocráticos, a la vez que uno de los filósofos que
mayores problemas de interpretación ha presentado a lo largo del tiempo. Muy poco
es lo que sabemos acerca de su vida y, sin embargo, sus palabras han dado tanto
que pensar, en tan parco pero denso discurso, que “nunca podremos sumergirnos dos veces en el mismo fragmento de Heráclito” (cf. F 91 DK).
Diógenes Laercio dedicó los parágrafos 1-9 del libro IX de su Vida de los
filósofos más ilustres a este nuestro personaje y comenzó ya el libro con estas
palabras: “Heráclito, hijo de Blosón o, según algunos, de Heraconte, era efesio.
Floreció en la Olimpiada sesenta y nueve”. De la larga serie de datos supuestamente
biográficos y anecdóticos que la tradición nos ha trasmitido ya des de antiguo acerca
de la vida de este filósofo, sólo estas primeras informaciones transmitidas por
Diógenes han sido consideradas verídicas por los estudiosos modernos.
Así pues, sabemos con relativa certeza que Heráclito nació en Éfeso y que
alcanzó su madurez en tiempos de la LXIX Olimpiada, es decir, entre los años 504
8 pero, según la tradición, cedió sus derechos a su hermano por causas que aún se
debaten. Algunos estudiosos apuntan a que, más que a un rasgo de modestia, la
renuncia se debió al desprecio que el propio Heráclito sentía por las corrientes
políticas que se encontraban ya dominando en la ciudad de Éfeso3. A partir de este
punto, cualquier dato sobre su biografía, incluso aquellos que ha seguido
transmitiendo Diógenes Laercio a lo largo de los capítulos mencionados, cabe
ponerlo en duda.
Heráclito es conocido sobre todo por poseer un carácter huraño y un
temperamento altivo y desdeñoso para con sus conciudadanos. La sucesión de
anécdotas acerca de su fuerte personalidad se han sucedido a lo largo de los años y
muchos estudiosos han querido observar en algunos de sus fragmentos un cierto
tono de acusada misantropía e incluso un altivo sentimiento aristocrático. Es de
suponer, por tanto, que pasó la mayor parte de su vida distanciado de sus vecinos;
no obstante, se debe contemplar con cautela la historia de que, en sus últimos días,
se convirtiera en una especie de ermitaño retirado en las montañas:
Y al final volviéndose misántropo y apartándose a los montes, allí vivía,
alimentándose de hierba y verduras. Sin embargo, por este modo de vida enfermó
de hidropesía y regresó a la ciudad, donde comenzó a preguntar enigmáticamente a
los médicos si podían obtener sequedad a partir de un exceso de agua. Como ellos
no le comprendieron, se enterró en un establo de bueyes, con la esperanza de que
bajo el calor animal de las boñigas se evaporaría la humedad de su cuerpo. Pero sin
conseguir nada tampoco por este medio, murió tras vivir sesenta años.4
A pesar de todo, una de las cuestiones más debatidas acerca de este filósofo es
la referente a su libro o escrito. Nos dicen las fuentes antiguas que escribió un libro
con el título de Sobre la naturaleza, que depositó en el templo de Ártemis en Éfeso5 y que se encontraba además dividido en tres partes, subtituladas “Del Universo”, “De la Política” y “De la teología”6
. Cabe señalar en este punto que, si bien es
3
Sobre la crítica y el fuerte ataque de Heráclito a los “efesios todos” por haber expulsado del poder a Hermodoro (fragmento 121 DK), cf. infra, págs. 40-47.
4 D.L. 9.3.3. G
ARCÍA GUAL (2007): pág. 458.
5 No es mi intención detenerme aquí sobre el significado simbólico escondido detrás de la
consagración del libro al Artemisio. Para ello, remitimos a los estudios de CABALLERO (2008): págs. 21-30, y KAHN (1979): págs. 2 y 9.
6
9 cierto que circuló estructurado así en algún momento, es muy probable que se
tratase más bien de una subdivisión propia de época alejandrina. Sin embargo, no
todos los críticos son proclives a aceptar la existencia real de un libro completo
escrito por Heráclito, sino que defienden la idea de que aquello que conservamos
del efesio no es más que una colección de sus sentencias, posiblemente publicada
después de su muerte7.
Los fragmentos de Heráclito conservados, que en absoluto se encuentran
exentos de problemas de atribución, están repletos todos de dificultades de
interpretación, así como de un estilo aforístico y sentencioso. Estas sentencias se
caracterizan por una tensión dialéctica entre la brevedad de su expresión verbal y la
concentración o densidad de la prosa artística de Heráclito, así como del complejo
pensamiento que el efesio esconde tras ellas. Finalmente, cabe señalar que este
característico modo de expresión, unido a la complejidad de su mensaje filosófico,
provocó que ya los antiguos le atribuyeran, no sin razón, fama de enigmático y lo apodasen “El Oscuro”.
3.
Interpretación general del pensamiento de Heráclito
Antes de comenzar, cabe referir que el objeto del presente apartado no es ni
mucho menos ofrecer un estado de la cuestión sobre la doctrina filosófica de
Heráclito, sino más bien aclarar conceptualmente los límites de cada una de las
nociones fundamentales de su filosofía, desde las cuales partiremos a la hora de
interpretar los fragmentos seleccionados8. Así pues, a continuación trataremos de
mostrar las decisiones clave tomadas aquí acerca de las cuestiones más polémicas
de su doctrina9 –¿cuál es la posición de Heráclito con respecto a la divinidad? ¿Qué es el λóγος? ¿Qué el dios?–, con el objetivo de que sepa el lector en cada
oscuro para que sólo los capaces lo hallaran accesible y no fuera despreciado fácilmente por el vulgo». GARCÍA GUAL (2007): pág. 459.
7 K
IRK & RAVEN (1987): págs. 265-270.
8 Es importante remitir aquí a los títulos clásicos imprescindibles que nos permitieron, bastante
tiempo antes de la realización de este trabajo, introducirnos en el pensamiento de Heráclito: GUTHRIE (1984):págs. 380-459; KIRK (1987):págs. 265-312; MARCOVICH (1987): págs. 246-320; CONCHE (1986): págs. 23-470.
9 En relación a la lectura que hacemos aquí del pensamiento heraclíteo, cabe mencionar que no
10 momento del trabajo a qué atenerse y desde qué punto de vista hemos dec idido
interpretar los diferentes aspectos de la filosofía heraclítea.
El pensamiento filosófico de Heráclito puede ser estructurado en torno a tres
conceptos fundamentales que, pese a designar realidades distintas, no pueden
comprenderse aislados unos de otros. Además, estas tres nociones se encuentran en
Heráclito dispuestas a un mismo nivel, es decir, en un plano de igualdad ‘horizontal’, que se opone polarmente a la estructura ‘vertical’ propia de los
filósofos milesios, quienes defendían un principio que diese origen a la pluralidad
de las cosas.
Por un lado, en lo que se refiere al sentido e interpretación del lógos
heraclíteo, la polémica está servida. Nosotros, sin embargo, hemos preferido entenderlo aquí como el discurso mismo de la naturaleza (φύσις), es decir, la
expresión lingüística de la ley divina latente en la naturaleza (F 123 DK) y en el orden del mundo (κόσμος, cf. F 30 DK). Este discurso nada tiene que ver con las
lenguas particulares de los seres humanos, quienes a través de sus pensamie ntos
privados se distancian cada vez más y más de este lógos, ni tampoco con los
lenguajes de las comunidades políticas, que también en la mayoría de ocasiones se
alejan del λόγος, pese a ser universal (ξυνός)10. Así pues, no se ha de concebir el
lógos de Heráclito como un principio ordenador ni como algo que esté en medio o
por encima de todas las cosas, sino más bien el lenguaje o discurso que expresa la
ley divina misma, lo utilice el propio Heráclito o no (F 50 DK). Sus fragmentos, por
tanto, son siempre una ejemplificación concreta de la ley divina en un determinado
ámbito de la vida, como pueden ser las artes, los oficios manuales de la época, la
política, etc., actividades todas de la vida cotidiana11 donde se pueden
perfectamente ejemplificar la unidad de los contrarios, que es precisamente el ‘precepto’ esencial de la ley divina.
Si el lógos es el lenguaje de la φύσις, la naturaleza, que recibe en Heráclito
diferentes nombres (Cósmos12, Fuego13, Dios14, Zeus15, Guerra16, Justicia17,
10 F 2 DK: διὸ δεῖ ἕπεσθαι τῶι <ξυνῶι>· τοῦ λόγου δ' ἐόντος ξυνοῦ ζώουσιν οἱ πολλοὶ ὡς ἰδίαν
ἔχοντες φρόνησιν (“Por eso hay que seguir lo que es común. Mas con ser el Discurso común, la mayoría de la gente vive como si tuviera opinión particular”), cf. infra, págs. 24-31.
11 F 51 DK: οὐ ξυνιᾶσιν ὅκως διαφερόμενον ἑωυτῶι ὁμολογέει· παλίντροπος ἁρμονίη ὅκωσπερ
τόξου καὶ λύρης (“No comprenden cómo en la divergencia consigo mismo concuerda: Armonía de ida y vuelta, como la del arco o la lira”).
11 Alma18), abarca la totalidad de lo existente (“todas las cosas”, πάντα), que también
Heráclito llama ἕν (Uno). La Naturaleza, lo Divino, es, pues, el Uno-Todo. Esta
divinidad, que es unidad de contrarios (F 67, 88, 102 DK), sólo existe oponiéndose
a sí misma, es decir, divergiendo de sí misma y, al divergir, convergiendo consigo
misma (F 51 DK). El Dios cósmico de Heráclito es, pues, el concepto
omnicomprensivo que hace referencia a la propia ontología heraclítea, es decir, a la
realidad como un todo. Esta realidad resulta ser, además, un proceso que no acaba
nunca, que no se detiene y que viene desde la eternidad actuando como un conjunto
de fenómenos o sucesos que se ajustan a unas determinadas leyes, la ley divina. En
efecto, en el cósmos, los procesos todos tienden siempre a su autoconservación, y es
por eso mismo por lo que es eterno, apagándose y encendiéndose según medidas
muy estrictas que nunca se contravienen (F 30 DK).
El hecho de que todas esas medidas nunca se rompan se debe a la existencia de una
ley, una justicia universal que vela para que el cósmos, encendiéndose y apagándose, continúe siempre vivo (πῦρ ἀείζωον). Según Heráclito, esta ley divina es absoluta,
universal, y a ella se ajustan todos los procesos cósmicos; da sustento a todas las demás
leyes y, además, no se agota nunca, sino que siempre sobra19. Esta ley divina –en absoluto
entendida como concepto estático– es totalmente inseparable del propio cósmos, pues es
justo en él donde la vemos actuando. Así pues, la ley universal de Heráclito está en todas
las cosas, pero no en el sentido en que los estoicos posteriormente interpretaron el
término, es decir, no constituye esa razón o pneuma divino que todo lo penetra y que
posee, por ello, una cierta corporeidad, sino que es una ley que podemos extraer de los sucesos (τὰ γινόμενα), constatando la existencia de regularidades en el proceso cósmico, y
que además podemos expresar en un discurso con sentido, el lenguaje de la propia
naturaleza, el lógos.
13 F 107B DK; 67 DK; 30 DK; 90 DK; 31 DK; 66 DK; 77 DK. 14 F 102 DK; 67 DK; 83 DK.
15
F 32 DK; 120 DK.
16
F 80 DK; 53 DK; 67 DK.
17
F 3+94 DK; 28 DK; 23 DK; 80 DK.
18 F 45 DK; 115 DK; 118 DK; 12 DK; 98 DK; 36 DK; 77A DK; 117 DK; 85; 136 DK.
19 F 114 DK: ξὺν νόωι λέγοντας ἰσχυρίζεσθαι χρὴ τῶι ξυνῶι πάντων, ὅκωσπερ νόμωι πόλις, καὶ
12 Así pues, resumiendo estos tres conceptos fundamentales de su filosofía, es el
lógos la dimensión lingüística de la ley divina; esta ley divina, a su vez, es la norma
por la que se rigen todos los procesos naturales y a la que vemos actuando en el
cósmos, es decir, en la realidad, el núcleo de la ontología heraclítea que recibe
también en los diversos fragmentos de Heráclito el nombre de Naturaleza, Fuego,
Dios, etc. Por otro lado, en lo referente a su concepción de la divinidad, Heráclito
nos muestra en su ontología distintas formas de llamar al Dios cós mico, tales como
Naturaleza, Cósmos, Fuego, Guerra, Uno, Zeus etc. Nos encontramos, pues, ante
una gran variedad de términos que, sin embargo, hacen referencia a una misma
realidad, a un dios al fin y al cabo cósmico, no a una entidad divina que se
encuentra en un ‘más allá’. Por todo ello, entender un teísmo en Heráclito estaría,
desde el punto de vista de nuestra interpretación, fuera de lugar.
Ahora bien, ¿es Heráclito panteísta o panenteísta? Para adentrarnos en esta
polémica, hemos de tener en cuenta la existencia de una leve diferencia entre ambas
doctrinas. El panteísmo, en efecto, establece la equivalencia ontológica sin matices
entre Dios y el mundo, mientras que el denominado panenteísmo, como bien afirma ya la etimología del nombre (πᾶν, “todo”; ἐν, “en”; y θεός, “dios”), defiende que todas
las cosas están en Dios. Esta doctrina establece, por tanto, no que el mundo sea Dios o
que Dios y el mundo sean la misma realidad, sino que ambos conceptos son realidades
ontológicas diferenciadas y que el mundo, como tal, está en el seno de Dios. Así pues,
Dios y el mundo permanecen siempre juntos, pero se distinguen como realidades
ontológicas más o menos diferenciadas. Nuestra postura se decanta más por la primera
de las corrientes comparadas anteriormente, es decir, por el panteísmo, pues en los
fragmentos en los que el propio Heráclito habla de Zeus20, en absoluto apreciamos una
distinción clara entre los conceptos de Dios y mundo, entendidos en el presente
trabajo como una misma realidad ontológica, ambas situadas en un mismo plano
horizontal.
20
13
F
RAGMENTOS DE
H
ERÁCLITO
,
ed. M
ARCOVICH
,
D
IELS
-K
RANZ
B
22
Ι. Λόγος /
Νόμος
/ Θεός
F 1 DK (1)
S.E. M. 7.132, Hippol. Haer. 9.9.3τοῦ δὲ λόγου τοῦδ' ἐόντος ἀεὶ ἀξύνετοι γίνονται ἄνθρωποι καὶ πρόσθεν ἢ ἀκοῦσαι καὶ ἀκούσαντες τὸ πρῶτον· γινομένων γὰρ πάντων κατὰ τὸν λόγον τόνδε ἀπείροισιν ἐοίκασι, πειρώμενοι καὶ ἐπέων καὶ ἔργων τοιουτέων, ὁκοίων ἐγὼ διηγεῦμαι κατὰ φύσιν διαιρέων ἕκαστον καὶ φράζων ὅκως ἔχει. τοὺς δὲ ἄλλους ἀνθρώπους λανθάνει ὁκόσα
ἐγερθέντες ποιοῦσιν, ὅκωσπερ ὁκόσα εὕδοντες ἐπιλανθάνονται.
T
RADUCCIONESConrado Eggers Lan: Aunque esta razón existe siempre, los hombres se tornan incapaces de comprenderla, tanto antes de oírla como una vez que la han oído. En
efecto, aun cuando todo sucede según esta razón, parecen inexpertos al experimentar
con palabras y acciones tales como las que yo describo, cuando distingo cada una
según la naturaleza y muestro cómo es; pero a los demás hombres les pasan
inadvertidas cuantas cosas hacen despiertos, del mismo modo que les pasan
inadvertidas cuantas hacen mientras duermen.
Alberto Bernabé Pajares: De esta razón, que existe siempre, resultan desconocedores los hombres, tanto antes de oírla, como tras haberla oído a lo primero,
pues, aunque todo transcurre conforme a esta razón, se asemejan a inexpertos teniendo
como tienen experiencia de dichos y hechos; de éstos que yo voy describiendo,
descomponiendo cada uno según naturaleza y explicando cómo se halla. Pero a los
demás hombres les pasa inadvertido cuanto hacen despiertos, igual que se olvidan de
14 Alberto Medina González: De ese Lógos, que es siempre, los hombres se muestran incapaces de comprensión, antes de haberlo oído y una vez que lo han oído,
porque, aunque todas las cosas acontecen de acuerdo con este Lógos, ellos se asemejan
a inexpertos cada vez que se ejercitan en palabras y obras semejantes a las que yo
expongo, distinguiendo cada cosa según su naturaleza y explicando cómo es. Pero al
resto de los hombres les pasan inadvertidas cuantas cosas hacen despiertos, del mismo
modo que olvidan cuantas hacen mientras duermen.
A
NÁLISIS(I) τοῦ δὲ λόγου τοῦδ' ἐόντος
ἀεὶ ἀξύνετοι γίνονται ἄνθρωποι
καὶ πρόσθεν ἢ ἀκοῦσαι καὶ ἀκούσαντες τὸ πρῶτον·
(II) γινομένων γὰρ πάντων κατὰ τὸν λόγον τόνδε
ἀπείροισιν ἐοίκασι, πειρώμενοι
καὶ ἐπέων καὶ ἔργων
(III) τοιουτέων, ὁκοίων ἐγὼ διηγεῦμαι
κατὰ φύσιν διαιρέων ἕκαστον
καὶ φράζων ὅκως ἔχει.
(IV) τοὺς δὲ ἄλλους ἀνθρώπους
λανθάνει ὁκόσα ἐγερθέντες ποιοῦσιν,
ὅκωσπερ ὁκόσα εὕδοντες ἐπιλανθάνονται.
C
OMENTARIOAtendiendo a la distribución colométrica realizada por Marcovich, este primer
fragmento se encuentra dividido en cuatro ‘estrofas’, cada una de las cuales está
Leyenda
Subrayado: polisíndeton
Subrayado: quiasmo
Subrayado: ambigüedad sintáctica
Subrayado: juego de palabras
Subrayado: aliteración
Subrayado: otros
15 formada a su vez por una serie de miembros o κῶλα. Esta colometría, como Marcovich
advierte, no pretende distinguir unidades rítmicas ni tiene otro objeto que dar cuenta de
la estructura interna del fragmento de una forma más clara y eficaz. Nosotros hemos
decidido utilizarla aquí porque nos permite identificar en cada fragmento el tesoro de
recursos estilísticos propios de la prosa poética heraclítea.
El fragmento comprende un gran número de recursos literarios que analizaremos a
continuación y, además, plantea unas de las cuestiones más debatidas ya desde antiguo
por los lectores de Heráclito, por cuanto es la primera aparición de la palabra λóγος,
término que posee un significado clave en el pensamiento de Heráclito. La importancia
de dicho fragmento recae tanto en el hecho de que trate de este mismo λóγος, como de
que represente por sí mismo, según afirman las fuentes antiguas21, el primer fragmento
que inauguraba la lectura del libro de Heráclito.
La primera ‘estrofa’ del texto (I) comienza ya con un claro paralelismo entre τοῦ δὲ separado y el demostrativo τοῦδ' junto. Así, Heráclito inicia su sentencia con un
juego consciente de palabras entre ambos elementos sintácticos que dispone además en
estructura quiasmática.
En lo que se refiere al sentido y traducción del término λóγος, la polémica está
servida y las diversas posturas abarcan una gran variedad de posibilidades. En este
punto nos ceñiremos a las traducciones más frecuentes del término λóγος y sus
significados inmediatos, sin profundizar en las implicaciones filosóficas de esos
significados, que dejaremos para más adelante. Para algunos autores22, λóγος es
discurso, tanto en el sentido externo como interno del término, pues entienden que el
discurso en sí no ha de separarse de su contenido propiamente dicho. Sin embargo, la
mayoría de las traducciones que utilizamos en este trabajo –Eggers Lan y Bernabé– se
inclinan hacia el uso del término razón23. Ya A. García Calvo, en el prólogo de su
edición Razón Común, advierte que el empleo de razón para designar el λóγος
heraclíteo debe basarse en un uso muy restringido y concreto del término en castellano:
21
S.E. M. 7.131-132, Hippol. Haer. 9.9.3.
22 C
ONCHE (1986): págs. 29-47; DIANO & SERRA (1980): págs. 89-104; MOURAVIEV (2002): págs. 389-391.
23 Las citas literales de las traducciones que hemos seleccionado se encuentran reflejadas en
16 “dar cuenta/razón de algo”; no es, por tanto, razón como facultad racional de la mente,
racionalidad propiamente dicha, sino más bien como actividad lingüística, o incluso
aritmética24, discurso, razonamiento.
Ante la posibilidad de problemas de interpretación en castellano, otros
especialistas han decidido más bien evitar todo tipo de confusión y se han decantado por
Discurso en mayúscula, pues hace referencia al discurso que la Naturaleza misma
pronunciaría si tuviera voz, es decir, a la dimensión expresiva del orden cósmico
(κόσμος).
Otros han preferido la transliteración directa (Lógos), con vistas a evitar que se
pierda la riqueza semántica del término o, más bien, a rehuir el debate de la forma más
cómoda posible dejándolo al libre albedrío del lector, como sucede en la edición de
Alberto Medina González.
Por otro lado, ya desde el comienzo apreciamos una clara ambigüedad sintáctica:
el genitivo absoluto τοῦ δὲ λόγου τοῦδ' ἐόντος traducido por Eggers Lan por una
oración concesiva (Aunque esta razón existe siempre), podría tratarse a su vez de un
genitivo adnominal que dependiera del adjetivo ἀξύνετοι (“incomprensores” de…). Así
pues, otros autores como Bernabé y Medina se inclinan por la construcción de genitivo
adnominal, respectivamente: De esta razón, que existe siempre, resultan
desconocedores los hombres o De ese Lógos, que es siempre, los hombres se muestran
incapaces de comprensión. Sin embargo, aunque ninguna de las dos soluciones que nos
proporciona la lengua castellana tiene la capacidad de hacer justicia a esta ambigüedad
sintáctica del texto griego, el recurso a la oración concesiva nos parece más natural en
nuestra lengua y quizá exprese mejor la paradoja implícita que se esconde en la
expresión heracítea. En efecto, hemos de tener en cuenta que el discurso (λóγος) de
Heráclito no es el propio de las sociedades humanas, sino que refleja, en su propia
estructura, el carácter contradictorio de la propia naturaleza (φύσις), es decir, el hecho
de que todas las cosas se compongan de contrarios que están continuamente enfrentados
entre sí; por tanto, sus palabras, sus estructuras sintácticas o discurso, reflejan en su
forma lingüística o expresión literaria exactamente la estructura misma de la realidad.
Pues bien, encontramos aquí implícita una clara paradoja entre el hecho de que el discurso sea eterno, exista siempre, y además lo tengamos justo delante (τοῦ δὲ λόγου
24
17 τοῦδ'), pero que sencillamente seamos “sordos” a él, es decir, seamos incapaces de
entenderlo (ἀξύνετοι), aunque nos esté hablando desde siempre. Precisamente esta
paradoja pensamos que queda mejor reflejada por la traducción del genitivo
absoluto/adnominal por una oración concesiva.
En cuanto a la relación sintáctica del adverbio ἀεὶ, su colocación es una de las
cuestiones más significativas y debatidas de este fragmento; era considerado ya un
problema para Aristóteles, quien en Rh. 3.5, 1407b 11-18 afirma:
En general, la obra escrita debe ser fácil de leer y de decir, pues son la misma
cosa. Eso precisamente es lo que no consigue la abundancia de conjunciones, ni las
frases que no son fáciles de puntuar, como las de Heráclito. Y es que es un engorro
puntuar las frases de Heráclito, porque no está claro con qué va (una palabra), si con lo
que sigue o con lo que precede, tal como sucede en el principio de su tratado. Allí dice,
en efecto: Aunque este discurso existe siempre se quedan los hombres sin entenderlo,
sin que quede claro cómo hay que puntuar siempre (si con lo de delante o con lo de
detrás.25
Así pues, ¿a cuál de los dos elementos que le rodean deberíamos unir este ‘siempre’: al participio ἐόντος o al predicativo ἀξύνετοι? En el primer caso,
admitiríamos un valor existencial para el verbo εἰμί: existe siempre, decisión tomada en
todas las ediciones seleccionadas en el presente trabajo. En el segundo caso, si se refiere
sólo al atributo ἀξύνετοι, habría que interpretar en otros términos el significado de la
expresión ‘λόγου…ἐόντος’ sin el adverbio ἀεὶ; así, según Marcovich, cabría la posibilidad de considerar ἐόντος con la acepción de ‘verdadero’: De este discurso
veraz/verdadero, los hombres siempre se quedan sin entenderlo. Como es de esperar,
las opiniones de los intérpretes han tomado una u otra senda sin llegar a alcanzar aún un
consenso. Sin embargo, existe una tercera opción que permite evitar el conflicto y
mantener las dos posibilidades, es decir, que el adverbio se refiera tanto a lo anterior
como a lo posterior. Este sería un ejemplo de la armonía de ida y vuelta de la que habla
Heráclito en su fragmento 51 DK, aplicada en este caso a su expresión lingüística, es
decir, a su propioλóγος. El traductor podría, por tanto, mantenerse fiel al orden griego
original y evitar todo tipo de puntuación adicional, utilizando expresiones tales como
25 Traducción propia. Dicho testimonio coincide con el de Sexto Empírico (M. 7.131-132) en
18 “quedarse sin entenderlo”, es decir: “Aunque este Discurso existe siempre se quedan los
hombres sin entenderlo”.
Son destacables, además, en esta primera ‘estrofa’ del fragmento, una serie de
recursos estilísticos propios de la prosa poética de nuestro autor: Heráclito, en efecto, se
sirve de las asonancias ἀξύνετοι γίνονται ἄνθρωποι en busca de su característico ritmo
interno, así como de la utilización del polisíndeton καὶ…καὶ y de la brillante
construcción quiasmática que le acompaña, καὶ πρόσθεν ἢ ἀκοῦσαι καὶ ἀκούσαντες τὸ πρῶτον, cuya estructura es adverbio-verbo, verbo-adverbio. En cuanto a las
traducciones, la opción ‘clásica’ a la hora de recoger este polisíndeton (tanto…como) es
la solución tomada por Eggers Lan y Bernabé, mientras que Medina se decanta por
deshacer el polisíndeton y suprimir así en su traducción el primero de los καὶ. Además,
hemos de tener en cuenta que el sintagma adverbial τὸ πρῶτον le otorga inmediatez a la
oración de participio con valor temporal: tan pronto como lo han oído, o bien nada más
oírlo, valor no recogido por ninguna de las traducciones aquí analizadas, que se inclinan
más hacia el sentido de ‘cuando lo han oído por primera vez’ mediante expresiones
como: […] como una vez que la han oído (de Eggers Lan), […] como tras haberla oído
a lo primero (Bernabé) y […] una vez que lo han oído (Medina González). En relación
al quiasmo, hemos de señalar la dificultad que posee el hecho de intentar mantenerlo en
castellano por el valor mismo de τὸ πρῶτον analizado anteriormente. Así pues, todas y
cada una de las traducciones aquí recogidas deshacen este quiasmo y, si existe alguna
posibilidad de reflejarlo, se asemejaría más bien a la solución tomada por García
Calvo26, aunque manteniendo el orden del griego: ya antes de haberlo oído, ya tras
oírlo a lo primero. Esta traducción tiene la virtud de que, al mantener la estructura
quiasmática, hace que queden subrayados más los dos polos extremos de las oraciones
temporales, "antes" y “a lo primero”.
En cuanto a la segunda ‘estrofa’, ya en su comienzo cabe señalar una nueva
ambigüedad sintáctica paralela a la que encabeza el fragmento: el genitivo absoluto
26
19 γινομένων γὰρ πάντων κατὰ τὸν λόγον τόνδε, traducido mediante una oración concesiva
por la tríada de ediciones que trabajamos, no hace justicia al hecho de que podría
tratarse a su vez de un genitivo adnominal, que dependería más bien de ἀπείροισιν: “se
parecen a inexpertos de todas las cosas, que suceden según este logos”. Tras esta
ambigüedad sintáctica encontramos de nuevo una paradoja, establecida ahora sobre la
noción de experiencia, que queda mejor reflejada en castellano mediante una nueva
oración concesiva. Por otro lado, en el sintagma circunstancial κατὰ τὸν λόγον τόνδε,
Heráclito, de forma muy premeditada, vuelve a colocar el demostrativo detrás de su
núcleo, recurso al que ya había acudido justo al inicio del fragmento con τοῦ δὲ λόγου τοῦδ'.
Además, en esta parte del fragmento Heráclito vuelve a incluir un polisíndeton καὶ…καὶ e introduce un elemento de difícil interpretación: el juego de palabras ἀπείροισιν/πειρώμενοι. Nos encontramos ante una oposición neta entre los hombres, a
los que califica de inexpertos, pues son incapaces de comprensión –idea que Heráclito
deja ya planteada en el primer κῶλoν de este fragmento–, y el hecho trivial de que
tengan experiencias en su vida cotidiana de las mismas palabras y acciones que
Heráclito despliega ante ellos. Valiéndose de este recurso, Heráclito llama la atención
sobre el hecho contradictorio de que la gente tenga experiencia de aquellas palabras y
acciones que él les explica según naturaleza, pero que, sin embargo, no las
experimenten como realmente son, no reconozcan su significado primario y profundo,
es decir, sean en el fondo ‘inexpertos’. En cuanto a cómo solucionan los traductores
este difícil juego de palabras, hemos de evaluar si sus traducciones dan cuenta de la
paradoja implícita que aquí subyace. Eggers Lan enfrenta con bastante acierto los
términos ἀπείροισιν y πειρώμενοι mediante su traducción parecen inexpertos al
experimentar con palabras y acciones, aunque no conserve el orden propio del griego
con el verbo en medio: inexpertos parecen al experimentar. Bernabé, por su parte,
utiliza la expresión se asemejan a, lenguaje quizá demasiado técnico o académico. Sin
embargo, una de las virtudes de su traducción es el hecho de que refleja con claridad la
paradoja implícita en el juego de palabras, imprimiendo un sentido concesivo al participio apositivo πειρώμενοι, que ha vertido con el gerundio teniendo como tienen
experiencia de dichos y hechos. En cambio, el valor temporal-causal utilizado por
Eggers Lan (al experimentar con palabras y acciones) parece difuminar algo más la
20 expresión se asemejan a inexpertos, que da cuenta del verbo principal ἐοίκασι y de su
complemento ἀπείροισιν, pero además rompe por completo el juego de palabras aquí presente, traduciendo como “ejercitar” el participo πειρώμενοι, sin mantener siquiera la
misma raíz de “experiencia”, y dando a entender que las palabras y acciones requieren
algo así como una especie de entrenamiento o ejercitación. Es más aceptable, en
cambio, que el mismo Medina se incline por un posible aspecto durativo de este mismo
participio con sentido de acción repetida, expresado mediante la construcción castellana “cada vez que”.
Es importante señalar, además, la aparición en esta segunda ‘estrofa’ de recursos
de tipo fonético, tales como las aliteraciones. Estos recursos se manifiestan en la
repetición de las terminaciones de genitivo plural en –ων, efecto de aliteración que
aparece de nuevo en el primer miembro de la tercera ‘estrofa’ y que sirve, por tanto,
como recurso para soldar ambos κῶλα.
Por su parte, la tercera ‘estrofa’ del fragmento brilla con luz propia a través de
nuevos recursos estilísticos, tales como una nueva asonancia ἐπέων…τοιουτέων…διαιρέων, recurso con un indudable rendimiento que viene
anunciado ya por los dos genitivos plurales ya mencionados. En efecto, es así como esta tercera ‘estrofa’ queda vinculada al final de la ‘estrofa’ anterior. Además, hemos de
señalar el hecho de que la sucesión de estas asonancias –έων…-ων se encuentra
claramente estructurada en AB AB AB: ἐπέων…ἔργων, τοιουτέων…ὁκοίων, y διαιρέων…φράζων. Este patrón crea además un ritmo interno, incluso trocaico, en la
prosa de nuestro autor.
Por otro lado, cabe mencionar el uso de una nueva construcción quiasmática
complemento-participio, participio-complemento: κατὰ φύσιν διαιρέων…φράζων ὅκως ἔχει. Estos quiasmos, por el hecho de sonar forzados en nuestra lengua, suelen evitarse
en todas las traducciones. Así pues, colocando aquí los traductores el circunstancial κατὰ φύσιν inmediatamente después del participio al que se refiere, y no antes, todas y
cada una de las traducciones que analizamos rompen con esta estructura quiasmática tan
característica del griego. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que la exigencia de
reflejar tales quiasmos en la traducción posee tal grado de dificultad, que no ha de
considerarse un defecto en sí mismo, sino más bien una cierta limitación de nuestra
21 En relación al primer complemento circunstancial de esta misma estructura
quiasmática, κατὰ φύσιν, cabe señalar cómo Eggers Lan añade al sintagma
preposicional el artículo determinado: según la naturaleza. Este artículo lo que hace,
más bien, es objetivar la naturaleza, es decir, sesgar el sentido del término φύσις para
que se entienda como el conjunto de los seres naturales, de las leyes o fenómenos
naturales presentes en el universo. Sin embargo, en este fragmento en concreto es
posible que Heráclito se refiera más bien al modo de ser propio de cada cosa (ἕκαστον),
acepción que se refleja de una forma más clara en la traducción de Bernabé: según
naturaleza, sin artículo, o incluso en la de Medina, con la inserción del posesivo de 3ª
persona: según su naturaleza, la de cada cosa.
Digno de mención es, además, el pronombre relativo en genitivo plural ὁκοίων,
que no sólo ha experimentado la alternancia jónica de las labiovelares, sino que además
se ha visto envuelto en un proceso de atracción del relativo, siendo como debiera ser su
forma original ὁκοία, debido a la naturaleza transitiva del verbo de la subordinada, διηγεῦμαι, que rige un complemento directo en acusativo. Es importante señalar, como
hemos apuntado arriba, que dicha atracción del relativo contribuye además a una mayor
asonancia de los genitivos plurales del fragmento y, por consiguiente, al ritmo propio
del mismo.
Finalmente, en lo que se refiere únicamente a los recursos puramente literarios del
texto, en la última ‘estrofa’ del fragmento podemos apreciar una nueva estructura
quiasmática en la estructura global de los dos miembros, que encierra a su vez un
marcado paralelismo sintáctico entre cada una de las oraciones de relativo. El quiasmo λανθάνει ὁκόσα ἐγερθέντες ποιοῦσιν / ὅκωσπερ ὁκόσα εὕδοντες ἐπιλανθάνονται
atiende a la colocación de los verbos λανθάνει y ἐπιλανθάνονται antes y después de la
oración de relativo del primer y segundo miembro, respectivamente. Ahora bien, es
posible apreciar además, según hemos mencionado, una estructura paralelística, como
en responsión, entre cada una de las dos oraciones de relativo, ὁκόσα ἐγερθέντες…ὁκόσα εὕδοντες, que reproduce la sucesión de participio
relativo-participo. La complejidad de esta estructura sintáctica es evidente y supone un alto
grado de dificultad a la hora de intentar trasladar al español tales recursos.
Además, como clausura y colofón a este primer fragmento heraclíteo, podemos
22 demás hombres”. Ahora bien, atendiendo al segundo miembro de la comparación, cabe
señalar el repentino cambio de la estructura sintáctica con el verbo en voz media ἐπιλανθάνονται, cuyo sujeto será un sobrentendido οἱ ἄλλοι ἄνθρωποι, en nominativo
plural, “igual que (los demás hombres) olvidan cuanto (hacen) despiertos”. Así pues, el
primer miembro de la ‘estrofa’ tiene como sujeto de λανθάνει, verbo en voz activa, toda
la oración de relativo y, además, un complemento directo, τοὺς δὲ ἄλλους ἀνθρώπους,
mientras que en la siguiente oración el verbo principal se encuentra ahora en voz media
transitiva y toma como sujeto, en este caso omitido, el sintagma que hacía de
complemento directo de la primera; del mismo modo, la oración de relativo relativo ὁκόσα εὕδοντες (ποιοῦσιν), que figura en la segunda oración como responsión al sujeto
de la primera oración, es ahora complemento directo de ἐπιλανθάνονται. Es así como
podemos apreciar, para finalizar, una cierta estructura quiasmática en esta misma
variatio, donde sujeto y complemento directo intercambian sus posiciones entre los dos
miembros de la última estrofa.
En cuanto a la traducción de esta compleja estructura, cabe mencionar el hecho de
que ya el propio Eggers Lan: […] a los demás hombres les pasan inadvertidas cuantas
cosas hacen despiertos, del mismo modo que les pasan inadvertidas cuantas hacen
mientras duermen, repite de una forma no muy acertada les pasan inadvertidas para
reflejar el significado de los verbos de ambos miembros, en los cuales, además,
mantiene la misma estructura, rompiendo así con la variatio original del texto griego.
Bernabé, en cambio, mantiene esta variatio mediante la traducción del verbo ἐπιλανθάνονται en voz media transitiva como olvidarse de –seguido en español de un
complemento de régimen que podría asimilarse al valor transitivo propio del significado ‘olvidar’ del verbo– y mediante el reflejo de un sujeto tácito del mismo verbo, que haría más bien referencia a “los demás hombres”, guardando así mayor fidelidad al fragmento
original heraclíteo. Por su parte, Medina, se inclina por reflejar también en su traducción
23
F 114 DK + F 2 DK (23)
Stob. 1.179
ξὺν νόωι λέγοντας ἰσχυρίζεσθαι χρὴ τῶι ξυνῶι πάντων, ὅκωσπερ νόμωι πόλις, καὶ πολὺ ἰσχυροτέρως. τρέφονται γὰρ πάντες οἱ ἀνθρώπειοι νόμοι ὑπὸ ἑνὸς τοῦ θείου· κρατεῖ γὰρ τοσοῦτον ὁκόσον ἐθέλει καὶ ἐξαρκεῖ πᾶσι καὶ περιγίνεται.
S.E. M. 7.133
διὸ δεῖ ἕπεσθαι τῶι ξυνῶι· τοῦ λόγου δ' ἐόντος ξυνοῦ ζώουσιν οἱ πολλοὶ ὡς ἰδίαν ἔχοντες φρόνησιν.
T
RADUCCIONESConrado Eggers Lan: Es necesario que los que hablan con inteligencia confíen en lo común a todos, tal como un Estado en su ley, y con mucha mayor
confianza aún; en efecto, todas las leyes se nutren de una sola, la divina». / «Por lo
cual es necesario seguir a lo común; pero aunque la razón es común, la mayoría
viven como si tuvieran una inteligencia particular.
Alberto Bernabé Pajares: Preciso es que los que razonan con sensatez se afiancen sobre lo común a todos, como una ciudad, en su ley; incluso con más
firmeza. Y es que se nutren todas las leyes humanas de una sola, la divina, pues su
poder se extiende todo cuanto quiere, a todas les basta e incluso sobra ». / «Por ello
es necesario seguir lo común, pero, aun siendo la razón común, viven los más como
poseedores de una inteligencia propia.
Alberto Medina González: Quienes hablan con inteligencia deben hacerse fuertes en lo que es común a todos, del mismo modo que una ciudad se hace fuerte
en la ley, y con mayor fuerza, porque todas las leyes humanas se nutren de una
sola, la divina, pues ella tiene cuanto poder quiere y es suficiente para todos y los
sobrepasa». / «Por eso es necesario seguir lo común pero, a pesar de que el Lógos
24
A
NÁLISIS(I) ξὺν νόωι λέγοντας
ἰσχυρίζεσθαι χρὴ τῶι ξυνῶι πάντων,
ὅκωσπερ νόμωι πόλις,
καὶ πολὺ ἰσχυροτέρως.
(II) τρέφονταιγὰρ πάντες οἱ ἀνθρώπειοι νόμοι
ὑπὸ ἑνὸς τοῦ θείου·
κρατεῖ γὰρ τοσοῦτον ὁκόσον ἐθέλει
καὶ ἐξαρκεῖπᾶσι καὶ περιγίνεται.
(III) διὸ δεῖ ἕπεσθαι τῶι ξυνῶι·
τοῦ λόγου δ' ἐόντος ξυνοῦ
ζώουσιν οἱ πολλοὶ ὡς ἰδίαν ἔχοντες φρόνησιν.
C
OMENTARIOUn gran número de editores como Kirk o Agustín García Calvo consideran
que existe una relación muy estrecha entre los fragmentos 114 DK y 2 DK27, pero
sólo Marcovich y Pradeau los editan como si formaran una unidad por sí mismos.
Es posible que esta unidad se vea incluso reforzada a nivel lingüístico en los
fragmentos mismos. Así, el uso de los verbos impersonales χρὴ, en la primera frase
de 114 DK, y δεῖ, al comienzo del 2 DK, quizá sea indicio de una relación estrecha
entre ambos, que estarían unidos entre sí por el adverbio διὸ, por eso, que parece
aludir precisamente al hecho de que “para hablar con inteligencia sea necesario buscar garantías en lo que es común a todos”.
27
Sexto Empírico nos transmite este fragmento en M. 7.133, quien, después de citar el fragmento 1, afirma (traducción propia): “y un poco después añade (Heráclito) por eso es necesario seguir lo común… (F 2 DK)”
Leyenda
Subrayado: polisíndeton Subrayado: juego de palabras; oposiciones o relaciones semánticas
Subrayado: metáfora Subrayado: ambigüedad
Subrayado: aliteración
Subrayado: gradatio
Color: repetición
25 Con vistas a apreciar de una forma más esquemática la estructura de este
conjunto y analizar e identificar todos los recursos estilísticos utilizados por
Heráclito, hemos distribuido los fragmentos en tres ‘estrofas’, siguiendo el modelo
de Marcovich.
La primera ‘estrofa’ de este conjunto comienza ya con un brillante juego de
palabras, conscientemente buscado por Heráclito, entre ξὺν νόωι, con inteligencia,
y ξυνῶι, común. Así pues, tras un análisis profundo de esta destreza literaria, su
sentido general, aunque ha sido objeto de un gran número de interpretaciones
filosóficas, parece claro: para hablar con inteligencia, es decir, de acuerdo con el λóγος, que, como sabemos, es la expresión lingüística de la ley natural o universal,
hay que apoyarse o buscar garantías en lo que es común a todos, en τῶι ξυνῶι πάντων, es decir, en la propia ley natural.
El sujeto de las formas verbales que encontramos en este primer apartado del fragmento, el participio λέγοντας y el infinitivo ἰσχυρίζεσθαι, no se encuentra
explícito en el texto. Así pues, es de suponer que Heráclito se refiera más bien a los
hombres todos. En este punto, hemos de tener en cuenta que todos y cada uno de los
traductores analizados en este trabajo, tanto Eggers Lan como Bernabé y Medina,
han solucionado el problema sustantivando el participio λέγοντας y convirtiéndolo
en el sujeto del infinitivo que le sigue: Es necesario que los que hablan con
inteligencia confíen en […], Preciso es que los que razonan con sensatez se afiancen sobre […] y Quienes hablan con inteligencia deben hacerse fuertes en […], respectivamente. Sin embargo, esta opción no altera el sentido de la expresión
y seguiría refiriéndose a la comunidad de hombres en general, pues son éstos
quienes hablan o razonan con inteligencia y quienes deben, según Heráclito,
adquirir fuerzas en lo común.
Por otro lado, el participio λέγοντας está directamente relacionado con el λóγος; es el Discurso mismo en acción. En efecto, cuando hablamos, estamos desplegando este mismo λóγος. Es así como, si se habla con inteligencia, lo que se
dice tiene que ser común a todas las cosas, puesto que la inteligencia (ξὺν νῶι) lleva
implícita la universalidad (τῷ ξυνῶι). En cuanto a la traducción escogida por
Bernabé para dar cuenta de este participio: los que razonan, retomaremos el debate
26 restringido y concreto del término en castellano: ‘dar cuenta/razón de algo’; no es,
por tanto, razón como facultad racional de la mente, racionalidad propiamente
dicha, sino más bien como actividad lingüística.
En esta primera ‘estrofa’, es posible apreciar un juego consciente de una cierta aliteración del sonido /χι/ entre los términos ἰσχυρίζεσθαι…χρὴ…ἰσχυροτέρως, en
busca siempre de su característico ritmo interno. Además, en este último adverbio,
Heráclito vuelve a utilizar la misma raíz etimológica del infinitivo ἰσχυρίζεσθαι
(“adquirir fuerza”). En cuanto a la traducción de ambos términos, sólo Medina ha
conservado literalmente el sentido último de la raíz etimológica (‘fuerte’, ‘vigoroso’) y la repetición de ésta en el fragmento mediante las expresiones “hacerse fuerte” y “con mayor fuerza”: Quienes hablan con inteligencia deben
hacerse fuertes en lo que es común a todos, del mismo modo que una ciudad se
hace fuerte en la ley, y con mayor fuerza […]. Además, mientras Alberto Bernabé
rompe por completo con esta repetición mediante la utilización de dos palabras etimológicamente distantes: “afianzarse” y “con más firmeza”, Eggers Lan se sirve de dos términos de la misma familia (“confiar” y “confianza”), manteniéndose así
más fiel al artificio literario original de la repetición etimológica utilizado por
Heráclito.
Desde el punto de vista sintáctico, es importante mencionar que en la oración
comparativa ὅκωσπερ νόμωι πόλις se sobrentiende el verbo ἰσχυρίζεται, en pres ente de indicativo de voz media: “igual que una ciudad (adquiere fuerza/se apoya) en su
ley”. De entre las traducciones analizadas, sólo Medina ha decidido repetir el verbo:
del mismo modo que una ciudad se hace fuerte en la ley. Sin embargo, se trata ésta
de una solución innecesaria, pues también en español podemos sobrentender el
verbo mediante la utilización correcta de los signos de puntuación.
Apreciamos, además, en esta misma oración un nuevo y destacable juego de palabras entre los términos πόλις y πολὺ: “Igual que una ciudad en su ley (se
refuerza), pero con mucha más fuerza”. Es en este punto donde surge una de las
cuestiones más debatidas del fragmento: ¿a quién realmente se refiere l a aclaración καὶ πολὺ ἰσχυροτέρως: a la ciudad o al λóγος? La puntuación que le precede en
forma de coma nos hace pensar que no es a la ciudad misma, sino al λóγος, al hecho
de hablar con inteligencia. Así pues, cuando nosotros hablamos con inteligencia,
27 πάντων), con una fuerza mucho mayor de la que se vale la ciudad a la hora de
apoyarse en su ley. En cuanto a su traducción, a causa de la cierta redundancia que
se produce a la hora de intentar reflejar en español el significado del término πολὺ
junto con el adverbio comparativo ἰσχυροτέρως: “mucho más esforzadamente”, sólo
Eggers Lan ha pretendido conservar ambos en su edición: […] tal como un Estado
en su ley, y con mucha mayor confianza aún.
Desde un punto de vista filosófico, hemos de tener en cuenta que todo este
principio de κῶλoν gira en torno a la idea de que no es la misma la universalidad
del λóγος que la de la ley cívica. Es decir, cuando nosotros hablamos con
inteligencia, nos apoyamos en algo que es universal, común a todas las cosas,
mientras que la ciudad se apoya más bien en leyes de alcance más limitado. En
principio, la comparación entre ambas esferas normativas –la del λόγος y la de la
ciudad– se establece al mismo nivel. Sin embargo, Heráclito, al añadir καὶ πολὺ ἰσχυροτέρως, provoca al momento una ruptura de esa comparación que había
establecido al mismo nivel, con el objetivo de inclinar la balanza del lado de lo que
es común a todas las cosas, es decir, de la ley universal. Además, es muy importante señalar que aquello que es común (τῶι ξυνῶι πάντων) aún no ha sido
revelado por Heráclito, sino que tal desvelamiento se produce poco a poco, de una
manera gradual, a lo largo del conjunto de estos dos fragmentos.
Por otro lado, en relación al τῶι ξυνῶι πάντων, cabe señalar que diversas formas del adjetivo πᾶς πᾶσα πᾶν, aunque siempre éstas en plural, aparecen en varias ocasiones a lo largo de los tres κῶλα: πάντων…πάντες…πᾶσι,
convirtiéndose, por tanto, en el elemento o eslabón que otorga unidad a este
conjunto de ‘estrofas’.
El mayor problema de interpretación del fragmento, en este caso de naturaleza
textual, se centra en el adverbio πολὺ. Existen algunos manuscritos de Estobeo que
leen, en lugar del adverbio πολὺ, el sustantivo πόλις, es decir, repiten el término “ciudad”, como si ésta se apoyase en la ley de una manera más fuerte de la que
nosotros nos servimos para apoyarnos en la ley universal. Esta a cepción es, sin
embargo, muy contraria al sentido general del texto, puesto que para Heráclito lo
más fuerte es la ley universal, que se expresa en el λóγος. Así pues, podríamos
28 muchos de sus fragmentos sería decantarse por el término πολὺ, y no por la posible
repetición de “ciudad” (πόλις).
La segunda ‘estrofa’ en que hemos dividido este par de fragmentos, se centra
en desarrollar la potencia absolutamente avasalladora que tiene la ley divina sobre
cualquier otra ley humana particular. Este apartado se encuentra presidido por una clara metáfora alimenticia a través del verbo τρέφονται: cada una de las ciudades
posee su propia ley, una ley particular, pero todas las leyes dependen, se nutren o
alimentan, de la universalidad normativa de una ley divina, que se expresa en el λóγος. Así pues, podemos afirmar que todas las leyes humanas se “nutren” de una
sola, la divina, puesto que ésta es inagotable, al ser de carácter universal. Toda esta ‘estrofa', además, está construida sobre un conjunto de asonancias entre el verbo en 3ª persona del plural τρέφονται y los nominativos plurales οἱ ἀνθρώπειοι νόμοι, así
como entre los verbos en 3ª persona del singular del final: κρατεῖ…ἐθέλει…ἐξαρκεῖ…περιγίνεται. A dicho recurso estilístico se une el polisíndeton καὶ…καὶ, todo ello encaminado a poner de relieve la subordinación de
las leyes humanas al poder omnímodo de la ley divina.
En este punto, son dignas de mención las oposiciones polares entre πάντες y ἑνὸς, es decir, entre todos y uno solo, y entre los términos ἀνθρώπειοι y θείου,
recursos ambos de tipo semántico y totalmente paralelos entre sí. La importancia de
este artificio se debe al enfrentamiento de ambas nociones a la vez, es decir, al
paralelismo que se establece entre estas dos oposiciones. Así pues, po demos afirmar
que las leyes humanas representan la pluralidad, es decir, que existen muchas leyes
humanas, pero la divina –sobrentendiendo νόμου, ὑπὸ ἑνὸς (νόμου) τοῦ θείου– es,
sin embargo, una sola. Esta oposición polar entre pluralidad frente a unidad es
paralela al fuerte contraste entre el carácter derivado y secundario de las leyes
humanas y la fuerza omnímoda de la única ley divina en la que aquéllas encuentran
su propio fundamento.
En la tercera frase de la ‘estrofa’ encontramos el ya mencionado
polisíndeton καὶ…καὶ y una destacable gradatio entre cada una de las proposiciones
coordinadas κρατεῖ τοσοῦτον ὁκόσον ἐθέλει / ἐξαρκεῖ πᾶσι / περιγίνεται, cuya
estructura podemos esquematizar en: verbo + oración de relativo, verbo +
complemento en dativo, referido éste al πάντες anterior (todas las leyes), y