UNIVERSIDAD DE
TALCA
Segunda Jornada de Investigación
y Asistencia Técnica
Vicerrectoría Académica
Dirección de Investigación y Asistencia Técnica
Corrección de textos
: María Cecilia Tapia C.
Fotografías
: Bárbara Fuentes Yáñez
Diseño Gráfico e Impresión : Impresora Gutenberg®
4 Sur 1185 - Talca
Universidad de Talca
Dirección de Investigación y Asistencia Técnica
2 Norte 685, Talca, Chile
Casillas : 747 - 721
e-mail: [email protected]
Teléfono: (56-71) 200484; Fax: (56-71) 201563
Talca, Marzo de 2004
UNIVERSIDAD DE
TALCA
Prof. Dr. Álvaro Rojas Marín
Rector
Prof. Dr. Juan Pablo Prieto Cox
Vicerrector Académico
Prof. Dr. Iván Palomo González
Director
Dirección de Investigación y Asistencia Técnica
(DIAT)
Comité organizador
Prof. Dr. Iván Palomo G.
Prof. Dr. José Rojas M.
Prof. Dr. Jorge Ossandón
Prof. Mg. Carlos Padilla E.
TM. Lic. Marcelo Alarcón L.
Soledad Morales P.
(Secretaria de la DIAT)
Bárbara Fuentes Y.
(Alumna ayudante)
Angélica Opazo
(Alumna ayudante)
Andrea Núñez
(Alumna ayudante)
ÍNDICE DE CONTENIDOS
PRESENTACIÓN
8
Prof. Dr. Iván Palomo G., Director DIAT
DISCURSOS
10
INAUGURACIÓN
Prof. Dr. Juan Pablo Prieto Cox, Vicerrector Académico
10
CLAUSURA
12
Prof. Dr. Álvaro Rojas Marín, Rector
CONFERENCIAS
15
Vagabundeos por los jardines de la mente
17
Ramón Latorre
Política nacional de investigación científica y tecnológica
32
Patricio Velasco
MESA REDONDA
37
Facultad de Ciencias Agrarias
40
Facultad de Ciencias Forestales
42
Facultad de Ciencias de la Salud
45
Facultad de Ciencias Empresariales
47
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales
49
Facultad de Ingeniería
51
Instituto de Biología Vegetal y Biotecnología
55
Instituto de Química de Recursos Naturales
57
Instituto de Matemática y Física
61
Instituto de Estudios Humanísticos Juan Ignacio Molina
63
Instituto de Investigación y Desarrollo Educacional
66
PANELES (PÓSTERES)
69
Presentación
71
Facultad de Ciencias Agrarias
72
Facultad de Ciencias Forestales
84
Facultad de Ciencias de la Salud
92
Facultad de Ingeniería
121
Instituto de Biología Vegetal y Biotecnología
128
Instituto de Química de Recursos Naturales
140
Instituto de Matemática y Física
151
Instituto de Estudios Humanísticos Juan Ignacio Molina
155
SISTEMA DE GESTIÓN DE LA INVESTIGACIÓN (SGI)
157
ANEXO 1
163
Jornada DIAT 2003
ANEXO 2
173
Publicaciones ISI y SciELO, y Proyectos de Investigación en Ejecución
ANEXO 3
191
PRESENTACIÓN
Hemos realizado la Segunda Jornada de Investigación y Asistencia Técnica (I+AT) de la Universidad de Talca, la que concluyó con éxito.
Contamos con la presencia de dos distinguidos invitados, el Dr. Ramón Latorre, Premio Nacional de Ciencias Naturales 2002, quien dictó la conferencia «Vagabundeos por los jardines de la mente» y el Sr. Patricio Velasco, Director de Fondecyt, Conicyt, quien expuso sobre «Política Nacional de Investigación Científica y Tecnológica». Agra-decemos muy sinceramente su participación.
El programa incluyó además la exposición de trabajos de investigación en moda-lidad paneles (alrededor de 120); mesa redonda, en que los Decanos y Directos de Institu-tos analizaron la investigación y asistencia técnica en sus propias unidades académicas. Adicionalmente presentamos, en forma oficial, el Sistema de Gestión de la Investi-gación (SGI), aplicación que facilitará la investiInvesti-gación y asistencia técnica en la Univer-sidad y permitirá mostrar la productividad corporativa e individual a la comunidad cien-tífica, de gobierno y empresarial, tanto nacional como internacional.
Este documento muestra las diferentes actividades de la Segunda Jornada de I+AT: Conferencias de los invitados, intervenciones de los panelistas de la mesa redonda y resúmenes de los trabajos de investigación. Adicionalmente, se incorporó un anexo en el que, entre otros aspectos propios de la Jornada, incorpora un resumen de las publica-ciones de corriente principal realizadas por académicos de la Universidad de Talca, entre 1990 y 2003.
En Chile son pocos los investigadores que han registrado patentes y menos aún quienes las han comercializado. Este es un tema que, a futuro, los investigadores de los Centros Tecnológicos deberían explorar. La Dirección de Investigación y Asistencia Téc-nica (DIAT), ha estado posicionando el tema, a partir de enero del 2003, durante la Pri-mera Jornada de Investigación y Asistencia Técnica y posteriormente al organizar un taller, en octubre del mismo año, por lo que incorporamos un segundo anexo con infor-mación sobre Patentes y Propiedad Intelectual en Chile.
Las intervenciones del Prof. Dr. Juan Pablo Prieto Cox, Vicerrector Académico durante la inauguración de la Jornada y del Prof. Dr. Álvaro Rojas Marín, Rector, en la clausura del encuentro académico, son una muestra de la importancia que nuestra Uni-versidad otorga a esta área del quehacer académico.
Desde ya, junto al Comité Asesor de Investigación, trabajaremos en la organiza-ción de la Tercera Jornada de I+AT.
Prof. Dr. Iván Palomo G. Director Dirección de Investigación y Asistencia Técnica (DIAT)
Finalmente, agradezco a todos quienes asistieron a la Jornada, a quienes presenta-ron sus trabajos de investigación, y a quienes durante largo tiempo colaborapresenta-ron en la organización de esta reunión académica.
DISCURSOS
INAUGURACIÓNQuisiera felicitar y agradecer a los profesores e investigadores que participan en diversas modalida-des en esta jornada. En particular agradecer a los investigadores que contribuyen a hacer de esta institucion una verdadera universidad. El esfuerzo, la discusión académica, la seriedad y rigurosi-dad de su trabajo, así como la excelencia del mismo nos enorgullece como institución. Sin embar-go, también entendemos que su trabajo no termina aquí, creemos que parte importante de su misión es la formación de nuevos investigadores.
No voy a hablarles de cifras ni de estadísticas preferimos hacer propuestas y hablar de futuro. Sin embargo, no voy a poder evitar referirme al ranking de la revista Qué Pasa.
La Universidad de Talca hoy no es la misma que hace 5 años. En los últimos períodos la gestión en investigación y los resultados de la investigación han ido progresando significativamente. La labor de la Dirección de Investigación, se ha destacado por su enfoque profesional y nos ha permitido, por un lado, conocer de mejor forma lo que hacemos y, por otro, poner en la agenda universitaria la investigación como una acción prioritaria y estratégica. Nos tiene al tanto de lo que ocurre en in-vestigación en la universidad, nos ha permitido sistematizar las actividades de inin-vestigación. De hecho, ayer se acaba de lanzar el Sistema de Gestión de la Investigación, el cual generará una base de datos robusta sobre la cual podremos analizar un conjunto importante de indicadores de producti-vidad, con los cuales orientaremos las políticas de investigación.
Los fondos destinados a la investigación también han mostrado una mayor madurez y diversifica-ción, lo que da cuenta de la evolución de la universidad (programas de investigadiversifica-ción, proyectos de enlace-fondecyt, proyectos para investigadores iniciales, fondos de traducción, fondo de contrapar-te, fondo de equipamiento mayor, fondo de eventos académicos y fondo de desarrollo de la investi-gación).
QUÉ PASA
Las universidades han estado mirando cada vez con mayor atención el ranking de universidades de la revista Qué Pasa. En esta publicación las universidades se clasifican en los siguientes grupos o categorías, como los llama la revista:
De Investigación (en la cual hay 5) Docentes extensivas (en la cual hay 8) Docentes comprensivas (en la cual hay 30) Docentes concentradas (en la cual hay 10) Especializadas (en la cual hay 5)
La Universidad de Talca ha sido clasificada entre las docentes comprensivas (habiendo sido clasifi-cada el 2001 como docente concentrada), básicamente, según la publicación, por no tener la carrera de Medicina. De hecho, nuestra universidad cumple con los demás criterios establecidos por la re-vista para esta categoría (ofrece carreras en al menos 6 áreas del conocimiento, cuenta con progra-mas de magíster y al menos uno de doctorado y exhibe una actividad de investigación que se expre-sa en proyectos y publicaciones de corriente principal). Uexpre-sando los datos recogidos en la revista, es posible hacer una comparación entre la Universidad de Talca y las 8 universidades clasificadas co-mo docentes extensivas (UCN, UFRO, UVALPO, UANTOF, UCSC, UANDES, UABELLO, UDP) sobre la base de indicadores de productividad y de calidad del cuerpo académico se puede leer la Prof. Dr. Juan Pablo Prieto Cox
Esto muestra que en los indicadores duros, la Universidad de Talca debiera al menos estar por sobre las universidades Andrés Bello, Diego Portales, de Antofagasta y Católica de la Santísima Concep-ción. El análisis de estos datos también permite concluir que, otro requisito para ingresar a este grupo, es una mayor cantidad de alumnos de postgrado (la Universidad de Talca tiene el mismo número de alumnos de postgrado que la Católica de la Santísima Concepción, que es la universidad de este grupo con menor cantidad de alumnos de postgrado). En la actualidad nuestra universidad tiene aproximadamente un 4,5% de alumnos de postgrado sobre alumnos de pregrado y debiéramos acercarnos al 10%, es decir aproximadamente a 500 alumnos en nuestros postgrados.
QUÉ UNIVERSIDAD QUEREMOS
Si nos preguntan, en cuál de las categorías establecidas por la revista Qué Pasa quisiéramos estar, la respuesta es clara, en el mediano plazo la Universidad de Talca debiera ser una universidad de investigación.
Para poder avanzar necesitamos de dos componentes: mayor volumen ofensivo como dirían en el fútbol y mayor productividad en el área, es decir, necesitamos crecimiento y desarrollo. Estos dos ejes de acción ya han sido plasmados en el plan estratégico y es la línea en que seguiremos esfor-zándonos. Esta estrategia de crecimiento y desarrollo sustentable es la que hemos seguido en los últimos años y los resultados, aunque incipientes, están comprobando que es un camino adecuado.
FUTURO
El futuro de la capacidad investigativa de la universidad estará en la formación de grupos de inves-tigadores, de grupos interdisciplinarios, de verdaderas redes académicas. Tendremos que conectar-nos más con el mundo, desarrollar áreas de investigación propias, formar a las nuevas generaciones de investigadores, formar a los ciudadanos de mañana y aportar al desarrollo del país.
Crearemos nuevos instrumentos de fomento a la investigación que promuevan el trabajo en redes, traba-jaremos por el desarrollo y fortalecimiento del postgrado y contrataremos a los mejores académicos. Creemos que el camino hacia una universidad de investigación es arduo pero fecundo, este es el camino que escogemos.
Indicadores relativos UTALCA por sobre
Postgraduados del cuerpo académico sobre el total Todas
de académicos
Doctores sobre número de alumnos de postgrado Todas menos UANDES
Publicaciones sobre JC UANDES, UANTOF,
UABELLO, UDP.
Proyectos sobre JC UFRO, UANTOF,
UVALPO, UABELLO, UDP, USCS
Indicadores Absolutos Por sobre
Proyectos Todas menos UCN y
UFRO
Publicaciones UANDES, UABELLO,
CLAUSURA
Al cierre de esta jornada, quisiera compartir con ustedes un par de reflexiones finales respecto a lo que la Universidad pretende realizar en materia de investigación científica, un trabajo que muchos realizan anónimamente es sus departamentos, institutos y facultades.
a) La primera de ellas dice relación con la creciente complejidad de la tarea académica, a la que está
sometida la institución universitaria. Día a día estamos enfrentados a la urgencia de redoblar nues-tros esfuerzos por mantenernos vigentes. Hoy podemos constatar, cómo muchas nuevas institucio-nes universitarias que hace sólo dos décadas eran incipientes proyectos de desarrollo, hoy ser yer-guen consolidadas no solamente en el pregrado sino que también en otros ámbitos, y por cierto que también, aquellas más dinámicas en el ámbito de la investigación. Análogamente, otras institucio-nes, más antiguas, hoy no aparecen solas en la geografía universitaria como antaño, debiendo hacer ingentes esfuerzos por mantener parte de la posición científica que detentaban en el país. Algunas de éstas han ido perdiendo masa crítica.
Nuestra institución, afortunadamente, tiene el privilegio de haber sido atractiva para sus científicos, al haber podido mantener y atraer a excelentes recursos humanos, el elemento más sustantivo de cualquier estrategia de desarrollo de la investigación. El Plan de Desarrollo Estratégico, un plan de segunda generación como le hemos llamado, ha puesto de manifiesto el rol que juega la investiga-ción científica y tecnológica en la construcinvestiga-ción de nuestro proyecto. Es más, el nuevo plan desea impulsar aún con mayor fuerza nuestros deseos de consolidar internacionalmente los «Programas de Investigación», ampliarlos y, en la medida de nuestras posibilidades, incursionar en nuevas áreas. Para este efecto, el trabajo en redes, sean éstas nacionales o internacionales parece fundamental. Dentro de este contexto parece importante enfatizar, la necesidad de vincular la investigación que generan nuestros hombres de ciencia al sector tecnológico, en ese sentido se deben redoblar los esfuerzos por establecer buenas conversaciones con este sector, trabajar en conjunto y poder llegar a la generación de patentes y otros derechos de autoría.
b) La segunda reflexión que quisiera compartir junto a ustedes dice relación con la urgente tarea
que tenemos por delante, en orden a incrementar sustantivamente el nivel de nuestras publicaciones y comunicaciones científicas. Ustedes han visto los esfuerzos que hacemos por entregar informa-ción y hacer más transparente la productividad científica de los distintos académicos; esperamos que en los próximos dos años aumente la cifra anual de publicaciones ISI (28 en el año 2002). Ustedes han conocido un artículo reciente de un semanario que elaboró un ranking de universida-des, las que son agrupadas conforme a distintos criterios de homogeneidad. En nuestro grupo de «universidades docentes» donde se incluye el 50% de las instituciones universitarias del país, ocu-pamos el segundo lugar y en el ranking general el décimo lugar. Destacable es el hecho que entre las 10 mejores hay sólo dos universidades recientemente creadas; la nuestra y una institución privada.
Prof. Dr. Álvaro Rojas Marín Rector
dad Pública Regional y se encuentra entre las mejores cinco Universidades ubicadas fuera de la capital de nuestro país.
Mejorar nuestra posición competitiva depende fuertemente de la productividad de nuestros acadé-micos, del prestigio de nuestro trabajo científico y tecnológico, habida consideración que las posi-bilidades de crecer en el ámbito del pregrado son limitadas. Más y mejor investigación hará posible estructurar nuestros programas de postgrado sobre bases mucho más sólidas. La nueva estrategia, como lo señalara, enfatizará lo que hacemos en materia investigativa y de ser necesario, adecuaremos la política existente a los nuevos desafíos que nos hemos planteado, darle la plataforma tecnológica que se merece, estimularlos a ustedes y ayudarlos a que tengan éxito
Creemos que los últimos años hemos logrado un avance significativo, la Universidad docente len-tamente empieza a incursionar en los postgrados, en los temas de investigación, hoy a modo de ejemplo, se adjudican más investigadores proyectos FONDECYT, en fin los indicadores son, por los menos, auspiciosos.
Quisiera agradecerles por organizar y participar en este encuentro con 150 inscritos y 120 trabajos presentados. Invitados de la jerarquía del Prof. Dr. Ramón Latorre, Premio Nacional de Ciencias Naturales 2002 y del Sr. Patricio Velasco, Director de FONDECYT, son un verdadero estímulo para el quehacer investigativo de la universidad.
Agradezco a cada uno de los académicos y alumnos de postgrado que presentaron trabajos, a los Decanos y Directores de Instituto que participaron en la mesa redonda entregando sus puntos de vista.
Les deseo mucho éxito y a seguir trabajando. Deseamos que la Tercera Jornada de Investigación y Asistencia Técnica, sea más relevante, más importante y que sirva como instrumento que genere instancias de diálogo entre nuestros investigadores y que además opere como catalizador para un aumento en la productividad en investigación: más proyectos adjudicados y más publicaciones de corriente principal.
Gracias por invitarme y darme la oportunidad de venir a conversar con ustedes hoy. Lo cierto es que, en general, me resisto a dar charlas en temas que no estén directamente relacionados con mi quehacer cotidiano que se aproxima mucho más al de un artesano que al de un filósofo. Es por eso que cuando tuve que darle un nombre a esta charla, sin saber lo que realmente les iba a decir, la llamé “vagabundeos por el jardín de la mente”. Claramente es un título que no dice nada, pero de alguna manera nos transmite una sensación que algo tiene que ver con el proceso creativo. Este proceso yo lo he vivido a través de la ciencia y a este oficio es al que me referiré hoy.
Walt Withman nos dice:
«Esta Mañana antes del alba, subí a una colina para mirar el cielo, Y le pregunté a mi alma: cuando abarquemos esos mundos, y el
conocimiento y el goce que encierran, ¿estaremos al fin hartos y satisfechos? Y mi alma dijo: No, una vez alcanzados esos mundos proseguiremos el camino»
Esta traducción de Borges de estos versos de Walt Whitman (1) (Figura 1) bastarían para explicar y quizá mucho más bellamente de lo que yo podría hacerlo nunca, lo que me ha impulsado durante este peregrinaje mío por el universo de la ciencia. Después de haberla practicado por más de 30 años sólo puedo decirles que es una aventura más grande que los viajes de Colón o la vuelta al mundo de Hernando de Magallanes. Tiene tanta poesía como los versos de mi querido Whitman y describe el mundo como el mejor cuadro de Durero. Así, si la ciencia no es el supremo oficio del alma, está en la misma liga que el arte y querámoslo o no nos cambia la vida todos los días.
LA VISIÓN QUE SE TIENE DEL CIENTÍFICO
Esta es mi visión de la ciencia. Pero, ¿qué piensa acerca de ella o de los científicos aquel hombre que se acuerda poco o nada de las matemáticas o de la ciencia que aprendió en el colegio? Creo que la información que tiene el hombre de la calle sobre los científicos es extremadamente estereotipada. Por ejemplo, si uno le pregunta a un niño acerca de su visión de un científico la respuesta es sorprendente: en su mayoría nos ven como un alquimista o como un loco y como se puede apreciar en la Figura 2, las mujeres están prácticamente ausentes. Estos dibujos fueron he-chos por niños de 11 años del Brasil y los tomé de un trabajo muy interesante publicado por María Teresa Caldeira, una investigadora brasileña que junto con el profesor Leopoldo de Meis han reali-zado numerosos trabajos en el campo de la educación (2). Quizás ustedes podrían decirme que el problema está en la población de niños que estoy considerando. Ustedes podrían exigirme que veamos la respuesta de niños de un país donde la ciencia es un asunto cotidiano como, por ejemplo, los EE-UU. Sin embargo, si realizamos esa experiencia, la respuesta no cambia mucho: nuevamen-te nos encontramos con chiflados y científicos rodeados de manuevamen-terial de vidrio (Figura 3).
VAGABUNDEOS POR LOS JARDINES DE LA MENTE
Prof. Dr. Ramón Latorre Centro de Estudios Científicos
La primera conclusión a la que quisiera llegar es que, desde muy temprano, nuestra imagen del hombre o de la mujer de ciencias se deforma. De alguna manera la información que nos llega acerca de la ciencia y de los científicos es una que dista bastante de la realidad. Leía yo el libro de Brian Silver El ascenso de la Ciencia (3) cuando me topé con el siguiente párrafo que tiene mucho que ver con lo que estamos hablando aquí.
«Al frente de donde yo vivía cuando niño estaba el palacio de las películas: el “Odeón”, allí por un penique pasaba mis mañanas dominicales viendo el espectáculo para niños...Ocasionalmente la película trataba de un científico y en el Odeón los científicos no eran normales: tenían barba, espejuelos, una inmensa mata de pelo y un fuerte acento alemán. Su risa tenía dos modalidades -siniestra o maniática. Los ojos giraban de un lado para otro sin cesar mientras movía interruptores o trasvasaba líquidos de colores de un humeante frasco a otro mientras anunciaba: «Con esto llega-ré a ser el amo del mundo».
Lo que acabamos de describir, visto por el pequeño Brian Silver es lo mismo que vemos retratado en los dibujos de los niños de todo el mundo. Yo creo que todos hemos visto más de alguna película en la cual el protagonista era un científico o era loco o aparentemente parecía que era un idiota como en “El Profesor Excéntrico” de Jerry Lewis (Figura 4).
Claramente la información que nos llega desde muy temprano viene distorsionada. Son los molinos de la revolución industrial, la bomba atómica, el DDT en nuestros tejidos adiposos los que forman la imagen de la ciencia. Como científico, hoy quisiera transmitirles a ustedes mi sentimiento de que la investigación científica no es la escoba de la bruja que amenaza con destruir toda la humanidad sino que es una de las búsquedas más nobles de la mente humana.
En un par de frases Karl Popper (4) nos aclara este asunto:
«Junto con la música y el arte, la ciencia es uno de los logros más esclarecedores y hermosos del espíritu humano. Aborrezco la moda tan en boga hoy en algunos círculos intelectuales de denigrar a la ciencia y admiro los maravillosos resultados obtenidos en nuestro tiempo por biólogos y bioquímicos que han ayudado a aliviar el sufrimiento de tantos a través de la medicina».
Voy a postular aquí que la ciencia ha humanizado a nuestra sociedad en más de una manera. Consi-deremos los siguientes hechos. Todas las civilizaciones anteriores se sustentaban en la esclavitud. En 1395, los comienzos del Renacimiento Italiano, Francesco Datini un mercader italiano le escri-be a un colega en Génova: “Le ruego que me compre una pequeña esclava, entre los ocho y diez años de edad y, por favor, que sea de buena cepa.” Exactamente como quien compra una oveja. La quema de brujas tuvo su apogeo en el siglo XVII, el siglo de Galileo y Newton y sólo cesa en el siglo siguiente. El Dr. Samuel Jonson, conocido como uno de los hombres más ilustrados de la Inglaterra del siglo XVIII, tenía como pasatiempo departir los domingos con sus amigos observan-do a los locos encadenaobservan-dos en la casa de orates de Londres (aneobservan-doctario extraíobservan-do de (6)).
El proceso de humanización de nuestra sociedad ha sido lento. Lo que ha cambiado nuestra actitud hacia nuestros semejantes y en particular hacia aquellos mentalmente enfermos, es una combina-ción de ciencia y una actitud liberal con respecto al comportamiento humano. Es una actitud que en vez de castigar pregunta: ¿Sirve de algo colgar a un criminal? ¿Están los dementes posesionados por el diablo? ¿Cuáles son las causas de la locura y el crimen? La ciencia ha cambiado nuestra actitud sobre el comportamiento humano sustituyendo la crueldad, los prejuicios y la superstición por la razón y la sensibilidad.
Hasta el momento, lo único que hemos hecho es defender la ciencia por su capacidad de poder resolver los problemas que aparecen con el devenir de la sociedad humana. Necesitamos ahora tener una idea de lo que es ciencia, declarando aquí que el análisis que sigue tiene la misma estruc-tura de aquel que podemos encontrar el libro This is Biology (5) del famoso biólogo Ernst Mayr.
¿QUÉ ES CIENCIA?
Esta pregunta no es fácil de responder y por lo tanto comenzaré por decirles lo que la ciencia no es para luego compararla con la religión, la filosofía y las humanidades. Thomas H. Huxley un amigo de Charles Darwin y un gran divulgador de la teoría de la evolución definía ciencia «nada más que el sentido común bien organizado y entrenado». Claramente esto no define a la ciencia; más aún la mayoría de las veces los conocimientos científicos corrigen los malos entendidos provenientes del sentido común. Consideren ustedes que el sentido común nos dice todos los días que la tierra es plana y que el sol gira alrededor de ella. El mismo Darwin desafió la definición de su amigo cuando en el Origen de las especies (11) nos dice:
“Cuando por primera vez se dijo que el sol estaba quieto y el mundo era el que giraba alrededor de él, el sentido común de la humanidad declaró que esa doctrina era falsa. Pero el viejo proverbio Vox populi, vox dei, como cada filósofo lo sabe, no se puede confiar en ciencia”.
Un sentido común más sofisticado es el de Aristóteles (Figura 5) quien nos dice que el movimiento es únicamente posible si una fuerza, F, que actúa sobre un cuerpo es mayor que la resistencia al movimiento R y que si la fuerza es igual a la resistencia, F = R, entonces el cuerpo en cuestión estará detenido. La lógica de este razonamiento, como casi todos los argumentos Aristotélicos, es impecable y nos suena a sentido común, pero está equivocada. Consideren a un paracaidista que salta de un avión y la resistencia que le ofrece el aire llega a ser igual a la fuerza de gravedad que lo atrae a la tierra. De acuerdo a Aristóteles nuestro paracaidista quedaría suspendido en el medio de su caída cosa que claramente no es cierta porque de lo contrario tendríamos un cielo cubierto de paracaidistas. El argumento de Aristóteles es racional pero no es razonable. La argumentación está mala sencillamente porque, F = R no significa velocidad cero, sino que el paracaidista sigue
cayen-do con una velocidad constante y que lo que se hace cero es la aceleración que lleva.1
Se necesitaron más de mil años para que Newton nos diera la solución correcta a este problema estableciendo las leyes del movimiento. Este avance desde Aristóteles a Newton nos proporciona una pista acerca de cuál es el objetivo de la ciencia pudiendo decirse que: «el objetivo de la ciencia es incrementar nuestro entendimiento de la naturaleza a través de la resolución de problemas que están dentro de su ámbito». Dentro del anecdotario de las definiciones de ciencia está la del funda-dor de la fisiología mexicana Arturo Rosenblueth quien una vez interrogado acerca de este punto le dijo al entrevistador: «señor, ciencia es aquello que hacen los científicos en sus oficinas y en sus laboratorios».
En algún punto dijimos que el científico va en busca de la verdad pero hay muchos intelectuales que no son científicos y que claman lo mismo. El Universo y todo lo que esta en él, es una esfera de interés, no sólo para los científicos, sino que también para los teólogos, los filósofos, los poetas y los políticos. ¿Qué es, entonces, lo que concierne al científico? ¿Qué es lo que hace a la ciencia diferente de las otras inquietudes humanas?
1
R = fivi donde fi es el coeficiente friccional característico del aire y vi es la velocidad que lleva el paracaidista. Cuando F = R, vi = F/fi = constante
CIENCIA VERSUS TEOLOGÍA
Fácil es la demarcación entre ciencia y teología, por la sencilla razón que aunque muchos de los científicos que conozco practican una religión en el mejor sentido de la palabra, ninguno de ellos invocan en su trabajo a causas supernaturales o a la revelación divina. A diferencia de la teología la ciencia está abierta o forzada a abandonar las creencias actuales en el momento que aparezca una teoría más completa y mejor.
Este punto merece un comentario. A pesar de lo que pueda creerse los científicos nos aferramos al conjunto de conceptos con el que estamos trabajando. Cuando comienzan a aparecer hechos que contradicen este paradigma, le echamos la culpa a los instrumentos o a fallas en nuestros cálculos. Kuhn en su libro La Estructura de las Revoluciones Científicas (7) (Figura 6) nos indica que únicamente los revolucionarios como Galileo, Einstein, Newton o Darwin son capaces de romper con un paradigma científico y crear otro. Recordando aquí que incluso el genial Einstein fue inca-paz de aceptar la teoría cuántica propuesta por Bohr argumentando que «Dios no juega a los dados» en referencia a las características probabilísticas de dicha teoría. La imposibilidad de saber algo con absoluta certeza repugnaba a Einstein.
De no ser que entremos, como lo hacen algunos físicos, en el reino de lo infinitamente pequeño y de lo infinitamente rápido, la mayoría de los científicos supone que hay una continuidad causal o histórica entre todos los fenómenos que ocurren en el universo material y, por lo tanto incluyen como objeto de sus estudios todo lo que existe o sucede en él. Sin embargo, no van más allá. El teólogo, por otro lado, puede que esté interesado en el mundo material pero sus elucubraciones también consideran un universo poblado de almas, ángeles o dioses. Estas construcciones supernaturales están fuera de los intereses de la ciencia.
A pesar que la ciencia está abierta a la crítica y a enfrentar nuevos hechos e hipótesis, es importante considerar que casi todos los científicos cuando estudian el mundo natural, como los teólogos, traen consigo un bagaje de primeros principios. Una de estas suposiciones axiomáticas es que existe un mundo real independiente de la percepción humana. Esto ha sido dado de llamar «Principio de objetividad». No quiero que aquí se me mal entienda, esto no significa que los científicos son intrínsecamente objetivos o que la objetividad entre los seres humanos es posible en un sentido absoluto. Lo que se quiere decir es que «existe un mundo objetivo fuera de la influencia de la subjetiva percepción humana».
Este es un punto que ha suscitado grandes controversias entre filósofos de las ciencias, historiado-res y científicos. En particular, una escuela de sociólogos contiende que todo el conocimiento pro-ducido por las ciencias naturales no es más que una construcción (muchos hablan de «constructo», palabra que yo encuentro abominable) cultural. Esta escuela, llamada “Constructivista” sin oponer-se a la ciencia ni cuestionar la integridad de los científicos, propone que el conocimiento científico es sólo un sistema de creencias comunitarias y su contacto con la realidad es, a lo menos dudoso. En este sentido la ciencia entraría en el mismo campo de la teología.
Para serles muy franco, yo he hecho ciencia toda mi vida sin pensar mucho en si su naturaleza reside en un constructivismo social o en el positivismo. Pero después de estudiar ambos lados del asunto, he concluido que aunque factores sociales juegan un papel importante en el devenir de la ciencia, también lo juegan la razón, los argumentos y sobre todo, la evidencia.
CIENCIA VERSUS FILOSOFÍA
El asunto aquí es más peludo ya que debemos recordar que un comienzo la filosofía y la ciencia no eran más que una sola cosa. Sólo basta pensar en Aristóteles, Pitágoras, etc. Teorizar, generalizar, y establecer un marco conceptual en un campo de trabajo determinado es considerado por los cien-tíficos como parte integral de su trabajo. Si embargo muchos epistemólogos consideran que teorizar y la formación de conceptos queda dentro del dominio de la filosofía. Creo que el primero que marcó la diferencia fue Galileo Galilei (Figura 7). Con él se inicia la ciencia moderna siendo el primer investigador del que tenemos noticias históricas. En una sola cita podemos apreciar de cómo este gigante intelectual puso patas para arriba el universo Aristotélico. Esta la encontramos en la Carta a la Gran Duquesa Christina de Lorraine:
“Mantengo que el sol está localizado en el centro de las revoluciones de las órbitas celestiales y que no cambia de lugar y que la tierra gira sobre sí misma y se mueve alrededor de él. Más aún “yo confirmo mis conclusiones no únicamente refutando los argumentos de Aristóteles y Tolomeo sino que apoyándolas en descubrimientos astronómicos”
Mi carrera científica comenzó observando los rayos de un osciloscopio que, en un lenguaje eléctri-co, me comunicaban el estado de salud de un axón de jibia. Mi máximo orgullo era hacer el máxi-mo número de experimentos por unidad de tiempo. Esto era necesario ya que el material biológico con el cual trabajaba, la jibia, desaparecía con las primeras lluvias y sólo volvía con la llegada del verano. De esta manera, uno volvía a Santiago desde la costa cargado de datos. Ese fue el tiempo en el que me di cuenta que toda observación necesita ser interpretada y al interpretar uno inmediata-mente hace un remedo de la realidad. Este remedo lo llamamos modelo. Uno “reconstruye” la realidad observada en caricaturas o símbolos matemáticos. Para mi gusto no hay mejor ejemplo de este proceso el que nos da un pintor: Pablo Picasso. Nótese que en la segunda fila de Toros de la Figura 8 el toro se ha reducido a 6 líneas, conservando la esencia fundamental que define al animal como un toro.
Es en este sentido que la ciencia después de Galileo y, en particular, la física no se hace más concre-ta. En el siglo XVII la física comienza a explicar sus modelos del universo a través de las matemá-ticas. El hecho de que la tierra gire en torno al sol va en contra del sentido común. Incluso hoy el hombre de la calle acepta esta idea como un dogma de fe porque la demostración de este hecho yace en lo abstracto.
Lo anterior está claramente establecido en el libro de Galileo Il saggiatore (El investigador) publi-cado por la Academia dei Lincei en 1623, libro que Galileo dedica al Papa Urbano VIII. En este trabajo se describe el nuevo método científico de Galileo y su famosa cita en referencia al papel de las matemáticas.
“La filosofía está escrita en este gran libro, el universo, que está continuamente al alcance de nues-tra vista. Pero este libro no puede entenderse si uno no sabe el lenguaje en el cual está escrito. Está escrito en el lenguaje de las matemáticas y sus caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas. Con estos caracteres se construye el lenguaje y sin los cuales sería imposible entender una sola palabra de él”
Galileo no sólo cambia nuestra visión del universo sino que también la manera de comunicar la ciencia. Es el primer científico en dejar el latín y escribir sus trabajos en italiano. Nuestros devaneos por entender el universo que nos rodea dejan de ser entendidos por unos pocos doctos y elegidos para pasar a las manos de todos aquellos capaces de leer.
Permítanme hacer un paréntesis histórico en este momento porque concierne el asunto de observar. Cuando uno entra al mundo de la historia de las ciencias una de las preguntas que aparece con más frecuencia es la de cuál es el comienzo de lo que hoy llamamos ciencia moderna. ¿Hay un único inventor de la ciencia moderna? ¿Existen varios? Algunos nos dicen que Galileo Galilei y otros que James Bradley (Figura 9). Les aseguro que todos ustedes deben haber oído hablar de Galileo, de sus desencuentros con la inquisición y de la Torre de Pisa. ¿Pero quiénes de ustedes ha oído hablar de Bradley? Probablemente algunos de ustedes lo conocen como el villano haciéndole la vida imposi-ble a John Harrison, el hombre que resolvió el proimposi-blema del cálculo de la longitud cuando uno va navegando (8). ¿Por qué uno lo puede considerar como el inventor de la ciencia moderna? La defensa de Bradley la ha hecho recientemente un gran científico que es a la vez un gran divulgador de la ciencia: Freeman Dyson (9). El argumento está basado en que la ciencia moderna comenzó con las mediciones de alta precisión.
Bradley a comienzos del 1600 instaló un telescopio luego de hacer un forado en el techo de la casa con el gran horror de su tía viuda. Con él fue capaz de medir con un error de 2 partes por millón el ángulo que existe entre una estrella y un eje vertical local. Bradley mejoró la precisión de esta medida en cien veces comparada con aquellas hechas por otros astrónomos de la época. Esto nos puede parecer un acto circense y no el advenimiento de la nueva ciencia. Sin embargo, sus observa-ciones llevaron a Bradley a encontrarse con un nuevo fenómeno a través del cual produjo la primera demostración que la tierra se desplazaba en torno al sol. Este fenómeno se llama aberración. Para los que no saben de óptica, este fenómeno se refiere a la incapacidad de un microscopista o de un astrónomo de establecer una correspondencia clara entre el objeto y su imagen. La imagen que se ve a través del microscopio o del telescopio aparece difusa y esto en algunos casos se debe a la imperfección del lente. En astronomía, Bradley al medir con gran precisión el ángulo estelar pudo darse cuenta que la imagen del astro observado parecía desviarse, la imagen era aberrante y no por un problema de la óptica sino porque la tierra se mueve y este aparente desplazamiento de la estrella observada es exactamente la velocidad que lleva la tierra dividida por la velocidad de la luz. Este aparente movimiento de las estrellas es una prueba visual que la tierra gira en torno al sol. Clara-mente si uno tiene el ángulo de desplazamiento y el de la velocidad orbital de la tierra uno puede calcular la velocidad de la luz. Una vez que se supo el valor del segundo dato, las mediciones de Bradley sirvieron para establecer la velocidad de la luz con una precisión que esta dentro de un uno por ciento del valor que conocemos ahora (Figura 10).
Son estas medidas cada vez más precisas, las que han ayudado en muchos casos a derribar un paradigma e implantar otro o a corroborar uno nuevo cuando el antiguo está agotado.
En las palabras de Konrad Lorenz (10):
«Cuando la humanidad comenzó por primera vez a observar, en lugar de reflexionar, como lo había hecho hasta entonces, la historia de la aspiración humana al conocimiento experimentó un giro algo más que Copernicano. La humanidad que aspira a conocerse a sí misma y a conocer el mundo que la rodea aprendió primero a reflexionar y mucho después, sólo mucho tiempo después, a observar.” El salto más grande en la física, después de Galileo se dio a fines del siglo antepasado y a comien-zos del que acaba de pasar. Es entonces cuando la física comienza a sufrir una transformación en sus fundamentos que cambiaría nuestra noción de universo y que permitió entender el nacimiento, la vida y la muerte de las estrellas y la construcción de la bomba atómica. En 1895, Wilhelm Roengten, en Alemania, descubre los rayos X y de inmediato reconoce su potencial para el diagnóstico médi-co. En 1896, Antoine Henri Becquerel, en Francia, descubre la radiactividad en una muestra de
negativamente y mucho más liviana que el átomo. En 1898, Pierre y María Curie descubren los nuevos elementos, el polonio y el radio. Y con el despertar del siglo, Max Planck, en Alemania, descubre que la naturaleza es granular, es cuántica, e identifica una constante que mide esa “granularidad” en el mundo de lo muy pequeño y que hoy conocemos como constante de Planck. El trabajo de Planck no sólo nos muestra que la materia consistía de granos llamados átomos sino que también que la luz, si uno la examina cuidadosamente, consiste de granos llamados fotones. Todos estos descubrimientos que se suceden uno tras otro, ocurren cuando el viejo paradigma Newtoniano estaba extenuado y los físicos creían que la capacidad de encontrar uno nuevo estaba agotada. Sin más, en 1870, uno de los más grandes científicos hacia notar la visión limitada de sus colegas que creían “que en unos pocos años la única ocupación que tendrá el hombre de ciencia será agregar un nuevo decimal a sus mediciones.” Claramente todo este pesimismo era una consecuen-cia del agotamiento del paradigma anterior y los descubrimientos de Roengten, Becquerel, Thompson, los Curies, Planck y los que luego siguieron le dieron nueva vitalidad a la física. Creo que esto nos deja claro que una buena observación en ciencia vale por mil reflexiones en el aire. Soy un conven-cido que la observación y la experiencia distinguen claramente la filosofía de las ciencias biológi-cas. A continuación quisiera proporcionar un ejemplo que demuestra cómo una observación meti-culosa y profunda acompañada de la teoría adecuada produjo una de los mayores triunfos de la biología.
Uno de mis ídolos es y seguirá siendo Charles Darwin (Figura 11), quien no sólo remeció a la biología en el siglo pasado sino que nos hizo parientes de la mona chita. Creo que todos en esta sala en una u otra versión han oído hablar de la teoría de la Evolución, de la selección natural y de su viaje alrededor del mundo en el barco HMS Beagle. Mirando la fauna y flora de las islas Galápagos pudo darse cuenta de que no había otra manera de explicar la existencia de tantas especies diferen-tes en las diferendiferen-tes islas, sino que a través de una evolución diferente en las diferendiferen-tes islas de un linaje común. Pero lo que hace de la teoría de la evolución realmente una teoría es su capacidad de predecir y su carácter unificador. El asunto es que la teoría predice de acuerdo a su hipótesis del linaje común que uno esperaría encontrar más parecidos entre las especies de un grupo de islas y el continente que entre dos grupos de islas muy separadas geográficamente. En otras palabras, las especies encontradas en las islas Galápagos son más parecidas a las que se encuentran en Sudamérica que a las que se encuentran en las islas del Cabo Verde en el Atlántico. Estas últimas están situadas frente a Senegal en la costa africana. En el Origen de las especies (11) Darwin nos plantea: “Creo que es imposible explicar los hechos a través de una creación independiente [de las espe-cies]; aquí sostenemos que es obvio que las islas Galápagos probablemente recibieron sus coloniza-dores a través de transportes ocasionales o porque sencillamente las islas eran en sus comienzos parte del continente Americano. Por otra parte los habitantes de las islas del cabo verde tienen un origen africano. Todos estos colonos, a través del tiempo fueron expuestos a transformaciones, pero a pesar de todo el principio de la herencia todavía delata su lugar original de nacimiento.” Para resumir, podemos decir que aunque los filósofos de la ciencia a menudo declaran que sus reglas metodológicas son descriptivas y no preceptivas, muchos de ellos consideran que su labor es determinar lo que los científicos deberían hacer. Normalmente, los científicos no toman en cuenta estas normativas, sino que escogen aquel acercamiento al problema que los conduzcan lo más rápi-damente a la obtención de resultados. Uno podría decir que cada científico tiene su manera propia (metodología) de resolver los problemas.
Este capítulo no podría cerrarse sin referirnos acerca de las teorías en ciencia y a su falibilidad. Divergiendo de las observaciones que son concretas, las teorías son construcciones abstractas que
trata de abarcar todos los casos y que su aplicación se extienda a todas las circunstancias y tienen la gracia de poder predecir nuevos fenómenos. La teoría de Newton, por ejemplo, considera que toda la materia sin excepción, planetas, soles, satélites, del universo está regida por las mismas leyes mecánicas. Muchas veces las teorías nacen de viejas observaciones o ideas que eran interpretadas de una manera diferente. Popper (4) (Figura 12), por ejemplo, contiende que Copérnico no hizo otra cosa que reinterpretar las ideas de Platón (Figura 13). Las observaciones dentro de esta aproxima-ción a la ciencia sólo representan las preguntas que le hace el hombre a la naturaleza con la ayuda de las teorías. La fuerza o la debilidad de ellas está en su capacidad de resistir los ataques que provienen de nuevas observaciones o cálculos. Un ejemplo interesante es el de Kepler, quien to-mando la inmensa cantidad de datos acerca de los astros acumulados por su maestro Tycho Brahe trata de demostrar que Marte describía una órbita perfectamente circular alrededor del sol. Bueno, todos sabemos lo que pasó. Los datos refutaron el modelo de Universo de Copérnico y le demostra-ron que las órbitas era elípticas. En otras palabras, las observaciones pueden probar o destruir hipótesis. Kant en su Crítica de la razón pura (12) nos dice con mucha claridad que:
“Las observaciones que se hacen de manera puramente accidental, sin un plan pensado previamen-te, no pueden ser conectadas por una ley, que es lo que la razón está buscando”
Karl Popper (4) nos demuestra que la verdad absoluta en ciencia no existe y que para que una teoría por más bella que sea a lo único que puede aspirar es que tarde o temprano alguna observación demuestre que era errónea. La ciencia a diferencia del Papa, es intrínsecamente falible. Las teorías de acuerdo a Popper “pueden ser vistas como creaciones libres de la mente, el resultado de una intuición casi poética”. Las teorías no se derivan de las observaciones, éstas sólo pueden apoyarlas o refutarlas.
CIENCIA VERSUS LAS HUMANIDADES
Es interesante considerar como primera aproximación a la pregunta ¿cómo la ciencia difiere de las humanidades? el comentario de Ernst Myer en su libro Esto es biología.
“En lo que concierne a la demarcación entre la ciencia y las humanidades la tendencia de los escri-tores ha sido en el pasado desconocer la heterogeneidad de ambos campos y esto ha conducido a una serie de equívocos. Existe hoy más diferencia entre la física y la biología de la evolución -ambas ramas de la ciencia que entre la biología de la evolución y la historia (una rama de las humanidades). Por otra parte, la crítica literaria prácticamente no tiene nada en común con las otras disciplinas de las humanidades y aún menos con la ciencia”
Si consideramos a los seres vivos, el objeto del estudio de la biología, inmediatamente nos damos cuenta que esta rama de la ciencia tiene mucho que ver con la historia; la historia contenida en nuestros genes. Los átomos en una piedra y en nosotros tiene un mismo origen, vienen de alguna estrella que murió hace millones de años. La diferencia está en que la piedra sigue siendo piedra y en el mismo devenir del universo de alguna manera, “misterios de los misterios” en las palabras de Darwin, hemos evolucionado desde una bacteria. Los seres vivos son históricos y en este sentido únicos, las aves son únicas, el hombre es único. Según Ernst Myer la biología no nos da lecciones, sino que proporciona hechos; y en contadas excepciones la biología a diferencia de, por ejemplo la física, es incapaz de predecir o lo hace para entornos muy acotados.
El divorcio entre las ciencias y las humanidades aparece cuando un sector completo e influyente es completamente ignorante de los contenidos de la ciencia. La desilusión viene con la igualdad
cien-del hombre culto con todo lo que tenga que ver con el quehacer científico. Baste recordar que el muy influyente Oswald Spengler en su libro La decadencia de occidente (13) empleó ideas no racionales y místicas como un antídoto a la subversión de la civilización y de la naturaleza, de acuerdo a él, provocada por la ciencia. Las ideas de Spengler acerca de que la causalidad determinista era la serpiente en el jardín del paraíso aparecen en los momentos en que todo el castillo determinista de Newton estaba siendo asediado y con varias de sus torres hechas pedazos por la teoría cuántica. Muy pocos humanistas estaban entonces conscientes del real significado del colapso del universo mecánico de Newton.
Pero también considero que el divorcio entre estas dos actividades humanas viene de la soberbia de algunos científicos que a veces toman demasiado en serio su discurso. Consideremos el siguiente ejemplo. En un párrafo del excelente libro Los tres primeros minutos del físico Stephen Wienberg (13) se lee:
“Hombres y mujeres no están contentos solamente con cuentos de dioses y gigantes o de confinar sus pensamientos a la rutina diaria; ellos también construyen telescopios, satélites y aceleradores sentándose por horas tratando de entender los secretos contenidos en los datos. El esfuerzo por entender el universo es una de las pocas cosas que eleva nuestra vida un poco sobre el nivel de la farsa y algo de la gracia de la tragedia”
Con el debido respeto que se merece un premio Nobel, conozco profesores, mi madre entre otras, que han hecho más por darle a la vida un significado que un laboratorio lleno de datos. ¿Y no nos eleva la actitud de Vendram Smilovitz, el último sobreviviente de un cuarteto de cuerdas, tocando el chelo en las calles de Sarajevo para “demostrar que la civilización no estaba muerta”?
Hay una historia que a mí me maravilló. La historia se refiere a la prosodia en el lenguaje. Un asunto en el que están involucrados psicolingüistas de varios países a través de un proyecto interna-cional financiado por el Human Frontier un Science Program. El diccionario nos dice que prosodia es el arte de la correcta pronunciación y acentuación de las palabras, más poético sería decir que es la entonación y el ritmo que superponemos a las palabras; puesto de otra manera es la música que tiene cada lenguaje. Lo que es prodigioso es que todos al nacer traemos con nosotros un lenguaje universal: podemos aprender sin problemas cualesquiera de los 4000 idiomas que se hablan en este planeta nuestro. Es decir un bebé expuesto desde que viene al mundo a varios idiomas, los aprende-rá todos y dominaaprende-rá la música contenida en cada uno de ellos; pero aquellos como yo que fui expuesto a una sola lengua materna hasta después de la pubertad nunca podré darle la entonación adecuada a un idioma extranjero. Mi español hace de filtro para otros idiomas y mi cerebro se especializa haciéndome perder esta capacidad universal de aprender idiomas que traía al nacer. Hay un experimento impresionante en ese artículo que muestra que cuando a un italiano se le habla en italiano una gran zona de la parte parietal del cerebro se activa. Sin embargo, sólo una zona muy pequeña del cerebro reacciona cuando a la misma persona se le habla en inglés, una lengua que la persona aprendió después de los siete años. Lo increíble es que la misma zona se enciende cuando se le habla en japonés un idioma que no entiende, ni habla. Esta experiencia nos muestra que hay áreas en el cerebro que sólo son activadas por el lenguaje original. Cada idioma tiene su propia música que sólo se nos revela al nacer. No creen ustedes que es portentoso entender este asunto, yo creo que sí, porque nada hay que nos acerque más a los seres humanos que el lenguaje, ni hay nada que nos diferencia más de los otros seres vivientes.
Claramente este es un ejemplo que aunque al nacer traemos los blancos, los amarillos o los negros los mismos genes que determinan el lenguaje, es finalmente el medio el que moldea y
“alambra” el cerebro de un modo o de otro. Traía a colación este ejemplo, porque demuestra que podremos tener todos los genes que determinan el lenguaje en la mano y aún no sabremos cómo funciona esa maravillosa máquina que es el cerebro. Los biólogos no nos escapamos del pecado de la soberbia que refleja el comentario de Wienberg y a veces damos la impresión que una vez que hayamos elucidado el genoma podremos entender que es ser humano.
Discutimos al comienzo de esta charla la influencia humanizadora de la ciencia y a este punto quisiera retornar por unos instantes. La ciencia pone al hombre en su lugar cuando Galileo saca a la tierra del centro del universo y la pone a girar en torno al sol. La ciencia pone al hombre en su lugar cuando Darwin demuestra que estamos emparentados con el resto de los seres vivos. Por otra parte, cuando se considera la condición del hombre común, hay una gran diferencia cómo encaran los problemas el sacerdote, el político o el científico. El sacerdote trata de persuadir a la gente humilde de que deben cargar con su cruz. El político los urge a rebelarse frente a la injusticia de su condi-ción. El científico, piensa en la manera de eliminar el problema. En algunas partes del mundo, en particular, en los países escandinavos y en Nueva Zelanda no existe un contraste entre los ricos y los pobres tan profundo como el que vemos en nuestro país. En estos países no existe una clase privile-giada que oprime a los que tienen menos. Una sana combinación de ciencia y socialismo democrá-tico permite un estándar de vida al cual deberíamos aspirar todos los seres de este planeta nuestro.
CIENCIA VERSUS TECNOLOGÍA
Quisiera hacer ahora algunos alcances acerca de lo que pocos ven cuando se habla de ciencia y tecnología y eso se refiera a libertad del hombre para crear. Esto nos trae a la mente a Giordano Bruno en la hoguera o a Galileo encerrado en su casa de por vida por la inquisición. Las brutalida-des que cometió la Iglesia en contra de aquellos que brutalida-desafiaron sus dogmas se repiten en los tiem-pos modernos en dos titiem-pos de regímenes, los totalitarios y los fascistas. Habiendo estado en la Unión Soviética a fines de los años 70, puedo atestiguar que era un país atrasado científicamente. No hay duda alguna que tecnológicamente era un país avanzado, pero, insisto, científicamente era un país atrasado. Aquí está la principal diferencia entre la ciencia y la tecnología. No existen inconsistencias entre los avances tecnológicos o la ingeniería y la falta de libertad de expresión. Recordemos que en los tiempos de Hitler prácticamente no hubo avances científicos y, sin embar-go, los alemanes pudieron construir los cohetes que enloquecieron a los británicos por largos años. Desgraciadamente, los avances tecnológicos, las aplicaciones de la ciencia, pueden realizarse en la más completa ausencia de libertades individuales, pero esta falta mata la creatividad a todos los niveles culturales.
Uno de los ejemplos más patéticos del problema que estamos discutiendo es el caso Lysenko en la Unión Soviética. Lysenko tenía una teoría Lamarkiana de la genética en la cual se propone que los caracteres adquiridos por los padres pueden ser traspasados a los hijos. Todo esto sucedía en una época en la que todos los estudios indicaban que la herencia estaba en los genes, cosa que ya había vislumbrado Mendel 100 años antes. Lysenko era un agricultor mediocre dedicado a la reproduc-ción de plantas sin otra distinreproduc-ción que la de contar con la venia del partido. Su fanatismo anti Mendeliano y su ferviente y dogmática creencia en la herencia de los caracteres adquiridos habrían pasado inadvertidos en la mayoría de los países civilizados. Desgraciadamente, el personaje en cuestión era ciudadano de un país en donde la ideología estaba sobre la verdad científica. En 1940 Lysenko fue nombrado director del Instituto de genética de la Unión Soviética llegando a tener un inmenso poder. Por una generación, su distorsionada visión de la genética fue la única que se permi-tía enseñar en los colegios soviéticos causando un daño irreparable a la agricultura soviética. En
forzados al exilio o puestos en prisión. Por ejemplo, el famoso genetista, N. I. Vavilov, después de un juicio en que se lo acusó de ser un espía de los británicos, murió de desnutrición en una horrible prisión. Dramático es también el caso de China durante la así llamada “Revolución Cultural” que destruyó gran parte del sistema universitario enviando a sus profesores a los campos de cultivo para que perdieran sus costumbres “burguesas”. El gráfico que nos muestra la Figura 14 da cuenta de los resultados catastróficos que tuvo este movimiento propiciado por la intolerancia y la idiotez. Como se puede apreciar en la Figura 14, entre los años 1957 y 1961, los años de la revolución Cultural, la producción de arroz bajó a los niveles que tenía diez años antes produciendo una hambruna sin precedentes. Ahora se sabe que esta hambruna costó la vida a lo menos a 16 millones de chinos y no se sabe la cantidad de niños que quedaron física y mentalmente inválidos. Después de la muerte de Mao, una sabia combinación de agricultura apoyada en una base científica y reformas políticas trajeron una recuperación rápida.
EL ROL DE LA UNIVERSIDAD EN LA EDUCACIÓN DE LA CIENCIA
Cuando Charles Darwin visitó nuestro país a comienzos del 1800, se asombró con los fósiles de los árboles del período cretáceo inferior que encontró en el valle del Copiapó (15). Observar la existen-cia de vestigios de bosques tan antiguos lo invitó a plantearse preguntas claves en el conocimiento de nuestra historia natural. El 11 de Junio de 1835 anota en su diario de viaje:“Nada tan divertido como escuchar a los habitantes de la casa discutir la naturaleza de las conchas fósiles que yo reunía; empleaban los mismos términos que se manejaban en Europa hace un siglo, es decir discutían largamente acerca de la cuestión de si tales conchas habían sido creadas por la naturaleza”
Cito esta observación de Darwin porque parece ser que los chilenos tenemos el hábito histórico de situar la curiosidad y el interés en un nivel de abstracción tal que hace difícil la relación entre el discurso (lo que se dice) y la práctica (lo que se hace). La problemática es carente de “solución ética”.
Aprendizaje y descubrimiento son procesos inseparables y yacen en el corazón mismo de la misión de la universidad. Es por eso que ningún problema es tan vital para el futuro de nuestras universi-dades como el perfecto balance entre educación e investigación. La fuerza de la universidad que realiza labores científicas está en su habilidad de unir creación del nuevo conocimiento con la transferencia de este conocimiento a los estudiantes. Esta, creo yo, es la mejor definición de univer-sidad docente.
La fuerza laboral del futuro requerirá tener habilidades en resolver problemas complejos, tratar con la incertidumbre y probar lo desconocido. Una fuerza laboral como la descrita será la única capaz de mantener el país solvente desde el punto de vista económico, intelectual y estético. Este grupo humano sólo se puede formar si se lo somete a experiencias de aprendizaje basadas en el descubri-miento.
Una educación es, sin embargo, vacía sin una ética que la sostenga. En la creación compartida la asignación de autoría debe ser comprendida desde un comienzo y nosotros tenemos la responsabi-lidad de velar que el crédito se asigne de manera apropiada. Los investigadores y las universidades deben aceptar que tienen la responsabilidad de crear un medio en el cual la ética sea un tópico de discusión diaria y en que una conducta ética sea el lugar común entre los líderes y se espere de todos los miembros de la comunidad universitaria.
En nuestro país las discusiones sobre ética siempre se sitúan al nivel de lo que es o no correcto, como si existiesen reglas salvadoras que no han sido aún reveladas y se busque con ellas construir cuerpos abstractos de conocimiento como son, por ejemplo, los códigos de los colegios profesionales. Al parecer, se busca establecer una moral que defina lo bueno y lo malo y ponga límites a la construcción social de la realidad. Cuando esta situación se traslada al ambiente univer-sitario y específicamente al ambiente científico lo que hace es poner límites a la creación y al desarrollo del conocimiento.
Un enfoque diferente es el que nos ofrece Francisco (Pancho) Varela (16). Pancho hace una síntesis interesante entre el conocimiento occidental y el oriental. Critica la filosofía moral contem-poránea citando a Charles Taylor:
“!Gran parte de la filosofía moral contemporánea sobre todo, pero no sólo en el mundo angloparlante, ha enfocado la moral en forma tan estrecha que alguna de las conexiones vitales que quiero estable-cer resultan incomprensibles en esos términos. Esta filosofía moral ha centrado su atención en lo que es correcto hacer más en lo que es bueno ser, en definir el contenido de la obligación más que en la naturaleza de la buena vida; y no ha dejado un espacio conceptual para la noción del bien como objeto de nuestra devoción o como foco privilegiado de atención o voluntad”
Pancho plantea sobre la base de estos principios que:
“la ética se aproxima más a la sabiduría que a la razón, más al conocimiento de lo que es ser bueno que a un juicio correcto de una situación dada”
Guiados por la intuición y la observación, podemos darnos cuenta que la ética es un campo básico del comportamiento humano tal como es comer, dormir, beber, reproducirse. Es uno más de los aprendizajes de los cuales depende la sobrevivencia de la especie. Pienso que la vida moderna con su especialización creciente y sus altos niveles de abstracción en las técnicas que nos suministran los bienes que satisfacen nuestras necesidades básicas, nos ha distanciado de nosotros mismos hasta el punto que necesitamos hacer cursos especiales para acercarnos a nuestra antigua fuente de sabiduría, el instinto.
COLOFÓN
Hacer una contribución que nos haga entender mejor este mundo en que vivimos es la mayor fuente de satisfacción de un científico. El énfasis se pone a menudo en el descubrimiento, en donde la suerte tiene a veces un papel muy importante. El goce es mayor aún, cuando uno desarrolla un concepto nuevo, un concepto capaz de integrar una cantidad de hechos que parecía inconexos. Este goce pasa invariablemente para el biólogo, por la rutina de la colección de los datos, el desengaño, la más de las veces de una hipótesis errónea o lo recalcitrantes que son los datos en proporcionarnos las respuestas que andamos buscando. A pesar de todo el sufrimiento, vale la pena emprender esta aventura.
Esto es lo que hace la ciencia, ahondar en incógnitas, develar los misterios que hay en cada objeto que nos rodea: desde el universo hasta la más primitiva de las bacterias, todo está expuesto a la increíble voracidad de la curiosidad humana.
BIBLIOGRAFÍA
1.- Walt Whitman. Hojas de hierba. Editorial Lumen, España, 1991
2.- María T. Caldeira. La imagen estereotipada del científico en diferentes países. ¿Una
evoca-ción del alquimista?. En: Enseñanza y desarrollo de las ciencias. ¿Qué hacer?. R. Latorre, Leopoldo Sáez y Jorge Zanelli editores. Foro de la Educación Superior. Santiago, Chile, 1996
3.- Brian L. Silver. The Ascent of Science. Oxford University Press, 1998
4.- Karl R. Popper. Conjectures and Refutations. The Growth of Scientific Knowledge.
Routledge and Kegan Paul, England, 1989
5.- Ernst Myer. This is Biology. The Science of the living World. Harvard University Press,
Cambridge, Massachusetts, 1997.
6.- Max F. Perutz. Is Science Necessary? E. P. Dutton, New York, 1989.
7.- Thomas S. Kuhn. The Structure of Scientific Revolutions. The University of Chicago Press.
1970.
8.- Dava Sobel. Longitude. The Story of a Lone Genius Who Solved the Greatest Scientific
Problem of His Time. Penguin Books, 1995
9.- Freeman Dyson. “The inventor of science”. Nature 400:27 (1999).
10.- Konrad Lorenz. La ciencia natural del hombre. El manuscrito de Rusia (1944-1948). Tusquet, Barcelona, 1993
11.- Charles Darwin. On the Origin of Species. Harvard University Press, 1975.
12.- Immanuel Kant. The Critique of Pure Reason. (Kritik der reinen Vernunft). Edited by Paul Guyer and Allen W. Wood. Cambridge University Press, 1998
13.- Oswald Spengler. La decadencia de occidente, Madrid, Revista de Occidente, 1929 14.- Stephen Weinberg. The First Three Minutes. Fontana, 1983
15.- Charles Darwin. Darwin en Chile (1832-1835) Viaje de un Naturalista Alrededor del
Mun-do. Edición presentada por Davis Yudilevich Levy y Eduardo castro Le-Fort. Editorial
Uni-versitaria, 1995
16.- Francisco Varela. Etica y Acción. Dolmen, 1995
Figura 2: Cómo nos ven los niños.
Dibujos de científicos hechos por niños de Brasil de 11 años.
Figura 1: Retrato del poeta y copia del original
de su poema “Con los labios secos y arrogantes ¡Oh mar!”
Figura 8: Toros, Pablo Picasso
Figura 9: James Bradley
By the end of 1609 Galileo had turned his telescope on the night sky and began to make remarkable discoveries. Swerdlow writes (see [16]):- In about two months, December and January, he made more discoveries that changed the world than anyone has ever made before or since.
Figura 7: Galileo Galilei
1564 - 1642
Aristóteles, 384-334 a.C. Figura 5: Rostro de Aristóteles
Fundó el Liceo (Likeion) en un terreno dedicado a Apolo Likaius, dios de los pastores Los Peripatéticos (a.C. 335).
“Each of them [the theories] necessitated the community’s rejection of one time-honored scientific theory in favor of another incompatible with it”. Thomas S. Kuhn The structure of scientific revolutions Thomas Kuhn.
Figura 6: Thomas Kuhn. Su libro La estructura de las revoluciones
científicas es una de las mejores descripciones del proceso del descu-brimiento.
Figura 3: Cómo nos ven los niños.
Dibujos de científicos hechos por niños de EE.UU. de 11 años.
Figura 4: “El profesor chiflado”. Película con Jerry
Figura 12: Karl R. Popper
Figura 11: Charles Darwin (1809-1882)
Abstract from a Jeffer from Darwin to Prof. Asa. Gray, September 5th, 1857 “I think it can be shown that there is such unerring power at work in Natural Selection, which selects exclusively for the good of each organic being”
Figura 10: Las primeras ideas acerca de la propagación de la luz:
La velocidad de la luz
Antes del siglo 17, los científicos creían que no existía algo que pudiéramos llamar “velocidad de la luz”. Pensaban que la luz se propa-gaba de manera instantánea. Más tarde se hicieron varios intentos en medir esta velocidad.
1667 Galileo Galilei: a lo menos 10 veces más rápida que el sonido 1675 Ole Roemer: 200,000 Km/sec
1728 James Bradley: 301,000 Km/s 1849 Hippolyte Louis Fizeau: 313,300 Km/s 1926 Leon Foucault 299,796 Km/s
Sin embargo, 1400 años antes y careciendo de medios científicos, se decia que la velocidad de la luz era 299792,5 Km/s. Se establece en el Corán que la luz viaja en un día la misma distancia que la luna viaja en 1000 años.
Figura 13: El universo de acuerdo a Platón.
Platón. 427-347 aC
El sol y los planetas. En Platon, Timmaeus. Traducción al Latín de Calcidius, ca. 1263.
Funda la Academia en el 387 aC.
La Academia se convirtió en la sede de la matemática grie-ga donde brillaron hombres como Teeleto y Eudoxo de Cnido (400-347). En su frontispicio figuraba la siguiente inscripción: “Nadie entre aquí sin saber geometría”.
1950 1950 1955 1950 1955 19601960 19651965 19701970 19751975 1980 19851985 OILSEED OILSEED SUGARCANE SUGARCANE WHEAT WHEAT RICE WHEAT 200 175 150 125 100 75 50 25 0 ANIMAL HAR VEST (MILLION METRIC T ONS)
Figura 14: Cosechas en la China. 1950 - 1984
4. Harvests in China, 1950 - 1984. The catastrophic fall between 1957 and 1961 accompanied Mao’s Great Leap Forward. The recent steep rises result partly from the Green Revolution and partly from a return to private enterprise. SOURCE: Vaclav Smil, “China’s Food”, Scientific American 253 (December 1985): 104.
Quisiera como CONICYT, agradecer esta invitación a participar y aportar desde nuestra perspecti-va, a la reflexión e intercambio de ideas que hoy se desarrolla en el marco de esta Segunda Jornada de Investigación y Asistencia Técnica. Mi exposición se centrará en los grandes ejes de la Política Nacional de Investigación desarrollada a través de CONICYT y las metas y desafío futuros.
METAS Y OBJETIVOS
El Gobierno del Presidente Lagos se ha propuesto alcanzar el año 2010 la meta de convertir a Chile en un país desarrollado. Para cumplir el propósito, es imprescindible que la economía nacional crezca, se diversifique, amplíe su base productiva y aumente su competitividad internacional. Hoy no podemos negar que el conocimiento es el principal motor de desarrollo no sólo económico sino que también social y cultural. No hay desarrollo sin ciencia y sus aplicaciones. Por lo tanto, para adquirir niveles de competitividad internacional se debe contar con condiciones que favorez-can la ampliación y profundidad de las capacidades científico-tecnológicas.
¿Cómo incorporamos el conocimiento científico y tecnológico existente en el sistema productivo de manera de agregar valor a lo que este país produce y exporta? ¿Cómo formar más científicos y tecnólogos que nos asegure en el futuro una participación adecuada en un mundo donde la competitividad y el desarrollo del conocimiento se mueve a velocidades aún demasiado rápidas para nosotros? ¿Cómo ampliar y desarrollar nuestro conocimiento para participar de buena forma y en igualdad de condiciones en el mundo de hoy? La respuesta a estas interrogantes forma parte de nuestro desafío de hoy. Este desafío, que se construye sobre la base de lo alcanzado en materia de desarrollo científico en Chile, nos indica un rol claro para contribuir a que la ciencia, el conoci-miento científico se incorpore con mayor énfasis en la empresa.
CONICYT ha estado trabajando en ello desde el año 2000, cuando junto a la comunidad científica y otros invitados, tanto de organismos públicos como privados, organizamos el Encuentro Chile Ciencia 2000. La reflexión que allí se dio, nos permitió conocer nuestra realidad, nuestros mayores avances, pero también nuestras debilidades. Ello nos permitió definir prioridades, aquellas cosas que CONICYT no podía dejar de hacer.
Trabajar en conjunto con otros, abrir CONICYT a otros actores como la empresa y otras institucio-nes públicas del sistema nacional de ciencia, incorporar a las regioinstitucio-nes y sus diferentes actores, aunar los esfuerzos de cada cual para incorporar la investigación en ciencia y tecnología como
POLÍTICA NACIONAL DE INVESTIGACIÓN
CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA
Patricio Velasco Director FONDECYT,