Fratelli Tutti
(Hermanos todos)
Índice de la encíclica
Las sombras de un mundo cerrado
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Un extraño en el camino
Pensar y gestar un mundo abierto
Un corazón abierto al mundo entero
La mejor política
Diálogo y amistad social
Caminos de reencuentro
Las sombras de un mundo cerrado
Los pasos que la humanidad
había dado hacia la
integración parece estar quedándose atrás, con el
regreso de conflictos anacrónicos que parecían
superados y nacionalismos cerrados y agresivos.
Las amenazas:
la pérdida de conciencia histórica, la
desconfianza disfrazada de la pérdida de algunos
valores, la polarización política, la imposición de un
modelo cultural único y la cultura del descarte.
Pero, a pesar de estas sombras
densas que no
conviene ignorar, Fratelli Tutti busca hacer eco de
numerosos caminos de esperanza. Porque Dios sigue
derramando en la humanidad semillas de bien.
Un extraño en el camino
el papa explica
cómo desde el Antiguo testamento hay un
llamado de amar al extranjero. en el nuevo testamento
resuena con fuerza el amor fraterno: "quién no ama a su
hermano, a quien ve, no puede amar a dios, a quien no ve"
(1jn 4,20).
La humanidad ha crecido
en distintos aspectos, "pero somos
analfabetos en acompañar, cuidar y sostener a los más
frágiles y débiles de nuestras sociedades desarrolladas".
es importante
que la catequesis y la predicación incluyan
de modo más directo y claro el sentido social de la
existencia, la dimensión fraterna de la espiritualidad, la
convicción sobre la inalienable dignidad de cada persona".
Pensar y gestar un mundo abierto
el ser humano
solo se desarrolla plenamente en la
entrega sincera a los demás. "grupos cerrados, que se
constituyen en un nosotros contra todo el mundo, suelen
ser formas idealizadas de egoísmos".
eL amor
que se extiende más allá de las fronteras tiene en
su base lo que llamamos "amistad social" en cada ciudad o
en cada país. cuando es genuina, es una condición de
posibilidad de una verdadera apertura universal.
"si se acepta
el gran principio de los derechos que brotan
del solo hecho de poseer la inalienable dignidad humana, es
posible aceptar el desafío de soñar y pensar en una mejor
humanidad".
Un corazón abierto al mundo
entero
este capítulo el papa
se centra en el problema migratorio.
el papa recuerda que los esfuerzos ante los migrantes se
resumen en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e
integrar.
Lo ideal es que todos
encuentren en sus países de origen la
posibilidad de vivir y crecer con dignidad. mientras no se
pueda, nos corresponde respetar el derecho de todo ser
humano de encontrar un lugar donde pueda realizarse
integralmente como persona.
"si se acepta
que hizo en la exhortación christus vivit: "no
caigan en las redes de quienes quieren enfrentarlos a
otros jóvenes que llegan a sus países, haciéndolos ver
como seres peligrosos".
La mejor política
"para hacer posible el desarrollo
de una comunidad
mundial, capaz de realizar la fraternidad a partir de
pueblos y naciones que vivan la amistad social, hace falta
la mejor política puesta al servicio del verdadero bien
común.
el papa francisco denuncia
que la forma actual de hacer
política suele no incorporar a los débiles y no respetar la
diversidad cultural.
la buena política
está basada en el amor, la caridad, la
solidaridad y la subsidiaridad, pues una visión que supera
toda visión individualista nos hace amar el bien común y nos
lleva a buscar el bienestar de todas las personas.
Diálogo y amistad social
el auténtico diálogo social
supone respetar el punto de
vista del otro aceptando la posibilidad de que encierre
algunas convicciones o intereses legítimos.
"el diálogo necesita
ser enriquecido e iluminado por
razones, y no excluye la convicción de que es posible
llegar a algunas verdades elementales que deben y
deberán se siempre sostenidas".
podemos cambiar
la "falsa tolerancia" por un "Realismo
dialogante", donde podemos ser fieles a nuestros principios,
pero reconociendo que el otro también tiene el derecho a
ser fiel a los suyos. esto será posible si practicamos la
amabilidad.
Caminos de reencuentro
el proceso de paz
es un compromiso constante. para este
proceso es indispensable la transparencia y la
preservación de la memoria histórica: "la verdad es una
compañera inseparable de la justicia y de la misericordia.
"el perdón reclama
la necesidad de que se exija justicia,
pero no para alimentar la necesidad enfermiza de destruir
al otro que desata una carrera de venganza.
no es posible
sostener el concepto de "guerra justa". el
papa hace un llamado a la eliminación de las armas
nucleares y propone usar ese dinero para acabar de una
vez con el hambre.
Las religiones al servicio de la
fraternidad del mundo
las distintas religiones,
a partir de la valoración de cada
persona como hijo de dios, ofrecen un aporte valioso para la
construcción de la fraternidad y para la defensa de la
justicia en la sociedad.
el papa francisco
hace un llamado al respeto de la libertad
religiosa. esa libertad proclama que podemos encontrar un
buen acuerdo entre culturas y religiones diferentes.
sobre la violencia
y el terrorismo religioso: "el culto a dios
es sincero y humilde no lleva a la discriminación, al odio y la
violencia, si no al respeto de la sacralidad de la vida, al
respeto de la dignidad y la libertad de los demás".
Claves de la encíclica
Visión de conjunto
La encíclica pide más fraternidad y solidaridad humanas, y es un llamado a rechazar las guerras. El documento se centra en los problemas sociales y económicos contemporáneos y propone un mundo ideal de fraternidad en el que todos los países pueden formar parte de una "familia humana más amplia". La mayor parte de la encíclica contiene lo que el Papa ya ha dicho, y puede considerarse como una reordenación sistemática y completa de la obra que Francisco ha producido durante su papado de 7 años.
Inmigración
Francisco apoya la causa de las inmigrantes, diciendo: "Entonces nadie puede quedar excluido, no importa dónde haya nacido, y menos a causa de los privilegios que otros poseen porque nacieron en lugares con mayores posibilidades. Los límites y las fronteras de los Estados no pueden impedir que esto se cumpla." Francisco añade: "cada país es asimismo del extranjero, en cuanto los bienes de un territorio no deben ser negados a una persona necesitada que provenga de otro lugar". El Papa también pide que se establezca el concepto de "plena ciudadanía" y el rechazo al uso discriminatorio de la expresión "minorías".
Relaciones interreligiosas
Fratelli tutti dice que "los creyentes de las distintas religiones sabemos que hacer presente a Dios es un bien para nuestras sociedades" y que "Los cristianos pedimos que, en los países donde somos minoría, se nos garantice la libertad, así como nosotros la favorecemos para quienes no son cristianos allí donde ellos son minoría". El Papa considera el diálogo interreligioso como una forma de llevar "amistad, paz, armonía" y añadiendo que sin "una apertura al Padre de todos" no se puede lograr la fraternidad. Para Francisco, la sincera y humilde adoración a Dios "no lleva a la discriminación, al odio y la violencia, sino al respeto de la sacralidad de la vida"
Claves de la encíclica
Dignidad de las mujeres
En la encíclica, el Papa Francisco hizo todo lo posible para garantizar que la situación de las mujeres en todo el mundo se tenga más en cuenta. La encíclica dice: "la organización de las sociedades en todo el mundo todavía está lejos de reflejar con claridad que las mujeres tienen exactamente la misma dignidad e idénticos derechos que los varones".
El buen samaritano
El Papa Francisco reflexiona sobre la parábola del buen samaritano; esta reflexión es el núcleo teológico de la encíclica. El Papa Francisco dice que esta parábola es un llamado "siempre nuevo" de Jesús que "nos invita a que resurja nuestra vocación de ciudadanos del propio país y del mundo entero, constructores de un nuevo vínculo social". Invita al lector a una introspección de su lucha interior entre la propia seguridad y los sacrificios personales requeridos por la caridad. La parábola "Nos revela una característica esencial del ser humano, tantas veces olvidada: hemos sido hechos para la plenitud que sólo se alcanza en el amor". El Papa Francisco agrega que "Todos tenemos responsabilidad sobre el herido" y que "No tenemos que esperar todo de los que nos gobiernan, sería infantil. Gozamos de un espacio de corresponsabilidad capaz de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones".
"Libertad, igualdad y fraternidad"
Francisco dice que "La fraternidad no es sólo resultado de condiciones de respeto a las libertades individuales, ni siquiera de cierta equidad administrada. Si bien son condiciones de posibilidad no bastan para que ella surja como resultado necesario. La fraternidad tiene algo positivo que ofrecer a la libertad y a la igualdad". Francisco agrega que la libertad y la igualdad no son nada sin fraternidad. Además, el Papa critica las declaraciones francesa y universal de los derechos humanos por ser abstractas en esencia, afirmando la igualdad no se "logra definiendo en abstracto que “todos los seres humanos son iguales”, sino que es el resultado del cultivo consciente y pedagógico de la fraternidad".
Claves de la encíclica
Guerra
Francisco dice que ya en 2020, los riesgos de guerra superan sus supuestos beneficios. Por tanto, considera que "hoy es muy difícil sostener los criterios racionales madurados en otros siglos para hablar de una posible “guerra justa”, y dice que San Agustín de Hipona, que creó el concepto de guerra justa, también dijo que "dar muerte a la guerra con la palabra, y alcanzar y conseguir la paz con la paz y no con la guerra, es mayor gloria que darla a los hombres con la espada". Se denuncia que la guerra, las armas nucleares y el terrorismo son sustitutos equivocados del diálogo y medios para promover principalmente las agendas nacionales.
Política internacional
En la encíclica, el Papa afirma que la pandemia de COVID-19 ha demostrado el fracaso del mundo en trabajar juntos durante la crisis. En la encíclica, el Papa Francisco pide el desarrollo de una "forma de gobernanza global" de medio a largo plazo que tenga los medios "para ayudar realmente a la integración de los emigrantes en los países de acogida y, al mismo tiempo, favorecer el desarrollo de los países de proveniencia, con políticas solidarias, que no sometan las ayudas a estrategias y prácticas ideológicas ajenas o contrarias a las culturas de los pueblos a las que van dirigidas". En la encíclica el Papa critica tanto los regímenes populistas como los liberales: "El desprecio de los débiles puede esconderse en formas populistas, que los utilizan demagógicamente para sus fines, o en formas liberales al servicio de los intereses económicos de los poderosos.
Racismo
La encíclica critica el racismo diciendo: "El racismo es un virus que muta fácilmente y en lugar de desaparecer se disimula, pero está siempre al acecho." También condena a las creyentes que mantienen "nacionalismos cerrados y violentos, actitudes xenófobas, desprecios e incluso maltratos hacia los que son diferentes".