BOSQUEJOS DEL ESTUDIO DE CRISTALIZACIÓN

Texto completo

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y los creyentes como esclavos de Dios y de Cristo Jesús en la vida de iglesia

Lectura bíblica: Éx. 21:1-6;

Fil. 2:7-8; Mr. 10:45; Lc. 22:24-27; Ro. 1:1; Jac. 1:1; Gá. 5:13 I. El espíritu de la ordenanza en Éxodo 21:1-6 es el espíritu de

un esclavo, el espíritu de servicio y de sacrificio—Ro. 1:1; Tit. 1:1; Fil. 1:1; Jac. 1:1:

A. Un esclavo no se aferra a sus propios derechos; él solo sabe servir y sacrif icarse, no ocuparse por sus propios intereses— Mt. 20:28.

B. Ser un esclavo es tener el espíritu de sacrif icio; un esclavo siempre está dispuesto a cuidar de otros, servirles y a sacrif i-carse a sí mismo por ellos—Fil. 2:17.

C. El amor es la base del servicio de un esclavo—Éx. 21:5; 2 Co. 5:14; 12:15:

1. El amor es la motivación y el requisito indispensable para el servicio continuo del esclavo.

2. Al amor de un esclavo le sigue la obediencia—Jn. 14:31; Fil. 2:8.

II. El esclavo en Éxodo 21:1-6 es un tipo de Cristo como Esclavo de Dios, quien se sacrificó a Sí mismo para servir a Dios y al pueblo de Dios—Mt. 20:28; Ef. 5:2, 25:

A. El tema del Evangelio de Marcos es Cristo como Esclavo de Dios, el Salvador-Esclavo—10:45:

1. El propósito de Marcos es proveer un relato detallado para mostrarnos la belleza del Señor Jesús como Esclavo de Dios en Sus virtudes humanas—5:34; 6:34; 8:23; 10:14-16. 2. Cuando el Señor Jesús estuvo en la tierra, Él fue un Esclavo

que no tenía derechos.

3. En Su servicio evangélico, el Señor Jesús fue un Esclavo que no sólo servía a Dios sino también a los hombres—Mt. 20:28; Lc. 22:24-27; Fil. 2:7; Hch. 3:13.

4. Marcos 10:45 revela que el Señor Jesús, como Esclavo de Dios, sirvió a los pecadores incluso con Su vida, Su alma; el Señor Jesús, al dar Su vida en rescate por los pecadores, cumplió el propósito eterno de Dios, a quien Él sirvió como Esclavo.

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5. Como Esclavo de Dios, el Señor Jesús enseñó a Sus discí-pulos, en el preciso momento en que ellos contendían entre sí respecto a quién sería el primero, a que tomaran la posi-ción de un esclavo—vs. 35-45.

B. Aunque el Señor Jesús era igual a Dios y tenía el rango más alto en el universo, Él llegó a ser una persona en el nivel más bajo de la sociedad; Él no sólo se hizo hombre, sino que, al despojarse a Sí mismo y humillarse a Sí mismo, se hizo un Esclavo—Fil. 2:6-8:

1. La obra realizada por Cristo en Su vivir humano a f in de edif icar el porte exterior de un hombre y en tomar forma de esclavo, constituyó el fundamento y el trasfondo de Su ministerio—v. 8a.

2. El modelo que se nos presenta en Filipenses 2:5-8 es ahora la vida que está en nosotros; existe una urgente necesidad entre nosotros de experimentar a Cristo como tal modelo. 3. “Haya, pues, en vosotros esta manera de pensar que hubo

también en Cristo Jesús” (v. 5); ésta es la manera de pen-sar que había en Cristo cuando Él se despojó a Sí mismo, tomando forma de esclavo, y cuando se humilló a Sí mismo, siendo hallado en Su porte exterior como hombre. C. Como Esclavo de Dios, el Señor Jesús se mantuvo en la

posi-ción de no hacer nada por Sí mismo, sino actuar únicamente conforme a la palabra del Padre—Éx. 21:6; Jn. 5:19, 30, 36; 6:38; 7:16; 8:26; 12:49; 17:4.

D. El Nuevo Testamento revela el amor triple que el Señor Jesús tiene por el Padre, la iglesia y los santos—Éx. 21:5; Jn. 14:31; Ef. 5:25, 2; Gá. 2:20.

E. El Señor Jesús, como Esclavo de Dios, fue obediente hasta la muerte; Su muerte en la cruz fue un acto de obediencia—Jn. 14:30-31; Fil. 2:8:

1. Debido a que el Señor Jesús amó a Dios el Padre, Él guardó la palabra del Padre no sólo como Hijo, sino especialmente como Esclavo—Jn. 5:19; 12:48-50; 17:8, 14.

2. El Señor escuchó a Dios e hizo la voluntad de Dios al guar-dar Su palabra—4:34; 12:49; Sal. 40:6; Is. 50:4-5.

III. El apóstol Pablo siguió al Señor Jesús para ser un esclavo— Ro. 1:1; Tit. 1:1; Hch. 20:19:

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A. Pablo fue tal esclavo por medio de la vida de servicio y sacrif i-cio de Cristo—Fil. 2:17.

B. Por ser un esclavo de Cristo y de Dios, Pablo estaba dispuesto a despojarse a sí mismo, a humillarse y a sacrif icar su rango, derechos y privilegios—1 Co. 9:19-23.

C. Pablo tenía el espíritu de un esclavo—Ro. 1:1, 9; 2 Co. 1:12; 2:13; 10:1.

D. Pablo tenía el amor de un esclavo; era una persona que amaba la iglesia—5:14; 12:14-15; 11:28.

E. Pablo tenía la obediencia de un esclavo—Hch. 9:6; 22:10; 26:19; Fil. 2:8, 12; 2 Co. 2:9; 7:15; 10:6.

IV. Si deseamos tomar a Cristo como nuestro modelo y seguir el ejemplo de Pablo, debemos aprender a ser esclavos y a sacrificarlo todo por otros—Gá. 5:13:

A. Un esclavo sólo sabe servir y sacrif icarse, sin preocuparse por sus propios intereses—Lc. 1:38.

B. Debemos despojarnos, humillarnos, rebajarnos, sin reclamar nada para nosotros mismos, y sacrif icarnos para servir a otros—1 Co. 9:19-23.

C. Necesitamos conocer la posición que tiene un esclavo—Éx. 21:6: 1. Como esclavos de Cristo nuestra posición debe ser en el

poste de la puerta.

2. La oreja del esclavo era abierta para que escuchase al amo— Is. 50:4-5.

3. Muchos cristianos sirven a Dios, pero no están parados al poste de la puerta, y su oreja no ha sido horadada—Éx. 21:6: a. Ellos actúan por su propia cuenta, no conforme a lo que

oyen de parte del Amo—Mt. 7:21-23.

b. Ellos hacen muchas cosas conforme a sus propios con-ceptos, deseos e intenciones—Fil. 1:15-17.

V. Un esclavo vive atento al Señor, no a sí mismo—2 Co. 5:14-15; Ro. 14:7-8:

A. En 2 Corintios 5:14-15 Pablo habla acerca de vivir para el Señor en el sentido de vivir atentos al Señor:

1. Vivir atentos al Señor equivale a tomarle a Él como el obje-tivo de nuestro vivir; en todo lo que hacemos, Cristo debe ser nuestro único objetivo—Ro. 14:7-8.

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2. Vivir atentos al Señor signif ica que estamos bajo la direc-ción y restricdirec-ción del Señor para cumplir Su exigencia, satisfacer Su deseo y llevar a cabo Su propósito—2 Ti. 1:9; 3:10.

3. Vivir para nosotros mismos signif ica que estamos bajo nuestro propio control y dirección, y que nos preocupamos por nuestros propios objetivos y metas.

4. Vivir atentos al Señor implica que somos la posesión del Señor, que ya le pertenecemos a Él; vivir para el Señor implica que todavía nos pertenecemos y que somos con-forme a nuestro placer y conveniencia.

5. Vivir para el Señor implica que nosotros y el Señor todavía somos dos; vivir atentos al Señor indica que somos uno con el Señor—1 Co. 6:17.

B. Vivir atentos al Señor se basa en el hecho de que somos del Señor; le pertenecemos a Él—Ro. 14:7-8:

1. Debemos comprender que el Señor nos compró por el gran precio de Su preciosa sangre—1 Co. 6:19-20; 1 P. 1:18-19. 2. Ahora Él es nuestro Señor y Amo, y le pertenecemos a Él. 3. Todo lo que tenemos, todo lo que hacemos y todo lo que

somos, somos para Él; todo es enteramente para Él, y ahora debemos vivir atentos a Él—Ro. 14:7-8.

VI. En la vida de iglesia todos debemos ser esclavos—Fil. 1:1; Col. 1:7; 4:7, 12; 2 P. 1:1:

A. Sólo aquellos que están dispuestos a ser esclavos pueden que-darse permanentemente en la vida de iglesia—Ro. 12:11. B. El Señor Jesús nos enseñó a no estar sobre otros, sino a

ponernos en una posición más baja que los demás y a ser sus esclavos—Jn. 13:1-5, 12-15.

C. En la vida de iglesia no hay rangos; todos somos hermanos y todos tenemos que servir como esclavos—Jac. 1:1; Jud. 1; Ap. 1:1; 6:11; 10:7; 11:18; 22:3, 6.

D. Todos los que creen en Cristo, le pertenecen a Él y tienen Su vida de servicio y sacrif icio, deben tomarle a Él como su modelo al aprender a ser esclavos, amando a Dios, la iglesia y el pueblo de Dios; con tal amor como nuestra motivación, debe-mos ser esclavos que se sacrif ican y sirven—Mr. 10:42-45; Fil. 2:5-8; Gá. 5:13; Ef. 5:2; Ro. 1:1.

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E. Al llevar a cabo la economía neotestamentaria de Dios, nece-sitamos tener el espíritu de un esclavo, el amor de un esclavo y la obediencia de un esclavo—Fil. 2:5; 1 Co. 9:19.

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