ACTUALIZACIONES
127
TROMBO MURAL VENTRICULAR,=48,(5'2
EN EL INFARTO DEL MIOCARDIO
G. RESTREPO
INTRODUCCION
El diagnóstico del trombo mural ventricular
izquierdo (TMVI) durante el infarto del
mio-cardio es de importancia clínica para
identifi-car pacientes con riesgo de embolismo sisté
mi-co. El desarrollo de un TMVI es favorecido
por la presencia de dos factores, como son la
alteración de la motilidad de la pared
ventri-cular izquierda del tipo de la discinesia o
aci-nesia y la inflamación endocárdica producida
por un infarto agudo del miocardio (
�
-
�
). La
mayoría de los TMVI se forman en los
prime-ros
��
días de ocurrido el infarto (
�
,
�
) y se
localizan en el ápex en más del
��
% de los
casos (
�
,
�
,
�
,
�
-
��
).
Los hallazgos de necropsia (
��
) muestran
relación de TMVI con:
�
. infartos extensos,
�
.
infartos de la pared anterior,
�
. insuficiencia
cardíaca congestiva y
�
. aneurisma ventricular
(
�
). Los estudios clínicos revelan una mayor
incidencia de TMVI en pacientes con infartos
anteriores transmurales, acompañándose de
alteraciones en la motilidad de la pared
ventri-cular del tipo de la acinesia o discinesia (
�,�
)
y con una fracción de eyección disminuida
(
��
). En un estudio prospectivo, el
��
% de los
pacientes con infarto anterior y el
��
% de
és-tos con acinesia y discinesia de la punta del
corazón, desarrollaron TMVI (
�
).
EMBOLISMO SISTEMICO
Hay aumento de la incidencia de
embolis-mo arterial periférico (EAP) en pacientes con
Dr. Gustavo Restrepo Molina: Residente de Cardiología, Centro Cardiovascular Colombiano, Clínica Santa María, Me-dellín.
Solicitud de separatas al Dr. Restrepo.
Acta Médica Colombiana Vol. � No. � (Mayo-Junio) ����
TMVI
(�
,
�
,
�
,
�
,
��
,
��
,
��
-
��
). En varios
estudios, los pacientes con EAP tenían
histo-ria de haber presentado infarto transmural de
la cara anterior, inferior o ambas,
acompañán-dose de alteraciones en la motilidad de la
pa-red ventricular (acinesia o discinesia) (
�
-
�
). En
algunos estudios retrospectivos se ha
encon-trado asociación de EAP con la presencia de
severa falla cardiaca (
�
,
�
); sin embargo, en
otros no se ha encontrado dicha asociación
(
��
). Un estudio prospectivo no mostró
rela-ción de EAP con el grado de severidad de la
falla cardíaca, mayor edad del paciente o
extensión del infarto (
�
).
En series de necropsias se encontró EAP en
el
��
% de los pacientes con aneurisma
ventri-cular izquierdo, pero estudios clínicos sólo
han encontrado una incidencia del
�
% (
�
,
��
,
��
,
��
). Según Cabin y Roberts hay tres
fac-tores que explican la baja incidencia de EAP
en pacientes con TMVI intraaneurismático:
�
.
la ausencia de contractilidad del aneurisma,
�
. la gran adherencia del trombo al
endocar-dio subyacente y
�
. la ausencia de extensión
trombótica hacia el interior de la cavidad
ventricular izquierda (
��
). Hay aumento de la
incidencia de TMVI y EAP en pacientes con
cardiomiopatía congestiva y cardiomiopatía
isquémica (
�
,
�
,
��
), debido a:
�
. la
contrac-ción del miocardio adyacente al trombo,
�
. la
escasa adherencia del TM al endocardio
sub-yacente y
�
. la pro trusión de parte del trombo
hacia la cavidad ventricular izquierda (
��
).
Según Edwards, la escasa organización del TM
sería otro factor contribuyente (
��
).
128
G. RESTREPO
poco costo en relación con otros. El TM se
observa como una masa eco-densa dentro de
la cavidad ventricular izquierda, en
continui-dad con el endocardio sobre un área de
movi-miento anormal de la pared, en al menos dos
proyecciones ecocardiográficas (19). Pueden
observarse diferentes patrones
ecocardiográfi-cos dinámiecocardiográfi-cos sugestivos de trombos en
for-mación o de trombos ya bien formados (20).
El TMVI con movimiento libre intracavitario
o con protrusión hacia la cavidad ventricular
izquierda presenta la posibilidad de una alta
incidencia de eventos embólicos (21). La
sen-sibilidad y especificidad del examen
ecocar-diográfico dependen de la experiencia del
eco-cardiografista. Su sensibilidad ha variado entre
un 75% y un 95%, su especificidad entre un
86% y un 93% (2-5, 7, 8, 10, 11, 15, 16, 22,
23). Aproximadamente en un 10% a un 20%
de los pacientes los exámenes ecográficos son
técnicamente defectuosos para el análisis del
trombo (19, 23). Entre un 15% y un 25%, los
exámenes dan falsos positivos para TMVI (7,
19), debido a artefactos ecocardiográficos,
trabéculas musculares, cuerdas tendinosas,
músculos papilares prominentes y alteraciones
anatómicas por un aneurisma ventricular o
por cirugía cardíaca previa (2, 19, 24).
2. Gamagrafía con plaquetas marcadas con
indio 111: las plaquetas marcadas emigran
selectivamente hacia los sitios de trombosis,
identificando de esta forma los trombos
intra-cardíacos. Esta técnica también identifica la
actividad del trombo, encontrándose que los
trombos intracardíacos incorporan plaquetas
sobre su superficie durante largos períodos.
Es un método costoso, laborioso y que
re-quiere procedimientos especiales. Su
sensibi-lidad es de un 70% y la especificidad de un
100% (8, 23, 25).
3. Angiografía con radionucleótidos: utiliza
glóbulos rojos marcados con tecnecio 99 m.
El TM se observa por gamagrafía como un
defecto de llenado contiguo al borde cardíaco
o al ápex. Su sensibilidad es del 77% y la
espe-cificidad del 88% (9).
4. Tomografía computadorizada: El TMVI
se observa como un defecto de llenado apical.
Es un método útil pero con las siguientes
des-ventajas: 1. alto costo, 2. puede no detectar
pequeños trombos localizados en un área de
intenso movimiento y 3. hay necesidad de
infundir 100 m
l
de medio de contraste
(26, 27).
5. Angiografía ventricular izquierda:
proce-dimiento invasivo poco útil para detectar TM.
Posee baja sensibilidad (20-50%) con
especifi-cidad del 75%. Se han informado falsos
posi-tivos y falsos negaposi-tivos hasta en un 46% de los
casos (11, 14, 28).
TRATAMIENTO
No se sabe aún con certeza cuál sea la
tera-pia más aprotera-piada para los pacientes con
TMVI, debido a la escasez de estudios
pros-pectivos y a la limitación para analizar los
efectos de la terapia antitrombótica durante la
vida (29). Recientemente, con el uso de la
gamagrafía plaquetaria con Indio 111 y con el
ecocardiograma bidimensional, se pueden
se-guir la actividad y el tamaño del TMVI
respec-tivamente. Se ha observado que el tratamiento
con drogas inhibidoras de la función
plaqueta-ria (aspirina, dipiridamol, sulfinpirazona) y
anticoagulantes, puede interrumpir el depósito
de plaquetas y disminuir el tamaño del
trom-bo, o resolver el trombo en algunos pacientes
(1, 30). El tratamiento con heparina no parece
prevenir la aparición del TMVI (6, 13); sin
embargo, los anticoagulantes disminuyen la
incidencia de EAP en estos pacientes (16,
31, 32).
ABSTRACT
This is a review of the literature concerning
the pathophysiology of left ventricular mural
thrombus formation in acute myocardial
in-farction including modern diagnostic
techni-ques and therapy.
myo-TROMBO MURAL EN INFARTO DEL MIOCARDIO
129
cardial infarction associated with dyskinesis
or akinesis and low ejection fraction.
13.
-The diagnosis of left ventricular mural
thrombus has clinical importance as patients
with this complication are at high risk of
sys-temic embolization. Several new techniques
have proved to be useful for its diagnosis;
they include echocardiography, radioisotopes,
computerized tomography and cardiac cathe-
15.
-terization.
It has been shown that the use of antiplate-
1 6.
-let drugs and anticoagulants can, in some
ins-tances, reduce thrombus size. Heparin therapy
17
.-does not appear to decrease the incidence of
mural thrombus in acute myocardial
infarc-tion.
18.-BIBLIOGRAFIA
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Acta Med. Col. Vol. 9 No. 3, 1984
-130
PRESENTACION DE CASOS
LUPUS VULGARIS INDUCIDO POR BCG
Se presenta un caso de
lupus vulgaris
como
com-plicación en un niño de 10 meses de edad, vacunado
con BCG intradérmico. La biopsia de la lesión mostró
características histopatológicas de la entidad. La
ba-ciloscopia y la coloración de Ziehl Neelsen fueron
negativas para bacilos ácido alcohol resistentes. Se
hace una revisión de la casuística, resaltando la baja
incidencia de casos en la literatura mundial.
Las complicaciones que siguen a la aplicación de
BCG (Bacilos de Calmette-Guérin), son poco
comu-nes, casi desconocidas, siendo escasos los informes
sobre el tema.
Lesiones cutáneas semejantes al lupus vulgaris
(LV) causadas por inoculación con BCG, son
excep-cionales; el primer caso fue informado en 1946 (1),
veinticinco años después de ser empleada la vacuna
por primera vez.
Isumi y Matsunaga (2) revisaron el tema en 1982 y
encontraron 57 casos de LV por BCG, resumidos así:
Horwitz y Meyer, 33 casos en 1957 (3); Hartston, 20
casos en 1959 (4); Dostrovsky y Segler, dos casos en
1963 (5); Fellner y col., un caso en 1963 (6); e Izumi
y Matsunaga, un caso en 1982 (2).
El propósito de este informe es describir un caso
de tuberculosis cutis semejante a un LV como
compli-cación de una becegeítis.
Se trata de un niño de 10 meses de edad,
proce-dente de Neiva (Huila), visto el 20 de agosto de 1981
en el Servicio de Dermatología del Hospital General
de Neiva, por presentar tumefacción de crecimiento
gradual en el hombro izquierdo, sitio de vacunación
con BCG; se inició quince días después de la vacuna y
tenía dos meses de evolución. Una lesión similar
aun-que más peaun-queña, apareció en la región escapular
iz-quierda un mes y medio después de la vacunación. No
se encontró historia familiar de TBC, ni exposición
conocida a personas con TBC.
Al examen clínico se encontró paciente afebril,
con 55 cm de talla y 7.580 g de peso. En la región
deltoidea izquierda, se apreció n
IJ
dulo violáceo, de
superficie regular, bien demarcada, ovalado, de 1 cm
de diámetro, no doloroso y con ligera renitencia en su
cúspide. En la región escapular izquierda, se encontró
un n
IJ
dulo más pequeño, de 0,5 cm de diámetro
ova-lado, duro, ligeramente eritematoso (color "jalea de
manzana"), bien delimitado, también indoloro,
regu-lar en su superficie y no adherido a planos
superficia-les ni profundo (Figura 1). Presentaba además
adeno-patía cervical lateral izquierda de 1 cm de diámetro y
numerosas microadenopatías en cuello y axilas.
El cuadro hemático mostró hemoglobina de 9,6
g%, hematocrito de 31%, 8.200 leucocitos, con 12%
de neutrófilos y 88% de linfocitos.
Eritrosedimenta-ción 36 mm a la hora. Prueba de tuberculina de 12
mm. Baciloscopia negativa. Radiografía de tórax
normal.
Una biopsia de la lesión del hombro izquierdo
reveló características de granuloma tuberculoso
con-Figura 3. Características microscópicas de la biopsia del nodulo escapular izquierdo.
sistentes en: infiltrado a nivel de dermis y tejido
celu-lar subcutáneo de linfocitos, histiocitos y células
gigantes tipo Langhans y a cuerpo extraño, con zonas
de necrosis de caseificación (Figura 2).
El estudio histopatológico del n
IJ
dulo escapular
PRESENTACION DE CASOS
131
izquierdo, mostró epidermis normal, dermis papilar y
media con denso infiltrado de histiocitos, linfocitos
escasos y células gigantes tipo Langhans. No se
encon-tró necrosis de caseificación (Figura 3).
Las coloraciones para bacilos ácido alcohol
resis-tentes, así como las coloraciones PAS para hongos,
fueron negativas. No se practicaron cultivos para
baci-lo TBC.
Se trató con isoniacida y rifampicina diarias por
catorce semanas, obteniéndose reducción de las
lesio-nes a las seis semanas y desaparición total a las doce
semanas.
DISCUSION
Normalmente la aplicación de BCG va seguida de
la formación de una pápula ligeramente eritematosa,
que progresa a n
IJ
dulo indurado al cabo de doce
sema-nas (7). Se han informado una serie de
complicacio-nes postvacunales, leves, severas o fatales, las cuales
todavía se consideran de incidencia poco común con
relación al gran número de vacunados.
Las complicaciones post BCG se han dividido en
dos grupos: a) reacciones inespecíficas, como
ecze-mas, urticaria, eritema nodoso, eritema multiforme,
púrpura, artralgias y queloides. b) reacciones
especí-ficas como ulceración, absceso, adenopatía, liquen
escrofulosorum, liquen nitidus, tuberculide papular,
LV y otras formas cutáneas de TBC (7).
Jorgensen y Horwitz (8) en revisión
clínico-patoló-gica de 100 pacientes con 166 complicaciones
postva-cunales con BCG vistos de 1944 a 1955, encontraron
71 casos de adenópatías supuradas y perforadas, 16
con adenitis simple, 11 con tuberculides, 10 con LV,
10 con reacciones lupoides, 10 con proceso
ulcerativo-inflamatorio agudo referido como fenómeno de
Koch, y varios casos de queloides, abscesos
subcutá-neos y eczemas localizados en el sitio de inoculación.
El LV es una forma progresiva de TBC cutánea,
que ocurre como infección secundaria post-primaria,
en una persona con un buen grado de inmunidad.
Ac-tualmente poco frecuente, es más común en la niñez
y en el sexo femenino. La lesión generalmente
co-mienza por mácula o pápula asintomática de
creci-miento progresivo, convirtiéndose en n
IJ
dulo de color
"jalea de manzana". Luego toma formas clínicas
diversas, a saber: placas con áreas de resolución y
ex-pansión, ulceración mutilante, vegetante y tu
P
oral.
Usualmente es única y se localiza en cabeza o cuello
en el 90% de los casos. Su evolución es crónica y
pro-gresiva. Puede desarrollarse en el sitio de inoculación
primaria y por extensión directa de otras lesiones, por
diseminación linfática o hematógena, pero en la
ma-yoría de los casos su origen es oscuro (7-9).
Se ha dicho que el LV secundario a una
vacuna-ción con BCG es bastante raro; el riesgo ha sido
esti-mado en cinco por millón (10), pero su incidencia
es
mucho mayor después de revacunación (3). En el
Servicio de Dermatología del Hospital General de
Neiva, se han observado 46 pacientes con co
P
plica-ciones por BCG durante los años de 1981 y 1982,
siendo éste el único de LV.
El comienzo del LV inducido por la vacuna BCG
tiene un rango de tiempo de un mes hasta tres años
(2), con promedio de un año. El tamaño de las
lesio-nes va desde pocos milímetros hasta diez centímetros;
muchas de estas lesiones remiten espontáneamente
(4) y el resto responden exitosamente a drogas
especí-ficas (2).
En nuestro caso a pesar de la presencia de
adenó-patías, se obtuvo una prueba de tuberculina (PPD)
positiva; la baciloscopia negativa y la ausencia de
baci-los al examen histológico no son sorprendentes, ya
que sólo en siete casos de 56 revisados se logró
encon-trar el bacilo en la lesión (3-6). Esta escasez de
mi-croorganismos es el resultado de la fuerte inmunidad
del huésped contra el mycobacterim tuberculosis.
SUMMARY
A case of BCG-induced Lupus Vulgaris (LV) in a
10 month old baby is reported. He presented with 2
nodular lesions of 1.0 and 0.5 cm. in the left deltoid
and in the left scapular areas, 2 and 6 weeks after
vaccination with BCG respectively. Biopsy of one of
the lesions revealed characteristic histopathologic
features of LV without acid-fast bacilli.
The incidence of this complication is low; up until
1982 there were only 57 cases of BCG
vaccine-indu-ced LV in the world literature.
M. CAMPOS
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Dr. Marlio Campos Rivera: Servicio de Dermatología, Hospital General de Neiva.