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INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO. Volumen X. Número 2 / Año 2021

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PSICOANALÍTICO

Volumen X

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CRÉDITOS

Participaron en la elaboración de este número

Comité Editorial

César Estrella (editor general) Secretaría científica FLAPPSIP Lorena Biason

Delegados de Revista Intercambio Psicoanalítico Bettina Kamelhar (AEAPG) Daphne Gusieff (APPPNA) Mariana Groisman (ASAPPIA) Carlos Jibaja Zárate (ADPP) Rosario Oyenard (AUDEPP) Cristiane Paixão (CEPdePA) Margarita Rodríguez (CPPL) Ana Lila Lejarraga (CPRJ)

Liliana Messina Schwartz (ICHPA) Renato Mezan y

Danielle Breyton (SEDES) Diseño y volumen digital Alfonso Carrasco

“Entramado” (canva trabajada en acrílico y técnica mixta, 2019) de María Casariego de Gainza (Argentina. Psicoanalista, artista plástica y docente. Miembro de la AEAPG).

EDITORIAL

... 10 César Estrella

XI Congreso FLAPPSIP

“La sexualidad revisitada.

Nuevos escenarios en la teoría, la clínica y la época actual”

XI Congresso FLAPPSIP

“Sexualidade revisitada.

Novos cenários da teoría, da clínica e do tempo atual”

INAUGURACIÓN / APERTURA

¿Por qué revisitar hoy la sexualidad? ... 13 Por que revisitar a sexualidade hoje? ... 15 Lorena Biason

Mesa: La sexualidad infantil: sus destinos hoy Mesa: Sexualidade infantil: seus destinos hoje

El camino a la exogamia y acceso a la latencia: ... 18 complejidades de pandemia

O caminho para a exogamia e o acesso à latência: ... 23 complexidades da pandemia

Adhara Ampuero, Regina Tagliabue, Patricia Tori

La sexualidad infantil, sus destinos hoy ... 29 A sexualidade infantil, os seus destinos hoje. ... 34 María Inés Pastore

La sexualidad infantil, sus destinos hoy ... 40 A sexualidade infantil, os seus destinos hoje. ... 48 Regina Celi Bastos Lima

La sexualidad infantil, sus destinos hoy ... 57 A sexualidade infantil, os seus destinos hoje. ... 60 Gabriella Perotti

CONFERENCIA / CONFERENCIA

Lo sexual y la sexualidad ... 64 en tiempos de pandemia

O sexual e a sexualidade ... 73 em tempos de pandemia

Paulo Roberto Ceccarelli

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psicanálises e feminismos Silvia Leonor Alonso

Nuevas sexualidades, transición y duelo ... 100 Novas sexualidades, transição e luto ... 104 Ramiro Bergagna

La sexualidad revisitada a partir de las infancias trans ... 109 A sexualidade revisada a partir das infâncias trans ... 114 Mauricio Clavero

Llegar a nombrar el placer ... 120 Conhecer e chegar a chamar o prazer ... 127 Marcela Ramírez

Mesa: Las tecnologías y su impacto en los lazos sociales y en las prácticas sexuales

Mesa: Tecnologias e seu impacto nos laços sociais e práticas sexuais

La tecnología y su impacto en los lazos sociales ... 135 y las prácticas sexuales

A tecnologia e seu impacto nos laços sociais ... 140 e práticas sexuais

Graciela Bürkli

Desde la clínica: amores en la era de las redes sociales ... 146 Da clínica: o amor na era das redes sociais ... 152 Gabriela Cramer

El amor en la adolescencia ... 158 en el contexto de las nuevas tecnologías

O amor na adolescência ... 162 no contexto das novas tecnologias

Daniel Dreifuss

Espacio virtual, cuerpo y paso al acto ... 167 Espaço virtual, corpo e passagem ao ato ...174 Fátima Vicente

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em a pele que habito Isadora de Vilhena Barretto

Reflexión sobre los problemas de la reproducción asistida ... 194 y la constitución psíquica,

intentando una lectura psicoanalítica actualizada

Reflexão sobre os problemas de reprodução assistida ... 199 e constituição psíquica,

tentando uma leitura psicanalítica atualizada da questão María José Valcárcel

Complejo de castración y sexualidad ... 205 como ejes de la escucha psicoanalítica

— Un recorte clínico y una reflexión —

Complexo de castração e sexualidade ... 212 como eixo da escuta psicanalítica

— Um recorte clínico e uma reflexão — Luis Henrique de Oliveira

CONFERENCIA / CONFERENCIA

Las nuevas parentalidades ... 220 y las relaciones entre los géneros

Novas parentalidades ... 231 e relações de gênero

Juan Carlos Volnovich

Mesa: La sexualidad en el ciclo vital:

representaciones, avatares y traumatismos Mesa: Sexualidade no ciclo vital:

representações, vicissitudes e traumas

La sexualidad y personas con discapacidad adquirida: ... 243 rescatando subjetividades

Sexualidade e pessoas com deficiência adquirida: ... 250 resgatando subjetividades

Jorge Cantis

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CONVERSATORIO / DISCUSSÃO

“¿Incomodan las disidencias sexuales al psicoanálisis?”

“ Os dissidentes sexuais perturbam a psicanálise?”

¿Incomodan las disidencias sexuales al psicoanálisis? ...282 As dissidências sexuais incomodan a psicanálise? ...285 Débora Tajer

¿Disidencias sexuales o disidenicas corporales? ... 289

¿qué incomoda realmente al psicoanálisis?

Dissidências sexuais ou dissidências corporais? ... 294 o que realmente incomoda a psicanálise?

Patricia Porchat

Disidencias sexuales y teorías psicoanalíticas en el diván. ... 300 Incomodidades, encrucijadas y apuestas

Dissidência sexual e teorias psicanalíticas no divano. ... 306 Desconfortos, encruzilhadas e estacas

Facundo Blestcher

CONFERENCIA / CONFERENCIA

Hambre humana: ... 313 la proximidad en el individualismo de masas

Fome humana: ... 322 a proximidade no individualismo de massas

Constanza Michelson

Mesa: Pulsiones y modos de presentación del sufrimiento contemporáneo

Mesa: Impulsos e modos de apresentação do sofrimento contemporáneo

La sexualidad revisitada: ... 331 Ferenczi y los problemas de género

A sexualidade revisitada: ... 336 Ferenczi e os problemas de gênero

Jô Gondar

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Quem são os sobreviventes? ... 355 Bullying y Ciberbullying, relacionamentos de domínio

Rosa Bertha Puente

El objeto sexual: una breve controversia ... 360 con la tesis freudiana de la madre como primer objeto sexual

O objeto sexual: uma breve controvérsia ... 366 com a tese freudiana da mãe como o primeiro objeto sexual

Hugo Rojas

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de noviembre de este año y tuvo la modalidad de ser totalmente virtual.

Va nuestro reconocimiento a toda la Comisión directiva de Flappsip pre- sidida por Facundo Blestcher, así como a Lorena Biason, secretaria cien- tífica, así como a comité organizador por el enorme trabajo desplegado en la organización y posterior realización exitosa del congreso.

Para nuestra portada hemos seleccionado la obra ENTRAMADO, de la destacada artista plática y psicoanalista argentina María Casariego de Gainza. Esta obra es la que ha servido de portada de nuestro congreso y refleja precisamente los entramados que se dan en la naturaleza hu- mana.

Dedicamos este número íntegramente a nuestro congreso, no solo como una forma de facilitar y difundir la lectura de las ponencias presentadas, sino también porque consideramos que revisitar la sexualidad en estos tiempos implica un reto mayor, pues nos convoca a seguir reflexionando más allá de la pandemia y recorrer lo sexual y la sexualidad desde distin- tas vertientes, que van desde las distintas etapas de la vida, sus nuevas formas de expresión producto de la tecnología y los cambios sociales, las relaciones entre los géneros, las disidencias sexuales hasta profundi- zar en la metapsicología y los cambios teóricos que se plantean para el psicoanálisis, así como investigar sus nuevas formas de expresión.

Este número contiene las ponencias presentados en el congreso por nuestros asociados, así como el conversatorio sobre disidencias sexua- les y también las conferencias de nuestros invitados Paulo Roberto Cec- carelli, Juan Carlos Volnovich y Constanza Michelson.

Esperamos ahora que puedan revisar estas ponencias con la tranquili- dad y la pausa para la reflexión que puede dar la lectura.

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nários na teoria, na clínica e no tempo ”aconteceu de 5 a 7 de novembro deste ano e teve a modalidade de ser totalmente virtual. O nosso recon- hecimento vai para todo o Conselho de Administração da Flappsip pre- sidido por Facundo Blestcher, bem como para Lorena Biason, Secretária Científica, bem como à Comissão Organizadora pelo enorme trabalho desenvolvido na organização e consequente sucesso na implementação do congresso.

Para nossa capa selecionamos a obra ENTRAMADO, da destacada artista e psicanalista argentina María Casariego de Gainza. Esta obra é aquela que tem servido de capa do nosso congresso e reflete precisamente os enquadramentos que ocorrem na natureza humana.

Dedicamos todo este número ao nosso congresso, não só como forma de facilitar e divulgar a leitura dos trabalhos apresentados, mas tam- bém porque consideramos que revisitar a sexualidade nestes tempos implica um desafio maior, pois nos convida a continuar a refletir além do pandêmica e explorar a sexualidade e a sexualidade sob diversos aspectos, que vão desde as diferentes fases da vida, suas novas formas de expressão produto da tecnologia e das mudanças sociais, as relações entre os gêneros, a dissidência sexual para aprofundar a metapsicologia e as mudanças teóricas que surgem para a psicanálise, bem como pes- quisar suas novas formas de expressão.

Este número contém os trabalhos apresentados no congresso por nos- sos associados, bem como a discussão sobre dissidência sexual e tam- bém as conferências de nossos convidados Paulo Roberto Ceccarelli, Juan Carlos Volnovich e Constanza Michelson.

Esperamos agora que você possa revisar estes artigos com a tranquili- dade e pausa para reflexão que a leitura pode proporcionar.

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Lorena Biason

Tiempos de Pandemia que sin bien deja al descubierto, particularmente al principio de ésta, lo mejor de lo humano: resurgimiento de ollas co- munes, solidaridad muchas veces entre los vecinos, rescate en muchos casos del valor de lo comunitario y colectivo, etc. pero también queda a la vista algo de los horroroso de lo humano en diferentes dimensiones:

la economía extractivista de los últimos tiempos, una élite que devora, que destruye el medio ambiente, expulsa a los sujetos que no le sirven para su beneficio, crisis migratorias, padres sobre explotados laboral- mente, niños calmados por pantallas, evolución tecnodigital con ausen- cia y/o distanciamientos de los cuerpos, gobiernos totalizantes, etc. Y en este contexto, nosotros hablando de sexualidad, ¿por qué? ¿Tiene sentido? Me parece que sí.

Sabemos que la sexualidad atraviesa toda la obra Freudiana, pero como bien lo explica Laplanche, la primacía de la sexualidad, es en el psicoaná- lisis la primacía de un hecho, de un descubrimiento y no la primacía de una teoría. Sabemos que la obra de Freud no es homogénea y en su he- terogeneidad, una línea, la sexualidad en tanto sexualidad pulsional, po- limorfa, desamarre del pensamiento psicoanalítico por sobre una psico- logía de la adaptación, tiene en la obra de Freud un descubrimiento que explicaría el por qué se hace necesario reprimir la sexualidad en tanto pulsional: la teoría de la seducción, que tempranamente será abandona- da. Un individuo adulto impone su sexualidad a otra persona, pasiva en sus inicios, en una asimetría de poder. Si como psicoanalistas sabemos que la verdad que acompaña la infancia no puede quedar ajena a la sexualidad y al otro, infancia entendida como el tiempo de instauración de la sexualidad humana que se introduce en ese objeto prínceps que es el Pecho. Cómo entonces obviar que ese pecho es dado por otro… El otro que anticipa, que lo incluye en una filiación, que proporciona signi- ficantes, que lo nombra, lo hace ser otro, ese otro que decía algo sobre nuestro pensar, en ese tiempo inicial de la sexualidad.

Otro que da pecho y que lee cuando se trata de pecho o de otra cosa…

otro que también se puede exceder, explotar, humillar, martirizar, vio- lentar, nos deja claro Freud en el texto del Malestar en la Cultura. Otro frente al cual se puede tener amor, pero también, de manera pasional, enamoramiento, “servidumbre enamorada”, como también menciona Freud en Psicología de las Masas.

En fin, sexualidad que está ligada al poder y la ética y psicoanálisis inclu- yendo a las tres.

Así, desde sus orígenes, un psicoanálisis que está ligada a lo social, que entiende como una de las causas más importante del sufrimiento huma- no, el lazo social al interior de una cultura y la importancia de las normas para regular lo propio de lo humano y de lo abusivo que se puede tornar el poder.

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Flappsip desde su fundación ha entendido y compartido este vínculo entre Psicoanálisis y Cultura, hecho que se verá reflejado nuevamente en este Congreso:

Así tendremos el gusto de escuchar un amplio abanico de temas en las cinco mesas Flappsip, con valiosos trabajos de colegas que han reflexio- nado con dedicación en torno a cinco ejes:

-Sexualidad infantil, sus destinos hoy

-Nuevas expresiones de las sexualidades, los géneros y las sexuaciones -Las tecnologías y su impacto en los lazos sociales y en las prácticas se- xuales

- Sexualidad en el ciclo vital: representaciones, avatares y traumatismos - Pulsiones y modos de representación del sufrimiento contemporáneo También tendremos el privilegio de escuchar a tres destacados confe- rencistas, con temáticas tan interesantes, sugerentes y actuales como son:

“La sexualidad en tiempos de pandemia”, “Las nuevas parentalidades y las relaciones entre los géneros”: “Hambre humana: la proximidad en el individualismo de masas”

Presentaremos un conversatorio que nos interpela sin duda: ¿Incomo- dan las disidencias sexuales al psicoanálisis”?

Y una Investigación, que no sólo aborda la complejidad de investigar en psicoanálisis fuera del contexto clínico, sino que nos permite reflexionar en el prefijo A, qué de Sexualidad, dejan fuera un grupo autodenomina- do asexuales y el por qué de sus migraciones a las comunidades virtua- les: Asexualidades: ¿un enigma a descifrar? Subjetividades y vínculos en comunidades virtuales asexuales. Perspectiva psicoanalítica.

Esperamos entonces, un encuentro fructífero, de reflexión, de intercam- bio y particularmente que resulte un aire renovado en nuestra clínica y a los modos de entender y aliviar el sufrimiento humano.

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Lorena Biason

Tempos de Pandemia que se bem revela, principalmente no início, o melhor do ser humano: ressurgimento de “panelas comuns” (pratos preparados para ajudar comunidades mais necessitadas), solidariedade muitas vezes entre vizinhos, resgate em muitos casos do valor do comu- nitário e do coletivo, etc., mas também se torna visível algo de horripi- lante do ser humano em diferentes dimensões: a economia extrativista dos últimos tempos, uma elite que devora, que destrói o meio ambiente, expulsa os sujeitos que não servem para seu benefício, crises migrató- rias, pais vítimas de exploração laboral, crianças acalmadas por telas, evolução tecno-digital com ausência e/ou distanciamento dos corpos, governos totalizantes, etc. E nesse contexto, estamos falando de sexua- lidade, por quê? Faz sentido? Penso que sim.

Sabemos que a sexualidade atravessa toda a obra Freudiana, mas, como bem explica Laplanche, a primazia da sexualidade, é na psicanálise a pri- mazia de um fato, de uma descoberta e não a primazia de uma teoria.

Sabemos que a obra de Freud não é homogênea e em sua heterogenei- dade, uma linha, a sexualidade como sexualidade pulsional, polimorfa, desvinculada do pensamento psicanalítico por sobre uma psicologia da adaptação, tem na obra de Freud uma descoberta que explicaria por que é necessário reprimir a sexualidade pulsional: a teoria da sedução, que logo será abandonada. Um indivíduo adulto impõe sua sexualida- de a outra pessoa, inicialmente passiva, em uma assimetria de poder.

Se, como psicanalistas, sabemos que a verdade que acompanha a in- fância não pode permanecer alheia à sexualidade e ao outro, infância entendida como o tempo de instauração da sexualidade humana que se introduz nesse objeto princeps que é o Peito. Então, como ignorar que esse peito é dado por outro... O outro que antecipa, que o inclui em uma filiação, que proporciona significantes, que o nomeia, o faz ser outro, aquele outro que disse algo sobre o nosso pensar, naquele tempo inicial da sexualidade.

Outro que dá o peito e que lê quando se trata de peito ou de outra coi- sa… outro que também pode se exceder, explorar, humilhar, martirizar, violentar, Freud nos deixa claro no texto do Mal-estar na Cultura. Ou- tro diante do qual se pode amar, mas também, de maneira passional, apaixonamento, “servidão apaixonada”, como Freud também menciona em Psicologia das Massas.

Em suma, sexualidade que está ligada ao poder e à ética e psicanálise incluindo os três.

Assim, desde as suas origens, uma psicanálise que se vincula ao social, que entende como uma das causas mais importantes do sofrimento humano, o vínculo social dentro de uma cultura e a importância das normas para regular o que é próprio do humano e o quanto abusivo o poder pode se tornar.

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Flappsip desde a sua fundação compreendeu e compartilhou este vín- culo entre Psicanálise e Cultura, fato que se refletirá novamente neste Congresso:

Assim, teremos o prazer de ouvir um amplo leque de temas nas cinco mesas Flappsip, com valiosos trabalhos de colegas que refletiram com afinco sobre cinco pilares:

Sexualidade infantil, seus destinos hoje

Novas expressões de sexualidades, gêneros e sexuações

As tecnologias e seu impacto nos laços sociais e práticas sexuais Sexualidade no ciclo vital: representações, avatares e traumas Impulsos e modos de representação do sofrimento contemporâneo Teremos também o privilégio de ouvir 3 destacados Palestrantes, com temas tão interessantes, sugestivos e atuais que são:

“A Sexualidade em tempos de pandemia”, “As novas parentalidades e relações entre os gêneros” e “Fome humana: a proximidade no indivi- dualismo de massas”

Apresentaremos um Debate que sem dúvida nos interpela: As dissidên- cias sexuais perturbam a psicanálise?

E uma Pesquisa, que não só aborda a complexidade de investigar em psicanálise fora do contexto clínico, mas também nos permite refletir sobre o prefixo A, que de Sexualidade, deixam de fora um grupo que se autodenomina assexuado e o motivo de suas migrações para as comu- nidades virtuais: Assexualidades: um enigma a decifrar? Subjetividades e vínculos em comunidades virtuais assexuadas. Perspectiva psicanalítica.

Esperamos, então, um encontro frutífero, de reflexão, de troca e, par- ticularmente, que resulte em um ar renovado em nossa clínica e nas formas de compreender e aliviar o sofrimento humano.

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año y medio el Perú, como la mayoría de los países de la región, entró en cuarentena estricta. Si bien las condiciones de aislamiento social se han ido transformando, en nuestro país, niños y niñas aún permanecen estudiando desde casa en modalidad online, lo que ha provocado cam- bios en el relacionamiento. La socialización se ha visto afectada, al no poder ir al colegio, ni participar de eventos donde podrían interactuar con otros niños en los parques, fiestas de cumpleaños, etc.

Asimismo, debido al confinamiento, las familias tuvieron que adaptarse a nuevas rutinas y dinámicas dentro de casa, lo que implicó que se per- dieran los espacios fuera del hogar y se condensaran la escuela, el traba- jo, la recreación y la vida en familia en un mismo lugar; y se perdieran las diferencias. Esto trajo diversas dificultades, que se evidenciaron meses después en niños y niñas en período de latencia, cuando regresaron a la terapia o se animaron a iniciar un proceso terapéutico virtual al presen- tar diferentes síntomas como angustia, terrores nocturnos, hiperactivi- dad y la dificultad de separarse de los padres, especialmente a la hora de dormir. Esto llevó a preguntarnos ¿cómo se está dando el proceso de latencia en esta coyuntura? y, especialmente, ¿cómo se está atrave- sando el camino a la exogamia en niños y niñas en estas circunstancias siendo esta una de las tareas fundamentales de esta etapa? 

La latencia y las tareas de la latencia

La etapa de latencia se plantea como un momento de transición en el cual el niño adquiere una madurez del Yo y autonomía suficiente que lo prepara para la adaptación a la realidad y le permite afrontar las circuns- tancias ligadas a la adolescencia (Blos, 2011).

Freud (1905) toma el término de “Latencia Sexual” de Fliess para refe- rirse al período que se extiende desde el final del primer florecimiento sexual en la Fase Fálica hasta la pubertad y que este se caracteriza por una detención de la producción de la excitación sexual, si bien esta no cesa, para utilizar esta energía para fines distintos de los sexuales “...

esto es, por un lado, para la cesión de componentes sexuales destina- dos a formar sentimientos sociales, y por otro, mediante la represión y la formación de reacciones, para la construcción de los posteriores diques sexuales” (Freud, 1905, p. 1231). La latencia se centra así en la disminución de los impulsos sexuales y la capacidad para sublimarlos.

Este logro, sigue Freud (1905) no sólo se da por la disminución de los im- pulsos -componente fisiológico-, sino también por la acción de la cultura y educación.

Varios autores subrayan que la sublimación es demostrada por la di- versidad de intereses y logros de niños y niñas en la fase de latencia pasando a ser “un trabajador y proveedor potencial”. Su creciente éxito y competencia les brinda aprobación de sí mismos y de los demás, lo que permite que vayan dependiendo cada vez menos de los padres para mantener su autoestima (Erikson, 1973; Tyson y Tyson, 2000). 

Adhara Ampuero Regina Tagliabue

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Patricia Tori

3

1 Psicóloga Clínica Licenciada por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y Psicoterapeuta Psicoanalítica.

Maestría en Estudios Teóricos en Psicoanálisis (PUCP). Formación en Psicoterapia Psicoanalítica de Pareja y Familia (SPF). Vicepresidenta de la Asociación Peruana de

Psicoterapia Psicoanalítica de Niños y Adolescentes (APPPNA) y miembro de la Sociedad Peruana de Psicoterapia Psicoanalítica de Pareja y Familia (SPF). [email protected]

2 Psicóloga Clínica y Psicoterapeuta Psicoanalítica de Niños, Adolescentes y Adultos. Magister en Estudios Teóricos en Psicoanálisis.

Doctoranda en Estudios Psicoanalíticos de la Pontificia Universidad Católica del Perú - PUCP.

Presidenta de la Asociación Peruana de Psicoterapia Psicoanalítica de Niños y Adolescentes-APPPNA.

Miembro de la Asociación de Psicoterapia Psicoanalítica-ADPP.

Coordinadora y supervisora del internado del Centro de Psicoterapia Psicoanalítica de Lima-CPPL. Docente de la Asociación de Psicoterapia Psicoanalítica (Adpp), de la Facultad de Psicología en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas UPC y de la Escuela de Posgrado de la Universidad Continental. tagliabue.

[email protected]

3 Licenciada en Psicología.

Psicoterapeuta Psicoanalítica.

Miembro del Consejo Directivo del APPPNA. Consulta privada. patricia.

[email protected]

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En este sentido, Urribarri (1999-2008) sostiene que la organización psí- quica de la latencia no se centra prioritariamente en la represión, la formación reactiva, la sublimación, etcétera, sino por su configuración dinámica, su reorganización operativa y el balance intersistémico deter- minados por el sutil pero intenso Trabajo de la Latencia, como él lo lla- ma. Es imprescindible, para entrar en el trabajo de la latencia, renunciar a los deseos incestuosos del complejo de Edipo y encontrar otras vías de placer a través de la sublimación. 

Bornstein (1951) plantea que la latencia no es un período “ideal” dado que los conflictos instintivos permanecen. Ella diferencia dos momen- tos: la latencia temprana (entre cinco y medio hasta ocho años) y laten- cia tardía (entre ocho a diez años).  En la latencia temprana, se da un pri- mer intento de controlar lo pulsional e instintivo mediante la represión y se recurre a la utilización de mecanismos defensivos para el manejo de la ansiedad. En la etapa de latencia tardía, el desarrollo psicoafectivo es regulado por la influencia que tienen los amigos o compañeros sobre ellos. La adecuación y adaptación a la realidad todavía no se encuentra del todo lograda en el Yo inmaduro del latente, por lo que se espera que consiga un mayor dominio en etapas posteriores. 

Nos centraremos en este segundo momento de la latencia, ya que son estos niños y niñas los que están siendo más afectados por la depriva- ción que ha significado la pérdida de espacios sociales como la escuela y la interacción con sus pares. Es justo en esta etapa en la que la par- ticipación activa en estos espacios y la formación de nuevos vínculos, facilitarán el inicio del movimiento exogámico. Necesitan ir separándose de sus cuidadores primarios para pasar a buscar otros referentes fuera del hogar como nuevas figuras identificatorias.

Una de las tareas fundamentales de la latencia, en el camino hacia la exogamia, es el desenlace del drama edípico que permite al niño o niña darse cuenta que debe renunciar al deseo incestuoso. El intercambio y descarga sexual no son posibles dentro de la familia. La escuela se vuelve entonces, el espacio más significativo fuera del hogar para am- pliar su universo relacional y ayuda a promover la renuncia a la satis- facción pulsional directa, porque permite derivar la pulsión hacia otras actividades ligadas al aprendizaje y a la socialización (Urribari, 1999). La escuela, al configurarse como una institución con autoridades y normas que sustituyen a la función parental, se alía con un Superyó protector y cumple una función auxiliar del Yo que posibilita el desplazamiento ha- cia nuevos espacios y el desarrollo de habilidades que lo preparan para la “entrada a la vida”, organizando su sentido de industriosidad, como lo denomina Erikson (1973). 

Es evidente, que el confinamiento ha llevado a la ausencia del contacto físico y la actividad motora, siendo esta imprescindible en el camino exo- gámico. Es sabido que el juego es una vía privilegiada para la descarga pulsional y favorece la integración de la imagen corporal, el intercambio

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y cooperatividad, rivalidad y competitividad, integración al grupo de pa- res y obtención del placer por el movimiento en el encuentro con el otro (Urribari, 1999). Sin embargo, los modos de socialización y encuentro con un otro han sido reemplazados por espacios virtuales y aplicaciones en los diferentes dispositivos electrónicos para viabilizar los espacios educativos y los encuentros con sus pares. Ante ello, nos preguntamos

¿cómo esta deprivación del movimiento corporal, necesario para esta etapa, pudiera estar afectando a los niños y niñas de estas edades en su necesidad de contacto físico con sus pares? Concordamos con Illán (2017) cuando señala que la presencia o ausencia del “otro” y de “los otros” se convierten en determinantes para que se dé el “trabajo de la- tencia” o para que se vea dificultado.

Discusión

Por ello, nos planteamos si la actual situación de confinamiento por la pandemia está permitiendo desplegar el trabajo de latencia o se está dando una pseudolatencia, como señala Illán (2017). El Perú, es uno de los pocos países que no ha abierto las escuelas, lo que creemos pone a los niños en una situación de mayor vulnerabilidad, ya que los latentes no tienen otro espacio diferente a sus casas ni interacciones sociales fuera de los miembros de su familia. Las clases virtuales, los videojue- gos y el internet en general, son las únicas ventanas al exterior y al en- cuentro con otros. La interacción online está siendo la única salida via- ble que permite un investimiento de los objetos que están en el mundo de afuera, pero también puede significar un riesgo al estar expuestos a una cantidad excesiva de información, contenidos inadecuados e hiper- sexualizados, lo que lleva a un exceso de erotización y el impedimento del latente de simbolizar el exceso de libido en su aparato psíquico.

En la experiencia clínica, durante la pandemia, se está pudiendo obser- var que los y las latentes no están pudiendo tramitar el cúmulo de exci- tación flotante. Dentro de casa la cercanía con los padres puede repre- sentar un riesgo, porque están atrapados en un ambiente familiar que podría incrementar la erotización, justo cuando están intentando sepul- tar el Edipo y separarse de sus padres. Esto es lo que los está trayendo a consulta. Uno de los factores cruciales para el adecuado trabajo de latencia es que los padres ayuden en este distanciamiento. En concor- dancia con diversos autores, sabemos que para “para que el niño renun- cie a sus deseos incestuosos se necesita que los padres también puedan renunciar a la exclusividad del amor y la posesión del cuerpo de su hijo.

En algunos casos, esta renuncia de los padres se puede obstaculizar por experiencias traumáticas o temores de los propios padres en los que intervienen factores transgeneracionales que acentúan el vínculo endo- gámico, como también observamos en el trabajo clínico. 

Durante la pandemia ha habido una mayor tendencia a la cohabitación y colecho, lo que ha podido generar una mayor erotización del ambiente, que para los niños de la latencia tardía se vuelve negativa porque no les permite separarse de los padres y les genera mayor excitación, justa- mente cuando están intentando deserotizar.

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Al consultorio están llegando niños y niñas que presentan diversos sínto- mas como temores, fobias, angustia. Varios de ellos no pueden alejarse de sus padres y están durmiendo con ellos, pero tampoco los padres están logrando trazar los límites requeridos por temor a que su hijo o hija crezca o esté en peligro de una amenaza externa como un posible abuso sexual o el temor al contagio. Ello impide también que los niños puedan salir a interactuar con otros. Esto se observa en el caso de una niña de 9 años que duerme con los padres porque la madre quiere protegerla de que algo malo le suceda y que no confía en dejarla con nadie porque podría suceder lo que le ocurrió a ella que fue violada por un familiar cercano a esa misma edad. Otro padre deja que su hijo de 10 años duerma con ellos porque tiene temor luego de ver un video que lo asustó y señala que ya se cansaron de acompañarlo y deben descansar para poder trabajar. Luego al explorar más, surge que teme que el hijo crezca y llegue a la pubertad, porque recuerda el sufrimiento de sus primos a esa edad. 

Se abre la pregunta entonces ¿Qué sucede en la latencia cuando se borra- ron las diferencias entre los espacios públicos/privados entre adultos y ni- ños? La escena primaria queda al descubierto al compartir el dormitorio con los padres y el niño queda más expuesto a la presencia de estímulos externos, que inundan si psiquismo infantil y le dificultan la tramitación que necesita realizar para crecer. El niño o niña se llena de temores que coloca como amenazas del exterior, pero vienen del interior y por la cerca- nía en el espacio privado. Esto se refleja en el caso del niño de 10 años que teme separarse de sus padres dentro de la casa, pero señala que afuera, rodeado de gente no tiene miedo, tampoco lo tendrá cuando regrese a la escuela.

En algunos casos, son los propios latentes los que están pidiendo tener su propio espacio diferenciado de los padres y poner límites claros, en busca de calmar la angustia que les trae el exceso de cercanía como el caso de una niña de cinco años, que recién ingresa a la latencia y le pide a su mamá que quiere dormir en su propia cama y le dice: “mamá, no te preocupes voy a estar al lado si me necesitas”. Este cambio la tranquiliza y ayuda a que desaparezca la conducta masturbatoria que estaba presen- tando. 

Conclusión

A partir de estas observaciones clínicas, inferimos la importancia de que niños y niñas latentes puedan poner límites imprescindibles, con la ayuda de los padres, para transitar por la latencia y salir de la en- dogamia hacia la exogamia. Ello es más urgente en esta situación de confinamiento que aún se mantiene. Esto incluye darles la oportunidad de interactuar con otros fuera de casa, con los cuidados necesarios de- bido a la pandemia. Es necesario hacer un balance de riesgos/beneficios priorizando la salud mental infantil. En la mayoría de los casos referidos, la sintomatología fue disminuyendo, así como la angustia concomitante, en la medida que, en el proceso de psicoterapia, los niños pudieron ir elaborando sus temores y los padres lograron colocar los límites saluda-

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Desde APPPNA planteamos la importancia de un trabajo preventivo para llegar a los niños y niñas que no llegan a consulta pero que pueden estar teniendo dificultades por el confinamiento y la sobreprotección de los padres. La pandemia puede mantener el deseo de estos de prolongar la familia ideal y el vínculo cercano con los hijos.

En cambio, niños y niñas muestran, interés e impulso hacia el exterior.

Se observa una búsqueda de crecimiento, de separación. Disfrutan y reclaman los pocos espacios de juego fuera del hogar con primos, ami- gos y pares en general. Los que tuvieron la oportunidad de tener más interacciones presenciales son los que han logrado ir afrontando mejor la situación de pandemia y disminuyendo sus síntomas. Los que han permanecido más encerrados en el vínculo endogámico, por otro lado, están sintiendo que se quedan atrapados, que los adultos les quitan la posibilidad de crecer y vivir, como se evidencia en el relato de una niña de 9 años al completar uno de los cuentos de la prueba de “Cuentos incompletos de Duss”: “…de repente había soñado con su abuelita que se había muerto y a él le pidieron su sangre para que la abuelita pudiera seguir viviendo. Aunque su sueño no tiene sentido, porque el niño tiene que crecer y tiene toda una vida. Al quitarle la sangre al niño, la abuelita ya vivió suficiente, ya le quedaría poco tiempo de vida, en cambio el niño tiene toda una vida”.

Referencias bibliográficas Blos, P. (1971). Psicoanálisis de la adolescencia. México: Editorial Joaquín Mortiz, Grupo Planeta.

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A pandemia surpreendeu o mundo no final de 2019 e por um ano e meio o Peru, como a maioria dos países da região, entrou em quarentena es- trita. Embora as condições de isolamento social tenham se transforma- do, no nosso país, meninos e meninas ainda continuam estudando em casa na modalidade online, o que causou mudanças no relacionamento.

A socialização foi afetada por não poder ir ao colégio, nem participar de eventos onde poderiam interagir com outras crianças nos parques, festas de aniversário, etc.

Da mesma forma, devido ao confinamento, as famílias tiveram que se adaptar a novas rotinas e dinâmicas dentro de casa, o que fez com que os espaços fora de casa fossem perdidos e escola, trabalho, recreação e vida familiar se condensassem no mesmo local e as diferenças foram perdidas. Isso trouxe várias dificuldades, que foram evidenciadas meses depois em meninos e meninas no período de latência, quando eles volta- ram para a terapia ou se animaram a começar um processo terapêutico virtual ao apresentar diferentes sintomas como angústia, terror notur- no, hiperatividade e dificuldade de separação dos pais, especialmente na hora de dormir. Isso nos levou a perguntar: Como está ocorrendo o processo de latência nesta conjuntura? E, especialmente: Como se está percorrendo o caminho da exogamia em meninos e meninas nestas cir- cunstâncias, sendo esta uma das tarefas fundamentais desta fase?

A latência e as tarefas da latência

A fase de latência é considerada como um momento de transição em que a criança adquire um amadurecimento do ego e autonomia sufi- ciente, que a prepara para a adaptação à realidade e lhe permite enfren- tar as circunstâncias ligadas à adolescência (Blos, 2011).

Freud (1905) usa o termo “Latência Sexual” de Fliess para se referir ao período que se estende do final do primeiro florescimento sexual na Fase Fálica até a puberdade e que este é caracterizado por uma inte- rrupção da produção de excitação sexual, embora isso não para, para usar essa energia para outros fins que não os sexuais “...Trata-se, por um lado, da transferência de componentes sexuais destinados a formar sentimentos sociais e, por outro, por meio da repressão e da formação de reações, para a construção de subsequentes barreiras sexuais”.

(Freud, 1905, p. 1231). A latência concentra-se, portanto, na diminuição dos impulsos sexuais e na capacidade de sublimá-los. Essa conquista, continua Freud (1905), não ocorre apenas devido à diminuição dos im- pulsos -componente fisiológico-, mas também devido à ação da cultura e da educação.

Vários autores destacam que a sublimação é demonstrada pela diversi- dade de interesses e conquistas de meninos e meninas na fase de latên- cia, tornando-se “um potencial trabalhador e provedor”. Seu sucesso e competência crescentes dão-lhes auto aprovação e aprovação dos ou- tros, o que permite que dependam cada vez menos dos pais para man- ter sua autoestima (Erikson, 1973; Tyson y Tyson, 2000). 

Adhara Ampuero Regina Tagliabue

2

Patricia Tori

3

1 Psicóloga Clínica Licenciada por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y Psicoterapeuta Psicoanalítica.

Maestría en Estudios Teóricos en Psicoanálisis (PUCP). Formación en Psicoterapia Psicoanalítica de Pareja y Familia (SPF). Vicepresidenta de la Asociación Peruana de

Psicoterapia Psicoanalítica de Niños y Adolescentes (APPPNA) y miembro de la Sociedad Peruana de Psicoterapia Psicoanalítica de Pareja y Familia (SPF). [email protected]

2 Psicóloga Clínica y Psicoterapeuta Psicoanalítica de Niños, Adolescentes y Adultos. Magister en Estudios Teóricos en Psicoanálisis.

Doctoranda en Estudios Psicoanalíticos de la Pontificia Universidad Católica del Perú - PUCP.

Presidenta de la Asociación Peruana de Psicoterapia Psicoanalítica de Niños y Adolescentes-APPPNA.

Miembro de la Asociación de Psicoterapia Psicoanalítica-ADPP.

Coordinadora y supervisora del internado del Centro de Psicoterapia Psicoanalítica de Lima-CPPL. Docente de la Asociación de Psicoterapia Psicoanalítica (Adpp), de la Facultad de Psicología en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas UPC y de la Escuela de Posgrado de la Universidad Continental. tagliabue.

[email protected]

3 Licenciada en Psicología.

Psicoterapeuta Psicoanalítica.

Miembro del Consejo Directivo del APPPNA. Consulta privada. patricia.

[email protected]

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Nesse sentido, Urribarri (1999-2008) argumenta que a organização psí- quica da latência não se concentra principalmente na repressão, for- mação reativa, sublimação, etc., mas por causa da sua configuração dinâmica, sua reorganização operativa e o equilíbrio intersistêmico determinados pelo sutil, mas intenso Trabalho de Latência, como ele o chama. É essencial, para entrar no trabalho da latência, renunciar aos desejos incestuosos do complexo de Édipo e encontrar outras vias de prazer por meio da sublimação.

Bornstein (1951) afirma que a latência não é um período “ideal”, pois os conflitos instintuais permanecem.  Ela diferencia dois momentos: a latência precoce (entre cinco anos e meio até oito anos) e latência tardia (entre oito e dez anos).  Na latência precoce, uma primeira tentativa é feita para controlar o pulsional e o instintivo por meio da repressão, e o uso de mecanismos defensivos é usado para controlar a ansiedade. Na fase de latência tardia, o desenvolvimento psicoafetivo é regulamentado pela influência que os amigos ou colegas têm sobre eles. A adequação e adaptação à realidade ainda não foram totalmente alcançadas no ego imaturo do latente, portanto, espera-se que ele atinja um domínio maior em estágios seguintes.

Vamos nos concentrar nesse segundo momento da latência, já que são essas crianças as mais afetadas pela privação que tem significado a per- da dos espaços sociais como a escola e a interação com seus compan- heiros. É justamente nessa etapa em que a participação ativa nesses espaços e a formação de novos elos facilitarão o início do movimento exogâmico. Eles precisam se separar dos seus cuidadores principais para procurar outras referências fora de casa como novas figuras de identificação.

Uma das tarefas fundamentais da latência, no caminho da exogamia, é o desfecho do drama edipiano, que permite à criança perceber que deve renunciar ao desejo incestuoso. A troca e a descarga sexual não são possíveis dentro da família. A escola se torna então o espaço mais significativo fora de casa para expandir seu universo relacional e ajuda a promover a renúncia à satisfação pulsional direta, pois permite que a pulsão seja derivada para outras atividades relacionadas ao aprendi- zado e a socialização (Urribari, 1999). A escola, por se configurar como uma instituição com autoridades e normas que substituem a função parental, se alinha com um Superego protetor e cumpre uma função auxiliar do Ego que possibilita o deslocamento para novos espaços e o desenvolvimento de habilidades que o preparam para a “entrada na vida”, organizando seu sentido de laboriosidade, como o chama Erikson (1973). 

É evidente que o confinamento levou à ausência de contato físico e de atividade motora, o que é essencial na via exogâmica. Sabe-se que o jogo é um meio privilegiado para a descarga do impulso e favorece a integração da imagem corporal, a troca e cooperatividade, rivalidade e competitividade, integração ao grupo de companheiros e obtenção do prazer pelo movimento no encontro com o outro (Urribari, 1999). Porém,

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os modos de socialização e encontro foram substituídos por espaços vir- tuais e aplicativos em diferentes dispositivos eletrônicos para viabilizar espaços educacionais e encontros com companheiros. Antes disso, nos perguntamos: como essa privação do movimento corporal, importante para essa fase, pode estar afetando meninos e meninas dessas idades da necessidade de contato físico com seus companheiros? Concorda- mos com Illán (2017) quando aponta que a presença ou ausência do

“outro” e “dos outros” tornam-se determinantes para que o “trabalho de latência” ocorra ou seja impedido.

Discussão

Portanto, nos perguntamos se a atual situação de confinamento devido à pandemia está permitindo o desdobramento do trabalho de latência ou se está ocorrendo uma pseudolatência, como afirma Illán (2017). O Peru é um dos poucos países onde as escolas não foram abertas, o que acreditamos que coloca as crianças em uma situação de maior vulnera- bilidade, uma vez que os latentes não têm outro espaço que não suas casas ou interações sociais fora de seus familiares. As aulas virtuais, os videogames e a internet em geral, são as únicas janelas para o exterior e para o encontro com os outros. A interação online é a única saída viável que permite um investimento de objetos que estão no mundo exterior, mas também pode significar um risco por estar expostos a uma quanti- dade excessiva de informação, conteúdos inadequados e hipersexuali- zados, o que leva a um excesso de erotização e a incapacidade do laten- te de simbolizar o excesso de libido no seu aparato psíquico.

Na experiência clínica, durante a pandemia, está sendo possível obser- var que as latentes não estão sendo capazes de processar o acúmulo de excitação flutuante. Dentro de casa, a proximidade com os pais pode representar um risco, pois eles ficam presos a um ambiente familiar que pode aumentar a erotização, justamente quando estão tentando ente- rrar o Édipo e se separar dos seus pais. Isso é o que os estão trazen- do para consultar. Um dos fatores cruciais para o trabalho de latência adequado é que os pais ajudem nesse distanciamento. Concordando com diversos autores, sabemos que “para que a criança renuncie a seus desejos incestuosos é necessário que os pais também possam renunciar à exclusividade do amor e da posse do corpo do filho. Em alguns casos, essa renúncia dos pais pode ser dificultada por vivencias traumáticas ou medo dos próprios pais em que intervêm fatores transgeracionais que acentuam o vínculo endogâmico, como também observamos no trabal- ho clínico. 

Durante a pandemia houve uma tendência maior à coabitação e co-leito, o que tem sido capaz de gerar uma maior erotização do ambiente, que para as crianças da latência tardia torna-se negativo porque não per- mitir que se separem dos seus pais e gera maior excitação, justamente quando estão tentando deserotizar.

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No consultório estão chegando meninos e meninas apresentando diver- sos sintomas como medo, fobias, angústia. Vários deles não conseguem ficar longe dos pais e estão dormindo com eles. Os pais também não es- tão conseguindo traçar os limites exigidos por medo a que seu filho ou filha cresça ou corra o risco de uma ameaça externa, como um possível abuso sexual ou o medo do contágio. Isso também evita que as crianças saiam para interagir com outras pessoas. Isso é observado no caso de uma menina de 9 anos que dorme com os pais porque a mãe quer pro- tegê-la de que algo ruim lhe aconteça e que não confia em deixá-la com ninguém, já que poderia acontecer com a filha o que aconteceu com ela, que foi abusada por um parente próximo quando ela tinha a mesma idade. Outro pai deixa que seu filho de 10 anos durma com eles, porque fica com medo depois de ver um vídeo que o assustou e afirma que já estão cansados de acompanhá-lo e precisam descansar para poder trabalhar. Depois de explorar mais, parece que o pai teme que o filho cresça e atinja a puberdade, porque se lembra do sofrimento dos seus primos nessa idade.

Surge então a pregunta: o que acontece na latência quando as dife- renças entre os espaços públicos/privados entre adultos e crianças são apagadas? A cena primária é exposta ao compartilhar o quarto com os pais e a criança fica mais exposta à presença de estímulos externos, que inundam o psiquismo da criança e dificultam o processamento que ela necessita realizar para crescer. O menino ou a menina estão cheios de medo que colocam como ameaças do exterior, mas vêm de dentro por causa da proximidade no espaço privado. Isso se reflete no caso do menino de 10 anos que tem medo de se separar dos seus pais dentro de casa, mas lembra que do lado de fora, rodeado de gente, não tem medo nem vai ter quando volte para a escola

Em alguns casos, são os próprios latentes os que estão pedindo para ter seu espaço próprio diferenciado dos pais e estabelecer limites cla- ros, buscando acalmar as angustias que o excesso de proximidade lhes traz. Esse é o caso de uma menina de cinco anos, que acabou de entrar na latência e pergunta para sua mãe se ela pode dormir na sua própria cama e diz: “mamãe, não se preocupe, vou estar do seu lado se precisar de mim”. Essa mudança a tranquiliza e ajuda a desaparecer o comporta- mento masturbatório que estava apresentando. 

Conclusão

A partir dessas observações clínicas, inferimos a importância de meni- nos e meninas latentes serem capazes de estabelecer limites essenciais, com a ajuda dos pais, para passar da latência e sair da endogamia para a exogamia. Isso é mais urgente nessa situação de confinamento que ain- da persiste. Isso inclui dar a eles a oportunidade de interagir com outras pessoas fora de casa, com os cuidados necessários devido à pandemia.

É necessário fazer um balanço dos riscos/benefícios, priorizando a saú- de mental das crianças. Na maioria dos casos referidos os sintomas di- minuíram, assim como a angustia concomitante, na medida em que, no

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processo psicoterápico, as crianças conseguiram elaborar seus medos e os pais conseguiram estabelecer limites saudáveis para que seus filhos pudessem crescer. 

Na APPPNA (Associação Peruana de Psicoterapia Psicanalítica de Crianças e Adolescentes) levantamos a importância do trabalho preven- tivo para alcançar meninos e meninas que não chegam para consulta, mas que podem estar com dificuldades pelo confinamento e pela super- proteção dos pais. A pandemia pode manter seu desejo de prolongar a família ideal e estreitar o vínculo com os filhos.

Em vez disso, meninos e meninas mostram interesse e impulso para o exterior. Observa-se uma busca de crescimento, de separação. Eles aproveitam e reivindicam os poucos espaços de lazer fora de casa com os primos, amigos e colegas em geral. Aqueles que tiveram a oportuni- dade de ter mais interações presenciais são os que conseguiram lidar melhor com a situação pandêmica e diminuíram seus sintomas. Aqueles que permaneceram mais presos ao vínculo endogâmico, por outro lado, sentem que estão presos, que os adultos tiram a possibilidade de cres- cer e viver, como é evidenciado na história de uma menina de 9 anos ao terminar um dos contos do teste de “Contos incompletos de Duss”: “…de repente, ela sonhou com sua avó que tinha morrido e lhe pediram seu sangue para que a avó pudesse continuar vivendo. Embora seu sonho não tenha sentido, porque a criança tem que crescer e ter uma vida inteira. Ao tirar o sangue da criança, a avó já viveu suficiente, ela teria pouco tempo de vida, ao contrário da criança que tem uma vida inteira”.

Referências bibliográficas Blos, P. (1971). Psicoanálisis de la adolescencia. México: Editorial Joaquín Mortiz, Grupo Planeta.

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“El trayecto de mi identidad supone que he cambiado, pero la regularidad del cambio demuestra que soy el mismo”

Mario Benedetti: Hoy la alegría (cuentos completos) Pensar la sexualidad infantil y sus destinos hoy, necesariamente me re- mite a cómo veníamos pensando la subjetividad y la clínica en los últimos tiempos y el impacto que ha tenido la pandemia en esa subjetividad.

Parto de la propuesta Freudiana de sexualidad infantil como aquello que no tiene que ver con la genitalidad, sino que tiene que ver con todo lo que, pasando por el par placer displacer, abarca las problemáticas del sufrimiento psíquico, del amor y del odio.

Freud en el “Proyecto de psicología” (1895) plantea que todo estímulo que ingresa al aparato se transforma en excitación. En “Inhibición, sín- toma y angustia” (1926), plantea que el yo al desencadenar la señal de angustia intenta evitar ser desbordado por la aparición de la angustia automática, característica de la situación traumática.

Se establece una especie de simetría entre el peligro externo y el peligro interno: el yo es atacado desde dentro por el aumento de excitaciones pulsionales, como lo es desde fuera.

La sexualidad infantil es conceptualizada por Freud como anárquica en sus comienzos – no subordinable al amor de objeto – opera durante toda la vida como plus irreductible a la auto conservación y a la pro- creación. Laplanche la denominó sexualidad paragenital, como modo de marcar que no se trata de una sexualidad anterior cronológicamente, a la sexualidad genital a la cual deberá subordinarse, sino de dos sexuali- dades diferentes que coexistirán durante toda la vida del sujeto.

No se trata de una sexualidad instintiva, su origen tiene que ver con el plus de excitación que introduce el otro humano a través de los cuida- dos de la cría, demarcando zonas autoeróticas. Implantación de la pul- sión cuyo destino determinará los destinos del sujeto.

Lo instintivo se ve alterado por la implantación de la pulsión que instau- ra vías libidinales que definirán los modos de relación con el mundo.

La represión originaria a partir del contrainvestimiento que ejerce el adulto desde su narcisismo, liga las representaciones del autoerotismo a lo inconsciente dando origen a instancias diferenciadas con legalida- des de funcionamiento diferenciado. Origen de la instancia yoica que será sede del sujeto y con funciones de ligazón como modo de reequili- bramiento de la energía.

Se inicia así un proceso que, a través de identificaciones múltiples con los objetos originarios, sus sustitutos, y las propuestas identificatorias desde la cultura; irá constituyendo la identidad del sujeto en sus múlti- ples aspectos.

Ese yo es el resultado del amor del otro, de lo que Silvia Bleichmar con- ceptualizó como narcisismo trasvasante, e incluye representaciones no solo acerca del cuerpo, sino también acerca de quién se es.

Lic. María Inés Pastore

1

1 Lic. en Psicología UBA. Especialista en Clínica Psicoanalítica con niños y adolescentes. Vicepresidenta de ASAPPIA. Integrante del Área de infancia y del equipo de

supervisores de ASAPPIA. Directora de la carrera de Especialización en Clínica Psicoanalítica del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires. Distrito XIV. licpastore@gmail.

com

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El yo toma a su cargo la representación de la autoconservación en fun- ción de los órdenes simbólicos en los que se inserta. Son las formas en las que un sujeto humano se imagina a sí mismo como existiendo, las formas en las que se representa el cuidado de la vida.

S. Bleichmar diferencia la autopreservación de la autoconservación. La autopreservación es la forma en el yo toma a su cargo la preservación de la identidad y de la imagen. Se encuentra más ligada a modalidades discursivas ideales: qué se es, quién se es.

En líneas generales autoconservación y autopreservación funcionan in- tegradas, pero en ciertos momentos pueden entrar en tensión.

En los últimos tiempos previos a la pandemia, nos encontrábamos pen- sando los cambios en la subjetividad a partir de lo que se presentaba en la clínica como nuevos padecimientos humanos, en relación a los cuadros psicopatológicos tradicionalmente utilizados para pensar en la clínica.

Padecimientos subjetivos que Yago Franco definiera como “Paradigma borderline”, paradigma clínico epocal estrechamente ligado con la pul- sión de muerte y con el modo de ser de la cultura y la subjetividad.

La cultura del neoliberalismo nos propone, una exigencia de lo ilimitado:

goce ilimitado, consumo ilimitado, aceleración de la temporalidad de la mano de la tecnología a la búsqueda de lo inmediato.

Imaginario social instituyente, como lo define Castoriadis; colectivo que ofrece, desde sus instituciones, las significaciones y los modelos identifi- catorios, a través de los cuales los sujetos vehiculizan su vida pulsional.

Modos de ser, pensar, hacer, desear y sentir.

Formas clínicas como el llamado ataque de pánico, la depresión, el pasa- je al acto, las adicciones, las anorexias, las patologías psicosomáticas, los cuadros borderline, fueron cobrando dominancia en la escena clínica, coexistiendo con distintas corrientes psíquicas y diferentes dominancias estructurales (neurosis, psicosis y perversión).

Formas clínicas vinculadas a fallas en la simbolización, función funda- mental a cargo del yo para ligar la excitación, en la búsqueda de un equi- librio de la economía psíquica bajo el dominio del principio de placer.

En estas cuestiones, entre otras, nos econtrábamos cuando irrumpió la pandemia generando una abrupta interrupción de los modos habituales de funcionamiento, y por lo tanto de resolución de la vida pulsional, y de los modos elaborativos de los acontecimientos de nuestra vida, por ejemplo los duelos. La imposibilidad del encuentro con los otros, nos llevó a la búsqueda de modos alternativos en los que la tecnología surge como vía privilegiada, para el trabajo, la educación y el encuentro social.

Sin embargo poco a poco nos fuimos dando cuenta de lo irremplazable de la presencia y el encuentro de los cuerpos.

El concepto de defensas maníacas de Klein, nos permite comprender algunos modos de funcionamiento observados a partir de la pandemia.

Ante la pérdida, “las defensas maníacas sirven para proteger al yo de senti- mientos muy intensos de miedo a la pérdida, duelo, nostalgia y dolor. Dichas defensas incluyen mecanismos como la escisión, la idealización, la identifi-

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La negación de la realidad se puede mantener reavivando la omnipoten- cia y el control omnipotente del objeto. La relación maníaca con los objetos se caracteriza por una tríada de sentimiento: control, triunfo y desprecio.”

(Hanna Segal, Introducción a la obra de Melanie Klein)

La pandemia, las medidas de aislamiento preventivo, el impacto en la economía etc. constituyeron una amenaza de vida.

Como sujetos escindidos, en todo lo que hacemos, se pone en juego algo de lo pulsional reprimido, de aquella sexualidad infantil, vehiculi- zado de diferentes maneras y de la que permanentemente nuestro psi- quismo se defiende.

La fantasía de que todo pasaría rápidamente, heredera de la lógica de la inmediatez, no favoreció nuevos modos de reordenamiento de la co- tidianeidad y muchas de las formas de ligazón y descarga pulsional pre- existentes que se vieron interrumpidas, produjeron un exceso de excita- ción para el cual se hace necesario encontrar un destino.

Se genera una estasis libidinal que puede ser pensada en el modelo de las “neurosis actuales” (Freud 1916/17) descriptas en relación a cierto exceso de excitación, que no se expresa a través de síntomas psiconeu- róticos sino con manifestaciones tales como fatiga física, cefaleas, dife- rentes trastornos gástricos, insomnio, irritabilidad, desasosiego. Freud la describe como angustia desligada, sin sustitución representativa; es decir, sin mediación simbólica. Producción simbólica definida como

“todo aquello que implica circulación de conjuntos ideativos, represen- tacionales, lingüísticos, lo que no se reduce a la cosa en sí.”

Vemos acentuarse, a través del uso de las redes modos compulsivos en diversos órdenes (cocinar, consumir, hacer gimnasia, yoga), efecto del intento de ligar excesos de excitación desligadas de los modos habitua- les de resolución.

El incremento de la irritabilidad y de la violencia, la intolerancia nos ofre- cen un escenario en el que se depliega el día a día, impensado en otros momentos.

Los medios de comunicación se constituyeron muchas veces en un fac- tor traumático, produciendo un exceso de estimulación imposible de metabolizar, producto de mensajes contradictorios, falsas noticias e in- tentando muchas veces manipular la opinión pública con fines políticos, sin tener en cuenta el estado de desvalimiento en que nos encontramos.

Estímulos que ingresan en forma descualificada, disruptiva, con escasas posibilidades de metabolización.

La ligazón, es un término utilizado por Freud para designar una ope- ración que tiende a limitar el libre flujo de las excitaciones, a unir las representaciones entre sí, a constituir y mantener formas relativamente estables. Proceso que requiere de un tiempo y de la tolerancia de la frus- tración y de afectos considerados como negativos. (tristeza, angustia, enojo etc.)

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Las distintas formas de violencia y maltrato encontraron un escenario propicio para desplegarse, vehiculizadas por discursos de odio a la bús- queda de un enemigo designado culpable de lo que sucede. El ¨quedate en casa¨ significó en muchos casos la convivencia con otros violentos o con abusadores.

La salud mental en jaque, y los equipos de salud llevados a recrear mo- dos de asistencia, en un marco de insuficiencia que se venía gestando hace varias décadas.

El tiempo transcurre y a un año y medio de la iniciación de la pandemia, la tan esperada vuelta a la normalidad no se ha producido y si algo está claro es lo incierto del futuro.

En algunos casos la pandemia, ha tenido un efecto traumático.

En términos económicos, el traumatismo se caracteriza por un aflujo de ex- citaciones excesivo, en relación a la tolerancia del sujeto y su capacidad de controlar y elaborar psíquicamente dichas excitaciones.” (Jean Laplanche, Jean-Bertrand Pontalis. Diccionario de Psicoanálisis).

En el traumatismo luego de cierto tiempo de latencia aparecen sínto- mas que se reagrupan según dos modalidades:

1.- el cuadro de neurosis traumáticas propiamente dichas.

2.- un cuadro neurótico en el que el traumatismo parece haber desenca- denado neurosis preexistentes. (Las vías de acceso al inconsciente están siempre abiertas, mientras que las vías de salida son las que están ce- rradas. De manera que este aflujo de excitación se liga y reactiva neu- rosis previas, pero no de la misma manera, sino que el traumatismo los resignifica).

Las formas de exclusión social se han visto incrementada por la pérdida de fuentes de trabajo, la imposibilidad de acceder a la educación por el no acceso a la tecnología, el deterioro de años de la salud pública.

¿Cómo posicionarnos y como intervenir, como psicoanalistas, frente a este panorama?

La tarea del terapeuta es otorgar formas de simbolización y de signifi- cación, a las representaciones que no han logrado insertarse en las ca- denas psíquicas para organizar nuevas formas de significación. Trabajar con los modos de representar los que sucede para reubicar los afectos.

La interpretación como modo de intervención no resulta adecuada en estos casos, ya que no se trata de síntomas en sentido estricto, forma- ciones del inconsciente que intentan dar solución al conflicto entre ins- tancias, sino de lo que Silvia Bleichmar conceptualizó como trastornos.

Modos en que la excitación no ligada, irrumpe en el yo, en un intento de descarga.

Se hace necesario encontrar nuevos modos de ligazón y descarga de la pulsión, vías colaterales que permitan que lo autoconservativo y lo autopreservativo vuelvan a integrarse, permitiendo reencontrar modos de funcionamiento ligados a lo amoroso, a la ternura, al respeto y el cui- dado de sí mismo y del semejante.

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“O caminho da minha identidade pressupõe que eu tenha mudado, Mas a regularidade da mudança mostra que sou a mesma”

Mario Benedetti: Alegria de hoje (histórias completas) Pensar a sexualidade infantil e seus destinos hoje, necessariamente me remete a como vínhamos pensando a subjetividade e a clínica nos últi- mos tempos e o impacto que a pandemia teve nessa subjetividade.

Parto da proposta freudiana da sexualidade infantil como aquela que nada tem a ver com a genitalidade,mas tem a ver com tudo o que, pas- sando pelo par de prazer desagrado, acarca as problemáticas do sofri- mento psíquico, do amor e do ódio.

Freud no “Projeto de psicologia” (1895) propõe que todo estímulo que entra no aparelho se transforma em excitação. Em “Inibição, sintoma e angústia” (1926), sugeir que o Eu, ao desencadear o sinal de angústia tenta evitar ser trasbordado pelo aparecimento da angústia automática, característica da situação traumática.

Uma espécie de simetria é estabelecida entre o perigo externo e o peri- go interno: o Eu é atacado por dentro pelo aumento de excitações pul- sionais, como o é de fora.

A sexualidade infantil é conceituada por Freud como anárquica em seus primórdios - não subordinada ao amor de objeto - opera durante toda a vida como plus irredutível à auto-preservação e à procriação. Laplanche a denominou sexualidade paragenital,como forma de marcar que não é uma sexualidade que cronologicamente antecede, à sexualidade genital à qual deverá subordinar-se, mas de duas sexualidades diferentes que coexistirão durante ao longo da vida do sujeito.

Não se trata de uma sexualidade instintiva, sua origem tem a ver com o plus de excitação que introduz o outro humano através dos cuidados da prole, demarcando zonas auteroóticas. Implantação da pulsão cujo destino determinará os destinos do sujeito

O instintivo é alterado pela implantação da pulsão que estabelece vias libidinais que definirão os modos de relacionamento com o mundo.

A repressão origina-se do contra-investimento que exerce o adulto des- de seu narcisismo, liga as representações do autoerotismo ao incons- ciente dando origem a instâncias diferenciadas com legalidades de fun- cionamento diferenciado. Origem da instância yoica que será sede do sujeito e com funções de ligação como modo de reequilibramento da energia.

Inicia-se assim um processo que, através de múltiplas identificações com os objetos originais, seus substitutos, e as propostas que se iden- tificam desde a cultura;irá constituindo a identidade do sujeito em seus múltiplos aspectos.

Esse Eu é o resultado do amor ao outro, daquilo que Silvia Bleichmar conceituou como narcisismo transvazante, e inclui representações não apenas sobre o corpo, mas também sobre quem se é.

Lic. María Inés Pastore

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1 Graduada em Psicologia pela UBA. Especialista em Clínica Psicanalítica com crianças e adolescentes.

Vice-presidente da ASAPPIA.

Membro da Área Infantil e equipe de Supervisores da ASAPPIA.

Diretor da Especialização em Clínica Psicanalítica do Colégio de Psicólogos da Província de Buenos Aires. Distrito XIV. [email protected]

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