Resumen sobre la curva de Phillips y su historia

Texto completo

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La Curva de Phillips: Auge y

Caída de la Síntesis

Neoclásico-Keynesiana

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A mediados del siglo pasado, la Escuela Keynesiana Ortodoxa (E.K.O.) se erigió como la interpretación fidedigna de la Teoría General de John Maynard Keynes (1936). Siguiendo a Snowdon y Vane (2005), la columna vertebral de la Escuela Keynesiana Ortodoxa (también conocida como Versión “Hidraúlica” de la Teoría General) consistía en el modelo IS-LM, que se había conformado a partir de los aportes de Hicks (1937), Modigliani (1944), Samuelson (1948) y Hansen (1953). Inicialmente, los teóricos de la E.K.O. desarrollaron una versión del IS-LM que admitía un equilibrio con desempleo, debido a la presencia de rigideces nominales. En particular, se suponía que los salarios nominales eran rígidos “a la baja”.

Posteriormente, en 1955, Paul Samuelson bautizó a la amalgama entre la microeconomía neoclásica y la macroeconomía de la E.K.O. como la “Síntesis Neoclásico-Keynesiana” (S.N.K.). Samuelson sostenía que la disciplina había arribado a un consenso, por el cual se utilizaba al modelo neoclásico para el análisis de cuestiones microeconómicas y para estudiar el crecimiento de largo plazo, en tanto que la versión keynesiana ortodoxa de la macroeconomía era adecuada para abordar los fenómenos económicos de corto plazo. Más aún, la Síntesis entre las escuelas concebía a la versión de la E.K.C. como un caso particular de la teoría clásica, en la cual la rigidez de los salarios nominales a la baja impedía la vuelta al pleno empleo ante una perturbación sobre la demanda agregada.

La relación negativa y estable entre la tasa de desempleo y la inflación salarial descubierta por A.W. Phillips en 1958 marcó el momento cumbre de la Síntesis Neoclásico-Keynesiana. Durante los sesenta, los teóricos de la S.N.K. se abocaron a la incorporación de la curva de Phillips al modelo IS-LM, dado que esta modificación permitía mostrar la eficiencia de las políticas activas para alterar la tasa de desempleo, tanto en el corto como en el largo plazo2.

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Nota de clase preparada por Gonzalo Bernat para el curso de Macroeconomía II que el profesor J. Fanelli dicta en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Este Apunte se basa parcialmente en una Nota de clase redactada por Lucio Simpson para este mismo curso. Dado que la presente Nota tiene carácter preliminar, todas las críticas, comentarios y sugerencias serán extremadamente bien recibidos.

2 Por políticas activas nos referiremos a las concepciones habituales de los libros de texto respecto a las políticas fiscal y monetaria, por lo cual estas últimas no estarán orientadas a incrementar la tasa de crecimiento de largo plazo de la economía, sino a fortalecer la demanda agregada corriente.

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Adicionalmente, la incorporación de la relación de Phillips al modelo IS-LM permitió refinar considerablemente la modelización del mercado de trabajo y de los procesos inflacionarios. Hasta entonces, el IS-LM conservaba los precios y salarios nominales fijos (ajuste completo por cantidades) hasta tanto se alcanzase un estado de pleno empleo, momento a partir del cual ajustaban únicamente las variables nominales.

La década del sesenta fue una era de predominio absoluto de la Síntesis Neeoclásico-Keynesiana que, a partir de la asimilación de la Curva de Phillips, alentaba el usufructo de un trade-off de largo plazo entre las tasas de inflación y desempleo3. Sin embargo, la S.N.K. sucumbió ante dos “contrarrevoluciones” sucesivas (denominadas “monetarista” y “nueva macroeconomía clásica”, respectivamente). En primer lugar, los argumentos teóricos de Milton Friedman (1968) y Edmund Phelps (1968), ratificados por las elevadas tasas de inflación de la década del setenta, cuestionaron seriamente la eficiencia de mediano/largo plazo de las políticas activas fundamentadas en la Curva de Phillips. En segunda instancia, la introducción de expectativas racionales al análisis económico objetó, aún en el corto plazo, la capacidad de las políticas activas de obtener cambios en las variables reales (al menos que existiesen fricciones como la presencia de sindicatos o salarios mínimos, que impidieran el ajuste de las remuneraciones nominales)4.

En definitiva, el objetivo de este apunte consiste en modelizar los sucesivos avances empíricos y teóricos registrados entre 1958 y 1973 en la macroeconomía, que culminaron con el derrumbe del paradigma de la Síntesis Neoclásico-Keynesiana, inaugurando un escenario de ausencia de consenso que llega hasta nuestros días.

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En esta Nota, abordaremos a la inflación como resultado de un “push de demanda agregada”, en línea con la evidencia empírica de los países desarrollados durante el período bajo estudio. Por el contrario, las causas de la inflación en nuestro país durante los cincuenta y sesenta no se vinculaban primordialmente con el continuo aumento de la demanda agregada, sino con desequilibrios en el mercado de divisas. En particular, se repetían situaciones de exceso de demanda de divisas que derivaban en devaluaciones recesivas e inflacionarias. Vale realizar esta aclaración, dado que los factores que determinan la inflación son diferentes en cada país y/o en cada etapa histórica.

4 La introducción de contratos logró conciliar a las expectativas racionales con modelos en los cuales las políticas activas generaban efectos de corto plazo sobre las variables reales.

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I- 1958: A. W. Phillips alcanza la fama:

En noviembre de 1958, A. W. Phillips publicó en “Economica” un estudio empírico acerca de la relación entre las tasas de desempleo y de variación de los salarios nominales del Reino Unido durante el período 1861-1957. Este trabajo mostraba una relación negativa, no lineal y estable entre las tasas de desempleo e inflación salarial.

GRÁFICO 1. CURVA DE PHILLIPS.

Tasa de Desempleo

Tasa de Inflación Salarial 2%

2,5% 5,5%

El estudio de Phillips planteaba la existencia de tres factores que afectaban la tasa de inflación salarial: 1) nivel de la tasa de desempleo; 2) ritmo de variación del nivel de actividad/demanda laboral/tasa de desocupación; 3) tasa de inflación de los precios al por menor. Sin embargo, Phillips procuró corroborar la hipótesis de que la tasa de variación de los salarios monetarios del Reino Unido dependía del nivel y del ritmo de cambio de la tasa de desempleo, exceptuando los años en los que se había registrado un aumento significativo del precio de las importaciones.

El primer vínculo residía en que, frente a una reducción de la tasa de desocupación, las empresas se verían obligadas a otorgar subas en los salarios nominales con el propósito de atraer la escasa mano de obra desempleada y/o de incentivar la llegada de trabajadores de otras firmas. Por lo tanto, una caída en el nivel de desempleo se asociaría a una tasa de inflación salarial superior.

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Asimismo, la forma no-lineal de la posteriormente denominada Curva de Phillips se fundamentaba en algunos conceptos de la Teoría General (1936). Al igual que Keynes5, Phillips creía que los trabajadores eran reacios a ofrecer sus servicios a un salario nominal inferior al de mercado ante una elevada tasa de desempleo.

Respecto a la segunda relación, Phillips postulaba que, dada una determinada tasa de desempleo, los salarios nominales se incrementarían a un mayor ritmo durante los años de elevada actividad económica. Esto ocurriría porque, ante la consiguiente dinámica de la demanda laboral, los trabajadores se beneficiarían del aumento de su poder de negociación, obteniendo mayores subas de sus salarios nominales. Por el contrario, en un año de reducción de la actividad, los empresarios se mostrarían menos inclinados a conceder aumentos de las remuneraciones, en tanto que los trabajadores se encontrarían en una posición de menor capacidad de presión.

Por último, Phillips mencionaba que la variación del nivel de precios al por menor afectaba el poder adquisitivo de los salarios nominales. De todos modos, destacaba que dicha variable tendría “poco o ningún efecto sobre el ritmo de variación de los tipos de

salario monetario excepto en épocas en que los precios al por menor se fuerzan hacia arriba por un alza muy rápida en los precios de importación”. Incluso, “la rápida alza en los precios de importación iniciaría una espiral de precios-salarios que proseguiría hasta que la tasa de aumento de los precios de importación decreciese de modo notable por debajo del valor crítico de, aproximadamente, el 13 por 100 anual”. En definitiva,

Phillips no desconocía la relevancia de los incrementos de los precios para los trabajadores, pero no incorporó esta variable a su hipótesis porque dichos cambios habían sido infrecuentes en el período bajo estudio.

En 1960, P. Samuelson y R. Solow encontraron una relación entre las tasas de inflación salarial y de desempleo para Estados Unidos en el período 1900-1960, que se asemejaba notablemente a la curva que había descubierto Phillips en 1958 para el Reino Unido.

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Keynes sostenía que los trabajadores tomaban en cuenta la estructura de salarios nominales intra e interdisciplinaria. Por ejemplo, cada economista debería evaluar su salario en función de los ingresos del resto de los economistas y de las remuneraciones de las restantes profesiones. De esa forma, los trabajadores pueden estimar el lugar de la escala salarial que deben ocupar, de acuerdo a sus capacidades, experiencia, años de estudio, etc. En un escenario de ausencia de coordinación centralizada (inexistencia de un subastador walrasiano), cada agente afronta el riesgo de que una merma de sus ingresos nominales no sea replicada por el resto de los trabajadores, por lo que podría retroceder posiciones en la escala salarial. Ergo, los oferentes de trabajo son reacios a aceptar mermas de sus salarios nominales. Por el contrario, es factible que convaliden una caída de salarios reales vía incremento de precios, dado que esta metodología mantiene inalterada la estructura salarial. Nótese que esta idea no es equivalente a postular que los trabajadores sólo reparan en sus salarios nominales, es decir, que padecen de “ilusión monetaria”.

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“Twenty years of experience have demonstrated our ability to avoid ruinous inflations and severe depressions. It is now within our capabilities to set more ambitious goals. We strive to avoid recurrent recessions, to keep unemployment far below rates of the past decade, to maintain essential price stability at full employment, to move toward the Great Society, and, indeed, to make full prosperity the normal state of the American economy. It is a tribute to our success under the Employment Act that we now have not only the economic understanding but also the will and determination to use economic policy as an effective tool for progress”,

Annual Report of the Council of Economic Advisers de 1966, en Snowdon y Vane (2005).

II- Década del Sesenta: La Política Activa Todopoderosa:

II.1- El modelo de la Síntesis Neoclásico-Keynesiana:

Hasta los cincuenta, el modelo de la Síntesis Neoclásico-Keynesiana realizaba un “cierre” del IS-LM con un mercado de trabajo clásico. En consecuencia, el modelo se resumía de la siguiente forma6:

IS: Y = C (Y, T*) + I (r, Y) + G* (1) LM: MS* / P = L (Y, r) (2)

FP: Y = F (K*, N) (3)

ML: f(N) = g (N) (4)

En primer lugar, tenemos la condición de equilibrio del mercado de bienes, representada gráficamente por la curva IS. Posteriormente, la condición de equilibrio del mercado de dinero, expresada por la curva LM. En conjunto, ambas permiten derivar una curva de demanda agregada con pendiente negativa. Dado que los lectores están familiarizados con ambas condiciones de equilibrio7, nos abocaremos a estudiar las relaciones vinculadas con el mercado de trabajo.

En el análisis clásico del mercado laboral, los trabajadores concurren al mercado para concretar un intercambio de bienes contra bienes (trabajo por bienes de consumo). Por lo tanto, la decisión de cuánto trabajo ofrecer va a estar dada por la relación de cambio entre ambos grupos de bienes. La condición de maximización de utilidad de los oferentes de trabajo plantea que la relación marginal de sustitución renta - ocio (subjetiva) debe ser igual al salario real de la economía (que representa el costo de oportunidad del ocio en términos “objetivos”). Cuando el salario real aumenta, el costo

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Los asteriscos señalan las variables exógenas.

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En caso de que la familiaridad con el modelo no sea tal, recomendamos repasar la Nota de Clase sobre el IS-LM y/o cualquiera de los manuales frecuentemente utilizados en Macroeconomía I.

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de oportunidad del ocio se incrementa y, suponiendo que el efecto sustitución es mayor que el efecto renta (véase Mc Connell et al, 1997), los individuos ofrecen más trabajo.

RMgS = W/ P (5)

Por lo tanto, la maximización de la utilidad nos brinda una curva de oferta laboral con pendiente positiva, que se puede sintetizar en una función g(N) cuya derivada primera es positiva.

Por el lado de las empresas, el modelo clásico plantea los supuestos de un stock de capital fijo en el corto plazo, competencia perfecta (la firma es price taker y puede vender todo lo producido a los precios del mercado) y salarios nominales determinados por el mercado (es decir, independientes de las decisiones empresariales). Por lo tanto, la función de demanda de trabajo se alcanza a partir de la maximización de los beneficios, derivando esta última función respecto de la única variable de decisión: el nivel de empleo. La condición de primer orden del problema de maximización implica que el producto marginal del trabajo valuado al precio del bien/servicio manufacturado por la empresa (ingreso marginal) debe ser igual al salario nominal de mercado (costo marginal)8.

Pi * PMgL = W (6)

La interpretación de la condición de primer orden implica que para la empresa es óptimo aumentar la demanda de trabajo (y, por lo tanto, la producción) siempre que el ingreso adicional que obtiene es superior al costo asociado, generando así beneficios positivos. Los sucesivos aumentos de empleo y producción serán óptimos en tanto incrementen los beneficios de la firma, es decir, hasta que la contratación de un trabajador adicional genere ingresos por la misma cuantía que los costos, resultando en beneficios nulos.

Reordenando la condición de primer orden, el salario nominal queda dividido por el precio de venta del producto de la empresa, lo que define que el producto marginal del factor trabajo debe ser igual al costo salarial9. Para que aumente la demanda de trabajo debe reducirse el costo salarial (salario real), dado que la presencia de un factor fijo (el capital) genera rendimientos marginales decrecientes en el factor variable. En definitiva, para que la empresa incremente su dotación de trabajadores, el precio de su producto debe aumentar proporcionalmente más que los salarios nominales que paga.

PMgL = W/ Pi (7)

En este caso, la maximización de los beneficios de las firmas redunda en una curva de demanda de trabajo con pendiente negativa, que resumimos en una función f(N) cuya primera derivada es obviamente negativa.

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Como es habitual, suponemos que se cumplen las condiciones de segundo orden.

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Cuando trabajamos con un modelo de un único bien, el costo salarial es igual al salario real. Si no comprenden la distinción, deberán controlar la ansiedad hasta que abordemos un modelo de más de un bien.

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En resumen, la condición de equilibrio (4) establece la igualdad entre la demanda y oferta en el mercado de trabajo. Por su parte, la ecuación (3) describe la función de producción, a partir de la cual, dadas las dotaciones de capital (fija en el corto plazo) y trabajo, se deriva la curva de oferta agregada.

Las ecuaciones (1) a (4) permiten obtener los valores de las cuatro variables endógenas del modelo: el salario real, la tasa de interés, el empleo y el producto. En particular, la condición de equilibrio (4) asegura la consistencia de planes en el mercado de trabajo, lo que implica que el modelo arrojará un resultado de “pleno empleo”. Esto se debe a que los salarios reales tomarán un valor compatible con el “vaciamiento” del mercado laboral.

Una alternativa para poder incorporar un estado de inconsistencia de planes en el mercado de trabajo (situación conocida vulgarmente como desempleo) reside en truncar el ajuste de los salarios reales. Con este fin, los primeros teóricos de la S.N.K. establecieron salarios nominales rígidos. De esta forma, ante un exceso de oferta de trabajo, la inflexibilidad a la baja de los salarios nominales impedía la caída de las remuneraciones reales10.

II.2- La digestión de la Curva de Phillips:

En 1960, Richard Lipsey introdujo la relación de Phillips al modelo IS-LM. Este suceso significó una modificación de la ecuación de comportamiento clásica de los oferentes de trabajo. Por un lado, se incorporó el concepto de “ilusión monetaria”, lo que implicaba que la oferta laboral era insensible a las variaciones de los precios de la economía y, por ende, a los cambios del poder adquisitivo de los salarios nominales. El fundamento teórico de la “ilusión monetaria” se asoció erróneamente a Keynes. Por otra parte, se sumó la relación de Phillips a la ecuación de comportamiento de la oferta laboral, de modo que una reducción de la tasa de desempleo se asociaba a una suba de los salarios nominales.

Para esta Nota, definimos una ecuación de comportamiento que contempla estas modificaciones, aunque sin utilizar exactamente la misma forma funcional diseñada por Lipsey. En particular, sustituimos la ecuación de comportamiento clásica (8) por la ecuación de comportamiento asociada a la relación de Phillips “original”11 (9):

WT = PT* g(N) (8)

WT = g(N) + WT-1 * [1+ h (UN -UT-1)] (9), donde:

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Vale destacar que, en ese caso, la inconsistencia de planes del mercado de trabajo no puede estar acompañada por un exceso de demanda agregada, dado que en ese contexto existiría una continua suba de precios que reduciría los salarios reales. Incluso, dicha dinámica podría culminar con el vaciamiento de todos los mercados. De todos modos, los economistas de la S.N.K. concebían a la desocupación como un reflejo de una situación de déficit de demanda agregada. Por ende, proponían implementar políticas activas que incrementaran el nivel de empleo a partir de la rigidez de los salarios nominales.

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UN es la tasa de desempleo inicial

UT-1 es la tasa de desempleo del período anterior WT-1 es el salario nominal del período anterior

Nótese que se eliminó el nivel de precios de la ecuación (9), dado que asumimos que los trabajadores padecen de “ilusión monetaria”. Simultáneamente, se introdujo un término (la función h12) que incorpora la hipótesis corroborada por Phillips13. En este caso, la reducción de la tasa de desempleo, que genera un incremento del poder de negociación de los trabajadores y mayores incentivos a las firmas para otorgar subas salariales, va a redundar en un aumento de las remuneraciones nominales del próximo período. Entonces, un menor nivel de desocupación determina una tasa de inflación salarial superior. Asimismo, mientras mayor sea la reducción de la tasa de desempleo, superior será la tasa de inflación salarial del próximo período.

Con la finalidad de simplificar la notación, “ocultaremos” a g(N) en la ecuación de comportamiento. De hecho, el único objetivo de este término es reflejar, dada la maximización de la utilidad de los trabajadores, que todo aumento actual de la oferta de empleo debe estar asociado a una suba del salario nominal en el mismo período (no así de la remuneración real, dado que existe “ilusión monetaria”). Es decir que g(N) sólo nos brinda la pendiente positiva de la curva de oferta de trabajo.

WT = WT-1 * [1+ h (UN -UT-1)] (9´)

De esta forma, la nueva condición de equilibrio del mercado laboral queda definida como:

ML: P * f(L) = WT-1 * [1+ h (UN -UT-1)] (4´)

Como se demostrará a continuación, la nueva versión del IS-LM permite “modelizar” cambios de corto y largo plazo en las variables reales a partir de políticas activas sostenidas.

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Como se mostrará con los ejemplos numéricos, la función h de nuestro modelo adopta una forma compatible con la evidencia empírica recabada por Phillips. Asimismo, la inclusión de la desocupación del período actual como variable explicativa en lugar del desempleo del período anterior no alteraría las principales conclusiones del modelo presentado. Sin embargo, la forma funcional elegida permite la inclusión de contratos en el modelo.

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Si bien en esta Nota se trabajará con la relación entre desempleo e inflación salarial, los macroeconomistas de la S.N.K. expresaban habitualmente la hipótesis de Phillips mediante el vínculo entre la tasa de desocupación y la inflación de precios, a partir del trabajo de Samuelson y Solow (1960). Para ello, utilizaban modelos que incluían: 1) un mark-up constante sobre el costo salarial unitario; o 2) un sistema de salarios-precios, por el cual el cambio en la tasa de inflación salarial es función de las tasas de inflación de precios y de desempleo, en tanto que la tasa de inflación de precios es función de la evolución de los salarios nominales y del exceso de demanda en el mercado de bienes (esta segunda alternativa es la que utilizaremos en la Nota de Clase).

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II.2.1- Política Activa “Once and For All”:

Antes de analizar los efectos de las políticas activas sostenidas, es conveniente estudiar las repercusiones de una única intervención gubernamental. Específicamente, se abordará el ajuste de los mercados ante un aumento “once and for all” del Gasto Público14. Esto implica que el Gobierno incrementa por única vez el gasto (de G0 A G1), conservando el nuevo nivel de erogaciones G1 durante el resto de los períodos.

¾ Primer Período:

En el primer período (t=1), la suba del Gasto Público determina el aumento de la demanda (acentuado por el efecto multiplicador) en los mercados de bienes (hasta Y´) y dinero. En el mercado de bienes, el incremento de la demanda es correspondido por una expansión del producto. En el mercado de dinero, el exceso de demanda (o exceso de oferta de bonos) genera la suba de la tasa de interés (caída en el precio de los bonos), que restablece el equilibrio (también en el mercado de bonos). El crecimiento de la tasa de interés, a su vez, atenúa el aumento de la demanda/producto (hasta Y1), a partir de su efecto contractivo sobre el gasto de inversión. Sintéticamente, el incremento de las erogaciones del Gobierno motivó la expansión del producto hasta Y1 y de la tasa de interés hasta r1.

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En este caso, los efectos de una política monetaria expansiva o de una reducción de los impuestos sobre los niveles de las diferentes variables reales serían idénticos a los generados por un incremento de la misma magnitud del gasto público. La única diferencia se registraría en la composición de la demanda agregada.

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GRÁFICO 2. IS1 r0 Y1 LM0 IS0 Y0 r1 Y´ LM1 r21

Por otra parte, el incremento del producto se asocia al desplazamiento de la curva de demanda agregada (ver Gráfico 3), de modo que a los precios iniciales (P0) se registra un exceso de demanda (igual a Y1 – Y0). Esta inconsistencia de planes se resuelve mediante la suba en el nivel de precios, que aumenta la oferta agregada (proceso que analizaremos a continuación) y reduce la demanda agregada. En definitiva, el producto crece hasta Y’1 y los precios, hasta P1.

Asimismo, el incremento del nivel de precios reduce la oferta real de dinero (cuestión que se aprecia a partir de la contracción de la curva LM en el Gráfico 2), lo que genera un nuevo exceso de demanda en dicho mercado. Ergo, la tasa de interés aumenta hasta r2, lo que restablece el equilibrio del mercado de dinero y disminuye la demanda de inversión, mermando el producto hasta Y’1.

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GRÁFICO 3. DA1 P0 Y'1 OA0 DA0 Y0 P1 Y1

En el mercado de trabajo (Gráfico 4), la suba del nivel de precios se asocia al desplazamiento de la curva de demanda laboral. Esto se explica porque, al salario nominal vigente, el incremento de los precios significa una reducción del costo salarial (salario real) que deben afrontar las empresas. De esa forma, para mantener la condición de primer orden (7), las firmas deben contraer el producto marginal del trabajo, lo que se logra mediante el aumento de la demanda de empleo hasta N1 (por la vigencia de la Ley de Rendimientos Decrecientes).

La leve suba de la remuneración nominal (de W0 a W1) se vincula con el componente de la oferta laboral que “ocultamos” (la función g), dado que la maximización de la utilidad de los trabajadores indica que estos últimos están dispuestos a sacrificar tiempo de ocio si existe un crecimiento de sus salarios monetarios. De todas formas, el incremento del salario monetario es inferior al aumento de los precios, lo que justifica la expansión del nivel de empleo hasta N1 que, a su vez, viabilizó la expansión del producto hasta Y’1. Vale destacar que en este primer período no ha comenzado aún a operar la relación de Phillips, dado que su forma funcional determina que sus efectos se percibirán a partir del momento t=2.

Resumiendo, en t=1, la suba del Gasto Publicó redundó en el aumento de los niveles de empleo (para lo cual cayeron los salarios reales), producto y tasa de interés y en incrementos de los precios y salarios nominales (tasa de inflación positiva).

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GRÁFICO 4. W0 N1 Ws0 WD0 = P0 * f(N) N0 W1 WD1 = P1 * f(N) ¾ Segundo Período:

En el segundo período (t=2), no se registran cambios en las variables exógenas del lado de la demanda (recuerden que el nivel de gasto público sólo se modificaba en t=1). Por el contrario, las alteraciones de las variables reales del modelo se inician en el mercado laboral, a través de la relación de Phillips.

En t=2, los trabajadores “advierten”15 que la tasa de desempleo16 de t=1 fue inferior a la que existía en t=0 (a partir del aumento del nivel de ocupación). Por lo tanto, reconocen su mayor poder de negociación, dado que la reducción del número de desocupados

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Existen diversas opciones para fundamentar esta conducta de los trabajadores. En primer lugar, la existencia de contratos indica que, durante el período de vigencia de los acuerdos, las partes no pueden realizar ajustes ante cambios inesperados en la coyuntura económica. Por ende, los modelos con contratos reflejan la conducta de agentes que actúan “como si” recibieran la información con rezago. Otra opción se vincula con la imperfecta información de los trabajadores. Por ejemplo, estos últimos pueden conocer fidedignamente la evolución de los niveles de actividad y de empleo de su empresa o sector de actividad, aunque carecen de información respecto a lo que acontece a nivel global. En consecuencia, podrían elegir esperar la publicación de los indicadores macroeconómicos para mensurar adecuadamente su poder de negociación.

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En este apunte utilizaremos la metodología walrasiana, por lo cual el significado del término desempleo no es el habitual (exceso de oferta de trabajo), sino que refleja un estado de consistencia de planes. Ergo, en nuestro modelo sólo permanecen voluntariamente desempleados aquellos individuos que no aceptan trabajar al salario de mercado.

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implica que las firmas deberían afrontar un mayor costo salarial para atraer nuevos trabajadores y/o para reemplazar el plantel actual (en caso de que renunciaran o fueran despedidos).

El mayor poder de negociación se manifiesta mediante el desplazamiento de la curva de oferta laboral (Gráfico 5). En t=2, los trabajadores exigen la suba de sus remuneraciones nominales para ofrecer la cantidad de empleo N1. En definitiva, la merma de la tasa de desempleo ha generado una tasa de inflación salarial positiva, en línea con la hipótesis de Phillips.

Para las firmas, la suba de las remuneraciones nominales equivale al encarecimiento del costo salarial. Para cumplir con la condición de primer orden, las empresas deben aumentar el producto marginal del trabajo, lo que se alcanza a través de la reducción del nivel de empleo. En resumen, el ajuste del mercado de trabajo llevaría a un nivel de empleo de equilibrio N2 y mayores salarios nominales (inflación salarial positiva).

GRÁFICO 5. W0 N1 W1 = W0 W0 = P0 * f(N) N0 W1 W1 = P1 * f(N) N'2 W2 W2 = W1 * (...) W2 = P2 * f(N) N2

A los precios vigentes (P1), la reducción del nivel de empleo significa una disminución del producto ofrecido por las empresas (Y2), lo que se aprecia gráficamente a través de una contracción de la curva de oferta agregada. Sin embargo, esta situación deriva en un exceso de demanda (Y’1 - Y2), que a su vez conlleva un nuevo incremento de los precios hasta P2 y del nivel de producto hasta Y’2.

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GRÁFICO 6. DA1 P0 Y'1 OA0 DA0 Y0 P1 OA2 P2 Y2Y'2

Volvemos al mercado de trabajo (Gráfico 5), donde la suba de los precios se corresponde con el desplazamiento de la curva de demanda laboral. El aumento de los precios determina la contracción del costo salarial (salario real) y, en consecuencia, permite la expansión del nivel de empleo hasta N’2, nivel compatible con el producto Y’2.

Por último, el crecimiento de los precios deriva en la merma de la oferta real de dinero, que se vincula con la contracción de la curva LM en el Gráfico 7. Ergo, se produce un exceso de demanda en el mercado de dinero, que se elimina a partir del aumento de la tasa de interés. El movimiento de la tasa de interés motiva, a su vez, la disminución del gasto de inversión y, por ende, de la demanda agregada (hasta Y’2).

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GRÁFICO 7.17 IS1 r0 Y1 LM0 IS0 Y0 r1 LM2 r2 Y'2

En resumen, en t=2 la relación de Phillips comienza a intervenir, disminuyendo los niveles de empleo y producto e incrementando la tasa de interés, los precios y los salarios nominales. Repasemos los resultados:

ƒ El aumento de los salarios nominales asociado a la relación de Phillips genera la reducción de la oferta agregada, lo que se traduce en un exceso de demanda agregada y una suba de los precios.

ƒ El incremento del nivel de precios (inflación positiva) provoca la disminución de la oferta real de dinero, lo cual reduce el nivel de demanda vía la suba de la tasa de interés.

ƒ En el mercado de trabajo, la merma del producto se asocia a una reducción del nivel de empleo. Asimismo, si el empleo se contrae, los salarios reales deben haber crecido (recuerden la condición de primer orden del problema de maximización de los beneficios empresarios). Por ende, en t=2 la inflación salarial supera a la suba de los precios.

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¾ Resto de los Períodos:

Esta dinámica debe repetirse en los sucesivos períodos, en tanto la tasa de desempleo adopte un valor diferente al que poseía en t=0. Por lo tanto, observaríamos un continuo incremento de los precios (inflación positiva), salarios nominales (inflación salarial positiva) y tasa de interés, y una caída permanente del producto y el empleo (a partir de la recuperación de los salarios reales).

Asimismo, el proceso de ajuste finaliza en el período t=T, asociado al mediano/largo plazo, cuando las variables reales (producto, empleo y salario real) retornan a sus niveles iniciales. Por lo tanto, la inclusión de la relación de Phillips en el modelo asegura una convergencia de mediano/largo plazo ante la implementación de una política expansiva de un solo período. A partir de t=T, tanto las variables reales como las nominales permanecen constantes, es decir, la tasa de inflación (de precios y salarios) se vuelve nula.

En el mercado de trabajo (Gráfico 8), la relación de Phillips impulsa continuos incrementos de los salarios nominales, que se traducen en contracciones de la oferta laboral. Esta relación sólo se neutraliza en t=T, cuando la tasa de desempleo retoma el nivel inicial (UN), lo que implica que el salario real también recupera su valor original.

GRÁFICO 8. W0 W1 = W0 W0 = P0 * f(N) N0 WT WT = WT-1 * (...) WT = PT * f(N)

Por otra parte, los sucesivos aumentos en los salarios nominales determinan, mediante la contracción de la oferta agregada (Gráfico 9), el incremento de los precios. A su vez, la inflación repercute en desplazamientos constantes de la curva de demanda de trabajo. Nótese que si el empleo retorna a su nivel inicial a partir de t=T, la relación de Phillips

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no opera, por lo que no se altera la oferta agregada y, entonces, tampoco existirán motivos para que crezcan los precios ni se desplace la demanda laboral.

GRÁFICO 9. DA1 P0 OA0 DA0 Y0 OAT PT

Por último, en el esquema IS-LM, las tasas positivas de inflación se vinculan con continuas retracciones de la curva LM. A su vez, la reducción de la oferta real de dinero deriva en excesos de demanda repetidos, que aumentan sistemáticamente la tasa de interés. Esta dinámica finaliza cuando el producto retoma su nivel original. Asimismo, la convergencia se asocia a un efecto “crowding out” completo, por el cual el aumento del gasto público en t=1 es compensado por una caída del gasto de inversión en la misma cuantía.

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GRÁFICO 10. IS1 r0 LM0 IS0 Y0 LMT rT

Lógicamente, una reducción de un único período del gasto público redundará en una dinámica inversa18: contracción del empleo (por aumento de salarios reales) y el producto en el corto plazo; caídas de precios y salarios (deflación) que garantizan la convergencia en el mediano/largo plazo a la situación original. Invitamos al lector a replicar dicho proceso.

II.2.2- Política Activa Sostenida:

A diferencia del ejemplo previo, el Gobierno decide implementar una política activa sostenida. En esta ocasión, se manifiesta un límite que era inexistente en el caso anterior: la restricción presupuestaria intertemporal del Sector Público. Una expansión sostenida del Gasto Público basada en un continuo aumento del endeudamiento (política fiscal pura) sería inconsistente, dado que ningún agente de la economía estaría dispuesto a financiar sistemáticamente a un sector que se embarca en una situación de déficit permanente y creciente en el tiempo19. Para respetar intertemporalmente su

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Obviamente, la validez de estos resultados requiere: 1) que precios y salarios nominales sean perfectamente flexibles; 2) que la curva LM no sea horizontal (“trampa de liquidez”); 3) que la curva IS no sea vertical. En caso de que se incumplan las condiciones 2) y 3), los resultados pueden ser válidos si opera el efecto “saldos monetarios reales” (mejor conocido como efecto Pigou).

19

¿Le prestaría el lector dinero a un agente que debe incrementar continuamente sus gastos por sobre sus ingresos corrientes? Puede que los primeros acreedores sean afortunados y recuperen sus préstamos, pero inevitablemente el agente en cuestión estará imposibilitado de contraer nueva deuda, viéndose entonces forzado a recortar sus gastos e incumplir (total o parcialmente) el pago de sus obligaciones financieras. De hecho, los acreedores (bancos, fondos de inversión) sólo financian aquellos

(19)

restricción presupuestaria, el Gobierno debería financiar la política fiscal sostenida mediante un crecimiento continuo de la oferta de dinero (monetización del déficit). En este último caso, incurriríamos en una modelización demasiado engorrosa, dado que deberíamos desplazar sistemática y simultáneamente las curvas IS y LM.

Para evitar este percance, estudiáremos sólo los efectos de una política monetaria pura sostenida (que implica una alteración de signo contrario e igual cuantía en las tenencias de títulos públicos por parte de las familias y/o del sector externo), en lugar de analizar el escenario de monetización del déficit (incremento continuo y simultáneo del gasto público y de la oferta de dinero). Por lo tanto, examinaremos una economía en la cual el Gobierno dispone un crecimiento permanente de la oferta monetaria. En particular, supondremos que el stock nominal de dinero aumenta 10% en cada período.

Por último, existe un motivo adicional para estudiar la política monetaria en lugar de la política fiscal. Friedman (1968) señaló que durante la fase contemporánea a la publicación del trabajo de Phillips, la política fiscal era cuestionada crecientemente porque incluía lags internos (p.ej. normas burocráticas necesarias para que el Gobierno pudiese incrementar las erogaciones y/o reducir los impuestos) y externos (el impacto de la suba del gasto se manifestaba varios períodos después de la implementación de la medida)20.

¾ Primer Período:

En el primer período, los efectos de la política monetaria expansiva son similares al ejemplo previo (suba del Gasto “once and for all”). En t=1, el crecimiento del 10% de la oferta nominal de dinero determina el aumento de los niveles de empleo (para lo cual caen los salarios reales) y producto y los incrementos de los precios y salarios monetarios (inflación positiva).

La única diferencia con el caso anterior radica en la composición de la demanda agregada, a partir del aumento de la participación de la inversión. El crecimiento de la oferta monetaria genera un exceso de oferta en el mercado de dinero (exceso de demanda de bonos), que determina la reducción de la tasa de interés (suba del precio de los bonos) hasta r1. A su vez, la caída de la tasa de interés impulsa el incremento del gasto de inversión, lo que estimula la demanda de bienes y el producto hasta Y1. En términos gráficos, el crecimiento de la oferta monetaria nominal motiva una expansión de la curva LM (LM1). El resto del ajuste es idéntico al ejemplo original: Y1 representa un exceso de demanda agregada, suben los precios, se reduce la oferta real de dinero (cuestión que se manifiesta mediante la retracción de la curva LM’1), se incrementa la tasa de interés y cae el gasto de inversión. En consecuencia, el equilibrio se alcanza en el nivel de producto Y’1 (superior a Y0), consistente con la tasa de interés r’1 (inferior a r0).

agentes/proyectos capaces de engendrar superávits futuros, de modo de estar en condiciones de afrontar los compromisos contraídos.

20

A diferencia de sus colegas de E.E.U.U., los economistas británicos de finales de los cincuenta continuaban sosteniendo que la política fiscal era un instrumento ostensiblemente más eficaz que la política monetaria.

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GRÁFICO 11. r0 Y1 LM0 IS0 Y0 r'1 LM1 r1 Y´1 LM'1 ¾ Segundo Período:

En t=2, dos fuerzas contrapuestas impulsan cambios en los niveles de equilibrio del modelo. Por un lado, los trabajadores “advierten” la reducción de la tasa de desempleo registrada en el período anterior. En consecuencia, relación de Phillips mediante, transforman su mayor poder de negociación en un aumento de los salarios nominales. Esta evolución se representa a través del desplazamiento de la curva de oferta laboral en el Gráfico 12, que implica que los trabajadores están dispuestos a ofrecer la cantidad de trabajo N1 si perciben un incremento de sus remuneraciones monetarias. La suba de los salarios nominales significa (dado P1) un crecimiento del costo salarial, que debe ser compensado a partir del aumento del producto marginal del factor trabajo (ergo, mediante la caída del nivel de empleo). Este equilibrio se corresponde con el punto de intersección entre la nueva curva de oferta laboral (W2S) y la curva de demanda de trabajo del período previo (W1D).

(21)

GRÁFICO 12. W0 N1 W1 S = W0 S W0 D = P0 * f(N) N0 W1 W1 D = P1 * f(N) W2 W2 S = W1 * (...) W2 D = P2 * f(N) N2

Por otra parte, el Gobierno vuelve a expandir la oferta nominal de dinero en 10%, lo que se manifiesta gráficamente mediante el desplazamiento de la curva LM (LM2). En consecuencia, se incrementa la oferta monetaria real, lo que redunda en un exceso de oferta de dinero (exceso de demanda de bonos) y en la caída de la tasa de interés (aumento del precio de los bonos). A su vez, la reducción de la tasa de interés deriva en el crecimiento del gasto de inversión y, de esa forma, de la demanda agregada hasta Y2.

(22)

GRÁFICO 13. Y2 LM0 IS0 Y0 r'1 LM2 Y´1 LM'1 Y´2 r'2 LM'2

Ambas fuerzas confluyen en el Gráfico 14. Por un lado, la contracción de la oferta laboral implica una retracción de la oferta agregada, dado que, al precio inicial (P1), las empresas demandan una menor dotación de trabajadores y, en consecuencia, pueden producir una cantidad de bienes inferior. Por otra parte, el aumento de la oferta monetaria nominal significa una expansión de la demanda agregada al precio preliminar (P1). En definitiva, se registra un exceso de demanda agregada al nivel de precios P1.

(23)

GRÁFICO 14. DA1 P0 Y'1 OA0 DA0 Y0 P1 OA2 P2 Y'2 DA2 Y2 EXCESO DE DEMANDA AGREGADA

El exceso de demanda agregada se resuelve a partir del aumento del nivel de precios hasta P2. La suba de los precios redunda en la reducción del costo salarial de las firmas, permitiendo el incremento de la dotación de trabajadores (hasta N2 > N1) y, en consecuencia, del producto ofrecido (hasta Y’2 >Y’1). Este proceso se expresa a través del desplazamiento de la curva de demanda laboral (W2D) en el Gráfico 12.

Asimismo, el crecimiento de los precios determina la reducción de la oferta real de dinero, generando un exceso de demanda en dicho mercado que se erradica a partir de la suba de la tasa de interés (hasta r’2 <r’1). A su vez, el incremento de la tasa de interés deriva en la merma del gasto de inversión y de la demanda hasta Y’2. En el Gráfico 13, el aumento de los precios se vincula con la contracción de la curva LM (LM’2).

En síntesis, en t=2, la fuerza expansiva (aumento de la oferta monetaria) supera en magnitud al impulso contractivo (relación de Phillips), creando un nuevo incremento de los niveles de empleo y producto. Este crecimiento de la actividad tiene como contrapartida la reducción de los salarios reales (entonces, la inflación salarial es inferior al crecimiento de los precios) y de la tasa de interés (entonces, el aumento porcentual de la oferta nominal de dinero es mayor a la tasa de inflación). De todos modos, vale destacar que el incremento del empleo y del producto registrado en este período es inferior al observado en t=1, dado que la “aceleración” de la inflación redundó en un crecimiento de menor magnitud de la oferta real de dinero.

(24)

¾ Tercer y Cuarto Períodos:

La dinámica de t=2 se repite en los períodos tres y cuatro, impulsando nuevos incrementos de los niveles de empleo y producto (a partir de las caídas de salarios reales y tasa de interés). Sin embargo, en cada período los efectos de la política monetaria expansiva sobre las variables reales son de menor dimensión. Este comportamiento reside en la forma de la relación de Phillips, que implica que las sucesivas subas de los salarios nominales exigidas por los trabajadores aumentan de magnitud conforme se reduce la tasa de desempleo. Por ende, la tasa de inflación salarial crece continuamente.

A su vez, la “aceleración” de la inflación salarial determina que el incremento del costo salarial que afrontan las empresas sea en cada período de un orden superior. En consecuencia, dado el nivel de precios, la reducción del empleo (y, por ende, la contracción de la oferta agregada) adquiere también una dimensión creciente. Como la demanda agregada se expande a una tasa constante (asociada al aumento del 10% de la oferta nominal de dinero), el comportamiento “aceleracionista” de la oferta agregada implica un incremento sostenido de la amplitud del exceso de demanda. Como resultado de esta dinámica, la tasa de inflación también crece constantemente. Por último, la oferta nominal de dinero, que impulsa la expansión del nivel de actividad, crece a una tasa del 10%. Por lo tanto, el continuo incremento de la tasa de inflación ante la suba a ritmo constante del stock de dinero implica un aumento decreciente de la oferta monetaria real.

¾ Período Quinto y Subsiguientes:

En algún período (que suponemos se trata de t=5), el efecto contractivo de la relación de Phillips se equipara a los impulsos expansivos de la política monetaria. En t=5, la suba de las remuneraciones monetarias vinculada a la relación de Phillips deriva en una tasa de inflación salarial del 10% (igual al incremento porcentual de la oferta nominal de dinero). Dado el precio P4 (del período anterior), se registra un nuevo aumento del costo salarial de las empresas, que debe corresponderse con la disminución del nivel de empleo y, en consecuencia, de la oferta agregada (ambas reducciones son de magnitud superior a las observadas en los períodos previos).

Simultáneamente, la demanda agregada se incrementa como resultado del crecimiento de la oferta nominal de dinero. En este caso, el exceso de demanda creado por la combinación entre la expansión de la demanda y la contracción de la oferta se resuelve a partir de una suba de los precios del 10% (igual a la tasa de inflación salarial y al aumento porcentual de la oferta nominal de dinero).

Resumiendo, en t=5, la inflación salarial replica el crecimiento de los precios (entonces, los salarios reales finalizan su continua caída y el empleo deja de crecer). Por otra parte, la tasa de inflación iguala la tasa de crecimiento de la oferta nominal de dinero (entonces, la oferta monetaria real detiene su crecimiento y, por ende, lo mismo sucede con la demanda).

(25)

En los períodos subsiguientes, se repite la dinámica estudiada en t=5, dado que ambas fuerzas se equiparan constantemente: la oferta nominal de dinero crece 10% en forma sostenida, en tanto que la tasa de desempleo U4 (=U5=U6=...=UT), que es inferior a UN, determina una tasa de inflación salarial del 10%. En consecuencia, a partir de t=5, las variables nominales se incrementan a una tasa del 10% (precios, salarios, oferta nominal de dinero), al tiempo que las variables reales permanecen inmutables.

¾ Resumen:

En el mercado laboral, la política monetaria expansiva motiva el aumento a una tasa decreciente del empleo entre el primer y el cuarto período. Esta dinámica está vinculada a la caída a ritmo decreciente de los salarios reales. Ergo, en este lapso la tasa de inflación supera al incremento porcentual de los salarios nominales.

A partir de t=5, cesan las modificaciones en las variables reales, por lo cual el empleo (salarios reales) conserva el nivel del período anterior, que es superior (menor) al que registraba en t=0. Por lo tanto, a partir de t=5, los salarios nominales crecen en la misma proporción que los precios.

El Gráfico 15 muestra los distintos puntos de equilibrio (igualdad entre la oferta y la demanda de trabajo) alcanzados en el mercado laboral a lo largo del tiempo.

GRÁFICO 15. W0 N1 W0 S W0 D = P0 * f(N) N0 W1 W2 N2 N3 N4 = NT W5 W4 W3

Asimismo, la relación de Phillips define, a partir de la caída continua del desempleo, un incremento progresivo de los salarios nominales. El consiguiente desplazamiento de la oferta laboral determina la reducción a tasa creciente de la oferta agregada. Entre el

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primer y el cuarto período, la dinámica contractiva impulsada por la relación de Phillips es neutralizada por el aumento a ritmo constante de la demanda agregada (basado en el crecimiento de la oferta nominal de dinero al 10%). Como resultado, en ese lapso el producto se incrementa a una tasa decreciente, en tanto que la inflación se “acelera”. Por ende, la suba porcentual de la oferta monetaria supera a la tasa de inflación, es decir, se aprecia el crecimiento de la oferta real de dinero.

A partir de t=5, el producto (oferta real de dinero) se estabiliza en un nivel que es superior (superior) al que registraba en t=1. Por lo tanto, a partir de t=5, los precios crecen a la misma tasa que la oferta monetaria nominal.

El Gráfico 16 muestra los distintos puntos de equilibrio entre la oferta y la demanda agregada a lo largo del tiempo.

GRÁFICO 16. P0 Y1 OA0 DA0 Y0 P1 P2 Y2 Y3 Y4 = YT P5 P4 P3

A título ilustrativo, el Cuadro 1 y los Gráficos 17 y 18 muestran un posible sendero evolutivo de las tasas de desempleo, inflación salarial e inflación de precios ante una política monetaria expansiva y sostenida:

CUADRO 1.

Variable / Período 0 1 2 3 4 5 6 T

Tasa de Desempleo 5,5% 4,0% 3,2% 2,6% 2,3% 2,3% 2,3% 2,3%

Tasa de Inflación Salarial 0,0% 0,0% 2,3% 5,3% 8,4% 10,0% 10,0% 10,0%

Tasa de Inflación (Precios) 0,0% 1,2% 2,8% 5,7% 8,7% 10,0% 10,0% 10,0%

Tasa de Incremento de la Oferta Nominal de Dinero 0,0% 10,0% 10,0% 10,0% 10,0% 10,0% 10,0% 10,0%

Indice Salario Real 100,0 98,8 98,3 97,9 97,6 97,6 97,6 97,6

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GRÁFICO 17. 0% 2% 4% 6% 8% 10% 0 1 2 3 4 5 6 T TASA DE INCREMENTO DE LA OFERTA NOMINAL DE DINERO TASA DE INCREMENTO DE LOS PRECIOS TASA DE INCREMENTO DE LOS SALARIOS NOMINALES

CAMBIOS EN LAS VARIABLES REALES ESTABILIDAD DE LAS VARIABLES REALES GRÁFICO 18. 95 100 105 110 115 120 125 0 1 2 3 4 5 6 T

CAMBIOS EN LAS VARIABLES REALES ESTABILIDAD DE LAS VARIABLES REALES

OFERTA REAL DE DINERO

SALARIO REAL

Por último, el Gráfico 19 muestra que la política monetaria expansiva sostenida permite a los policy makers desplazarse sobre la Curva de Phillips (desde el Punto A), usufructuando el trade off entre inflación y desempleo (Punto B). En este caso,

(28)

el Gobierno optó por reducir la tasa de desempleo a costa de un incremento del nivel de inflación.

GRÁFICO 19.

Tasa de Desempleo

Tasa de Inflación Salarial de Largo Plazo

A B

10%

2,3% 5,5%

¾ Reducción de la Tasa de Crecimiento de la Oferta Monetaria:

La disminución de la tasa de crecimiento de la oferta nominal de dinero (política monetaria contractiva) redundaría en un proceso inverso al estudiado previamente21. Los Gráficos 17 y 18 precisan la evolución de las variables nominales y reales entre t=1 y t=5 ante una política monetaria expansiva sostenida. Por un lado, la tasa de inflación converge progresivamente a la tasa de incremento de la oferta monetaria. Por otra parte, la tasa de inflación salarial converge gradualmente a la tasa de inflación (y, por ende, a la tasa de crecimiento de la oferta nominal de dinero). Las disparidades que se registran entre las tasas de aumento de las variables nominales entre t=1 y t=5 explican la reducción de los salarios reales (que, a su vez, permite la suba del empleo y la producción/oferta) y el crecimiento de la oferta real de dinero (que, a su vez, impulsa el incremento de la demanda agregada).

Naturalmente, la reducción de la tasa de crecimiento de la oferta monetaria provocaría la convergencia paulatina de las tasas de inflación de precios y salarios nominales. Ergo, en la fase de transición, ambas tasas serían superiores al ritmo de

21

Como nuestro objetivo es producir una Nota de Clase y no una enciclopedia, sugerimos al lector la tarea de replicar el análisis período a período de la política monetaria contractiva. A propósito, cuando se utilizan modelos en los cuales se especifican tasas de crecimiento para la oferta nominal de dinero, la política monetaria contractiva se asocia no sólo a la disminución del stock de dinero, sino fundamentalmente a la reducción del ritmo de expansión de la oferta monetaria.

(29)

incremento de la oferta nominal de dinero. En consecuencia, observaríamos una dinámica inversa al ejemplo original: aumento de los salarios reales (inflación salarial superior a la inflación de precios) y caída de la oferta real de dinero (inflación de precios mayor a la tasa de crecimiento de la oferta monetaria nominal). De ese modo, se produciría la merma de los niveles de empleo y producto.

De hecho, la implementación de una política monetaria contractiva sostenida implica un desplazamiento sobre la Curva de Phillips, alcanzando un punto de menor inflación a costa de un incremento de la tasa de desempleo.

¾

Reflexión Final:

La incorporación al modelo IS-LM de la curva de Phillips original significó el momento de auge de la Síntesis Neoclásico-Keynesiana, dado que los policy makers lograban usufructuar un trade off permanente entre las tasas de inflación y desempleo. Con ese fin, se utilizaban modelos macroeconométricos de elevada escala, como el MPS (MIT-Penn-Social Science Research Council). En consecuencia, la década del sesenta fue una etapa de políticas activas “todopoderosas”, en la medida en que cada Gobierno podía elegir el punto de la curva de Phillips en el que ubicar a la economía.

(30)

“Monetary growth, it is widely held, will tend to stimulate employment; monetay contraction, to retard employment. Why, then, cannot the monetary authority adopt a target for employment or unemployment- say, 3 per cent unemployment; be tight when unemployment is less than the target, be easy when unemployment is higher than the target; and in this way peg unemployment at, say, 3 per cent? The reason it cannot is precisely the same as for interest rates- the difference between the immediate and the delayed consequences of such a policy”, Milton Friedman (1968).

III- 1968: Las predicciones de Mr. Friedman:

El 29 de diciembre de 1967, Milton Friedman presentó “The Role of Monetary Policy” en la Convención Anual de la Asociación Americana de Economía, documento publicado en marzo de 1968 en el American Economic Review. Este trabajo, junto con el artículo contemporáneo de Phelps (1968), anticipó la insustentabilidad de las políticas activas basadas en la curva de Phillips, precisamente cuando estas últimas estaban en su momento de auge. Además de sus rasgos proféticos, la obra de Friedman sentó los fundamentos de la escuela monetarista, en tanto que apuntó (aunque de forma incipiente) el rol de las expectativas en el sendero evolutivo de las variables económicas y la relevancia de las interacciones entre las políticas macroeconómicas y los microfundamentos (concepto que posteriormente se cristalizaría en la crítica de Robert Lucas Jr., 197622).

El trabajo de Friedman comienza con una revisión histórica del rol de la política monetaria. En la década del treinta, la Teoría General de Keynes (1936) instaló la idea de que la política monetaria había sido completamente impotente para estimular a la economía durante la Gran Depresión, a partir de la vigencia de las “trampas de liquidez e inversión”. En consecuencia, durante los siguientes veinte años existió consenso respecto a la obsolescencia de la política monetaria, cuya única función residía en reducir la tasa de interés, de modo de aliviar el gasto fiscal en concepto de pago de los servicios de deuda, contribuir a la “eutanasia del rentista” y, quizás, estimular mínimamente la inversión.

Por el contrario, durante la década del sesenta se había experimentado la “resurrección” de la política monetaria. Por un lado, diversos estudios rescataron el papel protagónico de la (inadecuada) política monetaria como causante de la Gran Depresión. Por otra parte, comenzaron a manifestarse las limitaciones prácticas asociadas a la política fiscal. De esa forma, el “péndulo se deslizó en sentido contrario”: la política monetaria era implementada para promover un estado de pleno empleo, con la estabilidad de precios como objetivo secundario.

Friedman sostenía que “el péndulo se había desplazado demasiado”, dado que se estaba exigiendo a la política monetaria más de lo que ésta podía dar. De acuerdo a su visión,

22

En particular, Lucas criticaba el método por entonces habitual de calibración de las políticas macroeconómicas, que demandaba la estimación de los resultados de escenarios alternativos mediante modelos macroeconométricos de elevada escala, aunque se ignoraba la posibilidad de que los parámetros de los modelos se modificasen a partir de la implementación de las políticas.

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esta herramienta presenta dos limitaciones: 1) no puede afectar la tasa de interés más que por períodos limitados; 2) no puede afectar la tasa de desempleo más que por períodos limitados. Dado que la justificación teórica formulada por Friedman para ambas restricciones es similar, nos concentraremos en el segundo postulado.

Una de las ideas más difundidas del trabajo en cuestión consiste en la aplicación del concepto de “tasa de interés natural” desarrollado por Wicksell (1907) al mercado de trabajo, creando la definición de “tasa natural de desempleo”. La tasa natural de desempleo es aquella consistente con el resultado de un sistema de equilibrio general walrasiano, que incluye características estructurales del mercado laboral como salarios mínimos, poder de los sindicatos, costos de información sobre vacantes, gastos en movilidad, etc. Asimismo, la tasa natural es compatible con un crecimiento a ritmo secular de los salarios reales, que a su vez se vincula con las tasas de incremento de largo plazo del stock de capital y de la innovación tecnológica.

¿Qué sucede, entonces, cuando las políticas expansivas modifican los niveles de empleo? Si la tasa de desocupación es inferior a la tasa natural, se manifiesta un exceso de demanda laboral que deriva en la suba de los salarios reales. Por lo tanto, Friedman planteaba que el trabajo de Phillips contenía un defecto básico: la confusión entre salarios nominales y reales. Esta falencia radicaba en que el análisis de Phillips había comprendido un período en el cual todos los agentes anticipaban que los precios serían estables, por lo que la evolución de ambas variables salariales era similar. Como contraejemplo, Friedman citaba el caso de la economía brasileña, en la cual el ritmo de crecimiento de las remuneraciones monetarias era elevado porque procuraba replicar una tasa de inflación del 75% (de modo de preservar el salario real). De hecho, un exceso de oferta de trabajo en una economía de elevada inflación redunda en una menor tasa de aumento de los salarios nominales, en lugar de una declinación de las remuneraciones monetarias como sostenía la hipótesis de Phillips.

En definitiva, Friedman rechazaba la existencia de un trade off permanente entre las tasas de desempleo e inflación. Por el contrario, sólo aceptaba un intercambio transitorio entre las tasas de desocupación e inflación inesperada (equivalente al crecimiento/reducción de la tasa de inflación). Basado en la evidencia histórica, el autor sostenía que los efectos transitorios de la inflación inesperada se prolongaban entre dos y cinco años, en tanto que el retorno a la tasa natural de desempleo demandaba cerca de dos décadas. Estos lapsos eran válidos para economías de bajos niveles de inflación como Estados Unidos, ya que el ajuste era considerablemente más rápido para las naciones con elevadas tasas de inflación como Brasil.

Con el objetivo de reducir la tasa natural de desempleo, los policy makers debían aplicar políticas específicas que eliminaran las imperfecciones del mercado de trabajo, tales como los salarios mínimos, el elevado poder de los sindicatos, la falta de información sobre vacantes, etc.

Por último, Friedman planteaba que la política monetaria podía: 1) evitar que el dinero se convirtiese en una fuente de disturbios macroeconómicos; 2) contribuir a un contexto de estabilidad; 3) neutralizar las fluctuaciones económicas originadas en otros mercados. De hecho, como la autoridad monetaria controla una variable nominal (su propio pasivo), sólo puede dominar a otra variable monetaria (el tipo de cambio, los precios o la oferta nominal) y/o su tasa de variación. Por el contrario,

(32)

no puede dominar a las variables reales (tasa de interés, empleo, producto o saldos monetarios reales) ni a su tasa de variación.

III.1- La digestión de Friedman:

El cumplimiento de las predicciones de Milton Friedman, en la primera mitad de la década del setenta, significó el primer ataque significativo contra la Síntesis Neoclásico-Keynesiana. La evidencia había demostrado que la implementación de políticas activas sostenidas sólo podía tener efectos sobre las variables reales en el corto plazo (equivalente a entre dos y cinco años para Friedman), aunque era ineficiente en el mediano/largo plazo.

Por un lado, la política fiscal experimentaba lags internos y externos, en tanto que no podía concebirse un continuo incremento (reducción) de las erogaciones públicas (impuestos). Por otra parte, la política monetaria sólo conseguía dominar en el largo plazo otras variables nominales. Asimismo, este último instrumento también presentaba lags internos y externos. De esa forma, se recuperaba uno de los postulados centrales de la Teoría Clásica: la convergencia en el mediano/largo plazo de las variables reales a sus niveles naturales, es decir, la neutralidad de mediano/largo plazo de la política monetaria.

En particular, la noción de “tasa natural de desempleo” acuñada por Friedman recuperaba, con leves modificaciones, la concepción de la escuela clásica sobre el mercado laboral. Esta teoría supone un vaciamiento continuo del mercado de trabajo. Ergo, sólo admite un desempleo “voluntario” (individuos que no están dispuestos a trabajar al salario real de equilibrio). La idea de completa consistencia de planes se vincula con una tasa de desocupación mínima (denominada friccional), que refleja la dilación existente entre el ingreso al mercado laboral, el despido o la renuncia de los agentes, y su incorporación a un nuevo puesto de trabajo. Asimismo, la escuela clásica interpreta la presencia de desempleo “involuntario” únicamente como resultado de la intromisión en el mercado de trabajo del Estado (a través de regulaciones como el salario mínimo) y/o de los sindicatos (que fijan remuneraciones reales superiores a los que aseguran la consistencia de planes). Por lo tanto, para erradicar el desempleo “involuntario” el Gobierno debe cesar su intervención directa en el mercado laboral y reducir el poder de los sindicatos.

Por su parte, Friedman definió a la tasa natural de desempleo como el resultado de un sistema de equilibrio general walrasiano que incluye características estructurales del mercado laboral. Por lo tanto, a las fuentes clásicas de desocupación “involuntaria” sumó nuevos factores asociados a imperfecciones del mercado de trabajo, tales como el costo de obtener información sobre las nuevas vacantes, el gasto en desplazamiento, etc. En definitiva, Friedman definió una tasa de desempleo “involuntario” mayor a la tasa friccional, dado que incorporaba las diversas deficiencias que impedían el vaciamiento del mercado de trabajo. Para esta visión, la reducción de la tasa de desocupación depende de la circunscripción del rol del Estado a la provisión de información sobre vacantes y a la capacitación de los desocupados, en tanto que debe reducirse el poder de los sindicatos.

(33)

¿Cómo se puede asimilar la crítica de Friedman a nuestro modelo? En su carácter de defensor de la escuela clásica, Friedman rechazaba el concepto de “ilusión monetaria”, ya que sostenía que los agentes no ofrecían su factor trabajo con el objetivo de obtener meramente una remuneración nominal, sino en función de un determinado salario real. Por ese motivo, postulaba que la relación de Phillips debía incorporar el vínculo entre la tasa de desocupación y los salarios reales, dado que los trabajadores presionarían para obtener un crecimiento de sus retribuciones reales ante el aumento de su poder de negociación.

Entonces, ¿cómo se explicaba el hallazgo de Phillips y, posteriormente, de Samuelson y Solow? Durante gran parte del período de estudio de ambos trabajos, la tasa de inflación había sido reducida y sin una tendencia definida (Blanchard, 2001). Las excepciones se relacionaban con las épocas de incrementos bruscos en los precios de las importaciones. Por lo tanto, sendos períodos bajo estudio se caracterizaron principalmente por la alternancia de épocas de tasas positivas y reducidas de inflación, con algunos años de leves tasas negativas (Gráfico 20). En ese contexto, el poder adquisitivo de las remuneraciones permanecía prácticamente inmutable ante la magnitud y la tendencia de los cambios en los niveles de precios. Entonces, las variaciones de los salarios nominales significaban alteraciones de similar cuantía en las remuneraciones reales. En otras palabras, al esperar la persistencia de una tasa de inflación prácticamente nula, los trabajadores podían ignorar dicha variable durante la renegociación salarial.

GRÁFICO 20.

TASA DE INFLACIÓN ANUAL (PRECIOS AL CONSUMIDOR) EN ESTADOS UNIDOS. 1949-1962. En %. -2% -1% 0% 1% 2% 3% 4% 5% 6% 7% 8% 9% 1949 1950 1951 1952 1953 1954 1955 1956 1957 1958 1959 1960 1961 1962

Fuente: Elaboración Propia sobre la base de datos del U.S. Census Bureau.

Este escenario se modificó drásticamente a lo largo de la década del sesenta, a partir del usufructo de la Curva de Phillips (Gráfico 21). Dado que los Gobiernos de

(34)

las naciones desarrolladas realizaban políticas activas sostenidas (que generaban un push de demanda constante)23, la tasa de inflación comenzó a ser creciente y sistemáticamente positiva. En consecuencia, el poder adquisitivo de los salarios era menoscabado continuamente por el alza persistente de los precios.

GRÁFICO 21.

CURVA DE PHILLIPS EN ESTADOS UNIDOS. 1961-1969. En %. 0% 1% 2% 3% 4% 5% 6% 3% 4% 5% 6% 7% Tasa de Desempleo

Tasa de Inflación (Preci

os al Consumidor) 1969 1968 1967 1966 1963 1964 1965 1962 1961

Fuente: Elaboración Propia sobre la base de datos del U.S. Census Bureau.

En los sesenta, los trabajadores se vieron obligados a incorporar la variación de los precios en sus negociaciones salariales, de modo de preservar sus remuneraciones reales. Ante una caída en la tasa de desempleo, los asalariados procuraban obtener un aumento de su ingreso real, lo que implicaba recibir un incremento del salario nominal superior a la tasa de inflación. Ergo, las subas nominales debían contemplar el poder adquisitivo erosionado por la inflación pasada y, simultáneamente, el crecimiento esperado en el nivel de precios24.

Esta adaptación del comportamiento de los oferentes de trabajo al cambio en el nivel y la tendencia de la tasa de inflación se convirtió en la base de la famosa crítica de Robert

Lucas (1976). En nuestro caso, la implementación de políticas activas sistemáticas,

23

En el caso de los Estados Unidos, la política implementada consistía en una expansión del gasto público (explicada por el aumento de las erogaciones necesario para solventar la guerra de Vietnam) financiada con emisión monetaria.

24

Al respecto, es útil reflexionar sobre las negociaciones actuales de los convenios laborales. Los trabajadores intentan recomponer el poder adquisitivo carcomido por la inflación del 80% registrada luego de la devaluación y, simultáneamente, incorporar la pauta inflacionaria prevista para el corriente año (de modo de preservar sus salarios reales).

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