GRADO EN GEOGRAFÍA E HISTORIA HISTORIA MEDIEVAL DE ESPAÑA II
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(2) ÍNDICE. 1.. PROGRAMA DE LA ASIGNATURA. 2.. RESÚMENES TEMAS I - XIII. 3.. PRUEBAS DE EVALUACIÓN CONTÍNUA.
(3) PROGRAMA DE LA ASIGNATURA TEMA I LA GRAN EXPANSIÓN CRISTIANA DE LAS CORONAS DE CASTILLA Y DE ARAGÓN, EN EL SIGLO XIII, Y EL AISLAMIENTO DE NAVARRA. (Manual pp. 479-491; y 511) 1. 2. 3. 4. 5. 6.. La conquista y repoblación de Andalucía. La conquista y repoblación de Murcia. Las revueltas mudéjares. La conquista y repoblación de Mallorca. La conquista y repoblación de Valencia. Bloqueo navarro: la Casa de Champagne y el Fuero Antiguo. TEMA II. LA CONSOLIDACIÓN DE LAS MONARQUÍAS PENINSULARES EN EL SIGLO XIII. (Manual, pp.: 497-516) 1. La afirmación del poder real en Castilla y las resistencias a dicha consolidación en los reinados de Fernando III y Alfonso X. 2. La pretensión imperial de Alfonso X. 3. La Corona de Aragón y el autoritarismo pactista. 4. La centralización del poder en Portugal. 5. Navarra: pactismo y foralidad. TEMA III LA EXPANSIÓN MEDITERRÁNEA DE LA CORONA DE ARAGÓN. (Manual: pp. 573-602) 1. La incorporación de Sicilia a la Corona de Aragón. 2. La expedición de los almogávares al Imperio de Oriente y la incorporación de los ducados de Atenas y Neopatria. 3. La conquista de Cerdeña 4. La Corona de Aragón y el Norte de África. 5. La incorporación de Mallorca a la Corona de Aragón. 6. La expansión comercial de la Corona de Aragón. TEMA IV ENTRE EL FIN DEL PERIODO DE EXPANSIÓN Y EL PRELUDIO DE LA CRISIS O LAS TENSIONES POLÍTICO-SOCIALES EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIII Y PRINCIPIOS DEL SIGLO XIV. (Manual: pp. 603-626) 1. La conflictividad sociopolítica en Castilla entre los siglos XIII y XV: reinados de Sancho IV, Fernando IV y la minoría de Alfonso XI..
(4) 2. Repercusiones internas de la política mediterránea de la Corona de Aragón: reinados de Pedro III el Grande, Alfonso III el Franco o el Liberal y de Jaime II el Justo. 3. El Reino de Portugal: la obra de don Dionís (1279-1325). 4. Navarra en la órbita francesa. TEMA V CONFLICTOS POLÍTICOS EN LOS REINOS HISPÁNICOS Y EL TRIUNFO DE LAS MONARQUÍAS EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIV. (Manual: pp. 627-644) 1. El fortalecimiento de la monarquía en Castilla: el reinado de Alfonso XI. 2. La Corona de Aragón: lucha por el dominio de Cerdeña, la derrota de la Unión y la incorporación definitiva de Mallorca. 3. El Reino de Portugal: el reinado de Alfonso IV. 4. La independencia de Navarra. TEMA VI UNA ÉPOCA DE AUTORITARISMO EN LOS REINOS PENINSULARES EN EL SIGLO XIV (1350-1370). (Manual: pp. 645-662) 1. 2. 3. 4. 5.. El reinado de Pedro I de Castilla. La Corona de Aragón en el reinado de Pedro IV el Ceremonioso. El enfrentamiento entre Aragón y Castilla: la Guerra de los Dos Pedros. El Reino de Portugal: el reinado de Pedro I. Navarra en la época de Carlos II el Malo. TEMA VII LA GUERRA CIVIL CASTELLANA Y LA REVOLUCIÓN TRASTÁMARA EN CASTILLA. (Manual: pp. 663-666; y 669-685). 1. 2. 3. 4.. La Guerra Civil en Castilla. El fortalecimiento del poder real en el reinado de Enrique II. Los fundamentos sociales: el auge de la nobleza y el declive de los judíos. La política internacional en el reinado de Enrique II. TEMA VIII. LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS CONFLICTOS: LOS REINOS PENINSULARES EN LAS ÚLTIMAS DÉCADAS DEL SIGLO XIV. (Manual: pp. 687-705) 1. El reinado de Juan I y la hegemonía castellana. 2. La intervención de Juan I en Portugal y la derrota castellana. 3. La cruzada Lancaster en Castilla..
(5) 4. La paz peninsular y el relevo generacional de las monarquías: Carlos III en Navarra, Juan I de Aragón y Enrique III en Castilla. TEMA IX INSTITUCIONES POLÍTICAS, IGLESIA Y CULTURA EN LA BAJA EDAD MEDIA. (Manual: pp. 537-571) 1. 2. 3. 4. 5.. Las ideas en la Baja Edad Media. El pensamiento intelectivo y la espiritualidad en la Baja Edad Media. El pensamiento político en la Baja Edad Media. Los saberes con especial referencia al Derecho y a la Universidad. El gobierno: la realeza y el auge de la nobleza. TEMA X. LOS TRASTÁMARA EN LA CORONA DE ARAGÓN: DEL COMPROMISO DE CASPE AL FINAL DE LA GUERRA CIVIL CATALANA. (Manual: pp. 707-725; 760-768; y 772-773) 1. 2. 3. 4. 5.. El interregno en la Corona de Aragón. El Compromiso de Caspe y sus consecuencias: el debate historiográfico. Revolución en Cataluña. La Guerra Civil catalana y su proyección internacional. La etapa final de la guerra de los catalanes contra Juan II. TEMA XI. LA PUGNA ENTRE NOBLEZA Y MONARQUÍA EN LA CORONA DE CASTILLA EN EL SIGLO XV (REINADOS DE JUAN II Y ENRIQUE IV) Y LA GUERRA CIVIL EN NAVARRA. (Manual: pp. 727-744; 745-760; 770-772; 775-783; y 787-792) 1. 2. 3. 4.. El protagonismo castellano de los infantes de Aragón. El proyecto de don Álvaro de Luna y los sistemas de alianzas nobiliarias. Derrota de los infantes de Aragón en Castilla. Luchas antinobiliarias, conflictividad general y debilidad regia en los reinados de Juan II y Enrique IV: del Secuestro de Tordesillas a la Farsa de Ávila. 5. Guerra civil en Castilla: Enrique IV y el rey Alfonso de Ávila (1465-1468). 6. Debate por la sucesión al trono en el reinado de Enrique IV (1468-1474). 7. La endémica guerra civil en Navarra. De la sucesión del Príncipe de Viana a la instalación de la Casa de Foix en el trono navarro. TEMA XII LA ÚLTIMA FORMACIÓN ISLÁMICA PENINSULAR. EL REINO DE GRANADA Y SU DESAPARICIÓN. (Manual: pp. 492-495; 792-793; y 887-892) 1. El reino nazarí de Granada en los primeros tiempos..
(6) 2. 3. 4. 5.. Luchas internas africanas y granadinas. Luchas internas y presión exterior en la frontera durante el siglo XV. La supresión del Reino de Granada. Esplendor material y artístico del Reino de Granada. TEMA XIII. DE LA UNIFICACIÓN PENINSULAR A LA PROYECCIÓN IMPERIAL: EL REINADO DE LOS REYES CATÓLICOS. (Manual: pp. 877-905; y 908-915) 1. El largo camino hacia el trono: del Pacto de los Toros de Guisando al final de la Guerra de Sucesión. 2. Reestructuración del sistema de alianzas y del Estado con los Reyes Católicos. 3. La supresión del Reino de Granada. 4. Las reformas en Aragón y Cataluña. 5. La Iglesia y el problema religioso: establecimiento de la Inquisición, la expulsión de los judíos y el problema musulmán. 6. El Descubrimiento. TEMA XIV SOCIEDAD Y ECONOMÍA DE LOS REINOS PENINSULARES EN LA BAJA EDADMEDIA. (Manual: pp. 815-840; 785-787; 894-897) 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9.. La crisis de la Baja Edad Media. La población y su reparto. Agricultura, ganadería y pesca. El comercio y las actividades manufactureras. Nobleza y aristocracia. Grupos sociales urbanos. Los campesinos. El proceso de señorialización y las revueltas populares en Castilla. Levantamientos antiseñoriales y agitación social en los reinos orientales hispánicos. TEMA XV. CULTURA, PENSAMIENTO Y VIDA COTIDIANA EN LA BAJA EDAD MEDIA (SIGLO XV). (Manual: pp. 843-875) 1. Humanismo y Renacimiento 2. El proceso de creación de una tradición cultural nacional. 3. Humanismo y Estado moderno en el siglo XV. 4. Los problemas de la Iglesia: contestación y herejía. 5. La Cultura..
(7) RESUMEN TEMAS I – XIII.
(8) TEMA I LA GRAN EXPANSIÓN CRISTIANA DE LAS CORONAS DE CASTILLA Y DE ARAGÓN EN EL SIGLO XIII Y EL AISLAMIENTO DE NAVARRA ÍNDICE: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8.. INTRODUCCIÓN.LA CONQUISTA Y REPOBLACIÓN DE ANDALUCIA.LA CONQUISTA Y REPOBLACIÓN DE MURCIA.LAS REVUELTAS MUDEJARES.LA CONQUISTA Y REPOBLACIÓN DE MALLORCA.LA CONQUISTA Y REPOBLACIÓN DE VALENCIA.BLOQUEO NAVARRO: LA CASA DE CHAMPAGNE Y EL FUERO ANTIGUO.CONCLUSIONES.-. 1. INTRODUCCIÓN.Durante el siglo XIII se puede considerar que la Reconquista ha terminado. La victoria sobre los almohades en Las Navas de Tolosa (1212), sirvió para acelerar el proceso de descomposición y de debilitación del Imperio norteafricano, la anarquía posterior en la que cayeron buena parte de las tierras de Al-Andalus y la unión definitiva de Castilla y León en las manos de Fernando III (1230), son los factores que explican como, poco a poco, los reyes cristianos van conquistando las tierras del Sur. 2. LA CONQUISTA Y REPOBLACIÓN DE ANDALUCÍA.Podemos considerar en la reconquista andaluza tres etapas muy claras: •. La primera desde 1224 a 1236, periodo de formación de los reinos de taifas almohades en el que Fernando III ocupa algunas poblaciones, recibidas como rehenes o como garantía de los pactos firmados con los musulmanes. El resultado de esta desunión musulmana fue la conquista de poblaciones como Trujillo y Úbeda (1233), ciudad ésta clave para la conquista de la Andalucía Oriental. En 1236 se ocupa Córdoba, exigiendo Fernando III la entrega de la ciudad intacta y vacía al igual que sucedería posteriormente con Jaén (1238). • La segunda de 1244 a 1248, periodo realmente conquistador, durante el cual Fernando III ocupa el Bajo Guadalquivir. Ganadas Córdoba y Jaén, Sevilla se convirtió en el objetivo inmediato. En 1248, después de un sitio de la ciudad terrestre y marítimo (control del río Guadalquivir y Puente de Triana), Fernando III entró en la ciudad, obligando a toda la población musulmana a abandonarla en el plazo no inferior a un mes, aunque podrían llevarse consigo sus bienes muebles. • La tercera de 1292 a 1492, periodo durante el cual los reyes musulmanes son vasallos de los castellanos y muy lentamente, a lo largo de los años, se va ocupando las plazas del Estrecho (Tarifa, Algeciras, Gibraltar), hasta que la reconquista finaliza con los Reyes Católicos en 1492. La repoblación de las tierras meridionales fue extremadamente lenta en comparación con las campañas militares. La política seguida por los monarcas castellanos buscaba la completa castellanización del territorio. Tras la ocupación de Al-Andalus, se respetó a la población musulmana “en proporción inversa a la resistencia militar ofrecida”. Lo usual era que la población musulmana evacuara las grandes ciudades, permitiéndoles salir con sus bienes muebles. Sólo subsistió la población mudéjar en las zonas rurales. Los repartos de tierra a los nuevos pobladores se realizaron de forma ordenada según los libros locales. Para casi toda la cuenca del Guadalquivir se recurrió a la fórmula de los repartimientos. De Sevilla se conocen.
(9) los Libros de Repartimiento, registro general de tierras y casas distribuidas a los colonos por una comisión de repartidores. Los lotes suelen estar constituidos por casa, huerto y una pequeña extensión de tierra, entregada frecuentemente como una concesión a perpetuidad, con la obligación del pago de un ceso anual. Andalucía es repoblada y organizada por la monarquía de las coronas unidas según el modelo leonés: concesión por el rey de grandes señoríos territoriales a los magnates de la corte, la Iglesia y las órdenes militares. Los miembros de la nobleza reciben donadíos (grandes extensiones de tierras) que comprenden varias aldeas o alquerías. El peso fundamental de la repoblación recayó en el grupo de caballeros hidalgos o de linaje. Tras la revuelta mudéjar de Andalucía en 1264 muchas tierras quedaron vacías y se produjo un reajuste agrario. Los beneficiarios fueron los grandes propietarios. Este fenómeno acabó influyendo en el triunfo del latifundismo andaluz. 3. LA CONQUISTA Y REPOBLACIÓN DE MURCIA.No se puede hablar propiamente de una reconquista de Murcia, sino de su incorporación a la monarquía castellana. En 1241, sus habitantes, dudosos sobre la persona a quien debían obedecer, se inclinan por el que parece más fuerte: el rey de Castilla. Una embajada murciana se desplaza a Toledo y ofrece al infante Alfonso (futuro Alfonso X) la soberanía sobre Murcia y su reino, a excepción de algunos puntos que seguirían como guarniciones musulmanas. Esta decisión se formaliza con el Tratado de Alcaraz (1243) por la que se aceptaba la soberanía de Castilla y comprometiéndose al pago de ciertas rentas. La gran masa de población siguió siendo musulmana, y unos cuantos pobladores cristianos procedentes de Aragón, Cataluña y Valencia acudieron para asentarse en las tierras incorporadas. Alfonso X completó la repoblación inicial y para evitar la excesiva concentración de poder de la nobleza, les otorgó grandes extensiones de tierras en la frontera con Granada, donde la población era muy escasa. Los nuevos repobladores fueron en su mayoría castellanos y un importante grupo procedente de Aragón. Igualmente se instalaron extranjeros, particularmente italianos y franceses. 4. LAS REVUELTAS MUDEJARES.La historia de los mudéjares andaluces se inicia con la conquista de Andalucía en el siglo XIII y termina con el decreto de 1502, cuando los Reyes Católicos les dieron la opción de convertirse al Cristianismo o de salir de los reinos de la Corona de Castilla. La conquista de Andalucía en el siglo XIII incorporó a Castilla un amplio territorio, poblado por musulmanes. La mayor parte del antiguo territorio de Al-Andalus, en el que proliferaban los centros de población medianos o pequeños, negoció su rendición con los conquistadores castellanos, por lo que firmaron pactos con Fernando III, conocidos como pleitos o pleitesías, en los que se ha querido ver cierta similitud con los tratados de rendición que, contemporáneamente Jaime I de Aragón ofreciera a los musulmanes de Valencia Mallorca, después de su conquista. Todo ello tuvo como resultado inmediato el nacimiento de un extenso territorio donde los mudéjares eran los predominantes, mientras que los cristianos se encontraban en franca minoría..
(10) Pero, muy pronto, se demostró que el primitivo proyecto de Fernando III de una Andalucía en la que convivieran, sin ningún tipo de problemas, vencedores y vencidos, los cristianos en las ciudades y villas y los mudéjares en el campo, habría de resultar una utopía, según demostró la nueva política, llena de ambigüedades, puesta en práctica por su hijo y sucesor Alfonso X, con respecto a los musulmanes que permanecieron bajo el dominio cristiano. El rey emprendió una nueva y dura ofensiva contra los musulmanes andaluces, que culminó en 1262, cuando tomó por las armas el reino mudéjar de Niebla y Écija fue vaciada de moros. Este cambio de actitud política, con relación a los mudéjares por parte de la monarquía castellano-leones a, provocó un hondo malestar entre musulmanes sometidos, que, además, recibían cada vez una mayor influencia de las fatwas de los alfaquíes granadinos y magrebíes que les recomendaban su marcha hacia países musulmanes, en los que pudieran poner en práctica su ley y su religión sin ningún tipo de cortapisas. Fue en este contexto donde estalló la terrible revuelta mudéjar de 1264, en la que los musulmanes andaluces se aliaron con los granadinos y beréberes norteafricanos y que estuvo a punto de terminar con el dominio cristiano en Andalucía y Murcia. Es cierto que Alfonso X, con la colaboración de su suegro, Jaime I de Aragón, logró reprimirla a duras penas, pero también es verdad que esta sublevación tuvo consecuencias transcendentales para los mudéjares andaluces. La primera de todas es que supuso el final de una Andalucía densamente poblada por musulmanes, ya que la mayor parte de ellos emigró hacia el reino de Granada o hacia el norte de África, por lo que, en adelante, las relaciones entre cristianos y musulmanes andaluces se habrían de realizar a través de la frontera. 5. LA CONQUISTA Y REPOBLACIÓN DE MALLORCA.La gran ofensiva castellana sobre Andalucía coincidió con avances similares de la Corona aragonesa sobre las Baleares y la costa valenciana. Los preparativos para la conquista de la isla obedecieron al deseo de facilitar las comunicaciones entre Cataluña y el norte de África, interceptadas por los corsarios y piratas mallorquines. Una expedición, formada por 150 naves, partió hacia la isla en septiembre de 1229. Tras un largo asedio, la ciudad de Palma se rindió a finales de año, y con ella el resto de la isla. Más tarde, después de la conquista de Valencia, se conquistaban Ibiza y Menorca. A partir de entonces, las Baleares se integrarían en la Corona aragonesa. La repoblación de Mallorca fue realizada mayoritariamente por catalanes. La mitad de las tierras a repartir fueron para el rey, la llamada parte real. De la otra mitad se hicieron cuatro partes, que se otorgaron a los tres principales magnates que protagonizaron la conquista y al obispo de Barcelona. Estos cuatro organizaron la llegada de colonos y el mantenimiento de los mudéjares, de manera que coexistieron grandes y pequeñas explotaciones en la isla. 6. LA CONQUISTA Y REPOBLACIÓN DE VALENCIA.Por su situación estratégica, Valencia, constituía la zona natural de expansión de la Corona de Aragón. La conquista de la región valenciana fue mucho más complicada. Se había iniciado antes de la expedición a Mallorca. El impulso conquistador parece haber partido de los afanes expansionistas de la nobleza aragonesa, pero más tarde el interés por la región se hizo extensivo a los mercaderes y ciudadanos catalanes,.
(11) deseosos de ampliar el control de la costa y el comercio levantino. Jaime I aglutinó en una misma empresa reconquistadora a la nobleza y a la burguesía tanto aragonesa como catalana. En 1238, tras asedio de unos meses, Jaime I entra en Valencia. En los años siguientes fueron cayendo localidades importantes como Denia y Játiva. La incorporación del Reino de Valencia a la Corona de Aragón supuso una ampliación considerable de tierras. En la parte norte o castellonense se otorgaron señoríos a las órdenes militares, sobre todo Temple y San Juan. Para el resto de la región la fórmula empleada fue la de los repartimientos. La propiedad quedó bastante repartida. Entre los beneficiarios cabe hablar de dos grandes zonas: en el norte y en el interior predominó la influencia nobiliaria y aragonesa. El litoral fue poblado por catalanes y la principal referencia fue el realengo y los modelos forales. Un hecho peculiar fue la pervivencia de la población mudéjar, que en muchas comarcas era mayoritaria. 7. BLOQUEO NAVARRO: LA CASA DE CHAMPAGNE Y EL FUERO ANTIGUO.El gran problema del último gran rey navarro, Sancho VII el Fuerte (1194-1234) fue la falta de heredero. Al fin de resolverlo propuso a Jaime I de Aragón la idea de que muerto cualquiera de ellos el superviviente recibiría en herencia el reino del otro. A su muerte, una buena parte de los navarros apoyaron la candidatura de su sobrino Teobaldo, hijo de Blanca de Navarra (hija de Sancho VI el Sabio) y Teobaldo de Champagne que fue elegido rey con el nombre de Teobaldo I de Navarra ante el desinterés de Jaime I en mantener los acuerdos. Ello suponía la independencia de Navarra con respecto a Aragón, pero también su distanciamiento de Castilla. Con la incorporación de la dinastía de Champagne, Navarra, hasta su definitiva incorporación a la Corona de Castilla en 1512, se apartará del proceso histórico, convirtiéndose en un apéndice dentro de la órbita de influencia francesa. Instituciones fiscales, o de la administración del estado, como el senescal -lugarteniente regio- fueron importadas de allí. La nobleza Navarra, superada la tensión inicial, consiguió no ser desplazada por la francesa y, sobre todo, que el derecho tradicional, el Fuero Antiguo de Navarra, fuera jurado por el monarca, estableciéndose un gran acuerdo entre el rey y la nobleza. También las ciudades y burgos navarros vieron respetados sus fueron y estatutos locales. 8. CONCLUSIONES.Con la ocupación de Valencia en 1238, la Corona de Aragón daba por finalizadas sus conquistas peninsulares. Como consecuencia de ellas, la nobleza había ampliado los horizontes para la expansión de sus señoríos y la burguesía catalana había creado sólidas plataformas para la intensificación de sus actividades comerciales en el norte de África y Mediterráneo occidental. Pero lo más importante sería la conversión en reino de las tierras conquistadas y la creación de una entidad político-jurídica propia unida dinásticamente a la misma corona que Aragón, Cataluña y Mallorca, con autonomía propia y con Cortes particulares y Fueros..
(12) TEMA II LA CONSOLIDACIÓN DE LAS MONARQUÍAS PENINSULARES EN EL SIGLO XIII ÍNDICE: 1. INTRODUCCIÓN.2. LA AFIRMACIÓN DEL PODER REAL EN CASTILLA Y LAS RESISTENCIAS A DICHA CONSOLIDACIÓN EN LOS REINADOS DE FERNANDO III Y ALFONSO X.2.1 La idea imperial.2.2 Fundamento jurídico: Las Partidas.2.3 Las Cortes y la visión corporativa del Reino.2.4 Articulación espacial: administración territorial, fiscalidad y frontera.2.5 Dirigismo cultural.2.6 Resistencias: La revuelta nobiliaria; la guerra civil.3. LA PRETENSIÓN IMPERIAL DE ALFONSO X.4. LA CORONA DE ARAGÓN Y EL AUTORITARISMO PACTISTA.4.1 El pactismo como forma de gobierno.4.2 Nacimiento de la conciencia territorial.4.3 La lenta articulación de la Corona.5. LA CENTRALIZACIÓN DEL PODER EN PORTUGAL.5.1 El reinado de Sancho II (1223-1245).5.2 Alfonso III y la restauración del poder monárquico (1248-1279).6. NAVARRA: PACTISMO Y FORALIDAD.1. INTRODUCCIÓN.La solidez institucional de las monarquías del siglo XIII descansa en tres pilares fundamentales: el derecho romano canónico o ley común; la integración política del conjunto social en unas asambleas representativas: Las Cortes y la organización del territorio mediante una desarrollada administración y otros cauces de carácter fundamentalmente fiscal. Entre 1220 y 1280 se consuma el proceso de consolidación de las monarquías peninsulares y la proyección exterior de las mismas. 2. LA AFIRMACIÓN DEL PODER REAL EN CASTILLA Y LAS RESISTENCIAS A DICHA CONSOLIDACIÓN EN LOS REINADOS DE FERNANDO III Y ALFONSO X.Los reinados de Fernando III, desde 1230 rey de Castilla y León definitivamente unidos y, sobre todo, de su hijo Alfonso X (1252-1284), resultan de especial trascendencia, por cuanto es a ellos a quien corresponde la elaboración de un programa político capaz de crear expectativas soberanas para la monarquía. Las características de este programa político diseñado por la monarquía castellano leonesa y la imposición de la jurisdicción real quiso ser entendida como un atentado contra las libertades históricas del Reino cimentadas en los privilegios de los pactos feudales y que llevó a diversas reacciones y revueltas nobiliarias. 2.1 La idea imperial.- La idea imperial, desde el siglo X, estuvo siempre asociada a una legitimación del programa monárquico. Alfonso VI, el primer monarca que se dio a sí mismo el título de emperador, y Alfonso VII, el primero que se coronó como tal, rellenaron de contenido político un concepto hasta entonces más honorífico que efectivo. En el siglo XIII, la monarquía da un paso definitivo y convirtió la auctoritas inherente al título imperial en expresión soberana del señorío del rey – Fernando III quiso que su señorio fuese llamado imperio y no reino- Alfonso X convirtió su pretensión imperial en cauce.
(13) ordenador de su propio proyecto político y además se desvincula de la tradición hispánica y se asocia directamente con el Sacro Imperio Romano Germánico cuya corona le fue ofrecida a la muerte de Federico II. Esta candidatura supuso para Alfonso X el fundamento para un programa de gobierno plenamente autoritario y hegemónico en el ámbito peninsular. Entre 1256 y 1275 Alfonso X utilizó el título de Rey de Romanos. Su condición de “emperador electo” era suficiente para legitimar su autoritarismo político en Castilla y su pretensión hegemónica sobre el conjunto peninsular. Jaime I protestó enérgicamente ante los planes de Alfonso X y le comunicó que cualquier proyecto castellano que contribuyera a imponer la soberanía sobre el conjunto de la Península, sería rechazado por Aragón. 2.2 Fundamento jurídico: Las Partidas.- El Derecho era el pilar efectivo sobre el que se apoyaba la idea imperial. La obra de Alfonso X fue continuadora de la de su padre Fernando III y tenía como objetivos prioritarios: servir al proyecto centralizador de la monarquía y establecer los cauces de una realidad jurídico-territorial de los distintos reinos de la Corona. A estos fines fueron dedicadas las grandes codificaciones del Reino: Fuero Real, Espéculo y Partidas, además de otros más sistemáticos y específicos. Su proyecto más ambicioso fue Las Partidas, obra de carácter doctrinal que supone el más serio esfuerzo codificador del derecho común plenomedieval. Está dividida en siete secciones o partidas: 1ª - Fe cristiana, Iglesia y organización.2ª - Todo lo relativo al Rey, ejercicio del poder autoridad soberana del emperador, organización militar y estructuración de la Corte. 3ª - Administración de justicia.4ª - Derecho matrimonial y feudal.5ª - Aspectos mercantiles.6ª - Herencias y testamentos.7ª - Relación de leyes penales.2.3 Las Cortes y la visión corporativa del Reino.- Según se expresa con claridad en Las Partidas, el Reino constituye un cuerpo cuya cabeza es el monarca. Rey y reino tienden a identificar sus intereses y este último es contemplado como un conjunto de gobernados asociables a un territorio definido cuya legítima representación corporativa son Las Cortes, sometidas a la autoridad soberana. Este sometimiento al poder monárquico era más teórico que real. La imposición de la jurisdicción real quiso ser entendida como un atentado contra las libertades históricas del Reino que llevó a diversas reacciones y revueltas nobiliarias. 2.4 Articulación espacial: administración territorial, fiscalidad y frontera.- A la integración territorial del Reino van destinadas la mayoría de las medidas que articulan el programa de la monarquía castellana. Las medidas económicas, y en especial las fiscales, ponen de relieve la expresión del poder soberano del rey. La política de la monarquía tendió claramente a monopolizar, en medida de lo posible, el cobro de impuestos eliminando abusivas percepciones señoriales y controlando al mismo tiempo el cobro unificado de tributos a partir de una realidad territorial sobre la base de los grandes circuitos de trashumancia. La fiscalidad ganadera constituía un importante apartado en el programa de la monarquía. Aparte del asociacionismo mestero, otro elemento fiscal fue la imposición de aranceles en puntos fijos de la frontera que, además de diseñar una incipiente política económica, contribuía a definir el propio espacio jurisdiccional del reino..
(14) 2.5 Dirigismo cultural.- La obra cultural, a través de los cauces más diversos, se puso al servicio del ideario monárquico. El protagonismo que en toda ella asume la lengua castellana viene a consumar un proceso iniciado por Fernando III y que evidencia el uso político de la cultura. Alfonso X, pese a los fracasos y la debilidad de sus últimos años, tuvo realizaciones muy destacables en el ámbito cultural. De modo particular su obra historiográfica juega un papel decisivo en la emergencia de un sentido comunitario. Impulsó la Universidad de Salamanca como centro del saber de nuevo cuño y destaca su obra literaria las Cantigas de Santa María, así como el impulso dado a una intensa política de traducciones cortesanas, tratados científicos - ajedrez, astronomía…- y fundamentalmente obra jurídica como vimos anteriormente con Las Partidas. 2.6 Resistencias: La revuelta nobiliaria; la guerra civil.- La imposición por parte de la corona de un modelo cercano a la soberanía excluyente, no podía sino suscitar las resistencias de un reino cimentado en los privilegios derivados del pactismo feudal. Durante el reinado de Fernando III la oposición apenas dejó traducir sus resquemores. Con Alfonso X la situación cambió como consecuencia del fin de la reconquista, los primeros síntomas de recesión económica y la maduración del autoritarismo monárquico. • La revuelta nobiliaria de 1271.- Estuvo motivada fundamentalmente por los tempranos síntomas de la depresión bajomedieval. La rebelión fue liderada por el hermano del rey, el infante Felipe, y su carácter esencialmente nobiliario no impidió que, en su fase final, el conflicto se extendiese al resto de los estamentos del reino. Los objetivos principales de la rebelión fueron: exigencia de absoluto respeto a las tradicionales prerrogativas jurídico-políticas de la nobleza; freno a la iniciativa real en materia repobladora; anulación de las innovaciones fiscales y oposición a la política exterior de Alfonso X. El resultado de la rebelión supuso un triunfo de la nobleza pero no se puede considerar un triunfo absoluto. • La guerra civil (1282-1284).- Tras la muerte del primogénito de Alfonso X, Fernando de la Cerda, el infante Sancho se convirtió en heredero de la corona y quiso blindar su futura herencia organizando en torno a sí a los sectores más representativos de la oposición a Alfonso X. Una irregular asamblea convocada por el infante en Valladolid (1282) constituyó una auténtica declaración de guerra que durante dos años mantuvo divididos en dos bandos a los hombres y las tierras de los reinos de León y Castilla. La guerra acabaría con el destronamiento de un Alfonso X acorralado en Sevilla y el ascenso al trono de Sancho IV. 3. LA PRETENSIÓN IMPERIAL DE ALFONSO X.Alfonso X, como hijo de Beatriz de Suabia, tenía unos derechos teóricos al trono imperial vacante tras la muerte del emperador alemán-siciliano Federico II. Estos derechos le fueron ofrecidos en 1256 por la ciudad gibelina de Pisa. La herencia de Federico II se la disputan, entre otros, los reyes de Castilla y de Aragón, que intervienen activamente en los enfrentamientos entre güelfos y gibelinos, partidarios los primeros de la hegemonía del pontífice y los segundos del predominio del emperador. La elección imperial, celebrada en 1257, dio lugar al nombramiento de dos emperadores: Alfonso de Castilla y Ricardo de Cornualles, hermano del rey de Inglaterra. Ambos aceptaron el nombramiento y Alfonso X intentó movilizar las fuerzas económicas del reino para hacer efectivo el título imperial, pero su elección no fue aceptada por el Pontificado y Castilla se negó a financiar las campañas imperiales, pese a lo cual Alfonso mantuvo sus pretensiones y orientó la política exterior del reino hacia la obtención de aliados que le permitieran convertir en realidad el sueño imperial..
(15) En 1275, el Papa Gregorio X le niega todo derecho a su pretensión imperial, con lo que su entramado justificativo, con el que cimentaba su actuación en el interior de Castilla, empieza a desmoronarse. La malograda aspiración imperial del monarca, pretensión que resultó cara e impopular y obsesionó al monarca durante años, acentuó dos de los principales problemas internos del reinado: la crisis fiscal y financiera y el malestar de la nobleza. 4. LA CORONA DE ARAGÓN Y EL AUTORITARISMO PACTISTA.A diferencia de Castilla y León, donde desde muy temprano el autoritarismo real revistió connotaciones centralizadoras, el desarrollo interno de la Corona de Aragón se vio ralentizado por diversas circunstancias como fueron, esencialmente: el carácter feudal y pactista del poder; el nacimiento de conciencias territoriales específicas dentro de la Corona y, como consecuencia, la lenta articulación de ésta como realidad institucional unitaria. 4.1 El pactismo como forma de gobierno.- Desde el principio de su reinado, Jaime I vio como la poderosa nobleza aragonesa ponía en funcionamiento una práctica de gobierno, limitadora del poder real y sometido al control feudal de la curia. La capacidad de maniobra del rey quedaba marcada por la dependencia de la Sede Apostólica y el riguroso marcaje de la nobleza feudal. El ambicioso programa de conquistas que siguió le sirvió enseguida para granjearse la simpatía de dos aliados: el ejército y, sobre todo, la burguesía del Principado de Cataluña, interesada en la puesta en marcha de una maquinaria de guerra que le permitiera un mayor desarrollo comercial. Frente a este “eje realista”, se situó la oposición nobiliaria usando dos mecanismos de reacción como arma de negociación política: el asociacionismo unionista y el auxilium feudal y el pago de bovatge (servicio prestado como reconocimiento de señorio). El unionismo se mantuvo como fórmula de cohesión nobiliaria durante todo el reinado de Jaime I. Pero fue bajo el reinado de su hijo Pedro III (1276-1285) cuando adquirió caracteres de mayor presión política a través del nacimiento de la Unión por antonomasia, lo que obligó al monarca a jurar el Privilegio General, que consagrará el principio pactista como forma de poder político y garantizaba las “libertades” del Reino -término que escondía la defensa del estatuto privilegiado de los más poderososTambién la Iglesia dejará sentir su autoridad con el establecimiento de la Inquisición en parte de los dominios de la Corona. 4.2 Nacimiento de la conciencia territorial.- El descubrimiento de una auténtica conciencia territorial en la Corona de Aragón se va descubriendo por separado a través de sus diferentes reinos y dominios. En este descubrimiento actúan dos fuerzas distintas: • Las que desde la propia Corona impulsan la conciencia territorial basada en la normalización del Derecho Común y el feudalizante Derecho Local. La manifestación más importante es el Fuero de Aragón. •. Las que a partir de la estamentalizada realidad social, convierte las Cortes en institución reivindicativa y cohesionadora de la conciencia comunitaria.. El caso de Cataluña es más complejo. El triunfo de estas manifestaciones del Derecho Local que son los Utsages de Barcelona (que podría traducirse como usos o mejor usanzas y son los usos y costumbres.
(16) que forman la base del derecho catalán) se debió en buena parte a la protección de la monarquía, que entendió que el Derecho Común podría deteriorar la seña de identidad comunitaria. 4.3 La lenta articulación de la Corona.- Los sucesivos testamentos de Jaime I ponen de manifiesto las feudalizantes tendencias patrimonializadoras de la monarquía. Frente a tales cambios y alteraciones la representación estamental de las Cortes determinó que una comisión estableciera un acuerdo definitivo. Este acuerdo consistió en que los reinos de Aragón y Valencia, sin posibilidad de separarse fueran confiados al infante Alfonso y el Principado de Cataluña al infante Pedro que, con el nombre de Pedro III, recibiría en herencia el conjunto de la Corona a la muerte de su hermanastro. Habrá que esperar a 1319, durante el reinado de Jaime II, en que las Cortes de Tarragona aprueben el llamado Privilegio de la Unión, en el que quedaba consagrado el principio de indivisibilidad de los territorios integrantes de la Corona de Aragón. 5. LA CENTRALIZACIÓN DEL PODER EN PORTUGAL.La vía centralizadora, y no el pactismo feudal, fue el cauce escogido en el proceso de construcción de la monarquía portuguesa. Una revolución aristocrático-eclesiástica destronaba a Sancho II, pero su sucesor, su hermano Alfonso III, candidato de la nobleza y la Iglesia, será el primer representante de la centralizada monarquía portuguesa. 5.1 El reinado de Sancho II (1223-1245).- Sancho II era el hijo mayor del rey Alfonso II de Portugal y de su esposa, la infanta castellana Urraca de Castilla. Cuando Sancho II accede al trono no cuenta con el apoyo de la aristocracia laica y del alto clero, que buscaron el apoyo del hermano del rey, Alfonso. Su prioridad fue la Reconquista. A partir de 1236, conquistó diversas ciudades en el Algarve y Alentejo, asegurando la posición portuguesa en la zona. Con su atención centrada en los asuntos militares, se facilitaron las disputas internas. La nobleza estaba descontenta con la conducta del rey e inició una conspiración en su contra. Como resultado, el arzobispo de Oporto realizó una queja formal al Papa, explicándole la situación. Gracias al poder de la iglesia en el siglo XIII, el Papa además de deponer y excomulgar al emperador Federico II, excomulgó a Sancho II. El Papa encomendó el gobierno del reino al hermano de Sancho, Alfonso, que en esos momentos residía en Francia. Alfonso abdicó de sus posesiones francesas y se dirigió a Portugal adonde llegó en 1246, comenzando la guerra contra su hermano. Sancho II huyó hacía el exilio en Toledo, ciudad en la que murió en 1248. 5.2 Alfonso III y la restauración del poder monárquico (1248-1279).- La labor de Alfonso III fue fundamentalmente una obra de restauración. Mantuvo respecto a la Iglesia una política de amistad durante los primeros años de su reinado en los que devolvió los bienes confiscados por Sancho II y pagó con nuevas donaciones los servicios prestados por los eclesiásticos. Las dificultades económicas del rey y del reino que tenía sus bienes en manos de la nobleza y el clero se hallan en la base de las primeras Cortes portuguesas conocidas. Su política buscaba la colaboración de nobles y burgueses con el objetivo del restablecimiento de la paz. Para ello contaba con un programa de tres puntos: recuperación económica; restablecimiento del orden y delimitación efectiva de los derechos y atribuciones de la monarquía..
(17) La restauración del orden monárquico provocó medidas centralizadoras que no gustaron ni a nobles ni al alto clero. En 1267, el conjunto del episcopado manifestó abiertamente su descontento y trasladaron sus quejas a la corte pontificia. Salvo este suceso, el reinado de Alfonso III supuso el restablecimiento del orden monárquico y con la ocupación definitiva del Algarbe el fin de la reconquista. 6. NAVARRA: PACTISMO Y FORALIDAD.En 1237, nobles, caballeros y clérigos impusieron a Teobaldo I la aceptación de las leyes y fueros tradicionales que una comisión se encargaría de poner por escrito. El Reino de Navarra, a través de un acuerdo de los estamentos del Reino y del trabajo de redacción de esta comisión -formada por diez ricoshombres, veinte caballeros y diez eclesiásticos- se otorgó a sí mismo un ordenamiento legal: el Fuero General de Navarra, una recopilación del derecho tradicional del Reino. Este ordenamiento, llamado también Fuero Antiguo, contiene disposiciones sobre la estructura de la monarquía y la sucesión del reino, así como los derechos de la nobleza en relación con la Corona. Sólo a partir del juramento de los fueros, los nuevos monarcas serían proclamados como tales. De este modo, el siglo XIII supone para Navarra la constitucionalización de la monarquía sobre la base del pactismo y el escrupuloso respeto a los fueros tradicionales..
(18) TEMA III LA EXPANSIÓN MEDITERRÁNEA DE LA CORONA DE ARAGÓN ÍNDICE: 1. INTRODUCCIÓN.2. LA INCORPORACIÓN DE SICILIA A LA CORONA DE ARAGÓN.2.1 Del Tratado de Anagni a Caltabellota.3. LA EXPEDICIÓN DE LOS ALMOGÁVARES AL IMPERIO DE INCORPORACIÓN DE LOS DUCADOS DE ATENAS Y NEOPATRIA.3.1 Los Ducados de Atenas y Neopatria.4. LA CONQUISTA DE CERDEÑA.5. LA CORONA DE ARAGÓN Y EL NORTE DE ÁFRICA.6. LA INCORPORACIÓN DE MALLORCA A LA CORONA DE ARAGÓN.7. LA EXPANSIÓN COMERCIAL DE LA CORONA DE ARAGÓN.8. CONCLUSIONES.-. ORIENTE. Y LA. 1. INTRODUCCIÓN.Podemos considerar el Mediterráneo entre los años 1276 y 1327 como el verdadero eje de la actividad cultural, económica y política. Era el mar donde confluían los intereses de los países ribereños para aumentar su influencia política y económica, por asegurarse las rutas que llevaban al rico Oriente.. Es el periodo en el que la Corona de Aragón alcanzó sus máximos logros en política exterior y cuando se ponen las bases de la expansión realizada en los reinados de Pedro III, Alfonso III y Jaime II, con episodios tan destacados como la incorporación de Sicilia, la expedición de los almogáraves a Oriente o la conquista de Cerdeña. Las ambiciones de la Corona de Aragón quedaron circunscritas a unos límites muy concretos: el Mediterráneo occidental, y es aquí donde se centró el proyecto de expansión. En su búsqueda de posesiones y enclaves comerciales la Corona tuvo varios enemigos exteriores. Aparte de algunos italianos, como Génova y Pisa, el gran rival fue la Casa de Anjou, que ambicionaba los mismos objetivos..
(19) 2. LA INCORPORACIÓN DE SICILIA A LA CORONA DE ARAGÓN.El eje de la política exterior de Pedro III (1276-1285), hijo de Jaime I, durante su reinado fue la cuestión siciliana. Estaba casado con Constanza de Hohenstaufen, hija de Manfredo, rey de Sicilia. Muerto éste, la isla pasó al poder del francés Carlos de Anjou al serle concedida por el Papa en calidad de feudo pontificio. Pedro III heredó los derechos al trono por su matrimonio con Constanza. Ante el enfrentamiento que se avecinaba con los Anjou, Pedro III desplegó una gran actividad diplomática en busca de apoyos para hacer valer sus derechos. La población siciliana, descontenta del poder angevino, se levantó en 1282 contra Carlos de Anjou, en la revuelta conocida como las Vísperas Sicilianas. Este levantamiento provocó una gran mortandad entre los franceses, que fueron desalojados de la isla. Pedro III aceptó la corona que le ofrecieron los sicilianos y se dirigió a la isla donde fue coronado rey. Sicilia junto a Túnez constituía la clave que permitía el control de las principales rutas del Mediterráneo. Las Vísperas Sicilianas son el momento culminante de la política mediterránea de la Corona de Aragón. El paso siguiente fue la guerra entre Aragón y Francia, en base a la excomunión papal de Pedro III y la donación en 1284 de la Corona de Aragón a Carlos de Valois, hijo de Felipe III, rey de Francia. Para estimular la intervención del rey francés, el Papa Martín IV dio a la guerra el carácter de cruzada. En 1283, ante las necesidades financieras para sufragar la guerra, el rey de Aragón tuvo que reconocer a los nobles el Privilegio General, confirmó los Usatges catalanes (Fuero de Barcelona) y abolió el bovatge (impuesto para casos excepcionales). Jaime II de Mallorca aprovechó las dificultades del monarca aragonés para recuperar su independencia y se alió a los enemigos de Pedro III Un año después, 1285, habían fallecido todos los protagonistas que habían intervenido de manera activa: el Papa Martín IV, Carlos de Anjou, Felipe III y Pedro III, poniendo fin a los sueños imperialistas de los Anjou y a los teocráticos del Papado. La cuestión de Sicilia iba a ser el motivo central del nuevo rey de Aragón, Alfonso III (1285-1291) y su objetivo principal que el Papa revocara la donación hecha de sus reinos al rey de Francia. Dirigirá con éxito la campaña contra el reino de Mallorca, que vuelve de este modo a formar parte de la Corona de Aragón. A la muerte de Alfonso III (1291) llevó al trono de Aragón a Jaime II (1291-1326) hermano del anterior y que había sido nombrado rey de Sicilia, isla que dejó a su hermano Federico como regente. En 1295 el nuevo Papa Bonifacio VII consiguió que aragoneses, franceses y sicilianos llegaran a un acuerdo, conocido como el Tratado de Anagni. En él se estableció que Jaime II renunciaba la isla de Sicilia, reconociendo los derechos sobre ella de la Sante Sede y de la Casa de Anjou, debiendo contraer matrimonio, una vez disueltos sus esponsales con Isabel de Castilla, con la princesa Blanca de Anjou; el rey de Francia renunciaba a la investidura de la Corona de Aragón y el Papa anulaba la excomunión. También debía devolver Mallorca a Jaime II, que trajo una época de buenas relaciones entre ambas coronas. 2.1 Del Tratado de Anagni a Caltabellota.- Agnani es un hito clave en la cuestión siciliana. Para la mayoría de los historiadores este tratado es muestra de la habilidad política de Jaime II, ya que, aunque renunciaba a Sicilia se la entregaba a la Iglesia y no a los Anjou. Por otra parte obtuvo la investidura de Córcega y Cerdeña, piezas clave de la expansión mediterránea. Los sicilianos manifestaron su rechazo coronando como rey en 1296 a Federico III, hermano de Jaime II y que había sido nombrado por él regente de Sicilia, los que les llevó al enfrentamiento contra aragoneses y angevinos. Jaime II declaró la guerra a su hermano para establecer lo que había firmado en Agnani, pero después de unas victorias de su almirante Roger de Lauria, no deseando una derrota total de su hermano, y considerando cumplido su compromiso con la Iglesia, se retiró del teatro de la guerra..
(20) La resistencia siciliana y la incapacidad para vencerles del rey de Nápoles, llevó en 1302 a la firma del Tratado de Caltabellota, entre Federico III y Carlos de Anjou, por el que se aceptaba la independencia de Sicilia, pero sin ser el título vitalicio y transmisible, de forma que a la muerte de Federico la isla volvería a los angevinos, con unas compensaciones para los hijos de Federico que, en caso de fallar éstas, retendrían el Reino de Sicilia, como así sucedería. 3.. LA EXPEDICIÓN DE LOS ALMOGÁVARES AL IMPERIO DE INCORPORACIÓN DE LOS DUCADOS DE ATENAS Y NEOPATRIA.-. ORIENTE. Y LA. Los almogávares, soldados de fortuna, que combatían a sueldo y botín, habían aparecido por primera vez en la conquista de Valencia con Jaime I (1238). Colaboraron con la Corona de Aragón en la guerra contra los partidarios de los Anjou y apoyaron a Federico III de Sicilia. Tras la firma de la paz de Caltabellota en la que se resolvía el conflicto siciliano las tropas mercenarias de la Compañía Catalana resultaban incómodas por lo que tendrán que buscarse una salida. Fue su comandante, Roger de Flor, ex templario de origen alemán, quien tomó la iniciativa y en 1303 embarcó con su ejército rumbo a Constantinopla para proveer de tropas al emperador de Bizancio, Andrónico II Paleólogo, en su lucha contra los turcos. Siguiendo la ruta de Alejandro Magno, Roger de Flor, derrotó a los turcos en Anatolia, tomando las ciudades de Filadelfia y Éfeso. La victoria contra los turcos hizo que fuera nombrado megaduque por el emperador, despertando los recelos de Miguel, príncipe heredero, cuya guardia le asesinó junto a todos los almogávares que se encontraban junto a él en un banquete en 1305. Los almogávares se fortificaron en Gallipoli al mando de Berenguer de Entença y llevando a cabo desde allí campañas contra Tracia y Macedonia, en lo que se conoce como la Venganza Catalana, llegando hasta las inmediaciones de Constantinopla. 3.1 Los Ducados de Atenas y Neopatria.- En 1309 el Duque de Atenas, Gualterio, los contrató a fin de llevar a cabo sus ambiciones de apoderarse de territorios del imperio. Cuando el duque quiso licenciar a la Compañía, tras haberse servido de ella, los almogávares se sublevaron derrotándole y tomando el ducado. Se colocaron bajo la soberanía de Manfredo, hijo de Federico III de Sicilia, como era un niño envió como procurador y tutor a Berenguer Estañol. La presencia catalana en Grecia planteó problemas internacionales de convivencia, en particular con Venecia y Génova por motivos comerciales. Tras la muerte del procurador Estañol, Federico III de Sicilia envió como nuevo canciller a su hijo Alfonso Federico, que en 1318 se apoderó de la Tesalia constituyéndose el Ducado de Neopatria, que en adelante estaría unido al de Atenas. El Ducado de Atenas y Neopatria pasó a Manfredo y posteriormente a sus sucesores. En 1380 se incorporarían a la Corona de Aragón pero perdiéndose pronto debido a la debilidad y el cambio de orientación política de Juan I, Rey de Aragón..
(21) 4. LA CONQUISTA DE CERDEÑA.Tras el Tratado de Agnani y la pérdida de Sicilia, Cerdeña se convirtió para Jaime II en el centro de la política mediterránea de la Corona de Aragón, debido a la importancia de la isla como base estratégica de primer orden y de apoyo a los buques mercantes catalanes que la frecuentaban, lo que le llevó a un choque de intereses con las repúblicas de la zona: Génova y Pisa. Además de su posición estratégica también se ha valorado la importancia económica de la isla debido a sus materias primas, pero todo apunta a que Cerdeña siempre representó un capítulo negativo en la economía de la Corona y fue considerada más como un mercado para los productos catalano-aragoneses que una base de aprovisionamiento agropecuario. La ocupación de Cerdeña -nunca fue realmente conquistada- la llevó a cabo el infante Alfonso, segundo hijo de Jaime II y futuro rey de Aragón con el nombre de Alfonso IV, a partir de 1323. Fue una campaña larga, dura y muy costosa en recursos humanos y monetarios. Terminó en 1324 tras la derrota naval de Pisa en Lucocisterna y la capitulación de Cagliari. La firma de la paz no supuso la pacificación de Cerdeña, sino el inicio de una larga sucesión de guerras con Génova. Tras la conquista desapareció toda la influencia pisana y se produjo una intensa catalanización de las instituciones públicas y privadas. Esta conquista trajo la instalación en la isla del feudalismo importado de Aragón, basado en una red de feudos concedidos a la nobleza que le había acompañado en la conquista y que rompió el equilibrio económico entre ciudad y campo. Este feudalismo generó descontentos y revueltas alentadas por Génova. 5. LA CORONA DE ARAGÓN Y EL NORTE DE ÁFRICA.El norte de África fue desde Jaime I un área de gran interés tanto político como económico para la Corona de Aragón. En el Tratado de Monteagudo-Calatayud de 1291 entre los reyes Sancho IV de Castilla y Jaime II de Aragón se repartían el área de influencia de la respectivas Coronas en el norte de África, dejando para los castellanos la parte occidental y la oriental para los aragoneses, con línea divisoria en el río Muluya. Los aragoneses, más que pensar en la conquista territorial, consideraban el espacio norteafricano como bases y escalas navales complementarias de las Islas Baleares, Sicilia y Cerdeña. Al mismo tiempo que se buscaba la hegemonía política y comercial. El Egipto de los mamelucos era la principal potencia política, militar y económica del Levante, gracias a su puerto de Alejandría, de gran interés para los mercaderes catalanes. Las embajadas de Jaime II a Egipto buscaban obtener préstamos para el rey de Aragón, garantizar la seguridad de los peregrinos que iban a Tierra Santa y mantener las ventajas conseguidas por los mercaderes catalanes. Durante los reinados de Pedro III y Alfonso IV, la diplomacia se dirigió preferentemente hacia Túnez, que junto con Sicilia eran la llave del Mediterráneo central y oriental. Los comerciantes catalanes mantuvieron un interés por instalarse en las ciudades magrebíes, terminal del oro sudanés y de los productos africanos. La política de los reyes de Aragón en el norte de África se basó en el comercio, el tributo y las milicias cristianas. A principios del siglo XIV los sultanes de Marruecos y Tremecén se declararon vasallos de la Corona con el pago de un tributo anual..
(22) 6. LA INCORPORACIÓN DE MALLORCA A LA CORONA DE ARAGÓN.El Reino de Mallorca había sido conquistado por Jaime I en 1229 y por decisión testamentaria lo convirtió en reino privativo en 1276, siendo su primer rey Jaime II. El nuevo reino estaba constituido por una parte insular (las islas) y otra continental (entre otros los condados de Rosellón y Cerdaña) además de la ciudad de Montpellier. El rey de Mallorca por el Tratado de Infeudación de Perpiñan de 1279 se declaraba vasallo del monarca aragonés, comprometiéndose a prestar los habituales servicios feudales. Los reyes de Mallorca no podían desarrollar una política exterior propia, estaban sometidos al proteccionismo económico y se veían obligados a colaborar en las campañas expansionistas de la Corona catalano-aragonesa sin obtener por ello beneficios. A partir del Tratado de Agnani (ver punto 2) la devolución de Mallorca trajo una etapa de buenas relaciones entre ambas Coronas. Tras la muerte de Jaime II de Mallorca le sucedió su hijo Sancho, que al morir sin hijos nombró heredero a su sobrino Jaime III. Tras la subida al trono de Pedro IV el Ceremonioso de Aragón las relaciones entre las dos Coronas dieron un giro. El objetivo del rey de Aragón sería encontrar pretextos legales para procesar a su vasallo y cuñado e incorporarse el reino de Mallorca. En 1341 el rey de Francia intentó apoderarse de Montpellier y Jaime III, como vasallo de Pedro IV solicitó su ayuda armada, pero el rey de Aragón eludió tal petición y convocó las Cortes. Al no acudir el rey de Mallorca fue declarado desleal. Para incoar proceso contra él, el rey de Aragón le acusó de circular moneda francesa y acuñar moneda aragonesa. La historia que sigue es confusa y su resultado fue que Constanza, esposa de Jaime III y hermana de Pedro IV, fue retenida por su hermano y nunca volvió a ver a su marido. Jaime III de declaró libre del vasallaje debido a Pedro IV y ordenó apresar a todos los vasallos de éste que vivían en sus Estados confiscándoles sus bienes. Pedro IV siguió el proceso contra su cuñado, siendo éste declarado en la sentencia rebelde y contumaz, por lo que se le condenaba a perder el reino. Era la base jurídica que necesita el rey de Aragón para emprender la campaña de ocupación de Mallorca. La flora aragonesa desembarcó en la isla en 1343, decretándose la anexión de la misma. Los nuevos territorios fueron incorporados a la Corona de Aragón y siendo declarados inseparables. La reincorporación de Mallorca, a pesar de los enormes gastos provocados, supuso un incremento importante del patrimonio real. 7. LA EXPANSIÓN COMERCIAL DE LA CORONA DE ARAGÓN.La expansión política y diplomática de la Corona De Aragón fue pareja con la mercantil. Esta proyección comercial fue posible gracias a la prosperidad rural y a la consolidación de la industria en particular de la industria de paños, que evitó la importación de paños extranjeros, y produciendo unos tejidos de calidad que fueron objeto de intercambio en todo el área del Mediterráneo. Con Jaime I, el despliegue mercantil se vio favorecido por el apoyo de la Corona y la conquista de Mallorca, cuya posición geográfica era clave en las rutas al norte de África. El punto de partida estuvo en las medidas dadas por Jaime I para proteger a los mercaderes y naves catalanas frente a la competencia extranjera, a lo que se añadió la reglamentación del Derecho marítimo a través del Consolat del Mar, jurisdicción específica que entendía los asuntos mercantiles y marítimos..
(23) El reinado de Jaime II supuso la culminación de la expansión territorial, en la que Sicilia tenía una posición privilegiada, al ser la llave de la circulación comercial entre ambas cuencas del Mediterráneo. La conquista de Cerdeña permitió a la Corona completar lo que se ha llamado “La ruta de las islas”. También fue importante el comercio con el mundo islámico. Con el comercio catalán-egipcio, debido a las buenas relaciones con el sultán de Egipto, se conseguían toda clase de productos orientales y Granada era una pieza importante de enlace con el mundo magrebí y centroafricano. Málaga y Almería fueron los puertos claves en las relaciones con la Corona de Aragón. A partir de la segunda mitad del siglo XII es cuando se afirma una nueva orientación política y económica en el Mediterráneo, protagonizada por la Corona de Aragón, que confluiría en esta misma área con la economía italiana, lo que generará continuos conflictos, pero también propiciando un marco de intercambios ideológicos y experiencias culturales. 8. CONCLUSIONES.La expansión mediterránea no hubiera sido posible sin el éxito de la Corona de Aragón, fruto de la unión dinástica entre Aragón y Cataluña (1137), a la que, en el transcurso de los siglos, se fueron añadiendo otros reinos: Mallorca, Valencia, Sicilia, Cerdeña, los ducados griegos y, por último, Nápoles en el siglo XV y que se convirtieron en la aportación de Fernando el Católico a la España Moderna..
(24) TEMA IV ENTRE EL FIN DEL PERIODO DE EXPANSIÓN Y EL PRELUDIO DE LA CRISIS O LAS TENSIONES POLÍTICO-SOCIALES EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIII Y PRINCIPIOS DEL SIGLO XIV ÍNDICE: 1. INTRODUCCIÓN.2. LA CONFLICTIVIDAD SOCIOPOLÍTICA EN CASTILLA ENTRE LOS SIGLOS XIII Y XV.2.1 Reinado de Sancho IV.2.2 Reinado de Fernando IV.2.3 Minoría de Alfonso XI. El movimiento hermandino.3. REPERCUSIONES INTERNAS DE LA POLÍTICA MEDITERRÁNEA DE LA CORONA DE ARAGÓN.3.1 Reinado de Pedro III el Grande.3.2 Reinado de Alfonso III el Franco o el Liberal.3.3 Reinado de Jaime II el Justo.4. EL REINO DE PORTUGAL: LA OBRA DE DON DIONÍS (1279-1325).5. NAVARRA EN LA ÓRBITA FRANCESA.1. INTRODUCCIÓN.Los años de tránsito entre el siglo XIII y el XIV sirvieron para pasar de una fase de crecimiento a otra de crisis. En todas las monarquías peninsulares, una vez concluido prácticamente el proceso reconquistador, la nobleza hizo denodados esfuerzos para fortalecer su poder a costa de la institución monárquica, que pasó por horas bajas. 2. LA CONFLICTIVIDAD SOCIOPOLÍTICA EN CASTILLA ENTRE LOS SIGLOS XIII Y XV.A consecuencia de la muerte en 1275 del infante Fernando de la Cerda, hijo de Alfonso X, se planteó el problema sucesorio al trono castellano. Del matrimonio de Fernando con Blanca, hija del rey de Francia Luis IX, nacieron dos hijos: Alfonso y Fernando de la Cerda. El heredero al trono debía ser Alfonso, primogénito del infante fallecido o bien Sancho, hijo segundo de Alfonso X. El Derecho tradicional amparaba la candidatura del infante don Sancho. Pero las Partidas habían introducido el sistema sucesorio de primogenitura y representación. En las Cortes de Segovia de 1278, Alfonso X dio un paso decisivo al reconocer a su hijo Sancho como heredero al trono castellano. Este nombramiento provocó la airada respuesta de Violante, esposa de Alfonso X. La reina acompañada de sus nietos, los Infantes de la Cerda y su madre Blanca, huyeron de Castilla y buscaron refugio en Aragón, cuyo rey, Pedro III, era hermano de Violante. Tras la marcha de los infantes, surgió un fuerte enfrentamiento entre Alfonso X y su hijo Sancho. El punto culminante fue la reunión a modo de Cortes en Valladolid en 1282, donde se entregó al Infante Sancho, que había conseguido importantes apoyos entre la nobleza y representantes eclesiásticos, descontentos con la política de Alfonso X, el gobierno y la justicia del reino, aunque no tomaría el título de rey en vida de su padre..
(25) La reacción de Alfonso X no se hizo esperar, dictó una dura sentencia desheredando a Sancho y nombrando heredero a su nieto Alfonso De la Cerda y después de él su hermano don Fernando. Si ambos morían sin legítimos herederos heredaría el señorío el rey de Francia. El 4 de abril de 1284 murió en Sevilla Alfonso X. Según la Crónica del reinado poco antes de morir perdonaría a su hijo. Lo que sucedió realmente fue que el insólito testamento de Alfonso X no se cumplió y el infante don Sancho fue coronado como único rey con el nombre de Sancho IV. 2.1 Reinado de Sancho IV.- (1284-1295) Se le conoce como “el Bravo” por su carácter iracundo. Su acceso al trono fue muy bien recibido por la nobleza, el clero, las villas y las ciudades. Se casó en segundas nupcias con María de Molina en 1282, matrimonio calificado de incestuoso por los distintos Papas ya que los contrayentes eran parientes en tercer grado. Hasta su muerte, el matrimonio luchó por lograr la dispensa papal sin conseguirla. Tres fueron los grandes problemas a los que Sancho IV tuvo que enfrentarse durante su reinado: sujeción de la nobleza, conflicto con los infantes De la Cerda y lucha contra el Islam. • Sujeción de la nobleza.- Desde mediados del siglo, la paralización de la Reconquista había impedido a los nobles la posibilidad de alcanzar nuevas rentas y beneficios con lo que iniciará un pulso con la monarquía a fin de recomponer su poder y sus ingresos. Al frente de la nobleza se sitúa Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya, lo que llevó a una ruptura total entre él y el monarca, que se consumó con la muerte del señor de Vizcaya a manos del propio rey. Sancho IV parecía decidido a asumir la potestad regia sin ningún tipo de limitaciones. • Conflicto con los Infantes De la Cerda.- Los infantes de la Cerda, Alfonso y Fernando, no habían renunciado a sus derechos al trono castellano, encontrando apoyo para su causa en Aragón de la mano de Pedro III. Sancho IV buscó la alianza con Francia, firmando con Felipe IV un tratado de prohijamiento para el caso de que cualquiera de ellos muriera sin descendencia. El rey de Francia retiraba su amparo a los infantes De la Cerda, lo que supuso un golpe casi definitivo para sus intereses. • Lucha contra el Islam.- El control del Estrecho era indispensable para defenderse de cualquier ataque procedente del norte de África, donde el poder almohade había sido sustituido por el benimerí. Sancho IV retomará la política de expansión de Alfonso X, contando con el apoyo de Génova y de Jaime II de Aragón. En 1292 se apodera de Tarifa e inicia los preparativos para apoderarse de Algeciras y proceder al control total del Estrecho. Pero el proyecto se vio interrumpido por la muerte en 1295 de Sancho IV a causa de la tuberculosis. 2.2 Reinado de Fernando IV.- (1295-1312). Hijo y sucesor de Sancho IV. Subió al trono a la edad de nueve años. Su madre, María de Molina, había sido nombrada su tutora por Sancho IV poco antes de morir. En su reinado podemos distinguir dos etapas, cuya separación estuvo marcada por el año 1304. • Primera etapa.- Fue escenario de una larga guerra civil. La minoría de edad del rey, sus discutibles derechos al trono al no estar legitimado el matrimonio de sus padres, las ambiciones de la nobleza castellana y el apoyo de Jaime II de Aragón a los infantes De la Cerda llevaron a nueve años de guerra casi constante que terminó en 1304 con el acuerdo entre las Coronas de Castilla, Aragón y el reino de Portugal con la sentencia arbitral de Torrellas. También Alfonso de la Cerda, a cambio de importantes compensaciones económicas, renunciaba a sus aspiraciones al trono de Castilla. • Segunda etapa.- Se caracterizó por el definitivo triunfo de la nobleza y la vuelta a la actividad reconquistadora. A partir de 1304, Fernando IV, se mantiene en permanente confrontación con la.
(26) nobleza. El rey actuaba constantemente constreñido por la imposibilidad de subordinar a la nobleza a la acción política que trataba de poner en poner en práctica. En 1311 llegó en Palencia a un compromiso con los nobles que le dio un cierto margen de maniobra, al conseguir la paz interior del reino que le era necesaria para continuar la guerra contra los musulmanes. Al mismo tiempo, a través de las Cortes de Valladolid de 1312 va a tratar de reconstruir la autoridad real y el prestigio del monarca mediante una serie de reformas. Su prematura muerte impidió que tales proyectos reformistas se hicieran realidad. 2.3 Minoría de Alfonso XI. El movimiento hermandino.- Alfonso XI (1295-1325) era fruto del matrimonio entre Fernando IV y Constanza de Portugal. Al morir su padre el heredero contaba con poco más de un año. Inmediatamente se perfilaron dos facciones nobiliarias encabezadas, una por la reina María de Molina y su hijo, el infante don Pedro y otra por el infante don Juan, hermano de Sancho IV, que pugnan por la tutoría y custodia del monarca. Ante la anarquía y la inseguridad en las Cortes de Burgos 1315 se reconoce como tutores a María de Molina y a los infantes Pedro y Juan. Paralelamente, resurge con gran fuerza el movimiento hermandino, bajo la protección de María de Molina. Las distintas con la particularidad de que ahora será estimulado y utilizado por la nobleza para la consecución de sus objetivos políticos. NOTA: Estas hermandades habían nacido en 1282. El infante don Sancho, aprovechando el descontento generado por algunos aspectos de la política de Alfonso X, conseguirá la adhesión de las ciudades, de la nobleza y del clero y estimulará su creación. Entre mayo y julio de 1282 se produjo una gran floración de hermandades de muy diverso tipo, pero todas prácticamente con el común denominador de apoyar sus pretensiones. Estas hermandades fueron suprimidas en 1284 por el propio Sancho IV pues comprendía que constituían una amenaza para su poder (VER TEMA II)En estas Cortes burgalesas las distintas hermandades generales, a excepción de la andaluza, convergieron en la creación de una única y poderosa Hermandad General y como consecuencia se puso de manifiesto la alianza de los nobles con los concejos. La Hermandad General fue confirmada por última vez en las Cortes de Medina del Campo de 1318. Es importante destacar que en el ordenamiento de las mismas, se señala claramente cómo las propuestas aprobadas por las Cortes son las que hicieron los representantes de la hermandad. Da la impresión en este momento que las Cortes van a ser desplazadas por la Hermandad, pero nada de esto sucedió. Ciertamente el vigor de la fuerza hermandina tenía ya los días contados, a lo que contribuyó decisivamente un hecho inesperado. En 1319 fueron derrotados y muertos por los musulmanes los infantes don Pedro y don Juan. Como consecuencia María de Molina quedaba como tutora única. Las intrigas no se hicieron esperar en torno a la composición de la nueva tutoría de Alfonso XI, lo que provocó la división de la hermandad en diversas facciones, con lo que perdió la cohesión que le daba fuerza. En 1325, al cumplir catorce años, Alfonso XI fue declarado mayor de edad. La fragmentación del movimiento hermandino le proporcionó una excelente ocasión para suprimir las hermandades y así fue acordado en las Cortes de Valladolid de 1325..
(27) 3. REPERCUSIONES INTERNAS DE LA POLÍTICA MEDITERRÁNEA DE LA CORONA DE ARAGÓN.3.1 Reinado de Pedro III el Grande.- (1276-1285) (VER: LA INCORPORACIÓN DE SICILIA A LA CORONA DE ARAGÓN - TEMA III). Los nobles y algunos concejos constituidos en una hermandad, la Unión Aragonesa, se niegan a colaborar con la Corona en la guerra provocada por la ocupación de Sicilia y culpan al rey de una aventura que en nada beneficia a Aragón. El precio para colaborar con Pedro III el Grande es el reconocimiento en 1283 del Privilegio General de la Unión. En el texto del Privilegio se establece, entre otros artículos: • Reconoce los privilegios y vigencia del Fuero de Aragón. • Instituye una serie de instituciones judiciales. • Determinados cargos no pueden ser ocupados por personas que no sean de Aragón. • Prohíbe la institución de nuevos impuestos. • Inmunidad y amnistía así como la devolución de los bienes embargados a aquellos que se hayan enfrentado con él o su padre. • Gratuidad de la administración de justicia. • Convocatoria anual de Cortes.. Ese mismo año, Pedro III reunió en Barcelona las Cortes catalanas en las que se aprobaron unas Constitutions, en sintonía con el privilegio aragonés y que demostraba que la nobleza había fortalecido su posición política, social y económica. En el caso del Reino de Valencia, por medio de un Privilegium Magnum, confirmó los fueros y privilegios. Estas concesiones permitieron la consolidación de tres espacios políticos diferenciados, con sus propias instituciones, unidos por la persona del monarca, provocando el fin de la unidad absoluta de los territorios de la Corona. 3.2 Reinado de Alfonso III el Franco o el Liberal.- (1285-1291) Destaca en su reinado la firma en 1287, ante la actitud reivindicativa de la Unión aragonesa, de los llamados Privilegios de la Unión. En virtud de los mismos el rey admitía la posibilidad de destronamiento regio y del cambio de dinastía si actuaba contra la Unión. Se comprometía a celebrar Cortes todos los años en Zaragoza y a aceptar la creación de un Consejo Real para los asuntos de Aragón. En 1289, Alfonso III convocó las Cortes Generales de la Corona en Monzón. Los estamentos aragoneses, catalanes y valencianos aprobaron unas constituciones con las que se pretendía poner solución a los problemas más importantes del reino: • Sanear las estructuras administrativas y financieras de la monarquía. • Afirmación del principio de indivisibilidad de la Corona de Aragón. • Creación de un Consejo Real para evitar los abusos de la Corona. Estas Cortes de Monzón marcaron el fin de la rebeldía unionista y la desautorización de su programa y procedimientos de actuación. En 1291 murió Alfonso III. En su testamento legó Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca a su hermano Jaime y éste debería ceder el reino de Sicilia a su hermano menor Federico. 3.3 Reinado de Jaime II el Justo.- (1291-1327) (VER: LA EXPANSIÓN MEDITERRÁNEA DE LA CORONA DE ARAGÓN-TRATADO DE AGNANI - TEMA III) La política desplegada por Jaime II en el interior de sus dominios consistió en una forma de equilibrio, con el establecimiento de un poder compartido entre el rey y los grupos dominantes: nobleza, fuerzas ciudadanas e Iglesia. En las Cortes de Tarragona de 1319, Jaime II promovió el llamado Privilegio de Unión, que consagraba el principio de indivisibilidad de los tres estados que integraban la Corona de Aragón..
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