Naranjo de Bulnes. Desnivel

Texto completo

(1)

CARA A CARA CON EL PICU

Naranjo de Bulnes

El Pico de Urriello, más conocido como Naranjo de Bulnes, es la montaña que más admiradores tiene dentro y fuera de nuestras fronteras. No es posible llegar a su cumbre sin usar técnicas de escalada, pero sí conocer todas sus caras gracias al sendero que lo circunda.

Miércoles, 22 de Mayo de 2002 - Actualizado a las 12:01h.

Desde una perspectiva estrictamente geográfica, el Naranjo de Bulnes o Pico Urriello (El Picu a secas para los asturianos) es una montaña de roca caliza situada en el corazón del macizo Central de los Picos de Europa. Todas sus caras son bastante verticales y su cumbre se estira hasta los 2.519 metros, una altitud relativamente modesta comparándola a la del resto de cumbres de su entorno. Pero seguramente no es sólo la geografía de la peña la que ha hecho de ella un símbolo. Tenido durante siglos por una montaña inaccesible al ser humano y a los rebecos, el Naranjo no despertó el interés de los montañeros hasta que Pedro Pidal, el marqués de Villaviciosa se empeñó en subir a su cumbre poco después de estrenado el siglo XX.

La primera cita

De los tres macizos que forman los Picos de Europa, el Central o de los Urrieles, que se encuentra prácticamente en el centro geográfico del grupo entre el pico Tesorero y la Torre de los Horcados Rojos, es el que alcanzan las mayores cotas y donde los perfiles son más salvajes; un resumen en definitiva de cuantos abismos, canales y vertiginosas y fantásticas foces albergan los inmensos Picos de Europa.

Ignorado –quizá temido– durante milenios por cuantos vivían a su sombra, el Naranjo lo

describió por primera vez Casiano del Prado, un ingeniero de minas y geólogo, a quien se debe el inicio del montañismo en las sierras de Guadarrama, de Gredos y de los Picos: «De todas estas peñas –escribía Casiano–, la única que en aquel país se tiene por inaccesible al hombre y aún a los rebecos, es el Naranjo de Bulnes, magnífica pirámide cuya forma, vista desde la Torre del Llambrión, se parece mucho a la de un cono truncado, que es casi un cilindro…». Pero el primero en caer en la tentación ejercida por la silueta inconfundible del Naranjo fue el insigne marqués de Villaviciosa, Pedro Pidal, inspirador a la postre del Parque Nacional de Covadonga. El 5 de agosto de 1904, después de haber hecho un viaje a Londres para comprar la mejor cuerda de escalada y entrenarse con ella en Chamonix, el marqués, empeñado en que ningún alpinista extranjero colocara su bandera en la cumbre virgen del pico, coronó el Naranjo gracias a la destreza y el arrojo de un lugareño, Gregorio Pérez Demaría, conocido como El Cainejo.

Naranjo, Naranco y Picu

(2)

de su denominación. Los nombres de «Naranjo» y de «Naranco» dieron lugar al nacimiento de dos clanes; el de los «naranjistas» encabezados por el asturiano José Ramón Lueje y el de los «naranquistas», abanderados por el cántabro J. A. Odriozola, esgrimiendo cada facción

argumentos que dejaban traslucir una pasión por la peña que aglutinaba la etimología y el regionalismo. Entre los lugareños se le conocía y se le conoce todavía familiarmente con la fórmula de «Picu Urriellu» o la más abreviada de «Picu». Todas las expresiones se mantienen –ya sin enconamiento– aunque con mayor vigor y universalidad la de Naranjo de Bulnes. El Picu siempre estuvo en el mismo sitio, pero la mirada de los escaladores y los profanos se proyectó sobre su silueta con una intensidad creciente. Empezó a ser conocido por un

dramático rescate en el que participó el inefable César Pérez de Tudela en 1969, y se convirtió en estrella en febrero de 1973, cuando César Pérez de Tudela y Pedro Antonio Ortega

intentaron escalar la difícil cara oeste en aquel duro invierno. No fueron los únicos en intentar ser los primeros en hacerlo. Otros dos escaladores, Gervasio Lastra y Fernando Martínez, tienen el mismo proyecto, estableciéndose una competición entre cordadas, a la que sumaría más tarde una tercera formada por Miguel Ángel García Gallego y José Ángel Lucas, que atrajo a la prensa como nunca antes había sucedido con este deporte. A lo largo de veinte jornadas, la Vega de Urriello y el Naranjo de Bulnes entran casi diariamente en los hogares españoles, gracias a la televisión. También aparecen fotos del Naranjo y de los escaladores prácticamente con la misma intensidad en los periódicos. En aquella época, puede decirse que el pequeño refugio del Naranjo se había convertido en una auténtica agencia de noticias poblado por periodistas.

Un refugio y varios problemas

A los pies del Naranjo, a 1.960 metros de altitud y sobre una escueta vega se encuentra el confortable y concurrido refugio Delgado Úbeda o de la Vega de Urriello. Fue construido en 1954 y ampliado y acondicionado sucesivamente en 1964, 1979 y 1990. En la actualidad, gracias a la popularidad del Naranjo, la vega y el refugio son uno de los enclaves montañosos más visitados, calculándose en unas 25.000 personas las personas que llegan hasta allí cada año, cifra que algunos consideran excesiva, y que se concentra naturalmente en los meses de verano. Dos son los factores que acrecentaron la frecuentación del lugar. Uno de ellos fue la construcción de la senda de la Terenosa en 1986, que permite llegar al Naranjo tras un

recorrido a pie de cinco kilómetros. El segundo es la ampliación del refugio cuya capacidad (96 literas), y las comodidades que ofrece como duchas, taquillas, mantas, servicio de guías y calefacción, hacen de la vega de Urriello un punto más de atracción turística.

Todos los caminos para llegar al Naranjo

Una de las rutas más antiguas – y más duras– para aproximarse al Naranjo de Bulnes parte de Puente Poncebos, junto al río Cares. Se tardan unas 5 horas y media y el ascenso es

constante. El itinerario comienza a una altitud de 220 m, en el puente de la Jaya, y finaliza a los 1.960 del refugio de la vega de Urriello; en total 1.740 m de desnivel, que sólo el espectáculo de la majestuosa cara noroeste del Naranjo consiguen aliviar.

Los tramos de descenso o simplemente llanos son escasos y abundan en cambio los repechos y las pedreras. El primer tramo asciende por la margen oriental de la canal del Tejo hasta llegar a Bulnes de Abajo. Tras cruzar el pueblo en dirección al collado de Pandébano, se alcanza la escondida entrada de la canal de Balcosín y al llegar al Jou Bajo se debe tomar a la derecha la

(3)

empinada canal de Camburero. Una vez en el Jou Lluengo ya es posible contemplar el Naranjo.

Hasta no hace muchos años, el itinerario más rápido y cómodo era el que arrancaba en la estación superior del teleférico de Fuente Dé porque el desnivel se reduce a 500 metros. La ruta, de 3 horas largas de duración, discurre los dos primeros kilómetros por una pista ancha, pero al efectuar un giro cerrado en el lugar conocido como La Vueltona, se convierte en una pedregosa senda que avanza hacia la torre de los Horcados Rojos. El descenso desde el collado hacia el Jou de los Boches es la parte más delicada del camino, sobre todo si hay nieve o hielo, aunque el tramo está equipado con un cable de acero para ser utilizado de pasamanos. De esta depresión se pasa al Jou sin Terre y luego a la garganta del mismo nombre. Tras una corta trepada se accede a la Vega de Urriello.

La tercera y más rápida vía es la que, junto al río Duje, parte de Sotres. Se trata de una fácil y cómoda travesía realizable en 3 horas que posee el suficiente atractivo para hacer de ella uno de los recorridos más recomendables del macizo. Después de bajar de Sotres a los invernales del Teju, se asciende por una pista restringida al tráfico rodado –en teoría reservada a vecinos y ganaderos pero utilizada en época estival por los particulares– hasta las cabañas de Canero, muy cerca del collado de Pandébano. Después de atravesar en diagonal todas las praderas de Pandébano llegaremos a la majada y refugio de la Tenerosa, donde comienza una subida que, tras 40 minutos, nos coloca en el collado Valleju desde donde ya se divisa el Naranjo. Tras cruzar tres torrentes, un rústico puente de piedra y ascender zigzagueando por una pedrera que en los últimos metros se convierte en pradera, llegaremos al refugio algo apabullados por la espectacular cara oeste.

Un tour de ida y vuelta

El Naranjo aparece inexpugnable y en realidad lo es si no se recurre a la escalada. Pero aún sin ser un acróbata de la roca, el Picu reserva estupendas sorpresas si uno se toma la molestia de rodearlo para descubrir sus caras ocultas. Lo mejor es tomar como punto de partida el cómodo refugio que hay en la base de su famosa cara oeste (600 metros de compacta y vertical caliza). Hacia el este (nuestra izquierda si nos situamos mirando al Naranjo, algo por otra parte que será difícil dejar de hacer) sale un camino que bordea la base, y al bajar nos ofrece una visión de la cara norte, a cuyos pies, si el año ha sido pródigo en nieve, se agazapa un nevero incluso a principios de verano. A partir de aquí comienza una fuerte subida por la canal de la Celada, siempre con tendencia a la izquierda. La subida, pese a estar bien marcada por el paso de miles de escaladores, no es baladí: en la fuerte pendiente cubierta de pequeñas piedras es fácil resbalar. La canal de la Celada, angosta bajo la cara norte, se abre al llegar a la cara este, mucho menos vertical e impresionante que la oeste.

El collado de la Celada marca el tránsito de las sombras a la cegadora claridad. Bajo el collado, situado a 2.227 metros se despliega un profundo circo formado por las torres de las Colladetas, del Oso y del Carnizoso, además de la Collada Bonita y la aguja de los Martínez. El fondo del circo es un auténtico embudo, un fenómeno muy característico en Picos que se llama muy acertadamente hoyo en la parte leonesa y jou en la asturiana. Éste en concreto no podía llamarse de otra manera: jou tras el Picu.

(4)

Desnivel nº313 ■ Comprar número ■ Suscripción digital ■ Suscribirse a la revista ■ Índice de la revista ■ Síguenos en Grandes Espacios nº179 ■ Comprar número ■ Suscripción digital ■ Suscribirse a la revista ■ Índice de la revista ■ Síguenos en Escalar nº81 ■ Comprar número ■ Suscribirse a la revista ■ Índice de la revista ■ Síguenos en Outdoor nº57 ■ Suscribirse a la revista

«bondadosa» cara sur (el adjetivo viene por ser la más «sencilla») por canchales empinados a los Tiros de la Torca. Los «tiros» son otra curiosidad geológica de los Picos de Europa:

consisten en una horcada intercalada entre cumbres, donde antaño se apostaban los

cazadores para «tirar al rebeco». Los Tiros de la Torca se sitúan al extremo occidental de la cara sur. No conviene ir más allá, pues la bajada sería arriesgada debido a la inclinación e inestabilidad del terreno, pero no nos iremos sin echar primero un vistazo vertical al refugio de Urriello, que se encuentra 250 metros bajo nuestros pies.

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información de montaña y escalada, actualizada diariamente y abierta a todos los que nos visitáis. Puedes contribuir al mantenimiento de este medio usando la Librería Desnivel para tus compras habituales de libros y guías o subscribiéndote a nuestras revistas (también te las ofrecemos en formato digital). Gracias por vuestro apoyo.

Cargando comentarios...

(5)

■ Número gratuito ■ Síguenos en

© Ediciones Desnivel SL., Calle San Victorino, 828025Madrid - Tfno. Suscripciones 91 360 22 69 - Centralita 91 360 22 42

© Librería Desnivel, C/Plaza Matute 628012Madrid - Tfno. 902 24 8848 / 91 369 42 90 - Abrimos las 24h en

Figure

Actualización...

Referencias

Actualización...

Related subjects :