EL CASERIO VASCO EN GIPUZKOA
JOSE ZUFIAURRE GOYA
El nombre genéricoqueseda en euskeraal caserío vasco es«base- rri- , Todos ellos tienen su nombre, que selespusocuando fueroncons- truidos,y que en el lenguaje colo- quial sustituyealapellidode susmo- rador es, antep oniéndol es aquél cuando se les nombra, como«Ota- ñoko Santiago », «MuruazpikoJuan», que quieren decir: «Santiago el de Otano -y«Juan elde Muruazpi- .
La existenciade algúndeterm inan- tetras el nombre del caseríodenota la derivac ión de edificac iones ante- riores o su situació n con resp ecto a otros de algún posible agrupamien- to:«berria»,nuevo; «zaarra»,antiguo; -qoikoa-, elde arriba;«azpik oa- ,el de abajo,etcétera.
Aunqu e muchas veceslaorienta- ción de su fachada principal viene algo condicionadapor la de la pen- dientedel terreno,se procura que es- tén orientados hacia donde sale el sol,debido a que el viento que pro- cede de aquelladirección es el me-
nosfuerte detodos.Enalgunaszo- nas,al viento del este se le llama
«aizetxíkie- ,viento pequeñoo suave.
Los caseríossontodosdeunas ca- racterísticasmuy similares,y constan en su interior de dos partes, una como vivienda y despensa de las personas yotraparalos animales,lo que no quieredecirque estén en dis- tintas plantas ni totalmente alejadas.
Muchos caseríosdisponende algún cobertizo adosado a la pared exte- rior,enelquese guardan los carros y aperos de labranza,y donde mu- chas veces se hallael horno decocer elpan,dando su boca de cargaal interiordela cocina.
Tant o los caseríos unifamiliares como los bifamiliaresdispo nenen su gran mayoría de parecida distribu- ción interior. En la planta baja están elportal,con suficienteamplitudpara que entre un carro con su yunta de vacas,elestablo,la cocina y un dor- mito rio,y en la planta alta, la sala- comedor, otros dos o tres dormito-
2 Lóinatzazplkoabaserrla.Beasain.
Igartu beitia baserrla.Ezkio Itsaso.
rios,elaseo yeldesván destinado a guardar la hierba seca, manzanas, castañas,alubias,maízy otros pro- ductos.Los granosse guardanenlas grandes arcas, llam adas «kutxa»,
quegeneralmente tienenunacapa- cidadde 7,5fanegas.
Las paredesexterioresdelos ca- seríos son de mampostería, com- puesta de piedrasde pizarrao cantos rodados de arenisca,según el ma- terial existenteen las cercanías,uni- das entresícon barro y piedraspe- queñas.En algunoscasos,estas pa- redes no llegan hasta el tejado,que- dando entre ambos elementos un hueco cerradocon tablasenla parte que corresponde al desván.Hoy día la mayoríatienen las paredes revo- cadas y blanqueadas con cal,yen otros se han hecho importantes obras de restauración haciendo re- saltar los sillares delos esquinalesy huecos depuertasy ventanas.
La estructurade la cubiertasuele serdemadera,toscamente labrada con laazuela,con grandes troncos derobleutilizados para pilarescen- tralesy vigasprincipales.El tejadoes generalmentea dos aguas y cubierto con tejas. Losmarcosdelas puertas yventanas son generalmente depie- dralabrada.
Existenalgunoscaseríoscon cu- biertas atres o cuatroaguas,y otros en quesu fabricación ha sido algo
los entramados de madera algomás trabajados.
Damos seguidamente unos pe- queños esquemas delasformas de cubiertasque abarcan la prácticato- talidad delos caseríos,sibien noin- dicamos los cobertizos adosados, cuya representacióngráficaalargaría excesivamente estetema.
Los grados de inclinación de las cubiertas,bastante homogéneas en todaslas edificacionesrurales,alcan- zan unapendienteentreel 30y35 por100.
De todas formas,estas edificacio- nes son adecuadas a la naturaleza del suelo,asícomo alclimadela re- gión.La cimentación no es general- mente muy profunda,yaque donde nose encuentra rápidamentelaroca, elsueloes,las más delasveces,de arcilla bien compacta y suficiente- menteresistente.
Las reciasparedesexterioressue- len tenerun espesorentre60 y 90 centímetros y,comosehadichoan- tes, disponen de una distribución adecuada a la ocupación agropecua- ria de sus moradores,con vivienda para las personas,cuadra para los animales,cochiquera,gallinero,etc.
En algunos,elhornode cocer el pan sehalla aunosmetros delcaserío, ocupando totalmente una pequeña chabolacon ungranalero enla parte delaboca delmismo.
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CASERIO«LOINAlZ-AZPIKOA» BASERRIA
Fachadaposterior. NE.• Atzekaldea - lE.
Fachada izquierda- NW.•Ezkerraldea• 1M.
CASERIO«LOINAlZ-AZPIKOA» BASERRIA
Fachada principal- SW.• Aurrekaldea-HM.
Fachada derecha - SE.• Eskuinaldea -HE.
en la planta baja de acceso ala vi- vienda y a la cuadra,y otra enrampa para acceder con el carro de hierba al desván.
El caserío que hemos escogido parapresentar elplano de sus facha- das y dela distribuc iónde sus plan- tas es el llamado «Lóinatzazpikoa».
Es unifamiliar,y se encuentra en el barrioLoinatzde la villade Beasaín.
En cuanto a la distribución delos ajuares de las cocinas y dormitorios , hoy día son similares a las de los pisos de la zona urbana,habiendo desaparecido en muchos el fuego bajo y los muebles antiguos,que han sido sustituidos por electrodomésti- cos yenseres que se adquieren en elcomercio.Se mantiene la cocina económica para que sirva de calefac- ción para el invierno y para aprove- char laabundante materia prima que eslaleña.
Hay caseríos en los que el cierre exterior a partir de la primeraplanta se ha efectuado con ladrillo macizo cocido colocado a cara vista.En mu- chos de estos caseríos se han en- castrado entre sílas maderas de la estructura,formando un bello con- junto decorativo.
Lamasa empleada en la construc- ciónde los muros sehacía a base de cal,tierrayagua.Para los revoques exteriores de las fachadas ylas unio- nes de los bloques sillares se em- pleabamasa más dura y adherente, que confeccionaban con cal y tierra quemada, «lur errea-,pues aguanta mejor lasembestidasde los vientos racheadosdel noroeste.
Los tabiques interiores de distri- bución de los dormitoriosydesvanes han evolucionado en diferentes épo- cas.Antiguamente se utilizaban tos- cas tablas de madera,que todavía se conservan en las divisiones de los desvanes.Para los dormitoriosse fa- bricaban los llamados «esle», que consistían en unos pies derechos de suelo a techo (ramas gruesas),que se colocaban cada 40 ó 50 centíme- tros,y entre los que se entrelazaban varas de avellano hasta completar el tabique. Todo el conjunto era des- pués revocado con masa de caly tie- rra,y blanqueado conlechada de cal.
Aún se puede ver estetipo de sepa- raciones en algu noscaseríos.
Quien iniciaba la construcción de un caseríoera el propio futuro usua- rio,ayudado de algúnfamiliarde la casa troncal, haciendo acopio de gran cantidad de cantos de piedra, cavando las zanjas de la cimenta- ción ,cociendo la calera parahacer la cal y erigiendo las gruesas paredes hastala primeraplanta.
Generalmente , algún familiar po-
unas cuantas piedras de arenisca para los esquinales y marcos,o si queríadejarlos mejorsellamaba a un cantero,pero haymuchos caseríos que no tienen estos elementos,es- tando totalmente constru idoscon mamposteríay cabezalesde madera en puertas y ventanas.
A partirde la primeraplanta se ini- ciabala estructurade madera,com- puesta por los postes,vigas,zapatas, frontales,caballetes,cabrios,vigue- tillas y tarima.Toda esta estructura era labrada a partirdelpropioárbol, generalmente roble,en la misma obra,practicando juntas, enlaces y cuñas que a pesar de su rusticidad demuestran los conocimientoscons- tructivos que poseían quienes los practicaron.Todos estos elementos los unían entre sí con clavijasde ma- dera de diferentes gruesos según el cometido.Para darlela cubierta,esta estructura se cubría totalmente con tablas,denominadas «lata", sobre las que se colocaba la teja.Sobre las úl- timashilerasde tejasdel alerose co- locaban también piedrasde canto ro- dado para que aquéllas no fueran movidas por elhuracán,con lo que conseguíansujetartodo eltejado.
Al finalizaresta etapa,se colocaba unarama de laurelen elvérticesu- perior de la cub ierta,y eldueño dela casa invitabaa una merienda-cenaa todos los que habían intervenido en su ayuda. Esta costumbre aún se conserva,y alágape;se le denomina
«trapala».
El interior del caserío loiba termi- nando elpropietario ,sin demandar generalmente ayuda de vecinosnifa- miliares,excepto cuando precisaba los servicios de algún artesano es- pecialista de un trabajoconcreto.
Al finalizar totalmente el caseríoy pasarla familia a ocuparlo,se hacía una comida especial, invitando a al- gún familiar y llevando al sacerdote de la localidad para que bendijerala casa.
Desde hace ya unos cincuenta o sesenta años, y en algunos casos más,los caseríosdisponen de elec- tricidad para elalumbrado,pero ha sido en épocas más recientescuan- do se ha procedido a hacer una elec- trificaciónruralseria,lo que les pro- porcionauna estabilidadenla distri- bución del fluido que les permite la instalación de todo tipo de electro- domésticos ,asícomo máquinaspro- piasparala explotaciónagropecuria, como ordeñado ras, bombas de agua,refrigeradoras de leche,etcé- tera.
Coninmediata anterioridada esta energíase utilizaba ndos clases de luz segúnlos usos:una fijapara la
CA5ERIO «LOINATZ-AZPIKOA»BA5ERRIA G.dwl.r.
Planta primera. Lehen Oína.
Karrua.
Planta baja.Behe Oina.
Bajo cubierta.
Teilatupea.
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blo,al desván u otras dependencias.
Para la luz fijade la cocina se utili- zaba en unos caseríos la lámpara de petróleo, «petroleontzie», que con- sistíaen un pequeño recipiente re- dondo, de sección oval, de unos doce centímetros de diámetro por cuatro de altura,que colgaba sujeto a un puente metálico de cuyo centro salía una varilla giratoria terminada en gancho para colgar. En otros,la lámpara era de carburo, «klnkea- , también redonda,a modo de cilindro vertical de unos nueve centímetros de diámetropor veinte de alto.
Como luz portátil se utilizaba el fa- rol de chapa con cuatro caras de cris- tal,en cuyo centro se colocaba una vela de cera o sebo o un rollo de cera amarilla. Este farol evitaba un gran porcentaje de riesgo de incendio,ya que aunque cayera sobre la hierba seca del desván o del establola llama no hacía contacto con ella.
Antes que estas lámparas,se ha- bían utilizado candiles abiertos de aceite o grasa animal, «krisallue», que consistíanen pequeñas cazole- tas metálicas con pico,en el que se depositaba como mecha una tirade tela de lino .
Para encender el fuego,mis infor- mantes siempre han conocidolas ce- rillas,aunque saben por sus abuelos que éstos lo encendían con yesca bienseca y pedernal.
Son variaslas medidasde protec- ción de la casa que hanllegado hasta nuestros díasy que aún son practi- cadas por los moradores de cierta
edad. Todas ellas son de tipo espiri- tual, ya que difícilmente puede pro- tegerse un edificio aislado en la la- dera delmonte.
Para proteger la casa de la tormen- ta que amenaza,se echa al fuego una hoja de laurel,de la rama que se ben- dijo en la iglesiael Domingo de Ra- mos y que se conserva en la casa durante todo el año,se echa por la ventana una aspersión de agua ben- dita haciendoforma de cruz y se reza una oración. En algunas casas tam- biénencienden una vela.
En la puerta de entrada se coloca anualmente una flor de cardo silves- tre llamada «Eguzki lora" o flor del Sol.
En algunos establos tienen la es- tampa de San Antonio para que pro- teja alos animales.
También he vistocolgar del marco interior de la ventana de la cocina un manojo deflores de orégano,que se recogen una vez al año el díade San Lorenzo.
En casitodos los caseríosse pue- den ver pequeñas crucesde madera en los dintelesdelas puertas de en- trada, en la misma puerta y en los marcos de algunas ventanas. Son para protegerla casa delfuego,ra- yos y otras desgracias,y tambiénse colocaban hasta hace pocos años, sujetas en una vara clavada en el suelo, en los campos sembrados para protegerlos de pedriscos y tem- pestades.Las hacía y renovaba to- dos los años el cabeza de familia con ramitasdellaurelantes citado.