HUELLAS DE LA ROMANIZACIÓN
PRESENTACIÓN GENERAL DE ITINERARIO
Uno de los vínculos de relación entre las ciudades que comprenden el Arco Atlántico es la importancia que tuvo la civilización romana en su origen y desarrollo. Gijón, Faro (Ossonoba), Burdeos (Burdigala), Rennes (Condate) y Nantes fueron destacados núcleos en época romana. Otras ciudades como Jerez de la Frontera o Nantes tuvieron en sus cercanías, significativos asentamientos como Baelo Claudia y Hasta Regia en Jerez o Rezé en Nantes.
Los testimonios de esta presencia romana son, sin embargo, desiguales. Si en yacimientos como Baelo Claudia –que surgió muy vinculada a su posición atlántica–, se conservan restos de una gran número de elementos de la ciudad romana: foro, templos, termas, acueducto, murallas…, en el resto, las huellas de Roma son menores aunque las excavaciones sistemáticas realizadas han ofrecido un magnífico material que ha enriquecido o generado las colecciones romanas de los museos públicos.
Fragmentos de murallas son los vestigios más frecuentes. Es el caso de ciudades de Gijón, Nantes y Rennes. En Burdeos se conservan restos del anfiteatro y de una necrópolis romana. El caso de la muralla próxima a Glasgow es especial dado que se trata de una frontera territorial del imperio.
El itinerario romano propuesto es sin duda más rico en el caso de las “Villas”. Éstas son exponentes de una forma de vida agraria muy presente en los últimos años de la romanización. Un recorrido por las villas romanas vinculadas a las ciudades propuestas, se iniciaría en la Villa de Châtillon-sur-seiche en las cercanías de Rennes y continuaría con las de Moncaret y Losa en Burdeos. En Gijón se encuentran ejemplos como Veranes y las Murias de Beloño, mientras que en territorio portugués las Villas de Milreu y Cerro da Vila en las inmediaciones de Faro que darían término a esta ruta.
Las termas, como indicador clave de romanización, aparecen en la mayoría de los enclaves seleccionados, tanto en las villas citadas como en recintos urbanos (Gijón, Baelo Claudia) o en campamentos militares (Bearsden).
Se han incluido en el itinerario tanto los museos donde se conservan las colecciones arqueológicas romanas como los yacimientos abiertos a la visita del público. Entre los primeros se encuentran la Torre del Reloj (Gijón), el Museo Arqueológico de Jerez, el Museo Municipal de Faro, el Museo de Aquitania (Burdeos), el Museo de Bretaña (Rennes), el Museo Dobrée (Nantes) y el Museo Hunterian (Glasgow). En cuanto a yacimientos pueden citarse los de la Campa de Torres y Termas Romanas (Gijón), Baelo Claudia (Cádiz), Milreu y Cerro da Vila (Faro), Châtillon-sur-seiche (Rennes), Montcaret y Vesuna (Burdeos) y Bearsden (Glasgow).
GIJÓN
Aunque no se puede determinar con precisión el momento en el que los romanos se instalan en Asturias, si se puede afirmar que la ocupación fue progresiva, imponiéndose en algunos aspectos como el administrativo y fiscal, mientras que en otros fue mucho más flexible. El primer lugar que los romanos ocuparon en Gijón fue el Castro de la Campa de Torres. Creando en un momento posterior un nuevo núcleo en Cimadevilla que daría origen a la actual ciudad de Gijón.
Parque arqueológico-Natural de La Campa de Torres.
En este lugar podemos apreciar los restos de un poblado de época prerromana que fue posteriormente romanizado. Cuenta con su propio museo con una exposición permanente en la que se muestran los materiales procedentes de las excavaciones arqueológicas realizadas en el yacimiento.
Yacimiento-museo de las Termas Romanas de Campo Valdés.
Surge tras la excavación sistemática del yacimiento arqueológico. En el lugar se puede observar los restos de la muralla tardo romana que ceñía la ciudad aunque lo más destacado es la visita a la ruina de las termas donde se puede recorrer las diferentes estancias que configuran el complejo termal.
Torre del Reloj.
En la misma se ha instalado una exposición permanente sobre la historia de la ciudad en la que, en los tres primeros pisos se pueden observar materiales de época romana aparecidos en las excavaciones realizadas en la ciudad.
Las Villas de la Ruta de la Plata
Entre las huellas más destacadas que ha dejado la romanización en la ciudad de Gijón se encuentran dos
“villas” erigidas en dos lugares muy próximos a las afueras de la ciudad.
La villa de Murias de Beloño. En el yacimiento se pueden distinguir las tres zonas en las que estaba dividida la vila: pars urbana, pars rústica y complejo termal. El yacimiento se enclava en una propiedad privada y por el momento no es visitable.
El asentamiento astur-romano de Veranes. El yacimiento de Veranes se encuentra en proceso de excavación y para el mismo existe un proyecto de adecuación de la ruina para facilitar la visita pública. Aunque la villa tuvo un momento de ocupación muy prolongado que se extendió hasta el medievo, conserva importantes restos de época romana que indican la existencia de una importante villa de época bajoimperial.
JEREZ DE LA FRONTERA
Museo Arqueológico de Jerez. Tiene su origen en los hallazgos del yacimiento de Mesas de Asta, la antigua Asta Regia, que enriquecieron e incrementaron los fondos del museo. En las salas 4, 5, y 6 se pueden encontrar objetos procedentes de esta excavación: ánforas, esculturas, lápidas y estelas funerarias.
Huella fundamental de la romanización en la provincia de Cádiz son los restos arqueológicos de la Ciudad de Baelo Claudia, hito fundamental en nuestro itinerario romano por las ciudades del arco atlántico. La ciudad surgió como una inmensa factoría de salazones y conservas de pescado especialmente del atún que se exportaba a todo el mediterráneo romano. Fundada posiblemente en el siglo II a. d. C. se extiende hasta el siglo VII de nuestra era. En el yacimiento podemos contemplar todos los elementos representativos de una ciudad romana. El foro, los templos capitolinos, el templo de Isis, el mercado el teatro las termas, las calles, acueductos y murallas. En la termas se pueden observar los sistemas de calefacción y distribución de agua y aire caliente, consistentes en pavimentos falsos sostenidos sobre arcos de ladrillo. Conducciones de cerámica destinadas a las piscinas.
FARO
La ciudad de Faro, de fundación fenicia, era conocida en época romana como Ossonoba y tuvo en estos años un importante desarrollo. Los romanos aprovechan la organización indígena y su excelente emplazamiento para elegirla como capital de la civitas, formada por un amplio territorio compuesto por una ciudad principal y diversas villas especializadas en actividades agrícolas y marítimas.
Museo Arqueológico Infante Dom Henrique. Museo Municipal. Localizado en el Convent de Nossa Senora de Assunçao. Entre otras muchas colecciones destaca la de Arqueología romana con piezas como el mosaico del Océano, dos lápidas con inscripciones de Ossonoba y bustos de emperadores romanos. La mayoría de estos hallazgos proceden del yacimiento arqueológico de Milreu. La presencia de motivos marinos en monedas y mosaicos, testimonian la importancia del mar como recurso económico de la región.
Villa romana de Milreu. Estoi / Faro. A 9 kilómetros al norte de Faro. Las ruinas presentan un complejo de edificaciones del siglo III constituido por una casa señorial de grandes dimensiones, instalaciones agrícolas, un balneario y un templo. La villa se organiza alrededor de un peristilo central con 22 columnas que rodea a un patio abierto con jardín y estanque de agua. En el pavimento del peristilo de conservan mosaicos que representan temas marino. Al este del peristilo se encuentran las termas con la tradicional división de Apodyterium, frigidarium y caldarium. Especial interés presentan los mosaicos que decoran estos espacios con representaciones de peces y motivos geométricos. Durante las excavaciones aparecieron restos de esculturas en mármol en relativo buen estado de conservación. Se trata de bustos imperiales que no resultan habituales en una villa: la emperatriz Agripina, el emperador Adriano y el emperador Galieno.
En este conjunto destacan los vestigios de un santuario acuático (Ninfeo) de época romana tardía. En este templo destaca la cella rematada por un ábside y con pavimento de mosaico en el que se vuelven a repetir la representaciones de vistosos peces. En época paleocristiana y visigoda el edificio se utilizó como iglesia.
BURDEOS
La ciudad galo-romana, denominada Burdigala, se convierte en capital administrativa de Aquitania. Bajo el efecto de la romanización un primer urbanismo establece dos ejes de la ciudad mercado. Se adorna entonces con importantes monumentos (anfiteatro, templos acueducto).
El Museo de Aquitania. Revive la historia de la región desde la prehistoria hasta nuestros días. En sus salas dedicadas al período romano, se conservan magníficos testimonios de la Burdigala romana así como de otros asentamientos cercanos como Montcaret y Sanguinet: mosaicos, esculturas, estelas funerarias, cerámica y numismática.
Palais Gallien. Restos del Anfiteatro romano. Es el único monumento visible que se conserva de la ciudad galo-romana. Construido a mediados del siglo II, de este anfiteatro sólo queda la tercera parte que mide 115 por 110 metros.
La Cripta arqueológica de Saint-Seurin. 400 m de excavaciones arqueológicas donde aparecieron vestigios de una necrópolis romana con sus habitaciones funerarias, sus sarcófagos y sus pinturas murales.
Villa romana de Losa. Sanguinet. Estamos ante una villa litoral cuyas ruinas se han encontrado sumergidas a siete metros de profundidad. Los abundantes objetos muebles rescatados en las excavaciones realizadas (cerámica, monedas, joyas…) se presentan en el Museo Municipal de Sanguinet, población cercana al establecimiento.
Villa romana de Montcaret. Excavaciones realizadas entre 1922 y 1939 por Jules Formigné. Su disposición es de tipo greco-romano. Las excavaciones de la parte residencial de la villa ha descubierto un triclinium provisto de un sistema de calefacción por hypocaustum, una amplia sala de recepción y baños privados. El frigidarium tiene mosaico con decoraciones acuáticas.
central de paredes de vidrio en el que se insertan los restos de la residencia. Gracias a un juego de pasarelas de madera se puede pasear por dentro de la casa, descubriendo objetos y maquetas que evocan la vida cotidiana de la antigua Roma.
RENNES
La ciudad se convirtió en el año 52 a. d. C. en la capital de la civitas una vez que fue sometida por los romanos transformándose en una próspera ciudad galo-romana, denominada Condate.
Restos de las murallas del Alto y del Bajo Imperio.
Se conserva una fragmento de la muralla galo-romana situada entre las plazas de Licees y la de Rallier du Baty, testimonio del conjunto edificado en el siglo III durante la ocupación romana. Vestigios del establecimiento termal, taller de alfarería, de forja, y metalúrgico. Pasa de ser capital de una circunscripción administrativa a transformarse en centro comercial.
Museo de Bretaña. Las colecciones arqueológicas romanas de este museo proceden de antiguas colecciones y de las excavaciones recientes en esta región, incluyendo el yacimiento de Châtillon-sur-Seiche.
Comprenden cascos, lápidas, esculturas, ánforas, numismática…
Villa de Châtillon-sur-Seiche. Se encuentra en esta localidad. Situada en el centro de la cuenca de Rennes.
Las excavaciones (de 1984 a 1988), han revelado la presencia de un dominio agrícola. Una modesta granja del siglo I, se ha convertido en palacio rústico en el siglo III. La villa tiene una organización dispersa alrededor de un patio cerrado. El edificio principal y residencial tiene una longitud de 40 m. y una galería en la fachada. Los materiales utilizados son el mortero de cal, el ladrillo y la teja. Un conjunto termal se adosa con calefacción a través de un sistema de hipocaustum. En el exterior se descubrió la casa del administrador, un granero, una bodega, y un molino.
NANTES
En la época galo-romana, la ciudad estaba vinculada al puerto “Portus Namnetum” denominación utilizada hasta el siglo III. En el bajo imperio, sin embargo, se denominará Namnetis. Muy próxima a Nantes, al otro lado del río Loira, se encontraba Ratiatum, la actual Rezé, fundada entre los años 20 antes de Cristo y el 10 después de Cristo.
Las murallas de la zona este de Nantes fueron trazadas por los galorromanos. Reconstruidas y ampliado su perímetro en la edad media, en este lugar se encuentra el Castillo de los Duques de Bretaña. De esta antigua muralla de época romana, sólo se conservan unos fragmentos al sur de la Torre de Saint Pierre.
Museo Arqueológico y Museo Dobrée. En el 2º piso están las colecciones procedentes de las excavaciones realizadas en Nantes y Rezé al final del siglo XIX y durante el siglo XX. Lapidario, cerámica, objetos de la vida cotidiana, joyas.
GLASGOW
La presencia de los romanos en el territorio escocés está marcada por la construcción de la muralla de Antonino Pio, que servirá de frontera del imperio. Las excavaciones en torno a la muralla han sacado a la luz un rico patrimonio conservado en uno de los principales museos de Glasgow.
Hunterian Museum. Entre sus colecciones está la denominada “Los romanos en Escocia: la avanzada de un imperio” La exposición cuenta la historia de la presencia romana en Escocia durante el primer y el segundo siglo antes de Cristo; haciendo hincapié en la frontera que significó la Muralla de Antonino Pío y la vida de los soldados a lo largo de esta línea. La colección aparece divida en varias secciones: Vida en la frontera, Religión, La muralla Antonina, Ejercito en campaña y Retirada.
La muralla Antonina y las termas de Bearsden. En torno a la muralla Antonina aparecen las principales huellas de la romanización en Escocia. La vida de los soldados romanos se desarrolla en los campamentos como el de Rough Castle rodeado por un doble sistema de fosos. Anexo a la fortificación se encontraba el edificio de las termas siempre tan presentes en la cultura romana. Estas termas contaban con siete dependencias relacionadas con la funcionalidad del inmueble (vestuario, sala de baño fría, dos salas de baño caliente, etc.). Otros campamentos surgidos en torno a esta muralla y a otra anterior debida al emperador Adriano son Housesteads y Ardoch.