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Sistemas superintegrables en espacios homogéneos de SU(p, q)

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(1)

Universidad de Valladolid

Sistemas superintegrables en espacios

homogéneos de SU(p, q)

Juan Antonio Calzada Delgado

2002

Tesis de Doctorado

Facultad de Ciencias

(2)

Sistemas Superintegrables en

Espacios Homog´eneos de SU(p,q)

Tesis Doctoral

Juan Antonio Calzada Delgado

Julio 2002

Universidad de Valladolid

Departamento de F´ısica Te´orica

(3)
(4)

Agradecimientos

Deseo, en estas pocas l´ıneas, reconocer la ayuda y el apoyo del que he dispuesto durante estos a˜nos para la realizaci´on de este trabajo.

En primer lugar mi agradecimiento a Mariano del Olmo, mi director de Tesis. Con ´el se inici´o esta idea y gracias a su apoyo, consejo y ayuda se ha podido terminar. Gracias por el inter´es y el tiempo dedicado a la resoluci´on de las innumerables dudas que han surgido y por el trato recibido en todo momento.

Tambi´en deseo expresar mi especial agradecimiento a Javier Negro y a Miguel ´Angel Rodr´ıguez, con los que he compartido c´alculos y congresos, por resolver siempre con amabilidad todas mis preguntas.

A los departamentos de Matem´atica Aplicada a la Ingenier´ıa y de F´ısica Te´orica de la Universidad de Valladolid que me ayudaron en todo lo que estuvo en su mano.

Muchas son las cosas que han cambiado en el tiempo en el que he realizado este trabajo, sin embargo, he contado siempre con el apoyo de mi familia en momentos buenos y no tan buenos. Esto constituye una de las lecciones m´as importantes de estos a˜nos.

A Lourdes por su ´animo constante para terminar la Tesis, por su confi-anza y apoyo, y a la recien llegada Irene que me ha cambiado la perspectiva de las cosas y me ha permitido ver la belleza de los primeros pasos de la vida.

A Nicol´as, amigo desde hace muchos a˜nos, por esta amistad y por la ayuda prestada en todo momento que la he necesitado.

(5)

´Indice general

I La reducci´on simpl´ectica y la ecuaci´on de Hamilton–

Jacobi 7

1. Introducci´on 9

1.1. Reducci´on simpl´ectica . . . 9

1.2. La ecuaci´on de Hamilton–Jacobi . . . 14

1.3. Separaci´on de variables en la ecuaci´on de H–J . . . 19

1.4. Sub´algebras abelianas maximales de su(p, q) . . . 22

II Sistemas superintegrables en dimensi´on uno y dos 27 2. Sistemas superintegrables en dimensi´on uno 29 2.1. Reducci´on por simetr´ıa en SU (2) . . . 29

2.2. Ecuaci´on de Hamilton–Jacobi . . . 36

2.3. Reducci´on por simetr´ıa en SU (1, 1) . . . 39

2.3.1. Sub´algebra de Cartan compacta . . . 39

2.3.2. Sub´algebra de Cartan no compacta . . . 43

2.3.3. Sub´algebra nilpotente . . . 49

3. Sistemas superintegrables en dimensi´on dos 55 3.1. Sistemas superintegrables en SU (3) . . . 55

3.2. Sistemas superintegrables tipo SU (2 , 1) . . . 60

3.2.1. Sub´algebra de Cartan compacta . . . 61

3.2.2. Sub´algebra de Cartan no compacta . . . 66

3.2.3. Sub´algebra ortogonalmente descomponible . . . 71

3.2.4. Sub´algebra nilpotente . . . 75 1

(6)

2 ´INDICE GENERAL

III La sub´algebra de Cartan compacta 81

4. La sub´algebra de Cartan compacta 83

4.1. La geometr´ıa del espacio de configuraci´on. . . 84

4.1.1. Grupos de Cayley–Klein pseudo-ortogonales. . . 84

4.1.2. Los espacios homog´eneos SOκ(n + 1)/SOκ0(n). . . . 85

4.1.3. Grupos de Cayley–Klein pseudo–unitarios. . . 86

4.1.4. Coordenadas afines . . . 88

4.1.5. Hamiltonianos libres en Cn+1 κ yCκn . . . 90

4.2. Reducci´on por simetr´ıa . . . 90

4.3. La ecuaci´on de Hamilton–Jacobi . . . 93

4.4. Proyecci´on de flujos geod´esicos . . . 98

4.5. Representaci´on de Lax . . . 99 4.5.1. Ejemplo: su(1, 1) . . . 101 4.5.2. su(2) . . . 102 4.5.3. su(3) . . . 102 4.5.4. su(2, 1) . . . 103 4.5.5. su(2, 2) . . . 104

5. Contracciones de sistemas superintegrables 107 5.1. Contracci´on de los sistemas de coordenadas . . . 109

5.2. Hamiltonianos suκ(n + 1) . . . 111

5.3. Reducci´on de la sub´algebra de Cartan compacta . . . 113

5.3.1. Reducci´on del espacio de fase en Hn κ . . . 114

5.3.2. Contracci´on y reducci´on . . . 115

5.4. Integrales del movimiento . . . 116

5.5. La ecuaci´on de Hamilton–Jacobi . . . 118

5.6. Ejemplos de contracci´on de sistemas integrables . . . 124

5.6.1. Sistemas con n = 4 . . . 124

5.6.2. Contracci´on de los sistemas de su(1, 1) . . . 125

6. Sistemas superintegrables cu´anticos 129 6.1. Sistemas cu´anticos asociados a su(2) . . . 129

6.2. Sistemas cu´anticos asociados a su(1, 1). . . 144

6.2.1. Sub´algebra de Cartan compacta . . . 144

6.2.2. Sub´algebra de Cartan no compacta . . . 155

6.2.3. Sub´agebra nilpotente . . . 160

6.3. Sub´algebra de Cartan compacta . . . 164

6.3.1. Caso n = 1 . . . 166

(7)

´INDICE GENERAL 3

6.3.3. Caso general . . . 169

IV Ap´endice 173 A. Sistemas integrables en su(2, 2) 175 A.1. Sub´algebra de Cartan compactaM1 . . . 175

A.2. Sub´algebra de Cartan no compactaM2 . . . 176

A.3. Sub´algebra de Cartan no compactaM3 . . . 176

A.4. Sub´algebra ortogonalmente descomponible M4 . . . 177

A.5. Sub´algebra ortogonalmente descomponible M5 . . . 177

A.6. Sub´algebra ortogonalmente descomponible M6 . . . 178

A.7. Sub´algebra ortogonalmente descomponible M7 . . . 178

A.8. Sub´algebra ortogonalmente descomponible M8 . . . 179

A.9. Sub´algebra ortogonalmente indescomponible pero descom-ponible M9 . . . 179

A.10.Sub´algebra nilpotenteM10 . . . 180

A.11.Sub´algebra nilpotenteM11 . . . 181

V Conclusiones 183

(8)

´Indice de figuras

2.1. Espacio de fase . . . 36 2.2. Superficie de energ´ıa . . . 37 2.3. Coordenada φ y momento pφ . . . 39 2.4. Espacio de fase . . . 41 2.5. Superficie de energ´ıa . . . 41

2.6. Representaci´on del potencial . . . 45

2.7. Espacio de fase . . . 47

2.8. Superficie de energ´ıa . . . 47

2.9. Potencial . . . 51

2.10. Espacio de fase y superficie de energ´ıa . . . 52

3.1. Potencial para la sub´algebra de Cartan compacta de su(3) . 58 3.2. Potencial . . . 64 3.3. Potencial . . . 69 3.4. Potencial . . . 73 3.5. Potencial . . . 77 6.1. Puntos en el espacio kn i . . . 133 6.2. Estados fundamentales . . . 135 6.3. Estados propios deH0 . . . 136

6.4. Estados fundamentales (a, b) . . . 138

6.5. Estados propios deH0 . . . 139

6.6. Estados fundamentales (b, a) . . . 140

6.7. Estados propios deH0. Factorizaci´on (b ,a) . . . 141

6.8. Valores propios . . . 142

6.9. Puntos en el espacio kn i . . . 148

6.10. Estados fundamentales . . . 149

6.11. Estados propios deH0 . . . 150

6.12. Estados fundamentales paraHn= A−n+1A+n+1+ λn+1 . . . 152

(9)

6 ´INDICE DE FIGURAS

6.13. Estados propios deH0 . . . 152

6.14. Estados propios deH0. Factorizaci´on (b,a) . . . 154

6.15. Valores propios. Sub´algebra de Cartan compacta . . . 155

6.16. Estados fundamentales para k0= 1 y k1=−6 . . . 158

6.17. Estados propios deH0. Sub´algebra de Cartan no compacta 159 6.18. Estados fundamentales para k0= 9 y k1= 1 . . . 163

(10)

I

Introducci´

on

La presente memoria trata sobre sistemas superintegrables, los cuales juegan un papel especial dentro de los sistemas integrables.

Diremos que un sistema hamiltoniano con n grados de libertad y hamil-tonianoH es completamente integrable ([1], [41], [97], [137]) si tiene n − 1 integrales del movimiento Qj(s , p) y el conjunto{H , Qj} , j = 1 . . . n − 1 es

funcionalmente independiente, bien definido en el espacio de fase y est´a en involuci´on.

En aquellos casos en los que existen m´as de n−1 integrales del movimien-to, no todas ellas en involuci´on, el sistema es llamado superintegrable. Se denomina m´aximamente superintegrable el sistema para el cual el n´umero de las integrales es 2 n− 1.

Ejemplos de este tipo de sistemas ([32], [33], [34]) los encontramos en el oscilador arm´onico [87], el problema de Kepler ([138] y los sistemas de Calogero–Moser ([42], [77], [115], [117], [141]), de Smorodinski–Winternitz ([37], [88]) y de Drach ([116], [119], [134]). En las ´ultimas d´ecadas se ha desarrollado un intenso trabajo para comprender las propiedades de los mismos como, por ejemplo, el que en el problema de Kepler y en el os-cilador arm´onico las trayectorias cl´asicas acotadas sean cerradas [78] y a nivel cu´antico que el espectro de energ´ıa est´e degenerado [80].

Estos potenciales separables fueron de gran importancia en la mec´anica hamiltoniana antes de la aparici´on de los nuevos m´etodos geom´etricos de las ecuaciones diferenciales. Problemas tales como el estudio, por parte de Jacobi, de las geod´esicas de un elipsoide [5] o el de Neumann sobre una part´ıcula que se mueve sobre una esfera sometida a una fuerza lineal uti-lizaron la separaci´on de la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi. En fechas m´as re-cientes encontramos estas t´ecnicas aplicadas a diferentes ramas de la f´ısica resolviendo problemas como el c´alculo de la ´orbita de un sat´elite artificial orbitando un planeta oblato, la din´amica de galaxias el´ıpticas y la determi-naci´on de las funciones de onda del ´atomo de hidr´ogeno, por ejemplo.

Desde un primer momento se vi´o que exist´ıa relaci´on entre estas propiedades y la separaci´on de la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi para estos potenciales en m´as de un sistema de coordenadas [32]. Sommerfeld [130] destac´o que si un potencial es separable en m´as de un sistema de coordenadas entonces posee

(11)

II

las suficientes constantes del movimiento funcionalmente independientes y en involuci´on que lo convierten en superintegrable.

El estudio de las condiciones de separabilidad de la ecuaci´on de Ha-milton–Jacobi se remonta a los trabajos de St¨ackel [131] en 1891, donde proporcion´o un m´etodo para calcular la forma de las cantidades Hi en la

ecuaci´on de Hamilton–Jacobi X i 1 H2 i  ∂φ ∂xi 2 + k2(E− V ) φ = 0 ,

de tal forma que las variables fueran separables, siendo la soluci´on de la ecuaci´on expresable como suma de t´erminos dependientes cada uno de una ´

unica variable.

En 1927 Robertson [124] encontr´o que para que la ecuaci´on X i 1 H∂xi  H H2 i ∂φ ∂xi  + k2(E− V ) φ = 0 ,

conH = H1× · · · × Hntenga una soluci´on de la formaQiXi, donde cada

funci´on Xi depende ´unicamente de la variable xi, las funciones Hi deb´ıan

ser de la forma indicada por St¨ackel y el potencial

V =X i f (xi) H2 i ,

siendo f (xi) es una funci´on arbitraria dependiente de la variable xi.

Tam-bi´en demostr´o que el determinante φ de las funciones de St¨ackel debe cumplir la ecuaci´on

φ =Y Hi ψ(xi)

, (1)

siendo ψ(xi) una funci´on dependiente ´unicamente de xi.

Igualmente encontr´o que la ecuaci´on de Schr¨odinger presenta una solu-ci´on separable si la tiene la de Hamilton–Jacobi y si adem´as el tensor de Ricci es diagonal.

En 1934 Eisenhart ([29], [30]) encontr´o la forma de las funcionesH1,H2

yH3 tal que el espacio con la forma fundamental

(12)

III

sea eucl´ıdeo y las funciones φ satisfagan (1). Obtuvo todos los sistemas or-togonales para los cuales las ecuaciones de Hamilton–Jacobi y de Schr¨odinger en el espacio plano tridimensional son separables.

En este sentido Winternitz et al. en 1965 iniciaron una b´usqueda de los potenciales separables en m´as de un sistema de coordenadas. El resultado fue que todo potencial con dos grados de libertad es separable en m´as de un sistema coordenado [37], para ello buscaron los potenciales V (x1, x2)

con simetr´ıas que no sean de origen geom´etrico mediante el c´alculo de op-eradores diferenciales de orden no superior a dos, encontrando que existen dos operadores de este tipo funcionalmente independientes y que conmu-tan con el hamiltoniano H = −1

2∇ + V (x1, x2) si el potencial admite la

separaci´on de variables en dos sistemas coordenados de diferente tipo, o igual pero trasladado o rotado, para los cuales la ecuaci´on de Helmholtz (∇2 + k2) ψ = 0 en dimensi´on dos es separable. Las coordenadas eran

las cartesianas, polares, parab´olicas y el´ıpticas. En este trabajo no se hizo hip´otesis alguna sobre la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi.

Posteriormente extendieron el estudio a sistemas con tres grados de lib-ertad encontrando todos los potenciales separables en coordenadas esf´ericas y en al menos otro sistema de coordenadas. Evans [32] en 1989 complet´o la clasificaci´on para tres grados de libertad, probando que los sistemas con in-variantes cuadr´aticos en los momentos can´onicos deben admitir soluciones separables para la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi en al menos dos sistemas de coordenadas.

En una serie de art´ıculos Kalnins et al. estudiaron varios problemas de separabilidad asociados a diferentes ecuaciones y espacios ([63]–[76]). Por ejemplo, en 1975, Kalnins [64] clasific´o todos los sistemas de coordenadas en el espacio de Minkowski en dimensi´on dos para los cuales la ecuaci´on ∇ψ + k2ψ = 0 es separable y tambi´en los sistemas ortogonales separables para el caso de dimensi´on tres. En [65] junto a Miller Jr. encontraron 71 sistemas de coordenadas ortogonales y 3 no ortogonales que hac´ıan sepa-rable el problema de valores propios para el operador de Laplace-Beltrami sobre un hiperboloide de la forma z2

1+ z22− z32− z42 = 1.

En 1978 Boyer, Kalnins y Miller Jr. [19] obtuvieron todas las m´etricas y los sistemas separables para una variedad riemanniana en dimensi´on cua-tro. Los sistemas de coordenadas fueron clasificados en funci´on del n´umero de variables ignorables que tuviesen. Los sistemas listados en este trabajo eran tanto ortogonales, coincidiendo con los dados por St¨ackel, como no ortogonales.

(13)

IV

Posteriormente Boyer, Kalnins y Winternitz [20] en 1983 trabajaron con HH(2), espacio de curvatura no constante definido, para n arbitrario, como sigue: consideremos la base est´andar de Cn+1 y sea la forma herm´ıtica

F (x, y) =−¯x0y0+ n X k=1 ¯ xkyk,

esta forma es invariante bajo la acci´on del grupo U (n, 1), el cual act´ua transitivamente en la superficie de Cn+1 dada por

F (y, y) =−1

El grupo U (1) = {ei θ} act´ua libremente en esta variedad mediante y →

ei θy. El espacio de las ´orbitas es HH(n).

Encontraron doce sistemas de coordenadas para los cuales la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi y la de Laplace–Beltrami son separables. Cada uno de los sistemas obtenidos contiene dos variables ignorables y dos esenciales. Mediante la reducci´on del hamiltoniano trivial enHH(2) mediante un sub-grupo abeliano maximal de SU (2, 1), sub-grupo de isometr´ıas de HH(2), se obtiene un hamiltoniano reducido sobre O(2, 1), con un potencial no triv-ial. En este espacio existen nueve sistemas de coordenadas separables. Las coordenadas no ignorables en los sistemas de HH(2) son introducidas de forma que exista separaci´on de variables en el hiperboloide de O(2, 1).

En 1985 los mismos autores [21] extendieron el estudio de la separaci´on de variables para la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi y Laplace–Beltrami a los espacios proyectivos CP (n).

Otra aproximaci´on a la superintegrabilidad ha sido la realizada por Ra˜nada al obtener los sistemas reales y varios complejos en el plano eucl´ıdeo ([116], [119]), partiendo de varios potenciales de Drach con una constante del movimiento c´ubica en los momentos.

Tambi´en Ra˜nada et al. ([118], [121], [122]) estudiaron sistemas super-integrables de una manera unificada para dimensi´on dos sobre la esfera S2 y sobre el plano hiperb´olico H2, recuperando como caso particular los

resultados para el plano eucl´ıdeo obtenidos en [116].

El inter´es en el estudio de la separaci´on de variables en la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi decay´o substancialmente con la introducci´on de los nuevos m´etodos de estudio en mec´anica cl´asica, los cuales hac´ıan m´as ´enfasis en los aspectos cualitativos que en los cuantitativos. Sin embargo, con la investi-gaci´on de Carter [26] en relatividad general dicho inter´es volvi´o a resurgir.

(14)

V

Su principal resultado fue el encontrar que la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi para las geod´esicas en la soluci´on de Kerr pod´ıa ser resuelta mediante sep-araci´on de variables.

En 1993 Winternitz et al. [140] y en 1996 del Olmo et al. ([106], [108]) estudiaron la construcci´on de sistemas superintegrables en hiperboloides mediante la proyecci´on del movimiento libre en espacios homog´eneos de SU (p, q). El trabajo se puede encuadrar dentro de un amplio contexto, por una parte la clasificaci´on de las sub´algebras abelianas maximales de las ´algebras de Lie, las cuales son utilizadas en la reducci´on por simetr´ıa para obtener los sistemas integrables. Por otra, parte en la obtenci´on sis-tem´atica de sistemas maximalmente superintegrables y, finalmente, dentro de la interpretaci´on grupo–te´orica de la separaci´on de variables en ecua-ciones diferenciales en derivadas parciales.

En la literatura tambi´en existen referencias que estudian la superinte-grabilidad en sistemas cu´anticos como por ejemplo Bonatsos et al. ([17], [18]) estudiaron el oscilador arm´onico is´otropo y la versi´on cu´antica del po-tencial de Holt como un oscilador deformado. M´as recientemente Kalnins et al. ([72], [69]) en 1998 han estudiado los potenciales para los cuales la ecuaci´on de Schr¨odinger es maximalmente superintegrable en el espacio eu-cl´ıdeo de dimensi´on tres y en el hiperboloide en dimensi´on dos. Tambi´en citamos a Daskaloyannis [27], que aborda el estudio de los sistemas super-integrables cu´anticos mediante la deformaci´on del ´algebra de Poisson en un ´

algebra cu´antica asociativa, a Kibler et al. con el estudio del sistema de Kepler [79] y, finalmente, a Sheftel et al. [128] que relacionan las simetr´ıas de Lie de segundo orden de la ecuaci´on de Schr¨odinger en el plano con la superintegrabilidad, en el sentido de que las simetr´ıas existen si y s´olo si la ecuaci´on de Schr¨odinger admite la separaci´on de variables.

La construcci´on de sistemas superintegrales, que ser´a estudiada en es-ta memoria, se basa en la reducci´on, aplicando el m´etodo de Marsden– Weinstein [90], de un sistema hamiltoniano con potencial nulo para obtener otro sistema con un potencial asociado superintegrable.

La memoria est´a organizada en cinco cap´ıtulos. En el primero se reunen resultados ya disponibles en la literatura y que ser´an de inter´es para este trabajo con la pretensi´on de que resulte autocontenido. Veremos aqu´ı de manera escueta los fundamentos de la teor´ıa de la reducci´on que ser´a uti-lizada en los cap´ıtulos 2 y 3 para obtener los sistemas superintegrables. El planteamiento de la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi y su posterior resoluci´on ser´a el m´etodo elegido para integrar las ecuaciones del movimiento de los

(15)

VI

sistemas. Veremos en qu´e consiste esta ecuaci´on y la importancia que posee la separaci´on de variables para integrar las ecuaciones, as´ı como los resulta-dos disponibles relacionaresulta-dos con esta separaci´on. Por ´ultimo comentaremos los principales resultados relacionados con las sub´algebras abelianas maxi-males que ser´an utilizadas en la reducci´on.

En el cap´ıtulo 2 estudiaremos los sistemas superintegrables en dimensi´on uno asociados a las sub´algebras de su(2) y su(1, 1). En el primer caso existe ´

unicamente la sub´algebra de Cartan compacta y para su(1, 1) encontramos tres: la Cartan compacta, la Cartan no compacta y una nilpotente. Se estudiar´an los espacios de fase y se resolver´a la ecuaci´on de Hamilton– Jacobi asociada a cada uno de ellos.

El cap´ıtulo 3 se ocupa de los sistemas en dimensi´on dos asociados a las sub´algebras abelianas maximales de su(3) y su(2, 1). Encontramos uno y cuatro casos, respectivamente. Al igual que en el cap´ıtulo anterior se estudiar´a la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi y tambi´en las integrales primeras que les caracterizan como superintegrables.

Una visi´on unificada en cualquier dimensi´on para la sub´algebra de Car-tan compacta de su(p, q) ser´a el objeto del cap´ıtulo 4. Para ello introducire-mos el formalismo de las ´algebras de Cayley-Klein [9], [51] que permite un tratamiento unificado de los hamiltonianos reducidos asociados a esta sub´algebra de su(p, q).

A continuaci´on analizaremos la aplicaci´on de las contracciones de tipo In¨on¨u–Wigner ([58], [59]) a la obtenci´on de nuevos sistemas superinte-grables. Lo veremos en el cap´ıtulo 5 aplicado a la sub´algebra de Cartan compacta.

En el cap´ıtulo 6, estudiaremos la versi´on cu´antica de estos sistemas cl´asicos. Definiremos el operador hamiltoniano como la restricci´on a un determinado espacio de funciones del operador Casimir correspondiente. Reduciremos el problema de valores propios para este hamiltoniano al que encontrar´ıamos al aplicar la cuantizaci´on can´onica sin m´as que expresar la ecuaci´on diferencial resultante en su forma normal. El m´etodo que se uti-lizaremos para calcular los valores y vectores propios es el de factorizaci´on de Infeld y Hull [57]. Obtendremos familias de hamiltonianos dependientes de un par´ametro n, con la condici´on de que para n = 0 recuperemos el sistema inicial H. Gracias a la factorizaci´on podremos conocer de manera inmediata un estado propio para cada uno de sus componentes de la familia y como utilizarlo para construir un estado propio para el sistema H y su valor propio asociado.

(16)

VII

Finaliza la memoria con un ap´endice en el que, a modo de resumen vemos los sistemas superintegrables asociados a las sub´algebras abelianas maximales de su(2, 2).

(17)

Parte I

La reducci´

on simpl´

ectica y la

ecuaci´

on de Hamilton–Jacobi

(18)

Cap´ıtulo 1

Introducci´

on

En este cap´ıtulo vamos a reunir los conceptos que iremos utilizando a lo largo de la memoria. En los dos cap´ıtulos 2 y 3 trataremos la obten-ci´on de los sistemas superintegrables mediante la reducci´on simpl´ectica de Marsden–Weinstein [90] utilizando sub´algebras abelianas maximales [56], [107]. Comentaremos en primer lugar las definiciones m´as relevantes para el trabajo.

A continuaci´on veremos los fundamentos de la ecuaci´on de Hamilton– Jacobi y de la separaci´on de variables en la misma, como m´etodo para integrar la ecuaci´on en derivadas parciales. Estas ideas ser´an aplicadas para integrar las ecuaciones del movimiento de los sistemas que trataremos en los cap´ıtulos 2 y 3.

Finalizaremos con una breve descripci´on de las sub´algebras abelianas maximales de su(p, q). Veremos en este punto las diferentes sub´algebras que ser´an utilizadas en la memoria.

1.1.

Reducci´

on simpl´

ectica

La reducci´on por simetr´ıa ([90], [1], [40], [44]) ha sido aplicada a nu-merosos problemas en las ´ultimas d´ecadas. Arnold [6] en el a˜no 1966 dio una visi´on unificada del problema del cuerpo r´ıgido en ausencia de fuerzas externas. Las ecuaciones de Euler para el mismo son ([84],[41])

I1Ω˙1 = (I2−I1) Ω2Ω3, I2 ˙Ω2= (I3−I1) Ω3Ω1, I3 ˙Ω3 = (I1−I2) Ω1Ω2,

donde hemos llamado Ii, i = 1, 2, 3, a los momentos de inercia y Ωi a las

componetes del vector velocidad angular. Podemos encontrar una estruc-9

(19)

10 Introducci´on tura hamiltoniana para las ecuaciones del s´olido r´ıgido introduciendo el momento angular

Πi= IiΩi, i = 1, 2, 3 ,

con lo que las ecuaciones de Euler se transforman en ˙ Π1 = I2− I3 I2I3 Π2Π3, Π˙2 = I3− I1 I3I1 Π3Π1, Π˙3 = I1− I2 I1I2 Π1Π2, (1.1)

es decir ˙Π = Π× Ω. Si consideramos el corchete de Poisson sobre las fun-ciones que act´uan sobre Π como el dado por

{F, G}(Π) = −Π · (∇ F × ∇G) , y el hamiltoniano H = 12 Π 2 1 I1 + Π 2 2 I2 + Π 2 3 I3  , (1.2)

entonces las ecuaciones de Euler son equivalentes a ˙F ={F, H}.

Desde otro punto de vista las ecuaciones (1.1) pueden ser entendidas como la evoluci´on del punto con coordenadas (Π1, Π2, Π3) en un espacio

tridimensional. Una constante del movimiento es la dada por el m´odulo del momento angular total ||Π||2 = Π2

1 + Π22 + Π23, luego la evoluci´on de

cualquier punto est´a restringido a la esfera ||Π||2 = cte. Esta esfera es el

espacio de fase reducido para las ecuaciones del cuerpo r´ıgido y sobre ´el tenemos definido el hamiltoniano (1.2).

Las soluciones a (1.1) est´an restringidas a las curvas de nivel de H, las cuales son en general elipsoides, as´ı como a las esferas ||Π|| = cte, las intersecci´on de las dos superficies son las trayectorias del cuerpo r´ıgido.

En el problema de la rotaci´on libre del s´olido r´ıgido el espacio de fase es T?SO(3) que tiene dimensi´on seis y puede ser parametrizado por los tres

´

angulos de Euler y sus momentos conjugados. Podemos pasar de dimensi´on seis a dimensi´on dos aprovechando

1. la invariancia rotacional del hamiltoniano y

2. la existencia de una cantidad que se conserva, µ, que es el momento angular.

Estas dos condiciones se pueden generalizar a sistemas mec´anicos arbitrar-ios que presenten simetr´ıa siendo ´esta la base de la reducci´on de Marsden– Weinstein [90]. Veamos como ser´ıa esta generalizaci´on, sea P el espacio

(20)

1.1 Reducci´on simpl´ectica 11 de fase del sistema y supongamos que existe un grupo G de simetr´ıa que transforma P en si mismo mediante una transformaci´on can´onica. La gen-eralizaci´on de la condici´on 2 se realiza definiendo una cantidad conservada denominada aplicaci´on momentoJ .

De manera similar a como en el ejemplo del s´olido r´ıgido consider´abamos el conjunto en el que el momento angular total tiene un valor fijo ahora tomaremos el conjunto de todos los puntos del espacio de fase para los cuales la aplicaci´on momentoJ tiene un determinado valor µ, es decir las µ–curvas de nivel para J .

Finalmente, el an´alogo a la esfera invariante ser´a el espacio de fase reducido Pµ. Para su construcci´on consideremos el µ–conjunto de nivel

paraJ en el cual dos puntos, que pueden ser transformados uno en el otro mediante una transformaci´on del grupo de simetr´ıa, est´an identificados.

El teorema de la reducci´on nos dice que Pµ hereda la estructura

sim-pl´ectica (o el corchete de Poisson) de la de P y puede ser utilizado como nuevo espacio de fase. Las trayectorias dadas por el hamiltoniano H en P determinan las correspondientes trayectorias en el espacio de fase reducido. El sistema din´amico nuevo, que obtenemos mediante este procedimiento, se llama el sistema reducido.

Dentro de este proceso es de gran importancia la obtenci´on de la apli-caci´on momento. Veamos a continuaci´on como definir esta cantidad conser-vada.

Sea G un grupo de Lie, g su ´algebra de Lie asociada yP una variedad de Poisson sobre la que act´ua G mediante aplicaciones de Poisson ([91], [92]), es decir mediante una aplicaci´on f : P1→ P2 entre dos variedades de

Poisson (P1,{ , }1) y (P2,{ , }2) tal que f?{F, G}2 ={f?F, f?G}1. Tenemos

dos acciones definidas sobre P, por una parte la del grupo G definida para todo g ∈ G sobre z ∈ P, denotada g.z, y por otra la acci´on infinitesimal de g sobre P dada por la aplicaci´on

g−→ X(P) ξ −→ ξP

donde el campo vectorial ξP en z es obtenido diferenciando g · z en la direcci´on ξ para g = e, es decir

ξP(z) = d dt

h et ξ · zi

t=0 ,

(21)

12 Introducci´on Definici´on 1. Diremos que una aplicaci´on J : P → g? es una aplicaci´on

momento si el campo vectorial asociado a hJ , ξi = hJ (z), ξi coincide con el campo ξP∀ ξ ∈ g, es decir

XhJ ,ξi= ξP

La aplicaci´on momento ser´a una cantidad conservada si se cumple el siguiente resultado

Teorema 1. (Noether) Si H es un hamiltoniano G–invariante sobre P entoncesJ se conserva sobre las trayectorias del campo vectorial XH.

Para los sistemas que estudiaremos en esta memoria ser´a importante definir las aplicaciones momento sobre los fibrados cotangentes.

Sea P una variedad sobre la que act´ua G. Esta acci´on induce a su vez una acci´on de G sobre T?P mediante el levantamiento cotangente, la cual es siempre simpl´ectica y por tanto Poisson. Se verifica que

Teorema 2. Una aplicaci´on momento para un levantamiento cotangente est´a dada por

J : T?P −→ g?

pq−→ hJ , ξi(pq) =hpq, ξP(q)i

Si utilizamos coordenadas can´onicas entonces pq = (qi, pj) y si

defini-mos las funciones de acci´on Aiα mediante (ξQ)i= Aiα(q)ξα entonces

hJ , ξi(pq) = piAiα(q) ξα,

y por consiguiente

Jα = piAiα(q)

Veamos un poco m´as en detalle la reducci´on. Podemos considerar tres casos de reducci´on seg´un el nivel de generalidad, la reducci´on de Poisson, la simpl´ectica y la reducci´on del fibrado cotangente, siendo el m´as general el primero y el menos el ´ultimo.

En la reducci´on de Poisson consideremos una variedad de PoissonP y un grupo de Lie G que act´ua sobre ella mediante aplicaciones de Pois-son. Suponiendo que P/G sea una variedad C∞ diferenciable podemos

dotarla de una estructura de Poisson ´unica tal que la proyecci´on can´onica π :P → P/G sea una aplicaci´on de Poisson. Para construir esta estructura

(22)

1.1 Reducci´on simpl´ectica 13 consideremos dos aplicaciones f, k :P/G → R y sean F = f ◦π y K = k ◦π, entonces

{f, k}P/G◦ π = {F, K}P.

Para el caso particular P = T?G tenemos el siguiente resultado

Teorema 3. (Reducci´on de Lie–Poisson). Sea P = T?G y supong-amos que G act´ua sobre P mediante el levantamiento cotangente de las translaciones por la izquierda. Si se dota a g?con el corchete de Lie–Poisson, con signo negativo, entonces P/G w g?.

En el contexto de la reducci´on simpl´ectica consideremos una variedad simpl´ectica (P, Ω) y un grupo de Lie que act´ua sobre P mediante apli-caciones simpl´ecticas, es decir mediante una acci´on simpl´ectica. Sea J una aplicaci´on momento equivariante y H un hamiltoniano G–invariante definido sobreP. Llamemos Gµal subgrupo de isotrop´ıa de µ∈ g?, es decir

al conjunto {g ∈ G | g · µ = µ}. Debido a la equivariancia Gµ deja

invari-ante a J−1(µ). Supongamos que µ es un valor regular de J , de forma que

J−1(µ) es una variedad suave, y que Gµ act´ua de manera libre y propia

sobre Jµ−1, de forma que

Pµ:=J−1(µ)/Gµ

sea una variedad suave. Consideremos la aplicaci´on inclusi´on dada por iµ:

J−1(µ)→ P y la proyecci´on πµ:J−1(µ)→ Pµ. Tenemos que

dim Pµ= dimP − dim G − dim Gµ,

y finalmente

Teorema 4. Marsden–Weinstein([90]). Existe una ´unica estructura simpl´ectica Ωµ enPµ cumpliendo

i?µΩ = π?µΩµ.

A partir del hamiltoniano G–invarianteH definimos el hamiltoniano re-ducidoHµ:Pµ→ R mediante H = Hµ◦πµ. En la reducci´on las trayectorias

de XH se proyectan en las trayectorias de XHµ. El proceso contrario es la

reconstrucci´onde las trayectorias de XH a partir de las de XHµ.

Corolario 1. Representemos por Oµ la ´orbita coadjunta a trav´es de µ.

Como caso particular de la reducci´on simpl´ectica tenemos (T?G)µwOµ

(23)

14 Introducci´on La estructura simpl´ectica que hereda Oµ es llamada la estructura

sim-pl´ectica de la ´orbita.

Por ´ultimo Kazhdan, Kostant y Stenberg [77] en 1978 establecieron el siguiente teorema

Teorema 5. (Reducci´on de la ´orbita). La variedad Pµpuede ser

con-struida de forma alternativa como

POµ =J−1(Oµ)/G ,

dondeOµ∈ g? es la ´orbita coadjunta a trav´es de µ. Los espaciosPµ yPOµ

son isomorfos.

1.2.

La ecuaci´

on de Hamilton–Jacobi

Una vez obtenidos los sistemas mediante la reducci´on simpl´ectica pro-cederemos a integrar las ecuaciones del movimiento. Para tal fin utilizare-mos el formalismo de Hamilton–Jacobi, lo cual no es necesario para los sistemas con un grado de libertad, pero s´ı es conveniente para los de dos y m´as. Describiremos en lo que sigue los fundamentos de esta teor´ıa para lo cual nos hemos basado en [5], [41] y [84].

Consideremos la acci´on definida a trav´es de la integral S =

Z t2

t1

L dt ,

a lo largo de una trayectoria entre las posiciones q1 y q2 en los que se

encuentra el sistema en los instantes t1 y t2. Veamos aS como la magnitud

que caracteriza movimientos reales, los que verdaderamente sigue el sistema, entre un origen com´un q(t1) = q1 y un punto arbitrario alcanzado por el

sistema en t2.

Para un grado de libertad la variaci´on de la acci´on cuando pasamos de una trayectoria a otra viene dada por

δS = ∂L ∂ ˙q δq t2 t1 + Z t2 t1  ∂L ∂q − ∂t ∂L ∂ ˙q  δq dt .

Puesto que las trayectorias reales satisfacen las ecuaciones de Lagrange la integral vale cero y en el primer sumando hacemos δq(t1) = 0 y δq(t2) = δq

(24)

1.2 La ecuaci´on de Hamilton–Jacobi 15 con lo que δS = p δq. Extendiendo el mismo resultado para varios grados de libertad

δS =X

i

piδqi,

lo que implica que

S ∂qi

= pi (1.3)

De la definici´on de acci´on tenemos que dS

dt = L

y si consideramos S como una funci´on de las coordenadas dS dt = ∂S ∂t + X i ∂S ∂qi ˙qi = ∂S ∂t + X i pi ˙qi con lo que ∂S ∂t = L− X i pi ˙qi, es decir ∂S ∂t +H(q, p, t) = 0 , (1.4)

sustituyendo (1.3) encontramos la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi ([1], [41], [114]). ∂S ∂t +H  q1, . . . , qn, ∂S ∂q1 , . . . , ∂S ∂qn , t  = 0 (1.5)

ecuaci´on en derivadas parciales de primer orden que debe ser satisfecha por la funci´on S(q, t).

Como toda ecuaci´on en derivadas parciales de primer orden tiene una soluci´on dependiente de una funci´on arbitraria, es la integral general de la ecuaci´on. La ecuaci´on de Hamilton–Jacobi ser´a la base de un m´etodo que permitir´a integrar las ecuaciones del movimiento.

En las aplicaciones es de uso m´as frecuente la integral completa o funci´on principal de Hamilton, es decir una soluci´on a la ecuaci´on que contiene tan-tas constantes como variables independientes. En la ecuaci´on de Hamilton– Jacobi las variables independientes son las coordenadas y el tiempo, por tanto, si tenemos n grados de libertad la integral completa debe contener n + 1 constantes. Ahora bien, la funci´on S s´olo interviene a trav´es de sus

(25)

16 Introducci´on derivadas parciales lo que hace que una de estas constantes sea aditiva con lo que una integral completa ser´a de la forma

S = f(q1, . . . , qn, α1, . . . , αn, t) + A , (1.6)

donde α1, . . . , αn y A son las constantes anteriormente mencionadas.

Si el hamiltoniano no depende del tiempo, como ser´a nuestro caso, la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi se simplifica ya que la acci´on se escribe como S = S0(q)− E t y la ecuaci´on resultante es H  q1, . . . , qn, ∂S0 ∂q1 , . . . ,∂S0 ∂qn  = E

Veamos cual es la relaci´on entre la integral completa y la soluci´on a las ecuaciones del movimiento, para lo cual necesitaremos la idea de la trans-formaci´on can´onica. Cuando resolvemos un problema mec´anico la elecci´on de las coordenadas generalizadas qi la realizamos pidiendo ´unicamente n

magnitudes arbitrarias que definan un´ıvocamente la posici´on del sistema en el espacio. El aspecto formal de las ecuaciones de Lagrange no depende de esta elecci´on, son invariantes frente a un cambio, una transformaci´on, de las coordenadas q1, . . . , qn a Q1, . . . , Qn mediante Qi = Qi(q, t).

Respecto a las ecuaciones de Hamilton tambi´en son invariantes pero debido a la igualdad de categor´ıa entre coordenadas y momentos la trans-formaci´on incluye a ambos

Qi = Qi(p, q, t) Pi= Pi(p, q, t) .

Sin embargo, las ecuaciones del movimiento no conservan la forma can´onica para cualquier transformaci´on de este tipo, cuando lo hacen, es decir cuando tenemos que ˙ Qi = ∂H 0 ∂Pi ˙ Pi=−∂H 0 ∂Qi ,

para el nuevo hamiltoniano H0(P, Q) decimos que estamos ante una trans-formaci´on can´onica.

Veamos cuando obtendremos tales transformaciones. Las ecuaciones de Hamilton son equivalentes a escribir el principio de la m´ınima acci´on como

δ Z X i pidqi− H dt ! = 0 , (1.7)

(26)

1.2 La ecuaci´on de Hamilton–Jacobi 17 donde la variaci´on se extiende independientemente a todas las coordenadas y momentos. Este extremal es llamado la caracter´ıstica del problema de Cauchy S(q, t0) = S0(q), ∂S ∂t +H  ∂S ∂q, q, t  = 0 , (1.8)

que parte del punto q0. Si el valor t1 est´a suficientemente pr´oximo a t0

entonces las caracter´ısticas que parten de puntos pr´oximos a q0no se cortan

para t0 ≤ t ≤ t1,|q − q0| < R. Gracias a esto q0 y t pueden ser tomados

como coordenadas en la regi´on |q − q0| < R , t0 ≤ t ≤ t1. Si construimos la

funci´on de acci´on con condici´on inicial S0

S(A) = S0(q0) +

Z A

q0,t0

L(q, ˙q, t) dt , entonces esta funci´on es una soluci´on del problema (1.8).

Si queremos que las nuevas coordenadas Pi y Qi cumplan las ecuaciones

de Hamilton entonces δ Z X i PidQi− H0dt = 0 . (1.9)

Las ecuaciones (1.7) y (1.9) ser´an equivalentes si sus integrandos difieren en la diferencial total de una funci´on F de las coordenadas y del tiempo llamada funci´on generatriz de la transformaci´on. Tenemos entonces que

X i pidqi− H dt = X i PidQi− H0dt + dF , o lo que es lo mismo dF =X i pidqi− X i PidQi+ (H0− H)dt , (1.10) con lo que pi= ∂F ∂qi , Pi=− ∂F ∂Qi , H0 = H + ∂F ∂t ,

estas expresiones proporcionan, una vez conocida F , la relaci´on entre las antiguas variables (p, q) y las nuevas (P , Q) y el nuevo hamiltoniano, que coincidir´a con el antiguo en el caso de que F no dependa expl´ıcitamente del tiempo.

(27)

18 Introducci´on Si nos interesa expresar la funci´on generatriz no en funci´on de las co-ordenadas y el tiempo F = F (q, Q, t), como hab´ıamos hecho, sino como F = F (q, P, t) entonces realizamos una transformaci´on de Legendre en (1.10) y la escribimos como d(F +X i PiQi) = X i pidqi+ X i QidPi+ (H0− H) dt .

La nueva funci´on generatriz ser´a Φ(q, P, t) = F +P

iPiQi y encontramos que pi = ∂Φ ∂qi , Qi= ∂Φ ∂Pi , H0 = H +∂Φ ∂t . (1.11)

De un modo similar se pueden encontrar las funciones generatrices para las variables (p, Q) y (p, P ).

Recordemos que estamos viendo la relaci´on entre una integral comple-ta de la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi y la soluci´on de las ecuaciones del movimiento. Hagamos una transformaci´on can´onica de las variables (p, q) a las nuevas que ser´an β1, . . . , βn para las coordenadas y α1, . . . , αn para

los momentos. Consideremos como funci´on generatriz a f (q, α, t) dada por (1.6). Puesto que la funci´on generatriz depende de las coordenadas antiguas y de los nuevos momentos las f´ormulas de la transformaci´on son las dadas por (1.11), es decir pi = ∂f ∂qi , βi= ∂f ∂αi , H0 = H + ∂f ∂t ,

pero como f (q, α, t) satisface la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi el nuevo hamiltoniano es nulo

H0= H + ∂f ∂t = 0 ,

con lo que las ecuaciones can´onicas en las nuevas variables son αi = cte , βi= cte ,

y las n ecuaciones ∂α∂f

i = βi nos dan las n coordenadas q en funci´on de las

2 n constantes α y β y del tiempo. Tenemos, por tanto, la integral de las ecuaciones del movimiento.

Resumiendo el m´etodo de Hamilton–Jacobi parte del hamiltoniano del sistema a estudiar, se considera la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi y se calcula la integral completa (1.6). Derivando respecto a las constantes α e igualando las derivadas a las constantes β formamos un sistema de n ecuaciones

∂S ∂αi

(28)

1.3 Separaci´on de variables en la ecuaci´on de H–J 19 cuya soluci´on nos da las coordenadas q en funci´on del tiempo y de las 2 n constantes arbitrarias. Para calcular los momentos utilizamos

pi = ∂S

∂qi

1.3.

Separaci´

on de variables en la ecuaci´

on de

Ha-milton–Jacobi

La separaci´on de variables en los sistemas hamiltonianos ha sido am-pliamente estudiada en la literatura ([82], [83], [89], [93], [95]). Mediante la aplicaci´on del m´etodo de Hamilton–Jacobi para calcular la soluci´on de las ecuaciones de movimiento pasamos de tener que resolver las 2 n ecuaciones diferenciales ordinarias que son las ecuaciones can´onicas a tener que cal-cular la soluci´on a una ecuaci´on en derivadas parciales, lo cual en general supone una gran complicaci´on.

A pesar de ella el m´etodo de Hamilton–Jacobi ha demostrado ser eficaz en la resoluci´on de problemas en donde otros m´etodos no proporcionan re-sultados. Existen ciertos casos en los que esta dificultad puede ser subsana-da. Nos referimos a aquellos sistemas para los cuales es posible encontrar uno o varios sistemas de coordenadas que hacen separable la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi [142]. En esta situaci´on la soluci´on siempre se puede re-ducir a cuadraturas. Veamos cual ser´ıa el procedimiento (nos hemos basado en [5], [41] y [84]).

Supongamos que para un sistema adecuado de coordenadas una de el-las, q1 y la derivada ∂q∂S1 aparecen en la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi como

una combinaci´on φ(q1,∂q∂S1) en la cual no aparecen las restantes

coorde-nadas, derivadas o el tiempo. En este caso decimos que la coordenada q1 es

separable. La ecuaci´on de Hamilton–Jacobi presentar´a una forma de Φ  qi, ∂S ∂qi , t,∂S ∂t, φ(q1, ∂S ∂q1 )  = 0 i = 2,· · · , n (1.13) La soluci´on que buscaremos ser´a de la forma

S = S0(qi, t) +S1(q1) , (1.14)

que sustituida en (1.13) hace que Φ  qi, ∂S0 ∂qi , t,∂S0 ∂t , φ(q1, dS1 dq1 )  = 0 . (1.15)

(29)

20 Introducci´on Supongamos que hemos calculado la soluci´on (1.14) si variamos q1 dicha

variaci´on s´olo se reflejar´a en la funci´on φ. Para que (1.15) sea una identidad la funci´on φ debe ser una constante y obtenemos dos ecuaciones

φ(q1, dS1 dq1 ) = α1, Φ  qi, ∂S0 ∂qi , t,∂S0 ∂t , α1  = 0 ,

donde α1 es una constante arbitraria. La primera ecuaci´on es una ecuaci´on

diferencial ordinaria que nos proporciona S1(q1) mediante integraci´on. La

segunda es de nuevo una ecuaci´on en derivadas parciales pero con una variable menos.

Si se puede extender este procedimiento a todas las variables decimos que estamos ante unas variables completamente separables y entonces la integral de la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi queda reducida a cuadraturas. Podemos ver la aplicaci´on del m´etodo de Hamilton–Jacobi a sistemas separables en [5] donde se estudia el problema de la atracci´on por dos centros fijos con igual masa y las geod´esicas en un elipsoide y un listado de sistemas con ecuaciones separables en coordenadas esf´ericas, parab´olicas y el´ıpticas en [84].

Si el sistema que estudiamos fuera conservativo la integral es de la forma

S =X

i

Si(qi, α1, . . . , αn)− E(α1, . . . , αs) t

La dificultad mayor para llevar a cabo este desarrollo consiste en encon-trar las coordenadas que hagan separable la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi. Como ya hemos mencionado los primeros resultados sobre la separaci´on de variables en la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi fueron los dados por Stackel para sistemas ortogonales [41], donde se daban condiciones necesarias y suficientes para la separabilidad en determinadas situaciones. El estudio se aplicaba a los sistemas que cumpliesen las siguientes restricciones

1. El hamiltoniano es una cantidad conservada.

2. El Lagrangiano es una funci´on cuadr´atica de las velocidades general-izadas, con lo que puede escribirse formalmente como

H = 1

2(p− a) T

(30)

1.3 Separaci´on de variables en la ecuaci´on de H–J 21 3. El sistema de coordenadas generalizadas qi es ortogonal con lo que la

matriz T es diagonal. La matriz inversa T−1 es diagonal a su vez y tiene elementos no nulos.

(T−1)i i =

1 Ti i

Para estos sistemas las condiciones de Stackel son:

1. El vector a tiene elementos ai = ai(qi) funci´on ´unicamente de las

coordenadas.

2. El potencial V (q) puede escribirse como V (q) =X

i

Vi(qi)

Ti i

3. Existe una matriz φ∈ Mn×n con elementos φi j = φi j(qi) tal que

(φ−1)1 j=

1 Tj j

.

Cumpli´endose las mismas aseguramos que la ecuaci´on de Hamilton– Jacobi ser´a totalmente separable. La funci´on caracter´ıstica de Hamilton ser´a

W (q) =X

i

Wi(qi) ,

verificando las funciones Wi ecuaciones de la forma

 ∂Wi

∂qi − ai

2

=−2 Vi(qi) + 2 φi jγj,

siendo γj constantes de integraci´on. Podemos citar trabajos posteriores en

la separaci´on de la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi como los de Benenti ([12]– [15]), en los que se utilizan argumentos geom´etricos para la separaci´on de variables y los de Havas en 1975 ([49], [50]) en donde se dan condiciones su-ficientes sobre los sistemas de coordenadas que hacen separable la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi, de Schr¨odinger, de Helmoltz y de Laplace. Tambi´en citamos a Huaux [55].

(31)

22 Introducci´on

1.4.

Sub´

algebras abelianas maximales de su(p, q)

La obtenci´on de los sistemas superintegrables que realizaremos en los cap´ıtulos 2 y 3 de la memoria se basa en la utilizaci´on sistem´atica de sub´algebras abelianas maximales. Vamos a ver las principales definiciones y resultados en relaci´on con este tema, para ello hemos utilizado [107] y [140].

Consideremos un ´algebra de Lie A que en nuestro caso ser´a su(p, q) y tambi´en su grupo de Lie correspondiente G SU (p, q).

Definimos una sub´algebra abeliana maximalM deA como toda ´algebra de Lie que cumpla

1. M ⊂ A , [M , M] = 0, 2. CAM = M ,

dondeCAM representa el centralizador de M en su(p, q) el cual est´a definido como

CAM ≡ {x ∈ A/ [x , y] = 0 , ∀ y ∈ M} .

Una sub´algebra de Cartan M de A es aquella cuyo normalizador es la propia sub´algebra, es decir

NAM = M NAM ={x ∈ A/ [x , y] ∈ M , ∀ y ∈ M}

Las sub´algebras de Cartan de todas las ´algebras de Lie reales simples fueron clasificadas por Kostant y Sugiura. Kravchuk proporcion´o el funda-mento para clasificar las sub´algebras maximales abelianas nilpotentes, las cuales consisten en elementos nilpotentes enA, los cuales est´an representa-dos por matrices nilpotentes en cualquier representaci´on finito dimensional de A.

La clasificaci´on de las sub´algebras abelianas maximales se ha extendidos a las ´algebras simpl´ecticas [111], pseudo–ortogonales [56] y pseudo–unitarias [107].

A continuaci´on vamos a ver algunos resultados sobre las sub´algebras maximales de su(p, q) y su clasificaci´on. Realizaremos la sub´algebra y el correspondiente grupo de Lie mediante matrices complejas

su(p , q)∼ {X ∈ Cn×n/ X K + K X†= 0 , TrX = 0} SU (p , q)∼ {G ∈ Cn×n/ G K G†= K , det G = 1} ,

(32)

1.4 Sub´algebras abelianas maximales de su(p, q) 23 donde K = K†∈ Cn×n, n = p + q, sig(K) = (p , q).

Una sub´algebra abeliana maximal de su(p , q) estar´a representada por {M , K} y diremos que dos sub´algebras {M, K} y {M0, K0} son equivalentes si existe una matriz H ∈ GL(n , C) fija tal que

H X0H−1= X H K0H†= K ,

para todo X0 ∈ M0, de esta forma s´olo fijamos la signatura del tensor

m´etrico K.

En su(p , q) existen tres tipos de sub´algebras abelianas maximales: 1. Ortogonalmente descomponibles.

2. Ortogonalmente indescomponibles pero descomponibles. 3. Ortogonalmente indescomponibles e indescomponibles.

Citamos a continuaci´on unos teoremas que permiten construir cada uno de los tres tipos de sub´algebras que acabamos de citar.

Teorema 6. Las sub´algebras abelianas maximales ortogonalmente de-scomponibles de su(p , q) se obtienen al considerar todas las particiones de (p , q) tales que (p , q) = (p1, q1) +· · · + (pr, qr), p = r X i=1 pi, q = r X i=1 qi, r≥ 2 , donde p1 + q1 ≥ p2+ q2 ≥ · · · ≥ pr+ qr ≥ 1 , qi = 0→ pi = 1 , pi = 0 →

qi= 1. Para cada una de las anteriores particiones construimos el conjunto

de matrices formado por

M =    M1 . .. Mr   , K =    K1 . .. Kr   

tal que (Mi, Ki) es una sub´algebra abeliana maximal ortogonalmente

in-descomponible del ´algebra u(pi, qi).

Respecto de la segunda clase de sub´algebras abelianas maximales citada anteriormente tenemos el siguiente teorema

(33)

24 Introducci´on Teorema 7. Una sub´algebra maximal abeliana ortogonalmente indescom-ponible pero descomindescom-ponible de su(p , q) existe si y s´olo si p = q≥ 1. Est´an representadas por el conjunto de matrices

X =A 0 0 −A†  K = 0 Ip Ip 0 

donde A es una sub´algebra abeliana maximal indescomponible de gl (p , C) . Finalmente para el tercer tipo de sub´algebras de su(p, q) tenemos que Teorema 8. Una sub´algebra maximal abeliana ortogonalmente indescom-ponible e indescomindescom-ponible de su(p, q) es una sub´algebra abeliana maximal nilpotente y est´a caracterizada por la signatura de Kravchuk

(λ, µ, λ), 2 λ + µ = p + q, 1≤ λ ≤ q, λ, µ ∈ Z .

Una sub´algebra nilpotente con signatura (λ, µ, λ) admite la forma nor-mal de Kravchuk y es representada por las siguientes matrices

X =   0 A Y 0 S −H A† 0 0 0  , K =   Iλ H Iλ  ,

con las condiciones

H = H†∈ Cµ×µ, sig H = (p− λ, q − λ), Y = −Y†∈ Cλ×λ A∈ Cλ×µ, S H =−H S∈ Cµ×µ

La matriz S es nilpotente. Debido a la conmutatividad se tiene que cumplir

A H A0†= A0H A†, A S0 = A0S, [S S0] = 0 ,

donde X ∈ M y X0 ∈ M. La matriz antiherm´ıtica es libre y S depende

linealmente de A.

Existen dos tipos de sub´algebras abelianas nilpotentes en su(p, q): 1. Aquellas en las que la primera fila de A es elegida real y las restantes

filas dependen linealmente de la primera, al igual que S. 2. Existen restricciones en la elecci´on de la primera fila de A.

(34)

1.4 Sub´algebras abelianas maximales de su(p, q) 25 Las sub´algebras de Cartan de su(p, q), salvo en el caso de su(1, 1) son ortogonalmente descomponibles con un descomposici´on dada por

(p, q) = r (1, 1) + (p− s) (1, 0) + (q − r) (0, 1), 0 ≤ r ≤ q

La sub´algebra de Cartan Mr tiene una sub´algebra compacta maximal de

dimensi´on p− s que est´a representada por las matrices

Mr=           i c0 . .. i cn−2 r Q1 . .. Qr           , K =Ip−q Iq× K0  , donde K0 =1 0 0 −1  , Qj = i aj i bj −i bj i aj  , aj, bj ∈ R, 1 ≤ j ≤ r ≤ q n−2 r X µ=0 cµ+ 2 r X j=1 aj = 0, n = p + q− 1 .

(35)

Parte II

Sistemas superintegrables en

dimensi´

on uno y dos

(36)

Cap´ıtulo 2

Sistemas superintegrables en

dimensi´

on uno

Comenzamos en este cap´ıtulo a estudiar sistemas en dimensi´on uno. To-dos son maximalmente integrables y ser´an obtenidos mediante la reducci´on partiendo de variedades de tipo SU (p, q), en este caso SU (2) y SU (1, 1).

2.1.

Reducci´

on por simetr´ıa en SU (2)

Consideremos la variedad C2 y sobre ella definida una acci´on mediante la multiplicaci´on matricial

Φ : U (2)×C2 −→ C2 (g , x) −→ g · x

Sea una base de la sub´algebra de Cartan compacta de u(2) la dada por el conjunto de matrices E0 = i 00 0  , E1=0 00 i  ,

y llamemos E0,E1 a la correspondiente base dual. Un elemento gen´erico de la sub´algebra ser´a de la forma E = α0E

0 + α1E1, αi ∈ R , i = 0, 1. El

generador infinitesimal de la acci´on Φ asociado a E es el campo vectorial que obtenemos al definir la funci´on Φe−t E seg´un

Φe−t E : C2−→ C2 y0 y1  −→ ei α 0t ei α1t ! y0 y1  = y 0ei α0t y1ei α1t ! , 29

(37)

30 Sistemas superintegrables en dimensi´on uno y derivando ξ ≡ d dtΦet ξ t=0 =−i α 0y0 y0 − i α1y1∂y1.

Consideremos el campo vectorial real asociado a este generador infinites-imal, es decir, el campo que acabamos de obtener al que le sumamos su complejo conjugado

ξC2 =−i α0y0∂y0− i α1y1∂y1 + c. c.

Para calcular el levantamiento cotangente de la acci´on al fibrado cotan-gente T?C2 necesitamos definir la funci´on momento [91] de un campo vec-torial P : X(P ) −→ F(T?P ) X −→ P(X )(αq) =< αq,X (q) > , donde q ∈ P ≡ C2y α q= p0dy0+p1dy1+q0d¯y0+q1d¯y1 ∈ T?C2. Aplicado a ξC2 nos queda P(ξC2)(αq) =< αq, ξC2(αq) >=−i α0y0p0− i α1y1p1+ c. c.

N´otese que hemos utilizado que qµ = ¯pµ, µ = 0, 1, ya que de esta manera

αq es una 1–forma real. El levantamiento cotangente de ξC2, al que

rep-resentaremos por ξL

C2, es el campo vectorial asociado mediante la 2–forma

simpl´ectica a la funci´on momento, es decir la que se obtiene al aplicar iξL

C2

ω = dP(ξC2) .

Consideremos en el fibrado contangente T?C2 la 1–forma de Liouville en coordenadas (yµ, pµ) , µ = 0, 1,

Θ = pµdyµ+ ¯pµd¯yµ,

la 2–forma cerrada que utilizaremos ser´a ω =−dθ y est´a dada por

ω = dyµ∧ dpµ+ d¯yµ∧ d¯pµ. (2.1)

Encontramos por una parte que dP(ξC2) = ∂P(ξC2) ∂y0 dy 0+ ∂P(ξC2) ∂y1 dy 1+∂P(ξC2) ∂p0 dp0 +∂P(ξC2) ∂p1 dp1+ c. c. = − i α0p0dy0− i α1p1dy1− i α0y0dp0− i α1y1dp1+ c. c. ,

(38)

2.1 Reducci´on por simetr´ıa en SU (2) 31 y por otro lado que

iξL C2

ω = iξL C2

(dy0∧ dp0+ dy1∧ dp1+ c. c.) ,

igualando ambas ecuaciones encontramos que

dyµ(ξCL2) =−i αµyµ, dpµ(ξCL2) = i αµpµ µ = 0, 1

y las respectivas relaciones con los complejos conjugados. Con ello obten-emos que el levantamiento cotangente de la acci´on resulta ser

ξCL2 =−i α0y0∂y0 − i α1y1∂y1 + i α0p0p0 + i α1p1p1 + c. c.

Pasamos a calcular la aplicaci´on momento para lo cual utilizaremos los resultados que expusimos en el cap´ıtulo 1.

La aplicaci´on momento tendr´a como forma general J (αq) = β0ξ0 +

β1ξ1, donde β0 y β1 depender´an del punto αq considerado, con lo que

P(ξC2)(αq) =−i α0y0p0− i α1y1p1+ c. c. ,

y tambi´en

< J(αq) , ξ >=< β0E0+ β1E1, α0E0+ α1E1 >= β0α0+ β1α1,

Igualando ambos t´erminos tenemos que

(β0+ i y0p0− i ¯y0p¯0) α0+ (β1+ i y1p1− i ¯y1p¯1) α1 = 0 ,

luego β0 = −i y0p0 + c. c. y β1 = −i y1p1 + c. c. con lo que la aplicaci´on

momento resultante la podemos escribir como

J (αq) = (−i y0p0+ i ¯y0p¯0)E0+ (−i y1p1+ i ¯y1p¯1)E1.

Pasamos a continuaci´on a calcular el hamiltoniano reducido para este sistema, para lo cual utilizaremos el teorema 4.

Sea r = r0E0 + r1E1 un punto regular de la imagen de la aplicaci´on

momento y (s , p)∈ T?C2 con s = (s0, s1)∈ R2 un punto deJ−1(r) con lo que J (p0ds0+ p1ds1+ ¯p0ds0+ ¯p1ds1) = r entonces

−i s0p0+ i ¯p0s0 = r0−→ −i s0(p0− ¯p0) = r0

(39)

32 Sistemas superintegrables en dimensi´on uno lo que supone una condici´on sobre la parte imaginaria de los momentos p0

y p1 Im(p0) = r0 2 s0, Im(p1) = r1 2 s1 (2.2)

Veamos que relaci´on existe entre la parte real e imaginaria de los mo-mentos. Si tenemos que

y0 = s0+ i t0 y1 = s1+ i t1 p0 = pr0+ i pi0 p1 = pr1+ i pi1,

entonces podemos ver como pr0 y pi0 no son los momentos reales conjugados a las variables s0 y t0, lo mismo ocurre para y1 y p1, ya que si escribimos

la 2–forma ω dada por (2.1) en estas coordenadas obtenemos que ω = dy0∧ dp0+ d¯y0∧ d¯p0+ dy1∧ dp1+ d¯y1∧ d¯p1

= (ds0+ i dt0)∧ (dpr0+ i dpi0) + (ds1+ i dt1)∧ (dpr1+ i dpi1) + c. c.

= 2 ds0∧ dpr0− 2 dt0∧ dpi0+ 2 ds1∧ dpr1− 2 dt1∧ dpi1, con lo que los momentos conjugados a sµ y a tµ, µ = 0, 1, son

psµ = 2 pr

µ ptµ =−2 pi

µ. (2.3)

Reuniendo todo esto, el hamiltoniano reducido puede escribirse de la siguiente forma Hr = c|p0|2+|p1|2 = c (pr0)2+ (pi0)2+ (pr1)2+ (pi1)2  =c 4  p2s0+ p2s1+ r20 (s0)2 + r21 (s1)2 

Equivalentemente el hamiltoniano reducido se puede obtener mediante la acci´on Φ : U (2)× T?C2−→ T?C2 A(α0, α1), (y, p) −→ ( y0 = A(α0, α1)y p0= pA(−α0,−α1) Teniendo en cuenta la forma gen´erica de un elemento

A∈ U(2)|Cartan Comp.= eα

0ξ 0+α1ξ1,

(40)

2.1 Reducci´on por simetr´ıa en SU (2) 33 encontramos que

y0j = ei αjyj p0j = pje−i α

j

j = 0 , 1. (2.4)

El hamiltoniano de partida est´a definido sobre T?C2 de la forma sigu-iente H : T?C2 −→ R (y , p)−→ H(y , p) = 1 4c g ¯ µνp¯ µpν = 1 4c |p0| 2+|p 1|2 

La proyecci´on can´onica ser´a πr:J−1(r)−→ Pr x = (s, p)−→ Orb(x) = ( s0j = ei αj sj p0j = pje−i α j j = 0, 1

y la inclusi´on ir: J−1(r)→ T?C2( (s, p)→ (s, p) ). El hamiltoniano

reduci-do que estamos buscanreduci-do es el que verifica la expresi´on Hr◦ πr = H ◦ ir

donde H ◦ ir:J−1(r)−→ T?C2−→ R (s , p)−→ (s , p) −→ 1 4c |p0| 2 +|p 1|2 ,

aplicando (2.2) y (2.3) encontramos que Hr(s , p) = 1 4c  p2s0 + p2s1 + r02 (s0)2 + r21 (s1)2  , Por otra parte tenemos que

Hr◦ πr :J−1(r)−→ Pr −→ R x = (s , p)−→ [x] −→ Hr[x] , con lo que Hr◦ π r(s , p) =H ◦ ir(s , p) implica que Hr[x] = 1 4c  p2s0 + p2s1 + r2 0 (s0)2 + r2 1 (s1)2  .

Mediante las coordenadas yµ, µ = 0, 1, dadas por (2.4) calculamos s0 y

s1 obteni´endose | yµ(t)|2 =(sµ)2=| yµ(0)|2 cos2(√λ c t) + c λ| pµ(0)| 2 sen2(λ c t) +2 √ λ c λ Re( pµ(0 ) y µ(0)) sen (λ c t) cos(λ c t) .

(41)

34 Sistemas superintegrables en dimensi´on uno Por tanto, la suma de los m´odulos al cuadrado se transforma en la siguiente condici´on sobre las coordenadas reales (s0)2+(s1)2 = 1. Esta circunferencia es el espacio de configuraci´on de nuestro hamiltoniano reducido.

Vamos a estudiar el hamiltoniano que hemos obtenido considerando, por simplicidad, en las expresiones que c = 2 y m2

i = r2

i

2 , i = 0, 1. Adem´as

tomaremos la parametrizaci´on habitual de la circunferencia de radio r en t´erminos del ´angulo φ, s0 = r cos(φ) y s1 = r sen (φ). De esta forma se tiene que

ps0 =− sen φ pφ ps1 = cos φ pφ.

Reuniendo todas estas condiciones y reescribiendo el hamiltoniano ten-emos que Hr = 1 2p 2 φ+ m2 0 cos2φ+ m2 1 sen2φ (2.5)

Vamos a estudiar de manera cualitativa el espacio de fases de este sistema din´amico. Mediante las ecuaciones de Hamilton obtenemos el siguiente sis-tema din´amico

˙ φ = ∂H r ∂pφ = pφ ˙pφ=− ∂Hr ∂φ = 2 m2 1 cos φ sen3φ − 2 m2 0 sen φ cos3φ

los puntos de equilibrio (¯pφ, ¯φ) (primer cuadrante) vienen dados por los

ceros simult´aneos de los segundos miembros del anterior sistema de ecua-ciones φ = tan−1 r −mm1 0  pφ=0 si sgn(m0)6= sgn(m1) (2.6) φ = tan−1r m1 m0  pφ=0 si sgn(m0) = sgn(m1) (2.7)

Para conocer el car´acter de los puntos cr´ıticos vamos a estudiar la lin-ealizaci´on de cada uno de los puntos fijos [139]. En este caso las matrices que resultan son

A1 =  0 1 −8 (m0− m1)2 0  A2 =  0 1 −8 (m0+ m1)2 0 

(42)

2.1 Reducci´on por simetr´ıa en SU (2) 35 Los valores propios de la matriz asociada a la linealizaci´on nos proporcionan informaci´on sobre los puntos cr´ıticos. Para A1 obtenemos±2

2 i|m0−m1|

mientras que para A2 los valores propios resultan ser ±2

2 i|m0+ m1|.

La clasificaci´on de los puntos fijos es como sigue [139], [102]

Punto fijo hiperb´olico. Este caso se presenta cuando ninguno de los valores propios de la matriz asociada a la linealizaci´on tiene parte real nula. As´ı se distinguen

• Punto de silla. Alguno, pero no todos los valores propios de la linealizaci´on tienen parte real mayor que cero y el resto parte real menor que cero.

• Nodo estable o sumidero. Todos los valores propios tienen parte real negativa.

• Nodo inestable o fuente. Todos los valores propios tienen parte real positiva.

Punto fijo no hiperb´olico.

• Centro. Se da cuando los valores propios son imaginarios puros y no nulos.

A la vista de esto podemos concluir que (2.6)–(2.7) representan un cen-tro para el sistema linealizado. En cuanto al sistema no linealizado el punto fijo mantiene el car´acter de centro. Para verlo basta aplicar el siguiente resultado

Teorema 9 ([35]). Supongamos que el sistema no lineal x0 = f (x , y) y0= g(x , y) ,

est´a definido y es de clase C1 en un entorno del origen y que es sim´etrico

respecto al eje x ´o y. Entonces si el origen es un punto de equilibrio que es un centro para la aproximaci´on lineal, tambi´en es un centro para el sistema no lineal.

Se dice que el sistema es sim´etrico respecto del eje x si se cumple que f (x ,−y) = −f(x , y), g(x , −y) = g(x, y) siendo esto precisamente lo que ocurre con nuestro sistema, luego aplicando el teorema aseguramos que el punto fijo del sistema no linealizado es un centro. Una representaci´on gr´afica con valores m0 = 1 y m1 = 2 la podemos ver en la figura 2.1.

(43)

36 Sistemas superintegrables en dimensi´on uno 0.7 0.8 0.9 1.1 1.2 -3 -2 -1 1 2 3 pφ φ

Figura 2.1: Espacio de fase

Una superposici´on de las curvas del espacio de fase sobre la superficie de energ´ıa dada porHr para los mismos valores num´ericos es la representada

en la figura 2.2.

2.2.

Ecuaci´

on de Hamilton–Jacobi

Apliquemos el esquema general de la teor´ıa de la ecuaci´on de Hamilton– Jacobi que hemos visto en el cap´ıtulo 1 al caso de la sub´algebra de Cartan compacta.

Para el hamiltonianoHr de (2.5) la ecuaci´on de Hamilton–Jacobi (1.5)

resulta ser 1 2  ∂S ∂φ 2 + m 2 0 cos2φ+ m21 sen2φ + ∂S ∂t = 0 . (2.8)

Supongamos que la funci´on principal de Hamilton, S, admite una descom-posici´on seg´un

S(φ, α, t) = W (φ, α)− α t , que sustituida en (2.8) nos proporciona

1 2  ∂W ∂φ 2 + m 2 0 cos2φ+ m21 sen2φ = α . (2.9)

(44)

2.2 Ecuaci´on de Hamilton–Jacobi 37 0.6 0.8 1 1.2 -2 0 2 5 7.5 10 12.5 15 0.8 1 1.2 -2 0 2 pφ pφ φ φ

Figura 2.2: Superficie de energ´ıa

La constante α es la energ´ıa del sistema como podemos ver al aplicar la condici´on (1.4)

Hr+ ∂S

∂t = 0→ H

r = α .

El momento pφ se obtiene mediante (1.3) y (2.9)

pφ= ∂S ∂φ = ∂W ∂φ =± s 2  α− m 2 0 cos2φ − m21 sen2φ  . (2.10)

Para calcular la nueva coordenada tenemos que aplicar (1.12) β = Q = ∂S

∂α = ∂W

∂α − t , (2.11)

donde la derivada puede obtenerse integrando (2.9) W =±√2 Z s α m 2 0 cos2φ− m2 1 sen2φdφ ,

y derivando dentro del signo integral ∂W ∂α =± 1 √ 2 Z sen φ cos φ dφ pα cos2φ sen2φ− m2 0sen2φ− m21cos2φ ,

habiendo tenido en cuenta que debido a las singularidades de Hr, la

(45)

38 Sistemas superintegrables en dimensi´on uno p´erdida de generalidad que sea el primero. Si cambiamos a la variable z definida en el primer cuadrante mediante

z = sen2φ , (2.12)

entonces la integral puede escribirse como ∂W ∂α =± 1 2√2 Z dz p−α z2+ (α− m2 0+ m21) z− m21 .

Para resolver la integral ([16], [38]) tendremos en cuenta que α es siempre positiva con lo que

∂W ∂α =∓ 1 2√2 sen −1 −2 α z + α − m20+ m21 p(α − m2 0+ m21)2− 4 α m21 ! .

Con todo esto estamos en disposici´on de calcular φ(t) y pφ(t). El proceso

ser´ıa el siguiente:

1. Partimos de m0 y m1 que son datos del problema.

2. Elegimos las condiciones iniciales (t = 0) de la trayectoria a calcular, las denotaremos por φ0 y p0.

3. La ecuaci´on (2.10) nos da pφ en cualquier instante t. Si

particular-izamos para t = 0 podemos obtener α despejando de p0=± s 2  α m 2 0 cos2φ 0 − m2 1 sen2φ 0 

4. La nueva coordenada, que es constante por construcci´on, la obtenemos a partir de (2.11). Si consideramos de nuevo t = 0 podemos calcular β β =∓ 1 2√2 αsen −1 −2 α sen2φ0+ α− m20+ m21 p(α − m2 0+ m21)2− 4 α m21 ! .

Una vez que es conocido el valor de β podemos invertir (2.11) para despejar z y deshacer el cambio de variable (2.12)

z =α− m 2 0+ m21±p(α − m20+ m21)2− 4 α m21 sen [2 √ 2 α(β + t)] 2 α φ = sen−1 √z .

Una representaci´on gr´afica de φ y de su momento conjugado para el ejemplo num´erico que estamos considerando es la dada en la figura 2.3.

(46)

2.3 Reducci´on por simetr´ıa en SU (1, 1) 39 0.2 0.4 0.6 0.8 1 0.4 0.6 0.8 1.2 1.4 ψ t 0.2 0.4 0.6 0.8 1 -10 -5 5 10 pφ t

Figura 2.3: Coordenada φ y momento pφ

2.3.

Reducci´

on por simetr´ıa en SU (1, 1)

Vamos a continuar el desarrollo tomando como base las diferentes sub´alge-bras abelianas maximales de su(1, 1). Existen tres, que a saber son dos sub´algebras de Cartan –compacta y no compacta– y una nilpotente.

2.3.1. Sub´algebra de Cartan compacta

La mayor parte de los resultados obtenidos en la secci´on anterior son transportables a este caso, cambiando la m´etrica a diag(1 ,−1). El hamil-toniano que se obtiene es

Hr[x] = c 4  p2s0 − p2s1 + r2 0 4 (s0)2 − r2 1 4 (s1)2  .

La condici´on que deben cumplir las coordenadas reales sµ es que (s0)2

(s1)2= 1, lo que quiere decir que el espacio de configuraci´on es una

hip´erbo-la, la cual ser´a parametrizada por φ mediante

s0 = cosh φ, s1 = senh φ . (2.13)

Los momentos can´onicamente conjugados a estas coordenadas se calculan como se hizo en la secci´on anterior resultando ser

ps0 =− senh φ pφ, ps1 = cosh φ pφ. (2.14)

El hamiltoniano reescrito en estas nuevas coordenadas es Hr = c 4  −p2φ+ r2 0 4 cosh2φ− r2 1 4 senh2φ  ,

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