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El nuevo mapa del mundo: proyectos y choques coloniales.

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Academic year: 2021

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2. Acontecimientos, personajes, fechas, ... - Disraeli / Jules Ferry / Cecil Rodhes. - Conferencia de Berlín, 1885. - Conferencia de Algeciras. - Guerra del Opio.

- Enfrentamiento de Fachoda. - Crisis de Marruecos.

- Crisis del Ultimátum (Portugal 1890). - Crisis del 98 (España 1898). - Imperio Victoriano.

1. El nuevo imperialismo: un colonialismo de nuevo cuño.

A lo largo del siglo XIX, la realidad internacional se transformó significativamente a consecuencia de los grandes cambios po-líticos y económicos que atravesaron los distintos estados europeos. Los viejos imperios que habían mantenido la preponderancia geo-política durante siglos, como había sido el caso de España, Portugal o Turquía, sufrieron una profunda decadencia, perdiendo gran parte de su dominio colonial y convirtiéndose en potencias de segunda fila -”moribundas”- en el orden internacional y diplomático. En su lugar vinieron a ocupar un papel hegemónico los estados que, gracias al éxito e intensidad de sus procesos industrializadores, pronto vinieron a precisar de nuevos espacios y territorios en donde colocar sus exedentes productivos, orientando su predominio económico hacia el control de los territorios extraeuropeos. No se trataba de simples asentamientos litorales en los que enclavar o situar factorías comerciales, como había ocurrido a lo largo de la edad moderna y se había prolongado hasta mediados del XIX, propio de economias mercantilistas, sino que ahora se pretendía el dominio efectivo de las colonias, en busca de la explotación de los recursos, del afianzamiento de nuevos mercados y del control político de esos territorios, en los que las metrópolis pretendían colocar sus excedentes productivos, demográficos y de capital. Este nuevo tipo de colonialismo, que vendría a manifestarse en torno al último cuarto del siglo XIX, iba a expresar, a su vez, el valor político y de prestigio de las principales potencias, en una especie de competición por mostrar el mayor poderío colonial y la pre-eminencia geostratégica, lo que impicó a los principales estados occidentales (incluyendo a Estados Unidos, Japón y Rusia) en una ca-rrera desmedida por asegurarse una porción de esa especie de pastel en el que habían convertido a los territorios de África y Asia. Al fin y al cabo, el mundo occidental -la raza blanca- se creyó entonces en el derecho y obligación, en cuanto superiores moral e intelec-tualmente, de ejercer su tutela y control sobre el resto de los habitantes del planeta, en una pretendida misión civilizadora. De este modo los estados llevaron a cabo una intensa actividad “descubridora”, enmascarada la mayor de las veces con fines científicos, que llevó a explorar los territorios ignotos del interior de esos continentes. Esa competencia colonial iba a conducir, en el medio plazo, a inevitables conflictos entre las potencias participantes, lo que iba a agudizar las tensiones internacionales que se habían ido abriendo en las décadas anteriores, y que la propia evolución política de los respectivos estados y de las relaciones diplomáticas establecidas entre ellos habían ido marcando, extremando un sentimiento nacional patriótico, expansionista y agresivo.

Fue, sin duda, Inglaterra la que marcó la pauta y mostró su preponderancia a lo largo de todo el siglo XIX y aun principios del siguiente. El Imperio Victoriano se constituyó en el símbolo y modelo de este nuevo tipo de colonialismo, favoreciéndose de las virtudes del moderno sistema de explotación, en el que convivieron la iniciativa estatal, por medio de la organización administrativa establecida por la metrópoli y su abultada presencia militar, con la privada, por medio de organizaciones y empresas -las famosas “Compañías”- que acometieron la tarea de esquilmar el territorio y explotar a sus pobladores. Gracias a su hegemonía marítima y comercial, favorecida por los avances técnicos y su potencial industrial, que revolucionaron los transportes marítimos y terrestres y redujeron los tiempos y las dis-tancias, Inglaterra se convirtió en la gran potencia imperial, llegando a dominar directamente o a través de protectorados gran parte del planeta. Pero la iniciativa del imperialismo no vino sólo de los estados, es más, para algunos historiadores el progresivo dominio político y administrativo del territorio colonial fue consecuencia de la iniciativa privada, es decir, de los colonos y compañías que, en sucesivas oleadas migratorias, habían ido estableciéndose en los nuevos territorios descubiertos y puestos en explotación. Las tensiones que estos asentamientos vendrían a provocar sobre las poblaciones indígenas, que recibirían una constante presión por la codicia infinita de estos nuevos pobladores, y la incapacidad de valerse por sí mismos, sería la que conduciría y abocaría a intensificar la accion del estado sobre esos nuevos espacios, desembocando en el aparato imperialista que se fue forjando. Se trataba de acciones militares y adminis-trativas de bajo coste, gracias a la superioridad tecnológica (especialmente en cuanto al armamento, el transporte y la medicina) de los estados occidentales frente a las tribus primitivas a las que se enfrentaban, que hacía rentable la empresa. Si a esto le unimos el apoyo de la opinión pública, que enardecida por el nuevo clima patriotero y nacionalista recibía con orgullo los hitos de sus exploradores y las victorias militares de sus tropas frente a los indígenas, queda claro que a los estados les resultaba muy beneficiosa su faceta imperialista.

De este modo los distintos países occidentales, en función de sus capacidades y oportunidades, trataron de hacerse con su propio ámbito colonial, cada uno con unas pretensiones y proyectos que trataría de canalizar por medio de la diplomacia y, cuando esta fallaba, de la acción, llegando a crear serios incidentes militares entre los propios estados europeos. Mientras España y Portugal trataban de conservar parte del escaso legado colonial que habían conservado y que se veía seriamente amenazado (pronto iban a sucederse las crisis del 90 portugués y del 98 español), Inglaterra y Francia, que participaban en la carrera con gran ventaja en cuanto precursores de este imperialismo de nuevo cuño, entraban en colisión en África (incidente de Faschoda). Los nuevos países participantes, Bélgica, Holanda, Italia y muy señaladamente Alemania, trataban de hacerse un hueco en el reparto, tarea que iba a despertar recelos y serios incidentes, especialmente destacados los provocados por la beligerancia germana (sendas crisis marroquíes). A estos se les sumaban los Estados Unidos, especialmente en el área del Caribe, primer paso hacia su hegemonía en el sur del continente americano; Japón, en el Pacífico, que iba a competir contra el coloso chino y la propia Rusa, que trataba de mantener, a pesar de su atraso político y eco-nómico, una cierta influencia en Asia y el centro de Europa y, muy señaladamente, en los Balcanes, convirtiéndose en un elemento des-estabilizador en el propio seno de Europa, que en tiempos no lejanos desembocaría en el mayor conflicto militar ocurrido en la historia. Lo cierto es que, a partir de la época del imperialismo, el mundo cambió radicalmente, convirtiéndose en un todo globalizado, poniendo en conexión territorios que, hasta entonces, permanecían al margen de la “civilización”, de la historia. Este hecho iba a tener indudables implicaciones, algunas tal vez positivas, que pronto iban a manifestarse en sus expresiones más sombrías. Es necesario su-brayar las nefastas consecuencias directas e indirectas del propio proceso, que condujeron al exterminio masivo por el abuso, la explo-tación y las enfermedades derivadas de la llegada del hombre blanco. La pérdida de las culturas tradicionales, el dominio político, las demarcaciones y fronteras artificiales, las imperecederas relaciones de dependencia, el mantenimiento de estructuras políticas tuteladas y de ejercicio tiránico y otras consecuencias negativas, ofrecen un triste balance del proceso colonizador llevado a cabo.

Hergé, “T

intín en el Congo”, segundo

álbum de historieta de la serie “Las

aven-turas de

T

intín”, 1930-1931.

4. Nación, independencia, naciones.

4.2. De nación a imperio, de imperio a nación.

4.2.4. El nuevo mapa del mundo: proyectos y choques coloniales.

1. Términos y conceptos.

- Imperialismo / Colonialismo. - Protectorado / Dominio. - Chovinismo.

- Doctrina Monroe. - Política del “Big Stick”. - Metrópoli / colonia. -

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La política colonial se impone en primer lugar en las naciones que deben recurrir a la emigración, ya por ser pobre su población, ya por ser excesiva (...) Pero hay otro aspecto de esta cuestión mucho más importante: la cuestión colonial es, para países como el nuestro, dedicados por la naturaleza misma de su industria a una gran exportación, el problema mismo de los mercados. Allí donde se tenga dominio político, se tendrá también predominio de los productos, predominio económico.

Jules Ferry. 1882.

---La política de expansión colonial es un sistema económico y político… que puede ser relacionado con tres tipos de ideas: ideas económicas, ideas de mayor alcance relacionadas con la civilización e ideas de tipo político y patriótico. (…)

¡Señores, debemos hablar más claro y honestamente! Debemos decir abiertamente que efectivamente hay razas superiores que tienen derechos sobre las razas inferiores…

Repito, las razas superiores tienen derechos porque tienen deberes. Tienen el deber de civilizar a las razas inferiores (…). Jules Ferry. 1884.

1. Analizando estos textos, explica cuáles son las cuasas de la moderna colonización que se desarrolla a partir del tercer cuarto del siglo XIX.

Ayer estuve en el East End de Londres (barriada obrera) y asistí a una asamblea de los desocupados. Al oír en dicha reunión dis-cursos exaltados, cuya nota dominante era: pan, pan, y al reflexionar cuando regresaba a casa sobre lo que había oído, me convencía más que nunca de la importancia del imperialismo (...). La idea que yo acaricio representa la solución del problema social, a saber: para salvar a los cuarenta millones del Reino Unido de una guerra civil funesta, nosotros, los políticos coloniales, debemos apode-rarnos de los nuevos territorios para colocar en ellos el exceso de población, para encontrar nuevos mercados en los que colocar los productos de nuestras fábricas y de nuestras minas. El Imperio, lo he dicho siempre, es una cuestión de estómago. Si no queréis la guerra civil, debéis convertiros en imperialistas.

Cecil Rhodes, 1895.

El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportación de capital, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de todo el territorio del mismo entre los países capitalistas más importantes. [...]

Por esto, las alianzas sea cual fuere su forma: una coalición imperialista contra otra coalición imperialista, o una alianza general de todas las potencias imperialistas- no pueden constituir, inevitablemente más que treguas entre las guerras. Las alianzas pacíficas preparan las guerras y, a su vez, surgen del seno de la guerra, condicionándose mutuamente, engendrando una sucesión de formas de lucha pacífica y no pacífica sobre una y la misma base de relaciones imperialistas y de relaciones recíprocas entre la economía y la política mundiales”.

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1. ¿Cuál es la defensa del colonialismo que se hace en el primer texto? ¿Qué relación existe entre el colonialismo y el prestigio interna-cional? ¿Y con la intensificación del nacionalismo y del patriotismo? ¿Y con el racismo?

2. En el texto de Roosvelt, ¿cómo justifica el colonialismo? ¿Estás de acuerdo con los pretendidos beneficios universales que afectan tanto a los colonizados como a los colonizadores?

La colonización es la fuerza expansiva de un pueblo, es su potencia de reproducción, es su dilatación y su multiplicación a través del espacio, es la sumisión del universo o de una gran parte de él, a su lengua, a sus costumbres, a sus ideas y a sus leyes. Un pueblo que coloniza es un pueblo que pone los cimientos de su grandeza y de su supremacía futura (...). Desde el punto de vista moral e intelectual, este crecimiento del número de las fuerzas y de las inteligencias humanas modifica y diversifica la producción intelectual. ¿Quién puede negar que la literatura, las artes y las ciencias de una raza determinada al ser amplificados, adquieren un impulso que no se encuentra entre los pueblos de una naturaleza más pasiva y sedentaria?

Desde cualquier punto de vista que se adopte, sea que nos contentemos con la consideración de la prosperidad, de la autoridad y de la influencia política, sea que nos elevemos a la contemplación de la grandeza intelectual, he aquí el enunciado de una verdad indiscutible: el pueblo que coloniza más es el primer y mejor pueblo, y si no lo es hoy, lo será mañana.

P. Leroy-Beaulieu, La colonización en los tiempos modernos, 1874.

El desarrollo de la paz entre las naciones está confinado estrictamente a aquellas que son civilizadas. Con una nación bárbara la paz es condición excepcional. En los confines entre la civilización y la barbarie, la guerra es generalmente normal. Que los bárbaros sean el indio rojo en la frontera de los Estados Unidos, el afgano en los confines de la India Británica o el turcomano quien limita con el cosaco en Siberia, el resultado es el mismo. A la larga, el hombre civilizado encuentra que no puede conservar la paz más que subyugando a su vecino bárbaro, pues el bárbaro no cederá más que ante la fuerza (...). Toda expansión de civilización trabaja para la paz. En otros términos, toda expansión de una potencia civilizada significa una victoria para la ley, el orden y la justicia. (...) en todos los casos la expansión ha sido provecho, no tanto para la potencia que se beneficia nominalmente sino para el mundo entero. Teodoro Roosevelt, Discurso pronunciado en 1899, como vicepresidente

¡Razas superiores!, ¡Razas inferiores!. Es fácil decirdo. Por mí parte, yo me aparto de tal opinión, especialmente después de haber visto a sabios alemanes demostrar científicamente que la francesa es una raza inferior a la alemana. No, no existe el derecho de las llamadas naciones superiores sobre las naciones llamadas inferiores. La conquista que Ud. [J. Ferry] preconiza es el abuso, liso y llano, de la fuerza que da la civilización científica sobre las civilizaciones primitivas, para apropiarse del hombre, torturarlo y expri-mirle toda la fuerza que tiene, en beneficio de un pretendido civilizador.

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1. Analiza estos textos y explica cuáles fueron las consecuencias positivas y negativas del imperialismo para los territorios colonizados.

2. Teniendo en cuenta el anterior texto de Lenin, ¿qué consecuencias tendría el imperialismo en las relaciones internacionales de las po-tencias occidentales? ¿Cuál es el balance que haces de esta etapa histórica?

Nuestro objeto al conquistar la India, el objeto de todas nuestras crueldades, no fue otro que el dinero... Se dice que de la India se han obtenido unos mil millones de libras esterlinas en los últimos noventa años (1756-1846). Cada uno de estos chelines se ha ex-traído de un charco de sangre; se ha limpiado a conciencia y ha ido a parar a los bolsillos de los asesinos. Sin embargo, por mucho que se limpie y se seque el dinero, esa “maldita mancha” no saldrá nunca.

History of Sir C. Napier’s Administration of Scinde. Londres, 1847

La colonización tiene su faceta positiva y su faceta negativa. Por una parte, es evidente que ha favorecido el desarrollo de un proceso natural de totalización del mundo. En ese sentido, gracias a la colonización se ha ido creando, siglo tras siglo, la civilización entendida como universal. Sin embargo, por otra parte, la explotación que implica el hecho colonial, hace de él un fenómeno nefasto. En realidad, en cualquier época, la colonización ha comportado aspectos muy negativos. Basta con analizar, como ejemplo, la historia de África. (... ) Hasta mediados del siglo XIX, los árabes y europeos organizaron el comercio humano llamado «trata de ne-gros». (... ) Se calcula que ese genocidio provocó cien millones de muertos. Yo creo que fueron doscientos millones. Se trata del ge-nocidio más brutal de la historia. El mal causado al África negra es el terrible que jamás se haya causado a una etnia.

Y, sin embargo, insisto en el hecho de que la colonización ha comportado algo positivo en sentido de que a los pueblos africanos nos ha permitido entrar en el mundo moderno. El proceso colonizador nos ha aportado aspectos culturales que, a pesar de ser ex-tranjeros, cabe considerar como fecundos.

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1. ¿Qué estados poseían colonias a finales del siglo XVII? ¿Qué diferencias encuentras entre el imperialismo español, portugués turco o ruso y el que representaban las nuevas potencias coloniales: Inglaterra, Holanda y Fancia?

2. Y en el mapa de finales del XIX, ¿Cuáles son las nuevas potencias coloniales que entraron en liza? Ordena por importancia las princi-pales potencias.

2. ¿Dónde estaban situadas principalmente las colonias en el siglo XVIII? ¿Cuál era su finalidad, sobre todo para Inglaterra, Holanda y Francia?

3. ¿Y en el mapa de finales del siglo XIX, cuál es el territorio colonial entonces? ¿Qué cambió durante ese tiempo en la concepción co-lonial?

Tabla relativa a la evolución del colonialismo (1876-1914): extensión y población. Mapas del colonialismo de finales del siglo XVIII y finales del siglo XIX.

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4. ¿Qué país europeo fue el que mayor extensión y población bajo su dominio amplió entre 1876 y 1914? ¿Qué porcentaje de población y de extensión se amplió bajo el dominio colonial?

5. ¿Cuáles fueron los principales espacios de expansión territorial de esas grandes potencias coloniales?

6. ¿Qué significaron las epopeyas protagonizadas por los grandes exploradores de esta época? ¿Qué simbolizaron? Busca información de las más hazañas más significadas de los principales exploradores (Livingston, Stanley, Brazza y Serpa Pinto.

7. ¿Cuáles fueron los motivos del enfrentamiento colonial (Fachoda) entre Inglaterra y Francia? ¿Y qué causó las llamadas crisis marro-quíes provocadas por Alemania?

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Deseando establecer en un espíritu de entendimiento mutuo, las condiciones más favorables al desarrollo del comercio y de la ci-vilización en determinadas regiones de África, y asegurar a todos los pueblos las ventajas de la libre navegación por los principales ríos africanos que desembocan en el océano Atlántico; deseosos, por otra parte, de prevenir los malentendidos y las disputas que pudieran suscitar en el futuro las nuevas tomas de posesión efectuadas en las costas de África y preocupados, al mismo tiempo por los medios de aumentar el bienestar moral y material de las poblaciones indígenas, han resuelto (...):

1º Declaración relativa a la libertd de comercio en la cuenca del Congo, sus desembocaduras y países circunvecinos, con disposi-ciones relativas a la protección de los indígenas, de los misioneros y de los viajeros, y a la libertad religiosa.

2º Declaración referente a la trata de esclavos y las operaciones que por tierra o por mar proporcionan esclavos para la trata. 3º Declaración relativa a la neutralidad de los territorios comprendidos en la cuenca convencional del Congo.

4º Acta de navegación del Congo. 5º Acta de navegación del Niger.

6º Declaración que establece en las relaciones internacionales reglas unformes respecto a las ocupaciones que en adelante puedan verificarse en las costas del continente africano.

Artículo 34. Toda potencia que en lo sucesivo tome posesión de un territorio situado en la costa del continente africano, pero fuera de sus posesiones actuales, o que no poseyendo ninguno hasta entonces, llegase a adquirirlo, así como toda potencia que se haga cargo en aquélla de un protectorado, acompañará el Acta respectiva de una notificación dirigida a las restantes potencias firmantes de la presente Acta, con objeto de ponerlas en condiciones de hace valer sus reclamaciones, si hubiese lugar a ellas.

Artículo 35. Las potencias firmantes de la presente Acta reconocen la obligación de asegurar, en los territorios ocupados por ellas en la costa del continente africano, la existencia de una autoridad suficiente para hacer respetar los derechos adquiridos y, llegado el caso, la libertad de comercio y de tránsito en las condiciones en que fuese estipulada.”

Conferencia de Berlín. Acta General. Febrero de 1885. 8. ¿Qué provocó el conflicto anglo-boer?

9. ¿En qué consistió la “Crisis del Ultimátum” entre Inglaterra y Portugal en 1890? ¿Y la guerra hispano-norteamericana de 1898? ¿Qué tuvieron en común ambas crisis y qué consecuencias tuvieron?

10. ¿En qué consistió la guerra ruso-japonesa de 1904?

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2. ¿Por qué la Conferencia se centró sobre la colonización de África? ¿A qué conflictos y tensiones quería dar solución dicho tratado?

3. ¿Qué papel representaban los ríos en la exploración y colonización de África? ¿Qué estatus se les dotó? ¿Por qué se incrementaron los requisitos sobre los dominios costeros y en relación sobre la soberanía? ¿Qué venía a significar la “ocupación efectiva”?

4. ¿Cuál fue la significación de la Conferencia de Berlín, qué vino a representar en el desarrollo del colonialismo y el nuevo imperialismo?

Referencias

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