Participación de los Contenidos de Instagram en la Construcción de la Identidad
Valentina Acosta Cataño María José Sánchez Moreno
Director
Daniel Felipe Castaño Garzón
Pontificia Universidad Javeriana Facultad de psicología
Bogotá, Colombia
Noviembre, 2022
Tabla de Contenido
Resumen 4
Planteamiento del Problema 6
Justificación y Pertenencias 7
Esta del arte de la investigación 9
Marco teórico 10
Identidad 10
Adolescencia 11
Autoestima 13
Autoconcepto 14
Identidad narrativa 16
Identidad virtual 20
Redes sociales y la construcción de identidad 22
Vida en Instagram 30
Lo que es Instagram 31
La experiencia de un usuario en la plataforma 32
Búsqueda de aprobación en Instagram 34
Ideales de belleza 35
Ideal de belleza femenino en Instagram respecto al Individuo 37 Experiencia subjetiva en relación con los ideales de belleza 38
Objetivos 39
Objetivo general 39
Objetivos específicos 39
Categorías de análisis 39
Método 42
Diseño 42
Participantes 42
Instrumento 43
Procedimiento 43
Resultados 44
Análisis de resultados 45
Discusión y conclusiones 54
Referencias 61
Anexos 74
Resumen
La presente investigación aborda el tema de la identidad, entendiéndose como un proceso de construcción dinámica y relacional y la participación de Instagram en dicho proceso. Con esto en mente, desde una metodología cualitativa, se realizó un estudio de caso con dos mujeres adolescentes de 22 años, de Bogotá, Colombia, con el fin explorar su experiencia con la red social de Instagram. Esto se llevó a cabo mediante entrevistas semiestructuradas que permitieron conocer la forma en la que ellas narran sus vivencias en relación con la red social y cómo esta pudo participar en la construcción de la identidad. Se encontró que, Instagram ocupa un lugar en la en el proceso, al influir en el autoconcepto, autoestima y así mismo, generar un impacto emocional frente a la frustración por alcanzar ideales de belleza femeninos que resultan inalcanzables, por lo cual, se debe hacer uso responsable de Instagram.
Palabras claves: Identidad, identidad virtual, ideales de belleza, autoconcepto y autoestima.
Abstract
This research addresses the issue of identity, understanding it as a process of dynamic and relational construction and the participation of Instagram in this process. From a qualitative methodology, a case study was conducted with two 22-year-old adolescent women from Bogota, Colombia, in order to explore their experience with the Instagram social network. This was carried out through semi-structured interviews that allowed us to know the way in which they narrate their experiences in relation to the social network and how it could participate in the construction of identity. It was found that Instagram occupies a place in the process, by influencing self-concept, self-esteem, and likewise, generating an emotional impact in the face of the frustration of reaching feminine beauty ideals that are unattainable, which is why Instagram should be used responsibly.
Keywords: Identity, virtual identity, beauty ideals, self-concept and self-esteem.
Planteamiento del problema
Las redes sociales se han vuelto parte del diario vivir de los individuos. En la actualidad Facebook, Instagram, Twitter entre otras redes sociales... son medios digitales que han transformado totalmente la forma de relacionamiento entre los seres humanos. Como consecuencia se evidencia que, debido al uso de estas plataformas, la construcción identitaria se ha visto afectada, específicamente en la población femenina. (Jiménez, 2020) Esto se puede justificar a partir del siguiente planteamiento propuesto por Egea y López (2018) las redes sociales han transformado el modo en el que construimos y proyectamos nuestra identidad ante los otros. Esto se debe a que las identidades que se crean en este contexto virtual son productos conscientes, construidos con el fin de agradar a los demás y así mismo recibir un feedback positivo por su parte.
A raíz de esto, en el individuo moderno ha habido cambios significativos, pues este ha tenido que adaptarse a lo virtual. Debido a esto los individuos han desarrollado la necesidad de tener una identidad virtual activa, donde él debe de estar permanentemente en las redes sociales, para ganar aceptación y agrado en el círculo social del cual hacen parte (Jiménez, 2020) Se puede decir por lo tanto que, esta necesidad de aceptación y estatus obliga de cierta forma a querer proyectar una vida perfecta e idealizada, a veces alejada de la realidad; con esto es posible decir que la problemática oscila entre cómo las redes sociales como Instagram participan en la construcción identitaria del individuo, tanto de maneras positivas como negativas.
“Si se traslada esta premisa al campo de Instagram, puede inferirse que todo lo que hacemos, decimos y mostramos en esta aplicación encierra una significación comunicacional digna de un amplio análisis para interpretar y examinar qué elementos contribuyen a resignificar la imagen personal y su vínculo con la cuestión identitaria” (Perisutti,2018).
En relación con lo anterior se puede decir que “Instagram como espacio de construcción identitaria es entendido como fuente de sentido, de modo que los perfiles virtuales son interpretados como construcciones simbólicas. Su éxito radica en que las imágenes ya son parte
de nuestra experiencia personal a tal punto que lo visual proporciona cada vez más sentido, y la proliferación de imágenes en dicha red se corresponde con una reformulación de las tradicionales formas de ser y estar en el mundo. Las imágenes y su consecuente espectacularización de la realidad constituyen parte vital en la construcción identitaria que los usuarios de Instagram realizan al crear su propio perfil (Perisutti,2018). Es por esto mismo que la red social Instagram se escogió para llevar a cabo el trabajo, pues es una de las redes sociales que más utilizan los adolescentes en la actualidad (Perisutti,2018).
Por esto mismo este estudio describe y profundiza las formas de expresión identitaria que son manifestadas en la red social Instagram, con el fin de darle respuesta a la siguiente pregunta
¿Cómo los contenidos de Instagram participan en la construcción de identidad de dos mujeres adolescentes de 22 años? Teniendo en cuenta el concepto de identidad como el proceso que enfrenta una persona a lo largo del desarrollo de su vida; Este proceso se da a partir de la relación con distintos contextos como el familiar, social, educativo, personal, entre otros (Vargas, 2007).
Teniendo en cuenta lo anterior, ya que el proceso se da a partir del relacionamiento individuo- contexto, en el presente trabajo se hablará no solo de una identidad si no de identidades.
Justificación y Pertinencias
Este trabajo busca generar conocimiento frente a una de las problemáticas actuales más pertinentes. Se puede evidenciar cómo el ser humano en la modernidad ha tenido un cambio en su forma de relacionarse, pues actualmente la manera más común de comunicarse con alguien y de adquirir información es por medio de plataformas digitales, como lo son las redes sociales.
(Perisutti,2018). Debido al constante uso de redes sociales como lo es Instagram, la identidad del individuo se ve influenciada por el contenido que se interioriza y se fomenta, pues actualmente el individuo a construido dos identidades; la identidad física (offline) y la identidad virtual. Estas dos
identidades son casi imposibles de separar ya que ambas tienen un impacto en la persona (Yus,2019).
En relación con lo mencionado, “el uso inadecuado del Internet y específicamente de las redes sociales, puede afectar en gran medida a la construcción de la identidad adolescente, por ser esta la etapa inicial y quizá más importante para formar la identidad, ya que el joven está inmerso en diversas esferas que le permiten tener contacto con el mundo que lo rodea” (Martínez y Sánchez,2016). Debido a esto, se cree que es relevante hacer esta investigación para llenar el vacío de conocimiento que hay en torno a la problemática ya planteada. Esta va a ser un trabajo interdisciplinar basada en las narrativas expuestas en las publicaciones en la red social Instagram y la participación que estas tienen en la construcción identitaria.
Para esto es importante entender el concepto de identidad narrativa. Según Huertas y Araoz (2018) se puede decir que la identidad se da a partir de la interacción con otros, consigo mismo y con el entorno. Dicha identidad se puede comprender desde el lenguaje, el cual la amplifica y la limita, y por medio de este se puede describir, comprender, interpretar y reconocer la misma identidad.
No debemos olvidar que estos procesos de construcción de la identidad y establecimiento de relaciones sociales y afectivas ocurren en un sistema social y relacional que, en la actualidad, no podemos comprender sin tener en cuenta internet y las redes sociales. Las redes sociales son espacios virtuales creados para articular relaciones interpersonales, o al menos, esa es su expectativa, entre personas que pueden o no conocerse (Castaño y Pallero,2021).
Estado del arte de la investigación
Para la presente investigación es necesario una revisión de la trayectoria teórica del constructo de identidad. Respecto a este, Erik Erikson ha sido uno de los autores interesado por el
tema de la identidad publicado Childhood and society en 1950, así mismo distintas disciplinas como la historia, geografía, antropología, psicología, sociología, entre otras, se han visto curiosas por comprender el concepto de identidad (Jenkins, 2004, citado por Vera & Valenzuela, 2012, p.
273). Ahora bien, en los últimos años, la idea de identidad se ha ido cambiando, pasando a ser entendida como una construcción dinámica y relacional, en función de la relación con un otro. Así mismo, es considerada como algo de carácter variable, múltiple e inestable, que se configura a partir de los procesos que se dan dentro de un sistema cultural y social (Marcus, 2011).
En la última década el concepto de identidad se ha ido direccionando hacia la comprensión de diferentes identidades como por ejemplo la identidad virtual. Muros, define la identidad virtual como un constructo de carácter fluido que se basa en los ajustes provocados por la naturaleza de las circunstancias, y que, a su vez, presenta un paralelismo con la identidad en la vida real (Muros, 2011). Así mismo, precisa que para comprender la identidad virtual es necesario analizar diferentes componentes como: 1) los comportamientos en la red, 2) el entendimiento del cuerpo virtual como parte esencial de la identidad (Muros, 2011).
Siguiendo esta línea, se encontró que en los últimos cinco años diversos autores desde distintas disciplinas como el arte, la comunicación social y la psicología, y de América Latina, tales como, Perisutti (2018), Quiñones (2020), Arregui (2020) y Cuervo (2019), han hecho investigaciones respecto a la posible relación entre la red social de Instagram y la construcción de la identidad. Por su parte, Perisutti, concluye que la identidad virtual es creada a partir de un intercambio que se da a partir de los intereses que pueden tener en común los influencers y sus seguidores (Perisutti, 2018).
Por otro lado, Quiñones afirma lo siguiente,
Como producto de la investigación podemos concluir que es posible hablar de “identidades múltiples” ya que no existe una identidad plena, sino que estas se encuentran fragmentadas y se definen como fuentes de sentido y significado: Las significaciones a partir de las cuales los sujetos se reconocen, circulan y están visibles en el espacio virtual proporcionado por Instagram (Quiñones, 2020, p. 75).
Siguiendo esta línea Arregui concluyo que, “se logró ratificar el impacto que las redes sociales tienen en el proceso de construcción de identidad de un usuario virtual, puesto a que existe una presión social e interna de por medio para sobresalir ante los demás” (2020, p. 61). Por último, Cuervo desde su interés por comprender la razón detrás del porqué las personas se hacen selfies en Instagram, encontró un patrón en donde a partir de esta acción se busca la creación de una identidad online (Cuervo, 2019).
Si bien, ha habido diversos estudios respecto al tema, todos los autores concluyen que aún hay muchas más posibilidades de investigación respecto al tema. Así mismo, se evidencia una vacío respecto a investigaciones al respecto que se den en el contexto colombiano.
Marco teórico
Identidad
La identidad es entendida como el proceso que enfrenta una persona a lo largo del desarrollo de su vida, con el objetivo de poder lograr darse a sí mismo una descripción y valoración. Este proceso se da a partir de la relación con distintos contextos como el familiar, social, educativo, personal, entre otros (Vargas, 2007). Marcia, identificó que, durante el periodo de la adolescencia, existen cuatro posibles estados de identidad a partir de dos ejes: el compromiso y la exploración. Estos estados son: 1) la difusión de identidad, 2) la identidad moratoria, 3) la identidad hipotecada y 4) logro de la identidad. El primer estado, se caracteriza por haber una
ausencia tanto de exploración como compromiso con una identidad, el segundo por estar presente el eje de la exploración mas no el del compromiso con una de identidad específica, el tercero por lograr un compromiso con alguna identidad, pero sin haberse explorado otras opciones, y el último hace referencia a un estado en donde ambos ejes están presentes, pues una vez se han explorado distintas opciones, se logra un compromiso con cierta identidad (Marcia, 2010).
Por su parte, desde la psicología del desarrollo y el enfoque sistémico se entiende el proceso de la construcción identitaria a partir de su relación con el lenguaje, al este ser una herramienta simbólica. Lo anterior se evidencia a partir de distintos ejemplos tales como, el nombramiento de un niño o niña, la descripción a partir del uso de adjetivos cualitativos como, “linda” o “llorona”, y el pre y pronombre que permiten dar un sentido de pertenencia y posesión. Lo anterior, son elementos que participan en la construcción de la identidad (Perinat, 2007).
Adolescencia
Hoy en día, la etapa de adolescencia es comprendida como el periodo en donde el sujeto está constantemente buscando poder construir y establecer su identidad. Este proceso, le permite conocerse a sí mismo y lograr un crecimiento y maduración como individuo desde lo personal y social (Morales y Reyes, 2017). Ives afirma que (2014),
La adolescencia es la etapa del desarrollo que transcurre desde el inicio de la pubertad (aparición de los caracteres sexuales secundarios a raíz de cambios hormonales) hasta la finalización del crecimiento biológico y del desarrollo psicológico y social del individuo, aunque éste seguirá con cierta evolución durante todo el ciclo vital. [ …] La adolescencia es un periodo primordial para el desarrollo psicosocial, siendo cuatro los hitos a alcanzar en esta etapa de la vida: la independencia de las figuras parentales, aceptación de la imagen
corporal, integración en la sociedad a través del grupo, y consolidación de la identidad (p.
14)
Durante esta etapa se presentan cambios en lo físico, emocional y cognitivo. Los y las adolescentes empiezan a tener una apariencia física de adulto, cambios hormonales, y un pensamiento abstracto e hipotético. El objetivo de esta etapa es establecer una identidad para su vida adulta (Papalia, 2009).
John Santock, 2004, citado por Salazar, Z., (2008, p.67), asegura que,
La adolescencia es un período de transición entre la dependencia de la niñez y la independencia de la edad adulta. En ella, ocurren diferentes cambios biológicos, sociales y psicológicos en los cuales se genera una sensación de perplejidad, dudas, miedos y ansiedad que la mayoría de los y las adolescentes superan con éxito. Estos cambios provocan la necesidad de alcanzar una integración psicológica, coherente con el entorno social en el cual los individuos se desarrollan. Es una etapa en donde los y las adolescentes se esfuerzan por entenderse a sí mismos, explorar su propia identidad e intentan saber quiénes son, cómo son y hacia donde se dirige su vida.
No solo tratan de comprenderse (representaciones del yo) sino también evalúan sus atributos, esto conforma su autoestima (dimensión de evaluación del yo) y el autoconcepto (evaluación del yo en un dominio específico) (Santrock, 2004). (Salazar, Z., 2008, p.67)
Ahora bien, con el fin de exponer la relación entre la identidad y la adolescencia, Vargas en su libro “Sexualidad … mucho más que eso” (2007), plantea una tabla en relación a cuáles serían los dominios relevantes para la identidad en la adolescencia. Según la autora, entre los 11 y 17 años de edad los dominios relevantes son los siguientes: apariencia física, competencia académica, competencia atlética, aceptación de pares, amistades cercanas, relaciones románticas
y comportamiento/moralidad, y entre los 18 y 25 años: apariencia física, competencia académica, habilidad intelectual, creatividad, competencia laboral, competencia atlética, aceptación de pares, amistades cercanas, relaciones románticas, relación con los padres, moralidad y sentido del humor.
Para Salaberria et al.,
En la adolescencia se vive el cuerpo como fuente de identidad, de autoconcepto y autoestima. Es la etapa de la introspección y el autoescrutinio, de la comparación social y de la autoconciencia de la propia imagen física y del desenvolvimiento social, que podrá dar lugar a la mayor o menor insatisfacción con el cuerpo (Salaberria et al., 2007, p.173).
Teniendo en cuenta que, durante el proceso de formación y reconstrucción de la identidad, participa la autoestima y autoconcepto, (Chala y Matoma, 2013), será expuesto lo que son la autoestima y el autoconcepto.
Autoestima
El proceso de desarrollo de la autoestima es de carácter paulatino, comenzando desde el nacimiento, por medio de la interacción que tiene el sujeto con los otros sujetos y el mismo, logrando tener mayores niveles de estabilidad durante la etapa escolar y de adolescencia (Mont y Ulloa, 1996). Para Sandy, “El desarrollo de la autoestima se da desde inicios de la primera infancia, a partir de la creación de un autoconcepto, siendo este el conjunto de características que sirven para definirnos como seres individuales y diferenciarnos de los demás”, (Sandy, 2017). Según Benítez, (2016)
La adolescencia es uno de los periodos más críticos para el desarrollo de la autoestima; es la etapa en la que la persona necesita hacerse con una firme identidad, (…) En la adolescencia tanto el grupo familiar, el de la escuela, los amigos, los medios de
comunicación contribuyen a moldear la autoestima. Pero en esta etapa se conjugan otros elementos, pues durante la adolescencia la autoestima tiende a debilitarse. Una buena dosis de autoestima es uno de los recursos más valiosos de que puede disponer un adolescente (Benítez, 2016, p. 1).
En relación a lo anterior, Sandy reitera la idea de que, la autoestima resulta ser uno de los factores más importantes para que la persona tenga confianza y aceptación en si misma para así poder tener la capacidad de desarrollarse, cumplir sus de metas, resolver los retos de la vida, satisfacer su necesidad y amar su totalidad: cuerpo, mente y espíritu (Sandy, 2017).
Autoconcepto
El autoconcepto es el conjunto de ideas que tiene una persona sobre sí misma, las cuales se construyeron a lo largo de su vida a partir de un proceso de análisis, valoración e integración de las experiencias en las que se ha desenvuelto la persona. La autoestima, autoconcepto y percepción son tres conceptos que se relacionan entre sí (Rodríguez, C., Caño, A., 2012). La formación del autoconcepto se da fundamentalmente por la socialización entre el mundo de los padres y los iguales (Gonzáles, 2006) a partir de esto se puede entender que este concepto se va actualizando a través del tiempo, no es algo permanente en el sentido de ser arraigado en una sola postura, sino que va trascendiendo. Al ser el autoconcepto una estructura interna, ha de consolidarse en todos los campos de nuestra vida como lo son: académico, social-familiar, emocional y físico (Castro y Charry, 2022)
Garcia y Musitu (2012), plantean que el autoconcepto está conformado por varios componentes:
Se encuentran: (a) el autoconcepto social: definido como la percepción que tiene el sujeto de su desempeño en las relaciones sociales; (b) El autoconcepto académico/laboral:
entendido como la percepción que el sujeto tiene de la calidad de desempeño de su rol como estudiante y como trabajador; (c) El autoconcepto emocional: que hace referencia a la percepción que la persona tiene de sí misma, en relación a sus respuestas y estados emocionales en situaciones específicas; (d) El autoconcepto familiar: que consiste en la percepción que tiene la persona de su participación e integración en el medio familiar; y por último, (e) El autoconcepto físico: que se entiende como la percepción que tiene la persona de su aspecto y de su condición física, la cual se manifiesta en aspectos tales como la práctica deportiva, la atracción y elegancia (Garcia y Musitu, 2009) citado por Hurtado (2012).
En este sentido, existe una relación estrecha entre el concepto de autoestima y autoconcepto al ser estos los que permiten que la persona tenga un conocimiento de sí mismo. Por un lado, la autoestima se establece a partir del proceso en donde la persona tiene una autoevaluación la cual indica el grado de satisfacción personal del individuo consigo mismo, y, por otro lado, el autoconcepto se refiere al concepto que cada individuo tiene de sí mismo, desde la esfera física, social y espiritual (García, Musitu, 2012)
Identidad narrativa
Según Huertas y Araoz (2018) el lenguaje es una herramienta fundamental por el cual se puede comprender y describir la construcción de la identidad y la relación que tiene esta con el entorno, permitiendo comprensiones subjetivas de tipo afectivo y emotivo en la significación. Es decir que genera connotaciones donde la comunicación es diferente a la tradicional, como por ejemplo en las redes sociales donde para expresar estas connotaciones existen abreviaciones, emoticones, hashtags, menciones, etc. característicos de la misma que permiten expresar al individuo, por medio de esta plataforma lo que siente.
Se puede decir entonces que las narraciones y relatos hacen parte de la vida cotidiana del ser humano y son los que construyen dicha identidad narrativa. Según Paul Ricoeur (1986) “la identidad narrativa, es aquella identidad que el sujeto alcanza por medio de la función narrativa”.
(Pág. 341) Esto indica que el relato de un individuo construye un carácter o una individualidad en la medida en que esta cuenta su propia historia, es decir, “la identidad de la historia forja un personaje” (Pág. 343).
Teniendo en cuenta lo anterior, según (Sluzki,1996), (Ricoeur, 1996), (Hall y Dugay, 1996), (Okoloba,2007) y (Erikson, 1968), citados por Huertas y Araoz (2018):
La identidad narrativa se establece en el campo de las historias en común, compartidas desde la primera institución social, la familia, por medio de los valores, descripciones, historias, anécdotas y demás. Posteriormente se refuerza en los grupos sociales, mediada por el compartir de ideologías, culturas, relatos, creencias, etc. teniendo en cuenta que las características relatadas son apreciaciones reflejadas por otros individuos y están sujetas a historias que están en constante procesos de cambio y transformación.
Es por esto, como menciona Huertas y Araoz (2018) la narratividad se construye a partir de relatos y sub-relatos. Estos permiten mirar desde distintos puntos de vista las realidades de las personas ayudando a configurar nuevos conocimientos y realidades. Se considera importante resaltar que en dichas identidades narrativas hay tramas dominantes desde el factor común identitario y tienden a imponerse sobre las historias individuales. Las identidades narrativas permiten legitimar imaginarios, significantes y significados a través de los relatos e historias (Huertas y Araoz, 2018).
Siguiendo con las postulaciones de Huertas y Araoz (2018) se plantea que, la identidad narrativa emerge en el momento que el individuo emisor o receptor, productor o usuario, se crea,
cambia y se distingue de los demás a partir de relatos donde el self expresa todo lo que este percibe, piensa y valora de sí mismo, por medio de acciones y narrativas. Estas están mediadas por los relatos que él da de sí mismo “(verbales, no verbales, escritos, audiovisuales, visuales, etc.) y de sus experiencias; como también, por los sub-relatos (apreciaciones, opiniones, relatos, historias y demás) que se configuran por las relaciones interpersonales -receptores-, teniendo en cuenta la cultura y subcultura con las que se interactúa y pertenece” (Huertas y Araoz,2018).
En relación a esto, Arregui (1999), en su libro Concepciones y Narrativas del Yo, plantea lo que es la identidad personal, y la identidad narrativa. Según él, la identidad,
Solo puede establecerse narrativamente. Del mismo modo en que son los sucesos narrados en una trama los que hacen decantar la personalidad del personaje, y no al revés, la identidad de cada uno se precipita en el relato de los sucesos que configuran su existencia.
No hay un soporte por detrás. O mejor: solo hay uno obvio. La sustancialidad orgánica. [
…] La respuesta a la pregunta por el quién, como diferente de la cuestión por el qué, no estiba en la apelación a ningún objeto, físico, psíquico o espiritual: consiste en una narración, en el relato de lo que alguien ha hecho y, sobre todo, de lo que ha hecho consigo mismo.
Ahora bien, respecto a lo anterior, Taylor (como lo citó en Arregui, 1999), ante la pregunta por ¿quién soy yo? responde que,
Lo que responde a esa pregunta es entender lo que es sumamente importante para nosotros.
Saber quién soy es como conocer donde me encuentro. Mi identidad se define por los compromisos e identificaciones que proporcionan el marco u horizonte dentro del cual yo intento determinar, caso a caso, lo que es bueno, valioso, lo que se debe hacer, lo que
apruebo o a lo que me opongo. En otras palabras, es el horizonte dentro del cual puedo adoptar una postura (p. 28).
De igual forma, Perinat (2007), afirma que:
El carácter narrativo de la identidad, finalmente, permite conciliar dos opuestos: la continuidad y las rupturas en la trayectoria de vida. La continuidad se crea gracias al recurso narrativo. Pero la narración es fundamentalmente un hecho lingüístico. Los recursos del lenguaje son los que permiten representar al sujeto hablante como protagonista de la narración: alguien que “es el mismo” pese a la diversidad de acontecimientos y acciones que emprende. Es el mismo a través de lo que narra porque los acontecimientos son creados como tales en el discurso. No hay acontecimientos (dignos de mención) más que la acción que se despliega de la narración (Perinat, 2007, p. 353).
Ahora bien, es importante resaltar que esta construcción narrativa es un proceso continuo y no se presenta como una identidad acabada. Según Bruner en La fábrica de historias derecho, literatura, vida plantea que “en efecto no es dado conocer un yo intuitivamente evidente y esencial,
que aguarde plácidamente ser representado con palabras. Más bien, nosotros construimos y reconstruimos continuamente un Yo, según lo requieran las situaciones que encontramos” (Bruner, 2003, p.93). Por lo tanto, el ser humano a medida que se enfrenta a experiencias, miedos, recuerdos, etc. Este deberá de construir un Yo acorde a lo que esté pasando en ese momento, por lo tanto, esta identidad narrativa construida está en un constante cambio debido a que está inmersa en un contexto. Es por esto mismo que Bruner habla no solo de una identidad si no de identidades, donde estas están en constante construcción al relacionarse con el contexto actual en el cual está el individuo.
No es que estas historias deban ser creadas cada vez a partir de cero. Nosotros desarrollamos hábitos. Con el tiempo, nuestras historias creadoras del Yo se acumulan, e inclusive se dividen en géneros. Envejecen y no sólo porque nos hacemos más viejos o más sabios, sino porque las historias de este tipo deben de adaptarse a nuevas situaciones, nuevos amigos, nuevas iniciativas. Los mismos recuerdos se vuelven víctimas de nuestras historias creadoras del Yo (Bruner, 2003, p.93-94).
Según Bruner (2003) la construcción de un Yo es un arte narrativo. Este proceso es el principal instrumento para afirmar la unicidad del individuo, y para comprender dicha unicidad se debe de comprender que esta deriva de que los seres humanos se distinguen de los demás cuando se comparan las descripciones que los hacen ellos mismos con las que los otros les brindan de sí mismos, aumentando por lo tanto la ambigüedad. “Pues nosotros siempre tenemos presente la diferencia que hay entre lo que nos contamos de nosotros mismos y lo que revelamos a los demás”
(Bruner, 2003, p.95).
Por ende, hablar a los demás de nosotros mismos no es cosa simple. Depende, en realidad, de cómo creemos nosotros que ellos piensan que deberíamos estar hechos. Y calculamos por el estilo no terminan cuando empezamos a hablar de nosotros a nosotros mismos.
Nuestros relatos creadores del Yo muy pronto reflejan el modo en que los demás esperan que nosotros debemos ser. Sin darnos demasiada cuenta de ello, elaboramos un modo decoroso de hablarnos a nosotros mismos: cómo ser francos con nosotros mismos, cómo no ofender a los demás (Bruner, 2003, p.95-96).
Es debido a esto que se puede afirmar que los relatos del Yo son afectados por el contexto en el cual el individuo está inmerso. Por lo tanto, este tendrá una gran participación en la construcción de su identidad narrativa, como ya se evidenció anteriormente, el individuo depende
de la realidad en la que se encuentra, por lo tanto, esta identidad parece haber adquirido un carácter sorprendentemente público (Bruner,2003). En el momento en el cual la identidad adquiere un carácter público, se puede entender que esta depende de las relaciones que el ser humano tiene en su día a día, y cómo estas impactan y participan en la construcción de identidad.
Se puede decir, según Bruner (2003), que la identidad narrativa es cambiante la cual se crea y recrea mediante la narración de historias, donde el Yo está en relación con lo que lo rodea (el contexto), por lo tanto, esta identidad es producto de los relatos subjetivos de cada individuo.
Los cuales, por medio de las vivencias y las relaciones entre individuos se construye el yo, ya que se crea la visión de sí mismo en relación a otros construida por medio de historias.
Así mismo, Capella (2013) menciona que “la identidad narrativa da cuenta de un proceso dinámico en el cual se reinterpreta al sí mismo, y se refiere al proceso de construcción de significados de la relación entre el sí mismo y el mundo a través de la narración, en que la identidad personal se despliega en la acción y las obras ante otros, ya que el sujeto al narrarse a través de la acción y a través del reflejo que otros le dan, va reconociendo su identidad al expresarse y ser reconocido por otros”, por lo tanto se puede decir que la identidad emerge y se construye únicamente cuando el sujeto está en relación, pues es aquí cuando él es reconocido por otro.
Identidad virtual
En relación con la identidad, según Abondano y Hernández (2018) surge una clase de identidad que podría denominarse virtual. Este concepto es derivado de la relación de tecnología e identidad, el cual entendería la identidad como el resultado de una bidimensionalidad, que se da por la interacción sujeto-usuario, desde un espacio no-virtual, se obtiene una interacción con otro que habita un espacio virtual. Según Aguilar y Said (2010), cuando se habla de este sujeto-usuario, se quiere decir que el usuario debe de organizar las características de la identidad que este desea
proyectar, convirtiendo por lo tanto su ser virtual en un equivalente a un mensaje publicitario con el fin de encontrar a sus similares.
La identidad virtual es la identidad propia de una persona trasladada al mundo online. Los usuarios proyectan su identidad a través de varias herramientas y formatos que están presentes en las redes sociales. Como mencionan Peikari et al. (2015) “la identidad se ha vuelto importante y, como se mencionó, en estas redes, la identidad siempre se está creando y es un proceso fluido que cambia y se redefine constantemente” (p. 3). A esto se suma lo que establecen Berger & Luckmann (1996) que la formación de identidad está determinada por procesos y estructuras sociales (p. 194) (Citado por Luzuriaga, M. 2020).
Bajo esta idea, se puede plantear que las identidades virtuales según Luzuriaga (2020), son afectadas por la realidad y contexto en que están situadas las personas, por medio de las redes sociales los usuarios utilizan las diferentes herramientas que ofrecen y adoptan su identidad a la plataforma digital seleccionada.
En la red, adoptamos la identidad que aparece en nuestra pantalla e incluso nos apropiamos de ella, consciente o inconscientemente, identificándonos con ella […] la identidad virtual confluye tanto fenómenos de identidad colectiva (que me asemejan o alejan del grupo) como individual o personal (identificándonos con diferentes identidades). Pero el estudio de la identidad virtual precisa del análisis de otros componentes tales como nuestros comportamientos en la red, así como el entendimiento del cuerpo virtual como parte esencial de nuestra identidad (Muros,2011).
Se puede decir que, la identidad virtual es fluida; se basará, al igual que la narrativa, en ajustes provocados por la naturaleza de las circunstancias, es decir el contexto del momento. La
fluidez de la identidad es una vía de adaptación al mundo que está en un constante cambio (Muros,2011). Para concluir se puede decir que:
Hablar de identidad es hablar de identidades […] ha expuesto cómo la construcción de nuestra identidad, tanto en el mundo real como en el virtual, dependen de agentes sociales, culturales, físicos, psicológicos, etc. Pero, además, podemos entender que la identidad virtual no es más que un resultado adaptativo del individuo a las nuevas circunstancias y a la naturaleza del contexto –la red, las redes sociales, las comunidades virtuales marcan sus propios protocolos (Muros,2011).
Redes sociales y la construcción de identidad
En la actualidad en la cultura occidental, las relaciones y los procesos sociales, están mediados por nuevos espacios de interacción virtual (Twitter, Facebook, Instagram, tik-tok, entre otros...), los cuales influencian al individuo a enmarcarse y adaptarse a estas nuevas modalidades de relacionamiento social (Araoz, Huertas. 2018). Estas interacciones virtuales, por medio de redes sociales permiten que el individuo construya una identidad digital, la cual es “un mapa dinámico que se compone con la información disponible en la red acerca de una persona o de una marca (huella digital), así como de las percepciones que esa información genera en terceros (reputación digital)” (Orihuela. 2017).
Según Orihuela (2017), en cuanto a esta definición de identidad es relevante decir que esta no solo interviene el usuario con lo que dice de sí mismo en los perfiles y biografías, si no, también con lo que hace a la hora de publicar algún contenido ya que tendrá una incidencia en él mismo individuo que lo publica como en los individuos que lo ven. En relación a lo anterior, se puede decir que:
Las tecnologías digitales han tenido un auge relevante en la sociedad y en la construcción de nuevas identidades, forjadas o construidas por narrativas de otros y del mismo individuo.
El ciberespacio configurado por sistemas interconectados, tienen como objetivo acceder, crear, almacenar información, comunicarse eficazmente, acortar distancias y tener inmediatez. Estas características permiten la entrada de nuevas formas de conductas y maneras de relacionarse con el mundo, donde las identidades se ven implicadas y transformadas, produciendo así nuevos significados y configuraciones (Abondano y Hernández. 2018).
Este sujeto-usuario, también debe aprehender ideales y significados de otros y/o del contenido que tienen las tecnologías digitales (Moisés, Nadal & Vila, 2008), produciendo nuevos tipos de identidades que deben tener características similares a aquellas que se muestran en las redes sociales. Esto impone, de alguna manera, un proceso de “identidades debidas”, es decir identidades que caben dentro de las lógicas que se muestran en lo virtual y están legitimadas por las interacciones que se dan en este espacio, cayendo en regularidades y generalizaciones sobre el cómo se debe ser y actuar al interior del espacio virtual (Abondano, Hernández, 2018).
Por lo tanto, estas redes sociales son entendidas como “portales de identidad” según lo que dice Escobar y Román (citado por Abondano, Hernández, 2018). Donde los individuos expresan y construyen su “yo”, por medio de la publicación de sí mismos en las redes sociales. Lo cual tiene como finalidad, la producción de un sujeto que se establece en sociedad como deseado y consumible, ya que por medio de los perfiles creados se muestran particularidades, gustos, actividades, experiencias... que terminan por lo tanto convirtiéndose en otro objeto que se expone y se vende para la aceptación de los demás (Abondano, Hernández, 2018).
Según la investigación de Cáceres, Ruiz y Brändle (2009), citada por Abondano y Hernández (2018), demuestra cómo los adolescentes construyen y reconstruyen la identidad al usar cotidianamente el internet. Esto se debe a que los nuevos medios de comunicación pueden llegar a generar múltiples identidades que suelen ser falsas o alteradas. En relación con la investigación, estos autores dan a definir el concepto de identidad como:
Un constructo con multiplicidad, es decir, que la identidad se puede mostrar de diferentes maneras, con muchas caras y variables, concluyen sobre la identidad que es “como algo cambiante, que anima a pensar en un yo en términos de flexibilidad, de fluidez y descentralización; un yo proteico que integre la multiplicidad sin perder la coherencia (Cáceres, Ruiz & Brändle, 2009. Pág. 229) citado por Abondano y Hernández (2018).
Esta identidad que tiende a ser cambiante y que tiende a multiplicarse, se da en lo virtual.
Permitiendo a los jóvenes conectarse con el mundo, por medio de nuevos personajes, avatares u otras personificaciones que generan una experimentación sin consecuencias. Ya que al tener otras identidades su comportamiento frente a los otros es diferente, sin medidas sociales ni leyes que le prohíban hacer eso (Abondano y Hernández 2018). Por lo tanto, las redes sociales como Instagram tienen una gran participación en la construcción de la identidad de los jóvenes que participan en ellas, ya que por medio de la construcción de estas nuevas identidades virtuales existe una especie de refugio en los jóvenes para lograr mantenerse en una zona de confort, según Abondano y Hernández (2018). Bajo esta premisa, se puede establecer que la identidad se compone por diversas características socioculturales que van moldeándola, en cuanto a la identidad digital se puede decir que esta fluctúa constantemente debido a los cambios tecnológicos (Luzuriaga, 2020).
Según Jiménez (2020) este fenómeno de virtualización ha llevado a que presente una transformación de los espacios sociales, donde el individuo ha comenzado a pasar por un proceso
de desterritorialización, es decir, que ya no es necesaria la presencia corporal para tener un relacionamiento entre individuos, cambiando por lo tanto las dinámicas de relacionamiento, dejando en segundo plano la presencia física.
Esto ha traído consigo consecuencias significativas pues, en primer lugar, la virtualización de los cuerpos y, por tanto, los cambios en las relaciones interpersonales han llevado a que los individuos modernos sientan la necesidad de tener una identidad virtual activa, y dicha identidad es construida a través de los nuevos medios de comunicación, específicamente las redes sociales, ya que en ellas los jóvenes encuentran un espacio donde pueden expresarse libremente (Jiménez, M. 2020).
En cuanto a lo anterior, es interesante describir por lo tanto que tipos de interacciones se hacen por medio de las redes sociales y que tipo de contenido es subido a estas redes, y así poder evidenciar como estas influyen en la construcción de una identidad virtual.
Así entonces, es evidente que la lógica de las plataformas digitales específicamente Instagram y Facebook, ha llevado a que los individuos en lugar de usar las redes sociales con fines recreativos o de perpetuación, las utilicen como medios de inspiración, como medios en donde pueden encontrar las tendencias y además, como medios en donde se tienen que vender a sí mismos, pues aquel que logre mostrar la vida más perfecta o idealizada será considerado un influenciador y por tanto sus números aumentarán (Jiménez, 2020).
En relación a lo mencionado, la construcción de la identidad de los individuos se ha visto influenciada por esta virtualización en la que actualmente se está viviendo. Obligando a los individuos a construir una identidad digital, por la cual se va a poder relacionar con sus similar, llevando a tener un impacto en la construcción de su “Yo”, gracias a toda la información recibida
y a la misma vez publicada en estas plataformas digitales, como lo es Instagram. (Martínez y Sánchez, 2016)
En relación con lo anterior, es importante conocer los discursos que se impulsan por medio de los contenidos expuestos en estas plataformas, y cómo estos participan en la construcción de la autoestima (Alcántara. Facundo, 2020). Para esto, es importante entender el concepto de autoestima como:
Se reconoce como un indicador del desarrollo personal fundado en la valoración, positiva, negativa o neutra, que cada persona hace de sus características cognitivas, físicas y psicológicas. Dicha valoración se construye sobre la base de la opinión que cada persona tiene sobre sí misma, a partir de los atributos que le otorgan las características mencionadas. Esta opinión es confirmada por cada individuo a partir de la percepción de cómo y cuánto es valorado por quienes lo rodean y, particularmente, todo aquel que es relevante para él en su vida cotidiana (como se cita en Peridoto, Vargas y Valdivia, 2005) (citado por Alcántara y Facundo, 2020). Intervendrían entonces cuestiones sociales y, por supuesto, culturales que darían pie a comparaciones que involucran valores fundamentales adquiridos durante el proceso de socialización. De esta manera, podríamos pensar que lo que determinaría la diferencia entre niveles de Autoestima altos o bajos, estaría estrechamente ligado a la distancia entre el concepto/imagen que tenemos de nosotros mismos, respecto de aquel concepto/imagen que nos gustaría ser/tener (Alcántara.
Facundo, 2020).
En torno a este concepto, se ve cómo el conocer el significado de la autoestima involucra conocer lo más profundo del ser humano, ya que se considera una característica fundamental en la vida de las personas (Salcedo, 2016). Según Ramos (2020), la autoestima hace referencia a la
necesidad de tener respeto y confianza en sí mismo. La necesidad de la autoestima es básica, pues todos tenemos el deseo de ser aceptados y valorados por los que nos rodean. Al satisfacer este aspecto hace que las personas se vuelvan más seguras de sí mismas, mientras que el no poder tener reconocimiento por los propios logros, puede llevar a que los individuos se sientan inferiores o fracasados.
Por lo tanto, se puede decir que este deseo de ser aceptados y valorados, actualmente se ve por medio de las redes sociales tales como Instagram. Pues en esta red es donde el contenido publicado tiene o no aceptación de los usuarios de la plataforma por medio de interacciones como son los likes y los comentarios (Jiménez, 2020). Por esto mismo, “la autoestima puede estar directamente relacionada con las respuestas recibidas sobre la información publicada en la página personal de las RRSS (es decir, los comentarios positivos conducen a una autoestima positiva y los comentarios negativos conducen a una autoestima negativa)” (Alonso,2021).
En relación con lo anterior según Díaz (2018) el número de likes en las publicaciones de Instagram tiene relación en la construcción de autoestima en los adolescentes. Ya que con la introducción del fenómeno de los “likes” la evaluación de los otros, de la alteridad, se ha vuelto cuantificable, llevando a que los usuarios sientan una necesidad general de obtener el mayor número de likes posibles, con el fin de sentirse aceptados y valorados por el contexto en el que están. En relación con el concepto de autoestima, se puede ver cómo un like o reacción a una publicación puede causar que el individuo se sienta valorado o no digitalmente, teniendo por lo tanto un buen o mal impacto en la construcción de su aceptación. “Recibir menos likes de los que se espera puede contribuir a una falta de autoestima por ser percibido como un tipo peculiar de rechazo social” (Díaz,2018).
Instagram facilita la comparación entre iguales, que es la más frecuente y demoledora, mediante un sistema cuantificable: el número de seguidores y el número de likes. La cuestión es que los adolescentes se comparan constantemente con los influencers a los que siguen, pues envidian su estilo de vida y muchos aspiran a convertirse en influencers de otros adolescentes, prueba de ello son los resultados de búsqueda que Google devuelve sobre consejos para llegar a serlo (Díaz,2018).
Esta comparación constante entre los individuos y otros perfiles, permiten la afectación de la autoestima. La constante comparación con vidas “perfectas” expuestas en esta plataforma permite que los usuarios que las ven se sientan inferiores, frustrados y a veces fracasados, pues están en constante búsqueda de lo que no tienen, desvalorando su construcción del Yo.
Siguiendo la idea de que Instagram participa en la construcción identitaria de las adolescentes, es relevante evidenciar de qué manera esta red social participa en la construcción del autoconcepto. Entendiendo este concepto como “las percepciones del individuo sobre sí mismo, las cuales se basan en sus experiencias con los demás y en las atribuciones que él mismo hace de su propia conducta, además el concepto que el individuo tiene de sí mismo como un ser físico, social y espiritual” según (Shavelson, Hubner y Stanton, 1976 citado por Castro y Charry, 2022).
Según Castro y Charry (2022), Instagram actualmente ha tenido una participación importante para la construcción del autoconcepto. Esto se debe a que para crear el autoconcepto se establece una relación íntima entre el sí mismo y el otro, “logrando la interrelación de estas dos partes (tanto la realidad virtual como la física) en una sola, a veces intencionado directamente por el uso de las redes sociales, siendo entonces una red dinámica que le permite a la persona mostrar y “censurar” diferentes esferas de su cotidianidad”. (social-familiar, académica, emocional, física) (Castro y Charry,2022).
Esta red se ha convertido en una necesidad implícita dentro de la sociedad, en donde se desarrollan decisiones de acuerdo con cada personalidad, a cada contexto o situación, se denota una influencia por medio de esta herramienta para poder integrar y complementar aspectos del autoconcepto como lo son principalmente el social, físico y académico. Esta relación demuestra la posible influencia del uso de esta Instagram en el autoconcepto (Castro y Charry,2022).
Se puede resaltar que Instagram es un medio en donde compartir e interactuar de una forma constante propicia a que los sujetos vayan tomando nuevas percepciones con relación a diseñar o rediseñar su sí mismo o estilo de vida. (Castro y Charry,2022). En relación a la idea anterior, según Castro y Charry (2022) los adolescentes que tienen un autoconcepto menos estable son más propensos a informar que presentan un yo ideal, realizando auto presentaciones en línea (online) más diversas y estableciendo un yo inconsistente con su yo fuera de línea (offline).
Por tanto, respecto a la información recogida, uno de los principales fines del uso de las redes sociales por parte de los adolescentes es la búsqueda y consolidación de la imagen de sí mismos. Pues por medio de las redes sociales, experimentan en la formación de su autoconcepto, mostrando diferencias entre sus autodefiniciones personales fuera y dentro de la red social, generando u omitiendo características propias en su perfil. Teniendo la posibilidad de compartir todo tipo de información personal y a la misma vez interactuando con información externa, afectando de este modo a la visión que puedan tener de ellos mismos, afectando su desarrollo personal ya que puede verse distorsionado por las demandas ya no solo sociales y cotidianas sino también del mundo virtual (Castaño y Pallero,2021).
Vida en Instagram
Como ya se ha mencionado, las redes sociales son actualmente muy populares entre los adolescentes. Ya que, dentro de este ámbito, se puede decir que para muchos estas se han convertido en una vía de escape; aquellos que tienen dificultades para comunicarse y conocer gente de manera presencial, se sienten más cómodos/as entablando una conversación o relación por chat.
Esto es un aspecto fundamental, el cual incide en los adolescentes a abrir una cuenta en la plataforma de Instagram. (Sarchi,2019)
Esta cuenta creada en esta red social permite a la vez la construcción de una identidad, la cual como ya se comentó esta influenciada por el círculo social que crean a partir de temas e intereses comunes. En definitiva, las redes sociales como Instagram posibilitan a la juventud desarrollar una vida en torno a la sociabilidad digital, cuya práctica resulta de vital importancia. “Según el estudio de IAB Spain 2019, Instagram es la red social que más incrementa sus usuarios, siendo los y las jóvenes de entre 16 y 30 años con un 70% y las mujeres con un 62% los que más la usan”
(Sarchi,2019).
Es importante mencionar que el incremento de usuarios en Instagram está relacionado con el fin que tiene esta red social. Pues esta es utilizada para: la interacción social, la recopilación de los momentos vitales importantes, la expresión personal, evasión y cotillear desde el anonimato.
Según (Moon y Sung, 2015 citado por Sarchi,2019), es debido a estos motivos sociales y psicológicos que los jóvenes abren una cuenta en esta plataforma.
Lo que es Instagram
El 6 de octubre del 2010 Kevin Systom creó la aplicación de Instagram. Está revolucionó el ámbito comunicacional, ya que es considerado como el “Twitter de las fotos”, ya que los usuarios exponen sus pensamientos e ideales mediante las mismas. “La dinámica de interacción en esta red consiste en que los usuarios pueden dar «me gusta» y comentar a las publicaciones de
las cuentas que siguen” (Orihuela, 2017). El nombre de la aplicación surge de la combinación de dos conceptos, los cuales se encuentran en la esencia de ésta: las instantáneas (fotografías) y los telegramas (escritos) (Perisutti,2018). Actualmente cuenta con más de cien millones de usuarios alrededor del mundo, en menos de dos años es la red social con mayor crecimiento en la historia.
(Instagram, 2019 citado por Urzúa y Pineda, 2019)
En relación a esto, se dice que el plano de lo físico ha perdido relevancia debido a la introducción de las redes sociales, lo cual ha hecho que el día a día de las personas, su estilo de vida y comportamientos interpersonales cambien, pues se deja de vivir en lo físico y se pasa a vivir desde lo virtual (Castro y Charry, 2022). Debido a que “En la actualidad, los y las adolescentes constituyen uno de los principales colectivos de mayor uso y consumo de tecnología y medios sociales” (Garcia et al., 2020). Es importante comprender la relación entre los adolescentes y el uso de las redes sociales, como Instagram. En cuanto a esto, en «Diferencias del sexo en el uso de internet en adolescentes español» Según Golpe et al., se encontró que,
El 93,5% de los adolescentes está registrado en alguna red social y el 51,7% en más de tres.
Los porcentajes obtenidos por hombres y mujeres son muy similares, aunque de nuevo muestran niveles ligeramente mayores de utilización las mujeres. Twitter, Facebook e Instagram constituyen las redes sociales más populares entre los adolescentes. No obstante, un análisis más pormenorizado revela que Facebook goza de una mejor acogida entre los chicos (65,6% vs 59,7%), mientras que Instagram y Tumblr tienen más aceptación entre las chicas (70,2% vs 54,6% y 12,7% vs 5%, respectivamente) (Golpe et al., 2017, p.136).
Además, en «Características y percepciones sobre el uso de las plataformas de redes sociales y dispositivos tecnológicos por parte de los adolescentes», Garcia et al., afirma que:
La red social más utilizada, en general para todas las actividades, es a cierta distancia Instagram, que sobresale en las diferentes actividades: publicar contenidos personales (93,3%); realizar actualizaciones sobre lo que hago o dónde estoy (91,1%); ver vídeos o fotos de amigos y familiares (86,4%), ver vídeos o fotos de desconocidos o perfiles abiertos (91,6%); hablar con amigos (86,2%) o hablar con familiares (45,5%); y buscar información sobre famosos (77,45%) (Golpe et al., 2017, p.136).
La experiencia de un usuario en la plataforma
Al crear una cuenta en Instagram, este solicita crear un nombre de usuario por el cual los otros usuarios de la aplicación podrán identificarle; normalmente este usuario corresponde con el respectivo nombre propio. También exige elegir una fotografía de perfil, la cual tiene como función representar al individuo, reflejando la importancia de las elecciones a la hora de la construcción del perfil, dado que es lo primero que se verá en la cuenta. En cuanto a la estructura y disposición de la información, “en cada perfil de Instagram la fotografía, el nombre y las descripciones propias aparecen en la parte superior de toda la pantalla”
(Perisutti,2018).
De esta manera, con la disposición estructural de la información que posee la red social, se constituyen los perfiles en una narrativa que hace posible la personalización y abre paso al diseño propio. Por lo tanto, los usuarios externos podrán lograr hacer análisis de cada una de las cuentas creadas en Instagram mediante la visualización del contenido publicado en estas (Perisutti,2018).
Por otro lado, esta red social da la opción de que las cuentas creadas puedan ser públicas (cualquier usuario de Instagram puede entrar al perfil y ver la información publicada) o privadas (se debe solicitar el hacerse seguidor de la cuenta, únicamente los seguidores aceptados podrán ver lo que comparte el titular). En un perfil público cualquiera podrá otorgar “me gusta” o comentar las fotos
posteadas, aunque el titular de la cuenta puede borrar los comentarios que obtenga que no sean de su agrado, y así mismo puede bloquear a otros usuarios si este lo desea, para que estos no puedan interactuar con el perfil (Orihuela, 2017).
Por otro lado, Instagram ha desarrollado varias características únicas de la red social, como subir stories, localización en las publicaciones, la opción de close friends, highlights, etc. En 2016 se presentó Instagram Stories, que consiste en fotos o videos compartidos publicados en el perfil de un usuario en un periodo de 24 horas. Highlights y close friends son también otros features que aportan a la construcción del perfil en Instagram. Se puede afirmar que Instagram proporciona un sinnúmero de herramientas para que los usuarios puedan diseñar su cuenta en ajustándola a su identidad (Orihuela, 2017).
Estas herramientas que brinda la plataforma son las maneras en que los usuarios interactúan y emiten contenido. Las vidas privadas de los usuarios son expuestas mediante, como ya se dijo, fotos, historias, videos y comentarios. Por lo tanto, los usuarios de esta red social permiten que su identidad pase de ser privada a pública. Ahora bien, se puede decir que debido a que cada uno de los usuarios construye un perfil, cada uno tendrá una vivencia dentro de esta plataforma. Si bien acuden a las mismas herramientas que esta les brinda, las experiencias dentro de esta red social son diferentes entre los usuarios (Díaz, 2018).
Búsqueda de aprobación en Instagram
En relación a todo lo que se ha mencionado con anterioridad, se ha podido evidenciar cómo los jóvenes en la actualidad tienen una dependencia a las redes sociales y a la opinión de los demás.
Esta preocupación por la opinión externa está relacionada con la necesidad de aceptación a través de las redes sociales, y el no obtener la repercusión social que esperan es para los usuarios un fracaso, una frustración emocional (Martín y Medina,2021). “La necesidad de estar conectado o
de mirar constantemente los likes puede convertirse en un pozo de vulnerabilidad del que será muy difícil salir porque nunca sacian a la persona, al contrario: siempre se quiere más” (Martín y Medina,2021).
Hoy en día, los jóvenes dependen de los likes que puedan llegar a tener sus publicaciones.
Además, están tan pendientes de mostrar sus vidas a través de una cámara para que sus seguidores vean lo que hacen en cada momento, que no disfrutan de la propia realidad, ni de lo que viven al momento (Martín y Medina,2021).
Esta constante búsqueda de tener like, está relacionada con la aprobación de la imagen que las personas dan a otros y las respuestas que reciben de los demás, es decir hay una dependencia frente a la validación externa.
Para conseguir el deseado reconocimiento, los jóvenes tratan de transmitir una visión de sí mismos lo más parecida posible a la de sus modelos de referencia, como los llamados influencers, y a los patrones sociales que se consideran generalmente aceptados. Se trata de dar una imagen lo más atractiva posible, que genere interés, admiración y el máximo de interacciones positivas por parte de sus seguidores (Martín,2018).
Cada día se dan más de 4.200 millones de ‘likes’ en la red social Instagram, bastantes más que los cumplidos y abrazos que compartimos en la vida “no digital”. Por ello, es inevitable que estos reconocimientos virtuales se hayan convertido hoy en la nueva unidad de medida del nivel de integración y éxito social (Martín,2018).
La población más involucrada en la búsqueda de aprobación en las redes sociales son los adolescentes. Para ellos los ‘me gusta’ se han convertido en la principal vara de medir a la hora de hacerse un hueco en su entorno social, pudiendo influir al mismo tiempo en la formación de su identidad. En el proceso de construcción de su identidad, la necesidad de pertenencia al grupo se
convierte en un factor primordial, y cada imagen o vídeo que suben a redes como Facebook o Instagram provocan reacciones de aceptación o rechazo que pueden llegar a afectar a la visión que tienen de sí mismos (Martín,2018). Es por esto mismo que esta aprobación es tan importante, pues si los demás lo aprueban ellos se sentirán parte de un grupo.
Ideales de belleza
Para entender la construcción de los ideales de belleza de hoy en día, se debe saber que el concepto de belleza es una construcción social, que evoluciona a través del tiempo (Campo, 2020).
A lo largo de la historia, los estándares de belleza han ido cambiando en función a las necesidades de la época. Un ejemplo de esto es la noción de belleza que se tenía en los años 50, diferente a los años 60, 70 y 90. En 1950, las mujeres que eran reconocidas como bellas eran las que tenían curvas anchas, y volumen corporal, como por ejemplo Marilyn Monroe. En 1960 y 1970, empieza a cambiar ese ideal, y deja de ser bello el cuerpo con caderas anchas, pechos en consonancia con el volumen del cuerpo y piernas voluminosas, pasando a ser mejor visto aquellos que se ven más delgados y atléticos. Es desde este momento, que el ideal de belleza se empieza a asociar a tallas más pequeñas, como se ve hoy en día, en donde lo atractivo y bello se encuentra en la delgadez, tonificación en piernas y abdomen, y glúteos firmes (Domene, N., 2017). Según Salazar (2008), Actualmente, en el mundo occidental está de moda un modelo estético corporal caracterizado por un cuerpo delgado, denominado “tubular” (andrógino). La existencia de este ideal de belleza, establecido y compartido socialmente, supone una presión significativa para la población en general y, especialmente, para la adolescente quien se encuentra en la etapa de integración de la imagen corporal (p.68).
Hoy en día, a diferencia de los tiempos de antaño, el éxito no se encuentra en la gordura, por el contrario, lo que resulta exitoso y se vende son los cuerpos delgados, agiles y esbeltos, pues
indican además que la persona tiene tiempo para ir al gimnasio y hacer deporte. Lo anterior, reitera la idea de que detrás de los prototipos de belleza que ha habido a lo largo de la historia, siempre ha habido un motivo oculto. Actualmente, este motivo se relaciona con el interés por exaltar la juventud, una vida sana, y equilibrada donde se tiene tiempo para pensar en el autocuidado (Pérez, R., 2006). Además, “En la actualidad, el anhelo por conseguir un cuerpo delgado está presente en gran parte de las personas, especialmente mujeres, afectando principalmente a las adolescentes, debido en parte a los medios de comunicación, la publicidad, la presión social y la imitación”
(Garcia, N., 2004, p,104). Los jóvenes, principalmente las mujeres, en el proceso de construcción identitario, y de imagen corporal, se ven afectadas tanto la aprobación como desaprobación, que sus pares o personas o grupo coetáneo actúan sobre ellas con base a los modelos sociales de moda, determinando en cierta medida su equilibrio emocional (Salazar, Z., 2008). Sornosa y Campo, reiteran la idea de que hoy en día la sociedad le ha dado mucha importancia a la idea del cuerpo, creando una presión, en cierta medida amenazante, con el fin de que el aspecto físico de una mujer se ajuste a ciertas medidas impuestas por los ideales estéticos de la época, los cuales tienen el poder de establecer socialmente lo que es la mujer perfecta (Campo, 2020) (Sornosa, 2018).
Ideal de belleza femenino en Instagram respecto al individuo
Las redes sociales han creado una imagen de la mujer ideal la cual, aunque ha avanzado en los últimos años, se reduce a los estereotipos básicos del género femenino llevando a que la mujer actual se compare con el ideal de físico que los medios divulgan masivamente. Creando por lo tanto una insatisfacción constante con sus cuerpos, ya que muy pocas mujeres pueden llegar a cumplir ese ideal (Campo,2020). Por su parte, para Sornosa (2018) “Los medios son generadores y motor, socialmente aceptado, de valores por medio de imágenes que no están aisladas sino dentro de un contexto social y cultural. Los medios de comunicación difunden y crean estereotipos
culturales, algunos de los cuales giran alrededor de una sobreestimación de la imagen corporal”.
Hoy en día las redes sociales establecen un prototipo de mujer de carácter inalcanzable y perfecto.
Este estándar impuesto ocasiona sobre el público femenino, la sensación de inseguridad debido a que la belleza que se presenta en redes es inalcanzable. Respecto a Instagram, se dice que el consumo de esta red podría tener incidencia negativa en la autoestima, la personalidad y la insatisfacción de las mujeres respecto a su apariencia física (Campo, 2020).
Así mismo, la divulgación de contenidos ideales y perfectos que hay en Instagram, ocasiona que esta red sea una transmisora de estereotipos, y contribuya a la presión que sienten sus usuarios, en este caso las mujeres, por llegar a ser la mujer ideal que se ve en las fotos. Las mujeres, que consumen el contenido de Instagram, lo hacen día a día, es decir, que el tiempo que se exponen al consumo de contenido de belleza, perfecto, y encantamiento, es bastante. Por esta razón, se debe tener una responsabilidad frente al contenido que se consume, ya que puede llegar a generar malestar, afectar la autoestima, y propiciar un sinfín de comparaciones ante la expectativa de una belleza irreal (Nixon, 2020).
Experiencia subjetiva en relación con los ideales de belleza
El contenido que publican algunas influenciadoras transmite la idea de un mundo perfecto, tanto en el espacio donde se ubica la persona, como a la persona en sí misma. Este contenido plasma el estereotipo de la mujer perfecta y genera en el publico una postura de envidia ante la vida que publican las mujeres famosas. Así mismo, teniendo en cuenta que la generación de hoy en día, es una generación de jóvenes inmersos en las redes sociales, los likes y la cantidad de comentarios que un individuo recibe, participa en la construcción de confianza de los usuarios (Nixon, 2020). Es durante la etapa de la adolescencia cuando los jóvenes se encuentran más vulnerables a la influencia de los «likes» y «me gusta», por lo cual sienten la presión de generar
contenido que permita esta aceptación y aprobación dentro de las redes (Garcia, et., al 2020). Para García (2019), el recibir “me gusta” o comentarios en las fotos de Instagram, actúa como un reforzador de la influencia que tiene esta red social en la satisfacción del sujeto consigo mismo, pues el sentimiento de gustar en términos generales resulta de reconfortante para los usuarios.
De acuerdo con Vaquero et al.,
Los valores e ideales relacionados con la imagen corporal se difunden a la sociedad fundamentalmente a través de los medios de comunicación. En la publicidad se presentan una serie de imágenes que pueden provocar preocupación por la delgadez, insatisfacción corporal, frustración con el peso, miedo a no pertenecer al estándar social y, por tanto, mayor riesgo de padecer un TCA en la población objeto de estas campañas al comparar su figura corporal con imágenes publicitarias de delgadez, a las que se atribuye atractivo, felicidad, popularidad y éxito. Esto sucede especialmente en el caso de las mujeres que leen revistas de moda y prestan más atención a los anuncios relacionados con la apariencia (Vaquero, Alacid, Muyor, López, 2013).
Respecto a la idea anterior, los usuarios de Instagram que consumen contenido relacionado con la apariencia, por ejemplo, modelos o de actividad física, pueden presentar mayor preocupación por su apariencia física, a comparación de aquellos usuarios que consumen otro tipo de contenido como videos de viajes (Cohen et al., 2017).
Objetivos
Objetivo general
1. Comprender las relaciones presentes entre los contenidos presentados en Instagram y su relación en el proceso de construcción de identidad de dos adolescentes de 22 años.
Objetivos específicos
• Describir el contenido con el que interactúan las adolescentes en Instagram.
• Identificar la participación del contenido presentado en Instagram, sobre la construcción de la identidad de las adolescentes.
• Conocer la experiencia subjetiva de las adolescentes respecto al contenido que ven en Instagram.
Categorías de análisis
A partir del objeto de estudio “Participación de Instagram en la construcción de identidad”, se tuvieron en cuenta las siguientes categorías y subcategorías de análisis:
Vida en Instagram (predeterminada).
Hace referencia a todas las experiencias que han tenido las entrevistadas con Instagram desde el comienzo de uso hasta hoy en día. Esto incluye, su significado, la forma como interactúan, el tiempo de uso, y demás.
Experiencias subjetivas en Instagram (predeterminada).
Hace referencia a todas las experiencias que han tenido las participantes con Instagram desde el comienzo de uso hasta hoy en día. Esto incluye, su significado, la forma como interactúan, el tiempo de uso, y demás.
Significado subjetivo de Instagram (emergente).
Es el significado que cada una de las participantes le da a la red social Instagram.
Búsqueda de aprobación en Instagram (emergente).