• No se han encontrado resultados

ALGUNOS ASPECTOS PSICOLÓGICOS DE LA VIOLENCIA EN LA PAREJA HETEROSEXUAL

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "ALGUNOS ASPECTOS PSICOLÓGICOS DE LA VIOLENCIA EN LA PAREJA HETEROSEXUAL"

Copied!
8
0
0

Texto completo

(1)

ALGUNOS ASPECTOS PSICOLÓGICOS DE LA VIOLENCIA EN LA

PAREJA HETEROSEXUAL

Adriana Rodríguez Durán

Resumen: En este trabajo nos interesa poner a trabajar una pregunta frecuente: ¿Por qué las

mujeres permanecen con sus maltratadores? La abordaremos tomando dos aspectos psicológicos, indisociables entre sí: el aspecto narcisístico e identificatorio y el aspecto pulsional. Nos parece importante enfocarnos en estos aspectos porque, por un lado, el aspecto narcisístico e identificatorio involucrado, según nuestro criterio, no ha sido suficientemente precisado teóricamente y muchas veces se lo ha reducido a lo pulsional. Y, por otro lado, las conceptualizaciones respecto a lo pulsional en juego, adolecen de sesgos sexistas y constituyen argumentaciones insostenibles (como por ej. el concepto de masoquismo femenino). En síntesis, nuestra tarea será la revisión y análisis de propuestas teóricas que puedan aportar una “respuesta convincente” a esta pregunta.

Palabras claves: Violencia en la pareja. Narcisismo. Pulsiones. Masoquismo femenino.

Introducción

En un escenario caracterizado por un vínculo de pareja, ya sea de corta o de larga duración, afectado por situaciones de violencias reiteradas, (bajo el signo de la anulación de la otra persona). Surge la pregunta frecuente: ¿Por qué las mujeres permanecen con quienes las maltratan? Desde el psicoanálisis clásico y entre algunxs de lxs colegas y profesionales, esta pregunta por la causa, aún en la actualidad, siguen reduciéndola a la cuestión del masoquismo femenino, respondiendo: “Y…son masoquistas”. Vamos a empezar por abordar ese aspecto, para luego pasar a ocuparnos de lo que concierne a lo identitario.

Aspecto pulsional

El concepto de “masoquismo femenino” planteado por Freud en el año 1925, en realidad, carece de argumentación teórica y casuística que lo sustente. En el texto El problema económico del masoquismo describe 3 clases de masoquismo: masoquismo moral, masoquismo erógeno y masoquismo femenino. El masoquismo se presentaría, para Freud, entonces, de 3 modos: como una norma de conducta en la vida, como una condición previa para la excitación sexual y como una expresión de lo que denomina como “naturaleza femenina”, respectivamente. “El masoquismo femenino” sería el goce en el dolor asociado al ser castrado, pasivo o poseído sexualmente y que este autor adjudica a la naturaleza de lo femenino (Freud, 1925). Sin embargo, cuando aporta la casuística para el cuadro denominado “masoquismo femenino”, lo ilustra con el caso de un varón porque, según informa, él no cuenta con casos de mujeres donde se haya presentado. (Meler, 2007).

(2)

La falta de casuística para aportar, es por demás notoria, de algo que, supuestamente, hace a la “naturaleza de lo femenino”. Asimismo, también el masoquismo como perversión sexual es más frecuente en los varones y es muy raro encontrarlo en mujeres. Y, sin embargo, el problema de la violencia y su correlato de sumisión- dominación, está muy extendido. De modo que, este concepto en primer término, se demuestra a todas luces como irrelevante para dar cuenta del problema. En segundo término, se apoya en sesgos sexistas en tanto liga el placer por el dolor a una supuesta esencia femenina. Y, por otro lado, se ha confundido la sexualidad femenina con las fantasías masculinas respecto de la posición sexual femenina, fantasías sadomasoquistas que, según Meler son prototípicas de los varones en la pubertad. (Meler, 2007). También para Lacan, (Lacan, 1975:709), “el fantasma del masoquismo femenino es un fantasma del deseo del hombre”. No obstante, Meler propone retomar el concepto de “masoquismo erógeno” de Freud que sin duda es más interesante y valioso. El mismo es una tendencia común a todos los seres humanos, que consiste en erotizar la experiencia de dolor para poder enfrentar y hacer soportable una situación desestructurante. Esta autora inspirada en este concepto, ha propuesto una nueva noción “masoquismo erógeno de subordinación”. El mismo está relacionado con el hecho de que “los sujetos inmersos en situaciones penosas, potencialmente traumáticas, es decir desestructurantes para su aparato psíquico, recurren como forma de ligar la cantidad de estímulo que los desborda, a la coexcitación erótica. Esta respuesta puede en ocasiones hacer tramitable una experiencia, evitando así la locura o la muerte.” (MELER, 2007:11) Dado que lxs sujetos subordinados, entre los cuales se encuentran las mujeres, están expuestos en alto grado a estímulos traumáticos, opta por esta denominación, ya que el término “masoquismo femenino” tiene el inconveniente de naturalizar la asociación entre feminidad y sufrimiento. Por el contrario, el concepto de “erogeneidad de subordinación” abarcaría, también, a los niños varones, los ancianos u otros sujetos que hayan sufrido abusos o torturas. De todas maneras, a nuestro criterio el término “masoquismo” que subsiste en este nuevo concepto, nos parece contraproducente porque alude a una perversión sexual en el imaginario, por eso preferimos la denominación “erotización secundaria del trauma” con la que esta misma autora se refiere a este recurso psíquico (Meler, 2005:3). A modo de ilustración, podríamos citar como ejemplos cinematográficos a la película española “Átame”. Entre los casos judiciales, podría mencionarse al de Sonia Molina de Coronel Suarez (secuestrada y abusada por una pareja de captores, 2013) y de Carla Figueroa de Gral. Pico (que se casó con el violador y éste luego, la mató en el año 2011) en Argentina, y el caso de lxs rehenes de un atracador de un banco de Estocolmo, Suecia, que motivó la denominación de “Síndrome de Estocolmo”.

(3)

Aspecto narcisístico e identificatorio

Almudena Hernando Gonzalo (Hernando Gonzalo, 2012) realizó sus investigaciones con distintas tribus en relación a buscar fundamento para construir una hipótesis acerca de cómo se establecieron las bases por medio de las cuales se pudo haber generado las bases para la dominación de los varones y la subordinación de las mujeres que caracteriza a casi todas las organizaciones sociales conocidas hasta el momento, con excepción de las sociedades igualitarias de cazadores-recolectores. La hipótesis que sostiene Hernando Gonzalo ((Hernando Gonzalo, 2012) es que en este último tipo de sociedades, tanto los varones como las mujeres, tienen una identidad relacional (característica que subsiste en la mayoría de las mujeres de las sociedades occidentales a partir de la modernidad). Se definen a si mismxs a partir de sus relaciones (soy la madre de ..y la esposa de..). Los vínculos son lo que les dan un ser. No se sienten con poder en el mundo. Su seguridad está basada en una instancia sagrada o superior y en el grupo. Jean Baker Miller (Miller, 1987) en este sentido se refirió a un “self relacional” que, en general tendrían las mujeres en relación a su socialización diferencial por género tradicional, se definirían por sus vínculos, serían más proclives a cultivarlos y a expresar las emociones, etc. Este hecho ubica a este tipo de mujeres en una singular situación de vulnerabilidad, ya que la pérdida de su pareja implicaría no sólo estar perdiendo un objeto de amor, sino a sí misma. (Fernández, 1993). Por su parte, los varones de estas sociedades igualitarias, según Hernando Gonzalo (Hernando Gonzalo, 2012), progresivamente habrían establecido una disociación entre razón y emoción y una relación de dominación-subordinación con las mujeres: a partir de una mayor movilidad respecto a las mujeres y que el manejo de tecnologías les permitió sentirse con poder sobre el mundo, e irse individuando cada vez más al punto de pensarse sin necesidad de los vínculos con el grupo para obtener seguridad. Lo que en conjunto los habría llevado a sostener una fantasía de individualidad. La misma es una fantasía porque, según esta autora, dependen, aunque no lo reconozcan, de sus mujeres y del grupo para su seguridad (dialéctica del amo y el esclavo Hegel retomada por Benjamin, 1996). Por eso, la autora denomina a esta identidad: individualidad dependiente (Hernando Gonzalo, 2012). Se siente potente en complementariedad a su pareja (ubicada en posición inferior) y en ese sentido es que necesita de ella narcisísticamente. Ella es una parte de él. Si la asesina, en ese mismo acto se suicida, en cierta medida, (de hecho, a veces también lo hacen en lo concreto) porque es una parte (rechazada) de él. Por otra parte, según esta autora la única forma de individualidad sustentada en relaciones de igualdad sería la individualidad independiente, en la que se intenta integrar razón y emoción y se reconoce la importancia de los vínculos así como del desarrollo de su autonomía y poder sobre el

(4)

mundo. La respuesta de esta antropóloga y arqueóloga a la pregunta por la causa, es que las mujeres permanecen porque al tener una identidad relacional, la seguridad la obtienen de la instancia protectora de su pareja y del vínculo con el grupo. Esta autora supone que, al igual que algunos miembros de la sociedad cazadora recolectora que han sido desterrados como castigo y vuelven, a pesar de que saben que es probable que los maten, estas mujeres que han construido su identidad de la misma manera, prefieren morir a perder ese vínculo que las sostiene a nivel identitario. (Hernando Gonzalo, 2012)

Nos interesa el aporte de esta antropóloga y arqueóloga porque, según creemos, tanto la identidad relacional como la identidad dependiente, están marcados por lo que denominamos: una modalidad de vinculación dependiente y narcisista, la cual reviste un potencial destructivo.

¿A qué nos referimos con narcisista? El concepto de narcisismo es definido por Freud como “…el complemento libidinoso del egoísmo inherente a la pulsión de autoconservación, de la que justificadamente se le atribuye a todo ser vivo”. (1914: 72).

En este tipo de modalidad vincular, entonces, la continuidad del vínculo de pareja se sostiene en base a que el otro sujeto ayuda a mantener la seguridad interior que contribuye a la homoestasis narcisista, la autoconservación (Spivacow, 2008). En cuanto a la dependencia en la que se encuentran inmersos, cabe aclarar que cada uno depende del otro, pero sólo la mujer reconoce esta dependencia, por lo que se establece una relación de poder desigual. Varios autorxs abordan esta temática. Aulagnier (Aulagnier, 1984) se refiere a la relación pasional como una relación asimétrica donde a uno de los sujetos se le otorga el lugar de objeto de la necesidad y donde no hay una atribución recíproca entre los partenaires del poder de dar placer (sexual y narcisista) y sufrimiento. Para Spivacow (Spivacow, 2008) la alternancia entre autonomía y reconocimiento de las influencias del otro es lo que permite hablar de interdependencia característica de una relación amorosa reciproca. En la misma línea, Benjamin se refiere a la tensión existente entre las dos tendencias del ser humano: una dirigida hacia la afirmación de sí mismo y la otra, hacia el reconocimiento del otro como otro sujeto. Esta tensión, según Benjamin, no debe resolverse sino que justamente es deseable que permanezcan en tensión. Cuando, en virtud de ciertas condiciones intersubjetivas, esa tensión se rompe es cuando se establecen las relaciones de dominación-sumisión y se reproduce la dialéctica entre el amo y esclavo conceptualizada por Hegel. (Benjamin, 1996)

(5)

Según Elina Aguiar (Aguiar en Izaguirre, 1998), la indefensión inaugural del ser humano “lo marca a fuego y para siempre con la dependencia de los vínculos”. Lo común a todo enamoramiento es la promesa recíproca de conjurar la falta, de completarse mutuamente en una relación fusional. Se aspira a suturar esa falta en ser a partir del vínculo con el otro/la otra. De esta manera, en el enamoramiento una problemática intrapsíquica se intentaría resolver en el plano intersubjetivo (Brengio y Spivacow: en Puget et al, 1997). En ese sentido, ya en 1921, Freud destacó la relación entre enamoramiento y narcisismo. “Amamos al objeto a causa de las perfecciones a que hemos aspirado para nuestro propio yo y que procuramos por este rodeo, para satisfacción de nuestro narcisismo” (Freud 1921:106). Es decir, que la elección de objeto amoroso va a estar signada por la idealización. Aguiar (Aguiar: en Izaguirre, 1998) señala que éste es un mecanismo que también conlleva un potencial de violencia, dado que todo lo idealizado corre el riesgo inevitable de des-idealizarse, de des-ilusionar. Recordemos que la idealización es un mecanismo psíquico por el cual un objeto del mundo externo es puesto en lugar de una instancia psíquica, es decir, en lugar del ideal del yo. (Freud, 1921). En este tipo de vínculos a los que nos referimos, establecidos bajo una modalidad vincular narcisista dependiente, “el modelo para el ser” presenta las características de un yo ideal omnipotente, que no se encuentra atravesado por el régimen de la falta y que se caracteriza por la poca distancia entre el ideal- y lo que la persona es (tal como señalan Brengio y Spivacow: en Puget et al, 1997 y Meler, 2005). En este sentido, este tipo de idealización no sería una defensa neurótica marcada por la represión, sino que involucraría a la escisión, que es un mecanismo de defensa más primario donde se pasa de la idealización absoluta al otro extremo de lo peyorativizado.

El modo en que haya sido construido el vínculo de pareja, influirá en los avatares ligados al procesamiento del desenamoramiento y el odio que lo suele acompañar. El dolor de la diferenciación que se inicia en el desenamoramiento, no siempre es bien tolerado y muchas veces se intenta evitar mediante los intentos de posesión del otro, la necesidad de someterlo. Brengio y Spivacow (En Puget et al, 1997) señalan que si en el inicio de la relación no hubo tanta negación de las diferencias, es más factible que se pueda realizar ese trabajo psíquico que requiere el amor. Esto es un rasgo que caracterizan a las parejas que presentan un funcionamiento a predominio de diferenciación deseante, con prevalencia del principio de realidad, pérdida de la fascinación, elaboración de las diferencias, con conservación de las investiduras deseantes y de un tiempo futuro (ya no sólo invisten un presente atemporal). Por el contrario, las parejas que estructuran el vinculo a predomino de un funcionamiento narcisistico – fusional, con prevalencia del principio del placer,

(6)

tienden a no tolerar las diferencias cuando estas se hacen visibles, niegan los conflictos, creemos, desde una concepción de pareja ligada a la ideología de la complementariedad, al mito de la media naranja y al mito del amor romántico (Brengio y Spivacow: en Puget et al,1997). “El destino nos unió”, “somos el uno para el otro”. Se espera “todo” del otro. Se los escuchará jactarse: “Nunca un sí y un no”…. hasta que se desate el potencial destructivo que conlleva este tipo de conformación del vínculo de pareja.

Por último, cabe señalar que el psicoanálisis también ha contribuido en la construcción del armazón imaginario que sostiene al mito del amor romántico. Así, Freud (Freud, 1914) ha propuesto como modelo de “pleno amor de objeto” un tipo particular de elección amorosa, la elección anaclítica, que dista de ser algo saludable en términos intrapsíquicos e intersubjetivos y que es también narcisista, pues según Meler no deja de ser egoísta el hecho de amar a quien cubrió nuestras necesidades, o quien nos protegió (Meler, 2007). En el caso particular de la pareja heterosexual con modalidad narcisista dependiente, cabe pensar que lxs partenaires de la pareja parecen estar representando este modelo de la mujer que cubre las necesidades (vinculares y de expresión de las emociones) y al “hombre protector” (que se siente con poder). Sólo que el “hombre protector” se metamorfosea hasta devenir en imagen terrorífica. Con lo cual, tiene lugar una situación paradojal donde la mujer termina siendo maltratada por quien se cree/creía protegida.

Conclusiones

Por todo lo que venimos señalando, es que consideramos que carece de relevancia explicativa el concepto de masoquismo femenino para dar cuenta de esta problemática.

La modalidad vincular narcisista dependiente (con todas sus implicancias) y la erotización secundaria del trauma, son algunos de los aspectos psicológicos que nos parece que pueden significar algún aporte a la hora de contestar la pregunta por la causa de la permanencia de las mujeres con sus maltratadores. A su vez consideramos que estos aspectos están estrechamente articulados a lo que se propone desde el imaginario social bajo la forma del mito del amor romántico, mito de la media naranja y la ideología de la complementariedad.

Hemos querido aportar estos elementos al debate de la problemática de la violencia en la pareja heterosexual, sin por ello desconocer el alcance limitado de nuestras apreciaciones y la intervención de muchísimos otros aspectos que no incluimos en este trabajo. Esperamos haber contribuido a la discusión, a fin de que podamos seguir pensando en conjunto esta temática interdisciplinaria.

(7)

Referencias

Aguiar, E. (1998) Cap. “Violencia y pareja”. In: Izaguirre, I. (Comp.) Violencia social y derechos humanos, Buenos Aires, Eudeba.

Aulagnier, P. (1984) Cáp. 4 “Placer necesario y placer suficiente”. In: Los destinos del placer España, Editorial Argot.

Baker Miller, J. (1992) Hacia una nueva psicología de la mujer, Barcelona, Paidós.

Benjamin, J. (1996) Cap. 2 “El amo y el esclavo”. In: Los lazos de amor. Psicoanálisis, feminismo y el problema de la dominación, Buenos Aires, Paidós.

Bosch, E.; Ferrer, V.; Ferreiro, V. y Navarro, C. (2013) La violencia contra las mujeres. El amor como coartada. Barcelona, Anthropos.

Brengio, A. y Spivacow, M. (1997) Cap.3 “Sobre el enamoramiento”, In: Puget, J. (Comp.) Psicoanálisis de pareja. Del amor y sus bordes, Buenos Aires, Paidós.

Fernández, A. M. (1993) La mujer de la ilusión. Pactos y contratos entre hombres y mujeres. Buenos Aires, Paidós.

Freud, S. (1914) Introducción del narcisismo, Tomo XIV (1919) Pegan a un niño, Tomo XVII

(1921) Psicología de las masas y análisis del Yo, Tomo XVIII (1925) El problema económico del masoquismo, Tomo XIX En Obras completas, Buenos Aires, Amorrortu.

Hernando Gonzalo, A. (2012) La fantasía de la individualidad, Buenos Aires, Katz Ed.

Lacan (1975) “Ideas directrices para un Congreso sobre la Sexualidad Femenina”. In: Escritos II, Buenos Aires, Siglo XXI.

Meler, I. “Psicoanálisis y Género. Deconstrucción crítica de la teoría psicoanalítica”

______Revista del Seminario Interdisciplinar de Estudios de las Mujeres, Universidad de

______León, España. Nº 2, 2007, pág. 1-77.

______“Violencia en las relaciones de género. Algunas hipótesis psicoanalíticas” Actualidad ______Psicológica, Año XXIX, N°328, marzo 2005, 1-14.

Spivacow, M. (2008) Clínica Psicoanalítica con Parejas. Entre la teoría y la intervención, Buenos Aires, Lugar Editorial.

(8)

Abstract: In this work we want to put to work a common question: "Why do women stay in violent

relationships?" We will expose about some psychological aspects (inseparable from each other): the identificatory and narcissistic aspect and the drives aspect. It seems important to focus on these issues because, on the one hand, the narcissistic and identificatory aspect involved, in our opinion, has not been sufficiently clarified theoretically and often it has been reduced to the another aspect. And on the other hand, regarding the drives conceptualizations involved, they had sufferd from biased sexist and wrong arguments (as eg. the concept of female masochism). In short, our task will be the review and analysis of theoretical proposals that can make a "convincing answer" to this question.

Referencias

Documento similar

d) que haya «identidad de órgano» (con identidad de Sala y Sección); e) que haya alteridad, es decir, que las sentencias aportadas sean de persona distinta a la recurrente, e) que

En la parte central de la línea, entre los planes de gobierno o dirección política, en el extremo izquierdo, y los planes reguladores del uso del suelo (urbanísticos y

Se trata de realizar un breve recorrido histórico sobre las organizaciones universitarias de mujeres que trabajan con el problema de la discriminación dentro del mundo académico

Dicho esto intentaremos comprender cuáles han sido las estrategias, en algunas instituciones públicas y organizaciones no gubernamentales, para la atención de las mujeres

1) La Dedicatoria a la dama culta, doña Escolástica Polyanthea de Calepino, señora de Trilingüe y Babilonia. 2) El Prólogo al lector de lenguaje culto: apenado por el avan- ce de

6 José Carlos Rovira, en su estudio Léxico y creación poética en Miguel Hernández, expone lo que para él simboliza la figura del rayo: “El poeta es rayo que no cesa,

D) El equipamiento constitucional para la recepción de las Comisiones Reguladoras: a) La estructura de la administración nacional, b) La su- prema autoridad administrativa

b) El Tribunal Constitucional se encuadra dentro de una organiza- ción jurídico constitucional que asume la supremacía de los dere- chos fundamentales y que reconoce la separación