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EXPER IENCIA
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DE DIOS E
DE DIOS E N LA FO
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N
P.
INDICE
INDICE
Finalidad de este libro Finalidad de este libro Presentación
Presentación
El Desprestigio de la Iglesia y de la Vida Religiosa El Desprestigio de la Iglesia y de la Vida Religiosa Carta de
Carta de un Sacerdote un Sacerdote Católico al New Católico al New York TimesYork Times Causas de las Defecciones
Causas de las Defecciones Causas Subjetivas
Causas Subjetivas Causas Institucionales Causas Institucionales Una Formación Superficial Una Formación Superficial Estudios Absorbentes Estudios Absorbentes En el Apostolado. En el Apostolado.
Cuatro Grandes Acontecimientos Eclesiales y la Vida Religiosa Cuatro Grandes Acontecimientos Eclesiales y la Vida Religiosa Congreso Internacional de Roma (2004)
Congreso Internacional de Roma (2004) Aparecida
Aparecida (2007)(2007)
Los 50 Años de la Clar (2009) Los 50 Años de la Clar (2009) Teología de la Liberación Teología de la Liberación
Seminario sobre Vida Consagrada Apostólica (2011) Seminario sobre Vida Consagrada Apostólica (2011) El Cambio de Época y las Nuevas Experiencias El Cambio de Época y las Nuevas Experiencias Consagración Bautismal y Religiosa
Consagración Bautismal y Religiosa Sentido de Consagración Sentido de Consagración Sentido Objetivo Sentido Objetivo Sentido Subjetivo Sentido Subjetivo
Relación entre Consagración Bautismal y Consagración Religiosa Relación entre Consagración Bautismal y Consagración Religiosa Sentido de la Consagración Bautismal
Sentido de la Consagración Bautismal
Lo Fundamental de la Consagración Bautismal y Religiosa Lo Fundamental de la Consagración Bautismal y Religiosa Celibato Celibato Comunidad Comunidad Oración Oración Pobreza Pobreza Obediencia Obediencia Misión Misión
El Seguimiento Peculiar de Cristo El Seguimiento Peculiar de Cristo Aspectos
Aspectos FundamenFundamentales de la tales de la Vida CristiaVida Cristiana y de na y de la Religiosala Religiosa Lo Fundamental de la Vida Religiosa
Lo Fundamental de la Vida Religiosa El Proceso de la Oración El Proceso de la Oración La Experiencia de Dios La Experiencia de Dios Experiencia Fundante Experiencia Fundante
Centralidad de la Persona de Cristo y Experiencia de Dios en la Oración Personal Centralidad de la Persona de Cristo y Experiencia de Dios en la Oración Personal Fe y Consagración Bautismal y Religiosa
Fe y Consagración Bautismal y Religiosa Consagración Bautismal Consagración Bautismal La oración Personal La oración Personal La Experiencia de Jesús La Experiencia de Jesús
Historia de la Vida de oración en la Vida Consagrada Historia de la Vida de oración en la Vida Consagrada En la Historia de la Iglesia
En la Historia de la Iglesia La
La Práctica de la “Lectio Divina”Práctica de la “Lectio Divina” La Oración de la Vida Activa La Oración de la Vida Activa Experien
Experiencia de cia de Dios del Dios del ReligiosoReligioso Qué es una Experiencia de Dios Qué es una Experiencia de Dios Criterios de Autenticidad
Criterios de Autenticidad Integració
Integración de n de los Criterioslos Criterios La Afectividad Profunda La Afectividad Profunda
Qué es la Oración Qué es la Oración Efectos de la Oración Efectos de la Oración
Efectos de la falta de Oración Efectos de la falta de Oración Métodos de Oración
Métodos de Oración
En los Primeros Pasos de la Vida Consagrada En los Primeros Pasos de la Vida Consagrada Diversas Formas de Oración
Diversas Formas de Oración La Experiencia Fundante
La Experiencia Fundante – – La Vida de Oración La Vida de Oración El Proceso de la Oración
El Proceso de la Oración Conquista de l
Conquista de la Afectividad Profunda “Mar Adentro”a Afectividad Profunda “Mar Adentro” Confirmación de los Grandes Maestros
Confirmación de los Grandes Maestros Proceso de la Vida de Oración
Proceso de la Vida de Oración Nuevos Caminos de Oración Nuevos Caminos de Oración La Experiencia de Dios en la Vida La Experiencia de Dios en la Vida Dónde encontrar a Dios
Dónde encontrar a Dios
Cómo encontrar a Dios en la Vida Cómo encontrar a Dios en la Vida Forma concreta de
Forma concreta de RealizarloRealizarlo Contemplación y Acción
Contemplación y Acción Contempla
Contemplativo en tivo en la Acciónla Acción Contemplativo en la Liberación Contemplativo en la Liberación El Paso Indispensable
El Paso Indispensable
Modelos de Contemplativos en la Acción Modelos de Contemplativos en la Acción
La Experiencia de Dios en la Vida Comunitaria y en la Misión Apostólica La Experiencia de Dios en la Vida Comunitaria y en la Misión Apostólica La Vida Comunitaria
La Vida Comunitaria
Experiencia de Dios en el Apostolado Experiencia de Dios en el Apostolado Formas de Oración
Formas de Oración
Varias formas y contenidos de la oración personal y comunitaria Varias formas y contenidos de la oración personal y comunitaria Formas de Oración personal
Formas de Oración personal Métodos de Oración Métodos de Oración Nivel Corporal Nivel Corporal Nivel Respiratorio Nivel Respiratorio Nivel Sentimental
Nivel Sentimental – – Emocional Emocional Nivel Imaginación
Nivel Imaginación Nivel Entendimiento Nivel Entendimiento
Combinación de Imaginación
Combinación de Imaginación – – Entendimiento Entendimiento Descubrir a Dios en las personas
Descubrir a Dios en las personas Descubrir a Dios en mí mismo Descubrir a Dios en mí mismo
Descubrir a Dios en los acontecimientos Descubrir a Dios en los acontecimientos Oracional Vocal
Oracional Vocal
Mis constantes en la oración Mis constantes en la oración
Los métodos Ignacianos de Oración Los métodos Ignacianos de Oración Contemplación activa Contemplación activa Cuerpo de la contemplación Cuerpo de la contemplación Cuerpo de la meditación Cuerpo de la meditación Diálogo Diálogo
Oración comunitaria sobre la Palabra de Dios Oración comunitaria sobre la Palabra de Dios Comunicación de vida
Comunicación de vida
Revisión comunitaria de vida Revisión comunitaria de vida
Revisión apostólica de la comunidad Revisión apostólica de la comunidad Promoción fraterna comunitaria Promoción fraterna comunitaria
FINALIDAD DE E STE LIB R O
En este libro pretendo presentar la EXPERIENCIA DE DIOS como el aspecto
fun-damental en la formación y especialmente en la oración personal como punto de
arranque que da sentido al seguimiento de Cristo.
Pero antes será necesario mostrar lo fundamental de la vida cristiana y de la vida
religiosa, que arranca de la consagración bautismal. Decir “yo te bautizo en el nom-bre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, significa “yo te consagro, te entrego al
Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Desde este momento el cristiano ya no se pertenece a sí mismo, sino a la Trinidad y
entra en relación con cada una de las divinas Personas. Con el Padre, como hijo y
se compromete a vivir la filiación. Con el Espíritu Santo se une en comunión de
Amor; con el Hijo como el Apóstol enviado del Padre.
Esta triple dimensión exige vivir la filiación, la fraternidad y la misión, que esto es el
Reino de Dios.
E l relig ioso
se apoya en estas tres columnas de la vida cristiana y se
compromete a vivir la consagración bautismal en plenitud (PC, 5). Y esto es lo que
constituye la espiritualidad o vivencia fundamental cristiana y religiosa.
Nos detendremos en la experiencia de Dios en la oración personal en la soledad y
luego en la oración en la vida para ser contemplativos en la acción.
Y, finalmente, ofrecemos una serie de formas o métodos de oración para que cada
persona y cada comunidad puedan hallar el método con el que más fácilmente y más
provechosamente pueda encontrarse con Dios
Dentro del texto, encontrarán referencias como (imá
genes…, etc.). En esta partepodrán remitirse al CD adjunto al libro.
INTRODUCCION
Quiero comenzar con una experiencia personal que con el tiempo se ha ido convirtiendo en una convicción. Hace muchos años que me dedico principalmente a dar Ejercicios Espiritua-les, especialmente a religiosas, religiosos, seminaristas, sacerdotes, algunos laicos.
Es muy consolador algo que se ha acentuado estos últimos años: la mayor parte de los que hacen los Ejercicios vienen con gran ilusión, con un deseo de ser mejores, de responder con más generosidad a la vocación a la que han sido llamados. Les encanta tener todo el día para orar en un clima de silencio riguroso, descubren y comunican con gran interés lo que el Espíritu Santo está realizando en su interior. Hoy una vocación religiosa encuentra muchos atractivos allá afuera para poder llevar una vida más cómoda, más libre, más agradable. Sin embargo, muchos manifiestan su sed de Dios y de trascendencia, su amor a Jesucristo y a los hermanos/hermanas. El Evangelio ha ido invadiendo su modo de pensar, sus actitu-des, sus sentimientos y no encuentran la felicidad en el dinero, en la satisfacción de las pa-siones, en los éxitos humanos. Y frente a un mundo sumergido en el placer y el egoísmo, aspiran a dar la vida por los más necesitados y a trabajar por hacer un mundo más fraterno. Hay un ansia incontenible de avivar el fuego interior de una vida invadida por el Espíritu que quiere incendiar el mundo.
Por otra parte hay también bastantes personas consagradas que necesitan demasiadas co-sas para ser felices, que van tirando en una vida sin pena ni gloria, que han caído en una mediocridad incolora e insípida. Y esto se da en personas sencillas y más aún en personas más preparadas.
No más esperas, no más aburguesamiento, no más Religiosos/religios as “descafeinados”, no más simples “funcionarios eclesiásticos”, no más simples “empresarios apostólicos” ni simples “profesionales honrados” ni simples “enfermeras cualificadas”, ni simples “sociólogos que luchan por la justicia”, ni menos simples “espiritualistas desencarnados” y menos aún, provocar escándalos morales que manchan la imagen de toda la Iglesia y que puedan satis-facer la voracidad periodística de los medios anticlericales. La mediocridad espiritual nada tiene que decir al mundo de hoy.1
Lo que la sociedad espera y reclama de la vida consagrada es que seamos “testigos” del Evangelio con una vida de pobreza que no necesite de tantas explicaciones, con una vida comunitaria que fascine a los jóvenes que aspiran a salir de un ambiente egoísta y descreí-do, donde se haga verdad que se aman unos a otros como hermanos/hermana s y “amigos en el Señor”. Y con un apostolado que se haga de verdad a favor de los más necesitados ¿Hay algún lugar en la tierra donde exista este “paraíso evangélico”? Sí, lo ha y. Y sobre to-do, es posible que lo haya cada vez más frecuentemente en la medida en que se pase de la declaración de principios a la praxis y de la mediocridad al radicalismo.
1 Para esa misión es mejor que se retiren l as individualidades realizadas profesionalmente y ocupadas en compromisos espiritualmente inofensivos”, porque sólo los buscadores de pozos capaces de aproximarse y tocar, de perder tiempo y perforar apariencia, pueden ayudar a otros a alumbrar el manantial que los habita” (Matos -Aleixandre, Congreso, pp. 122-123).
PRIMER A PARTE
EL DES PRE STIGIO DE LA IGLESIA Y DE LA VIDA RE LIGIOSA
Además de las flaquezas e incoherencias internas dentro de la vida consagrada, estosúlti-mos años se han organizado campañas desorbitadas para desprestigiar a la Iglesia.
Todos reconocemos y lamentamos los abusos sexuales que se han cometido con menores de edad por parte de sacerdotes, religiosos …. Es una vergüenza humillante. El Papa en varias ocasiones ha pedido perdón con una humildad admirable a los perjudicados y se han puesto los remedios convenientes para que no se repita.
Pero, por otra parte, no se ha tenido en cuenta lo que la Iglesia católica está haciendo, en todo el mundo, especialmente a favor de los más necesitados. Creo que vale la pena leer algunos párrafos de la carta de un Padre salesiano, misionero en Angola que expresa lo que ahora queremos presentar como una nueva visión de la vida consagrada, a partir de los últimos acontecimientos importantes sobre Vida Religiosa: Congreso Internacional de Vida Religiosa en Roma (2004), Conferencia Episcopal de Aparecida (2007), el Congreso de los 50 años de la CLAR. Bogotá (2009) y el Seminario sobre Vida Consagrada Apostólica (Ro-ma 2011).
Carta de un Sacerdote Católico al New York Times Querido hermano y hermana periodista:
Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.
Me da un gran dolor por el profundo mal que personas, que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.
Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se ven algunas pre-sentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de precon-ceptos y hasta odio.
¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde
Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban au-torizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplaza-dos de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños...
No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanita-ria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y bus-can un refugio.
Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando a los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospi-tales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos… o sobretodo, en parroquias y
misio-nes dando motivaciomisio-nes a la gente para vivir y amar.
No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la gue-rra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una sim- ple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gen-te. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región…Ninguno pasa los 40 años.
No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificulta-des y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.
La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.
No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…
Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento
ofendido.
Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión.
En Cristo,
P. Martín Lasarte, sdb.
Fue una enorme satisfacción, al comunicarnos nuestras experiencias, constatar el bien in-menso que está haciendo en todo el mundo, esa multitud de alrededor de un millón de hom-bres y mujeres consagrados que aman apasionadamente a Cristo y a la humanidad y que
dedican su vida a servir a sus hermanos/hermanas por amor. Hemos sentido el orgullo de pertenecer a este sector privilegiado del pueblo de Dios que, en medio de un mundo egoísta y triste, ofrece una esperanza de algo nuevo, de vivir gozosamente la filiación y la fraterni-dad, que esto es el Reino de Dios.
Y otra experiencia gratificante fue que, a pesar de las diferencias raciales, culturales, socia-les, todos hablábamos el mismo lenguaje y teníamos los mismos anhelos: volver a las raíces y a los cimientos de la vida consagrada, reafirmar lo fundamental, poner como centro el amor a Cristo y entregarnos con amor apasionado a la humanidad2. Con otras palabras
ha-bía dicho lo mismo la CLAR en su Asamblea del 2003 en México, “mística y profecía”: vivir una profunda experiencia de Dios como experiencia fundante y expresarla en la convivencia fraterna, sencilla y austera, y en la acción apostólica para dar vida y acelerar la venida del Reino.
Tal vez para nosotros es más doloroso constatar que una parte de la Jerarquía, de la Con-gregación de religiosos y aún del Papa ha ido perdiendo estima de la Vida Consagrada. Yo personalmente he podido comprobar la diferencia que se ha ido manifestando en las diver-sas Asambleas de los obispos latinoamericanos. Los religiosos de la CLAR, en Medellín fuimos recibidos con arcos triunfales y tuvimos total libertad para escribir el documento refe-rente a los religiosos. Incluso a 13 de nosotros se nos dio voz y voto como a los obispos. En cambio en Puebla hubo un grupo de 21 obispos que nos “declaró la guerra” acusándonos de que estábamos haciendo un magisterio paralelo al de los obispos. Se puso a votación la propuesta y fue aprobada por unos 30 obispos y rechazada por unos 270. Para la prepara-ción de Puebla empleamos seis años de reflexión y tuvimos incluso reuniones regionales con los obispos quienes nos ayudaron a redactar nuestro documento. Para Santo Domingo ya no fue recibido el documento preparado por los religiosos/religiosas y en Aparecida ya ni se invitó a la CLAR como tal y en el documento apenas se tiene en cuenta a los 150.000 religiosos/religiosas de América Latina.
La bola de nieve fue creciendo y hoy un buen número de obispos no tiene una imagen posi-tiva de la Vida Consagrada.
Pero esto mismo tiene que ser para nosotros un estímulo para “refundar” la vida religiosa volviendo al “primer amor”, a las fuentes del Evangelio y a la primera intuición del funda-dor/fundadora y encarnándonos en la realidad del mundo postmoderno.
En los encuentros citados se han reunido religiosas/religiosos muy significativos de distintas naciones, lenguas, culturas: Superioras/Superiores Generales, presidentes de Conferencias nacionales, teólogos, especialistas en vida religiosa y jóvenes religiosos invitados.
Esto exige ante todo calidad. Nos quejamos de la falta de vocaciones; pero algunos autores más bien se preguntan si no somos demasiados3. Con la preocupación de llenar los puestos
de trabajo en nuestras obras apostólicas y sociales, no hacemos la debida selección y lue-go tal vez no damos la formación seria, profunda y prolongada que se requiere. Es alar-mante el número de defecciones especialmente de jóvenes. Siempre habrá casos de perso-nas que comprueban que se habían equivocado, o que se cansan de ser “santos”, de llevar
2 En la presentación del Congreso que hace el P. José Mª Arnáiz, dice : “Pasión por Cristo: hablar y actuar con pasión significaría proceder desde las entra-ñas, desde el corazón, desde lo más vital de uno mismo y desde la trágica y fecunda pasión de Jesús”.
3 Con ocasión del Congreso el P. Fernando Prado, cmf., pidió a varios autores describir la realidad de la vida consagrada en los diversos Continentes. (a dónde el Señor nos lleva. Vida consagrada en el mundo. Publicaciones Claretiansetianas, Madrid, 2004) Simón Pedro Arnold, pp. 127 – 130; Felicísimo Martínez o.p, pp. 29 - 31
una vida que exige dejar cosas tan apetecibles como el matrimonio, el dinero, la libertad irrestricta, o que no han puesto los medios indispensables para llevar una vida consagrada con alegría interior.
Pero no es “normal” que los seminarios estén repletos de jóvenes y que sólo una mínima parte llegue al sacerdocio y que todavía un buen número de ellos lo dejen a los pocos años de la ordenación. Y que nuestras casas de formación tengan cierto número de vocaciones y que muchos abandonen el Instituto antes de los votos perpetuos o poco después. 4
Pero también hay otros muchos que se han renovado a medias y otros incluso han vuelto la vista atrás con nostalgia de la “gran disciplina” de antaño. O están tan absorbidos por el acti-vismo que no tienen tiempo para ser religiosos/religiosas. “la sinceridad nos obliga a recono-cer la existencia de vidas “a medias” que no parecen esponjadas ni felices, supeditadas al funcionamiento de las instituciones, asfixiadas por la inercia de un orden inamovible y unas tradiciones incuestionables, deshabitadas en su corporalidad, con la iniciativa y la esponta-neidad sofocadas, raramente invitadas a pensar por sí mismas, a expresar libremente sus opiniones, sus desacuerdos, sus deseos o sus sueños. Ciertamente habría que calificar co-mo de “no-vida no-religiosa” a la que produce semejantes “sujetos necrosados” en su seno estéril, cuando quienes llegaban a ella venían buscando la vida en abundancia prometida por el Viviente” ( Mª. Dolores Aleixandre, Congreso de Roma p.131).
Tenemos excelentes documentos de la santa sede “Vita Consecrata” Orientaciones para la Formación”, “La Vida fraterna en comunidad” y “Caminar desde Cristo” que han contribuido a consolidar la renovación.5 Pero sobre todo la avalancha de escritores y teólogos que desde
todas las revistas y editoriales de vida religiosa gritaron, con una unanimidad admirable, re-clamando una vida nueva de radicalidad evangélica.
A. CAUSAS DE LAS DEFECCIONES
Hay por lo menos unas 12 ó 15 causas importantes por las que se abandona el camino de la vocación. El Continente en que el índice de perseverancia es mayor es Asia. Luego viene África. En los dos Continentes crece el cristianismo y el número de las vocaciones y la
per-severancia es mayor. En América Latina hay un número suficiente de vocaciones, pero la falta de perseverancia en todo el Continente es preocupante.
Se podrían agrupar las causas en dos capítulos: causas subjetivas y causas institucionales. 1. Causas subjetivas
En algunos casos es la falta de una bas e humana. Hay una carencia de valores que se ad-quieren sobre todo en la familia y que faltan en muchos ambientes. Los que vienen del cam-po o de los suburbios traen en general una educación precaria, aunque sana.
Algunos vienen de familias destrozadas y con profundas heri das de la infancia. Si se da una buena formación reforzando los cimientos, se pueden lograr resultados muy positivos.
Falta de selección en la entrada al noviciado por querer un número de formandos, a veces, se hacen concesiones perjudiciales o sólo se atiende al orden disciplinar y no se les forma
4 Causas de abandono del ministerio presbiteral en América latina, estudio del CELAM 1995.
5 Mons. Franc Rodé, cm. Prefecto de la Congregación de Religiosos (CIVCSVA) se lamenta de que esos documentos no parecen haber calado todavía en la conciencia de las personas Consagradas. (Congreso, p.284).
en su interioridad. Esto resulta una tortura para algunos formadores. En el estudio dirigido por el P. Tomichá sobre la vida religiosa en Bolivia, se afirma que el mayor porcentaje de deserciones de la vida religiosa (61,19%) se da en los cinco primeros años, después de los primeros votos, es decir, en el tiempo del juniorado y de los estudios. Es interesante, lo que se afirma: Entre los religiosos/religiosas actuales, el 49% tiene estudios universitarios. La misma proporción es la de los laicos (48,8%). En cambio entre los ex religiosos/religiosas el porcentaje es el de 74%. Esto hace pensar (I, p.58).
Falta de vida cristiana. En algunos ambientes la fe se vive de un modo muy superficial y todo se pone en algunas prácticas esporádicas, en fiestas que tienen más de folklórico que de religioso.
La falta de una vida de oración profunda y transformante. Todavía son bastantes las Congregaciones que no logran formar hombres o mujeres de oración. Un religioso/religiosa que no viva una profunda experiencia de Dios es “una contradicción ambulante”. He visto comunidades que están largo tiempo en la capilla con rezos interminables, pero en cambio no se da tanta importancia a la oración personal, que es la que transforma por dentro a la persona. Esta es sin duda una de las causas más decisivas para la perseverancia o la de-serción de la vida consagrada.
Vida comunitaria insatisfactoria. Me quedaron muy grabadas dos experiencias contrarias. La primera fue en Bogotá en la Asamblea de religiosos/religiosas. Una Hermana vino desde el Chocó (le costó cinco días llegar a Bogotá) para contarnos cómo era su vida comunitaria. Ellas en esos parajes tienen que hacer de maestras, de enfermeras, de paño de lágrimas para todos los problemas de la gente. Y les aprecian mucho por este servicio, pero lo que más impresiona a la gente es que las Hermanas “se quieren a rabiar” y que siempre están alegres. Muchas veces han ido jóvenes a visitarlas para preguntarles: ¿qué podríamos hacer para ser tan felices como ustedes? La vida de comunidad es uno de los problemas más se-rios que tenemos hoy en muchas comunidades. Y generalmente por causas irrisorias.
La otra experiencia fue en Roma, en el Congreso Intercontinental de vida religiosa. La mayor parte de los participantes eran Generales de los Institutos más importantes, teólogos, espe-cialistas en vida religiosa. Y 60 jóvenes invitados de los cinco Continentes. Calculo que se-rían unos 12 o 15 los que lograron hablar en público y, sin haberse puesto de acuerdo, todos nos dijeron lo mismo: “no estamos satisfechos con la vida comunitaria que nos ofrecen los mayores, queremos una vida de comunidad en la que se haga verdad que nos amamos unos a otros.
Los problemas afectivos. Nadie queda excluido de pasar ciertas crisis afectivas, especial-mente entre personas célibes. Pero un buen número son más proclives a ellas por el vacío afectivo que traen, por la inmadurez afectiva, por el ambiente erotizado en el que viven, por el uso indiscriminado de los medios de comunicación, por la fragilidad de su vida espiritual.
Falta de acompañamiento espiritual. Especialmente en el paso del noviciado al juniorado en el que hay que integrar vida espiritual con vida comunitaria, apostolado y estudios. Los estudios van absorbiendo todas las energías y tiempo de los jóvenes y no les dejan tiempo para ser religiosos.
2. Causas institucionales
Lamentablemente se pierden muchas vocaciones, no tanto por causa del sujeto, sino princi-palmente por causa del Instituto que los recibe. Cuesta tanto encontrar buenas vocaciones y
luego cuando ya están dentro, en muchos casos se pierden por no darles una buena forma-ción o por no ofrecerles un ambiente propicio para vivir la vocaforma-ción con pasión y alegría.
Una formación s uperficial. Es frecuente que los superiores/superioras mayores destinen a los jóvenes al trabajo apostólico para cubrir los puestos de trabajo, sin mirar a las disposicio-nes personales del sujeto. Se acentúa la falta de personal religioso para las obras y faltará cada vez más. El problema de fondo no es la falta de personal, sino la escala de valores de los superiores que ponen a las obras por delante de las personas. Es necesario dar serie-dad, continuidad e integración especialmente a la formación espiritual.
Estudios absorbentes. Viendo ahora este tema desde la Institución, es uno de los más preocupantes y que requiere tomar decisiones drásticas. Muchos/muchas después de los primeros votos, empiezan con ilusión y fervor el juniorado. Al principio lograron integrar los cuatro aspectos fundamentales: oración, estudio, comunidad y apostolado. Pero pronto co-menzó la tensión por la sobrecarga de trabajos y exámenes. Si además se les exige estar presentes en los actos comunes y en las tareas de la casa, pronto se siente la falta de tiem-po y se reduce el tiemtiem-po de sueño, la oración personal se va recortando y desapareciendo. Dejar la oración quince días no tiene importancia; pero dejarla tres meses, seis meses, un año, dos años…tiene consecuencias fatales. La persona va perdiendo altura en su vida de fe y amor, se va perdiendo el gusto por la oración y sólo se cumple algunas veces por obliga-ción. Luego se entra en una “anemia espiritual” o falta de apetito por las cosas de Dios y toda la atención se centra en los estudios y en el título. Y llega un momento en que el/la jo-ven se pregunta ¿qué hago yo en el conjo-vento, si soy un universitario más?
Creo que hay que afrontar este problema con mucha seriedad y audacia. Pienso que ten-drían que reunirse superiores mayores con formadores y jóvenes para encontrar soluciones realistas. ¿No habrá que pensar en alargar un año más la carrera para tomar menos mate-rias y tener tiempo para ser religiosos/religiosas?
E n el apos tolado. Por supuesto que también se tiene que realizar como una parte te de la formación. Aquí el problema está en que se llegue a convertir en “lo único importan-te”, especialmente después de los estudios ... Entonces todos los otros elementos esenciales pasan a ser actividades de relleno, si sobra tiempo.
El apostolado es una fuente de satisfacción afectiva cuando uno se entrega al servicio de los demás. No hay mayor felicidad que entregar la vida para hacer el bien. Pero cuando el apos-tolado va tomando todos los espacios se convierte en un cáncer. Es una célula que va devo-rando todas las células circundantes hasta constituirse en un tumor maligno que destruye todo el organismo.
(CD: las tres cosas mejores que ven en los jóvenes religiosos y las tres cosas peores.) B. CUATRO GRANDES ACONTECIMIENTOS ECLESIALES Y LA VIDA RELIGIOSA Además de las conferencias episcopales, ha habido, los últimos años, cuatro grandes
atecimientos eclesiales referentes a la vida religiosa. Todos ellos manifiestan que la vida con-sagrada tiene una gran vitalidad y unas ansias para responder cada vez mejor a las mocio-nes del Espíritu. Creo que han sido momentos muy importantes en la marcha de la Vida Religiosa en todo el mundo y que han señalado como un cambio de orientación. En los cua-tro se ha manifestado una gran profundidad y autenticidad y ha aflorado un deseo muy gene-ralizado de vivir con radicalidad el seguimiento de Cristo. Ya se han hecho toda clase de experiencias después del Concilio y se ha llegado a la conclusión de que hay que volver a las fuentes de Evangelio y del fundador/fundadora y que hay que responder con audacia y generosidad a las nuevas circunstancias del mundo de hoy.
1. Congreso Internacional de Roma (2004)
El lema del Congreso fue "Pasión por Cristo, pasión por la humanidad". Es semejante al le-ma de la CLAR en la asamblea de México (2003): "Mística y profecía". La mística es la pa-sión por Cristo, es la experiencia fundante, una profunda experiencia de Dios que da sentido a todo. Y la profecía es la palabra que ofrece la vida consagrada al mundo de hoy, a un mundo dividido y violento le ofrece el milagro moral de hombres y mujeres que viven en co-munidad, unidos por el amor y dedicados de por vida a la misión de evangelizar y hacer el bien sin ambiciones personales.
El Congreso fue convocado por las Uniones de Superiores y Superioras Generales. (USG, UISG). Fue como una toma de conciencia de cómo anda la vida consagrada en el mundo. Éramos 885 participantes de los cuales la mayoría eran Generales de sus institutos religio-sos. Había también un grupo de teólogos y de especialistas en vida religiosa. Y lo novedoso es que se había invitado a 60 jóvenes como para que fueran un soplo de aire fresco para la renovación. Los ponentes eran entre los mejores teólogos del mundo y sus intervenciones fueron de calidad y actualizadas. Creo se podría decir, hubo un "vendaval del espíritu" que nos hizo reflexionar y nos infundió ánimos e ilusión por la vida religiosa. Los jóvenes insistie-ron en que quieren vivir una vida de comunidad en la que sea verdad que nos amamos unos a otros. Pero, sobre todo, se sintió la necesidad de "refundar" (=reafirmar) los fundamentos: que son el seguimiento de Cristo y la respuesta al mundo de hoy, distinto del de 15 años atrás. De este Congreso asumimos en este libro –el capítulo tercero- la orientación y los te-mas fundamentales.
Nos preguntábamos cómo tiene que ser la vida religiosa frente a las dictaduras militares, las situaciones socio-políticas de los diversos países, el fenómeno de la globalización. Cómo integrar contemplación y acción, cómo han de ser las relaciones obispos-religiosos, etc. En el Congreso se pudo vislumbrar que hay un gran sector de la Vida Religiosa que ha reali-zado la renovación pedida por el Concilio y hoy se pregunta ¿qué más, Señor?. Hay un de-seo sincero de vivir a fondo el seguimiento de Cristo en pobreza, castidad y obediencia. Pero hay que reconocer también que hay sectores que no han llegado a una verdadera "refunda-ción" o reafirmación de los fundamentos, sino que se han contentado con pintar fachadas, renovando algunas cosas superficiales y están "distraídos" con muchas actividades y movi-miento, pero sin una profundidad evangélica.
2. Aparecida (2007)
El proceso seguido por la Iglesia en América Latina ha consistido en recoger las experien-cias pasadas y promover un proyecto misionero para el futuro.
Son muchos los aspectos positivos del documento. Comenzando por el método asumido: ver, juzgar, actuar. En Santo Domingo se suprimió este método, probablemente para que no se considerase como un apoyo a la teología de la liberación. Ahora ya se ha pasado el susto del primer momento, se han precisado mejor los términos y la Iglesia mira la realidad con mayor serenidad y confianza.
A partir de la realidad, se presenta una larga lista de necesidades a las que se quiere dar respuesta. Se recogen aquí las ya tratadas en las anteriores conferencias episcopales: los jóvenes, la mujer, la vida, la familia, la ecología, los migrantes, los laicos, los medios de co-municación social, etc. Pero el problema que está siempre en el fondo es el de la pobreza
institucionalizada e injusta, que no solamente no se ha superado, sino que se ha agravado y extendido después de las anteriores conferencias.
Lo que sí se acentúa en Aparecida es la misión evangelizadora a la que se quiere dar un impulso preferencial. Al término del documento, se la llama "misión continental", que se deja en manos de las conferencias episcopales y de los obispos de cada diócesis (Ap. n.551). Tal vez un nombre un poco sonoro, pero que se ha tomado con interés en diversas naciones y diócesis. Es claro que en todo el documento resalta el tema de la misión.
Pero el punto que a mí personalmente más me ha satisfecho es la formación de evangeliza-dores, especialmente de seminaristas y religiosas/religiosos. (Ap. N.282-285 y 314-327). Encuentro un lenguaje más vivencial y clarividente que en documentos anteriores, como de quien se ha convencido de que en muchos seminarios y casas religiosas, la formación que se da a los jóvenes es superficial, especialmente en lo tocante a la oración personal. Se ha iluminado la fe con la teología, pero no se ha conquistado el corazón. Y el resultado es la fragilidad de muchas vocaciones que desisten ante las primeras dificultades.
Los que han escrito este capítulo, han experimentado que todo partirá del "encuentro" per-sonal con Cristo en la oración. Y sólo así será fecunda la actividad apostólica... Dice: "es necesario un proyecto for mativo…centrado en Jesucristo, Buen Pastor" (Ap. 319), " llegar a realizar un verdadero encuentro personal con Jesucristo en la oración, con la Palabra para que establezcan con Él relaciones de amistad y amor." "procurar que la Palabra divina no se reduzca a sólo nociones, sino que sea en verdad espíritu y vida" (Ap. 323). "se requiere además un acompañamiento espiritual, que sea periódico y no sólo para casos de emergen-cia. (Ap. 317). Así mismo, asumir las exigencias de una vida comunitaria que implica diálogo y capacidad de servicio (Ap. 324).
Como se ve, se insiste en la necesidad de vivir los tres aspectos principales de toda vida consagrada: experiencia de Dios, comunidad y misión.
3. Los 50 años de la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR - 2009) La CLAR fue fundada en 1959 a petición de los obispos del CELAM. Al contemplar su reco-rrido (50 años), creo que se puede afirmar que su papel ha sido de gran valor para la Iglesia del Continente. El tema era "Aportes de la vida religiosa a la teología latinoamericana". La principal inquietud de la CLAR era ver cómo evangelizar un Continente que tiene como pro-blema de fondo "una pobreza institucionalizada e injusta" que ha ido constantemente en cre-cimiento.
Desde la primera ponencia (de Gustavo Gutiérrez) se resaltó el método: Ver, Juzgar, Actuar, no un método deductivo, sino inductivo partiendo de la realidad (pág. 471). En la crisis de identidad de los años 70, nos preguntábamos sobre la necesidad de volver a las Fuentes y de adaptarse al mundo de hoy (pág. 474). Por eso la labor de la Teología era hacer la inte-gración entre la experiencia de Dios y la respuesta apostólica a una sociedad injusta (pág. 474). Unir Fe y Justicia (pág. 485). Y dentro de ella, la necesidad de comprometerse con los pobres, injustamente "empobrecidos" (págs. 477, 478).
En todas estas reflexiones el seguimiento de Cristo ha seguido siendo la motivación última de nuestras consideraciones (pág. 485). Nunca se ha separado la justicia de la fe. (pág. 492). Esto nos lleva a tocar el tema de la TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN.
Desde el momento en que apareció este nombre, comenzó a manifestarse el temor de que-darnos en pura sociología o antropología y lo que es peor, de que esta "teología" estuviera contaminada de marxismo. No se puede dudar de la rectitud e intenciones de los que la combatían ni tampoco de los que la defendían. Era falta de conocimiento mutuo y de presu-posiciones infundadas. Es verdad que en un primer momento, impresionados por haber des-cubierto el "trágico subdesarrollo" de los pobres, algunos teólogos de la Liberación, enfatiza-ron el aspecto de la Justicia, dando ya por supuesto el de la Fe. Tal vez no se explicitó sufi-cientemente. Ahora ya no hay ambigüedades. "La teología de la CLAR hay que abordarla desde una óptica creyente, espiritual, religiosa, bíblica, con una actitud no meramente espe-culativa, sino contemplativa, en silencio, de rodillas, pues estamos en presencia del Espíritu que trabaja en la historia y en el seno de la Iglesia (Víctor Codina, págs. 72, 73).
"La base de la Teología de la Liberación está en la vida espiritual de los cristianos compro-metidos con el proceso de liberación". Esta es una opción desde la fe y el amor cristiano, a partir de una experiencia de Dios en la historia" (Camilo Maccise, pág. 426). "A algunos les preocupaba que el compromiso con los pobres y el análisis de la realidad fuera exagerado y que estuviera contaminado de marxismo" (Jesús Libanio, pág.100). "La CLAR insistió en la dimensión de la justicia, pero nunca separada de la fe. Ahora se ve… que los temores de dejarse inficionar por el marxismo -que tanto preocupaban a ciertos sectores de la Iglesia- no parece que tuvieran mucho fundamento" (Pedro Trigo: "¿Ha muerto la Teología de la Libera-ción?" Ed. Mensajero 2006, pp. 14, 40, 6879, etc.).
Un hecho muy llamativo ha sido que en el Congreso de los 50 años de la CLAR, de las 28 ponencias que hubo, al menos 20 hablaron de la Teología de la Liberación con la mayor naturalidad, como de algo adquirido definitivamente y que ya no es lugar de polémica o de desconfianza.
Mirando al conjunto de los 50 años de la CLAR, se puede afirmar con satisfacción que son miles y miles los religiosos/religiosas que viven esta integración de fe y justicia, en respuesta a las propuestas del Vaticano II. Que tienen una vida espiritual sólida y profunda, con un apostolado comprometido, especialmente con los pobres, con el que hacen un bien inmenso a lo largo y ancho del Continente. Entre los 150.000 religiosos/religiosas de América Latina, son una multitud incontable los que han recibido la inspiración, el apoyo, el influjo de la CLAR para vivir con entrega generosa y gozosa su vocación al servicio de Dios y de los/las hermanos/hermanas.
4. Seminario sobre Vida Consagrada Apostólica (2011)
Lo que ha pretendido este Seminario, convocado por la Unión de Superiores/Superioras Ge-nerales (2011) es dar continuidad al Congreso de Vida Religiosa de Roma (2004). Pretende reafirmar y profundizar los sólidos fundamentos de la vida religiosa traducidos a la realidad del mundo de hoy. En concreto, sobre la Roca que es Cristo, se apoyan las tres columnas fundamentales del cristiano y del/a religioso/religiosa: experiencia de Dios, comunidad y mi-sión.
Se parte de la realidad de que se está dando un cambio de época que supone nuevos valo-res, relaciones, instituciones y sistemas (P. Nicolás). Y se siente la necesidad de repensar cómo tenemos que vivir hoy nuestra vida consagrada. Se da un hecho, que no se da ni en Asia ni en África, que es el número desorbitado de vocaciones que desisten. En parte es
debido a la fragilidad del sujeto y en parte, al aspecto institucional y a la falta de adaptación al cambio de época.
En el documento del Seminario, publicado por la Revista Testimonio se insiste mucho en que sólo una vida religiosa vivida en radicalidad, es capaz de superar la crisis que se ha pre-sentado. No hay que pensar que todos los religiosos/religiosas están en crisis, pero sí hay algunos sectores que se han debilitado notablemente y han caído en una mediocridad la-mentable. Veamos, pues qué es lo que acentúa el Documento:
El cambio de época y las nuevas experiencias
El cambio de época no es un fenómeno que se presenta repentinamente; supone largo tiempo de incubación, pero se va viendo cada vez con mayor claridad que "algo nuevo está naciendo".
Esto sucedió en el nacimiento de la Vida Religiosa Apostólica.
Ya en el siglo XIII hubo conatos por parte de algunas Religiosas por enseñar catecismo a domicilio, pero en todos los casos se reprimió esta vocación por creer que sería la destruc-ción de la Vida Religiosa que tenía como elementos fundamentales la clausura papal y el Coro. Con el tiempo fueron apareciendo otras vocaciones parecidas, pero siempre fueron reprimidas drásticamente por parte de Roma. Los cambios en la Iglesia comienzan por la vida y sólo luego de larga experiencia se van aceptando jurídicamente.
En el siglo XVI nacieron varias Órdenes de Clérigos Regulares que querían vivir la misión como parte esencial de su vocación. San Ignacio de Loyola fundó la Compañía de Jesús y puso como centro de la vida consagrada la Misión. Costó mucho conseguir la aprobación y luego dos veces, en 1556 Pablo IV y en 1568 S. Pío V obligaron a los jesuitas a interrumpir su apostolado para dedicarse a cantar en el Coro. Al morir esos Papas, los jesuitas pudieron volver a trabajar apostólicamente. Otras Órdenes fueron haciendo el cambio más despacio. Y otras que habían nacido como contemplativas también fueron aceptando misiones apostó-licas. Luego en los siglos siguientes y especialmente en el siglo XIX nacieron numerosos Institutos dedicados a la enseñanza, la salud y las misiones. Recién el año 1900 fueron aprobados oficialmente con el nombre de Congregaciones.
La pregunta que podemos hacernos ahora es la siguiente: ¿No estaremos hoy en una situa-ción semejante en que el Espíritu Santo está suscitando vocaciones al seguimiento radical de Cristo, pero en una forma diferente a la de las Congregaciones apostólicas? Van surgien-do en muchas partes grupos de laicas/laicos que dentro del estasurgien-do matrimonial o de un tra-bajo profesional sienten el deseo de vivir radicalmente el Evangelio y aspiran a una consa-gración total. Aspiran a vivir una fuerte vivencia espiritual, una profunda experiencia de Dios en contraposición al secularismo reinante, una austeridad y pobreza frente a un mundo es-candalosamente consumista, una vida de obediencia, frente a una libertad desbordada que exige hasta licencia para matar. Y frente al erotismo descontrolado, una castidad en el pro-pio estado de vida. Y todo esto orientado hacia un apostolado comprometido, especialmente con los pobres y marginados.
De hecho están brotando espontáneamente grupos de jóvenes, de casados, de célibes, de sacerdotes que se unen para vivir estos ideales. En Brasil hay más de 500 grupos y muchos también en Colombia y México. Se las designa como “nuevas comunidades”. En algunos de estos grupos las vocaciones son muy abundantes. A una comunidad del Brasil entran cada año unos cien candidatos. (Cfr. Ponencia de Vera Ivanisse Bombonatto, FSP en Rev. Testi-monio, pp.108-117).
No hay que pensar que esta “consagración” es algo así como una V ida Religiosa de segun-da categoría o para aquellos que sienten el llamado al seguimiento de Cristo y no tienen ánimos para entrar en una Congregación religiosa. No, es otra vocación, tan auténtica como la vida religiosa. Dice el Vaticano II que todo cristiano es llamado a vivir la perfección de la caridad en cualquier estado de vida. No es una alternativa para los religiosos/religiosas. La vida religiosa seguirá existiendo como es, pero sí es una interpelación y un estímulo para vivir con radicalidad nuestra vida consagrada.
Y, por cierto, que en PC, n. 62, habla extensamente sobre estas nuevas comunidades que van surgiendo y las ve como una vocación de Dios.
Yo tuve una experiencia personal que me dejó muy impactado. Fue en el nordeste del Brasil en la ciudad de Aracajú. Yo había ido para tener varias actividades con unas religiosas y me sobraban tres días. Unos laicos me pidieron que les diese unas charlas sobre la experiencia de Dios y sobre la Espiritualidad del bautismo. Asistían unos 75 laicos, la mayoría profesio-nales.
Me dejó muy intrigado ver la atención e interés con que absorbían cada una de mis palabras y al terminar, pregunté quiénes eran. Me dijeron que era un grupo que habían hecho los Ejercicios ignacianos con un Padre que iba un par de veces al año, pero luego ellos se orga-nizaron y llevaban una vida admirable. Pedí hablar con la señora que dirigía al grupo y me contó que, en efecto, habían hecho los Ejercicios y luego se pusieron de acuerdo para vivir radicalmente el seguimiento de Cristo. La mayor parte tenía familia y estaban ocupados en su trabajo, pero habían organizado su vida de modo que pudieran realizar sus deseos.
Durante tres años, algunos días a la semana por la noche se reunían para estudiar teología y para practicar la oración personal. Luego hacían los Ejercicios espirituales en la vida co-rriente, es decir, sin dejar sus responsabilidades, pero dedicando una hora cada día a la ora-ción personal. Les duraba más o menos un año y medio. Y terminaban toda la “formaora-ción” con 10 días de Ejercicios en silencio y con muchas horas de oración.
No se puede dudar que esto es obra del Espíritu Santo. C. CONSAGRACIÓN BAUTISMAL Y RELIGIOSA
Hemos recorrido el proceso de la vida religiosa en los últimos años, fijándonos en aquellos momentos álgidos y significativos en que se ha resaltado proféticamente alguna de las ca-racterísticas que han quedado incorporadas definitivamente en lo que constituye la vida con-sagrada actual. Ahora, partiendo de este hecho existencial, queremos encontrar el sentido de este modo de vivir en la situación de América Latina adentrándonos en la reflexión teológica.
Lo hacemos desde la perspectiva de la Nueva Evangelización.
La Vida Religiosa -dentro de la vida cristiana- es un modo concreto de seguimiento de Cristo; pero es un modo “peculiar” de seguir a Cristo. Es un estilo de vida, al que se han incorpora-do, desde el principio, ciertos grupos de cristianos, con una coincidencia en los aspectos fun-damentales, pero también con gran variedad de formas, según las circunstancias históricas y culturales en que han tenido lugar.
El seguimiento de Cristo es propio de todo cristiano, es lo esencial, y tiene su origen en el bautismo. La “peculiaridad” es la modalidad con que ese grupo de cristianos, que llamamos Religiosos, viven su seguimiento de Cristo. Ellos no pretenden otra cosa sino vivir su
bautismo intensamente, “en plenitud” y para ello utilizan unos medios especiales que constituyen este estilo de vida consagrada. Un estilo de vida que -si se vive coherente-mente y con autenticidad- tiene por sí mismo una fuerza profética de anuncio y denuncia impactante (Cfr. Exhor. V.C. 31-33). Los rasgos que caracterizan este estilo de vida es-tán en continuidad con los que se han ido incorporando a lo largo de la historia y son una traducción adaptada a nuestro tiempo y a nuestra realidad latinoamericana. La consagración religiosa es lo que da estabilidad a este modo de vivir.
Queremos ahora encontrar el sentido de la consagración religiosa dentro de la vida cristiana, en relación con la consagración bautismal.
Antes de tratar del sentido de ambas consagraciones, será conveniente describir qué es la consagración.
1. Sentido de consagración
En general indica “pertenencia o dedicación total”, exclusiva, en una relación enteramente peculiar con Dios. Se la puede entender en un sentido objetivo o en sentido subjetivo.
a. Sentido objetivo. Es por parte de Dios y entonces consagración es el acto de “hacer sagrado” un objeto o persona. Es trasladarlo a la esfera de lo divino, ponerlo en relación directa con Dios. Dios “toma posesión” plena de la persona, la penetra con su propia santidad, la transforma por dentro, la configura con el consagrado Jesucristo, ya que JESUCRISTO es el único consagrado, el Mesías, el UNGIDO. En el bautismo de niños se resalta este aspecto objetivo de la consagración.
Por tanto, consagración en sentido objetivo es "hacer sagrado", es algo que pertenece a un orden de cosas reservado, inviolable para Dios.
b. Sentido subjetivo. Por parte del hombre, la consagración es entregarse a Dios por libre determinación. Es dejarse poseer libremente por El, es aceptar, acoger activamente la acción santificadora de Dios. Es darse a El sin reserva, en respuesta a la autodonación de Dios y bajo el impulso de su gracia. Así es la consagración religiosa: no arranca de la iniciativa del/a hombre/mujer, sino de una llamada personal, pero el hombre/mujer res-ponde entregándose y procurando conformarse con Cristo, el Consagrado.
Quedamos sumergidos en la Trinidad como en un océano. Entramos en el mundo de Dios y pertenecemos a Él a través de Cristo.
En la historia de la Iglesia aparecen los dos sentidos. En los primeros siglos no se habla de consagrarse a Dios, sino más bien de la consagración objetiva realizada mediante un minis-tro de Dios. Se llegó a la subjetiva, a la “consagración de sí” no simplemente por un proceso de interiorización, sino por el desarrollo de la doctrina y la liturgia del bautismo, al sacar las consecuencias morales de él (Rom. 12,1-3) y al comprometerse mediante las promesas del bautismo a las que siempre se dio mucho realce. Aquí entra directamente la consagración religiosa.
Hablando con propiedad, la única consagración verdadera no es la de las cosas, sino la de la persona. Ella es la única capaz de responder libremente al ofrecimiento de Dios entregán-dose y haciénentregán-dose disponible frente a la voluntad del Padre. Sólo la persona puede entrar en relación intrínseca e inmediata con Dios, de tú a Tú, de forma nueva, respondiendo con amor al amor gratuito de Dios. La consagración del bautismo tiene que ir aceptándose sub- jetivamente a lo largo de toda la vida. Y la consagración religiosa tiene que reconocerse ob- jetivamente por la Iglesia.
D.
D. RELACION ENTRE CONRELACION ENTRE CONSAGRACIÓN BASAGRACIÓN BAUTISMAL Y CONSAGRAUTISMAL Y CONSAGRACIÓN RELIGIOSACIÓN RELIGIOSA En el Vaticano II hay sobre todo dos textos que nos introducen en el verdadero sentido de la En el Vaticano II hay sobre todo dos textos que nos introducen en el verdadero sentido de la consagración religiosa. El primero está en PC 5 y afirma que
consagración religiosa. El primero está en PC 5 y afirma que las raíces de la las raíces de la consagraciónconsagración religiosa están en la consagración bautismal:
religiosa están en la consagración bautismal: “Los miembros de cualquier instituto“Los miembros de cualquier instituto (...)(...) por la profesión de los consejos evangélicos (...) entregaron su vida entera al servicio de por la profesión de los consejos evangélicos (...) entregaron su vida entera al servicio de Dios, lo cual constituye ciertamente una peculiar consagración, que radica íntimamente en la Dios, lo cual constituye ciertamente una peculiar consagración, que radica íntimamente en la consagración del bautismo y la expresa más
consagración del bautismo y la expresa más plenamente”.plenamente”.
El otro se halla en LG 44 y explicita más la peculiaridad de los medios que se utilizan en la El otro se halla en LG 44 y explicita más la peculiaridad de los medios que se utilizan en la Vida Religiosa para conseguir un fruto más abundante de la gracia bautismal:
Vida Religiosa para conseguir un fruto más abundante de la gracia bautismal: ““Ya por elYa por el bautismo había muerto al pecado y se había consagrado a Dios; ahora para conseguir un bautismo había muerto al pecado y se había consagrado a Dios; ahora para conseguir un fruto más abundante de la gracia bautismal, trata de liberarse, por la profesión de los fruto más abundante de la gracia bautismal, trata de liberarse, por la profesión de los conse- jos
jos evangélievangélicos cos en en la la Iglesia, Iglesia, de de los los impedimenimpedimentos tos que que podrían podrían apartarle apartarle del del fervor fervor de de lala caridad y de la perfección del culto divino, y se consagra m
caridad y de la perfección del culto divino, y se consagra m ás íntimamente al servicio divino”.ás íntimamente al servicio divino”. Recogiendo el contenido fundamental de estos textos conciliares, podemos sintetizarlo así: Recogiendo el contenido fundamental de estos textos conciliares, podemos sintetizarlo así: 1. La consagración propia de la vida religiosa no es esencialmente distinta de la 1. La consagración propia de la vida religiosa no es esencialmente distinta de la consagración bautismal; es más bien una ratificación de la misma. Con lo que se excluye consagración bautismal; es más bien una ratificación de la misma. Con lo que se excluye la superioridad de una clase de cristianos sobre otra.
la superioridad de una clase de cristianos sobre otra. 2.
2. La consagración religiosa es peculiar, con una La consagración religiosa es peculiar, con una particularparticularidad que se idad que se refiere no alrefiere no al contenido, sino a los medios que se ponen para vivir el bautismo. Esta igualdad contenido, sino a los medios que se ponen para vivir el bautismo. Esta igualdad fundamental de todos los cristianos, tampoco tiene que llevarnos a una igualitariedad, fundamental de todos los cristianos, tampoco tiene que llevarnos a una igualitariedad, como si la vida religiosa ya no tuviera ningún valor propio, como si fuera exactamente lo como si la vida religiosa ya no tuviera ningún valor propio, como si fuera exactamente lo mismo optar por la vida laical o por la vida religiosa. Es un hecho existencial en la Iglesia mismo optar por la vida laical o por la vida religiosa. Es un hecho existencial en la Iglesia que, desde los Apóstoles hasta el día de hoy, ha habido grupos de hombres y mujeres que, desde los Apóstoles hasta el día de hoy, ha habido grupos de hombres y mujeres que, dejando el modo de vivir de la mayoría de los cristianos, han entendido el que, dejando el modo de vivir de la mayoría de los cristianos, han entendido el seguimiento de Cristo como una dedicación exclusiva a los intereses del Reino. Y lo han seguimiento de Cristo como una dedicación exclusiva a los intereses del Reino. Y lo han expresado en un estilo de vida peculiar que está en la línea profética de la Iglesia.
expresado en un estilo de vida peculiar que está en la línea profética de la Iglesia.
Estos medios ayudan al cristiano que opta por la vida religiosa a expresar con más plenitud Estos medios ayudan al cristiano que opta por la vida religiosa a expresar con más plenitud su consagración bautismal, a vivirla con mayor coherencia y profundidad.
su consagración bautismal, a vivirla con mayor coherencia y profundidad.
La Exhortación V.C. (30-32,35) afirma también el llamado de todos los cristianos a la La Exhortación V.C. (30-32,35) afirma también el llamado de todos los cristianos a la perfec-ción de la caridad y la igual dignidad conferida por el Bautismo y la Confirmaperfec-ción, pero ción de la caridad y la igual dignidad conferida por el Bautismo y la Confirmación, pero resal-ta especialmente la peculiaridad de la vida consagrada, ya que el Bautismo y la ta especialmente la peculiaridad de la vida consagrada, ya que el Bautismo y la Confirma-ción por sí mismos no comportan el llamado al celibato, a la renuncia a la posesión de ción por sí mismos no comportan el llamado al celibato, a la renuncia a la posesión de bie-nes y a la obediencia a un superior. Y hasta habla de una “primacía objetiva” de la vida nes y a la obediencia a un superior. Y hasta habla de una “primacía objetiva” de la vida con-sagrada y recuerda con nostalgia el título de “estados de perfección”.
sagrada y recuerda con nostalgia el título de “estados de perfección”. En cambio los Superio-En cambio los Superio-res y Superioras Generales Superio-resaltan la igualdad recordando que “la vida consagrada, res y Superioras Generales resaltan la igualdad recordando que “la vida consagrada, pro-fundamente enraizada en el bautismo, es una consagración compartida por todos los fundamente enraizada en el bautismo, es una consagración compartida por todos los bauti-zados” y que la Iglesia, es “convocación santa”, con pluriformidad de carismas...para que zados” y que la Iglesia, es “convocación santa”, con pluriformidad de carismas...para que cada uno viva...la propia llamada a la santidad en la común dignidad de la consagración cada uno viva...la propia llamada a la santidad en la común dignidad de la consagración bau-tismal” (UISG, p. 10 USG, II, 3).
tismal” (UISG, p. 10 USG, II, 3). Igualdad y peculiaridad conviven simultáneamente en elIgualdad y peculiaridad conviven simultáneamente en el religioso/religiosa y habrá que acentuar uno u otro aspecto cuando, en el correr de la vida lo religioso/religiosa y habrá que acentuar uno u otro aspecto cuando, en el correr de la vida lo hayamos olvidado o minusvalorado.
hayamos olvidado o minusvalorado. E.
E. SENTIDO SENTIDO DE DE LA LA CONSAGRACIÓN BAUTISMALCONSAGRACIÓN BAUTISMAL
El dinamismo de la fe y del amor desemboca en la consagración o
El dinamismo de la fe y del amor desemboca en la consagración o entrega a la Trinidadentrega a la Trinidad. Al. Al decir: "yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, lo que se quiere decir: "yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, lo que se quiere expresar es: yo te consagro, te entrego a las personas de la Trinidad. Desde ahora ya no te expresar es: yo te consagro, te entrego a las personas de la Trinidad. Desde ahora ya no te perteneces a tí mismo, eres posesión total de las divinas personas. Es una nueva relación perteneces a tí mismo, eres posesión total de las divinas personas. Es una nueva relación
interpersonal, relación filial con el Padre, relación esponsal con el Espíritu y relación con el interpersonal, relación filial con el Padre, relación esponsal con el Espíritu y relación con el Hijo, apóstol del Padre, engendrado y enviado para la salvación del mundo.
Hijo, apóstol del Padre, engendrado y enviado para la salvación del mundo. 1.
1. Lo fundaLo fundamental de mental de la consagrla consagración bauación bautismal y tismal y religiosareligiosa Aquí en
Aquí entramos en el tramos en el sentido dsentido de la Consae la Consagración degración del bautismo y l bautismo y de la Vida de la Vida Religiosa y Religiosa y hemoshemos llegado a la conclusión de lo que afirma el Concilio: que la Vida Religiosa no es sino LA llegado a la conclusión de lo que afirma el Concilio: que la Vida Religiosa no es sino LA MISMA CONSAGRACIÓN BAUTISMAL QUE EL RELIGIOSO/RELIGIOSA QUIERE VIVIR MISMA CONSAGRACIÓN BAUTISMAL QUE EL RELIGIOSO/RELIGIOSA QUIERE VIVIR EN PLENITUD. Por eso
EN PLENITUD. Por eso vamos a presentar qué vamos a presentar qué es lo esencial de la es lo esencial de la consagración bautismalconsagración bautismal para aplicarlo luego a lo “peculiar” de la V
para aplicarlo luego a lo “peculiar” de la V ida Religiosa.ida Religiosa.
Es una nueva relación interpersonal, relación filial con el Padre, relación con el Hijo, apóstol Es una nueva relación interpersonal, relación filial con el Padre, relación con el Hijo, apóstol del Padre, engendrado y enviado para la salvación del mundo y relación con el Espíritu del Padre, engendrado y enviado para la salvación del mundo y relación con el Espíritu San-to que es el Amor, la comunión entre el Padre y el Hijo. Por el bautismo me compromeSan-to a to que es el Amor, la comunión entre el Padre y el Hijo. Por el bautismo me comprometo a vivir como hijo de Dios y Dios se compromete a ser mi Padre que me acompaña con su vivir como hijo de Dios y Dios se compromete a ser mi Padre que me acompaña con su Pro-videncia y amor.
videncia y amor. Y a vivir como Y a vivir como apóstol y hermano del Hijo. apóstol y hermano del Hijo. Y a la Y a la unión esponsal con elunión esponsal con el Espíritu Santo que es el Amor.
Espíritu Santo que es el Amor. La
La entrega de entrega de toda toda persona a persona a Cristo -que Cristo -que desea vivir desea vivir todo cristiano todo cristiano auténtico-auténtico-, , el/la el/la religio- religio-so/religiosa anhela
so/religiosa anhela realizarla mediante un estilo de vida “peculiar” que le facilita esta entrega.realizarla mediante un estilo de vida “peculiar” que le facilita esta entrega. Como ya dijimos, la perfección cristiana consiste en la caridad, en vivir la filiación y la Como ya dijimos, la perfección cristiana consiste en la caridad, en vivir la filiación y la frater-nidad. Lo que distingue a unos cristianos de otros son los MEDIOS que se usan para vivirla. nidad. Lo que distingue a unos cristianos de otros son los MEDIOS que se usan para vivirla. Dentro del Pueblo de Dios hay diversidad de vocaciones, de carismas, de ministerios, pero Dentro del Pueblo de Dios hay diversidad de vocaciones, de carismas, de ministerios, pero ningún cristiano puede dejar de seguir a Cristo. La mayoría de los cristianos siguen el modo ningún cristiano puede dejar de seguir a Cristo. La mayoría de los cristianos siguen el modo de vida ordinaria de casi toda la humanidad: se casan, viven en familia, tienen propiedad de de vida ordinaria de casi toda la humanidad: se casan, viven en familia, tienen propiedad de bienes materiales, hacen sus negocios o trabajan en diversas profesiones, ejercen autoridad bienes materiales, hacen sus negocios o trabajan en diversas profesiones, ejercen autoridad en la sociedad, etc.
en la sociedad, etc.
Pero desde el principio del cristianismo hubo grupos de hombres y mujeres que siguieron a Pero desde el principio del cristianismo hubo grupos de hombres y mujeres que siguieron a Jesús dejando este estilo de vida ordinario para dedicarse incondicionalmente y de por vida Jesús dejando este estilo de vida ordinario para dedicarse incondicionalmente y de por vida a las “cosas del Padre”. Ellos se liberaban de lo que podía dificultarles la entrega total y a las “cosas del Padre”. Ellos se liberaban de lo que podía dificultarles la entrega total y usa- usa-ban los medios que más firme y establemente les vinculausa-ban al servicio de Dios y de los ban los medios que más firme y establemente les vinculaban al servicio de Dios y de los hermanos (Cfr. LG 44). Esto es lo que dio lugar al estilo de vida que llamamos consagrada. hermanos (Cfr. LG 44). Esto es lo que dio lugar al estilo de vida que llamamos consagrada. Recalcaremos los aspectos que expresan esta peculiaridad del seguimiento de Cristo, Recalcaremos los aspectos que expresan esta peculiaridad del seguimiento de Cristo, pro-pia de la Vida Religiosa:
pia de la Vida Religiosa: 1.
1. CELIBATO. CELIBATO. Jesús no sólo no rechazó el Jesús no sólo no rechazó el amor entre un hombre y amor entre un hombre y una mujer, sino queuna mujer, sino que ensalzó la dignidad del matrimonio. Pero El no se entregó a una mujer en amor de ensalzó la dignidad del matrimonio. Pero El no se entregó a una mujer en amor de exclu-sividad. Se apartó del camino obvio de la mayoría para vivir en virginidad y ser así esposo sividad. Se apartó del camino obvio de la mayoría para vivir en virginidad y ser así esposo de su pueblo (Is 62,5).
de su pueblo (Is 62,5). El/la
El/la religioso/religioso/religiosa realiza también esa religiosa realiza también esa ruptura con ruptura con el camino el camino ordinario para ordinario para vivir lavivir la comunión afectiva inmediata con el mismo Dios y para entregarse en amor fraterno a comunión afectiva inmediata con el mismo Dios y para entregarse en amor fraterno a ca-da persona. Es ca-darse en cuerpo y alma al Señor y a los hermanos. Es también un da persona. Es darse en cuerpo y alma al Señor y a los hermanos. Es también un anun-cio ante la sociedad del amor desinteresado y oblativo, y una denuncia contra los abusos cio ante la sociedad del amor desinteresado y oblativo, y una denuncia contra los abusos del sexo y de la explotación de la mujer.
del sexo y de la explotación de la mujer. 2.
2. COMUNIDAD. Jesús vivió la vida COMUNIDAD. Jesús vivió la vida ordinaria de familia hasta que ordinaria de familia hasta que llegó la llegó la hora de phora de predicarredicar el Reino y entonces provocó una ruptura para iniciar un nuevo estilo de convivencia con el Reino y entonces provocó una ruptura para iniciar un nuevo estilo de convivencia con los que escogió para estar con El y para enviarles a predicar.