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La indumentaria tradicional, la joyería y los bailes de Ibiza y Formentera

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Academic year: 2023

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LA INDUMENTARIA TRADICIONAL, LA JOYERÍA Y LOS BAILES DE IBIZA Y FORMENTERA

SUSANA CARDONA TORRES

Foto José TorresAndiñá.Años50.Baile nupci al.

Las característicasgeográficas y cli- máticas propiasde tierras mediterrá- neas,marcadas por relieves acci- dentados y predominiode espacios con zonas destinadas alos cultivos de secanolimitaban la capacidad de trabajoy dedesarrollo de la socie- dad tradicional. Había una econo- míafamiliarbasada en el autoabas-

tecimiento,a partir del trabajo de la tie rra , con unos medios y un nivel tecnológico muy rudimentarios hastalasprimeras décadas del siglo XX.

En todas la s casas, según la edad y el sexo de los miembros de lafamilia,se distri- buía n el trabajo diario , los hom- bres se encarga- ban del campo y las mujeres de mantener la casa y del cuidado de los hijos . La con- fección de ropa y de calzado se inc luía entre la s actividades que se debían llevar a cabo. Era una tarea laboriosa que realizaban , especialmente al atardecer después de haber atendi- do el trabajo. Las fibras más comu- nes para la elaboración de tejidos eranlalana,el lino,el cáñamoy pos- teriormente el algodón , cultivados normalmente en la propiacasa.Las mujeres trasquilaban las ovejas, hilaban,tej ían, bordaban y confec- cionaban la ropa de toda lafamilia.

Teñían las telascon materias natu- rales como cortezas de granadas, cortezas de pino...o bien las blan- queaban dejándo lasen remojo ,con agua hirviendo y una especie de lejíao ceniza obtenidaa partir de la combustión de cáscaras de almen- dras, en unos recipientes de barro llamadoscossis.

Tanto en Ibiza como en Formente- ra habíatejedores en los pueblos, que se encargaban de confeccionar telas toscas y rudimentarias para hacer vestidos, sábanas o toallas. En el sentido estricto de la palabra, no habíauna especialización enel oficiode tejedor,generalmenteeran los propioscampesinosque disponí- an de telares que, los trabajaban como actividadcomplementaria.

En documentación de los siglos XV y XVI se registra también la entrada de tejidos procedentes de diversos puntos delMediterráneo,a los cuales debíaacceder en primer lugar la población de Vi/a,la única ciudad y el único núcleo de pobla- ción agrupada en Ibiza,aprovechán- dose mejor del comercio exter ior quelos habitantesdelas zonas rura- lesycon mayoracceso alas nuevas modas,que con el tiempo se irían imponiendo.

Las comunicaciones en elinterior delasislas eran muyprecarias ylas comunicaciones externas con la península y con Mallorca no se comenzaron a regu la riza r hasta mediados del siglo XIX. Lainstala-

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INDUMENTARIA FEMENINA

El vestido femenino es testimonio de una sociedad tradicional en la que el concepto del honor era de suma importancia.En las zonas rurales la vestimenta fue evolucionando lenta- mente, ajena a los cambios en la moda que se producen en distintas zonas europeas.

Las mujeres,que estaban bajo la estricta vigilancia paterna y condi- cionadas en general por la autoridad masculina,escondían las formas de su cuerpo bajo las ropas.Los vesti- dos eran largos, ceñidos bajo el pecho con amplios faldones ahueca- dos, llevando sólo visibles el rostro y las manos.

Algunas importantes descripcio- nes de la indumentaria en nuestras islas son de finales del sigloXIX de mano de los primeros viajeros ilus- trados,como el archiduque Luis Sal- vador de Austria y Gastan Vuillier, que fueron testimonios de la vida y las costumbres que tenía la pobla- ción pitiusa.

La indumentaria femenina más antigua (la gonel/a negra o gonel/a

Foto Museo de Etnografía. Detalle bordado camisa antigua.

mujeres que para mejorar la econo- mía doméstica hacían calcetines , cosían o bordaban.

A mediados del sigloXX,la irrup- ción del turismo transformó una sociedad basada en una economía que dependía dela actividadagraria einfluyó en el progresivo abandono de la indumentaria tradicionalfeme- nina (los hombres fueron 'abando- nando las antiguas ropas desde principios del siglo XX). Aún hoy, a principios del siglo XXI el vestido femenino, aunque condenado a des- aparecer por completo, perdura

Foto Museo de Etnografía. Corsé empleado para ahuecar el vestido femenino.

ción de líneasregulares de transpor- te marítimoofrecieron unaoportuni- dad de mejorar las condicioneseco- nómicas y sociales en las Pitiusas repercutiendo sensiblemente en el sectortextil.Se crearon una serie de pequeñas industrias, de carácter artesanal,encaminadas a cubrir la demanda local. Desde finales del siglo XVIII enla ciudad formaban a jóvenes como artesanos en la fabri- cación de calzado o sombreros, complementos que normalmentese importaban de diversos puntos de Mallorca o de Menorca, donde las industrias textilesy de calzado des- arrollaban una importante actividad.

La instalación en 1885 de la prime- ra línea marítimaregular entre Ibiza y Barcelonainfluyó en nuestras islas y de forma particularen las activida- des textiles. Comienzan a llegar de forma regularmejores tejidos ,como el terciopelo o las gasas,que pue- den adquirirseen pequeños comer- cios de la ciudad . Los tejidos de algodón,más baratos y másligeros, se utilizaránenla confecciónde ves- tidos.Elalgodón tuvo unaimportan- te repercus ión en Ibiza, que lo exportaba como materia prima y lo importaba una vez hilado para ser distribuidoen telares domésticos.La pequeña industria algodonera dis- ponía en la ciudad de una mano de obra barata,explotando el trabajode

todavía en el ámbito rural y es posi- ble ver todavía algunas ancianas acudiendo a misa ataviadas con el traje tradicional ibicenco.

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Foto Una Sansano. Diferentesmodelos de espardeñas.

Foto Museo de Etnografía. Detalle bordado manga jubón.

larga trenza al final de la cual se salia llevar un vistoso lazo.

Otro complemento imprescindible en la indumentaria femenina era el delantal.El más antiguoconocido,el davantaldemostra queseutilizaba con la gonella negra confeccionado con lanay lino, era largohastalos pies y con todala parte superiorbor- dada con motivos geométricos.Pos- teriormente se comenzaronallevar delantalescortos,hechos con telas finas comola seda yocasionalmen- te conpequeñosbordados,aunque para uso cotidiano se seguían utili- zando largos y de telas sencillas como elalgodónu otras más resis- tentes.

Las muchachas jóvenes,enedad de corteja rsiempre lucíanropas de colores vistosos,predominando las gamas de azules , verdes y marro- nes, y complementaban sus vesti- dos con un conjuntodejoyas pecto- rales: las emprendadas .

En todas las procesiones religio- sas las mujeres llevaban una manti- lla blanca con una cenefa negra, denominada mantellina. Esta tradi- ciónfue desapareciendoafinales de los años30ysólose conservóenel pueblo, Sant Miquel de Balanzat, cuyas mujeresaúnhoy después de abandonar la vestimenta tradicional, continúanusando lamantellina en la procesióndel jueves santo.

Elcuerpo se cubríaconmantones , inicialmente de color blanco y con bordados , hasta que se va impo- niendoun tipo de mantón con flecos, que se ceñia al pecho.

La cabeza siempre se llevaba cubierta,al principioconuna espe- cie de gorrito denominado cambuix (semejante al rebocillo, aunque no hay que confundirlo),quese cubria con sombreros defieltro adornados con flores y finalmente se acostum- braban a poner pañuelos de seda abrochados bajo la barbilla.Elpelo siempresellevabarecogido con una de burell),que recuerda la estética

delatúnica renacentista,estadocu- mentada con anter ior idad al siglo XVIII,aunque los recientes estudios del Archivo de Protocolos Notaria- les, confirma una mayorantigüedad secularde multitud de piezas . Los vestidos o gonellasse confecciona- ban con tejidos delana ylino y esta- ban formados por un cuerpo sin mangas alque se añadia una falda recta, ligeramente ajustada , con unas acanaladuras en la parte pos- terior que se conseguian remojando la tela,prensándolacon una piedra y dejándo la secar alsol.La introduc- ción de nuevos tej idos , especial- mente a partir del sigloXIX,hacen evolucionar el vestido dándole mayor volumen. Progresivamente seabandona el uso detejidoslana y lino y la s faldas se hacen más anchas,manteniendo la parte trase- ra plisada,con tejidos másligerosy seles da amplitud llevandonumero- sas enaguas bordadas.Estanueva modalidad de vestido se conoce como gonella blanca o gonella de color,según elcolorde las faldas.

Inicialmente se llevaban mangas postizas yajustadas,decoradascon bordados en puntodecruz,pero con laintroducción de losnuevosvesti- dos se comienzan a llevarjubones con amplias mangas ajustadas sólo enlas muñecas.

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Foto Puget. Archivo de Imagen y Sonido. Prin- cipios siglo XX. Bailando.

sistía en un gran crucifijo central (sa creu),decorado con detalles de fili- grana y numerosos colgantes,bajo el cual se disponía un medallón (sa joia) con imágenes religiosas, en ambas caras,protegidas por un cris- tal. Los motivos decorativos son similares a los de los crucifijos aun- que destaca la filigrana que rodea la imagen central. Ambas piezas se colgaban del cuello,sobrepasando la cintura,y se complementaban con un conjunto de cadenas o cordonci- llo,situadas a la altura de los hom- bros mediante broches,y un conjun- to de collares o collarets confeccio- nados a partir de cuentas de forma bitroncocónica ,abrochados sobre los hombros. S'edrec fue el último elementoutilizado,de forma excep- cional,para completar la emprenda- da.Era un pequeño crucifijo de oro y cristales, o excepcionalmente pie- dras semipreciosas,que se disponía en el ladoizquierdo del pecho,sobre el corazón.

Se supone que el origen del uso de estas joyas eran grandes rosa- riosde plata y cuentas vidriadas,de azabache o coral,que al principio se colgaban alrededor del cuello y más adelante se prendían sobre los hom- bros,sindarla vuelta alcuello.

Las emprendades eran lucidas por lasjovencitas,junto con sus mejores galas,cuando comenzaban a corte- jar y reflejaban la posición socioeco- nómica de sus familias. Se entrega- ban a las mujeres como parte del pago de sus legítimas,evitandoasí la fragmentación de la finca familiar JOYERíA

La joyería tradicional está muy liga- da a la evoluciónde la indumentaria y se convierte en su principalcom- plemento.

Entre todo el variado conjunto de joyas, las más importantes son las emprendades, compuestas por collares,cadenas,cruces,medallo- nes y broches. Las había de dos tipos,la más antiguaconsistíaen un conjunto de rosarios,con cuentas de plata y coral, entrelazados y cerrados con una malla de pla- ta,de la cual colgaba un cruci- fijo.Generalmentese añadían otros dos elementos acceso- rios: sa joia, un medallón de plata con imágenes religiosas y s'agustinada,unconjunto de pequeños collares de coral o nácar,abrochados sobre los hombros. El segundo tipo de emprendada era de oro,aun- que algunadelas piezaspodía

llevar engarzados cabujones Foto Puget. Archivo de Imagen y Sonido. Ca-

de vidrioy de forma excepcio- lIe mayor de paseo.

nal rubíeso diamantes. Con- se combinaban con camisas de cuello alto, con bordados del mismo color de la tela en los hombros, puños y cuello, sobre las que se solía llevar un chaleco con grandes botones de plata en los laterales. En invierno se añadía una cha- queta corta denominada jaquetó,confeccionada tam- bién con lana y lino. Otras prendas de abrigo utilizadas por los hombres eran los man- tones ylos caputxos o saios,estos últimos eran abrigos con capucha, probablemente de origen morisco.

A principiosdel siglo XX,los pan- talones se comenzaron a llevar rec- tos y anchos en la parteinferior,con camisasabrochadas bajo el cuello.

Antiguamente como complementos llevaban faja en la cintura y barreti- na, igual que en Cataluña, y más adelante usaban sombreros que podían ser de fieltro o de paja y faja en la cintura.

La indumentaria masculina evolu- cionó a unritmo distintoquelafeme- nina. Los hombres, acostumbrados a salir más a menudo del ámbito famil iar en comparación con las mujeres,que solían pasarla mayor parte del tiempo en las casas,son los primeros en incorporar nuevos ele me ntos como las americanas, zapatos o sombreros, que podían adquirirenla ciudad.

La ropa más antigua conocida usada por los hombres son los cal- cons de punxa, confeccionados con lanay lino,muy anchos en la parte superioryestrechosdesdelas rodi- llas hasta los tobillos. Se abrocha- banenla parte superiorcon un hue- so de animalo bienconun pequeño trozo de madera.Estos pantalones INDUMENTARIA MASCULINA

En Formentera,poblada por ibi- cencos a comienzos del siglo XVIII, inicialmente se vestía igual que en Ibiza,pero a finalesdel sigloXIX y comienzos del XX se generaliza el uso de una chaquetilla corta deno- minada jac,que sustituye los manto- nes con flecos.Tambiénes caracte- rístico de la mujer de Formentera lle- var pañuelos,cubriendo la cabeza, de colores oscuros con vistosas cenefas bordadas con motivos flora- les y delantaleslargos con bordados en los bolsillos. Sobre la cabeza acostumbraban a llevar sombreros de color blanco hechos de palmito, que tambiénse lucían en Ibiza,aun- que en Formentera adquirían una forma peculiar,eran más pequeños y sellevabanladeados.

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Foto Raymar. Museo de Etnografía de Ibiza.Diferentes modelos de anillos de oro.

que pasaba amanos delprimer hijo varón. En caso de no disponer de emprendada comple ta alg unas mujeres lucían uno o variosrosarios, abrochados con cintas de colores sobre loshombros a modo dejoyas pectorales.

Las joyas se heredaba n de ma- dres ahijas,excepto elconjuntode anilloso anellada,que se cedíanal hijomayor una vez sehubiese com- prometido en matrimonio .Existía la costumbre de que una vez finalizado el cortejo , que podía durar varios años,elnoviohicieseentregadelos anillosque pertenecíana su madre.

Encaso deno disponerde anillosen la familia,era necesario encargar- los, suponiendo un importante dis- pendio económicopara la familia.El número podíallegar hasta veinticua- tro, luciéndose tres en cada dedo excepto en el pulgar.Se hacían de dife rentes modelos , los de may or tamaño eran los de segello de sello, que enla parte superiorpodían tener grabados con dibujos geométricoso con las iniciales de la joven o de la familia.Otros,los de rosetay los de borronat estaban compuestos por una flor centralo agrupaciones de pequeñas flores,delas cuales colga- bandos pequeñascadenascon una llave yun corazón ountriángulo.

Elconjuntodejoyas femeninasse completabacon los pendientes que

eran lucidos en ocasiones especia- les,principalmentedurante los meses de verano cuando se podíaprescindir delpañueloque cubría la cabeza y los botones de plata,de piede martell o de estrella,o de oro que abrochaban las mangas delosjubones.

Los hombres también lucían oca- sionalmente piezas de joyería. Po- díanllevarrosarios,de platay coralo azabache,a modo de collaraunque el complemento más vistosoeran los botones de filigrana(y antiguamente también los de pie de martel/) o embotonada,hechos de plata.Los botonesse solían llevar en loslatera- les de los cha lecos y aunque su número podía variar , el conjunto completo estaba formado porveinti- cuatro botones.Elpropiocerramien- to de los puños de las camisas y del chalecose hacíatambién con peque- ños botonesde platade estrella.

BAILES TRADICIONALES DE LAS PITIÜSAS

Las danzas populares han sidouna formade expresióndeuna sociedad vinculada al mediorural. Se organi- zaban de form a espontánea entre familiaresy vecinos,especialmente durante el período estival,al finalizar lastareasdel campo.

Elcalor yelbuen climafavorecíanla improvisación de canciones ybailes

durantelas noches de verano,princi- palmente alrededor de pozos y fuen- tes.A finalesdejunio,a partirde la noche de san Juan,solsticiodevera- no,comenzabanuna seriede bailes en todoslos pueblosdeIbizaque se prolongabanhasta finales de agosto.

En el caso de Formenteraestas cele- braciones populares se hacían en Navidad.A estas festividades junto a pozos y fuentes acudían todos los vecinosdela zona,que previamente 'habían adornadolos alrededorescon cañas,adelfasy pinturas,siguiendo probablemente una antigua costum- bre pagana de cultoalagua.

Se tieneconstanciadela existen- cia de más de sesentade estas fes- tividadesenlas Pitiusas.Actualmen- te se ha ido recuperando estacos- tumb re a través de las actua les agrupaciones folk ló ricas que se encargan de organizarbailesduran- te las tardes de domingos,en el pe- ríodo estival.

Se desconoce el origen de estas danzas,perola continuadescripción de círculospor parte delas mujeresy los gestosrituales enalgunosbailes, hacen pensa r que su datación es anterior alallegada delcristianismo tras la conquistacatalanaen 1235.

Los bailessiempre se abrían con una danza denominada la curta, seguida dela lIarga,safiJera y ses nourodades.Entodas destaca sin- gularmente la actituddelos danzan- tes;lajoven sumisa,con lamirada baja y pasos menu dos va descri- biendocírculos,mientras que,por el contrario eljoven va dando vigoro- sos saltos a su alrededor,la acom- paña y la va rodeandocon susbra- zos, sin llegar a tocarla nunca. El hombre es siempreelencargadode iniciar los bailes,eligiendo auna o varias muchachas con un toque de castañue la y luego,de finalizarlos arrodillándosefrentea ellas.

La curta yla lIarga comparten la mism a deno minac ió n que do s modalidadesdela sardanaenCata- luña aunque,exceptoel nombre,no guardan ninguna similitud. SefiJera y ses nou rodades erandos bailes de boda en los que interveníanlos reci én casados y los familia res e 85

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invitados. Sa filera era una modali- dad de baile en el cual el hombre invitaba a bailar a tres muchachas, que danzaban una tras otra forman- do una fila.Hay una variante de este baileque consistía eninvitar a todas las muchachas presentes a bailara la vez y recibía el nombre de filera lIarga.Ses nou rodadeslas bailaban un hombre y una mujer trazando una serie de círculos simétricos, unién- dose en el centro primero con los codos y a continuaciónjuntando las manos a la altura del pecho. Es el único bailedonde hay un tímido con- tacto entre la pareja de bailadores.

En los últimos años se han ido añad iendo nuevas coreografías basadas en la lIarga entre los que destaca nsagiratomba,es canvi de parella,esmolío sapalmera.

Como acompañamientose hacían sonartresinstrumentos,el tambor, la flauta ylas castañuelas.El tambor y laflauta eran tocados a la vez por uno delos asistentes,essonador,mien- tras que las castañuelas las hacían sonarlos hombres alavez que baila- ban. Durante el baile la mujer no tocaba ningúnínstrumento.Siempre sonaba música instrumental,las can- ciones no acompañaban los bailes, sereservaban paralas celebraciones religiosas y especialmente para las reuniones entre vecinos y familiares (matanza del cerdo,cortejo...).

Tras la Guerra Civil las danzas popularesse prohibieron como actos

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públicos y quedaron reducidas a celebraciones privadas en el ámbito familiar, hasta que en los años 60 comienzan a surgir las primeras aso- ciaciones de baile tradicional;inde- pendientes de los antiguos grupos folklóricosauspiciadosporla Sección Femenina,fundada en 1934 por Pilar Primode Rivera ,que se encargarán de ir conservando y transmitiendo esta tradición ,que en los albores del siglo XXI,cuenta con veintidós gru- pos o asociaciones repartidos entre los seis municipiospitiusos .

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Referencias

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