REVELACIÓN DEL DISCÍPULO AMADO
⇐ Por Ramón Urbáez Caminero ⇓
Imagen terrenal Imagen celestial
1ra carta a los Corintios 15:49
Y así como hemos portado la imagen del terrenal…
Libros MREG (Ministerio Reconciliación Evangelio de la Gracia)
Arecibo, Puerto Rico
REVELACIÓN DEL DISCÍPULO AMADO Copyright © 2009 Ramón Urbáez Caminero. ISBN
Producido en Puerto Rico
Prohibida la reproducción total o parcial para uso diferente a lo autorizado. Para otro uso requiere la autorización por escrito de la casa editora.
Se autoriza el compartir el contenido de esta obra siempre y que se use declarando su fuente. Dado como un regalo de gracia.
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edico este libro a todos aquellos
que están interesados en conocerse a sí mismos
y que no desisten en descubrir la identidad de los demás,
para reconocer su valor y su brillo como estrella en este firmamento;
a los que descubren que la vida
es el mayor de todos los espectáculos
dado por el Autor de la Existencia y de la Vida;
por eso te presenté mi imagen terrenal o existencia
y la imagen celestial o de la vida alegóricamente con dos imágenes.
REVELACIÓN DEL DISCÍPULO AMAD
REVELACIÓN DEL DISCÍPULO AMAD
REVELACIÓN DEL DISCÍPULO AMAD
REVELACIÓN DEL DISCÍPULO AMADO
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Í Í Í Índice general INTRODUCCIÓN iv CAPÍTULO 1 ES IMPORTANTE CONOCER LA VERDAD Dos eventos importantes para el apóstol Juan haber dado testimonio..……….. 3
No hubo desobediencia del apóstol Juan………….………. 4
Una nota de gratitud al Padre Eterno.……….……… 6
Una nota aclaratoria………..………. 6
La Escritura es la guía única, directa y suficiente………. 9
CAPÍTULO 2 ¿QUÉ DICE LA ESCRITURA SOBRE EL DISCÍPULO AMADO? “El discípulo a quien Jesús amaba”………. 14
La respuesta la dan los hechos informados en el mismo libro……… 15
No creemos por comentarios de enseñanzas tradicionales varios siglos más tarde……….. 16
Seguid el ejemplo de los bereanos……….. 17
Seamos inquisitivos y hagámonos preguntas……… 18
Examinemos el ejemplo de los bereanos una vez más……… 19
Lector, estás reclutado como jurado en este juicio, tu veredicto al final de la lectura……… 20
Comprobemos las pruebas dadas por la Escritura……… 21
Recuerda, el Señor da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia…. 21 CAPÍTULO 3 ESCUCHEMOS EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA Introduciendo al discípulo a quien Jesús amaba……….. 25
También es llamado en el libro como “El otro discípulo”………. 26
La última mención del discípulo amado en el libro……… 27
Ese discípulo fue testigo de los momentos más importantes de Jesús……… 29
Sólo para levantar vuestra curiosidad………. 31
¿Fue ese discípulo omitido a propósito de las otras 3 biografías sobre Jesús?... 33
Otras preguntas importantes……… 34
Las Escrituras Presentan un Contraste CAPÍTULO 4 EVIDENCIAS EN PRO Y EN CONTRA DE QUE JUAN FUE EL DISCÍPULO AMADO Las evidencias prueban que el apóstol Juan no escribió el libro……… 39
¿Cuán humilde era el apóstol de la circuncisión Juan?... 40
¿Tenía el apóstol Juan alguna necesidad de peso para ocultar su nombre?... 41
iii
Juan siempre es mencionado por Mateo, Marcos y Lucas, pero no así el discípulo amado. 44
Simple sentido común……… 45
¿Enseñan los libros según Mateo, Marcos y Lucas que había una relación especial entre Jesús y el apóstol de la circuncisión Juan……… 46
¿Era el apóstol Pedro el discípulo amado?... 48
¿Quién era el más sobresaliente de los doce apóstoles del ministerio de Jesús?.. ………… 49
¿Fue la relación de Pedro con Jesús similar a la del discípulo amado?... 50
Un poco más sobre el comportamiento del apóstol Juan……… 51
Contraste del comportamiento del discípulo amado versus los doce apóstoles………. 53
Comportamiento del apóstol Pedro al seguir a Jesús……….. 54
Un detalle muy importante informado por Jesús en Getsemaní………. 54
Seamos cuidadosos al estudiar el contenido de la Escritura……….. 54
La determinación de Pedro seguir a Jesús le duró hasta el cumplimiento de negarlo……… 55
CAPÍTULO 5 ESCUCHEMOS EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA El discípulo amado y la llamada última cena………. 57
Recordad, Jesús y sus discípulos eran invitados de un anfitrión……… 60
Hechos 1:21-26 evidencia que había otros discípulos presentes además de los doce……. 62
Jesús evidencias que había más discípulos presentes la noche de la cena pascual….…... 63
Evidencias importantes de la actividad de la cena……… 64
¿Por qué no menciona el pan y el vino el libro del discípulo amado?... 65
Datos relevantes sobre el lavado de los pies……… 67
Un incidente particular durante el lavado de los pies……… 68
Lo informado por Mateo, Marcos y Lucas en nada contradice que hubo más discípulos presentes la noche de la cena……… 68
Como dice un personaje popular: “No contaban con mi astucia”……… 70
Encuentro entre el sumo sacerdote Anás y el apóstol Juan……… 72
Luego del apóstol Juan quedar descartado como el discípulo amado ¿quién es ese discípulo? 74 CAPÍTULO 6 QUITANDO EL VELO DE ANONIMATO DEL DISCÍPULO Una relación diferente……… 77
Mostremos las evidencias de la Escritura……….. 77
¿Qué significa que Jesús amó a ese discípulo?……… 78
Un discípulo especial salido aparentemente de repente……….. 80
Lázaro se convirtió en la celebridad del momento en Jerusalén……… 81
Desaparición aparente del escenario del discípulo Lázaro………. 83
Señor, envía a Lázaro de entre los muertos……….. 84
Una relación discípulo – maestro especial……….. 86
CAPÍTULO 7
CONCLUSIÓN – VEREDICTO Y SENTENCIA
Tu veredicto como Jurado
Decir que fue Juan, ha sido una declaración por costumbre? ¿Es suficiente la evidencia que te fue sometida?
¿De quién en realidad hablaba Jesús? Conclusión y Sentencia
v
Introducción
Introducción
Introducción
Introducción
Este libro, tiene como objetivo, brindar a sus lectores, una reseña de la investigación cuidadosa, seria y profunda, sobre el personaje más relevante durante el ministerio de Jesús en los días de su carne, que ha sido pasado desapercibido e ignorado por haber sido muy mal identificado. De hecho, este personaje debe ser considerado como uno de los personajes más asombrosos de la Escritura que nos narra el cuarto testimonio del ministerio de Jesús.
Este personaje, por la forma del contenido de su libro y del seudónimo que utilizó para identificarse en el mismo libro, nos muestra por su escrito que fue el discípulo más aventajado y adelantado de Jesús. Este discípulo, escribió el relato biográfico de Jesús que la mayoría de los que leen la vida de Jesús, consideran este libro su favorito, porque en ese libro encontramos las enseñanzas más profundas de Jesús, no contenidas en el resto de las otras tres biografías.
Las primeras tres biografías nos relatan sobre los hechos de Jesús, pero lo escrito por este discípulo nos muestra quién era Jesús en realidad, nos muestra que Jesús es la manifestación del Cristo, que creó el cosmos o universo, que creó este mundo con un propósito muy definido: que todos los miembros de su cuerpo fueran manifestados en carne y sangre, que fueran partícipe del proyecto imagen terrestre o encarnación, para participar del conocimiento del bien y del mal, lo que ocasionó que todos los miembros de su cuerpo fueran muertos o separados de él al participar de la naturaleza alma viviente o existencia terrenal. Para esto fue necesario que el Cristo se manifestara de igual manera en carne y sangre o se hiciera humano, y muriera en expiación, para reconciliar a todos los miembros de su cuerpo consigo mismo de nuevo, que es lo mismo que resucitarlos o volverlos a la vida del Espíritu.
Al leer esa cuarta biografía de Jesús, podemos observar, que la vida de ese discípulo aparentemente anónimo, tuvo una vida asombrosa y fue un hombre de mucho valor y firme en su fe en el Mesías, ya que fue el único discípulo varón que estuvo presente cuando Jesús fue enjuiciado, durante su crucifixión, y al resucitar, por lo que lo relatado por los otras biografías deben ser datos dados por este discípulo a sus escritores. Aunque este discípulo no fue contado entre el grupo de los doce ni en el llamado círculo íntimo de Jesús que señalan todos los que han escrito sobre la vida de Jesús y sus apóstoles. Es el discípulo con más conocimiento de la doctrina de Jesús, doctrina que armoniza con las enseñanzas de la gracia más tarde que fueron reveladas a través del apóstol Pablo, cosa que no ocurre con el trabajo posterior de los once, que eran judaizantes.
Por tanto mis amados lectores, los invito a que me acompañen en este viaje maravilloso de investigación seria, porque al final de la jornada, conocerás la verdad sobre la identidad de ese discípulo, porque desde ese momento en adelante, quedarás libre de señalarlo y reconocerlo incorrectamente como el apóstol de la circuncisión Juan, como has estado acostumbrado por tradición a identificarlo.
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Les pido que recuerden las palabras del apóstol Pablo en la 1ra carta a los Corintios 15:40-41 cuando hablando del humano terrenal y del espiritual declara alegóricamente: 40 Y hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero una, en verdad, la gloria de los celestes y otra la de los terrestres, 41 Una la gloria del sol; y otra, la gloria de la luna; y otra, la gloria de las estrellas; porque una estrella se diferencia de otra en gloria.
Así que, diferenciemos la gloria de cada estrella o de cada hijo de Abraham como corresponde de acuerdo a lo que Dios ordenó en los lugares celestes, tal y como le había prometido a Abraham, ver Génesis 15:5 y 22:17. Demos pues a ese discípulo la gloria o reconocimiento que le corresponde por su labor.
Creo que ha sido una irresponsabilidad magistral la que los llamados teólogos, los doctores del legalismo religioso y demás líderes religiosos con sus diferentes clasificaciones conforme al tipo de secta, han efectuado al manejar este asunto. Pero no es algo de extrañar, porque en vez de escudriñar para desvestir la verdad oculta, siempre han descansado el fundamento de arena de la tradición, por lo que han desviado de la verdad a quienes enseñan, haciéndolos esclavos del error y la ignorancia.
Mi oración es que el Señor abra los ojos de vuestro entendimiento y vean lo que yo he visto debajo de este velo cegador de la tradición y de la oscuridad o ignorancia de la verdad.
CAPÍTULO 1
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LOOSSDDOOSSTTEESSTTIIMMOONNIIOOSSOOEEVVEENNTTOOSSMMÁÁSSIIMMPPOORRTTAANNTTEESSPPAARRAAEELL APÓSTOL JUAN HABER DADO TESTIMONIO DE SER EL DISCÍPULO AMADO…
Antes de comenzar la tarea de dar los hallazgos de esta investigación seria, objetiva y totalmente basada en los datos que contiene la misma Escritura en el libro llamado Juan, los invito a considerar los siguientes dos hechos claves, que están directamente ralacionados con dos eventos muy importantes en la vida de Jesús. Me refiero primero a:
El evento que está relacionado con la transfiguración de Jesús, evento que nos es informado en tres de las biografías de Jesús según escritas por el apóstol de la circuncisión Mateo 17:1-9, por el joven Juan Marcos primo de Bernabé que escribió por dictado del apóstol de la circuncisión Pedro el libro según Marcos 9:2-9, y por el doctor Lucas 9:28-36.
El segundo evento está relacionado con la oración angustiosa de Jesús ocurrida en el Jardín o huerto de Getsemaní, luego de la celebración de la ultima comida de la pascua en forma figurada que pertenecía a la ley de Moisés, para darle paso al cumplimiento de la verdadera pascua, evento registrado de igual manera en las biografas de Jesús según escritas por Mateo 26:36-46, Marcos 14:32-42, y Lucas 22:39-46.
Hago este señalamiento, porque solamente tres de los discípulos de Jesús que también eran parte de los escogidos por él para ser apóstoles o testigos directos de su ministerio, estuvieron presentes en cada uno de estos eventos antes mencionados, registrados por el testimonio biográfico según Mateo 17:1, Marcos 9:2 y Lucas 9:28 para el primer evento; y según registran los libros según Mateo 26:37, Marcos 14:33 para el segundo, porque el apóstol de la circuncisión Juan fue uno de esos tres testigos en ambos casos. También aprovecho para informarles si es desconocido para ustedes, que el llamado libro según Marcos, es la información sobre Jesús, del apóstol de la circuncisión Pedro, dadas al primo de Bernabé llamado Juan y de sobrenombre Marcos, que le sirvió de escriba, Por eso el libro lleva el nombre de Marcos. Pedro al igual que Juan, eran ambos analfabetos.
Pero volvamos al tema que hemos comenzado a desarrollar. Si como declaran los que le adjudican el libro del discípulo amado al apóstol de la circucisión Juan, esto significa que Juan estaba más que informado para dar testimonio directo de ambos asuntos tan importantes en el libro que supuestamaente escribió, por cuanto estuvo presente cuando sucedieron ambos eventos.
Pero les pido que observen cuidadosamente, que a pesar de ser dos eventos tan importantes en la vida de Jesús, no se menciona absolutamente nada sobre esos dos eventos en la biografía de Jesús que hoy lleva el nombre del apóstol Juan como autor, y que todos llaman doblemente en error: El Evangelio Según Juan.
Digo doblemente en error, porque primero es menester aclarar que ese libro adjudicado al apóstol Juan, así como los libros escritos por Mateo, Marcos y Lucas, no son evangelios, sino que aunque fueron escritos individualmente y sin acuerdo entre sí, forman por así decirlo, cuatro biografías del testimonio de los hechos de Jesús como el Mesías príncipe esperado, para cumplir con todas las profecías escritas sobre él, por medio de la ley y los profetas.
En segundo lugar, completa el doble error como demostraremos sin ningún lugar a dudas a todo lo largo de este libro, el hecho de que la biografía adjudicada al apóstol de la
circuncisión Juan, a quien todos han confundido con el “discípulo que Jesús amaba”, fue escrita por otro discípulo que ha pasado desapercibido para todos, pero no para los que conocemos la verdad sobreedificada sobre el fundamento Cristo.
Y les pregunto: ¿Qué puede explicar esta clara omisión de esos dos eventos tan importantes de la vida de Jesús en esa cuarta biografía? Porque el error de adjudicarle al apóstol Juan ese libro, lo veremos en el desarrollo de este escrito.
Les vuelvo a preguntar: ¿Escribiría el apóstol Juan un relato tan importante y profundo doctrinalmente del ministerio de Jesús, y fallaría tan negligentemente en incluir sus dos testimonios más importantes para identificarlo como autor del libro? No es tan solo por el hecho de que ambos eventos identificarían su anonimato, ya que ambos eventos se encuentran narrados por los demás autores que no fueron testigos directos de esos dos sucesos importantes en la vida de Jesús, sino porque el primer evento por ejemplo tenía la instrucción directa de Jesús de acuerdo a lo informado por la biografía escrita por Mateo 17:9, de no divulgar esa visión hasta que él, como Hijo del Hombre, resucitara. Ambos eventos sin lugar a dudas, serían sumamente claves, ya que identificarían a Juan directamente con Jesús. Pero es importante señalar, que solamente la mención de lo escrito por Juan Marcos, tiene el dato directo del apóstol de la circuncisión Pedro, porque como les dije anteriormente, fue quien le dictó dicha biografía a Juan Marcos, quien le sirvió a Pedro de escriba, por no ser Pedro un hombre de letra, como tampoco lo eran Juan y su hermano Santiago, los tres eran antes de conocer a Jesús, solamente pescadores desde su juventud.
También es importante que noten de nuevo, la instrucción dada por Jesús a esos tres discípulos luego de participar en dicho evento, según registran los libros escritos por Mateo 17:9 y Marcos 9:9. Ellos como testigos, no estaban supuestos a guardar silencio sobre el evento de la transfiguración, sino todo lo contrario, darían testimonio después que Jesús fuera levantado de los muertos.
Es bien claro para todos, que Santiago el hermano de Juan, nada escribió, y Pedro dio testimonio del asunto a través de su escrito realizado por medio de Juan Marcos como les dije anteriormente. Si el apóstol Juan escribió la cuarta biografía de Jesús que han identificado con su nombre, entonces, su silencio de este evento sería contrario a las instrucciones dada por Jesús con relación a este asunto.
NO HUBO DESOBEDIENCIA DEL APÓSTOL JUAN
Pero en realidad amados, ni el apóstol de la circuncisión Juan fue desobediente al mandato de Jesús, ni fue negligente en no informarlo en el libro escrito por el discípulo amado. La verdad y la evidencia son sencillas y fácil de observar, esa biografía de Jesús no registra el testimonio de esos dos eventos tan importantes en los que el apóstol de la circuncisión Juan fue uno de los testigos, por una razón clara como veremos a lo largo de este libro.
Digo esto, porque este libro tiene entre sus objetivos, mostrarles a ustedes por qué ocurrió esa omisión. Cuando escudriñemos el contenido de esa biografía, obtendremos de ella misma las respuestas a todas las preguntas que podamos hacernos. Observaremos muy claramente que las respuestas a todas las preguntas que nos iremos formulando además de las ya planteadas, que todas las respuestas están implícitas en la misma biografía, sin necesidad de asumir nada ni depender de la tradición posterior.
Pero entre las muchas preguntas que nos hagamos, la primera pregunta obligatoria, y que de hecho es el tema principal del libro es: ¿Quién fue: El discípulo A Quien Jesús amaba? De la cual tendrás la contestación al leer el libro.
Pero de una cosa debemos estar seguros desde el comienzo de esta investigación minuciosa, la misma biografía nos muestra, que el discípulo que escribió dicho libro, no puso su nombre para identificarse directamente como el autor del mismo en ninguna de sus páginas, dejando en cambio un seudónimo, que podemos identificar claramente los que escudriñemos el libro, y podamos identificarlo sin ningún problema.
Lo que sí podemos tener como un dato certero e importante, es que ese discípulo a quien Jesús amaba fue el escritor del libro, lo cual podemos leer en el mismo libro, erróneamente llamado Juan 21:20-24. También, como continuación a su primer libro, es autor de la llamada 1ra carta de Juan, que vemos que se complementan; aunque no de las llamadas segunda y tercera carta. Esto lo puedes comprobar leyendo y comparando los cuatro libros, y comprobarán, que las dos últimas cartas nada tienen en común con el objeto de esta investigación y la primera carta. Digo libro erróneamente llamado Juan, por cuanto como veremos antes de finalizar la lectura de este libro, el apóstol de la circuncisión Juan no fue su autor, aunque lleve su nombre como autor, cosa sucedida por error de otras personas que más tarde le adjudicaron a él la obra.
Pero ¿saben una cosa? Lo más hermoso de todo esto es que, la identidad del discípulo que escribió el libro, fue cubierta por un velo de anonimato a través de las páginas de su propio libro; pero como les dije anteriormente, de todos modos, tenemos los datos necesarios para sacar la identidad de debajo de ese velo de anonimato que cubre la identificación directa de ese dicípulo y autor del libro.
Una cosa debe ser establecida claramente desde la partida de nuestro viaje de investigación, el autor de la cuarta biografía de Jesús, a todo lo largo del libro usó de manera sistemática las frases “el discípulo a quien Jesús amaba” y “el otro discípulo”, como un seudónimo para referirse a sí mismo, y había muchas razones para ese discípulo encubrir su identidad.
Como parte de esta investigación, también tendremos la revelación del motivo para este discípulo hacerlo así. Lo más hermoso que apreciaremos según avancemos en el estudio, son los detalles relevantes para identificar a ese discípulo, que Dios preservó para nosotros en el registro de las Escrituras. De acuerdo al mismo libro, es bien notable, que el autor del libro se distingue por el amor del Espíritu o ágape que Jesús le tenía.
Pero les pido que observen además, que de las otras tres biografías, sólo se registra el amor del Espíritu o ágape de Jesús por otra persona específica en uno de los libros. Esto podemos verificarlo leyendo en el libro escrito por Marcos 10:17-22. Esta porción habla de un joven rico que se acercó a Jesús y le dijo: Maestro bueno, ¿qué haría para vida eterna heredar? El verso 21 nos dice: Más Jesús, mirándole, amó (significando que desde el amor del Espíritu o ágape, Jesús reconoció la honestidad del joven) y le dijo: Una cosa te falta; anda vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo, y ven, sígueme. El ágape expresado por Jesús al joven, se vió en contra posición de la actitud del joven rico, que se puso triste y se fue apesadumbrado porque tenía muchas posesiones, ya que su mente o corazón esta puesto en las riquezas terrenales que poseía. Pero nunca encontraremos fuera del discípulo amado, que se diga que alguien relacionado con Jesús por razón de su ministerio, este le haya amado de manera especial.
Pero ¿saben una cosa? Como adelanto puedo decirles, que al analizar las cuatro biografías de Jesús, quedarán quizás soprendidos y maravillados al escudriñar la vida de Jesús y de todos los personajes que sus biografías describen, que en ninguna porción de las biografías de Jesús, nunca el apóstol de la circuncisión Juan fue tratado de manera especial.
Entonces, como me pasó a mí al hacer este ejercicio de investigación minucioso, observarán y entenderán facilmente, que realmente no existe ninguna evidencia ni respaldo de la Escritura para referirse al apóstol de la circuncisión Juan como “el discípulo amado”. Para decir esto del apóstol de la circuncisión Juan, se tendría que probar que el discípulo anónimo que dice fue amado por Jesús y el apóstol de la circuncisión Juan, sean la misma persona, y lo contrario de eso es lo que voy a probar con este estudio de investigación.
UNA NOTA DE GRATITUD AL PADRE ETERNO
Gracias Padre, porque que me has permitido sobreedificar sobre lo escrito en tus cuatro biografías, relacionadas con tu manifestación en sangre y carne o humanizarte, y por hacer posible que pueda probarse la identidad de ese discípulo amado por ti durante tu manifestación en sangre y carne, basado solamente en las evidencias contenidas en las mismas Escrituras.
Gracias por dejarme ver los hechos que prueban que un gran error fue cometido contra ese discípulo. Gracias por permitirme quitar la nube que tapaba su gloria y que había querido opacar el brillo de esa estrella, conocida como “el discípulo que Jesús amaba”. Gracias por lo escrito por ese discípulo, quien fue utilizado por ti para hacer un trabajo magnifico en dar a conocer una gran cantidad de información de tu doctrina no dada en alegorías o parábolas.
Sé Señor amado, que aunque muy claramente nos es mostrado que ese discípulo no era uno de los apóstoles del ministerio de la circuncisión, y aunque su nombre no aparece escrito directamente como el autor de esa biografía tuya en los días de tu carne; aun así, nos ha dado a conocer la identidad de dicho discípulo, y mejor aun, nos ha dado la certeza de que definitivamente no fue Juan el apóstol de Jesús en los días de su carne.
También es necesario aclarar, que no fue por culpa del apóstol de la circuncisión Juan que él aparece señalado erróneamente como el autor de ese libro y los demás libros que se le adjudican. El título “El Evangelio según Juan” fue añadido al libro mucho tiempo después que el libro fue escrito, cuando ni el discípulo que lo escribió ni el apóstol Juan estaban entre los mortales. Esta es una de las razones por la que es necesario que todos conozcan la verdad y se reconozca y le sea dado el crédito a quien fue utilizado por ti para escribir dicho libro, cosa que de igual manera sucede con el libro de Apoclaipsis por no saber quién es ese Juan.
UNA NOTA ACLARATORIA
Tambíen quiero que estén conscientes, que cuando suceden cosas como éstas, las cuales lamentablemente tergiversan la percepción del lector, ese tipo de cosas de ninguna manera podrá cambiar la verdad real contenida por la Escritura. Sabemos que existen porciones que contienen una pobre traducción de ciertas palabras, de ciertas frases y hasta de la inclusión de frases y versos no contenidos en los manucristos más antiguos.
También sabemos que los títulos de los diferentes libros y de las diferentes porciones en que han querido subdividir la Escritura, así como su subdivisión en capítulos y versículos, tampoco forma parte del escrito original.
Pero en este caso, se nos presenta el error de unas personas, que aunque bajo el título de teólogos y de doctores en divinidad, por no haber estudiado y discernido correctamente la Escritura, señalaron erróneamente como una verdad absoluta que el apóstol de la circuncisión Juan fue el autor de este libro. Lo maravilloso de todo esto es que Dios en su soberana voluntad, cuyo pensamiento no es el pensamiento del animal humano o natural, aun cuando unas personas enseñen erróneamente la Escritura, y que otras quieran todavía mantener esos errores, eso no ha detenido a Dios para que esas cosas sean aclaradas.
Espero que nadie se desvíe de la verdad y objetivo de este estudio. Digo esto, porque mi intención es que noten que mí observación no es para señalar que hay error en el contienido de la Palabra de Dios escrita, sino que entiendan que nada en el contenido de este escrito así lo sugiere; ya que el problema no es con el contenido del libro que le fue adjudicado a Juan, sino todo lo contrario, el error es en la percepción y declaración humana de quien fue su autor.
De hecho, este estudio fue preparado citando solamente el contenido de las Escrituras al buscar la respuesta de quién en realidad fue ese discípulo que escribió el libro, y no en el parecer de personas que vivieron siglos mas tarde. Porque los conceptos erróneos relacionados con cualquier tópico de las Escrituras se corrigen correctamente poniendo atención minuciosa al mínimo punto de la verdad que Dios ha preservado para nosotros a través de las Escrituras mismas, las cuales hemos de discernir espiritualmente o en la mente de Cristo y no con el raciocinio humano o de la mente natural y adversaria.
Consideraré como un ejemplo clásico, lo que en el Libro de los Hechos 18:24-28 se nos dice acerca de un hombre llamado Apolos. Se nos informa que Apolos era un hombre elocuente, poderoso o muy bueno en el conocimiento de las Escrituras de la ley y los profetas. También, que Apolos había sido instruido en el camino del Señor, que Apolos era un hombre de espíritu fervoroso y hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor.
Fíjense de todas las buenas características que se nos informan de Apolos. Pero aún así, su comprensión o entendimiento real de las Escrituras era incompleto, porque él solamente conocía al Jesús del bautismo de Juan, no conocía al Cristo de la gracia que solamente puede conocerse mediante la revelación dada al apóstol Pablo.
¿Por qué digo esto?, porque nos dice el verso 26, que cuando Apolos comenzó a hablar o enseñar de Jesús con gran denuedo en la sinagoga; fue escuchado por los esposos y hermanos en la fe, Priscila y Aquila, quienes ya andaban en el conocimiento de la gracia. Estos hermanos habían sido enseñados por el apóstol Pablo. Nos dice el verso 26 que ellos tomaron aparte a Apolos y le expusieron más exactamente el Camino de Dios, es decir, lo sobre-edificaron en el conocimiento de la gracia de Dios o de Cristo.
El punto clave en el que les pido que piensen, es que Apolos escuchó a Priscila y Aquila y revisó sus conocimientos contra la verdad revelada y completa que esos dos hermanos le presentaron a él.
De ahí en adelante, se nos dice que Apolos corrigió todo lo que él enseñaba conforme a las aclaraciones y correciones que recibió de Priscila y Aquila. Por eso nos informan los versos 27-28 lo siguiente: 27 Y queriendo él (Apolos) pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado allá, fue de gran provecho a los que por la
gracia habían creído; 28 porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.
El propósito de darte a conocer este ejemplo, es mostrarte, que aún cuando Apolos, era muy bueno en el conocimiento de la letra de las Escrituras, aún así, estuvo dispuesto a ser reenseñado, a ser reorientado en el camino correcto de la verdad, para entender los misterios ocultos que estaban comenzando a ser revelados por Cristo por medio de Pablo, el apóstol que escogió para dar a conocer la gracia. Entonces les pregunto: ¿Estaremos nosotros dispuestos a hacer lo mismo? ¿Estaremos dispuestos a ser corregidos de este error?
Otra cosa necesaria a tener presente, es: ¿Qué en la Escritura significa la palabra misterio? Esta palabra se refiere a cosas que todavía no estaban reveladas, que todavía no eran conocidas, por lo que eran mal entendidas y mal interpretadas. Las cosas dichas por los profetas estaban guardadas en secreto hasta que llegara el momento de ser reveladas, por lo que nadie las comprendía. Eso es lo que revela el apóstol Pablo en las cartas a los Romanos 11:25 y 16:25, a los Efesios 5:32 y 6:19, en la 1ra carta a los Corintios 15:51, así como en otras cartas.
Por tanto, en el caso de la cuarta biografía de Jesús, hablaremos del misterio de la identidad del autor. Este misterio presenta una paradoja que merece ser considerada seriamente. Si el autor de esa biografía fue el apóstol Juan, y su verdadera identidad era ampliamente conocida inmediatamente de él haber escrito el libro, como todos suponen y enseñan en los círculos religiosos cristianos tradicionales incorrectamente; entonces, el esfuerzo del autor querer permanecer anónimo, fue un completo fracaso para él. También fue un esfuerzo sin sentido, porque si el autor del libro fue Juan y él les dio el libro a sus oyentes, que necesidad tenía de esconder que él era el autor del libro.
Pero por el contrario, si el autor del libro no era el apóstol del ministerio de la circuncisión Juan, entonces el esfuerzo y objetivo del autor fue todo un éxito. El problema es que hoy, casi 2000 años más tarde, muchos creen que todo lo revelado en las Escrituras tiene que ser entendido conforme a las enseñanzas de los teólogos y líderes religiosos ignorantes de la verdad, que precisamente son los responsables del enredo y caos en que viven los niños en el conocimiento de Cristo, como yo llamo a los religiosos que como su obra dicen aceptar a Cristo como salvador, pero que no creen en la realidad de la obra que Cristo ya completó perfectamente en Jesús para nosotros sus hijos.
Estoy consciente que me acusarán y me señalarán con muchos adjetivos negativos por sacar a la luz y aclarar, precisamente todo esto que has sido mal enseñado por todos estos siglos, porque ahora todo esto tendrá verdadero significado porque abrirá los ojos de vuestro entendimiento. Pero como podrán observar, el Espíritu o mente de Cristo que está en nosotros es la que abre o alumbra los ojos de nuestro entendimiento, para ver la realidad y conocer la verdad que nos ha hecho libres de la ignorancia en que todo el legalismo religioso ha mantenido sumergido a la gente por casi dos milenios, al hacernos entender correctamente la verdad guardada en su Palabra viva.
Sí amados, es el conocimiento de la verdad en Cristo lo que nos hace libres de ser esclavizados de todas las enseñanzas torcidas de aquellos que con el fin del lucro personal o de tener autoridad sobre los demás, han inventado e introducido toda clase de error, que ha mantenido fuera de la verdad a los que han creído sus enseãnzas. Es el conocimiento de la verdad de Cristo lo que nos hace ver la realidad espiritual, y que nos permite entender que no somos un pedazo de carne con existencia, sino que nos da la concivicción de que somos un
Espíritu perfecto en Cristo vestido de carne, con el propósito de conocer el bien y el mal en esta escuela de la existencia humana.
La historia siempre nos ha probado a través del tiempo, que un error repetido constantemente se puede convertir para los ignorantes en una aparente verdad. La mayor parte de la gente que dice creer a Cristo, ha tomado muy a la ligera como si fuera la verdad absoluta, todo lo que los teólogos y doctores de la ley modernos tratan de interpretar y enseñar como verdad de las ciencias espirituales, y las interpretaciones naturales que los científicos de las ciencias naturales propagan, siendo muchas de ellas revisadas y cambiadas por causa de los errores asumidos al principio.
Esto es así, porque asumen que como ellos son supuestamente los expertos, todo lo que ellos dicen tiene que ser cierto, aunque a simple vista se pueda observar que no lo es.
LA ESCRITURA ES LA GUÍA ÚNICA, DIRECTA Y SUFICIENTE
Al comenzar esta sección, es menester distinguir entre creerle a Dios y creer en Dios. Para todo el que le cree a Dios, cuando se trata de algo relacionado con las Escrituras, las mismas Escrituras son la fuente donde debemos escudriñar para verificar si lo que nos es indicado es cierto o no es cierto. Para los que creen en Dios, todo lo lo que le dicen los teólogos, los doctores religiosos modernos, así como el resto de los líderes religiosos, se convierte en su verdad. Estos dos tipos de ejemplos podemos verlo escrito para nosotros en el libro de los Hechos 17:11, por el ejemplo que nos fue legado del tipo de comportamiento de los amados de Berea y de Tesalónica.
Dice la porción lo siguiente: 11 Y éstos (los judíos de Berea) eran más nobles que los en Tesalónica, quienes recibieron la palabra con toda buena disposición, cada día examinando las Escrituras si estas cosas eran así.
Los judíos de Tesalónica creían en Dios y las instrucciones de los líderes religiosos contra el apóstol Pablo tenía más peso para ellos que ni siquiera verificar las palabras del apóstol Pablo, por lo que no recibieron la palabra revelada a través del apóstol Pablo; pero sin embargo, los judíos de Berea le creyeron a Dios, por lo que examinaron las Escrituras para verificar si esas cosas que les declaró el apóstol Pablo eran así, cosas que eventualmente creyeron.
Por eso, al presentarte este estudio de investigación, te reto a que dejes que las palabras de las Escrituras sean tu guía directa a lo largo de la lectura de este libro. Para ello es necesario que dejes que el significado directo y la evidencia que la Escritura te presente, sea tu guía, y no la interpretación que otros quieran darte por medio de tradiciones y otros medios ajenos a las Escrituras, usando información sin fundamento. De esa manera, podrás hacer un veredicto final justo e imparcial en aquello que juzgas.
Tienes que evitar caer en juicios preconcebidos por causa de la información que ya has recibido anteriormente. Pero ten por cierto amado bendecido que lees estas palabras, que hay una gran diferencia entre lo que dice la gente que las Escrituras dicen y lo que dicen las Escrituras realmente.
Un ejemplo lo es el verso escrito en el libro llamado por error Juan 5:39, del cual todos dicen que Jesús ordena escudriñar las Escrituras; lo cual conforme a la Versión Reina-Valera aparece traducido erróneamente de la siguiente manera: 39 Escudriñad las Escrituras; porque a
vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. Conforme a esta traducción, aparenta que Jesús les está ordenando a los que les escuchaban a escudriñar las Escrituras.
Pero al leer el verso desde la Interlineal Griego al Español o Griego al Inglés, el verso realmente dice: 39 Escudriñáis las Escrituras, pues vosotros pensáis en ellas tener vida eterna; y ellas son las que testifican sobre mí. En realidad Jesús les dice a ellos que ellos escudriñaban las Escrituras porque les parecía que en ellas tenían la vida eterna, pero en realidad, las Escrituras son las que testifican sobre Jesús Cristo, quien es la vida eterna. ¿Verdad que son dos cosas muy diferentes?
De manera, que para determinar la verdad de los asuntos de las Escrituras, sobre todo los que están relacionados a datos históricos visibles directamente, es menester escudriñar cuidadosamente las mismas Escrituras, para revisar, aclarar y conocer lo que realmente ellas dicen. Eso fue lo que precisamente hicieron los amados Bereanos. Eso fue lo que también hizo Apolos cuando escuchó por primera vez el evangelio de la gracia por parte de Aquila y Priscila.
El amado apóstol Pablo hizo lo mismo cuando conoció la verdad de Cristo, dejó todo lo que había aprendido en la ley de Moisés incorrectamente, lo cual tuvo por estiércol, como si fuera basura, a fin de ganar a Cristo, como informa él en la carta a los Filipenses 3:7-8.
Mientras consideramos cada verso en las Escrituras que puede arrojar luz para esclarecer el tema de este estudio, pídele a Dios que abra los ojos de tu limpio entendimiento en Cristo, como revela el apóstol Pablo en la 1ra carta a los Corintios 2:5 que dice: para que la fe (que sabemos ya fue consumada por Cristo) vuestra no esté en sabiduría de humanos, sino en poder de Dios. Esa es mi petición al Señor Jesús Cristo, para con cada uno de vosotros, que él abra los ojos de vuestro entendimiento.
Este libro por tanto, esta fundamentado en la idea firme y segura, de que las Escrituras representan la mejor medida de la verdad en los asuntos de Dios. Creo que en honor a la verdad no es conforme a las Escrituras, presentar al apóstol de la circuncisión Juan como autor de dicho libro, como si fuera una verdad de las mismas Escrituras, cuando no existe siquiera un verso que pueda justificar o sustentar esa aseveración en que han anclado su posición los que así creen, ciegamente.
De igual manera, si Dios abre los ojos de nuestro entendimiento al hecho de que una idea que nosotros habíamos aceptado como correcta, realmente no lo es, nos hará actuar con honestidad, nos hará reconocer que debemos detener esa práctica de continuar comunicando y perpetuando ese error. Espero, que ustedes al igual que como sucedió conmigo, sean hechos conscientes, que si existe una razón que cuestione una idea que nos ha sido enseñada o si algo causa que sospechemos que una idea que se nos había enseñado como correcta y luego a ser corregidos vemos que no se sujeta a lo que enseñan realmente las Escrituras, entonces, que sea nuestra responsabilidad escudriñar las Escrituras hasta encontrar la verdad sobre el asunto, para que nuestro conocimiento descanse en ese fundamento correcto. Eso es lo que he realizado, y ahora quiero compartir con cada uno de ustedes, para que sean libres de otro de los errores de la religión.
Y te pregunto amado que lees estas líneas, ¿cuál sería tu respuesta? si alguien te preguntara: ¿Por qué la gente lee las Escrituras? Si como has sido enseñado, lo mejor que pueden esperar para ustedes mismos es aprender lo que los teólogos y líderes religiosos ya
han interpretado; por lo que tu conocimiento reposa en ese tipo de fundamento o cimiento, entonces, creo que es bien claro entender porque la mayor parte de la gente anda en tanta diversidad de enseñanzas religiosas, y no existe la unidad que hay en la sana doctrina declarada por las Escrituras. Digo esto, porque la gente reposa sobre las enseñanzas de los diversos dirigentes religiosos, en vez de leer las Escrituras, verificar, y reposar sobre sus enseñanzas conforme al pacto y ministerio que las enseña, y hasta cuestionar las enseñanzas de los lídres religosos, para no malinterpretar lo que las Escrituras dicen.
Eso es lo que siempre han intentado hacer los líderes religiosos durante todos estos siglos de vivir en el error. Tal como Jesús les dijo a todos aquellos que lo escuchaban en los días de su ministerio en carne y sangre, cuando él les dijo en forma absoluta que él Padre o Cristo que hacía morada en él, es la Verdad. Pero aun así, al recordarle a esos que les oían, ya que ellos supuestamente escudriñaban las Escrituras, les informó que esas mismas Escrituras que ellos estudiaban eran las que daban testimonio de él, por lo que ellos sólo tenían que escuchar sus enseñanzas y ver sus obras, y luego verificar si todo eso era así de acuerdo a las Escrituras de los salmos, la ley y los profetas.
Como dije anteriormente, eso fue lo que hicieron los amados de Berea cuando el apóstol Pablo les presentó por primera vez el mensaje del evangelio. A examinar todas las cosas, es que precisamente nos invita el apóstol Pablo, no sólo cuando leemos las Escrituras, sino con todo lo que leamos, lo cual puedes verificar por ti mismo leyendo en la 1ra carta a los Tesalonicenses 5:21, que dice: Examinadlo todo y retened lo bueno.
Si los teólogos y demás líderes, que creen ser los especialistas en las Escrituras pueden equivocarse sobre este asunto tan sencillo, enseñar que el apóstol de la circuncisión Juan es el autor de la cuarta biografía de Jesús, les pregunto: ¿Podrán estar equivocados de las muchas otras enseñanzas espirituales? Desde luego que sí.
Sabemos que son muchos los errores enseñados través de los diferentes líderes del legalismo religioso. Por esa razón se han formado tantas sectas o partidos o divisiones religiosas. El propósito de la enseñanza de este libro, es guiarte a leer las Escrituras más profundamente, a leer más cuidadosamente, y sobre todo, aprender a comprobar y verificar, si todo lo declarado por las enseñanzas de los principados, potestades, los gobernadores de las tinieblas y huestes espirituales de maldad en las regiones religiosas disfrazadas de espiritualidad modernas, pueden guiarte a la verdad, en vez de asumir y recibir como verdad absoluta lo que puede ser error. Porque los errores de esos principados, potestades y gobernadores de las tinieblas o ignorancia espiritual del pasado siglo malo terminado con el fin de la ley en el año 70, sabemos sus historia y su fin, tal y como le fue profetizado por Jesús Cristo en los días de su carne.
Pero una cosa te pido que hagas con toda honestidad, no pará mí, sino para contigo mismo. Si encuentras que al completar la lectura de este estudio, su contenido es una contestación correcta a todas las preguntas que este tema puede generar, te solicito muy encarecidamente que entonces comparta ésta información con los demás, que es una manera razonable de derribar los muros de la ignorancia y del error religioso, de las mentes donde están construídos como fortalezas, porque como muy claramente revela el apóstol Pablo en la 2da carta a los Corintios 10:3-5 Porque en carne andando, no según carne militamos, 4 porque las armas de la milicia de nosotros no son carnales, sino poderosas por Dios para destrucción de fortalezas, razonamientos destruyendo, 5 también toda cosa altiva que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando a todo pensamiento a la obediencia de Cristo.
CAPITULO 2
¿QUÉ DICE LA ESCRITURA. . .
SOBRE EL DISCÍPULO AMADO?
EMPECEMOS CON LO QUE ESTAMOS DE ACUERDO, LA CUARTA
BIOGRAFÍA FUE ESCRITA POR…
EL DISCÍPULO QUE JESÚS AMABA
El escritor que Dios capacitó e inspiró para escribir la cuarta biografía de Jesús, cumplió dignamente delante de Dios con la asignación a él asignada. Este discípulo escribió esta obra, sin ninguna aspiración humana de sentarse a la derecha o a la izquierda de Jesús. Por eso fue muy cuidadoso de nunca referirse a sí mismo por nombre en el libro, él no necesitaba exaltarse a sí mismo delante de los hombres, sino exaltar a su Señor como muy claramente lo hizo, porque tuvo el conocimiento de qué significaba que Jesús es el Mesías, el Verbo o Dios manifestado en carne, la luz de los humanos, como muy claramente informa en el libro que todos llaman Juan 1:1, 4, 14.
Ya que ese discípulo guardó deliberadamente su identidad manteniéndose en el anonimato en todo el libro, entonces no sería prudente de nuestra parte, darle poca atención o importancia a ese esfuerzo de él, y saltar a la conclusión sin más ni más para declarar que el autor del libro fue el apóstol de la circuncisión Juan, el hermano de Jacobo, sin tener ninguna evidencia escritural. Una salida religiosa muy facil y simplicista, pues no le da importancia al propósito del anonimato de ese discípulo.
No creen ustedes que por el contrario deberíamos más bien preguntarnos ¿por qué el autor del libro usó una frase tan enigmática como: “El discípulo a quien Jesús amaba” para referirse a sí mismo? Creo que ésta pregunta es muy válida y necesaria en el análisis de este asunto.
De nuevo, también me pregunté: ¿Por qué no usó simplemente su nombre, como hizo el apóstol Pablo, como ocurre digamos por ejemplo en la Carta a los Gálatas 1:1 y 5:2? Quien también en la 2da carta a los Tesalonicenses 3:17-18 declara cual es la señal o firma que utilizaba en todos sus escritos: La gracia del Señor de nosotros Jesús Cristo sea con todos vosotros. ¿Por qué no se identificó como hicieron Santiago 1:1 y Judas 1 los hermanos de Jesús en sus cartas? ¿Por qué no lo hizo como el apóstol de la circuncisión Pedro 1:1 en sus dos cartas?
Este discípulo, en vez de simplemente identificarse a sí mismo por su nombre, se cubrió a sí mismo bajo un velo de anonimato utilizando la frase “El discípulo a quien Jesús amaba” para referirse a sí mismo. Si por un propósito específico, el autor de esta cuarta biografía de Jesús, no se identificó a sí mismo como el apóstol Juan, pregunto de nuevo: ¿Deberíamos nosotros ser tan descuidados e irresponsables en asumir sin ninguna prueba de las mismas Escrituras, que el autor de esa cuarta biografía de Jesús, fue el apóstol de la circuncisión Juan, sin verificar primero los datos guardados en el mismo libro sobre ese discípulo muy hábilmente?
Pregunto de nuevo: ¿Por qué debemos respaldar la enseñanza ligera y sin ninguna base de las Escrituras, que hacen los desviados de la verdad sobre este asunto? ¿Por qué se nos hace tan difícil hacer el ejercicio de investigar como hizo el doctor Lucas para escribir la tercera biografía de Jesús, para no considerar siquiera la posibilidad del por qué el autor de esta cuarta biografía tuvo por alguna razón muy particular que mantener secreta su identidad?
Con esto que acabo de decir no quiero decir que la identidad de este autor anónimo en el libro no se pueda identificar, sino todo lo contrario, porque él dejó escrito lo necesario para
que lo hagamos. Con esto quiero decirte que él, como hábil escriba, dejó todos los elementos necesarios para identificarlo en el mismo libro. Digo esto, porque una cosa es bien segura, hay un individuo que cumple perfectamente con todos los requisitos que el mismo libro revela sobre su autor, para que le identifiquemos.
Digo su autor, porque versos como los llamados erróneamente Juan 20:5 y Juan 21:21 prueban muy claramente, y sin ningún lugar a dudas, que este discípulo era un varón. Muchos autores de ciencia-ficción con supuestos códigos descifrados en su imaginación, han llegado al colmo en su afán de capitalizar ganancia deshonesta en un río revuelto de ignorancia, decir que fue una mujer y específicamente decir que fue María Magdalena. Pero ¿saben una cosa? aunque es bien sencillo establecer que el discípulo era un varón, establecer la identidad de este discípulo requiere un poco más de análisis, para que no haya duda cuando lo identifiquemos. Entonces partimos de nuestra primera prueba, el autor del libro fue “el discípuló que Jesús amaba”, y no “el apóstol que Jesús amaba”.
Para lograr el objetivo de identificar quien fue ese discípulo, este estudio examinará todo lo que el mismo libro escrito por ese discípulo nos dice acerca de sí mismo. Por tanto, al leer este libro, juntos escudriñaremos todo lo que las Escrituras dicen sobre él, paso a paso. El premio que obtendremos al final de la lectura de este libro, será la valiosa respuesta a la pregunta planteada al principio de este escrito a todos los lectores de esta obra, y la cual vuelvo a formular de nuevo: ¿Quién fue el discípulo a quién Jesús amaba?
LA RESPUESTA LA DAN LOS HECHOS INFORMADOS EN EL MISMO LIBRO
El contenido de la cuarta biografía de Jesús, escrita por este discípulo, es sumamente importante, porque fue escrita por alguien que estuvo presente en casi todo lo que narra, y da testimonio e informa sobre la doctrina que oyó directamente de Jesús, no en forma figurada o parabólica como sucedió con los otros, por lo que su testimonio es verdadero y confiable. También es importante señalar el contraste de ciertos eventos de testimonio apostólico, que él no narra en su libro, por no haber estado presente, pues no era apóstol.
Lo más hermoso que tiene esa cuarta biografía, es que en vez de estar llena de datos históricos sobre los hechos de la vida de Jesús, como sucede con los libros según Mateo, Marcos y Lucas, más bien está llena de la doctrina no explicada por ninguno de los autores de las otras tres biografías antes mencionadas. Pero esto no es lo que está en cuestionamiento en este libro, sino ¿cuál es la identidad de ese discípulo?, que fue el autor del libro.
Nada de lo que aquí presento, tiene la menor pisca de poner en duda la legitimidad del contenido de esta biografía, ni en cuanto a su contenido, ni en sus datos biográficos ni de la enseñanza doctrinal ni de su inclusión en los libros que componen toda la Escritura llamada por la cristiandad religiosa como “Nuevo Testamento”. No creo que alguien pueda pensar que estamos retando las palabras del escritor o la exactitud del contenido del libro, porque quien así lo insinuare, estaría desviando la discusión en una dirección que estaría distorsionando con mala intención lo que quiero exponer aquí.
La firme confianza en las Escrituras como la Palabra de Dios, no es cauaa de impedir que cuestionemos las tradiciones religiosas que quieren equipararse a su nivel. Cuando estudiamos la vida de Jesús en los días de su carne en cualquiera de las cuatro biografías sobre él, observaremos que Jesús mismo retó las enseñanzas religiosas de los días de su carne, que estaban supuestamente fundamentadas en la interpretación de las Escrituras de la
ley de Moisés y los profetas; interpretaciones, que en un sinnúmero de ocasiones, Jesús demostró a los judíos con sus enseñanzas, que eran erróneas.
Por tanto, no es impropio de mi parte, cuestionar las enseñanzas tradicionales en este tiempo llamado moderno, aun cuando por ignorancia, esas enseñanzas sean ampliamente aceptadas por las grandes masas religiosas. Es necesario cuestionar dichas enseñanzas, sobre todo, si al estudiar responsablemente el contenido de las Escrituras descubrimos evidencias que demuestran claramente que lo interpretado por los líderes religiosos no se sujeta a lo escrito.
Pero de una cosa sí debemos estar seguros y mantenernos constante y firmes, si decimos que amamos a Jesús Cristo, el glorificado en el Espíritu, como revela el apóstol Pablo en la 1ra carta a Timoteo 3:16, debemos amar la verdad en todo lo que a él concierne. Pero para andar conforme a la verdad, es necesario primero que conozcamos la verdad utilizando solamente la evidencia contenida en la Palabra de Dios, y no en las interpretaciones erróneas de una elite que quiere hacernos creer, que solamente ellos tienen el monopolio de la verdad que enseñan incorrectamente; y eso es lo que les aseguro a los lectores de este libro, encontrarán en este estudio, la verdad y solo la verdad sobre este asunto.
NO CREEMOS POR COMENTARIOS DE ENSEÑANZAS TRADIONALES VARIOS SIGLOS MÁS TARDE
Como declaré al principio de este estudio, el escritor de la cuarta biografía de Jesús, siempre se describió a sí mismo con frases que evitaron poner su identidad en evidencia directamente a los que originalmente recibieron el libro.
Cuando analizamos sobre este particular las enseñanzas tradicionales relacionadas con la identidad de este discípulo, el cimiento en que descansan sus aseveraciones, se nos presentan menos convincentes de lo que en realidad parecen ser; ya que precisamente, la identidad de ese discípulo, es el punto importante que Dios quiso en su soberana voluntad mantener para ese tiempo bajo un velo. Como podemos observar por la experiencia escritural, las verdades de las Escrituras pueden ser sacadas de debajo del velo cuando llega el momento apropiado, como pasó con las enseñanzas de Moisés y los demás profetas, estuvieron guardadas en formas de misterios por las edades hasta que le plació a Dios darlas a conocer, cuando las reveló a través del apóstol Pablo, como él declara en la carta a los Colosenses 1:26. Por eso dice el libro del profeta Daniel 12:10 al final del verso lo siguiente: los entendidos comprenderán.
Quizás, tanto para los que son nuevos en el estudio de las Escrituras como para los que están acostumbrados a creer ciegamente todo los que sus líderes le hacen creer como la verdad, les sea desconocido, que el autor de este libro no le puso como título al libro: El Evangelio Según San Juan. Es es el primer gran error de comienzo que ha sido añadido en el libro.
También es saludable que sepan, que tanto el título de este libro, como los subtítulos, y divisiones de capítulos y versículos, no fueron realizados por ninguno de los autores de los diferentes libros de las Escrituras. Estas cosas fueron añadidas posteriormente por otras personas en fechas posteriores, varios siglos más tarde. Sí reconozco por lo menos, que aunque estas dividisiones en capítulos y versos no son originales de los diferentes autores de los libros de las Escrituras, aunque a veces dividen sus escritos en forma arbitraria, aún así, tienen comodidad para citar las Escrituras, y que los demás que escuchan o leen, encuentren lo citado inmediatamente.
Pero una cosa quiero establecer desde el principio, que cuando consideremos el contenido del texto del libro bajo análisis, tengamos claro, que ese título antes indicado, nada tiene que ver con el autor del libro. Creo que es lógico y evidente pensar que sería incongruente que el autor del libro proclamara su nombre en el título del libro, y que por otra parte en el contenido del mismo libro enseñe claramente que su intención fue todo lo contrario, mantener su nombre bajo un velo de anonimato.
Digo estas cosas, porque este libro tiene como objetivo, provocar en sus lectores, que examinen todos los versos citados, que los examinen y que mediten sobre la evidencia que esos versos presentan y puedan llegar a la respuesta de lo investigado, imparcialmente. Opuesto a lo que enseñan los llamados líderes religiosos, es evidente que solamente una porción de las Escritura como Palabra de Dios, es inspirada e infalible. Creo que es algo sencillo entender, que las Escrituras contienen también información histórica, información biográfica y otros datos de experiencias vividas por sus personajes, que para informarlos no requerían inspiración divina, sino de la honestidad informativa del escritor que los escribió. Pero una cosa si es segura, las suposiciones y tradiciones que muchos líderes religiosos les han impuesto a sus congregaciones como verdades, no son por inspiración de Dios.
Por eso, este estudio que les presento, no usa escritos tradicionales como referencia, para demostrar sus aseveraciones, que no sean las Escrituras mismas. No importa que esos escritos sean de individuos de nuestros días o del pasado. No les pido que confíen en las opiniones de los llamados “eruditos o teólogos” modernos o de ideas atribuidas a los “llamados líderes de la iglesia de los primeros siglos” de la era en que vivimos, que llaman “la era de los padres de la iglesia”. No les pido que ciegamente me crean lo que digo, sino que investiguen y analicen si lo que les presento es correcto o no. Les pido que hagan conmigo exactamente como los Bereanos hicieron contra el apóstol Pablo, investiguen con las Escrituras y luego hagan su juicio.
Les pido además, que tengan presente, que cuando consideren cualquier fuente de información en lo relacionado con la doctrina de Cristo o de cualquier cosa relacionada con las Escrituras, que recuerden que la sabiduría de los hombres no es la sabiduría de Dios. Así que, todo escrito que presentemos relacionado con el contenido de las Escrituras necesita conformarse a lo que dicen las Escrituras mismas, y no a los que las fuentes tradionales y humananistas quieran dictar.
Por tanto, en este estudio, presento mi caso, usando solamente las Escrituras como evidencia, por lo que la conclusión o respuesta a la pregunta tema de este libro, será el resultado de comparar la Escritura con la Escritura.
SEGUID EL EJEMPLO DE LOS BEREANOS
Anteriormente los invité a seguir el ejemplo de los hermanos de Berea, y les cité las palabras del libro de los Hechos 17:11 que nos informa, que los judíos de Berea a los que Pablo les presentó a Jesús Cristo, fueron más nobles que los que estaban en Tesalónica, en que ellos recibieron la palabra con buena disposición de mente, y escudriñaron las Escrituras diariamente, para ver si estas eran así.
Por tanto amados, nosotros debemos ser tan diligentes como fueron esos discípulos de Berea. Cuando se trate de lo concerniente a lo espiritual, debemos examinar o evaluar todas las cosas que cualquier persona nos enseñe o presente. ¿Cómo se hace eso? Pasándolas por el cedazo de las Escrituras para ver si son correctas.
Cuando leamos un libro o escuchemos una enseñanza, deberíamos verificarlas contra las Escrituras para determinar si estamos siendo informados o enseñados correctamente. La responsabilidad para “verificar la verdad” descansa sobre los hombros de todos aquellos que desde antes de la fundación del mundo escuchamos al Padre y aprendimos de él. Por eso es que ahora hemos creído a Cristo mediante su mensaje o buenas noticias de gracia. Eso es lo que dijo Jesús según registra su discípulo amado en el libro llamado por error Juan 6:44.
Esa es la gloria de cada verdadero creyente del mensaje de Cristo. Por eso declara el libro del profeta Daniel 12:3 Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.
Los Bereanos fueron llamados nobles, y fueron elogiados por examinar y verificar con las Escrituras las enseñanzas del apóstol Pablo. Entonces, debemos pensar, si aquellos pusieron a prueba todo lo que les fue enseñado por Pablo, el apóstol de Cristo a quien fueron revelados todos los misterios, cuanto más debemos nosotros de manera consciente escudriñar, examinar e investigar diligentemente la verdad, que nos presentan todos aquellos que dicen enseñarnos y guiarnos a la verdad de Dios, como hicieron los Bereanos,.
Cuando decimos ser cristianos, lo que implica es que somos miembros del cuerpo Cristo, del cual Jesús Cristo es la cabeza, como revela el apóstol Pablo en las cartas a los Efesios 5:23 y a los Colosenses 1:18. Si confesamos que somos cristianos, más bien pequeños Cristos o miembros del cuerpo de Cristo, declaramos que poseemos la mente o pensamiento de Cristo, quien es la cabeza o conciencia del cuerpo que es la Iglesia. Nada tenemos que temer al examinar, analizar y cuestionar lo que nos presenten como la verdad; eso debe ser el estándar en nuestro peregrinar en todas las cosas.
El cómico es el comportamiento de los que dicen acaparar la verdad cuando una idea correcta reta sus ideas tradicionales, fanáticas o desviadas. Su reacción es generalmente la burla, el rechazo ciego y el señalamiento con toda suerte de sobrenombres. Desde luego, a menos que descubramos toda la verdad en las Escrituras sobre un asunto, debemos estar siempre abiertos a la posibilidad de que Dios para su propia gloria, no la de los humanos terrenales, nos está abriendo los ojos del entendimiento para ver la realidad de la revelación escondida en su Palabra y enseñarnos algo más profundo que los demás desconocen.
SEAMOS INQUISITIVOS Y HAGÁMONOS PREGUNTAS
Como una de las formas de enseñar la doctrina, Jesús también hizo preguntas, tanto a sus discípulos como a los que no eran sus discípulos. Nosotros de igual manera, cuando encontramos algo en la Escritura que despierta nuestra curiosidad, debemos dar una mirada de cerca al asunto y hacernos preguntas sobre el asunto, pidiendo a Cristo que abra su mente en nosotros o los ojos de nuestro entendimiento espiritual para ver las riquezas escondidas en esa enseñanza. De hecho, todo análisis tiene como consecuencias que nos preguntemos “el por qué”, “el para qué”, “el qué”, “el quién”, “el cuándo”, “el cómo”, “el dónde”, “el para quién”, “el para cuándo”, etc., de las cosas que escudriñamos.
Cristo, quien es Dios por sobre todas las cosas, de manera magistral, puso en la mente del autor de este libro, referirse a sí mismo, con el seudonimo “el discípulo a quien Jesús amaba”, que a la vez describe una relación especial entre maestro y discípulo.
Para los hijos de Dios que estamos llamados a escudriñar todas las cosas diligente y responsablemente, esta pregunta debe causar en nosotros, estudiar y analizar ese libro de las Escrituras con más cuidado y profundidad. Ese solo hecho debe causar en nosotros en este caso, un deseo ardiente de investigar más cuidadosamente las Escrituras, para obtener la respuesta a la pregunta: ¿Quién fue ese discípulo anónimo que conoció a mayor profundidad la doctrina enseñada por Cristo en Jesús? La evidentencia es que era un discípulo conocido por todos los demás, aunque no se hable de él directamente en las demás biografías escritas sobre Jesús, lo que hace más contundente que su escrito lo hiciera en forma anónima.
Al contestarte esta última pregunta, no confíes en la opinión de los llamados líderes religiosos del error más que en tu propia investigación de la verdad. Eso fue lo que hizo el doctor Lucas cuando declara en los primeros cuatro versos del capítulo uno de su libro, lo siguiente: 1 Puesto que muchos tomaron entre manos compilar un relato acerca de las cosas llevadas a cabo completamente entre nosotros, 2conforme nos las transmitieron los que desde el principio fueron testigos de vista y servidores de la palabra, 3 pareció bien también a mí, excelentsimo Teófilo, escribirte con todo esmero ordenadamente, todas las cosas, después de haber investigado desde sus fuentes, 4 para que te percates bien de la solidez de las palabras respecto a las cosas en que fuiste instruido.
Con esto quiero decirte, que la opinión popular y mayoritaria puede estar equivocada como sucedía en los días de Jesús. Los líderes legalistas de Israel declaraban a Jesús en error, y sin embargo, sólo Jesús tenía la razón, como sucede todavía hoy con muchos.
Porque todos los demás como mayoría piensen que algo es verdad, eso no hace que el asunto sea verdad. Veamos un ejemplo. Para el año 1492 cuando España hizo contacto con el continente americano e inició su colonización, casi todas las personas educadas de esos días creían que la Tierra era plana, y cualquiera que cuestionara esa supuesta “verdad” era ridiculizado y hasta perseguido. Veamos otro ejemplo clásico. Todos enseñaban que el Sol y los demás planetas giraban alrededor de la Tierra, y solamente un hombre se atrevió a declarar lo contrario, y hoy sabemos, que sólo él tenía la razón.
De hecho, eso le costó ser condenado por el Tribunal de la inquisición católico. Me refiero al físico, astrónomo y escritor italiano, Galileo Galilei; quien en el año 1633, por declarar lo contrario a lo enseñado por las enseñanzas religiosas y políticas de esos días, dijo que era la Tierra la que giraba alrededor del Sol, fue condenado por ese tribunal religioso con poder político. Sin embargo, ese solo hombre que cuestionó la supuesta verdad vigente de todos los demás, era el único que tenía la razón. Ahora todos saben y enseñan correctamente todo lo contrario de lo que supuestamente antes era la verdad sobre ese asunto.
EXAMINEMOS EL EJEMPLO DE LOS BEREANOS UNA VEZ MÁS
Los Bereanos no tomaron las palabras del apóstol Pablo como la verdad, cuando les fueron presentadas de primera intención. Lo primero que ellos hicieron fue escuchar a Pablo. Luego de escucharle fueron y escudriñaron las Escrituras para verificar todo lo que Pablo les había dicho, para verificar si esas cosas eran así. Todos nosotros cuando nos enfrentamos a algo que desafía nuestras ideas preconcebidas o aprendidas sin mucho fundamento, debemos hacer lo mismo que los Bereanos. Cuando les digo que “El discípulo a quien Jesús amaba” no fue el apóstol de la circuncisión Juan, lo primero que han hecho al adquirir la información de este libro, es enterarse y conocer la información, ahora les pido que lo verifiquen con la porción de las Escrituras que contiene ese libro.