vestigio
A mi mamá
porque con la ausencia vino el valor del recuerdo
vestigio
Todo es abstracto en superficies planas
Hace algún tiempo leí esa frase en un libro escrito por David Hockney no sé muy bien a lo que se refería él, pero yo en- tendí algo: que sin importar lo real que se quiera pintar ya se está haciendo una abstracción del lugar, la persona o el obje- to que se representa. Sentí que me quite la carga de hacer el mundo tal cual es y capturar todo pues ya existía la fotografía para eso, ahora debía encargarme de algo que realmente me importaba… no sabía cómo transmitirlo. Hablo de la sensación de lograr una conexión entre una imagen y quien la observa. Eso que yo sentía al observar los nenúfares de Monet o los cuadros de playa de Sorolla, pensar que podía quedarme frente a ellos mucho tiempo sin saber por qué.
Algo me atraía y me emocionaba. Esa extraña sensación es lo que busco transmitir a través de mi pintura.
Dicen que el recuerdo tiene la fuerza de dotar a quien lo usa con el poder de hacer presente un espacio, un momento, una persona que pertenece al pasado o al olvido. Conducirnos a través de este en un recorrido que el mismo crea.
Las escenas son interiores y exteriores. Se observan los objetos que están contenidos en una vida cotidiana y que trasmiten historias cargadas de vivencias con los cuales nos relacionamos sin considerarlos trascendentales. Crean por sí mismos un espacio que pertenece a alguien que no tiene presencia física en el cuadro, pero su rastro sigue allí.
Los terminos de intimidad y privacidad estan presentes en el espacio personal, las relaciones con los lugares siempre evocan una idea que viene del interior del ser humano, esto penetra el exterior y deja huellas en él.
Es una serie y se entiende que cada pintura es una pieza es- encial. Cada imagen que se pinta no está seleccionada al azar, es más, pienso que tienen cada una algo especial, algo que invita a observarlas. Me gusta creer que esas imágenes hacen parte del reservo del olvido.
Todo interior necesita un exterior para existir y viceversa
Jonas Mekas
Es necesario un formato grande, las personas necesitan ver cosas, ser conscientes de la imagen y recorrerla. Lo más importante, entrar en ella, que sus ojos y sus cuerpos queden atrapados al igual que su mente. Que ésta logre deslizarse por imágenes en su cabeza, despierten un recuerdo, una memoria represada.
Al final esta es la forma en que veo y percibo. Me gusta mi- rar el mundo y siempre me ha interesado cómo y qué vemos.
Lo que espero es transmitir una memoria colectiva a través de una personal.
La forma en que se pinta no pretende responder a un realis- mo, se trata de memoria, recuerdos, olvidos…
Los recuerdos son borrosos y es muy difícil reconstruir la to- talidad de lo que hemos vivido o visto, se recuerda mejor lo que se ha sentido. El minimalismo que existe en los detalles de cada espacio que se habita es un conductor y detonante de recuerdos, por eso cada pintura presta atención a esos ras- tros, esos vestigios que como seres humanos dejamos.
Los caminos eternamente se bifurcan y se van distanciando y perdiendo uno de los otros.
A mi mamá por dejarme explorar el mundo y creer en mi.
A mi hermana y mi familia.
A todos aquellos que me acompañaron en estos años, que sin duda me enseñaron miles de cosas.
A Lucas y Beatriz quiero agradecerles por entender lo que quería y darme espacio para desarrollarlo a mi manera.
A Sara por prestarme sus imágenes y observar el mundo y sus detalles de tan linda manera.
A Mango.
A alguien.
Maria Hurtado