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EDICI ÓN DE LETRA GRANDE

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(1)

34567

D I C I E M B R E D E 2 0 2 0 EDICI ´

ON DE LETRA GRANDE

ART´

I CULOS QUE SE ESTUD IAR ´ AN

(2)

ART´

ICULO

DE ESTUDIO

49

Creemos firmemente en la resurrecci ´

on

“Tengo esperanza en Dios [...] de que va a haber una resurrecci ´

on tanto de justos como de injustos” (HECH. 24:15).

CANCI ´

ON 151 Jehov´

a los llamar ´ a

AVANCE El cap´

ıtulo 15 de 1 Corintios habla de la resurrecci ´ on.

¿Por qu ´

e es tan importante esta creencia para nosotros, y por qu ´

e podemos estar convencidos de que Jes ´

us fue resucitado? Este art´

ıculo responder´

a esta y otras pregun- tas muy importantes relacionadas con la resurrecci ´

on.

(3)

EN LA vida es muy importante tener ilusiones y es- peranzas. Por ejemplo, hay quienes anhelan tener un matrimonio feliz, o que sus hijos crezcan sanos, o recuperarse de una enfermedad grave. Los cris- tianos tambien podemos desear cosas como esas.´ Pero hay algo que esta muy por encima de todas: la´ esperanza de vivir para siempre y de volver a ver a nuestros seres queridos que han muerto.

2 El apostol Pablo expres´ o as´ ı su creencia en la re-´ surreccion: “Tengo esperanza en Dios [...] de que´ va a haber una resurreccion tanto de justos como´ de injustos” (Hech. 24:15). Pero, incluso antes que el, el patriarca Job dijo que estaba seguro de que´ Dios se acordarıa de´ el y le devolver´ ıa la vida (Job´ 14:7-10, 12-15).

3 “La resurreccion de los muertos” es uno de “los´ fundamentos” o “ensenanzas b˜ asicas” del cristianis-´ mo (Heb. 6:1, 2). Pablo la analizo a fondo en el cap´ ı-´ tulo 15 de 1 Corintios. Su explicacion de seguro´ animo mucho a los cristianos del siglo primero, y´ tambien puede fortalecernos a nosotros sin impor-´ tar por cuantos a´ nos hayamos abrigado esta espe-˜ ranza.

1, 2. ¿Qu´

e maravillosa esperanza tienen los siervos de Jehov´ a?

3. ¿C ´

omo nos beneficiar´

a analizar el cap´

ıtulo 15 de 1 Corintios?

(4)

4 La resurreccion de Jesucristo es la clave de´ nuestra esperanza de que nuestros seres queridos pueden resucitar. Era parte de “las buenas noti- cias” que Pablo les anuncio a los corintios (1 Cor.´ 15:1, 2). De hecho, les dijo que, si no creıan que´ Cristo fue resucitado, su fe serıa in ´util (1 Cor.´ 15:17). Esta claro que la fe en la resurrecci´ on de Je-´ s ´us es el pilar que sostiene nuestra esperanza cris- tiana.

5 Pablo comenzo su an´ alisis destacando tres he-´ chos: “que Cristo murio por nuestros pecados”,´

“que fue enterrado” y “que fue resucitado al ter- cer d´

ıa, seg ´un las Escrituras” (lea 1 Corintios 15:

3, 4).

6 ¿Que significan para nosotros la muerte, el en-´ tierro y la resurreccion de Jes ´us? El profeta Isa´ ıas´ predijo que el Mesıas ser´ ıa “eliminado de la tierra´ de los vivos” y que se le darıa “una tumba junto con´ los malvados”. Pero anadi˜ o algo m´ as: que llevar´ ıa´

“los pecados de muchas personas”. ¿Como hizo´ esto Jes ´us? Dando su vida como rescate (Is. 53:8, 9, 12; Mat. 20:28; Rom. 5:8). Ası pues, la muerte,´

4. ¿Cu´

al es la clave de nuestra esperanza de que nuestros seres queridos van a resucitar?

5, 6. ¿Qu´

e significan para nosotros las palabras de 1 Corintios 15:

3, 4?

(5)

el entierro y la resurreccion de Jes ´us nos propor-´ cionan una base solida para tener la esperanza de´ ser liberados del pecado y la muerte, y de volver a ver a nuestros seres queridos que han muerto.

HUBO MUCHOS TESTIGOS

7 Para tener fe en la resurreccion primero es ne-´ cesario que estemos convencidos de que Jes ´us re- sucito. ¿Por qu´ e podemos estar seguros de que´ Jehova le devolvi´ o la vida?´

8 Hubo muchas personas que vieron a Jes ´us re- sucitado (1 Cor. 15:5-7). El primero que menciono´ Pablo fue Cefas, es decir, el apostol Pedro. Un gru-´ po de discıpulos tambi´ en asegur´ o que Pedro hab´ ıa´ visto a Jes ´us resucitado (Luc. 24:33, 34). Ademas,´ lo vieron “los Doce”, o sea, los apostoles. Luego “se´ les aparecio a m´ as de 500 hermanos a la vez”, qui-´ zas en el feliz encuentro en Galilea relatado en Ma-´ teo 28:16-20. Tambien “se le apareci´ o a Santiago”,´ seguramente su medio hermano, que hasta ese mo- mento no habıa cre´ ıdo que Jes ´us fuera el Mes´ ıas´ (Juan 7:5). Pero, despues de verlo resucitado, se´ convencio. Es interesante que, para cuando Pablo´ escribio esta carta —alrededor del a´ no 55—, mu-˜ chos de los que habıan visto a Jes ´us resucitado´

7, 8. ¿Qu´

e nos convence de que Jes´

us resucit´ o?

(6)

seguıan vivos. As´ ı que quienes tuvieran dudas po-´ dıan hablar con ellos.´

9 Tiempo despues, Jes ´us se le apareci´ o al propio´ Pablo (1 Cor. 15:8). Pablo, tambien llamado Saulo,´ iba de camino a Damasco cuando oyo la voz de Je-´ s ´us resucitado y lo vio en una visi ´

on en el cielo (lea Hechos 9:3-5). Aquella experiencia fue una prueba mas de la resurrecci´ on de Jes ´us (Hech. 26:12-15).´

10 Algunas personas encontrarıan muy interesan-´ te el testimonio de Pablo porque en el pasado el ha-´ bıa perseguido a los cristianos. Cuando se conven-´ cio de que Jes ´us hab´ ıa resucitado, se esforz´ o por´ convencer a otros de ello. Mientras llevaba el men- saje de que Jes ´us habıa vuelto a la vida, soport´ o pa-´ lizas, fue encarcelado y sufrio naufragios (1 Cor.´ 15:9-11; 2 Cor. 11:23-27). Estaba tan seguro de que Jes ´us habıa resucitado que estaba dispuesto a mo-´ rir por defender lo que creıa. ¿Verdad que estas´ pruebas nos convencen tambien hoy de que Jes ´us´ volvio a la vida? ¿Y verdad que fortalecen nuestra´ creencia en la resurreccion?´

9. De acuerdo con Hechos 9:3-5, ¿qu´

e otra prueba pod´

ıa dar Pablo de la resurrecci ´

on de Jes´ us?

10. ¿Qu´

e estuvo dispuesto a hacer Pablo cuando se convenci ´ o de que Jes ´

us hab´

ıa resucitado?

(7)

PABLO CORRIGE CREENCIAS EQUIVOCADAS

11 En la ciudad griega de Corinto, algunos cristia- nos tenıan creencias equivocadas sobre la resurrec-´ cion, hasta el punto de negar esta ense´ nanza (1 Cor.˜ 15:12). ¿Por que? En la ciudad vecina de Atenas, ha-´ bıa fil´ osofos que se burlaban de la idea de que Jes´ us´ hubiera resucitado, y puede que esa manera de pen- sar se les hubiera contagiado a algunos cristianos de Corinto (Hech. 17:18, 31, 32). Puede que otros vie- ran la resurreccion como algo simb´ olico. Pensaban´ que, antes de ser cristianos, al ser pecadores era como si estuvieran muertos; pero, al hacerse cristia- nos, recibıan el perd´ on de los pecados y era como si´ volvieran a la vida. Fuera por una cosa o por otra, si no creıan en la resurrecci´ on, su fe no ten´ ıa ning´ un´ valor. Si Dios no habıa resucitado a Jes´ us, el rescate´ no se habıa pagado y los pecados de ellos no ha-´ bıan sido perdonados. As´ ı que quienes rechazaban la´ creencia en la resurreccion no pod´ ıan tener una es-´ peranza real (1 Cor. 15:13-19; Heb. 9:12, 14).

12 Pablo habıa visto por s´ ı mismo que Cris-´ to habıa sido “levantado de entre los muertos”.´

11. ¿Por que algunos cristianos de Corinto ten´ ıan creencias equi-´ vocadas sobre la resurreccion?´

12. De acuerdo con 1 Pedro 3:18, 22, ¿qu´

e diferencia hubo entre la resurrecci ´

on de Jes ´

us y las anteriores?

(8)

Jes´

us fue el primero de muchos que resucitaron para vivir en el cielo.

(Vea los p´

arrafos 15 y 16).

(9)

Su resurreccion fue mejor que la de quienes resuci-´ taron antes que el, pues ellos volvieron a morir. Pa-´ blo tambien llam´ o a Jes ´us “primicias de los que se´ han dormido en la muerte”. ¿En que sentido fue Je-´ s ´us las primicias o primeros frutos? ´

El fue el pri- mer ser humano que resucito como ser espiritual y´ el primero que fue al cielo (1 Cor. 15:20; Hech.

26:23; lea 1 Pedro 3:18, 22).

“TODOS RECIBIR ´

AN VIDA”

13 ¿Como es posible que por la muerte de un hom-´ bre millones de personas reciban vida? Pablo dio una respuesta muy logica.´ ´

El explico la diferencia´ entre lo que Adan provoc´ o y lo que el sacrificio de´ Cristo hace posible. Refiriendose a Ad´ an,´ el dijo´ que “la muerte vino mediante un hombre”. Cuando Adan pec´ o, provoc´ o su propia muerte y la de sus´ descendientes. Hoy dıa seguimos sufriendo las tr´ a-´ gicas consecuencias de su desobediencia. Pero la esperanza que tenemos gracias a que Dios resucito´ a su Hijo es maravillosa. Pablo explico: “La re-´ surreccion de los muertos tambi´ en viene mediante´ un hombre [Jes ´us]. Porque, ası como en Ad´ an to-´ dos estan muriendo, as´ ı tambi´ en en el Cristo todos´ recibiran vida” (1 Cor. 15:21, 22).´

13. ¿C´

omo explic´

o Pablo la diferencia entre Ad´

an y Jes´ us?

(10)

14 ¿A quienes se refer´ ıa Pablo cuando dijo que “en´ Adan todos est´ an muriendo”? A los descendien-´ tes de Adan, que hemos heredado el pecado y´ la imperfeccion, y estamos condenados a morir´ (Rom. 5:12). Adan no est´ a entre los que “recibir´ an´ vida”. ´

El no puede beneficiarse del rescate, pues era un hombre perfecto que desobedecio a Dios a sa-´ biendas. Recibio lo mismo que recibir´ an aquellos a´ quienes “el Hijo del Hombre” juzgue como “ca- bras”: “la destruccion eterna” (Mat. 25:31-33, 46;´ Heb. 5:9).

15 Notemos que Pablo dijo que “en el Cristo todos recibiran vida” (1 Cor. 15:22).´ ´

El les dirigio su car-´ ta a los cristianos de Corinto, que eran ungidos y por tanto resucitarıan en el cielo. Ellos hab´ ıan sido´

“santificados en union con Cristo Jes ´us” y “llama-´ dos para ser santos”. Pablo tambien mencion´ o a´

“los que se han dormido en la muerte en union con´ Cristo” (1 Cor. 1:2; 15:18; 2 Cor. 5:17). Y, en otra de las cartas que escribio por inspiraci´ on, dijo: “Si es-´ tamos unidos a el [a Jes ´us] en una muerte como la´ suya, tambien estaremos unidos a´ el en una re-´ surreccion como la suya” (Rom. 6:3-5). Jes ´us resu-´

14. ¿Por qu ´

e sabemos que Ad ´

an no resucitar´ a?

15. ¿Quienes est´ an incluidos en las palabras “todos recibir´ an´ vida”?

(11)

cito como ser espiritual y fue al cielo. Eso mismo´ les espera a todos los que estan “en uni´ on con Cris-´ to”, es decir, a todos los ungidos.

16 Pablo escribio que Cristo resucit´ o “como pri-´ micias de los que se han dormido en la muerte”. Re- cordemos que hubo otras personas, como Lazaro,´ que resucitaron en la Tierra, mientras que Jes ´us fue el primero que resucito como ser espiritual y re-´ cibio la vida eterna. En ese sentido era como los´ primeros frutos de la cosecha que los israelitas le ofrecıan a Dios. Adem´ as, al llamar a Jes ´us “primi-´ cias”, Pablo dio a entender que despues tambi´ en ha-´ brıa otras personas que resucitar´ ıan para vivir en´ el cielo. Con el tiempo, todos los que estuvieran “en union con Cristo” —entre ellos los ap´ ostoles— re-´ sucitarıan para vivir en el cielo, igual que Jes ´us.´

17 Para cuando Pablo escribio a los corintios, la´ resurreccion celestial de los que estuvieran “en´ union con Cristo” todav´ ıa no hab´ ıa comenzado.´ De hecho, dio a entender que sucederıa en un mo-´ mento futuro. Dijo: “Cada uno en su debido orden:

Cristo como primicias, y despues los que le perte-´ necen al Cristo durante su presencia” (1 Cor. 15:23;

16. ¿Qu´

e dio a entender Pablo al llamar a Jes ´

us “primicias”?

17. ¿Cu´

ando recibir´

ıan su recompensa celestial los que estuvieran

“en uni ´

on con Cristo”?

(12)

1 Tes. 4:15, 16). Como vemos, los apostoles y otros´ ungidos tendrıan que esperar hasta la presencia de´ Cristo para recibir su recompensa celestial y estar

“unidos a el en una resurrecci´ on como la suya”.´ Ahora vivimos en la predicha “presencia” de Cristo.

SEGUROS DE NUESTRA ESPERANZA

18 ¿Que hay de los cristianos fieles que no tienen´ la esperanza de vivir en el cielo con Cristo? Ellos tambien abrigan la esperanza de una resurrecci´ on.´ Lo sabemos porque la Biblia explica que Pablo y los demas que van al cielo se benefician de “la re-´ surreccion m´ as temprana de entre los muertos”´ (Filip. 3:11). ¿Verdad que esto da la idea de que ha- brıa una resurrecci´ on posterior? Esto encajar´ ıa con´ lo que Job dijo sobre su futuro (Job 14:15). “Los que le pertenecen al Cristo” estaran con Jes ´us en´ el cielo cuando el destruya “todo gobierno y toda´ autoridad y poder”. Entonces, hasta “el ´ultimo ene- migo, la muerte, sera destruido”. Queda claro, por´ tanto, que quienes resuciten en el cielo nunca mo- riran. ¿Y qu´ e pasa con los que tienen la esperanza´ de vivir en la Tierra? (Lea 1 Corintios 15:24-26).

18. a) ¿Por qu´

e sabemos que despu ´

es de la resurrecci ´

on celestial habr´

a otra? b) Seg´

un 1 Corintios 15:24-26, ¿qu´

e suceder´

a en el cielo?

(13)

19 Los que esperan vivir en la Tierra pueden decir como Pablo: “Tengo esperanza [...] de que va a ha- ber una resurreccion tanto de justos como de injus-´ tos” (Hech. 24:15). Como esta claro que en el cielo´ no puede entrar ninguna persona injusta, esas pa- labras tienen que referirse a una resurreccion futu-´ ra en la Tierra.

20 No hay ninguna duda: “Va a haber una re- surreccion”. Quienes vuelvan a la vida en la Tierra´ tendran la oportunidad de vivir para siempre.´

19. ¿Qu´

e esperanza pueden tener quienes esperan vivir en la Tierra?

20. ¿Qu´

e efecto ha tenido este art´

ıculo en su esperanza?

Creer firmemente en la resurrecci´ on nos permite mirar al futuro con confianza.

(Vea el parrafo 20).´

(14)

Podemos confiar por completo en esa promesa.

Si algunos de nuestros seres queridos han falleci- do, nos consuela saber que podran resucitar cuan-´ do Cristo y los ungidos reinen “por los 1.000 anos”˜ (Apoc. 20:6). Tambien podemos tener plena con-´ fianza en que, si morimos antes de que empiece el Milenio, nuestro futuro esta asegurado. Esta “espe-´ ranza no decepciona”, nos sostiene ahora y nos ayuda a ser mas felices sirviendo a Dios (Rom. 5:5).´ En el siguiente artıculo, veremos qu´ e m´ as podemos´ aprender del capıtulo 15 de 1 Corintios.´



DESCRIPCI ´

ON DE LAS IM ´

AGENES. P´

agina 8: Jes´

us fue el primero en subir al cielo (Hech. 1:9). Algunos disc´

ıpulos que ir´ ıan all´

ı con ´

el fueron Tom´

as, Santiago, Lidia, Juan, Mar´

ıa y Pablo. P´

agina 13: Un hermano perdi ´

o a su querida esposa, con la que sirvi ´

o a Jehov´

a por a ˜

nos, pero contin´

ua sirviendo fielmente, seguro de que ella resucitar´ a.

¿QU ´

E RESPONDER´ IA?

˛ ¿Qu ´

e pruebas lo convencen a usted de que Jes ´

us resucit´

o?

˛ ¿Por qu´ e es tan importante para nosotros la resurrecci´

on de Jes´

us?

˛ ¿C ´

omo fortalece su fe en la resurrecci ´

on el cap´

ıtulo 15 de 1 Corintios?

CANCI ´

ON 147

(15)

ART´

ICULO

DE ESTUDIO

50

“¿C ´

omo van a resucitar los muertos?”

“Muerte, ¿d ´

onde est ´

a tu victoria? Muerte, ¿d ´

onde est ´ a tu aguij ´

on?” ( 1 COR. 15:55).

CANCI ´

ON 141

El maravilloso regalo de la vida

AVANCE

La segunda mitad de 1 Corintios 15 nos da m ´

as detalles sobre la resurrecci ´

on, en especial la de los ungidos. Pero lo que Pablo escribi ´

o tambi ´

en es importante para las otras ovejas. Este art´

ıculo mostrar´ a qu ´

e efecto debe te- ner en nuestra vida la esperanza de la resurrecci ´

on y qu ´ e motivos nos da para mirar al futuro con confianza.

(16)

TODOS los siervos de Jehova queremos saber m´ as´ cosas sobre la resurreccion celestial. Obviamente, a´ los ungidos que quedan en la Tierra les interesa este tema porque tiene que ver con su esperanza de vi- vir en el cielo. Y a quienes tienen la esperanza de vi- vir en la Tierra —que son la mayorıa de los siervos´ de Jehova—, porque gracias a esa resurrecci´ on reci-´ biran muchas bendiciones.´

2 Dios inspiro a algunos disc´ ıpulos de Jes´ us del si-´ glo primero para que escribieran sobre la esperan- za celestial. El apostol Juan explic´ o: “Ahora somos´ hijos de Dios, pero todavıa no se ha manifestado lo´ que seremos. Sabemos que cuando el sea manifesta-´ do seremos como el” (1 Juan 3:2). As´ ı que los ungi-´ dos no saben como ser´ a eso de vivir en el cielo´ y tener un cuerpo espiritual. Lo que sı saben es´ que cuando reciban su recompensa veran a Jehov´ a.´ La Biblia no revela todos los detalles sobre la re- surreccion celestial, pero da algunos. Por ejemplo,´ el apostol Pablo dijo que los ungidos estar´ an con´ Cristo cuando el destruya “todo gobierno y toda au-´ toridad y poder”, lo que incluye al “ultimo enemigo,´ la muerte”. Finalmente, Jesus y los que gobiernen´ con el se someter´ an ellos mismos y someter´ an to-´

1, 2. ¿Por qu ´

e es importante para todos los cristianos aprender acerca de la resurrecci ´

on celestial?

(17)

das las cosas a Jehova (1 Cor. 15:24-28). ¡Qu´ e mo-´ mento tan emocionante!1

3 La fe en la resurreccion ayud´ o a Pablo a sopor-´ tar todo tipo de pruebas (lea 1 Corintios 15:30-32).

Les dijo a los corintios: “Diariamente me enfrento a la muerte”. Y anadi˜ o: “He peleado con animales´ salvajes en ´

Efeso”. Puede que se refiriera a luchar con animales de verdad en el circo de esa ciudad (2 Cor. 1:8; 4:10; 11:23). O tal vez se refiriera a la oposicion de los jud´ ıos y de otros enemigos´ que eran como “animales salvajes” (Hech. 19:26-34;

1 Cor. 16:9). En cualquier caso, Pablo siempre se en- frento a los peligros con optimismo (2 Cor. 4:16-´ 18).

4 Nosotros tambien vivimos en tiempos peligro-´ sos. Algunos de nuestros hermanos han sido vıcti-´ mas de delitos. Otros viven en zonas donde hay mu- chısima inseguridad debido a las guerras. Y, en´ algunos lugares, la predicacion est´ a restringida´ o hasta prohibida, y nuestros hermanos sirven a

1 En la secci ´

on “Preguntas de los lectores” de este n ´

umero, se explica lo que Pablo quiso decir en 1 Corintios 15:29.

3. Tal como indica 1 Corintios 15:30-32, ¿que pudo hacer Pablo´ gracias a su fe en la resurrecci´

on?

4. ¿Como fortalece la esperanza de la resurrecci´ on a muchos cris-´ tianos hoy? (Vea la foto de la portada).

(18)

Jehova arriesgando su libertad o su vida. Aun as´ ı,´ todos esos cristianos siguen adorando a Jehova y´ son un ejemplo para nosotros. No tienen miedo por- que saben que, aunque mueran, Jehova promete´ darles algo mucho mejor.

5 Pablo advirtio a sus hermanos de que algunos´ tenıan una manera de pensar muy peligrosa: “Si los´ muertos no van a ser resucitados, ‘comamos y be- bamos, porque manana moriremos’ ”. Esa forma de˜ ver la vida ya existıa mucho antes. De hecho, es po-´ sible que Pablo estuviera citando de Isaıas 22:13,´ donde se explica que los israelitas se dedicaban a disfrutar de los placeres de la vida en vez de acer- carse a Dios. Como mucha gente hoy dıa, aquellos´ israelitas se decıan a s´ ı mismos: “Disfruta, que la´ vida es corta”. Pero ya sabemos lo mal que acabo la´ nacion de Israel (2 Cr´ on. 36:15-20).´

6 La fe en la resurreccion debe guiarnos a la hora´ de escoger con quien pasamos tiempo. Los cristia-´ nos de Corinto tenıan que evitar juntarse con quie-´ nes negaban la resurreccion. ¿Qu´ e nos ense´ na esto?˜ Que la amistad estrecha con las personas que solo

5. ¿Qu´

e manera de pensar podr´

ıa debilitar nuestra fe en la re- surrecci ´

on?

6. ¿Como deber´ ıa influirnos la fe en la resurrecci´ on al escoger con´ qui´

en pasamos tiempo?

(19)

piensan en vivir el momento no nos traera nada´ bueno. Su compan˜ ıa puede echar a perder nuestros´ principios y buenas costumbres. De hecho, podrıa´ llevarnos a hacer cosas que Dios odia. Por eso, Pa- blo dio este firme consejo: “Entren en razon hacien-´ do lo que es justo y no practiquen el pecado” (1 Cor.

15:33, 34).

“¿CON QU ´

E CLASE DE CUERPO VENDR ´

AN?”

7 (Lea 1 Corintios 15:35-38). Alguien que quisie- ra sembrar dudas sobre la resurreccion podr´ ıa pre-´ guntar: “¿Como van a resucitar los muertos? S´ ı,´

¿con que clase de cuerpo vendr´ an?”. Es bueno que´ analicemos la respuesta que dio Pablo, porque mu- chas personas tienen sus propias ideas acerca de lo que sucede despues de la muerte. Pero ¿qu´ e ense´ na˜ la Biblia?

8 Cuando alguien muere, su cuerpo se descompo- ne. Pero Jehova, que cre´ o el universo de la nada,´ puede resucitar a esa persona y darle el cuerpo que necesite (Gen. 1:1; 2:7). Pablo us´ o un ejemplo para´ explicar que Dios no le da el mismo cuerpo, sino que

7. Segun 1 Corintios 15:35-38, ¿qu´ e podr´ ıan preguntar algunos so-´ bre la resurrecci ´

on?

8. ¿Qu´

e ejemplo nos ayuda a entender mejor la resurrecci ´

on celes- tial?

(20)

puede darle a cada uno “el cuerpo que quiere”.

El habl´ o de “un simple grano” o una “semilla” que´

se planta en la tierra y se convierte en una nueva planta. Esa planta es muy diferente a aquella peque- na semilla.˜

9 (Lea 1 Corintios 15:39-41). Pablo destaco la´ gran variedad que hay en la creacion. Por ejemplo,´ los cuerpos del ganado, las aves y los peces son muy distintos unos de otros. Tambien dijo que el Sol y la´ Luna son muy distintos, y que “la gloria de cada es-

9. ¿Que dice 1 Corintios 15:39-41 sobre los diferentes tipos de´ cuerpos que existen?

(21)

trella es diferente”. Aunque no lo notemos a simple vista, existen lo que los cientıficos llaman estrellas´ rojas gigantes, enanas blancas y estrellas amarillas, como nuestro Sol. Pablo tambien dijo que “hay´ cuerpos celestiales y cuerpos terrenales”. ¿Que qui-´ so decir? Quienes vivimos en la Tierra tenemos cuerpos fısicos, pero quienes viven en el cielo tie-´ nen cuerpo espirituales, como por ejemplo los an-´ geles.

10 Pablo continuo su explicaci´ on diciendo: “Lo´ mismo sucede con la resurreccion de los muertos.´

10. ¿Qu´

e clase de cuerpo tendr´

an quienes resuciten en el cielo?

Pablo puso el ejemplo de una semilla y una planta para explicar que Dios puede darles a quienes resucita el cuerpo que necesitan.

(Vea el p´

arrafo 8).

(22)

Se siembra en corrupcion y se resucita en incorrup-´ cion”. Claro, cuando alguien muere, su cuerpo se´ descompone y vuelve al polvo (Gen. 3:19). Enton-´ ces, ¿como es posible que un cuerpo resucite “en´ incorrupcion”? Pablo no se refer´ ıa a un ser humano´ que resucita en la Tierra, como las personas a las que resucitaron Elıas, Eliseo y Jes´ us. M´ as bien, se´ referıa a quienes resucitan con un cuerpo celestial,´ es decir, “uno espiritual” (1 Cor. 15:42-44).

11 Cuando Jesus estuvo en la Tierra, tuvo un cuer-´ po fısico. Pero, al resucitar, “se convirti´ o en un es-´ pıritu que da vida” y regres´ o al cielo. De mane-´ ra parecida, los ungidos resucitarıan como seres´ espirituales. Pablo explico: “Tal como somos la ima-´ gen del que fue hecho del polvo, seremos tambien la´ imagen del que es celestial” (1 Cor. 15:45-49).

12 Es importante recordar que Jesus no resucit´ o´ con un cuerpo humano. Cuando Pablo estaba lle- gando al punto mas importante de su an´ alisis, expli-´ co por qu´ e: “Carne y hueso no pueden heredar el´ Reino de Dios” en el cielo (1 Cor. 15:50). Los apos-´ toles y los demas ungidos tampoco ir´ ıan al cielo con´ cuerpos de carne y hueso, que se corrompen. Aho- ra bien, ¿cuando resucitar´ ıan? Pablo dej´ o claro que´

11, 12. ¿Qu ´

e cambio experiment´ o Jes ´

us al resucitar, y qu´

e se pue- de decir de los ungidos?

(23)

esta resurreccion tendr´ ıa lugar en el futuro; no la´ experimentarıan justo despu´ es de morir. Para cuan-´ do Pablo escribio 1 Corintios, algunos disc´ ıpulos´

—como el apostol Santiago— ya se hab´ ıan “dormido´ en la muerte”, y los demas ap´ ostoles y otros ungi-´ dos lo harıan m´ as tarde (1 Cor. 15:6; Hech. 12:1, 2).´

LA VICTORIA SOBRE LA MUERTE

13 Tanto Jesus como Pablo hablaron prof´ etica-´ mente de la presencia de Cristo, un periodo muy im- portante caracterizado por las guerras, los terre- motos, las epidemias y otros acontecimientos mundiales. Esta profecıa, que estamos viendo cum-´ plirse desde 1914, tiene otra parte importante. Je- sus dijo que las buenas noticias del Reino se predi-´ carıan “en toda la tierra habitada para testimonio a´ todas las naciones”, y entonces vendrıa el fin (Mat.´ 24:3, 7-14). Pablo indico que durante “la presencia´ del Senor” los cristianos ungidos que se hab˜ ıan´

“dormido en la muerte” resucitarıan en el cielo´ (1 Tes. 4:14-16; 1 Cor. 15:23).

14 Hoy dıa, los cristianos ungidos que terminan su´

13. ¿Que suceder´ ıa durante la presencia de Jes´ us?´ 14. ¿Qu´

e les sucede a los ungidos que mueren durante la presen- cia de Cristo?

(24)

vida en la Tierra resucitan de inmediato en el cielo.

¿Como lo sabemos? Por las palabras de Pablo de´ 1 Corintios 15:51, 52: “No todos nos dormiremos en la muerte, pero todos seremos cambiados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, durante el toque de la ultima trompeta”. Estas palabras se es-´ tan cumpliendo ahora. Una vez que resuciten, es-´ tos hermanos de Cristo tendran felicidad completa;´ siempre estaran “con el Se´ nor” (1 Tes. 4:17).˜

Los que son cambiados “en un abrir y cerrar de ojos”

ayudar´

an a Jes´

us a aplastar a las naciones.

(Vea el p´

arrafo 15).

(25)

15 La Biblia explica que har´ an en el cielo los que´ son cambiados “en un abrir y cerrar de ojos”. Jesus´ les dice: “Al que venza y se mantenga en mis cami- nos hasta el fin le dare autoridad sobre las naciones,´ ası como yo he recibido autoridad de mi Padre. Y´ el´ pastoreara a la gente con vara de hierro, de modo´ que seran hechos pedazos como vasijas de barro”´ (Apoc. 2:26, 27). Ellos seguiran a su L´ ıder y pasto-´ rearan a las naciones “con vara de hierro” (Apoc.´ 19:11-15).

16 Sin duda, los ungidos lograran la victoria sobre´ la muerte (1 Cor. 15:54-57). Su resurreccion les per-´ mitira participar en limpiar la Tierra de maldad du-´ rante la cercana guerra de Armagedon. Millones de´ otros cristianos sobreviviran a la gran tribulaci´ on y´ entraran en el nuevo mundo (Apoc. 7:14). Estos´ hombres y mujeres veran con sus propios ojos otra´ victoria sobre la muerte: la resurreccion de miles de´ millones de personas que murieron en el pasado.

¡Que momento tan feliz! (Hech. 24:15). Y todos los´ que se mantengan completamente leales a Jehova´ tambien lograr´ an la victoria sobre la muerte here-´ dada de Adan y podr´ an vivir para siempre.´

15. ¿Qu´ e har´

an en el cielo los que son cambiados “en un abrir y cerrar de ojos”?

16. ¿C´

omo vencer´

an a la muerte millones de personas?

(26)

17 Todos los cristianos que estamos vivos hoy dıa´ agradecemos muchısimo las reconfortantes pala-´ bras sobre la resurreccion que Pablo les escribi´ o´ a los corintios. Tenemos muy buenas razones para obedecer el consejo de Pablo de estar “siempre muy ocupados en la obra del Se ˜

nor” (lea 1 Corintios 15:58). Si somos leales y hacemos todo lo que pode- mos en esa obra, nos espera un futuro muy feliz, mucho mas maravilloso de lo que nos podamos ima-´ ginar. Entonces veremos que nuestro trabajo rela- cionado con el Senor no ha sido en vano.˜

17. ¿Que dice 1 Corintios 15:58 que debemos hacer?´

¿QU ´

E RESPONDER´ IA?

˛ ¿C ´

omo nos ayuda la esperanza de la resurrecci ´

on a afrontar las pruebas?

˛ ¿Qu´ e har´

an junto con Cristo los que son cambiados

“en un abrir y cerrar de ojos”?

˛ ¿Por qu ´

e es opor- tuno para noso- tros hoy el conse- jo de 1 Corintios 15:58?

CANCI ´

ON 140

(27)

ART´

ICULO

DE ESTUDIO

51

Jehov ´

a salva a los que est ´

an hundidos en el des ´

animo

“Jehov ´ a est ´

a cerca de los que tienen el coraz ´

on destrozado;

salva a los que estan hundidos en el des´ animo”´ (SAL. 34:18).

CANCI ´

ON 30

Mi Amigo, mi Padre, mi Dios

AVANCE En este art´

ıculo, veremos c ´

omo Jehov ´

a consol ´

o y forta- leci ´

o a Jos ´

e, a Noem´

ı y Rut, a un levita y al ap ´

ostol Pedro cuando pasaron por pruebas que los desanimaron. Tam- bi ´

en veremos lo que podemos aprender de estos ejem- plos y de la compasi ´

on con que Dios los trat´ o.

(28)

ES NATURAL que a veces nos sintamos desanima- dos al pensar que tenemos “una vida corta y llena de problemas” (Job 14:1). Muchos siervos de Jeho- va del pasado se sintieron as´ ı. De hecho, algunos´ quisieron morir (1 Rey. 19:2-4; Job 3:1-3, 11; 7:

15, 16). Pero el Dios en el que confiaban, Jehova,´ siempre los animo y los fortaleci´ o. Adem´ as, hizo´ que sus historias quedaran escritas en la Biblia para consolarnos y ensenarnos (Rom. 15:4).˜

2 En este artıculo, hablaremos de algunos siervos´ de Jehova que se enfrentaron a situaciones que los´ desanimaron: Jose, el hijo de Jacob; la viuda Noe-´ mı y su nuera Rut; el levita que escribi´ o el Salmo 73,´ y el apostol Pedro. ¿C´ omo los fortaleci´ o Jehov´ a?´

¿Y que aprendemos de ellos? Las respuestas a estas´ preguntas nos confirman que “Jehova est´ a cerca de´ los que tienen el corazon destrozado” y “salva´ a los que estan hundidos en el des´ animo” (Sal.´ 34:18).

JOS ´

E FUE V´

ICTIMA DE CRUELES INJUSTICIAS

3 Cuando Jose ten´ ıa unos 17 a´ nos, Dios le revel˜ o´ mediante dos suenos que un d˜ ıa llegar´ ıa a ser al-´

1, 2. ¿Qu ´

e veremos en este art´ ıculo?

3, 4. ¿Qu ´

e le pas ´

o a Jos´

e cuando era joven?

(29)

guien respetado en su familia (Gen. 37:5-10). Pero,´ poco despues de tener estos sue´ nos, su vida dio un˜ vuelco. Sus hermanos, en lugar de respetarlo, lo vendieron como esclavo, y termino sirviendo a un´ funcionario de la corte egipcia llamado Potifar (Gen. 37:21-28). De la noche a la ma´ nana, Jos˜ e´ paso de ser el hijo amado de su padre a ser un sim-´ ple esclavo de un hombre que no adoraba a Jehova´ (Gen. 39:1).´

4 Por si eso fuera poco, la esposa de Potifar acu- so falsamente a Jos´ e de tratar de violarla. Sin com-´ probar si era cierto o no, Potifar mando a Jos´ e a´ prision, donde lo encadenaron (G´ en. 39:14-20; Sal.´ 105:17, 18). ¿Nos imaginamos como se sinti´ o el jo-´ ven Jose ante aquella falsa acusaci´ on? ¿Y qu´ e efec-´ to podrıa tener esta en el nombre de Jehov´ a? Sin´ duda, Jose ten´ ıa motivos para estar desanimado.´

5 Jose no pod´ ıa hacer nada por cambiar su situa-´ cion cuando era esclavo, y tampoco pod´ ıa hacer´ nada mientras estaba en prision. ¿C´ omo mantuvo´ una actitud positiva? Se esmero por hacer bien las´ tareas que se le asignaban en vez de concentrarse en lo que ya no podıa hacer. Por encima de todo,´ siempre puso a Jehova en primer lugar en su vida,´

5. ¿Qu´

e hizo Jos´

e para vencer el des´

animo?

(30)

y por eso el bendijo todo lo que Jos´ e hac´ ıa (G´ en.´ 39:21-23).

6 Es posible que a Jose tambi´ en lo animara medi-´ tar en los suenos prof˜ eticos que hab´ ıa tenido, que´ indicaban que volverıa a ver a su familia y que su si-´ tuacion mejorar´ ıa. Y as´ ı sucedi´ o. Cuando Jos´ e te-´ nıa unos 37 a´ nos, sus sue˜ nos prof˜ eticos comen-´ zaron a cumplirse de una manera impresionante (Gen. 37:7, 9, 10; 42:6, 9).´

7 ¿Que aprendemos? La historia de Jos´ e nos re-´ cuerda que en este mundo cruel puede que haya gente que nos trate injustamente. Tal vez hasta uno de nuestros hermanos nos haga dano. Pero, si ve-˜ mos a Jehova como nuestra roca, nuestro refugio,´ no nos vendremos abajo ni dejaremos de servirle (Sal. 62:6, 7; lea 1 Pedro 5:10). Por otro lado, Jose´ no era mas que un adolescente cuando Jehov´ a´ le hizo tener esos suenos. As˜ ı que est´ a claro que´ Jehova conf´ ıa en sus siervos j´ ovenes. En la actuali-´ dad, hay muchos jovenes que tienen una fe en´ Jehova como la que ten´ ıa Jos´ e, y algunos est´ an´ encarcelados injustamente por mantenerse leales (Sal. 110:3).

6. ¿De qu ´

e manera pueden haber animado a Jos´

e los sue ˜

nos que tuvo?

7. Seg ´

un 1 Pedro 5:10, ¿qu ´

e nos ayudar´

a a aguantar las pruebas?

(31)

NOEM´

I Y RUT: DOS MUJERES ROTAS DE DOLOR

8 Noemı y Elim´ elec ten´ ıan dos hijos y viv´ ıan en´ Juda, pero hubo un hambre muy grande y se mar-´ charon a un paıs extranjero llamado Moab. Cuando´ estaban allı, Elim´ elec muri´ o, y Noem´ ı se qued´ o sola´ con sus dos hijos. Con el tiempo, ellos se casaron con dos mujeres moabitas llamadas Rut y Orpa.´ Unos 10 anos despu˜ es, ellos murieron sin haber te-´ nido hijos (Rut 1:1-5). Estas tres mujeres estarıan´ rotas de dolor. ¿Que ser´ ıa de ellas ahora? Rut y´ Orpa pod´ ıan volver a casarse, pero Noem´ ı se esta-´ ba haciendo mayor. ¿Quien cuidar´ ıa de ella? Lleg´ o´ un punto en que estaba tan deprimida que dijo:

“No me llamen Noemı. Ll´ amenme Mara, porque el´ Todopoderoso ha llenado mi vida de amargura”.

Con el corazon destrozado, Noem´ ı decidi´ o volver a´ Belen, y Rut la acompa´ n˜ o (Rut 1:7, 18-20).´

9 El amor leal era justo lo que necesitaba el cora- zon de Noem´ ı. Rut le mostr´ o esta clase de amor´ qued ´

andose con ella (lea Rut 1:16, 17, 22). En Be- len, Rut trabaj´ o duro en los campos de cebada ha-´ ciendo la rebusca para Noemı y para ella. Gracias a´

8. ¿Qu´

e les pas ´

o a Noem´

ı y a Rut?

9. Seg´

un Rut 1:16, 17, 22, ¿c´

omo anim´

o Rut a Noem´ ı?

(32)

esto, en poco tiempo la joven se gano una buena´ reputacion (Rut 3:11; 4:15).´

10 Jehova les hab´ ıa dado a los israelitas una ley´ que reflejaba la compasion que´ el sent´ ıa por los po-´ bres como Noemı y Rut. Le mand´ o a su pueblo que,´ cuando cosecharan la tierra, no cosecharan com- pletamente las orillas del campo para que los po- bres pudieran hacer la rebusca (Lev. 19:9, 10). Ası´

10. ¿C ´

omo les mostr´

o Jehov´

a amor a los pobres?

Dios les demostr´

o a Noem´

ı y a Rut que puede ayudar a sus siervos, incluidos nosotros,

a vencer el des´

animo y la tristeza.

(Vea los parrafos 8 a 13).´

(33)

que Noemı y Rut pod´ ıan conseguir su alimento sin´ tener que mendigar.

11 El dueno del campo en el que Rut trabaj˜ o era´ un hombre rico llamado Boaz. Le conmovio tanto´ la lealtad y el amor que Rut le demostro a su sue-´ gra, Noemı, que recompr´ o la herencia de su familia´ y se caso con Rut (Rut 4:9-13). M´ as tarde, tuvieron´ un hijo al que llamaron Obed, que fue el abuelo del rey David (Rut 4:17).

12 Imaginemos a Noemı con Obed en sus brazos,´ radiante de felicidad y dandole gracias a Jehov´ a´ desde lo mas profundo de su coraz´ on. Pero lo me-´ jor esta todav´ ıa por llegar para Noem´ ı y Rut. Cuan-´ do resuciten, se enteraran de que Obed fue antepa-´ sado del Mesıas prometido, Jesucristo.´

13 ¿Que aprendemos? Al pasar por una prueba, tal´ vez nos desanimemos o hasta se nos rompa el cora- zon. Es posible que no veamos la salida. En esos mo-´ mentos, confiemos por completo en nuestro Padre celestial y no nos alejemos de nuestros hermanos.

Sabemos que Jehova no siempre nos quitar´ a la prue-´ ba, tal como a Noemı no le devolvi´ o a su esposo y´ sus hijos. Pero lo que siempre hara es ayudarnos a´

11, 12. ¿Qu´

e hizo Boaz para que Noem´

ı y Rut fueran felices?

13. ¿Que valiosas lecciones podemos aprender del relato de Noe-´ m´

ı y Rut?

(34)

aguantar, quizas mediante las muestras de amor leal´ de nuestros hermanos (Prov. 17:17).

UN LEVITA AL QUE LE ENTRARON DUDAS

14 El escritor del Salmo 73 era un levita. Los levi- tas tenıan el gran honor de servir en el lugar don-´ de se adoraba a Jehova. Aun as´ ı, en un deter-´ minado momento, se desanimo porque empez´ o a´ envidiar a los malvados y arrogantes. No es que qui- siera hacer las cosas malas que ellos hacıan, pero le´ atraıa la buena vida que parec´ ıan llevar (Sal. 73:2-9,´ 11-14). Parecıan tenerlo todo: riquezas, placeres y´ cero preocupaciones. Esto desanimo tanto al sal-´ mista que dijo: “Esta claro que no ha valido la pena´ que mantuviera puro mi corazon ni que lavara mis´ manos en la inocencia”. Sin duda, corrıa un grave´ peligro espiritual.

15 (Lea Salmo 73:16-19, 22-25). El levita entr

“en el magnıfico santuario de Dios”, donde segura-´ mente habıa otros israelitas adorando a Jehov´ a.´ Allı, pudo poner en orden sus ideas con calma y con´ ayuda de la oracion. El resultado fue que abri´ o los´

14. ¿Por qu ´

e se desanim ´

o tanto un levita?

15. Segun Salmo 73:16-19, 22-25, ¿qu´ e hizo el levita para vencer el´ des ´

animo?

(35)

ojos y comprendio que estaba siendo un insensato´ y que, si seguıa por ese camino, terminar´ ıa alej´ an-´ dose de Jehova. Tambi´ en lleg´ o a la conclusi´ on de´ que los malvados estan “en suelo resbaladizo” y de´ que les espera un “terrible final”. ¿Cual fue el ant´ ı-´ doto para la envidia y el desanimo que sent´ ıa el le-´ vita? Ver las cosas desde el punto de vista de Jeho- va. Cuando lo hizo, recuper´ o la paz interior y la´ felicidad. Dirigiendose a Jehov´ a, dijo: “En la tierra,´ aparte de ti, no deseo nada”.

Al escritor del Salmo 73 le entraron dudas al ver el aparente ´ exito que tienen quienes no ponen a Jehov´

a en primer lugar.

A nosotros nos podr´

ıa pasar lo mismo.

(Vea los parrafos 14 a 16).´

(36)

16 ¿Que aprendemos? No debemos envidiar la bue-´ na vida que parecen llevar los malvados. Su felici- dad es superficial y no durara, pues ellos no vivir´ an´ para siempre (Ecl. 8:12, 13). Envidiarlos serıa abrir-´ le la puerta al desanimo y nos pondr´ ıa en peligro en´ sentido espiritual. Entonces, si alguna vez nos sen- timos como el levita, hagamos lo que el hizo: escu-´ chemos los consejos de nuestro amoroso Dios y pa- semos tiempo con quienes le sirven. Si Jehova es´ nuestra mayor alegrıa, seremos felices de verdad y´ seguiremos en el camino que lleva a “la vida que realmente es vida” (1 Tim. 6:19).

PEDRO SE DESANIM ´

O POR SUS DEBILIDADES

17 El apostol Pedro era un hombre din´ amico pero´ tambien bastante impulsivo, y a veces dec´ ıa lo pri-´ mero que le venıa a la mente. En ocasiones, dec´ ıa´ o hacıa cosas que luego lamentaba. Por ejemplo,´ cuando Jesus les cont´ o a sus ap´ ostoles que tendr´ ıa´ que sufrir y morir, Pedro lo reprendio dici´ endole:´

“Eso jamas te va a pasar a ti” (Mat. 16:21-23). Je-´ sus lo corrigi´ o. Cuando una multitud fue a arrestar´ a Jesus, Pedro impulsivamente le cort´ o la oreja a´ un esclavo del sumo sacerdote (Juan 18:10, 11).

16. ¿Qu ´

e aprendemos del levita que escribi ´

o el Salmo 73?

17. ¿Qu ´

e motivos tuvo Pedro para desanimarse?

(37)

Jesus lo volvi´ o a corregir. Adem´ as, Pedro hab´ ıa´ presumido de que, aunque todos los demas ap´ osto-´ les fallaran y abandonaran a Jesus,´ el nunca lo ha-´ rıa (Mat. 26:33). Pero ese exceso de confianza se´ transformo en temor al hombre, y Pedro neg´ o tres´ veces conocer a su Maestro. Hundido, “salio afue-´ ra y lloro amargamente” (Mat. 26:69-75). Seguro´ que se pregunto si Jes´ us podr´ ıa perdonarlo.´

18 Sin embargo, Pedro no se dejo vencer por el´

18. ¿C ´

omo ayud ´ o Jes ´

us a Pedro a vencer el des´

animo?

Meditar en c´

omo Pedro pas´

o de estar desanimado a centrarse en servir a Dios puede ayudarnos y servirnos para ayudar a otros.

(Vea los p´

arrafos 17 a 19).

(38)

desanimo. A pesar de su error, se recuper´ o, y sabe-´ mos que siguio adelante junto con los otros ap´ os-´ toles (Juan 21:1-3; Hech. 1:15, 16). ¿Que lo ayud´ o?´ Recordo que Jes´ us le hab´ ıa dicho que hab´ ıa rogado´ para que su fe no decayera y tambien que volviera´ y fortaleciera a sus hermanos. Jehova contest´ o´ aquella sentida oracion. M´ as tarde, Jes´ us se le´ aparecio, muy probablemente para animarlo (Luc.´ 22:32; 24:33, 34; 1 Cor. 15:5). En otra ocasion, Je-´ sus se les apareci´ o a los ap´ ostoles despu´ es de que´ hubieran estado toda la noche pescando sin captu- rar nada. Allı, Jes´ us le dio a Pedro la oportunidad´ de confirmarle su amor y le demostro a su querido´ amigo que lo habıa perdonado d´ andole m´ as trabajo´ (Juan 21:15-17).

19 ¿Que aprendemos? La manera en que Jes´ us tra-´ to a Pedro demuestra que era muy compasivo, igual´ que su Padre. Ası que, cuando cometamos un error,´ no pensemos que Jehova nunca nos perdonar´ a.´ No olvidemos que Satanas quiere que pensemos´ eso. Mas bien, tratemos de vernos a nosotros mis-´ mos y a quienes nos ofenden con el mismo amor y compasion con que nos ve nuestro Padre celestial´ (lea Salmo 103:13, 14).

19. Segun Salmo 103:13, 14, ¿qu´ e piensa Jehov´ a de nuestros peca-´ dos, y c´

omo podemos imitarlo?

(39)

20 Las historias de Jose, Noem´ ı y Rut, el levita y´ Pedro nos confirman que “Jehova est´ a cerca de los´ que tienen el corazon destrozado” (Sal. 34:18). Cla-´ ro, el no siempre evita que pasemos por pruebas o´ nos sintamos desanimados. Pero, cuando aguanta- mos con su ayuda, nuestra fe se fortalece (1 Ped. 1:

6, 7). En el siguiente artıculo, veremos otras mane-´ ras en las que Jehova ayuda a quienes le son leales´ cuando estan desanimados, tal vez por sus imper-´ fecciones o por otras circunstancias difıciles.´

20. ¿Qu´

e veremos en el siguiente art´

ıculo?



DESCRIPCI ´

ON DE LAS IM ´

AGENES. P´

agina 32: Noem´

ı, Rut y Orp´ a estaban tristes y desanimadas por la muerte de sus esposos. Tiempo despu´

es, Noem´

ı, Rut y Boaz se alegraron por el nacimiento de Obed.

¿C ´

OMO PUEDE ANIMARNOS LA MANERA EN QUE JEHOV´ A FORTALECI ´

O A ESTOS SIERVOS DEL PASADO?

˛ Jos ´

e, y Noem´ ı y Rut

˛ Un levita ˛ Pedro

CANCI ´ ON 7

(40)

ART´

ICULO

DE ESTUDIO

52

C ´

omo vencer el des ´

animo

“Arroja tu carga sobre Jehov ´ a, y ´

el te sostendr ´ a”

(SAL. 55:22).

CANCI ´

ON 33

Echa sobre Dios tu carga

AVANCE

¿Qui ´

en no ha tenido que luchar alguna vez contra el de- s ´

animo? En este art´

ıculo, hablaremos de qu ´

e podemos hacer cuando nos sentimos as´

ı. Veremos que con la ayu- da de Jehov ´

a podemos ganar esta batalla.

(41)

TODOS tenemos problemas, y cada d´

ıa nos enfren- tamos a ellos lo mejor que podemos. Si adem ´

as esta- mos desanimados, la situacion se vuelve m´ as dif´ ıcil.´ El desanimo es como un ladr´ on que nos roba la con-´ fianza, el valor y la alegrıa que necesitamos para lu-´ char contra los problemas. Como dice Proverbios 24:10: “Si te desanimas en los momentos difıciles, te´ faltar ´

an las fuerzas”.

2 Hay muchas cosas que pueden desanimarnos. Al- gunas son internas y otras son externas. Entre ellas estan nuestras imperfecciones, nuestras debilidades,´ la mala salud, no recibir una responsabilidad que nos gustarıa tener en el servicio a Jehov´ a o tener que´ predicar en un territorio en el que casi nadie nos es- cucha. En este artıculo, hablaremos de qu´ e podemos´ hacer para lidiar con el des ´

animo.

NUESTRAS IMPERFECCIONES Y DEBILIDADES

3 Si nos obsesionamos con nuestras imperfecciones y debilidades, podemos llegar a sentirnos tan mal con nosotros mismos que lleguemos a pensar que Jehov´

a nunca nos permitir ´

a entrar en el nuevo mundo. Esa

1. ¿C ´

omo nos afecta el des´

animo?

2. a) ¿Qu´

e cosas pueden desanimarnos? b) ¿Qu´

e veremos en este art´

ıculo?

3. ¿Qu´

e nos ayudar´

a a no obsesionarnos con nuestras imperfec- ciones?

(42)

forma de pensar nos puede hacer mucho da ˜

no. ¿Qu ´ e nos ayudara a tener un punto de vista m´ as equilibra-´ do? Es cierto que todos los seres humanos, excepto Jesucristo, somos pecadores (Rom. 3:23). Pero Jeho- va no est´ a pendiente de nuestros errores ni espera´ que seamos perfectos. ´

El es un Padre carinoso y pa-˜ ciente. Sabe lo mucho que nos esforzamos por hacer lo correcto y por ser razonables con nosotros mis- mos, y esta ah´ ı para ayudarnos (Rom. 7:18, 19).´

4 Veamos los ejemplos de Deborah y Marıa.´ 1 Cuan- do Deborah era peque ˜

na, su familia la trataba con muy poco amor y casi nunca la elogiaba. Por eso ella se sentıa humillada y desarroll´ o un punto de vista´ muy negativo sobre s´

ı misma. Cuando comet´ ıa el m ´

as m´

ınimo error, se sent´

ıa como una completa fra- casada. El caso de Marıa era muy parecido. Sus fami-´ liares la humillaban hasta el punto de que sent´

ıa que no serv´

ıa para nada. Incluso despu ´

es de bautizarse, no se sentıa digna de llamarse testigo de Jehov´ a.´

5 A pesar de todo, estas hermanas no dejaron de servir a Jehova. ¿Qu´ e las ayud´ o? Por un lado, arro-´ jaron su carga sobre Jehov ´

a por medio de la oraci ´ on ferviente (Sal. 55:22). Comprendieron que nuestro

1 Se han cambiado algunos nombres.

4, 5. En armon´

ıa con 1 Juan 3:19, 20, ¿qu ´

e ayud´

o a dos hermanas a no dejarse vencer por el des ´

animo?

(43)

amoroso Padre celestial sabe que las vivencias del pasado nos pueden hacer tener pensamientos nega- tivos sobre nosotros mismos. Y el tambi´ en ve nues-´ tras buenas cualidades, aunque a veces nosotros no seamos capaces de verlas (lea 1 Juan 3:19, 20).

6 Si alguien se esta esforzando mucho por superar´ un vicio muy arraigado y tiene una recaıda, puede´ sentirse muy desanimado. Claro, si cometemos un pe- cado, es normal que nos sintamos culpables (2 Cor.

7:10). Pero no debemos irnos al extremo de condenar- nos y pensar: “Soy un aut ´

entico desastre; Jehov´ a

6. ¿C´

omo puede sentirse quien tiene una reca´ ıda?

Jehov´

a sabe las cosas buenas que hicimos en el pasado y las que hacemos ahora.

(Vea el p´

arrafo 5).

(44)

nunca me va a perdonar”. Esta idea es err ´

onea y pue- de hacer que abandonemos a Jehova. Adem´ as, recor-´ demos lo que dice Proverbios 24:10: si nos desanima- mos, nos faltaran las fuerzas. Mejor “arreglemos las´ cosas” con Jehov ´

a or´

andole para pedir que nos per- done (Is. 1:18). ´

El vera que estamos arrepentidos de´ coraz ´

on y nos perdonar ´

a. Por otro lado, hablemos con los ancianos, y ellos nos ayudaran con paciencia´ a recuperarnos espiritualmente (Sant. 5:14, 15).

7 Un anciano de Francia que se llama Jean-Luc les dice a quienes luchan con una debilidad: “Para Jeho- va, la persona justa no es la que nunca se equivo-´ ca, sino la que siempre lo lamenta y se esfuerza por cambiar” (Rom. 7:21-25). Ası que no pensemos´ que somos un caso perdido. Recordemos que todos cometemos errores, pero que Jehova nos da su apro-´ baci ´

on gracias a su bondad inmerecida y por medio del rescate (Efes. 1:7; 1 Juan 4:10).

8 Cuando necesitamos ´

animo, podemos acudir a nuestros hermanos, nuestra familia espiritual. Ellos estar ´

an ah´

ı para consolarnos y escucharnos cuando lo necesitemos (Prov. 12:25; 1 Tes. 5:14). Una herma- na de Nigeria llamada Joy, que ha luchado contra el

7. Si estamos luchando con una debilidad, ¿por qu´

e no debemos desanimarnos?

8. Cuando necesitamos ´

animo, ¿a qui ´

en podemos acudir?

(45)

des ´

animo, cuenta: “¿Qu ´

e ser´

ıa de m´

ı sin mis herma- nos? Son la prueba de que Jehova escucha mis ora-´ ciones. Incluso me han ense ˜

nado a animar a quienes est ´

an tristes”. Claro, los hermanos no siempre se da- ran cuenta de que necesitamos´ animo. As´ ı que tal vez´ debamos tomar la iniciativa y hablar con un herma- no o hermana maduros para pedirle ayuda.

LA MALA SALUD

9 Busquemos la ayuda de Jehov ´

a. No es f ´

acil mante- ner una actitud positiva cuando uno esta enfermo,´ sobre todo si se trata de una enfermedad cr ´

onica.

Claro, Jehov ´

a no nos va a curar hoy d´

ıa de manera milagrosa, pero lo que s´

ı hace es consolarnos y dar- nos las fuerzas que necesitamos para aguantar (lea Salmo 41:3; 94:19). ¿Como lo hace? Tal vez impulse´ a algunos hermanos a ofrecerse para ayudar con al- gunas compras o tareas del hogar. Tambien puede´ impulsar a nuestros hermanos a orar con nosotros.

Incluso puede hacer que recordemos ideas consola- doras de su Palabra, como la maravillosa esperanza de disfrutar de una vida perfecta sin dolor ni enfer- medades en el nuevo mundo (Rom. 15:4).

10 Isang, que vive en Nigeria, quedo paral´ ıtico tras´

9. ¿C´

omo nos animan Salmo 41:3 y 94:19?

10. ¿Qu´

e ayud´

o a Isang a seguir adelante despu´

es de su accidente?

(46)

un accidente, y un doctor le dijo que nunca m ´

as po- drıa volver a caminar.´ ´

El admite: “Tenıa el coraz´ on´ destrozado y estaba hundido en el desanimo”. ¿Qu´ e´ lo ayud ´

o a salir del hoyo? Explica: “Mi esposa y yo nunca dejamos de orar a Jehov ´

a y de estudiar su Pa- labra. Ademas, est´ abamos decididos a mostrar grati-´ tud por las cosas buenas que tenemos, entre ellas la esperanza de vivir en el nuevo mundo de Dios”.

11 A Cindy, que vive en M ´

exico, le diagnosticaron una enfermedad que podıa costarle la vida. ¿C´ omo´ afront ´

o la situaci ´

on? Mientras recib´

ıa tratamiento, se puso la meta de dar testimonio todos los d´

ıas.

Ella escribe: “Eso me permitio concentrarme en los´ demas en vez de en la operaci´ on, en el dolor o en el´ malestar tan horrible que sent´

ıa. Esto era lo que ha- c´

ıa: mientras conversaba con los m ´

edicos o los en- fermeros, les preguntaba por sus familias. Luego les preguntaba por qu ´

e hab´

ıan elegido un trabajo tan exigente. As´

ı se me hac´ ıa f ´

acil encontrar temas que pudieran interesarles. Varios me dijeron que no era muy comun que un paciente les preguntara c´ omo es-´ taban, y muchos me dieron las gracias por el inter ´

es.

Algunos hasta me dieron sus datos de contacto. Du- rante esta epoca tan dif´ ıcil de mi vida, Jehov´ a hizo´

11. ¿Qu´

e hizo que Cindy se sintiera feliz a pesar de estar muy en- ferma?

(47)

que me sintiera tan profundamente feliz que hasta yo me sorprend´

ıa” (Prov. 15:15).

12 Hay hermanos que, debido a una enfermedad o a los achaques de la edad, no pueden hacer tanto como les gustarıa en el ministerio, y eso los hace sentirse´ desanimados. Aun ası, muchos se las arreglan para´ encontrar maneras de predicar. En Estados Unidos, una hermana llamada Laurel paso 37 a´ nos en un pul-˜ mon de acero. Adem´ as, pas´ o por un c´ ancer y por va-´ rias operaciones importantes, y padecio varias enfer-´ medades cronicas de la piel. A pesar de encontrarse´

12, 13. ¿Como se las arreglan para seguir predicando algunos her-´ manos que sufren una enfermedad o los achaques de la edad, y con que resultados?´

Quienes tienen limitaciones f´

ısicas tambi´

en pueden disfrutar predicando y obtener buenos resultados.

(Vea los p´

arrafos 11 a 13).

(48)

en una situaci ´

on tan extrema, nunca dej ´

o de predicar.

Les daba testimonio a los enfermeros y a los ayudan- tes que iban a atenderla a su casa. Ayudo a por lo me-´ nos 17 personas a hacerse testigos de Jehova.´ 1

13 Un anciano de Francia llamado Richard tiene una sugerencia muy util para quienes no pueden sa-´ lir de su casa o est ´

an en algun tipo de residencia:´

“Les recomiendo que tengan unas pocas publicacio- nes expuestas. Cuando las personas pasan por delan- te, les da curiosidad y preguntan. Esto lleva a tener conversaciones que pueden animar mucho a nues- tros queridos hermanos que ya no pueden predicar de casa en casa”. Quienes estan confinados en sus ca-´ sas tambien pueden participar en la predicaci´ on por´ carta y por telefono.´

SI NO RECIBIMOS UNA RESPONSABILIDAD QUE ESPERAMOS

14 Tal vez deseemos recibir cierta responsabilidad en la congregaci ´

on o en el circuito. Pero hay varias razones por las que quiz ´

as no se nos conceda, como por ejemplo la edad, la salud u otros factores. En ca- sos como esos, el ejemplo del rey David puede ser-

1 La biograf´

ıa de Laurel Nisbet se public ´

o en la ¡Despertad! del 22 de enero de 1993.

14. ¿Qu´

e excelente ejemplo nos puso el rey David?

(49)

nos de mucha ayuda. Su mayor ilusi ´

on era construir el templo de Dios; pero, cuando se enter ´

o de que no habıa sido elegido para ese privilegio, le dio todo´ su apoyo a la persona a quien Dios habıa escogido.´ Incluso aport ´

o una gran cantidad de oro y plata.

¡Qu ´

e excelente ejemplo nos puso! (2 Sam. 7:12, 13;

1 Cron. 29:1, 3-5).´

15 Debido a los problemas de salud, un hermano de Francia llamado Hugues tuvo que dejar de ser ancia- no. Ni siquiera pod´

ıa atender las tareas m ´

as sencillas de su casa. ´

El escribe: “Al principio, me vine abajo y sentıa que no serv´ ıa para nada. Pero con el tiempo´ aprendı a aceptar mis limitaciones y a ser feliz con lo´ que s´

ı pod´

ıa hacer en mi servicio a Jehov ´

a. No pienso rendirme. Soy como Gede ´

on y sus 300 hombres: aun- que estoy cansado, seguire en la lucha” (Juec. 8:4).´

16 Los angeles fieles tambi´ en son un buen ejemplo.´ En cierta ocasion, Jehov´ a les pidi´ o a los´ angeles que´ dieran sugerencias sobre c ´

omo enga ˜

nar al malvado rey Acab. Varios de ellos aportaron ideas, pero Jeho- va eligi´ o a uno de ellos y le dijo que la suya saldr´ ıa´ bien (1 Rey. 22:19-22). ¿Se desanimaron los demas y´ pensaron: “¿Para qu ´

e dije nada?”? No hay nada que indique que as´

ı fuera. Los ´

angeles son humildes de

15. ¿C´

omo logr´

o un hermano vencer el des´

animo?

16. ¿Qu´

e nos ense ˜

na el ejemplo de los ´

angeles?

Referencias

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