Libro de Culto y Liturgia
Para la administración de Sacramentos, Matrimonios y otras celebraciones solemnes de Culto
Iglesia Nacional Presbiteriana de México
Libro de culto y Liturgia
Iglesia Nacional Presbiteriana de México ©Publicaciones El Faro, S.A. de C.V.
Abasolo 93, Col. Del Carmen Coyoacán, México, D.F., 04100
Se prohíbe todo tipo de reproducción de este libro sin permiso autorizado. Todos los derechos reservados.
Queda hecho el depósito que marca la ley. ISBN 968-7197-57-9
Tipografía y diagramación: Joel Cruz Martínez Impreso y hecho en México, 2008.
Presentación Prefacio
A manera de explicación
Fundamentos bíblicos y teológicos del Culto Reformado Calendario litúrgico
I.ORDENES LITURGICOS A. Cultos Ordinarios
a. Culto contemporáneo Modelo I b. Culto contemporáneo Modelo II c. Culto contemporáneo Modelo III d. Culto histórico Modelo I
e. Culto histórico Modelo II f. Culto histórico Modelo III B. Cultos especiales
a. Culto de comunión Modelo I b. Culto de comunión Modelo II c. Culto Evangelístico Modelo I d. Culto Evangelístico Modelo II e. Culto de recepción de miembros f. Cultos fúnebres Modelo I g. Cultos fúnebres Modelo II h. Cultos fúnebres Modelo III
i. Ordenación e instalación de oficiales Modelo I j. Ordenación e instalación de oficiales Modelo II k. Ordenación e instalación de oficiales Modelo III l. Ordenación de Congregación e Iglesias.
C. Cultos de Acción de Gracias a. XV Años Modelo I b. XV Años Modelo II
c. Bodas y Aniversarios matrimoniales Modelo I d. Bodas y Aniversarios matrimoniales Modelo II e. Acción de gracias por motivos diversos f. Acción de gracias por graduación g. Colocación de la primera piedra h. Culto para la dedicación de un Templo
II. FORMAS LITÚRGICAS
A. Forma litúrgica de la Santa Cena Modelo I B. Forma litúrgica de la Santa Cena Modelo II C. Forma litúrgica para recepción de miembros
D. Forma litúrgica para recepción de miembros en plena comunión E. Forma litúrgica para el bautismo de infantes Modelo I
F. Forma litúrgica para el bautismo de infantes Modelo II G. Forma litúrgica para la celebración de Quince Años H. La Ceremonia Nupcial Modelo I
I. La Ceremonia Nupcial Modelo II
J. Culto de Acción de Gracias por 25 ó 50 años de vida matrimonial de cónyuges K. Forma litúrgica para fúnebres
L. Forma litúrgica para la ordenación e instalación de diáconos y ancianos M. Forma litúrgica para la ordenación de un Pastor.
N. Forma litúrgica para la instalación de un Pastor.
O. Forma litúrgica para la organización de una congregación P. Forma litúrgica para la organización de una iglesia.
Q. Forma litúrgica para la colocación de la piedra angular de un templo R. Forma litúrgica para la dedicación de un templo
III. AYUDAS COMPLEMENTARIAS A. Credos
a. Credo de los Apóstoles b. Credo Niceno
B. Oraciones
a. De confesión de pecados
b. Para la celebración de la Santa Cena c. Para el tiempo de la enfermedad d. Para el inicio del año
e. Para la sesiones de cuerpos eclesiásticos u organizaciones f. Por unidad
g. Por iluminación C. Bendiciones
D. Textos bíblicos de apoyo para uso litúrgico a. Llamamiento a la adoración
b. Para domingo de ascensión c. Para la comunión
d. Para la confesión de pecados I e. Para la confesión de pecados II f. Transición para la ofrenda
g. Transición para un himno de alabanza h. Transición para la oración pastoral i. Transición para lectura bíblica Carta de la R. Asamblea General de la INP
Presentación
Al pueblo presbiteriano de México:
Es motivo de gran satisfacción y sobre todo de gratitud profunda al Dios vivo y verdadero, que merece la alabanza y la adoración de todos los seres humanos y particularmente de la iglesia, el que tengamos después de muchos años, un nuevo Libro de Culto y Liturgia, para el uso del pueblo presbiteriano en nuestro país.
Reconocemos ciertamente, que la adoración y la alabanza al Dios único, vivo y verdadero es el alma de la fe y de la vida cristiana. Ya el espíritu de la Reforma del Siglo XVI nos ha hecho reconocer que el Dios soberano y Señor de todo cuanto existe, gracias a su divina revelación, merece el tributo de nuestra adoración y gratitud.
Desde muy temprano en su historia, la iglesia aprendió a cantar, a orar, a oír la Palabra y proclamarla al mundo irredento; de igual manera, a celebrar y practicar las ordenanzas específicas de nuestro Señor Jesucristo como son el Bautismo y la Cena del Señor, que nosotros hoy conocemos como sacramentos de la iglesia. De igual modo, también los cristianos se reunían y lo siguen haciendo hoy, para unirse al gozo de las celebraciones nupciales o para fortalecer su fe y la esperanza cristiana al tiempo de sepultar a sus muertos (cultos fúnebres). Todos estos actos se han reunido en lo que llamamos los cultos o actos litúrgicos de la iglesia.
Queremos ayudar y sugerir mejores formas de culto y liturgia a los miembros de la iglesia y, particularmente, a los ministros o pastores de la grey del Señor y a los oficiales para el culto o cultos diversos sean lo más hermoso, ordenados, gozosos y sinceros para la adoración a Dios “en espíritu y en verdad”. Ciertamente la Biblia contiene en forma plena y abundante todos aquellos elementos que constituyen el culto cristiano, pero se hace necesario que existan ayudas, formas, recomendaciones, sugerencias y normas de orden para estructurar los cultos, actos y celebraciones litúrgicas, de la mejor manera posible; porque todo ello es para la gloria de Dios y la edificación de la Iglesia.
Por ello esta obra que hoy presentamos, lleva precisamente la intención y propósito de que las pautas, modelos y recomendaciones, aquí expuestas, sirvan al pueblo presbiteriano y particularmente a sus pastores y a oficiales para ofrecer al Señor un culto bello, vivo, alegre, feliz, y, sobretodo, con la mente, corazón y voluntad vigorizado con la fe profunda puesta en el Dios verdadero (Heb. 11:6)
Es nuestro deseo que este Libro de Culto y Liturgia sea un instrumento eficaz que coadyuve para el culto, ceremonias, celebraciones y actos litúrgicos que practica nuestra iglesia, se renueven, vigoricen y exalten el nombre glorioso de nuestro Dios el Padre y de Jesucristo, Jefe y Cabeza de la Iglesia.
Nuestro agradecimiento muy sincero al Departamento de Vida Espiritual y a todos aquellos colaboradores del mismo que hicieron posible tener ahora en nuestras manos esta obra que será para nuestra Iglesia el Libro de Liturgia de la misma, para su crecimiento espiritual y su testimonio ante el mundo de hoy, a través del culto como testimonio vivo de nuestra fe reformada.
Fraternalmente, Pbro. Abner López Pérez
Presidente de la R. Asamblea General
Prefacio
No hay actividad más noble, profunda y delicada entre los seres humanos que rendirle culto de gratitud, alabanza y adoración sincera al Dios de la vida; creador, sustentador y soberano de todo cuanto existe y Redentor único de nuestra caída humanidad.
Por ello, tanto las Escrituras del Antiguo como del Nuevo Testamento, como la revelación escrita de ese mismo Dios, invitan no solo a los seres humanos sino a toda creación, poema o hechura de sus manos, a rendirle culto sincero, gozoso, fiel y agradecido “porque para siempre es su misericordia” (Sal. 136).
En el caso de todos los seres humanos se nos recuerda y se nos conmina a “reconocer que Jehová es Dios, él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos….” (Sal. 100:3) “¿Qué es el hombre para que tengas de el memoria y el hijo del hombre, para que lo visites?” Sal. 8:4
Y, todos los pueblos y naciones:
“Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo… “Sal. 100:1-2
Y toda la creación es convocada para el culto y la alabanza sincera:
“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” Sal. 19:1.
“Todo lo que respire alabe a JAH. Aleluya” Sal. 150:6
Y a los creyentes y cristianos en particular se nos hace un llamamiento exultante para la alabanza y la Adoración a Su nombre:
“Venid, aclamemos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. Lleguemos ante su presencia con alabanza, aclamémosle con canticos…” “Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor. Porque él es nuestro Dios, nosotros somos el pueblo de su prado, y ovejas de su mano.” Sal.95:1-7
Y todo ello porque:
“…ahora es, cuando los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es espíritu; y los que los que le adoran en espíritu y en verdad es necesario que le adoren.” Juan 4 Por tanto, cuando el creyente en lo individual o la iglesia como comunidad de fe, de una manera agradecida y sincera ha comprendido y experimentado la grandeza del amor de Dios manifestado en la persona y obra redentora de nuestro Señor Jesucristo, prorrumpen en una alabanza y Adoración exulten rindiendo un culto gozoso y verdadero al Dios trino y único:
“Cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y canticos espirituales” Col. 3:16
“Así que, hermanos os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestro cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios que es vuestro culto racional”
Rom. 12:1
Porque el culto cristiano es el tributo excelso y sublime que los creyentes en espíritu y verdad rinden aquí y ahora al Señor con fe y obediencia a su voluntad y en gratitud y reconocimiento por sus bondades en esta vida y la seguridad de la vida eterna disfrutar en torno al Cordero que fue inmolado por nuestros pecados y ante quien y ante el Padre de bondad entonaremos el Aleluya por los siglos de los siglos:
“Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder por los siglos de los siglos” Ap. 5:13.
“¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro… ¡Aleluya! Porque el Señor nuestro Dios todopoderoso reina” Ap. 19:1-8
Motivados e inspirados todos aquellos participantes en la elaboración del presente LIBRO DE CULTO Y LITURGIA, constituidos en Departamento de Vida Espiritual de la R. Asamblea General nos presentan en esta obra, las bases y principios bíblicos-teológicos sostenidos por nuestra herencia presbiteriana y reformada, así como los modelos y formas litúrgicas que conforman de una manera peculiar el culto cristiano como lo ven, lo sienten , lo viven y lo expresan todos aquellos que formamos parte de la familia reformada. Sin embargo, es necesario señalar que los modelos y formas litúrgicas aquí presentadas, no tienen un carácter compulsorio, rígido y estereotipado, sino que son formas paradigmáticas o ejemplares que pueden guiar tanto a pastores, oficiales y a miembros de las iglesias, a estructurar los órdenes de culto de una manera seria y ordenada pero a la vez, vivida, gozosa y espiritual, que no trate tanto de que el adorador “se sienta bien” sino que con gozo inusitado, con mente abierta y voluntad decidida rindamos al Señor un culto verdadero y edificante, que honre, alabe y “adore a Dios en espíritu y verdad”
Por tanto, es recomendable y se espera que todos aquellos que hagan uso del presente Libro de Culto y Liturgia de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, A.R, encuentren en esta obra un instrumento de ayuda y orientación para renovar, fortalecer y vitalizar bajo la dirección del Espíritu Santo, todas aquellas formas de culto, bien sea de tipo personal o comunitario que practica la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, tanto en los cultos dominicales o de la semana, o en ceremonias nupciales, o en celebraciones de aniversario o cultos funerales o en la administración de los sacramentos del bautismo y Santa Cena.
Hagamos, pues, del culto cristiano con la ayuda del Espíritu divino, la Palabra Viviente y el auxilio de este Directorio del Culto la celebración más feliz para honrar al Señor, porque “el fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar de el para siempre” (Catecismo Menor pregunta No. 1)
“La luz en las tinieblas resplandece” Presidente: Pbro. Abel Clemente Vázquez Secretario: Pbro. Pedro Martínez Barreda Representantes regionales
Centro: Pbros. Jorge López Pérez, Samuel Trinidad B. Y A.I Hugo Martínez García
Sureste: Pbros. Pedro Torres Méndez, Andrés Cornelio Dionisio y A.I Danny Ramírez Celis.
México, D.F, Junio del año 2000 A manera de explicación
La presente obra tiene el título de Libro de Culto y Liturgia y representa el interés y la necesidad de nuestra Iglesia de actualizar las obras anteriores que han sido usadas por varios años en la celebración de los cultos y ceremonias litúrgicas por los pastores de las iglesias locales.
Una de las obras anteriores más usadas, como guía para los cultos y ceremonias fue el Libro de Formulas con varias ediciones, la última de las cuales parece ser la de 1946; conocido este libro como el “libro negro” por las pastas que siempre fueron de ese color. El título de dicho libro pareciera ser como fue muy apropiado, ya que era un poco vago y general, sin connotar, a simple vista, su referencia a los actos culticos a celebrarse en las iglesias. Solo al abrirlo se hacía referencia a su naturaleza y propósito litúrgico.
No obstante, por muchos años, fue el único recurso litúrgico disponible “para la administración de los sacramentos y otros ritos y servicios especiales, conforme a las doctrinas y disciplina de la iglesia Presbiteriana”, lo que quiere decir, que fue útil para la orientación y ayuda a nuestros ministros de culto, acostumbrándonos a su contenido, a su terminología y a sus fórmulas por largos años.
Posteriormente, se sintió la necesidad de revisar dicho libro de fórmulas y contando ya la iglesia con el máximo cuerpo de gobierno, que es la Asamblea General, desde noviembre 1947, se tomaron las medidas y disposiciones para revisar y actualizar esa obra. Para tal efecto se nombró una comisión especial. Así después de la revisión de las reformas hechas, surge una buena obra que hasta tiempos recientes se ha conocido con el título de Orden de Culto y Liturgia, editado por Publicaciones el Faro, S.A de C.V, haciéndose varias ediciones de dicha obra.
Dicho libro Orden de Culto y Liturgia, de igual modo que el anterior, se utilizó por varios años, en ese libro se hicieron algunos cambios y se introdujeron nuevas sugerencias y ayudas de culto y ceremonias practicadas por nuestra iglesia.
Al paso de los años llegamos a nuestros actuales. Nuevamente la Asamblea General siente la necesidad de emprender la tarea de hacer más funcional y efectivo el libro de Orden de Culto y Liturgia, para ello encomendó al Departamento de Vida Espiritual la revisión y actualización de dicha obra. Después de aproximadamente 6 años de trabajo de dicho departamento surge una nueva obra que ahora lleva el nombre de Libro de Culto y Liturgia, el cual se puede considerar propiamente como una obra que incorpora nuevas sugerencias y ayudas para el desarrollo y celebración del tipo de culto y ceremonias característicos de la iglesia presbiteriana acordes con nuestra herencia reformada y calvinista.
Quizá para algunos creyentes la palabra liturgia no es bien aceptada por considerar que se usa con mucha frecuencia en otras confesiones religiosas, por entenderse como formas rígidas e invariables en las practicas del culto cristiano. Sin embargo, es una palabra rica en contenido y significado usada muchas veces en los escritos del Nuevo Testamento.
Recordemos que el Nuevo Testamento en sus escritos originales utilizo el idioma griego (griego Koiné, es decir uso común). Y, aunque en su uso secular tuvo el significado de oficio y servicio al estado, ya en el Nuevo Testamento adquiere otros significados y usos, así, LEITOURGIA de donde viene nuestra palabra liturgia, se va a referir al servicio que se le rinde al Señor y es la palabra sinónima de diaconía, que tiene el mismo significado de servicio, al igual que la palabra latina ministrare (Lucas 1:23; 2 Cor. 9:12; Fil. 2:17-30; Hebr. 8:6, 9:21)
Por tanto, al usar la palabra liturgia en su sentido cultico y religioso se hace referencia al servicio que el creyente cristiano rinde al Señor, tanto en lo personal como en lo comunitario. Al culto cristiano también le llamamos servicio de alabanza y adoración. Por ejemplo, decimos o preguntamos ¿A qué hora es el servicio?
Pero también liturgia tiene el significado o hace referencia al orden y formas peculiares de arreglar las partes del culto en forma seria, bien estructurada, pero gozosa y sincera para la gloria de Dios. A este arreglo con toda propiedad le llamamos orden de culto y no “programa”, en nuestras celebridades litúrgicas regulares. Por ello el título que ahora lleva la presente obra, es apropiado dado su significado completo para uso en nuestras iglesias.
Fundamentos bíblicos y teológicos del culto reformado Introducción
“La Iglesia Nacional Presbiteriana de México, reconoce que el culto cristiano es la expresión máxima de la adoración y entrega a Dios como creador, soberano y redentor en Cristo Jesús y debe expresarse de una manera gozosa, espontanea, sincera, comunitaria, decente y en orden” (art.54 de la Constitución de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México).
En este sentido y en apego a nuestra Constitución, hemos de decir que: “El culto cristiano ocupa un lugar preponderante en la vida de la Iglesia, pues en la Congregación de los santos, donde el pueblo de Dios rinde culto al Dios trino y uno, y le rinde adoración y alabanza por lo que Él es y por lo que ha hecho a favor de su pueblo, e incluso a favor del mundo, aunque esté no lo reconozca. Por ello cada vez que la Iglesia se reúne en la celebración gozosa del culto, da testimonio de la gracia divina y de su infinita misericordia, por lo que Dios ha hecho a favor de los suyos y del mundo”.
Por otro lado, reconozcamos como, Presbiterianos Reformados que el modelo del culto que nosotros practicamos sigue: “…Los principio, normas y orden de culto de nuestra herencia reformada y calvinista” (art.55 de nuestra constitución), y si a esto aunamos el principio reformado de “solo la escritura”, hemos de afirmar entonces que nuestro culto tiene su base en la palabra de Dios, y en la tradición reformada sujetándose siempre esta última a la bendita palaba de Dios, por ello, si queremos entender el culto reformado, hemos de comprender los fundamentos bíblicos y teológicos en que está basado dicho culto.
Fundamentos históricos del culto
No podemos pasar por alto que nuestro culto reformado hunde sus raíces en los elementos culticos de la fe de Israel, y en los de la Iglesia del primer siglo. Así pues veamos en el desarrollo histórico, primero del culto del pueblo de Dios en el Antiguo Testamento y después de la iglesia primitiva en el Nuevo Testamento.
Tiene su prehistoria en la vida de los patriarcas con la edificación de altares, en donde Dios se les aparecía, por ejemplo: en Siquem a Abraham (Gn. 12:6-7); en Berseba a Isaac (Gn. 26:24-25); en Bethel a Jacob (Gn. 28:10), etc.
Ya en el libro del Éxodo notamos un silencio de cuatrocientos años, en donde no sabemos si estando Israel en la esclavitud, pudieron tener algunos elementos de culto. Por consiguiente es en el desierto, después de la liberación dada por Dios, en que, por orden divina, Moisés construye el tabernáculo (Éxodo 26 y 27), y es ahí donde la “Shekina” (la misma presencia de Yhwh Dios), se manifiesta permanentemente como el compañero fiel durante la travesía de Israel por el desierto, hacia la Tierra Prometida. Al llegar a la Tierra Santa vuelven a construirse altares de sacrificio; por ejemplo; en Mizpa (Jueces 20:1-3), en todos estos lugares el modelo de sacrificio es el mismo: “se coloca un montón de piedras a modo de altar, se pone fuego abajo y se ofrece el sacrificios y ofrendas en el tabernáculo estúdiese Éxodo 29:38-46; Levítico 1-7.
En un salto de muchos años, vemos que es en la época del rey Salomón cuando se construye el Templo en Jerusalén, obra fastuosa y magnifica, que refleja muy bien la concepción de un pueblo que sabe quién es su Dios; y como hay que adorarle; aun la distribución que se hace del trabajo, forma parte del plan perfecto de Dios; veamos pues como estaba distribuido: 1) El atrio de los gentiles era el lugar donde los mercaderes y banqueros hacían sus negocios; asimismo, era el lugar donde los Doctores de la ley instruían a la gente.
2) El atrio de las mujeres, era el espacio para que las mujeres se reunieran a adorar a Dios, estaba ahí una escalinata que conducía al atrio de los varones y además ahí estaba un platillo para recibir las ofrendas de las mujeres, así mismo era en las escalinatas en donde los creyentes judíos entonaban los hermosos canticos graduales (SALMO 120-134) 3) Atrio de los varones, lugar en donde se reunían los hombres en completo silencio, mientras se quemaban los sacrificios en el interior y se celebraban los cultos del santuario 4) El atrio de los Sacerdotes era el lugar para que estos realizaban los sacrificios, de los cuales se da una lista en 2 crónicas 4. Dentro del Atrio había el altar de bronce para la consumación de los sacrificios, así mismo estaba la fuente de metal en la que los sacerdotes “hacían las abluciones”, “y la diez vasijas para lavar los animales del sacrificio” Los judíos podían entrar al atrio de los sacerdotes por tres razones: A) Para poner las manos sobre las victimas que ofrecían, B) Para sacrificar, o C) Para separar una parte de ellas.
5) El pórtico junto con el lugar santo y el Santísimo, era lo que se denomina propiamente el templo; este pórtico servía de entrada al lugar santo. 6) Lugar santo, era el lugar para los sacrificios cotidianos (es decir los no cruentos) ahí se encontraba el candelero, la mesa y los panes de la preposición. 7) El lugar santísimo, este estaba separado por un velo y en tiempos del rey Salomón se encontraban el arca del pacto en la que estaba una urna que contenía el mana, la vara de Aarón y las tablas del pacto o de la ley. También es
de notar que, el santísimo se encontraba siempre en completa obscuridad y era la morada del Dios Altísimo.
Mucho se ha discutido si en el templo existía propiamente un culto, los diferentes biblistas no se han puesto de acuerdo, pues mientras unos afirman que si existía, otros lo rechazaban, lo que si podemos dejar con claridad, es que si había algunos elementos del culto; por ejemplo el canto (recordemos los salmos graduales 120-134), las oraciones en silencio, los sacrificios, las ofrendas de las mujeres en las escalinatas que conducían al atrio de los varones; sin embargo, no se encuentra una base bíblica para poder afirmar que se daba todo un culto formal, como es el caso de la Sinagoga, más bien, eran elementos separados.
Un lugar importante dentro de la Liturgia Hebrea, es la Sinagoga, surgida en la época del cautiverio Babilónico, y que sirvió de punto de reunión para que el pueblo pudiera leer la palabra y recordar la fidelidad de Dios a sus promesas. Por lo regular la Sinagoga estaba diseñada de una manera sencilla y contaba de dos partes, la primera del lado occidental, contenía el arca donde en su interior estaba el libro de la ley y el de los profetas, así como la vestidura de los sacerdotes; la otra parte era un recinto regular o redondo, y para que fuera visible a todos, se ponía una especie de atril que servía para la lectura de la palabra de Dios. Detrás de las columnas o en la parte superior se colocaban las mujeres que muy poco participaban en el culto. Por fuera de la sinagoga se tenía generalmente algún símbolo sagrado, tallado en los dinteles, como por ejemplo el candelero de los siete brazos, o quizás el recipiente en donde se encontraba el maná.
Sobre el modelo de culto podemos decir que era el siguiente: a) empezaba con dos bendiciones a Dios. B) Se leía en seguida el sistema compuesto de tres pasajes: Deuteronomio 6:4-9, 11:13-21; Números 15:37-41. C) Enseguida venia una bendición, si era en la mañana y dos si era en la tarde. D) Luego las oraciones que eran ofrecidas desde el atril y que también estaban en forma de bendición. Es de notar que mientras el lector las mencionaba las iba leyendo, la congregación respondía con un amén. E) Después se pasaba un momento de cantos o bien estos eran intercalados durante las lecturas. F) Después seguía la lectura de las sagradas escrituras que se iniciaban y se terminaban con bendiciones; el orden era el siguiente; primero se sacaba el rollo y lo ponían en el atril, los martes y los jueves se leía solamente la Tora (o ley), y el día de reposo (viernes por la tarde), se leía la Tora y los Profetas. Inmediatamente el encargado daba un mensaje, a modo de homilía, en que se hacía una apelación a la tradición y a la autoridad de los grandes maestros o rabies. El culto terminaba con la bendición sacerdotal que debería ser dada por una descendiente de Aarón (Números 6:23.24), y esto lo hacía con las manos levantadas hasta los hombros.
Al entrar al libro de los Hechos, lo primero que nos damos cuenta es que la iglesia continua reuniéndose dentro del templo, no para continuar en la práctica judaica, sino más bien para celebrar al Cristo resucitado; sin embargo, más adelante, al iniciarse la persecución, los cristianos comienzan a tener cultos en el hogar de algún hermano o en las catacumbas, cuando la persecución se vuelve constante.
Un modelo que bien pudiera ser el de los primeros cristianos, es el siguiente; a) Lecciones de las escrituras. (1°.de Timoteo 4:13), b) Salmos e Himnos (1 de Corintios 14:26) Confesión de fe. e) Ofrendas. f) Celebración de la Santa Cena (durante esta parte había saludos y ósculo santo. g) Oración final. (El culto Cristiano de Maxwell).
Uno de los aspectos más importantes que hay que tomar en cuenta en la celebración cultica, tanto del Antiguo, como del Nuevo Testamento, es que nos ayuda a entender la
separación que hay en lo que llamamos el culto de la palabra (culto sinagogal), también llamado culto Galileo; y el culto del Aposento Alto, en donde su énfasis principal era la celebración de la Santa Cena (a este modelo se le llama culto del templo o culto jerosolimitano). Para mostrar esto con claridad veamos un modelo del culto del siglo ll: Culto de la palabra: a) Lecciones de los profetas, de las epístolas y del evangelio (también llamado las memorias de los apóstoles). b) Instrucción y exhortación basada en las lecciones. c) Oraciones en común en forma letanía. d) Salmos e himnos
Culto del Aposento Alto: a) Ósculo de paz. B) Ofertorio: colecta (oración) por los dones (aquí se introducen los elementos de la Santa Cena. C) Oración de Consagración que lleva acción de gracias por la creación, por la providencia, y por la redención. De los dones y de uno mismo. F) Invocación del verbo y del Espíritu Santo para que bendigan el pan y el vino. G) Intercesiones. H) Amenes de la congregación. I) Fracción del pan y el vino. K) Despedida.
Fundamentos teológicos reformados del culto:
Sin lugar a dudas, unos de los soportes más sólidos del culto reformado en su teología; tanto en sus elementos como en el orden y en el culto mismo. Es decir que tanto el culto en general, como cada uno de sus elementos, en lo particular, están fundamentados en la teología reformada, que a su vez tiene su base en la palabra divinamente inspirada que es la biblia. Por ello, como diría el teólogo reformado Karl Barth:…El culto cristiano es lo más importante, urgente y grandioso que `puede darse en la tierra”.
Fundamento Bíblico del Culto
Deseando seguir con la secuencia que nos marcan nuestros sìmbolos doctrinales, de poner en el primer capítulo a la Biblia, nosotros también podemos afirmar que nuestro culto reformado es bíblico de ahí la centralidad de la Escritura y como se expresa en uno de los principios de la reforma “Sola Scriptura”, a lo que como presbiterianos agregamos “Toda la Escritura”, es decir que, así como declaramos que la Biblia es la única regla infalible de fe y práctica, así también no lo es solamente el Nuevo Testamento; nuestros mensajes están sustentados por la palabra de Dios, nuestros himnos tienen base bíblica, el saludo, el llamamiento a la adoración, la declaración del perdón, las palabras de la institución de la Cena del Señor y la bendición, han sido sacadas de la misma palabra de Dios. En cualquier momento del culto, hemos de ver siempre la centralidad de la Palabra, porque en última instancia, es Dios hablando a la iglesia a través de su Palabra bendita. Fundamento Teológico del culto
Por fundamento teológico del culto entendemos como el Dios Trino y uno, actúa, participa y motiva a los creyentes a una genuina adoración; porque debe quedar algo claro en la mente de los creyentes, que el culto no busca, en primera instancia, la satisfacción de ellos mismos, sino más bien, la Gloria de Dios; por ello nuestro culto es doxológico, porque busca siempre que Dios Trino y Uno sea glorificado por sobre todas las cosas. Fundamento Cristológico del culto
Sin negar en ningún momento, el carácter trinitario del culto, ya que se ofrece al Padre en el nombre de Cristo, en el poder del Espíritu Santo; no podemos negar que el culto reformado es eminentemente cristocéntrico y cristólogico, pues al celebrarlo, referimos la historia de la redención en Cristo Jesús y recordamos los actos salvíficos por los cuales Dios, en Cristo nos ha hecho salvos, por su muerte en la cruz del calvario.
Por ello, tanto en la celebración de la santa cena, como en la proclamación de la Palabra, hacemos un recordatorio de la muerte y resurrección del Señor Jesucristo. Así anunciamos su segunda venida y por ello la iglesia ora y dice: “ven, Señor Jesús”.
Fundamento pneamatológico del culto
Sin dudarlo ni por un momento, tenemos que afirmar, lo que declara el Credo Apostológico: “Creo en el Espíritu Santo” y es que al ofrecer un culto trinitario, no podemos pensar siquiera en dejar a un lado a la persona del Espíritu Santo; sabemos que él nos guía fortalece y consuela pues eleva nuestra oración al Padre y también intercede por nosotros. Es menester mostrar como en el culto reformado se mueve libremente el Espíritu, pues es el Señor y dador de vida que procede del Padre y del Hijo, y con el Padre y el Hijo recibe la misma adoración y gloria. Asimismo es el Espíritu Santo quien aplica la palabra y la hace eficaz a los que escuchan la voz de Dios y es Él quien nos conduce a Cristo y hace eficaces los sacramentos del bautismo y la Santa Cena; por ello nuestro culto es pneumatológico para actuar en la vida de los creyentes y solo así podemos adorar en espíritu y en verdad (Juan 4).
Fundamento Eclesiológico
Creyendo firmemente que la iglesia se reúne para adorar y se esparce para servir, es que podemos entender que el culto no es una actividad individualista, sino y por sobre todas las cosas, una actividad comunitaria, en donde el yo se une al tu para formar un nosotros, de ahí que podemos repetir con el salmista: “Yo me alegre con los que me decían a la casa de Jehová iremos”. En una sociedad profundamente individualista, la iglesia de Jesucristo, como una comunidad de fe, puede mostrar al mundo el amor que nos une y la fe que nos sostiene. Y como en ese amor y en esa fe podemos adorar al Dios Trino y Uno, Vivo y Verdadero.
Fundamento Soteriológico
Es el culto en donde se puede mostrar con claridad que somos una comunidad de redimidos, pues nos reunimos en el culto, no porque no seamos pecadores, si no de que a pesar de que somos pecadores Dios en Cristo nos ha redimido: por ello, la iglesia en el culto es la comunidad de los redimidos que alaba y glorifica al Dios Trino y Uno por sus actos de misericordia y de salvación.
Calendario Litúrgico
Nuestra adoración debe siempre afirmar que Dios se revela y obra para redimir a su pueblo en medio de la historia. El uso de un calendario cristiano es una de las formas mediante la cual celebramos la manifestación de Dios a través de la historia y especialmente por medio de Jesucristo.
El calendario cristiano tiene como punto de partida el día del Señor, el domingo, el primer día de la semana. De la misma manera que Dios separo la luz de las tinieblas el primer día de la creación, así Dios separo las tinieblas de este mundo por medios de la luz de Cristo en su resurrección. El domingo toma precedencia sobre cualquier otra celebración cristiana. El domingo es el recordatorio semanal de la resurrección del Señor.
El año cristiano incluye dos ciclos principales: El ciclo de la Navidad y el ciclo de la resurrección. Cada siclo incluye un periodo de preparación: el adviento o época previa de la Navidad y la semana de conmemoración de la pasión de Cristo, previa al tiempo de celebración o pascua de resurrección. Existe también un tiempo común de crecimiento que se desarrolla en los periodos inmediatos posteriores a la epifanía y al día del
pentecostés. Aunque actualmente las denominaciones no tienen reglamento alguno que establezca un color obligatorio para cada estación del año cristiano, la práctica más común entre ellas es usar el color purpura para los periodos de preparación, el blanco para los días de celebración, el verde para los periodos de crecimiento y el rojo o el blanco para días especiales que uno u otro resulte apropiado.
El año cristiano inicia con las temporadas de adviento y navidad/epifanía. Durante estas temporadas recordamos que en el tiempo oportuno, Dios se encarnó en la persona de Jesucristo, para la salvación de la humanidad. En el mundo hispano ha sido tradicionalmente muy importante la celebración del “día de los magos” en el día de la epifanía. La epifanía, la pascua y pentecostés, fueron las tres celebraciones principales de la iglesia cristiana primitiva.
Después de las temporadas de adviento y navidad/epifanía, sigue la primera de dos temporadas de tiempo ordinario. El bautismo del Señor inicia este tiempo. Lo clausura la transfiguración de nuestro Señor.
El calendario del año cristiano continúa con las temporadas de preparación y pascua/pentecostés. La preparación: durante este siclo, tenemos la oportunidad de recordar el misterio de la vida, sacrificio, muerte, resurrección y ascensión de Jesucristo, en esta forma simbólica participamos de la muerte y resurrección de Cristo que culmina con la recepción del Espíritu Santo. Este es un periodo de reflexión de nuestra mortal, de reconocer y confesar los pecados del pasado. Celebrar nuestra unión con Jesucristo en su muerte y su resurrección y crecer en la gracia de Dios por medio del Espíritu. El acontecimiento central de la preparación es la semana santa. La pascua judía recuerda la redención del pueblo judío de la esclavitud de Egipto. El cordero pascual era sacrificado como símbolo central de la redención efectuada por Dios. En el Nuevo Testamento, en particular en el Evangelio de San Juan, el misterio de la obra redentora de Cristo se relaciona con el Cordero Pascual. El domingo de Pascua celebra la resurrección de nuestro Señor, extendiéndose esta celebración los siguientes domingos hasta el día de pentecostés. En el domingo de pentecostés conmemoramos la ocasión cuando el Espíritu Santo descendió a los creyentes, dando lugar al nacimiento de la iglesia.
La temporada después de pentecostés se ha llamado tiempo ordinario o temporada del reino. Esta temporada comienza con el domingo de la Trinidad y termina con el domingo de la Trinidad, celebramos el misterio del Dios Trino, este es un domingo ideal para la adoración de Dios en sí mismo y no solo por sus obras a favor de la humanidad. Los domingos que siguen exaltan la obra del Espíritu Santo. El domingo del reinado de Cristo sirve de transición para el adviento.
Cada temporada incluye colores y símbolos particulares que llaman la atención sobre su significado litúrgico. El siguiente esquema menciona el calendario cristiano y los colores principales para cada temporada. Otros colores se podrán añadir o combinar recordando el mensaje de la temporada.
CALENDARIO LITURGICO CICLO DE NAVIDAD
Estación Duración Color Base Bíblica
Adviento 4 domingos Purpura/azul La segunda venida de
Cristo
Navidad 1-2 domingos,
concluye la epifanía
Blanco/dorado Historias del nacimiento de Jesús, visita de los magos
Periodo ordinario 23-27 domingos siguiente de la epifanía
Verde Bautismo, vida, ministerio
y transfiguración del Señor
CICLO DE RESURRECCION
Estación Duración Color Base Bíblica
Preparación 6 domingos Purpura 40 días en el desierto,
viaje a Jerusalén y semana de Pasión
Pascua de
resurrección 7 domingos,concluye en pentecostés
Blanco/dorado/
rojo Resurrección,Pentecostés, Ascensión, nacimiento de la Iglesia Periodo ordinario El
reino 23-27 domingossiguiente de pentecostés
Verde Crecimiento de la Iglesia,
I. ORDENES LITURGICOS I.-CULTOS ORDINARIOS
a).- Culto contemporáneo modelo I 1.- Introducción
Preludio
Llamamiento a la adoración Oración de invocación
Himno
2.- Lectura bíblica Antiguo Testamento 3.- Fraternidad
Bienvenida- alabanza coral
Himno
Oración de confesión de pecados 4.- Proclamación
Lectura bíblica Nuevo Testamento Oración de intercesión Himno Mensaje 5.- Respuesta Himno Diezmo y ofrendas Alabanza coral 6.- Envió y compromiso: Oración 7.- Despedida Bendición Doxología Postludio
b).- Culto contemporáneo modelo II Preparación
Preludio Llamamiento
Oración de ofrecimiento y/o invocación Himno de alabanza Confesión de pecados Momento de fraternidad Alabanza Alabanzas (estribillos) Testimonio (s) Oración de gratitud Participación especial Edificación (enseñanza)
Lectura bíblica del Antiguo Testamento Oración pastoral (intercesión)
Lectura bíblica del Nuevo Testamento Himno de preparación
Sermón
Respuesta
Himno (canto) de confirmación Ofertorio
Himno (canto) de servicio Oración final
Bendición pastoral Palabras de despedida
c).- Culto contemporáneo modelo III Preludio musical
Entremos a la presencia de Dios Llamamiento a la adoración Himno (canto) de alabanza
Oración de ofrecimiento y/o invocación Himno (canto) de adoración
Tiempo de confesión de pecados: Invitación bíblica
Oración en silencio (de rodillas) Oración en voz alta
Confirmación de perdón (absolución) Momento de fraternidad
Testimonio(s) (opcional) Oración de gratitud Escuchemos la voz de Dios
Lectura del Antiguo Testamento Participación especial
Oración pastoral
Texto del mes (opcional)
Lectura del catecismo y/o confesión de fe Himno (canto) de preparación
Lectura del Nuevo Testamento Mensaje de la palabra de Dios Respondamos con gratitud
Himno (canto) de respuesta Ofertorio
Invitación bíblica
Oración de preparación (opcional) Entrega de diezmos y ofrendas (colecta) Consagración (con canto y/u oración)
Sacramento de la Cena del Señor (opcional) Himno (cantos) de consagración y gratitud Salgamos a servir
Intereses de la Iglesia Oración final
Bendición pastoral
Himno (canto) de despedida Palabras de despedida
d).- Culto histórico modelo I Liturgia de la palabra Oración en silencio Introito coral Llamamiento a la adoración Canto congregacional Oración de ofrecimiento Saludos Momento de alabanza Oración pastoral Lecturas bíblicas: Antiguo Testamento Nuevo Testamento Doxología Mensaje Aposento alto: Palabras de la institución Amonestación a los profanos Invitación a los profanos
Invitación a la confesión de pecados Oración en silencio
Declaración del perdón Himno por el gozo del perdón
Declaración de fe (credo apostólico, niceno y/o atanasiano) Oración por la bendición de los elementos
Fracción y distribución
Partición del pan y del fruto de la vid Canto congregacional
Ofertorio: (ordinaria y para los pobres) Bendición
e).- Culto histórico modelo II
Invitación salmos, o textos escogidos. Oraciones de: o Invocación o Agradecimiento o Confesión o Por la paz o Súplicas
Textos bíblicos que den seguridad Lectura del Antiguo Testamento
Himno
Lectura del Nuevo Testamento
Himno Credo Oraciones: o Gratitud o Por iluminación o Padre nuestro Sermón Oración de Intercesión Himno Ofrenda Himno Bendición
f).- Culto histórico modelo III (Culto calvinista) Confesión de pecados Remisión (absolución) Salmo métrico Oración de iluminación Lectura bíblica Sermón Oración intercesora Credo de los apóstoles Institución de la Santa Cena Palabras de exhortación Amonestación
Participación Bendición
II.- CULTOS ESPECIALES
A).- Culto de comunión modelo I (Modelo del libro actual.)
Preludio musical. Llamamiento a la adoración. Invocación. Himno. Lectura bíblica: Sermón o discurso: Himno
Celebración de la Santa Cena. Palabras de la institución El credo de los apóstoles. Oración congregacional. Distribución de los elementos. Exhortación.
Oración.
Ofrenda para los pobres.
Himno
Bendición apostólica.
B).- Culto de comunión modelo II Preludio en oración personal. Ofrecimiento y/o invocación. Llamamiento a la adoración: Himnos de alabanza
Confesión de pecados y seguridad del perdón. Lecturas de la palabra:
Himno: Mensaje:
Oración pastoral.
Himno: Ofertorio:
Oración final y bendición pastoral.
C).- Culto Evangelístico modelo I Cantos alusivos.
Oración de invocación u ofrecimiento Lectura bíblica.
Alabanza coral. Bienvenida. Testimonios.
Cantos de testimonio e invitación. Lectura bíblica.
Mensaje con llamamiento. Cantos de testimonio e invitación. Ofertorio. (optativo)
Avisos.
Oración y bendición. D).- Culto Evangelístico modelo II
Bienvenida a los visitantes. Oración de ofrecimiento. Momentos de alabanzas. Testimonios de conversión.
Alabanza coral o de grupo musical. Lectura bíblica.
Mensaje con llamamiento.
Alabanza coral o congregacional. Bendición pastoral.
E).- Culto para recepción de miembros. (En sus diferentes formas.)
Introducción. Preludio. Llamamiento a la adoración. Oración de invocación. Himno. Fraternidad Bienvenida. Himno. Confesión de pecados. Oración. Promesas de perdón. Himno de gratitud. Proclamación.
Lectura del A.T. Lectura del N.T. Mensaje. Recepción de miembros. Respuesta. Himno. Ofertorio. Despedida. Oración. Bendición. Postludio.
F).- Cultos funerales modelo I (Modelo del libro actual)
Invocación Lectura bíblica. Himno Mensaje Oraciones Himno Despedida.
G).- Cultos funerales modelo II
Lectura bíblica en (Juan 14:1 y 2). Oración:
Himno nº.
Lecturas de la palabra.
Participación especial (lectura, canto o testimonios). Himno n°
Lectura bíblica del sermón.
Sermón
Himno
Oración.
Bendición pastoral H).- Cultos funerales modelo III
Lectura salmo 90 Oración Himno Mensaje Himno (s) Oración Bendición
I).- Ordenación y/o instalación de oficiales modelo I Preludio.
Llamamiento a la adoración. Ofrecimiento y/o invocación. Himno de alabanza.
Bienvenida.
Oración de intercesión. Lectura bíblica.
Himno.
Mensaje (sermón) alusivo. Ofertorio.
Acto de ordenación o instalación. Himno.
Oración final.
Bendición apostólica. Recesional.
J).- Ordenación y/o instalación de oficiales modelo II Preludio
Llamamiento a la adoración
Oración de invocación y/u ofrecimiento. Himno.
Lectura bíblica.
Sermón.
Himno congregacional o de grupo coral. Ordenación y/o instalación (ver formas). Himno congregacional.
Diezmos y ofrendas. Bendición apostólica. Doxología.
K).- Ordenación y/o instalación de oficiales modelo III (Licencia para predicar)
Preludio.
Llamamiento a la adoración. Ofrecimiento del culto. Himno de alabanza. Bienvenida. Oración de intercesión. Lectura bíblica. Himno. Sermón. Ofertorio. Acto de licenciamiento Himno. Bendición.
L).- Organización de congregaciones e iglesias Modelo I Preludio Llamamiento a la adoración Himno. Oración de invocación. Lectura devocional. Himno o canto especial. Breve historia. Oración de gratitud. Himno. Lectura bíblica. Mensaje. Ofertorio. Alabanza coral.
Acto de organización (ver forma). Oración de consagración.
Himno.
Bendición apostólica. Doxología o postludio.
III.- Cultos de acción de gracias. A).- XV Años modelo I
Procesional.
Llamamiento a la adoración
Oración de invocación y/u ofrecimiento Explicar motivos del culto
Breve lectura selecta. Himno o alabanza coral. Lectura bíblica.
Mensaje alusivo. Ofertorio
Ceremonia.
Alabanza coral o congregacional. Bendición.
Recesional. B).- XV Años modelo II
Explicación de los motivos del culto. Declaración del culto.
Llamamiento a la adoración Oración de ofrecimiento. Procesional. Momento de alabanzas. Lectura bíblica. Alabanza coral. Mensaje. Ofertorio Himno. Acto de dedicación. Bendición pastoral. Recesional.
C).- Bodas y aniversarios matrimoniales modelo I Preludio: Procesional. Llamamiento de adoración Oración de ofrecimiento. Himno congregacional: Palabras de bienvenida. Participación coral. Alabanzas congregacionales. Oración de gratitud Lecturas bíblicas: o T. o N. T.
Participación coral o musical. Mensaje: Himno congregacional Ofertorio Ceremonia nupcial: Bendición aarónica. Recesional.
D).- Bodas y aniversarios matrimoniales modelo II (Bodas de plata u oro)
Procesional.
Llamamiento a la adoración. Oración de ofrecimiento.
Explicación de los motivos del culto. Himno o alabanza coral.
Lectura bíblica o A.T. o N.T. Alabanza coral. Mensaje. Ofrenda
Alabanza coral o himno. Ceremonia.
Plegaria nupcial. Oración.
Bendición. Recesional.
E).- Acciones de gracias por motivos diversos (cosechas, salud, familia, etc.) Adoremos. Llamamiento a la adoración Himno. Lectura devocional. Oración de ofrecimiento. Reconocimientos. Bienvenida.
Explicación del motivo del culto. Testimonio.
Himno o alabanza especial de gratitud. Oración de gratitud.
Proclamación.
Lectura bíblica del A.T. Lectura bíblica del N.T. Mensaje. Consagración. Himno. Ofrenda. Envío Bendición. Doxología.
F).- Acción de gracias por graduación y/o egreso.
Procesional.
Explicación de los motivos del culto Llamamiento a la adoración. Oración de invocación.
Himno o alabanza congregacional. Lectura bíblica. Testimonio (s). Himno. Mensaje. Ofrenda de gratitud. Participación de graduandos. Oración de gratitud. Bendición. Recesional.
G).- Colocación de la primera piedra Modelo I
Llamamiento a la adoración Oración de ofrecimiento. Himno “roca de la eternidad” Lectura bíblica. Reseña histórica. Lectura bíblica. Mensaje. Ofertorio Formula litúrgica. Oración final. Bendición apostólica.
H).- Culto para dedicación de un templo Modelo I
Llamamiento a la adoración Canto especial.
Procesional (himno marcial). Oración de gratitud.
Lectura devocional. Forma litúrgica.
Alabanza coral o himno congregacional. Lectura bíblica.
Mensaje.
Himno
Saludos a las visitas. Ofertorio.
Avisos. Oración final.
Bendición apostólica. Doxología.
II. Formas litúrgicas
A. Forma litúrgica de la Santa Cena Modelo I
Invitación: (palabras a quienes habrán de participar de la Santa Cena)
Palabras de la institución:
Recordemos las palabras de Nuestro Señor, registradas por el Evangelio Según San Mateo en el capítulo 26:
“Mientras comían, tomo Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre”
Oración de confesión de pecados
Padre de toda gracia y amor, en esta hora venimos ante tu mesa, con corazones agradecidos por todo lo que has hecho a favor nuestro. Nos has amado con amor eterno, y lo has demostrado enviando a tu único Hijo nuestro Señor a morir por nosotros. Gracias por tu gran amor. No lo merecemos, pues somos indignos de ti. Por eso venimos a ti con corazones humillados, pues reconocemos que te hemos ofendido con nuestros pecados, tanto en pensamiento, palabra y hechos.
(Se abre un tiempo de oración en silencio para que cada uno se confiese a Dios, luego del cual, seguirá orando en voz alta).
Declaración del perdón
Gracias, Señor, porque tú nos ofreces tu perdón, por la sangre de Cristo. Escucha la oración de tus hijos, los que te han hablado con sinceridad, límpianos de toda impureza y permítenos gozar de la comunión contigo.
Oración de consagración de los elementos:
Ahora, Señor, toma estos elementos y sepáralos de su uso común, para su uso sacramental y que así como el cuerpo recibe y se nutre del pan y el vino, así también por la fe, nuestra alma sienta la presencia de tu amado Hijo y se nutra y cobre fuerza de su poder santificador renovando nuestro pacto contigo y decirte que somos tuyos íntegramente. Gracias, amado Dios.
En el nombre de nuestro único mediador y amante salvador Jesucristo Amén. Distribución
La noche que Jesús fue entregado, tomo el pan y lo bendijo, como ya hemos hecho, y lo partió (toma un pan, lo eleva a la vista de la congregación y lo rompe) y lo dio a sus discípulos. Yo ministrando en su nombre, lo doy a ustedes (entrega los platos de pan a los ancianos).
Asimismo tomó la copa (eleva una copa de vino a la vista de todos), y la dio a sus discípulos. Yo ministrando, la doy a ustedes (entrega las charolas a otros ancianos, así reciben el pan y el vino en forma simultanea los ancianos van de dos en dos, uno con el pan y el otro con el vino, distribuyendo a los que habrán de participar. Estos retienen en sus manos los elementos en espera de que todos sean servidos. Los ancianos sirven al ministro, y este luego a los ancianos.).
El Señor dijo esto es mi cuerpo partido por vosotros, comed. (Todos lo comen) Esta copa es la sangre del nuevo pacto: bebed de ella todos. (Toman)
Oración de gratitud
“Acepta, Señor, nuestra gratitud que sentimos hasta lo más profundo de nuestro ser. Tuviste misericordia de nosotros, nos amaste y nos has transformado. ¡Muchas gracias te damos!
Acepta también, Señor, nuestros votos de amor y consagración que hoy renovamos, con el corazón en la mano, pues somos tuyos hoy y siempre.
Ayúdanos a ser fieles. Ayúdanos a amarte más y servirte mejor. Ayúdanos a ser cada vez más como tu Hijo nuestro Señor Jesús. Gracias por tu ayuda fiel.
Te damos gracias, y te lo pedimos todo, en el nombre único y suficiente salvador Jesucristo”.
Exhortación:
(El ministro hará una breve exhortación a la fidelidad a todos los que participaron. A los que no, les instara a que den los pasos necesarios para que en la próxima ocasión puedan participar)
Observaciones generales:
La comunión puede darse en una variedad de maneras:
-Formado un círculo alrededor de la mesa con todos los participantes, cuando el número así lo permita.
-Ofreciendo una hogaza de pan para que cada persona rompa un pedazo. -Ofreciendo el vino en una copa suficiente para todos.
-Colocando a los ancianos al frente de la mesa y pidiendo a la congregación pase en fila a recibir los elementos tomando cada quien en el acto.
-Ofreciendo el pan a los comulgantes, quienes a su vez lo mojaran en la copa de vino, y lo comerán.
-Si se practica otra forma en la que no todos comen y beben a la vez, de cualquier manera se puede aclarar que la unidad se mantiene, porque solo hay una mesa, un pan y una copa del Señor.
B. Forma litúrgica para la Santa Cena Modelo II
Preparación en oración.
Perdón por nuestros pecados. Pidiendo que aumente nuestra fe. Reconsagración de nuestras vidas.
Palabras de la institución
El Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomo pan; y habiendo dado gracias lo partió, y dijo: tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced
esto en memoria de mí. Asimismo tomo también la copa después de haber cenado, diciendo: esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que la bebieres, en memoria de mí.
Porque todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan, o bebiere esta copa indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto pruébese cada uno asimismo, y coma así del pan, y beba de aquella copa. Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor. 1ª Cor. 11:23-29.
Palabras de amonestación
Es mi deber amonestar a los profanos en las cosas del Señor, a los que no entienden el plan de salvación, y todo aquel que practica, aunque sea en secreto algún pecado, que no se acerque a la santa mesa.
Palabras de invitación
Es mi alto privilegio invitar en el nombre del Señor Jesucristo, a la participación de la santa comunión, a todos aquellos que sintiendo dolor por su pecado, confían en la expiación efectuada por el Salvador con su sangre. A los que instruidos en la doctrina del evangelio han decidido poner su vida al servicio del Señor haciendo profesión publica de su fe en Cristo. Del mismo modo siendo este un instrumento de gracia se invita también a participar a los hijos bautizados de los creyentes porque son hijos del pacto y han sido preparados debidamente por sus Padres.
Consagración de los elementos
Dios Trino y uno, consagra este pan y esta copa que son emblemas del cuerpo y de la sangre de Cristo; te damos gracias Dios por tu divina providencia porque este pan y esta copa nos muestras la memoria que tienes de tu creación y la sustentas permitiendo que la tierra siga dando sus fruto. Gracias también te damos por enviar a tu Hijo nuestro redentor.
Recuérdanos todo lo que el sufrió para rescatarnos del pecado y darnos la vida eterna. Que al participar de estos elementos renovemos nuestra fe en Cristo. Que este pan que rompemos sea la comunión del cuerpo de Cristo. Que esta copa de bendición que tomamos sea la comunión de la sangre de Cristo purifica todo nuestro ser. Fortalécenos para toda buena obra con Cristo, el pan de vida. Damos gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, por toda la eternidad, en el nombre de Jesucristo. Amén. Confesión de fe (credo apostólico u otro)
Distribución de los elementos
“...el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomo pan; y habiendo dado gracias lo partió y dijo: tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí. Asimismo tomo también la copa después de haber cenado, diciendo: esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que la bebieres, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga”. 1cor. 11: 23 b –26.
Palabras de exhortación
A los que participaron requerirá fidelidad a Cristo, servicio en la iglesia, en su familia y en la sociedad.
A los que no participaron les invitará a creer en Jesucristo y buscar su misericordia para profesarle públicamente como su salvador personal.
Oración de gratitud y dedicación
(gratitud por la gracia concedida al participar de este sacramento y dedicación al servicio)
Ofrenda por los necesitados (puede ser en especie) Bendición y Padre nuestro
C. Forma litúrgica para recepción de miembros (Modelo I) Bautismo y profesión de fe.
(El pastor llamará a los candidatos por su nombre para que pasen al frente). Explicación introductoria
(Algunos recibirán el sacramento del bautismo y harán su profesión pública de fe, otros harán su profesión de fe, pues de niños recibieron el bautismo).
Palabras a los candidatos
Amados hermanos, creyentes en el Señor, se presentan en esta hora para glorificar a Dios y recibirse como miembros en plena comunión de esta iglesia.
Palabras a la iglesia
Amada iglesia, los catecúmenos han recibido una instrucción doctrinal especial, profesan a Jesucristo como su salvador personal y están listos para este acto tan significativo para todos.
Preguntas
Muy amados hermanos en Cristo, es necesario que con plena convicción y sinceridad contesten las siguientes preguntas: (contestarán, sí creemos)
1. ¿Creen (es) que la Biblia es la palabra de Dios?
2. ¿Creen (es) hay un solo Dios, que se ha revelado como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo?
3. ¿Creen (es) que el hombre es pecador por naturaleza y necesitan de Jesucristo, para su salvación?
4. ¿Creen en Jesucristo como su Señor y Salvador personal? 5. ¿Creen que solo por la fe, somos salvos?
6. ¿Creen que los creyentes deben obedecer la palabra de Dios, y ser llenos cada día del Espíritu Santo?
7. ¿Creen que con Cristo reinarán por la eternidad después de la resurrección y del juicio final?
8. ¿Cuál es el resumen de la fe cristiana? (ellos dirán de memoria el credo apostólico) 9. ¿Pactan con esta iglesia que se conducirán según sus reglas, se someterán gustosos a su disciplina, que buscarán la paz, prosperidad del cuerpo de Cristo, que trataran a los miembros con la ternura y fidelidad que conviene a los discípulos de Cristo? (contestarán sí pactamos).
Oración de preparación: amado Padre celestial, en obediencia a nuestro Señor Jesucristo de hacer discípulos a todas las naciones bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; hoy como iglesia te pedimos por estos tus hijos. Confirma en el cielo lo que hacemos aquí en la tierra, que así como reciben esta agua, reciban también la gracia del Espíritu Santo formando parte de tu reino eterno, por Jesucristo te lo pedimos. Amén. (Se pide a los que van a ser bautizados ponerse de rodillas).
Nota.-En todo acto de bautismo, el ministro deberá asentar su mano tres veces sobre la persona que se bautiza en relación con las tres personas de la Trinidad.
Formula
(Nombre de la persona)___________________________________________creyente en Jesucristo, ministrando te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. (Concluido el acto se levantan los bautizados)
Declaración
Declaro en el nombre del Señor Jesucristo, que a partir de este momento son miembros en plena comunión de la iglesia (nombre de la iglesia local) gozando de todos sus deberes y privilegios)
Oración por los nuevos miembros
Gracias Señor porque tu añades a tu iglesia a quienes han de ser salvos, a quienes te aman y esperan en ti, a quienes te profesan como Señor y salvador único y suficiente. Querido Padre, guárdalos con el poder de tu mano y haz que sean miembros fieles y activos en esta tu iglesia. En Cristo Jesús, amén.
(La congregación da lectura a la bienvenida que se encuentra en la página 18 del
himnario presbiteriano y pasan los ancianos y diáconos a darles la bienvenida junto con el pastor)
D. Forma litúrgica para recepción de miembros en plena comunión Modelo II
(Profesión de fe, carta de traslado y testimonio) Presentación
Todos los hermanos y hermanas que voy a invitar para que pasen al frente, tomaron el curso de capacitación y han presentado un examen satisfactorio ante el consistorio de la iglesia.
Breve explicación de las formas de recepción Profesión de fe
Estos hermanos recibieron el bautismo cristiano en su niñez, pero ahora desean hacer este compromiso con Cristo y con su iglesia de manera personal.
Carta de traslado
Estos hermanos traen carta de traslado de otra iglesia presbiteriana. 1.
2. 3.
Testimonio
Estos hermanos han sido miembros en plena comunión de otras iglesias, pero no
presentan carta de traslado. Por lo tanto los recibimos tomando como base la declaración de su testimonio.
1. 2. 3.
Preguntas
(Contestarán sí creemos, sí confesamos, sí prometemos, según la pregunta) Por favor, contesten las siguientes preguntas:
1.-¿Creen ustedes que las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento fueron dadas por inspiración divina y son la regla única e infalible de fe y práctica cristiana?
2.-¿Creen ustedes que en las Escrituras, el Dios único y verdadero se ha revelado como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo?
3.-¿Confiesan ustedes que son por naturaleza pecadores, que se arrepienten ustedes de sus pecados, y que esperan la redención solamente por el sacrificio de Cristo y por la fe en él?
4.-¿Prometen ustedes evitar, con el auxilio divino, toda conformidad pecaminosa con el mundo?
5.-¿Buscarán ustedes, siempre que sea posible, la compañía y comunión con el pueblo de Dios?
6.-¿Creen ustedes que todos aquellos que han nacido del Espíritu Santo, deben obedecer la santa palabra de Dios y que serán guardados por la fe, para gozar la vida eterna? 7.-¿Creen ustedes que al fin de los siglos ha de haber resurrección de los muertos así de justos como de injustos, y un juicio final, que irán los malos al tormento eterno, y los justos a la vida eterna?
8.-¿Pactan ustedes con la Iglesia Nacional Presbiteriana (nombre de la iglesia) que se conducirán según sus reglas y someterse gustosos a su disciplina, procurando la paz y prosperidad de la misma y tratando a los demás miembros con la ternura y fidelidad que conviene a los hijos de Dios y hermanos de la misma familia? (Sí pactamos)
Nota: En el caso de que haya bautizos, el ministro deberá usar la fórmula del Modelo I. Declaración
En representación de la Iglesia Nacional Presbiteriana (nombre de la iglesia), declaro solemnemente que son recibidos en este día como miembros en plena comunión. Sean cordialmente bienvenidos. Prometemos amarles en el amor de Cristo, rogando que el Señor les imparta las bendiciones de su gracia. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Declaración opcional
(Nombre del pastor y de la iglesia)
Como pueblo de Dios les damos la más cordial bienvenida, declarando solemnemente que han sido recibidos en este día como miembros en plena comunión de nuestra iglesia. Prometemos amarles con fidelidad y orar por ustedes para que el Señor les imparta bendiciones de su gracia en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Oración
La Iglesia Nacional Presbiteriana de México. A. R.
A través de la Iglesia Presbiteriana:__________________________________________________ Establecida en:
__________________________________________________
Certificado de Admisión
A:
____________________________________________Quien fue recibid__ como miembro de esta iglesia, después de haber sido examinad__
Por el consistorio y haber hecho su profesión de fe en Jesucristo, en Acto Especial del Culto Público del día______del mes de __________________de_____________
Por el R. Consistorio _____________________________
E. Forma litúrgica para el bautismo de infantes Modelo I
“Solamente los miembros de la iglesia, en plena comunión, tienen derecho a pedir el bautismo para sus hijos o para los pequeños que estén bajo su patria potestad”. Asimismo los presbíteros o ministros ordenados y ancianos habilitados, son los autorizados según la constitución de la iglesia, para celebrar este sacramento (Artículos 47, 51, 52 de la constitución de la INP).
Nota: Con el fin de cumplir con las leyes de la nación, debe pedirse a los Padres, que presenten antes del bautismo, la boleta del registro civil. Los niños bautizados deberán ser inscritos en el registro de la Iglesia, con los datos que se crean necesarios. Este sacramento se llevara a cabo durante la hora de los servicios regulares porque es un acto del culto congregacional y de testimonio, por ello no hay necesidad de un programa especial.
Palabras de instrucción (A los Padres y a la iglesia)
A).-El bautismo cristiano significa que nosotros y nuestros hijos hemos heredado una naturaleza pecaminosa y que para entrar al reino de Dios, debemos nacer de “agua y del Espíritu Santo”.
B).- Simboliza el lavamiento espiritual de la vida y su renovación por el Espíritu Santo.
C).- Es el sello externo del pacto de gracias que Dios hace con nosotros, en el nombre de Cristo, por cuyos términos nos obligamos a obedecer, a servir y amar a Dios con toda el alma.
D).- Aunque nuestros hijos no pueden entender, en su tierna edad, el significado de este pacto, sin embargo, es necesario bautizarlos, porque de la misma manera que sin saberlo son participes de la condenación de Adán, han de ser recibidos bajo la protección de la alianza de la gracia, hecha por Cristo, ya que Dios dijo a Abraham, el llamado “Padre de los creyentes”: “estableceré mi pacto entre mi y ti y tu simiente después de ti “.
Por instrucciones divinas, el pueblo de Israel incluía a sus hijos en los términos del pacto con Dios, a través de la circuncisión.
Sabiendo nosotros que el bautismo ha sustituido la circuncisión como el sello del pacto de gracia, bautizamos a nuestros hijos, considerándolos como herederos con nosotros, del reino y pacto con Dios. Hech. 2:39; Mt.18:6
Preguntas dirigidas a los Padres
(Nombre de los Padres o tutores del niño o niños)
1.________________________________________________________________ y_________________________________________________________________ padres de ________________________________________ aceptan nuevamente el pacto de gracia, creyendo que incluye también a su hijo (a)?
2. ¿Creen que ustedes son pecadores y que su hijo (a) ha heredado la naturaleza pecaminosa=
3. ¿Creen que el Espíritu Santo es el único que puede regenerar y santificar el alma?